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DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA VIDA

CARRERA DE INGENIERÍA AGROPECUARIA – IASA


AVICULTURA
NOMBRE: Jaime Cedeño
FECHA: 20/07/2021

Control de temperatura en aves


Introducción
Conceptos como la homeotermia y en complemento con la fisiología de las aves, son
fundamentales para entender el estrés calórico que se puede producir en las mismas. En
las últimas décadas, los problemas relacionados con el confort y el bienestar animal se
han incrementado notablemente en el sector avícola, sobre todo cuando se asocia a
respuestas fisiológicas y de comportamiento productivo en aves de postura o de engorde,
donde los galpones se encuentran en lugares con temperaturas altas, y humedades
relativas elevadas durante la mayor parte del año, produciendo en las aves lo que se
conoce como estrés calórico. Dicho estrés calórico viene dado por el balance negativo
entre la cantidad de energía neta que fluye desde el cuerpo de las aves hacia el ambiente.
Y la cantidad de energía calórica producida por el ave, y aquí intervienen factores
ambientales (luz solar, radiación térmica, temperatura ambiental, humedad) y también las
características propias del ave (especie, peso, producción, consumo, etc.). El manejo es
imperante pues permite que las aves adquieran capacidades para afrontar problemas de
calor en cualquier producción avícola.
Desarrollo
Se conoce que la temperatura ambiente no se mantiene alta todo el día; mediante el uso
de sistemas mecánicos o automatizados, los cuales permitan prender y apagar los mismos,
resultan una gran ventaja, pues permiten la reducción de la temperatura ambiente entre 2
a 4 °C en horas más cálidas y asín se mantiene en standby el efecto del calor crónico.
El estrés se puede clasificar en crónico (un aumento moderado de temperatura ambiental
entre 26 y 30 °C, por periodos cortos), y por medios técnicos eficientes se lo puede
predecir fácilmente, pero la desventaja es que los mismos son costosos por lo que el
seguimiento de los parámetros ambientales, podría ayudar a hacer un uso eficiente de
ellos. Por otra parte, el estrés agudo corresponde a aumentos de temperatura ambiente
superiores a 36 °C de temperatura ambiental, o periodos prolongados de estrés crónico.
El problema con este segundo es que guarda relación no solo con la temperatura
ambiental, sino con la humedad relativa, edad de las aves y otros no bien identificados.
El efecto principal sobre el estrés agudo es la muerte de las aves en las últimas semanas
de cría, y en otros casos reducción de postura y grosor de cáscara en ponedoras.
En todos los tipos de aves, es muy difícil definir una zona de Temperatura ambiental
donde la temperatura crítica y el consumo de alimento se mantengan constantes. Las aves
de engorde jadean aún por debajo de 20°C, de manera que es más fácil definir una
temperatura ambiental máxima, por debajo de la cual la productividad (tasa de
crecimiento, producción de huevos) es máxima (20 hasta 32°C dependiente de la edad).
Después de 28 días edad, el máximo es entre 20 y 25°C dependiendo del tipo de
producción. Por encima de 30°C durante 24h, el riesgo de hipertermia y mortalidad
aumenta. La zona entre 20 – 30°C es más interesante a estudiar, porque ella corresponde
a situaciones reales donde el ave usa más o menos eficientemente sus capacidades de
termólisis o también conocida como termogénesis, que es el equilibrio térmico necesario
a la vida; es la producción de calor para el metabolismo ((mantenimiento, crecimiento,
producciones, actividades del tubo digestivo...) y para la actividad física (contracción
muscular). Corresponde también a la eliminación de este calor al medio ambiente por vías
sensible; conductividad: contacto del cuerpo con materiales más fríos en el ambiente.
El consumo de alimento se puede ver afectado cuando la temperatura ambiental aumenta,
y el ave empieza a jadear (aumentar su termólisis) porque los medios de termólisis
sensibles basados en intercambios térmicos entre el ave y el ambiente son menos y menos
eficaces a medida que aumenta la temperatura ambiental.
Entre las principales ideas para combatir el estrés térmico por medio de estrategias
nutricionales tenemos, la sustitución de calorías de carbohidratos por calorías de lípidos
y la idea de reducir el contenido proteico del alimento. La primera idea se fundamenta en
que, las calorías de lípidos producen teóricamente menos calor metabólico porque una
parte de los ácidos grasos pueden ser almacenados directamente en las grasas del ave; y
la segunda idea menciona que se debe adicionar aminoácidos esenciales libres (lisina,
metionina, treonina, triptófano) para reducir la producción de calor, debido a la
eliminación de los aminoácidos en exceso por encima de una composición de proteína
ideal.
En la termorregulación de las aves intervienen varios sistemas, entre ellos el sistema
cardiovascular puede afectar este mecanismo, como en el caso de la circulación que actúa
en el transporte de energía y calor.
Es importante aclarar que el calor seco desértico es distinto del calor húmedo no solo
porque las vías de refrigeración por evaporación del agua (directa o pulmonar) son más
eficaces cuando el aire es seco, sino también porque las variaciones térmicas son
usualmente de más pequeña amplitud en un clima húmedo que en un clima seco. Estas
variaciones se entienden a corto plazo (día / noche) y a mediano plazo (días, semanas,
estaciones). Los mecanismos fisiológicos de adaptación a corto plazo o mediano plazo
son distintos.
A corto plazo, el ave va a usar mecanismos de emergencia para evacuar la producción de
calor en un ambiente de temperatura ambiental más alta, y también reducen su actividad
física, mientras que a mediano plazo cambios de vascularización periférica son
hipotéticamente vías de adaptación al ambiente.
Existe una reducción de eficacia del jadeo cuando se acerca el máximo, debido a una
parte, por el tamaño del cuello de las aves que hace que una proporción del aire queda en
la tráquea cuando la rapidez reduce su amplitud, y, por otra parte, porque el movimiento
muscular de la caja torácica produce calor.
Existen instalaciones y equipos destinados a reducir el estrés calórico en aves, por
ejemplo, las instalaciones adaptadas, que han atravesado por una serie de
transformaciones para dar lugar a galpones con ambientes controlados.
Las coberturas o techos también representan una ayuda para el calor producido en los
galpones, pues así se puede reducir o limitar el ingreso de radiación. La altura y el uso de
cumbreras u otro tipo de abertura en la parte central son dos elementos del diseño que
favorecen la reducción del calor. El uso de coberturas naturales como hojas de palmas es
una medida que arroja resultados adecuados. No obstante, solo es posible aplicar en zonas
donde las precipitaciones son escasas. La colocación de materiales aislantes, como el
poliuretano, en el lado interno de las láminas es una práctica que se utilizado con éxito
para complementen la tarea de obstaculizar el ingreso de calor al interior del galpón.
Los microaspersores o conocidos como sistema de refrigeración, en galpones
convencionales, se encargan de inyectar agua en el aire que, al evaporarse, reducen la
temperatura. El enfriamiento depende mucho de la humedad ambiental inicial y del
tamaño de las gotitas difuminadas. La altura óptima de trabajo para este sistema de
refrigeración es aproximadamente 2,20 m. es importante mencionar que el uso de este
sistema evaporativo es dependiente de la humedad relativa exterior ya que en ningún caso
debería sobrepasarse el 75-80% de humedad relativa interior.
Los ventiladores ayudan a introducir aire exterior hacia dentro del galón y sacar aire que
está dentro. Si se realiza adecuadamente, se remueve la cantidad correcta de aire en el
momento preciso, de manera que se modifique la temperatura, la humedad y otras
variables ambientales, a valores óptimos para el desarrollo de las aves. Existen también
ventilación por túnel y el asociado sistema de enfriamiento por nebulización son capaces
de reducir las temperaturas en los galpones durante periodos cálidos tanto como 8 a 10
°C.
Para el manejo del ave, y para mitigar el estrés térmico se debe o bien reducir la intensidad
del estrés ambiental, o aumentar la resistencia de las aves ante el estrés calórico, e incluso
se habla de adaptar a las aves con mecanismos de estimulación o manejo para ayudarlas
a su adaptación. Los manejos más implementados son:
 Manejo de la densidad: consiste en ajustar el número de aves por metro cuadrado
según las condiciones ambientales, sobre todo, temperatura ambiental. Así se
reduce el estrés térmico pues reduce considerablemente el aporte calórico del
propio pollo al ambiente, que en algunas condiciones podría representar 2 a 4 °C
más de temperatura ambiental. La desventaja que presenta es la rentabilidad de
las instalaciones.
 Manejo de iluminación: se puede extender durante la noche el periodo de consumo
de alimento, colocando iluminación artificial en las noches, esto ayuda a aumentar
el consumo durante las horas frescas (noche) y a reducirlo durante las horas más
calurosas. También existe el uso de luz intermitente (una hora con luz y otra no)
de igual manera mejorando la estimulación del consumo nocturno.
 Aclimatación precoz: también conocida como Early age termal conditioning, que
consiste en exponer a los animales por 24 horas a temperaturas de 38 – 40 °C de
temperatura ambiental durante su primera semana de vida, reduciendo así de
forma durable la temperatura crítica y aumentando la resistencia a golpes de calor.
Esta técnica mejora la resistencia de las aves al calor y estimula en algunas
ocasiones el crecimiento en el ambiente tropical real o en ambiente simulado.
Muy relacionado con esto, se debe considerar que el sistema inmune también se halla
influenciado directamente por el estrés y los altos niveles de corticosteroides producen
linfopenia, degeneración esplénica y linfática. También la frecuencia de enfermedades
cardiacas, arteriosclerosis y nefritis aumenta en poblaciones expuestas al estrés crónico.
Los brotes de enfermedades se han dado también por la cría intensiva combinada con la
incorporación del desarrollo genético de las aves, y la interacción entre la susceptibilidad
al calor y el estado de salud del ave es muy relevante, pudiendo explicar algunas muertes
por calor en condiciones de estrés calórico bajo.

Conclusiones
El estrés calórico es una situación que se ha convertido en una preocupación importante
en producciones avícolas, causando grandes pérdidas económicas, ya que sus efectos
negativos en aves de engorde y ponedoras van desde la reducción de su crecimiento y
producción de huevos, hasta la disminución del producto final.
Se debe tomar en cuenta que las dietas de las aves que están en condiciones de estrés
calórico deben ser ajustadas para generar confort y máxima productividad, misma que
puede ser estimulada mediante los mecanismos anteriormente mencionados, claro que
dichos mecanismos o soluciones no son absolutos, pero sí ayudan en cierta parte.
Los diagnósticos clínicos y subclínicos de las enfermedades de las aves, así como el
diagnóstico diferencial en etapas iniciales de las infecciones, son necesarias para
alertarnos de posibles enfermedades o para conocer el estado de salud de las mismas, y
evitar muertes por calor relacionadas con las condiciones de estrés calórico.

Bibliografía
De Vasilio, V. (s.f.). ESTRESS CALÓRICO EN AVES. Obtenido
dehttps://www.avpa.ula.ve/docuPDFs/conferencias/stress-calorico.pdf