Está en la página 1de 4

Las tres sobrinas de Mayra saben todo el sufrimiento de su madre, Esther.

Ahora
son adultas y dos ya tienen sus propios hogares. Sin embargo, ellas no parecen r
ecordar lo que hizo su padre con su madre. Ahora que el tiempo ha pasado, ellas
han pedido a su madre que lo reciba de nuevo en su casa, porque él ha cambiado. In
cluso han llegado a pagar las cuentas de su padre, porque “pobrecito, es que le gu
sta tomar tragos y ahí pierde su dinero”. Ellas justifican lo injustificable. Lo que
tanto le costó a Esther dejar, lo que tanto le costó a Mayra lograr para ellas, no
es importante en sus vidas y buscan de nuevo al padre y sacan cara por él.
Esto no tendría importancia si no fuera que ahora el héroe es… el padre. La madre que
sacrificó toda su juventud, toda su vida en pos del bienestar de las hijas, no tie
ne lugar en sus vidas y buscan al padre y lo elevan al rango de su héroe personal.
¿Porqué lo hacen?, Porque pueden. Ellas pueden olvidar y perdonar al padre porque n
o recuerdan el mal que les hizo, pero si recuerdan todas las veces que su madre
les llamó la atención, les negó una salida, o no tuvo tiempo de llevarlas al parque.
Pero no solamente ocurre en el caso de las hijas, también he visto familias con hi
jos todos varones, que están pasando por lo mismo: el olvido del sacrificio y los
arduos trabajos que sus madres pasaron para criarlos ahora que son adultos no si
rve de nada. Los héroes son los padres, ya sea porque vienen los fines de semana l
lenos de golosinas y llevan a los chicos a jugar en los mejores parques, o porqu
e les dan el recreo extra que ellos pidan, ya que no les cuesta poner el pan y l
a mantequilla en la mesa, trabajo duro y exclusivo de la madre.
Incluso cuando un mal padre muere primero, los hijos adultos lo reconocen inmedi
atamente como su héroe personal. Olvidan todos los años de maltrato y ensalzan las a
ctitudes del padre yendo en contra de todo lo que la madre sufrió. La dejan relega
da, sola y vacía, enfrentándose a la cruda realidad de que sus hijos no están conforme
s con ellas. Si todavía vive, se van a vivir cerca del padre y le soportan todo, l
o arrullan, lo miman, y le dan un lugar preferencial en sus vidas. Perdonan todo
.
O cuando la madre muere primero, el vago, el violador, el que nunca trajo más que
borracheras y prostitutas a la casa, se convierte en el héroe personal de los hijo
s, que reverenciándolo se atreven a ir en contra de toda norma impuesta por la mad
re, e incluso olvidan a la familia de la madre con tal de que el padre “quede bien”
ante su pequeña sociedad de amigos embusteros que no conocen la realidad del traba
jo sobrehumano de su madre para darles casa y abrigo.
Esther tiene tres hijas. Tuvo un marido que por muchos años la violó, la torturó, la g
olpeó, la sacó de sus casillas en frente de sus hijas, y la hizo vivir un infierno d
el que salió con mucho esfuerzo, y con la gran ayuda de su cuñada Mayra.
Una vez Mayra, que no vive en Bolivia, vino como siempre de larga visita, y se a
lojó con ellas. Una tarde encontró a su hermano pateando a Esther, subiéndose sobre el
la para pisarla en el piso del living. Indignada, Mayra llevó a su hermano a la po
licía y brindó una amable propina para que los hombres de ley lo retuvieran en la cárc
el por tres días y le dieran una reverenda paliza de escarmiento.
No surtió el efecto deseado. El hermano siguió torturando a Esther. Un día la puso cas
i a la muerte y Mayra tuvo que venir desde el exterior para salvarle. Esta vez M
ayra enfrentó a su hermano, sacó órdenes de restricción, y puso su dinero en una casa qu
e compró para Esther y sus sobrinas, en la que vivieron sin el hermano por muchos
años. Lo que alejó realmente a hermano de Mayra de su esposa e hijas no fue la orden
de restricción, sino la fiera mirada de Mayra mientras enunciaba: “Vienes de nuevo
a la casa de mis sobrinas y yo personalmente te mato”.
También tuvo un buen efecto el que Mayra contratara un abogado para que lleve a ca
bo el divorcio, el dinero que mandó mes a mes para mantener a las sobrinas, y sobr
e todo, esos amigos grandotes que consiguió para que fueran a advertirle a su herm
ano que ella no bromeaba.
¿Porqué pasa esto? Porque los hijos van idealizando por años una figura de padre inexi
stente, o bien una figura de padre bueno que la madre consiente en ellos para qu
e no dejen de amar al padre.
Yo considero que esto es injusto. Creo que las madres que son o han sido los mej
ores padres del mundo, merecen una recompensa más amplia. No sólo por la sociedad en
su conjunto, sino principalmente por parte de sus hijos, por los que dieron muc
has, literalmente la vida, y en otros casos relegaron su educación, su vida person
al con alguna pareja, su realización como profesionales, etc. etc.
Sociólogos y Psicólogos nos hablaron durante años de la importancia de no mellar la im
agen del padre ante los hijos, y el resultado lo vemos ahora. Muchos padres reci
ben beneficios que no se ganaron, en desmedro de aquellas que fueron el pilar de
sus hogares solas y sin su ayuda, intentando así evitar el maltrato a los hijos y
la falta de recursos que el padre provocaba.
Queridas madres – padres: Es hora de dejar de hacerse intimidar por sociólogos o psi
cólogos y levantar nuestra voz de protesta por esta injusticia. Como dijo Jesús: “Al C
esar lo que es del Cesar”. Es decir que desde ahora tendremos que reinventar nuest
ro diálogo con los hijos que van creciendo, para que sepan la verdad completa de l
os rompimientos. Háblenles. Cuéntenles cómo pasó todo y proporcionen documentación, fotos,
pruebas fehacientes de todo lo que pasó. Así mañana no tendrán sobre ustedes el peso de
sentir que no son queridas por sus hijos debido a que dejaron a su padre.
Ármense de valor queridas madres – padre y si es necesario, rompan todo vínculo con el
agresor y opresor para que ni lo conozcan. Funden su familia sobre valores VERD
ADEROS. No sobre idealizaciones de un hombre que no supo estar a la altura de la
s exigencias de la vida. No soporten calladas. No mueran poco a poco. Ustedes s
on los héroes reales. Lo demás es cuento.
The three of Mayra´s nieces know about the suffering of their mother, Esther. Now
they are adults and two of them have their own families. Nevertheless, they do n
ot seem to remember what their father did to their mother. Now that time has gon
e by, they have asked the mother to receive him at home again, because he has ch
anged. They even pay for some of their father’s bills because “the poor thing spends
his money on drinks and he loses his money there”. They justify the unjustifiable
. What took so much for Esther to leave, what cost so much for Mayra to achieve
for them, is not important in their lives and they look for the father again, ju
stifying his actions.
This would not be important if it wasn´t for the fact that the heroe now is… the fat
her. The mother who sacrificed her youth, all her life for the wellbeing of thei
r daughters, has no place in their lives and they look for the father to elevate
him to the rank of their personal heroe. Wy do they do this? Because they can.
They can forget and forgive the father because they don´t remember the bad he did
to them, but they do remember the many times their mother put them in order, den
ied a night out, or did not have time to take them to the park.
But it doesn´t happen only in the case of daughters. I have also seen families wit
h male only children which are going through the same thing: the forgetfulness o
f the sacrifice and hardships that their mothers went through to raise them, is
not useful now that they are adults. The heores are the fathers, either because
they come on weekends full of nice candy and take them to play in the best parks
, or because they give them any extra money they ask for, as it is not costly fo
r them to provide for bread and butter at home, this being the hard and exclusiv
e work of the mother.
Even when a bad father dies first, the adult sons and daughters recognize him im
mediately as their personal heroe. They forget all the years of mistreatment and
praise the attitudes of the father, going against everything the mother suffere
d. They leave her neglected, alone and empty, facing the crude reality that thei
r children are not happy with them. If he is still alive, they go to live near t
he father and bear it all, they spoil him and give him a preferential space in t
heir lives. They forgive everything.
Or when the mother dies first, the bum, the rapist, the one who never brought ho
me anything but drunkenness and prostitutes, becomes the personal heroe of thei
r children, and by revering him they dare to go against any norm imposed by the
mother, and even forget the mother´s family just to “be ok” before their little societ
y of liar friends who do not know the superhuman work of their mother to provide
a home and shelter when she was alive .
Esther has three daughters. She had a husband that for many years raped her, tor
tured her, beat her, took her out of her mind in front of their daughters, and m
ade her live in a hell which she left only through much struggle, and with the g
reat help of her sister in law Mayra.
Once Mayra, who doesn´t live in Bolivia, came to the country as always for a long
visit and stayed at their home. One afternoon she found her brother kicking Esth
er, going over her to step on her in the living room. Outraged, Mayra took her b
rother to the police and offered a nice tip so that the men of the law would ret
ain him in jail for three days and provide him with a reverend beating for a les
son.
It didn´t work the way wanted. The brother kept torturing Esther. One day he put h
er near death and Mayra had to come from abroad to save her. This time Mayra con
fronted her brother, asked for a restriction order, and put her money in a house
she bought for Esther and her nieces, where they lived without the brother for
many years. What kept the brother away from Mayra and her daughters was not the
restriction order, but the fiery look of Mayra´s while announcing: “You come to my n
ieces´ home again and I will personally kill you”.
It also had a good effect that Mayra hired a lawyer to get the divorce going, th
e money she sent month to month to raise the nieces, and most of all, those big
guys that she found who went to warn her brother that she was not kidding.

Why does this happen? Because the children idealize for years a paternal figure
that doesn´t exist, or else the figure of a good father that the mother allows in
them so that they will not stop loving their father.
I consider this is unjust. I believe mother that are or have been the best fathe
rs of the world deserve a more ample reward. Not only by the society itself, but
mainly from their children for whom they have given up, in many cases, literall
y their own lives, and in other cases they put behind their education, their per
sonal life with some partner, their professional realization, etc. etc.

Sociologists and Psychologists have spoken to us for years about the importance
of not hacking the image of the father in front of the children, and we now see
the results. Many parents receive the benefits they did not earn, taking them aw
ay from the women who were the pillars of their homes by themselves and without
any help, thus avoiding the mistreatment to the children, and the lack of resour
ces the father was provoking.
Dear Mother – Fathers: This is the time to stop being intimidated by sociologists
and psychologists and raise our voices of protest for this injustice. As Jesus s
aid: “To Caesar what belongs to Caesar”. This means that from now on we will have to
reinvent our dialogue with our children while growing up, to let them know the
complete truth of the break ups. Talk to them. Tell them about how everything ha
ppened and provide documents, pictures, sheer proof of what really happened. Thi
s way tomorrow you will not have the burden of feeling not loved by your childre
n because you have left their father.
Get the courage dear mother – fathers and if it may be necessary, break all ties w
ith the aggressor and oppressor so they don´t even know him. Establish your famili
es upon values that are REAL. Not about the idealizations of a man who did not k
now how to be up to the exigencies of life. Do not stand and wait in silence. Do
not die little by little. You are our real heroes. The rest are stories only.