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JURISPRUDENCIA

Roj: SAP Z 485/2020 - ECLI: ES:APZ:2020:485


Id Cendoj: 50297370012020100106
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Zaragoza
Sección: 1
Fecha: 25/05/2020
Nº de Recurso: 567/2019
Nº de Resolución: 120/2020
Procedimiento: Procedimiento sumario ordinario
Ponente: ALFONSO BALLESTIN MIGUEL
Tipo de Resolución: Sentencia

S E N T E N C I A Nº 000120/2020
EN NOMBRE DE S.M. EL REY
Ilmos/as. Sres/as.
Presidente
D. ALFONSO BALLESTIN MIGUEL
Magistrado/a
D. JUAN ALBERTO BELLOCH JULBE
Dª. ESPERANZA DE PEDRO BONET
En Zaragoza, a 25 de mayo del 2020.
Vista por la Sección Primera de la Audiencia Provincial, constituida por los Ilmos. Señores que al margen se
expresan, en juicio oral y público, el presente Sumario, procedente del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº
2 de Zaragoza, seguido por delitos de incendio, quebrantamiento de medida, homicidio intentado y lesiones,
registrado como Rollo nº 567 del año 2.019, contra el acusado Valentín , nacido en Zaragoza, el día NUM000
de 1980, con D.N.I. nº NUM001 , hijo de Jose Ignacio y de Camino , insolvente, con antecedentes penales por
delito de robo, en situación de prisión provisional por esta causa desde el 27 de agosto de 2017, representado
por la procuradora Sra. Bordetas Aguado y defendido por el letrado Sr. Espinosa Galarreta, siendo partes
acusadoras el Ministerio Fiscal y, como Acusación Particular, Celestina , representada por la procuradora
Sra. Magro Gay y defendida por la letrada Sra. Vela Sevilla, constando personada, como Actor civil, Santander
Generales Seguros y Reaseguros, S.A., representada por la Procuradora Sra. Baringo Giner y defendida en el
juicio por la letrada Sra. Enciso Baringo, habiendo sido designado como Magistrado ponente el Ilmo. Sr. D.
Alfonso Ballestín Miguel, que expresa el parecer del Tribunal.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO .- En virtud de atestado policial se instruyeron las presentes diligencias por el Juzgado de Violencia
sobre la Mujer nº 2 de Zaragoza, en las cuales, habida cuenta de la pena señalada a los delitos objeto de
las mismas, se acordó seguir el trámite establecido para el procedimiento ordinario, incoando el sumario
de referencia y declarando procesado a Valentín , remitiendo posteriormente la causa a esta Sala, una
vez concluido el sumario, y dándose sucesivo traslado a las partes para instrucción, a los efectos de
formular la calificación provisional correspondiente, dictándose posteriormente auto de fecha 31 de enero de
2020, acordando la admisión de pruebas, y efectuándose seguidamente el señalamiento del juicio oral, que
finalmente se ha celebrado durante los días 11, 12 y 13 de mayo del actual.
SEGUNDO .- Practicada toda la prueba propuesta, el Ministerio Fiscal modificó parcialmente las conclusiones
que había formulado con carácter provisional, concretamente en el apartado referido a la responsabilidad civil,
considerando que los hechos eran constitutivos de un delito de incendio, previsto y penado en el artículo 351

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JURISPRUDENCIA

CP, un delito de quebrantamiento, previsto y penado en el Art, 468.2 CP, un delito de lesiones en el ámbito
familiar, previsto y penado en los arts. 147.1 y 148.4 CP, y tres delitos de lesiones, previstos y penados en los
arts. 147.1 y 148.3 del Código Penal, interesando que el procesado Valentín fuera declarado responsable
de los mismos, en concepto de autor, con la concurrencia de la circunstancia agravante de actuar por razón
de género del art. 22.4 CP, en relación con el delito de lesiones de los arts. 147.1 y 148.4 CP, y pidió se le
impusieran las siguientes penas: doce años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena
por el delito de Incendio; un año de prisión por el delito de quebrantamiento de condena, con inhabilitación
especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena; tres años y seis meses de prisión
por el delito de lesiones de los arts. 147.1 y 148.4 CP, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio
pasivo durante el tiempo de condena; y dos años y seis meses de prisión por cada uno de los tres delitos de
lesiones del art. 147.1, en relación al art. 148.3, del Código Penal, con inhabilitación especial para el derecho de
sufragio pasivo durante el tiempo de condena. Además, de conformidad con el art. 57.1 y 2 del Código Penal,
interesó la imposición al procesado de la pena de prohibición de aproximarse a Celestina , durante el periodo
de cinco años, a menos de quinientos metros, a su domicilio, lugar de trabajo, o cualquier otro frecuentado
por ella, así como la prohibición de comunicación por cualquier medio o procedimiento a cualquiera de ellos, y
conforme al art. 57.1 del mismo cuerpo legal, solicitó que igualmente le fuera impuesta al acusado la pena de
prohibición de aproximarse a Pedro Antonio , Marco Antonio e Abilio , durante el periodo de cuatro años, a
menos de quinientos metros, a su domicilio, lugar de trabajo, escuela o cualquier otro frecuentados por ellos,
así como la prohibición de comunicación con los mismos por cualquier medio o procedimiento. Igualmente,
por vía de responsabilidad civil solicitó que el procesado indemnice a Celestina en la cantidad de seis mil
quinientos cuarenta euros (6.540 €) por las lesiones causadas, siete mil ochocientos euros (7.800 €) por el
estrés postraumático y diez mil setecientos treinta y siete euros y sesenta céntimos (10.737,60 €) por los
daños causados en sus pertenencias y las de sus hijos; a Alonso en la cantidad de quince mil trescientos
euros (15.300 €) por lesiones, más siete mil ochocientos euros (7800 €) por el estrés postraumático sufrido;
a Marco Antonio la cantidad de veintitrés mil seiscientos euros (23.600€), más siete mil ochocientos euros
(7800 €) por el estrés postraumático sufrido; a Abilio la cantidad de 420 euros por los perjuicios causados; a
Reale Seguros Generales, S.A., la cantidad de veinticinco mil novecientos cuarenta y cinco euros y veintiocho
céntimos (25.945,28 €) por daños abonados a la Comunidad de Propietarios del nº NUM002 de la CALLE000
(18.304,67 €) y al propietario de la vivienda sita en el 1º A (7.640,61 €); a Mapfre Seguros en la cantidad
de veintiún mil novecientos sesenta y seis euros y cincuenta y nueve céntimos (21966,59€) por los daños
abonados al propietario del NUM003 de la CALLE000 , dos mil cuatrocientos noventa y seis euros y sesenta
céntimos (2496.60€) por los daños abonados al propietario del piso NUM004 del propio edificio y trescientos
treinta y nueve euros y cinco céntimos (339.05€) por los daños abonados al propietario del piso NUM005 ; y
a Santander Generales Seguros y Reaseguros, S.A., en la cantidad de trece mil sesenta y cuatro euros y once
céntimos (13.064,11€) por los daños abonados al propietario del piso NUM006 . Todas dichas cantidades con
el interés legal del art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Por la letrada Sra. Vela Sevilla, como Acusación Particular, en igual trámite, elevó a definitivas las conclusiones
que había formulado con carácter provisional, considerando los hechos como constitutivos de un delito de
homicidio en grado de tentativa del artículo 138 del Código Penal, 16 y 62 del CP, en concurso medial del
artículo 77 del CP con un delito de incendio con riesgo para las personas del artículo 351.1 del CP, un delito de
quebrantamiento del artículo 468.2 del CP y dos delitos de lesiones previstos y penados en el artículo 147.1 y
148.3 CP, interesando que el procesado Valentín fuera declarado responsable de los mismos, en concepto de
autor, con la concurrencia de las circunstancias agravantes de parentesco del art. 23 del Código Penal, respecto
del delito cometido contra la Sra. Celestina , y la de género del artículo 22.4 del CP en relación con el delito
de homicidio en grado de tentativa en concurso medial con el delito de incendio, y pidió que se le impusieran
las siguientes penas: dieciocho años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena por el
delito de homicidio en grado de tentativa en concurso medial con el delito de incendio; un año de prisión por el
delito de quebrantamiento de condena, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante
el tiempo de condena; y cinco años de prisión por cada uno de los delitos de lesiones cometidos contra los
dos menores, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena. Así
mismo, y de conformidad con el artículo 57.1 del CP, párrafo segundo, del Código Penal, interesó la imposición
al procesado de la pena de prohibición de aproximarse a Celestina , a menos de 500 metros, durante el periodo
de veinticinco años, al igual que a su domicilio, lugar de trabajo o de cualquier otro frecuentado por ella, así
como la prohibición de comunicación por cualquier medio o procedimiento. Igualmente, y de conformidad con
el artículo 57,1 del CP, solicitó la imposición al acusado de la pena de prohibición de aproximación a Marco
Antonio y Alonso , a menos de 500 metros, durante el periodo de diez años, al igual que a su domicilio,
lugar de trabajo, escuela o cualquier otro frecuentado por ellos, así como la prohibición de comunicación
por cualquier medio o procedimiento. Igualmente solicitó que, por vía de responsabilidad civil, el procesado
indemnice a Celestina en la cantidad de seis mil quinientos cuarenta euros (6.540€) por las lesiones, más

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JURISPRUDENCIA

la cuantía que se determine en ejecución de Sentencia correspondiente a los daños morales (síndrome de
estrés post-traumático) y diez mil setecientos treinta y siete euros y sesenta céntimos (10.737,60 €) por los
daños causados en sus pertenencias y las de sus hijos; a Alonso en la cantidad de quince mil trescientos
euros (15.300€) por las lesiones y en la de siete mil ochocientos euros (7800€) por el estrés postraumático; y
a Marco Antonio en la cantidad de veintitrés mil seiscientos euros (23.600€) por las lesiones y en la de siete
mil ochocientos euros (7800€) por el estrés postraumático. Todas estas cantidades con el interés legal del
art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
La letrada Sra. Enciso Baringo, asistiendo a Santander Generales Seguros y Reaseguros, S.A., como Actor
civil, se adhirió a la calificación y penas que constaban en las concusiones del Ministerio Fiscal, si bien
modificó parcialmente las que había formulado con carácter provisional a los efectos de interesar el devengo
de intereses legales de la cantidad en que debía ser indemnizada, así como la condena del procesado al pago
de las costas originadas por su intervención en la causa, concretando la referida indemnización en la cantidad
de trece mil sesenta y cuatro euros y once céntimos (13.064,11€) por los daños abonados a la propietaria del
piso NUM006 del nº NUM002 de la CALLE000 .
Por el letrado Sr. Espinosa Galarreta, en defensa del procesado, se elevaron a definitivas las conclusiones
provisionales que tenía formuladas, interesando la libre absolución de su patrocinado, pero solicitando
subsidiariamente la aplicación de la atenuante tipificada en el art. 20.1 y 2 CP y la eximente del art.14 CP o, caso
de considerarlo culpable del delito de quebrantamiento, que se le imponga la pena de seis meses de prisión.
TERCERO .- Evacuados los respectivos informes, se concedió la palabra al procesado, quedando seguidamente
el juicio visto para sentencia.

HECHOS PROBADOS
Son hechos probados, y así se declaran, que el procesado Valentín había mantenido una relación sentimental
con Celestina hasta el mes de mayo de 2017, sin convivencia habitual en el mismo domicilio, ni hijos en
común, tras lo cual, en el siguiente mes de agosto le fueron incoadas por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer
2 de Zaragoza Diligencias Previas por un delito presuntamente cometido por él dentro del ámbito familiar, en
cuya Pieza de Situación personal 373/17 se le impuso la prohibición de aproximarse a menos de 100 metros a
la citada Celestina , así como a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier lugar en el que ella se encontrara, de
lo cual fue notificado personalmente en fecha de 17 de Agosto de 2017, bajo apercibimiento legal de incurrir
en responsabilidad penal en el supuesto de incumplir tal medida.
Vigente la referida medida de aproximación, sobre las 3:55 horas de la madrugada del día 22 de agosto de
2017, el encausado se acercó al domicilio que ocupaba Celestina , en calidad de inquilina, en la CALLE000 , nº
NUM003 , de Zaragoza, propiedad de Moises , donde sabía que la misma convivía con sus dos hijos menores
de edad, Alonso , de 9 años en tal fecha, y Marco Antonio , de 5 años, siendo conocedor, dada la hora, de que los
tres se encontraban en el interior de la vivienda, ante lo cual, aprovechando que había quedado parcialmente
abierta la ventana del salón que daba a la calle, y con el propósito de acabar con la vida de Celestina , arrojó
algún objeto incendiario al interior, con el que provocó que se prendiera fuego la cortina y un sofá que había a
la izquierda de la ventana, visto desde el interior, desde donde seguidamente se irradió fuego y humo al resto
de la vivienda hasta el punto de quedar quemado y destruido totalmente el mobiliario del salón y muy afectado
el resto de la casa de forma inversamente proporcional a la distancia del foco del incendio.
Ante las dificultades respiratorias surgidas como consecuencia del humo, Celestina se despertó
e inmediatamente avisó a su compañero sentimental, Salvador , que dormía a su lado, intentando
inmediatamente buscar a sus hijos menores que se encontraban en una habitación contigua, sin conseguirlo,
ante el intenso calor que proyectaba el fuego. No obstante, el mayor de ellos, Alonso , pudo salir por su propio
pie, quedando el pequeño, Marco Antonio , escondido debajo de la litera del dormitorio infantil, intentando
Salvador acceder a él para sacarlo fuera, sin poderlo conseguir, pues se vio imposibilitado por el fuerte calor
que estaba provocando el fuego, optando por salir de la casa para salvarse él del fuego, a la vez que lo
hacían Celestina , Alonso y otros vecinos, permaneciendo todos ellos en la calle hasta que llegaron varios
agentes de Policía Local, quienes, informados sobre la posibilidad de acceder a la vivienda por detrás, así
lo hicieron, entrando por el patio trasero de la vivienda con la ayuda de una escalera que les fue facilitada
para, seguidamente, proceder el agente de Policía Local nº NUM007 a acceder hasta el lugar en el que había
quedado el menor Marco Antonio , evitando con dificultad las llamas y sacándolo de la vivienda en estado
de inconsciencia y con la piel totalmente tintada de negro por el humo, así como babeando carbonilla, siendo
necesaria la intervención de los miembros de la UVI móvil de Bomberos allí desplazada para su reanimación.
Una vez iniciado el fuego, se extendió rápidamente y afectó en distinta medida a los diferentes pisos superiores
del edificio y a algunas personas que se encontraban en su interior. Concretamente, en el Primero A, resultaron

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JURISPRUDENCIA

afectados por el humo los menores Abilio , de 8 años en la fecha de los hechos, y Margarita , de 4 años, ambos
trasladados al HOSPITAL000 de Zaragoza por intoxicación de humo, siendo dados de alta el mismo día, si
bien, el menor Abilio , como consecuencia de los hechos acaecidos, resultó con trastorno postraumático del
que hubo de ser tratado, con evolución positiva, ascendiendo a 420 euros el valor de dicho tratamiento. Ángel ,
Regina y Rita , ocupantes de la vivienda NUM006 del inmueble fueron traslados al mismo Centro Hospitalario,
por inhalación de humo, siendo dados de alta el mismo día. La menor Tomasa , de 7 años en la fecha de los
hechos, fue trasladada al centro médico por inhalación de humo, recibiendo el alta el mismo día. Por su parte,
Celestina resultó con quemaduras en manos y cara, al intentar salvar a sus hijos, curando a los 147 días, de
los que uno de ellos precisó ingreso hospitalario y treinta fueron impeditivos para sus ocupaciones habituales,
sufriendo también estrés postraumático; el menor Marco Antonio sufrió quemaduras de segundo grado en
la mano, intoxicación por inhalación de humo y estrés adaptativo, sanando en 390 días, de los que dos de
ellos permaneció ingresado en el Hospital; y el menor Alonso sufrió erosiones lineales y estrés adaptativo,
necesitando de tratamiento psiquiátrico y habiendo tardado 366 días en sanar, uno de ellos de con ingreso
hospitalario y treinta impeditivos.
Como consecuencia de los hechos referidos, la Comunidad de propietarios del inmueble CALLE000 , NUM002
, de Zaragoza, tuvo daños que han sido valorados en 18.304,67 euros, que abonó la Compañía Reale Seguros;
el piso NUM003 , propiedad de Moises , resultó con daños por valor de 21.966,59 euros, que fueron abonados
por la compañía Mapfre, el piso NUM004 , propiedad de Maximo , presentó daños por valor de 2496,60
euros, abonados igualmente por Mapfre; el piso NUM008 , propiedad de Africa , resultó con daños por valor
de 7.640,61 euros, abonados por la compañía Reale Seguros; el piso NUM006 , propiedad de Rita , resultó
con daños por valor de 13.064.11 euros, abonados por la compañía Santander Seguros; el piso NUM009 ,
ocupado por Virgilio , resultó con daños por valor de 537,10 euros, abonados por Liberty Seguros; el piso
NUM005 , propiedad de Carlos María , resultó con daños por valor de 339,05 euros, que fueron abonados
por la compañía Mapfre, si bien el propietario tuvo unos gastos de 447,15 euros por pintura necesaria; el piso
NUM010 , propiedad de Jesús Ángel , resultó con daños por valor de 684,86 euros, abonados por Liberty
Seguros; Y finalmente, como consecuencia del fuego, Celestina y sus hijos perdieron las pertenencias que
tenían en el piso, valoradas en 10.737,60 euros.
Salvador renunció a ser examinado por el médico Forense y a cualquier indemnización que pudiera
corresponderle.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO. - La precedente declaración de hechos probados se sustenta en la prueba practicada en el acto del
juicio oral, la cual ha sido valorada con las exigencias pautadas por el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento
CriminalLegislación citada que se aplicaReal Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la
Ley de Enjuiciamiento Criminal. art. 741 (01/06/1997).
Se inició la actividad probatoria con la declaración del acusado, que se limitó a contestar únicamente a las
preguntas de su letrado, negando su participación en los hechos y admitiendo haber tenido una relación
sentimental con Celestina , durante casi dos años, la cual había terminado en el mes de mayo del año 2017,
reconociendo que vio un incendio, en relación con los hechos que se juzgaban, y admitiendo que había remitido
después varios mensajes de WhatsApp, estando "colocado". Respecto de la valoración de esta declaración,
es importante resaltar que los agentes del CNP números NUM011 y NUM012 manifestaron como testigos
que dicho acusado declaró en sede policial afirmando que fue a su domicilio por la tarde del día 21 de agosto,
después de tomar una cerveza, sin que volviera a salir, así como que tomó una medicación y se quedó dormido
hasta las 9 horas del día siguiente, todo lo cual, junto con la actividad telefónica de emisión de mensajes de
WhatsApp que llevó a cabo y que luego se analizará, pone de manifiesto la patente contradicción en que ha
incurrido dicho acusado y, en definitiva, la falta total de credibilidad de lo declarado por él en el juicio.
Seguidamente declaró Celestina , que dejó constancia de la mala relación que tenía con el acusado, así como
de la agresión de que fue objeto por parte de él el día 16 del mismo mes en que se produjeron los hechos
objeto de la presente causa, en cuyas diligencias se decretó la medida de alejamiento cuyo quebrantamiento
también se imputa ahora. Esta testigo reiteró su persistente convicción de que había sido el acusado el autor
material del incendio, el cual ya le había insinuado algo al respecto, tras dejar la relación, cuando le dijo en
un mensaje "voy a hacer fuegos contigo", incriminación que se corresponde también con lo declarado por la
que en la fecha de los hechos era su amiga, Yolanda , quien, constándole los malos tratos de Valentín hacia
Celestina , manifestó que había presenciado seis días antes lo ocurrido entre ambos en un bar, en el que, según
ella, el primero cogió a la segunda por el cuello y le golpeó en la cabeza, a la vez que le decía que la iba a matar;
esta testigo declaró que conocía la mala relación que había entre ambos, para terminar finalmente afirmando

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JURISPRUDENCIA

en el juicio que veía venir que " Valentín le iba a hacer algo a Celestina ", así como que tuvo la convicción desde
el principio de que el autor del incendio había sido el citado acusado. Celestina fue la primera que se percató
del incendio, al despertar por el humo que se estaba produciendo, aseverando, aparte de su convicción sobre
la autoría del acusado, dada la mala relación y animadversión que, según ella, éste había venido mostrando en
su contra, que el fuego no podía haberse producido de forma accidental por haber quedado alguna colilla de
cigarrillo encendida en el salón, versión coincidente con la de Salvador , pues ambos admitieron que fumaban,
pero también que lo hacían en la cocina, que daba a una terraza, apreciando la Sala la plena sinceridad de esta
testigo en todo el relato que expuso, plenamente coherente y persistente en relación con la versión mantenida
desde el principio de las diligencias incoadas.
Sobre la hora y localización del foco inicial del incendio a que alude el anterior apartado de hechos probados,
es esencial la declaración de Pedro Francisco , que vivía enfrente y relató como estando sentado en una silla
junto a su casa, y teniendo en perspectiva visual la parte superior de la ventana del salón del inmueble que
resultó incendiado, vio un resplandor y seguidamente una gran llamarada de fuego que subía hacia arriba,
dando inmediatamente aviso a la policía, que se presentó inmediatamente en el lugar.
También declaró en el juicio la cuñada del encausado, Dolores , quien aludiendo durante gran parte de
su declaración a los enfrentamientos y mala relación que ha venido manteniendo con Celestina , puso de
manifiesto la veracidad de todo lo declarado anteriormente en la presente causa, especialmente en lo referido
a los mensajes de WhatsApp que el acusado le había remitido en la madrugada del día de los hechos y de
los que ella tuvo conocimiento el mismo día, pero con posterioridad a su emisión, tras activar los datos de su
conexión a internet, recordando concretamente en aquella declaración que uno de ellos decía "cuñada la he
quemado viva". Según informe pericial llevado a cabo por los agentes del CNP números NUM011 y NUM012
, ratificado en la vista oral, estos mensajes se emitieron desde el terminal de Valentín entre las 4:20 h. y las
4:27 h. del día 22 de agosto de 2017 y expresaban literalmente lo siguiente: "le he quemado viva", "borra loqe
te escribo", "He ido y le echao volas de pedrobal ebcendida", "se oia todo sirenes y todo", "oeroces lo 1e 1eria
mararla telo juronome duele nads".
Igualmente, el testigo Emiliano también reconoció haber recibido varios mensajes de WhatsApp, los cuales
fueron extraídos posteriormente de su teléfono por los citados agentes del CNP que realizaron el referido
informe pericial, constando en éste que dichos mensajes se emitieron desde el terminal del acusado, entre las
11:18 h. y las 11.22 h. del día 22 de agosto de 2017, con el siguiente contenido literal: "he liado una queno veas",
"pro te juro nome arrepienyo", "ptimo qeno sapa nada nadie", "es miy serio", "Y borra todo" "tol bloqee dedalojao".
Relevante resulta igualmente la declaración del testigo Fausto , que manifestó haber coincidido con el
procesado y otros conocidos en la tarde del día anterior a los hechos, en cuya reunión todos los presentes
insistían a Valentín en que debía pasar de su novia y dejarla en paz, sin que él hiciera caso a lo que escuchaba.
También declaró este testigo que al día siguiente, 22 de agosto, coincidió con el propio Valentín en el
bar DIRECCION000 y éste le dijo expresamente "menuda a que he preparado"; seguidamente, tras pedir la
correspondiente consumición, este testigo se fue al baño y, cuando salió unos minutos después, la policía ya
se había llevado detenido a Valentín .
El testigo Leon , aunque tuvo que ser traído por la policía tras no comparecer voluntariamente y mostró en juicio
una actitud poco colaboradora, admitió haber recibido en la madrugada del día 22 de agosto una llamada del
acusado, cuyo contenido dijo no haber entendido, así como varios mensajes de WhatsApp, habiendo extraído
los propios agentes del CNP que hicieron el informe pericial de anterior mención los que fueron emitidos de
forma consecutiva desde el terminal del acusado, a partir de las 11:41 h., que expresaban lo siguiente: "No
puede aver nada qeme compromete todo los wadsp", "La cosa esta trankila", "Puta esta no a dicho nda", "Lo
planee birn".
En relación con el terminal telefónico del acusado, y como dato indicativo del concepto que éste tenía de
Celestina , merece especial atención el nombre con el que, según lo informado por los citados agentes,
guardaba el contacto de la misma, utilizando a tal fin la palabra "PUTA".
Para su práctica en la vista oral, fue admitida la prueba testifical de Aida , anterior compañera sentimental del
acusado, pero al no poder ser citada para que acudiera al juicio fue leída la declaración que había prestado
ante la policía y escuchada la emitida en el juzgado, desprendiéndose de sus manifestaciones que Valentín
la llamó el día 21 de agosto y le preguntó varias veces si se podía quedar a dormir en su casa, a lo que ella le
respondió que no, percatándose al día siguiente, cuando abrió el móvil, que tenía varias llamadas de Valentín ,
así como algunos mensajes en los que le decía "la he liado", "la he cagado", "me he buscado la ruina", motivo por
el cual Aida decidió llamarlo, hablando con él para pedirle explicaciones, a lo que Valentín le respondió "que
la he quemado, la he quemado", "la casa, he quemado la casa", y ante la pregunta que le hizo sobre qué casa,
él le respondió "la casa de ésta", a lo que ella le preguntó de nuevo ¿la de tu madre?, respondiendo Valentín

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JURISPRUDENCIA

"no, la de la puta esa", procediendo seguidamente Aida a intentar hacerle entender la barbaridad que había
hecho y aconsejándole que fuera a decírselo al abogado.
En cuanto a la referencia que se hace en los anteriores hechos probados sobre la virulencia del fuego y,
relacionado con ello, el estado en que se encontraba el menor Marco Antonio , fue unánime la versión de
los agentes de la Policía Local que acudieron de inmediato al lugar, de cuya declaración resulta probada la
gran dificultad que como consecuencia de la intensidad del fuego tuvieron para poder salvar la vida del citado
menor, que se encontraba inconsciente cuando pudo ser sacado por el agente nº NUM007 del lugar en el que
había quedado, bajo la cama del dormitorio, siendo seguidamente reanimado por miembros de la UVI móvil
de Bomberos y trasladado al hospital.
Por otra parte, sobre el origen y foco del incendio, declararon como testigos-peritos los agentes del CNP núms.
NUM013 y NUM011 , situándolo a las 3:55 horas del día 22 de agosto de 2017 en el sofá que había junto a la
ventana del salón-comedor que daba a la calle, dando razón estos agentes de que el fuego fue muy potente,
así como que lo que había en esta dependencia había quedado totalmente quemado, e informando también
sobre el hallazgo en el teléfono del acusado de dos archivos de imagen creados a las 3:45:45 horas (folio 31),
en los que se observa el mismo tipo de baldosa que hay en la calle de autos, así como una mano que sostiene
un trapo y unas bolitas, una de las cuales ubicada sobre dos de sus dedos, pudiendo tratarse de los efectos
utilizados para provocar el incendio, aun cuando los agentes consideraron que no había pruebas concluyentes
al respecto.
Igualmente, también declararon, como testigos-peritos, sobre el foco del incendio los agentes del CNP núms.
NUM014 y NUM015 , que corroboraron el criterio de los anteriores, habiendo hecho la correspondiente
inspección ocular, en la que constataron por los signos allí encontrados que el origen estaba junto a la ventana
del comedor, a la izquierda, apuntando como causa más probable la acción humana y descartando que una
colilla de cigarrillo hubiera podido causarlo, pues ni se encontraron restos de colillas en la zona de inicio del
incendio, cuando según estos peritos suelen quedar si las ha habido, ni en tal caso, de prender el fuego a
partir de una colilla, se hubiera desarrollado con tanta rapidez. Estos agentes recogieron muestras que fueron
remitidas al servicio de Policía Científica ubicado en Madrid, informando los peritos NUM016 y NUM017 que
no encontraron acelerantes de la combustión, aunque precisando que el acelerante que pudo haberse utilizado
se podía haber consumido totalmente.
El propio perito propuesto por la defensa, Florencio , situó el foco del incendio en el mismo lugar que los
anteriores, por lo que, siendo coincidentes todas las pruebas periciales escuchadas sobre esta cuestión, la
conclusión no puede ser otra que la de considerar totalmente acreditado que el inicio del fuego se produjo
junto a la ventana del comedor que daba a la calle, donde había un sofá, que quedó quemado totalmente.
SEGUNDO .- Así pues, de la valoración que se acaba de hacer sobre el resultado de las pruebas practicadas
cabe deducir, en primer lugar, que ni una sola de las mismas puede llevar a plantear, ni siquiera como mera
posibilidad, aunque fuera remota, que el incendio pudiera haberse producido por una causa distinta de la
acción humana intencionada, pues, por una parte, no otra deducción cabe extraer de algunos mensajes de
WhatsApp emitidos desde el terminal del procesado inmediatamente después de los hechos, tales como "le
he quemado viva", "He ido y le echao volas de pedrobal ebcendida", "he liado una queno veas", o "Lo planee
birn", y por otra, así resulta de todas las pruebas periciales que se han practicado sobre el origen y virulencia
del fuego, en relación con las testificales que lo han corroborado, especialmente la de la Sra. Celestina , que
descartó la posibilidad de que hubiera quedado una colilla encendida en el comedor, y la de D. Pedro Francisco
, que observó un gran resplandor y seguidamente un intenso fuego que subía hacia arriba, apreciación ésta
incompatible con el fuego que puede provocar una colilla, tal como hemos señalado, según criterio de los
citados peritos. Consecuentemente, la conclusión incuestionable a extraer de la prueba que acabamos de
valorar es que el incendio fue provocado. Además, como tendremos ocasión de argumentar al tratar de la
autoría, esa intencionalidad ya había sido apuntada por el acusado tras haber expresado con anterioridad a
Celestina que iba a "hacer fuegos" con ella; incluso el día anterior a los hechos había sido conminado por
varios parientes para que la dejara en paz, a lo que hizo caso omiso, según declaró Fausto .
TERCERO .- En lo referido a la calificación jurídica de los hechos, la primera cuestión a resolver es si estamos
ante un delito de homicidio, en grado de tentativa, en concurso medial con un delito de incendio, y dos delitos
de lesiones, como entiende la Acusación Particular, o ante un delito de incendio y cuatro delitos de lesiones,
como se califica por el Ministerio Fiscal, y en tal orden, la Sala no tiene ninguna duda de que la acción realizada,
consistente en provocar un incendio en la vivienda de autos, se dirigía contra la Sra. Celestina y se llevó a
cabo con la finalidad de acabar con su vida, intencionalidad que puede deducirse claramente del contenido de
los mensajes emitidos desde el teléfono del procesado, después de ocurrido el incendio, mereciendo especial
mención aquellos en que se expresaba literalmente "cuñada la he quemado viva", "He ido y le echao volas de
pedrobal ebcendida", "oeroces lo 1e 1eria mararla telo juronome duele nads", "he liado una queno veas", "pro

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JURISPRUDENCIA

te juro nome arrepienyo", "Lo planee birn". Del contenido de estos mensajes se deduce que el acusado había
provocado el incendio previa planificación, estando convencido de que había matado a Celestina , sin que
se arrepintiera de ello, lo que acredita claramente la concurrencia del dolo directo con intención de matar
que guio su acción, tal como exige el artículo 138 CP. Es más, partiendo de que el autor del incendio fue el
acusado, como luego se expondrá, y que en la vivienda podían encontrarse otras personas, en concreto los
hijos de Celestina , hecho conocido por el autor en virtud de la relación sentimental que durante dos años había
mantenido con ella, ello presuponía la asunción más que probable por su parte de poder causarles igualmente
la muerte, lo que lleva a determinar que la acción respecto de estos otros ocupantes estuvo igualmente guiada
por el dolo, aun cuando en este caso pudiera hipotéticamente ser considerado eventual. No obstante, como
quiera que el principio acusatorio nos vincula, la calificación que adoptamos, en lo que al resultado perseguido
se refiere, debe quedar delimitada por la apreciación de un delito de homicidio, en grado de tentativa, respecto
a la acción proyectada sobre Doña Celestina , y tres delitos de lesiones de los artículos 147.1 y 148.3º del
Código PenalLegislación citadaCP art. 147.1 respecto de los menores Alonso , Marco Antonio e Abilio , éste
último ocupante del piso NUM008 y que resultó igualmente lesionado, teniendo en cuenta al efecto que los
tres menores tenían una edad inferior a doce años y precisaron de tratamiento médico para la total curación.
Relacionado con el delito de incendio del artículo 351, primer párrafo, del Código Penal, hemos de recordar que
para que concurra su comisión es necesaria la presencia de "un peligro para la vida o integridad física de las
personas" que sea consecuencia del fuego, de lo que ha de deducirse que si el fuego opera únicamente como
medio de quitar la vida a alguien, esa acción configurará tan solo un delito de resultado. Sin embargo, si, tal
como ocurrió en este caso, hubo una pluralidad de bienes jurídicos atacados, cuales eran todos los inmuebles
del edificio y las personas que habitaban en él, resultando con daños varios pisos y zonas comunes del edificio,
así como con lesiones la expareja del acusado, los hijos de ésta y algunos moradores de otras viviendas, se
habrán de aplicar los distintos tipos penales concurrentes, como si de varias acciones se tratara, pues solo así
se abarcará en su total dimensión la antijuridicidad de la conducta.
En cuanto a la clase de concurso que a este respecto debemos apreciar, la cuestión consiste en determinar
si se han de penar los delitos cometidos como un supuesto de concurso real o ideal, cuyas consecuencias
punitivas serán, en el primer caso (concurso real), que cada uno de los delitos habrán penarse por separado,
conforme a lo establecido en los artículos 73Legislación citada que se aplicaLey Orgánica 10/1995, de 23 de
noviembre, del Código Penal. art. 73 (24/05/1996) y 76 del Código PLegislación citadaCP art. 76enal, mientras
que si la pluralidad de resultados es tratada como un concurso ideal, la pena será la correspondiente al delito
más grave, en su mitad superior, conforme a lo establecido en el artículo 77 del propio Código. Esta cuestión,
que había venido dando lugar a diversas resoluciones judiciales con distintas interpretaciones, fue objeto de
tratamiento en el Acuerdo del Pleno no jurisdiccional de la Sala Segunda del TS de 20 de enero de 2015, en el
que se determinó que "los ataques contra la vida de varias personas, ejecutados con dolo directo o eventual,
se haya producido o no el resultado, siempre que se realicen a partir de una única acción, han de ser tratados
a efectos de penalidad conforme a las reglas previstas para el concurso real ( art. 73 CP y 76 CPLegislación
citadaCP art. 76), salvo la existencia de regla penológica especial (v.gr. art. 382 del CpLegislación citada que
se aplicaLey Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. art. 382 (02/12/2007))". Así pues, en
estos supuestos de ataques contra la vida de varias personas, el criterio acordado resuelve la concurrencia
bajo las reglas del concurso real y debe aplicarse, por tanto, el régimen previsto en los artículos 73Legislación
citada que se aplicaLey Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. art. 73 (24/05/1996) y 76
del Código, penándose todos los delitos de resultado por separado.
La cuestión que nos surge ahora es en relación con la pretensión de la Acusación Particular de que se aprecie
concurso ideal (medial) entre el delito de homicidio, en grado de tentativa, y el delito de incendio. Ya hemos
referido que el fuego no solo operó como fuente de riesgo, sino que se utilizó como medio de quitar la vida
a los moradores de la vivienda de autos, siendo el daño vital el efecto buscado mediante esa acción, que
configura el correspondiente delito de resultado. De acuerdo con tal propósito intencional del acusado, y dados
los términos en que se produce la acusación, el fuego constituyó el medio utilizado para atentar de forma
directa contra la vida de la expareja del acusado, pero también como fuente de riesgo para el resto de personas
que vivían con ella, por lo que se considera procedente la punición del delito de incendio, tal como hemos
razonado anteriormente, sin que por ello se vulnere el principio non bis in ídem.
Así pues, partiendo de que el incendio no fue solo un mero instrumento para causar la muerte de la expareja,
sino que, como hemos señalado, se puso en riesgo una pluralidad de bienes jurídicos, habremos de sancionar
los delitos de lesiones por separado, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 73 CP -según el citado Acuerdo
del TS-, y habremos de tener en cuenta las reglas del concurso medial para los delitos de homicidio e incendio
( artículo 77 CP).

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JURISPRUDENCIA

Además de todo ello, resulta claramente demostrado que el procesado incurrió en un delito de
quebrantamiento de medida, previsto y penado en el artículo 468.2 CP, entendiéndolo así la Sala por cuanto,
habiéndole sido impuesta por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer 2 de Zaragoza, unos días antes, la
prohibición de aproximarse a menos de 100 metros a Celestina , así como a su domicilio o cualquier lugar
en el que ella se encontrara, de lo que había sido notificado personalmente bajo apercibimiento de incurrir en
responsabilidad penal si la incumplía, y consciente de que no podía hacerlo, se acercó en la madrugada del
referido día 22 de agosto de 2017 al domicilio que ocupaba la misma, con la finalidad ya analizada, e incurrió,
con tal forma de proceder, en el quebranto de la medida de aproximación, dándose así en su conducta todos
los requisitos típicos de la figura delictiva contenida en el citado precepto punitivo, que son los siguientes: a)
el elemento normativo, consistente en la previa existencia de una condena o imposición de una medida de
seguridad previa, acordada judicialmente; b) el elemento objetivo o material, consistente en la acción natural
descrita por el verbo quebrantar, en el sentido de incumplir, infringir, desobedecer o desatender la medida
impuesta; y c), el elemento subjetivo, consistente en el dolo típico, entendido como conocimiento de la vigencia
de la condena que pesa sobre el sujeto y conciencia de su vulneración.
CUARTO .- La siguiente cuestión a resolver es si ha resultado probada la autoría del acusado en la comisión
de todos esos delitos, y al respecto hemos de decir que, aunque no contamos con ninguna prueba directa
de la autoría, pues nadie lo vio causando el incendio -como por otra parte es normal, dada la hora en que se
produjeron los hechos-, el resultado de la prueba practicada en juicio permite inferir que el acusado se aproximó
a la vivienda ocupada por Celestina y sus hijos, cuando lo tenía prohibido por decisión judicial, y causó
intencionadamente el incendio, con las consecuencias lesivas y dañosas descritas en el anterior apartado de
hechos probados.
Respecto de la prueba de indicios, la STC 111/2008, 22 de septiembreJurisprudencia citada a favorSTC ,
Sala Segunda , 22/09/2008 ( STC 111/2008)Prueba indiciaria, en referencia a la jurisprudencia constitucional
reiteradamente sentada desde la STC 174/1985, de 17 de diciembre, ya precisa que a falta de prueba directa
de cargo también la prueba indiciaria puede sustentar un pronunciamiento condenatorio, sin menoscabo del
derecho a la presunción de inocencia, siempre que se cumplan los siguientes requisitos: 1) el hecho o los
hechos base (o indicios) han de estar plenamente probados; 2) los hechos constitutivos del delito deben
deducirse precisamente de estos hechos base completamente probados; 3) para que se pueda controlar la
razonabilidad de la inferencia es preciso, en primer lugar, que el órgano judicial exteriorice los hechos que están
acreditados, o indicios, y sobre todo que explique el razonamiento o engarce lógico entre los hechos base y los
hechos consecuencia; 4) y, finalmente, que este razonamiento esté asentado en las reglas del criterio humano
o en las reglas de la experiencia común o en una comprensión razonable de la realidad normalmente vivida y
apreciada conforme a los criterios colectivos vigentes.
Pues bien, en el presente caso, y en relación con el análisis de tales indicios, lo primero que observamos es
que el encausado tenía una evidente y severa animadversión hacia Celestina , pues así resulta de la agresión
que protagonizó seis días antes, en presencia de la testigo Yolanda , de la actitud que mostró en un bar el día
anterior a los hechos, en presencia del testigo Fausto y unos familiares, de la palabra "PUTA" que el mismo
utilizaba en la lista de contactos de su teléfono móvil para guardar el número del de Celestina , o del significado
indubitado que, a pesar de los errores tipográficos que aparecen en la escritura, se puede deducir del tenor
de algunos mensajes de WhatsApp que salieron de su terminal, tales como "oeroces lo 1e 1eria mararla telo
juronome duele nads", "pro te juro nome arrepienyo" o "Puta esta no a dicho nda", dando así razón de la mala
relación que mantenía con Celestina , así como de su falta de arrepentimiento respecto de lo que acababa
de hacer.
Además, sobre la constatación de tal prueba indiciaria, cobra especial relevancia la utilización por el acusado
de su teléfono móvil para emitir los mensajes de WhatsApp de anterior alusión inmediatamente después de
iniciarse el fuego en el domicilio de Celestina , tal como resulta de la prueba pericial ya analizada, reconociendo
en los mismos que la había matado y que no se arrepentía, hechos relacionados con el mensaje que en fecha
anterior, tras dejar la relación, le había enviado a la propia Celestina , diciéndole que haría fuegos con ella, y
corroborados horas más tarde de producido el incendio en la conversación telefónica que mantuvo con Aida
, en la que admitió haber quemado la casa "de la puta esa", en clara referencia a Celestina .
En definitiva, de la prueba pericial ya aludida resulta que el incendio fue intencionado y que los mensajes
asumiendo la autoría salieron del terminal telefónico del acusado, en el que, además, había unas fotos hechas
unos minutos antes del inicio del incendio sobre las que el acusado no dio explicación alguna, en las cuales, con
unas baldosas de fondo iguales a las que hay en la calle de autos, se observan sobre una mano un trapo y unas
bolitas que pudieron ser utilizadas para provocarlo; todo lo cual, unido a la animadversión que el procesado
tenía hacia Celestina y al propio contenido literal de los mensajes, que, además de no ser cuestionado,
ha sido corroborado por los testigos que los recibieron, conforma una prueba plena en cuanto a la autoría

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JURISPRUDENCIA

del acusado en la comisión de los hechos sometidos a enjuiciamiento, sin que la declaración exculpatoria
del mismo tenga virtualidad alguna como prueba de descargo, ni siquiera para introducir la más mínima
duda al respecto, dadas las contradicciones existentes entre lo manifestado en el juicio oral y lo declarado
anteriormente ante la policía sobre su ubicación física en la madrugada del día 22 de agosto de 2017; incluso
su silencio, negándose a responder a las preguntas que le pudieran formular las acusaciones -aun estando,
evidentemente, en el ejercicio de su derecho a no declarar- puede ser objeto de valoración, tal como ha señalado
el Tribunal Supremo (entre otras, STS de 29 de noviembre de 1997), con fundamento en la jurisprudencia del
TEDH, que ha precisado, en referencia a la incidencia que puede tener en la presunción de inocencia el legítimo
ejercicio del derecho a no declarar, que "cuando existen otras evidencias objetivas contra ellos, el legítimo
ejercicio de tales derechos, omitiendo dar explicaciones convincentes acerca de su comportamiento frente a
tales evidencias, no debe impedir que tal silencio, en situaciones que claramente piden una explicación por su
parte, sea tenido en cuenta al evaluar la persuasión de la evidencia aducida por la acusación".
Así pues, considerando suficiente la prueba indiciaria con la que contamos, la que, a su vez, parte de la
prueba directa sobre la realidad del incendio del que derivó la comisión de los delitos de anterior mención,
el correspondiente juicio de inducción lógica nos lleva a concluir que la autoría del acusado no ofrece duda
alguna.
QUINTO .- Las acusaciones consideran que en la conducta del acusado concurre la agravante de actuar por
razón de género del artículo 22.4 del Código Penal, entendiendo, además, la Acusación Particular, que también
concurre la agravante de parentesco del artículo 23 del propio Código.
Con carácter previo a la valoración de su posible concurrencia, hemos de recordar la doctrina que sobre la
necesidad de su prueba viene sosteniendo la Sala Segunda de nuestro Tribunal Supremo (entre otras muchas,
la STS de 26 septiembre 2016), al expresar que "...el ámbito de la presunción de inocencia afecta a la realidad de
los hechos incriminados y a la participación en ellos de la persona acusada. La valoración de las circunstancias
modificativas de la responsabilidad criminal son cuestiones fácticas que deben ser derivadas hacia el error de
hecho cuando se estima que no han sido debidamente ponderados los elementos probatorios existentes o sobre
el error de derecho cuando no se haya realizado correctamente la subsunción de los hechos probados en alguna
de las circunstancias modificativas que pudieran ser aplicables".
Pues bien, en relación con la primera de tales circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal,
consistente en "cometer el delito por razones de género", partimos de la declaración de Celestina , corroborada
por la de su hijo Alonso ("la trataba fatal, según declaró), que puso de manifiesto la mala relación que
mantenía con el hoy acusado, haciendo referencia al control que tenía sobre ella mientras mantuvieron la
relación de pareja, no permitiéndole hacer deporte, manifestando desprecio hacia sus amigas y sometiéndola
a las escenas de acoso y violencia que protagonizó en la tienda DIRECCION001 , en la que ella trabajaba,
al igual que en los espacios en que se desarrollaron otros encuentros que tuvieron, con alusión expresa a lo
ocurrido seis días antes de los hechos en presencia de la que entonces era su amiga, Yolanda , quien al declarar
como testigo hizo referencia a la agresión que protagonizó el acusado contra Celestina , cogiéndola por el
cuello y golpeándole en la cabeza, así como a los malos tratos que tal acusado le venía infligiendo, refiriendo
gráficamente que "lo veía venir, que Valentín le iba a hacer algo a Celestina ". De todos estos testimonios se
desprende que la relación del acusado con Celestina era de acoso y control persistente, mientras formaron
pareja sentimental, y de animadversión y maltrato frente a ella, como mujer, después, lo que denota claramente
esa superioridad por razón de género con que se puede definir la actitud del acusado para con su expareja.
Esta agravante fue introducida por la LO 1/2015, de 30 de marzo, cuya Exposición de Motivos refiere que se
incorpora al Código Penal para reforzar la protección especial que actualmente dispensa el Código Penal para
las víctimas de violencia de género. Es evidente que el fundamento de esta agravación reside en el mayor
reproche penal que supone que el autor cometa los hechos motivado por sentirse superior a la víctima, a la
que la considera inferior, siendo de aplicación, no sólo a las relaciones de pareja o ex pareja, sino en cualquier
situación en que el ataque a la mujer se produzca con un sentimiento de superioridad o un fin de dominación,
por el hecho de ser mujer.
Consecuentemente, deduciendo la Sala que el ataque sufrido por Celestina se produjo, por las razones
expuestas, en base a esa determinada motivación de superioridad, control y acoso que su expareja mantenía
frente a ella, estando relacionada con su condición de mujer, y que el mensaje persistente que el acusado le
venía enviando era de dominación, pues así se lo trasmitía mediante el maltrato psicológico y físico a que la
venía sometiendo, consideramos acreditado que el ilícito penal por el que se solicita esta agravación estuvo
motivado por actos que implican dominación del acusado, como hombre, hacia la que había sido su pareja,
como mujer, por el mero hecho de serlo, concurriendo, por tanto, los requisitos que el artículo 22.4 del Código
Penal exige y procediendo, en definitiva, apreciar la concurrencia de esta circunstancia agravatoria.

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JURISPRUDENCIA

Y en cuanto a la agravante de parentesco del artículo 23 del Código Penal, pretendida por la Acusación
Particular, hay que partir de que la misma responde a parámetros objetivables relacionados directa o
indirectamente con la convivencia que se establece en la relación de pareja, incluso desconectados de un
vínculo afectivo, de modo que se aprecia por expresa determinación del legislador, siempre que los hechos
estén relacionados con tal relación de convivencia.
En este caso, la propia mujer refirió una relación de dos años sin convivencia, aunque alguna vez se quedaba
a dormir, de lo que ha de deducirse que no existía entre agresor y víctima una relación estable que fuera
acompañada de tal convivencia, no dándose, por tanto, los requisitos que la jurisprudencia viene exigiendo
para apreciar esta agravante. Así se establece, por ejemplo, en la STS 349/2009, de 30 de marzoJurisprudencia
citadaSTS, Sala de lo Penal, Sección 1ª, 30-03-2009 (rec. 11289/2008), en un caso en el que también el
acusado mantenía con la víctima "una relación sentimental de pareja desde hacía dos años, sin convivencia,
argumentándose que para apreciar la agravante del art. 23 del C. PenalLegislación citadaCP art. 23 "habrá de
existir, entre agresor y agraviada, una relación de afectividad estable análoga a la de los cónyuges; es decir, lo
que la doctrina denomina una convivencia more uxorio que en la concepción tradicional significaba compartir
"mesa, techo y lecho" (el texto legal habla de 'cónyuge o conviviente')". De igual modo, la STS 79/2016, de 10
de febreroJurisprudencia citadaSTS, Sala de lo Penal, Sección 1ª, 10-02-2016 (rec. 627/2015), señala que "no
cabe extender por analogía el concepto de relaciones de análoga afectividad del art. 153, y concordantes, al
art. 23, porque constituiría una aplicación analógica de la norma, en contra del reo, prohibida por el principio
de legalidad. No tendría sentido que el Legislador ampliase expresamente la aplicación de la agravación de
género a las relaciones "sin convivencia" en el art. 153, y por vía jurisprudencial extendiésemos esta amplitud, en
perjuicio del reo, a la circunstancia mixta de parentesco en los supuestos de relaciones análogas a la matrimonial,
cuando el Legislador, pudiendo hacerlo, no ha incluido expresamente la ausencia de convivencia en el art. 23
que regula esta circunstancia. Tampoco debemos desconocer que el Legislador ha prescindido de la exigencia
de "estabilidad" de la relación análoga a la matrimonial en el art. 153, y en sus concordantes, pero la mantiene
en el art. 23, al establecer los requisitos de aplicación de la circunstancia mixta de parentesco".
Así pues, compartiendo tal interpretación jurisprudencial, y tras una interpretación restrictiva del citado
precepto, hemos de concluir que no concurre esta circunstancia.
SEXTO .- Como petición subsidiaria, se interesa por la defensa del acusado que se aplique la atenuante de los
artículos 20.1 y 20.2 del Código Penal. Aunque se ha intentado relacionar esta circunstancia con el consumo
de sustancias estupefacientes, lo único que consta probado, tras el correspondiente análisis de cabello, es
que el acusado era consumidor de hachís, lo que, como es sabido, no acredita, per se, la influencia que tal
consumo, aunque fuera habitual, pudo tener en su voluntad en el momento de los hechos.
Por otra parte, contamos con un informe forense, ratificado en la vista oral, de fecha 13 de diciembre de 2017
(folios 662 a 664), en el que se considera que el acusado pudo presentar una merma muy leve de su capacidad
volitiva, por afectación de su capacidad de control de impulsos. Sin embargo, aparte de que el informe sobre
esa "posibilidad de merma muy leve de la capacidad volitiva" no constituye prueba de que en el momento de los
hechos concurriera efectivamente, lo que parece evidente es que si tal merma está relacionada con la falta de
control de impulsos, como refieren los forenses en su informe -y así lo corrobora el informe psicológico y social
obrante a los folio 824 a 827-, la supuesta afectación a la voluntad del acusado no se considera compatible
con el hecho planificado de preparar el acelerante o la sustancia con que iba a prender fuego a la vivienda de
su expareja, acudir al lugar, hacer fotos y finalmente ejecutar la acción.
Por la defensa se solicita también la aplicación del artículo 14 del Código Penal, sin tener en cuenta que el
error a que se refiere este precepto debe ser probado por quien lo alega. Como establece la STS 163/2005,
de 10 de febrero, "con independencia de que el artículo 14 del Código Penal pueda ser adscrito a una u otra
concepción del error de prohibición, lo cierto es que la Jurisprudencia participa de ambas concepciones cuando
establece que no basta alegar la existencia del error sino que éste ha de quedar suficientemente acreditado".
Partimos de que tal prueba ha sido inexistente en el presente caso, pero es que, además, resulta inverosímil
que el acusado no conociera la ilicitud de la conducta de aproximación a la vivienda de su expareja cuando
había sido apercibido previamente de las consecuencias del incumplimiento de la obligación que en tal sentido
le había sido impuesta, aparte de tratarse de una infracción de conocimiento y comprensión elemental. Así
pues, descartamos la concurrencia del error invocado, al carecer del más mínimo fundamento.
SÉPTIMO .- En cuanto a las penas correspondientes para el concurso medial entre el delito de incendio del
art. 351 del CP y el delito intentado de homicidio del art. 138, en relación con elLegislación citadaCP art. 138
art. 16, del CPLegislación citadaCP art. 16, debemos aplicar la regla penológica del art. 77.3 del CP, por lo que
habremos de concretar la pena que correspondería por cada uno de los delitos, por separado, a los efectos de
concluir cual deba ser la pena final a imponer, según las prescripciones de tal precepto.Legislación citadaCP
art. 77

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JURISPRUDENCIA

Respecto del delito de incendio del art. 351 CP se establece una pena de prisión de diez a veinte años, aun
cuando se pueda imponer la pena inferior en grado, atendidas la menor entidad del peligro causado y las demás
circunstancias del hecho. En el caso de autos no podemos considerar de aplicación el subtipo atenuando,
dada la gran trascendencia del peligro causado, el momento de la comisión (sobre las 4 de la madrugada del
mes de agosto y, por tanto, con las posibilidades de defensa de los moradores muy disminuidas) y el peligro
propiciado, que se concretó en importantes lesiones y daños. Conforme a estas circunstancias, y dado que el
acusado pretendió causar la muerte de su excompañera sentimental mediante un medio intencionadamente
peligroso, cual fue prender fuego en la vivienda que habitada, que formaba parte de un edificio en el que, a su
vez, habitaban otras muchas personas, a las que puso igualmente en riesgo, considera la Sala que la pena más
proporcional a la gravedad de la acción sería la de dieciséis años de prisión, un año por encima de la mitad de
la extensión prevista en el citado precepto punitivo.
Y en lo que se refiere a la pena prevista en el art. 138 del CP, con aplicaciónLegislación citadaCP art. 138 de lo
establecido en el artículo 62 CPLegislación citada que se aplicaLey Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del
Código Penal. art. 62 (24/05/1996), correspondiente al delito de homicidio en grado de tentativa perpetrado
por el acusado respecto de la que había sido su pareja sentimental, la Sala estima ponderada la reducción en
un solo grado de la pena correspondiente al delito consumado, tanto en atención al grave peligro inherente
al hecho que enjuiciamos, como al grado de ejecución alcanzado -tentativa acabada-, respecto del cual
ha de tenerse en cuenta que la acción llevada a cabo no finalizó de una manera más trágica por causas
absolutamente ajenas a la voluntad del acusado. Además, al concurrir la circunstancia agravante del artículo
22.4ª CP, en los términos antes expresados, la extensión de la pena ha de fijarse en la mitad superior. En
definitiva, pues, en atención a esas circunstancias, especialmente a la gravedad de los hechos, al bien jurídico
protegido por el delito y a las graves consecuencias que para la víctima hubieran podido derivarse de la acción
llevada a cabo por el acusado, la pena correspondiente a este delito se situaría en el umbral más alto de entre
los siete años y seis meses y los diez años que abarcaría esa mitad superior, esto es, en diez años de prisión.
En aplicación de la regla 3ª contenida en el art. 77 del CPLegislación citadaCP art. 77, procede imponer la
pena superior a la correspondiente a la infracción más grave, que es el delito de incendio y, a partir de ahí,
individualizar la pena conforme a los criterios expresados en el artículo 66 CP. En este orden, partiendo de
que la pena solicitada por la acusación es de dieciocho años de prisión, consideramos que ésta será la que
proceda imponer, en atención a las circunstancias ya analizadas para fijar la extensión concreta que procedería
de sancionar ambos delitos en concurso, superior, por tanto, en dos años a la que se habría impuesto por el
incendio e inferior a la suma de las que habrían correspondido de sancionar los dos delitos separadamente.
Además, procede imponer las penas accesorias de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena
(art. 55 del CPLegislación citadaCP art. 55) y, dado el evidente ánimo de venganza y agresividad demostrado
en relación con Celestina , la prohibición de aproximación a menos de 500 metros a ésta, a su domicilio,
lugar de trabajo o cualquier otro que frecuente, por un tiempo de veinte años, así como la prohibición de
comunicación con la misma por cualquier medio (art. 57.2, en relación con el segundo párrafo del ordinal
primero, del CPLegislación citadaCP art. 55).
OCTAVO .- Respecto de los tres delitos de lesiones del artículo 147.1, en relación con el 148.3º, del Código
Penal, y dado que en relación con la comisión de los mismos no concurren circunstancias modificativas de la
responsabilidad criminal, la regla 6ª del artículo 66.1 CP permite individualizar la pena teniendo en cuenta toda
la extensión que prevé el tipo delictivo, atendiendo a las circunstancias personales del acusado y la mayor o
menor gravedad del hecho. Por tanto, al tener la pena de prisión prevista una duración de entre dos y cinco años,
consideramos que debe imponerse la solicitada por el Ministerio Fiscal, esto es, la de dos años y seis meses
de prisión por cada uno de los tres delitos de lesiones cometidos, pena que se sitúa en la mitad inferior de su
posible extensión, aunque no en el umbral mínimo, y se considera proporcionada a la entidad de los resultados
lesivos producidos, que afortunadamente no fueron excesivamente graves, a pesar de la extrema peligrosidad
que puso de manifiesto el acusado al ejecutar su acción mediante el incendio que provocó en un edificio
habitado, aprovechando la noche. Además, procede imponer la pena accesoria de inhabilitación especial para
el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena ( art. 56.1.2º CP) y la prohibición de aproximación
a menos de 500 metros a Alonso , Marco Antonio e Abilio , a su domicilio, lugar de trabajo, escuela o cualquier
otro que frecuenten, por un tiempo de cuatro años, así como la prohibición de comunicación con ellos por
cualquier medio (art. 57.1 del CPLegislación citadaCP art. 55).
NOVENO .- Finalmente, por el delito de quebrantamiento de medida del artículo 468.2 del CP procede imponer la
pena de un año de prisión interesada por las acusaciones. Es cierto que estamos ante la pena máxima prevista
para este delito, pero el incumplimiento de la medida impuesta tan solo cinco días antes de los hechos, llevado
a cabo con la finalidad de atentar gravemente contra persona a la que se quiso proteger con su adopción,
justifica totalmente esa extensión temporal. Procede igualmente imponer la pena de inhabilitación especial

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JURISPRUDENCIA

para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena, de conformidad con lo dispuesto en el artículo
56.1.2º CP.
DÉCIMO .- A tenor de lo dispuesto en los artículos 116 y concordantes del Código Penal, todo responsable
criminalmente de un delito lo es también civilmente, por lo que, comprendiendo esta responsabilidad la
restitución, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios, habrá de tomarse en consideración la
entidad y consecuencias que hayan quedado probadas en el transcurso del juicio celebrado. A este respecto,
no se discute la realidad de las lesiones, pero aun así, y otorgando pleno valor probatorio a los informes de
los peritos forenses obrantes en la causa (folios 931 a 937), ratificados en el juicio y complementados con los
informes de valoración social emitidos por la una Psicóloga y una Trabajadora Social adscritas al IMLA (folios
945 a 954), igualmente ratificados, consta acreditado que Abilio resultó con trastorno postraumático, cuyo
tratamiento supuso un coste de 420 euros; Celestina sufrió intoxicación por humo y curó a los 147 días, uno de
ellos con ingreso hospitalario y treinta impeditivos para sus ocupaciones habituales, sufriendo también estrés
postraumático y habiendo sido tratada por la Doctora Coral ; el menor Marco Antonio resultó con quemaduras
de segundo grado en la mano y estrés adaptativo, sanando en 390 días, de los que dos permaneció ingresado
en el Hospital; y Alonso sufrió estrés adaptativo, para cuya superación precisó de tratamiento psiquiátrico,
habiendo tardado 366 días en sanar, uno de ellos con ingreso hospitalario y treinta de carácter impeditivo para
las ocupaciones habituales.
El pronunciamiento a efectuar sobre el perjuicio producido habrá de alcanzar también a la restitución o
resarcimiento de los daños materiales causados, cuya realidad y cuantía, además de no ser cuestionada, quedó
demostrada en juicio conforme al resultado de las pruebas testificales y periciales practicadas. Además, por
subrogación de las aseguradoras conforme a la Ley de Contrato de Seguro, procederá condenar al abono de
las cantidades que las mismas satisficieron a los asegurados.
La Acusación Particular y el Ministerio Fiscal solicitan las mismas indemnizaciones respecto de Celestina ,
Alonso y Marco Antonio , al igual que el Actor civil y el Ministerio Fiscal respecto de la entidad aseguradora
personada, sin que por la defensa del acusado se haya formalizado objeción alguna, ni respecto de estas
cuantías indemnizatorias, ni respecto de las solicitadas sólo por el Ministerio Fiscal en interés de los
perjudicados y entidades no personados. Por tanto, en atención a la entidad de tales perjuicios personales y
materiales producidos y las reclamaciones que se formulan, respecto de la perjudicada Celestina procede
cuantificar en 6540 euros la indemnización por las lesiones, en 7800 euros por el estrés postraumático sufrido,
y en 10737,60 euros por los daños causados en sus pertenencias; Alonso habrá de ser indemnizado en la
cantidad de 15.300 euros por las lesiones y 7800 euros por el estrés postraumático; Marco Antonio habrá de
ser indemnizado en la cantidad de 23600 euros por las lesiones y 7800 euros por el estrés postraumático; Abilio
habrá de ser indemnizado en la cantidad de 420 euros por los gastos invertidos en el tratamiento médico que
precisó. Procede igualmente condenar al acusado al pago de la indemnización de veinticinco mil novecientos
cuarenta y cinco euros y veintiocho céntimos a Reale Seguros Generales, S.A., por daños que en virtud de la
póliza de seguro concertada abonó a la Comunidad de Propietarios del nº NUM002 de la CALLE000 y al
propietario de la vivienda del NUM008 ; Igualmente, el acusado habrá de indemnizar a Mapfre Seguros en
las cantidades de veintiún mil novecientos sesenta y seis euros y cincuenta y nueve céntimos por los daños
abonados al propietario del piso NUM003 , dos mil cuatrocientos noventa y seis euros y sesenta céntimos
por los daños abonados al propietario del piso NUM004 y trescientos treinta y nueve euros y cinco céntimos
por los daños abonados al propietario del 3º B; y finalmente, indemnizará a Santander Generales Seguros y
Reaseguros, S.A., en la cantidad de trece mil sesenta y cuatro euros y once céntimos por los daños abonados
a la propietaria del piso NUM006 .
Todas estas cantidades devengarán el interés legal del art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
UNDÉCIMO .- Por imperativo legal de lo dispuesto en los arts. 123 del CP y 239 y siguientes de la
LECrimLegislación citada que se aplicaReal Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la
Ley de Enjuiciamiento Criminal. art. 239 (01/06/1997), las costas procesales se entienden impuestas por
ministerio de la ley a los criminalmente responsables del delito, por lo que el acusado debe ser condenado al
pago de las costas del presente procedimiento.
VISTOS los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación

FALLAMOS
Que debemos CONDENAR y CONDENAMOS a Valentín , como autor criminalmente responsable de los
siguientes delitos:

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JURISPRUDENCIA

De un delito de incendio, en concurso medial con un delito de homicidio, en grado de tentativa, con la
concurrencia de la circunstancia la agravante de actuar por razón de género, a las penas de dieciocho años
de prisión, inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y prohibición de aproximación a menos de
500 metros a Celestina , a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro que frecuente, así como prohibición
de comunicación con la misma por cualquier medio, por un tiempo de veinte años.
De tres delitos de lesiones, sin concurrir circunstancias modificativas de responsabilidad criminal, a la pena
de dos años y seis meses de prisión por cada uno de ellos, con las accesorias de inhabilitación especial para
el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y la prohibición de aproximación a menos de
500 metros a Alonso , Marco Antonio e Abilio , a su domicilio, lugar de trabajo, escuela o cualquier otro que
frecuenten, así como la prohibición de comunicación con ellos por cualquier medio, por un tiempo de cuatro
años.
De un delito de quebrantamiento de medida cautelar, sin concurrir circunstancias modificativas de
responsabilidad criminal, a la pena de un año de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el
derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena.
Asimismo, en vía de responsabilidad civil, CONDENAMOS a Valentín a satisfacer las siguientes
indemnizaciones:
A Celestina en la cantidad de seis mil quinientos cuarenta euros (6.540 €) por las lesiones, siete mil
ochocientos euros (7.800 €) por el estrés postraumático y diez mil setecientos treinta y siete euros y sesenta
céntimos (10.737,60 €) por los daños causados en sus pertenencias
A Alonso en la cantidad de quince mil trescientos euros (15.300 €) por lesiones y siete mil ochocientos euros
(7800 €) por el estrés postraumático sufrido.
A Marco Antonio la cantidad de veintitrés mil seiscientos euros (23.600€) por lesiones y siete mil ochocientos
euros (7800 €) por el estrés postraumático sufrido.
A Abilio la cantidad de 420 euros por gastos derivados del tratamiento a que se sometió.
A Reale Seguros Generales, S.A., la cantidad de veinticinco mil novecientos cuarenta y cinco euros y veintiocho
céntimos (25.945,28 €) por daños abonados a la Comunidad de Propietarios del nº NUM002 de la CALLE000
y al propietario de la vivienda del piso NUM008 del propio inmueble.
A Mapfre Seguros en la cantidad de veintiún mil novecientos sesenta y seis euros y cincuenta y nueve céntimos
(21966,59€) por los daños abonados al propietario del piso NUM003 , dos mil cuatrocientos noventa y seis
euros y sesenta céntimos (2496.60€) por los daños abonados al propietario del piso NUM004 y trescientos
treinta y nueve euros y cinco céntimos (339.05€) por los daños abonados al propietario del piso NUM005 .
Y a Santander Generales Seguros y Reaseguros, S.A., en la cantidad de trece mil sesenta y cuatro euros y once
céntimos (13.064,11€) por los daños abonados a la propietaria del piso NUM006 .
Todas dichas cantidades serán abonadas con el interés legal del art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
CONDENAMOS al acusado al pago de las costas del presente procedimiento, incluidas las de la Acusación
Particular y el Actor Civil.
Para el cumplimiento de las penas de prisión que se imponen, le será abonado al penado el tiempo que haya
estado privado de libertad por razón de esta causa.
Previa unión de la correspondiente certificación al Rollo de Sala, notifíquese la presente sentencia a todas las
partes personadas, instruyéndoles de que contra la misma cabe recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal
del TSJA, que se formalizará mediante escrito a presentar en esta Sección Primera de la Audiencia Provincial,
dentro de los diez días siguientes a su notificación.
Así por esta nuestra sentencia, de la que se unirá certificación al rollo y se anotará en los registros
correspondientes, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior Sentencia por el M.I. Sr. Magistrado Ponente que la dictó,
estando celebrando audiencia pública en el mismo día de su fecha esta Audiencia Provincial. Doy fe.

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