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LA EDUCOMUNICACIÓN UN CAMPO INTERDISCIPLINARIO: HISTORIA Y

TEORÍA

Por: Nathaly Loza

Para empezar, es necesario realizar una revisión histórica del aparecimiento del

campo, su desarrollo y su importancia en la actualidad. Como todo campo de estudios,

la educomunicación estuvo sujeta a factores contextuales que permitieron su aparición.

Para que naciera la educomunicación se tuvo como antecedentes las teorías críticas de

las industrias culturales desarrolladas en la Escuela de Frankfurt, los estudios acerca de

la comunicación para el desarrollo realizados en Latinoamérica, la teoría comunicativa

de Marshall Macluhan y los postulados acerca de la educación de Paulo Freire, Mario

Kaplún, Francisco Gutiérrez y Daniel Prieto Castillo (Barbas, 2012).

La educomunicación formó parte de un proceso que se vinculó con los

postulados acerca de la educación de Paulo Freire acerca de la educación para la

liberación y que se dio de forma simultánea en varios países sin que exista una aparente

conexión entre quienes tenían el afán de formar en comunicación durante la primaria y

secundaria a los ciudadanos (Aparici, 2011).

Desde 1950 la educomunicación empezó a desarrollarse en diferentes sitios del

globo. Así, en Estados Unidos, se la llamó Media Literacy, en Reino Unido fue llamada

Media Education, en Finlandia se denominó Educación liberal popular audiovisual. En

la década de 1970 se fundaron organizaciones no gubernamentales que pusieron énfasis

en el estudio de los medios, desde el análisis de sus lenguajes, las diferentes formas de

producción, así como, el estudio de la educación en sus niveles formal e informal.

Durante 1980 y hasta los inicios de la década de 1990 se produjo la sistematización y

expansión del campo en procesos íntimamente ligados con los valores culturales de
quienes participaron desde el mundo anglosajón, iberoamericano y nórdico (Aparici,

2011).

Cada uno de estos grupos lingüísticos propusieron planteamientos que dieron

respuestas a las necesidades culturales y sociales de sus respectivos contextos.

Por ejemplo, en Latinoamérica a través del CIESPAL (Centro Internacional de

Estudios Superiores de Comunicación para América Latina) en Ecuador, el

ILCE (Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa) en México,

CENECA en Chile, ILPEC en Costa Rica, el Plan Deni en Uruguay, el Centro

Guarura en Venezuela, SEPAC y Cineduc en Brasil, La Crujía en Argentina. En

España se trabajó la educomunicación a través del Drac Magic en Cataluña, el

SOAP en Madrid y, a partir de los años ochenta en la UNED (Universidad

Nacional de Educación a Distancia). En Estados Unidos se trabajaron estos

aspectos a través del National Telemedia Council, Strategies For Media Literacy

y el Center for Media Literacy; en Canadá, la Association For Media Literacy;

British Film Institute e Instituto de Educación de la Universidad de Londres en

el Reino Unido; la Fundación Finlandesa para la Promoción de la Tecnología

(TES) y la Liga Mannerheim en Finlandia; Cemi en Francia, etc. (Aparici, 2011,

pp. 3-4).

La denominación del campo educomunicativo apareció en el contexto

anglosajón, se lo llamó Media Literacy y se convirtió en la forma más conocida de

nombrarlo y hace referencia a la capacitación de sujetos en el uso de medios de

comunicación. La UNESCO nombra al campo como Media and Information Literacy.

En Estados Unidos la educomunicación se llama New Literacy y Media Literacy

Education. Todas estas concepciones de la educomunicación son muy diferentes a lo

que se comprende del campo en América Latina (Aparici, s. f.; Huergo, 2004; Sierra
Caballero, 2005; Torrent y Aparicio, 2009; Zurita, 2009). Educomunicación es un

término acuñado por Mario Kaplún para referir a la recepción crítica de los valores

culturales y de los mensajes de los medios de comunicación a través del aprendizaje

basado en la dialógica (Castro Lara, 2011).

El crecimiento de la educomunicación que se produjo durante 1960 hasta finales

de 1990 se dio en proporción inversa a la expansión de las nuevas tecnologías de la

información y la comunicación (NTIC´S) que se fueron incorporando al mundo de la

educación. Sin embargo, es justamente este escenario de implosión tecnológica en el

que la educomunicación halla un objeto de estudio, constituyéndose como un campo

que se adapta a esta realidad y adopta la tecnología. Entonces, en educomunicación se

empezó a hablar de lo interactivo, la inmersión y lo participativo dentro de las NTIC´s

(Aparici, 2011).

El campo se institucionalizó en 1984, con la publicación del libro La educación

en materia de comunicación en donde, a través de diferentes artículos escritos por

autores de gran prestigio, se abordó la problemática de la cantidad de mensajes y

exposición que reciben los ciudadanos a los mass media y cómo la educación debe

mostrarse alerta ante ese hecho (Barbas, 2012).

A partir de la convocatoria hecha por el Fondo de las Naciones Unidas para la

Infancia (UNICEF), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación

(UNESCO) y el Centro de Indagación y Expresión Cultural y Artística (CENECA) en

Santiago de Chile, hace más de veinte años, diversos teóricos determinaron que la

educomunicación inmiscuye la comprensión de la multiplicidad de los lenguajes y

medios a través de los cuales se ejecuta la acción personal, grupal y social de

comunicar. Además, la educomunicación, trata el aprendizaje del análisis crítico de los

procesos comunicativos y los mensajes que estos conllevan para determinar los bienes
culturales propios y el conocimiento de la verdad (CENECA, UNICEF, UNESCO,

1992).

En 1987 se creó en España el Grupo Comunicar conformado por periodistas y

docentes que aboga por utilizar de manera didáctica, creativa, crítica y conjunta los

medios de comunicación en aula. Y, a partir de 1993, crearon la Revista Comunicar que

tiene como objeto activar la integración en los currículos educativos de los medios de

comunicación a través del intercambio de ideas y proyectos entre docentes y periodistas

(Grupo Comunicar, 2021).

La educomunicación, a través de todo su desarrollo histórico, ha sido producto

de la confluencia entre educación y comunicación y se ha formado a través de aportes

de diferentes disciplinas que conjugan, a su vez las relaciones entre instituciones de

aprendizaje y el entono cultural, la educación y los medios de comunicación y la

educación con las tecnologías de la información y la comunicación (Castro Lara, 2011).

En las teorías de la comunicación, la educomunicación se aleja de los postulados

funcionalistas, puesto que concibe al ejercicio comunicativo como un ecosistema

horizontal en el que se intercambian y comparten los mensajes entre individuos en

condición de equidad para generar conocimientos colectivos y consciencia social

(Kaplún, 1998).

Tras haber desarrollado la base histórica y contextual de la educomunicación, se

abre paso a las diversas definiciones y perspectivas desde las que se puede abordar el

campo.

La educomunicación se ha denominado de diferentes formas, pues, como ya se

mencionó es un campo que se ajusta al contexto en el que se desarrolla. Así, por

ejemplo, están: educación en materia de comunicación, alfabetización mediática,


comunicación educativa, didáctica de medios, media literacy, media education. Estas

formas de nombrar al campo tienen que ver con que este ha sido tomado desde dos

enfoques distintos, por un lado es un instrumento y por otro es entendido como un

proceso dialógico (Barbas, 2012)

El enfoque instrumental que se le da a la educomunicación se refiere a la

capacitación de los individuos en el uso de las NTIC´s. Por otro lado, el enfoque

dialógico concibe a la educomunicación como una alternativa en la que la comunicación

es el fundamento del proceso de aprendizaje, es decir, solo a través de la comunicación

es que los sujetos logran aprender y los medios de comunicación no son un fin, sino una

vía en la que se producen los procesos de comunicación que posibilitan el aprendizaje

(Barbas, 2012).

La educomunicación tiene principios pedagógicos basados en filosofías y

prácticas educativas y de la comunicación que se enfocan en el diálogo y la

participación. Es decir, no se habla únicamente del uso de tecnología, sino de un cambio

de percepción y práctica en el ámbito educativo. La pedagogía de la educomunicación

tiene base en los postulados de autores como Paulo Freire, Mario Kaplún y Prieto

Castillo (Aparici, 2011).

Desde la percepción de Freire (1973) el diálogo enriquece el conocimiento. La

dialogicidad de la que habla este autor consiste en la creación de una relación entre

sujetos activos comunicativos en condiciones de equidad que permite el

cuestionamiento mutuo y la valoración del conocimiento individual para construir

saberes conjuntos que conduzcan a la transformación social.

Por otro lado, Kaplún (1998) hizo una crítica la educación tradicional, afirmando

que, el educador y el educando están en condiciones de inequidad en donde el primero


es quien educa, habla, reglamenta, tiene el conocimiento y ordena los procesos;

mientras, el segundo es quien debe ser educado, debe escuchar, obedecer y recibir el

conocimiento porque carece de él. Según el autor, esta relación inequitativa se replica

en los mass media son centros emisores de un gran número de receptores. En función de

ello, ambas relaciones, la educativa y la mediática deben reconstruirse para permitir la

participación de todos los sujetos que participan en el acto comunicativo, esto conduce a

la creación de sociedades democráticas y la construcción de conocimiento.

Kaplún (1998) hace énfasis en la educomunicación como un medio que, dentro

del ámbito pedagógico funciona como una metodología que crea una caja de resonancia

que permite al educando hacerse cargo de su propia formación, motivándole a que todo

lo que elabore tenga un impacto en quienes o rodean; mientras el maestro es una guía y

acompañante de ese proceso autónomo, es quien motiva al educando. Los medios de

comunicación son introducidos en el aula con el objetivo de darle voz a los educandos,

de forma que se valoren sus experiencias y capacidades a la hora de dar cuenta de sus

entornos para que luego puedan comunicarlos. Se concibe a la adquisición de

conocimiento y comunicación de lo aprendido como un proceso único y en el que sus

componentes no existen de forma aislada.

Prieto Castillo (2000), analizó la educación universitaria y, a partir de ello

concluyó que dentro de las aulas universitarias no existen mediaciones pedagógicas, los

sujetos se hallan despersonalizados y la educación consiste en que los docentes

transmitan ciencia, mientras los estudiantes no tienen espacio de participación y no

interactúan entre ellos. Además, resalto la poca o nula incorporación tecnológica. Según

este autor, dentro de las condiciones para exista un proceso educomunicativo está el

interaprendizaje que se produce en las comunidades de aprendizaje. El interaprendizaje

es el aprender “del otro y con el otro” (p. 25) en una unión común, en comunión; es
decir, se trata del aprendizaje cooperativo y colaborativo que sólo se produce dentro de

las comunidades educativas. El establecer comunidades, les permite a los sujetos

desafiar las estructuras del poder dominante (Prieto Castillo, 2006).

Las diferentes aportaciones hechas en América Latina han logrado agrupar

interdisciplinaria y transdisciplinariamente a la educación con la comunicación. Se han

hallado fundamentos, más allá de las teorías de la comunicación y las teorías educativas,

en el ejercicio de los Derechos Humanos y en los derechos políticos (Castro Lara,

2011).

La educomunicación involucra la unión de la educación y la comunicación. A la

vez, se relaciona con la forma crítica en que se pueden receptar los contenidos emitidos

por los mass media, teniendo en consideración que, los medios también ejercen un papel

pedagógico, educativo, didáctico; así como, existe la educación para el ejercicio de la

comunicación (Aparici, 2011).

Aproximadamente, para el año 2008, en América Latina, la educomunicación

empieza a orientarse en forma de políticas públicas. En este nuevo escenario, el campo

establece diferentes desafíos, por un lado surge la necesidad de formar

educomunicadores y, por otro está el asegurar la coherencia en los sentidos frente a las

contradicciones de la praxis (De Oliveira Soares, 2009).

Según, De Oliveira Soares (2009) la educomunicación no puede ser aislada

conceptual, metodológica, ni pragmáticamente, pues se trata de un concepto con más de

un significado y que tiene varias formas de llevarse a la práctica. Según el autor, el

campo se plantea en dos sentidos: la educación para la comunicación y la educación por

la comunicación.
La educación para la comunicación es un procedimiento educativo que se

promueve en América Latina con diferentes niveles de alcance a partir de nociones del

mundo, de las teorías de la comunicación y de la filosofía educativa. En este sentido, se

busca que los sujetos se conciban a sí mismos como productores de cultura a partir del

uso de las herramientas informativas y de comunicación. Se trata de formar dentro del

sistema educativo para la recepción, entendimiento y valoración de los procesos

comunicaciones a partir de la democratización y participación en estos procesos (De

Oliveira Soares, 1997).

La educación por la comunicación, en cambio, hace referencia a la inserción de

la prensa escrita en el ámbito educativo y que, ajustándose al contexto actual, puede

hacerse a través de medios electrónicos. Esto permite a los educandos lograr

expresividad, compartir sus experiencias y construir conocimientos en conjunto (De

Oliveira Soares, 1997).

De Oliveira Soares (2009) afirma que, la educomunicación tiene como objetivo

alcanzar algunos ideales utópicos. Están así: la utopía de la recepción calificada, la

utopía de la educación popular, la utopía de la recepción crítica medios, la utopía de la

articulación colectiva para el cambio social, la utopía de la educomunicación como

derecho de todos alcanzados desde la política pública y la utopía de la educomunicación

como gestión democrática de la comunicación en los espacios educativos.

La utopía de la recepción clasificada trata de incentivar al sistema educativo para

que asuma un rol mediador entre los nuevos grupos de consumidores y los grupos

antecesores de productores. Sin embargo, como es observable, los nuevos grupos han

logrado convertirse en productores de sus propios mensajes a través de las NTIC´s. Por

ello, desde la perspectiva educomunicativa, los receptores son activos y, en la


actualidad, muchos también son productores y por ello son capaces de reconocer las

lógicas mediáticas y no ser fácilmente manipulados (De Oliveira Soares, 2009).

La utopía de la educación popular se refiere a trabajar en pro de la autonomía de

la palabra a través de la educomunicación observada desde una perspectiva dialéctica y

teniendo como centro de estudio la educación popular. Así, la educación debe

proyectarse de forma contra-hegemónica, debe cuestionar y orientarse a transformar el

orden económico, cultural y social en el que se encuentran los sujetos, sujetos que son

valorados como centros de conocimiento que comparten con todos los integrantes del

sistema educativo para formar saberes conjuntos. De esa forma, la comunicación entre

individuos en condiciones de equidad permite el intercambio de conocimiento (De

Oliveira Soares, 2009).

La utopía de la articulación colectiva para el cambio social, busca la unión

colectiva y dialógica para la utilización de los instrumentos comunicativos y, a partir de

ello dar garantía para el avance y crecimiento de la humanidad (De Oliveira Soares,

2009).

La utopía de la educomunicación como derecho de todos alcanzado mediante las

políticas públicas se refiere a un conjunto de acciones multidisciplinares inherentes a la

elaboración de planes, realización y valoración de métodos propuestos para la

institución, de ecosistemas comunicativos que favorezcan el aprendizaje colaborativo,

desde el ejercicio de la expresión libre de sujetos críticos y con autonomía en sus grupos

sociales, con el objetivo de que exista el ejercicio de ciudadanía en todos los espacios

sociales (De Oliveira Soares, 2009).

La utopía de la educomunicación como gestión democrática de la comunicación

en los espacios educativos se trata de que todos los involucrados en los procesos
relativos a la educomunicación logren formar una plataforma discursiva en comunidad

que facilite la asimilación del sentido de las labores en progreso (De Oliveira Soares,

2009).

Según Gall (2005), la educomunicación es una fuerza que trata de implicar a un

grupo de sujetos en un proceso constructivo para responder todo aquello que es

cuestionado, por eso se afirma que, la educomunicación tiene un profundo sentido

político y es un campo que requiere formar parte de un plan a extenso término.

A lo afirmado por Gall (2005), Varela Vélez (2016) agrega que, uno de los

objetivos de la educomunicación es realizar un uso adecuado de los medios de

comunicación dentro y fuera del ámbito escolar y utilizarlos, leerlos y concebirlos desde

la crítica. Los medios son vistos como una herramienta que hace más fácil la educación

desde un enfoque constructivista. Para lograr este objetivo se deben conocer los

diferentes mensajes mediáticos y así utilizarlos de acuerdo con el proceso que se desee

llevar a cabo

La educomunicación aboga por la edificación del conocimiento de forma

conjunta, esto se hace a partir del estudio de las formas de representación que tiene una

sociedad dada para generar metodologías que incentiven ejercicios de comunicación

efectivos entre los sujetos involucrados (De Oliveira Soares, 2009; Kaplún, 1998).

Con De Oliveria de Soares (2009) y Kaplún (1998) coincide Daza Hernández

(2010) en que la educomunicación se dirige a enfatizar el proceso comunicativo que

conlleva la educación, es decir que, a partir de la comunicación dialógica de todos los

integrantes que participan en la creación de conocimientos colectivos se da el verdadero

proceso educativo. Sin embargo, la autora hace diferencia entre la educación

comunicativa, que hace referencia al concepto ya abordado, y la comunicación


educativa que se apega a la formación en comunicación, los procesos comunicativos, los

sistemas y los instrumentos. Además, la autora afirma que la educomunicación no se

refiere solo a la educación como institución del Estado, sino que se encuentra presente

en toda la sociedad.

Por otro lado, Daza Hernández (2010) señala que, la educomunicación, al estar

íntimamente relacionada con el ejercicio de ciudadanía dentro de las sociedades

democráticas, tiene cinco desafíos en los países latinoamericanos. El primer desafío

consiste en que la educación fomal e informal se articulen con la convivencia social,

para ello se requiere más inversión en materia educativa y formar más docentes. El

segundo desafío es lograr que las generaciones actuales desarrollen inteligencia

intrapersonal e interpersonal para que sean ciudadanos responsables. El tercer desafío

consiste en consolidar las capacidades ciudadanas a partir del uso de la comunicación

mediática y las tecnologías de la información y la comunicación. El cuarto desafío es

lograr una conciliación entre los Derechos Humanos de la educación y la comunicación

con las obligaciones y derechos de la ciudadanía. Y el quinto desafío es lograr que la

intervención, la vigilancia y la legitimación ciudadana se reflejen en las políticas

públicas.

Según Gonzálvez y Contreras-Pulido (2014) la educomunicación no puede

entenderse en su totalidad si no se toman en cuenta sus objetivos cívicos que tienen que

ver con la ética, lo social y la democracia; que, a la vez, se relacionan con el empoderar

a los ciudadanos en asuntos mediáticos. Este empoderamiento ciudadano con respecto a

los medios representa el fortalecer las libertades, la independencia crítica y la

intervención ciudadana en lo político, social, económico, ecológico e intercultural; todo,

a través del saber mediático. Desde la perspectiva de estos autores, se puede hablar de

un verdadero ejercicio ciudadano solo si existe un uso informado de los medios de


comunicación porque esto constituye un derecho humano ciudadano, a esto lo llaman

ciudadanía mediática y es uno de los objetivos de la educomunicación.

Con Gonzálvez y Contreras-Pulido (2014), coincide García Matilla (2001) quien

afirma que la educomunicación tiene como objetivo brindar a los sujetos de las

capacidades de expresión indispensables para su normal desarrollo comunicativo y

creativo, a la vez que dota las herramientas para entender la producción social de la

comunicación, reconocer las disposiciones de poder y el lenguaje mediático para

alcanzar una lectura crítica y no ser manipulados de forma fácil.

Desde la perspectiva de Parra Alvarracín (2000) las prácticas de la

educomunicación, actualmente, tienen una especial vigencia por el surgimiento de las

NTIC´s y por la aceleración en la sistematización del conocimiento, de las

experimentaciones, metodologías, praxis y procesos, de las tácticas y de los enfoques de

progreso de la educomunicación. Este autor concibe a la educomunicación como un

principio científico y filosófico que trata de ahondar en la explanación, entendimiento e

elucidación de los mensajes y productos comunicacionales. Los métodos que se

manejan en las praxis de la educomunicación trabajan por dilucidar los verdaderos

sentidos, las naturalezas y las procedencias de los textos y contextos de un determinado

mensaje. Así, el objetivo de la Educomunicación es, por una parte, reconocer y derribar

las apariencias en los medios y mensajes para observar las estructuras verídicas del

discurso latente en los mensajes y productos comunicacionales; y, por otra, reforzar en

el ámbito educativo una forma dialógica para lograr un aprendizaje real.

Torres (2017), por otra parte, define a la educomunicación como un área que,

dentro de la academia, evidencia el entrecruzamiento disciplinar entre ciencias sociales

e informáticas; en donde la comunicación es la raíz del relacionamiento entre las


realidades de los sujetos que participan en el proceso educativo y que tienen como meta

lograr aprendizajes.

Según Bonilla del Río, García Ruíz y Pérez Rodríguez (2018) la

educomunicación, al poner énfasis en la alfabetización digital y uso de las NTIC´s, sirve

como una forma de integración efectiva para las personas y grupos que han sido

históricamente objetos de exclusión a las sociedades de la información y el

conocimiento. Entonces, más allá del conocimiento del uso correcto de las tecnologías

de la comunicación, la educomunicación puede constituirse como un agente de

transformación social.

En esta misma línea de pensamiento se inserta Buckingham (2011), quien realiza

una diferenciación entre lo que es media literacy y lo que es digital literacy. Media

literacy hace referencia a la alfabetización mediática que implica la formación en el uso

y comprensión de los mass media. Por otro lado, digital literacy es la alfabetización

digital y es considerada por el autor como una forma reduccionista porque únicamente

implica el incluir entre la temática educativa a las TIC´s, sin un criterio crítico.

Entonces, desde la perspectiva de este autor, la educomunicación es la inserción de la

acción productora por parte del sujeto quien se forma en lectura, escritura, recepción y

producción de los mass media, a la vez que se incluyen elementos iconográficos,

digitales y de audio y video (Buckingham, 2013).

A todo lo ya mencionado, se agrega la educomunicación enfocada en el cambio

social. Este énfasis hace la distinción entre lo que significa informar y lo que es

comunicar. Informar es una acción que va en una sola dirección que trata de transmitir

mensajes, mientras que, la comunicación se da en un proceso de doble vía en el que el

emisor y el receptor pueden intercambiar papeles, es decir, ambos pueden y emiten el

mensaje (Barranquero Málaga, 2007).


Como otra forma de enfocar la educomunicación se presenta como una

alternativa interdisciplinaria que sirve para la generación de conciencia en la ciudadanía

acerca del cuidado ambiental. Esto sucede porque dentro de este campo los actores que

participan en el proceso comunicativo/educativo son reconocidos como actores políticos

y eso implica que, los sujetos, puedan tomar una posición frente a las problemáticas,

como lo es el cambio climático. Según este autor, la educomunicación solo puede

comprenderse dentro del cambio cultural, como una revolución, dentro de procesos

dialógicos y dialécticos que se dan de forma global en la que los actores enseñan y

aprenden al mismo tiempo (Badillo Mendoza y Martínez Roa, 2014)

Desde esta misma perspectiva, Narváez Garzón y Castellanos Noda (2018)

afirman que la educomunicación se encarga de que los sujetos tenga una postura moral

y ética con respecto al contenido mediático, esto a través de desarrollo del pensamiento

crítico. Además, las autoras agregan que, a través del saber educomunicativo se logra

hacer un uso adecuado de las TIC´s y se otorga valor al conocimiento de cada sujeto a

través de la ya mencionada dialogicidad.

La educomunicación se orienta, además, a poner atención a los problemas

mundiales de la actualidad, como lo son el lograr el ideal de participación de los sujetos

en condiciones de equidades, el reconocimiento y aplicación de los Derechos Humanos,

el multiculturalismo, la preocupación por el cambio climático, el ejercicio de expresión

y comunicación libre; porque, no solo se enfoca en la alfabetización mediática, sino la

transformación de las formas comunicativas para que se produzcan cambios en las

formas de relacionarse entre sujetos y culturas y los efectos que esos cambios causen en

el mundo (Martínez-Salanova, 2015).

En este planteamiento sobre educomunicación coincide Huergo (2000), quien

afirma que este campo es siempre político porque busca que la democracia sea el
sistema del conocimiento y creatividad conjunta. Es, además, un proyecto que permite

la autonomía porque forma sujetos pensantes que se inscriben en un movimiento eterno

que funciona en forma colectiva e individual. El autor habla de la comunicación

educativa como un campo que debe ser atravesado a partir de la relación que se

establece entre instituciones educativas y los horizontes culturales, la educación y los

medios de comunicación y la educación y las nuevas tecnologías.

Las instituciones educativas y los horizontes culturales están relacionados

porque el sistema educativo tiene un papel importante en las construcciones culturales.

En el proceso de formación de la cultura intervienen, además, los medios de

comunicación. Por ello, la escuela y los mass media actúan como instancias educativas

que funcionan en paralelo, sin que ello signifique que hayan dejado de estar en pugna

por la hegemonía de la información (Huergo, 2000).

La educación y los medios de comunicación establecen una relación que hace

posible atravesar el campo de la comunicación/educación desde diversas perspectivas de

análisis. Primero, la pedagogía de la comunicación que puede ser enfocada desde el

funcional-culturalismo y desde los estudios latinoamericanos. El funcional-culturalismo

estudia a la comunicación como hecho cultural. El enfoque de Latino América es crítico

con los medios de comunicación, busca transformarlos de entes de información a sitios

de diálogo. La segunda forma de análisis dentro de esta relación, es otorgarles funciones

socioeducativas a los medios, ya sea desde el enfoque informacional que los concibe

como meros instrumentos, desde el enfoque funcionalista que es carente de crítica y

desde el enfoque crítico que considera a los medios en sus posibilidades dialógicas,

participativas. La tercera forma de análisis es la educación para la recepción en donde se

habla de la función mediática en la que se equipara al educando con el receptor, dando


entrada a la concepción de recepción activa que ejerce cada sujeto en relación a los

medios (Huergo, 2000).

La educación y las nuevas tecnologías entran en el campo de la

comunicación/educación a partir de cinco debates: El primero se cuestiona la de

incorporación o exclusión de las tecnologías en el ámbito educativo; el segundo habla

de la renovación que supone el incorporar los medios a la educación y qué y cuáles

medios deben incorporarse; el tercero habla de la necesidad de utilizar las tecnologías

para renovar la pedagogía: el cuarto trata el conocimiento en la relación

sujeto/tecnología; el quinto trata la formación en el uso tecnológico que supone acceso a

gran cantidad de información (Huergo, 2000).

Huergo (2000), además, establece la diferencia entre lo que es denominar

educación para la comunicación y comunicación para la educación porque se le otorga,

a uno u otro componente, una postura hegemónica y con ello construyendo sentidos

diferentes. La educación para la comunicación supone que la institución educativa

forma a los sujetos, los disciplina para que puedan insertarse en la sociedad de forma

adecuada y contribuir al ideal de progreso. La comunicación para la educación, por su

parte, se refiere a la utopía de que a través de las tecnologías se puede establecer

comunicación en condiciones de equidad y que esto mejorará la vida humana, esto sin

tomar en cuenta a la realidad cultural de la sociedad en una visión de falsa armonía. Se

establece así un cuestionamiento entre si se debe escolarizar la comunicación o

tecnificar la educación.

Al considerarse, la educomunicación, como un campo que contribuye a la

creación de sociedades más democráticas, es necesario establecer que también existen

nociones acerca del tema que han sido emitidas desde instituciones internacionales de

regencia global. En ese sentido se orienta la investigación realizado por Caldeiro,


Torres, Romero y Aguaded (2019) que determinó las diversas nociones que

instituciones: Organización de Naciones Unidas (ONU), Liga Árabe, Organización

Internacional de la Francofonía, Organización de Estados Iberoamericanos (OEI),

Unión Europea (UE), Comunidad de Estados Independientes y Organización de Estados

Americanos (OEA).

La ONU define al campo como una primacía transversal en el sistema educativo

vigente porque promueve el acceso en condiciones de equidad a la información y brinda

los medios para evaluar de forma crítica los contenidos que se trasfieren (Caldeiro

Pedreira, et. al. , 2019).

La Liga Árabe pone énfasis en la educación para personas adultas, así como al

desarrollo cultural. En concordancia su noción de educomunicación tiene que ver con

proteger los valores identitarios y simbólicos del lenguaje arábigo que promuevan la

unidad en su área de intervención (Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).

La organización Internacional de la Francofonía propone un proyecto

educomunicativo vinculado a la participación de la ciudadanía en el ámbito mediático,

de esa forma, se enfatiza en el conocimiento de instrumentos, medios, canales y

mensajes (Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).

La OEI tiene proyectos que difunden la educomunicación. Uno de ellos consiste

en la selección de textos de revistas científicas y archivos memorísticos de congresos

con temática educomunicativa. Otro tiene que ver con la elaboración de boletines con

información acerca de tecnología y comunicación educativa, así como recepción crítica.

En ese sentido, su noción de educomunicación se ajusta a la convergencia entre la

educación y la comunicación (Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).


La UE ubica la educomunicación como un concepto enraizado en la cultura de

Europa. Su noción consiste en la alfabetización mediática para promover de forma

activa y reflexiva la ciudadanía europea. Además, se habla de la recepción crítica de

medios y de incentivar la creatividad y curiosidad (Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).

La Comunidad de Estados Independientes concibe a la educomunicación como

una correlación entre educación y comunicación, se trata de la enseñanza-aprendizaje de

un método de lectura crítico que permite evaluar, crear y transmitir habilidades

(Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).

La OEA define a la educomunicación como un movilizador que permite

participar en democracia y engloba la cívica, las TIC´s y comunicación audiovisual. En

la práctica, los programas que se promueven se dirigen a la estimulación de enfoque

crítico y el acceso tecnológico (Caldeiro Pedreira, et. al. , 2019).

Otras organizaciones como la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, el

Foro de las Islas del Pacífico, la Unión Africana, la Comunidad de Países de Lengua

Portuguesa y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)

trabajan la educomunicación desde diversos enfoques y prácticas. Sin embargo, no

mencionan que estos proyectos sean educomunicativos (Caldeiro Pedreira, et. al. ,

2019).

A la clasificación de la educomunicación que menciona Aparici (2011), Narváez

Montoya (2019), agrega un tipo más de educomunicación. Para este autor, existen tres

tipos de educomunicación: oral-ritual. Icónico-narrativa y alfabético-argumentativa o

paradigmática. Este autor, concibe al campo como “la totalidad de subjetivación

humana, entendida como la adquisición de diferentes códigos, entre ellos, la lengua


particular, y la educación mediática como la asunción de los códigos mediáticos,

entendidos no como tecnologías sino como cultura” (pp. 1-2).

La educomunicación codificada de forma oral-ritual corresponde a la educación

cotidiana que hace alusión a los valores de la familia y la sociedad, las tradiciones

orales, los rituales de la cotidianidad que no están mediatizados, ni forman parte de una

institución formal del Estado (Narváez-Montoya, 2019).

La educomunicación icónico narrativa es la de la educación mediática en la que,

dentro del sistema educativo se utilizan medios educativos para lograr aprendizajes.

Para dicho cometido se sirve de la tradición oral-icónica, así como de la narrativa. Este

tipo de educomunicación hace uso de los medios y tecnologías de la información y

comunicación y se corresponde con la educación virtual (Narváez-Montoya, 2019)

La educomunicación alfabético-argumentativa tiene que ver con la educación

escolar, la alfabetización de los individuos. Tiene tradición alfabética y argumentativa,

su punto de encuentro es la escuela como espacio físico y se refiere a la educación

presencial y, que utiliza a la pedagogía como método de enseñanza (Narváez-Montoya,

2019).

Para Narváez Montoya (2019) la educomunicación, desde la versión

institucional, es observable dentro de tres sistemas: el educativo, el de la comunicación

y el sistema cultural. El sistema educativo lo encarna la escuela que es la institución

formal para la educación, instrucción o inculcación de saberes disciplinares que se

logran en los sujetos a través de la pedagogía. El sistema de comunicación se encarna en

los medios de comunicación que se encargan de informar y entretener a través de los

saberes mediáticos como los son la mediología y las ciencias de la comunicación. El

sistema cultural se concretiza en las instituciones artísticas y culturales que se encargan


de la formación de los sujetos para que tengan gusto artístico y sean capaces de emitir

juicios acerca de lo artístico, es decir, del saber estético, para ello se vale de la historia

del arte y de las humanidades.

La comunicación educativa en su versión tecnologista aborda la cuestión de los

medios educativos y la de los medios escolares. Los medios educativos con productos

de los medios de comunicación que han sido creados para instruir e inculcar, es decir, se

anexa al sistema mediático las funciones del sistema educativo. Los medios escolares,

por su lado, tienen dos variantes: pedagógica y didáctica. La didáctica se relaciona con

las cualidades comunicativas de los saberes escolares, del material didáctico que se

encargan de la codificación del conocimiento escolar, es decir, cumplen con el rol de

emisores y receptores en el proceso de enseñanza aprendizaje. La pedagogía tiene que

ver con los procedimientos comunicativos institucionales, la forma en que interaccionan

los sujetos y cómo se usan los medios escolares dentro del proceso de enseñanza

aprendizaje (Narváez-Montoya, 2019)

Según Narváez-Montoya (2019) la educomunicación corresponde a tres

prácticas diferentes que son ética y política, técnica y educación mediatizada y;

condición cultural. La perspectiva ética y política, ha sido ya abordada con los

postulados de De Oliveira de Soares (2009), corresponde a la formación de ciudadanos

críticos para provocar cambios sociales. La perspectiva técnica de la educomunicación

corresponde a la ya abordada, que se desarrolló principalmente en el mundo anglosajón,

se refiere a la alfabetización en medios de comunicación y tecnologías. La condición

cultural es la que da cuenta de las denominadas cultura escolar y la mediática. Siendo la

cultura escolar la que es intrínseca al sistema educativo y, la cultura mediática trata de la

información y el entretenimiento. Dentro de la condición cultural se observan a los

medios como difusores de los valores culturales, no, únicamente, como tecnologías.
Para Aguaded (2011), la educomunicación tiene que ver a la vez con la

capacitación en el uso de tecnologías de la comunicación a los ciudadanos, así como

con la formación de ciudadanos críticos y responsables que caminen hacia sociedades

democráticas verdaderas en donde los medios tienen una presencia importante.

Con Aguaded (2011) coinciden Pinto et al. (2011) quienes conciben a la

educomunicación en todas sus variantes como un sitio importante para la reivindicación

de los derechos de la ciudadanía, especialmente el ejercicio del derecho a la información

que consiste en estar en capacidad de informar, informarse y ser informados de forma

adecuada y crítica.

En la era de la Web 2.0 los procesos de comunicación se han visto

revolucionados al adentrarse en el ciberespacio, por ello, el desafío de la

educomunicación es integrar a su enfoque instrumental, el enfoque dialógico, de manera

que, un verdadero aprendizaje sea posible a través de la virtualidad. Es decir, que en las

diferentes plataformas de la Web los sujetos puedan establecer vías de comunicación no

unidireccionales (Barbas, 2012).

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