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¿Qué han dicho nuestros tribunales respecto a la acció n de desposeimiento?

1. Corte Suprema. Acció n ejecutiva de desposeimiento. Acreedor de un derecho caucionado con


hipoteca dispone de dos acciones para lograr la satisfacció n de su derecho. Cuando el predio
gravado se transfiere a un tercero el acreedor solo dispone de la acció n real. Todos los títulos
ejecutivos deben contener para ser tales, la condena al deudor-demandado a la satisfacció n de
una determinada prestació n en favor del acreedor-demandante. Sentencia que se pronuncia
sobre las excepciones opuestas a la ejecució n no condena al demandado a la satisfacció n de
prestació n alguna. Sentencia que rechazó las excepciones opuestas a la ejecució n no es oponible a
la demandada, tercera poseedora del bien hipotecado. Demandada que no fue parte del juicio de
cobro de pagarés. Excepció n de falta de alguno de los requisitos para que el título tenga fuerza
ejecutiva, acogida.

2. Corte Suprema. Acció n ejecutiva de desposeimiento. Acreedor hipotecario no tiene título


ejecutivo en contra del tercer poseedor, de manera que la tramitació n se sujeta a la naturaleza del
título que existe en contra del deudor personal. Prescripció n de la acció n hipotecaria depende de
la prescripció n de la acció n principal. Interrupció n de la prescripció n de la acció n principal
perjudica al tercero poseedor.

3. Corte de Apelaciones de San Miguel. Acció n ejecutiva de desposeimiento. Derecho de


persecució n de la finca hipotecada se hace efectivo a través de la acció n de desposeimiento.
Calidad de tercero poseedor se obtiene por haber adquirido una finca con un gravamen ya
existente. Accesoriedad de la obligació n hipotecaria. Prescripció n de la acció n hipotecaria
depende de la prescripció n de la acció n principal. Interrupció n de la prescripció n de la acció n
principal perjudica al tercero poseedor.

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1. Corte Suprema.

Acció n ejecutiva de desposeimiento. Acreedor de un derecho caucionado con hipoteca dispone


de dos acciones para lograr la satisfacció n de su derecho. Cuando el predio gravado se transfiere
a un tercero el acreedor solo dispone de la acció n real. Todos los títulos ejecutivos deben
contener para ser tales, la condena al deudor-demandado a la satisfacció n de una determinada
prestació n en favor del acreedor-demandante. Sentencia que se pronuncia sobre las excepciones
opuestas a la ejecució n no condena al demandado a la satisfacció n de prestació n alguna.
Sentencia que rechazó las excepciones opuestas a la ejecució n no es oponible a la demandada,
tercera poseedora del bien hipotecado. Demandada que no fue parte del juicio de cobro de
pagarés. Excepció n de falta de alguno de los requisitos para que el título tenga fuerza ejecutiva,
acogida.

Fecha Sentencia: 18/05/2020

Cita Online: CL/JUR/30812/2020

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Hechos:

Demandada interpone recurso de casació n en el fondo contra la sentencia de la Corte de


Apelaciones, que confirmó el fallo de primer grado que rechazó las excepciones opuestas a la
ejecució n. La Corte Suprema acoge el recurso de casació n en el fondo deducido y dicta sentencia
de reemplazo.

Considerandos relevantes.

SÉ PTIMO: Que, así las cosas, resulta evidente que el acreedor de un derecho caucionado con
hipoteca dispone, para lograr la satisfacció n de su derecho, de dos acciones: una de cará cter
personal, contra el deudor directo; y otra, de índole real, contra el tercer poseedor del predio
hipotecado. Mientras el inmueble gravado permanece en el patrimonio del deudor, la acció n
hipotecaria se confunde con la acció n personal, pudiendo entonces el acreedor demandar en
juicio ordinario o ejecutivo, segú n sea la calidad del título de que disponga el pago de su crédito,
solicitando, en su oportunidad, el embargo de la finca gravada y su posterior subasta.

Sin embargo, cuando el predio gravado se transfiere a un tercero cobra trascendencia la acció n
de desposeimiento, porque en contra de este no puede el acreedor proponerse una acció n
personal, sino só lo aquella de cará cter real que tiene su origen en el mencionado derecho de
persecució n inherente a la hipoteca.

NOVENO: Que, al respecto, cabe señ alar que para que el título ejecutivo sea tal, es menester la
reunió n de dos elementos: por un lado, la declaració n de la existencia de una obligació n que la
ejecució n tiende a satisfacer; por otro, la orden de ejecució n. Ahora bien, las formas de la
ejecució n dependen del título con que se promueva aquélla. Cada especie de título tiene,
normalmente, una forma propia de proceso y, en consecuencia, la multiplicidad de títulos apareja
la multiplicidad de procesos de ejecució n. En otros términos, cada título tiene su forma particular
de llegar hasta el fin propuesto y, así, no es idéntica la vía ejecutiva que emana de la sentencia que
condena al pago de una suma de dinero, a la que nace de una sentencia que dispone el
lanzamiento del arrendatario, declarado que sea el término de este contrato.

No obstante estas diferencias, lo que todos los títulos ejecutivos entre ellos la sentencia definitiva
firme deben contener para ser tales, es la condena al deudor demandado a la satisfacció n de una
determinada prestació n en favor del acreedor demandante.

En este sentido, el autor Eleodoro Ortiz Sepú lveda, señ ala que só lo las sentencias de condena son
las ú nicas que constituyen títulos ejecutiva y que, por tanto, dan origen a una acció n ejecutiva.
(En artículo: «Algunos aspectos procesales relacionados con la prescripció n de la acció n
ejecutiva«. Revista de Derecho. Universidad de Concepció n N° 183, añ o LVI, enero junio, añ o
1988).

Por su parte, el autor Ramó n H. Domínguez Á guila, refiriéndose al artículo 434 N° 1 del Có digo de
Procedimiento Civil, indica que si bien dicha norma no distingue en cuanto al procedimiento en el
que se haya dictado la sentencia que sirva de título ejecutivo; basta recordar que la finalidad de
este procedimiento es hacer cumplir forzadamente la deuda contenida en el título para concluir
que habrá de tratarse de una sentencia en juicio declarativo, pues una de un juicio ejecutivo no
puede servir para iniciar otro juicio ejecutivo, ya que ella no tiene la declaració n de una
obligació n que deba cumplirse, sino que ordena seguir adelante la ejecució n. «Si así no fuese, se
iniciaría una cadena indefinida de juicios ejecutivos, pues la sentencia de uno serviría de título
para iniciar otro y así indefinidamente» (autor citado, en artículo: «Comentarios de
Jurisprudencia. 3. Acció n de desposeimiento. Tercer poseedor y deudor personal. Ausencia de
título ejecutivo». Revista de Derecho. Universidad Concepció n, N° 206, añ o LXVII, Julio Diciembre,
añ o 1999, pá g. 177).

Así fue resuelto por esta Corte Suprema en fallo de 24 de septiembre de 2001, dictado en causa
Rol 4903 200, en que se señ ala que una sentencia dictada en un juicio ejecutivo no puede
constituir un nuevo título ejecutivo porque no da cuenta de una obligació n indubitada,
declará ndola, sino que se limita a contener la orden de seguir adelante con la ejecució n ya
iniciada; criterio reiterado por este tribunal de casació n en causa Rol N° 1331 2007.

DÉ CIMO: Que, en este contexto, la sentencia que se pronuncia sobre las excepciones opuestas a la
ejecució n, recaída en un juicio ejecutivo, no condena al demandado a la satisfacció n de prestació n
alguna, sino que, en el evento de serle desfavorable, se limita a rechazar esas excepciones. La
condena al cumplimiento de la obligació n sigue siempre conteniéndose en el título y, por lo
mismo, só lo es exigible respecto de la persona a quien ese título es oponible.

Ahora bien, el fallo definitivo firme recaído en el proceso ejecutivo de cobro de pagaré, Rol C 891
2015 del Primer Juzgado Civil de San Felipe, seguida por Banco de Crédito en contra de
Inversiones con Sociedad Agrícola y Comercial de Frutas A.R. Limitada y de Ramó n Retamales
Guerra, este ú ltimo como aval y codeudor solidario, resolvió rechazar las excepciones opuestas a
la ejecució n, no es oponible en este caso a la demandada, tercera poseedora del bien hipotecado.
En efecto, ella no fue parte en el proceso en que recayó la sentencia que se esgrime como
fundamento de la actual ejecució n, juicio este ú ltimo en que no se invocaron tampoco los pagarés
que el ejecutante utilizó en el primero.

UNDÉ CIMO: Que, en estas condiciones, la sentencia que estima que el referido fallo constituye
título ejecutivo contra la ahora ejecutada, Sociedad Agrocomercial Balben SpA, incurre en error
de derecho, pues infringe los artículos 434 N° 1 y 464 N° 7, ambos del Có digo de Procedimiento
Civil, toda vez que el título invocado para la ejecució n, segú n se demostró , no es de aquellos a los
cuales la ley confiere fuerza ejecutiva.

En razó n de lo anterior, y al haber este yerro influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo,
el recurso de casació n en el fondo debe ser acogido.

2. Corte Suprema.

Acció n ejecutiva de desposeimiento. Acreedor hipotecario no tiene título ejecutivo en contra del
tercer poseedor, de manera que la tramitació n se sujeta a la naturaleza del título que existe en
contra del deudor personal. Prescripció n de la acció n hipotecaria depende de la prescripció n de
la acció n principal. Interrupció n de la prescripció n de la acció n principal perjudica al tercero
poseedor.

Fecha Sentencia: 26/12/2019


Cita Online: CL/JUR/12406/2019

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Hechos:

Demandada interpone recurso de casació n en el fondo contra la sentencia de la Corte de


Apelaciones, que confirmó el fallo de primer grado que desestimó las excepciones opuestas y
ordenó seguir adelante con el juicio. La Corte Suprema rechaza el recurso de casació n en el fondo
deducido.

Considerandos relevantes.

CUARTO: Que el tenor de las argumentaciones desarrolladas en el recurso de casació n hace


necesario recordar que el inciso segundo del artículo 759 del Có digo de Procedimiento Civil,
refiriéndose a la acció n de desposeimiento contra terceros poseedores de la finca hipotecada o
acensuada, dispone que esta acció n se someterá a las reglas del juicio ordinario o a las del
ejecutivo, segú n sea la calidad del título en que se funde, procediéndose contra el poseedor en los
mismos términos en que podría hacerse contra el deudor personal.

Siendo un hecho incontrovertido que con anterioridad al inicio de la gestió n preparatoria que dio
lugar al juicio ejecutivo de autos el Banco de Crédito de Inversiones compareció en el
procedimiento concursal seguido en contra de la deudora personal, verificando las obligaciones
contenidas en los pagarés cuya solució n se garantizó mediante la hipoteca con clá usula de
garantía general que grava al inmueble sub lite, sucede que ahora también ha accionado en
contra de la recurrente en su condició n de tercer poseedor de la finca hipotecada, en los mismos
términos en que podría hacerlo en contra del anterior.

Ahora bien, es claro que en un juicio de desposeimiento el acreedor hipotecario no tiene título
ejecutivo en contra del tercer poseedor, de manera que cuando la ley dispone que la tramitació n
se sujetará a la naturaleza del título en que la acció n se funde, naturalmente se está refiriendo al
título que existe en contra del deudor personal, el que, en la especie, corresponde a los cinco
pagarés aceptados por el representante de la sociedad Ingeniería y Construcció n Cosmito
Limitada.

QUINTO: Que, entonces, no puede pretenderse, a los efectos de esta ejecució n, que la hipoteca, en
cuanto caució n real y, por ende, esencialmente accesoria, de cuenta en sí misma de la obligació n
cuyo pago se exige. Esta ú ltima aparece de los pagarés suscritos por la deudora principal cuyo
cobro se persigue en estos autos a través de la realizació n de la garantía hipotecaria, y consta en
ellos una obligació n líquida, actualmente exigible y no prescrita respecto del deudor.

Por tal razó n, no es posible coincidir con el argumento que postula la recurrente en orden a que
no le empecen los efectos que en materia de exigibilidad de las obligaciones reconoce el artículo
136 de la Ley N° 20.720 a la Resolució n de Liquidació n dictada en el procedimiento concursal
seguido en contra de la deudora principal, pues si esa resolució n acarrea que todas las
obligaciones dinerarias se entenderá n vencidas y actualmente exigibles respecto del deudor, para
que los acreedores puedan verificarlas en el Procedimiento Concursal de Liquidació n y percibir el
pago de sus acreencias, esa exigibilidad anticipada de los créditos también faculta al acreedor
para reclamar su pago al garante hipotecario, pues, como se dijo, así lo prevé el inciso segundo
del artículo 759 del Có digo de Procedimiento Civil.

SEXTO: Que, en el mismo sentido enunciado y segú n enseñ a la má xima «accessorium sequitur
principale», la prescripció n de la acció n hipotecaria depende de la prescripció n de la acció n
caucionada. Así lo sanciona el artículo 2516 del Có digo Civil al disponer que: «La acció n
hipotecaria, y las demá s que proceden de una obligació n accesoria, prescriben junto con la
obligació n a que acceden». La norma hace, por tanto, depender la prescripció n de la acció n
principal, de suerte que subsistiendo ésta, subsiste la acció n para hacer efectivo lo accesorio.

Para que la prescripció n opere son exigencias, primero, la inactividad del acreedor, quien deja de
ejercer un derecho del cual es titular y, segundo, que dicha inactividad se mantenga por el tiempo
que la ley prescribe. De lo dicho resulta que la prescripció n es una sanció n para el acreedor que
deja transcurrir el tiempo sin ejercer el derecho del cual era titular y, a su vez, constituye un
beneficio para el deudor, desde que acogerse a tal institució n le permite eximirse del
cumplimiento de la obligació n que le correspondía.

A los requisitos mencionados deben agregarse que la acció n sea prescriptible, esto es, que
legalmente sea posible que se extinga por su no ejercicio; que el deudor que desee aprovecharse
de la prescripció n la alegue, por cuanto no puede ser declarada de oficio, y que la prescripció n no
se encuentre interrumpida, suspendida ni renunciada.

Ademá s, la prescripció n supone que se contabilice el término necesario para que el derecho se
extinga y en tal sentido cobra importancia la señ alada «interrupció n de la prescripció n» por
cuanto aquélla produce el efecto de detener el có mputo del tiempo, con lo cual por una parte la
prescripció n no sigue corriendo y, a su vez, hace que se pierda el término anterior que alcanzó a
transcurrir para el evento que la prescripció n comenzara nuevamente a correr, como lo previene
el artículo 2518 del Có digo Civil. En esta materia el profesor René Abeliuk señ ala que: «La
interrupció n de la prescripció n extintiva produce el rompimiento de la inactividad de la relació n
jurídica por la acció n del acreedor para cobrar su crédito o por un reconocimiento del deudor de
su obligació n y hace perder todo el tiempo corrido de la prescripció n.» («Las Obligaciones».
Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 2008, Tomo II, pá g. 1212).

SÉ PTIMO: Que, en la especie, la recurrente asegura que la acció n de cobro emanada del pagaré
correspondiente a la operació n N° D02700138485 se encuentra prescrita. No controvierte que
entre la fecha de vencimiento del pagaré en menció n y aquélla de la verificació n de créditos no
haya transcurrido el plazo de prescripció n de la obligació n principal. Postula, en cambio, que el
có mputo debe hacerse desde la expiració n del título 27 de enero de 2017 hasta la data de
notificació n de la demanda ejecutiva 24 de marzo de 2018 , por aplicació n preferente de los
artículos 98 y 100 de la Ley N° 18.092, porque la verificació n de ese crédito en el procedimiento
concursal ya referido no tuvo la virtud de interrumpir la prescripció n.

Es lo cierto, sin embargo, que la acció n interpuesta en este juicio es la de desposeimiento, dirigida
contra la demandada en su calidad de poseedora de la finca hipotecada que cauciona la
obligació n principal, cuya eficacia, como se dijo, se subordina a la persistencia de la obligació n
principal y, manteniéndose ésta vigente, precisamente con motivo del reconocimiento formulado
en el procedimiento concursal por parte del obligado principal de la existencia de la deuda
representada por el pagaré en aná lisis, es ostensible que la hipoteca conserva su eficacia.
Es pertinente recordar que la cuestió n relativa a si la interrupció n de la prescripció n que opera
en el deudor personal perjudica también al tercer poseedor, no ha sido resuelta expresamente
por el legislador. No obstante, la doctrina, a partir de la correlació n entre los artículos 2434 y
2516 del Có digo Civil, ha estimado que la deducció n que má s se conforma con la esencia y el
espíritu de estas disposiciones, es, como ya se anunció , la que se expresa en la má xima
«accessorium sequitur principale», por lo que mientras no prescriba la obligació n principal,
tampoco prescribe la hipoteca. Y así se ha dicho que la inferencia anterior «no tiene nada de
extrañ o, sino que por el contrario está en perfecta concordancia con el cará cter accesorio que
tiene la hipoteca, ya que en las obligaciones de esta naturaleza todo fenó meno que se produce en
la obligació n principal relacionado ya con su validez o con su exigibilidad, repercute en ellas.
(Somarriva U., Manuel: «Tratado de las Cauciones», Ediar Conosur Ltda., p. 476).

En consecuencia, la interrupció n de la prescripció n con motivo de lo sucedido en el juicio


concursal impidió que transcurriera el término necesario para que la obligació n del deudor
principal se extinguiera por transcurso del tiempo, de lo que debe colegirse que la acció n
hipotecaria deducida por la ejecutante se encontraba plenamente vigente, por estarlo también la
obligació n a la que aquélla accedía, como es dable concluir de lo dispuesto en los artículos 2516 y
2434 del Có digo Civil.

Con todo, la excepció n no fue desestimada ú nicamente por esa razó n ya que los jueces ademá s
advierten que la notificació n de la gestió n preparatoria efectuada el 21 de diciembre de 2017
también ha tenido el mérito de interrumpir el término de prescripció n. Como de ese argumento
el recurso no se hace cargo, es irrefutable que aun si los jueces hubiesen asignado un efecto
equivocado a la verificació n de ese crédito en el procedimiento concursal, tal error carecería de
influencia en lo dispositivo del fallo.

Y si todavía se prescindiera de lo acaecido en aquel proceso de liquidació n conocido por el Cuarto


Juzgado Civil de Concepció n, igualmente es dable colegir de lo obrado en el actual procedimiento
que el término de prescripció n se encontraba interrumpido, puesto que la notificació n de la
gestió n preparatoria fue realizada a la ejecutada el 21 de diciembre de 2017, por las razones que
acertadamente señ ala el fallo.

3. Corte de Apelaciones de San Miguel.

Acció n ejecutiva de desposeimiento. Derecho de persecució n de la finca hipotecada se hace


efectivo a través de la acció n de desposeimiento. Calidad de tercero poseedor se obtiene por
haber adquirido una finca con un gravamen ya existente. Accesoriedad de la obligació n
hipotecaria. Prescripció n de la acció n hipotecaria depende de la prescripció n de la acció n
principal. Interrupció n de la prescripció n de la acció n principal perjudica al tercero poseedor.

Fecha Sentencia: 10/12/2019

Cita Online: CL/JUR/6993/2019

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Hechos:
Ejecutado se alza contra la sentencia que no hizo lugar a las excepciones opuestas y ordenó
seguir adelante con la ejecució n de desposeimiento. La Corte de Apelaciones rechaza el recurso
deducido y confirma la resolució n impugnada.

Considerandos relevantes.

Cuarto: Que, como es sabido, el derecho real de hipoteca reconoce al acreedor tres prerrogativas
primordiales: el derecho de venta de la finca gravada; el de persecució n sobre la misma en manos
de quien sea su actual poseedor, y de pagarse preferentemente con el producto de su subasta.

Luego, para los efectos que aquí interesan, el derecho de persecució n de la finca, consagrado en el
artículo 2428 del Có digo Civil, de acuerdo con el cual «la hipoteca da al acreedor el derecho de
perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la posea, y a cualquier título que la haya
adquirido», se hace efectivo a través de la acció n de desposeimiento, la que, de esta manera, viene
a constituir una manifestació n de aquel derecho concretado en el á mbito procesal.

Ahora bien, la calidad de tercero poseedor se obtiene por haber adquirido una finca con un
gravamen ya existente, o bien por celebrar el poseedor de una finca un contrato de hipoteca,
constituyendo el correlativo derecho real sobre su predio, con el objeto de garantizar
obligaciones, otorgá ndole el legislador al acreedor la acció n de desposeimiento, que lo faculta
para dirigirse en su contra y, por ende, hacer efectivo el derecho de persecució n.

Por su parte, el derecho real en estudio permanecerá , a menos que se haya producido su
extinció n, la cual puede verificarse por vía consecuencial, cuando se extingue la obligació n
principal, o por vía principal o directa, lo que puede suceder por resolució n del derecho del
constituyente; por la llegada del plazo o el evento de la condició n; por la confusió n entre el
acreedor de la hipoteca y el titular del dominio; por destrucció n o pérdida total de la cosa
hipotecada, sin perjuicio de los derechos del acreedor, etc.

Octavo: Que, en este orden de ideas, ha de considerarse que de conformidad con lo preceptuado
por el inciso primero del artículo 2434 del Có digo Civil, la hipoteca se extingue junto con la
obligació n principal, en aplicació n del principio que lo accesorio sigue la suerte de lo principal. En
el mismo sentido se pronuncia el artículo 2516 del referido cuerpo normativo, al señ alar que «la
acció n hipotecaria, y las demá s que proceden de una obligació n accesoria, prescriben junto con la
obligació n a que acceden».

Así las cosas, habiéndose interrumpido la prescripció n extintiva de la acció n propia de la


obligació n principal en perjuicio del fiador y codeudor solidario Jorge Carretta Robledo, ello ha
surtido efectos jurídicos en perjuicio del tercer poseedor o garante hipotecario,
interrumpiéndose, asimismo, la prescripció n de la acció n hipotecaria de desposeimiento
intentada en su contra. De allí, la acció n de desposeimiento no puede entenderse autó noma en
relació n con las acciones impetradas en contra del deudor principal (persona natural) y,
consecuencialmente, la interposició n de éstas, en la medida que producen la interrupció n de la
prescripció n de esa acció n, conllevan un efecto interruptivo que impide la extinció n de la acció n
accesoria.
De este modo, no puede sino afirmarse que la notificació n de la demanda en el proceso en que el
acreedor dirigió la acció n de cobro derivada de la obligació n principal contra el codeudor
solidario, ademá s de interrumpir el plazo de la prescripció n de esa acció n, produce el mismo
efecto respecto de la acció n hipotecaria, hipoteca que por lo demá s constituyó el suscriptor del
pagaré Sociedad Inmobiliaria Terra Car Ltda., donde intervino como aval y codeudor solidario
don Jorge Patricio Carretta Robledo.

Décimo: Que de conformidad con lo anteriormente expuesto y razonado, al haber sido


interrumpida civilmente la prescripció n de la acció n cambiaria por la notificació n de la demanda
formulada por el acreedor en contra del deudor persona natural fiador y codeudor solidario , los
efectos de dicha interrupció n hacen mantener plenamente vigente la obligació n principal a la que
accede la hipoteca y, subsistiendo esa obligació n, no puede prescribir la acció n hipotecaria,
puesto que los efectos señ alados se transmiten a la acció n hipotecaria, segú n ya se señ aló .

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