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SARMIENTO Y EI_ NATURi\LlSMO HISTÓPICO

I i 4 SARMIENTO Y EI_ NATURi\LlSMO HISTÓPICO

PROEMIO

Como presagio del reto que Urqutza lanzaría elJ.?A!Ul1!l1LQ.sk 11¡éj1,

el 19 de mat¡o de 1845 Sarmiento desafió a Rosas ante la opinwn

del mundo cioi/izodo 'f ante el [uicio de 14 posteridad, al ¡¡olicitar, con inflamada, palabras, las columnas de un diario santiaguino para publicar la "Vida de Quiroga". La ocasional utilización de esta obra -acaso la más [amosa de la literatura argentina- como arma de

combate contra la Tiranía, ha mantenido cesi en la penumbra el' significado teórico de "Facundo", expresión felicí,<Jima del romanti· ~1S2'~oideoI6gico.en el Río de la Plata. La p're:;';;;íemonografía

aquel libro, 11 el. sentido

sociológico de las Ideas de Sarmiento, en lo qlle atañe a la ínter- pretaci6n del caudillismo argentino 'f del régimen español en América.

En el curso de ,ma polémica memorable, Sarmiento, al aludir

a "Civilizadón y barbarie en ras pampas argentinas", expresé que esta obra no era "ni compilación ni repetición de ideas ajenas, sino

.jruto candoroso de su manera de ver'. Sin detenernos a medir el ,

aspira a-'tñ~strar las fuentes filosóficas

de

valor que deba atribuirse, en general, a las opiniones de les autores

respecto

de sus propias creaciones, cabe

aceptar la exactitud sus-

tandal de aquel aserto, sin renunciar, por ello, a rastrear ras influen.

cías doctrinarias que a través de las lecturas y del cotidiano cambio

de ideas con los amigos, acabaron por condensarse en el espíritu de Sarmiento para pl'Oducir la síntesi•. perdurable, ante la cual el autor

NOTA:

La prtmera cdlclén de

este trabajo se

publicó en

1940, impreso por

la

"Impl'c,nt.;¡

Argen tlnn"

de

Vicente R05.~i, de

Córdoba.

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'mismo tuvo la impresión del milagro. "Fecundo" no [né, en efecto, ui "coll1pí7ación" ni "repetición", s~~9 eso siniesis; pero es cloro que

la critica puede aislar fj separar los elementos sintetizados, y moStrar

que el "prolrm sine matre creatam", adoptada por ~{ontesquicucomo Ci,ir,mfe poro "El espíritu de las lcsjcs", no es menDS inexacto en "Facundo" que en aquel libro inmortal, rara cuniplir el objetivo que da origen al presente trabajo, la

crítica deberá desvaneqer un poco el ,nimbo de maravillosa iniuici6n

que JW!JitualmC1Jfe rodea a "Facundo" (.); mas ello es indispensable

a fin de situar ese libro admirable en la atmósfera intelectual y

emocional de su tiempo. La crítica /¡almi contribuido, de este modo,

a normalizar,

pretcs onte lo biografía del caudillo de los Lla:lus, obro que constituye

un verdadero ejemplo. de "pocsts" genial, en el alcance estricto que IDs griegos diera;, a la palabra. Según la dcfin'ición a mC1wcfo recordada c'n la biografía de los

por así decirlo,

la visión de

Iústoruniovcs lJ de

i.ntér~

hombres representativos. tLna gran vida

es un

sueño

de

fuventud

1calizado en la edad

madura.

La de Sarmiento lo [ué,

por

cierto,

pues en la madurez recién infcinda vislumbró) mediante el nacimiento

de "Facundo", la gloria suspirado en la adoiesccncia. La obra adqui- rió, desde su origen, la perennidad de las genuinas realizaciones del espiritu, y resistió con ganardia al examen de historiógrafos y erudi- tos; pero des¡1c el punto de vista de la doctrina pura, estuvo lcios de colmar las aspiraciones del autor, quietv - muchos aiíds más tanic-: enouelto 'Ja por las. sombras de la ancianidad, se acerc6 de ""eco al problema sociológico que habia intentado desarmar en 1845. "Conjücto 'J armonías de las razas" es, como se sabe, el [ruto malogra. do de esos afanes, a la vez que representa, e_OH el reemplazo de lo geográfico por lo racial, la última manifestación de aspiraciones . dentiiicas que eiuieron desde temprano en el espíritu de Sarmiento, y que Jamás fueron olvidadas por las impos,íciones de la acción po- lítica ni por la., seducciones de la lucha. Esta sustitución final, en el

(.)

El primero en reaccionar contra

los

excesos

de

la

tesis "Intulcio-

rusta" de algunos críticos de "Facundo", rué

el

doctor Coriolano Alberini,

. en

su

trubalo

l:obl:0

la

filosofla alemana

en

la

Argentina

(en alemán).

v

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

2GS

reducido elenco de los "idola intelligentia, del gran sani"alliho, no puede ser omitida por ez expositor de sus ideas sociales. La presente monografía cierra la serie consagrada a la etapa, del realismo en la evoluciú" ,de, las Jdeas sociales en 'la Argentina. Los máximos representantes ele ese r~alismoJ con diferencias de ma- tiz, serían Echeocrria en In política, Alberdi en el derecho Sarmiento

en la ciencia

1~.!!.5!E':~c:!ll.f!

a:'Ket1tiT!.a.,

_d~bíl 'l!!Of}o

del

romanti-

cismo eul"Op«o incorporado en los trabajos; de Leroux,

!ni-;i~i !LQt~~lcit,

Cousin, Ler-

eil!í 'jlpstínada a enlazarse con el credo positivo de

la generaci6n' del 80, cuya evolucionismo, a pesar de su especie ;;';canicista, procede, -.;. buena parte, de Hegel. ',- Tenemos la certidumbre de que la gloria de Sarmiento no ha de disminuir al pasar de la luz excesiva que baÍla el escenario de la política, a la claridad matizada y discreta de las' bibliotecas.

C6rdoba (R. Argentina), marzo 26 de 1940,

R. A. O.

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LA FORMACIÓN Il\TELECTUAL DE SARMIENTO

Y_l~:i~agen-de su padre.

Un

libro debe saber a algo,

y

ser

el

hijo

SARMIENTO

(Carta a Miguel

Luis AmunáteguiJ.

Cuatro años antes de aparecer la "Vida de QUiroga", Sará~iento alcanzó fa madurez intelectual. El mismo estaba persuadido entonces

-según 10 escribió- de que aun los hombres "que hablan recibido una educación ordenada, no habían atesorado mayor número de

conocimientos que

los

suyos. ni mnsticádolos más despacio".

"Fn-

cundo" constituye expresión fideHsima 'de

y permit-e extraer asi las ideas generales del

de la época por él reflejada. Las de la vida en Sarmiento.

tal

plenitud intelectual,

como las ideas

autor,

dos series de ideas da" la visión

Las ideos generales de un escritor proceden del temperamento

la

y de

mayor o menor sugestilJilidad a los modelos vigentes, transmitidos

por la amistad o por las lecturas. Sobre el estrado de las ideas gene- rales se asienta el de las ideas de la época, y a éstas alude Sarmiento

al rozar el tema de la formación

de las ideas, compara lo que sucede en el espíritu de los estudiosos,

cuando en' "Recuerdos de Provincia",

la primera educación; las ideas de

la época proceden de

con

10 que ocurre en

Jos campos

inundados por las crecientes

de

272

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1\

Z

los dos, cuyas ngl.1ns, "al pasrtr, deposltnn poco :l poco las partículas

sólidas que traen

en disolución, y Fertilizan el terreno". También la

ínundacíón doctrinaria posterior a la revolución Irnncesn de 1830, c1c'-j:lrh, en el espíritu del sanjuanino, tres o cuatro tesis capitales,

con las qne distribuiría, sin esfuerzo, el material histórico movilizado

en

"Civilización

y barbarie",

aJ~~

Las J!l~_~~Ji~fl!!

de

Iredcdor

del

~~::,~iento se~anizan

amor el la gJorh y del amor a la acci6n, Como cree en sí mismo, nma

h

,1cción¡

como cree en los demás, ama

la gloria.

Ve el mundo a

través de un optimismo que resistirá a las contrariedades iniciales de su exixtencih de provinciano pobre, y en el que .10 fortifica la

temprana lectura del teólogo anglicano laley. Advierte, desde niño,

las presencias invisibles, y le toma ojeriza al "camino que s610 con-

.luce a la fortuna",

La soledad de que disfrutó durante un

rnagisttiio'

en"]a

campa tía,

había

exaltado

en

él

el

culto

breve

por

la

libertad, raíz moral del espiritualismo cristiano asimilado en el hogar, Dispuesto a ser alguien en la política y en las letras de su país, Sarmiento percibió, a los diez y ocho años de edad, la urgencia de poseer los idiomas extranjeros, Por de pronto, aprendió francés, y poco más tarde afrontó el idioma de Walter Scott, Así armado para el choque con las nuevas ideas y 103 nuevos problemas, el azar le brindó la amistad de Manuel Quirog.':. n~, quien Iué, para él, lo que Echeverrín había sido en Buenos Aires para Alberdi y Cutiérrezr

d promotor (~e

~~."~~ucióI1ÍI~!."J.",~ua.l '!

'lue)opu~().en.contact,:,_

;:;;;'Ta-;;~¡;taEnciclopédica', L

':.<:e. !?

rcó .::'.'!'~':.9\l():,}ll~J::er':'.lL",.

Cuízot, Cousín, [ouffroy, Didíer y otros cien autores hasta entonces ignorados··por"¡'CHe·aq~¡el p;mto de partida sin el cual resultaría

incomprensible y enigmática,

"Facundo". En

doctrinaria de

la

admirable síntesis

la doctrina que cada uno

de aquellos nombres re-

presenta, están las ideas de la época, reflejadas en lo. trabajos ini- ciale:: de Sarmiento. Antes de esta fccha -1838- Sarmiento había

comenzado a leer, COD avidez y sin orden, cuanto libro de historia )' ciencia había podido conseguir, incitado, durante su estada en

Valpnraiso, por 103 catálogos de libros que desde 1832 salia publicar

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I l' 1, ! I I SARMIENTO Y EL NATURALISMO 'El Mercurio" (l), periódico 'lue llegó

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

'El Mercurio" (l), periódico 'lue llegó a abrir un despacho dc libros' en español, francés e inglés, y aun a encargarse de pedidos de obras

a las casas europeas del ramo (2). Las lecturas, la discusión con los amigos y In discusión consigo

mismo acabaron por aguzar el juicio crítico del improvisado intelec~ . tuaJ, y por impregnar su espíritu de las teorías recién advenidas en

[Iterntura, en

historia,

en

filosofía

social.

Algunas

de

estas

teorías,

casaban maravillosamente con sus propensiones y tendencias; otras, por el contrario, fueron neutralizadas por sus ideas generales, hijas,

como, se vló, del temperamento y de la primera educación.

pena comenzar preguntándose si Sarmiento tuvo, a los

Vale la

treinta

años,

ideas filosóficas

fuera

de

las

que corresponden a la

formación re1igiosaclcmcntaJ, y fuera -c-además-, de la magra filosofía

implícita en

las

ensefinnzas

teológicas

suministradas

al

joven SaT-

, miento por eclesiásticos de su familia, Y bien: es indudable que

tales ideas, en el sentido casi técnico que hoy atribuímos a los voca-

extrañas a la formación mental

blos "filosofía" y "filosófico", fueron

del futuro grande h_Qmbre,-9,uien TlO tuvo la suerte de haber asistido.·

en San Juan ni en Chile, a curso alguno. equivalente a las lecciones

de idca logia, profesadas por eJ doctor Alcoda--<m.Ji\lenos Aires, y

<i;;"e tanta impresi6n produjeron en disclpulos <le la

talla de Alberdj,

y de L6pcz. Todo lo que Sarmiento pudo incorporar corno filosofía a su caudaJ cultural, precedió del saint· simonisrno .y de Leroux, esto es, de los ;'dogmas" de la AsoeGci6n de Mayo.

, 'Es sabido que Manuel Qujr~~;1'i~;;;-lle~6-a S;:;~juan las ins-

piraciones de Echcvcrría y su grupo, tan influidos por Lcroux y el salnt, sfmonismo. De este, trasplante doctrinario quedan testimonios

·i!}dubita.bles. Así, en

periódico que Sarmiento, Cortínez, Aberastáín y otros publicaron en

----

(1) Uno de los catálogos (número de 13 de julio de 1832)'contiene las Noticio:s secretas de Juan y Ul loa, la historia de' Napoleón por W. Scott, la historia de España por Urfarte, el Derecho parlamentario por Jerrerson, un . manual de inquisidores, obras de Florlan, Morntín, Chateaubrfand,

el último número

d~ "El.,~~.n_~f:\~'.el

efímero

B.

Saint - Pi erre

(2)

Peláez y

y

diccionarios

Tapia

Historia

diversos.

de

El

Mercurio,

pág

12~; Santiago

de

Chile, 1927.

RAúL

A.

ORGAZ

RAúL A. ORGAZ San Juan, se insertó, bajo el título de "El sig1v", un articulo del

San Juan, se insertó, bajo el título de "El sig1v", un articulo del mayor

.

,

interés,

no

obstante

estar

constituido por una glosa y

compendio

del trabajo de Leroux acerca de la ley de continuidad que une al

con el precedente, publicado en la "Revista Enciclopédi-

ca" el afio 1833. El articulo de "El Zenda" resume al final, en forma

, siglo XVIII

de

máximas,

los

principios

fundamentales

que

dan

significación

en el famoso

como

Joven

histórica al siglo Xl X, y ese resumen concuerda, hasta

proloqu¡o

Cl"it'erios

sairit - simoniano

de

la

sohrc_Ja

capacidad

con

los

distribución .social,

y

el mérito

de

la

"dogmas"

Argelltin~.Antes de hundirse, "El Zenda" izaba la insiguia ideol6gica de sus redactores. Sarmiento la desplegaría de nuevo en Chile. El

jnge~io erradizo, hasta. entonces, de est~ tesonero sanjuanino q;; ,no había estudiado nada con sistema, hizo, alto, por lIn tiem~_

la filosoHa. social de Leroux. Quien como Leroux habla entrado a la filosofía por la puerta de la moral social, y había parado en la política, y hecho concurrir a ésta, como a un lugar panóptico, los otros problemas del pensa- miento y de la vida, no podía menos de irradiar intensa seducción sobre almas nuevas y ardientes, ávidas de nutrirse con algo mejor quc residuos de viejas doctrinas coloniales. Por consiguiente, poca

o insignificante metafísica, y abundancia de temas de ética, de de- recho y de religión.

Oíd ahora 'a ~af.lTIi"-I!~O cuand9 proclama enf:íticarnente,

en "El

~'rercurjo",,_cn 1_ª.4_~, su credo filosáfico - social: "Hcmos sído- siempre

y ~:;eremps eternamente sociallstas, es decir, haciendo (sic) concurrir

el.~~~:,la ciencia y la política, 0)0 ,que es lo mismo, los sentimientos

de la. inteligencia y la actividad de la acción,

al establecimiento de un gobierno democrático fundado en bases , sólidas, en el triunfo de la libertad y de todas las doctrinas liberales,

en la realización, en fin, .de los santos fines de nuestrn revolucíón",

La. pasión de la práctíca en Sarrníerito había hallado, por medio del

d~1 cornzón, las luces

.romanticismo Eol~tico-de sus modelos, el adccuad'Q repertorio verbal.

. Al mismo tiempo, como para disipar toda duda en el intérprete, el talentoso adversario de "[otabeche'', al mencionar, énel curso de una polémica, cómo la falta de filosofía en los estudios influye en

;;;,

l.,?

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

275

las OpmlOIlCS y en las tendencias de la

política, aclara su concepto

de la filosofla: es "aquella filosona que tiene por definición da filo- sofía es la ciencia de la vida, o sea .la que estudia la historia, l.

humanidad, la marcha de la civilización", Tal noción

es la misma

sostenida

"Fragmento preliminar al estudio del Derecho", La razón individual

debía ceder so sitio a la razón colectiva de la humanidad.

Si de las concepciones filosóficas pasamos a las historiográficas, encontramos nfirmaciones de' mayor interés y precisión.

"La escuela moderna de historia, no bien se presentó, que hubo

por

Leroux e il,-,=-orp2ra.dapor Alberdi,

en18.37,

en

el

desnudado mi espíritu de todos los andrajos de las: interpretaciones en uso", escribía Sarmiento ~"T~j~E5,l,!'1.,#~l!.)~.4~.La renovación de los

estudios históricos en FraJw.i.~,.J.~I!J?i~~<;anzaª.~pqr~_Y!c~Qt~_,.J~~I~tl?l

López durante su expatriaci§~en Chile,.iu~ eon2.cid'.po.LS.rmiºn.!9,. su fraten}a~añero de tareas; Esa renovación, en su dobl~a~p~Jto_ evocativo y restauraIlor,_<1Ljllterés est,<JtiC?_~e

contó, como e5 ÚQtQ_riº,

inter:.~.poli~i"<>,,

Hug!2t

c9.n-.l~_!J.O~.I~~--ª".c-º.h.at~!:Ipriand,

Guizot, Thierry, Buchez,-Mis:helet y_ otro~, Se tendió a unir, al vigor'

y colorido' de la descripción, la profundidad de las ideas, aunque con el propósito, rio siempre disimulado, de extraer del pasado lecciones y argumentos. Pues bien: Sarmiento, al precisar sus opiniones en

esta materia,

cscrfbla en

ITI~yq_d_~_)814: "La historia, tal como la

concibe nuestra época, no es ya la artística relación de los hechos,

,

;

!

\

!

no es la 'ver-ificación y confrontaci6n de .autores

que tomaba el nombre de historia hasta el pasado siglo: es una Ciencia que se crea sobre los materiales transmitidos por las épocas anteriores"; y terminaba con esta declaración signific:1tiva: "El histo- ¡ riador de nuestra época va hasta explicar, con el auxilio de UtW

teoria (subrayado nuestro}, los hcchos que la historia ha transmitido,

sin que los mismos que los escribían alcanzasen a comprenderlos", Tres meses más tarde, Sarmiento, al dar noticia de un trabajo

antiguos, como la

del eminente, naturalista ClaudioCay, se refiere a los estudios hlstó-

ricos en Francia- "Los cstuJios ltistóricos están en Francia tan popu-

larizados, que

bastaría, a

:lUestr~-·j~Jci~!.-g~

ojc~~J:en{os-víéSeñ

·hacinados los preciosos documentos .históricos que J!eva de Ar.!lérica

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RAúL

A.

ORGAZ

el señor Cay, para que, sin ,temor de equivocarse, no s610 los coordi-

para que, sin ,temor de equivocarse, no s610 los coordi- nasen en su orden de St~~~~~~,_

nasen en su orden de St~~~~~~,_ sino qlle

pudicsenexpliC<1!

~nm~ié~

"'1 oficio particular, el sentido histórico -clé-cá(¡á-;Illode ellos

n

la

l~nnncraque lo~naturalistas, insÍ",-eCCíOñando~ün'iñoñ1oñ'CleFragmentos

:le huesos fósil~s, saben decidir a qué allimarüllteaHuv]¡lllo ·perte:

necieron, cuál era el oficioy colocaaÓl\-de-cá.da-u;lo:-~o-ñ-mhs··él

~~;r,;--;;i(¡;~-;'-;;;¡;;-~b~s y ~l';;ér¡i~·-~~i~í-(l~r~-.;;·~u;,so;::-

.enían". La, alianza deja literatura con la ciencia

una ciencia sui

gellcris,

destinada

a legitimar

el

movimiento

democrático . liberal

en Europa y América - 'parece consti~ir.!'!_Lq!TI?:u!.aJ!is.!gr.i?gr.gi.":'

de entonces. Si se añade a todo lo que antecede 10 que corresponde a las ideas estéticas de Sarmiento hacia 1845, bien examinadas, en general. por quienes, al recordar las polémicas de aquéLeJLSantiagQ, han concretado el sentido antic!ásico y ,aún antirromántico, a la vez que "socialista", de ellas, tendremos completa, Q casi, la fisonomía mental del brioso "editorialista" de "El Mercurio", sin olvidar, por cierto, las .crecncias políticas que correspondían a su posición de

unitario. (J).

En fin: si (para complemento de este bosquejo intelectual)

queremos aproximarnos un poco más a los hechos, y recoger indicios de lecturas, sugeridos por los epfgrafes de los capítulos de "Facun-

do", podemos colegir que Sarmiento ha leido,

en tocio. o en parte,

,

.

u hojeado, al menos, los hermosos "Cuadros de la Naturaleza" de

Alejandro de Hum~2~dt, traducidos al francés por Eyríés, en 1808; "El Ilhín" de Hug21 publicado en 1842; los "Précís" de geografía

universal dei (iaii¡'~ ~J.t!,_:.Brun,cuya quinta edición apareció en París en 1841; la "Introducción a la historia de la Filosofía" por Cousín, el "Curso de literatura francesa" de Villemain; los "Estudios históricos" de Chateaubríand (el epígrafe corresponde .al capitule>

"Costumbres gc;'~~;;íes de los siglos XII, XIII Y XIV");

además,

(3)

"El autor

de

Civilización

y

barbarie

no

era

unitario.

ni

sabla

siquiera cuáles eran los orlgnnes de la lucha

vez. "Unitario" significa. en

potismo y

el

texto,

partidario de

la cultura

", escribió Sarmiento alguna

des-

es, adversario del

liberal, esto

europea. La

libertad de conciencia erw,

entonces un

programa.

to

,

.J

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

Lamartinn,

Lerminier,

Shakcspenre,

y autores

de

segundo

corno ~Iix y Iloussel, Por último, aunque Sarmiento cita dos

2 _-

"

orden,

veces

a ~Ie~d,.ninguno de los textos tmnscríptos pertenece a las "Rough Notes" del intrépido capitán inglés (", si bien, corno se verá más adelante, parece indudable que Sarmiento Jas conoció y aprovechó. Poco antes de escribir '-~'~iozmente la "Vida de Ouíroga", Sarmiento había publicado Jos apuntes biográficos del general

Félix Aldno, que son, literariamente, "Facundo" en la infancia, como

"Conflictos y armonías de las razas" será, para el propio autor,

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"Facundo" llegado a la vejez. ¿Por qué

esta

preferencia

\1.!2!'-Jª

,

I

I

I

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biografía? El genio de la acci6n, sicm re activo en

Sarmiento, l!.Q~

. a

a respuesta: la biografía "es la tela más adecuada 12::r:1 esh.ln:par

las buenas idens'¡ y

castignndo crvlCfOtr1unfante y arentañ-do1a-~irtlld oscurecida", pero

quien la escribe ejerce "una _~~p_~~~~_~.~j~l~!~~~~_~_

1 se equivocaría e[ que hiciese raCTíCar;-enlasüla--piopcnsióti morali-

zante, la afición n I~s biografías revelada por nuestro publicista: lo

1 mueve también el interés desinteresado de la ciencia, y el anhelo por alcanzar la finalidad sin fin de la belleza, según se ha de puntua- lizar más adelante. La psicología 'de "Facundo" tendrá por fondo la sociología del caudillismo, y ello se mostrará desde el titulo y el subtitulo del libro, que corresponden a esas dos faces de la obra (". Del ccnsnmado consorcio de la observación y de la imaginaci6n, de lo práctico y de Jo teórico nacerá, cabalmente, la obra más admirada de la generación de los proscríptos,

(4)

La

primera

que

cita

acerca

es

de

Humboldt;

la segunda

podría pertenecer a

del

fracaso

de

la

compañía

minera

del

Rio

un

afio

después

de

las

Notas;

pero

por

estar

el

título

era

Civilización

ybllrbarie

los

de

en francés, es prcbntilé que proceda de alguno de Jos autores franceses

que descrfbleron la vida del gaucho.

Informes

la ·lTala;' publicó

(5)

En

la

primera

Head,

y

como subtitulo se leía: Vida de Juan Facundo QtLiroga: En la', tercera

Q civilización y barbarie en las

-pcmpus uTgrmtinas. La designación más breve ha concluido por prevalecer.

edición,

La designación más breve ha concluido por prevalecer. edición, edición (1868), el título fué : Facundo

edición (1868), el título fué : Facundo

La designación más breve ha concluido por prevalecer. edición, edición (1868), el título fué : Facundo

"',

EL MODELO

1

1

LEJilNO:

TOCQUEVILLT-:

La "Democracta en América", de Tocquc- ville, rué el libro, de cabecera de la genera- ción de aquélla época.

MlTm:

(en "La Nación", 17 - XI-l8S0).

En su número del 30 de julio de 1845, "El Progreso" de Santiago

de Chile insertó el siguiente anuncio, en

reforma ortográfica iniciadd por Sarmiento, y tímidamente acogida

por la Facultad santiaguina de Humanidades:

el que lucía la flamante

"FACUNOO"

-

Un

tomo, edición

compacta

en octavo, de 324 pálinas: contiene la mate-

ria

Allanse a venta algunos ejemplares en me- dia pasta en la Iibrerta de Mr. Mahleux,

calle Aumada".

mayor.

de

un

grueso

volumen

en

49

Al ser recogida en volumen la hiografía de

Quiroga, divulgad"

primero en folletín en el mismo periódico del anuncio, iba a empezar

a circular clandestinamente en tierra argentina, erizando de preven- ciones y de alarmas a los caudillos, y a difundir el nombre del autor

Entonces comenzó, realmente, la 'carrera

gloriosa de Sarmiento,

en Europa

y

América.

12

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¿Cu:1I es ];1 génesis de "Fecundo"? Sarmiento, como Gautier, fué 11\1 hombre para quien el mundo exterior existe", y tuvo, cuando edolcsccntc, el espectáculo inolvídalilo de los seiscientos lanzas de

los centauros de Quiroga, al irrumpir éstos en San Juan, en medio del azoramiento de los vecinos, La excitación pictórica, a través de la cual se le reveló todo un estado social, sacudió con fuerza el alma de Sarmiento, y se unió, de inmediato, a un problema práctico: "Al contemplar pueblos -porque pueblos cran-. siguiendo en pos de un nventurero, asolando la tierra como aquellas irrupciones que des- truían imperios en el Asia; revelando en su traje i fisonomía la última escala de pueblos cristianos, ¿qué falta a estas muchadumbres

-

n

me decía

fin de que un día se cieguen las fuentes de donde emanan 'estas

y qué: pudiera darse a sus hijos

{escribe Sarmíento ) -

turbias

punto de vista psicológico" el doble origen de "Facundo": una emo- ~-,j6n y \111 anhelo de adole~~entc. Con el correr de Jos afias, vendría

la madurez a Iluminar estas Fuerzas latentes y primordiales, y a

completar el problema práctico con el problema teórico, el "cómo" con el "por qué". A la descripción magistTal 'de la vida y del medio de Quiroga, se unirá la explicación sociológica de la anarquía, insí- nunndo los fundamentos de la restauración institucional. Lo biográ.- fico )'10 histórico, lo individual y lo colectivo, lo polémico y lo científiCo, In pcñcía evocadora y la lucidez interpretativa, iban a fusionarse para dar un libro imperecedero, Como nadie lo ignora. "Facundo' filé redactado con rapidez rayana en la precípítacíón, pero su contenido fué largamente' medí- tndo: "Un interés del momento, premioso y urgente, a mi juicio ---escribía Sarmiento al editor de "El Progreso", al pedirle las colum- nas del periódico para-publicar su manuscrito - ma haco trazar

r:'Ipidanwnte un cuadro que había creído poder presentar algún día

tan orahada como me Fuese posible", AqucllavIucrte impresión [nvr-nil de las huestes de Quiroga, guardada durante un quindenio en losubconsciente, rué paulatinamente enriqueciéndose y aflorando

corrientes

humanas?"

(9,.,.47. 2.5) (6).

He aquí, de;de el

(6)

Itoldán.

Indicamos as!

las

Obras

de

D.

F.

Sarmiento,

Buenos

Aires;

1913,

l

SARMIENTO Y EL NATUI1ALISMO

281

a la conciencia,

a

documentos

acerca

través

ele la

de

conversaciones, relatos,

referencias y

vida

del

sombrío jefe. Por un paciente

trabajo do recolección de versiones y antecedentes, orales- y escritos,

Sru-micnto aCllJnnll)

dnto sohr(' dnto

<1~ la

vida

de su

personaje. y

in.t_c,rprctacít'JlI

-- ('11

adores eran Hosns,

xurua -

del

cluuna

uncionnl

Ql1irog:l, Lavalle, Paz

cuyos

primeros

Sarmiente conoció. sin duda, las opiniones Y .los trabajos hístó-

ricos de su entonces fraternal amigo Vicente Fidel López, los cuales

debieron ,de serle de inmenso provecho, a 10 menos para. confrontar

que anotar

la amistad con Domingo de Oro, a quien conoció en Chile en 1841;

sus propios puntos de vista. En el mismo sentido, hay

y cuya

versacíón,

en

los

asuntos políticos

argentinos,

se

reputaba

indiscutible. En las p(¡ginas admirativas que dedic6 a esa distinguida y seductora personalidad, Sarmiento refiere la interpretaci6n que Oro le hizo de la revolución unitaria de 1828, y añade algo que corn- prueba la lenta preparación histórica de "Facundo": "Esta versión de la cucsti6n me la hizo Oro en 1842, y sin duda que era yo el más dispucsto entonces a comprenderla, puesto !l!! venía: estudiando la _·misma cuesti6n, .X

i'Civilizad6n y barl':'rie

fués6foeT";c~id;~te que operó la repentina conjunción de las fuer- zas, creadoras de "Facundo", actuantes desde tiempo atrás en el espíritu de Sarmiento. Tal es el alcance que debe atribuirse a la frase "fruto de la inspiración del momento", empleada por aquél cuando habla de "Facundo", en la dedicatoria dc la segunda edici6n

de la obra. La precipitación con que "Facundo" fué escrito, se advierte ora

e,dclarg'!.~.E~

~ry~_

sol~::.~ón~~_t~I].té ~~~~_~ !l_

El viaje del enviado de Rosas a Chile,

(7)

A

este

trabajo

"

de

(V,

Informaclón

275).

se

refiere

Alberdi

en

Escrito.

póstumos cuando sostiene que Facundo -rué el fruto o -como lo dice eflcazrnerrte-c- "el campee' -rendu de las conversaciones diarias en que se '

in-spiraba el autor

i

J

'1

1

282

R

A

Ú

L

A.

O

R

G

A

Z

en tropezones de expresión, por fortuna raros (como "poco esfuerzo de !J(metrach;n costó al general Paz para penetrar los designios de

Quiroga"). ora en hipérboles poco felices (como esas "diez mil es- tancias de la pampa", reducidas a mil después de las observaciones

de Alsina), ora en la trabucación de alguno de los epígrafes de los capitulas (como la primera cita del capitán Head, que pertenece

a Humboldt y no al saga~ observador de las pampas). En cambio,

insistimos,

el

contenido doctrinario de

"Facundo" procede

de

lec-

turas variadas y, para usar palabras del propio autor cuando habla

de su educación, "masticadas despacio". Aún más: probablemente Sarmiento pensaba en su propia experiencia al poner, en una carta

a Juan 'Ihompson, en 1847, este significativo párrafo: "las inteligen- cias muy ejercitadas, cuando una idea fundamental las ha absorbido largo tiempo, derraman sobre el papel y sin esfuerzo alguno, un libro entero, de una pieza; como la hebra dorada que hila el gu-

sano de seda". Fué su caso.

El. modelo que 'sirvió de inspiración para "Facundo", en euaJ1~

a la manera de· afrontar el problema del caudillism();lrgentino, fué

Alejo de 'Iocqu!,ville Fon su: libro':La democracia en -América". La ''Intro~ucción'' de ,"Facundo" deja. caer" una gota de amargura ante

la imposibilidad, confesada por Sarmiento, de alcanzar la profundidad

y •.mplitud de visión de aquella obra

miento tiene plena conciencia de su "falta de instrucción filosófica

e histórica" para llegar a la alteza del modelo; y sin embargo, no

es aventurada la hipótesis de que, aun colmados los vados que el genial proscripto encontraba en su preparación, Tocquevílle no ha-

bría influido sobre él más de lo que en realidad influyó, por la Falta de afinidad mental y temperamental entre el publicista francés y el argentino.

celebérrima en su hora. Sar-

i

.

Tocquevílle, aristócrata

de raza, nacido al iniciarse la epopeya

napoleónica, fué e-corno lo dijimos alguna vez- una especie de mozárabe de la conquista democrática. Conoció pronto la fuerza irresistible del torrente 'nivelador de las clases y de las condiciones,

y movido por el anhelo de moderarlo, se apresuró a examinar. con

las

la

calma

vigilante

del

geólogo

ante

un

volcán

en

actividad,

I

"

condiciones, los

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

caracteres" las leyes, .los

peligros y los

203

correctivos

de la democracia. "La democracia en América", publicada en .1835 Y en)§.40,fué el resultado de esa labor de interpretación y de análisis. ¿Dé qué trata el libro de TocquevilJe? La primerayart" estudia la constitueión polltica de EstaoQ~':"ü:ñ¡dos; las ventajas y los incon-

'venientes de la federación norteamericana; la importancia de la c~H~una y del poder judicial en 'la organización de las instituciones

nacionales:

de garantías contra la posibilidad de un régime,ntI~4~~co; la i.mper-

el peligro de la omllil':'tencia democrática, por.I.a.felta_

fección de los medios d-;l"de;;:;oc;;c¡a, co.iIiparádrli

arístocracíasj In situación geográfica del país, libre de vecinos pode.

rosos que le impongan el militarismo, y muchos otros aspectos derí-

vados del fenómeno capital de la igualdad de las condiciones en los

Estados Unidos.

CñiiJaLd,;:JaL,

,.

La segunda parte nnrdíza la influencia de la democracia en la

vida mental, moral e ¡nStitucio.nal de los Estados unid. o s

junto

E.

con

finas observaciones psicológicas,

ofrece otras de

t a., , parte. '~ dudosa

exactitud; por ejemplo: cómo los pueblos democráticos son propensos

al panteísmo, cómo la merlitación es difícil en ellos, cómo el amor

a la igualdad lus fortifica en la idea de la perfectibilidad indefinida del hombre. y algunas otras opiniones extrañas o aventuradas, que impiden colocar esta parte de la obra a la altura de la primera. En

conjunto, "La . democracia en América" impresionó por el tono

rna-

gistrál, austero y sentencioso, mezcla de Royer - Collard y de Mon- tesquícu, que en ella prevalece; por la lucidez dé los análisis y de

las observaciones, y por la ecuanimidad con que el autor aprecia el -régimen df:'~ocrático, al que ?dhíere (para repetir su juicio res-

pecto deja ¡¡bé~t~J d~I~ prensa) "por la consideración de los males

que impide, más que por el bien qu·~pr(,d~·~e".---·_------

sus

"comrnent" y sus "pourquoi" al estudiar los Estados Unidos, filé un precursor de los actuales sociólogos, preocupado - así lo consigna - "por someter las Ideas a los hechos", y evitar las aventuras de la filosofía de la historia. Su método -y esto es lo que parece admirar

-··AléJó"·ae··'í'ocq;iéville; -coñ-~i(J;iSporrote()

incesante

de

/6

:

1

:1

·.

r

I

,

I

J

-,

284

n

x

o

r.

A.

OnGAZ

Sarmicnto- arranca de 19~,,~_l3chos, y p~ocura e~t:.aer la signific;ación

de ellos en función del fenómeno rector: la igualdad de las condiciones.

Un crítico competente juzga que "La democracia' ~~-'AÍnérica"

constituye

"una

aplicación

singularmente

original

y magistral

del

método inductivo, al estudio de una sociedad", y que nunca, antes.

de Tocquevillc, "los caracteres

escrupulosamente observados y más hábilmente analizados,' ni -com-

sociales _de .un país habían ~i.dC? más

parados de una manera más ingeniosa e ~mpnrcial, con los de otro

pals muy diferente". Hay alguna exageración en este juicio de Flint, pues en la obra de Tocqueville el equilibrio entre lo inductivo y 10 deductivo, propio de toda labor inspirada en la objetividad de la

ciencia, aparece roto en provecho del elemento especulativo y gene~ ralizndor. Se tiene la impresión de que uno se halla ante una extensa y sutilísimn red de afirmaciones y de conclusiones sostenidas por elatos insuficientemente sometidos a la crítica. Con todo, es índíscu-

( tible que por su propósito, y en parte por su ejecución, el libro de

Tocquevílle mereció la fama con que ha llegado hasta nosotros, y pudo ofrecer un indicio de 10 que más tarde iba a obtener la ciencia

social, al trabajar con la misma orientación y con métodos de mayor

rigor.

Sarmiento, aun .antes de 1845, celebró a Tocqueville y difundió su nombre entre las gentes: "Un escritor francés -escribe en lR42- . que ha conquistado una silla en esa academia de sabios (1a Academia

turno, ha

echado un' torrente de luces sobre la condición de las sociedades

, aristocráticas y de las, democráticas, ha caracterizado admirablemente

el tono de los escritos y de la literatura de ambas sociedades"; y luego transcribe dos. párrafos del capítulo décimotercero del último

Francesa)

arrojando a la luz pública un libro que,

a

su

QIYÜ.larse que en la lista de los autores leídos en su juventud, Sarmiento incluye

el nombre., ~~_Toc:q'!~."il~,.i.~q~,,_lop§E~.~.1 E~~'"d-;'·i.·;;;;;~~;;';o'"

se duele

que se hayan hecho treinta ediciones españolas de "Los misterios

todo de "La democracia en Ainérica'':~ueqQ

tampoco.

ii¡tüffdad "en

. de

democracia".

Todavía

en

J.8~t~, Sarmiento

d" París" y niIlguna del libro de Tocqueviíle. Más tarde aún, 'Utilizará

n

SA RMIENTO y El, N ATURAUSMO 2 8 5 las opiniones del escritor francés cuando

SA RMIENTO y El, N ATURAUSMO

285

las opiniones del escritor francés cuando redacte los "Comentarios a la Constitución" (8). Existen otras pruebas de la estimación acordada en el Rio de

la Plata al nombre y a la obra del bisnieto de Malesherbes, y que confirmen la exactitud del' juicio de Mitre con que se encabeza este capítulo. Así, "La Moda" -la gaceta semanal de A,lb'1rdj y sus amigor:- tan atenta a las novedades intelectuales, no dejó de señalar que "hace mucho tiempo que no viene a las repúblicas de Sud ·Amé· rica un libro de politica más adecuado y más bello que el tratado «De la Democracia en la América del Norte. por Alejo de Tocque- ville", Se sabe, además, que Rjvadavia ocupó sus ocios de expatriado

en la t raducción de diversos libros, uno de los cuales

fué

el

que la'

crítica europea había consagrado como el más importante, entre los

aparecidos después de la obra maestra de Montesquieu.

La influencia de Tocqueyílle en Sarmiento se limitó, pues, a la

inspiración científica con que en parte fué acometido "Facundo", y acaso a. indicaciones e inducciones de geografía poHtica sobre la gran república del Norte. No se ha de confundir, como es tan frecuente hacerlo al mencionar la génesis de la biografía de Quiroga, la uti· Iizacíón ocasional de la obra, con el propósito. esencial, aunque.no

al mundocivilizado, ~l mismo tiempo que la imagen

ofrecer

~~~~~?i~

de

IndepenJ;,;;-;:¡;;: l;;- e~¡;Íie-';;;¡6~-d~'la g;,err!!.-ciYll. el;.qu~=el. país se

despew,z,;¡;ñ.-Slñ negar, pues, la pasión pugnaz que armó la pluma de Sarmiento aquel 19 de mayo de 1845, fecha de su, carta al edito. de "El Progreso", importa no omitir la faz doctrinaria de la obra. ,

En nombre dUa

Rosas ante

la soclcrlnd argentina durante los prin!e,qs trei'!ta a!í9."

E.~_Ja

iD9(al-y_deLdeJf.º-h

Q,

Sarmiento ib~á.procesara,

civilizado; en nombre de la

la conciencia del mundo

ci~ncia"jb:UL.exhibir,.anta.Ja, erítica,.eL.!'le~ism.QJJa.s fue~~

d".la disolución nacional en el Rlo de la Plata.

 

(a)

Al

Indo de "I'ocqueví lle, los Comentarios citan a Spencer. A pesar

de

lo

que

consigna. el índice de

las Obras de Sarmiento, no se trata del

filósofo, sino

de Juan Canfleld Spencer, editor y anotador de

Tocqueville

en Estados

JJnldos,

y

autor

de

la

lievisión

de

toe

Estatutos

de

Nueva

York

(846).

 
JJnldos, y autor de la lievisión de toe Estatutos de Nueva York (846).  

R.-\

ú

L

A.

o

R

G

A

Z

De entre lns varias transcripciones que cabe hacer. en npoyo ele la tesis precedentemente enunciada y sin insistir en el argumento <¡lle ofrece el amplio plan sociol6gico que encontrarnos en la "Intro- duccíón", dos lineas del capitulo segundo de la .primera parte de

"Facundo" serán suficientes para revelar, con limpidez y sobriedad,

el objetivo teórico del autor. Después de señalar los gustos estéticos

del pueblo argenti~o;-·Slrmientopasa a tratar de ciertas, especiall- (bd('s típicas que "un cía embellecerán y darán un tinte original al drama y al romance r-acional", y concluye: "Yo quiero 5610 notar algunas qne servirán a completar la idea de las cosiumbres, para

guerra. cívíl",

trazar en segllieb. el Ci:!'"Jcter,

cansas

y efectos de la

La acentuación de lo causal en este pensamiento" cou. el antecedente de las costumbres nacionales, bastarían para que, el más severo de

los sociólogos supiese a qué atenerse respecto del propósito de la obra. Media otra coincidencia interesante: Tocqueville desconfia de la filosofía ele la historia, y detesta la oquedad y el aparato .do mu- chas de sus síntesis; Sarmiento, aunque menos alejado del género true el, modelo francés (como 10 prueba la importancia que en "Fa- cundo" asume la idea capital de la lueha entre las ciudades y las canvpaüas}, siente también desapego hacia las generalizaciones his- tóricas de tipo viquiar;o o herderíano: "Apuesto que cayó en sus manos el primer libro -le escribe en 194,¡; a Tejedor, al hablar de lns primeras lecturas- como cayó en las mias la filosofía de la his· toria, que tan'seductoras mentiras contiene". Quiere, por ,c?,nsiguiente, mantenerse en '31 terreno de .105 hechos y de su cxpllcaciónposítlva.

Todo esto no impediLC~~~;n¿cer:después de lo' qti;, arilés ';e hizo

notar en lo concerniente al método de Tocqueville, que es más visible, en Sarmiento ~~le en el esoritor francés, la cuerda del meca- nismo social, y que 12. "propensión a los sistemas", denunciada por Alsina en una de las r.ctas críticas a "Facundo", no carece de funda- mental a lo menos en parte (9).

(9) El periódico sant.aguino "El Tiempo", en un juicio scbreFucundc ln- seriado en el número del 10 de septiembre de 1845, denunciaba tímidamente el carácter generaltzadcr delliE'i-6 a~'Satlñicht6, ~n los siguientes términos:

"Nos atrevemos a decir cue el señor Sarmiento no ha delineado el carácter de su héroe de un medo muy especial, dejándose llevar algunas veces,

O!:"~

S/tt?MIENTO y [',L NATVRALISHO

207

No obstante la coincidencia fundamental del obj-etivo, y salvada

la coincidencia fundamental del obj-etivo, y salvada hípotét icarneute la incompleta preparación de
la coincidencia fundamental del obj-etivo, y salvada hípotét icarneute la incompleta preparación de

hípotét icarneute la incompleta preparación de Sarmiento, habrta subsistido siempre, entre éste y su modelo francés, la irreductible diferencia de temperamento, la falta de afinidad entre las estirpes mentales que cada uno representaba. Toequeville es un herborizador'

de causas. de generalizaciones, de principios, recogidos a través de la socícdad americana de su tiempo, y frisa, más de una vez, en el i dogmatismo del ideólogo; Sarmiento es, ante todo, un evocador de almas y de, ambientes, un narrador de acontecimientos y de sucesos,

en el pasado y en el presente de la vida argentina, y sólo por exeep-

ción

que hacen transparente lo que narra y evoca, El estilo de Tocqueville posee el tono gris y el acento impersonal que convienen al mundo

siente la necesidad de detenerse en los principios y en las causas

de ideas en que

se mueve el escritor; el estilo de Sarmiento posee,

en cambio, la fuerza y el relieve que dan las imágenes, los detalles plásticos y los vocablos pintorescos, Después de leer a Tocqueville,

mente queda satisfecha, pero la sensibilidad busca otra cosa,

la

en la difereucia entre el cstílo de Montcsquieu y el de

Pensad

Michclcl, o en la que existe entre el estilo dc1 propio Sam1Íento Y_SI '

de /l.lbcrdL

Durante toda su vida, Sarmiento rué acariciado por la esperanza de escribir un libro de historia o de soctologíc, argentina O híspnno - amer lcauo , que equivaliese a "La democracia en América": "Feliz

yo si, como lo deseo, puedo un día consagrarme a tarea tan alta", .Ie expresa en 1851 a Valentía Alsína. Sabe '1'''' "Facundo", con todos sus defectos, que él exageraba con la modestia de los orgullosos, vale como un primer borrador, muy imperfecto, del líbro sazonado que anhelaba escribir, El segundo borrador -esta vez con escenario más amplío -será "Conflictos y armonías de las razas en América",

en alas del entusiasmo con que

narra los

hechos, por el placer de

expli-

carlos y de asignarles sus causas por medio de generalidades". Véase:

"Un

juicio periodístico sobre' «Facundo), de

1845", en

"Boletín de

la Facultad.

de Derecho y Ciencias Sociales". junio de

1939, Córdoba.

lo

/ .

o

III

COUSlN y LA TEORIA DEL GRANDE HOMBRE

E!

de

espíritus

jóvenes

esta

aptitud

O

predisposición a conformar los hechos a un sistema dado de Ideás.

I

SARMIENTO

I (Juicio 30bTe ías"N euroaíe"

de Ramo! MejíaJ .

. El aspecto más admirado en "Facundo", desde el punto de vista

autorizados

de la doctrina, es la concepción del

caudillo. Críticos

creen ver, en esta faz de 1; obra -d~'S;rmient'o, una anticipación de

ideas sostenidas por Tainc. Sin embargo, la verdad es otra: Sarmiento:

asimiló de Cousín, adaptándola magistrnImente a su ensnyo, la tesis

de este filósofo acerca de la génesis y de I"función social del hom-

--breo representatJvp. ~

de I"función social del hom- --breo representatJvp. ~ Hemos escrito, en un trabajo vinculado con el

Hemos escrito, en un trabajo vinculado con el presente, acerca

del sentido e importancia de la obra de Víctor Cousin en la reno-' vación filosófica de Francia, durante el primer tercio del siglo XIX y, en especial, de su influencia sobre la historiografía de la época., En sus aclamadas lecciones de 1828, que pronunció en la Sorbona ante centenares de oyentes, electrizados por el talento oratorio del joven maestro; Cousin desarrolló su enseñanza de filosofía de l. historia, y e'puso~ncepto del ~ande hombre. E] C1lrSO de 1828 revela el profundo ascendiente que la filosofía

2.1

toO RAúL A ORGAZ de la historio de Hegel tuvo solre el jefe del eclecticismo.

toO

RAúL

A

ORGAZ

de la historio de Hegel tuvo solre el jefe del eclecticismo. ¿Cómo fué posible este influjo, todo vez que las "Lecciones sobre la Fílosn- Ha de la Historio Universal", de Hegel, se publicarlau sólo en 1837, después de la muerte del filósofo' Desde luego, breves auticípaciones

del pensamiento hegcliano respecto de la historia, figuran en dos obras . del maestro panlogista: 'en la "Enciclopedia", publicado en 1811, y especialmente en la "Fllosoíln de: Derecho", que es de 1821. Además,

Fhnt, Cous'n se encontró Con -Hegel durante

el viaje que el primero realizó a Berlín, a fines de 1824 y comienzos de 1825, y vivió en la intimidad con algunos hegelianos distinguidos, tales como Cans, Míchelet y Henníng, de manera que pudieron llegar 11 Cousin, sea por Hegel. sea por los díscípulos de éste, las concepciones filosófico· hístórlcas defendidas por el ollmpíco creador del Idealismo sin critica.

como

lo hace notar

El hombre ~_habí3. visto en Nap2~.2.~,--ª.e~p~.~ui0<J!1a,"-:~e1.

Espíritu del mundo acábal1o·-;C;;ncib.e Welt·

h¡-;¡orlS;;h"eTñdiüTdüen) como "apoderados o abogados de un)if! qUe.

constituye una fase progreSivactel espíritü univ'e;s~¡'·~iafirma

aJ9~h.éroe~(alos

que_

\

,

\ \ \

es-n~tt-;-;ñl-qtie~§¡~; i!!.q!Yi,l~~f¡dad~ é9jps.al,;s:~uplu~f~!Í;:i !il'.l'~.~,.

muchos

flores

inocentes.

_~2usin

!

proposici6n hegeJiun~d',-i~t~g,a

"

p.o!

QQ

su.parte,se.

a<iueª-",j.~~~~

l'lla.~u_propi~J!l2s.9.f.1Jl.2.~J.~

historia, co'.'.s~tl~ia, esenc!"1rr.eote, p.~r.I,: trjpl-,,~c!'t~g9ríjl

cl~~o.s. :

.

~--

lugares, los pueblos y los grandes hombres, con más el optim~~

hist6rko y la exaltaci6n. también hegeliana deht guerra como

iñStn;;r;;ntO~je creaciÓn histó;:¡~~Úo>:'

.•

'-V~ase d,Il10 e;;'-Ücode Ccusín la función histórica del grande hombre; "El grande hombre -enseña en la lección décima de la "Introducción a la Historia de la Filosofía" -no es una criatura

arbitraria, que pueda

cabal, 'lue todo gran pueblo se suscita"; pero desempeña esta misión

únicamente cuando se halla penetrado del espíritu general de su pueblo, y representa este espiritu general bajo una forma profunda- mente individual. El héroe d.guo de este nombre, es la condensación

ser

ono ser: ~ el representante, más o menos

(ln)

Para

un

resumen

de

13

teoría

de

Cousln,

véase

nuestro

ensayo

Vicente Fidet Lópee y la fUofc;:a de te hi.t01'ia; Córdoba. 1938.'

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

291

delas aspiraciones y creencias de su país y de su tIempo. ca.nclUSióll:} "La fortuna de un grande hombre es representar, mejor que ningún ogo. hombre de su tiempo, las ideas de su tiempo, sus intereses, sus necesidades; el grande hombre, en el fondo, no es otra cosa que el pueblo que se ha hecho hombre". Cousin intercala, en su extensa Ieccíón sobre la materia, ingeniosas consideraciones relativas a la diferencia que media entre la gloria, propia del grande hombre, y la reputación. que cualquiera alcanza con medios apropiados y vulgares. El tema de las relaciones entre el héroe y su medio, fué uno de los asuntos favoritos en la filosofía política de la Francia de 1830, Casi al mismo tiempo que el deslumbrante Cousin, el austero Guizqt.

desde su cátedra parisiense, durante el curso sobre la '.'Historia de

la

del sentido filos6fico de .la acci6n qU",Lejercen.las

civilizaci6n

en Francia", dictado en 1829 y 1830, disertaba acerc~

individualidades

'enseña3U hombre grande

poder~as: 1Iaye;-T,-;;~tividaddLnR

la leccioñ]91'1 dos !2."rtes; desempeña dospapeles, se pueden marcar.

dos épocas en su carrerª,:"-CQmpLeIld.~mejQLque

ningún_otro,Jas_

necesidades de su tiempo, las necesidades reales, actuales lo l!~

requiere

¡armente;

a saCIe

a . contero or nea

ara vivir

desarrollar:se r~g~~:_~

o

comprende

mejor

que nadie,

y también

mejor

q~

r~g~~:_~ o comprende mejor que nadie, y también mejor q~ t~<71- ~(~ ~J"-v ·;,adie sab"

t~<71-

~(~

~J"-v

·;,adie sab" aI1o.!k~rr<U1~todas las fuerzas sociales y dirigirlas hacia

~';

pero "no se limltn a ello; satisfechas -o

casi- las necesi

dades reales y generales de su tiempo, el pensamiento y la voluntad del grande hombre van másIejos", Y Guizot apoyaba su aserto con los ejemplos de Carlomagno y Napoleón. Apesar de la poca simpatía que les inspiraba la política cou- siniana y guizotiana, con. su bandera del "juste milíeu" y con su

veneración hacia la carta constitucional de la monarquía francesa,

los 'jóvenes de la Asociaci6n de Mayo no dejaron de ut~liz"! 'principios de la doctrina de Cousin, Así se ve en la octava "palabra ·simb6lica" del "Dogma socialista", Juntamente con la definici6n de'

las voces «gloria" y «reputación", encontramos allí. mutatis mutandis,

las afirmaciones de Cousin concernientes al papel de los individuos ,egregios: "Grande hombre ~sentencia el "Dogma"- es aquel que

-a.lgunoL

292

RAúL

A.

ORGAZ

conociendo 1.1s necesidades de su tiempo,

de su

siglo, de su país

y confiando en su fortaleza,

se adelanta a satisfacerlas"; y luego:

tan vasta, tan in-

tensa y activa, que abraza en su esfera todas las personalidades

humanas. , . ". Natu~almente, el

"Grande hombre es aquel

cuya personalidad es

"Dogm::~, qlli¿SL,cQ.Q.igeLde ffioral

cívica, breviario de política social y prcgrama de_~ÍJ.1

uraci6ILins­

titucional para los adversarios del régb"n de TIosas, exaltJLlun"-.

ciati'va individual y lleg~_~~a vi:,i?r:?ero~~~,~.~_~_~i~~~:.ia

individual y lleg~_~~a vi:,i?r:?ero~~~,~.~_~_~i~~~:.ia al Con su ma sagacidad, Sarmiento advirtió el interés

al

Con su ma sagacidad, Sarmiento advirtió el interés que resultaría

biogr~Ha de Quiroga"

aplicnr las

concepciones cousínianas a la

Su habilidad consisti6 en uti1izarlaS'I',ocis""~ente,_para exhibir la

vida de un caudillo 'lue, a sus ojos, sj¿Qolizaba la barbarie eIIJ" Ilcpuhlica Argcntina. Con penetración admirable, percibió qlle_l'L

hombre representativo lo es para el bien o para el mal; que Lutero,

Napoleón

historia europea los dos primeros, y en la historia argentina, el

{¡!limo; y~lls

re de magnitudes históricas, precedidas ·por"un -signo

y TIosas ,"""por ejemplo- Son hombres exccpcionales. en j~

':~al9.Yie'!.'lue:¡C;~)aposiciónsubjetiva

del historiadoL

"Se trata sicm

positivo o negativo, segun e en eno '"i ' doptep~a valorar la misión que tales personajes cumplieren. "Sarmiento conocía la "Introducción a la Historia de la Ftloscíla". El epígrafe del últimocapítulo de "Facundo" está tornado del fíoal de la lección novena de ese libro, y versa sobre la suerte de los pueblos que,· vencedores en la guerra, desaparecen más tarde por haber cumplido su misión en la historia. Poco después de escrito "Facundo", Sarmiento tuvo ocasión de mencionar la filosofía de la hist6ria de Cousin: fué al publicar tina noticia elogiosa del folleto de Vicente Fidel López acerca del aporte de los pueblos de la antigüedad a la civilización. Opina aquí que la memoria del doctor López es "digna de la pluma de ~en:-.ill1ier o de Cousin", lo cual ","""dado el carácter del trabajo juzgado- significa una alta apreciación de las especulaciones del jefe del ec'ectícísmo. Debe tenerse en cuenta, por otro lado, que don Andrés Bello era particularmente favorable a las enseñanzas historiográficas de Cousin, y que cuales-

quiera que fuesen las disidencias de orden estético o literario con.

SARMIENTO Y EL NATURAÜSMO

293

-el respetndislmo humanista venezolano, los juicios ¿'e éste no d~j~ban<

de ser tomados en cuenta por el impetuoso 'expatriado argentino.

I

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1

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,

E~ fin:

la; amistad de Sarmiento con López, Iavocacíón, cacln vez

mejor definida dc éste por los estudios históricos" y la repercusión

real que en la. memoria del mismo, antes citada, alcanzaron las tesis cousinianns (11), SOl) otros antecedentes que permiten inferir, sin pre~

c1pitaci6n,

el conocimiento que el

autor de

,doctrinas y enseñanzas de Cousín.

"Facundo" tuvo de .las

El respeto dc Sarmiento hacia el teatral y brf llnute promotor -Io la restauración filosófica francesa, exteriorizado desde 18"12, se reforzó por la símpntin nacida de la vocación pedagógica del pros- uipio.'árgentino, y del conocimiento de algunos informes di; Cousin

en

esa

materia.

"Soy educacionista

como

Cousín", dice orguIlosa~

mente,

durante

una

polémica' con Alberdi; .en

"Facundo",

cuando

menciona el estado de la enseñanza primaria en San Junn, refiere

que en esa ciudad hubo una escuela parecida a las escuelas holande-

sas descriptas por Cousin, El mismo año ~845.escribe en su periódico:

"Gemimos bajo dos acusaciones horribles: haber hecho conocer a Michelet, Cousin, Jouffroy y el fogetin~ (O., 2, 314). Finalmente,

al contestar a los admiradores santiaguinos de Montalembert, pre-

gunta, en son de desafío: "¿~onocéis,por ventur-a, las obras que han

inmortalizado el nombre de Montalembert y puéstolo mucho más arriba de Cousín, Víllemaln, Dupín, Michelet,Quinct, etcétera?" Hemos afirmado qnc la preferencia de Sarmicnto_por la bÍ<2~_

grafía, v~níale,de su misma pasión por la praxis, esto es, del arn.QL a la acción y del afán de adoctrinar; ero ue, a la vez, encontró en

-

_

la

.

,

lOgra ia

de los hombres representativos de

un

~"ís o de.uE~

época, un interés

científico. nacido

de considerar a tales

hombres'

~omo los puntos de inserción ele inconta~l~2"~~!E~~!i.~s,

ideales y prejuicios colectivos.

Es la interpretación sociológica del

caudIllo, contenida en germen en la metafísica hegeliana, madurada

a

"Dogma socialista".

través

del psicologismo de Co~sin y recogida por el grupo del

(11)

Véase nuestra monografía Vicente Fide[ Ldpez

historia; Córdoba,

1938 .

y

la filosofía

de

la

~-~

,

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¿:.~)

(11) Véase nuestra monografía Vicente Fide[ Ldpez historia; Córdoba, 1938 . y la filosofía de la

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En efecto: en ~8~1, nuestro proscripto escribe que "los grandes hombres, " rcpresentan las ideas, los instintos, las creencias y las necesidades de los pueblos. 0LaÉ,o,s¡guien~e,insiste en el tema y concreta, con insuperable claridad, su concepto del grande hombre y el papel de éste en la historia: "La biograHa de un hombre que

ha descmpefindo un

gran papel en una época y país

dados, es el

resumen de la historia contemporánea, iluminada con los animados

reflejan las costumbres y hábitos nacionales, las ideas

colores que

dominantes, las tendencias de la civilización y la dirección especial que el genio de los grandes hombres puede imprimir a la sociedad". (0,,1,178), Nótese que en este pensamientofiguraulos dos asp.es.to~ de la actuación del índivíduo egregio: las costumbres, hábitos e idens nacionales resumidos Eo.!:ll, y ei pensamiento y la acción que

el 'grande hombre-p~oCtJr;transmitir, por, su propia decislóp, a la

sociedad que 10 suscita, "

i

La concepción sociológica

del caudillo

se iba

precisando

~.!!

Sarmiento, a medida que avanzaba la gestación de "Facundo", Cuan.

do la obra vl6 la luz, sorprendió por la maravillosa penetración.S!<l1•.

que el autor enlaz6

10 colectivo con lo individ.~l,J~'d4a_d!,

J.ln

'hombre con la vida'd-,,_un.pueblo.o, de una masa. ¿Qué.etRos"s,.

p.Qr ejemplo, para Sarmi~nt.??_]:_~"u!1.a m_anife~~al::h?n_~9~!~J

e_s up.!l

fórmula, de una manera de ser de un pueblo, de sus preoe1JE"ci.ol]e~. é instintos", Ii1meaúiiameñ¡e~de:SP'';éi,generaliza: "Un ,caudillo q~le

érlCaOezauñ-gf:-iñmovirnf"into social, no es más que. el espejo en que

se reflejan, en' dimensiones colosales, las

creencias, las necesidades, o"~

preocupaciones y hábitos de una nación, en una época dada

de.sir

historia», Todo esto se contiene en la "Introducción" de "Facundo"; , '

pero en el texto mismo de la obra se incluye, con palabras igual. mente precisas, idéntico pensamiento, Así, cuando finaliza el capitulo consagrado a los tipos del rastreador, del baqueano y del gaucho malo, leemos: "El lector verá, en los caudillos GUYos nombres han transpuesto las fronteras argentinas, y aun en aquellos que llenan el mundo con el horror de su nombre, el reflejo vivo de la situación

interior del país; sus costumbres, su organización", Mirn en Quirog:l

y en Paz, que chocaron en La Tablada, "dignas personificaciones do

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

'.

295

las dos tendencias que van a disputarse el dominio de la República":

la campaña y la ciudad. Tan convencido está Sarmiento de la estrecha

afinidad del caudillo con su medio, que la propia muerte de Quiroga le parece el resultado previsible del juego de las fuerzas sociales:

"Antecedentes sociales -consigna- la hacían casi inevitable; orn un

desenlace político, como el

gran tablero donde se decide el destino de UlJl

pueblo, el caudillo se encuentra también, inexorablemente, sometidoJ

- Descendido, por obra de la psicología, de las alturas majestuosas de la metafísica, el héroe entra en comunión con su pueblo o con su grupo. No es ya el apoderado del Espíritu hegeliano sino -para decirlo con el vocablo de los viejos códigos españoles- el bozero de las aspiraciones, anhelos y prejuicios del medio que representa. Quiroga fIaduce el clamor de las, campañas; Paz, el ansia civilizadora '

a

Pieza esencial en el

que podría

haber dado una

guerra"

las reglas del juego y envuelto en las peripecias de la partida.

de la dudad.

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IV

UN ENSUE&O LITERARIO: "EL COOPER DE

LA PAMPA"

Creemos que el señor Sarmiento está. señalado como el escritor de la novela nues-

.

I

.1 , .

tra;

a

ser. para

los

paises

que

conoce

estudia,

América

lo

del

que

Irvtng

y

otro

Indo del

Cooper

para

Ecuador.

y

la

«EL MERcumo~

(Juicio

sobre

"Facundo" J.

El doble propósito polémico y literario de "Facundo", trans- parece en sendas cartas del autor, escrihlS con poca diferencia d~~

tiempo: la una,_aLgeneral Pa7.: la_m¡:g,_a J,!~.,,_Marf,!-S;l1ti<hr~7

militar le habla con desinterés de simple soldado de la misma causa;

al hombre de

afortunado: "Facundo" no tiene' otro objeto -le escribe a Paz- que

ayudar a destruir un gobierno absurdo y preparar el camino a otro nuevo"; pero "Facundo" aspira a más altos honores, pues la carta

alegfÍfLde -autor.-:que_empieza.;Ls.eDtirse.

&

Ietra"'_G.on

a Gutiérrez incluye el pedic1o_9ce_que_éste_derram"Ja_lltle.Y'L.obr,,-

.'por toda la redondez

de~.ª

t!e!raL_~~_qu~_m~!!.~"_ejemp!,!!es

al.

''Times, a la

C0tos de Europa, .para que los críticos "digalL1:anta<-graciaLcomo

Jas que usted dijo,

"Hev;;;:;(1Cs Deux

para.hacenne

Mondes",

a todcs

loscperiódicos.

saltarde cot~e!!t!'.:.:~.(~:>.Está

(12)

Véase

Ernesto

Buenos Aires, 1937.

Morales:

Don

Juan

AraTÍa

Gutiérrez,

pág.

217;

2

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Ernesto Buenos Aires, 1937. Morales: Don Juan AraTÍa Gutiérrez, pág. 217; 2 l I t \

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298

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tan halagado Sarmiento, que pronto llega a creer que su magnifica

biografía, con las descripciones! cuadros, tipos, escenas y episodios.

que atesora, y con más la clave -nada menos- de la guerra civil

argentina,

será

el

mejor

título

para

conquistar

a

la

europea de la inteligencia.

Sarmiento,

Fia mucho

sobre todo,

en

h

illéÍdez

aristocracia

de!

europeo

por los paisajes exóticos y -por el color local, y sabe que "Facundo:' puede satisfacerla. El autor -s-;;;r;;'~n I~ prpsa, Icque Eche~err¡a en

.;¡--ve;SO:--ére;;;;cado~ia pampa y- d-;;]; g".ll.te qu_<U'dl~!J.ita,

Pi~~~~~~~~,~~?f~,~~_~!p.f7~~~za~_~!1 !_~~_!:!.i~~!'?~~~X~ni~?r~}~9~p~_r,."

inimitable narrador_~e]aluch~_e_"'~.e_!~_ci."_i1i~-"ciól1~e! !>I!,.",c~

barb-.'i;;'lel iii,Hgena, en las grandes praderas del oeste del Mississipi; y nada le ha sido más agradable que leer, en la crítica a "Facundo" _ aparecida en "El Mercurio", los nombres de Cooper, Y, de, Irving)

asociados al suyo en un augurio envaneccdor.

¡,

, Diez años antes que la "Vída de Quiroga" viese la luz, la critica

, francesa señalaba, en la "Revista de Ambos Mundos', la importancia

de la joven literatura norteamericana, y .Cooper, lrving y Channing

eran los nombres subrayados por el autor. ¿Debía sorprender e! auge, como novelista, del orgulloso y tozudo Jacobo Fenímore Cooper,

en el pais , magia de sus cuadros y

donde Walter Scott deleitaba a millares de lectores, con la

escenas inimitablesP,Cooper, "el Scott .ame-

rícano", descuella en las representaciones de la Naturaleza, a la que

mira

painter and not of a photographer", Su conocimiento de la selva

americana, su experiencia de la vida de los colonos, su observación

ele las costumbres y de la psicología del hombre primitivo, la símpli- cidad de sus medíos de escritor, la gracia, el calor y la abundancia de sus descripciones, explican el éxito de Cooper, y hacen olvidar ola debilidad de su pluma en la presentación de los caracteres, así

corno la excesiva sencillez de la trama. Quédale, aún hoy, el mérito,

";"'¡\11 the ,eYll of a

; dice e! más autorizado de sus críticos -

sin duda graude, y que Lounsbury destaca, de haber dotado a la novela norteamericana, con el tipo de Leather : stocklng, del "único gran carácter original con que ella ha enriquecido la literatura del-

mundo", ¿No es, acaso, suficiente gloria'~

<J.; I t'A l~
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JJ

SARMIENTO Y EL NATURALISMO

299

El honesto y laborioso Augusto Defanconpret, tan mediocre hombre de letras como excelente traductor, vertió al francés las obras completas de Walter Scott y muchas de las novelas de Cooper. Entre las do la serie de "Media - de - Cuero", Deíauconpret tradujo, en 1826, "El último de los mohicanos", y "La pradera" al año si- guiente, La vida primitiva eq la selva y en la llanura, el paisaje virginal de las regiones donde transcurre la lucha entre el blanco

y el indígena, las peripecias mismas de esta lucha,

que contrapone

la astucia sutil y el coraje del nativo a la tenacidad inteligente y a los recursos del europeo: he aquí el hontanar de donde brotan la

fuerza y elinterés de esas, novelas celebérrimas, hoy nn tanto ajadas

y desvaídas al disiparse el misterio de la naturaleza que reflejan

y el prestigio de las costumbres primitivas qne describen, Sarmiento debe algunas cosas a la lectura apasionada de Cooper. Débele nada menos que la idea axi! de "Facundo", o sea la de la lucha entre la civilización y la barbarie; y no deja de sorprender

llnpaeo cómo semejante comprobación haya escapado a