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La idea mágico-religiosa de la

virginidad en el mundo prehispánico

Laura Ibarra*

P
ara los antiguos mexicanos la virginidad de la
mujer tenía un profundo significado. Se cuidaba
en forma estricta que las mujeres al servicio de
los templos fueran vírgenes y que conservaran su estado
de pureza. A las jovencitas se les exigía que evitaran la
relación sexual hasta contraer matrimonio, la pérdida
de la virginidad se traducía en la pérdida de la honradez
y la virtud.
Aunque el tema ha sido abordado por distintos inves-
tigadores no existe hasta ahora ninguna explicación
que haga comprensible las razones por las que en la
sociedad prehispánica el estado virginal fuera altamente
valorado. En el psicoanálisis se ha atribuido la exigen-
cia de la virginidad al miedo de los hombres a la sexua-
lidad de la mujer. Aun si aceptáramos que este miedo
existe, no es posible, sin embargo, entender cómo pueda
ser disminuido haciendo de la virginidad una virtud.
Además, habría que suponer que en la sociedad prehis-
pánica los hombres tuvieron un mayor miedo a la sexua-
lidad femenina que los hombres en la sociedad moderna,
pero no se tiene conocimiento de ningún testimonio

IZTAPALAPA 45
enero-junio de 1999 * Profesora del Doctorado en Ciencias Sociales y de la Maes-
pp. 65-78 tría en Filosofía de la Universidad de Guadalajara.
Laura Ibarra

histórico que respalde o confirme esta son las leyes decretadas por Netzahual-
hipótesis, ni ninguna situación familiar cóyotl que no sólo penaban a la mu-
o social que haga pensar que esto hu- jer que conocía varón antes de tiempo,
biera sido así. sino también al hombre que lo hacía
Con respecto a la sociedad prehispá- antes de que “fuese tiempo para ello o
nica, María J. Rodríguez (1988: 141) de edad de treinta y cuarenta años” (Alba
afirma que la exigencia de la virginidad Ixtlilxóchitl, 1975: I, 406).
fue una forma de controlar la sexuali- Para explicar por qué en la sociedad
dad femenina con el fin de asegurar que mexica, casi de manera obsesiva, se exi-
la paternidad fuese del marido, es de- gía la virginidad de las doncellas y se
cir, la virginidad certificaba la legitimidad consideraba la castidad como virtud,
de los hijos nacidos en el matrimonio. hay que asumir la perspectiva de los
No obstante, tal exigencia sólo hubiera aztecas y, desde ahí, reconstruir cómo,
tenido sentido en relación con la pater- conforme a las estructuras de su pen-
samiento, entendieron la virginidad y
nidad del primer hijo, siempre y cuan-
la prolongación de la línea de paren-
do éste hubiera nacido al finalizar los
tesco. Sólo después de haber entendido
nueve meses posteriores a la celebra-
esto se pueden advertir las condiciones
ción de la ceremonia nupcial, respecto
sociales bajo las cuales cobró impor-
a los hijos posteriores, no existía forma
tancia. Pero antes de profundizar en las
de asegurarse de la paternidad, pues
explicaciones veamos con mayor dete-
ya no era posible exigir a la mujer una
nimiento qué nos dicen las fuentes.
prueba de no haber sido tocada.
Al describir las virtudes propias de
Otros autores consideran responsa-
una jovencita Bernardino de Sahagún
ble de esta situación “al sistema patriar-
escribe lo siguiente:
cal” o “al sexismo de la sociedad azteca”,
pero esto no deja de ser una determi- La doncella buena es gentil mujer, her-
nación difusa que no aclara nada. mosa, bien dispuesta, avisada, presume
Especialmente inexplicables resul- de la honra para guardarla, no consiente
tan bajo esta perspectiva, los consejos que nadie se burle con ella. La doncella
que se les daban a los jóvenes reclui- virtuosa es esquiva, escondida, celosa
dos en el calmecac, la escuela para los de sí misma, casta, guárdase y tiene mu-
mozos de las capas nobles, donde se cho cuidado de su honra y de su fama.
les exhortaba a llevar una vida alejada La doncella deshonesta hace bien barato
de la sexualidad. Igualmente incompren- de su cuerpo, es desvergonzada, es loca,
sible resulta la rigurosa castidad de los presuntuosa, tiene mucho cuidado de
sacerdotes así como la abstención se- lavarse y de bañarse, tiene andar desho-
xual de todo aquel que decidía hacer nesto, requebrado y pomposo (Sahagún,
penitencia. Aún más difícil de entender 1975: libro X, cap. III, 550).

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Y sobre la hija virtuosa dice: horadaba los cestillos y rompía los pla-
tos en los que se servía el banquete de
La moza o hija que se cría en casa de su boda (Acosta, 1979: 266). Clavijero
padre, estas propiedades buenas tiene: afirma que esto sucedía al sexto día de
es virgen de verdad, nunca conocida de celebrada la fiesta. Entonces los invi-
varón, es obediente, recatada, entendi- tados recibían nuevamente comida: si
da, hábil, gentil mujer, honrada, acatada, se les servía en recipientes íntegros, se
bien criada, doctrinada, enseñada de per- daba a conocer la virginidad de la novia,
sona avisada y guardada (Sahagún, 1975: si en horadados, la incontinencia en su
libro X, cap. I, 545). soltería (Clavijero, 1979: 196-197).
Especial cuidado se tenía en que las
Como uno se puede dar cuenta, la doncellas consagradas al templo se
castidad era determinante en la repu- mantuvieran vírgenes. En la antigua Te-
tación de las jovencitas. A través de la nochtitlan los padres, “deseando que
educación se les persuadía de que de- sus hijos e hijas viviesen”, podían ofre-
bían mantenerse vírgenes: “No te des a cer sus hijas al templo por un tiempo
cosas malas, ni a la fornificación. No
que oscilaba, por lo general, entre uno
sigas a tu corazón porque te harás vi-
y cuatro años. En algunos casos se ofre-
ciosa, y te engañarás y ensuciarás, y a
cían por un periodo más largo, por ejem-
nosotros afrentarás” decían los padres
plo, hasta que contraían matrimonio o
a sus hijas (Mendieta, 1980: 119). Ade-
por toda la vida (Mendieta, 1980: 106).
más, les advertían del significado que
Quienes pertenecían a un status social
tendría en sus vidas la pérdida de este
alto ingresaban al calmecac, donde per-
valioso bien: “no entregues en vano tu
manecían hasta que algún joven las
cuerpo... no te entregues a cualquiera,
solicitara para casarse. Las niñas que
porque si nada más así dejas de ser
ingresaban al calmecac, antes de llegar
virgen, si te haces mujer, te pierdes, por-
a la edad en que deberían recluirse en
que ya nunca irás bajo el amparo de
el Templo, llevaban un sartal en el cue-
alguien que de verdad te quiera” (Saha-
gún, 1975: libro VI, cap. XIX, 351). llo “que era señal del voto que había de
A la mujer que no llegaba virgen al cumplir” (Sahagún, 1975: libro VI, cap.
XIX, 402). Las jovencitas prometidas al
matrimonio le esperaba el repudio por
parte del marido y el escarnio social. El telpochcan provenían de capas sociales
día de la boda, el “marido burlado” con inferiores y, a diferencia de las mozas
“señales y palabras afrentosas le daba consagradas al calmecac, sólo asis-
a entender con muy grande confusión tían ciertas horas del día a servir en el
y vergüenza de los padres y parientes templo.
porque no miraron bien por ella” y para Como lo atestiguan las palabras que
que se supiera de su falta de castidad la sacerdotisa dirigía a la doncella cuan-

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do ingresaba al monasterio, la educa- la virginidad era entendida como la pu-


ción que recibían las jóvenes en el cal- reza de la joven. Entre las recomenda-
mecac acentuaba la conducción de una ciones que le hacía una madre a su hija
vida en castidad. se encontraba la siguiente: “mira que
no te des al deleite carnal; mira que no
Oye, hija mía muy amada: cuando eras te arrojes sobre el estiércol y hediondez
chiquita, y tiernecita, aquí están los que de la lujuria; y si has de venir a esto,
te engendraron que son tu padre y tu más valdría que te murieras luego.”
madre, de los cuales eres sangre y carne, (Sahagún, 1975: libro VI, cap. XVIII, 348).
en tu ternura y en tu niñez te prometie- La pureza era un concepto religioso que
ron y te ofrecieron a nuestro señor, el significaba el estado original. Con ello,
cual está en todo lugar, para que seas la idea de los antiguos mexicanos que
una de las perfectas hermanas de nues- vinculaba a la mujer, por su poder pro-
tro señor, de las hermosas vírgenes que creativo, con el origen de toda vida tenía
son como piedras preciosas y como plu- consecuencias decisivas. Observémos-
mas ricas, para que entres y vivas donde lo con mayor detenimiento.
están en su guarda y recogimiento, con Para los pueblos prehispánicos la
las religiosas vírgenes del Calmécac... fertilidad de la mujer sobrepasaba en
Te aconsejo que de tu voluntad, con importancia a todas las demás caracte-
toda paz, vayas y te juntes con las vír- rísticas femeninas. Esto resultaba de
genes muy amadas, hermanas de nues- la forma especial en que ésta era perci-
tro señor, que se llaman las hermanas bida (Ver al respecto Ibarra, 1996). En
de penitencia, que lloran con devoción la lógica del pensamiento mítico todo
en aquel santo lugar... fenómeno es visto como la prolongación
Nunca te has de acordar, ni ha de llegar de un origen. Cuando se piensa en una
a tu corazón, ni jamás has de revolver situación o en un acontecimiento del
dentro de ti cosa ninguna carnal; ha de mundo fenoménico se piensa en un ori-
ser tu voluntad y tu deseo, y tu corazón gen, en una fuerza que lo ha determi-
como una piedra preciosa, y como un nado y lo continúa determinando. La
zafiro muy fino; has de hacer fuerza a estructura del pensamiento obliga, ade-
tu corazón y a tu cuerpo para olvidar y más, a pensar una identidad entre el
echar lejos de ti toda delectación car- origen y el fenómeno. Este último es en-
nal... Mira hija que no seas disoluta, o tonces la manifestación de una fuerza
desvergonzada, o desbaratada (Saha- que se encuentra detrás y que es idén-
gún, 1975: libro VI, cap. XL, 404-405). tica a éste.1 Así, en la fertilidad de la
mujer, el pensamiento mítico ve la ex-
Como se observa en el testimonio de presión de una fuerza creadora que
las fuentes mencionadas, en la visión identifica con el poder que una vez dio
del mundo de los antiguos mexicanos vida al cosmos y que sigue asegurando

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la existencia de éste. La capacidad de la LAS DIOSAS VÍRGENES


mujer de dar vida participa de la fuerza
original que da vida al mundo o, dicho Esta relación entre la virginidad y el es-
en otras palabras, la fertilidad femeni- tado de pureza del origen fue lo que pro-
na es concebida como parte de la fer- pició el surgimiento de mitos que narran
tilidad universal. Esta relación entre la cómo las diosas concibieron sin perder
mujer y el origen de toda vida se man- su virginidad. Según los Anales de
tiene pura en tanto la mujer permanece Cuauhtitlan (p. 7), la madre de Quetzal-
intacta de aquello que es mundano; cóatl se preñó de una manera mágica:
la joven virgen se encuentra en cierto
modo en el estado sagrado propio del Se dice que Quetzalcoatl nació en el año
origen. La virginidad está unida a la “I ácatl” quien se llamó Topoltzin (nuestro
idea de que, en su originalidad, la mu- príncipe)... Se dice que su madre tenía
jer permanece ligada a la fuerza cós- por nombre Chimalman (escudo recos-
mica de la vida. tado). También se dice de la madre de
De esta forma de percibir la virgini- Quetzalcoatl que lo concibió porque se
dad se deriva otra idea: el acto sexual
tragó un chalchíhuitl (piedra verde).
representa una apropiación de la origi-
nalidad, de la pureza de la fuerza del
Otro mito nos narra una concepción
origen por parte del hombre. Si los va-
similar:
rones exigían que la mujer que contraía
matrimonio fuera virgen era porque en
Según lo que dijeron y supieron los natu-
la actividad sexual que se consumaba
rales viejos del nacimiento y principio
con ella veían la forma de posesionarse
del diablo que se decía Huitzilopochtli,
de algo que, hasta entonces, había es-
al cual daban mucha honra y acata-
tado ligado a una sustancia sagrada. A
miento los mexicanos es: que hay una
la mujer virgen se le llamaba oc chal-
sierra que se llama Coatepec junto al
chíhuitl, “la que es aún una piedra ver-
pueblo de Tulla, y allí vivía una mujer
de”, y en las piedras verdes o joyas los
antiguos mexicanos percibían la mani- que se llamaba Coatlicue, que fue madre

festación de esta sustancia original. de unos indios que se decían Centzon-

Desde este punto de vista tienen razón huitznahua, los cuales tenían una her-
quienes ven en la exigencia de la virgini- mana que se llamaba Coyolxauhqui; y
dad un deseo del hombre por posesio- la dicha Coatlicue hacía penitencia ba-
narse de la mujer, pero éste no es un rriendo cada día en la sierra de Coate-
deseo por autoafirmarse, someter a la pec, y un día acontecióle que andando
mujer o consolidar una situación de pri- barriendo descendióle una pelotilla de
vilegio. Es el deseo de tener acceso a la pluma, como ovillo de hilado, y tomóla
fuente cósmica de toda vida. y púsola en el seno junto a la barriga,

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La Coyolxauhqui, señora de los cascabeles dorados

debajo de las naguas y después de haber y destructivas del fuego, Macuilxóchitl y


barrido (la) quiso tomar y no la halló de Xochipilli son responsables del floreci-
que dicen se empreñó... (Sahagún, 1975: miento de las plantas, Mayahuel tiene
libro III, cap. I, 191). bajo su protección la planta del maguey,
etcétera. Ya que los dioses son pensados
Para contestar la pregunta sobre el de manera sustancial, el pensamiento
origen de los fenómenos, el pensamiento puede seguir preguntando sobre el ori-
prehispánico, debido a las estructuras gen de estas divinidades. Entonces apa-
cognoscitivas en las que se sustenta, recen, de nuevo, dioses como respuesta:
atribuye el fenómeno a alguna divini- algunas divinidades pasan a ser padres
dad. En el México antiguo, Tláloc es el o madres de otros dioses.
origen de la lluvia, Quetzalcóatl es la Para el pensamiento azteca, las dio-
fuerza que origina los vientos, Xiuhte- sas, madres de otras divinidades, no
cutli determina las acciones benéficas pierden con ello el estado de pureza pro-

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pio de todo origen. La diosa en su ma- no, como la fertilidad de la tierra, el viaje
ternidad es pensada como la fuerza del del sol por los cielos o el paso del tiem-
origen y al ser pensada así comparte po, cumplía su ciclo, existía el peligro
con el origen su carácter puro, se con- de que la fuerza del origen careciera de
serva intacta. Los mitos, que narran la energía necesaria para volver a poner
cómo ha llegado a ser algo que es, cuen- en marcha el fenómeno. A través del
tan la manera en que las diosas ma- ritual se pretendía renovar esa fuerza,
dres concibieron sin perder su castidad. de manera que el fenómeno reiniciara
A nosotros nos puede parecer ilógica su ciclo. En el rito ceremonial encon-
una concepción de esta naturaleza, pero traba expresión el concepto de causa-
al pensamiento prehispánico le resulta lidad identificatorio a través del cual los
perfectamente plausible. Si el origen es aztecas construían e interpretaban el
puro y el origen del dios Quetzalcóatl mundo. El principio de este concepto
fue Chimalma, entonces la concepción se puede formular de manera concisa:
tuvo que haber sucedido de tal manera aquello que comparte con el origen, lo
que Chimalma no perdiera su estado que le es idéntico, tiene la fuerza para
de pureza. Desde luego, los antiguos poner en movimiento lo que del origen
mexicanos sabían que tragándose una resulta.
piedra de jade no ocurre ninguna con- De este modo, los participantes del
cepción, pero las estructuras cognosci- culto hacían ofrendas con objetos en
tivas obligan a pensar el origen como cuyas características percibían la pre-
un estado de pureza y, para quienes sencia de la deidad a quien considera-
crearon el mito y creyeron en él, resulta ban como el origen del fenómeno deseado:
suficiente con que éste aluda a algu- en la fiesta dedicada a Tláloc se ofrecían,
na forma de inicio de la gestación.2 por ejemplo, la piel de las serpientes,
conchas, corales, animales marinos, et-
cétera, esperando obtener a través de
LA VIRGINIDAD Y EL SACRIFICIO ello lluvia en abundancia. A los dioses
de las montañas, los Tepictoton, que
Esta manera de entender la virginidad también eran considerados dioses de
y la pureza la volvemos a encontrar en la lluvia y, por lo tanto, eran vistos como
algunos de los rituales en que se prac- el origen de los alimentos, se les ofre-
ticaban los sacrificios humanos. Estas cía comida en las fiestas tepelhuitl y
ceremonias, como ya hemos explicado atemoztli. Y para impulsar la fertilidad
en otro lado, tenían como objetivo reno- de la tierra se ofrecía a la diosa en quien
var las fuerzas que los mexicas creían se veía el poder de estimular la vegeta-
responsables de la aparición de los fe- ción prácticamente todos los productos
nómenos necesarios a la vida. Según el agrícolas: los diversos tipos de maíz y
pensamiento azteca cuando un fenóme- de frijol y plantas comestibles, entre

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otras. Al dios de la caza, Mixcóatl, se le hacían nada tocante a la fiesta, acabados


sacrificaban esclavos atados de pies y los cinco días, quince días antes de la
manos, “para que murieran como vena- fiesta comenzaban a bailar un baile que
dos”. Mediante este sacrificio los caza- ellos llamaban nematlaco, este baile du-
dores esperaban que Mixcóatl les ase- raba ocho días... los cuales acabados
gurara el éxito en la caza. En todas las comenzaban luego las mujeres médicas,
ceremonias las víctimas destinadas al viejas y mozas, a hacer una escaramuza
sacrificio debían portar los atributos de o pelea... Esta escaramuza hacían por
la divinidad a la que se le ofrecía la ce- espacio de cuatro días continuos, los
remonia, con lo que se establecía una cuales pasados, sacaban aquella mujer
identidad entre la divinidad y los sa- a pasearse por el tianquez, iban con ella
crificados.3 Como se puede observar, en todas las médicas acompañándola por

el ritual se ofrecía aquello que era (par- el tianquez... saliendo del tianquez reci-

cialmente) idéntico a la naturaleza de bíanla luego los sátrapas de la diosa lla-


mada Chicomecoatl... y llevábanla a la
la deidad y se esperaba que el ofreci-
casa donde la guardaban... Allí la conso-
miento desencadenara el fenómeno
laban las médicas y parteras, y le decían:
deseado. Gracias a la relación de iden-
“Hija no os entristezcáis, que esta noche
tidad entre los objetos y su origen la
ha de dormir con vos el rey, alegraos”.
manipulación de éstos pone en movi-
No le daban a entender que la habían
miento la fuerza del origen.
de matar porque su muerte había de ser
Así, si el origen es puro e inmaculado,
súbita, sin que ella lo supiese... Y luego
las doncellas vírgenes, al compartir el es-
la ataviaban con los ornamentos de aque-
tado inmaculado del origen, tienen el
lla diosa que llaman Toci, y llegada la
poder de ponerlo en movimiento; es de-
media noche llevábanla al cu donde ha-
cir, su sacrificio tiene la fuerza de desa-
bía de morir, y nadie hablaba ni tosía
tar el fenómeno. En su pureza, la vida cuando la llevaban, todos iban en gran
de las jovencitas es capaz de activar la silencio aunque iba con ella todo el pue-
fuerza del origen. Por ello, en la sociedad blo y, de que había llegado al lugar don-
mexica el destino de algunas jóvenes de la habían de matar, tomábala uno so-
doncellas se encontraba prácticamente bre las espaldas y cortábanle de presto la
sellado. Sobre la fiesta ochpaniztli, que cabeza... (Sahagún, 1975: libro II, cap.
se realizaba en septiembre cuando las XXX, 131 y ss.).
mazorcas maduran en el Valle de Méxi-
co, el informante de Sahagún relata lo A través del sacrificio se esperaba
siguiente: estimular a la fuerza responsable de que
las plantas del maíz echaran sus frutos.
Al undécimo mes llamaban ochpaniztli. En otra fiesta dedicada a impulsar el
Los cinco días primeros de este mes no poder que genera las lluvias, la fiesta

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del decimotercer mes, tepélhuitl, se sa- das las crónicas coinciden en señalar
crificaban igualmente doncellas vír- el castigo capital que esperaba a la jo-
genes que representaban a las diosas ven que violara sus votos de castidad,
llamadas Tepépoch, Matlalcue, Xochi- “nada se velaba tanto en estas mujeres
tecatl y Mayauel (Sahagún, 1975: libro consagradas al Templo como la con-
II, cap. XXXI, 138). Como mencionamos, tinencia” afirma Clavijero (1979: 168).
la virginidad está asociada a la idea de Y agrega que era tal el temor al casti-
que la mujer permanece vinculada a la go entre las jovencitas que nunca se
fertilidad universal en su originalidad, registró en los anales de México-Te-
por ello a través del sacrificio de las don- nochtitlan un caso de falta de recato.
cellas vírgenes es posible poner en movi- Mendieta confirma la sentencia que se
miento la fuerza responsable de la fer- daba a quien abandonaba su estado
tilidad de la tierra, de la formación de de pureza:
las nubes o de cualquier fenómeno en
Y de las mujeres que servían en los
que se percibiera la fuerza cósmica de
Templos, hemos dicho ser continentí-
la vida.
simas, las cuales guardaban perpetua
castidad, y virginidad, sin manchar en
nada su pureza. Y era tanto lo que te-
CASTIDAD Y SACERDOCIO
mían caer en esta culpa que entendían
si la cometían haber de ser por los dioses
La idea de que la pureza connota a la
castigadas, mayormente, si se sabía mo-
fuerza del origen constituía también el
ría por ella (Mendieta, 1980: 215).
fundamento de los monasterios del Mé-
xico prehispánico. En ellos se exigía a
Y el Códice Ramírez (1975: 128) se-
los sacerdotes y sacerdotisas la abs-
ñala que si se percataban de que una
tinencia sexual, la castidad y el aleja-
moza había tenido una relación sexual
miento de la vida mundana. Quienes,
“sin remisión moría luego, diciendo que
una vez finalizada su preparación en el había violado la casa de su dios.”
calmecac decidían dedicar su vida al Esta forma de entender la castidad
servicio en el templo debían renunciar en los ámbitos de la religión no difiere
a la posibilidad de contraer matrimo- de la virginidad exigida a las jóvenes
nio y afirmar su deseo de llevar una que contraían matrimonio. Ambos con-
vida en castidad. Lo mismo se exigía a ceptos están ligados a la idea de que la
las jovencitas. Si se sorprendía a algu- pureza es un estado propio de la fuen-
na de las personas dedicadas al servi- te de vida universal y de quien conduce
cio del templo “en quebrantamiento de su vida alejado de las cosas munda-
la castidad” se le castigaba con la pena nas, se acerca a esta fuente y comparte
de muerte (Mendieta, 1980: 190). To- con ella su poder creador.

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LA VIRGINIDAD Y LA PUREZA DEL LINAJE 1980: 337). De ahí que la primera rela-
ción sexual despojara a la doncella de
Pero en el mundo prehispánico no sólo cualquier valor para un matrimonio
el hombre tenía interés de ganar para posterior, su pureza se perdía. Uno de
sí la fuerza de la vida, también los pa- los verbos nahuas que significan “con-
rientes viejos del novio veían en la rela- cebir” itlacahui quiere decir, según el
ción sexual del recién desposado con vocabulario de Molina, “haberle daña-
la doncella virgen un beneficio: a través do”. Los términos itlacauhqui itlacahui
de ella se aseguraba la pureza del linaje. e itlacahuiztli quieren decir “cosa da-
El pensamiento mítico concibe el origen ñada o corrompida, o mujer recién preña-
de la vida de una manera bastante da, o huevo huero y empollado”; “corrom-
concreta y lo relaciona con los órganos perse, dañarse o estragarse algo... o
genitales y la cohabitación. Se creía que empollarse el huevo”, y “corrompimien-
la gestación se iniciaba por la mezcla to tal, o preñez de la mujer” (citado por
de dos líquidos, uno proveniente del pa- López Austin, 1980: 336). Si se tiene
dre y otro equivalente de la madre (Ló- esto presente resultan comprensibles
pez Austin, 1980: 190). La participación las reacciones del hombre y sus parien-
del semen paterno en la formación del tes cuando se percataban de que la no-
niño no se limitaba a una sola cópula, via no era una doncella virgen. Esto
sino a la acumulación resultante de va- explica, además, la rigidez con la que
rias de ellas (López Austin, 1980: 338). se penaba a quien violaba a una don-
Incluso se pensaba que en los primeros cella: “El que hacía fuerza á virgen, ora
meses el padre debía de nutrir de esta fuese en el campo, ora en casa del padre
forma al ser en gestación. Por ello “la moría por ello” (Mendieta, 1980: 136).
primera vez” adquiría un significado Por su descendencia directa de los
decisivo. Era en ella donde el hombre, ancestros, la nobleza en Tenochtitlan
y con él la línea de parentesco, se apro- consideraba estar más próxima al ori-
piaban de la pureza de la fuerza original gen y derivaba de ello una obligación
de la vida. La pureza del origen pasaba por mantener pura la línea de descen-
a ser un bien, por decirlo así, de la línea dencia. Con ello no pretendía otra cosa
de parentesco. Se pensaba que los ni- que conservar esta relación ganando
ños que nacían de una mujer que había para sí la fuente cósmica de vida, a la
tenido relaciones sexuales anteriores que tenía acceso mediante la relación
al matrimonio eran producto de la reu- sexual de los hombres con doncellas
nión del semen de distintos padres y se vírgenes, pues para el pensamiento pre-
les designaba como “hornerizo, hijo de hispánico la cohabitación y la genera-
puta”, tlanechicolpiltontli, que, traducido ción no eran conceptos diferenciados.
literalmente, significa “niño de partici- La virginidad de la esposa asegura-
pación” (ver al respecto López Austin, ba la pureza de la descendencia, la no-

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La idea mágico-religiosa de la virginidad en el mundo prehispánico

bleza del linaje. Por ello la virginidad LAS DONCELLAS VÍRGENES COMO INSTRU-
adquirió importancia cuando la socie- MENTO DE ALIANZAS POLÍTICAS Y MILITARES
dad mexica se estratificó.
Para los nobles la castidad antes del Las desigualdades en los recursos del
matrimonio era un valor y una virtud poder y la forma en que se constituían
que también incluía a los jóvenes varo- la propiedad y el poder dejaron fuera a
nes. El informante de Sahagún declara
que los mozos que asistían al telpoch-
calli, a diferencia de la vida en castidad
de los nobles alumnos del calmecac “no
tenían buena vida, por ser amanceba-
dos y osaban decir palabras livianas y
cosas de burla, y hablaban con soberbia
y osadamente” (Sahagún, 1975: libro
VI, cap. XXIX, 308). María J. Rodríguez

(1988: 137) afirma que:

tanto los jóvenes solteros que perte-


necían al grupo tributario, como los que
conformaban la élite, fueron constreñi-
dos a adoptar conductas sexuales dife-
rentes: mientras que los primeros tenían
la libertad de tener amantes y llevar una
vida disipada, los segundos debían per-
manecer en abstinencia carnal absolu-
ta, lo cual, según la ideología dominante,
les proporcionaba una fuerza mayor
que les permitía gobernar...

En algunos periodos de la historia


prehispánica y en algunos reinos se fue
consecuente, en forma rígida, con el con-
cepto de virginidad. A Netzahualcóyotl,
rey de Texcoco, le pareció que los jóvenes
debían llevar una vida casta antes del
matrimonio y entre sus decretos se en-
contraba uno que castigaba a los jóve-
nes, hombres y mujeres, que mantuvie- Quetzalcóatl, dios asociado con la
ran relaciones sexuales antes de tiempo. vegetación y la fertilidad

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la mujer e hicieron caer a las doncellas Así se hicieron de doncellas vírgenes.


vírgenes en una situación desfavorable. Pero tales intereses derivan de la articu-
Su virginidad, como acceso a la fuente lación de objetivos y éstos dependen del
cósmica de toda vida, las convirtió en sistema cognoscitivo.
un bien valioso del cual podían apro- Para explicar el concepto de la vir-
piarse (y se apropiaron) reyes y nobles. ginidad y la forma en que los señores
Izcóatl, rey de los aztecas, mandó a su del México prehispánico disponían so-
sobrino Netzahualcóyotl, señor de Tex- bre las vírgenes hay que considerar la
coco, “cierta cantidad de doncellas muy constitución del poder por un lado, y el
hermosas y de linaje real” con la fina- sistema cognoscitivo por el otro, como
lidad de aplacar su enojo y de resolver dos procesos que marchan paralelos,
los altercados que habían surgido entre pero que se desenvuelven sobre estruc-
ellos (Alba Ixtlilxóchitl, 1975: 555). Y turas propias (las cognoscitivas), que
Pomar refiere que el tlatoani mexica po- no son de ninguna manera las estruc-
día tener cuantas mujeres quisiera, no turas de la organización familiar, esta-
había menester que: tal, económica o social.

alguna le pareciese bien, porque luego


enviaba por ella, y sin réplica se la envia- NOTAS
ban, si no era casada, porque en tal caso,
1
Sobre la lógica que determina la percep-
no la pedía ni quitaba a su dueño por
ción de los fenómenos ver Dux, 1982:
bien que le pareciese. Tenía gran cuenta 138 y ss, e Ibarra, 1994: 139 y ss.
2
si venía a su poder doncella, porque le Sobre la lógica de los mitos ver Dux,
1989: 206 y ss, e Ibarra, 1994: 139 y ss.
parecía cosa vergonzosa para su gran- 3
Una descripción detallada de estas fies-
deza tomar mujeres estrupadas (Pomar, tas se encuentra en Sahagún, 1975:
1941: 35). libro II, 77 y ss. Sobre la lógica del sa-
crificio ver Ibarra, 1994: 178 y ss.

No debe quedar duda alguna de que


el concepto de virginidad encuentra su
BIBLIOGRAFÍA
explicación en las estructuras del pen-
samiento con las que los antiguos me- Acosta, Joseph de
xicanos construyeron e interpretaron 1979 Historia natural y moral de las In-
su mundo, pues es en ellas donde dicho dias en que se tratan de las cosas
notables del cielo, elementos, me-
concepto experimenta su proceso de
tales, plantas y animales de ellas
formación. Quienes se encontraban en y los ritos y ceremonias, leyes y
la cima del poder —y esto, como hemos gobierno de los indios, Fondo de
Cultura Económica, México.
visto en otro trabajo, eran sólo los hom-
Alba Ixtlilxóchitl, Fernando de
bres (Ibarra, s/f)— habilitaron su poder 1975 Historia de la nación chichimeca,
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La idea mágico-religiosa de la virginidad en el mundo prehispánico

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