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Mesopotamia

La Mesopotamia es una región del Asia Occidental ubicada entre los ríos Tigris y
Eufrates, así como en sus terrenos circundantes. En esta región surgió durante la
Edad Antigua la llamada civilización mesopotámica. Gracias a esa cultura, allí se
inició la Revolución Neolítica, es decir, el desarrollo de la agricultura y la ganadería
hace alrededor de 12.000 años.

Los mesopotámicos sirvieron de modelo e inspiración al resto del mundo y


popularizaron invenciones fundamentales para la civilización humana como la
rueda, el cultivo de cereales, el desarrollo de la escritura cursiva, las matemáticas
y la astronomía. La Antigua Mesopotamia es una referencia importante en el
estudio de la Antigüedad humana, pues de ella provienen relatos como el mito de
Gilgamesh, episodios bíblicos como en diluvio universal, o el primer conjunto de
leyes conocido: el Código Hammurabi.

Los distintos pueblos mesopotámicos prosperaron culturalmente y fueron en su


época uno de los grandes polos civilizatorios de Eurasia, aunque siglos después
fueron poco más que territorio de disputa de los grandes imperios de la
Antigüedad tardía, como el Imperio Romano y el Imperio Persa.

Antiguo Egipto
El Antiguo Egipto fue una civilización agrícola de la Antigüedad, que se originó a lo
largo del cauce medio y bajo del río Nilo, cuya historia abarca más de tres
milenios. Se le considera una de las más importantes de la humanidad.

El área denominada Antiguo Egipto ha variado a lo largo de los siglos, pero en


general se acepta que abarcaba desde el delta del Nilo en el norte, hasta
Elefantina, en la primera catarata del Nilo, en el sur. Además controlaba el desierto
oriental, la línea costera del mar Rojo, la península del Sinaí, y un gran territorio
occidental dominando los dispersos oasis. Históricamente, estaba formado por el
Alto y el Bajo Egipto, al sur y al norte respectivamente, que precedieron a la
creación de un estado unificado. En su período de mayor expansión controló los
reinos amorreos de Palestina y el norte de Siria, llegando hasta el Éufrates medio,
y las jefaturas nubias del Sudán, hasta el Jebel Barkal, en la cuarta catarata del
Nilo. Ejerció una importante influencia cultural entre los pueblos vecinos, e incluso
en regiones tan alejadas como Chipre, la costa de Anatolia y la península
helénica.

La civilización egipcia se desarrolló durante más de 3500 años. Comenzó con la


unificación de algunas ciudades del valle del Nilo, alrededor del año 3200 a. C., y
convencionalmente se da por finalizada en el año 31 a. C., cuando el Imperio
romano conquistó y absorbió el Egipto ptolemaico, el cual desapareció como
Estado.4 Este acontecimiento no representó el primer período de dominación
extranjera en Egipto, pero condujo a una transformación gradual en la vida política
y religiosa del valle del Nilo, marcando el final del desarrollo independiente de su
identidad cultural. Esta, sin embargo, había comenzado a diluirse paulatinamente
tras las conquistas de los persas (siglo VI a. C.) y los macedonios (siglo IV a. C.),
especialmente durante el período de los Ptolomeos. La llegada del cristianismo, y
su expansión entre los nativos egipcios, cortó uno de las últimas supervivencias de
antigua cultura egipcia. En 535, por orden de Justiniano I, fue prohibido el culto a
la diosa Isis, en el templo de File con lo cual terminó una religión de más de cuatro
milenios. No obstante, el idioma egipcio (llamado copto) siguió siendo utilizado,
escrito en un alfabeto derivado del griego, y los egipcios nativos se identificaron
plenamente con el cristianismo, en especial con la doctrina monofisita. Surgió
entonces una literatura copta, de carácter cristiano, que recogía mitos, costumbres
y creencias de la antigua religión tradicional. La desaparición del copto y su
sustitución por el árabe, en el marco de la islamización del país después de su
conquista, supuso el final definitivo de los últimos restos del Antiguo Egipto.

Antigua India
La historia de la India en la época precedente a 1950 es inseparable de la historia
del subcontinente indio, al cual pertenece esta nación. Incluye los asentamientos y
las sociedades prehistóricas en la región, la avanzada civilización del valle del
Indo y la fusión de la cultura indoaria para formar la civilización védica;1 el origen
del hinduismo, del jainismo y del budismo; la sucesión de poderosas dinastías e
imperios durante más de tres milenios en varias áreas del subcontinente que
incluye el crecimiento de dominios musulmanes interconectados con las potencias
hindúes;45 la llegada de los comerciantes europeos que dio como resultado el
establecimiento de la India Británica, y el subsecuente movimiento de
independencia que condujo a la partición de la India y a la creación de la república
de la India

La civilización del valle del Indo, considerada una civilización originaria, que se
extendió y floreció en el noroeste del subcontinente indio entre 3300 y 1300 a. C.,
fue la primera gran civilización del sur de Asia. Durante el período Harappense,
entre 2600 y 1900,9 que desarrolló una cultura urbana tecnológicamente
avanzada. Esa civilización colapsó a inicios del II milenio a. C. y fue sucedida por
la civilización védica de la Edad del Hierro. En esa era se compusieron los Vedas,
textos seminales del hinduismo, se formaron los janapadas (entidades políticas
monárquicas) y la estratificación basada en castas. La civilización védica tardía se
extendió sobre la llanura indogangética y gran parte del subcontinente, y fue
testigo del surgimiento de estados mayores conocidos como mahajanapadas. En
Magadha, uno de estos reinos, Buda Gautama y Mahavira propagaron sus
filosofías shramánicas durante los siglos V y VI a. C.

Antigua China
La antigua China fue una de las civilizaciones más antiguas del mundo con
continuidad hasta la actualidad, tiene sus orígenes en la cuenca del río Amarillo,
donde surgieron las primeras dinastías Xia, Shang y Zhou. La existencia de
documentos escritos hace cerca de 3.500 años han permitido el desarrollo en
China de una tradición historiográfica muy precisa, que ofrece una narración
continua desde las primeras dinastías hasta la edad contemporánea. La cultura
china, según el mito, se inaugura con los tres emperadores originarios: Fuxi,
Shennong y finalmente el Emperador Amarillo Huang, este último considerado
como el verdadero creador de la cultura. Sin embargo, no existen registros
históricos que demuestren la existencia real de estas personalidades, las que de
acuerdo con la transmisión oral de generación en generación, habrían vivido hace
unos 5000 a 6000 años.

La narración tradicional china de la historia se basa en el llamado ciclo dinástico,


mediante el cual los acontecimientos históricos se explican como el resultado de
sucesivas dinastías de reyes y emperadores que pasan por etapas alternas de
auge y declive. Este modelo del ciclo dinástico ha sido criticado por muchos
autores1 por dos razones fundamentales: En primer lugar, por su simplismo, ya
que el modelo adopta un patrón recurrente según el cual los primeros
emperadores son heroicos y virtuosos, mientras que los últimos son débiles y
corruptos. Esta visión está sin duda influida por la interpretación de las propias
dinastías reinantes, que encontraban en la degradación de la dinastía precedente
una legitimación de su propio ascenso al poder. En segundo lugar, el modelo
dinástico ha sido también criticado por presentar una visión nacionalista artificial,
pues lo que en una interpretación alternativa podría verse como una sucesión de
diferentes estados y civilizaciones en un mismo territorio, aparece como una mera
alternancia de regímenes de gobierno en el marco imperturbable de una entidad
nacional única.

FENICIOS
La Cultura Fenicia se desarrollo en Asia Menor, a orillas del Mar Mediterráneo y al
Oeste de Siria. Su territorio pertenece en la actualidad al Líbano. Eran grandes
navegantes y comerciantes. Crearon y propagaron su alfabeto, del que se
derivaron casi todos los alfabetos del Mundo Antiguo.

2. EVOLUCIÓN HISTORICA DE LA CULTURA FENICIA: PERIODOS


Los fenicios era de raza semita, procedentes posiblemente de las costas del golfo
Pérsico. Hacia el año 3 000 a.C. ya existía Biblos, como la ciudad más importante
de Fenicia, que mantenía relaciones comerciales con Egipto, intercambiando
los cedros del Líbano con los papiros de ese país.
En su evolución histórica podemos encontrar tres periodos bien definidos: el
periodo de Sidón, el periodo de Tiro y el periodo de Cartago.

Periodo de sidón (Siglo XV – XIII a.C.)


En este periodo destacó como centro de importancia naval y comercial la ciudad
de Sidón. Sus barcos navegaron en la cuenca oriental del Mar Mediterráneo.
Llenaban sus bodegas con las mercancías procedentes de Chipre, Rodas, Asia
Menor, Grecia, Islas del Mar Egeo y costas del Mar Negro.
Los sidonios no formaron colonias, pero si establecieron concesiones en países
civilizados y factorías en los pueblos bárbaros, donde obtenían esclavos, pieles y
metales, a cambio de los productos de su industria.
Este periodo llego a su fin cuando los filisteos saquearon y destruyeron la ciudad
de Sidón (Siglo XII a.C.)

Periodo de tiro (siglo xii – vii a.c.)


Se denomina así a la hegemonía que tuvo la ciudad de Tiro en la actividad
comercial. Este pueblo heredó el espíritu aventurero y comercial de los sidonios.
Extendió su hegemonía marítima hacia la cuenca occidental del Mediterráneo,
incluyendo el sur de Italia, las Islas de Malta, Sicilia, Cerdeña, Córcega, la costa
sur de España y norte de África cruzando el estrecho de Gibraltar; llego hasta las
costas de Inglaterra por el norte, las Islas Canarias por el sur y las Islas Azores por
el oeste.
Los tirios no se conformaron con las relaciones comerciales; también se
establecieron en las algunos lugares estratégicos, fundando ciudades y colonias.
Los asirios, caldeos y persas subyugaron a los tirios, que dieron lugar al
surgimiento de otros pueblos comerciantes como Cartago y Grecia

HEBREOS
La cultura Hebrea o judíos quienes formaban la cultura Hebrea se asentaron en la
región de Palestina, territorio que forma en la actualidad Israel, llamada en la
antigüedad el País del Canaán o Tierra Prometida. Estaba situada al sur de Siria,
en el Asia Menor. Limitaba por el norte con fenicia y Siria por el sur, con el desierto
del Sinaí; por el este, con el desierto de Arabia; y por el oeste, con el mar
Mediterráneo. Los primeros habitantes que se establecieron en Palestina fueron
los cananeos, de origen semita, aproximadamente en el tercer milenio a.c. Estos
pobladores primitivos tuvieron que soportar los ataques constantes de las tribus
del desierto que ambicionaban sus tierras, por su fertilidad, hasta que en los siglos
XIV y XV a.C. tuvieron que ceder al avance de la cultura hebrea.
Los hebreos o judíos formaban una tribu de raza semita que vivían en la región de
Ur, en el valle de la Mesopotamia. 2000 años antes de Cristo abandonaron la
región de Ur y se trasladaron a Siria. Algunas tribus avanzaron llevando sus
rebaños y se infiltraron en la región de Canaán, donde recibieron el nombre de
hebreos, que significa: «desde allá, el que viene del más allá del Eufrates».
Posteriormente algunas tribus judías, aprovechando la conquista de Egipto por los
icsos, semitas como ellos, se instalaron en el delta del río Nilo, donde
permanecieron durante 500 años. Después de la expulsión de los icsos, los
israelitas quedaron en cautiverio, obligados a trabajos forzados y perseguidos, por
los egipcios.

EL IMPERIO PERSA
El Imperio Persa ( también conocido como imperio aqueménida) fue un imperio
que se extendió entre los años 558 y 331 a.C. en el actual territorio de Irán y,
durante su esplendor ocupó los actuales países de Irak, parte de Egipto,
Afganistán, Pakistán, Armenia, Jordán, Turkmenistán, Omán, Turquía, Siria, el
Líbano y Yemen entre algunos otros.

Se considera al Imperio Persa como uno de los más grandes y poderosos que
logró mantenerse por siglos gracias a su poder bélico y administración política.
En este imperio, la figura de la religión tienen un papel preponderante que se cree
puede haber sido uno de los ejes centrales para la unificación del imperio y su
continuidad. La caída de los persas se dio de la mano de Alejandro Magno, el
emperador griego que conquistó a este imperio en el 350 a. C.

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