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  Abigail
¿Quién fue? Abigail era la esposa de un hombre rico y áspero que
se llamaba Nabal. Era una mujer sensata y humilde, que además
era hermosa y espiritual (1 Samuel 25:3).
¿Qué hizo? Abigail supo actuar con sabiduría e inteligencia, y así
evitó una desgracia. Ella y Nabal vivían en la región donde David,
futuro rey de Israel, se escondía de sus enemigos. Mientras David y
sus hombres estaban allí, protegían de los ladrones a los rebaños
de Nabal. Un día, David envió a unos mensajeros a pedirle comida a
Nabal, pero Nabal se negó y fue muy grosero. Esto enfureció a
David, así que salió para matar a Nabal y a todos sus hombres (1
Samuel 25:10-12, 22).
Abigail se enteró de lo que había hecho su esposo y reaccionó
rápidamente. Mandó que sus sirvientes llevaran alimento a David y
sus hombres. Ella fue detrás de los sirvientes y le suplicó
misericordia a David (1 Samuel 25:14-19, 24-31). David no solo vio
su regalo, también se dio cuenta de que era una mujer humilde.
Luego escuchó su consejo y reconoció que Dios la estaba usando
para evitar una tragedia (1 Samuel 25:32, 33). Al poco tiempo,
Nabal murió y Abigail se convirtió en esposa de David (1 Samuel
25:37-41).
¿Qué aprendemos de ella? A pesar de ser una mujer hermosa y
muy rica, tenía un punto de vista equilibrado de sí misma. Para
mantener la paz, estuvo dispuesta a disculparse por algo que ella no
había hecho. Abigail manejó una situación complicada con calma,
tacto, valentía e inteligencia.

   Ana
¿Quién fue? Ana era la esposa de Elqaná y la madre de Samuel,
quien llegó a ser un profeta importante en el antiguo Israel (1
Samuel 1:1, 2, 4-7).
¿Qué hizo? Ana buscó el consuelo de Dios porque no tenía hijos
aunque llevaba muchos años casada. El esposo de Ana tenía otra
esposa, que se llamaba Peniná, con la que sí tenía hijos. Peniná
siempre se burlaba de Ana, por eso Ana le oró a Dios para pedirle
consuelo. Además le hizo un voto en el que le prometió que, si le
daba un hijo varón, ella se lo entregaría para que le sirviera en el
tabernáculo. El tabernáculo era una tienda desmontable que los
israelitas usaban para adorar a Dios (1 Samuel 1:11).
Dios respondió la oración de Ana y le dio un hijo, al que llamó
Samuel. Como había prometido, Ana llevó al pequeño Samuel al
tabernáculo para que sirviera allí (1 Samuel 1:27, 28). Todos los
años, Ana le hacía a Samuel una túnica sin mangas y se la llevaba.
Con el tiempo, Dios bendijo a Ana con cinco hijos más, tres niños y
dos niñas (1 Samuel 2:18-21).
¿Qué aprendemos de ella? Ana pudo aguantar esa situación
gracias a sus oraciones sinceras. En 1 Samuel 2:1-10 podemos leer
la oración que le hizo a Jehová para darle las gracias. En ella se
nota la gran fe que tenía.

   Dalila
¿Quién fue? Dalila fue la mujer de la que se enamoró Sansón, un
juez de Israel (Jueces 16:4, 5).
¿Qué hizo? Dalila aceptó dinero de los gobernantes filisteos para
traicionar a Sansón. Dios había estado utilizando a este juez para
salvar a los israelitas de los filisteos. Estos enemigos no podían
vencer a Sansón, pues Jehová le había dado una fuerza
extraordinaria (Jueces 13:5). Por eso, los gobernantes filisteos le
pidieron ayuda a Dalila.
Los filisteos sobornaron a Dalila para que descubriera por qué
Sansón era tan fuerte. Ella aceptó el dinero y después de varios
intentos logró averiguar el secreto de Sansón (Jueces 16:15-17).
Dalila les reveló el secreto a los filisteos, y así pudieron capturar y
encarcelar a Sansón (Jueces 16:18-21).
¿Qué aprendemos de ella? Dalila se dejó dominar por la codicia.
Fue una mujer egoísta y desleal que traicionó a un siervo de
Jehová. Nadie debería seguir su ejemplo.
   Débora
¿Quién fue? Débora era una profetisa de Jehová, el Dios de Israel.
Jehová la utilizó para revelarles a los israelitas lo que tenían que
hacer y para solucionar problemas entre ellos (Jueces 4:4, 5).
¿Qué hizo? La profetisa Débora apoyó con valor a quienes
adoraban a Dios. Jehová le dijo que mandara llamar a Barac para
decirle que llevara al ejército israelita a luchar contra los cananeos
(Jueces 4:6, 7). Luego Barac le pidió a Débora que lo acompañara.
Ella no tuvo miedo y aceptó ir con él (Jueces 4:8, 9).
Dios ayudó a los israelitas a conseguir una victoria aplastante.
Entonces, Débora compuso por lo menos parte de la canción que
ella y Barac cantaron para relatar lo que había pasado. En esa
canción, Débora mencionó que Jael, otra mujer valiente, fue muy
importante para derrotar a los cananeos (Jueces, capítulo 5).
¿Qué aprendemos de ella? Débora se sacrificaba por los demás y
era valiente. Animaba a otros a hacer lo correcto a los ojos de Dios.
Y, cuando lo hacían, no dudaba en darles el reconocimiento que
merecían.

   Ester
¿Quién fue? Ester era una joven judía a la que Asuero, el rey
persa, escogió para ser reina.
¿Qué hizo? La reina Ester usó su influencia para evitar la matanza
de su pueblo. Se enteró de que se había emitido una ley que fijaba
una fecha para matar a todos los judíos que vivían bajo el Imperio
persa. Este plan malvado fue idea de Hamán, que era el primer
ministro (Ester 3:13-15; 4:1, 5). A riesgo de su propia vida y con la
ayuda de su primo Mardoqueo, Ester le reveló el malvado plan a su
esposo, el rey Asuero (Ester 4:10-16; 7:1-10). Así que Asuero dejó
que Ester y Mardoqueo emitieran otra ley que les permitiría a los
judíos defenderse. Finalmente, los judíos obtuvieron una gran
victoria contra todos sus enemigos (Ester 8:5-11; 9:16, 17).
¿Qué aprendemos de ella? La reina Ester dejó un excelente
ejemplo de valentía, humildad y modestia (Salmo 31:24; Filipenses
2:3). A pesar de su belleza y posición, buscó la ayuda y el consejo
de otros. Cuando habló con su esposo, tuvo tacto y fue respetuosa
pero valiente. Además, no tuvo miedo de identificarse como judía en
un momento muy peligroso para este pueblo.

   Eva
¿Quién fue? Eva fue la primera mujer que existió y también la
primera que se menciona en la Biblia.
¿Qué hizo? Eva desobedeció un mandato claro que Dios había
dado. Al igual que su esposo, Adán, ella también era un ser humano
perfecto. Jehová los había creado con la capacidad de tomar sus
propias decisiones y de cultivar cualidades divinas como el amor y
la sabiduría (Génesis 1:27). Eva sabía que Dios le había dicho a
Adán que morirían si comían de cierto árbol. Sin embargo, Satanás
la engañó y le hizo creer que no moriría. De hecho, la convenció de
que le iría mejor si desobedecía a Dios. Así que comió del fruto y
luego hizo que su esposo también comiera (Génesis 3:1-6; 1
Timoteo 2:14).
¿Qué aprendemos de ella? El ejemplo de Eva nos enseña lo
peligroso que es alimentar los deseos incorrectos. El intenso deseo
que Eva desarrolló por conseguir algo que no le correspondía la
llevó a desobedecer un mandato claro de Dios (Génesis 3:6; 1 Juan
2:16).

   Jael
¿Quién fue? Jael era la esposa de Héber, que no era israelita. Fue
una mujer muy valiente que se puso de parte del pueblo de Dios.
¿Qué hizo? Jael hizo algo muy valiente cuando Sísara, el jefe del
ejército cananeo, entró en el campamento donde ella vivía. Sísara
había perdido la batalla contra Israel y ahora buscaba dónde
esconderse. Jael lo invitó a entrar en su tienda y descansar.
Mientras dormía, lo mató (Jueces 4:17-21).
Lo que hizo Jael cumplió estas palabras de la profetisa Débora: “En
la mano de una mujer Jehová venderá a Sísara” (Jueces 4:9). Por
su valor, la Biblia describe a Jael como “muy bendita entre las
mujeres” (Jueces 5:24).
¿Qué aprendemos de ella? Jael demostró que tenía iniciativa y
valor. Su historia prueba que Dios puede hacer lo que sea necesario
para que se cumplan las profecías.

   Jezabel
¿Quién fue? Jezabel era la esposa de Acab, el rey de Israel. Ella
no era israelita y no adoraba a Jehová, sino a Baal, un dios
cananeo.
¿Qué hizo? La reina Jezabel era una mujer dominante, despiadada
y violenta. Fomentaba el culto a Baal y la inmoralidad sexual que
era parte de esa religión. Además, intentó eliminar la adoración a
Jehová, el Dios verdadero (1 Reyes 18:4, 13; 19:1-3).
Jezabel era capaz de mentir y asesinar para satisfacer sus
caprichos egoístas (1 Reyes 21:8-16). Tal como Dios había
predicho, murió de forma violenta y no fue enterrada (1 Reyes
21:23; 2 Reyes 9:10, 32-37).
¿Qué aprendemos de ella? Jezabel fue una mujer corrupta y sin
escrúpulos. Su nombre ha llegado a ser un símbolo de mujer
descarada, inmoral y desenfrenada. Nadie debería seguir su
ejemplo.

   La esposa de Lot
¿Quién fue? La Biblia no menciona el nombre de la esposa de Lot.
Pero nos cuenta que tuvo dos hijas y que vivió en la ciudad de
Sodoma con su familia (Génesis 19:1, 15).
¿Qué hizo? La esposa de Lot desobedeció un mandato de Dios.
Jehová había decidido destruir Sodoma y otras ciudades cercanas
por sus terribles prácticas inmorales. Como Dios amaba al justo Lot
y a su familia, envió a dos ángeles para sacarlos de allí y llevarlos a
un lugar seguro (Génesis 18:20; 19:1, 12, 13).
Los ángeles les dijeron a Lot y a su familia que huyeran y que no
miraran atrás. Si no obedecían, morirían (Génesis 19:17). La esposa
de Lot empezó a mirar atrás “y se convirtió en columna de sal”
(Génesis 19:26).
¿Qué aprendemos de ella? Lo que le pasó a la esposa de Lot nos
recuerda que es muy peligroso dejar que las cosas materiales sean
más importantes que obedecer a Dios. Por eso, Jesús advirtió:
“Acuérdense de la esposa de Lot” (Lucas 17:32).

   La sulamita
¿Quién fue? La sulamita fue una hermosa joven campesina que
además es la protagonista del libro bíblico de El Cantar de los
Cantares. La Biblia no dice su nombre.
¿Qué hizo? La joven sulamita fue leal al humilde pastor del que
estaba enamorada (El Cantar de los Cantares 2:16). Sin embargo,
su extraordinaria belleza atrajo la atención del rico rey Salomón,
quien intentó conquistarla (El Cantar de los Cantares 7:6). Aunque
hubo personas que trataron de convencerla para que aceptara a
Salomón, la joven sulamita lo rechazó. Ella amaba al humilde pastor
(El Cantar de los Cantares 3:5; 7:10; 8:6).
¿Qué aprendemos de ella? La joven sulamita no dejó de ser
modesta a pesar de su belleza y de las atenciones que recibió, pues
tuvo un punto de vista equilibrado de sí misma. No permitió que la
presión de otros, las riquezas o el prestigio influyeran en sus
sentimientos. Mantuvo sus emociones bajo control y permaneció
limpia en sentido moral.

   Lea
¿Quién fue? Lea fue la primera esposa del patriarca Jacob. Su
hermana menor, Raquel, fue la otra esposa (Génesis 29:20-29).
¿Qué hizo? Lea fue la madre de seis de los hijos varones de Jacob
(Rut 4:11). Jacob quería casarse con Raquel, no con Lea. Sin
embargo, el padre de ellas, Labán, se encargó de que Lea tomara el
lugar de Raquel. Cuando Jacob se dio cuenta de que lo habían
engañado para que se casara con Lea, fue a hablar con Labán. Él le
explicó a Jacob que la costumbre no era que la hija menor se
casara antes que la mayor. Una semana después, Jacob se casó
con Raquel (Génesis 29:26-28).
Jacob quería más a Raquel que a Lea (Génesis 29:30). Así que los
celos llevaron a Lea a competir con su hermana por el cariño de
Jacob. Dios conocía los sentimientos de Lea y la bendijo con seis
hijos y una hija (Génesis 29:31).
¿Qué aprendemos de ella? Lea le confío sus preocupaciones a
Dios en oración y no dejó que su difícil situación familiar le impidiera
ver que Dios la estaba ayudando (Génesis 29:32-35; 30:20). Lo que
Lea vivió nos muestra de forma realista los problemas que genera la
poligamia, un sistema que Dios toleró durante un tiempo. La norma
de Dios es que cada matrimonio esté compuesto solo por un
hombre y una mujer (Mateo 19:4-6).

   María (hermana de Marta y Lázaro)


¿Quién fue? María, igual que su hermano Lázaro y su hermana
Marta, era amiga de Jesús.
¿Qué hizo? María demostró en muchas ocasiones que respetaba a
Jesús, el Hijo de Dios. Creía que Jesús podía haber evitado la
muerte de su hermano Lázaro y estuvo presente cuando Jesús lo
resucitó. Su hermana, Marta, la criticó cuando ella eligió escuchar a
Jesús en lugar de ayudar con las tareas de la casa. Pero Jesús
felicitó a María por dar prioridad a las cosas espirituales (Lucas
10:38-42).
Una vez, María le mostró extraordinaria hospitalidad a Jesús cuando
le derramó un “costoso aceite perfumado” en la cabeza y en los pies
(Mateo 26:6, 7). Algunos la acusaron de desperdiciar algo de mucho
valor. Pero Jesús la defendió y dijo: “Dondequiera que se prediquen
estas buenas nuevas en todo el mundo, lo que esta mujer ha hecho
también se contará para recuerdo de ella” (Mateo 24:14; 26:8-13).
¿Qué aprendemos de ella? María llegó a tener una fe muy grande.
Puso la adoración a Dios por encima de cualquier otro asunto. Fue
humilde y le mostró gran respeto a Jesús, sin reparar en gastos.

   María (madre de Jesús)


¿Quién fue? María era una joven judía. Todavía era virgen cuando
nació Jesús, pues concibió al hijo de Dios de manera milagrosa.
¿Qué hizo? María fue humilde y obedeció a Dios. Estaba
comprometida con José cuando se le apareció un ángel para decirle
que quedaría embarazada y tendría al Mesías prometido (Lucas
1:26-33). Ella estuvo dispuesta a cumplir con su papel. Después de
que Jesús nació, María y José tuvieron cuatro hijos y por lo menos
dos hijas. Por lo tanto, María dejó de ser virgen (Mateo 13:55, 56).
Aunque es verdad que tuvo un gran privilegio, nunca pidió ni recibió
un trato especial. Y así fue durante el ministerio de Jesús y durante
los primeros años de la congregación cristiana.
¿Qué aprendemos de ella? María fue una mujer fiel que aceptó
una gran responsabilidad. Además, conocía muy bien la Palabra de
Dios. Se calcula que hizo unas 20 referencias a las Escrituras
cuando dijo las palabras que se hallan en Lucas 1:46-55.
   María Magdalena
¿Quién fue? María Magdalena fue una discípula leal de Jesús.
¿Qué hizo? María Magdalena fue una de las mujeres que viajaban
con Jesús y sus discípulos. Fue una mujer generosa que usó sus
bienes para atenderlos (Lucas 8:1-3). Acompañó a Jesús hasta el
final de su ministerio y se quedó cerca de él cuando lo ejecutaron.
Tuvo el privilegio de ser una de las primeras personas que lo vieron
resucitado (Juan 20:11-18).
¿Qué aprendemos de ella? María Magdalena apoyó de forma
generosa el ministerio de Jesús y fue una discípula muy entregada.

   Marta
¿Quién fue? Marta era la hermana de Lázaro y María. Los tres
vivían en Betania, cerca de Jerusalén.
¿Qué hizo? Marta era amiga de Jesús. Por eso, la Biblia dice que
Jesús “amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5).
Marta era una mujer hospitalaria. En una de las visitas que les hizo
Jesús, María se quedó escuchándolo mientras Marta se encargaba
de las tareas de la casa. Luego se quejó de que María no la estaba
ayudando, pero Jesús corrigió a Marta con amabilidad (Lucas 10:38-
42).
Cuando Lázaro se enfermó, Marta y su hermana mandaron llamar a
Jesús, pues estaban seguras de que él podía curarlo (Juan
11:3, 21). Pero Lázaro murió. La conversación que Marta tuvo con
Jesús demuestra que ella creía en la promesa de la resurrección y
confiaba en que Jesús podía hacer que su hermano volviera a vivir
(Juan 11:20-27).
¿Qué aprendemos de ella? Marta se esforzó por ser hospitalaria.
Aceptó de buena gana los consejos que le dieron. Expresó
abiertamente sus sentimientos y su fe.

   Míriam
¿Quién fue? Míriam fue la hermana de Moisés y Aarón. Es la
primera mujer a la que la Biblia llama profetisa.
¿Qué hizo? Como era profetisa, se encargaba de transmitir los
mensajes de Dios. Era una mujer muy importante en Israel. Cuando
Dios destruyó al ejército egipcio en el mar Rojo, ella cantó una
canción de victoria junto con los hombres (Éxodo 15:1, 20, 21).
Tiempo después, Míriam y Aarón empezaron a criticar a Moisés.
Está claro que fue por orgullo y envidia. “Jehová estaba
escuchando” y los disciplinó (Números 12:1-9). Dios castigó a
Míriam con lepra, pues ella era la que había iniciado las críticas.
Moisés le suplicó a Jehová que la curara, y él lo escuchó. Pero
Míriam tuvo que estar siete días en cuarentena antes de volver al
campamento de Israel (Números 12:10-15).
La Biblia indica que Míriam aceptó la disciplina. Siglos después,
Dios habló del importante papel que tuvo en Israel cuando dijo:
“Procedí a enviar delante de ti a Moisés, Aarón y Míriam” (Miqueas
6:4).
¿Qué aprendemos de ella? La historia de Míriam revela que Dios
presta atención a lo que les decimos a nuestros hermanos y a lo
que decimos de ellos. También aprendemos que, para agradar a
Dios, debemos evitar el orgullo y la envidia, características que
podrían hacer que mancháramos la reputación de los demás.

   Rahab
¿Quién fue? Rahab fue una prostituta que vivió en la ciudad
cananea de Jericó y que luego comenzó a adorar a Jehová.
¿Qué hizo? Rahab escondió a dos israelitas que habían ido a
espiar la región. Lo hizo porque había escuchado que Jehová, el
Dios de Israel, había salvado a su pueblo primero de los egipcios y
después de los amorreos.
Rahab ayudó a los espías y les suplicó que la salvaran a ella y a su
familia cuando los israelitas fueran a destruir Jericó. Ellos aceptaron,
pero con algunas condiciones: primero, no podía contarle a nadie de
esa misión secreta; segundo, ella y su familia tenían que quedarse
dentro de la casa durante el ataque, y tercero, tenía que colgar un
cordón rojo de la ventana para que supieran cuál era su casa.
Rahab siguió todas las instrucciones, así que ella y su familia se
salvaron cuando los israelitas capturaron Jericó.
Tiempo después, Rahab se casó con un israelita y así llegó a ser
antepasada del rey David y de Jesucristo (Josué 2:1-
24; 6:25; Mateo 1:5, 6, 16).
¿Qué aprendemos de ella? La Biblia dice que Rahab es un
ejemplo sobresaliente de fe (Hebreos 11:30, 31; Santiago 2:25). Su
historia nos ayuda a ver que Dios es misericordioso, trata a todos
por igual y bendice a los que confían en él, sin importar su pasado.

   Raquel
¿Quién fue? Raquel era una de las hijas de Labán y la esposa
favorita del patriarca Jacob.
¿Qué hizo? Raquel se casó con Jacob y tuvieron dos hijos, que
fueron dos de los cabezas de las 12 tribus de Israel. La Biblia dice
que Raquel conoció a su esposo cuando estaba cuidando a las
ovejas de su padre (Génesis 29:9, 10). Comparada con Lea, su
hermana mayor, Raquel era “de hermosa figura” (Génesis 29:17).
Jacob se enamoró de Raquel y estuvo de acuerdo en trabajar siete
años para poder casarse con ella (Génesis 29:18). Sin embargo,
Labán lo engañó para que se casara primero con Lea, aunque luego
permitió que se casara con Raquel (Génesis 29:25-27).
Jacob amaba más a Raquel y a sus dos hijos que a Lea y a sus
hijos (Génesis 37:3; 44:20, 27-29). Por eso, había rivalidad entre las
dos mujeres (Génesis 29:30; 30:1, 15).
¿Qué aprendemos de ella? Raquel soportó una difícil situación
familiar sin perder la esperanza de que Dios escucharía sus
oraciones (Génesis 30:22-24). Su historia confirma que la poligamia
provocaba muchos problemas familiares. Lo que le pasó a Raquel
demuestra que la norma que Jehová había establecido para el
matrimonio es la mejor: cada hombre debe tener una sola esposa
(Mateo 19:4-6).

   Rebeca
¿Quién fue? Rebeca fue la esposa de Isaac, con quien tuvo a los
gemelos Jacob y Esaú.
¿Qué hizo? Rebeca hizo la voluntad de Dios incluso cuando no era
fácil. Un día, Rebeca fue a sacar agua de un pozo y un hombre le
pidió que le diera un poco. Ella rápidamente le dio agua y se ofreció
para darles de beber a los camellos (Génesis 24:15-20). Ese
hombre era un siervo de Abrahán y había viajado desde muy lejos
para buscar una esposa para Isaac, el hijo de su amo (Génesis
24:2-4). El siervo de Abrahán había orado para pedirle a Dios que lo
ayudara. Cuando vio que Rebeca era una mujer tan trabajadora y
hospitalaria, se dio cuenta de que Dios estaba respondiendo su
oración y le estaba diciendo que ella era la elegida para Isaac
(Génesis 24:10-14, 21, 27).
Cuando Rebeca supo por qué estaba allí aquel hombre, aceptó
acompañarlo y casarse con Isaac (Génesis 24:57-59). Con el
tiempo, Rebeca tuvo gemelos, y Dios le reveló que el mayor, Esaú,
serviría al menor, Jacob (Génesis 25:23). El día que Isaac decidió
darle la bendición al primogénito, que era Esaú, Rebeca hizo lo
necesario para asegurarse de que Jacob fuera el que recibiera esa
bendición. Lo hizo porque sabía que esa era la voluntad de Dios
(Génesis 27:1-17).
¿Qué aprendemos de ella? Rebeca era una mujer modesta,
trabajadora y hospitalaria. Gracias a esas cualidades, fue una
excelente esposa y madre, así como una buena sierva del Dios
verdadero.

   Rut
¿Quién fue? Rut era una moabita que dejó su país y a sus dioses
para servir a Jehová en Israel.
¿Qué hizo? Rut demostró un gran amor a Noemí, su suegra.
Noemí, su esposo y sus dos hijos se habían ido a vivir a Moab
debido al hambre que había en Israel. Después, los hijos se casaron
con dos moabitas, Rut y Orpá. Sin embargo, con el tiempo, el
esposo y los hijos de Noemí murieron. Así que las tres mujeres
quedaron viudas.
Noemí decidió regresar a Israel, pues la sequía ya había terminado.
Rut y Orpá querían ir con ella, pero Noemí les dijo que volvieran con
sus familiares. Orpá lo hizo (Rut 1:1-6, 15). Pero Rut se quedó con
su suegra, pues la quería mucho y quería adorar al Dios de Noemí,
Jehová (Rut 1:16, 17; 2:11).
Rut era una buena nuera y una mujer muy trabajadora, por eso se
ganó una excelente reputación en la ciudad de Noemí, Belén. Un
hombre llamado Boaz, que era rico y dueño de muchas tierras,
quedó tan impresionado con Rut que le dio abundante alimento para
ella y Noemí (Rut 2:5-7, 20). Con el tiempo, Rut se casó con Boaz y
así llegó a ser antepasada del rey David y de Jesucristo (Mateo 1:5,
6, 16).
¿Qué aprendemos de ella? Rut estuvo dispuesta a abandonar su
país y a su familia por el gran amor que sentía por Noemí y por
Jehová. Demostró que era una mujer trabajadora, devota y leal, aun
en momentos difíciles.

   Sara
¿Quién fue? Sara fue esposa de Abrahán y madre de Isaac.
¿Qué hizo? Sara estuvo dispuesta a dejar la vida cómoda de la
ciudad de Ur porque tenía fe en las promesas que Dios le había
hecho a su esposo, Abrahán. Dios le había dicho a Abrahán que se
fuera de la moderna ciudad de Ur a la tierra de Canaán. Le prometió
que le daría muchas bendiciones y haría que su familia fuera una
gran nación (Génesis 12:1-5). Es posible que Sara tuviera unos 60
años para ese tiempo. Desde entonces, ella y su esposo vivieron en
tiendas de campaña yendo de un lugar a otro.
Aunque ese tipo de vida era peligroso, Sara apoyó la resolución de
Abrahán de obedecer a Dios (Génesis 12:10, 15). Durante muchos
años, Sara no tuvo hijos, lo que la hacía sentir muy triste. Pero Dios
había prometido que bendeciría a los descendientes de Abrahán
(Génesis 12:7; 13:15; 15:18; 16:1, 2, 15). Más tarde, Dios le
confirmó a Sara que tendría un hijo de Abrahán. Y, a pesar de que
ya se le había pasado la edad para ser madre, pues ella tenía 90
años y su esposo 100, tuvieron un hijo (Génesis 17:17; 21:2-5). El
niño se llamó Isaac.
¿Qué aprendemos de ella? El ejemplo de Sara nos enseña que
Dios siempre cumple sus promesas, aunque a veces pudieran
parecer imposibles (Hebreos 11:11). También es un ejemplo para
las esposas, pues resalta la importancia del respeto en el
matrimonio (1 Pedro 3:5, 6).

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