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Conozca cómo es el procedimiento de una liberación demoniaca y

entérese de los pormenores de esta profesión.

Dos periodistas de elempleo.com, presenciaron el exorcismo de una persona poseída y


cuentan de primera mano su experiencia.

"En este reino conviven dos poderes, dos reinos, el de Nuestro Señor Jesucristo y el Rey
del Infierno, el enemigo; en ambos reinos hay poderes y protección a sus seguidores,
sea a los hijos de la luz o a los hijos de las tinieblas, pero hay que dejar algo claro, el
reino de la oscuridad nunca podrá destruir a los hijos de la luz" Biblia de Jerusalén,
Evangelio de Juan 1-5, versión 1976.

La práctica del exorcismo es tan antigua como la misma historia del hombre. En la
antigua Babilonia, los sacerdotes rompían una imagen de arcilla o cera que simbolizaba
la figura del diablo. Por su parte, las religiones también realizaban diferentes rituales,
por ejemplo, los hindús, exorcizaban a sus creyentes mediante el uso de humo de
estiércol de vaca y cerdo, mientras que golpeaban al poseído, ofrecían monedas de
cobre y oraban por la liberación de sus piadosos.

En la biblia también se encuentran referencias a la práctica del exorcismo y a la


histórica dualidad entre Dios y el demonio. El nuevo testamento relata que Jesucristo
expulsaba espíritus malignos a través de la oración y aunque, al mismo Jesús, no se lo
consideraba un exorcista, este habría sido el principio de esta práctica.

La preparación para el ritual

El exorcismo en Colombia es un procedimiento poco conocido y son escasos los


sacerdotes que se enfocan en esta área de trabajo, por lo qué las personas que sufren de
diferentes síntomas de posesión muchas veces no saben a quién acudir.

En busca de conocer más sobre este tema, nos pusimos en contacto con el Padre Andrés
Tirado Pérez, sacerdote experto en exorcismos, quien nos indicó que tenía una persona
con síntomas de posesión, que había accedió a dejarnos presenciar el ritual en busca de
guiar a otras personas que están en su misma situación y no saben dónde buscar ayuda.

"En el país el exorcismo es una cuestión muy complicada porque las diferentes
religiones e iglesias no lo quieren aceptar. Hay muy pocos que se dedican a esto y los
pocos que trabajan en esta rama, no tienen experiencia, no conocen y para esto se
necesita un don, una fuerza", afirma el Padre Andrés Tirado Pérez, presidente de la
Corporación Tu Corazón y el Mío Para la Humanidad, y autor del libro "Como enfrentar
al demonio y vencerlo".
El Padre, quien trata entre 30 a 50 casos anuales de posesión demoniaca, realiza este
trabajo de manera gratuita, recibiendo únicamente una ganancia espiritual. En relación a
los casos de posesión, la gran mayoría de ellos se dan debido a brujerías personales
y trabajos negros mandados a hacer a terceros. La segunda razón más común son los
casos de manipulación casera de cualquier tipo de invocaciones espirituales, junto
con pactos directos con el diablo.

Así es un exorcismo desde adentro

En busca de ver de cerca cómo era la práctica de un exorcismo, el 9 de noviembre, en el


sur de Bogotá, nos encontramos para grabar en vivo y en directo, la forma en que
se lleva a cabo este ritual.

La persona a quien se le realizó la liberación, cuyo nombre pidió no ser publicado, de


edad avanzada y con un rostro pálido y personalidad lánguida y apagada, llevaba
más de 20 años con un sinnúmero de males en su vida. Mala suerte, dolores de
cabeza inexplicables, moretones, depresión, pesadillas, quebrantos de salud e insomnio,
síntomas considerados señales de posesión.

"La posesión tiene indicios específicos como el sentirse mal en muchas áreas, no ser
feliz, sentir que en la noches los privan, además de la presencia de pesadillas,
sentimiento de persecución, mareo al estar en un sitio espiritual o al orar, y, el alucinar
con imágenes sagradas", afirma el Padre.

La mala energía y una profunda sensación de tristeza y desesperanza, predominaron en


el corto pero significativo dialogo que sostuvimos con la persona a la cual se le iba a
practicar la liberación, quien estaba asustada y nerviosa por el proceso que estaba por
comenzar.

Los exorcismos requieren de mucho trabajo y en ocasiones de hasta 6 meses de


constantes sesiones para ser exitosos. En esta ocasión, la persona poseída tenía su
segundo exorcismo, luego de haber visitado por primera vez al Padre Andrés hace unos
pocos días y asombrase al notar que un demonio en su cuerpo se había manifestado al
recibir agua bendita.

Luego de un corto dialogo, ingresamos al lugar donde se realizaría el exorcismo. El


ritual suele ser llevado a cabo por tres personas, sin embargo en esta ocasión,
seriamos cinco en total, incluyéndonos a nosotros, dos periodistas.

El sitio, un consultorio pequeño y con mucha luz, fue el escogido para realizar el
exorcismo debido a su tamaño y a la posibilidad de tener privacidad en el ritual.

El procedimiento empieza cuando el Padre se pone la túnica y ha bendecido


anteriormente el lugar. Luego comienza a hacer una oración de protección a los
asistentes, tomando agua bendita y haciendo la figura de la cruz en la frente, las
muñecas y la garganta de los presentes.
En este punto el Padre nos pidió a mí compañero y a mí, que nos alejáramos y
simplemente grabáramos la sesión. Luego, le dijo a la persona a quien se le iba a
realizar el exorcismo, que se sentara y esperara mientras él ponía tres velas en forma de
triangulo (el ojo de Dios) en un rincón del consultorio.
Acto seguido, el Padre puso su mano en la frente de la persona poseída y empezó a orar.
En ese momento todos realmente estábamos tranquilos, había tensión y nervios en el
ambiente, no era para menos, sin embargo, el miedo real se desató a pocos instantes de
comenzar la sesión.

El Padre terminó su oración y noté como poco a poco la persona poseída empezó a
estremecer fuertemente sus dedos y cabeza, luego se sentó sobre el piso y comenzó a
moverse de atrás hacia adelante, acto seguido se levantó y empezó a gritar.

El ayudante del Padre, en forma rápida, reaccionó y la tomó de los brazos intentando
contener su agresividad mientras que el sacerdote continuaba con sus oraciones.

Infatigablemente el Padre seguía orando mientras que la poseída movía su cabeza y no


se quedaba quieta. Pronto, llegó el momento del clímax, el Padre Andrés tomó
fuertemente la cabeza de la exorcizada y en tono efusivo y dominante le dijo"
¿demonio quien eres?, identifícate".

La persona poseída, quien hasta este momento poco hablaba y no mostraba ningún tipo
de emoción diferente al miedo, respondió con una espeluznante y aterradora
carcajada y dijo "somos tantos" y justo en ese instante las velas se cayeron, desatando
el pánico entre los asistentes.
En ese momento sentí terror, comprendí lo que realmente estaba pasando y me sentí
espantado de ver la transformación de esta persona, quien agresivamente intentaba
soltarse de la fuerte contención del ayudante del Padre. Recordé las conocidas
adaptaciones cinematográficas del proceso de exorcismo, y supliqué con todas mis
fuerzas, que esta sesión no fuera a tener un desenlace parecido.

Mientras tanto, el otro periodista, asombrado también de la fuerza sobrenatural de esta


persona, cuya edad debería rondar alrededor de los 60 años, se mantenía grabando
todo lo que pasaba.

Los rezos y las oraciones del padre no cesaban, mientras que la persona poseída no
paraba de moverse, gritar, reírse y responder "no me voy a ir", cada vez que el Padre le
ordenaba que dejara el cuerpo de esta persona.

Para mi asombro, y alivio, la voz de la persona poseída nunca cambió de forma, más si
de tono, y cada vez más me aterraba su risa y la manera como una segunda personalidad
había aparecido en el proceso.

Asustado, me incliné hacia la puerta de salida y le pedí a Dios que se acabara el ritual,
sin embargo esto no pasó y en cambio, el Padre preocupado me suplicó que lo ayudara a
contener a la persona poseída, quien le ganaba en fuerza a su ayudante.
Vacilé e hice como si la conversación no fuera conmigo, pero esto no funcionó, el Padre
nuevamente me pidió que tomara los brazos de la exorcizada. Noté que no tenía otra
salida, ni el sacerdote ni el ayudante, podían controlar a esta persona de edad
avanzada, que tenía una fuerza inexplicable.

Con miedo, me acerqué y tome a la persona poseída con fuerza, mientras que las
oraciones y los rezos continuaban. Exaltado, el Padre me gritaba que no la fuera a soltar
por ningún motivo y yo, junto con el ayudante, la tomamos con más fuerza.

Finalmente la persona poseída quedó exhausta y la sentamos en la silla donde


inicialmente empezó todo el proceso. El Padre, nos pidió que saliéramos del lugar para
que lo pudiera bendecir. Al rato, luego de 20 minutos, salió la persona poseída, estaba
mareada, confundida e impactada por lo que acababa de suceder.

El Padre, luego nos comentó que la entidad que posee a esta persona, es un demonio
fuerte y que necesitará más sesiones para poder hacer la liberación total.

Posteriormente, nosotros nos despedimos y aún asustados, salimos del lugar, pensando
que aunque algunas personas puedan usar fraudulentamente este ritual, lo que
presenciamos fue real, y cambiará la perspectiva de nuestras vidas por siempre.

Actualmente, esta persona se encuentra en su cuarta sesión de exorcismos, donde el


Padre espera que a principios del próximo año pueda sacar totalmente el demonio
que la posee, y así, después de 20 años de sufrimiento, esta mujer pueda vivir una vida
normal.

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