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Millonaria condena se abre paso en favor de cientos de militares

Una inminente condena contra el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares y


la Policía se viene cocinando gracias a una decisión del Consejo de Estado. La
alta corporación le ordenó al Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitir
la acción de grupo que interpusieron 122 uniformados por diferencias salariales
surgidas entre 1996 y el 2004.

El Tribunal se había negado a estudiar las pretensiones por considerar que el


caso ya había prescrito. Sin embargo, la máxima instancia contencioso-
administrativa revocó esa determinación a través de una interpretación
garantista de los derechos salariales. Esta decisión pone al Estado en un alto
riesgo de ser condenado a pagar una suma multimillonaria debido a que el
incremento salarial para oficiales y suboficiales que se aprobó durante muchos
de esos años fue inferior al IPC.

De prosperar la acción, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Militares tendrán


que reparar a los demandantes por el daño que les habría provocado el dejar de
percibir un aumento justo en los salarios que percibieron durante los años 1996,
1997, 1999, 2001, 2002, 2003 y 2004.

Los hechos de los que hoy se duelen estos uniformados y otros más que podrían
estar en la misma situación se empezaron a originar en 1996. Para esa época, el
Gobierno estableció un aumento salarial para los integrantes de estas fuerzas
que no tuvo en cuenta el IPC. Esto se repitió en varios de los períodos
subsiguientes, con excepción de los años 1998 y 2000.

Teniendo en cuenta que, durante esos mismos períodos, oficiales y suboficiales


retirados sí tuvieron aumentos en sus mesadas que estuvieron basados en el
IPC, los militares y policías activos interpusieron la demanda. Así, acudieron al
Tribunal Administrativo de Cundinamarca por considerar vulnerado su derecho
a la igualdad.

Sin embargo, esa corporación se abstuvo de resolver su petición. Consideró que


la acción ya estaba prescrita y que no existía posibilidad alguna para que los
demandantes fueran reparados por el daño que se les pudo haber causado con
estas determinaciones.

Los 122 uniformados afectados impugnaron esa determinación ante el Consejo


de Estado. La máxima instancia contenciosa concluyó que el tribunal se
equivocó de cabo a rabo al declarar prescrita la oportunidad para que los
uniformados reclamaran su derecho a ser reparados. A su juicio, el derecho a
reclamar cualquier afectación causada originada en el pago de salarios o
acreencias laborales se puede alegar en cualquier momento.

Esto significa que todos los militares y agentes de Policía que pudieran haber
sido afectados y haber sufrido daños como consecuencia de estas
determinaciones podrán exigir ser reparados. Así, se empieza abrir paso a la
posibilidad de que el Estado tenga que asumir los costos de una condena que
podría sumar varios miles de millones de pesos.

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