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Esta historia pertenece a


Ren, Renata, Mama Pocky. 

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I n n ocen t
[ L i br o 1]  

BloodyParkDrog
 
 

S i n opsi s:

« Átame a ti a través del miedo, hazme adicto a tu dolor,


Deja que mi grotesco amor crezca en descontrol.

Aférrame a tu cuerpo y no me dejes ir nunca,


Hazme tuyo y arrástrame a la locura. »

Porque los peores monstruos no están debajo de nuestras


camas...
Están dentro de nuestras cabezas.
 

P r ol ogo

Desde tiempos inmemorables, la mente humana ha sido un objeto de fascinación


para todos. Estudiarla, comprenderla, analizarla y descubrir los secretos que oculta.
La mente humana es magnífica, y sin embargo,
embargo , es un arma de doble filo.
¿Qué sucede en la mente de una persona mentalmente inestable? ¿Con trastornos y
enfermedades que le impide tener una vida común? A vista de muchos, este puede
parecerles algo de lo que no hay que preocuparse, pero, ¿qué tan lejos puede llegar
la enfermedad humana? ¿Hay acaso un límite?
Si buscas algo tranquilo y agradable, estás en el lugar equivocado. Aquí te mostraré
lo mórbida que puede llegar a ser la mente humana, la locura que arrasa con todo
 bien común afectando su entorno, convirtiendo el mundo de la perfección en uno de
horror y sufrimiento.
Aquí te contaré la historia de un chico que se volvió loco.
Te contaré la historia de cómo aquella ingenua inocencia de perfección en el mundo
le fue arrebatada cruelmente. Corrompido en todos los aspectos, usado y humillado
hasta quebrar el fino hilo de la estabilidad mental, arrastrándolo a la más dulce y
tormentosa locura.
Recordemos siempre muy bien esto;
No todos los monstruos viven debajo de nuestras camas.
Los peores, siempre se esconderán en nuestras cabezas.
 

PARTE I: Introducción.
 

|01

 Jimin avanzaba a paso lento por aquella escuela, observando detenidamente el


lugar. No era desagradable, hasta cierto punto era lindo, pero el día gris le daba un
aspecto algo lúgubre y vacío. Pero eso no le impidió sonreír y av
avanzar
anzar un poco más
rápido a lo que sería su nuevo salón.
Su mochila se azotaba un poco contra su espalda puesto a que iba brincando.
Algunos chicos lo observaron con burla o asco, pero
pe ro por fortuna, el inocente niño de
ocho años no se dio cuenta de aquello.
Se detuvo frente a su salón de clases, pero no había nadie adentro. Vio la hora y se
percató de que aún era muy temprano, así que dejó su mochila de superhéroes en el
pasillo y caminó hacia los baños. Iba entretenido viendo los muros que estaban
decorados con dibujos o algunas fotos que se hallaban también colgadas. No fue
hasta que sintió algo duro contra él que se detuvo para tambalearse hacia atrás
mientras se sostenía la frente para sobarla.
Alzó la vista un poco y asustado y cruzó miradas con un chico que le llevaba poco
más de una cabeza. Éste soltó un gruñido potente y observó detrás de él al maldito
niñato que había chocado contra él. ¿Es que acaso no se fijaba por dónde iba?
- Idiota. -Siseó el chico de cabello negro mientras empujaba al pequeño niño con
fuerza.
 Jimin cayó al suelo en un brusco movimiento y observó asustado al chico. No supo
por qué preocuparse más: por la palabrota que había dicho o porque lo hubiera

empujado.
- Perdón. -Se excusó Jimin con las mejillas rojas. -N-no te vi.
- ¿No me viste? -El chico de hebras oscuras lo observó tan fríamente que a Jimin le
heló la sangre.
- No. -El pequeño se levantó
lev antó torpemente del suelo. - ¡Lo siento, te juro que no te vi!
El pelinegro lo barrió de pies a cabeza, haciendo una mueca de desagrado poco
después.
- Para empezar, ¿qué hace aquí un niño de cuatro años?
 Jimin abrió el doble sus ojos.
 

- N-no está bien decir malas palaras. -Murmulló en voz baja.


Ahogó un grito cuando fue empujado violentamente contra el suelo una vez más.
- Te pregunté algo, tonto. -Dijo entre dientes el escalofriante chico frente a él.
 Jimin sintió sus ojos
o jos picar y unas pequeñas
pe queñas lágrimas escurrir por sus mejillas. ¿Por
qué ese chico era tan cruel con él? ¡Ya se había disculpado!
- T-tengo ocho años. -Habló Jimin en voz baja.
- ¿En serio? - Preguntó el otro riendo. - No te voy a creer que tan solo eres dos años
menor que yo, pareces un niño de kínder con ese comportamiento tan idiota. ¡Mírate
nada más, llorando por una mariconada!
 Jimin abrió la boca pero apenas pudo salir una palabra, comenzó a temblar.
- Bah. -El mayor rodó sus ojos. -Qué estúpida pérdida de tiempo.
 Jimin siguió en silencio con la mirada al chico que comenzó a alejarse hasta
finalmente desaparecer por el pasillo de donde venía. Esperó unos segundos antes
de levantarse y sacudirse sus pantalones, secó sus lágrimas con un poco de fuerza y
retomó el camino hacia los baños. Estaba temblando todavía y su mirada se hallaba
perdida.
Avanzó un poco más hasta finalmente llegar al baño de hombres. Agradeció que le
hubieran mostrado la escuela antes, porque de otro
o tro modo se perdería con fa
facilidad.
cilidad.
Hizo sus necesidades y se lavó sus pequeñas y gorditas manos. Observó a través del
espejo sus cachetitos que palmeó un poco tornándolos rojizos. Se sonrió mostrando
dos medias lunas con sus ojos, olvidando por completo el incidente de hace rato.
Corrió nuevamente al salón y agarró su mochila observando a la profesora que le
hizo una seña para que se acercara. Jimin obedeció bastante sonriente.
- Te presentaré a la clase, Jimin. ¿De acuerdo? -Sonrió la profesora.
 Jimin asintió con una linda sonrisa. La mujer lo tomó de la espalda para guiarlo
frente a todo el salón que debía ser de unas veinte personas. Todos comenzaron a
callarse entre ellos cuando la profesora entró con su nuevo compañero.
- Bien, niños. -Comenzó ella. -Él es su nuevo compañerito Jimin. Quiero que lo traten
muy bien y lo hagan sentir bienvenido, ¿de acuerdo?

Todos comenzaron a asentir con tiernas sonrisas.


 

- Siéntate junto a Jungkook. -La profesora señaló a un chico en la segunda fila con
lentes, éste levantó la mirada. -Creo que ustedes dos se llevarán muy bien.
 Jimin asintió y se acercó muy alegre al castaño de lentes que veía su mesa. Apenas
 Jimin se sentó, se hizo chiquito inmediatamente en su silla, sin embargo,
e mbargo, el recién
llegado lo observó con una enorme sonrisa.
- ¡Hola! -Chilló alegre. - ¡Soy
¡So y Jimin!
El castaño se hizo aún más chiquito. Observó un poco a Jimin, pero cuando sus
miradas cruzaron, la desvió inmediatamente completamente rojo.
- Jung... Kook. -Susurró por lo bajo el chico con lentes.
 Jimin sonrió. Se le hizo adorable
ado rable la forma
f orma en la cual el castaño
cas taño ocultaba el
e l rubor de
sus mejillas ocultándose detrás de su cuaderno. Jimin observó a la profesora y
comenzó a tomar notas y escuchar atentamente la clase, algunas veces observaba a
 Jungkook pero el mencionado solamente veía la pizarra fijamente o sus cuadernos.
Bueno, de toda la vida Jimin había sido un chico muy extrovertido y carismático.
Todas las madres de sus compañeros morían de ternura al verlo,
ver lo, y hasta sus propios
compañeros lo adoraban, era tan tierno que simplemente no podía ser odiado.
Solamente la gente de corazón realmente cruel podían hacerlo, o los envidiosos.
Se robaba la mirada de todas las chicas que gritaban como locas cada que él hacía
un puchero o inflaba sus cachetes, abultando su labio inferior. Lo abrazaban con
fuerza con fuerza como si fuera un muñeco y se pelearan por él. Su madre no podía
estar más orgullosa del caballero que había creado, porque no solo Jimin era
adorable, sino también educado y respetuoso.

Se dirigía a sus mayores por “usted"


“usted" hasta que le dijeran lo contrario. Era muy
respetuoso con las chicas y con sus profesores, era un ángel. Su madre había
decidido hacerlo así desde que lo había adoptado. Su antigua familia era muy
inestable y gracias a eso, terminó en manos de la mujer, encantada de tener un
pequeño tan hermoso como Jimin.
Y después de siete años, la señora Park era muy feliz con su pequeño, su ángel, luz
y razón de ser.
El timbre sonó indicando que había finalizado la primera hora. La profesora les dio
cinco minutos de descanso mientras iba a hacer unas copias. Los niños asintieron y
un prefecto vino a supervisarlos en lo que la profesora llegaba.
 

- ¿Cuántos años tienes Kookie? -Preguntó Jimin


J imin sonriéndole.
El castaño se ajustó las gafas con timidez mientras
m ientras observaba sus manos.
- Cumplí siete. -Mencionó. -Voy un año arriba al que debería.
- ¡No te preocupes! ¡Seremos muy buenos amigos!
 Jungkook no contestó nada, solo asintió levemente.
lev emente. Y bueno, es que él a diferencia
difere ncia
de Jimin, era un chico increíblemente callado y tímido. Inclusive débil hasta cierto
punto porque no se defendía cuando lo molestaban, dejaba que las personas se
aprovecharan de él y no se oponía o lloraba. Él tenía miedo, porque él a su temprana
edad, ya conocía la crueldad del mundo y de las personas.
Estuvo escuchando a Jimin parlotear. Se sorprendía de cómo alguien podía hablar
tanto y con fluidez, pero no le incomodaba. Jimin era tierno, muy tierno.
Cuando llegó la hora del receso, ambos caminaron por los pasillos. Salieron al patio
y allí Jungkook se fue a sentar junto a un árbol sacando su lonchera de cars.
- Mi mamá me preparó un rico sándwich de jamón y queso, una manzana, jugo de
naranja y pasta. -Jimin sonrió. - ¿A ti?
t i?
 Jungkook mostró su barrita nutritiva y vegetales a la mantequilla.
mantequilla.
- Mi papi dice que debo comer sano. -Contestó Jungkook.
- Se ve rico, ¿quieres un poco de mi sándwich? -Preguntó Jimin sonriendo tanto que
sus ojitos desaparecieron.
 Jungkook asintió mientras sus mejillas
mejillas se tornaban rojas nuevamente.

- Eres muy bonito Jimin. -Confesó mientras bajaba la mirada.


- Tú también lo eres Kookie.
Koo kie. -Jimin le dio un trazo de su sándwich. -Ten.
 Jungkook sonrió tímidamente y susurró un pequeño
pequeño "gracias".
Comieron en silencio, bueno, al menos Jungkook ya que Jimin hablaba muy
emocionado acerca de cómo se habían mudado para acá. Jungkook comía su barrita
en silencio mientras observaba interesado a Jimin. No decía nada, tampoco hacía
ningún gesto pero lo observaba atentamente.
- Y así fue como el señor llamado Derek que es el jefe de mami, dijo que estaba
orgullosa de ella y la mandó a trabajar acá. Estoy orgulloso de mi mami.
 

- Qué bonito. -Jungkook lo observó con tristeza. -Y-yo no tengo mami.


 Jimin abrió mucho sus ojos, vio
v io a Jungkook bajar su cabeza con mucha tristeza. El
mayor lo abrazó tan fuerte que casi le saca el aliento, pero Jungkook se dejó tomar.
- Lo siento mucho Kookie, debe ser horrible. -Susurró en voz baja Jimin.

- E-está bien... papi me cuida.


- Yo... yo no tengo papi. -Confesó Jimin igualmente. -Mami me adoptó cuando era
muy pequeño y ella aún no tiene pareja.
parej a.
- ¿Eres adoptado? -Jungkook parpadeó repetidas veces.
 Jimin asintió con una sonrisa.
sonrisa.
- ¿N-no deberías sentirte triste?
- ¿Por qué? -Jimin lo observó confundido. -Si no me hubieran adoptado, no conocería
conoce ría
a mami y no sería feliz con ella.
 Jungkook hizo una débil sonrisa, le enternecía la inocente de Jimin.
- ¿Tienes hermanitos? -Retomó Jimin con sus preguntas.
- N-no, estoy solito.
- ¿Y te gustaría tener uno?
- Sí, una hermanita.
- Qué lindo, ¡a mí también!
 Jungkook se relajó un poco más, de cierta forma tener cosas en común con Jimin
J imin le
hacía sentirse más cómodo. Jimin observó a Jungkook picar sus verduras hasta que
levantó la mirada y se tornó increíblemente serio.
- ¿Qué pasa? -Preguntó Jimin mientras observaba en la misma dirección que el
castaño.
- ¡No veas! -Exclamó Jungkook. -Se va a dar cuenta.
- ¿Quién?
 Jungkook le hizo seña para que se acercara. Jimin se colocó junto a él y sintió a
 Jungkook acercarse a su oído para que nadie más escuchara.
- ¿Ves al niño de cabello café, camiseta negra y gorra?
 

 Jimin observó entre todos los estudiantes hasta que finalmente se topó con el
nombrado. Portaba unos jeans rasgados, gorra blanca puesta al revés y playera
negra. Platicaba alegre junto con otro grupo de amigos mientras se daban pequeños
codazos o golpes en el estómago.
- ¿Quién es? -Preguntó Jimin. -Es lindo.
 Jungkook lo observó un momento antes de bajar la mirada.
- Se llama Taehyung. Es más grande que yo.
- ¿Es amigo tuyo?
 Jungkook negó tristemente con la cabeza.
- Me molesta... me quita mi comida y me empuja en los pasillos. -Jungkook comió
un poco de verduras. -Es muy malo conmigo, me llama por cosas feas.
 Jimin observó nuevamente al tal Taehyung. A primera vista lucía agradable, sobre
todo con esa sonrisa cuadrada tan carismática. ¿Por qué entonces era así con
 Jungkook?
- Se ríe de mí porque no tengo mami. -Jungkook sorbió por su pequeña nariz. - Pero
yo lo quiero...
- ¿Lo quieres? -Jimin lo observó confundido.
- M-me gusta. -Jungkook se tornó completamente rojo.
- ¿T-te gusta?
- ¡No le vayas a decir!
- No, no lo haré, no te preocupes.
Observó nuevamente a Taehyung quien esta vez había volteado hacia su dirección.
Observó a Jungkook y luego a Jimin, allí levantó una ceja. El recién llegado ignoró
la mirada de Taehyung sobre él y siguió comiendo mientras platicaba con Jungkook.
Veía que el menor estaba claramente nervioso, claro que lo estaría, Taehyung se
había acercado a ellos con su grupo de amigos.
- Vaya, vaya, -Taehyung se colocó frente a ellos. -Parece que el feo finalmente logró
encontrar un amigo.

- ¡No le digas así a Kookie!


Ko okie! -Defendió Jimin.
 

- ¿Por qué no? -Taehyung se cruzó de brazos.


- Porque, porque... -Jimin lo observó con tristeza. -E-es malo.
Todo el grupo de amigos soltó una agradable carcajada.
- Otro idiota. -Taehyung negó con su cabeza. -Ah, sin duda tú eres más patético que
 Jungkook. Idiotas se juntan entre ellos.
 Jimin abrió mucho sus ojos.
- ¡No está bien decir malas palabras! ¡Voy a acusarte! -Se quejó Jimin.
- Si abres la boca, voy a golpearte, todos mis amigos y yo. -Taehyung borró su
sonrisa. - ¿Quieres eso?
 Jimin se congeló al escuchar eso.
- ¿Quieres que también te golpeemos como a este cobarde? -Taehyung señaló a
 Jungkook quien había comenzado a llorar en silencio. - Deja de ser su amigo y te
dejaremos en paz, esa es mi condición.
 Jimin tragó saliva, Jungkook lo volteó a ver con lágrimas en sus ojos.
- ¡K-Kookie es mi amigo y -y no lo dejaré solito! -Espetó Jimin tomándolo del brazo.
Todo el grupo de amigos se vieron entre ellos sorprendidos.
sorpren didos. Era el primer chico que
se negaba a alejarse de Jungkook después de aquella advertencia.
- Bien. -Taehyung sonrió. -Hoseok, Jackson, Baekhyun, los veré
v eré en la salida con este
par de cobardes.
 Jungkook reaccionó tomando a Taehyung de la mano.
- ¡Pégame lo que quieras! ¡Haz lo que quieras conmigo! -Suplicó. - ¡Pero por favor
no metas a Jimin en esto!
Taehyung empujó con fuerza a Jungkook. - Le pegaré hasta dejarlo sin aire. -Espetó
Taehyung.
- Nadie va a tocarlo. -Habló una fría voz.
Todos los presentes se callaron. El grupo de Taehyung y los otros dos voltearon a su
izquierda. Los que acompañaban a Taehyung inmediatamente bajaron la mirada,
 Jungkook soltó un chillido y se ocultó
o cultó rápidamente detrás de Jimin quien también
se heló. Taehyung fue el único en esbozar una sonrisa.
 

- Yoongi...
 Jimin alzó la vista, topándose con el chico que lo había empujado en los pasillos. Su
cabello negro le caía en la cara y sus fríos ojos se clavaron duramente en él.
- Este será mío. -Sonrió con maldad mientras observaba a Jimin fijamente a los ojos.

Los chicos que acompañaban a Taehyung observaron preocupados a Jimin.


- Ustedes diviértanse con el otro. Nadie toca éste. -Advirtió Yoongi.
- Como tú digas. -Taehyung observó a su grupo. -Ya saben qué hacer, llévenlo al
aula, yo los alcanzo.
Los chicos se acercaron a Jimin, el menor los observó asustado pero no lo agarraron
agarraro n
a él, fue a Jungkook quien comenzó a forcejear.
- Si luchas, ya sabes qué pasará. -Advirtió Taehyung con una sonrisa.
 Jungkook dejó de pelear, clavando la mirada duramente en Taehyung. Uno de ellos ellos
lo tomó con fuerza del brazo antes de comenzarlo a jalar por unas escaleras que Jimin
n había visto. Se levantó rápidamente para alcanzarlos pero una mano lo agarró del
 brazo para impedirlo.
- Tú no vas a ningún lado.
 Jimin observó a Yoongi quien tenía una escalofriante sonrisa en eell rostro. El mayor
pasó sus fríos dedos por las mejillas de Jimin
J imin causando que éste se estremeciera.
- Tú y yo tendremos nuestra propia diversión, muñeco. -Susurró vilmente.
 Jimin tragó en seco cuando Yoongi lo jaló, llevándolo a rastras
r astras por un pasillo cerca
de ahí. Y allí lo supo, helándose completamente ante el pensamiento.
Su infierno había comenzado.
 

|02

— No... No, por favor. —Suplicó Jimin con voz temblorosa.


Yoongi lo aventó contra la pared, el menor levantó la vista con lágrimas en los ojos.
Yoongi se acercó a él y se inclinó para quedar a la altura de Jimin. Levantó su barbilla
con fuerza y esbozó una sonrisa,
—  ¿Por qué crees que si pides que pare, voy a hacerlo? —Yoongi rió y lo soltó
 bruscamente.
 Jimin mantuvo
mantuvo su vista fija en él. Yoon
Yoongi
gi lo levantó a la fuerza y le
le dio otro empujón,
 Jimin se tambaleó con lágrimas escurriendo por sus mejillas despiadadamente.
— ¡Vamos! ¡Defiéndete! — Espetó Yoongi mientras lo empujaba con más fuerza.
 Jimin negó con la cabeza y cerró sus ojos, Yoongi
Yoo ngi soltó un bufido y le dio un fuerte
puñetazo
cayera de al menor
rodilla al en su estómago,
suelo, rodeando provocando quesus
su cintura con éste soltaray un
frágiles grito debrazos.
pequeños dolo r y
dolor

— Yoongi p-por favor... — Suplicó Jimin.


Otro fuerte golpe que le hizo gritar.
— ¡Ya! — Suplicó Jimin gritando.
Esta vez recibió una patada que le hizo callar y ahogar un grito. Se retorció en el
suelo cerrando fuertemente sus ojos.
— ¡Defiéndete! — Gritó Yoongi. — ¡Vamos maldita sea, defiéndete!
 Jimin trató de levantarse
lev antarse pero Yoongi se acercó a él y colocó un pie en su espalda,
tumbando bruscamente a Jimin al suelo nuevamente. El menor apretó sus ojos, su
labio inferior temblando con fuerza. Todo su cuerpo se contraía dolorosamente.
Yoongi levantó su cabeza tomándolo fuertemente del cabello y se acercó a su oído.
— Si no me obedeces, Jimin. — Comenzó fríamente. — Me vas a hacer enojar.
 Jimin negó con su cabeza repetidas veces. Yoongi deslizó sus manos al cuello de
 Jimin con la intensión de
de hacerle una herida, pero el timbre le hizo detenerse dando
a entender que su tiempo se había agotado.
agota do. Bajó la vista al menor que seguía con los
ojos cerrados y temblando.
 

— Acabaremos con esto mañana.


Soltó bruscamente a Jimin y se levantó furioso por no haberlo podido dejar marcado.
Pero en parte evitaba hacerlo, sabía que si lo dejaba con muchas marcas las personas
comenzarían a sospechar, y no quería eso.
Salió del aula dejando a Jimin solo, se ajustó sus mangas y comenzó a caminar por
los vacíos pasillos. Cruzó unas aulas hasta finalmente llegar al pequeño escondite
de Taehyung y de su grupo de amigos. Tocó la puerta y asomó su cabeza, ladeando
su cabeza al observar la peculiar escena.
 Jungkook se hallaba en la es
esquina
quina del aula
aula viendo
viendo la pared, la mirada baja y el cuerpo
cuerpo
tembloroso. Taehyung estaba sentado en silla succionando unas pepitas y
lanzándolas a Jungkook, que cada vez que sentía que las pepitas tocaban su cuerpo
o nuca se estremecía.
—  ¿Se te agotaron las ideas? —  Preguntó Yoongi aburrido mientras cerraba la
puerta.
— ¿Umh? — Taehyung levantó la mirada. — No realmente, solo lo estoy dejando
descansar después de lo que hice con él la vez pasada.
Yoongi dirigió su vista a Jungkook.
— ¿Qué hiciste? — Preguntó Yoongi.
—  Obsérvalo tú mismo. —  Sonrió cruelmente Taehyung. —  Kookie, ven acá
pequeño.
El menor se dio la vuelta lentamente y caminó hacia ambos chicos. Taehyung lo jaló

 bruscamente del brazo


Taehyung señaló y levantó
la parte inferior su
delmanga
brazo,casi a la altura
estirando de los
un poco la hombros. Allí
piel para que
Yoongi viera mejor,
Yoongi se acercó un poco, analizando y buscando algo. Finalmente sus ojos se
abrieron considerablemente cuando se percató de lo que había hecho.
— ¡¿Estás demente?! ¡Pueden darse cuenta!
—  No lo harán. —  Taehyung sonrió. —  Además, a Kookie le gusta, ¿verdad
pequeño?
 Jungkook asintió con la mirada baja. Yoongi observó nuevamente el brazo de
 Jungkook, se podía leer perfectamente en letras chicas "K.T".
 

— ¿Cómo le hiciste eso? — Preguntó Yoongi retrocediendo un poco.


— Una navaja. — Taehyung hizo una mueca. — En una ocasión te vi haciéndolo, así
que decidí probar.
Yoongi se limitó a contestarle algo. Taehyung bajó la manga de Jungkook y después
lo agarró de la cintura para pegarlo lentamente a él. Jungkook se tornó rojo y se
estremeció en su lugar ante el acto.
— ¿Y tú? ¿Cómo vas con Jimin? — Preguntó Taehyung mientras enterraba sus dedos
en los costados de Jungkook, sacándole un jadeo de dolor.
— Es muy idiota. — Yoongi negó con la cabeza. — Creo que deberé jugar más de lo
debido con él.
— Ya pasaron 3 meses y aún está bastante intacto. — Taehyung alzó una ceja.
— Las cosas que quiero hacerle, aún no siento que sean apropiadas a nuestra edad.

Taehyung esbozó una sonrisa, Yoongi imitó su gesto.


— Bueno. —Taehyung asintió lentamente. —Pues al menos asegúrate de dejarlo un
poco... ya sabes. Recuerda la salida.
— No es necesario que me lo re recuerdes. Sé lo que debo hacer, pero todo a su
debido tiempo.
Taehyung asintió y pegó sus labios al cuello de Jungkook, haciendo que éste tragara
saliva pesadamente. Su cuerpo se había tensado completamente.
—  Ya puedes irte Kookie. —Ronroneó en su oído. —Te veo la próxima semana,

pequeño.
— A-adiós Taehyung. — Tartamudeó Jungkook.
Se zafó de su agarre con suavidad y lentamente se dirigió a la salida, cerrando la
puerta detrás de él en completo silencio. Los dos chicos quedaron solos.
— Eres asqueroso. — Dijo Yoongi viendo a Taehyung.
— Como si tú no quisieras hacer esas cosas con
c on el tuyo.
— Tengo algo que se llama control.
— Y todo ese control vas a perderlo de una sola cuando te sueltes.
— ¿Vas a seguir diciéndome qué hacer?
 

Taehyung soltó una pequeña risa y se levantó de la silla. Se acercó a la puerta y


observó a Yoongi a través de su hombro.
— Te veo en la casa.
 Jungkook mientras tanto caminó por los pasillos con la mirada
m irada baja, rogando para
pa ra
que nadie apareciera. Agarró su mochila y se la colocó en sus hombros para dirigirse
a la salida, sin embargo se detuvo al ver a Jimin en una esquina llorando débilmente.
— Jimin... estás llorando. —Susurró Jungkook acercándose a él.
 Jimin levantó
lev antó la mirada y le mostró la palma de sus manos
ma nos que se hallaban rojas.
ro jas.
Algunas marcas más rojizas que otras, unas inclusive blancas o moradas.
— Yoongi me azotó con su regla. —Habló con ojos llorosos.
 Jungkook se tapó su boca y se colocó frente a Jimin rápi
rápidamente.
damente. Se sentó de rodillas
frente a él y besó delicadamente sus manos, Jimin soltó un chillido de dolor.

—Lo siento. —Se disculpó Jungkook. — ¿Te hice daño?


—Arde... —Susurró Jimin.
 Jungkook apretó sus labios y bajó su mirada.
— Todo esto es mi culpa. —Susurró el más pequeño. —De no ser por mí, nada de
esto habría pasado. Nunca debiste juntarte conmigo.
— No, no digas eso Kookie. Jimin lo abrazó. —Somos amigos, mejores amigos y no
te dejaré solito nunca.
— ¿Me lo prometes?
— Lo juro Kookie.
Ambos amigos se mantuvieron abrazados durante un rato. Sabían que ninguno de
ellos se libraría de sus respectivos abusadores, pero no podían hacer mucho al
respecto. Jimin quería decirle a su madre, pero le asustaba lo que le pudieran hacer
a Jungkook.
Los tenían a ambos bajo la amenaza de que si uno abría la boca, sería el otro quien
pagaría. Así colocaron un enorme peso en ambos, una promesa que por más que
quisieran no podían romper. Uno buscaría la salvación y el otro pagaría.

Una cruel y fría manipulación por niños de tan solo


sol o diez años.
 

— Tengo que irme a casa,


ca sa, Jimin. ¿Nos vemos mañana?
 Jimin asintió y le sonrió a Jungkook tristemente. Ambos nuevamente se abrazaron
con fuerza, tratando de encontrar un poco de consuelo por la terrible pesadilla que
estaban viviendo juntos. Pero era mejor sufrir con alguien a sufrir solos.
 Jungkook se separó de Jimin
J imin y le hizo una seña de despedida con la mano. Jimin se
mantuvo sentado esperando a su madre. Se secó sus lágrimas y después de unos
minutos, ella apareció.
— ¡Mami!
 Jimin corrió hacia la nombrada y la abrazó con fuerza, evitando que
que viera sus manos
manos
que ya no estaban tan rojizas como hace rato. Necesitaba sentirla, sentir su amor.
— Mi amor. — Besó con fuerza sus mejillas. — ¿Cómo te fue hoy?
— Muy bien mami. — Jimin le sonrió tiernamente olvidando por completo su dolor.

— Me alegro. — Su madre sobó su cabeza. — Compré pizza para cenar hoy.
— ¡Pizza!
La señora Park abrazó a su hijo mientras ambos se dirigían al coche.
 Jimin y Jungkook estaban inscritos en las actividades escolares, ambos apuntados en
artes. Salían hasta la tarde donde ambos esperaban una o dos horas en lo que
llegaban sus padres. Horas que se transformaban en el mismísimo infierno.
En esa hora era cuando Taehyung y Yoongi iban a darle una visita dos veces a la
semana.

 Jimin dejó de pensar en ambos chicos y ocultó sus manos debajo de sus piernas,
escuchando a su madre parlotear de unas cosas que apenas comprendía. Supuso que
estaría hablando por teléfono o contando alguna aburrida anécdota del trabajo.
 

|03

 Jimin se encontraba sentado junto a Jungkook debajo del árbol en el que siempre
descansaban. Jungkook devoraba una barrita mientras que Jimin solo jugaba con sus
pequeños dedos. Levantó la mirada y soltó un triste suspiro al ver a Yoongi y a
Taehyung riendo juntos.
— ¿Por qué entre ellos se tratan bonito? ¿Por qué no con nosotros? —Preguntó Jimin
en voz baja.
 Jungkook dejó su barrita para ver a ambos chicos.
—  Porque son primos, pero viven en la misma casa. —Explicó Jungkook
tímidamente.
— ¿P-primos? — Jimin lo observó sorprendido.


con Por
su parte de sudebido
hermana mami.a— Prosiguió
unos Jungkook.
problemas —La mami
de dinero. de Taehyung
Su hermana se mudó
en la madre de
Yoongi vive con ella, el papi de Yoongi y él.
— ¿Cómo sabes todo eso Kookie? —Preguntó Jimin sorprendido.
— Me lo contó mi papi... — Jungkook jugó con sus dedos. — A mi papi le agrada la
madre de Taehyung.
— Pero si tu papi se lleva bien con la mami de Taehyung, ¿por qué Taehyung es
malo contigo?

 Jungkook negó con


volvió la mirada su cabeza
a los chicos.suavemente y susurró
Yoongi estabasusu rró en voz
diciéndole bajaalun
algo "noaloTaehyung,
oído sé". Jimin
debió ser algo gracioso porque el castaño soltó una agradable risa y le dio un
pequeño empujón a Yoongi.
Los menores siguieron debajo de ese árbol, platicando y olvidando por un momento
que el peligro los estaba rodeando, viéndolos fijamente. Taehyung y Yoongi
observaban atentos a los menores y sus movimientos, viendo cómo se agarraban a
veces las manos y se sonreían, reían, bromeaban y jugaban entre ellos como dos
 buenos amigos.
Yoongi alzó una ceja disgustado. Definitivamente ver a Jimin sonreír era de las cosas
co sas
más repugnantes que había visto en su corta vida. Ver a Jimin llorar era arte, aquello
 

si era hermoso, le encantaba su mirada de miedo, verlo temblar y sus ojos


humedecerse. Le encantaba ver sus labios temblar y suplicar que frenara.
Le gustaba ver a Jimin sufrir... no reír.
re ír.
Por su lado, Taehyung también se enojó al ver la sonrisa de Jungkook. No
exactamente porque le pareciera desagradable, de hecho se le hacía malditamente
tierna y le enojaba que esas sonrisas no fueran para él. Pero aun así había algo que
lo enfadaba aún más y era ese maldito niñato Park. Le estaba quitando a su pequeño
y eso no le gustaba. No le gustaba para nada.
Dirigió la vista a Yoongi quien lucía completamente neutro, pero viendo más de
cerca, podías ver sus pupilas temblar, mostrando exasperación. Sus dedos se movían
por todo su pantalón, apretando la tela y sus nudillos que se tornaban blancos.
Yoongi solo hacía eso cuando se estaba controlando para no explotar. Eso significaba
que estaba muy molesto o disgustado, aunque una cosa llevaba a la otra tarde que
temprano.
— ¿Están sonriendo mucho, no crees? — Preguntó Yoongi con cierta molestia en su
voz.
El grupito de Taehyung observó a Yoongi. Hoseok observó fijamente a Baekhyun y
ambos se alejaron un poco. La verdad era que los tres amigos de Taehyung estaban
aterrados de su primo, decían que era escalofriante y que parecía un loco. Era muy
violento, no iba a negarlo. Se pasaba a veces de la raya pero tenía una mente maestra,
una mente privilegiada que usaba para manipular, chantajear, confundir, mentir y
herir, siempre usando los planes más enfermos, usando la psicología subconsciente
de la persona. Era aterrador para alguien de su edad.
Pero a Taehyung le parecía admirable y no aterrador como a sus amigos.
— ¿Vamos a golpearlos un poco? — Preguntó Taehyung sonriendo.
Yoongi negó con la cabeza antes de sonreír también.
— Déjalos que crean que están a salvo. — Yoongi jugó un poco con sus dedos. — 
Cuando bajen la guardia les llegaremos por la espalda.
Taehyung sonrió ante la idea. Observó nuevamente a Jungkook quien tenía la boca
abierta y Jimin se encargaba de darle comido con la boca. Mordió su labio para no
enfadarse más de lo que ya estaba. ¿Por qué Jungkook si se dejaba tocar así por
 Jimin?
 

En su mirada se veía claramente su enojo pero aquella sonrisa suya le daba un


aspecto más tranquilo. Incluso para sus amigos, Taehyung no era tan "loco" como
aparentaba. Era más bien berrinchudo y explosivo, descuidado y llevándose por sus
impulsos.
Hasta Yoongi parecía el "normal" junto a Taehyung y tranquilo. Por lo general era el
primo menor quien mostraba aquella personalidad descontrolada, celosa y
 berrinchuda sin importarle lo que dijeran los demás. Pero Yoongi no, él era muy
reservado, moviéndose como una sombra.
Tenía sus razones para serlo y la primera era para pasar desapercibido. Aunque ya
todos sabían quién era él y le tenían mayores. Ese miedo había crecido después de
que hizo renunciar a tres profesoras que enloquecieron con él. Nunca se supo qué
pasó dentro de esas aulas, pero las profesoras salían corriendo, algunas llorando y
suplicando su renuncia.
Pero la madre de Yoongi se negaba a creer que había algo malo en su hijo. Ignoró
por completo al colegio y sus recomendaciones de estudios psicológicos y dejó a
Yoongi como estaba, importándole poco. Para ella Yoongi era perfecto sin importar
qué, aunque estuviera enfermo o fuera ligeramente diferente a los demás alumnos.
— Jimin luce tan bien de rojo. — Susurró al verlo con su sudadera.
Lo imaginaba. Tenía muy claro lo que haría con Jimin. Cada año empeoraría las
cosas, cada año aumentaría su nivel de agresividad, dando pequeños pasos antes de
llegar a su verdadero objetivo.
Esperaría pacientemente. Cuando llegara el día, desquitaría todo su ira y
enfermedad en Jimin. Cumpliría sus más mórbidas y grotescas fantasías, sus juegos
más sádicos, sus pensamientos grotescos. La sangre lo llamaba a gritos, suplicando
abrir la piel del menor para tornarla carmesí.
 Jimin era hermoso, de piel perfecta, blanca, pura y virgen. Yoongi se relamía sus
labios pensando en lo bella que sería la sangre resbalando por su piel. Pensaba en
cómo abriría sus lindos brazos o lindo cuello, como le enterraría clavos quizás para
colgarlo en su pared como una obra de arte.
No, ¡qué va! Jimin merecía algo mejor que ser colgado como una vieja prenda.
Quizás lo despellejaría para quedarse con su hermosa piel, o extraería sus ojos para

guardarlos en su
con su sangre cofre
haría underetrato
objetosdepreciados.
él en un Quizás
hermosololienzo,
dejaría quizás
atado aarrancaría
una paredsuy
 

corazón y lo colocaría en un collar... las posibilidades que cruzaban su mente eran


infinitas. No desperdiciaría ninguna.
— Vamos, es hora de volver a clases. —Taehyung lo jaló del brazo sacándolo de sus
enfermizos pensamientos.

Yoongi asintió y ambos chicos se alejaron.


 Jimin se levantó del árbol y ayudó a Jungkook a levantarse
levan tarse también, ambos amigos
se sonrieron mutuamente mientras se dirigían alegres al salón de clases.
cl ases.
— Quizás un día puedas venir a mi casa, Kookie. —Le susurró Jimin para que la
profesora no lo escuchara.
— S-sería divertido. —Susurró Jungkook con sus mejillas enrojecidas.
— Podemos jugar con mis juguetes o con la consola. Mami podría pedir pizza y te
quedarías a dormir. Veríamos películas y nos acostaríamos muy tarde. —Siguió
 Jimin entusiasmado.
 Jungkook esbozó una tierna sonrisa y asintió.
— Le diré a mi papi, creo que aceptará. — Jungkook se mostró emocionado.
 Jimin le devolvió la enorme sonrisa, haciendo dos medias lunas con sus ojos.
 Jungkook rió en voz baja y comenzó a anotar lo que la profesora había escrito en la
pizarra. Jimin también hizo lo mismo. Balanceaban sus pues puesto a que las sillas
eran aún algo grandes para ellos. Jimin hacía pequeños garabatos en su cuaderno y
cuando terminaba observaba a Jungkook, deteniéndose en la letra del menor que era
 bastante bonita, casi de chica. Jungkook por su lado solo se limitaba a ver la pizarra

o a golpear su lápiz en su cuaderno mientras mordía sus uñitas.


El timbre sonó informando que ya podían salir. Jungkook y Jimin suspiraron
aliviados: hoy no tenían actividades escolares así que no serían torturados. Salieron
alegres del salón mientras platicaban de lo que podían hacer en la casa de Jimin. Se
dirigieron a la salida, nerviosos de que sus padres se conocieron finalmente.
 Jungkook se sentó junto a Jimin a esperar para eso.
— ¡Jiminnie!
 Jimin levantó la vista y esbozó una sonrisa al ver a su mami acercarse. Jungkook
también sonrió, la mujer lucía agradable y era muy bonita: tenía el cabello rubio
 

ligeramente ondulado, unos ojos enormes algo maquillados y piel muy blanca. Era
increíblemente femenina, guapa y joven.
— Mami. — Comenzó Jimin. — Él es Kookie, el amigo del que te conté.
— ¡Hola Kookie! — Saludó animada la mami de Jimin. — Mi hijo me ha contado

mucho de ti, es un placer conocerte finalmente.


 Jungkook bajó la mirada completamente rojo.
— M-mucho gusto señora Park. —Susurró tímidamente.
Otro hombre se acercó bajando de un coche negro. Portaba un traje, su cabello
ligeramente ondulado y pelirrojo algo despeinado. Era muy galán, piel casi canela y
mirada algo misteriosa, pero al mismo tiempo mostraba seguridad. Esbozó una
sonrisa la ver a Jungkook y se acercó a él.
— Kookie. —Lo llamó.

 Jungkook volteó hacia atrás


at rás y corrió a abrazar a su padre. Jimin y la señora Park se
acercaron.
— ¡Mira papi, él es Jimin! —Dijo emocionado Jungkook mientras lo soltaba para
acercarse a él.
— ¿Así que tú eres Jimin? —El hombre se puso en cuclillas. — Kookie me ha hablado
mucho de ti, eres igual de tierno como me ha dicho. Incluso más.
— ¡Gracias señor Jeon! —Exclamó Jimin entusiasmado.
— Venga, choca campeón. —El padre de Jungkook colocó su puño, Jimin lo chocó

feliz. El señor Jeon sonrió de forma adorable y coqueta.


 Jimin y Jungkook se observaron
o bservaron sonrientes. El señor Jeon se levantó y extendió su
mano para estrecharla con la señora Park.
— Jeon Ji-yong. —Dijo con una cálida sonrisa.
— Park Chae-rin. —Contestó ella también sonriente.
Ambos se mantuvieron un poco la mirada, Jimin y Jungkook se observaron entre
ellos y alzaron y bajaron sus cejas repetidas
re petidas veces.
— Oh, umh. —Reaccionó finalmente el padre de Jungkook. — ¿Quieren que los lleve
a casa? No causaría ningún problema, es un placer conocerla.
 

— Es muy amable de su parte, señor Jeon. Igualmente es un placer conocerlo. —


Contestó la madre de Jimin sonriendo. —Pero como vengo del trabajo me tocó sacar
coche, pero es muy amable de su parte.
— Dígame Ji-yong, no se preocupe. —Él asintió con una sonrisa.

— ¿Mami? —Interrumpió Jimin antes de que su madre hablara.


— ¿Sí, amor? —Preguntó Chae-rin.
 Jungkook asintió cuando Jimin lo observó, ambos chicos se dirigieron a los adultos.
— Kookie y yo queríamos saber si podría venir a casa este viernes y quedarse a
dormir. Así podemos jugar. —Comenzó Jimin penosamente. —Claro, si usted está
de acuerdo señor Jeon.
Ambos chicos observaron a los adultos con un puchero y ojos de cachorros
abandonados. Sus padres sonrieron enternecidos por la escena. Se observaron entre
ellos y Ji-yong agarró una pequeña tarjeta que le entregó a Chae-rin.
— Aquí está mi número, podríamos ponernos de acuerdo de ese modo. —Sonrió.
—  ¡Claro! —Su madre agarró la tarjeta y sonrió igualmente. —Estaremos en
contacto.
Y después de una pequeña conversación, ambas familias se despidieron con alegría.
 Jimin observó a su madre qu
quee tenía un
un pequeño sonrojo en sus mejillas. No le prestó
mucha atención a aquello, observó por la ventana del coche con una sonrisa al ver a
 Jungkook desaparecer agarrado de la mano de su padre.
— Jungkook es muy lindo, ¿verdad mami? — Preguntó el menor.
— Oh sí, es adorable. — Contestó su madre. — Tiene buenos genes.
— ¿Genes? — Repitió Jimin confundido.
—  Nada cielo. —  La señora Park negó divertida y observó a Jimin a través del
retrovisor.
Ah, el pobre Jimin no entendía nada.
 

|04

—  Escuché que los enanos estarán este fin de semana juntos. —  Dijo Taehyung
mientras rasguñaba sus dedos mostrando exasperación.

— Son amigos, ¿qué esperabas? — Preguntó Yoongi también de mala gana.


— Nada, solo decía. — Taehyung dejó en paz sus manos y observó el techo.
Ambos chicos se hallaban acostados en la cama de Yoongi, pero pese a que la cama
era muy grande, ellos estaban bastante juntos. Era normal para ellos, más que
primos, eran hermanos.
Yoongi dejó de perderse en sus pensamientos y observó a Taehyung quien tenía su
nariz ligeramente fruncida.
— No deberías ser tan posesivo. — Yoongi esbozó una sonrisa gatuna. — El cerdito
no le hará nada a tu pequeño, créeme.
Taehyung rodó los ojos y bufó molesto.
— Quería jugar con él hoy. — Dijo. — Pero como se fueron a casa de Jimin, no se
quedó a la golpiza. Eso me molesta.
Yoongi soltó una fuerte carcajada y negó con su cabeza, su primo era todo un caso
de bestia fuera de control. Eso lo divertía y preocupaba al mismo tiempo, ¿pero qué
iba a hacerle?
Taehyung agarró una libreta en la mesita junto a él y comenzó a hojearla, la mayoría

de las páginas
garabatos mejorestaban
dicho. ocupadas por notas incomprensibles o uno que otro dibujo,
— ¿Se supone que esto es tu diario? — Preguntó Taehyung alzando una ceja.
Yoongi le arrebató el objeto y lo colocó de su lado, Taehyung soltó otro bufido y se
cruzó de brazos.
— No te comprendo Yoongi. — Dijo Taehyung mientras colocaba sus brazos detrás
de su nuca y se apoyaba en ellos como si fueran una almohada. — Todo el colegio
te teme, haces que la gente tiemble en tu presencia, y realmente casi nunca haces
nada. Te lo digo como primo y hermano, me atrevería a decir que eres más bueno
 

que el pan en realidad y muy tranquilo. No eres alguien de quien realmente


deberíamos temer.
Yoongi se mantuvo en silencio escuchando las palabras de su primo.
— Aún... — Susurró en voz baja el pelinegro.

— ¿Perdón? — Preguntó Taehyung mientras lo observaba.


— Nada, nada. ¿Quieres jugar Resident Evil?
— Watch Dogs es mejor.
Yoongi rodó sus ojos por novena vez en el día debido a Taehyung.
Tae hyung. Su primo se sentó
en el piso mientras Yoongi iba a prender la pantalla y colocaba el juego
jue go mencionado
anteriormente, Taehyung esbozó una sonrisa.
— Eres el mejor.
Yoongi prendió los dos controles y le dio uno a Taehyung antes de irse a sentar con
él. Estaban seleccionando la partida cuando fueron a tocar a su puerta. Antes de que
preguntaran quién era, la puerta se abrió y la madre de Taehyung apareció en el
marco de la puerta, les dedicó una linda sonrisa.
— ¿Qué hacen niños? — Preguntó ella.
— Vamos a jugar un rato, ma. — Habló Taehyung.
— ¿Va a salir a algún lado, tía? — Preguntó Yoongi al ver a la hermana de su madre
tan arreglada y maquillada.
— En efecto. — Dijo ella sonriente. — Saldré a cenar con el señor Jeon.
Yoongi y Taehyung se vieron mutuamente.
— ¿Pero Jungkook no está con Jimin? — Preguntó Taehyung alzando una ceja.
— Por eso mismo, cielo. Como Jungkook no está iré a cenar con él a su casa.
— Bueno, ma. Diviértete.
— Cualquier cosa está aquí la mami de Yoongi. — Siguió. — Yo regreso tarde, se
cuidan mucho, ¿bien?
Ambos chicos asintieron y su madre salió cerrando la puerta detrás de ella.
 

— ¿Si sabes que tu madre se tira al padre de Jungkook, verdad? — Preguntó Yoongi
sonriendo.
— Eres asqueroso e increíblemente perturbador. — Taehyung hizo una mueca de
repugnancia.

—  Bueno,
imitar a tu tú eres el urgido en dejar mordidas en Jungkook. No estás muy lejos de
madre.
— Cállate. — Taehyung rodó sus ojos. — Además, entre hombres no se puede tener
sexo, no seas idiota, no tenemos vagina.
Yoongi observó a Taehyung, el menor lo observó con una ceja alzada ante la mirada
de burla y asco que le había dedicado Yoongi.
—  ¿Qué? Es la verdad. —  Taehyung alzó sus hombros y volvió la mirada a su
pantalla.
— ¿Eres realmente tan imbécil?
— ¿Y ahora por qué?
Yoongi negó con la cabeza y volvió a ver la pantalla.
— Por nada. Déjalo Taehyung.
Taehyung pensó en insistirle a su primo, pero prefirió no hacerlo, quizás realmente
no se quería enterar de lo que había querido decir. Aun así, su mente comenzó a
divagar acerca de lo que había dicho. Hasta donde él sabía, no se podía tener
relaciones entre hombres.

Es decir... ¿cómo?
Su mente solo había procesado tetas gigantes, vaginas y mujeres sensuales a través
de su pantalla, porque sí, le gustaba el porno. A veces hasta lo veía con Yoongi, pero
su primo era bastante arisco y solo se limitaba a hacer muecas de disgusto o a criticar
a la mujer diciendo que parecía perra en celo, o que no entendía como soportaba
toda esa silicona, haciendo comentarios del estilo. A Taehyung se le bajaba la
calentura de tan solo escuchar a su primo, así que mejor comenzó a verlo por su
propia cuenta. Así estaba más a gusto y a salvo de los comentarios nada sexys de
Yoongi.
Volvió al juego, llevaba la ventaja, como siempre. Aquello le irritaba a Yoongi pero
aún seguía jugando, aunque soltando maldiciones... pero seguía jugando.
 

— Gané nuevamente. — Taehyung sonrió victorioso.


— Ah, felicidades. — Contestó Yoongi de mala gana.
— Oh, no comiences de gruñón,
gr uñón, puedo regalarte uno de mis juguetes si gustas.
Yoongi soltó una risa seca ignorando el comentario de su primo.
Dejó que Taehyung jugara una partida él solo, se limitó a encerrarse en su mundo
mental y divagar. La cara de Jimin aparecía frente a él, con sus ojos llenos de
lágrimas y sus pequeños quejidos de súplica para que Yoongi dejara de azotar sus
manos con la regla, empujarlo o patearlo.
No entendía cómo podía ser tan marica, ni siquiera le pegaba tan fuerte. Bueno, era
cierto que a veces dejaba marcas pero nada de otro mundo. Hasta Jungkook
aguantaba más que él.
Bueno, Jungkook sufría de humillación más que nada. Taehyung realmente
disfrutaba avergonzándolo y humillándolo públicamente, de todas las formas
posibles.
Yoongi... aún estaba buscando bien qué le parecía más atractivo; si jugar con la
mente de alguien o con su cuerpo. Ambos sonaban muy bien, pero aún no hallaba
la manera de juntarlos. Quizás cuando fuera más grande pudiera
p udiera darse una idea.
Siempre era así...
"Cuando seas más grande."
Esbozó una pequeña sonrisa y lamió sus labios.

Ah, el pequeño detalle era que cuando fuera más grande, nada ni nadie lo
detendrían.

— ¡Gané! — Jungkook esbozó una sonrisa y alzó sus manos.


 Jimin soltó
soltó un suspiro antes de reír, era la sexta vez que Jungkook le ganaba jugando
memoria. Pero no lo culpaba, Jimin tenía pésima memoria y se distraía con mucha
facilidad.
— Eres muy bueno Kookie. — Jimin sonrió tiernamente.
 

 Jungkook sonrió con orgullo y ayudó a Jimin a guardar


g uardar las cartas. Llevaban toda la
tarde jugando a los dinosaurios y memoria, era divertido. Ambos tenían una gran
imaginación y disfrutaban corriendo por toda la casa fingiendo que iban a buscar
comida o huyendo de cazadores,
cazador es, inclusive imaginaron que salvaban a una princesa
transformándose repentinamente en príncipes.

La madre de Jimin los observaba con excesiva ternura. Jungkook era muy tímido,
pero no dejaba de ser adorable, inclusive Jimin lo había apodado como "conejito"
debido a que decía que se parecía a uno, uno muy bonito, tierno y esponjoso.
— ¿Qué hora es Jiminnie? — Preguntó Jungkook después de un momento.
— Las siete, aún no es muy tarde. — Dijo Jimin viendo su despertador. — Podemos
decirle a mamá que vaya pidiendo la pizza para que la comamos mientras vemos
una película.

 Jungkook asintió repetidas veces bastante sonriente. Ambos salieron del cuarto de
 Jimin y bajaron las escaleras, inmediatamente Jungkook volvió a ponerse tímido,
agachando la cabeza cuando la mamá de Jimin
J imin los vio, se tornó completamente rojo
y jugó con sus manitas.
—  Mami, ¿crees que ir pidiendo la pizza por favor? —  Pidió Jimin con su
encantadora sonrisa. —  Así Kookie y yo podemos comerla mientras vemos una
película.
—  Ya la pedí, cielo. —  Su madre esbozó una tierna sonrisa. —  Supuse que no
tardarían en volver a sentir hambre nuevamente.
— G-gracias s-señora Park. — Balbuceó Jungkook.
— Oh Jungkook, eres un sol. — Dijo Chae-rin riendo. — Puedes decirme Chae si
gustas, no es necesaria tanta formalidad.
Sobó la cabeza de Jungkook, haciendo que se tornara cada vez más rojo, parecía un
tomatito. Jimin esbozó una sonrisa y agarró a Jungkook del brazo.
— Ven, vamos a ver qué película vamos a ver.
 Jungkook se inclinó ante la mamá de Jimin antes de subir nuevamente al cuarto.
 Jimin prendió la televisión y entró a Netf
Netflix,
lix, Jungkook se sentó en la cama viendo
v iendo
 

fijamente la pantalla. Ajustó sus gafas redondas y mantuvo la vista fija en la


aplicación.
— ¿Quieres ver una de terror? — Preguntó Jimin.
 Jungkook asintió.

— ¿El aro? — Jimin sonrió con malicia.


— B-bueno. — Jungkook no iba a demostrar que estaba aterrado.
 Jimin esbozó una tierna sonrisa y se fue a sentar junto a Jungkook. Inevitablemente
observó los brazos de su amigo cuando se quitó la sudadera y vio que tenía una
extraña marca en el antebrazo, hizo una extraña mueca.
— ¿Qué te pasó? — Preguntó Jimin.
— Nada. — Mintió Jungkook mientras se tapaba.
— Kookie... ¿eso te lo hizo Tae?
 Jungkook inmediatamente bajó la mirada, Jimin apretó sus labios y se acercó a él
para abrazarlo. Jungkook comenzó a jugar con sus manos.
— ¿Por qué comenzó esto, Kookie? ¿Por qué Tae es así contigo?
 Jungkook observó a Jimin antes de bajar nuevamente la mirada, frotó nervioso su
nuca y soltó un pequeño suspiro mientras balanceaba sus pies.
— Todo comenzó cuando se mudaron aquí, la mamá de Yoongi, su papá, la mamá
de Taehyung y ellos. — Comenzó Jungkook. — Papi se encontró a la mamá de Tae
en el supermercado, yo iba con él.
 Jimin se acomodó junto a él para prestarle total atención a la historia.
— Taehyung iba con ella y me veía mucho, me sentí nervioso. Ya sabes cómo soy.
— Suspiró. — Mi papá y su mamá comenzaron a platicar cada vez más y durante el
verano estuve en su casa a veces, pero jamás les hablaba. Yoongi me comenzó a
molestar por ser tímido y Tae también.
 Jimin parpadeó varias veces.
— Cuando entraron a la escuela siguieron molestándome... — Habló en voz baja. — 
 

Yoongi y Taehyung se hicieron amigos de Jackson, que era el problemático y malo


de la escuela y de su mejor amigo BamBam. Entre los cuatro me siguieron
molestando.
— ¿Y por qué no dijiste nada? — Preguntó Jimin.

— Fue Yoongi.
enfadaran entreÉlellos.
me dijo que si los
Me recordó acusaba
que haría
mi mami quemuerto
había mi papáy que
y la papi
mamá de Taeser
merecía se
feliz y que acusándolos le quitaría esa felicidad porque... —  Sus ojos se
humedecieron. — Porque papi quiere a la mamá de Tae.
— ¿Eso te dijo Yoongi? — Lo observó sorprendido.
 Jungkook asintió aun viendo las colchas de la cama.
—  Cada vez que trataba de tener un nuevo amigo, Taehyung me lo quitaba, se
encargaba de hacerme sentir mal y los trataba feo. Se cansaban y se alejaban de mí.
Eso fue durante el primer año que estuvieron aquí, al segundo año se unieron
Hoseok y Baekhyun al grupito.
— ¿Y ellos por qué? — Jimin alzó una ceja. — Hobi... Hobi parece lindo.
— Lo es. — Jungkook hizo una triste sonrisa. — Pero tiene demasiado miedo de
Yoongi y Taehyung, prefirió hacerse su amigo a arriesgarse a que lo molestaran
también.
— ¿Baekhyun también tiene miedo?
— Todos en realidad, pero Baekhyun es el mejor amigo de Tae. Por eso se unió.
— Y por eso todos ellos te tratan feo.
 Jungkook asintió tristemente, Jimin comenzó a jugar con su labio inferior con sus
dedos mientras pensaba en por qué harían algo así. ¿Con qué propósito? Jungkook
no era una mala persona, era lindo, bastante bueno. ¿Por qué molestarlo?
— Y Yoongi... — Comenzó Jimin.
— Él controla todo, pero Taehyung es el que lo ayuda.
— ¿Pero por qué le tienen tanto miedo?
— Porque Yoongi es muy malo, Jimin. Yoongi
Yoo ngi es muy malo.

 Jimin notó el miedo con las cuales aquellas palabras salieron de su boca.
 

—Tuvo una pelea el año pasado e hirió a su compañero, lo tuvieron que mandar al
hospital. Todo su grupo de amigos fue por Yoongi y él acabó con todos, uno por
uno.
 Jimin abrió su boca muy grande, tenía ganas de preguntar más pero Jungkook
agarró su mano evitando que siguiera hablando.
—  Jimin...—
Jimin...—  Comenzó Jungkook. —  Prométeme que si Yoongi te hace algo muy
malo, vas a acusarlo.
— Pero Kookie, en ese caso tú...
—  Lo sé. —  Lo interrumpió con una triste sonrisa. —  Pero al menos para ti se
acabará.
 Jimin observó fijamente los ojos de Jungkook.
— Prométetelo Jimin, hazlo. Por favor.

 Jimin colocó su mano encima de la de Jungkook.


— Lo prometo... solo si tú prometes lo mismo.
 Jungkook abrió la boca para hablar pero la cerró inmediatamente. Lamió sus labios
con lentitud mientras desviaba la mirada. No quería que Jimin pagara, pero la
manera en la cual se lo había pedido no le dejaba otra opción. Eran un equipo,
mejores amigos.
Y si caerían, caerían juntos.
Y si se liberaban, se liberaban juntos.

— Lo prometo. — Susurró Jungkook viéndole fijamente a los ojos.


ojo s.
Se sonrieron estrechando sus manos.
Ahora el pacto estaba sellado.
 

|05

— Park, enserio eres algo idiota a veces. — Jungkook hizo una mueca.
— Uhm, mira quien lo dice. — Jimin le sacó la lengua.
— Te dije que mi idea era mejor.
— Cállate Jeon.
Ambos se encontraban en la clase de arte tratando
tr atando de hacer un retrato. Solo que Jimin
se le había ocurrido hacerlo con acuarelas mientras Jungkook optó por lápiz y blanco
y negro. Ahora lo que sea que habían intentado dibujar no era más que machas y
pequeñas deformidades.
Bueno, no tan así pero no se lograba
log raba ver que era.
— ¡Pero mira Kookie! — Jimin volvió a su tono infantil. — ¡Está bonito!
 Jungkook se dio una palmada en la cara.
— Podemos decir que son hadas, o pequeños seres mágicos. Como los que veíamos
en mi libro.
— Jimin, teníamos ocho años.
— ¡Ay Kookie, no seas así! — Jimin hizo un puchero adorable. — Puedo convencer
a la profesora de que nos suba la nota si es necesario.

 Jungkook negó con su cabeza y soltó un suspiro. Los pequeños ya no tan pequeños
ahora tenían diez años. Varias cosas habían cambiado en dos años,
a ños, y muchas seguían
igual.
 Jungkook, por ejemplo, se había vuelto un poco más serio y hasta cierto punto,
apático. Pero Jimin seguía siendo un adorable niño sonriente, tratando de defender
a las malas personas y hallando algo bueno en ellas, y si no, se encargaba de
encontrarlo.
— No pasa nada, de todos
to dos modos solo es un dibujo. — Jungkook rió levemente.
 

 Jimin abrazó fuertemente a Jungkook, el menor soltó una risa y sobó su cabeza.
Observaron la hora y vieron que el timbre ya había sonado, se vieron
v ieron entre ellos. La
mirada de Jungkook oscureció un poco e inmediatamente bajó la mirada.
— ¿Promesa? — Preguntó Jimin tomando su mano.

— Promesa. — Dijo Jungkook apretándola.


Ambos asintieron levemente, le entregaron el dibujo a la profesora y agarraron sus
mochilas para salir de la clase. El salón se vació rápidamente pero ellos aun así
esperaron un poco antes de salir.
Dieron un paso afuera cuando Jimin dejó de sentir a Jungkook bruscamente.
Observó a su izquierda y vio que Jungkook había sido jalado por Kim Taehyung y
ahora lo tenía acorralado entre sus brazos. El mayor barrió a Jimin con la mirada
antes de pegar al pequeño Jungkook a él con mucha más fuerza.
— Tardaste Kookie. — Dijo Taehyung con burla.
— Perdón...
 Perdón...—
— Murmuró Jungkook bajando la mirada.
 Jimin tragó saliva y retrocedió lentamente, Jungkook le dedicó una triste sonrisa
antes de hacer una mueca de dolor. Taehyung había comenzado a pellizcar con
fuerza sus brazos y a enterrar sus dedos en sus costados. Jimin se lanzó hacia él para
decirle que se detuviera, pero una fuerte mano le agarró el brazo jalándolo hacia
atrás.
Trató de zafarse de aquello brazos, revolcándose. Pero solo era arrastrado hacia
atrás, viendo la imagen de Jungkook y Taehyung hacerse más lejana con cada
segundo. Se revolcó nuevamente soltando un quejido de dolor cuando fue aventado
 bruscamente dentro de un aula.
Trató de reincorporarse pero obtuvo un fuerte puñetazo que le hizo tambalearse
hacia atrás tomando su barbilla, sangre había comenzado a salir de su labio.
—Yoongi... — Suplicó.
El mayor no transmitió nada a través de su mirada, jaló la mochila de Jimin y la
aventó lejos.
— Siéntate. — Ordenó.

 Jimin apretó ysus


nuevamente ojos con
se sentó en lafuerza liberando
silla con la miradaunbaja.
parYoongi
de lágrimas, abrió
se colocó susa ojos
frente él y
 

apoyó sus manos en la mesa inclinándose levemente hacia Jimin. El menor levantó
la vista lentamente.
— Tus manos. — Ordenó Yoongi con una vil sonrisa.
 Jimin negó con la cabeza repetidas veces con temor, Yoongi lo agarró de la camiseta

yy le clavó fijamente
colocarlas sobre lalamesa.
mirada. Jimin
J imin tembló antes de sacar las manos de sus bolsillos

Yoongi esbozó una sonrisa y observó las manos de Jimin. Sus nudillos estaban rojos,
inclusive faltaba un poco de piel en el nudillo de su dedo anular izquierdo, las
palmas de las manos tenían unas cicatrices aún con costras o marcas rojizas que
lucían bastante dolorosas. Pasó su vista a sus brazos, aun marcados, finas líneas
 blancas mostrando unas cortaduras que le había
había hecho antes de salir de clase el año
pasado.
 Jimin seguía temblando, solo con la mirada de Yoongi, volvía a sentir su dolor
nuevamente.
— ¿Tu madre se ha dado cuenta?—
cuenta?— Preguntó Yoongi fríamente.
— L-le dije que me caí, Yoongi. — Balbuceó Jimin.
Yoongi sonrió y limpió la lágrima resbalando por la mejilla de Jimin.
— Buen chico.
Tomó bruscamente las manos de Jimin, haciendo que el menor soltara un quejido
por el dolor. Introdujo una mano a su pantalón y sacó un pequeño alfiler, Jimin trató
de retirar sus manos pero Yoongi se lo impidió.
Comenzó a sollozar en voz alta, solo vio la punta y supo qué vendría. Yoo
Yoongi
ngi deslizó
el filo por sus manos antes de comenzar a clavarlo lentamente en el nudillo con carne
sobrante de Jimin.
— ¡Yoongi, por favor para! — Suplicó Jimin. — ¡Duele Yoongi, duele!
Yoongi clavó un poco más la aguja, sacándole a Jimin un grito de dolor. SSus
us lágrimas
resbalaban sin control por sus redondas y rosadas mejillas mientras se revolcaba
duramente.
— Ya sabes qué hacer si quieres que pare.
 

 Jimin se zafó del agarre de Yoongi bruscamente


bruscamente y se
se puso de rodillas frente a él. Con
toda la vergüenza del mundo se apoyó en el suelo, inclinándose como si estuviera
haciendo una reverencia.
— Por favor, Yoongi. No me tortures más. — Suplicó. — Por favor, Yoongi. Te lo
suplico.
Un acto increíblemente humillante pero Yoongi sonrió satisfecho, adoraba ver a ese
pequeño a sus pies.
— Levántate. — Ordenó.
 Jimin se levantó tembloroso, aún con las mejillas empapadas en lágrimas. Yoongi lo
empujó suavemente contra la mesa.
— Tuviste suerte porque hoy estaba de buen humor, Jiminnie. — Se burló. — Pero
eso no significa que te dejaré libre.
 Jimin ahogó un
un pequeño grito cuando Yoongi se sentó en la si
silla
lla y lo jaló con fuerza,
fuerza,
sentándolo en su regazo. Jimin inmediatamente se tornó rojo ante la posición y
comenzó a temblar.
— Vamos a ver. — Susurró Yoongi.
 Jimin se tensó con fuerza al sentir los fríos dedos de su Hyung en su cuello, trazando
una línea imaginaria hasta detenerse. Sintió una pequeña presión que le hizo
comprender qué estaba haciendo: le estaba tomando el pulso.
— ¿Tienes miedo, Jimin?—
Jimin?— Susurró.
Esbozó una sonrisa al sentir los latidos de Jimin aumentar, el menor bajó
completamente la mirada y comenzó a temblar conco n más fuerza. Yoongi hizo un poco
más de presión, tocando la tibia piel del menor.
— Contéstame.
Los pulsos aumentaron. Jimin abrió un poco su boca, rogando para que su voz no
saliera temblorosa, o peor aún: no saliera.
— Sí... — Contestó Jimin tembloroso. — T-tengo miedo, Yoongi.
Aquellas palabras le gustaron más de lo que deberían a Yoongi. Se mantuvo
observando a Jimin, quien evitaba a toda costa su mirada y solo observaba el suelo,
 jugando un poco con sus manos.
 

— ¿Quieres jugar a algo, Jimin?


El menor lo observó completamente confundido y sorprendido.
— ¿J-jugar Yoongi?—
Yoongi?— Preguntó Jimin con los ojos muy abiertos.
— Sí, Jimin. Jugar.
 Jimin parpadeó repetidas veces antes de asentir levemente.
— ¿Pero jugar a qué, Yoongi?
Yoo ngi? Tú... ¿por qué querrías jugar conmigo?
Yoongi esbozó una sonrisa, que pese a todo, no dejaba de ser escalofriante y tétrica.
 Jimin se estremeció un poco.
—  ¿Te gustan los animales, Jimin?—
Jimin? —  Preguntó Yoongi mientras lo bajaba de su
regazo.
— Mucho. Me gustan los gatitos y los perritos. — Dijo Jimin tímidamente. —  Yo
quiero un cachorro, pero mi mami dice que nuestro departamento es muy pequeño.
Yoongi lo observó fijamente.
— Y... me gustaría cuidar animalitos de grande. — Prosiguió un poco más animado
 Jimin. — Me gustaría salvarlos des calles y encontrarles
e ncontrarles una casita y una familia que
los quiera mucho y llene de besitos. Y que tengan muchos hermanitos, y comida, y
 juguetitos para que no se aburran.
Yoongi hizo su cabeza de lado y observó con cierta repugnancia a Jimin. ¿Cómo
demonios un mocoso de su edad podía hablar de esa forma tan infantil y estúpida?
— Ya, me vale mierda, ese no es el punto. — Intervino Yoongi cuando Jimin volvió
a abrir la boca.
 Jimin se mantuvo callado, vio a Yoongi acercarse un poco a él.
— ¿Quieres jugar a los animalitos conmigo? — Preguntó el mayor con malicia.
— ¡Sí, Yoongi! — Soltó Jimin haciendo una enorme sonrisa. — Aunque, usted no
puede ser un conejito, Kookie es el conejito.
— ¿Qué?
 Jimin se calló y tornó sus mejillas rojas antes de soltar una
una risa.

— Bien. — Yoongi trató de mantener la paciencia. — En este juego quiero que tú
seas un venado, ¿bien Jimin?
 

— ¿Puedo ser Bambi? Me gusta


g usta Bambi. — Jimin sonrió tímidamente.
— Como sea.
— Claro, Yoongi. — Jimin asintió. — ¿Y tú qué serás?
Yoongi esbozó una sonrisa que le heló la piel a Jimin. Vio que Yoongi se comenzó a
quitar el cinturón de su pantalón, Jimin lo observó sorprendido.
— ¿Yoongi? — Preguntó Jimin preocupado. — ¿Q-Qué haces?
— Te lo explicaré, Jiminnie. — Yoongi se enredó la mitad del cinturón en su mano,
dejando una parte colgando. — Tú serás un lindo venado en una pradera, deberás
estar tranquilo, pastando un poco si quieres, será divertido verte lamer el piso.
 Jimin lo observó confundido.
— Yo seré el cazador, pero como no tengo un rifle, usaré mi cinturón. — Yoongi lo
azotó con fuerza en la mesa haciendo a Jimin brincar. — Y tú deberás correr por toda
el aula para que no te alcance... porque si lo hago... te voy a azotar.
 Jimin retrocedió inmediatamente hacia la esquina de la habitación, sus ojos cargados
de terror y lágrimas nuevamente.
Yoongi azotó nuevamente con fuerza el
e l cinturón contra la mesa con una sonrisa.
— ¿Estás listo para jugar, Jimin?
 Jungkook salió del aula aún con las piernas temblando. Trató de componer su
respiración mientras se alejaba lentamente.
Cuando Taehyung se ponía de posesivo era realmente aterrador, y verlo gritando y
lanzando cosas definitivamente no hizo que mejorara. Por fortuna estaba tan
ocupado maldiciendo y golpeando paredes que se le olvidó pegarle a Jungkook.
El menor salió rápidamente antes de que Taehyung se le ocurriera retenerlo más y
corrió a la salida. Se frenó en
e n seco al ver a Jimin abrazando sus rodillas y observando
con miedo el suelo.
— ¿Jimin? — Preguntó Jungkook acercándose a él.
 Jimin levantó la mirada mostrando claramente que estaba aterrado. Jungkook se
acercó a él y lo abrazó con fuerza, hundiendo su rostro en su cuello. Jimin le
correspondió tembloroso al abrazo.
 

— Ya pasó, estoy aquí. —  Susurró Jungkook abrazándolo con más fuerza. —  Ya
pasó, Jimin...
 Jimin comenzó a llorar en su hombro. Su cuerpo aún seguía dando pequeños
temblores, sintiendo los fuertes azotes en su espalda y piernas, haciéndole aullar de
dolor, suplicando que parara. Yoongi le daba bofetadas diciendo que los animales
no hablan.
Inclusive lo llamó "zorrita", haciéndolo sentir más mierda de lo que ya se sentía.
— Un poco más, Jimin. Solo
So lo aguanta un poquito más...—
más...— Susurró Jungkook.
 Jimin asintió, se acercaban las vacaciones de invierno y podrían librarse un poco de
sus pesadillas. Taehyung no había cambiado mucho con Jungkook... pero Yoongi...
dios, cada año se ponía peor. Cada vez era más difícil para Jimin ocultar sus heridas,
sentía como el pánico lentamente se iba apoderando de él conforme pasaban los días.
Ya no podía dormir bien incluso en las noches.
noche s.
¿Cuánto más aguantaría?
— Ellos se irán. Ellos se irán pronto. — Repitió Jungkook. — Solo aguantemos un
poco más.
 Jimin se separó de Jungkook y le secó las lágrimas.
— ¿C-cómo que s-se van? — Balbuceó Jimin.
— Cuando tengan catorce años van a irse. Y quizás no van a volver... Taehyung y
Yoongi se van con el padre de Yoongi.

— ¿Pero y la mamá de Taehyung está de acuerdo? —Preguntó Jimin abriendo sus


ojos.
— Sí, ella quiere que Taehyung también estudie en al extranjero.
 Jimin parpadeó un poco, sintió un gran molestar en su estómago pero al mismo
tiempo una sensación de alivio.
— Pero todavía faltan dos años para eso, Kookie. — Bajó su mirada.
— Si esto se vuelve más pesado, vamos a decirle a nuestros papás. Recuerda Jimin,
promesa.

 Jimin observó a Jungkook, esbozó una triste sonrisa.


 

— Promesa... —Repitió en voz baja.


Se sonrieron nuevamente antes de agarrarse de la mano y darse un fuerte apretón.
O somos libres o nos hundimos, pero siempre juntos.
Es una promesa.
Su promesa.
 

|06
— ¡Atrapa!
 Jimin reaccionó justo a tiempo para atrapa la pluma que
que Jungkook le había lanzado,
lanzado,
agradeció con una sonrisa y se volteó para seguir prestándole atención a la clase del

profesor.
— Bueno, no es de esperar que sea nuevamente el joven Park quien haya sacado la
nota más alta respecto al trabajo de literatura. —  Dijo su profesor mientras se
acercaba a él entregándole su evaluación, Jimin esbozó una sonrisa. — Felicidades
 joven Park.
 Jimin se sonrojó levemente al ver que estaba a nada de la puntuación máxima.
—  Para alguien de su edad escribe con mucha profundidad y sentimiento, me
gustaría que pasara a leerlo frente al salón. ¿Le importaría?
 Jimin se tornó completamente carmesí.
— Ande, sé que puede. — El profesor le sonrió tiernamente.
 Jimin asintió tímidamente mientras se levantaba torpemente de su silla, tirando sus
hojas. Se inclinó rápidamente a recogerlas pese a las risas de fondo de unos chicos,
risas que fueron calladas rápidamente con la mirada asesina de Jungkook.
 Jimin pasó la mano por su cabello haciendo suspirar
suspirar a una que otra chica
chica y se colocó
frente a la pizarra con su texto en manos, sus manitas lo agarraban firmemente pero
ocultando su rostro detrás con cierta pena.
— Bien Jimin, lee la descripción de la persona que ha marcado
m arcado tu vida frente a todos.
Estamos ansiosos por escucharte. — Lo animó el profesor.
— S-sí profesor. — Dijo mientras acercaba el texto a su rostro.
Tomó una pequeña respiración, ligeramente avergonzado de lo que había puesto.
Mordió su pequeño labio y se dio ánimos.
— Su m-mirada era profunda, como el océano p-pacífico. — Comenzó en voz baja.
— Y peligrosa al mismo tiempo, como si hubieran mil tiburones rodeando un p-
pequeño barco. — Aumentó un poco el tono de su voz. — T-tiene el cabello negro
como la noche, como el pelaje de una pantera a punto de brincar sobre su presa. Pero

no tengo miedo, solo me quedo quieto esperando a que te ataque.


 

Todos lo miran atentos, sobre todo Jungkook quien mantiene los ojos muy abiertos.
— M-marcó mi vida con su mordida, sin poder dejarme ir. — Apretó sus ojitos por
la pena que le daba leer lo siguiente. — Y por eso lo pongo en este texto, porque me
dejó marcado como nadie más me había marcado... porque me había marcado el
alma.
El silencio se apoderó del salón unos momentos. Jimin bajó la hoja y observó el
entorno, una chica de la primera fila comenzó a aplaudir lentamente hasta que poco
a poco los demás se unieron creando un coro bastante estruendoso.
— Muy bonito Jimin, ¿pero estás seguro de que solo es tu imaginación? — Preguntó
una niña.
— Sí, solo lo imaginé. — Jimin sonrió.
Las niñas se vieron entre ellas con ojos brillosos.
—  Gracias joven Park, puede volver a su asiento. —  El profesor le sonrió. — 
¿Alguien más quiere pasar a leer?
 Jimin observó a Jungkook. Su mejor amigo negó con su cabeza seriamente, Jimin
alzó un poco sus hombros con una media sonrisa y volvió su vista nuevamente al
frente.
Sabía que quizás no fue correcto escribir sobre él.
Pero necesitaba desahogo de una forma, la que fuera.
Y nada había sido mejor que aquella
a quella clase. Además, después le mostraría su escrito,
estaba seguro de que le gustaría mucho.
 Jimin sonrió ante la idea, quizás
quizás escribiendo pequeños poemas o textos para él sería
la forma de librarse de sus golpes.

— ¡Yoongi! ¡Yoongi!
Yoongi dejó de hablar con Taehyung para girarse con el ceño fruncido, vio a un
adorable Jimin vestido de sudadera naranja llegar corriendo junto a él con sus
mejillas rosas. Se apoyó en sus rodillas para recobrar el aliento y aalzó
lzó la vista.
— ¿Qué carajos Jimin? — Preguntó él fríamente.
 

— Y-yo te hice esto, Yoongi. — Jimin le tendió el pequeño papel con nota perfecta.
— Espero que te guste, tardé mucho escribiéndolo.
Yoongi le arrebató el papel bruscamente, casi cortándolo, Taehyung lo fulminó con
la mirada y observó rápidamente el entorno, seguramente buscando a Jungkook.
Siempre estaban juntos así que si Taehyung encontraba a Jimin, encontraba a
 Jungkook, casi siempre.
 Jimin volvió la vista
vista a Yoongi quien se mantuvo estático leyendo el texto.
texto. Conforme
sus ojos bajaban su rostro se iba deformando, con las cejas unidas y una ligera mueca
de asco. Jimin sintió un dolor punzante cuando Yoongi rompió su texto en dos con
violencia frente a él.
— ¿Eres imbécil acaso? — Yoongi tiró al suelo los pedazos de hoja y empujó a Jimin
con fuerza haciendo que cayera al suelo.
— Pero Yoongi... — Comenzó lastimosamente Jimin.

Yoongi lo agarró del cabello y levantó su cabeza, Jimin soltó un chillido.


— Jamás me vuelvas a salir con esa mariconería, te juro que te romperé
rompe ré toda tu cara
a patadas para que aprendas a comportarte. — Habló duramente haciendo a Jimin
temblar.
Lo soltó con fuerza y pateó nuevamente los pedazos de papel antes de alejarse
soltando humos por todos lados. Taehyung observó a Jimin agarrar los pedazos
pisoteados con lágrimas amargas en sus ojos.
— Jimin... — Lo llamó suavemente.

 Jimin alzó la vista con su labio inferior ligeramente salido en forma de puchero,
dando una imagen desastrosamente adorable. Taehyung soltó un suspiro y se pasó
la mano por el cabello. No podía evitar sentir cierta pena por ese chico, era
demasiado adorable, demasiado...
Demasiado inocente.
—  A Yoongi no le gustan esas cosas. —  Taehyung observó la hoja rota. —  De
preferencia no lo hagas, te puede ir peor. Créeme.
 Jimin bajó nuevamente su vista completamente avergonzado.

— Yoongi Hyung es tan malo... — Murmuró por lo bajo.


 

Taehyung observó el pasillo por el cual se había ido Yoongi, éste había desaparecido.
Se aseguró de que nadie observara y se acercó a Jimin para sobar suavemente su
cabeza. Jimin lo observó sorprendido porque era la primera vez que veía un acto de
 bondad en Taehyung en sus dos años de conocerlo, o algo que no fuera golpes y
 burlas.
El castaño hizo una débil sonrisa y lo ayudó
ay udó a levantarse.
—  No te acostumbres. — Taehyung le entregó un pedazo de papel que se había
caído.
— Gracias Tae... — Susurró Jimin agarrando la hoja con lágrimas en sus ojos.
Taehyung suspiró antes de acunar la mejilla de Jimin en su mano y haciendo un
pequeño círculo con su pulgar para limpiar su lágrima. Lo observó unos segundos
antes de alejarse por el pasillo sin decir absolutamente nada. Jimin se llevó la mano
a la mejilla y sintió cierto calor apoderarse de su pecho.

"Quizás TaeTae no sea tan malo después de todo..."


Aferró los trozos de papel
pa pel a su pecho y se dio
d io la vuelta dispuesto a salir.
— ¡Ah! — Gritó sorprendido y asustado al ver a Jungkook parado ahora frente a él.
El pequeño Kookie todavía de diez años observó a través del hombro de Jimin a
Taehyung alejarse, clavó su vista nuevamente en Jimin y se cruzó de brazos. Lo
observó con frialdad, sin expresar ninguna emoción.
— TaeTae te tocó. — Dijo el pequeño secamente.
— Fue lindo conmigo... — Contestó Jimin suavemente. — Nunca había sido bueno
conmigo.
 Jungkook siguió viéndolo fijamente.
— ¿Vamos Kookie? — Jimin se olvidó de su trago amargo de hace unos minutos y
le dedicó una encantadora sonrisa a Jungkook.
— No. Tengo cosas que hacer, nos vemos mañana.
El menor le dio la espalda sin siquiera mirarlo a los ojos y se alejó soltando humo.
 Jimin lo observó
observó confundido, sin comprender por qué Jungkook se se había puesto así.
 

No le dio mucha importancia y sonrió, saliendo del instituto dando pequeños


 brinquitos. Agarró su mochila en los pasillos y metió su trabajo roto en ella antes de
dirigirse finalmente a la salida. Su madre ya
y a estaba allí revisando su teléfono.
— ¡Mami! — Llamó Jimin con una sonrisa.

Su madre fuertemente
abrazarla levantó la mirada y esbozó
y plantarle una cálida
un beso sonrisa, Jimin corrió hacia ella para
e n su mejilla.
en
— ¿Cómo te fue, amor? — Preguntó ella.
— Muy bien mami, fui el más alto en literatura. — Contestó el pequeño con una
enorme sonrisa.
Su madre rió suavemente y acarició su cabello, le dio un pequeño beso en su frente
y lo agarró de la mano para caminar juntos a casa. Ahora que su madre había sido
trasladada a un lugar más cercano, ya casi no usaban coche.
— ¡Oh, señora Park!
Ambos se detuvieron para observar detrás de ellos a una mujer de la edad de su
madre, quizás más grande, acercarse a ambos. Tenía el cabello negro e
increíblemente largo, muy bien cuidado sobre todo. Era una mujer estilizada y
elegante, tanto que incluso parecía aterrador, una muñeca gótica que esperas
encontrar en un castillo maldito.
— Señora Min. — Su madre esbozó una sonrisa. — Es un milagro verla por acá,
¿cómo está?
"¿Señora Min?"
— Muy bien, qué bueno que la encuentro. — Ella sonrió. — ¿Qué tal le fue en su
última entrevista? ¿Cree que sea necesario preguntarle a mi esposo si necesita aun
el puesto?
— Ahora trabajo más cerca, pero claro que podría ayudar. Muchas gracias.
— Por nada señora Park, usted literalmente ha salvado a mi familia con los asuntos
del VISA y pasaportes, sin ustedes estaríamos jodidos. — Soltó una risa, su madre
también. — ¿Quiere venir a cenar con nosotros el Viernes para hablar de eso? Puede
venir el pequeño Jimin, tengo un hijo y un sobrino que son casi de su edad.

— ¡Claro, sería un honor!


 

 Jimin abrió mucho sus ojos.


— Oh mira, allí vienen. — La mujer alzó su mano. — ¡Yoongi, Tae, vengan acá niños!
 Jimin sintió su corazón helarse completamente e inmediatamente volteó. Se topó con
la mirada de ambos chicos quienes lo vieron con confusión antes de lentamente
acercarse
ella antes adeellos.
bajarJimin agarró
la vista la mano de su
completamente madre bruscamente
aterrado, y se pegó
su corazón había mucho aa
comenzado
 bombear con fuerza.
— Niños, ella es la señora Park, la que ayudó con el trámite para que puedan viajar
al extranjero. — Dijo ella, Jimin alzó la mirada. — Y este es su hijo, Jimin, tiene dos
años menos que ustedes dos.
Yoongi se tensó completamente, Taehyung observó a su tía y volvió la vista a Jimin.
— Sí, ya nos conocemos. — Dijo Taehyung forzando una sonrisa. — Mucho gusto
señora Park, gracias por habernos ayudado.
— ¡Oh, son encantadores! No hay problema. — La madre de Jimin sonrió.
 Jimin tragó saliva ante la penetrante mirada de Yoongi.
— Bueno, ahora que se conocen no creo que haya problema para el viernes. — La
señora Min le sonrió a la señora Park.
— Para nada. — La señora Park sonrió.
— Podemos salir a cenar si gusta y podemos dejar a los niños con la niñera, estarán
muy bien, se lo prometo.

— ¡Me parece una fabulosa idea!


— ¿Qué? — Intervino Yoongi bruscamente.
—  Jimin se quedará el viernes en la casa con ustedes, amor. —  Dijo su madre
sobando sus hombros. — Los adultos saldremos a cenar para hablar de unas cosas.
 Jimin observó aterrado a su madre.
No, no... No podía dejarlo solo con ambos.
— Mami... — Suplicó el pequeño Jimin con la mirada.
Pero fue completamente ignorado, ambas madres estaban organizando
absolutamente todo sin tomar en cuenta la opinión de los pequeños. Jimin sintió sus
 

ojos humedecerse, inevitablemente soltó un pequeño chillido en voz baja mientras


observaba fijamente a Yoongi y a Taehyung. El castaño observó a su primo quien
mantenía fija en el pequeño Jimin, de cachetitos gorditos, manitas adorables y aura
 blanquecina.
Lentamente una sonrisa se dibujó en sus labios, desprendiendo con la mirada un
peligro que inmediatamente Taehyung sintió, al igual que Jimin.
El pelinegro dirigió lentamente su índice a sus labios, como signo de que hiciera
silencio.
Taehyung dirigió la vista a Jimin.
El menor había comenzado a temblar y silenciosas lágrimas se escurrieron por sus
mejillas.
Estaba perdido.
 

|07
Pánico.
Eso sentía Jimin en ese preciso instante en el asiento de atrás, aferrado al cinturón,
viendo con ojos muy abiertos hacia enfrente, temblando furiosamente sobre el
asiento.
— No debes ponerte así cielo, estás seguro. — Dijo su madre. — Yo vuelvo por ti en
la noche, ¿vale?
 Jimin asintió lentamente, no quería causarle problemas a su madre, así que
solamente cerró su boca dispuesto a no decir nada. Esperó en silencio a que el coche
frenara y su madre se estacionara, ambos bajaron del coche poco después.
 Jimin alzó la vista hacia la casa que
que se encontraba frente a ellos: era como un pequeño
castillo, una casa de dos pisos pero con techo de punta y varias ventanas con formas
también puntiagudas. Una pequeña torre se alzaba también con techo puntiagudo y
una cortina impedía observar el interior del gran ventanal posado con vista a la calle.
 Jimin pudo jurar que la cortina se movió, observó detenidamente dispuesto a captar
otro movimiento pero fue interrumpido cuando la puerta se abrió.
— Pasen, pasen. — Dijo la señora Min con una hermosa sonrisa.
La señora Park agradeció y se acercó a las pequeñas tres escaleras con Jimin, saludó
a la madre y entró tímidamente a la casa. No era
e ra un lugar muy iluminado, de hecho
casi todo era negro y gris, con cortinas rojas atadas con lazos dorados, pero no tan
abiertas como para dejar entrar mucho sol, lucía algo tétrico hasta cierto punto... y
vacío.
Un hombre se levantó del sillón y saludó alegre a su madre, después ella le informó
a Jimin que él era el padre de Yoongi. Jimin saludó con las mejillas rojas, causando
ternura por la pareja Min. Finalmente, una mujer pelirroja apareció con un lindo
vestido y saludo también, era la madre de Taehyung, se parecían bastante.
— Los niños están arriba Jimin, la niñera está en
e n la cocina por si gustas algo. — Habló
la señora Min acariciando su mejilla con su fría mano.
— G-gracias señora M-Min. — Balbuceó el menor.
— Nos vemos en la noche cielo. — Su madre se acercó a él e hizo su flequillo para
arriba, dándole un cálido beso en su frente. Jimin sonrió. — Te quiero.
 

 Jimin asintió, los tres adultos se vieron entre sí y comenzaron a platicar acerca de
cómo estuvo su día mientras se dirigían a la salida. Jimin tragó saliva pesadamente
cuando escuchó la puerta cerrarse
cerra rse detrás de él y un inmenso silencio invadir el lugar.
Observó rápidamente el entorno con ojos curiosos. Ni de broma iría arriba, eso era
suicida, tampoco era tan idiota. Así que optó por
po r husmear un poco en la sala que se
encontraba a un par de pasos a la derecha. Avanzó deteniéndose en algunas pinturas
 bastante siniestras,
siniestras, con rostros de hombres y mujeres bastante feas y amargadas, sin
sonreír y con frías expresiones en la cara.
 Jimin avanzó y tocó
t ocó con la yema de sus dedos unos pequeños animales hechos de
cristal cerca de una mesa frente a los ventanales. Observó el detalle de las cortinas,
todas gruesas pero con mosaicos de flores en el interior que de lejos se veían como
pequeñas manchas.
Siguió avanzando hasta detenerse en seco frente a una gran pintura posada poco
más allá de la mesa del comedor, arriba de una chimenea con el carbón prendido.
 Jimin se acercó con ojos curiosos, había en total siete personas en ese cuadro.
Observó en la esquina superior izquierda a un hombre de apariencia dura e
increíblemente firme, sin cabello y con un bigote de agujas color blanco, cara
redonda y gélidos ojos azules. Sostenía con ambas manos a una mujer también de
apariencia más dura y con el ceño ligeramente fruncido, dando la imagen de
también una señora amargada que transmitía maldad con la mirada. Ella tenía su
grisáceo cabello recogido en un chongo perfectamente peinado y un hermoso colar
de zafiros rodeaba su delgado y huesudo cuello.
 Jimin bajó la vista. De estatura un poco más baja, frente a las dos personas
precedentes, se hallaban dos bellas mujeres.
Una era de cabello negro, largo, semblante serio, acompañada de un largo vestido
negro igualmente y un sombrero a plumas doradas. Era de semblante un poco más
relajado, pero sus ojos eran los que realmente lo que provocaban escalofríos, como
si quisiera ver a través de tu alma. Junto a ella
e lla se encontraba un hombre castaño, de
facciones más suaves pero sin sonreír mucho, con una pipa humeante en la boca y
unos lentes ovalados, como si fuera algún tipo de periodista de un siglo pasado.
Sin duda alguna, esos eran los padres de Min Yoongi. Dirigió la vista al costado de
la madre de Yoongi y observó ahora a la madre de Taehyung: de cabello castaño
 

claro y ondulado hasta su media espalda, ojos fríos y huesudas manos. Ella parecía
molesta, con su quijada apretada y sus cejas ligeramente juntas, la barbilla en alto.
Soltó un pequeño suspiro dirigió la mirada a los dos niños sentados en el elegante
sofá rojo bordado con terciopelo dorado.

Taehyung
ligeramenteestaba del manos
sonriente, lado derecho, con en
posicionadas su elcabello
sofá y castaño bien
con buena peinado
postura. Peroy
Yoongi, él realmente seguía inexpresivo como siempre; con su mirada penetrante y
cruel, su cabello bien peinado y ni un músculo en movimiento. Observaba fijamente
como si quisiera traspasar tu cuerpo y engullir lentamente tu mente, entrando en tus
pensamientos.
 Jimin observó aquel cuadro que no dejaba de provocarle malestares y escalofríos, no
comprendía como un solo cuadro podía aportar tantos sentimientos. Era un retrato,
pero debería ser feliz, deberían los presentes estar sonriendo o agarrados de la mano,
con ojos brillantes y hermosas curvaturas hacia arriba con sus labios. Pero no, lucía
gris y misterioso, de esos cuadros que esperas encontrar en una casa de terror
abandonada; cuadro perteneciente a la antigua familia muerta que les causará
estragos a los protagonistas. Algo así parecía, y Jimin apostaba que seguramente
todos lo pensaban... si es que alguien más había venido antes que él y se hubiera
fijado en aquello.
Retrocedió soltando otro pequeño suspiro pero inmediatamente ahogó un grito y
sintió todos sus músculos contraerse cuando unas manos se colaron por su cintura
lentamente, sin dejarlo escapar. Su corazón latió más rápido al sentir un tibio aliento
acercarse a su nuca.

— Debieron enseñarte en tu casa a no ser entrometido. — Susurró una gélida voz.


— P-perdóname Yoongi. — Se excusó Jimin con la mirada baja. — No pude evitarlo.
Yoongi soltó una risa seca y lentamente se apartó de Jimin, agarró su barbilla para
que lo viera fijamente a los ojos, esbozó una sonrisa y lentamente comenzó a jalarlo
por las escaleras.
— ¿Sabes qué le hacían a los niños que ven cosas que no deberían ver, Jimin? — 
Preguntó Yoongi mientras lentamente subía escalón por escalón.
 Jimin negó asustado con la cabeza, suplicando con la mirada.
— Les arrancaban los ojos.
 

 Jimin inmediatamente comenzó


co menzó a removerse y sus ojos se empaparon de lágrimas.
Yoongi reforzó su agarre y lo pegó a él una vez que llegaron al piso de arriba. Sobó
su mejilla con delicadeza, agarrándolo con brusquedad para que no se zafara.
—  Shhh, tranquilo bebé. —  Yoongi le sonrió. —  Yo jamás arrancaré tus ojitos,
disfruto mucho viéndote llorar.
A Jimin comenzaba a asustarle el tono dulce y a la vez tan sádico de Yoongi. Jamás
había sido bueno, o había tenido ese filtro entre lindo y cruel.
— Solo prométeme que no volverás a ver nada que no debas ver.
— Lo prometo, Yoongi.
Yoongi esbozó una sonrisa.
— Buen chico.
Lo soltó y lentamente retrocedió, dejándolo solo en aquel inmenso pasillo después
de desaparecer tras una puerta blanca que cerró con seguro. Jimin pegó un brinco al
sentir una mano en su hombro, se dio la vuelta topándose con Taehyung.
— No te hará nada, estás a salvo. — Contestó el mayor. — ¿Quieres jugar a algo?
Yoongi no saldrá de ese cuarto ya.
 Jimin parpadeó varias veces, dirigió su vista a aquella puerta misteriosa pero
Taehyung lo cogió de su barbilla para que lo viera a él.
— No veas allá. — Dijo Taehyung. — Vamos a mi cuarto.
 Jimin asintió tímidamente
tímidamente antes de dejarse guiar por aquel
aquella
la casa. Entró a un cuarto
que era color marrón, con una cama matrimonial y algo desordenada. Tenía una
pantalla con un juego pausado y una caja de pizza a la orilla de la cama.
—  Lamento el desorden. Siéntate donde quieras. —  Dijo Taehyung mientras
apagaba la televisión.
— Gracias...
 Gracias...—
— Murmuró Jimin.
Se acercó tímidamente a la cama y allí se sentó, moviendo sus pies de adelante hacia
atrás con timidez. Taehyung jaló una silla y se sentó frente a él con una revista de
videojuegos en mano.

— ¿Tae? — Llamó Jimin.


 

— ¿Sí? — Preguntó Taehyung sin despegar su vista de aquella revista.


— ¿Por qué Yoongi es tan malo conmigo?
Taehyung arrugó su nariz antes de levantar la mirada hacia Jimin. El menor lo
observaba con ojos de cachorro abandonado y súplica. Taehyung tragó saliva y negó
con la cabeza para volver a su lectura.
— No lo sé. Yoongi
Yoo ngi es así con todos.
— Pero conmigo es muy malo. Y tú lo sabes. Ni siquiera tú eres así con Jungkook.
— ¿Jungkook? — Taehyung volvió a levantar la mirada. — Es distinto.
— ¿Te gusta Jungkook, Taehyung?
— Estás cruzando terreno peligroso, mocoso. — Taehyung endureció su mirada.
— Solo quiero saber. Pareces quererlo.

— Ja. — Soltó una risa seca. — No me gusta, no me enredo con hombres, qué asco.
Sigo sin entender cómo él puede gustar de mí, es ridículo y asqueroso. Me da pena
y me revuelve el estómago.
—  ¿Qué tiene de malo?—
malo? —  Se defendió Jimin. —  De todos modos, tienes razón.
 Jungkook jamás podía querer a alguien tan malo como tú.
— Pero ya lo hace, y saco provecho de eso. — Taehyung sonrió con orgullo.
— Eres muy malo, Jungkook es un buen niño, no deberías jugar con sus sentimientos
así.

— Mira,enniño.
apenas — Taehyung
los doce. gruñó.
Créeme que — Tienes
mi vida tanlimitar
no será solo diez años, anosotros
molestar estamos
aquel idiota por
siempre, tengo mejores planes que estar golpeando a aquella rata. Así que no pienses
que dedicaré mi vida a perseguirlo, él es solo mi entretenimiento, mi juguete.
 Jimin se había quedado sin palabras.
—  Y eso no debería ser tu mayor preocupación. —  Taehyung esbozó una cínica
sonrisa. — Porque tu verdadera preocupación está en el otro cuarto.
— Pero Yoongi...
— Él no dejará irte, Jimin. — Taehyung se tornó completamente serio. — Yoongi te
tiene en la mira y no piensa dejarte ir.
 

 Jimin tragó saliva pesadamente al escuchar aquello.


— Pero... — Comenzó.
— Sin peros. Ya está decidido Jimin, eres suyo, te guste o no. Le vas a pertenecer en
cuerpo, mente y alma, no tienes otra opción.
 Jimin abrió sus ojos escandalizado.
— ¡No puede hacer eso! ¡No puede!
Taehyung alzó sus hombros y volvió a la revista con una tétrica sonrisa. Jimin
mantuvo su fija en él, temblando y sintiendo sus tripas encogerse.
— No dejaré que eso pase. — Susurró.
Taehyung solamente soltó una risa, risa que hizo que Jimin se sintiera terriblemente
mal.
Observó sus manitas heridas e inmediatamente sus ojos se llenaron de lágrimas. No
quería, no permitiría aquello. Se defendería, jamás caería.
Moriría antes de pertenecerle a ese chico.
 

|08

Apretaba con fuerza sus ojos, sintiendo el frío recorriendo su espina dorsal.
— Ah. — Jadeó de dolor al sentir la punta de aquel filo en su cuello, haciendo que
cerrara sus ojos con más fuerza.
—  Shhh. —  Susurró Yoongi quien estaba detrás de él. —  Solo una pequeña
cortadura.
 Jimin jadeó nuevamente al sentir
sentir su piel abrirse, un ardor ligero que apenas lo sintió.
El filo lo atravesó como si fuese algo transparente, haciendo una cortadura menor
de tres centímetros, pero que lo hizo sentir un extraño picor.
Yoongi observó el fino hilo de sangre deslizándose sobre la blanquecina piel de
 Jimin.
— Bello. — Susurró en voz tan baja que Jimin no logró escuchar.
—Yoongi... — Habló Jimin en voz baja. — ¿Y-ya puedo irme? Por favor...
Yoongi se colocó frente a Jimin quien tenía la mirada baja. Lo cogió de la barbilla
para que lo viera y esbozó una tétrica sonrisa.
— ¿Sufres mucho, Jimin? — Preguntó Yoongi divertido.
—  M-mi madre vendrá p-pronto. —  Susurró Jimin viéndolo con súplica. —  Por

favor.
Yoongi observó sus ojos aún cargados de inocencia y al mismo tiempo de miedo. Se
había suavizado un poco con Jimin desde que encontró su loca pasión por las cosas
filosas y el fuego. Ahora se dedicaba a cazar animales o a observar el fuego en su
encendedor, olvidándose por completo de aquel pequeño que hacía sufrir en las
tardes.
— Ve si quieres. — Yoongi guardó el cuchillo en su mochila, Jimin seguía sentado

en la silla con la vista fija en el mayor.


 

 Jimin se levantó torpemente evitando cruzar miradas con el mayor. Salió del aula
aula en
silencio y corrió por el extenso pasillo para esperar a Jungkook, sin embargo se
sorprendió de que el menor ya estuviera ahí con una paleta.
— Kookie. — Jimin se acercó a él lentamente. — ¿Qué haces aquí?
 Jungkook levantó la mirada, sus ojos estaban húmedos. Jimin corrió a abrazarlo
mientras le preguntaba qué pasaba.
— Taehyung...
 Taehyung...—— Susurró. — Taehyung tiene novia.
 Jimin abrió mucho sus ojos, se asomó por el barandal que da
daba
ba al patio y allí vio a
Taehyung agarrando de la cintura a una atractiva chica de su grado. Ambos
platicaban junto con otras chicas y el grupo de amigos de Taehyung.
Inesperadamente, Taehyung agarró de la barbilla a la chica para plantar un delicado
 beso en sus labios, beso que la chica le siguió con ánimos causando que los demás
chiflaran.
— Tae... él-él dejó de venir. — Retomó lastimosamente Jungkook. — Hoy subió y
me vio...
— ¿Y qué pasó?
—  D-dijo que ya no le interesaba m-más, que ahora tenía o-otra diversión. — 
 Jungkook comenzó a hipear entre lágrimas. — Y s-solo me dio esta paleta y se fue.

 Jimin observó con tristeza a Jungkook, después de tanto no esperaba el menor


siguiera enamorado del mayor, pero parecía que así seguía.
— Bueno, acabamos de entrar hace cuatro meses. Quizás se olvide de su novia, y si
siguen juntos al menos ya eres libre. ¡Debes alegrarte Kookie!
 Jungkook negó con su cabeza, Jimin soltó un suspiro y se acercó a él para rodear su
cuello con su brazo y avanzar juntos hacia la salida.
— Se te pasará, apenas tenemos doce. — Jimin sonrió. — Muchos niños vendrán

después Kookie.
 

— Papi también dejó de ver a la mami de Taehyung desde verano. Quizás ahora sí
tu mami quiera intentar algo con él. — Jungkook sonrió un poco.
— Mami ya tiene novio. — Jimin sonrió. — Bueno, eso creo, últimamente lo invita
mucho a cenar.
 Jungkook asintió, bajaron las escaleras cruzando rápidamente el patio ya que
 Jungkook no quería ver a Taehyung ni a su novia. Jimin comprendió aquello,
realmente Jungkook llevaba mucho tiempo enamorado de Taehyung y ni él
comprendía por qué.
No porque Taehyung fuera feo, de hecho era guapo pero era un horror de persona.
Era como si Jimin se enamorara de Yoongi.
De tan solo pensar en aquello sintió su piel erizarse y náuseas invadirlo. Dios mío,
no, eso sería horrible. Yoongi era mala persona, una terrible incapaz de sentir y que
siempre lastimó a Jimin sin piedad, lo trató como una muñeca de trapo, como si no
valiera nada.
Había que admitir que Yoongi tampoco era para nada feo, de hecho tenía una belleza
algo afeminada debido a la delicadeza y perfección de sus facciones. Parecía una
persona tranquila, pero después de ver sus ojos te dabas cuenta de la oscuridad que
crecía cada vez más en su interior. Su mirada tan fría y tan impactante.

—  Jimin. —  Jungkook lo sacó de sus pensamientos. —  Yo veré a mi papá en el


trabajo, ¿te veo mañana?
 Jimin asintió,
a sintió, chocaron puños y Jungkook se alejó con su mochila colgando de su
hombro derecho. El mayor levantó la vista al cielo, pequeñas gotas de lluvia habían
comenzado a caer y no había traído ningún paraguas.
Soltó un suspiro y comenzó a caminar a paso rápido a casa para no mojarse. Rogó
para que la lluvia cesara rápidamente o tardara un poco en volverse más fuerte.

— Jimin. — Una voz a su espalda lo hizo detenerse.


 

Observó detrás de él y abrió más sus ojos, mostrándose sorprendido. Min Yoongi se
encontraba detrás de él, apoyado en una pared y con el paraguas en mano. Un fuerte
relámpago hizo que el pequeño se sobresaltara un poco.
— ¿A dónde vas? — Yoongi alzó una ceja.
— Y-yo voy a casa, Yoongi. — Jimin se acercó un poco a él. — ¿Tú qué haces aquí?
— Espero a alguien.
 Jimin iba a preguntar a quién, pero en ese precis
precisoo instante la puerta del local junto a
él se abrió y una linda chica salió con unas bolsas, se acercó sonriente a Yo
Yoongi.
ongi.
—  Gracias Yoongi, ya podemos irnos. —  Dijo la desconocida sonriéndole
penosamente.
 Jimin levantó la mirada y la cruzó con Yoongi. El mayor no contestó nada y asintió,
la chica se colocó junto a él para cubrirse con el paraguas haciendo que Yoongi la
tomara suavemente de la cintura sin siquiera voltear atrás.
Las gotas de agua habían subido de intensidad, y ahora Jimin se encontraba viendo
la escena con gotas de lluvia resbalando por su rostro y mejillas.
¿O qué acaso esas eran lágrimas?
 Jimin se frotó la cara evitando pensar en el picor de sus ojos y le dio la espalda a la
parejita para encaminarse a casa. No entendía por qué dolía, no entendía ppor
or qué se

garganta estaba cerrando y sentía unas ganas imperiosas de llorar, de lanzarse a los
 brazos de alguien y gritar, ahogando los gritos en el pecho del contrario.
Bajó la mirada para ver el suelo, evitando las grietas como entretenimiento y dejar
de pensar en lo anterior.
Taehyung y Yoongi con una novia el mismo día, ¿por qué? ¿Estaba planificado o
realmente fue accidental? Era una coincidencia muy extraña.
Llegó a casa, dejó su mochila mojada en la entrada y rápidamente se quitó la ropa

para entrar en la ducha. Cerró la puerta y abrió la llave del agua caliente mientras
metí la mano para calcular la temperatura. Una vez que sintió que estaba listo, se
 

adentró en el agua caliente cerrando sus ojos y dejando que el agua cayera en su
espalda.
Pasó las manos por su cuerpo para calentarlo con al agua, se frotó rápidamente los
ojos para abrirlos y agarrar el shampoo. Lo exprimió y dejó caer en su mano para
después tallarse su cuero cabelludo mientras tarareaba cosas
co sas en voz baja.
Prosiguió con el cuerpo, pero haciendo una que otra mueco debido a pequeños
ardores que le daban debido a las heridas que le había hecho Yoongi.
Pasó las manos por su cuello, sintiendo la pequeña herida que le hizo nuevamente
 jadear ante el ardor que
que provocaba. Dejó escapar el aire de sus labios e hizo un poco
de presión, esperando sentir el ardor. Pero el dolor había desaparecido pequeños
segundos después.
"Después de tanto dolor, hay un punto en el que ya no duele más."
Aquellas palabras en su mente lo hicieron quedarse en blanco, viendo el suelo
durante largos segundos sin reaccionar. Como si fuera una estatua, solamente el
ruido del agua cayendo era el único movimiento presente.
Dolor. Más dolor.
 Jimin levantó la mirada lo suficiente para ver el pequeño espejo que tenía su madre
apoyado junto a unas cremas en un estante en la parte de arriba. Se acercó un poco

saliendo del chorro de agua para agarrarlo y se observó en él volviendo al agua.


Vio su reflejo, con sus ojos oscurecidos.
Lo apretó en su mano con algo de fuerza y sintiendo su respiración agitarse más, el
corazón comenzó a bombear con más fuerza poniéndolo en una situación donde la
adrenalina se apoderó de su cuerpo.
— ¡No!
 ¡No!—— Chilló mientras colocaba el espejo en su lugar.
Sintió su labio inferior temblar, el jabón ya había desaparecido así que cerró la llave

y se envolvió en una toalla. Se secó perfectamente


perfe ctamente y avanzó a su cuarto pa
para
ra agarrar
 

su pijama, prendió las luces ya que estaba demasiado oscuro y la fuerte lluvia no lo
estaba tranquilizando.
Volvió a depositar la toalla en su lugar y se sentó en la sala donde observó fijamente
una foto con su mamá, ambos salían increíblemente sonrientes, posando divertidos
ante la cámara.
Observó también la foto que tenía con Jungkook de cuando fueron a la playa, o en
el cumpleaños de Jimin. Soltó un pequeño suspiro y se levantó para verla más de
cerca, sintiendo una oleada de felicidad recorrerlo.
Sin embargo su ceño se frunció un poco y lentamente levantó un poco la vista,
tomando la foto con el marco negro que era muy hermoso.
Era una foto de Jimin y Yoongi.
Sus madres habían quedado en ir a un día de campo. Todos fueron, la familia de
Yoongi y Jimin con su mamá.
Estaba atardeciendo y Jimin se encontraba sentado en el pasto con una manzana y
Yoongi estaba no muy lejos de él viendo la lejanía. Su madre al ver lo artístico y
 belleza del cuadro, no dudó en sacar
sacar una
una foto que también se
se la compartió a la madre
de Yoongi.
 Jimin tomó la foto entre sus pequeñas manos, observando fijamente a Yoongi que

lucía muy tranquilo viendo la lejanía, sin importarle que Jimin estuviera ahí.
Depositó la foto en su lugar y se fue a sentar nuevamente al sofá, viendo por la
ventana de su departamento la noche que ya había caído.
"Tanto duele que hay un punto donde ya no duele más..."
Y con esas palabras Jimin se quedó dormido.
 

|09

— Tienes chocolate en la mejilla.


 Jimin soltó
soltó una pequeña risa
risa y se limpi
limpióó con su pequeñ
pequeñaa manga, observó a Jungkook
quien tenía la vista hacia enfrente con una manzana en
e n su mano.
— Nunca te había visto con una fruta. — Comentó Jimin. — ¿Ahora tú te haces el
desayuno?
 Jungkook dirigió la vista a Jimin, negó con la cabeza y le dio una gran mordida a su
fruta.
— La compré afuera de la escuela, una señora las vende en la esquina. — Contestó
tranquilamente mientras masticaba la roja manzana. — Deberías comprar una, están
e stán
 buenas.
 Jimin asintió un poco y observó sus manitas; aquellas pequeñas manos que solo
estaban decoradas con una que otra cicatriz color blanco.
— Yoongi no ha venido a verme desde hace tres meses. — Susurró. — Mis heridas
se curaron completamente, ya no tengo que esconderlas de mami.
— Taehyung dejó de verme desde
de sde que me dio su estúpida paleta. — Jungkook sonrió
un poco, mostrando claramente sequedad. — Parece muy feliz con su nueva novia

Irene.
 Jimin soltó un pequeña suspiro y se acercó a Jungkook,
J ungkook, frotó su brazo con ternura
mientras le dedicaba una hermosa sonrisa, muy característica de él.
— Vendrán muchos más, Kookie. — Jimin sonrió. — Tú mereces algo mejor, no al
 bobo de Taehyung.
— Al imbécil de Taehyung. — Corrigió Jungkook con voz seca dándole una brusca
mordida a su manzana.

 Jimin observó
observó pesadamente el patio, deteniéndose en una esquina cerca de los baños
donde se hallaba Yoongi con la chica de la tienda. Ella estaba agarrando su mano
 

mientras le contaba alguna cosa que tenía captada la atención de Yoongi, quien la
observaba detenidamente y sobaba su mano con suavidad, con cierta ternura.
 Jimin tragó amargo y se levantó.
— Voy al baño. — Susurró, Jungkook asintió indiferente, mordiendo su manzana
con la misma brusquedad.
 Jimin dio pequeños
pequeños brinquitos al baño, como ssii fuera un niño de seis años,
años, captando
la mirada de algunas personas que rieron al verlo. Se acercó al baño e hizo su
pequeña rutina diaria de observarse un poco al espejo para acomodarse su cabello y
palpar ligeramente sus regordetas mejillas que lo hacían ver tremendamente
adorable.
Se acomodó nuevamente el cabello en su frente y se sonrió tiernamente, dándose
ánimos para tener un gran y lindo día. Además, esa noche su mamá dijo que irían a
cenar pizza; últimamente su trabajo la estaba carcomiendo demasiado, haciendo que
 Jimin la viera cada vez menos.
Se observó nuevamente al espejo, asegurándose de que ya estaba bien. Se
reincorporó, apoyando sus manitas en el lavamanos.
Sin embargo, su respiración se cortó en seco y su corazón comenzó a palpitar con
fuerza cuando vio a Yoongi entrar, observándolo fijamente a través del espejo. El

rubor subió a las mejillas de Jimin, quien inmediatamente desvió la mirada hacia
abajo, escuchando el eco de su corazón retumbando en sus oídos.
Observó con el rabillo del ojo a Yoongi colocarse junto a él en completo silencio,
abrió el grifo y comenzó a lavarse las manos, quitando un rastro en su mano del cual
 Jimin ignoraba qué era.
No se atrevió a decir nada, observándose solo en el espejo con intensidad para no
desviar su mirada, lo último que quería era cruzar nuevamente cruzar miradas con

su... ex bully.
 

— ¿Cuánto tiempo te estarás observando al espejo? — Preguntó Yoongi mientras


agarraba el papel para secarse las manos.
— S-sólo yo...—
yo...— Jimin no supo qué contestar.
Sintió a Yoongi acercarse a él, lentamente subió la mirada y se acomodó para quedar
frente al mayor, quien se había vuelto a estirar y sus rasgos faciales se habían pulido
más, dándole cada vez un aspecto más diferente
d iferente al otro. Había adelgazado, bastante
de hecho.
— No pienso hacerte nada, me voy en unos meses así que ya no tiene caso seguir
 jugando contigo. Puedes respirar tranquilo, a menos que me arrepienta; estás a
tiempo de irte.
 Jimin no supo exactamente contestar a aquello, abrió su boca y lamió sus rosados
r osados
labios, pensando en cómo reaccionar ante el aura tan imponente del mayor.
— ¿Tú volverás, Yoongi? — Preguntó Jimin tímidamente jugando con sus dedos,
Yoongi alzó una ceja.
— Espero no hacerlo. — Contestó fríamente. — ¿Por qué preguntas?
—  Curiosidad, supongo. —  Jimin pasó su mano por su cuello mostrando
nerviosismo.
Yoongi lo observó unos segundos, perdiéndose en la imagen terriblemente inocente

de Jimin. Pese a sus largos años atormentándolo, la luz seguía ahí, al igual que su
sonrisa, su optimismo... su belleza pura. Aquello frustraba a Yoongi y al mismo
tiempo excitaba; le sorprendió el gran aguante que tuvo el pequeño.
— No te convendría que volviera, Jimin. — Yoongi sonrió. — Eso significaría que
volverías a ser mi juguete... No quieres eso, ¿verdad?
¿v erdad?
 Jimin tragó seco negando asustado con la cabeza.
— Bien. — Yoongi se alejó de él. — Ya no tenemos nada más qué platicar.
plat icar.
 

Dicho esto, se alejó más de Jimin dispuesto a irse, pero la pequeña mano del menor
alrededor de su brazo le hizo frenarse en seco y observar detrás de él a Jimin con
sorpresa. El pequeño lo agarraba tembloroso, con la mirada gacha.
—Yoongi... — Comenzó Jimin tembloroso. — N-necesito que me c-contestes algo.
Yoongi parpadeó un par de veces, confundido.
— ¿Qué quieres? — Preguntó secamente.
 Jimin levantó la mirada, mostrando
mostrando sus ojos empapados de lágrimas, resbalando por
sus enrojecidas mejillas. Oh, joder, aquello excitó muchísimo a Yoongi, amaba verlo
llorar.
— ¿P-por qué yo?
El dolor con el cuál Jimin liberó la pregunta, estremeció a Yoongi. A cualquiera le
hubiera hecho tapar su boca y verlo son lágrimas en los ojos; la voz de Jimin jamás
había sonado tan rota.
— ¿Por qué, qué? — Preguntó Yoongi alzando una ceja.
— ¿Por qué me hiciste sufrir a mí? ¿Por
¿ Por qué no a nadie más?
Yoongi observó la desesperación de Jimin en aquella pregunta, suplicando con la
mirada una respuesta sincera. ¿Quería la verdad? Bien, se la daría.
— Porque eres un ángel Jimin. — Contestó sin vacile.

— ¿Qué? — Jimin sorbió por su pequeña nariz y lo observó confundido.


— Eres un ángel, Jimin. — Repitió Yoongi. — Siendo el producto de un demonio,
caminando entre nosotros sin estar protegido... y quiero cazarte.
cazart e.
 Jimin no comprendía absolutamente nada. ¿Producto de un demonio?
— Tu mami era mala, Jimin. — Prosiguió Yoongi. — Tú también podrías serlo.
— ¡E-eso no es cierto! — Jimin lo soltó bruscamente. — ¡Mientes!
— No lo hago. — Contestó tranquilamente Yoongi. — Y demostraré que no lo hago.

Busca el caso Heissel, conocerás tus verdaderos orígenes.


 

Y con aquello, Yoongi finalmente se dio la media vuelta para salir del baño. Dejó a
 Jimin solo, confundido, asustado y enojado, sin saber cómo reaccionar.
"Quiero cazarte."
 Jimin no entendía absolutamente nada. Nada de nada.
*
— ¿Quieres una pizza de pepperoni? — Preguntó su madre mientras observaba el
menú desde su ordenador.
 Jimin asintió tímidamente con una sonrisa.
sonrisa. Estaba sentado en el sofá, moviendo sus
piernitas de adelante hacia atrás mientras tarareaba canciones.
— Bien. — Su madre cogió su teléfono. — La pediré de una vez para que llegue a las
ocho a más tardar, por favor abres.
 Jimin levantó la mirada y observó extrañado a su mamá.
— ¿N-no te quedas mami? — Preguntó.
— No amor, lo siento muchísimo. — Su madre sobó sus mejillas. — Tengo una cena
importante con mi jefe y otras personas de la oficina.
— P-pero mami... — Comenzó Jimin quebrando su voz.
— Lo sé amor, lo sé, lo siento tanto. — Su madre lo abrazó fuertemente. — Pero te
prometo que este fin de semana estaremos
estare mos juntos y haremos lo que tú quieras.

 Jimin soltó un pequeño


p equeño suspiro, su madre le dio un beso en su frente y revolvió su
cabello con ternura mientras se iba a arreglar al baño rápidamente. El pequeño
observó la mesa largos segundos y sacó su cómic de superhéroes de su mochila, leyó
durante un buen rato hasta que su madre finalmente salió. Quedando solo en casa,
 Jimin guardó su cómic y lentamente se acercó a la computadora aún prendida
prendida de su
mamá. Movió el mouse para que la pantalla se iluminara y se sentó frente a ella con
las manos algo sudorosas.

"Caso Heissel", escribió en google mientras sentía algo frío recorrer su garganta y
espina dorsal.
 

Varios reportajes de policía aparecieron así como morbosas imágenes que le hicieron
taparse rápidamente sus ojos y solo observar
o bservar a través de sus ranuras.
Tomó una gran bocanada de aire
a ire mientras ingresaba al primer link.
"El caso Heissel, la tragedia más grande de 1995."
 Jimin respiro profundo, esa era su fecha de nacimiento, en ese año.
"El caso Heissel, quizás sea una de las tragedias más habladas del año 95. El caso donde una
mujer asesinó a su marido y a sus cuatro hijos, dejando como único sobreviviente al menor
de todos.
 Jyon Wa Hong era una mujer que sufría de varios problemas mentales, incluyendo
esquizofrenia y problemas de neurotismo, llegando a la violencia fuera de control. Su marido,
Kim Shyo sufría de masoquismo y alcoholismo debido a los constantes abusos de su mujer.
El 1 de Diciembre de 1995, Jyon perdió completamente el control y asesinó a su marido a
sangre fría con un cuchillo, extrayendo sus
su s ojos y destrozando su quijada co
completamente.
mpletamente. En
esa misma noche, fue tras sus cuatro pequeños que tenían en ese entonces, ocho, seis, tres y
dos años. Los apuñaló a cada uno, a excepción del mayor, que lo quemó vivo."
 Jimin sintió sus ojos arder y su corazón encogerse
en cogerse con más fuerza. No podía ser cierto, él no
 podía haber nacido de esa mujer.
"Los vecinos escucharon los gritos de los niños y llamaron a la policía. Los federales no

tardaron en llegar al lugar y entraron en la casa justo cuando la mujer tenía al hijo menor en
brazos, que tenía tan solo mes y medio de nacido.
La mujer portaba una pistola a la mano, dispuesta
dispu esta a dispararle al hijo menor, sin embargo, al
ver a los policías, no dudó ella en tirar del gatillo directamente debajo de su barbilla.
Una escena horripilante donde el pequeño fue bañado en la sangre de su madre y cayendo en
el cuerpo de ésta misma, quedó grabada en la mente de todos los oficiales. El pequeño fue
trasladado al hospital esa misma noche y llevado a un orfanato semanas después. Hoy en día

no sabemos qué ha sido del niño. La noticia se divulgó nacional e internacionalmente, una
tragedia grande que no se borrará de la mente de quienes llegamos a escucharla o verla."  
 

 Jimin cerró la ventana y borró el historial con lágrimas en los ojos, sintiendo cómo
resbalaban por sus frías mejillas. Comenzó a hipear, repitiendo en voz alta una y
otra vez que no era posible, que todo era un error. Se cubrió el rostro con sus

pequeñas manos, negando repetidas veces con la cabeza, obligándose a olvidar lo


que vio y leyó.
El timbre de su casa comenzó a sonar repetidas veces anunciando la llegada de la
pizza; solo aquello le hizo reaccionar para levantarse e ir por ella.
Mientras tanto, a un par de cuadras más, un chico con una sudadera negra se hallaba
apoyado en un árbol, observando con un cigarrillo en mano la ventana del tercer
piso iluminada. Le dio una calada, viendo como segundos después un repartidor de
pizza salía del edificio y se alejaba en una motocicleta.
Esbozó una sonrisa y tiró el cigarro al suelo, colocó sus frías manos en sus bolsillos
y se alejó a pasa lento con una enorme sonrisa pegada al rostro.
 Jimin había caído en su juego.
 

|10

Aquel día que parecía nunca llegar, llegó.


Min Yoongi y Kim Taehyung se irían, para siempre
siemp re muy probablemente.
Era el último día de clases, se hallaban abrazando a sus amigos y recogiendo las
cosas del casillero.
Algunos profesores les decían cuanto los extrañarían y que ojalá algún día volvieran,
otros sin embargo, estaban muy felices, ya que no tendrían que soportar más los
malos comportamientos y travesuras de aquellos engendros del mal.
 Jimin y Jungkook estaban sentados debajo de aquel árbol que se hallaba seco,
observando el terreno como clásico deja vú
Taehyung estaba a lo lejos con una gorra, platicando por última vez con su grupo de
amigos, riendo, empujándose, dándose codazos, correteándose. Min Yoongi estaba
 junto a su primo, observando la escena sin emoción alguna, solo enfocado a las
reacciones de los otros que al cruzar miradas
m iradas con él, agachaban la mirada.
 Jungkook por primera vez no estaba comiendo, mucho menos platicando, Jimin
respetó aquello. Sabía que a su mejor amigo le dolía, le dolía la partida de su amor
platónico, pero era lo mejor para él. No merecía sufrir así, mucho menos merecía a
un ser tan repugnante como Kim Taehyung, que pese a que podía llegar a ser una
 buena persona, no era suficiente para merecer a alguien tan bueno y dulce como
 Jungkook.

La timidez jamás se le había ido al menor, que hasta la fecha seguía tornándose rojo
cada que alguien venía a hablarle ole pedían ir a presentar algo frente a la clase.
 Jungkook hasta cierto punto seguía siendo sensible e inocente... a su manera, pero
inocente.
— Acabó todo. Susurró finalmente Jungkook. La pesadilla acaba aquí, Jimin.
El pequeño observó a su mejor amigo, sin saber exactamente qué decir. Dirigió la
mirada hacia abajo, jugando con sus manos, soltando un suspiro.
— Sí Kookie... aquí acaba. -Susurró igualmente.

Contemplaron la escena. Jennie estaba besando a Taehyung y llorando en su


hombro, él sobaba su cabello y le decía unas cuántas cosas que hacían a Jennie
J ennie asentir
 

o reír un poco aún con lágrimas en sus ojos. Taehyung sobó su mejilla con ternura
te rnura y
la cargó para abrazarla fuertemente, un fuerte chasquido hizo que Jimin pegara un
 brinco y observara a su derecha.
 Jungkook había aventado su botella y ahora mismo se hallaba corriendo a los baños,
tapando su rostro con su brazo. Jimin tragó saliva amargamente y sintió un dolor en
su pecho que le hizo apretar fuertemente sus labios. Odiaba ver a Jungkook así.
Observó nuevamente el entorno topándose con Min Yoongi.
Yo ongi. Éste al chocar miradas
con el menor le hizo una seña de que se acercara y después señaló el piso de arriba.
 Jimin comprendió inmediatamente, su corazón comenzó a latir con fuerza.
Min Yoongi le dijo algo a Taehyung, su primo asintió y volvió a platicar con sus
amigos y a besar repetidas veces a su novia. Jimin observó cómo Yoongi lo
observaba una última vez y asentía, alejándose del
de l patio y subiendo las escaleras.
 Jimin tomó una gran bocanada de aire y dejó su lonchera de lado para acercarse
lentamente a las escaleras. Observó el techo, su respiración comenzó a
Acelerarse, haciéndole respirar por la boca e inhalar de nuevo profundamente.
— Aquí acaba todo. — Susurró para darse fuerza.
Subió el primer escalón, sintiendo su cuerpo temblar. Cerró sus ojitos repitiéndose
varias veces que todo estaría bien. Subió otro escalón, esta vez más tranquilo,
incrementando la velocidad hasta subir las escaleras corriendo, con su sangre
golpeando cada fibra de su cuerpo al igual que la adrenalina. Toda la extensión de
su espalda se había llenado de un extraño cosquilleo que lo quería hacer gritar o

correr más rápido.


— Última vez. — Se susurró a sí mismo con fuerza.
Llegó al primer piso con el aliento corto y su pulso completamente descontrolado.
Observó de izquierda a derecha, pero no había rastro de Min Yoongi.
— ¿Yoongi? —Llamó en voz alta mientras daba una vuelta sobre su propio eje.
Cuando creyó que quizás había sido una equivocación, sintió que tomaron
 bruscamente su brazo y comenzaron a jalonearlo a los baños, pero esta vez no opuso
resistencia.

Se dejó llevar, sintiendo un extraño alivio recorrer su cuerpo. Se


S e mantuvo en silencio,
hasta que vio la puerta de los baños cerrarse, soltó un quejido de dolor y fue
 

depositado con fuerza sobre el lavamanos, quedando sentado. Allí levantó la mirada
finalmente, cruzando miradas con Yoongi, quien tenía sus ojos completamente
oscurecidos y sus labios muy rojos, como si los hubiera estado mordiendo horas.
—  ¿Yoongi? —  Preguntó preocupado tratando de bajarse, pero Yoongi no se lo
permitió.
— Primera y última vez... — Susurró Yoongi mientras dirigía su mano al interruptor
de la luz con lentitud. — Primera y última vez, Jimin.
Jim in.
 Jimin sintió algo frío al escuchar su nombre saliendo de los labios de Yoongi.
—  ¿Q-qué vas a hacer? —  Preguntó desconfiado, agudizando su voz más delo
normal.
Yoongi apagó tres luces, dejando el baño en la oscuridad casi total, a excepción de
la pequeña luz del fondo que permitía ver a las personas como sombras.

 Jimin comenzó
tomarlo a asustarseyyaventarlo
con brusquedad se bajó decontra
golpe la
delpared
lavamanos, pero sintióTomó
a su izquierda. a Yoongi
una
inhalación para recuperarse del fuerte golpe, pero Yoongi invadió completamente
su espacio personal.
— ¡Yoongi! — Exclamó Jimin asustado. — ¡Me estás asustando, Yoongi!
Pero solo pudo observar la vil sonrisa en el rostro de Yoongi antes de que éste lo
tomara de la cintura y lo pegara completamente en la pared, haciendo que el menor
enredara sus piernas a sus costados y sintiera su respiración acelerarse más.
Yoongi lo tomó de la barbilla con su pulgar e índice para que lo viera, Jimin tembló
con más fuerza y sin dudo ahogó un enorme grito cuando sintió que fue presionado
con fuerza e invadieron sus dulces, vírgenes y delicados
d elicados labios. Fue callado.
Bruscamente callado por aquellos fríos labios moviéndose sobre los suyos.
 Jimin ahogó inevitablemente
inevitablemente un gemido en la boca de Yoongi, un gemido que le hizo
tornarse violentamente rojo y cerrar sus ojos con fuerza. Yoongi deslizó su mano por
el interruptor nuevamente y con un rápido movimiento, apagó la luz. Dejándolos en
la oscuridad total.
— Y-Yoongi... — Susurró Jimin entre los rudos besos del mayor. — ¡Yoongi!
 

No sabía cómo reaccionar, quería llorar, quería gritar. Era un volcán a punto de hacer
erupción, sintiendo los fríos labios de Yoongi
Yo ongi moverse entre los suyos, cha
chasqueando
squeando
ambas bocas e irrumpiendo su cavidad bucal con co n su tibia lengua.
 Jimin mordió un poco los labios de Yoongi para que se separara, pero no supo que
aquel movimiento solo empeoró la situación. Aquello provocó que Yoongi soltara
un jadeo y se pegara más a Jimin, apretando al menor
me nor entre su cuerpo y la fría pared.
Deslizó sus largos dedos por la playera de dinosaurios de Jimin, sintiendo su tibia
piel y haciendo que Jimin diera un respingo. Yoongi rió sobre sus labios, haciendo
que Jimin se pusiera más nervioso de lo que ya estaba y abriera sus ojos, pero no
veía nada. Solo sintió los labios de Yoongi alejarse para tomar una bocanada de aire
y volverse a posar esta vez en su cuello, succionando y haciendo estremecer a Jimin
ante la desconocida sensación.
No tenía fuerzas para hablar o el valor para hacer algún movimiento. Solo sentía la
cálida respiración de Yoongi en su barbilla, donde depositó otro húmedo beso y
mordió, sacándolo otro jadeo de dolor a Jimin.
El menor se sobresaltó aún más cuando sintió algo duro cerca de él, a su costado,
donde se encontraba Yoongi respirando pesadamente y cada vez más fogoso e
insistente en su besos. Jimin prácticamente comenzó a resbalarse de lado y pudo
haber caído de no haber sido porque Yoongi lo tomó con fuerza.
Hubo un silencio mortal, donde Yoongi dejó de besarlo y ni su propia respiración
escuchaba.
— Volveré por ti. Susurró en su oído. Hagas lo que hagas Jimin, jamás te podrás
librar de mí.
 Jimin sintió su corazón encogerse más y nuevamente algo picar sus ojos. Poco
después, sintió a Yoongi alejarse bruscamente de él y no paso mucho hasta que
escuchara la puerta y viera la ranura
ra nura de luz y a alguien salir corriendo.
 Jimin reaccionó soltando un pequeño grito y prendió las luces de golpe, con su
cuerpo temblando y sus ojos enrojecidos. Se observó al espejo y se tambaleó
 bruscamente hacia atrás, cayendo
cay endo al
a l suelo y co
colocando
locando sus manos alrededor de su
cuello.
Respiró de forma entrecortada, sintiendo una bola en su garganta.

La zona se hallaba con marcas rojizas y violetas, rodeando toda la extensión. Se


levantó del suelo y se acercó al espejo, rozando con la yema
y ema de sus deditos las marcas
 

en su cuello y barbilla, viendo detenidamente sus labios brillosos y mordisqueados,


completamente rojos.
Se tapó la boca para evitar gritar nuevamente, la puerta se abrió bruscamente
haciendo que pegara un brinco.

— ¡¿Qué te pasó Jimin?! — Exclamó Jungkook acercándose corriendo a él.


Pero Jimin no sabía cómo reaccionar, ni mucho menos qué hacer. Había una
sensación de pánico en su cuerpo, al mismo tiempo que uno de ansiedad. Sentía
ansiedad, sentía miedo, sentía ira y vulnerabilidad, su cuerpo comenzó a temblar
con más fuerza.
 Jungkook palideció al ver la mirada tan destrozada de su amigo, lo tomó de las
manos y comenzó a agitarlo con fuerza para que reaccionara.
— ¡¿Jimin?! — Exclamó Jungkook mientras lo zarandeaba. — ¡Jimin!

Pero Jiminparalizar
ansiedad estaba ensuun trance de
cuerpo... temblores,
haciéndole viendo
estallar la nada,
dentro solo sintiendo aquella
de poco.
 Jungkook observó los chupetones en su cuerpo, dejó de agitarlo y observó su cuello,
abrió mucho sus ojos y volvió a ver a Jimin tomándolo de las mejillas.
— ¿Fue Yoongi? ¡Contesta! — Exclamó el menor preocupado. — ¡Contéstame Jimin,
mierda!
Pero Jimin no contestaba, seguía viendo al frente, sintiendo los labios de Yoo
Yoongi
ngi aún
sobre su piel, el mareo de emociones, el shock, la confusión. Todo volvió a su mente;
las imágenes que vio en internet, la noticia de su verdadera familia, el beso de
Yoongi, su agitación, el miedo, la adrenalina, su inocencia, los golpes, las sonrisas
de su madre, el llanto, las risas, la sangre, los gritos, la calidez de su cuerpo, el frío
en su corazón.
Tomó a Jungkook finalmente de las manos y lo puso contra la pared, haciendo que
el menor se tensara por la acción.
Hubo un largo silencio, donde Jimin lo mantenía contra la pared y su mirada estaba
gacha, solamente temblando.
— ¿J-Jimin? Preguntó Jungkook asustado.

Pero Jimin no contestaba, solamente tomándolo con


co n fuerza y viendo el suelo.
 

— Shhh. — Jimin colocó su índice en sus labios. — Park.


— ¿Qué? — Preguntó Jungkook asustado.
 Jimin esbozó una tétrica sonrisa y agarró la barbilla de Jungkook para que lo viera
fijamente, Jungkook se tensó inmediatamente, sintiendo algo helado en su espina
dorsal.
Sintió a Jimin acercarse a él, hasta reposar su nariz en su cuello, aspirando el olor,
sacándole a Jungkook un jadeo que lo dejó aturdido. Al sentir algo tibio cerca de la
curvatura de su hombro y cuello, empujó a su amigo tapándose la boca. Jimin se
separó de él sonriendo y sobando su mejilla.
— Todo está bien, no te haré nada Kookie. — Contestó Jimin con una tétrica sonrisa.
— Nunca te haré nada que no te guste.
 Jungkook lo observó aterrorizado, retrocediendo cada vez más hasta tocar otra
pared. Su corazón bombeaba con fuerza, viendo aterrado
a terrado a su amigo. Pero Jimin solo
se mantuvo viéndolo fijamente, ahora lágrimas brotaban de sus ojos y fuertes
sollozos se hicieron presentes.
El mayor se desplomó en el suelo poco después.
 Jungkook se abalanzó sobre él al ver que no reaccionaba, palmeando con fuerza su
mejilla y gritando que despertara una y otra vez.
—  ¡¿Jimin?! ¡JIMIN DESPIERTA! ¡JIMIN DESPIERTA! —  Comenzó a gritar
 Jungkook asustado. —  ¡JIMIN POR FAVOR! ¡DESPIERTA! ¡DESPIERTA,
MALDITA SEA!

Cuando lo hizo, segundos después, Jimin pegó un fuerte grito que hizo a Jungkook
sobresaltarse. Se aferró a Jungkook
J ungkook bruscamente apretándolo y hundiendo su rostro
en su pecho, temblando ferozmente.
-No me dejes... no me dejes... — Repitió Jimin llorando. — No me dejes.
 Jungkook se quedó en silencio abrazándolo con fuerza, sintiendo
sintiendo las lágrimas llegar
a sus ojos también.
— Jamás lo haré Jimin, Kookie siempre estará contigo. — Susurró.
 Jimin asintió, sorbiendo
sorbiendo por su pequeña nariz
nariz y aferrando sus manitas en la espalda
 baja del menor quien sobaba su cabello, sin saber qué pensar, qué decir.
decir.
 

Algo no estaba bien, algo dormitivamente estaba muy mal en Jimin. Algo malo
sucedía, algo no estaba para nada bien en el mayor.
— Todo estará bien, Jimin. — Repitió Jungkook. — Estás bien, estoy contigo...
Pero aquel día fue ese día, el día que nunca debió llegar, el día que pudieron evitar
que llegara.
Porque fue el día en que se transformó.
tra nsformó.
Se transformó en el producto de un demonio.
 

|11

[5 años después]
*******
Se aferró con más fuerza a las sábanas, gimiendo incontrolablemente y sintiendo al
mayor entrando y saliendo de él con fuerza, dando una que otra palmada en su culo,
soltándole más gemidos de los que quisiera.
— ¿Te gusta que te trate así? — Susurraron a su oído, riendo.
Asintió, sintiendo como lo penetraba con más fuerza. Dejó caer su cabeza en el
colchón, abriendo la boca para respirar por allí, sintiendo su orgasmo a punto de
llegar. Sintió una corriente eléctrica que le hizo arquear su espalda y soltar un grito,
el semen comenzó a ser expulsado
e xpulsado por su erección fuertemente, haciéndolo temblar
de placer.
Se dejó tumbar en la cama de nuevo, empapado de sudor, sintiendo su cuerpo
deslizarse de adelante hacia atrás con
co n fuerza. Soltó un suspiro cuando poco después
el mayor se corrió dentro de él, haciéndole morder su labio y cerrar sus ojos, sus
dedos se enredaron en las sábanas, haciéndole soltar un suspiro.
—  Ah —  Jadeó el chico dejándose junto al otro quien aún tenía su respiración
agitada.
— Si tan solo tu madre supiera que en lugar de darte tutoría de Historia, en realidad
te la meto hasta el fondo y te hago gemir como una puta.
 Jungkook sintió su respiración calmarse un poco, se quedó en silencio. Hizo una
mueca de dolor y se dio la vuelta en la cama, viendo a su "amigo" observando el
techo con una sonrisa, succionando un poco su labio.
— Cuando éramos pequeños jamás creí que terminaría follándote, la vida da muchas
vueltas Jungkookie, ¿no crees?
 Jungkook se calló, evitando decir algo al respecto y agarró su teléfono. El mayor se
acercó a él, dando besos en su cuello de forma juguetona, pero Jungkook lo empujó.
— ¿Con quién hablas? — Preguntó
— Jimin. — Contestó. — Quedé de verlo fuera del restaurante a las ocho.
 

— ¿Con quién sale? — Preguntó el mayor levantando una ceja.


— Nadie, fue a cenar ahí, se lleva bien con el dueño. — Jungkook bloqueó su teléfono
y se levantó de la cama.
Se agachó para coger la ropa tirada en el suelo, sacudiéndola con un gruñido.
— Eres aburrido. Cada que tenemos sexo tú terminas huyendo segundos después,
¿por qué no te quedas a dormir
do rmir un día? — Pregunto el otro con carita triste.
— Jackson... — Jungkook soltó un suspiro y observó a través
tr avés de su hombro. — Fuiste
el mejor amigo de mi bully en primaria e inicios de secundaria, por más que me
folles no me hará olvidar la cantidad de veces que me tiraste a sus pies como si fuera
una muñeca de trapo.
—  Jungkook, ya pasó muchísimo tiempo desde eso. —  Jackson rodó los ojos. — 
Debes superarlo.

—  Lo que
sirve hice.nos
— Tomó su camiseta
comportemos y se la puso.
de manera — Pero
amorosa la verdad
cuando no entiendo que
sé perfectamente de qué

habeas por alguien más. No nos amamos, solo es sexo.
 Jackson soltó un suspiro y observó el techo.
— Bien, tú ganas Jungkookie, a partir de ahora tú decides cuándo tenernos sexo,
¿bien?
 Jungkook asintió y guardó su teléfono antes de salir de la casa del mayor. No
entendía por qué seguía viéndolo si él ya había acabado la escuela. Bueno, es cierto
que si estudiabas en el colegio donde estuvieron tenías muchas becas gratuitas en la
Universidad Lindsay que estaba relativamente cerca, controladas por la misma
mano realmente, pero Jackson tampoco iba a la Universidad. ¿Por qué? No sabía.
Y es que si, ahora el joven muchacho tenia diecisiete años, los había cumplido
c umplido recién
mientras que Jimin los había cumplido ya unas semanas antes.
¿En qué momento el tiempo pasó tan rápido? Quién sabe, pero por él mejor. Ya era
su último año en el instituto y quería que fuera el mejor. Quedaba uno, el último y
serian libres. Iría a la Universidad con Jimin y seguramente vivirían juntos, su
amistad se había hecho tan potente que realmente
rea lmente se trataban como hermanos.
El señor Jeon y la señora Park también se habían vuelto grandes amigos, salían
mucho a cenar y se trataban increíblemente bien; a veces los menores y los padres
 

salían de vacaciones o iban a parques de atracciones. Se habían convertido en una


familia, indirectamente.
Para Jungkook, la madre de Jimin era como su madre. Para Jimin, el papá de
 Jungkook era como su
su padre, y ellos eran ssus
us hermosos hijos. Jimin y Jungkook eran
los hermanos, donde el menor se había encargado cuidar a Jimin del mundo; Jimin
era un alma pura y frágil
frág il y no permitiría que lo quebraran... no otra vez.
Avanzó hasta llegar al restaurante, donde vio a Jimin con un libro frente a él y una
sudadera de dinosaurio. La capucha tenía la forma de la cabeza,
ca beza, con todo y pequeños
piquitos de plástico incluidos. ¿Adorable? Mucho. Era divertido ver a un chico de
diecisiete con ese tipo de sudadera, más Jimin con su precioso cabello rubio.
 Jimin alzó la mirada y se acercó corriendo a Jungkook, brincó sobre él para
envolverlo en un fuerte y cálido abrazo. Jungkook le sonrió y palmeó su espalda.
Cuando se separaron, Jungkook lo agarró del brazo para que comenzaran a caminar
a la casa, como si fuera
f uera un niño pequeño y él la madre.
— ¿Cómo te fue? — Preguntó el menor.
— Muy bien. — Dijo Jimin sonriendo. — Aunque hoy fue al gimnasio y fue pesado.
— Comenzaste hace una semana, Jimin.
— Lo sé, no sé si pueda aguantar, pero bueno. ¿Tú qué hiciste?
— Umh, nada. — Mintió Jungkook. — Tuve mi tutoría de historia y salí a pasear.
— Qué lindo Kookie. — Jimin sonrió y se pegó más a él. — ¿Mañana tenemos tarea?

— Nop.
— Bien, realmente es enfermizo dejar tarea desde la primera semana de clases.
— Estoy de acuerdo.
 Jimin asintió y observó al frente, manteniendo el silencio hasta que llegaron al
departamento del mayor. Ambos se despidieron y quedaron de verse al día
siguiente frente al árbol del patio, su lugar de toda la vida.
 Jimin asintió
asintió y subió
subió hasta su departamento. Su madre ya se hallaba en casa con una
taza de café y frente a la computadora.
— Hola cielo, ¿cómo te fue? — Pregunto ella.
 

— Bien, gracias. — Jimin le dio un beso en su cabeza. — ¿El trabajo qué tal?
— Pesado, pero estamos avanzando. — La señora Park sonrió. — ¿Te vas a acostar
ya?
— Sí, quiero estar con energía mañana.
Su madre asintió y le dio las buenas noches. Jimin agradeció y se fue a su cuarto,
dejó su sudadera en una silla que tenía y se quitó la camiseta. Se observó
rápidamente al espejo, viendo su torso tunicado y su cabello todo revuelto. Asintió
y agarró su pijama, quitándose el resto de la ropa. Sin embargo, se detuvo viéndose
nuevamente al espejo.
Alzó una ceja divertido.
Era cierto, su apariencia de niño se había esfumado, ahora realmente parecía un
 joven muchacho, con sus rasgos bien pulidos, su cuerpo tonificado, vello corporal
que no lo hacían verse como simio, porque tenía pero no demasiado, más bien
resultaba sexy...
 Joder hasta de su hombría era algo de lo que se sentía orgulloso,
o rgulloso, aunque
a unque jamás la
había usado. Bueno, muy pocas veces y esas podrían decirse solamente cuando se
masturbaba. ¡Vamos! es hombre y es hormonal y no podía estar toda su vida estar
sin tocarse allá abajo al menos UNA vez.
ve z.
No mentía, disfrutaba tocarse. Disfrutaba los gemidos que salían de su boca,
disfrutaba morder sus labios y acariciar sus pezones mientras lo hacía, provocando
que arqueara su espalda por el placer y sintiera su erección ponerse más dura.
Disfrutaba los punzantes choques eléctricos por todo su cuerpo que lo hacían pedir
más y más, le gustaba la tensión de su cuerpo cuando llegaba al orgasmo y le gustaba
la ola de relajación una vez que finalizaba.
Pero solamente si él se lo hacía, disfrutaba. No veía pornografía ni mucho menos
pensaba en alguien más, solo lo hacía por el placer que sentía su cuerpo, la forma
propio. Nada más.
De hecho, le asustaba que los demás lo tocaran. Al final, los abusos de Yoongi una
dejaron una fuerte marca en él. Así que apartó finalmente
f inalmente la Vista de su cuerpo y se
colocó el pijama, dejando que el sueño lo sometiera completamente.
Tenía el presentimiento de que mañana sería un día bastante pesado.
pesado .
 

***
Entró tranquilamente a la escuela, viendo a un grupo de chicos que estaban
estrenando el muy famoso teléfono que acababa de salir. Jimin no mentía, se le hacía
impresionante cómo la tecnología iba avanzando, aún recordaba que siendo
pequeño aún estaba aquel teléfono pesado que usaba su mamá, el que estaba pegado
a la pared. Pero ahora todos estaban enloquecidos con el famoso "iPhone", aunque
 bueno, él tenía que conformarse con un Sony.
No era la gran cosa, pero no se quejaba.
— ¡Jimin! — Lo llamaron.
 Jimin se dio la vuelta, sin dejar de avanzar. Jung Hoseok se colocó junto a él.
— ¿Cómo vas? Pregunto el mayor
may or palmeando su espalda.
— Eh, bien... gracias. ¿Tú qué tal? — Preguntó Jimin confundido.
— Bien, bastante feliz. — Hoseok soltó un suspiro. — Escucha, sé que quizás esto no
sea algo fácil para ti pero... quiero que sepas que estoy de tu lado, ¿bien?
 Jimin siguió avanzando, pero no pudo evitar fruncir su ceño y ver a Hoseok.
— ¿De qué hablas? — Preguntó.
— No necesitas fingir, Jimin. Estamos conscientes de que puede ser algo difícil verlo
después de tanto, pero ya sabes, necesitaban finalizar acá para poder ingresar a la
Universidad.
 Jimin no entendía un carajo, ¿de qué hablaba este chico?
— Eh... sí, gracias Hoseok. — Mintió Jimin. — Yo debo ir a clases, entonces...
— Sí, no te preocupes. — Hoseok asintió y palmeó su hombro. — Nos vemos.
 Jimin se despidió antes de seguir avanzando por los pasillos. Observaba a muchas
personas cuchichear de cosas que no entendía, ¿de qué se había perdido?
— ¿Lo viste? ¡Se puso tan caliente! — Susurró una chica.
—  Kim Jennie fue una jodida suertuda. —  Contestó la que estaba a su lado. — 
También Irene.

 Jimin
árbol. alzó
Perouna ceja, esta vez
se sorprendió sintiéndose
bastante al ver más co
confundido,
nfundido,
que Jungkook no pero
estabaignoró
ahí. todo y fue al
 

Soltó un suspiro y dejó su mochila en el suelo para


pa ra subir de dos en dos las escaleras
al primer piso, quizás estaba en el aula.
a ula.
— ¿Kook? Llamó caminando por el pasillo, viendo de izquierda a derecha.
Pero no obtuvo respuesta, llegó al límite del pasillo, Viendo nuevamente detrás de
él. Pero no, Jungkook no estaba. Soltó un suspiro y avanzó con su teléfono un poco
más, dispuesto a enviarle un mensaje.
Pero al dar la vuelta a la derecha para cambiar de pasillo, se llevó el golpe de su vida;
chocando duramente con alguien y tambaleándose bruscamente hacia atrás.
— ¡Lo siento! Se excusó guardando torpemente su teléfono. ¡No lo...!
¿Deja vú?
— Vi... — Susurró esto último sintiendo su piel perder color.
Si, definitivamente.
Oh, rogaba que esto fuera una mala jugada de su mente, porque sinceramente
sincera mente estaba
lo suficientemente asustado como para hacerse encima. Y si, había comenzado a
temblar y a retroceder torpemente ante la fría e intensa mirada del chico frente a él.
— ¿Jimin? Preguntó alzando una ceja.
"Bitch, run..."
Y con esa frase en su mente, Jimin salió corriendo de aquel pasillo, a punto de soltar
un grito de terror y de nervios, pero, ¡oh sorpresa!
Alguien lo había agarrado de la capucha de su sudadera y lo había jaloneado
 bruscamente hacia atrás. Sintió su cuerpo tensarse y aplastarse, temblando cuando
sintió que lo voltearon para quedar cara a cara, tomando con fuerza sus muñecas.
Y lo vio, enfrentó al chico que estaba ahí frente a él.
Observó nuevamente aquellos felinos ojos grises, esa piel blanca y suave, su cabello
azabache, revuelto, dando un aura varonil y bastante intensa. Esos labios rosados
que se habían hecho ligeramente más gruesos y habían tomado una hermosa fo forma,
rma,
luciendo tan delicados, pero la fuerza y las intenciones claramente eran otras. Oh,
tenía también una cicatriz en la mejilla, ¿qué había
ha bía pasado con su mejilla?

— Yoongi. — Susurró Jimin sintiendo su aire irse. —Min...


 

Y juró que se desmayaría cuando lo vio esbozar una sonrisa, pero una
increíblemente vil y trastornada que le erizó la piel, haciéndole tener
te ner más miedo del
que ya tenía.
¡Tiempo!

Si Park Jimin tenía ahora diecisiete años... eso significaba que Min Yoongi tenía...
Oh, santa mierda.
— Park Jimin. — Dijo Yoongi alzando una ceja y viéndolo fijamente a los ojos. — 
Cambiaste.
Pero Jimin no osaba emitir sonido alguno, tampoco parpadeaba y apenas respiraba.
El único sonido que emitió fue le grito ahogado
a hogado que dio cuando fue co
colocado
locado contra
la pared y tomado con más fuerza. Sintió como su sangre se congeló, pasando por
todo su cuerpo, dándole un molesto calambre. Pero no podía hacer nada, Min
Yoongi se había inclinado hacia él, enterrando su nariz en su frágil cuello, aspirando
su olor.
 Jimin cerró sus oj
ojos
os al sentir su tibia respiración en su zona más sensible, así que
inevitablemente mordió sus labios y apretó sus ojos, no quería mostrar que le había
gustado aquello. Es decir, ¡era Min Yoongi! ¡MIN YOONGI!
— Sigues tal como te recuerdo... — Susurró Yoongi aún en su cuello.
 Jimin finalmente se atrevió a abrir sus ojos, viendo como Yoongi se separaba
ligeramente de él, clavándole nuevamente la mirada, atreviéndose inclusive a
observar sus labios, haciendo que Jimin se pusiera nervioso y los lamiera.
Yoongi sonrió apenas al ver el acto y soltó a Jimin, esta vez retrocediendo.
—  Creo que debes atender algo. —  Dijo antes de alejarse con las manos en los
 bolsillos.
Y sí, finalmente Jimin reaccionó, creyendo que su teléfono sonaba, pero no, parecía
ser algo mucho peor.
Cuando escuchó con cada vez más potencia los gritos de: "Pelea, pelea, pelea, pelea,
pelea", supo que algo MUY malo estaba sucediendo en el patio.
Patio donde debía encontrarse con Jeon Jungkook. 
 

|12

 Jimin no podía pensar con claridad, su mente se había congelado y mil emociones
comenzaban a bombardearlo con fuerza. Esos gritos... ¿qué mierda estaba
e staba pasando?
"Pelea, pelea, pelea"
Bajó corriendo las escaleras para llegar al patio. Se pasó la mano por el cabello con
desespero al ver un círculo de gente y mucha gente gritando y calentando el
ambiente. Jimin corrió y comenzó a empujar a la gente, abriéndose en la multitud
para quedar cara a cara con una horrible pesadilla.
 Jeon Jungkook estaba agarrándose brutalmente a golpes con otro chico. Tenía la
nariz sangrando y ahora mismo se encontraba en la espalda del otro quién acaba de
tirarlo bruscamente al suelo, soltando un "Ohhh" de la multitud.

— ¡Jungkook! — Grito Jimin.


Pero el menor se había reincorporado, limpiándose la nariz con su manga y
escupiendo sangre al suelo. Se arremangó las mangas y se acercó al otro chico antes
darle un fuerte puñetazo en la mandíbula, otro segundo golpe al segundo y una
patada tirándolo al suelo. Se colocó sobre él, haciendo que los demás gritaran con
más fuerza.
— ¡BASTA! — Jimin trató de empujar a las personas pero Hoseok lo había agarrado.
agar rado.
— ¿Estás loco, Jimin?! —Gritó. — ¡No vayas!

 Jimin volvió
levantaba a ver
de un la pelea
brinco para duramente
y lo cogía ver como eldeque estabapara
la cintura debajo de Jungkook
empujarlo contra se
el
árbol, a nada de pisar la mochila de Jimin. Allí le dio otro golpe a Jungkook quien
había comenzado a forcejear.
 Jimin se
se zafó bruscamente
bruscamente de Hoseok y corrió al árbol, la gente lo observó con terror,
pero Jimin no permitiría que esto siguiera más. Así que cogió al chico de la camiseta
y lo tiró bruscamente hacia atrás para alejarlo de Jungkook, tirándolo al suelo. Sus
ojos se abrieron de par en par.
— ¿Taehyung? — Preguntó sintiendo su corazón ir más lento y algo helado en su
cuerpo.
 

El chico esbozó una sonrisa cuadrada antes de levantarse del suelo y darle un fuerte
puñetazo a Jimin. Toda la gente volvió a gritar un perfecto "OH" más potente al ver
a Jimin tambalearse hacia atrás, cubriendo su rostro. Jungkook sintió su sangre arder
más de lo que ya ardía y se abalanzó sobre Taehyung, pero el mayor no se dejó
intimidar y lo volvió a empujar, esta vez cayendo ambos al suelo y rodaron sobre él.
— ¡BASTA! ¡BASTA! — Jimin corrió limpiándose la sangre y tirando de Jungkook.
— ¡Suéltalo! ¡SUELTALO! ¡JUNGKOOK!
¿Dónde mierda estaban los profesores?
— ¡JUNGKOOK! — Gritó Jimin tomándolo de ambos brazos y tirando de él.
Hoseok finalmente se había abierto entre la gente y corrió
co rrió para él jalar de Taehyung,
ambos chicos tirando de la respectiva bestia que hacían todo por zafarse.
— ¡Ya basta, Taehyung! — Susurró agresivamente Hoseok tomándolo con fuerza.

 Jungkook y Taehyung se observaron


observaron fijamente, de una forma tan cruel y oscura que
daba miedo. Ambos lanzando casi el deseo de muerte por sus ojos, con las venas de
su rostro marcándose, las de su frente sobre todo. Jungkook seguía removiéndose
en los brazos de Jimin, respirando pesadamente.
— ¿Tanto rencor me tenías guardado, pequeño? —Se burló Taehyung con voz grave.
—Prácticamente me brincaste encima.
—  ¡Jódete! —Gritó Jungkook zafándose de Jimin bruscamente y acercándose a
Taehyung con el puño al aire.
 Jimin iba a cogerlo nuevamente, pero Taehyung también se zafó de Hoseok y
también se acercó a Jungkook. Cuando lo tuvo cerca y Jungkook iba a soltar el golpe,
Taehyung frenó su puño al aire y con su mano libre lo pegó a él tomándolo de la
cintura, haciendo que Jungkook abriera muchos sus ojos.
— No te recordaba tan agresivo, pequeño. — Susurró Taehyung vilmente.
Y allí mismo, soltó el puño de Jungkook, quien no bajó su golpe, pero tampoco lo
movió, quedó congelado viendo a Taehyung fijamente a los ojos. Negó con la cabeza,
tratando de salir de aquel trance.
—  Hijo de tu... —  Susurró Jungkook entre dientes, pero fue interrumpido por
Taehyung.
 

— Ah. — Taehyung colocó su índice en la boca del menor. — Trátame con respeto,
mocoso. Soy tu mayor después de todo.
 Jungkook lo observaba fijamente, sus ojos se habían aguado ligeramente y había
apretado su puño al aire para después bajarlo complemente rendido. Todos los

observaban en silencio, sin osar interrumpir aquel extraño momento.


 Jungkook bajó la mirada y empujó a Taehyung con fuerza antes de limpiarse
nuevamente con la manga y pasar entre la gente, empujándolos bruscamente. Jimin
cogió su mochila e ignorando el dolor de su mandíbula, corrió tras Jungkook, pese
a los susurros de las personas y las miradas que le daban. Lo alcanzó poco antes de
que llegara al baño, tomándolo del brazo, Jungkook volteó.
— ¿Estás... bien? — Susurró Jimin dolido.
Pero Jungkook lagrimeaba en silencio, haciendo que Jimin lo jalara a él y lo abrazara
con fuerza, rodeándolo con sus brazos. Jungkook lo apretó con más fuerza,
hundiendo su rostro en su hombro y sollozando con fuerza. Jimin apretó sus ojos
apretando más a Jungkook y sobando su cabello con ternura, mientras el menor
respiraba de forma entre cortada.
— Jamás volveremos a eso... jamás, Jungkook. — Susurró Jimin. — Voy a protegerte,
lo juro. Taehyung no volverá a hacerte daño.
— N-no sé por qué -l-lo hice. — Hipeó Jungkook en lágrimas. — S-sólo lo V-vi y... -
— Entiendo, tranquilo.
— No quiero, Jimin. N-no quiero. — Jungkook negaba con la cabeza. — No quiero.

— Mientras yo esté aquí nada va a pasarte. Susurró Jimin. — Cambiamos, ya no


permitiremos que nos hagan daño, nosotros ya sabremos devolver los golpes.
 Jungkook asintió suavemente. Jimin besó su cabeza y le dio unas pequeñas
palmadas antes de que separaran. Jungkook se limpió las lágrimas y ambos
comenzaron a caminar a su respectiva aula, Jungkook cogió su mochila que estaba
en el pasillo.
Mientras tanto Yoongi estaba apoyado en la pared, no muy lejos de ahí, viéndolos
en silencio mientras jugaba con una pluma entre sus dedos. Escuchó pisadas y
maldiciones en voz baja haciendo que volteara. Vio a Taehyung limpiando la sangre
de su rostro mientras insultaba y hacía berrinches caminando
cam inando a su dirección, Yo
Yoongi
ongi
alzó una ceja divertido, esbozando una pequeña sonrisa.
 

— ¿Se puso de rebelde tu pequeño? — Se burló Yoongi.


— Cierra la boca, Yoongi.
Yoo ngi. — Taehyung observó las pequeñas figuras de Jungkook y
 Jimin desaparecer por otro pasillo. — La maldita ñera me brincó encima cuando me
acerqué a él tomándolo del hombro y soltó el primer golpe, yo no le hice nada.

— Ajá. ¿Y qué ibas a hacer con él exactamente? — Preguntó Yoongi riendo.


— Nada, saludarlo. — Taehyung alzó sus hombros. —Preguntarle cómo estaba.
Yoongi oprimió la risa apretando sus labios.
—  ¡Bien! —  Taehyung alzó las manos al aire. —  ¡Quizás iba a darle una nota
amenazante! ¡Pero, oye! ¡Se puso como vieja loca!
— Taehyung, eres demasiado irresponsable.
— Cállate, ese no es el punto. ¿Cómo te fue a ti con...? — Taehyung alzó ambas cejas
con una sonrisa.
— Gallina asustadiza, pero al menos no se desmayó. — Yoongi alzó sus hombros.
— ¿Realmente vas a hacerlo? — Preguntó Taehyung cambiando su semblante a uno
más serio. — Mira, eres mi primo y un hermano para mí, pero... ¿no es peligroso?
— No. — Yoongi sonrió. — Le gusta. Jimin disfruta que lo haga sufrir. Es un maldito
masoquista.
— No, Min. No comprendes mi punto. — Taehyung rara vez llamaba a Yoongi por
su apellido, y eso solamente era en asuntos realmente serios. — Una cosa es molestar
a las personas, hacerles bullying, como en cualquier escuela. Lo que tú quieres hacer
con Jimin es otro nivel, podrían llevarte a la cárcel si te denuncia. ¿Entiendes
¿E ntiendes eso?
— Lo hago. — Yoongi lo observó fríamente. — Pero es mi problema, al final, yo soy
el que paga. Si te preguntan
pr eguntan algo, tú no sabes nada. Además, Jeon no está muy lejos
de tener el mismo destino, prácticamente piensas violarlo.
— Corrección. — Taehyung alzó su índice. — Drogarlo y después follarlo.
— Sí. Y después filmarlo y propagarlo por toda la escuela.
Taehyung rodó sus ojos con una mueca.
— Mira señorito "soy heterosexual y solo me follo a Jungkook para humillarlo". — 
Comenzó Yoongi de mala gana. — Se ve que Jungkook ya no es ningún santo, y
 

viendo cómo se te puso, créeme que será complicado que te acerques a él. Debes
ganarlo, y ganarlo en todos los aspectos porque no será fácil. Sé lo que realmente
quieres hacer con él, y créeme Taehyung... -
El menor observó a su primo seriamente.

— No necesitas repetirlo. — Murmulló Taehyung. — El problema será ganarlo.


— Le gustabas al idiota, no será muy complicado que lo vuelvas a enganchar, tienes
tus encantos y él es muy vulnerable. —  Yoongi sonrió un poco. —  Además, yo
comenzaré a alejar a Park de él, así que no tendrá otra alternativa que dejarse seducir
por ti.
— Tengo mucho planeado para él. — Taehyung lamió su labio superior con lentitud.
— Lo sé. — Yoongi sonrió. — Pero ten cuidado. Si quieres volver a tenerlo debes
acercarte, debes hacer que te adore y tema. Esa es la base para que puedas
manipularlo a tu gusto.
— Si, ya te quiero ver a ti dándole cartas de amor a Jimin y llevándolo a cenar para
impresionarlo con una serenata. —  Taehyung soltó una carcajada. —  Y después
sacarle la pistola en la cara.
— Jimin ya está aferrado a mí, nunca dejó de estarlo. — Yoongi observó el fondo del
pasillo donde estaban antes Jungkook y Jimin.
— ¿A qué te refieres? — Preguntó Taehyung, a lo que Yoongi soltó un suspiro.
— Jimin no me ama. — Habló con voz rasposa. — Pero amará el dolor que infrinja
en él.
Taehyung se quedó mudo ante aquellas palabras, porque él sabía que aquella
sencilla frase en realidad hablaba mucho más de lo que parecía, y significaba mucho
más. Era un juego de palabras, que contaba todo, lo decía todo, era un cruel destino
que solo una mente fría podría adivinar y crear.
cr ear.
Pero la verdadera pregunta era, ¿por qué?
Y esa pregunta rondaba en la mente de Hoseok, quien se hallaba oculto, no muy
lejos de ahí y había escuchado todo el plan enfermizo de Yoongi y Taehyung. Allí
supo que las últimas palabras que le había dicho Taehyung el último día de clases,
nunca habían tenido tanto significado como ahora.
Y al pensar en ellas, sentía su sangre helarse y unas imperios as ganas de llorar.
 

|13

La semana había transcurrido lentamente, para desgracia de los dos jóvenes que

huían de dos personas mayores que ellos. Se sentían fuertes, pero al verlos caminar
 juntos o al cruzar miradas, se sentían débiles y vulnerables. Jungkook y Taehyung
habían sido suspendidos durante tres días debido a la pelea y Jimin le tocó
to có quedarse
solo. Por fortuna, Min Yoongi no lo buscó y eso comenzó a preocuparlo.
¿Cuánto más tardaría en atacar?
— Jimin. — Habló Jungkook, el mayor lo observó.
— ¿Qué pasa, Kookie?
— ¿Irás con tu madre en la tarde? — Susurró Jungkook.
— Eso espero, ¿por qué?
— ¿Crees que podrías ir a la papelería y comprarme más marcadores?
 Jimin asintió, Jungkook agradeció en silencio y volvió la Vista al pizarrón. Ambos
chicos estaban golpeando sus cuadernos con sus plumas y es que sí, para joder el
último curso escolar, les había tocado estar con Min Yoongi y Kim Taehyung.
¿Coincidencia? ¡Claro que no! ¡Ellos podían elegir en qué salón estar!
—  Taehyung te está viendo. —  Susurró Jimin mientras seguía escribiendo para
disimular.
 Jungkook se tornó ligeramente rojo y volteó un poco a la derecha a través de su
hombro. En efecto, Kim Taehyung le tenía clavada la mirada sin disimular ni un
poco. Jungkook volvió la vista al frente sintiendo su corazón latir desenfrenado en
su interior y aquello le molestaba. Le molestaba sentir aquel calor y aquel hormigueo
en su estómago.
— Yoongi te ignora. — Susurró el menor.

— Lo sé. — Contestó Jimin. — ¿Estás feliz?


 

 Jimin no contestó, solo volteó a ver rápidamente


rápidame nte a Jungkook y suspiró para seguir
escribiendo.
El salón estaba extrañamente silencioso y la tormenta que había afuera le daba un

aspecto bastante frío e inquietante. La profesora estaba corrigiendo unas cosas en el


escritorio y los demás anotaban en silencio.
— ¿Alguien podría ir a la biblioteca a hacerme fotocopias? Preguntó la profesora y
levantando la mirada.
— Yo. — Se ofreció Jimin levantando la mano al instante.
— Gracias, joven Park. — La mujer asintió, Jimin asintió. — Necesito que alguien
más te acompañe.
— Yo. — Jungkook alzó la mano.
— Ya parece que dejaré que los dos mejores amigos salgan. — Contestó la profesora
con ironía.
Taehyung golpeó el codo de Yoongi con el suyo, el mayor volteó a verlo molesto,
pero al ver la sonrisa de Taehyung comprendió. Observo a Jimin y levantó la mano.
— ¿Joven Min? De acuerdo. — La profesora le dio su credencial
crede ncial a Jimin. — No quiero
que tarden mucho.
Taehyung esbozó una sonrisa y Jungkook inmediatamente se tensó. Jimin estaba
Viendo el suelo, incapaz de reaccionar, mucho menos al sentir a Yoongi colocarse
 junto a él. Como el menor no reaccionaba,
reaccionaba, Yoongi tomó la credencial y se acercó a la
puerta. Jimin mordió su labio inferior y se dirigió a la puerta, ambos chicos salieron.
El olor a humedad inundó sus fosas nasales. El cielo se estaba cayendo, los truenos
rugían de forma bastante inquietante y sin duda alguna el cielo se había tornado
negro, ni una pizca de luz
Se asomaba entre las espesas nubes.

— ¿Avanzamos? — Preguntó Yoongi molesto.


 

 Jimin apartó la Vista de la lluvia y comenzó a caminar junto a él, sintiendo el aire
pesado. Comenzó a jugar con sus manos mientras bajaban las escaleras y cruzaban
un pasillo para evitar salir por el patio y mojarse. Jimin se tensó, porque sabía que

en ese pasillo a esta hora no había nadie ya que eran las aulas de biología, los
laboratorios y las cosas de limpieza.
Avanzó con terror, sintiendo que algo muy mala tramaría el chico a su lado. Yoongi
sin embargo, se hallaba sonriente, ver tenso a Jimin y caminar más rápido
ráp ido mostraba
claramente que el menor no era idiota y se daba una idea delo que podía llegar a
pasar.
Esperó a que llegaran casi al final del pasillo, cuando Jimin finalmente se relajó y
finalmente explotó. Si Jimin creía que estaba a salvo, estaba muy equivocado.
El menor iba a dar vuelta a la derecha para bajar las escaleras pero fue bruscamente
tomado del brazo y jalado. Pegó un brinco y apenas pudo reaccionar cuando vio a
Yoongi abrir la puerta del aula junto a ellos y tirar de Jimin para meterlo, aventarlo
contra la mesa y cerrar con llave.
 Jimin abrió sus ojos asustado y comenzó a alejarse mientras veía a Min Yoongi
acercarse a él sin decir absolutamente nada. Retrocedió más rápido pero no pasó
mucho hasta que sintió la pared, observó a la derecha pero no tenía a dónde huir.
¿Saltar por la ventana o enfrentar a Yoongi? Ninguna sonaba bien.
—  ¿Tienes miedo? —  Susurró Yoongi mientras se acercaba a él y lentamente lo
acorralaba contra la pared, poniendo sus brazos a los costados del menor y se
inclinaba hacia adelante.
— Min... — Suplicó Jimin. — P-por favor... Por favor no hagas esto, haré lo que sea,
pero por favor no me hagas daño. No quiero más daño, por favor Yoongi.
— ¿Te gustan los animales, Jimin? — Yoongi esbozó una sonrisa.

— ¡Yoongi! — Exclamó Jimin aterrado. — ¡Yoongi todo menos eso, por favor!
 

— Te pregunté algo.


 Jimin sintió su labio inferior temblar un poco, el aire comenzó a faltarle.
— Sí. M-me gustan los animales, Yoongi. — Habló en voz baja.

— ¿Quieres jugar a los animales? — Preguntó Yoongi con una sonrisa socarrona. — 
Como cuando éramos niños, ¿lo recuerdas?
— Yoongi, debemos ir a la biblioteca. — Susurró Jimin con temor.
— Le diré que te golpeaste y te llevé a la enfermería, así no le miento completamente.
co mpletamente.
 Jimin trató de empujarlo pero Yoongi no se lo permitió. Observaba divertido el
miedo de Jimin en sus ojos. El menor supo que batallar era inútil así agarró a Yoongi
de la camiseta con súplica.
— Yoongi, por favor.
— Yo extraño jugar contigo, ¿tú no? — Yoongi sobó su mejilla y lo obligó a levantar
la mirada. — Extraño tus preciosas lágrimas rodando por tus mejillas, extraño tus
expresiones de dolor... —  Yoongi se acercó más a él. —  ¿Tienes idea de qué tan
excitante era para mí verte así?
 Jimin se había tornado violentamente rojo. Yoongi se había separado de él
 bruscamente, permitiéndole respirar tranquilamente.
—  Recuerda, no puedes salir. Si lo haces, Jungkook pagará muy caro. —  Yoongi
dirigió las manos a sus pantalones. — Puedes correr, los azotes dependerá de qué
tanto dures. Serán en total veinte, con cada minuto que pase será uno menos.
Cuando te atrape, veremos cuántos deberé darte.
—  No hablas en serio... —  Jimin tragó saliva secamente y sintió su respiración
agitarse.
— Muy en serio. — Yoongi retiró la mano de sus pantalones y observó el cinturón
de Jimin. —  Es más, te azotaré con tu propio cinturón, así cada que lo veas te

acordarás de mí y este día.


— ¡No! — Gritó Jimin. — ¡Haré lo que sea, pero por favor, esto no!
 

Yoongi se mantuvo en silencio viendo el suelo y finalmente levantó la mirada,


cruzándola con Jimin. El menor se asustó al ver el brillo enfermizo que desprendían
sus ojos.

— ¿Lo que sea? — Repitió Yoongi.


 Jimin se había callado abruptamente sintiendo su corazón estrujarse.
estrujarse.
— Lo que sea... — Repitió Jimin.
Yoongi frotó su barbilla y se acercó a Jimin. Le pidió que avanzara unos pasos, algo
que el menor obedeció con miedo. Yoongi comenzó a dar vueltas alrededor de él
mientras lo veía de pies a cabeza, frotando su barbilla. Finalmente se detuvo frente
a Jimin y después de unos segundos finalmente habló, con un tono gélido que
estremeció al menor.
— Quítate la ropa.
De todas las cosas que Jimin esperaba escuchar, aquella la tomó por sorpresa.
Observó a Yoongi con una ceja alzada, creyendo haber escuchado mal.
— Quítate la ropa. — Repitió Yoongi lentamente al ver la mirada de confusión del
otro. — Puedes quedar en ropa interior si gustas, o desnudarte, ambas están bien
para mí.
— ¿Qué? — Susurró Jimin abriendo mucho sus ojos.
— ¿Quieres jugar al venado entonces?
 Jimin negó con la cabeza, Yoongi sonrió.
—  Bien, entonces hazlo. —  Ordenó Yoongi fríamente mientras se apoyaba en la
pared con los brazos cruzados.
Supo que el mayor hablaba muy en serio, pero no se atrevía a preguntar por qué. El
 jamás se había expuesto así a alguien, ¿por qué ahora? ¿Por qué con él? Muchas
preguntaban rondaban en su cabeza y el miedo poco a poco se convertía en

incomodidad y hasta cierto punto, vergüenza. Le dio la espalda a Yoongi y dirigió


con temor las manos a sus pantalones, pero Yoongi lo volvió a interrumpir.
 

— Quiero que me veas mientras lo haces.


 Jimin mordió su lengua y un extraño sentimiento de adrenalina comenzó a recorrer
cada fibra de su cuerpo erizando sus vellos. Estuvo unos segundos dudando y

finalmente se volteó para ver a Yoongi que seguía en la misma posición.


—Yoongi... — Volvió a suplicar Jimin.
— Vuelves a abrir la maldita boca, Jimin, y te juro que te la destrozaré a golpes. — 
Contestó con un tono tan cruel que Jimin casi le dan ganas de llorar.
Sin decir más y sintiendo las lágrimas amenazando sus ojos, dirigió las manos al
inicio de su camiseta y después de contar hasta tres mentalmente, comenzó a
retirarla de su cuerpo dejando poco a poco su piel al descubierto. La desprendió con
vergüenza y buscó con la mirada dónde dejarla, pero como no había muchas
opciones, la aventó a la mesa que se hallaba a un par de pasos de donde estaba.
Observó a Yoongi nuevamente, quien no veía su cuerpo, sino su rostro. Era
aterrador porque no mostraba nada con la mirada, Jimin sentía estar frente a una
piedra o un fantasma.
Se agachó para quitarse el tenis y calcetines que traía puestos para después
reincorporarse y aventarlos a la esquina. Se mantuvo congelado unos pequeños
segundos mientras observaba sus pantalones, y cuando iba a desabrocharlos sintió
a Yoongi moverse.
—  Bien, esto es un fastidio. —  Susurró molesto el mayor mientras se acercaba
peligrosamente a él.
 Jimin sintió que ardía al ver que Yoongi lo jaló del borde sus jeans y él mismo
comenzó a desabrochar sus pantalones. Sintió un escalofrío y vio las ágiles manos
del mayor tomar los bordes y comenzar a bajar sus pantalones. Jimin suprimió un
grito y se alejó de Yoongi para quitarse la prenda de su cuerpo con vergüenza. Al

sentirse completamente expuesto, no pudo evitar cruzarse de brazos y bajar un poco


la mirada para cubrir su cuerpo y rostro que se hallaba rojo y empapado de lágrimas.
 

Yoongi retiró sus brazos con brusquedad, pero Jimin no levantó la mirada. Al sentir
la mano de Yoongi en su barbilla y obligarlo a levantarla, comenzó a temblar. Yoongi
negó con la cabeza y volvió a dar vueltas alrededor de él, observando su cuerpo casi

desnudo a detalle, perdiéndose en la blancura y Virgen piel del muchacho.


Después de unos segundos se detuvo y esbozó una gatuna
ga tuna sonrisa.
— No va a dolerte mucho. — Rió Yoongi con cinismo. — Si haces exactamente lo
que yo te pido, no seré muy cruel.
 Jimin vio que Yoongi sacó de su bolsillo
bolsillo del pantalón una navaja suiza,
suiza, abrió mucho
mucho
más sus ojos al ver el filo que Yoongi había sacado sin dudar ni un poco. Pensó en
huir, salir corriendo, pero por alguna extraña razón, su cuerpo no respondía. Se
mantuvo firme, viendo aquel objeto con cierto brillo curioso en sus pupilas.
— Si te relajas, quizás llegues a disfrutarlo.—
disfrutarlo.— Susurró Yoongi colocándose detrás de
él y acercándose a su oído haciendo
hac iendo a Jimin tragar saliva.
El menor se mantuvo inmóvil y sintió la punta de la navaja en su nuca y lentamente
ir bajando por toda su espalda, haciendo que se sacudiera y tuviera un escalofrío
excitante y se relajara.
Le había gustado.
Siguió sintiendo la navaja moverse por su espalda y brazos, sin hacer ningún corte,
solamente rozando la suave piel. Recorrió sus hombros y lentamente Yoongi se fue
moviendo para quedar frente a él. Colocó la navaja en la zona púbica del menor y
allí fue subiendo lentamente. Jimin veía al costado, sin osar ver a Yoongi a los ojos,
pero cuando sintió el frío metal contra sus pezones, pegó un pequeño brinco.
Mordió un poco sus labios al sentir el frío filo contra aquella zona sensible y un jadeo
casi escapa de su boca cuando Yoongi comenzó
comenz ó a hacer pequeños círculos alrededor
de ellos con la punta, haciendo a Jimin morder más fuerte sus labios y respirar

pesadamente, sintiendo cosquillas en su nuca.


 

Yoongi sonrió ante la reacción corporal del menor y pasó el filo ahora por el cuello
de Jimin, sobándolo y recorriendo lo largo hasta su barbilla. Jimin sentía aquellos
escalofríos recorrerle y enfocarse más en su nuca. Su cuerpo comenzó a relajarse y a

reaccionar a aquel estímulo que era extrañamente placentero, pese a que sabía que
podía morir en cualquier segundo si Yoongi hacía un corte profundo.
— Pareces disfrutarlo. — Yoongi soltó una fría carcajada. — Ah, Jimin se excita al
sentir las cosas filosas recorriendo su cuerpo.
El menor no pudo evitar volverse a tornar rojo.
— No... Yo no... — Comenzó pero Yoongi se había vuelto a colocar detrás de él.
— Deja de engañarte a ti mismo. — Susurró Yoongi acercándose nuevamente a su
oído. Jimin al sentir su tibio aliento, mordió sus labios. — Te encanta.
— Mentira.
— ¿Apuestas?
— Estás enfermo...
— Y tú también por gozarlo. Mira cuán masoquista eres, muñeco.
 Jimin se volvió a tensar un poco al sentir un corte en ssu
u hombro bastante
bastante cerca de su
cuello. No pudo evitar soltar un jadeo de dolor. Apretó sus puños al sentir el picor
y nuevamente la navaja volver a abrir la piel, haciendo un segundo corte sobre el
primero y haciéndole soltar un chillido de dolor.
dolo r.
— ¡B-basta! — Suplicó Jimin. — ¡YOONGI POR FAVOR DET...!
Pero al sentir los cálidos labios de Yoongi besar la zona, se tensó por completo,
olvidando lo que iba a gritar. Sintió al mayor abrazarlo por detrás, tomándolo de su
cintura y allí entrelazando sus dedos para pegarlo a él. Jimin sintió su aire irse
cuando sintió la lengua de Yoongi lamer su hombro y succionar, haciéndolo ahora
soltar un gruñido, pero no precisamente de dolor.

Aquel ardor era algo que sin duda le incomodaba, pero la lengua de Yoongi y su
contacto piel con piel comenzaba a confundirlo a él y a su cerebro. Sentía aquella
 

excitación recorrerlo, el calor y los golpes de su cuerpo. El ardor estaba, pero


conforme más intenso sentía el dolor, la electricidad recorriendo su cuerpo era más
intensa. Una sensación única que lo relajó al instante y le hizo hacer su cabeza de

lado para permitirle a Yoongi un mejor acceso.


El mayor sonrió.
— ¿Te gusta? — Susurró Yoongi acercándose a su cuello y allí comenzando a be
besarlo
sarlo
con intensidad, hambriento.
—  Mmh. —  Jimin apretó sus labios para no dejar que aquellos jadeos siguieran
escapando de su boca. Aquello parece que excitó más a Yoongi porque dirigió las
manos a los pezones del menor que se hallaban duros y los pellizcó con fuerza. — 
¡Ah!
Un jadeo de dolor placentero fue nuevamente liberado de sus labios. ¿Cómo podía?
¿Cómo aquella tormentosa combinación se había apoderado de su cuerpo?
¿Disfrutar el dolor? ¿Realmente disfrutar el dolor?
Al sentir las manos de Yoongi recorrer su torso nuevamente y los labios sobre sus
heridas, sintió un colapso mental y corporal. Sintió la marea de la confusión
arrastrarlo furiosamente a la locura, directo al profundo dolor abrazado a las chispas
del deseo. Y lo supo, allí lo supo.
Supo que jamás había escapado y ahora corría más peligro que antes, porque lo
estaba disfrutando, lo estaba excitando. Aquel ardor ansiaba sentirlo de nuevo y por
eso no se quejó cuando Yoongi comenzó a hacer más pequeños cortes en su piel para
después lamer la sangre que escurría y chupar sus heridas con fuerza. Cerró sus ojos
y abrió sus labios para jadear en voz baja, sintiendo el delirio de la lengua magistral
de Yoongi moverse por su cuerpo...
Mientras era drenado lenta y dolorosamente.
 

|14

Sus manos recorrían con lentitud su dura erección, sobando con sus dedos el glande

y haciendo una ligera presión en él. Dejó escapar un gemido entrecortado y se


mordió los labios los labios mientras cerraba con fuerza sus ojos con fuerza y
comenzaba a jadear con más fuerza conforme aumentaba el ritmo y hacía más
presión, dejándose llevar vergonzosamente placentera.
Sin embargo sus movimientos seguían siendo tímidos y delicados, el sonrojo en sus
mejillas lo hacían verse tremendamente adorable y delicado. Juntó sus piernas y
siguió tocándose, liberando gemidos cada vez más agudos y suspiros temblorosos
al ver que su erección se volvía más sensible al tacto y rojiza.
— Yoongi... — Jadeó en voz baja. —Y-Yoongi-ah...
Siguió moviendo su mano con más fuerza, arqueando su espalda y ahogando más
gemidos. Sus manos se movían desesperadas por su cuerpo para finalmente llegar
a su ansiado clímax. Presionó más sus dientes contra su labio inferior y apretó sus
ojos al momento en que se sintió correr.
Enterró su rostro en sus sábanas blancas y sacudió violentamente
v iolentamente su cuerpo al sentir
su tibio semen escurrir de su mano. Aquello le hizo lloriquear y temblar entre
suspiros. Sus labios se hallaban rojizos y brillantes debido a la saliva que se hallaba
en ellos, así que se los relamió y aspiró profundamente el olor de su cama.
Abrió sus ojos que se hallaban brillantes de placer, con sus pupilas dilatadas y el
cuerpo ligeramente sudoroso. Se tornó completamente rojo al pensar nuevamente
en lo que había hecho y sobre todo el nombre que se había escapado de sus labios.
Apretó sus labios y ahogó un chillido agudo en su garganta
garga nta y se levantó de la cama.
Cogió unos pañuelos que se hallaban en su escritorio y comenzó a limpiar su

pequeño desastre.
 

Soltó un pequeño suspiro cuando finalizó y tiró el pañuelo a la basura. Se colocó su


pijama y se deslizó dentro de su cama aún con los ojos muy abiertos y pensando
seriamente en lo que comenzaba a pasarle. Habían pasado cuatro días desde que

Yoongi le hizo unas cortaduras después de que salieran a "imprimir" las hojas de la
profesora. Terrible, sin duda terrible.
Siguió dando vueltas en su cama cuando escuchó un mensaje llegar. Se reincorporó
y cogió su teléfono que se hallaba cargándose y lo desbloqueó para entrar a
WhatsApp. Se sorprendió bastante al ver que le había llegado un mensaje de Min
Yoongi. Tenía su número ya que el mayor le había literalmente exigido que se lo
diera.
"¿Estás despierto?"
 Jimin pensó en ignorar el mensaje pero ya había entrado al chat y saldría el visto.
Apretó su labio inferior y que contestó sí.
Yoongi vio el mensaje pero se demoró un rato en contestar. Jimin salió de la
aplicación y checó algunas notificaciones para perder
per der el tiempo. Cuando el mensaje
de Yoongi llegó, sintió su corazón nuevamente frenarse.
"Baja y no hagas ninguna maldita pregunta"
 Jimin alzó una ceja
ce ja entre confundido
co nfundido y asustado. Soltó un bufido y se levantó de la
cama para colocarse una sudadera sobre su playera de pijama color gris. Se quedó
también en el pantalón negro para dormir y se puso rápidamente tenis. Agarró las
llaves en su escritorio y abrió la puerta de su cuarto; su madre ya se había ido a
dormir. Cerró la puerta de su cuarto en silencio y se deslizó por la sala hasta la
entrada principal. Abrió la puerta con lentitud para no hacerla rechinar mucho y
salió. Cuando estuvo en el pasillo del edificio,
e dificio, soltó un suspiro de alivio y cansancio,
 bajó las escaleras con rapidez y se dirigió
d irigió a la entrada
e ntrada principal para salir a la calle.

Una vez afuera, se abrazó a sí mismo viendo de izquierda a derecha.


 

Finalmente observó a Min Yoongi en la esquina, sentado en una de las bancas del
parque. Tragó saliva y lentamente se fue acercando a él, Yoongi levantó la mirada
cuando lo tuvo enfrente.

— ¿Por qué viniste a verme? — Preguntó en voz baja Jimin.


— Te necesito. — Contestó gélidamente Yoongi, Jimin sintió su piel erizarse.
—  ¿Por qué? —  Preguntó ligeramente asustado. Yoongi se levantó de la banca
quedando a su altura, a lo que Jimin tragó saliva pesadamente. Yoongi lo tomó de
ambos brazos y lentamente lo fue haciendo hacia atrás hasta que Jimin chocó con un
árbol. Soltó un suave quejido y levantó la vista a Yoongi , quien había comenzado a
sonreí.
— ¿Qué vas a hacerme? —Preguntó en un hilo de voz el menor.
—  Si aprendes a disfrutarlo será ganancia para ambos. —Ronroneó Yoongi
aspirando su olor cerca de su cuello. —Yo disfruto castigarte y si aprendes a
disfrutar mis castigos, te prometo que jamás volverás a encontrar a alguien que te
haga sentir tan bien como yo.
— Me estás asustando. — Jimin bajó aún más el tono de voz.
— Te encanta. —Yoongi rió. —Ah, cuando éramos niños qué agradable era para mí
verte llorar y suplicar.
 Jimin se tensó al escuchar aquello. Yoongi se separó de él y lo obligó a verlo,
tomando con fuerza sus mejillas.
— Escúchame bien, Jimin. —Su gélida voz había vuelto. — Cuando era un niño pude
ser de una manera, pero ahora las cosas han cambiado. Disfruto lastimando a la
gente, me excita ver las lágrimas como no tienes idea. —Su agarre se hizo más firme
haciendo a Jimin temblar. — Yo no he terminado contigo y te falta mucho aún.
Yoongi esbozó una tétrica sonrisa acercándose más a él.

— Vas a ser mi muñeco, Jimin.


 

El menor se heló por completo y abrió más sus ojos denotando un gran miedo.
Yoongi sonrió en grande, porque pese a ese terror que vio en los ojos de Jimin, pudo
ver sus pupilas brillantes de curiosidad. Aquel brillo enfermizo que suplicaba dolor.

— ¿C-cómo voy a ser t-tu muñeco? —Tartamudeó.


—  Es fácil. —Yoongi lo soltó. —  Solo cumplirás mis caprichos impulsivos y me
dejarás usar tu cuerpo a mi antojo.
— ¡No! —Exclamó Jimin. — ¡Eso jamás!
— Si no eres tú. —Yoongi volteó a verlo con burla. — No tendré ningún problema
en ir tras Jungkook. El muchacho también es bastante atractivo, tiene lindos labios y
esa actitud rebelde... Ah... tan hermoso. —Se relamió.
 Jimin tomó del brazo a Yoongi con fuerza haciendo que el mayor se tensara y lo
observara amenazante.
— Le diré a la policía. Conmigo haz lo que quieras pero no te metas con Jungkook.
—Amenazó.
—  Suéltame. —Los ojos de Yoongi estaban completamente oscurecidos. Jimin
lentamente lo fue soltando.
— ¿Crees que no pensé en eso? Eres tan ingenuo. —Yoongi soltó una pequeña risa.
—Tengo un contrato vía legal para ti. Una vez
v ez que firmes no podrás hacer nada pa
para
ra
hundirme.
 Jimin apretó sus puños y lo observó fijamente. Le asqueaba como Yoongi lo
observaba con tanta crueldad y burla. ¿Por qué era así?
— Además. —Yoongi lo tomó de los brazo y jaló para que lo rodeara
ro deara por la cintura.
—Te dije que terminaría gustándote. ¿No confías en mí?
 Jimin estaba increíblemente
increíblemente cerca de Yoongi y aquella cercanía comenzaba a ponerlo
nervioso. Relamió sus labios sabiendo que quizás aquello luciría terriblemente mal.

No sabía qué decía el contrario, qué podía haber adentro o en qué demonios se
estaba metiendo.
 

— Tu contrato... — Susurró Jimin. — ¿Tiene vigencia?


— Seis meses después de su firma. —Yoongi sobó la mejilla de Jimin y vio fijamente
sus labios. —Mientras tanto, serás mío y sólo mío. ¿Entiendes?

 Jimin volvió
volvió a morder su labio y un ligero sonrojo se apoderó de sus mejillas.
mejillas. — Solo
una última cosa. — Comenzó más sonrojado. — C-cuando hablas de aquel contrato,
al decir que puedes hacer lo que quieras hacer con mi cuerpo significa que...
— Puedo herirte si quiero. — Interrumpió Yoongi.
—  L-lo sé, p-pero m-me refiero a-a —Su voz se quebró impidiéndole continuar,
ahogado de vergüenza.
— ¿Follar? —Yoongi esbozó una sonrisa gatuna.
 Jimin asintió completamente avergonzado.
—  Esa ya será tu elección. —Habló Yoongi tranquilamente. —No puedo hacerlo
contra tu voluntad, solamente cuando tú me des la autorización podré hacerlo.
— ¿Quieres decir que aquello está en mi poder? — Jimin lo observó fijamente a los
ojos.
— Sí.
La escena que había hecho apenas en su cuarto volvió a su mente. Él, masturbándose
gimiendo el nombre de Min Yoongi. Oh dios, sus mejillas volvieron a teñirse de rojo
nuevamente, por suerte estaba tan oscuro que Yoongi casi no pudo notarlo.
— ¿Entonces aceptas? —Yoongi sobó sus labios con su pulgar.
 Jimin sintió su piel erizarse. Yoongi tomó las manos de Jimin que seguían rodeando
su cintura para colocarlas detrás de su nuca, pegándolo más a él hasta casi rozar sus
labios. Jimin se derritió y observó con deseo suplicante a Yoongi al sentir su cuerpo
contraerse. Yoongi pasó sus manos dentro de la sudadera del menor y su playera
para rozar con delicadeza con su suave piel, el menor jadeó un poco.

— Oh, olvidé mencionarte un pequeño detalle. — Susurró Yoongi.


 

—  ¿Qué olvidaste decirme? —Los labios de Jimin rozaron con los del mayor en
suaves toques y roces que provocaron cosquillas en ambos. — Al final de los seis
meses voy a pagarte.

 Jimin se había quedado sin habla, sintiendo


sintiendo su corazón latiendo con más fuerza.
— ¿Pagarme? —Repitió sorprendido.
— No es un problema para mí.
 Jimin sintió
sintió su boca secarse y ahora sí todo en él habí
habíaa dado un vuelco de 180 grados.
Yoongi siguió sobando su piel desnuda y una mano se retiró para posarse sobre la
mejilla del menor.
— Con ese dinero podrías ayudar a tu madre que trabaja tanto. — Yoongi usó un
tono de voz protector. —Podrías estudiar donde quieras, viajar a varios lados.
— Mi mamá... —Repitió Jimin.
— Tu madre estaría bien con ese dinero. —Yoongi acunó su rostro. —Solo imagina
lo agradecida que estará después de todo lo que ha hecho por ti. ¿No quieres
agradecerle eso?
— Sí. —Contestó Jimin más seguro.
— Entonces hazlo.
Se mantuvieron la vista muy profundo durante un largo rato. Finalmente el menor
 bajó la vista a aquellos labios suaves y se sintió sediento. Yoongi no perdió la
oportunidad al ver aquellos gorditos labios que le estaban haciendo delirar. No lo
dudó y empujó sus labios con fuerza contra los de Jimin abriéndose paso con
lentitud sobre los suyos y entrar en contacto con su lengua. Jimin gimió profundo
dentro de su boca y se aferró a su nuca mientras lo sentía besarlo con lentitud.
Su corazón latía como loco dentro de él y miles de escalofríos azotaban su cuerpo y
espalda. Mierda, los labios de Yoongi eran tan suaves que desearía besarlos todo el

día. El beso se tornó más intenso inesperadamente. Yoongi aceleró su respiración y


tomó con fuerza a Jimin y mordiendo sus labios. El menor ahogó sus gemidos de
 

placer y el ambiente se tornó más pesado. Iba a ponerle más chispa mareado por el
acto cuando Yoongi se separó para verlo a los ojos.
— ¿Lo harás? ¿Por Jungkook y tu madre? — Preguntó el mayor.

— L-lo haré... — Jimin se soltó completamente. — S-solo dime c-cuándo necesito ir


a firmar y-y...
— Te avisaré. — Yoongi volvió a tomarlo de la barbilla. — Yo no puedes hacerte
para atrás. — Murmuró.
— No lo haré. — Jimin tenía las mejillas rojas.
Yoongi lo abrazó. Jimin abrió sus ojos sorprendido pero al instante correspondió
hundiendo su rostro en la curvatura del cuello y hombro del mayor. Lo apretó con
más fuerza sintiendo su calor corporal y aquel afecto que hace mucho no sentía. Su
cuerpo reaccionaba, pero su mente gritaba que esto estaba mal pero no le hizo caso.
Sólo quería sentirse amado... amado una vez más.
Yoongi por su lado, tenía una vil sonrisa dibujada en su rostro. Sentía
S entía al frágil chico
tomándolo posesivamente, como un minino desesperado por encontrar una madre.
Sintió sus suaves y esponjosos labios sobre su cuello provocando un escalofrío en su
cuello. Había sido tan fácil hacerlo caer, Jimin era tan inocente y ffrágil...
rágil...
El mayor no podía esperar a finalmente destruirlo y arrebatarle aquello tan puro y
dulce. Iba a destruir a Jimin, lo haría.
Tanto por fuera como por dentro.
"La persona sádica quiere escapar de su soledad y de su sensación de estar aprisionada,
haciendo de otro individuo, una parte de sí misma"
 

|15

 Jimin estaba sentado en el patio junto a su único mejor amigo. El menor estaba

chupando una paleta color rojo mientras observaba a la nada. Jimin se hallaba
acostado en sus piernas con un libro en las manos. Jungkook de vez en cuando le
hacía piojito en su suave cabello, relajando a Jimin al instante al sentir los dedos de
 Jungkook sobre su cuero cabelludo. Ah, era un masaje tan agradable para él.
— ¿Ya le preguntaste a tu madre acerca de nuestra salida? —Preguntó Jungkook.
— ¿Eh? — Jimin bajó su libro. — El viaje. —Repitió Jungkook. ¡Oh, mierda! A Jimin
se le había olvidado por completo preguntárselo a su madre. El menor le había
propuesto irse a la playa para las vacaciones de Diciembre y festejar Navidad juntos
en una casa de playa que era del tío de Jungkook llamado Will pero Jimin estaba
ahora tan concentrado en el contrato de Yoongi y el dinero que no se le había
cruzado por la cabeza.
—Oh, sí. —Mintió Jimin.
— ¿Qué te dijo? —Preguntó Jungkook mientras lo acariciaba.
—Que iba a checar. — Jimin se recordó mentalmente preguntarse a su madre en la
noche. — Aunque según yo no hay problema.
—Más te vale que sea un sí porque mi padre ya compró tres boletos de ida y regreso.
— Jungkook le clavó la mirada.
—Sí, haré todo lo posible para lograrlo. — Jimin sonrió y asintió.
El menor, que era inexpresivo todo el tiempo, simplemente asintió levemente y
siguió viendo el patio. Su estómago gruñía y tenía unas terribles ganas de comerse
un buffet completo. Palmeó a Jimin para que el mayor se reincorporara. Jungkook
se levantó sacudiendo sus pantalones.

— ¿A dónde vas? — Preguntó Jimin finalmente temeroso.


 

—  A la tienda a comprarme algo, tengo hambre y tenemos dos horas libres. — 


 Jungkook alzó los hombros. —No te preocupes, voy a volver.
 Jimin asintió no muy convencido e inclinó sus piernas para abrazarlas. Apoyó su

 barbilla en su rodilla y vio como Jungkook se alejaba.


Observó de reojo el entorno, Min Yoongi estaba bastante tranquilo platicando con
un chico que apenas lo volteaba a ver. Jimin soltó un suspiro pesado y retomó su
lectura mientras esperaba por su menor.
 Jungkook por su lado, iba tranquilamente cruzando los pasillos para ir al patio
trasero. Ese al que casi nunca iba pero donde estaba la tienda de la escuela. Ingresó
viendo que estaba casi vacío, a excepción de dos chicas que estaban riendo mientras
m ientras
que platicaban de quién sabe qué.
— ¿Me puede dar dos
do s barritas y un jugo? — Preguntó Jungkook.
— El jugo se hace, ¿quiere esperar? — Preguntó la vieja señora que lo atendía.
— Espero. — Jungkook asintió.
La mujer le dio las barras y se fue a la parte trasera donde estaban las frutas.
 Jungkook se recargó, apoyando sus codos mientras suspiraba. Sin embargo, se
reincorporó y observó a su derecha con una ceja alzada a ver quién estaba junto a él.
— Hola Jungkook. ¿Ya hace hambre? —Kim Taehyung se hallaba recargado contra
la barra y cruzado de brazos, observando sonriente a Jungkook.
Llevaba una gorra puesta a la inversa y una camisa a cuadros blanca y azul, jeans
ajustados y zapatos, bueno, Jungkook ya no vio más abajo. Le clavó la mirada al
mayor, sintiendo su sangre calentarse. Desvió la mirada. — ¿Vas a ignorarme? — 
Taehyung ladeó su cabeza e hizo un puchero.
p uchero.
 Jungkook siguió sin contestar. Taehyung lo agarró de la barbilla para que lo viera
pero Jungkook le soltó un tremendo manotazo que le hizo hacer una mueca de

enfado.
 

— No me toques. — Dijo Jungkook amenazante clavándole duramente la mirada.


— ¿Qué mierda quieres?
— Hacer las paces. — Taehyung lo observó fijamente también.

 Jungkook alzó su ceja y frunció su nariz. Negó con la cabeza,


ca beza, visiblemente molesto.
O enfadad o.
— Que te den. — Murmulló molesto.
— Escucha. — Taehyung se acercó más a él y soltó un suspiro. — La realidad es que
yo no quiero estar mal contigo... yo... Jungkook lo observó nuevamente, Taehyung
estaba frotando el tronco de su nariz. — Quiero que comencemos de nuevo. — Soltó
finalmente el mayor. —No quiero pelear contigo y mucho menos estar en una guerra
constante. Tú... — Se calló abruptamente, tomando un ligero rubor en sus mejillas y
que hizo a Jungkook sorprenderse y también ruborizarse.
r uborizarse.
El menor desvió rápidamente la mirada al suelo, incapaz de seguirlo viendo a los
ojos. ¿Por qué se había ruborizado?
— ¿Tú qué? — Preguntó Jungkook en un hilo de voz. Taehyung lo agarró de los
hombros para ponerlo frente a él y que se vieran cara a cara. Jungkook tragó saliva
y sudó frío al ver a Taehyung viéndolo con tanta intensidad. El mayor mordió su
labio con preocupación.
— Tú... me gustas. — Susurró el mayor de forma apenas audible.
 Jungkook abrió mucho más sus ojos y se congeló. La señorita de la tienda al verlos,
prefirió no interrumpir. Simplemente tomó el dinero, colocó el cambio y dejó el jugo,
segundos después se alejó.
— ¿Q-qué? — Preguntó Jungkook con voz temblorosa y viéndolo sin poder creerlo.
— Me gustas muchísimo. Joder, Jungkook eres el mocoso más atractivo que he visto
en mi puta vida. — Taehyung sonrió un poco. — Desde que éramos pequeños yo

comenzaba a sentir algo por ti... no es mentira. Realmente eres guapo y me gustas.
 Jungkook se había quedado helado.
 

—  Por eso quiero hacer las paces contigo, antes de que haga algo de lo cual me
arrepienta. —  Taehyung palideció un poco. —  Nadie sabe que estoy hablando
contigo... quiero que me creas.

— Yo... — Jungkook no sabía qué decir. — N-no sé qué decir,T-tae... yo...


— Es algo abrupto, lo sé. —Taehyung finalmente lo soltó. — Pero tenía que decírtelo.
Aunque no encuentro la manera de realmente hacértelo saber...
 Jungkook sentía su corazón
cor azón latir tan rápido que juró
j uró que se le iba a salir del pecho.
Trató de calmarse, pero la excitación y felicidad que sentía era algo del otro mundo.
Sentía sus hormonas dispararse como locas y nuevamente aquel estúpido
sentimiento de amor llenarlo. Joder, aún amaba a Kim Taehyung, ¿a quién
engañaba? Seguía locamente enamorado del chico de preciosa sonrisa cuadrada y
facciones perfectas.
— Déjame invitarte a salir. — Taehyung lo observó fijamente. — Una cita, tú y yo.
—  ¿Ah? —  Jungkook sintió que sus piernas temblaban con tanta fuerza que se
derrumbaría.
— Una cita. — Repitió Taehyung. — Déjame demostrarte que te quiero. Salgamos el
fin de semana.
— O sea pasado mañana. — Jungkook no podía reaccionar.
— Sí. — Taehyung le dio un trozo de papel. — Ese es mi número, para que nos
pongamos de acuerdo.
— Pero... es decir, ¿qué mierda? — Jungkook agitó su cabeza. — Hace unas semanas
nos agarramos a golpes y ahora llegas y me dices que me amas. No, no tiene sentido.
¿Desde que éramos pequeños? ¡Pero tú estabas con Jennie e Irene! ¡No puedes...!
Taehyung puso los ojos en blanco y jaló a Jungkook para pegarlo a él y envolverlo
en sus fuertes brazos. Jungkook se calló abruptamente cuando Taehyung lo abrazó,

plantando un beso en su cabeza.


— Lo siento. — Susurró. — Te entiendo, yo solo quería...
 

Se calló en seco y apretó más fuerte a Jungkook. El menor sintió nuevamente todo
paralizarse. ¿Qué demonios sucedía?
— Tengo una mejor idea, para ir de poco en poco. — Taehyung se alejó para verlo.

— El domingo hay una fiesta en mi casa, la organicé con los chicos.
c hicos. Ven por favor.
— No lo sé, las fiestas
f iestas no me gustan. — Jungkook negó con la cabeza.
— Entonces sal conmigo el sábado. Jungkook soltó un suspiro y negó con la cabeza.
— Prefiero ir a la fiesta...
f iesta... quizás así...
así...—
— Mordió su lengua. — ¿Podríamos ir de poco
en poco?
— De acuerdo. — Taehyung asintió—
asintió— Pero, ven por favor.
— Le diré a Jimin...—
Jimin...— Jungkook hizo una mueca.
— Sí, claro. — Taehyung sonó un poco seco. — Con tal de que vengas, seré feliz.
 Jungkook desvió la mirada aún ruborizado. Taehyung le extendió lo que había
pedido en la tiendita. Jungkook lo agarró y le dio una última mirada antes de alejarse
con los pasos torpes y un enorme rubor en sus mejillas. Cuando sintió perder de
vista a Taehyung, soltó un pequeño grito y corrió hacia donde estaba Jimin, con el
corazón en la boca.
— ¡Jimin! — Llamó pero se detuvo frente al árbol al ver que no estaba.
Vio el libro y su mochila, así que estaba cerca. Jungkook soltó un suspiro y después
de observar el entorno y asegurarse de que no estaba, se sentó. Sentía todavía sus
mejillas rojas y su respiración acelerada. Pero ahora quedaba tranquilizarse.

— ¿Por qué me llamabas, Yoongi? — Preguntó Jimin mientras terminaba de subir


las escaleras del primer piso y se acercaba a Yoongi quien estaba recargado en la
pared.

— Hablar. — Contestó fríamente el otro. Jimin se acercó un poco más a él, hasta
quedar ligeramente cerca. El menor se cruzó de brazos y observó al mayor con
 

impaciencia. — El contrato. — Yoongi sonrió finalmente. — Necesito que vengas el


domingo a firmarlo.
Vio que el mayor guardaba su teléfono en su bolsillo, pero no le quitó la vista de

encima a Jimin.
— ¿Por qué el domingo? — Preguntó Jimin. — Puedo ir mañana o el sábado.
— Estaré ocupado. — Yoongi negó con la cabeza. — Necesito que nos reunamos el
domingo.
 Jimin soltó un pequeño suspiro. — D-de acuerdo... pero...—
pero...— Volvió a ver a Yoongi.
— Sigo sintiendo que esto está mal. Y es extraño.
— Ah, muñeco, no debes sentirte así. — Yoongi se acercó a él para acunar el rostro
del menor entre las grandes suyas. — Ya hablamos de mamá y todos los beneficios
que te traerá. Seis meses no debe ser nada para ti.
—  Pero... —  Yoongi colocó su índice en sus carnosos labios. Jimin calló. —  Solo
piensa en la cantidad de gente que podía tener esta oportunidad. Gente que se muere
de hambre o tiene escasos recursos hace todo lo posible para conseguir un poco de
dinero. Pero yo te elegí a ti, porque vi algo en ti. Te estoy ofreciendo algo que muchos
desearían tener, ¿y quieres rechazarlo así nada más?
— No, yo no...—
no...— Jimin sintió sus ojos arder.
— Y no quiero que sean ellos. Quiero que seas tú. — Yoongi lo seguía observando.
— A mí me hubiera encantado encontrar a alguien que me ofreciera tanto.
— Pero mi cuerpo...
— Solo jugaré un poco con él, las heridas se curan.
¿Tanto te preocupa eso? — Yoongi alzó una ceja. — Vaya, Jimin, te creí más fuerte.
— ¡Yo soy fuerte! — Exclamó Jimin molesto.
— Tu madre tan segura y fuerte y tú tan asustadizo y cobarde. Ella que tanto te ha

dado...
— ¡No es cierto! — Gritó Jimin furioso. — ¡Iré a firmar el domingo, ya te lo dije!
 

Yoongi esbozó finalmente una sonrisa. Allí estaba lo que quería escuchar.
— Muy bien. — Asintió. — Entonces te daré la dirección el sábado para que vayas.
Recuerda ir solo, avísale a tu madre por si tardas.

— ¿Qué tanto puede tomar firmar un contrato? — Jimin lo observó confundido.


— Ya te di mi consejo. Tú decides si tomarlo o no.
 Jimin asintió levemente. Yoongi lo seguía viendo.
— ¿Ya puedo irme? — Preguntó tímidamente.
— Solo una última cosa.
— ¿Qué?
— Acércate. — Yoongi le hizo una seña para que se acercara.
 Jimin sintió su corazón retumbar y dar un vuelvo mi
mientras
entras se acercaba más al mayor,
casi hasta rozar sus pechos. Sus mejillas se tiñeron de rojo cuando Yoongi lo tomó
de la mejilla para depositar un beso en la comisura de sus labios, Jimin sintió un
escalofrío.
— Ahora sí ya puedes irte, muñeco.
— ¿No va a besarme?
Yoongi alzó un poco su ceja, pero Jimin parecía estar preguntando en serio. Lo
observaba fijamente, con ojitos de cachorro abandonado y un leve puchero infantil.
Yoongi suspiró cansado y tomó a Jimin de la nuca para pegar sus tibios labios con
los húmedos y fríos del menor. Jimin sintió el calor expandirse por su cuerpo y
finalmente se sintió tranquilo al sentir sus labios moverse, haciendo chasquidos. El
mayor fue quien se separó, Jimin
J imin se ruborizó más y relamió sus labios.
— Gracias. — Susurró. — Adiós, Yoongi.
El menor le dio la espalda y bajó casi corriendo las escaleras. Se dirigió al árbol
donde vio a Jungkook tomándose su jugo. Sus ojos se iluminaron al verlo.

— ¡Jimin! — Llamó Jungkook.


— ¿Qué pasó? ¡Estás rojísimo! — Exclamó Jimin riendo y tomando sus mejillas.
 

— ¿Ah? Nada. — Jungkook rió. — Debe ser el sol, ¿dónde estabas?


— Fui al baño. — Mintió Jimin. — ¿Qué querías decirme?
— ¿Quieres ir a una fiesta? — Preguntó Jungkook.

— Oh, sería divertido. ¿Quién te dijo? — Preguntó Jimin curioso.


— Oh, me enteré por Chanyeol. — Mintió también Jungkook. — Es el domingo y
quiero ir contigo, ya sabes.
— ¿El domingo? — Jimin borró su sonrisa. — Oh... lo siento, Jungkookie. No puedo.
— ¿Por qué? — Preguntó Jungkook alzando una ceja.
— Estoy ocupado, salgo con mi mamá. — Volvió a mentir Jimin.
— Oh. — Jungkook hizo una mueca. — No te preocupes, encontraré con quién ir.
— ¿Por qué es tan importante esa fiesta?
— Quiero ir a una. — Volvió a mentir Jungkook.
— A ti no te gustan las fiestas.
— Me entraron las ganas. — Rió.
— Entonces te deseo mucha suerte, tienes mucho cuidado. — Jimin sobó su mano.
— La tendré. Mucha suerte con tu mamá.
 Jimin sonrió un poco y desvió la mirada, Jungkook hizo lo mismo y volvieron
vo lvieron a sus
actividades anteriores, ignorando el sentimiento de incomodidad que se instalaba
en sus pechos.
—  ¿Lo citaste el domingo? — Preguntó Taehyung quien se hallaba en el piso de
arriba junto a Yoongi ambos viendo desde la altura a los jóvenes.
— Eso hice. Asegúrate de que Jungkook si vaya a la fiesta. — Contestó fríamente
Yoongi. — Que valga la pena que lo retenga tanto tiempo.
— Solo mantén a Jimin lejos todo el día. — Taehyung se cruzó de brazos. — Yo me
encargo del resto.

Yoongi asintió y siguió viendo a Jimin en silencio. Taehyung hizo lo mismo pero con
 Jungkook sin dejar de pensar en lo que estaba a punto de hacer. Pero no se
 

arrepentiría, claro que no, había estado soñando en secreto con ese momento, era
e ra su
oportunidad.
Mentiras, mentiras en todos lados... Las cosas se pondrían realmente feas, cuando

las verdades salieran a la luz.


 

|16

Decir que Jeon Jungkook no estaba hecho un tremendo manojo de nervios, sería la

mentira más grande que se ha dicho en


e n todo el libro. Qué va
va,, la piernas le temblaban
con cada paso que daba en dirección a la casa y casi podía sentir el vómito en su
 boca. Sus entrañas se removían de forma desagradable debido a los nervios y su
garganta se hallaba completamente seca al
a l igual que sus labios.
Se relamió ajustándose la corbata que llevaba para relajarse un poco y lentamente se
acercó al patio. Habían muchas personas afuera con vasos rojos y gritando,
 besándose o bailando. Unos carcajeaban, otros fumaban y unos estaban haciendo
quién sabe qué. Pero eso no era lo que le preocupaba a Jungkook, en realidad él
había ido a esa fiesta y se sentía terriblemente ansioso. No quería tener una mala
noche, no quería, así que suplicó que fuera una buena noche.
Antes de entrar por la parte de atrás, revisó su teléfono para ver si Jimin ya había
contestado los miles de mensajes que le había mandado. Su mejor amigo quizás se
hallaba ocupado ya que no había dado señales de vida desde la mañana, pero
 Jungkook decidió no presionar más. Le mandó unos últimos mensajes y finalmente
final mente
se introdujo en la bola de gente.
"Venga ya relájate"
Pasó detrás de muchos chicos y chicas que bailaban y tomaban quizás demasiado,
pero Jungkook no se enfocó en aquello, realmente estaba desesperado por encontrar
un rostro conocido con el cual colarse en lo que encajaba.
Quizás tuvo más suerte de la que pensó.
— ¿Jungkook? — Llamaron casi en un grito.
El castaño se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con Patrick quien estaba

 bastante sonriente con Miranda a su lado. Jungkook sintió cierto alivio e hizo una
pequeña sonrisa amistosa mientras se acercaba a ellos.
 

—  ¡Qué milagro verte por acá! —Irene esbozó una sonrisa. —  No creíamos que
fueras a venir.
— Pues aquí ando. — Jungkook se acercó más a ellos.

— No debiste venir tan formal, dios Jungkook. — Jackson río al verlo con un traje.
— Te queda bien, pero es una fiesta, no una gala.
 Jungkook hizo una media sonrisa y observó el entorno.
— ¿Taehyung no está? — Preguntó al ver no hallar rastros del mayor.
— ¿Tae? — Jackson observó también el entorno. — Lo vi hace rato pero quién sabe
dónde está. Lo vi subir a la recámara con unas cosas, de ahí en fuera no. ¿Por qué?
— Curiosidad. Digo, es su fiesta. — Se excusó Jungkook.
Después siguieron conversando de diversas cosas y poco a poco la gente se les fue
uniendo, haciendo que la bolita de gente creciera. Se hallaban parados cada uno con
sus bebidas debatiendo, bromeando y riendo. Jungkook
J ungkook se sentía extrañamente bien,
no todo resultó ser tan catastrófico como creía.
— Oye Jungkook, ¿por qué no trajiste a Jimin contigo? — Preguntó Jackson quien se
había unido poco después. — Es extraño que tanto él como Min desaparecieran, ¿no?
Los demás soltaron una risa. Jungkook sonrió un poco.
— El salió con su madre, por eso. — Contestó Jungkook.
— Oh, con razón. — Jackson sonrió divertido.
Las horas siguieron transcurriendo con rapidez. Por desgracia el menor aún no
hallaba rastros del anfitrión y aquello comenzaba a ponerlo ligeramente nervioso.
No es que quiera estar pegado a él toda la noche, bueno, en realidad sí quería eso,
pero más que nada ver qué tan dispuesto estaba el otro a segur al pie de la letra eso
de "hacer las paces".
Y como si la vida hubiera escuchado sus plegarias, no pasó mucho hasta que Kim

Taehyung apareció riendo con unas chicas y otros chicos. Su


S u precioso cabello café le
 

caía en la cara y debido al sudor se veía condenadamente sexy y más con su ropa
tan bien combinada.
— ¡Jungkook! — Exclamó el mayor viéndolo. — ¡Viniste! ¿Por qué no me avisaste?

— Oh yo...—
yo...— Jungkook no supo bien qué contestar, y no pudo pensar tampoco con
mucha claridad ya que Taehyung se había colocado junto a él con una sonrisa. — 
No se me ocurrió.
— Entiendo, lo siento, yo estaba en el jardín. — Taehyung soltó un suspiro y le dio
un trago a su cerveza. — ¿La estás pasando bien?
— Eso creo. — Jungkook alzó los hombros. — No resultó tan malo como creía.
Taehyung esbozó una sonrisa y lentamente deslizó su mano por el brazo de
 Jungkook hasta tomar su mano y entrelazar un par de dedos. Jungkook se ruborizó
al instante mientras los demás lo veían evitando soltar una risa.
— Vamos, acompáñame por algo. — Taehyung tiró ligeramente de él.
¿Cómo negarse? El menor tenía prácticamente corazones plantados en los ojos y se
sentía chillar de felicidad.
Caminaron entre la multitud hasta llegar a una mesa llena de tragos y otras cosas.
Taehyung cogió el vaso de Jungkook y comenzó a colocar alcohol más fuerte en él.
Se lo devolvió al menor quien soltó una risa y agradeció. El mayor tomó una
pequeña bolsa que guardó en sus pantalones antes de girarse hacia Jungkook.
— ¿Quieres ir a sentarte? — Preguntó Taehyung.
 Jungkook asintió, y así ambos fueron a un sofá. Allí hicieron conversaci
conversación
ón con otras
personas y comenzaron a hacer diversos juegos que prendieron el ambiente,
 Jungkook no supo en qué momento comenzó a soltar enormes carcajadas y a
tomarse a tragos su bebida, su cuerpo se sentía más flojo de lo normal y la boca no
le paraba. Tenía a todos increíblemente entretenidos, hasta Taehyung se sorprendió.

Carcajadas y ligeros roces comenzaron a hacerse presentes


pr esentes entre ambos chicos quién
cada vez se pegaban más, al punto donde Jungkook
Jungkoo k quedó sentado sobre Taehyung
 

rodeándolo por el cuello con su brazo y la bebida al aire. Taehyung sobaba su


espalda mandando cosquilleos al menor que se sentía en el cielo. ¿Efectos del
alcohol? Sí, claro.

El reloj marcó la una de la mañana y el ambiente estaba a todo dar. La música más
fuerte, algunas luces apagadas, juegos de shots en cada grupo y enormes cantidades
de gente comiéndose viva. Jungkook reía y se sonrojaba al ver a las parejas, cosa que
provocaba sonrisas en Taehyung debido a la inocencia del muchacho. Jungkook
podía enredarse con Marco pero solo por aburrición, no porque realmente lo
disfrutara o sintiera algo. Aún seguía siendo demasiado puro, siendo sinceros.
— ¡Métele más la lengua!-Gritó Taehyung a una pareja.
pare ja. — ¡Más, más!
 Jungkook hundió su rostro en el cuello de Taehyung para soltar una risa y ocultar
su sonrojo debido a las palabras del mayor. Pudo aspirar su loción y sentir su
ardiente piel, aquello le hizo suspirar quizás de forma más enamorada de lo que
creyó. Taehyung mordió sus labios al sentir a Jungkook así y siguió sobando su
espalda, picándolo de forma juguetona.
— ¡No hagas eso! — Rió Jungkook sobre su cuello. — ¡Taehyung!
El mayor se levantó un poco y se colocó casi encima de Jungkook para atacarlo con
cosquillas. Jungkook cayó sobre todo el sofá soltando enormes risas y enrojeciendo
más de lo que ya estaba, sintiendo las manos de Taehyung picarlo y tocarlo sin
piedad haciendo que se retorciera debajo de él.
— ¡Tae, basta! — Dijo en lágrimas. — ¡Detente!
Siguió riendo hasta que sintió que ya no pudo más. Taehyung hizo una pausa
también riendo ya que escuchar a Jungkook así le había gustado más de lo que
quería. Jungkook tomó aire aun soltando suaves risas y recuperó su aliento poco a
poco. Taehyung le volvió a sonreír y picó su danza, Jungkook dio un respingo.

— ¡No lo hagas! — Exclamó. — ¡Tae ya!


 

Pero el mayor parecía haber vuelto a atacar dando pequeños golpes cerca de las
costillas y en las caderas. Jungkook daba pequeños brincos con una sonrisa y
soltando una que otra risa. Trataba de tomar a Taehyung de las muñecas sin éxito,

sus carcajadas volvieron a resonar con fuerza. Por suerte todos estaban en su mundo
que no les hicieron caso.
— ¡Ya por favor, detente, detente!
Soltó otra risa suplicando al mayor hasta que Taehyung se frenó bruscamente.
 Jungkook lo observó un poco confundido, pero el mayor tenía la vista clavada en él
de forma muy intensa. Los dedos de Taehyung se extendieron
exte ndieron hasta que fue la palma
completa quién rodeó su cadera y lentamente
le ntamente subió hasta su cara. Jungkook tembló
de emoción cuando Taehyung sobó su mejilla.
— Realmente eres precioso...—
precioso...— Susurró. — Iré arriba rápidamente por unas cosas.
— Te acompaño. — Jungkook sonrió
La sonrisa de Taehyung se extendió mientras asentía. Cogió su vaso al igual que
 Jungkook el suyo y se levantaron del sofá para acercarse
a cercarse a las escaleras. Taehyung
se frenó poco antes para intercambiar unas palabras con un chico mientras que
 Jungkook sintió que tocaron su hombro.
— ¿Qué haces aquí?
 Jungkook se confundió un poco ante el tono tan seco de Hoseok, quien lo veía entre
asustado y enojado.
— Vine a la fiesta, ¿a qué más pude venir? — Contestó él alzando una ceja.
Hoseok pasó de ver a Jungkook a ver a Taehyung. Una alarma se encendió en su
cabeza y tiró levemente de Jungkook.
— No vayas con él, dios Jungkook hazme caso. Taehyung es malo.
— ¿Qué? — Jungkook alzó más su ceja.

— ¡No subas con él! ¡Vete! — Susurró Hoseok. — Vete antes de que sea muy tarde,
te ayudaré a salir.
 

— ¿De qué hablas?


— ¡Hazme caso, nada bueno va a pasar! ¡Taehyung va a hacerte algo malo, tienes
que irte!

— ¡Jungkook!
El menor se volteó para ver a Taehyung quien le sonreía.
— ¿Vamos?- — Sonrió amistosamente el mayor
 Jungkook observó a Hoseok quien le gritaba "no" con la mirada. Tomó el brazo de
 Jungkook y tiró de él pero Jungkook se zafó. Lo observó como si fuese alguna especie
de bicho y fue a coger la mano de Taehyung que se hallaba extendida. Jungkook la
tomó y comenzaron a subir las escaleras, pero antes volvió a ver a través de su
hombro a Hoseok quien había palidecido y ahora se hallaba sacando su teléfono
celular y movía sus dedos frenéticamente.
 Jungkook no vio más ya que dieron la vuelta y rápidamente ingresaron
ingresaron en un cuarto.
El mayor cerró detrás de él colocando el cerrojo, dejó el vaso sobre la mesa y antes
de que Jungkook reaccionara, entró en acción.
La espalda de Jungkook chocó duramente contra la pared mientras sentía los labios
hambrientos de Taehyung moviéndose sobre los suyos mientras lo aprisionaba.
Soltó un jadeo enredando sus dedos en la cabellera del mayor quien lo había
aplastado con más fuerza y lo besaba con desespero.
Sus pantalones comenzaron a apretarse mientras sus bocas seguían en la constante
lucha de mordidas, besos y lenguas que chocaban entre ellos y se hundían en las
cavidades contrarias. Jungkook soltó otro jadeo cuando la lengua de Taehyung sobó
la suya en círculos y comenzó a simular pequeñas embestidas.
Mierda, besaba de infarto ese hombre.
Se separaron para recobrar el aliento, pero Taehyung pasó a su cuello. Jungkook

chilló cuando Taehyung lo mordió con fuerza y lamió después. Sentir la fuerte
 

erección de Taehyung rozando con la suya fuera algo que también le hizo
enloquecer.
— ¿Tienes idea de cuánto llevaba esperando hacer esto? — Susurró Taehyung.

 Jungkook negó con la cabeza mientras seguía disfrutando. Taehyung comenzó a


 besar su cuello
cuello pero con su mano libre sacó la bolsa de plástico de su pantalón y ccon
on
agilidad la abrió. Volvió a besar a Jungkook para que el menor cerrara los ojos y
mientras vertió el pequeño polvo blanco en la bebida que se hallaba junto a ellos.
Sus lenguas volvieron a entrar en contacto pero con menos rudeza que antes, pero
sin dejar de batallar.
Taehyung tiró un poco de su labio inferior antes de tomar el vaso rojo y colocarlo
entre ellos.
—  Haré un brindis por nuestro primer jodido beso. —  Canturreó haciendo que
 Jungkook esbozara una sonrisa. —  El primer beso con el maldito mocoso más
atractivo del mundo y que me trae el corazón y las hormonas vueltas locas.
 Jungkook enrojeció soltando una risa y tapando su boca. Taehyung acercó el vaso a
sus labios y simuló darle un trago. Sonrió y lo acercó
ace rcó a los labios de Jungkook
Jungkoo k quien
aceptó el trago gustoso.
Taehyung vio la nuez de Jungkook moverse y un trago pasar por su cuello.
— Fondo Jungkook, fondo. — Animó Taehyung.
El menor soltó otra risa y siguió dando otros cuatros tragos hasta que finalmente
tomó un respiro y comenzó a toser. Taehyung depositó el vaso junto a él y esbozó
una sonrisa, mientras que Jungkook seguía tosiendo.
— Dios, ¿Qué tenía? — Preguntó el menor.
— Nada que no fuera a gustarte. — Taehyung alzó sus hombros y se acercó para
volver a unir sus labios.

— ¿N-no venías por una cosa? — Preguntó Jungkook.


Taehyung se frenó y soltó una risa.
 

— Venía por tu beso, bobito. — Taehyung apretó su mejilla.


 Jungkook ladeó un poco su cabeza ante el adjetivo de Taehyung, pero por desgracia
no pudo ponerse a pensar mucho en ellos ya que comenzó a ver pequeños puntos

de colores por toda la habitación. Agitó su cabeza y observó el entorno viendo


extrañas manchas moverse y el suelo moverse, se tambaleó un poco.
— ¿Todo bien? — Preguntó Taehyung mientras lo sentaba en la cama.
cam a.
— C-creo. — Balbuceó Jungkook sintiendo marearse. — ¿Q-qué t-tenía la bebida?
Taehyung no contestó, y desvió la mirada hacia el librero. Volvió a ver a Jungkook
y comenzó a esparcir besos en su cuello sin pudor alguno, el menor jadeó un poco
pero por alguna extraña razón no se sentía muy cómodo.
Sintió las manos de Taehyung ir zafando su corbata y botones de la camisa, pero por
más que quisiera abrir la boca, no podía. Sentía todo en él dar vueltas y marearlo.
Escuchó el ruido de una cremallera pero su vista no se enfocaba en Taehyung, más
 bien en el techo o en los costados tratando de seguir las manchas de colores. Su
cuerpo se había relajado, por completo y solo sentía algo tocarlo y muchos ruidos.
— ¿Ty? — Preguntó. — ¿Qué es esto?
Se sentía en otro mundo, en una realidad alterna. Sus brazos lo sentían tan suaves,
como si no tuviera huesos, pero al
a l tratar de levantarlos apenas podía debido al peso.
Cerró sus ojos con fuerza y los abrió viendo al frente y finalmente chocó miradas con
Taehyung quien ya no tenía camisa. Jungkook bajó la mirada viendo el cuerpo
desnudo de ambos y negó con la cabeza.
— ¿Nos meteremos a bañar? No quiero. — Dijo como niño pequeño. — ¡Nooo, no
quiero bañarme! ¡Ba-ba-ba!
No sabía ni qué mierda estaba diciendo, Taehyung soltó una agradable carcajada y
flexionó sus piernas, pero Jungkook sintió que caían en un gran vacío.

— Morado, verde, amarillo. — Jungkook veía los distintos colores en la habitación.


— Jimin... ¿qué hace aquí Jimin?
 

— Jimin no está aquí pequeño. –Taehyung jaló a Jungkook más hacia él y succionó
dos dedos. –Pero puedes hablarle si quieres.
— Mates. No quiero mates, ni bañarme.

Taehyung ignoró al drogado y borracho muchacho e introdujo dos dígitos en él.


 Jungkook gimió y mordió sus labios. Volvió a forzar la vista y vio la mano de
Taehyung moviéndose sobre su entrada, negó con la cabeza
— N-no hagas eso...no quiero sexo. — Jungkook trató de levantarse pero no pudo.
— ¡Ah, ngh, Tae!
El mayor siguió haciendo un movimiento de tijeras para dilatar al menor que pese a
sus incoherencias seguía gimiendo.
— Como el fácil que eres. –Se burló Taehyung. –Zorrita que se enreda con Jackson.
 Jungkook escuchó aquello y negó con la cabeza pero otro gemido salió y comenzó a
sentir su erección despertar. No pasó mucho hasta que dejó de sentir los dedos de
Taehyung y algo más grande tocar su entrada.
— No... — Susurró Jungkook. — Tae, no quiero.
— Claro que quieres, a eso viniste. — Taehyung lo besó de nuevo con lascivia.
 Jungkook soltó otro gemido pero ahora de dolor al sentir a Taehyung irse
introduciendo en él. Arqueó su espalda y gimió más alto, pero más le sorprendió al
ver que Taehyung había comenzado a morderlo.
— ¡Ah! –Gimió. — ¡Ah, T-Tae...!
Taehyung mordió con más fuerza conforme iba embistiendo. Jungkook cerró sus
ojos pero poco a poco comenzó a sentir un poco de razón ir entrando en él. Trató de
empujar a Taehyung pero el mayor había tomado sus muñecas y las había colocado
sobre su cabeza sin dejar de embestir. El dolor no se iba y aquello no era nada
placentero ya que realmente no quería eso, comenzó a removerse sin éxito sintiendo

su cabeza dar vueltas y su cuerpo hacer cosas que él no quería.


— ¡Taehyung! — Finalmente logró decir con mucho esfuerzo. — ¡N-no!
 

— Shhh, vas a disfrutarlo. — Taehyung besó su cuello y allí comenzó a morder.


— ¡Ya no quiero! — Dijo en lágrimas. — ¡No, esto es raro!
El mayor siguió embistiendo el pobre cuerpo empapado de sudor y dura erección

pero Jungkook había comenzado a llorar. Llorando de incompetencia por su cuerpo


que no contestaba y estar haciendo algo que no quería. ¿Y entonces a qué carajos
había ido? Maldita sea, el amor realmente jugaba sucio.
— ¡No lo hagas! — Exclamó incoherente. — ¡No quiero autos, ni carreras! ¡No entres!
No hubo éxito, siguió embistiéndolo esta vez con más fuerza. Jungkook se sintió
desesperar.
— ¡Ya por favor, detente, detente!

Sentía el ardor más grande, y es que no había delicadeza alguno, solo eran duras
embestidas y sucios besos. Jungkook trató de gritar pero apenas podía sintiendo
nuevamente marearse y los puntos llenar su mente.
Se perdió completamente en su mundo alterno para olvidar quizás solo por unos
segundos que estaba siendo violado...
Violado por el chico que amaba.
Hoseok se encontraba mientras abajo gritando de impotencia con el teléfono en su
mano al no haber obtenido éxito tocando la puerta de Taehyung y gritando que
abrieran. Jackson y Chanyeol lo habían sacado a rastras con sonrisas maquiavélicas
y amenazas que si decía algo lo matarían o harían algo muy malo
Escuchó los pitidos, y suplicó. Se jaló el cabello sintiendo su labio inferior temblaba.
Escuchaba claramente a Jungkook gritando "No", "Detente", "Basta" y sus sollozos.
Estaba realmente a nada de llamar a la policía pero él también tenía muchos trapos
sucios que Taehyung había cubierto...y no se iba a arriesgar.
ar riesgar.
El chico veía suplicante el teléfono
teléf ono en el patio, sintiendo las lágrimas en sus ojos.

— ¡MALDITA SEA, CONTESTA! — Gritó marcando por vigésima tercera vez.


Sintió las lágrimas en sus ojos con más presión.
 

— ¡MIERDA, CONTESTA JIMIN! ¡CONTESTA YA!


 

|17
Solo había dos cosas de las cuales Park Jimin estaba seguro. La primera, que iría a
firmar un contrato y en segundo, que se arrepentiría más adelante. Pero la pregunta
preg unta
era por qué. ¿Por qué Jimin se lanzaba al abismo conociendo los riesgos? ¿Por qué
se hallaba caminando hacia el punto de reunión
re unión aun sabiendo que estaba mal? ¿Qué
podría mandarlo al diablo y seguir su vida como alguien normal?
Oh, ahí estaba la palabra clave.
Normal.
 Jimin no era normal, eso lo sabía, lo sentía. ¿En qué era distinto? Aún no estaba
completamente seguro, pero sabía que no era como los demás, ni Jungkook ni él.
¿Era masoquista? Sí, no mentiría que lo era. Le gustaba aquel extraño dolor que
provocaba Yoongi en él, tenía el fuerte impulso de sentirse castigado, ¿Por qué?

¿Qué carga moral tenía el joven chico que no se atrevía a aceptar?


¿A qué buscaba castigo?
Él era impecable en la escuela, de buenas notas y actitud. En la casa era un encanto,
siempre atento a su madre y a las cosas del hogar. Su mejor amigo lo adoraba, Jimin
lo protegía, hacía un excelente trabajo como mejor amigo, estudiante, hijo y hasta
como persona. Entonces, ¿castigarse de qué? ¿Qué crimen silencioso había cometido
el bello joven que sentía la necesidad de ser castigado?
— Ya estás llegando... — Susurró al ver que llegaba poco a poco a la construcción.
Yoongi lo había citado en la tarde al final, en una zona alejada de la ciudad, por los
 bosques. El lugar era conocido como "el hoyo" ¿Por qué? Viejas leyendas
transcurrían por la boca de todos, pero la realidad es que nadie sabía. Solo era un
hoyo gigante en la tierra que decía que podía llevarte a otras dimensiones. En fin,
muchas cosas.
 Jimin había
había escuchado que algo similar había sucsucedido
edido en roma, solo que ese llevaba
más tiempo. La realidad era que nadie sabía de aquel extraño fenómeno de hoyos
profundos en la tierra, y, siendo sincero, no le interesaba.
El camino de tierra finalmente lo llevó a una casa de campo. Sintió sus vellos erizarse
al ver a Min Yoongi sentado en las pequeñas escaleras, con una mesa frente a él y
una cerveza. Jimin apretó sus labios y se acercó con lentitud, avanzando cabizbajo
cuando chocó miradas con Yoongi.
 

— Viniste. — Comentó Yoongi sorprendido.


— Si — Jimin levantó un poco la mirada
— No creí que fueras hacerlo. — Yoongi le clavó su fría mirada. — ¿Estás seguro de
querer hacer esto?
 Jimin se
se acercó a él sentándose a su costado y viéndolo fijamente. Yoongi esbozó una
pequeña sonrisa y jaló un poco la mesa. Un papel un poco largo se encontraba
gentilmente depositado en el centro junto con una pluma a tinta y un frasco negro.
 Jimin sintió sus manos sudar
sudar y su respiración acelerarse. Esto era tan extraño...
— Creo que deberías leerlo. — Habló con voz suave Yoongi.
—  Me gustaría que también me explicaras punto por punto. —  Jimin le clavó la
mirada.
Yoongi sonrió ante la mirada de miedo pero soberbia del menor. Cogió el papel y lo
acercó a ambos. Jimin se acercó más a él para leer el papel, que tenía no más de diez
puntos básicos. Los demás, ya eran otras cosas
co sas legales y complejas.
— Para el primer punto, demuestra que es completamente voluntario todo lo que
voy a hacerte. Eso significa que no podrás defenderte en caso de que haya
accidentes.
— ¿Entonces si me rompes un brazo no podré hacer nada? ¿O me cortas los dedos?
— Preguntó Jimin alzando una ceja
— A eso va el segundo. Si te rompes un hueso, hay hemorragias o cualquier cosa
grave que pueda pasar, yo pagaré las cirugías o las cosas que me pidan. Además,
después de eso, el contrato se cancela. Es un privilegio que te di.
— ¿Privilegio? ¿Me jodes?
— Quiero mantenerte vivo, si te mato sería aburrido.
a burrido.
 Jimin tragó pesado al imaginar aquello. Tomó aire y volvió al contrato.
— El tercer punto es que no puedo obligarte a fines sexuales a menos que tenga tu
permiso. Una vez que me lo permitas, podré hacerlo. Sin embargo, eso lleva al cuarto
punto, que será con mis reglas. Tampoco podrás defenderte.

— ¿Quieres decir que si acepto tú me dominarías completamente?


— Si quieres verlo así, sí.
 

— Bien. — Jimin tomó una honda respiración.


— El quinto punto importante es la privacidad. No puedes decirle nada a nadie,
tampoco grabar, sacar fotos, videos o lo que sea que muestre evidencia. Podría
demandarte y créeme que no será lindo.
— ¿Tanto miedo tienes?
— Si es que te animas a comenzar, lo comprenderás. Lo digo más por ti que por mí,
eres débil.
— Eso no fue muy amable. — Jimin frunció un poco sus cejas.
— Sigue leyendo.
 Jimin mantuvo la vista fija hasta detenerse en el punto seis. El dinero,
dinero, el pago.
— El pago será después de seis meses. No antes, ni después, seis meses exactos. –

Yoongi
Si violasloalguna
observó seriamente.
regla — No iré
de privacidad, se puede aumentar
quitando dinero.el pago, pero si disminuir.
— Es tan bien organizado que da miedo. — Jimin hizo una pequeña mueca.
— Para el séptimo punto, hablaremos de la disponibilidad. Al firmar esto te entregas
casi por completo a mí. No puedes negarte si te cito, ya verás cómo le haces, pero
acá te quiero.
— ¿Bajarás la paga si no lo hago?
— Eso mismo haré.

 Jimin volvió a soltar un suspiro, pensando en que quizás aquello sería un problema.
Pero conociendo a Yoongi y su organización de miedo, se adaptaría
adaptar ía lo mejor posible
a Jimin. Era metódico, no impulsivo, y aquello le daba más confianza a Jimin.
— Punto ocho. No podrás tener pareja ni salir con nadie más. — Yoongi se mantuvo
serio. — Me repugnaría tocar un cuerpo sucio, ya utilizado por alguien más. Si por
algo me fijé en ti nuevamente fue porque tu piel es virgen, nadie que no haya sido
tú te ha tocado. Lo apuesto. Lo planifiqué así desde pequeños.
— ¿Quieres decir que todo el abuso físico fue para crearme miedo y evitar así que
me tocaran todo este tiempo debido a mi temor? — Jimin abrió muchos sus ojos.
— Comprendes rápido, me gusta. — Yoongi se mantuvo serio, pero Jimin se sintió
arder.
 

El menor casi quiso matarlo a golpes ahí mismo, pero logró tranquilizarse
rápidamente. Lamió sus labios y volvió la vista al contrato nuevamente.
—  Asuntos judiciales, la policía o cualquier tontería que quieras hacer, irá en tu
contra. No puedes hundirme Jimin, y si haces algo el qué perderá eres tú. He ahí el
punto nueve.
— De acuerdo. — Susurró Jimin en voz baja. — Supuse que algo así habría.
Hubo un pequeño silencio, donde Jimin observó con preocupación el punto diez. Su
pulso se volvió más lento y por un momento se mareó. Yoongi seguía teniendo la
vista clavada en él, esperando por la reacción o el comentario del más joven.
— No...no entiendo bien el último punto, Yoongi. — Jimin se alejó un poco.
— Solo yo puedo detener esto o alargarlo. –Yoongi sonrió. — Puedo añadir otro mes
si me place, la cantidad aumenta
a umenta en ese caso. O disminuiría y misma historia.

— Pero ahí dice que sólo tú podrás controlar el tiempo. ¿Quieres decir que no puedo
opinar yo?
— Suena más duro si lo dices así,
a sí, pero sí.
 Jimin mordió su labio inferior aún más preocupado. Sé que quizás no debería
preocuparse, ¿pero qué pasaba si Yoongi alargaba el contrato a un año? ¿Qué haría?
¿Se iba a arriesgar?
— Medita bien antes de firmar. — Yoongi le acercó la pluma. — No hay ninguna
trampa, desde un principio soy claro contigo.

 Jimin tragó saliva moviendo su nuez. Estuvo


Estuvo largos segundos en silencio, conforme
más pensaba, le daban ganas de retirarse así como firmar. Su cabeza era un desastre
de emociones y aquello no lo soportaba, quería quitar aquella bruma, dejar de
sentirla.
Así que fue un impulso, se inclinó y cogió la pluma con un temblor en las manos y
pese a sus gritos internos de negación, escribió su nombre en la parte inferior del
papel y colocó su firma.
— Oh dios. — Retrocedió después del golpe, sintiendo la adrenalina recorrer todo
su cuerpo.
 

— Algo precipitado, no estabas seguro. — Yoongi cogió el papel y lo enrolló. — Pero


ya lo decidiste, no hay vuelta atrás. Los seis meses comienzan desde hoy,
acompáñame...
— ¿A dónde vamos? — Preguntó Jimin aún con el pulso descontrolado.
Yoongi guardó el papel en una pequeña maleta
male ta que traía, Jimin no la había visto. El
mayor se levantó y le hizo una seña a Jimin para que lo siguiera, el menor dudó un
poco pero obedeció al final.
Rodearon la vieja casa hasta llegar a la parte de atrás donde había un cuarto más
pequeño, una puerta de madera con un candado bloqueaba la entrada y con una
piedra logró quebrar la protección.
El candado soltó un chirrido al igual que las puertas al ser separadas. Jimin tosió y
agitó su mano cuando una nube de polvo se levantó. Yoongi ingresó después de
abrir bien las puertas y Jimin ingresó con él.
— ¿Qué es este lugar? — Preguntó Jimin observando el entorno, habían palas, cosas
de jardinería y equitación
— Mi hogar. — Susurró Yoongi mientras se acercaba a un baúl hasta el fondo.
— ¿Qué? — Preguntó Jimin conforme se acercaba a él.
Pero el pelinegro no contestó, manteniéndose en un gélido silencio. Abrió el baúl
sacando una llave y levantó la tapa con facilidad. Jimin tragó pesado al ver el
contenido y casi sale corriendo.
— Te explicaré algo, Jimin. — Yoongi sacó una trampa para osos que depositó en el
suelo. — Y prometerás jamás contarle nada a nadie.
— Lo prometo. — Susurró Jimin
— ¿Recuerdas que cuando eras más pequeño
pe queño te pedí que buscaras el caso He
Heissel?
issel?
 Jimin sintió un escalofrío al recordar su caso. Sintió su aire
aire pesar un poco.
— Lo recuerdo... — Susurró él.
— Bien, pues te diré que no somos muy distintos.
— ¿A qué te refieres?
 

Yoongi se mantuvo en un pequeño silencio mientras seguía sacando cosas. Trampas,


palas, cuchillos, hachas, iban acumulándose en el suelo.
— Mi padre, no es mi verdadero padre. — Susurró Yoongi sacando las cosas con
mayor delicadeza.
— ¿Qué? — Preguntó Jimin sorprendido
— Lo que escuchaste.
 Jimin se mantuvo en silencio, viendo como Yoongi terminaba de sacar todas las
cosas del baúl y sacudía sus manos.
— Ella puso su semilla, su óvulo. Pero no mi padre, aún no lo conocía, así que fue
alguien más.
— ¿Quién? — Preguntó

 Jimin sorprendido. — ¿Quién es tu verdadero padre?


—  Un asesino. —  Yoongi mantuvo un pequeño silencio. —  Me enteré no hace
mucho, encontré los papeles ocultos y esta llave. Me llevó mucho tiempo, pero por
lo visto, acá ocultan cosas.
 Jimin observó el entorno
entorno con fascinación y miedo, era un extraño sentimiento qque
ue le
gustaba, pese a que sabía que no estaba bien.
— Investigué después más a fondo, pero no pude sacar muchas cosas. Por alguna
extraña razón fue amigo de mi madre y ella se quedó con algunos bienes. La llave a
este lugar por ejemplo.
— ¿Qué es tan importante aquí?
Yoongi soltó una risa y le pidió a Jimin que se acercara. El menor de acercó en
silencio hasta colocarse junto a él, allí observó un cajón debajo del baúl. Yoongi trato
de mover el mueble pero no se movió, lo cual significaba que había sido construido
así, pegado al suelo para ocultar algo.
— ¿Ya abriste el cajón? — Preguntó Jimin con los ojos brillantes de la curiosidad.
— No. — Confesó Yoongi inclinándose. — Pero quería que estuvieras conmigo, no
preguntes por qué.
 Jimin apretó sus labios. Yoongi se acercó al cajón
cajó n y tomó una pequeña manija que
tiró hacia arriba. Tosió un poco, cubriéndose con su hombro y sacudiendo el entorno.
 

— Es... un libro. — Susurró Jimin sorprendido.


— No es solo un libro. — Yoongi metió la mano para acariciar la tapa. —  Es un
diario.
 Jimin abrió mucho sus ojos. El mayor alzó una ceja y cogió el cuaderno para sacarlo
de aquel extraño cajón. Lo sacudió quitándole el polvo de encima.
— M.S — Susurró Jimin. – ¿Él fue tu padre?
— Supongo que lo fue. — El mayor observó el diario fijamente.
— ¿Pero Min no es apellido de tu madre?
— Tuvo que cambiarse el apellido al de mi padre biológico por cuestiones. No me
sé la historia. –Yoongi rozó con la yema de sus dedos la tapa. — Pero no sólo aparece
ese nombre, hay otro.

 Jimin entrecerró sus ojos para leer el segundo nombre bordado.


— C.P — Susurró de nuevo. — ¿Te suena?
— No lo creo. — Yoongi alzó una ceja. — No tiene sentido, ¿por qué mi madre me
ocultaría esto?
— ¿A qué te refieres?
—  Nada. —  Contestó rápidamente Yoongi. —  Después voy a hojearlo, por el
momento tengo otras prioridades.
Guardó nuevamente el diario en su lugar para mantenerlo intacto y volvió a poner
las cosas en su lugar nuevamente. Cuando finalizó se volteó a Jimin y extendió su
mano.
— Necesitaré tu teléfono.
— ¿Qué? ¿Por qué? — Jimin abrió muchos sus ojos
— Voy a poner rastreadores y otras cosas. No es pregunta, dámelo ya.
 Jimin trató de reclamar pero terminó perdiendo. Con un bufido le dio
dio su teléfono al
mayor
— Te lo entregaré mañana. — Yoongi lo guardó en su pantalón. — Ya puedes irte.
 Jimin supo que
que no valía la pena ponerse a reclamar así que se
se dio media vuelta para
alejarse. Sin embargo Yoongi lo llamó rápidamente haciendo que se volteara.

— ¿Leíste el caso Heissel como te pedí hace años, cierto? — Preguntó Yoongi
— Sí. — Contestó Jimin alzando un poco su ceja. — ¿Por qué?
— Nada más. — Yoongi desvió la mirada. — Quería asegurarme, ahora sí puedes
retirarte.
 Jimin lo observó unos segundos con desconfianza, pero se dio por vencido y
finalmente se alejó. Yoongi lo observó salir por la puerta y finalmente pude exhalar
tranquilo, no había pasado lo que temía. El caso Heissel claro que era una farsa,
aquellos no eran los verdaderos orígenes de Jimin. Claro que no. Solo lo dijo para
comenzar a jugar con su mente.
La verdadera sangre corriendo por las venas de Jimin tenía un pasado más oscuro y
enfermizo. Pasado que solo conocía Yoongi y quizás algún día se lo diría a Jimin.
Pero aún no.
Sus raíces estaban demasiado conectadas y no sabría si el rubio podría soportarlo.
Era un asunto tan grueso y delicado que no se arriesgaría a revelarle la verdad acerca
de él, y de su relación.
No sin estar completamente seguro antes.
 

|18

Al abrir sus ojos sintió un enorme dolor de cabeza que le obligó a taparse soltando

un sollozo. Sentía que su cabeza explotaría y su cuerpo estaba adolorido,


increíblemente adolorido. Podía jurar que una estampida había pasado sobre él,
pisoteándolo sin cesar toda la noche.
Se armó de valor
v alor aún con unas cuantas lágrimas en los ojos y se levantó sosteniendo
su cabeza. Parpadeó varias veces tratando de recordar algo, pero lo último que
pasaba por su cabeza era estar bebiendo y riendo con los chicos del colegio sentado
en el regazo de Taehyung.

"Taehyung..."
Cerró sus ojos recordando otras cosas, pero la mayoría parecían irreales o
distorsionadas. Pero recordaba algo, lo sentía, aquel tacto... sus labios sobre los
suyos besándolo. Pero, ¿Cuándo? ¿En qué momento? Recordaba haberse besado con
co n
él pero fuera de todo eso estaba borroso.
Y en primer lugar, ¿Qué hacía en una habitación acostado? Se reincorporó
tambaleándose un poco y acomodándose la ropa. Soltó un quejido y buscó
desesperado un vaso de agua para calmar su dolor que se volvía más potente. Se
acercó a la puerta aun sintiéndose confundido y la abrió, cayendo casi hacia
adelante. Por suerte cogió equilibrio por agarrarse de la perilla
— ¿Tae? — Llamó con voz ronca.
Escuchaba mucho ruido aún, se preguntaba qué hora podrían ser pero su teléfono
ya no tenía batería. Bajó las escaleras luciendo terriblemente mal hasta llegar al
último piso. Habían personas todavía, la mayoría vomitando, otros gritando, sin
ropa, completamente sudados y la música palpitando haciendo vibrar el suelo.
 Jungkook se golpeó contra las personas buscando una salida, pero estaba débil y se
tambaleaba sin cesar.

Llegó a la puerta sin importarle ver o no a Taehyung, pero se detuvo en seco al ver
a Min Yoongi abriendo la puerta y quedándose frito al ver el alboroto.
— ¿Jungkook? — Preguntó el pelinegro al ver a Jungkook frente a él en una capa de

sudor, ojeras y ojos rojizos.


— Yoongi... — Susurró Jungkook antes de desplomarse en el piso.
Yoongi abrió muchos sus ojos y se abalanzó hacia él antes de que cayera al suelo.
Soltó un bufido al sentir su peso irse con el castaño, pero logró aguantar, volviéndolo
a reincorporar y apoyándolo en sus brazos.
— ¡KIM TAEHYUNG! — Gritó con fuerza.
Las personas a su alrededor se quedaron heladas y una chica gritó.

— ¡ALGUIEN QUE TRAIGA A MI JODIDO PRIMO! — Volvió a gritar ya que la


música había subido más.
 Jackson quien pasaba se heló al ver a Yoongi
Yoo ngi dejó caer su vaso. Al ver a Jungkook
sintió el caos desatarse y empujó a las personas para ir tras Taehyung. Se abrió paso,
tomando de la camisa a muchos para aventarlos. Finalmente llegó a la parte de la
cocina donde Taehyung se estaba comiendo a Irene. Inclusive se hallaba sin camisa,
aprisionando a la joven contra la pared y tocando sus senos con desespero.
— ¡GRANDÍSIMO IDIOTA! — Aulló Jackson tirando de él para separarlo de Irene
que tenía la blusa abierta y estaba borracha.
— ¡Suéltameeee! — Alargó Taehyung casi cayendo al suelo.
— ¡Escúchame, mierda! — Jackson lo tomó de la cara para que lo viera fijamente. — 
 Jungkook despertó y Yoongi ya está acá. ¡Haz algo!
— ¿Jung... qué? — Taehyung rió. — ¿Ese qué?
— ¡Por una mierda!
 Jackson lo tiró del brazo importándole poco que el chico se hallara sin camiseta y lo
arrastró. Muchos lo observaron extrañados, pero Jackson siguió tirando de él hasta
 

que aventó a Taehyung a los pies del albino. Jungkook se hallaba recostado en el
hombro del albino quien parecía estar asesinando a su primo contra el piso.
— ¿Qué carajos, Taehyung? — Espetó el mayor.

Pero Taehyung comenzó a vomitar y quejarse. Jungkook iba a voltear pero Yoongi
lo aprisionó para que no volteara y volteó a ver a Jackson en muy mal plan.
— Acaba con esta mierda y llévalo al cuarto. — Yoongi cogió sus llaves. — Cuando
regrese me encargo.
— ¿A dónde vas? — Preguntó Jackson. — ¡Son casi las seis de la mañana!
— ¿Tu a donde crees imbécil? — Yoongi señaló a Jungkook.
— ¡¿Sabes dónde vive?! — Gritó Jackson enfadado.

Yoongi se acercó a él haciendo que Jackson retrocediera gritando y se tropezara con


el cuerpo de Taehyung cayendo al suelo. Yoongi los fulminó con la mirada a ambos
y aferró bien a Jungkook a su hombro alzándolo para cargarlo como un costal.
— Yoon-Yoongi... — Jadeó Jungkook aún adolorido.
— Calma. — Susurró Yoongi sobando su espalda. — Estarás bien, aguanta un poco.
 Jungkook asintió
asintió aun sintiéndose confundido y se dejó llevar. Yoongi cogió las llaves
y apretó un botón encendiendo un auto negro estacionado del otro lado de la calle.
Abrió la puerta de copiloto y sentó a Jungkook con cuidado, colocó su cinturón de
seguridad y después subió él, bajando las ventanas por si el menor quería vomitar.
— ¿Qué te hicieron? — Preguntó Yoongi mientras encendía el coche.
— Tomé mucho, n-no recuerdo. — Jungkook negó con la cabeza y los ojos cerrados.
— ¿Taehyung te hizo algo? — Siguió Preguntando Yoongi mientras salía de la calle.
— M-me besó. — Susurró Jungkook. — L-lo demás no recuerdo...
Yoongi apretó el volante tornando sus nudillos blancos. Sus labios se volvieron una
fina línea mientras trataba de conservar el control y no regresar a la casa y matar a
golpes al imbécil de su primo. Bien, felicidades, lo había logrado. Había drogado a
 

 Jungkook, violado y filmado. Lo admitía, creía que era una broma, JAMÁS creyó
que llegaría realmente así de lejos.
Había subestimado a Taehyung, y ése había sido un gran error.

— ¿Puedes decirme dónde vives? –Preguntó Yoongi


— Le dije a mi papá q-que me quedaría con A-Jimin. –Susurró Jungkook.
— Mierda. — Yoongi hizo una mueca. – ¿Entonces no puedes regresar a casa?
 Jungkook negó con la cabeza sollozando levemente. Yoongi volvió a apretar sus
labios pensando en qué mierda haría con un drogado, borracho, crudo y enfermo
 Jeon Jungkook en su coche. Una mala idea cruzó su
su cabeza, pero quizás no tan mala.
mala.
Tenía la necesidad de curarlo, o salvarlo. Jungkook estaba enfermo y una fuerza

desconocida lo impulsaba a verificar que estuviera bien. Tomó aire y se desvió


 bruscamente, ahora tomando una ruta a las salidas de la ciudad.
— ¿A dónde vamos? — Susurró Jungkook quedándose dormido poco a poco
— A las afueras de la ciudad. –Yoongi siguió manejando. –Aprovecharemos que no
tenemos clases y te llevaré a un terreno que tenemos allá. Podrás recuperarte y más
tarde te vuelvo a bajarte a la ciudad.
— ¿Por qué haces esto? — Susurró Jungkook viéndolo fijamente.
— No preguntes y duérmete por favor, tardaremos un poco en llegar.
 Jungkook soltó un suspiro
suspiro pesado antes de dejar de rep
reposar
osar su cabeza un poco en la
ventana que había subido hasta la mitad y cerró sus ojos. Yoongi lo observó una
última vez soltando un fuerte suspiro y concentrándose en manejar, viendo a lo lejos
el sol comenzando a salir.
Sería un largo y difícil día para el pelinegro.

— ¿Jungkook? — Llamó una lejana voz.


 

El menor se removió un poco abriendo sus ojos con suavidad, parpadeando


parpa deando un poco
y tallándose mientras bostezaba. Entró en una fase zombie durante un par de
segundos en lo que trataba de recordar qué pasaba, cruzando finalmente miradas
con Yoongi.
— ¿Eh? — Jungkook lo observó confundido.
— Llegamos, te ayudaré a bajar. — Yoongi zafó su cinturón y antes de que Jungkook
preguntara algo, lo volvió a cargar un poco para bajarlo. — ¿Puedes caminar?
— Eso creo. — Jungkook comenzó a recordar lo que había pasado hace un par de
horas y observó la mano de Yoongi extendida.
— Déjame ayudarte, estas casi cayendo. — Habló suavemente el mayor, pero sin

quitar su neutra mirada.


 Jungkook tragó saliva y tomó su mano. Yoongi lo jaló para tomarlo de los hombros
y comenzó a guiarlo a la entrada de una casa que lucía algo vieja, hecha de piedra.
Pero pese a todo, seguía luciendo elegante y bastante cara.
Yoongi abrió la puerta y Jungkook vio unas maletas depositadas y las luces
prendidas. El sol matutino bañaba toda la casa en un manto blanco hermoso,
haciendo brillar casi la casa. Yoongi sacó sus llaves y apretó un botón haciendo sonar
su auto y después ingresó con Jungkook a la casa, guiándolo todavía de la mano al
comedor.
— Te daré agua, algo de comer y unas cuantas pastillas. — Yoongi se acercó a la
cocina comenzando a mover muchas cosas. —  Después te acostarás en la sala y
dormirás hasta sentirte bien. Comeremos y bajamos
bajamo s de nuevo a la ciudad.
— ¿Por qué...? — Susurró Jungkook alzando la mirada. — ¿Por qué me ayudas?
— Si fuera por mí te hubiera dejado tirado en el suelo de la sala. — Yoongi alzó una
ceja. —  Pero conociendo a Jimin, le daría un infarto y lo necesito al cien ahora
conmigo.
— ¿C-contigo? — Preguntó Jungkook. — ¿Qué? ¿Ustedes salen?

— ¡No! — Exclamó Yoongi horrorizado. — Es una larga historia, ten.


Yoongi se había acercado a él con una pastilla y un vaso de agua. Jungkook suspiró
y se la tomó cerrando sus ojos y soltando un suspiro de cansancio. Yoongi le tendió
una barrita nutritiva y se sentó junto a él, quedando en la cabecilla.
— ¿Qué te pasó? — Volvió a preguntar Yoongi.
— No recuerdo, pero me duele el cuerpo. — Jungkook negó con la cabeza. —  Me
siento mal...tengo una sensación extraña de que... yo...
Su voz se quebró un poco debido
de bido al temblor, sentía unas manos de él, penetrándolo.
pe netrándolo.
Sentía los besos sobre los labios y un sentimiento de impotencia recorrerlo. ¡Pero,
mierda! ¡No recordaba nada! Aquello comenzaba a frustrarlo y comenzó a temblar.

— Calma. — Yoongi tomó su brazo. — Poco a poco recordarás y necesito que cuando
lo hagas me lo digas.
— ¿Por qué? — Jungkook lo observó con cautela.
— Es mi casa, los adultos están fuera y es prácticamente mi responsabilidad lo que
pasa, por ende, tú eres mi responsabilidad. — Yoongi suspiró. — Así que no hagas
más preguntas porque no estoy de humor para discutir o pelear, te estoy haciendo
un favor Jungkook.
El menor volvió a bajar la mirada a punto de decir que no se lo había pedido, pero
prefirió callar. Finalizó el agua y se comió la barrita que Yoongi le había dado y
después de agradecer se acercó a la sala donde había una manta doblada.
Se acostó en el largo sofá tapándose y no pasó mucho hasta que finalmente se
durmió. Yoongi soltó un enorme suspiro esperando no ser acusado de secuestro o
de otras cosas de las cuales no tenía
t enía ninguna responsabilidad.
Su teléfono comenzó a sonar así que se acercó a él y el ver el nombre casi lo avienta,
pero decidió tomar aire y contestar.
— ¿Si? — Preguntó mientras salía de la casa.
— ¿Dónde estás? — Preguntó la voz ronca y molesta del otro lado.

— Lejos, ¿qué quieres? — Yoongi se apoyó en la pared.


— Tráeme a Jungkook por favor. — Alargó con voz cansada.
—  Estás ebrio, Taehyung. Duérmete y recupérate que cuando llegue tú y yo
tendremos una severa plática de la cual deberías de rogar por tu maldita vida. — 
Yoongi apretó el teléfono.
— Ah... — Taehyung soltó un jadeo. — Pero le gustó...
— Si no me cuelgas ya iré a darte un puto golpe que te dejará inconsciente.
— ¡Pero lo quiero conmigo!
— Veremos si lo tienes tras las rejas. — Habló Yoongi entre dientes. –Mantendrás tu
puto límite en lo que yo arreglo tu maldito desastre, ¿entendiste?

— Yoongi...
—  Te veré en la noche y más te vale estar en la sala calladito y bonito. Intentas
cualquier cosa y será peor para ti y para tu cuerpo.
— ¿Qué vas a hacer...? — Susurró Taehyung asustado.
Yoongi se mantuvo en un corto silencio.
— No lo sé Taehyung, quizás un puto cuchillo enterrado hasta al fondo de tu ano
sería un lindo concepto. ¿No crees? — Yoongi sonrió. — Ruega para que esto se
mantenga lo más alejado posible de la justicia y quizás no sea tan brusco contigo.
— No, Yoongi por favor...
— Dependiendo de cómo vea a Jungkook tomaré
tom aré una decisión. Mientras quiero que
reflexiones la mierda que acabas de provocar. — Hubo un largo silencioso del otro
lado. — Te veo en la noche, te quiero desnudo en la sala y con las navajas colocadas
cuidadosamente en la mesa. Coloca gasas por si sangras demasiado y agua
oxigenada, no quiero que al regresar nuestros padres te vean lloriqueando en el
suelo.
Y dicho esto Yoongi colgó bruscamente sin esperar respuesta.
 

Yoongi lamió sus labios y guardó su teléfono. Una pequeña sonrisa se formó en su
rostro al pensar en la expresión de terror que Taehyung tendría en el rostro al verlo
llegar. Ya podía imaginarlo rogando, repitiendo una y otra vez que no lo volvería
hacer y se haría responsable.
Pero no, Yoongi ya no guardaba ni una pizca de compasión dentro de él...
Estaba muerto por dentro, y ya nada ni nadie podían salvarlo.
Había perdido toda inocencia ya.
 

|19

 Jeon Jungkook había dormido toda la tarde, intentando sentirse mejor para
finalmente llegar a casa. Por suerte, logró recuperarse más rápido de lo que esperaba
y durante el camino de regreso escuchó atentamente todo lo que Min Yoongi le decía
acerca de la fiesta.
—  Ya lograron contarme todo lo que pasó ayer, quizás así aclares tus dudas. –
Comenzó Yoongi con voz fría, haciendo que Jungkook solo asintiera con su cabeza
débilmente.
— Te escucho. — Habló en voz baja.

— En efecto estuviste tomando mucho, hicieron juego y mucha conversación. — 


Comenzó Yoongi. — Taehyung te pidió acompañarlo por
po r unas cosas después de un
tiempo, en el piso de arriba fue donde te besó.
 Jungkook sintió su corazón acelerarse nuevamente y sus mejillas enrojecer. No
quería emocionarse, pero saber que se besó con el chico que más amaba y odiaba en
este mundo le hacía sentirse extraño. Una mezcla de emociones que lo confundía y
a la vez le agradaba, era extraño y enfermo, pero le gustaba.
— No tengo muchos detalles, pero fue un buen beso por lo visto. — Yoongi mantuvo
la vista al frente. — Pero estabas muy ebrio, resbalaste por la escalera y vaya golpiza
que te diste.
— Mierda, ¿en serio? — Jungkook abrió mucho sus ojos.
—  Estabas mareado, cayéndote y azotándote contra todo. Un chico trató de
aprovecharse de ti pero no lo dejaron, no supimos exactamente quien fue. — Yoongi
relamió sus labios. — Taehyung te encontró en el patio y te llevó a la habitación a
que durmieras un poco ya que Jimin no contestaba su teléfono. Era muy de
madrugada.
 

—  Eso explica muchas cosas... —  Susurró Jungkook. —  P-pero el chico no logró


hacerme nada ¿verdad?
— Solo fueron jalones y tirones, no llegó más lejos. Quizás aquello explique el dolor
de tu cuerpo, pero no te preocupes, no fuiste violado.
— Gracias...realmente comenzaba a preocuparme.
Yoongi se mantuvo en silencio aún más frío que el anterior. Se mordió
mo rdió la lengua para
no decir nada más y dejar las cosas como estaban. No iba a arriesgarse a decir algo
de lo que se arrepentiría, aunque eso no pasaría, pero era mejor dejar las co
cosas
sas como
estaban en lugar de seguir dándole vueltas. No más preguntas, que Jungkook se
quedara con esa versión y punto.

—  ¿Del uno al diez, que tanto te duele el cuerpo? —  Preguntó Yoongi Minutos
después. –Diez es que necesitas ir a un hospital y uno que no sientes absolutamente
nada.
— No estoy seguro, quizás un cuatro o cinco. — Jungkook negó con su cabeza.
— ¿Más específico? — Preguntó Yoongi.
—  Me duele, si y es incómodo. Me pesa el cuerpo y lo siento duro, pero aún es
soportable, no es como para tirarme al suelo y gritar, pero si como para estar largas
horas acostado.
— De acuerdo. — Yoongi asintió. — Eso era todo lo que necesitaba saber, gracias.
— En la siguiente calle da vuelta a la izquierda. — Jungkook se acomodó. — Te diré
cuando debas dar vuelta después.
Yoongi asintió y siguió conduciendo en absoluto silencio. Jungkook observaba todo
a través de la ventanilla preguntándose aún él por
p or qué la amabilidad de Yoongi. Era
cierto que era su responsabilidad lo de la fiesta, pero a cualquier persona (a
excepción de Jimin), le hubiera importado poco y no le haría caso. O quizás lo
llevaría a la casa sin importarle que sus padres
padre s lo regañaran.
 

Pero no, Yoongi lo había sacado de la ciudad, dado medicinas, cuidado, dado cobijo
y muchas cosas más. Y no mentiría, Jungkook estaba eternamente agradecido pero
él por qué no le cabía en su cabeza. Pero bueno, conociendo a Min
M in Yoongi no le diría
nada más y preferiría olvidar el tema, así que mantuvo su boca cerrada hasta que fe
depositado en la entrada de su casa.
— Gracias. — Susurró Jungkook viendo a Yoongi, pero el nombrado observaba al
frente. — Por todo. Espero devolverte el favor algún día.
— No te preocupes. — Yoongi finalmente lo observó. — Baja con cuidado y nos
veremos mañana.
 Jungkook asintió nuevamente y después de agradecer
a gradecer nuevamente se bajó del auto

para dirigirse a la puerta de su casa. Yoongi soltó un suspiro cansado y después de


ver a Jungkook desaparecer por la puerta, aceleró para ahora dirigirse a su casa.
Condujo en silencio hasta finalmente llegar a su calle. Se estacionó con tranquilidad
 buscando su
su calma para no deja
dejarse
rse llevar mucho en lo que haría. Le excitaba tan solo
pensar el dolor que provocaría, las súplicas y el llanto.
Por eso sí, no había como la excitación que sentía con Jimin. Aquel chico hermoso,
porque si, era hermoso, le hacía perder toda la cordura que tenía. Era enfermiza la
forma en que deseaba tenerlo, pero era la única forma en que lo deseaba.
 Jimin...Jimin era todo para él, no había probado aquel dulce placer hasta que lo
conoció. Esa tarde en el aula de biología, donde aprecio su cuerpo y vio sus
reacciones a los cortes, dios, jamás se había sentido así de bien.
Lo supo, allí supo que Jimin sería el indicado para tratarlo como siempre soñó. Una
conexión que iba más allá de la comprensión.
co mprensión.
Pero por el momento debía conformarse
confor marse con Taehyung y darle una pequeña lección
por sus acciones irresponsables y peligrosas. Yoongi
Yoo ngi era muy metódico y calculador,
algo salía mal y todo se jodía. Todo.
No iba a permitirlo.

Estuvo mucho tiempo peleando por Jimin, y sabía que el menor también podía hacer
algo al respecto contra el si se lo proponía. Al ver que Jungkook demandaba a
Taehyung y el mayor era puesto tras las rejas, se animaría a intentar lo mismo. Y eso
que Jungkook amaba a Taehyung, pero Jimin no lo amaba a él y no quería no
imaginarse lo que pasaría. Su contrato lo aseguraba mucho, pero al
a l final lo que haría
con Jimin iría un poco contra la ley. Pese a que era con la autorización de Jimin, lo
que hacía no estaría bien, y lo sabía, por eso se asustaba.
No importaba que tan grande fuera el placer de Jimin
J imin con el dolor que le provocaría
Yoongi...el odio siempre dominaría. Yoongi lo sabía, cuando Jimin dejara de
experimentar el placer, el odio vendría. Era un ciclo inevitable.

Por eso debía hacerle probar, dejarlo con las ganas para que buscara más. Allí no
habría pretexto. Cuando Jimin estuviera sediento, cuando lo hubiera aferrado
completamente a él...los riesgos desaparecerían. Jimin sería dependiente de él, así
como Yoongi ya lo era de él.
Oh, pero el menor era tan idiota que no se daba cuenta, a sus ojos era Yoongi quien
tenía el control sobre él cuando era todo lo contrario: era Yoongi quien estaba a sus
pies suplicante. Era Jimin quien tenía el verdadero control.
Pero jamás se daría cuenta...quizás
Yoongi suspiró una última vez y finalmente entró a la casa. Cerró prendiendo
solamente la luz del pasillo y caminando por la casa que aún estaba sucia, pero no
hecha un desastre. Llegó a la sala encontrándola perfectamente limpia y aquello le
provocó un gran placer.
Pero fue más placentero aún ver sus armas perfectamente alineadas en la mesa de
noche. Se acercó a paso lento hasta acercarse lo suficiente como para ver a Taehyung
sentado con las manos detrás de su espalda y cabizbajo. El menor no portaba camisa,
dejando a la vista solo su torso.
— ¡Levántate! — Ordenó Yoongi con voz fría.

Taehyung se levantó con la mirada en alto, viendo suplicante a Yoongi. El mayor


agarró una navaja de hoz haciendo temblar a Taehyung que comenzaba a negar con
su cabeza.
Yoongi sonrió aprovechando la curva de la navaja para tirar de los pantalones de
Taehyung. El castaño mordió sus labios al sentir el frío
f río en su zona púbica.
— Desnúdate.
Taehyung soltó un suspiro de rendición y comenzó a zafar el botón de sus
pantalones y a bajar la cremallera. Retiró sus jeans y bóxer con sumo cuidado,
mordiendo sus labios al quedar tan expuesto a Yoongi. Era incomodo, pero el mayor
no mostraba deseo en lo absoluto al verlo.

— En cuatro.
— Yoongi...
— ¡En cuatro! ¡No me contradigas!
Taehyung gruñó sintiendo un nudo en su garganta, y se colocó como pidió el mayor.
may or.
Yoongi pasó la yema de sus dedos por el filo y se acercó a Taehyung para rozar el
filo por toda su espalda para provocarle
pro vocarle algún cosquilleo, pero Taehyung se removió
incómodo.
— Deja de hacer eso. — Pidió Taehyung con voz quebrada.
— ¿Sabes por qué hago esto? — Preguntó Yoongi pasando el filo por los glúteos del
menor.
— Por violar a Jungkook...—
Jungkook...— Susurró Taehyung.
— Eso es lo de menos. — Yoongi ladeó su cabeza. — Lo drogaste, en nuestra casa,
pudiste dejar testigos, alguien pudo verlos, ¿tienes idea de qué hubiera pasado?
— Puedo ir a la cárcel...
—  Y de paso iría yo si descubren también lo mío ¿estás consciente de eso? Un
maldito acto irresponsable tuyo pudo habernos costado a los dos.
— Lo siento...

Yoongi pasó el filo por la entrada de Taehyung haciendo que soltara un gruñido de
dolor y apretara sus puños. Yoongi negó con su cabeza y se levantó zafándose el
cinturón.
— Morirás desangrado, no quiero eso. — Yoongi sonrió
— ¿Qué...? — Taehyung trató de voltear. — ¿Qué harás?
Soltó un grito ronco y volteó de nuevo al frente al sentir y escuchar el cuero del
cinturón chocar con brusquedad contra su piel. Un fuerte ardor se apoderó de la
zona de sus glúteos, que comenzó a tornarse rojiza poco después. Yoongi tomó aire
y volvió a azotar su cinturón con fuerza contra Taehyung.
Una vez, dos veces, tres veces...diez veces más...quince veces más...

Taehyung suplicaba que parara al sentir su piel abrirse y el ardor carcomerlo vivo.
Yoongi observaba las marcas del cinturón que azotaba salvajemente contra
Taehyung, muchas estaban completamente rojas y parecían brillar debido a las
pequeñas gotas de sangre que se iban acumulando.
Se agachó para admirar más de cerca la sangre en un azote que había dejado caer
con todas sus fuerzas. Taehyung temblaba y se contraía debido al ardor y el frío que
se apoderaba en su zona.
—  Quizás con eso aprendas a no violar a las personas arriesgándote a ser
descubierto. — Yoongi se levantó. — ¡Levántate que esto aún no acaba!
Taehyung lo observó con terror, pero aún sin soltar ninguna lagrima. Yoongi lo
cogió de los hombros y lo obligó a levantarse, jalándolo sin cuidado a la cocina.
— ¡Yoongi! — Gritó Taehyung.
— ¡Cierra la boca!
Llegaron a la cocina y Yoongi lo aventó contra el taburete. Selló el grifo y dejó correr
el agua, acercándose a Taehyung peligrosamente.
— ¿Lo besaste, no? — Preguntó Yoongi. — A tu pequeño.
— L-lo hice para distraerlo... — Murmulló Taehyung.

— Déjame adivinar, después le diste la droga. ¿Crees que aquello es inteligente? Si


recuerda perfectamente el beso recordará el resto, lo obligaría a pensar.
— Yoongi.... — Susurró Taehyung palideciendo.
— Lo lamento mi pequeño, debes aprender. — Yoongi esbozó una enorme sonrisa.
Acto seguido jaló de la nuca a Taehyung para plantar sus labios contra los suyos con
fuerza. El menor ahogó un pequeño grito de sorpresa y comenzó a pegarle
peg arle a Yoongi
para separarlo de él, pero el mayor no tenía intenciones de separarse. Lo cogió con
más fuerza profundizando aquel beso que pocos segundos después Taehyung no
tardó en corresponder.
Yoongi sonrió sobre sus labios al sentir la erección del mayor ir chocando contra su

vientre, lo aplastó más contra el grifo cerrando la llave mientras lo besaba con más
fuerza, ahora encontrando en contacto con sus lenguas y haciendo obscenos
chasquidos. Sintiendo sus lenguas calientes rozando y chocando con desespero,
Taehyung comenzó a respirar más agitado buscando más contacto y jadeando un
poco.
Basorexia, en eso pensó Yoongi. A su pequeño primo se excitaba con tan solo besar
a las personas...Ah, aquello era cómico.
Cuando el beso estaba entrando en el clímax, donde hasta Taehyung había deslizado
sus manos al pantalón de Yoongi para quitárselo y probar el deseo prohibido de
someterse a su primo, Yoongi se separó bruscamente de él.
Taehyung iba a reclamar pero Yoongi le dio la vuelta para que Taehyung quedara
frente al fregadero, y en un rápido y brusco movimiento, lo sumergió al agua
completamente.
Taehyung comenzó a removerse al sentir la falta de aire, retorciéndose debajo de
Yoongi y empujando el lavado. Yoongi sonrió y lo cogió del cabello para alzarlo.
— ¡IMBÉCIL! — Gritó Taehyung.
 

Yoongi chasqueó su lengua y volvió a sumergir a Taehyung con fuerza. Y así estuvo,
metiendo y sacando la cabeza de Taehyung repetidas veces. El menor sentía sus
pulmones arder y su visión de había vuelto borrosa, donde había comenzado a llorar
al sentir su vida siendo arrancada con cada minuto que pasaba.
Cuando sintió sus pulmones explotar y sintiendo que no aguantaría más, Yoongi
volvió a jalarlo nuevamente fuera y aventarlo al suelo. Tosió son desesperación y los
ojos empapados de lágrimas, respirando con fuerza y luchando por mantenerse de
pie.
Allí Yoongi le dio una fuerte patada que hizo chillar a Taehyung debido al fuerte
dolor, pero el miedo volvió atraparlo cuando Yoongi
Yoo ngi cogió el cuchillo. En un rápido

y ágil movimiento, se acercó a Taehyung abriendo la piel de su pecho, formando


una preciosa "x" junto a otras que ya tenía cicatrizadas.
cica trizadas.
Taehyung trató de cubrir la herida pero Yoongi pateó su brazo con fuerza y caer el
cuchillo, haciéndole otra abertura a Taehyung que se retorció suplicante.
— ¿Necesitas más o con eso fue suficiente? — Yoongi se inclinó y lo cogió del cabello
con fuerza para que lo viera a los ojos. — ¿Volverás a hacer una estupidez así?
— No... — Susurró Taehyung con la barbilla temblando.
Yoongi lo soltó y se levantó
— Limpiarás todo esta mañana, no irás a la escuela. –Yoongi observó el entorno. –Y
quiero que cuando vuelva jamás se vuelva a tocar este tema. ¿Entendiste?
— Si...
Taehyung obtuvo una fuerte bofetada que le hizo voltear hacia el otro lado. Su
 barbilla tembló más al sentir el sabor metálico de la sangre en
e n su boca, pero no se
atrevió a voltear.
Aun manteniéndose intacto habló: — Si Yoongi... — Repitió ahora como debía.
Y después de aquello Yoongi se retiró de la cocina para subirse a su habitación,
dejando a Taehyung desnudo y tembloroso en la cocina.

El menor se limpió bruscamente las lágrimas y se levantó con cuidado apoyado en


el taburete, viendo la sangre en su cuerpo. Soltó un suspiro y por primera vez en su
visa, comenzó a suplicar, si es que había alguien superior a él controlando su
destino, que se apiadara.
No de él... si no del chico inocente que había caído en las garras de su perverso
primo.
Porque Taehyung no quería siquiera pensarlo, pero si Yoongi era así
a sí con él...
No quería ni imaginarse lo que a Jimin le podría
po dría tocar.
 

|20

 Jimin se encontraba golpeando rítmicamente la pluma contra su cuaderno,


mordiendo sus labios y tratando de descifrar la maldita ecuación que le habían
puesto al frente. Resopló observando a Jungkook que ni siquiera se encontraba
haciendo el ejercicio, solamente veía los cuadernos, sobando la portada con la punta
de su pluma.
— ¿Todo bien? — Preguntó Jimin viéndolo fijamente con preocupación.
— ¿Umh? — Jungkook lo observó y al instante comenzó a anotar
anota r la ecuación. — Eh,
si, ¿por qué?

— Estás muy callado... — Susurró Jimin en voz baja. — ¿Pasó algo malo en la fiesta?
Ayer no viniste, ni antier.
— Sí, estuvo bien pero me pasé con el alcohol. — Susurró Jungkook. — ¿A ti como
te fue con tu mamá?
— Bien, fue tranquilo. — Mintió Jimin.
 Jungkook asintió suavemente
suavemente sin prestarle atención
atención a Jimin. Se mantuvieron
mantuvieron en otro
largo silencio donde ninguno dijo nada hasta el final de clases. Se despidieron
tranquilamente y cada uno retomó su camino a su casa tranquilamente. Jimin estaba
en la esquina cuando un coche negro se detuvo frente a él y bajando la ventanilla,
permitiendo ver a Min Yoongi dentro.
— Sube. — Ordenó el mayor sin voltearlo a ver.
— ¿Qué? — Jimin abrió mucho los ojos.
— Sube. — Repitió Yoongi finalmente clavándole una no muy amable mirada.
 Jimin tragó saliva pesadamente y lentamente se colocó en el asiento del copiloto.
Evito a toda costa el contacto visual con el mayor y el auto arrancó siguiéndose todo
derecho.
— ¿A dónde vamos? — Preguntó el menor viendo al mayor. — ¿Yoongi?

— Ya verás. –Contestó el otro tranquilamente, pero manteniendo cierto peligro en


su voz.
 Jimin soltó un suspiro de cansancio y comenzó a ver por la ventana, siguiendo con
la mirada las calles que conocía y viendo como lentamente quedaban atrás,
metiéndose en zonas que no conocía. El rojo les tocó y Yoongi frenó haciendo una
mueca.
— ¿Jimin? — Llamó Yoongi.
— ¿Si? — El menor lo observó.
— Avísale a tu madre que tienes un proyecto y te quedarás conmigo. — El mayor
esbozó una suave sonrisa.

— ¿E-eh?
— Hazlo, ahora.
— ¿P-pero por qué?
El mayor colocó su mano en la rodilla del menor y comenzó a subir enterrando sus
dedos y provocando un cosquilleo al menor. Jimin soltó un pequeño jadeo agudo y
pegó un brinco cuando el mayor se aproximó peligrosamente a su zona más íntima.
Mordió su labio inferior y sacó su teléfono de su mochila para mandarle un rápido
mensaje a su madre. Ella le pidió que por favor le avisara como iba y que
agradeciera, que tuviera cuidado y que se portara bien. El menor contestó a todo con
un sí, hecho un manojo de nervios por dentro.
Guardó su teléfono y se reincorporó aun un poco tembloroso, sintiendo la mano de
Yoongi aún. Tragó saliva pesadamente.
— Y-ya le avisé. — Habló en voz baja y manteniendo la vista muy al frente. — Pero
Yoongi, por favor dime... ¡Ay!
El menor pegó un suave brinco cuando el mayor pasó bruscamente su mano por su
entrepierna, sobando con suma delicadeza pero mandándole escalofríos excitantes
al menor.

— Y-Yoongi... — Susurró Jimin completamente rojo. — P-por favor no hagas eso.


— ¿Hacer qué, Jimin? — Preguntó el mayor mientras arrancaba, manteniendo solo
una mano al volante y saliendo por una calle a la carretera.
— N-no me toques ahí. — Jimin se tensó más. — Por favor... e-es incómodo.
— ¿Uhm? ¿Estás seguro? — Yoongi frotó en círculos, haciendo que Jimin se aferrara
al asiento y mordiera con más fuerza
f uerza sus labios. –Yo no lo veo así.
—  Yoongi, por favor... —  Suplicó Jimin al sentir su cuerpo responder ante la
estimulación.
— Lo siento Jimin, el que manda aquí soy yo.
— T-tú dijiste que nada de sexo.

El mayor soltó una carcajada y siguió frotando provocando que JJimin


imin se tensara aún
más y apoyara su cabeza contra el asiento, suplicando no jadear.
—  No estoy teniendo relaciones contigo, Jimin. —  Yoongi sonrió, finalmente
retirando su mano. — Te estoy masturbando, y si no quieres ahora, será después.
— ¡P-pero!
— Ahora guarda silencio, no me hagas castigarte.
— ¿Casti...? — Se tapó la boca al instante.
Yoongi lo observó de reojo y sonrió. Jimin lentamente descubrió su boca y mordió
su lengua mientras observaba sus pies. Le asustaba en parte lo que pasaría pero al
mismo tiempo le causaba intriga. Castigos... su mente se revolcaba en muchos
escenarios, quizás unos más morbosos que otros.
Después de unos treinta minutos en un silencio incómodo, finalmente llegaron a la
casa en la que Jimin había firmado el contrato. Bajaron del auto y lentamente se
dirigieron a la casa.
— Entra, en un momento te alcanzo. — Yoongi abrió la puerta.
 Jimin asintió lentamente e ingresó, observando con admiración el interior. Su
decoración no era moderna en absoluto, todo estaba hecho de piedra, barro, bastante

anticuado quizás. No era desagradable, de hecho era viejo pero de una forma
 bastante elegante.
Caminó a la sala dejando su mochila en el suelo y viendo el techo, ventanas y
puertas. Caminó lentamente por la casa, recorriéndola con un perfil bajo. Parecía
más bien un alma vagando debido al silencio y sutilidad con la que caminaba.
Cuando unas manos rodearon rápidamente su cintura y lo alzaron un poco haciendo
que soltara un pequeño grito, finalmente regresó a su realidad. Escuchó la cálida risa
de Yoongi chocar con su oreja, provocando que se estremeciera.
— ¿Te he asustado? — Preguntó el mayor divertido mientras lo bajaba, pero
p ero sin dejar
de abrazarlo por detrás.

— A-algo. — Confesó Jimin tiñéndose de rojo.


Yoongi volvió a reír y comenzó a avanzar con Jimin hasta colocarlo contra la pared.
El menor jadeó al sentir su pecho chocar con la fría superficie al igual que parte de
su mejilla y labios. Sintió a Yoongi pegarse más a él, sobando con suavidad sus
 brazos.
— ¿Yoongi? — Preguntó Jimin sintiendo su corazón acelerarse. — ¿Q-qué haces?
El mayor no contestó, llevando sus manos al borde de la camisa del chico y tirando
hacia arriba para desprenderla. Jimin chilló agudo al sentir el frío en su piel, pero
más al quedar expuesto, aunque sea un poco. Yoongi pasó sus manos por su espalda
con delicadeza, provocando que todos sus vellos se erizaran debido a la fricción.
Cerró sus ojos para relajarse, sintiendo los suaves toques del mayor sobre su cuerpo,
recorriéndolo en su totalidad por su torso. Pero al sentir algo frío y puntiagudo
detrás de él, abrió inmediatamente los ojos,
o jos, exhalando su aire suavemente.
— Está será nuestra primera sesión, Jimin. — Susurró Yoongi en su oído. — No seré
muy duro, tampoco la próxima, iremos subiendo la intensidad poco a poco. ¿Te
parece?
 

— Es muy considerado de su parte... — Habló con sarcasmo Jimin, pero debido a lo
ahogada que sonaba su voz, parecía que lo decía en serio.
— Cierra tus ojos, relaja tu cuerpo y lo disfrutarás. — Yoongi recorrió nuevamente
su espalda. –Además, no necesitas fingir muñeco. Sé que te encanta.
 Jimin mordió su lengua cuando el filo (de lo que supuso era un cuchillo) rozó su
columna vertebral. Jadeó en voz baja, sintiendo a Yoongi jugar con su piel un poco,
tocándolo, provocándolo, tentándolo.
Finalmente sintió el filo enterrarse, provocando un fino corte. Soltó un jadeo de
dolor, cerrando sus ojos y juntando sus cejas. Dejó abiertos sus labios, expulsando
suaves respiraciones al sentir otros pequeños cortes por su espalda. Eran finos, como

cortaduras de hojas, pero le provocaban tanto como cosquillas como dolor. Sentir la
lengua de Yoongi limpiar la sangre fue lo que hizo que abriera un poco más su boca
y su respiración aumentara ligeramente.
— ¿Vas bien? — Yoongi lamió la gota de sangre en su dedo.
— Aja... — Asintió Jimin suavemente.
— Bien.
Sintió al mayor acercarse a él, enterrando
enterra ndo de nuevamente el cuchillo y haciendo unas
cortaduras más profundas. Esperó que su piel entrara en contacto con la lengua del
mayor, pero eso no sirvió. A cambio sintió unos fuertes pellizcos en su piel que le
hicieron removerse.
— Déjalas. — Ordenó Yoongi cuando Jimin trató de quitarse las pinzas que había
colocado.
El menor se detuvo de mala gana, sintiendo a Yoongi tomarlo de los hombros para
voltearlo. Su espalda no fue a chocar con la pared,
p ared, pero si la rozó. Quedó cara a cara
con Yoongi quien sonreía vilmente y llevaba otras pinzas en la mano.
— Sueltas un grito y apretaré más. ¿Bien?
 

 Jimin asintió, sintiendo una pinza colocarse en su estómago. Aguantó el dolor,


viendo como Yoongi colocaba otras cuatro por su pecho, caderas y cerca de sus
pezones que se encontraban duros. Yoongi después paso su pulgar por
p or ellos y ejerció
presión haciendo que Jimin jadeara de nuevo.
— Ah... — Soltó suavemente al sentir otra descarga sobre su cuerpo.
Yoongi bajó sus manos al pantalón del muchacho e introdujo su mano, frotando
sobre la tela de la ropa interior de Jimin. El menor soltó un jadeo agudo y tapó su
 boca con su otra mano, Yoongi apretó las pinzas. Jadeó, pero no supo si de dolor
do lor o
de placer.
Yoongi finalmente sacó el semiduro pene de Jimin para acariciarlo con suavidad.

 Jimin se tornó violentamente rojo y jadeó más, implorando con la mirada.


— ¿Por qué me ves así? — Preguntó Yoongi mientras quitaba una pinza del cuerpo
de Jimin y lo colocaba en su pezón haciendo al menor volver a gritar. — ¿No te
gusta? — Apretó sobre su glande, viendo al menor retorcerse y su erección crecer
más.
Se acercó a los pezones de Jimin y los lamió bien antes de coger la segunda pinza y
colocarla en el pezón restante. Jimin jadeó, llenando sus ojos de lágrimas sin saber
exactamente por qué. Yoongi sonrió y lo masturbó con más potencia mientras que
con otra mano cogió la barbilla de Jimin para acercarlo.
Cuando sintió su respiración acercarse, finalmente el mayor introdujo su lengua en
la boca del menor para besarlo con lascivia. Jimin gimió con fuerza, enloqueciendo
suavemente ante el placer de la masturbación y el beso, pero el dolor en el resto de
su cuerpo y heridas que habían comenzado a sangrar nuevamente. Contestó el beso
torpemente, jadeando un poco sobre la boca del mayor.
— Pídelo... — Suplicó Yoongi besándolo con intensidad, mordiendo sus labios y
masturbándolo.
— ¿Qué? — Susurró Jimin jadeando un poco, sintiendo el sudor en su frente.

— Pídeme tener sexo contigo... — Susurró Yoongi aprisionándolo finalmente contra


la pared, dejando su erección. Jimin gritó un poco de dolor al sentir las pinzas
desprenderse de su piel y rasgarla salvajemente. — Pídeme que te haga mío... te
necesito... no logro aguantar más.
 Jimin sentía
sentía todo en él bombear y los rudos y expertos besos de Yoongi no ayudaban
en absolutamente nada. Jadeó un poco cuando volvió a tirar de su labio inferior y a
sobar su cadera, apretando y masajeando.
— Pídelo... — Pidió Yoongi con súplica.
 Jimin se mantuvo estático unos segundos haciendo que
que Yoongi se alejara un poco y
lo viera fijamente. El menor se perdió en sus ojos oscuros, temblando de deseo y

terror.
— Hazlo... — Susurró finalmente Jimin. — Tómame...
— No creí que caerías tan fácil, muñeco. — Susurró Yoongi lamiendo la zona de sus
pezones, haciendo que Jimin gimiera un poco. — Pero no te culpo...
 Jimin se congeló un poco cuando Yoongi mordió el lóbulo de su oreja, y finalmente
se acercó más para susurrar: — Lo llevas en la sangre, pequeño...
 

Parte II: De una relación complicada.


"Átame a ti a través del miedo, hazme adicto a tu dolor,  
Deja que mi grotesco amor crezca en descontrol.
 Aférrame a tu cuerpo y no me dejes ir nunca,
Hazme tuyo y arrástrame a la locura"
 

|21

Jimin POV

Muchos se preguntarán hasta donde es capaz de llegar una persona para lograr lo
que quiere. ¿De qué es capaz una persona para
par a alcanzar su objetivo? Una vez Nicolás
Maquiavelo dijo "el fin justifica los medios", dejando así en claro que cuando el
objetivo final es importante, cualquier medio para lograrlo
lograr lo es válido.
¿Lo es realmente?
¿Si matar a un candidato a la presidencia hará que tú seas presidente [siendo aquello
lo que quieres], es válido entonces? Quizás algunos podrían contestar que sí, pero
en ese caso dudaría fuertemente de su salud mental y ética. Quizás saldría corriendo,
qué sé yo.
Pero no, aquí estoy. Dejándome manipular por un maquiavélico y calculador chico
que hará absolutamente todo para conseguir... lo que sea que quiere. ¿Pero qué tan
lejos sería entonces capaz de llegar? ¿Y qué tengo yo para defenderme?
- ¿Eh, Jimin? - La voz de mi madre provocó que quitara mi vista del plato con migajas
de pastel y la observara con aburrimiento. - Nunca me dijiste qué tal te fue con
Yoongi con el proyecto. ¿Bien?
Sentí la piel de mi cuello erizarse y por instinto mordí mis labios.
- Oh, sí. - Mentí mientras cogía el tenedor y comenzaba a hacer figurillas con el
chocolate líquido que sobraba. - Hacemos un... gran equipo.
- ¿Te gusta? - Había susurrado enfermizamente sobre mi oído. - ¿Te encantan que te trate
así, verdad?
- N-no - Jadeaba en descontrol debajo de él. Lo sentía masturbarme con fuerza mientras
clavaba la punta de su cuchillo en mis glúteos provocando terribles ardores. - ¡P-por favor
detente, duele!
- Me alegro. -Mi madre esbozó una sonrisa muy peculiar en ella, entre pícara pero
 bastante dulce. -La señora Min es realmente agra
agradable,
dable, Yoongi también aunque es
algo callado. ¿Es tímido?
 

- Tímido... claro... - Susurré desganado mientras observaba una pequeña migaja


moverse después de mi suspiro. ¿A Yoongi le gustará el chocolate?
- ¡Ah-ah! - Los espasmos en mi cuerpo conforme llegaba al orgasmo eran incontrolables.
 Jamás creí que podría
podr ía estar en uuna
na situación como esta, sintiéndome a la vez tan miserable
como poderoso, jugando y atentando contra mi vida por un poco de dolor placentero.
-Bueno. - Mi mamá observaba el lugar buscando seguramente al mesero. - ¿Algo
más que quieras contarme? ¿La escuela? ¿Jungkook?
- No, todo ha estado tranquilo. - Pasé mi índice por el plato para lamer el delicioso
chocolate que aún sobraba, borrando las lindas figuritas que había hecho con el
tenedor.
- De acuerdo. - Mi madre suspiró rendida al ver que otra conversación profunda
había fallado debido a mis pocos detalles y falta de hablar. - Pediré la cuenta. - Hizo
una pequeña mueca al verme volver a embarrar el dedo en la superficie y
succionarlo. - Deja de meter los dedos al plato, no seas sucio Jimin.
Casi me atraganté, comenzando a toser fuertemente. Lo saqué inmediatamente de
mi boca tomando un potente rubor en mis mejillas. Nuevamente aquellos mareos y
espasmos volvían a atacar mi cuerpo.
- Joder, eres un sucio Jimin. - Se burló Yoongi al ver la cantidad de semen que había liberado
de mi cuerpo. Aquello provocó que chillara agudo y me tapara la cara que se encontraba
seguramente al rojo vivo, me estaba muriendo por dentro. - Te corriste apenas te metí dos
dedos, no creí que serías tan desesperado, precioso.

- Y-yo no... y-yo... - Me ahogaba con mis propias palabras, sintiendo las lágrimas resbalar
 por mis ojos.
- Eres un travieso. - Picó mi nariz y eso fue terriblemente inquietante
inquie tante debido a la ternura con
la que lo hizo. - Deberé castigarte.
- ¿Qué?
- Vamos. - Mi madre me desconectó de mis pensamientos con su llamado. La vi coger
su saco color beige (que le quedaba bastante bien por cierto) y verme con una suave
sonrisa.
 

Me levanté de la mesa rápidamente y comencé a seguirla de cerca. Salimos del


restaurante para dirigirnos ahora a casa, después de todo ya pronto saldríamos de
vacaciones y tendría dos preciosas semanas para descansar. Halloween se acercaba
y aún no tenía ningún disfraz pensado, aunque siendo sincero, no me apetecía salir

en la noche.
Por alguna extraña razón algo me decía que me encontraría a Min Yoongi con un
disfraz realmente terrorífico y me perseguiría
pe rseguiría por toda la cuadra. Aunque no tendría
por qué, quizás me ignoraría.
Diablos, ese chico era tan complicado que por más que me esforzara en comprender
lo que hacía, no podía. Era tan cambiante y bipolar que ya no esperaba
absolutamente nada, todo me caía de sorpresa. Así, pum, de un segundo a otro
otro..
Por ejemplo, en nuestra primera sesión me suplicó que hiciéramos... Bueno, esas
cosas. Es cierto que sólo yo podría controlar eso, pero una vez que le diera permiso
él tomaría el control. Y ese día que accedí yo realmente juré que mi virginidad anal
había llegado hasta ahí. Pero no.
Parece que el maldito bastardo disfrutó más masturbándome y viéndome llorar
mientras hacía heridas por todo mi cuerpo y lamía la sangre. Además de disfrutar
humillarme y decirme cosas que simplemente... no. Era demasiado para mí.
Por una mierda, ¿qué carajos me pasa?
Lo que estoy haciendo es completamente enfermizo pero simplemente no quiero
salir. Quiero probar aquella enigmática y peligrosa zona parecía llamarme a gritos.
¿Qué tan mal de salud mental debo estar para disfrutar que me corten mientras
recibo placer? Aunque eran finas cortaduras y unos cuántos azotes por el momento,
sinceramente me preocupaba en un futuro qué podría a llegar a hacerme aquel
enfermo.
Porque sí, no sé qué mierda le habrá pasado a ese chico de pequeño para que sea así.
¿Sus orígenes? Bah, para mí hay algo más y estoy dispuesto a descubrirlo.
De acuerdo, Yoongi me había desnudado (metafóricamente) y bueno, también
literalmente, pero ese no es el punto.
Conocía absolutamente TODO sobre mí y disculpen, pero aquello ya era aterrador.

Algunas veces hasta podía jurar verlo en las calles. ¿Qué le sucede? ¿Me seguiría o
el mundo es demasiado pequeño? ¿O de plano estoy loco?

No, no estoy loco, ¡no lo estoy! Que tenga fetiches extraños no me convierte en un
loco, ¿cierto?
¡Mierda! ¡Ni siquiera he tenido sexo con él y ya estoy hablando de fetiches que tengo!
Esto está mal, no han pasado ni dos semanas y esto ya me tiene mal.
-...y al final decidí que sería bueno para ti. ¿Te parece? ¿Estás de acuerdo? -Preguntó
mi madre frotando mis brazos con una sonrisa, volviéndome a sacar de mi burbuja
de pensamientos.
¿Qué había dicho antes?
- Oh, sí. Fabuloso. -Mentí ya que en realidad no tenía ni puta idea de lo que decía. -
Me parece una estupenda idea.
- ¡Excelente! -Exclamó ella con una sonrisa. -Entonces le avisaré
av isaré a la señora Min que
estás de acuerdo.
-Sí... ¡espera! ¡¿La señora Min?! -Exclamé abriendo
a briendo mucho mis ojos.
-Pues sí. -Mi madre sacó su teléfono. -Ella
-E lla fue quien te invitó al viaje después de todo
¿¡Viaje?!
¿¡Invitarme?!
¿¡Qué?!
-Oh p-pero espera... -No podía decirle que no había escuchado así que pensé en algo
más estratégico. - ¿Podrías repetirme para agendarlo en mi teléfono? Ya sabes que

suelo ser olvidadizo.


- Claro. - Mi madre asintió. - El sábado veinticinco de Octubre hasta el primero de
Noviembre se irán a California. Los horarios de vuelo los veré después, por suerte
puedo pagarte el boleto sin problemas, así
a sí que no te preocupes.
Oh carajo, ¿en qué acabo de meterme?
- ¿Y r-realmente estás de acuerdo? -Pregunté asustado.
- ¡Claro! La señora Min y yo somos buenas amigas desde hace tiempo, me resulta un
dulce detalle que te hayan invitado con ellos a pasar las vacaciones. Además, Yoongi
y tú se llevan bien, ¿no?
-S-sí y con Taehyung. -Mentí. -S-será un honor estar con ellos, sí.

-Ty no va amor, por eso quisieron invitarte a ti. -Ella sonrió- Él se quedará acá con
su madre, está castigado por hacer una fiesta a escondidas. - Rió suavemente -Ah,
ese chico...
Bien, ahora entiendo hacia dónde va esto. Bien jugado Yoongi...
- Claro. -Observé las calles con una media
med ia sonrisa. -En ese caso creo que estaría bien
ir.
-La señora Min dice que excelente y que está agradecida por haberte dejado ir... -
Hizo una pausa mientras observaba su teléfono. -Oh espera, es Yoongi quien está
contestando. Su madre se metió a bañar.
¿Yoongi contestando? Vaya, ahora me queda más que claro quien había hecho la
"humilde invitación". ¿Por qué no me sorprende?
- Dile que estaré encantado de ir. -Observé a mi madre con una sonrisa claramente
fingida, pero ella no logró verla. -Que llevaré muchos juegos para entretenernos
 juntos.
-O-okay. -Mi madre negó con la cabeza divertida y comenzó a taclear rápidamente.
-Me alegra que ustedes dos se lleven bien. Está bien que no te cierres sólo a
 Jungkook, en este mundo hay mucha gente nueva por conocer.
- Claro. -Sonreí pesadamente antes de colocar mis manos en los bolsillos del
pantalón.
- Dice que perfecto que tengamos un buen día. Qué amable muchacho. -Sonrió y
guardó su teléfono antes de volverme a tomar del brazo. - ¡Oh dios mío Jimin! ¿Con
qué te cortaste el brazo?
Gracias Yoongi...
- Oh, un rasguño en educación física. - Mentí cubriendo la herida con mi mano. -
Deberían prohibir que las mujeres tengan las uñas tan largas.
- Sinceramente comienza a preocuparme que siempre estés tan lastimado. - Ella negó
con la cabeza y me observó preocupada.
- No te preocupes, tendré mucho cuidado. - Le sonreí para calmarla un poco y al
parecer funcionó.
Seguimos caminando un par de Minutos más hasta que finalmente llegamos al
Seguimos caminando un par de Minutos más hasta que finalmente llegamos al
departamento. Mi madre se dejó caer agotada en el sofá y me dijo que se dormiría

un rato. Asentí y después de darle un pequeño beso me fui a encerrar a mi


habitación.
- Ah, dulce cama. - Susurré mientras me dejaba caer sobre ella con un suspiro de
alivio.
Cerré mis ojos tratando de dormir un poco pero unos Minutos después mi teléfono
comenzó a sonar, interrumpiendo el bello sueño que había comenzado a
desarrollarse en mi mente. Solté un gruñido y cogí el teléfono con pereza.
- ¿Diga? - Pregunté adormilado.
- Jimin...
Abrí mis ojos de golpe al reconocer la voz de Yoongi al otro lado. Me reincorporé de
la cama bruscamente pero aquello provocó que soltara un chillido cuando fui a dar
directamente al suelo. Jadee de dolor al sentir el duro suelo contra mi espalda.
- ¿Qué mierda acabas de hacer? - Preguntó Yoongi del otro lado ligeramente
molesto.
- Nada, me caí. - Me reincorporé un poco cogiendo el teléfono con una mano. - ¿Qué
quieres, Yoongi?
- Esa no es una forma correcta de hablarme.
- Lo siento Yoongi. Estoy algo cansado. - Mordí mi labio.
- Te perdonaré sólo porque accediste ir al viaje, aunque sinceramente no es que
tuvieras oportunidad de negarte. - Soltó
So ltó una risa que me hizo tragar duro. - Pero me
alegra que seas buen chico...
Me mantuve callado sintiendo mi corazón bombear con fuerza dentro de mí.
- ¿Qué juegos llevarás, Jimin? Estoy ansioso por saberlo... - Su tono de voz no me
gustó para nada, era obvio que no había buenas intenciones.
- T-te lo dejaré a tu elección. - Susurré en voz baja, sintiendo un pequeño escalofrío
recorrerme.
- Umh, me gusta eso... - Casi pude sentir su sonrisa. - En ese caso esperaré ansioso,
mientras dejaré que te recuperes del otro día.
- ¿Yoongi? - Llamé casi con duda.
 

- ¿Sí, muñeco? - Preguntó con un tono desgarradoramente sensual que me hizo


estremecer.
- Mi madre vio mis heridas, me gustaría que no lo hiciera. - Hice una pequeña pausa
pero él me invitó a continuar con su silencio. - ¿Podría hacerme las heridas en otros
lugares que no pueda... ver?
Mordí mi labio con fuerza después de eso,
e so, esperando ansioso su respuesta.
- Claro. - Contestó tranquilamente. - Trataré
Trata ré de hacerlas en lugares más... íntimos.
Oh joder Yoongi... ¿por qué eres así?
- ¿Íntimos? - Repetí acostándome nuevamente en la cama boca abajo y esperando
ansioso su respuesta.
- No lo podrás saber hasta que te tenga desnudo en mi cama... - Su voz provocó
provo có que
mi respiración se fuera por completo, abrí mis labios sintiendo mi corazón con más
fuerza. - Abierto para mí... tocándote suavemente con un precioso cuchillo,
enterrándolo en tu bonita y suave piel.
- Y-Yoongi... - Susurré con un potente sonrojo en mis mejillas, un escalofrío de
excitación me recorrió de pies a cabeza provocando que jadeara involuntariamente.
- P-por favor no diga eso...
- ¿Te excita? - Preguntó cínicamente provocando que me tapara la cara con la
almohada y ahogara un grito.
Sentía mi cuerpo temblar de tan sólo imaginar lo que me podría hacer.
- S-sólo no lo diga por favor. - Supliqué con voz cortada, sintiendo mi respiración
fallar. - M-me pongo... - Mordí mis labios, incapaz de proseguir.
Hubo un largo silencio donde solamente escuché su pesada respiración del otro lado
de la línea.
- De acuerdo, muñeco. - Escuché el peligro en su voz y aun sabiendo que estaba lejos
no pude evitar sentirme asustado por su tono. - Hablaremos con más calma más
tarde... cuando no me esté tocando pensando en ti...
Pegué un grito agudo y aventé el teléfono, escuchando la ronca risa de Yoongi un

suave jadeo escaparse de sus labios. Mordí la almohada ahogando otro grito y
sintiendo mis mejillas tornarse rojizas, el color subiendo por todo mi rostro casi
asfixiándome.

- Duerme bien, pequeño. - Ronroneó Yoongi antes de que escuchara la llamada


finalizar.
No me atreví a moverme, viendo el teléfono en la esquina de la cama amenazando
con caer... hasta que finalmente lo hizo.
Con aquel golpe pude finalmente sentir el hilo de la cordura ser quebrado en mi
cabeza...
 

|22

Me paseaba por los pasillos repletos de estudiantes buscando a Jungkook con la

mirada,
pero aúnpero no aparecía
era bastante por ningún
temprano, lado.
quizás se leSaqué
habíami teléfono
hecho tarde.para revisar
Aunque eralacierto
hora
que últimamente estaba actuando muy extraño.
Más... distante, no lo sé. Tenía el presentimiento de que me estaba ocultando algo
aunque no sabía bien qué era y dudo que presionarlo para decirme sea algo bueno.
Al fin y al cabo yo tampoco estoy siendo cien por ciento sincero con él. ¿Pero qué
esperan que le diga?
¡Oye Jungkook, me volví algo así como el esclavo de Yoongi porque me encanta que
corte mi cuerpo mientras me estimula! ¡Espero no sea extraño para ti y sigamos
siendo los mejores amigos de siempre!
¡Claro que no! Seguramente lo primero que haría sería buscar un centro psiquiátrico
en el cuál encerrarme, o peor aún, le diría a mi madre o a un policía. Claro que
cuando se enterara del contrato ahí estaría completamente frito... y bueno, la verdad
ve rdad
soy un completo idiota. Ni modo, he aceptado, sólo me queda soportarlo... o
disfrutarlo. No creo que pase a mayores...
Ingresé al salón de Historia en silencio dejando mis cosas en la segunda fila. Me
senté dejándome caer agotado y comencé a hacer la tarea que no había hecho.
Sinceramente me daba flojera hacerla en los fines de semana y aun así obtenía
excelentes notas. ¿Magia? Quizás. ¿Pacto con el diablo? También.
Suspiré mientras observaba las hojas repletas de fechas y documentos. Me daba un
montón de flojera contestar las seis preguntas
pre guntas que eran bastante simples, pero tenía
un bloqueo mental que me impedía pensar claramente. Dios, ya ni recuerdo qué día
es hoy.
— ¿Jimin?
Alcé la vista viendo a Jungkook ingresar al salón con... ¿Taehyung? Espera... ¿Se
estaban agarrando la mano accidentalmente o a propósito?
— Jungkook... y... Tae. — Mi voz seguramente delató mi confusión. — Ho-hola.
—  ¿Ya estás mejor? —  Jungkook seguía agarrando la mano del mayor sobando
suavemente. — Deberías tener más cuidado a la próxima.

—  Claro. —  Kim Taehyung se zafó suavemente de mi mejor amigo. —  Gracias


 Jungkook.
El mayor me observó con una pequeña sonrisa y se fue a sentar hasta el fondo.
 Jungkook se colocó al lado mío con suma tranquili
tranquilidad
dad y comenzó a sacar sus libros.
Bien, ahora me quedaba claro que no diría absolutamente nada así que volví a los
ejercicios.
Las demás personas fueron entrando conforme los minutos pasaban, finalicé lo que
estaba haciendo y guardé las cosas acostándome suavemente. Observaba la puerta
con la mejilla pegada a la mesa cuando en un momento inesperado Min Yoongi
ingresó al salón de clases con unos audífonos. Me reincorporé inmediatamente
siguiéndolo con la mirada hasta que lo vi detenerse junto a Taehyung quien no
levantó la mirada cuando llegó.
El chico de cabello oscuro depositó sus cosas y luego se apoyó en la mesa viéndome
fijamente. Volví la vista al frente sintiendo mi corazón volviendo a latir con fuerza.
Esa manera de verme tan intensa siempre me ponía los pelos de punta, casi podía
sentir como me arrancaba la ropa con la mirada y me violaba do doscientas
scientas veces en su
mente. No iba a mentir, resultaba escalofriante y excitante al mismo tiempo.
— Chicos. — La profesora de historia asomó su cabeza. — Iremos a la biblioteca a
trabajar en las computadoras, guarden sus cosas y bajen por favor.
Todos comenzaron a platicar notablemente más alto mientras recogía sus cosas. Yo
tomé las mías y salí con Jungkook aun sintiendo la ardiente
ar diente mirada de Yoongi a mis
espaldas.
— Pónganse en equipos de dos. — La profesora nos observó cuando llegamos. — 
Les entregaré los documentos en un momento.
Iba a tomar a Jungkook del brazo pero ya había sentido que habían tirado de mí.
Observé como Yoongi me jalaba, sentándome bruscamente frente a una
computadora y él jalando una silla para colocarse junto a mí sin decir ni una sola
palabra.
Observé a Jungkook quien había estirado su cuello y movido las manos como
diciendo "dude, wtf?". Yo alcé los hombros abriendo mucho los ojos y negando con
la cabeza. Jungkook suspiró y se perdió entre la gente para buscar un compañero.
 

Los demás se sentaron y comenzaron


co menzaron a platicar mientras que Yoongi mantenía aquel
gélido silencio que me ponía la piel de gallina. Froté mis brazos y acerqué mi silla a
la suya mientras apoyaba los codos en la mesa y entrelazaba mis de dedos.
dos.
—  ¿Excitado por el viaje? —  Finalmente preguntó el mayor mientras prendía la
computadora.
Observé a la profesora que estaba detrás nuestro distribuyendo las hojas y pidiendo
que ingresáramos al link y respondiéramos las preguntas.
— Eso creo. — Contesté mientras agarraba dos hojas y le entregaba una.
— Gracias. — Respondió tomando la hoja y observándola en silencio.
— ¿Ya decidiste qué juegos llevarás?
Tragué saliva pesadamente y observé la hoja. Mis mejillas cosquilleaban al igual que
todo mi cuerpo. Y, para terminar de joder mi auto control Yoongi finalmente me
había volteado a ver.
— A-aun no. — Tartamudee y maldiciendo en mi cabeza por aquello. Dejé la hoja
en la mesa y lo observé para enfrentarlo, él esbozó una sonrisa que me hizo tragar
nuevamente saliva. — ¿Tú tienes ideas?
— Podemos hacer nuestro pequeño juego... — Susurró él acercándose más a mí y
me tensé al instante al sentir nuestras piernas chocar. ¿Cómo le hacía para
provocarme de ese modo? — Tenemos muchos que me encantaría perfeccionar.
per feccionar.
— ¿Sí? — Pregunté mientras bajaba lentamente la mirada a sus labios y me relamía.
—  ¿Recuerdas el juego del venado? —  Susurró él cruelmente provocando que
abriera mis ojos asustado y me alejara. Sin embargo tomó con fuerza mi mano para
impedir aquello, jadee un poco tratando de zafarme pero su agarre sólo se fortaleció.
— Tengo un concepto más divertido para que lo disfrutemos ambos.
— ¿Qué concepto? — Pregunté asustado.
— ¡A trabajar chicos, dejen de hablar!
Volví a agarrar la hoja prestándole ahora sí total atención. Ingresé al link y comencé
a seguir los pasos mientras que Yoongi seguía viéndome. ¿No se cansará?

— De acuerdo, hay que leer estos textos. — Señalé. — ¿Quieres que nos dividamos
 De acuerdo, hay que leer estos textos.  Señalé.  ¿Quieres que nos dividamos
la lectura o leemos todo?

— Todo. — Contestó él acercándose más para leer.


— De acuerdo.
Comencé evitando pensar en lo cerca que estaba Yoongi de mí. Francamente cada

vez me resultaba
terribles pasadasmás difícil
y mi mantener
cuerpo un control estando
me traicionaba con él,De
cruelmente. mi tan
me nte
mente meverlo
sólo jugabao
pensarlo sentía escalofríos que de no ser que estaba en público me harían suspirar...
Comencé con el segundo párrafo, sintiendo sin embargo, la cálida respiración de
Yoongi cerca de mi cuello. Mi sangre se heló al igual que todo mi cuerpo y me
estremecí violentamente al sentir su mano colocándose en mi rodilla y abriendo los
dedos como si fuera una araña.
ar aña. Pegué un brinco al sentir el cosquilleo recorrer toda
mi pierna, chocando violentamente contra mi zona
zo na más sensible.
No, no, no por favor no me hagas esto...

— Y-Yoongi. — Hice todo lo posible para que mi voz saliera lo más firme posible.
— Déjame trabajar p-por favor.
— ¿Umh? — Sentí su sonrisa sobre mi cuello preocupándome enormemente. ¿Y si
alguien nos veía? Mierda, no. — Yoongi basta, pueden vernos. — Moví mi hombro
para alejarlo y volviendo a concentrarme en el texto en la pantalla.
Escuché su pequeña risa cínica antes de volverse a acercar a mí pero sin rozar contra
mi sensible piel. Cualquier cosa que hiciera ese chico ya era una maldita droga para
mí, el poder que había cogido sobre mi mente ahora sobre cuerpo me preocupaba.
Pero más me preocupaba que me gustara... y deseara más.
—  ¿Sabes todas las cosas que tengo preparadas para ti cuando nos vayamos? — 
Susurró sobre mi oído provocando que perdiera toda la concentración.
Respira Jimin, respira...
Fingí ignorarlo mientras seguía leyendo el texto. Pero no, sólo había fijado mi vista
en la palabra "los" mientras lo escuchaba. Mi respiración se había vuelto más pesada,
pe sada,
dejándome seducir por la imaginación.
— Sé que me prestas atención, muñeco. — Ronroneó provocando que mordiera mi
mejilla interna y apretara mis piernas. — Así que escucha bien...
 

Tomé una honda respiración y comencé a respirar con lentitud para controlar
cualquier cosa que pudiera provocar mi cuerpo. Me sentía como un pobre ciervo, sí,
a punto de ser cazado y devorado por un león sin piedad alguna.
— Me encantaría quitarte tu hermosa ropa
ro pa con los dientes. — Susurró más ronco de
lo que ya era, producto del deseo que me descontrolaba. — Te haría mío, noches
enteras, enterrándome profundamente en ti sin dejarte ir.
Bajé la mirada comenzando a respirar por la boca, las sensaciones comenzaban a
causar efectos indeseables en mi cuerpo. Él ladeó un poco la cabeza para seguirme
y que no escapara a sus sucias palabras.
—  Quiero tenerte completamente desnudo, abierto para mí... —  Prosiguió ahora
subiendo su mano por mi muslo con lentitud. — Quiero que grites mi nombre y me
supliques que pare, quiero ver el dolor y el placer
place r en tus ojos, enterrar hermosos filos
por toda tu piel y lamer la sangre que brote de tus heridas... —Su respiración
aumentó peligrosamente haciéndome jadear cuando subió más. Esto se estaba
saliendo de control. — Tu sangre es tan dulce, Jimin.
J imin. — Susurró tocándome con más
insistencia, provocando que volviera a jadear y mordiera mis labios para impedirlo.
—  Quiero lamer tu exquisito cuerpo, quiero tomarte noches enteras, quiero que
grites, quiero que gimas... quitar todo rastro rojizo que quede... quiero morderte,
lamerte, comerte...
— ¡D-detente! —Susurré desesperado al sentir una erección provocándose en mí, mi
cuerpo temblaba desesperado. Él soltó una suave carcajada mordiendo ahora mi
oreja. — ¡Yoongi detente ya!

— ¡Min y Park! — Gritó la profesora. — ¡Dejen de hablar y terminen el ejercicio ya!


Mi cuerpo se contrajo cuando Yoongi se alejó, gritando internamente al sentir como
me arrancaba el alma con su lejanía. Sin embargo aquello ayudó a que regularizara
mi respiración y comenzará a calmarme, suplicando para que la erección se bajara.
Lo único realmente positivo e inclusive irónico era ver que el mismo Yoongi también
había sufrido un pequeño problema... y realmente me estaba comiendo con la
mirada. Sus ojos desbordantes de deseo cada vez penetraban más profundo en mi
cabeza, causándome terribles pesadillas...
Y lo peor era que sabía que no faltaría mucho para que mi realidad se convirtiera
co nvirtiera en
una.

|23

— ¿Jimin? — Llamaron suavemente.

Escuché la voz lejana, dentro de mis sueños. Me removí suavemente al sentir una
mano en mi hombro y sobar suavemente para despertarme. Abrí los ojos poco a
poco, cegado por la luz, antes de reincorporarme lentamente tallándome los ojos.
Tuve que parpadear repetidas veces al ver a Min Yoongi sentado en el borde de mi
cama con una sonrisa que no me dio buena espina. Observé el entorno confundido
antes de clavarle la mirada mientras me cubría más con las blancas cobijas de mi
cama.
— ¿C-cómo entraste? — Pregunté un poco asustado. ¿Qué mierda
m ierda hacía Min Yoongi
en mi cuarto?
—  Tu madre me conoce, no fue tan complicado que me dejara entrar. — Sonrió
mientras se acercaba a mí y quitaba unos mechones de cabello de mi rostro. Sentí un
escalofrío ante su contacto. — Además, ¿por qué faltaría en este día tan especial para
ti?
Abrí mis ojos completamente asombrado y lo observé fijamente. ¿Cómo lo sabía?
¡Yo jamás se lo había dicho, hasta donde recuerdo! No, seguro me estaba jugando
una broma y era una coincidencia o alguien le había dicho. ¿Taehyung? Quizás se
enteró por Jungkook.
— ¿D-día especial? — Pregunté para confirmar mis sospechas.
— Sí. — Él finalmente dejó de tocarme. — Feliz cumpleaños, Jimin.
Me mantuve en otro largo silencio mientras aguantaba la respiración. Una sonrisa
se dibujó en sus labios mientras yo bajaba la mirada viendo
v iendo mis manos.
— Así que lo sabes... —Susurré.
— ¡Claro! — Él sonrió suavemente. — ¿Quieres un poco de pastel? Está en la cocina,
después podemos irnos juntos al instituto, no te preocupes.
Esperen... ¿Qué?
No pude siquiera pronunciar una palabra porque Yoongi ya me había jalado fuera
de la cama, tomándome del brazo y tirando de él para guiarme por los pasillos.

Conforme sentía su calor ir llenando mi cuerpo esto me resultaba cada vez más
extraño. Yoongi no actuaba así, él... él no era esa clase de persona dulce que iría a
despertarte para tu cumpleaños. Algo iba mal.
— Yoongi... — Llamé pero él me ignoró. — ¡Espera!
— No, el pastel te espera al igual que tu mamá, vamos. — Él me observó con una
linda sonrisa antes de entrar a la cocina.
Me zafé suavemente de él cuando llegamos, todo estaba completamente oscuro y
silencioso.
— ¿Yoongi? — Volví a llamar preocupado.
— Cierra los ojos. — Llamó desde algún lugar en la oscuridad.
Mordí mis labios con preocupación pero finalmente obedecí a su orden. Cerré mis
ojos esperando con paciencia lo que sea que fuera
f uera a pasar. Sentí que Yo
Yoongi
ongi me tomó
de los hombros para guiarme hasta que sentí la superficie de la mesa chocar
conmigo.
Escuché unas pisadas y un poco de movimiento hasta que finalmente mi vista se
volvió ligeramente rojiza, dándome a entender que las luces ya estaban prendidas.
— Ahora sí, ¡abre tus ojos!
Los abrí viendo un pastel de chocolate frente a mí con unas velas en forma del
número "18". Esbocé una pequeña sonrisa al ver el fuego tambaleándose de
izquierda a derecha y unas hermosas letras hechas de chocolate blanco diciendo
"happy birthday, Jimin".
— ¿Te gusta? — Preguntó Yoongi colocándose detrás de mí.
— Luce muy rico, gracias. — Sonreí un poco. — ¿Pero y mi mamá?
— Oh, en un momento aparece. — Él se colocó ahora junto a mí. — Vamos, pide un
deseo y apaga las velas. Podrás comer un poco antes de irnos, ya se hizo tarde.
Asentí suavemente observando las velas. Tomé una honda respiración y cerré mis
ojos pensando en algo para pedir. Cuando finalmente lo tuve, abrí los ojos y soplé
las velas con una suave sonrisa. Yoongi también sonrió y frotó mi espalda.
  ¿Qué pediste, Jimin?   Preguntó ahora viéndome directo a los ojos mientras
tomaba un enorme cuchillo a mi costado. — Puedes decirme con confianza.

Observé el cuchillo ser tomado poco a poco por sus dedos. Le volví a clavar la
mirada mientras él sonreía cada vez más grande.
— Bueno... — Me congelé un poco cuando tomó mi mano para colocar el cuchillo en
ella. — Pedí finalizar bien este año y entrar a una excelente Universidad. Ojalá se
cumpla.
—  Estoy seguro de que se cumplirá. —  Él comenzó a cortar el pedazo de pastel
conmigo con suavidad. — Ahora, ¿estás listo para probar tu
t u pastel?
— Eso creo... — Dije aún preocupado.
Tomé un plato que estaba en la esquina y coloqué ahí el pastel, me di la vuelta y cogí
un tenedor antes de volverme a voltear. Pegué un pequeño brinco al ver a Yoongi
frente a mí con una sonrisa y el plato a mano. Tragué saliva pesadamente mientras
él me quitaba el tenedor y tomaba un poco de pastel.

— Pruébalo. — Sonrió. — Le añadí un elemento muy especial, ojalá te guste.


Me perdí en sus oscuros ojos, nuevamente habían cambiado... nuevamente aquella
mirada enfermiza y completamente escalofriante.
— ¿V-veneno? — Pregunté palideciendo. Él comenzó a reír con fuerza.
— ¡Dios, no! — Soltó otra pequeña risa antes de tenderme el tenedor. — Vamos, solo
come.
Abrí la boca y él metió el pedazo de pastel en ella. Cerré la boca con lentitud y
comencé a masticar, sintiendo el dulce sabor de chocolate inundar mis papilas
gustativas. Comencé a tragar suavemente, sintiéndome más tranquilo al no sentir
nada extraño en el pastel.
— ¿Más? — Preguntó con una sonrisa mientras levantaba nuevamente el tenedor.
te nedor.
Asentí con una pequeña sonrisa y volvió a abrir la boca para que metiera el pedazo.
Seguí finalmente masticando tranquilamente hasta que sentí un extraño sabor en el
pastel. Me concentré en buscar el sabor pero no encontraba qué era, era ácido y a la
vez un poco dulce, contrastaba muy bien con el chocolate pero seguía siendo algo
extraño.
— ¿Qué tiene? — Pregunté mientras me limpiaba la comisura de mis labios.
— Un ingrediente especial, quizás logres adivinarlo. — Sonrió mientras acercaba
otro pedazo a mi boca.

En ese lo sentí aún más. Mi movimiento al masticar se fue haciendo más lento hasta
que se detuvo por completo al sentir algo duro y suave chocando con mi paladar.
Yoongi esbozó una sonrisa aún más grande y por ende volví a limpiarme la boca,
esta vez deteniéndome para ver mi dedo.
— Feliz cumpleaños Jimin. — Volvió a susurrar esta vez aún más cerca.
Mi cuerpo comenzó a temblar ferozmente y unas nauseas me ahogaron
completamente antes de que soltara un quejido que se atoró en mi garganta y me
hizo retroceder.
Sangre. Había sangre en mi dedo.
Escupí el bocado que tenía al plato, soltando un grito que me desgarró las cuerdas
vocales y provocó un ardor insoportable. Llevé mis manos a mi cuello escupiendo
repetidas veces en el suelo mientras me alejaba hasta chocar con la pared, mis

lágrimas escurrían por mis mejillas.


Por...una...mierda...
Observé con repugnancia y lágrimas en los ojos, el dedo que se encontraba
enco ntraba enrollado
en partes de pastel, haciéndome ahogar un grito de dolor y asco. Llevé mi mano a
mi boca y limpiándome con fuerza, viendo mi mano llenarse de sangre.
— ¡¿QUÉ HAS HECHO?! — Grité mientras sentía los hilos de sangre deslizarse por
mi boca. — ¿¡QUÉ HICISTE?! ¡¿QUÉ HICISTE?!
Yoongi comenzó a reír descontroladamente mientras se tiraba al suelo con el cuchillo
que ahora se encontraba empapado de sangre. Solté un grito que le hubiera helado
la sangre a cualquiera cuando vi que el cuerpo de mi madre tirada en el suelo detrás
del taburete, con las extremidades del cuerpo faltándole.
— Feliz cumpleaños Jimin... — Susurró con una mirada completamente trastornada.
tra stornada.
—  ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JIMIN! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JIMIN! ¡FELIZ
CUMPLEAÑOS JIMIN! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JIMIN!
Sentí su voz penetrar en mi cabeza provocando que volviera a gritar
g ritar y a llorar al ver
partes humanas desbordando del pastel. Me tapé los oídos y enterré mi cabeza en
mis piernas mientras gritaba. Y gritaba. Y gritaba. Y gritaba...
— ¡NO!
que ¡NO! — Grité
me tomaban. en descontrol
— ¡NO, mientras me zafaba bruscamente de las manos
DÉJAME, DÉJAME!

— ¡JIMIN! — Escuché que gritaron en la lejanía. — ¡Jimin, por favor cálmate!


Abrí mis ojos que derramaban lágrimas a mares, observando a mi madre que estaba
frente a mí tomándome de los hombros. Hipee mientras observaba mi cuarto y los
primeros rayos de sol que se colaban. Solté un sollozo y la abracé con fuerza.
Mierda... mil y un veces mierda...
Batallaba por controlar mi respiración mientras mi madre preguntaba sin cesar qué
me había pasado. Yo negaba con la cabeza mientras la abrazaba más fuerte hasta
que ella finalmente guardó silencio. Sobó mi cabeza mientras yo seguía temblando
y repitiéndome que aquello no era real, solo una terrible pesadilla.
— Sólo fue un mal sueño... — Finalmente hablé. — Lo siento, lo siento...
Mi madre siguió sobando mi cabeza con suavidad, sin saber seguramente qué decir.
— Estás bien aquí conmigo, nada va a pasarte. ¿De acuerdo? — Susurró ella besando
mi cuero cabelludo. — Límpiate esas lágrimas de cocodrilo y ven a la cocina. Un
pastel de cumpleaños no es un pastel de cumpleaños
cum pleaños sin un cumpleañero.
Solté una suave risa mientras sorbía mis mocos. Limpié la zona de mis ojos dejándole
ligeramente irritado, pero simplemente no importaba. A este punto parecía que
llorar simplemente ya no importaba...

—  ¡Miren
espalda nada más
y enorme quién —
sonrisa. ya ¡18
es años,
legal! hermano!
— Jungkook me recibió
¡Oregón con amigo
te celebra palmadas
mío!en la
— Gracias... — Contesté sin mucho ánimo. — De preferencia preferiría que nadie
supiera que es mi cumpleaños.
— ¡Oh dios mío! ¡¿Es tu cumpleaños?! — Escuché un grito femenino detrás de mí.
¿Esto podía ser acaso peor? Nunca se hagan aquella pregunta...
En menos de diez minutos ya tenía a todo el instituto gritando mi nombre y
celebrando mi legalización. Todos me abrazaban y gritaban "feliz cumpleaños,
 Jimin" o "¡feliz cumpleaños, campeón!" en el caso de los hombres. El ruido se fue
levantando hasta asfixiarme, todos sabían, todos llegaban...

Y yo... simplemente no creí aguantar más las risas, gritos, palmadas y comentarios
atrevidos o realmente incómodos después de casi
cas i cinco horas.
— Jungkook... — Llamé. — ¡Jungkook!

— ¿Qué?
con — Preguntó
el grupo de chicas.él viéndome a través de su hombro mientras seguía hablando
— Por favor cúbreme en lo que salimos... — Susurré.
— Faltan dos horas que tenemos libres. — Contestó él.
— Y no tengo permiso de salir. Por favor... — Rogué nuevamente.
— ¿Qué pasó con el Jimin carismático que adoraba hablar con todos? — Preguntó él
alzando una ceja. — ¿Desde cuándo eres tan reservado?
Le mantuve la mirada, suplicándole a través de los ojos.
— Ah, de acuerdo. — Rodó los ojos. — Ve a esconderte en estas
e stas horas libres.
Agradecí con la mirada antes de salir corriendo mientras esquivaba a las personas.
¿Desde cuándo comencé a evitarlas? Bueno, es triste. Desde poco más de un año
cuando se enteraron de mi homosexualidad, no fue precisamente agradable. Sabía
que hoy todas esas sonrisas y felicitaciones eran falsas y no quería escucharlas.
Odiaba la hipocresía de la gente. Sabía lo que decían a mí a mis espaldas y
francamente me ponía de malas ver sus sonrisas o sentir que me abrazaban.
Llegué al último piso del colegio, avanzando en absoluto silencio por el pasillo hasta
llegar a unas escaleras que llevaban al ático y cosas abandonadas. Era un lugar
tranquilo, lleno de cajas, polvo y cosas para limpiar algunas veces. Pero había una
linda ventana que daba al exterior así que podía entretenerme viendo la ciudad un
poco, o al menos no sentirme tan solitario. Suspiré aliviado a punto mientras me
acercaba a las escaleras.
— Escuché que era tu cumpleaños. ¿No deberías estar festejando en lugar de huir?
Mi piel perdió color mientras me daba la vuelta lentamente. Min Yoongi se
encontraba con un palillo en la boca mientras me observaba apoyado en la pared
par ed sin
expresión alguna. Relamí mis labios al ver sus pantalones ajustados y su camisa
abierta de la parte de arriba, tres botones zafados para ser exactos, ligeramente
cubierto con una corbata holgada. Mierda, ¿por qué tenía que ser tan... tan...?
¡Demonios!

Como si aquellos lindos labios, fría mirada, cabello negro completamente revuelto
y ojos grises no fueran suficientes para hacerme entrar en crisis... Ahora me venía
luciendo como todo un chico malo terriblemente seductor, y con un palillo. Que en
realidad no tiene nada qué ver, pero le da un toque... Provocativo.
— Yoongi. — Llamé un poco sorprendido. — Yo... bueno... —Dirigí la vista a mis
manos sin saber exactamente qué decir. —Aprecio que me den felicitaciones y todo
eso pero... es incómodo. No sé, prefiero la soledad. — Alcé mis hombros. —Me duele
más ver gente hipócrita que estar solo cuando sé que hablan mierda a mis espaldas.
Mordí mi lengua después de haber dicho eso. Yoongi se quitó el palillo de sus labios
y esbozó una sonrisa antes de tirarlo al suelo. Me hizo una seña de que me acercara
sin quitarme aquella mirada traviesa. Toda la sangre de mi cuerpo comenzó a fluir
con mayor rapidez provocándome un terrible escalofrío de excitación y miedo.
Dudé un poco, pero finalmente me comencé a acercar a él hasta que quedamos
separados por un par de centímetros.
ce ntímetros. Él me tomó de los brazos comenzando a subir
suavemente, pero nuestras miradas no se desviaron.
— Bajaste de peso. — Comentó mientras su mirada se volvía más penetrante.
pe netrante.
— ¿Sí? — Pregunté con sorpresa.
— Puedo sentirlo. — Subió casi hasta mis hombros, mordí mi
m i mejilla por dentro. — 
Pero eso no es lo que me importa ahora.
Me soltó y se reincorporó de la pared ahora reduciendo un poco más el espacio entre
nosotros.
—  Querías estar solo, ¿no? —  Nuevamente aquella maldita expresión de
indiferencia. — Entonces supongo que te dejo...
Hizo una pequeña mueca y comenzó a avanzar lentamente, alejándose poco a poco
de mí.
— ¡E-espera! —Llamé antes de que se alejara más.
"Por una mierda Jimin, simplemente tú no aprendes, ¿verdad?"
¿ve rdad?"
"Cállate maldita sea"
Soy tu consciencia, no puedes callarme. Te callas a ti mismo imbécil

— ¿Sí? — Preguntó Yoongi viéndome a través


trav és de su hombro.
"Corre"
— N-no me molesta si tú estás conmigo. — Confesé avergonzado, sintiendo mis
mejillas calentarse.
— ¿Quieres que me quede contigo?
"No, claro que no"
— Sí.
— No tengo nada para regalarte de cumpleaños.
"Me vale una mierda. Como si quisiera algo tuyo"
— No necesito regalo. Contigo c-creo que estoy bien.

"Idiota, mil y un veces idiota"


Yoongi alzó sus hombros antes de detenerse y observar las escaleras.
— En ese caso me quedo. — Comentó sin verme. — ¿Ibas a subir, verdad?
— Sí. P-pero podemos quedarnos aquí.
— No, subamos. Ven. — Yoongi comenzó a subir las escaleras.
— Pero... ¡Yoongi! ¡E-espera!
Comencé a subir las escaleras cuando lo vi desaparecer, pero él aceleró el paso. Bufé

en voz bajallegué
finalmente mientras
hastasubía
arriba,depero
dosnoenhabía
dos rastro
las escaleras con rapidez hasta que
de Yoongi.
— ¿Yoongi? — Llamé observando de izquierda a derecha.
Avancé un poco, observando todas las enormes
enorm es cajas a ver si veía alg
algún
ún movimiento.
Los rayos de sol inundaban absolutamente todo deslumbrándome un poco, pero no
fue desagradable. Volví a observar de izquierda a derecha.
—  ¿Yoongi? —  Llamé de nuevo con cautela, avanzando e inclinándome hacia
adelante para ver entre las cajas. — Bien... esto no es divertido.
Nada, silencio.
Comencé a retroceder al no escuchar ni el respirar de un muerto en mi nuca. Sin
embargo apenas di tres pasos sentí que tomaron mi brazo y me jalaron detrás de

unas cajas. Los labios de Yoongi atacando con furia los míos me desconectan
completamente de la realidad, dejándome tomar por sus fuertes manos,
completamente derretido por su beso hasta que mi espalda choca con fuerza contra
una pared.
Y ahí supe que ahora sí no tendría escapatoria...
escapatoria.. .
 

|24

Pensar con claridad se había vuelto un terrible reto, mi mente simplemente no se


concentraba
manos en mien otra haciendo
cadera cosa que una
no fuera
suavelos labios Mordió
presión. de Yoongi
missobre
labioslos míos
y tiró deyellos
sus
arrancándome un gemido, mi sangre se heló porque simplemente no podía
comprender cómo podía hacer aquello. Un suave toque suyo era electricidad pura,
con la mirada ya podía dominarte
do minarte por completo y solo bastaban unas palabras para
tenerte a su merced total.
Y aún no había encontrado la forma de resistirme a sus extraños y enigmáticos
encantos. Era aterrador la forma tan rápida en la que podía cambiar, provocaba
miedo en mí pero al mismo tiempo me seducía. Unas cadenas invisibles se aferraban
a mis muñecas y a su cuerpo, aunque quisiera huir sabía que seguía encadenado a
él.
— Jimin... — Susurró sobre mis labios provocando que todo mi aire
a ire se saliera de mi
cuerpo. — Fuiste un niño muy malo, ¿sabías?
— ¿Qué? — Pregunté abriendo finalmente mis ojos y chocando con los suyos vacíos.
— Te apuesto a que ibas a decirle a nadie de tu cumpleaños, menos a mí. — Esbozó
una sonrisa. Si no lo conociera pensaría que tiene una sonrisa bastante agradable y
apacible, pero no, a mi vista lucía enfermiza y adictiva. — ¿No te hubiera gustado
acaso un regalo mío?

Tragué saliva pesadamente sin saber exactamente qué contestar. Él tomó mi barbilla
con sus dedos para que levantara aún más la mirada y nuestros ojos conectaran aún
más.
— ¿Tú? — Pregunté un poco confundido. — ¿Me darías un regalo a mí? ¿En serio?
La sonrisa de Yoongi solo provocó más inseguridad en mí de la que ya tenía. Relamí
mis labios pensando seriamente si era más conveniente huir que quedarme aquí con
él. Eso sería lo correcto, pero después venía la otra contra-parte que gritaba
quedarme y enfrentarlo, ver qué pasaría si lo provocaba.
— ¿Por qué no? — Sobó mi mejilla. — Es el cumpleaños de mi muñeco después de
todo.

Fruncí mi nariz con molestia al escuchar el extraño apodo que había usado para
referirse a mí. ¿Muñeco? Aquello no fue muy amable que digamos.
— ¿Muñeco? — Repetí alzando un poco mi ceja.


¿El ¿Cómo lo prefieres
chico lindo que meentonces? — Se acercó más a mí con aquella filosa mirada. — 
vuela la cabeza?
— Detente. — Me moví de lugar comenzando a avanzar entre las cajas con los brazos
cruzados, sin embargo sentía sus pasos detrás de mí.
Bufé en voz baja rodeando una caja pero me detuve al ver que ya me esperaba del
otro lado sin expresión alguna. Avancé a la derecha cuando él se hizo a la izquierda,
deteniéndonos nuevamente al estar frente a frente
fre nte con la caja separándonos.
— ¿Por qué huyes? — Preguntó divertido

—  No
una lo hago.sonrisa
pequeña — Me sehice a la izquierda
dibujó cuando él comenzó a rodear por la derecha,
en mi rostro.
— ¿Disfrutas provocarme? — Preguntó él relamiendo sus labios.
No contesté, solamente lo observaba en completo silencio. Ágil, movimiento a la
derecha yo a la izquierda, suave balance, inclinación hacia adelante y comenzando
a correr en círculos. Detente... observa... avanza lentamente en sentido contrario pero
no dejes de mirarlo. Oh-oh, su sonrisa se está esfumando...
e sfumando... eso no es buena señal.
— ¿Te es difícil atraparme, Yoongi? — Me burlé con una sonrisa.
— Solo deja que te atrape y vas a ver. — Su voz sonó amenazante, pero aquello
resultó excitante igualmente.
— Inténtalo.
Sus ojos se oscurecieron aún más, sentí los vellos de mis brazos erizarse al instante.
Avanzó más lento hacia mí cuando escuchamos unas voces a lo lejos volverse cada
vez más altas y unos pasos acercarse.
Las escaleras...
Al mismo tiempo Yoongi y yo observamos el armario detrás de él, yo no perdí
tiempo e ignorando completamente mi muerte segura, corrí hacia él. El peli negro
fue más rápido y me bloqueó el paso, pero logré eempujarlo
mpujarlo dentro sin temor alguno
y me introdujo también, cerrando la puerta detrás de mí.

Abrí mi boca para respirar por ahí, ignorando completamente que estábamos en un
espacio reducido y que mi espalda rozaba con delicadeza con el pecho de Yoongi.
— Claro, ¿cuántas batas va a necesitar profesor? — Observé a la directora a través
de la pequeña ranura caminar por las cajas junto al profesor de biología. — 
¿Veinticinco?
— Por favor. — Contestó mi profesor mientras observaba el entorno con la mirada.
— Quizás necesite también unas pinzas o microscopios.
— Claro. — La directora salió de mi campo de visión, pero el de biología se mantuvo
ahí plantado. — ¿Cuántos necesitará?
— Cuatro estarían bien. — Contestó.
Mi respiración se fue calmando poco a poco, pero no tardé en sentir el tibio aliento
de Yoongi sobre mi cuello, soplando con delicadeza. Ignoré el acto, concentrado en
el profesor de biología y la directora pero no estaba resultando.
La lengua del peli negro rozó mi nuca, lamiendo hasta llegar a mi oreja y succionar
un poco. Un jadeo involuntario se escapó de mis labios pero Yoongi inmediatamente
me tapó la boca con
co n sus manos jalándome bruscamente contra él.
— ¿Qué fue eso? — Escuché la voz directora en algún lugar del ático.
— Quizás una rata, por aquí hay muchas. — Contestó el profesor de biología.
La risa de Yoongi hizo que mi sangre hirviera.
— Parece que ya tengo un nuevo apodo para ti, ratita. — Susurró sobre mi oído.
Traté de contestarle pero debido a sus manos tapando mi boca no pude hacerlo. Me
removí molesto en sus brazos dándole a entender que su comentario no me había
gustado para nada.
— Oye muñeco... — Retomó él con voz aún más ronca que la anterior. — Te atrapé.
¡Ah, mierda! ¿Por qué ahora?
No, por favor no te atrevas a hacer algo indebido, está la maldita directora profesora
afuera con el profesor de biología y si nos encuentran estamos fritos. No, no Yoongi
por favor que no se te ocurra hacer nada de lo que...
 

—  Mmh. —  Jadee sobre su mano y tomando un potente rubor en mis mejillas.


Yoongi había deslizado una mano dentro de mi camisa,
ca misa, rozando la yema de su dedo
índice con mi pezón izquierdo que se encontraba duro.
— Es increíble como cualquier toque mío te pone tanto. — Se burló nuevamente
ahora apretando mi pezón y causando que me revolcara en sus besos. — Oh, con
cuidado muñeco. Te recuerdo que no estamos solos.
Tragué saliva pesadamente y por instinto cerré mis ojos, apretando con fuerza mis
dientes para no dejar escapar nada. ¡Me lleva todo! La lengua de Yoongi volvió a
posicionarse cerca de mi oído, ahora bajando hasta mi cuello donde comenzó a
dispersar diversos besos que me provocaron escalofríos.
Me las iba a pagar cuando la directora y el profesor se fueran...
—  ¡Mmh! —  Inmediatamente ahogué otro grito al sentir sus manos ir subiendo,

hasta posicionarse
que cubría mi boca en mi cuellofue
lentamente y hacer unahasta
bajando leve presión para controlarme.
posicionarse controlar me. La mano
en mis pantalones. Mi
alma se fue a mis pies.
—Si fuera tú me mantendría muy calladito
callad ito a menos que quieras sufrir.
Comencé a negar con la cabeza repetidas veces pero el agarre sobre mi cuello se
intensificó, el miedo comenzó a recorrerme desde la planta de mis pies hasta la
punta de mi cabeza. Pero no me hizo caso, como era de esperarse.
Sentí su otra mano dirigirse a mis pantalones e introducirse en ellos, frotando
suavemente sus dedos contra la tela de mi ropa interior. Mordí
Mor dí mis labios con fuerza
comenzando a suplicar que se fueran rápidamente porque no creí poder con eso. Me
estaba derritiendo en sus brazos, sintiendo mi cuerpo irse mientras seguía frotando
la tela cada vez con más insistencia. La mano que estaba en mi cuello lentamente fue
subiendo en mi barbilla hasta que dos dígitos se introdujeron sin permiso alguno en
mi boca.
— Chupa. — Susurró Yoongi suciamente sobre mi oído.
La saliva comenzó a acumularse en mi boca pero no podía tragar, comencé a
succionar los dedos mientras estos se movían sobre mi boca impidiendo que
pequeños sonidos salieran. La otra mano seguía concentrándose en
e n mi ropa interior,
abriéndose un poco el paso entre mis molestos jeans.
— Ábrelos. — Ordenó Yoongi.

Negué con la cabeza pero Yoongi apretó sobre mi creciente erección haciéndome
chillar. ¡Por el amor de dios, que el profesor y la directora ya se hubieran largado!
Con manos temblorosas las dirigí hacia el cierre y botón de mi pantalón,
permitiendo un mejor acceso a mi bóxer. Arquee mi espalda cuando los
movimientos se intensificaron, ahora sobando por toda la tela que estaba libre casi
en su totalidad. Mi respiración se volvió más
má s irregular mientras escuchaba de fondo
las voces irse alejando, hasta que el silencio se apoderó
a poderó nuevamente el lugar.
—  Yoongi por favor detente... —  Logré jadear finalmente sintiéndome libre. — 
Yoongi...
—  ¿Quieres eso? —  Se burló con voz socarrona sobre mi oído, provocando una
punzada en lo más profundo de mi ser. — Tus deseos son órdenes, muñeco.
Tan rápido como esto había comenzado, finalizó, provocando mil emociones en mi

cuerpo que
hecho, no terminaba
sabiendo de comprender.
que podían Enojo,
encontrarnos sí me sentía enojado
y expulsarnos. Miedo, de lo quedehabía
miedo esa
sonrisa que me observaba con lujuria, atento a mis movimientos y como si supiera
exactamente qué iba a hacer. Excitación, porque por más que me negara a su tacto,
sus manos siempre terminaban ganando contra mi orgullo, debilitándome
de bilitándome con cada
roce perfectamente calculado. Ansiedad, porque necesitaba tener otra vez esas
manos sobre mi cuerpo, las necesitaba despojándome de mi ropa y tocando
suciamente cada rincón prohibido de mi cuerpo...
Mi espalda se dobló pero impulsándome hacia adelante para apoyar mis manos en
la puerta del armario. Grave error. La puerta se abrió casi al instante provocando
que cayera duramente al suelo con un jadeo de dolor, rojo de vergüenza y ahora sí
realmente de molestia.
La risa de Yoongi resonó en mis oídos provocando que me levantara torpemente,
apoyándome contra unas cajas con mi mano izquierda,
— No...Es...gracioso... — Hablé entre respiraciones cortas, aun sintiendo el dolor
do lor en
mis rodillas debido al seco golpe que dieron contra el
e l suelo. — ¡Deja de reír, maldita
sea!
— Ah, muñeco, eres todo un caso. — Yoongi salió de nuestro escondite mientras
negaba con la cabeza. — Espero que en nuestro viaje seas igual de escandaloso,
e scandaloso, será
todo un placer para mí.

— ¡Y-ya basta! — Exclamé sintiendo mis mejillas cosquillear, odiaba que me pusiera
así de nervioso con tan solo unas palabras. ¡Qué ganas de darle una golpiza o de ser
tragado por la tierra!
—  Eres tan dulce, muñeco. —  Yoongi se acercó a mí. —  Las palabras sucias te
atormentan al igual que mi presencia, ¿cierto? No puedes resistirte a ambas...
Mi respiración se había vuelto a dificultosa nuevamente. Levanté la mirada para
encarar a mi supuesto enemigo, pero él no parecía intimidado en lo más mínimo.
— Si no puedes resistirte,
re sistirte, entonces déjate arrastrar. — Yoongi comenzó a dar vueltas
lentamente alrededor mío. — Prometo que te terminará gustándote, será aburrido si
solo yo disfruto. — Se acercó a mi oído estando detrás de mí. — Me pone escuchar
tus gemidos, será tedioso si solo escucho los míos.
Tragué saliva pesadamente cuando lo sentí alejarse,
alejar se, volviendo a dar vueltas.

— ¿A qué le temes? — Preguntó él riendo. — ¿A qué te guste demasiado y no puedas
olvidarlo? ¿Ni zafarte?
— Ya basta... — Apreté mis puños.
— Escúchame bien, Jimin. — Apareció frente a mí en un segundo provocando que
chillara y me tambaleara hacia atrás. Inevitablemente terminé en el suelo
nuevamente observando con miedo sus gélidos ojos. —  Estoy tratando de ser
paciente contigo, pero mi paciencia tiene un límite. Si no te dejas caer, yo deberé
arrastrarte a la mala y ahí será peor para ti.
Me mantuve en silencio sin poder creer lo que escuchaba.
— Ya sea a la buena o a la mala terminarás disfrutando, pero me gustaría empezar
a la buena. — Tomó mi brazo y me jaló hacia él para levantarme. — ¿Estamos?
Me zafé de su agarré y levanté mi mano para finalmente darle lo que tenía bien
merecido, pero apenas mi mano estuvo a unos milímetros de su rostro, atrapó mi
mano en al aire, tomándome con excesiva fuerza. Comencé a forcejear pero eso solo
provocó que apretara más fuerte y me soltara un jadeo de dolor.
— Niño malo. — Se burló nuevamente con aquella maldita sonrisa. — Si tuviera mis
 juguetitos aquí contigo te educaría en una semana. Quizás dos, considerando que
eres algo terco... pero muy torpe e inocente.

—  Yo no soy inocente. —  Me defiendo tratando de zafarme, pero su agarre


permanecía.
— Claro que lo eres. — Se burló Yoongi finalmente soltándome. — A mis ojos sigues
siendo una pequeña y débil criatura esperando ser corrompida. Y no, muñeco, los
aspectos sexuales están lejos de ser mi término de inocencia.
Lo observé perplejo.
—  Medítalo cuando tengas algo aquí. —  Presionó con lascivia mi entrepierna
soltándome un suave jadeo. — Pero como nunca pasará eso, medítalo cuando me
tengas aquí. —  Sus dígitos se movieron hasta presionar contra mis nalgas,
provocando que éstas enrojecieran brutalmente. —  Una vez hecho eso, verás las
cosas distintas con el paso de los días.
— No tienes escrúpulos, ¿cierto? — Pregunté desafiante mientras retrocedía unos

cuántos pasos.
— ¿Y con eso te refieres a tenerte? — Yoongi comenzó a reír. — Oh, mi niño. Eres
tan ingenuo...
El silencio se había apoderado nuevamente de aquel ático, dejándome con un
sentimiento de derrota y molestia aún más grande. Escuchaba los latidos de mi
corazón retumbando en mis oídos de forma tortuosa, recordándome mi patética
existencia latente en esa tierra.
— Deberás aprenderlo, muñeco. — Me guiñó el ojo mientras se retiraba. — Tarde
que temprano lo comprenderás.
— ¿Comprender qué? — Pregunté cauteloso mientras lo observaba alejarse.
Yoongi vaciló un poco, deteniéndose frente a las escaleras y viéndome a través de
su hombro.
— El nunca intentar ganar por la fuerza lo que puede ser ganado con la mentira.
Y se fue sin dejar rastro.
 

|25

— ¿Qué?
Comienzo a jugar con mis dedos sin saber cómo explicarlo. Jungkook me observaba
perplejo, casi sin poder creerlo. No lo culpo, quizás yo tampoco me lo hubiera creído
siendo él.
— M-me iré con Yoongi de viaje. — Balbuceo.
Finalmente levantando la mirada para cruzarla con la de él. Suelto un suspiro y fro
froto
to
mi nuca al ver que no me contesta.
co ntesta.
— Mi madre y ella se organizaron, sabes que son amigas.
— Hubieras dicho que no. - Jungkook alza una ceja. — ¿Qué demonios contigo?
—  N-no, yo... —  Tomo aire y lo retengo unos segundos. —  Verás, Yoongi ha
cambiado un poco. Es decir, ahora él... — Carajo Jimin, miente rápido. — Es ahora
más dulce conmigo.
— ¿Dulce? - Jungkook niega con la cabeza mientras une ambas cejas.
— No te lo había dicho porque... bueno, quería asegurarme que no era un engaño.
Pero él cambió. — Oh, claro que lo hizo. — Podríamos hacer bien las paces, además,
tú andas muy pegado a Taehyung últimamente. ¿Qué se traen?
— Nada. — Contesta fríamente mi mejor amigo mientras desvía la mirada. — Ese es
otro asunto... el que me preocupa eres tú. Es que... ¿te estás escuchando? ¿Debo
recordarte lo que Yoongi hacía contigo de pequeño?
Trago saliva y también desvío la mirada. El ambiente se tensa rápidamente.
— No necesitas recordármelo, estoy consciente de ello. — Contesto viendo el suelo.
— Pero algunas veces es mejor seguir adelante en lugar de aferrarse al pasado.
— Jimin, ese tipo de cosas no se olvidan o perdonan fácilmente. — Jungkook toma
mi hombro, buscando mi mirada pero se la evito. — ¿Recuerdas nuestra promesa?
¿Salimos juntos o nos hundimos juntos? Estamos saliendo juntos adelante, no
permitas que te vuelva a hundir.
Ya me hundí, Jungkook.

— Lo sé, solo quiero... darle una oportunidad. — Finalmente lo observo. — Una no
hace daño. Creo que tú se la diste
d iste a Taehyung, fuiste a su fiesta.
—  Que haya ido a su fiesta no significa que esté perdonado. —  El semblante de
 Jungkook se endurece. — De acuerdo, me gusta, tengo cierto afecto por él pero eso
no significa que me lance a sus brazos a profanarle amor eterno.
— No hablo de eso. — Ruedo mis ojos.
— Lo sé, me refiero a que aun si lo perdono, nunca voy a olvidar todo lo que me
hizo. — Jungkook suelta una risa. — Es muy guapo y encantador, pero mi rencor
puede más que cualquiera de sus encantos.
— Es malo guardarse esas cosas. — Murmullo en voz baja.
— Vamos. -—
-— Jungkook me da un codazo. — Es como si Yoongi viniera mañana con
un ramo de flores y te pidiera ser su novio. ¿Aceptarías?
— ¡Dios, no! — Exclamo horrorizado. No sé qué me perturbó más; las flores o el
e l ser
su novio.
— ¿Lo ves? — Jungkook alza sus hombros. — No es tan fácil como parece. Podrás
darle una oportunidad, está bien, solo te pido que no olvides quién fue. Los
demonios del pasado muchas veces alcanzan al yo del presente.
— Lo entiendo, tendré cuidado si a eso te refieres. — Le sonrío para reconfortarlo
un poco. — Gracias Kookie.
— Eres mi mejor amigo, te hace algo y lo mando al hospital. No me importa. — 
 Jungkook igualmente me sonríe. — Algo que no quieras y se las ve conmigo.
—  Podría decirte lo mismo, pero sé que tu solo puedes con Taehyung. —  Río
suavemente al recordar la pelea cuando se reencontraron. —  Aunque sabes que
cuentas conmigo si hace algo que no te gusta, besarte, tocarte o lo que sea.
— Gracias. — Jungkook me sonríe con cierta diversión en sus ojos. — Aunque eres
demasiado adorable, eso complica las cosas.
— ¡Oye! ¡Que yo también muerdo! -—
- — Hago un puchero. Odio que me traten como
una persona débil y delicada debido a mi tierna apariencia. ¡¿Quién se creen para
 juzgar?!
— No lo dudo. — Jungkook revuelve mi cabello y se levanta de la banca. — Me voy
ya a casa, cuídate mucho y nos mandamos mensajes durante las vacaciones.

— ¿Tendrás tus lecciones de historia? — Pregunto.


— Oh... - Jungkook se paraliza un momento, confundiéndome. — Claro, sí. ¡Nos
vemos!

Agito mi mano en forma de despedida y me aferro a mis piernas, hecho un pequeño


ovillo en la banca, con mi barbilla apoyada en mis rodillas. Resoplo un poco,
moviendo el mechón rubio que caía en mi rostro, quizás ya era hora de cortarme el
cabello. Aunque era cierto que adoraba mi cabello quebrado cayéndome en
descontrol por todo mi rostro, pero algunas veces era molesto.
— ¿Esperando a alguien? — Escucho a mi costado.
Observo a Irene viéndome con una dulce sonrisa y un paraguas abierto en su mano
cubriendo su hermoso cabello castaño claro de las gotas de lluvia que amenazaban
con aparecer en cualquier segundo.

— En realidad, no. — Sonrío, ella inmediatamente me observó enternecida. — Solo


pienso, no tengo planeado moverme en un rato.
— Bueno, las vacaciones llegaron así que podrás descansar mucho. — Se acerca a mí
y frota mi espalda suavemente con una linda sonrisa en sus labios. — ¿Saldrás a
algún lado? Quizás podríamos...
— No, no puede. Se va conmigo.
Irene y yo alzamos la vista, ella dándome la espalda para ver a la persona detrás de
ella.

Yoongi parece querer perforarle el alma debido a la forma tan intensa en la cual la
ve. Un cigarro reposa en sus labios, sacándolo para expulsar el humo mientras reta
a Irene con la mirada. ¿Yoongi fumaba?
Trago saliva sintiéndome intimidado pese a que no me ve a mí directamente.
— No sabía que se llevaban ustedes dos. — Irene quita su mano de mi espalda. — 
¿A dónde irán?
— California. — Contesta Yoongi dándole otra calada a su cigarro. — Parece que no
tarda en llover, deberías irte Irene.
Vaya, ¿así o más sutil?

— Claro, ya me iba. — Contesta rápidamente ella viéndome nuevamente con una


sonrisa. — Cuídate Jimin, nos vemos Min. Lindas vacaciones.
— Igualmente. — Respondo mientras la despido con una sonrisa.

Ella pasa ligeramente encorvada junto a Yoongi antes de cruzar volando la calle
desapareciendo rápidamente de nuestra vista. Pego un brinco al sentir unas manos
en mi espalda, donde estaban las manos de Irene anteriormente. Volteo mi cabeza,
viendo a Yoongi rozándola con una mala mirada.
— La detesto. — Susurra mientras se sienta junto a mí y expulsa el humo de su boca
con toda la tranquilidad del mundo. — Te quiero lejos de ella.
—  ¿Ahora controlas con quién me junto? —  Pregunto alzando una ceja con
desagrado. Y hablando de cosas desagradables, detestaba el olor a cigarro.
— No tengo problema con quien te juntes mientras esas personas no te tengan
te ngan en la
mira. —Yoongi juega con el cigarro en sus dedos. —  Evítame la molestia de
marcarte.
— ¿M-marcarme? — Pregunto sintiendo cierto temor.
Yoongi suelta una risa bastante cruel mientras le daba otra calada al cigarro, me
observa y expulsa el humo en mi cara con una sonrisa haciéndome toser y agitar mis
manos para dispersarlo.
—  Mi muñeco lindo. —  Toma mi barbilla con una sonrisa que me recordaba al
mismísimo gato de Alicia en el País de las Maravillas. No puedo evitar estremecerme
ante el apodo que me había dado, sintiendo cosquillas en mis pómulos. — Algunas
veces no sé si te haces el inocente para provocarme o realmente lo eres.
— C-conociéndote ya no sé cómo tomar las c-cosas. — Balbuceo al sentir sus fríos
dedos trazando mi labio inferior hasta detenerse
detener se en la comisura.
Yoongi parece dudar un segundo, ladeando suavemente su cabeza hacia ambos
lados. Su tacto seguía presente haciéndome estremecer, simplemente no entendía
cómo podía actuar tan natural y tan tranquilo sabiendo... sabiendo todo. Es decir...
¡Ash!
— Haces bien. — Habla finalmente, ahora llevando sus manos a mi camisa, tirándola
suavemente hacia abajo para dejar al descubierto mi cuello y parte de mi hombro.
— Aunque en esta ocasión lo haré como alguien... "normal".

Lo observo confundido, a lo que él ríe haciéndome enojar.


— No pongas esa cara, ven. — Tira el cigarro al suelo y lo pisa, acto seguido me toma
del brazo para levantarme.

—  ¿A dónde vamos? —  Pregunto cauteloso mientras acomodo mi mochila en la


espalda.
—  Te acompañaré a tu casa, me queda de camino a donde voy. —  Contesta
tranquilamente.
— ¿A dónde vas? — Pregunto con la mirada fija en él.
Yoongi endurece su mirada.
— ¿Te han dicho que haces demasiadas preguntas? — Pregunta mientras se coloca
la capucha de su sudadera negra, y, aunque odiara admitirlo, lucía bastante bien.

— Algunas veces... - Susurro antes de seguirlo en silencio.


Lo sigo unos centímetros más atrás. Me enfocado en sus manos y espalda más que
en el camino en sí. En estos momentos no puedo evitar preguntarme qué sentirá él
o pensará, inclusive cruza por mi cabeza la idea de si alguna vez ha soñado conmigo.
Mis ojos se abren perplejos e inmediatamente trato de borrar aquellas imágenes y
pensamientos de mi cabeza, pero es inútil, mi maldita imaginación ya ha comenzado
a trabajar.
Conociéndolo quizás tenga sueños muy retorcidos y sádicos, algo muy a su estilo,
aunque siento que podría ser peor. Aunque si me incluyo... vamos, no puedo ser
tampoco tan idiota. Seguramente ha tenido uno que otro sueño erótico, ¿no?
¡Maldición Jimin, solo deja de pensar en eso!
e so!
— Ugh... — Suelto sin querer en voz alta en lugar de mi cabeza.
— ¿Hablas? — Yoongi se voltea un poco para observarme.
— No. — Contesto al instante, provocando que Yoongi levante su ceja.
—  Estás hecho una cereza, ¿en qué piensas? —  Pregunta ladeando un poco su
cabeza.
— Es el frío. — Miento rápidamente, sintiéndome más estúpido de lo que ya soy.
Yoongi vuelve a avanzar sin dirigirme la palabra ni la mirada, suspiro aliviado.
Ahora sí, ¿dónde me había quedado? Oh, ya... los sueños eróticos.

Siento mis mejillas calentarse apenas las palabras se forman en mi cabeza,


provocando que muerda mis labios durante tres segundos y respire profundo. Esto
es algo completamente nuevo para mí, no tengo idea en lo que me estoy metiendo
pero solo algo me queda claro; me gusta. Me excita la idea de algo peligroso, ¿eso
estaba bien? No lo creo, pero a este punto, ya era muy tarde para retroceder.
Además, aquel viaje seguramente me abriría los ojos en muchos aspectos, y me
siento listo. Es aterrador, no sé qué pueda pasar, sea lo que sea, dolerá.
Y me gustará.
—  Tu silencio comienza a preocuparme. —  Llama Yoongi sacándome de mis
pensamientos.
Vuelvo la vista hacia él percatándome que estamos casi llegando a mi casa. La calle
está vacía al igual que el parque junto a nosotros y apenas hay rastros de vida. Froto
mis brazos mientras levanto la vista al cielo.
— Solo pienso. — Digo mientras le clavo la mirada finalmente.
— ¿En qué piensas? — Pregunta él.
— Cosas. — Contesto con una pequeña sonrisa. — Nada de qué preocuparse, solo
cosas. Muchas... cosas.
Yoongi comienza a acercarse haciéndome a mí retroceder. Siento el crujir de las
ramas y las hojas debajo de mis pies dándome a entender que estoy entrando al
parque. Una loca idea azota mi mente pero me olvido de ella rápidamente, eso ya
era suicidio.
— Tus ojos denotan emoción, ¿en qué piensas? — Pregunta Yoongi acercándose un
poco más rápido. Me siento tropezar debido
de bido a que no veo hacia donde voy, mis ojos
están clavados en los suyos. — Jimin...
— Ya te dije que en nada. — Miento sintiéndome rojo de vergüenza. Claro, parece
que voy a decirle que me preguntaba si había tenido sueños eróticos conmigo. Por
favor.
— ¿Nada? — Esboza una pequeña sonrisa que me pone inmediatamente en alerta.
Sigo retrocediendo, sintiendo una pequeña sonrisa dibujarse en mis labios hasta
ensancharse en una perfecta, provocativa. Sin embargo aquello se esfuma al sentir
algo duro en mi espalda. Pego un suave brinco y mi sangre se vuelve hielo al

percatarme que he chocado con un árbol. Yoongi parece divertido de la situación ya


que sus pasos se vuelven lentos, acorralándome con la mirada.
Mi corazón retumba en mis oídos con fuerza cuando él finalmente me acorrala.
Apoya sus manos a mis costados para impedir la salida y se acerca a mí, mi
respiración se ha vuelto loca al igual que mis latidos. Trago saliva en un intento de
refrescar mi garganta que se encuentra seca.
— Parecías todo un niño travieso hace unos segundos, ¿por qué? — Pregunta Yoongi
observándome fijamente. — ¿Te da miedo decirme en qué pensabas?
— No... -—
-— Confieso pegándome más al árbol.
— ¿Entonces? ¿Qué pasa muñeco?
— Solo pensaba si tú habías tenido sueños...

Mis mejillas
percate se tiñen
de ello pero de
es rojo e inmediatamente
demasiado tarde. Con bajo la mirada
su mano tomapara que Yoongi
mi barbilla parano se
que
vuelva a verlo. Me analiza, manteniéndose en silencio largos segundos hasta que sus
ojos parecen brillar. Siento algo malo venir cuando sus labios se curvan de forma
suave hacia arriba, una sonrisa apenas perceptible.
—  Ya veo. —  Contesta comenzando a reír. —  Creo comprender en qué estabas
pensando. Y la respuesta es sí, Jimin.
Me mantengo en silencio, sintiendo su cuerpo pegarse al mío y su tibio aliento
chocar con mi oreja provocándome un escalofrío por toda mi columna vertebral.

— He soñado cosas muy sucias contigo...


El aliento se me va por completo dejándome sin aire. Pum, pum, pum... los latidos
mi corazón forman un eco infernal en mi cabeza y mi cuerpo parece ir en contra total
de mi voluntad. Mis manos se cierran formando unos puños para evitar jadear o
gritar, muerdo mis labios con fuerza y un remolino de emociones me atraviesan de
pies a cabeza. ¿Cómo...? ¿Cómo supo...?
— ¿Cómo...? - Preguntó en un hilo de voz, rogando para que saliera firme. — ¿Cómo
supiste...?
— Tus ojos delatan absolutamente todo. — Se burló cruelmente, volviendo su vista
a mí. - El sonrojo en tus mejillas, tus labios mordidos, tu tensión al acercarme, tu
respiración agitada, tus pupilas dilatadas... — Siento que me voy a desmayar ahí

mismo. —  Todo tu cuerpo grita lo que siente estando conmigo, no puedes


engañarme. Tu boca dice algo, pero tu cuerpo otra.
Me ha dejado sin palabras, sintiendo los pequeños temblores en mi cuerpo. No sé
qué decir, no sé qué hacer. ¿Gritar? ¿Pegarle? ¿Aceptarle? Estaba entre la espada y
la pared.
— Precioso. — Susurra sobándome la mejilla. — Niño travieso, sucio, lujurioso.
— ¡Mentira! — Exclamo al sentir mis mejillas explotar.
— Mueres por saber en qué he pensado. — Ronronea vilmente, manteniendo pese a
todo la chispa seductora que me vuelve loco. — Quieres saber en qué pienso estando
contigo, mueres por conocer los enfermizos escenarios que rondan en mi cabeza
siendo tú el protagonista.
— No... — Susurro en vano.
— ¿Quieres saber? — Sus labios rozan mi cuello sacudiéndome violentamente. — 
¿Quieres que te diga mis más oscuras y enfermas fantasías? ¿Quieres conocer los
más sangrientos y eróticos escenarios en los que te imagino, muñeco?
Coloco mis manos en su pecho al no sentir aguantar más. Trato de empujarlo pero
mi fuerza se ha esfumado, solo queda mi cuerpo tembloroso completamente
acorralado por el suyo. Mi cabeza duele, mi mente se nubla al igual que mis ojos y
la claridad parece haberse esfumado. No respiro, mi corazón va demasiado rápido,
tiemblo. Cierro mis ojos deseando que la tierra me trague, esto me asfixia, me
carcome vivo. Siento todas sus palabras profanar en mi cabeza,
cabez a, mandando una capa
oscura que me va llenando, alterando, seduciendo. Quiero sentirlo, quiero saberlo,
quiero hacerlo. Mi cuerpo suplica, mi mente lo ruega. ¡No puedo, no puedo hacer
esto! ¡Mierda Yoongi! ¿¡Qué me estás haciendo?!
— Te contaré algún día. — Ronronea en mi oído. — En la noche lograrás escuchar
mis susurros, te atormentarán en tus sueños. Tú mismo lograrás ver aquellos
escenarios y gemirás en descontrol en tu cama, aferrado a tus sábanas, mordiendo
tus labios hasta hacerte sangrar. Mis palabras quedarán tatuadas en tu alma, no las
podrás olvidar aunque pasen años.
 Jadeo sin aguantar más, sintiendo mis piernas fallarme y temblar. Yoongi me toma
del cuello, observándome como un loco total.

—  No lo vas a olvidar. Los murmullos nocturnos te seguirán hacia donde estés,


recuérdalo. - Sonríe. - En tu subconsciente quedaré grabado, así
a sí que no lo necesitarás
preguntar pues ya lo habrás visto con tus propios ojos y sentido con tu propio
cuerpo.
Me siento enloquecer, perdido en sus palabras y en
e n la oscuridad de sus ojos.
— El viaje será solo el inicio, muñeco. Si crees en algo, comienza
co mienza a pedir por tu alma,
por tu mente y por tu cuerpo, que una vez que yo los profane...
Me vuelve a tomar con fuerza, pero yo he perdido control total con mi cuerpo ya.
— Jamás se podrán librar de mí.
 

|26

Jungkook POV
- ¿Vas a casa solo? - Escucho a mis espaldas.
Volteo rápidamente encontrándome con Taehyung acercándose tranquilamente.
Desvío la mirada rápidamente cuando se coloca junto a mí pero no contesto.
- ¿Te pasa algo? - Pregunta ladeando un poco su cabeza.
Relamo mis labios y rápidamente desvío de nuevo la mirada, viendo la calle.
- No, nada. - Digo mientras me alejo un poco. - Me voy a casa ya, disfruta tus
vacaciones, nos vemos.

- Espera. - Me toma del brazo. - ¿Harás algo? Estaré en la ciudad y...


- No. - Interrumpo. - Lo siento Taehyung, pero no.
Vuelvo a avanzar pero él vuelve a tomarme.
tomarme . Lo observo fastidiado pero él no pa
parece
rece
darse por vencido fácilmente. Toma aire y observa el cielo y lentamente me suelta,
alzo una ceja al verlo mover la boca pero nada sale de sus labios. Ningún sonido.
- N-necesito... -Finalmente habla. -Y-yo, Jungkook... n-necesito hablar c-contigo.
Está balbuceando y no luce nada bien. Me acomodo la mochila y lo observo
confundido y ligeramente preocupado.

- ¿Qué pasa? - Pregunto.


- Necesito que nos veamos... y... - Su voz se pierde.
pierde . - Ha-hablar... d-de la fiesta... - Un
escalofrío me recorre de pies a cabeza al escucharlo.
Observo nuevamente la calle y puedo darme una idea de lo que puede estar
hablando.
- No te preocupes, está bien. Estábamos muy ebrios. - Hablo.
- ¿Qué? - Él me observa
o bserva confundido.
- No pasa nada. - Repito. - No debes sentirte mal o extraño. Era una fiesta, esas cosas
pasan.
Él me sigue viendo completamente confundido
co nfundido y sorprendido.

- El beso. - Digo. - Nos besamos, ¿no?


- Oh... - Él abre mucho sus ojos y parece dudar un poco. - S-sí... el beso...
- No pasa nada. - Repito. - Podemos pretender que nunca pasó y... tú sigue tu camino
y yo el mío.
- N-no, espera... - Se acerca otro poco. - Yoongi... ¿qué t-te dijo él?
- ¿Yoongi? - Repito e inmediatamente recuerdo. - Oh, ya sabes, me caí de las
escaleras me golpee, un chico trató de abusar de mí pero no llegó a mayores.
Taehyung me observó estupefacto y aquello me preocupó.
- ¿N-no lo viste? - Pregunté inseguro.
- Sí... es decir... no. - Agitó su cabeza. - Lo siento, solo quería hasta donde estabas
informado.
- Ya. - Contesto fríamente y veo el cielo nublado. - ¿Taehyung?
- ¿Sí Jungkook? - Él me observa.
- ¿No ibas de viaje con Yoongi y su madre? - Pregunto al recordar lo que dijo Jimin.
Él ríe un poco y niega con su cabeza. Me hace una seña para que comencemos a
avanzar juntos, lo sigo a una distancia prudente y lo observo esperando su
respuesta.
- Sí, pero ya sabes; fiesta prohibida, viaje cancelado. - Continúa él.

- ¿Entonces no vas? - Pregunto


Preg unto abriendo mucho mis ojos.
- No, ¿por qué? - Él me observa pero me siento palidecer. - ¿Jungkook?
- Jimin... él irá. Eso me dijo. - Observo el suelo.
- ¿Qué? - Taehyung me observa sorprendido. - Jimin... él... ¿se va con Yoongi y mi
tía?
- Sí, pero creí que también irías tú. - Me freno.
fre no. - Espera... ¿Yoongi, Jimin y tu madre?
¿Nadie más?
- No. - Taehyung niega con su cabeza. - El padre de Yoongi trabaja, mi madre nunca
va.

Me siento morir ahí mismo pero Taehyung alza una ceja y cierra sus ojos un
momento.
- Espera... lo recuerdo. - Abre sus ojos y me observa. - Mierda, ahora entiendo todo.

- ¿Qué?
Taehyung observa rápidamente el entorno y sigue caminando.
- Hace unos días mi madre habló con la madre de Jimin, para hablarle de un viaje.
Creí que se referían a uno laboral así que no le presté tanta atención. - Siguió él. -
Dijeron algo de unos juegos y que Jimin si quería ir. Supuse que las acompañaría,
pero ahora que me dices esto...
- Hablaban del viaje en vacaciones. - Confirmo. - Pero espera, ¿Jimin estaba hablando
al teléfono?

-- Prosiguió
Estaba conTaehyung.
su madre. Ella le dijo que le preguntaría si quería ir, él contestó que sí.

Me mantengo en silencio y me freno bruscamente en la calle. Taehyung me observa


confundido y alza una ceja al ver
v er mi expresión, que seguro no es buena.
- ¿Pasa algo? - Pregunta él.
- Sí. - Contesto sin vacile y sintiéndome extraño.
Taehyung parece no saber qué responder. Se acerca lentamente a mí y me observa
esperando que comience a hablar. Pienso en guardármelo para mí pero Taehyung
seguro tiene mucha información que desconozco y puedo usarla, así que aún no me
conviene hacerle la ley del hielo.
- Jimin me había dicho que sus madres se habían puesto de acuerdo. - Contesto. -
Pero ahora llegas y me dices que le preguntaron y él aceptó.
- ¿Te dijo eso? - Pregunta nuevamente Taehyung.
- Me mintió. - Sentencio con voz dolida.
Un silencio se interpone entre nosotros. Taehyung me observa
o bserva casi sin poder creerlo
y yo me siento perder y caer en un hoyo sin fondo. Siento el vacío y un pequeño
dolor en mi pecho.
- ¿Por qué me mentiría? - Pregunto sin querer en voz alta.

- No lo sé. - Taehyung parece que duda. - Es decir, es tu mejor amigo. ¿No se supone
que se cuentan todo?
- Yo... - Recuerdo que también le mentí respecto a la fiesta. - Sí. Quizás solo estaba
asustado por lo que podría decirle, a menos que - me freno y niego horrorizado con
la cabeza. - no, Jimin no estaría saliendo con Yoongi, ¿cierto?
- Lo dudo mucho. - Taehyung
Ta ehyung parece que incluso se burla de lo que dije. - Yoongi es
un chico duro. Seduce, folla y olvida. Esa es su dieta en el amor.
a mor.
Lo observo perplejo.
- No tiene sentimientos, realmente no. - Sigue Taehyung. - Nunca lo he visto llorar,
nunca lo he visto besar a alguien fuera del entorno familiar, preocuparse por alguien
o corretearlo. - Hace una pequeña pausa. - La palabra "relación" es como
c omo un veneno
para él, le huye apenas se presenta. No se anda con esas cosas, no es esa clase de
chico.
- Jimin tampoco es un chico fácil. -Suspiro. - Cuando
C uando se enamora es muy notorio, me
hubiera dado cuenta con tan solo verlo a los ojos.
- ¿A Jimin le ha gustado alguien
a lguien alguna vez? - Preguntó él.
- Hace tiempo, un chico de intercambio. Fue un año después que se fueran. -
Expliqué. - Por desgracia solo fue ese año, después se olvidó de él. Para vaya que era
notorio.
Nos mantuvimos nuevamente en silencio, esta vez sintiendo el ambiente incómodo

al darnos cuenta de lo que estábamos hablando; amor.


- Pues, bueno. - Taehyung parece que sería el primero en huir. - Me encantaría
quedarme pero tengo cosas que hacer. Suerte en las vacaciones.
- Claro, igualmente. - Me aferro a mi mochila.
- ¿Jackson seguirá dándote tutorías de historia? - Me pregunta.
Voy a responder pero guardo silencio. Alzo un poco la ceja.
- ¿Cómo sabes eso? - Pregunto.
Su semblante parece endurecerse un poco, denotando un poco de miedo.
- Oh, él me dijo. - Contesta después de unos segundos. - Es mi amigo... después de
todo.

Asiento sin confiarme plenamente de él.


- De acuerdo. - Digo. - Nos vemos Taehyung.
- Nos vemos... Jungkook. - Habla en voz baja. -D-diviértete en tus vacaciones.
Comienza a retirarse al igual que yo. Aprieto con más fuerza mi mochila y sigo
avanzando, recordando las palabras de Jimin y pensando si era prudente encararlo.
No, no ahora. Esperaría a que las vacaciones acabaran para preguntarle qué había
pasado. Necesitaba saber qué estaba pasando entre Yoongi y él.
Porque fuera lo que fuera, no me daba buena espina.
 

|27

POV 
Jimin POV 

Abro los ojos, estoy en un lugar completamente oscuro, no puedo ver absolutamente
nada. Levanto mis manos para comenzar a palpar el entorno, buscando algún
interruptor u objeto que me permita saber dónde demonios
de monios estoy.
Escucho un sonido de cadenas a lo lejos. Me mantengo en silencio para captar algo
más pero el arrastrar de las cadenas es lo único que se escucha en aquella macabra
oscuridad, así que comienzo a avanzar. Mis manos palpan lo que serían una pared
hasta llegar a algo más blando, golpeo escuchando como resuena del otro lado. Es
una puerta y fácilmente encuentro la perilla
p erilla para salir.
Alzo una ceja al encontrarme en los pasillos de la escuela que se encuentran oscuros
y vacíos. Doy una vuelta sobre mi propio eje pensando en cómo demonios llegué
ahí. Comienzo a avanzar por los pasillos buscando con la mirada algo o alguien,
pero me rindo fácilmente y avanzo hacia la salida, pero un grito ahogado me hace
frenar.
Volteo a través de mi hombro y veo una luz rápidamente ser apagada en un aula.
— ¿Qué demonios? — Me pregunto en voz baja mientras avanzo hacia el aula.
Mis pasos son firmes y seguros pese a que estoy aterrado por dentro. Lentamente
me voy acercando hasta llegar, me asomo
a somo para ver el entorno pero no hay nada fuera
de lugar. Todo está vacío,
v acío, los pupitres impecables y la pizarra sin nada escrito.
Avanzo un poco más hasta escuchar la puerta ser cerrada detrás de mí, provocando
que pegue un enorme brinco. Volteo detrás
de trás de mí pero no hay nadie.
— ¿Yoongi? — Él es el primero en venir a mi cabeza, pero no obtengo respuesta.
Avanzo nuevamente a la puerta, tratando de abrirla, pero es inútil. Alguien la
 bloquea del otro lado.
— ¡Déjame salir, maldita sea! — Grito. — ¡Esto no es gracioso!
La puerta se abre por arte de magia, empujo con fuerza justo cuando veo a alguien
correr por el pasillo.

— ¡Hey! — Grito pero no se detiene, comienzo a correr detrás de él. — ¡Vuelve acá!
Corro por los pasillos, manteniendo a la vista la silueta de la persona que parece
volverse cada vez más pequeña. Me freno para recobrar el aliento viendo mis pies,
pero aquello solo causa una confusión aun mayor al ver piedras, ramas, pasto y
hojas.
Me reincorporo dando nuevamente una vuelta y abriendo de par en par mis ojos al
ver que me encuentro en... ¿un bosque? ¿Qué está pasando?
— Vale, estás soñando. — Me digo internamente. — Solo estás soñando, despierta.
Cierro mis ojos con fuerza pero al abrirlos sigo en el mismo lugar. Observo mis
manos que se encuentran llenas de tierra, mi ropa también está muy sucia, como si
me hubiera revolcado en algún parque o rodado por el pasto.
Comienzo a caminar, tocándome y sintiéndome real. Pero... ¿cómo?
¿Y si realmente no estoy soñando?
Observo el entorno y agarro una piedra, la palpo un poco hasta eencontrar
ncontrar un pico y
en fuerte movimiento paso la palma de mi mano, aullando de dolor al sentir mi ppiel
iel
abrirse y la sangre comenzar a brotar de ella.
— ¡Auch, mierda! — Exclamo mientras succiono la sangre que comienza a salir. — 
¡Esto no debería pasar si estoy soñando!
— ¡Jimin! — Escucho a mis espaldas.
Me doy la vuelta, viendo a una persona detrás de mí con un cuchillo a la mano. Mis
ojos se abren con terror al ver sangre escurriendo de él, la luz de la luna me permite
ver el trazo carmín por el mango, filo y manos de la silueta.
¿Yoongi?
— Aléjate. — Susurro. — ¡Aléjate!
— ¿Qué? — Pregunta la silueta confundida. — ¡Tú hiciste esto! ¿De qué hablas?
—  No, no... —  Susurro mientras retrocedo rápidamente. —  ¡Quiero despertar!
¡Quiero despertar!
Comienzo a correr
no puede ser sin rumbo fijo, suplicando despertar. Tengo que despertar, esto
un sueño.

Sigo corriendo pero un fuerte dolor de cabeza se hace presente, me detengo


 bruscamente y suelto un chillido de dolor. Siento una batalla interna, voces lejanas,
todo esto se vuelve una terrible pesadilla.
— ¡Despierta! — Me ordeno. — ¡Despierta, despierta por favor!
Y caigo al suelo sin recordar nada más.

Abro los ojos con el corazón latiéndome como loco en el pecho. Trato de regularizar
mi respiración viendo la hora; son casi las diez
d iez de la mañana.
Aviento las sábanas fuera de mi cuerpo para levantarme y respirar tranquilamente.
Cierro los ojos unos segundos y respiro profundo antes de dirigirme al baño para
lavarme la cara. Una vez limpio y fresco suelto un suspiro de alivio. Después salgo
encontrándome a mi madre con un café y su computadora abierta.
— Buenos días. — Ella sonríe dulcemente. — ¿Dormiste bien?
— Sí. — Contesto dirigiéndome al refrigerador para
pa ra buscar algo de leche para beber.
— ¿Tú?
— Bien, cielo, gracias. — Mi madre sonríe. — ¿Ya comenzaste a preparar maletas
para irte con Yoongi y su madre?
— Oh, sí, estoy en eso. — Miento mientras destapo la leche y me llevo a la boca.
— ¡Jimin! — Me regaña mi madre. — ¡No hagas eso, es de mala educación! ¡Agarra
un vaso y sírvete como una persona normal, pareces animal!
Le doy un último trago al envase antes de retirarlo de mis labios. Ruedo los ojos y
me volteo para guardarlo, de todos modos ya me he saciado.
— Cuando tengas novia más te vale no hacer eso. — Mi madre me observa alzando
ambas cejas. — ¿Dónde han quedado tus modales?
— ¿Novia? — Repito.
— Cuando la tengas, deberás ser muy educado. Ya te lo he dicho. — Contesta ella
dándole un trago a su café.

De acuerdo, ¿cómo te explico querida madre que yo no la meto, pero a mí sí me la


meten?
¿Realmente acabo de pensar en eso?

— Claro. — Contesto sin importancia. — Lo lamento, no lo volveré a hacer.


— Gracias.
Vuelvo a husmear el refrigerador pero no hay nada que me apetezca. Lo cierro y me
dirijo a la barra para coger unas barritas nutritivas que llevo a mi boca. Saco mi
teléfono para checar los mensajes que tengo. La mayoría son del grupo de la clase,
otros de Jungkook y otros de mi madre. Ninguno de Yoongi.
— ¿Jimin? — Llama mi madre, inmediatamente volteo a verla. — Saldré a cenar con
la familia de Aline, estará ahí una nueva familia que se mudó acá. Su hijo creo que
es de tu edad y entrará a tu instituto.
¿Gustas acompañarme?
— Claro, no tengo planeado para hoy. — Alzo mis hombros.
— Perfecto, vístete y ponte guapo. Salimos de aquí a la una.
Asiento y sigo en mi teléfono, entrando a los chats y leyendo los mensajes que me
mandaron. Acto seguido lo dejo en la cocina y me retiro al baño para darme una
 buena ducha. Las horas pasan con extrema rapidez y cuando menos me lo espero ya
estoy en el coche con ella.
— No te peinaste. — Ella pasa su mano por mi cabello revolviéndolo un poco.
— Nunca lo hago, deja mi cabello. Se ve bonito así. — Reclamo sacudiéndome y
provocando que los mechones rubios caigan nuevamente sobre mi rostro.
ro stro.
Ella suspira y sigue manejando. Unos minutos después llegamos a una calle privada
y nos metemos al estacionamiento de unos grandes edificios gemelos. Abro la boca
sorprendido y pensando en que la familia de Aline y los vecinos tienen mucho
dinero.
Para empezar, ¿quién es Aline?
Una vez que nos estacionamos nos dirigimos a un elevador de cristal y mi madre
pulsa el veinteavo piso, trago duro al ver
v er la cantidad de pisos que hay.

— ¿Recuerdas a Aline? — Pregunta ella. — La invitaba a comer algunas veces a la


casa con su madre. Te lleva un par de años, ya está acabando la Universidad.
— Sí. — Miento.

— De acuerdo.
Observo la ciudad viendo como el paisaje se vuelve más chico ante mis ojos. Pienso
en tomar una foto, pero apenas deslizo mis manos dentro de mis jeans, ya hemos
llegado. Mi madre me jala del brazo y juntos recorremos un pasillo, deteniéndonos
frente a una puerta con un sol en la entrada. Mi madre toca el timbre y espera.
Escuchamos voces del otro lado y la puerta se abre, dejando ver a una mujer de la
edad de mi madre sonriendo.
—  ¡Chaerin! ¡Viniste! ¡Y con Jimin! —  Exclama ella. —  ¡Dios mío, estás enorme!
¿Cuántos años tienes ya?
— Acabo de cumplir dieciocho. — Sonrío y ella me toma de las mejillas.
— Oh, pero si estás hermoso. Pasen por favor, les presentaré a los vecinos.
Mi madre asiente y comienza a platicar alegremente con la madre de Aline mientras
entramos. En la sala observo a una chica castaña bastante delgada con enormes gafas
g afas
platicar tranquilamente con una pareja que vestía bastante bien. Un chico de cabello
ca bello
negro y vestido con traje se encuentra junto a ellos, bastante entretenido en su
teléfono.
— Les presento a Chaerin y a su hijo Jimin, nos acompañarán esta tarde. — Habla
de la madre de Aline captando la atención de los invitados.
— Mucho gusto. — Saludan.
La pareja se levanta junto con Aline y comienzan a presentarse, yo permanezco
tímido, sintiendo la mirada del chico sobre mí. Finalmente él se levanta con una
sonrisa y extiende su mano, yo la estrecho gustoso.
— Mingyu . — Se presenta con una linda sonrisa. — ¿Jimin, cierto?
— Así es. — Asiento. — Mucho gusto.
— Igualmente.
— Si no me equivoco, ustedes estarán juntos en el último año en el Linsday, ¿no? — 
Pregunta mi madre viendo a la pareja.

— Oh, sí. Después de estas pequeñas vacaciones de Octubre, él entrará. — La madre
de Mingyu sonríe. — ¿Tú estás ahí, Jimin?
— Sí. — Asiento. — Es una buena escuela, aunque por alguna extraña razón nos dan
muchas vacaciones.
— Raro sistema, pero al menos es bueno. — Habla la madre de Aline. — Dejemos
que los chicos se conozcan y mientras nosotros pasemos a la mesa, ¿quieren algo de
vino?
Los adultos se levantan y avanzan animados a la mesa, dejándonos a Mingyu y a mí
solos.
Me remuevo en mi lugar mientras juego con mis manos.
— ¿Quieres... sentarte? — Pregunto tímidamente mientras observo el sillón.

— Claro. — Contesta animado.


Asiento un poco y me voy a sentar, él se sienta frente a mí soltando un suspiro de
alivio. Se estira para agarrar un palillo y clavarlo en un pequeño queso que se lleva
a la boca.
— Así que cuéntame, ¿el Linsday es muy malo?
mal o? — Bromea.
— No tanto. Es pesado pero bastante moderno. — Confieso. — A mí en lo personal
me gusta.
— Espero que no me vaya tan mal por entrar tarde. — Comenta.

— No lo creo, hay unos chicos que tuvieron que volver este año para obtener una
 beca.
— ¿En serio? Vaya, eso sí es
e s mala suerte.
— Algo. — Río suavemente.
— ¿Tienes dieciocho? — Pregunta entrecerrando sus ojos. — Te ves más chico.
— Los acabo de cumplir hace casi una semana. — Asiento. — Y lo sé, mi cara no
ayuda exactamente a verme mayor. Tú luces de diecinueve.
Mingyu comienza a reír.
— Los cumpliré el próximo año, en Abril. — Sonríe. — Casi das en el blanco.

— ¿Soy menor que tú? Oh. — Río un poco. — No sé por qué me daba la impresión
de que sería mayor.
— Suele pasar. — Ladea su cabeza. — Pero no te preocupes, no te molestaré con
co n eso.

Sonrío, sintiendo el ambiente destensarse rápidamente conforme vamos platicando


y conociéndonos mejor. Parece haber una buena química entre nosotros desde el
principio, él me recuerda a mí cuando era más chico; lleno de energía, vida, sonriente
y parlanchín. Yo me entretenía más escuchándolo que hablando de mi vida, ¿qué
podía decir?
Nada que no fuera a causarle escalofríos
escalofr íos o extrañas muecas.
—  Y ya sabes, lo típico. Trabajo, mudanzas, nueva escuela. —  Finaliza su relato
acerca de cómo llegó a Estados Unidos.
— Comprendo. — Asiento. — Debe ser difícil.
— Algo, pero me alegra haber conocido a alguien. — Me sonríe. — Al menos sé que
al llegar al colegio reconoceré un rostro.
— Con confianza. Tengo un mejor amigo que seguro le vas a agradar.
— ¿Tú crees?
— ¡Claro! Es algo tímido, pero un excelente chico.
— Eso me reconforta. Gracias.
Le sonrío de nuevo y seguimos platicando durante largas horas y no puedo evitar
sentirme a gusto con él.
Parece que al final algo bueno sí salió de esta semana.
 

|28

No me considero especialmente fanático de los aviones por diversas razones. Entre


ellas, mi miedo a las alturas, que era la principal. Tampoco me gustaban las
turbulencias, era inquietante sentir el avión moviéndose de un lado a otro,
rechinando desagradablemente y creando un aire de tensión entre todos. El simple
hecho de pensar que estabas a miles del metro del suelo ya era aterrador, y, pensar
que en cualquier momento podría caer y matarte, era más que suficiente para que
me jurara no entrar a uno.
Claro que tarde que tempano me iba a tocar subirme a uno, y este día fue ese día
que tanto odié que llegara.
Observo de reojo a Yoongi con sus maletas en completa tranquilidad, su madre se
encuentra hablando con una chica para entregar las maletas y platicando de cosas
que no comprendo. Observo nuevamente el entorno, hay muchas personas
paseándose con maletas a ruedas, muchas personas vistiendo de forma
extravagante, otras más abrigadas, parejas, familias, gente solitaria... hay realmente
de todo.
Me balanceo suavemente sobre mis pies y cambio el peso de mi pierna, cansado de
estar parado. Me había tenido que levantar a las cinco de la mañana para que
cogiéramos el vuelo de las siete y media. Me resultaba impresionante como aún en
la madrugada el aeropuerto podía estar lleno de gente.

— Vamos
de Yoongi chicos, en elaala
viéndonos B podré
ambos comprarles
mientras algounas
guardaba de desayunar.
hojas en su—Habló—laUna
bolsa. madre
vez
en el hotel ya podrán comer
co mer todo lo que quieran.
— No se preocupe, señora Min. —Sonrío palpando un poco mi maleta. —Yo traigo
dinero, puedo comprarme algo mientras tanto.
— Eres un encanto, pero déjame invitarte. De no ser por tu madre no estaríamos en
este país, mucho menos en mi excelente trabajo y Yoongi y Taehyung en el colegio.
Es lo menos que puedo hacer para mostrar lo agradecida que estoy. —La señora Min
me sonríe, pero Yoongi se mantiene inexpresivo. —Anden, en una hora llega el
avión.
La seguimos en silencio. Yoongi apenas me ha dirigido la palabra desde que fueron
a recogerme. Yo me había quedado en los asientos traseros jugando con mis dedos

y platicando con la señora Min mientras Yoongi observaba por la ventana. Después
hicimos nuestro largo recorrido por el aeropuerto, pero él seguía en su gélido
silencio. ¿Estará enojado?
—  Ma. —Habla él finalmente cuando llegamos, captando la atención de la
susodicha. Bueno, al menos no ha perdido la lengua. — Jimin y yo iremos al baño,
¿puedes guardar nuestras cosas?
— Claro, aquí estaré sentada. Los espero. —Ella sonríe y toma mi maleta.
¿Yo quería ir al baño?
Yoongi comienza a avanzar y por instinto lo sigo, corriendo un poco para colocarme
a su altura. Lo observo de reojo pero él mantiene la vista al frente sin siquiera voltear
a verme. Entramos a los baños que se encuentran ocupados por dos hombres más
que nos observan de pies a cabeza antes de seguir en sus necesidades.
Yoongi se acerca a ellos y comienza a bajar el cierre de su pantalón, a lo que yo vvolteo
olteo
a otro lado. Siento la mirada de los hombres sobre mí y la presión se vuelve tanta
que yo también me acerco a forzarme a orinar, aunque realmente no tenga ganas.
—Estás algo callado... —Hablo finalmente evitando a toda costa ver a Yoongi, pero
sé que me escucha. — ¿Todo bien?
—  No puedo decir muchas cosas estando mi madre cerca. —Contesta él. — 
Tratándose de ti, claro.
No sé si tomarme eso como algo ofensivo, así que me limito a finalizar a lo que vine

supuestamente a hacer. Acto


encontrándonos finalmente solos. seguido ambos nos dirigimos al lavamanos,
Al levantar la vista al espejo y verme, miles de recuerdos invaden mi mente. El
recuerdo se vuelve claro, Yoongi acorralándome contra el lavamanos, apagando la
luz, cerrando la puerta y... besándome... mi primer beso... con él.
Siento sus besos en mi cuello, sobre mis labios atacándolos con furia mientras me
toca la espalda. El recuerdo se mantiene vivo, la pasión desenfrenada con la cual me
tomó me aterraba a esa edad, me había hecho mal, confundiéndome bastante. Para
ya estando a esta edad, ese beso con ese mismo nivel de intensidad lo vería de otra
forma. No aterrador y asqueroso como hace unos años.

No me percato que me he quedado callado, con la llave abierta viéndome en silencio


en el espejo, hasta que Yoongi me da un codazo. Despierto de mi letargo y cierro la
llave avergonzado, tomando el papel con las manos temblorosas y las mejillas rojas.
— Te perdiste. —Yoongi suena preocupado. — ¿Todo bien?
—  Sí, lo siento... solo recordé unas cosas. —Tiro el papel a la basura y observo
nuevamente el lavamanos y el espejo.
Yoongi sigue mi mirada y él también observa el espejo. Nuestras miradas cruzan a
través de la superficie y un ambiente extraño se forma. Observo la mano de Yoongi
acercarse a mi cintura y no pasa mucho hasta que la veo colocarse en ella y sentirla.
Volteo a verlo, perdiendo el contacto con el espejo. Él se acerca a mí y me empuja
suavemente hasta que siento nuevamente en la parte baja de mi espalda el
lavamanos y nuestros muslos rozarse con delicadeza.

Pienso que va a besarme o a decirme algo, pero solo mantiene su vista fija en mí.
Después de unos segundos son decir absolutamente nada ni moverse, lentamente
retira las manos de mi cintura y retrocede unos pasos, dejándome un poco
confundido.
—  Aquí no. —  Susurra provocando que alce una ceja. —Vamos, mi madre nos
espera.
Siento mi piel hormiguear pero me limito a seguirlo nuevamente. Nos encontramos
con su madre quien nos entrega algo de dinero para comprarnos algo en lo que
esperamos el avión. Mis ojos se detienen en un Krispy Cream que se encuentra a un
par de metros de nosotros.
— ¿Quieres una dona? —Pregunta él.
— Sí. —Contesto sinceramente. — Creo que ahí dice que viene con promoción de
cafés.
Yoongi dirige la mirada al local y vuelve a verme nuevamente. Alza los hombros sin
importancia y avanza hacia él, yo lo sigo dando brincos en mi cabeza y cantando de
alegría. Nos acercamos a la caja que se encuentra vacía, siendo atendida por un chico
que luce mucho más grande que nosotros.
— Hola, bienvenidos a Krispy Cream, ¿qué van
v an a querer? —Pregunta con voz alegre.
Yoongi me apunta con su barbilla preguntándome qué querré. Mis ojos vagan
rápidamente por las vitrinas de las donas y el café.

— Voy a querer una dona de chocolate y un capuchino ligero, por favor.


— ¿Será con promoción? —Pregunta él.
— Sí. —Habla esta vez Yoongi.
— De acuerdo. —El chico taclea unas cosas en la máquina frente a él. — ¿Usted qué
va a querer?
—  Oh... —Yoongi observa las donas unos segundos. —Una glaseada y un
americano.
El chico asiento y le informa a la chica de los dos cafés, ella asiente y comienza a
prepararlos rápidamente.
— En unos Minutos estarán sus cafés, si gustan pueden esperar en la sala. —Informa
el chico.
— Gracias. —Asiento y me voy a sentar con Yoongi frente a mí.
Él observa rápidamente el entorno y abulta su mejilla con su lengua. Le observo
divertido ya que luce completamente adorable así.
— Así que. —Yoongi me observa. — ¿Me vas a decir qué juegos trajiste?
Lo observo, él me sonríe suavemente, aunque sé que esa sonrisa guarda cosas muy
enfermas en su interior. Me remuevo un poco en mi asiento pensando en qué
contestar.
— Bueno... —Comienzo pero inmediatamente me trabo. —Bueno, yo...
— No te preocupes. —Él vuelve a sonreír. —Yo si traje muchos.
Lo observo en silencio, unas pequeñas punzadas en mi espalda me indican que un
escalofrío está a punto de recorrerla. Trago saliva.
— ¿Sí? —Pregunto. — ¿Qué trajiste?
— En la noche vas a verlo. —Contesta él tranquilamente.
— ¿Con tu madre cerca? —Frunzo mi nariz.
Yoongi comienza a reír, ¿y ahora
a hora qué estupidez dije?
— A este punto Jimin, me da gracia que sigas pensando así. —Contesta divertido.
—Está más claro que convencí a mi madre de que tú y yo durmiéramos solos en una
recámara y ella en otra.

Mis mejillas se tornan rojas inmediatamente sin saber exactamente qué contestar. Le
agradezco al cielo cuando el chico nos llama para entregarnos nuestros cafés,
cortando finalmente aquella conversación.

Los recogemos
nuestro y nuevamente
café y comemos aquel
mientras silencioMin
la señora se devora
instala sobre nosotros.
un sándwich de Bebemos
jamón y
queso con un jugo de naranja. El tiempo pasa rápido y cuando menos me lo espero,
ya estoy escuchando las indicaciones de las azafatas.
Comienzo a subir y a bajar mi pierna rápidamente mostrando ansiedad. Para
terminar de joder el asunto, me encuentro junto a la ventana, Yoongi junto a mí y la
señora Min dando al pasillo. Yoongi coloca su mano en mi rodilla.
— Tranquilízate. —Me dice con voz algo agresiva. —Me pones los pelos de punta
viéndote así.

— Lo sé, lo siento. —Me excuso rápidamente. —No soy fanático de los aviones.
Yoongi me observa formando una "o" con sus labios y vuelve la vista al frente. Me
concentro en mis pies, aferrándome agresivamente al sillón cuando el avión se
mueve y va más rápido, impulsándonos hacia atrás.
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda y más mierda.
Cierro mis ojos con fuerza al sentir que despegamos y mis oídos comienzan a
taparse. Trato de regularizar mi respiración, abriendo poco a poco los ojos y
atreviéndome a ver por la ventana las casas volverse diminutas, pequeñas, tan
pequeñas como si fueran de juguete.
 Juro sentirme desmayar ahí mismo.
En mi vida vuelvo a subirme a un avión.

El clima en California es bastante agradable, parece que al final si vamos a quedarnos


en un hotel con vista al mar. Una extraña emoción se coloca en mí ya que nunca
antes he visto el mar, solo en fotos probablemente, pero ahora lo vería con mis
propios ojos.

El calor me sofoca un poco, me quito mi sudadera quedando en una camisa blanca


de mangas cortas y bermudas. Respiro profundo, huele a mariscos y a sudor, pero
no es desagradable en lo absoluto. Es como una cocina, así lo siento. Siento mi nariz
picar, acostumbrándose a aquella nueva atmósfera caliente, seca y playera. Me
encanta.
Recogemos nuestras maletas, mi felicidad no puedo ocultarla. Mis ojos vagan por
cada rincón del paisaje una vez en el auto. Me aferro
af erro a la ventana y suelto un chillido
de emoción al ver el enorme manto azul que se pierde en el horizonte, lejos, muy
lejos. ¡Es enorme! ¡Hasta tiene destellos dorados debido al sol!
— ¿Nunca antes habías ido al mar? —Me pregunta Yoongi quien está a mi costado
mientras su madre está al frente con el chofer.
— Nunca. —Niego con la cabeza y vuelvo a dirigir la vista a mi ventana. — Pero es
hermoso...
— Lo es. —Contesta Yoongi. —Pero no la gran cosa.
Ruedo los ojos y me acomodo en el asiento trasero. Observo a Yoongi con un
pequeño puchero.
— Es fácil para ti decirlo, seguramente has venido muchas veces. —Me cruzo de
 brazos.
—  No te lo negaré. —  Confiesa. —El problema no es en sí el mar, es la gente.
Demasiado turismo, es asfixiante. Si fuera una isla desierta probablemente estaría
más contento.
El mar ha desaparecido, ahora quedando detrás de nosotros. Suelto un suspiro y
observo mis blancas piernas, pensando en que quizás un poco de bronceado no les
vendría mal.
Y finalmente llegamos.
El check-in se vuelve algo infernal para mí. Lo único que quiero es ponerme un traje
de baño y correr a las piscinas o el mar. Logro verlo a un par de metros de mí, la
 blanca arena, las grandes palmeras, el cálido viento rozando mi piel.
— Bien chicos, aquí les va la metodología.
—Habla la madre de Yoongi dirigiéndose finalmente hacia nosotros. — Esta es la
llave de su cuarto, son dos. No vayan a perderlas. —Nos las entrega y ambos la

agarramos al mismo tiempo. — No estaré encima de ustedes, ya están grandes. Solo
les pido no salir del área del hotel, ¿comprendido?
— De acuerdo. —Contestamos.

— Nos reuniremos todos los días a las ocho de la noche en el hall para ir a cenar
 juntos. —Explica. — Los quiero bañados y arreglados
arreg lados siempre.
— De acuerdo. —Esta vez yo contesto
co ntesto con una suave risa.
—  Diviértanse, disfruten. —La señora Min sonríe y voltea a ver a Yoongi. —
Cualquier cosa me mandas un mensaje, las maletas ya están
e stán en su cuarto.
— Vale. —Yoongi me observa. — ¿Vamos?
Asiento emocionado y le agradezco nuevamente a la señora Min, ella me contesta
que con mucho cariño y deja irnos. Seguimos los letreros de las habitaciones,
subiendo escaleras y pasando cerca de las piscinas. Llegamos a un pasillo y nos
detenemos frente a la puerta 188. Yoongi toma la tarjeta y la pasa por una abertura,
la luz se vuelve verde y él abre la puerta.
Ingresamos a la habitación y mis ojos se abren más de lo ya están. Hay dos camas
matrimoniales en cada esquina, divididas por una mesa de noche con una lámpara
y canasta de frutas. Los colores son blancos y azul cielo, una pantalla está enfrente,
 botellas de agua
ag ua en la mesa de vidrio colocada abajo y muchos folletos de turismo.
Veo nuestras maletas colocadas cuidadosamente cerca de la entrada, rozando con
una puerta que supongo, es el baño.

— Es... lujoso. —Admito viendo fascinado el entorno. — Hermoso.


Avanzo a nuestra terraza y abro las puertas, sintiendo nuevamente el golpe caluroso
azotarme. Mis ojos brillan al ver el mar frente a nosotros, perdiéndose en su hermoso
infinito. Sonrío, definitivamente valió la pena subirse a un avión y venir acá.
— ¿Ya terminaste de emocionarte? —Pregunta Yoongi detrás de mí.
Me volteo viéndolo con su típica mala cara. Me acerco a él cerrando la puerta detrás
de mí y avanzando a mis maletas.
—  Déjame emocionarme. —Reclamo mientras abro mi maleta y observo la cama
libre que está junto a la terraza. — Nunca antes había estado en la playa o en un
lugar así.
— Estás siendo muy escandaloso. —Contesta él de mala gana.

Qué ganas de darle ahora sí una buena golpiza, pero me limito a bufar y a guardar
parte de mis cosas. Saco lo principal como cepillos, loción, desodorante y otras cosas
que voy a dejar en el baño que también es gigante. Tiene una tina tipo jacuzzi que
suplique que entre, quizás lo haga más en la noche. Salgo del baño con una sonrisa
pero ésta se esfuma y un fuerte sonrojo se apodera de mis mejillas. Yoongi se
encuentra sin camisa, bajando el cierre de sus pantalones y ya descalzo. Trago duro
ya que es la primera vez que lo veo semi-desnudo y aquello me da una buena vista
de los músculos que comienzan a formarse en sus brazos. No son abismales, pero al
menos remarca las venas que se comienzan a formar. Me siento babear.
— ¿Disfrutando la vista? —Pregunta él dejando su pantalón a medio desabrochar y
observándome con una ladina sonrisa.
— ¿Qué? No, no, no... Solo estoy buscando mí... mi traje de baño. —Rápidamente
me dirijo al armario y cojo unos shorts naranjas con blanco. Lo tomo y me dirijo al
 baño pero Yoongi en un segundo ssee coloca frente a mí y cierra el baño Alzo una cceja
eja
y lo observo confundido. — ¿Qué haces?
— ¿No planearás cambiarte en el baño, cierto? —Pregunta jalándome un poco del
 brazo para llevarme al centro de la habitación.
— Y-yo... — Pero las palabras apenas salen de mi boca.
— Oh, no muñeco. —Yoongi desliza sus manos al borde de mi camisa tensándome
completamente. — Te voy a querer cerca de mí toda esta semana y estando en este
cuarto, te quiero desnudo.

Mis mejillas
mi nuca y mise tiñen de rojose
respiración y un nudopesada,
vuelve se instala en mique
siento garganta. Un cosquilleo
me aprietan azot
azota
el pecho. Laa
vergüenza y la excitación pican mi cuerpo y mente. Relamo mis labios antes de
finalmente contestar.
— ¿Desnudo? —Repito como si hubiera escuchado mal, pero el mensaje queda más
que claro.
—  En estas paredes tú estarás desnudo, sin ni una prenda encima. —Repite
comenzando a acercarse a mí intimidante. — Quiero ver tu hermoso cuerpo, ¿tan
malo es eso? Yo puedo también estar desnudo si así lo deseas.
Siento el borde de la cama en mis talones, una alarma comienza a sonar en mi cabeza
pero es demasiado tarde, Yoongi ya me ha empujado a la cama.

— Aunque conociendo la sucia mente que te cargas,


c argas, ya lo debiste haber imaginado.
—Susurra con lascivia colocándose sobre mí. — ¿Me equivoco?
— Quizás solo una vez llegué a imaginarlo... —Confieso sintiendo al aire volverse

más pesado debido a la corta distancia entre nosotros.


Yoongi sonríe satisfecho y finalmente se aparta, dejándome respirar nuevamente.
Me reincorporo en la cama viéndolo quitarse los pantalones, dejándolo solamente
en un bóxer negro. Espero ansioso que retire la prenda, pero solo toma unos shorts
cafés que se coloca con calma.
— ¿No usarás traje de baño? —Pregunto.
— En la noche. —Contesta. —Cuando no haya tanta gente ni tanto sol.
— Te lo tomas muy en serio.

Yoongi no contesta, deja su teléfono de costado y agarra una toalla.


— Disfruta el día, grita, ríe, sé feliz. —Me habla mientras se dirige a la puerta. — 
Iremos a cenar con mi madre y al regresar...
Mantiene un largo silencio que me hace estremecer. Una sonrisa se dibuja en su
rostro dándome a entender perfectamente el mensaje.
— Los juegos están en la maleta negra. —Me insinúa antes de salir de la habitación.
Me mantengo en mi lugar sin saber qué hacer, pero Yoongi me conoce, ya sabe que
revisaré la maleta. No se equivoca.

Mis pies se mueven automáticamente a la maleta negra oculta entre todas las cosas.
La tomo y con facilidad logro jalarla fuera, colocándola en mi cama con la respiración
re spiración
corta. Dirijo mis manos al cierre y la abro, encontrándome con productos de higiene
personal. Alzo una ceja y comienzo a sacar las cosas hasta que veo el fondo.
Observo nuevamente las cosas, tomándolas entre mis manos y alzando una ceja al
percatarme que Yoongi ya tiene sus cosas de higiene personal en el baño. Vuelvo la
vista a los nuevos productos y agarro el
e l shampoo, abriéndolo y aspirando el oolor.
lor.
Al no captar nada, vierto un poco de la sustancia en mis manos, abriendo los ojos al
ver algo transparente caer en la palma de mi mano. Es baboso, con un pequeño olor
a menta. Mi mandíbula cae a mis pies y un escalofrío azota mi entrepierna, creo
saber qué es. Lo tapo y con manos ansiosas reviso ahora el acondicionador, pero

ningún líquido sale. Lo destapo y agito, dejando que unas envolturas de colores
salgan caigan sobre la colcha.
Ahora sí me siento morir y enrojecer brutalmente al percatarme que son aquellas

envolturas de colores con imágenes de frutas ene n la parte de adelante.


Sintiendo ahora sí el calor apoderarse de mi cuerpo tomo el cepillo de dientes. No
parece haber nada hasta que veo una fina línea que lo rodea,
rode a, dividiéndolo a la mitad.
Agarro la parte superior del cepillo y tiro suavemente, desprendiéndolo y dejando
a la vista un hermoso filo a unos centímetros de mi rostro. Yoongi está loco.
Definitivamente está loco. ¡¿Cómo hizo todo esto?!
Veo las demás cosas, percatándome que los antifaces no son algo que debería ir en
la bolsa de higiene personal. La cinta adhesiva tampoco...
Si hay un hombre allá arriba que todo lo ve, lamento informarle que no me tendrá
en su famoso paraíso.
...No después de esta noche.
 

|29

― ¿Una piña colada? ― Pregunta el amable chico frente a mí.


mí.  
― Oh no, estoy bien, gracias. ― Le sonrío retirando mis anteojos de sol.
sol.  
― No se preocupe, se lo manda un chico. ― El esboza una sonrisa. 
sonrisa.  
― ¿Ah? ― Observo rápidamente el entorno y vio al mesero. ― ¿Seguro que no es
una equivocación?
― No, lo recuerdo claro; "quiero que le lleve esa piña colada al hermoso rubio de
traje naranja y gafas de
d e sol que se encuentra junto a las palmeras". ― Contesta
haciendo una imitación de un chico con voz un poco más grave que la de él.
― Oh... ― Mis mejillas se tiñen de rojo y lo tomo con timidez. ― G
G-gracias.
-gracias.
Él sonríe y se aleja. Observo la bebida que tiene un lindo paraguas azul colocado en
una parte del vaso y una cereza. Le doy un sorbo al popote y una sonrisa se dibuja
en mi rostro; esta rico.
Vuelvo a ver el entorno buscando a alguien, pero no parece haber indicaciones del
extraño admirador que me manda piñas coladas. Alzo mis hombros y me recuesto
nuevamente dándole pequeños tragos a mi bebida y leyendo aquel libro que decidí
traerme. Leo y leo varios capítulos hasta que finalmente me canso y me entran
e ntran ganas
de ir finalmente al mar, parece que ya me siento listo.

Deposito
la miradaeldelibro juntochicas
algunas a misycosas
chicosy me
quequito
estánlapor
camisa
ahí. Ablanca que traía,yatrayendo
torso desnudo sandalias
cafés comienzo a avanzar, peinando repetidas veces mi cabello hacia atrás hasta
llegar a la arena.
Comienzo a caminar sobre ella, sorprendiéndome de lo suave y caliente que está.
Era como caminar sobre plumas, era más suave y ligera que la tierra y sin duda
agradable. Se desliza por mi piel dejando solamente unos pequeños granos de arena,
me encanta.
Retiro mis sandalias cuando siento la brisa más cálida
cál ida sobre mi rostro y las gaviotas
graznar sobre mi cabeza. Avanzo con lentitud al mar, mis ojos fijos en aquellas olas
que se forman y la espuma que las acompañan.

El agua toca la punta de mis pies y después retrocede, creando un sonido peculiar
que me relaja. Sigo avanzando hasta sentir el agua en mis tobillos y allí finalmente
me siento perder, estoy a punto de correr más profundo pero unas manos sobre mi
cadera me detienen.
Pego un brinco y observo a través de mi hombro a un chico de cabello blanco y
terriblemente masculino viéndome con una sonrisa. Sus manos lentamente se
separan de mi cuerpo y se coloca junto a mí.
― Lo siento, no quería asustarte. ― Comenta. ― Pero si fuera tú, esperaría
esperaría a que la
marea bajara un poco antes de meterme al agua.
Observo las grandes olas formándose frente a mí.
― ¿Y en cuánto tiempo será eso? ― Pregunto. 
Pregunto.  
― Yo creo que en un par de horas. ― Comenta él viendo el mar. ― Mientras puedes
estar en la piscina o seguir tomando el
e l sol.
Alzo ambas cejas viéndolo con una sonrisa.
― ¿Qué? ― Pregunta. ― ¿Quieres otra piña colada para eso? 
eso? 
― Así que fuiste tú... ― Comento con otra sonrisa. 
sonrisa.  
― ¿Preferías un clamato? También puedo darte uno.
uno.  
Finalmente me suelto a reír y ambos comenzamos a caminar hacia la piscina.
― Dime Peter. ― Me dice con una coqueta sonrisa. ― ¿Cuál es tu nombre? 
nombre?  
― Jimin. ― Contesto. ― Mucho gusto Peter. 
Peter. 
― ¿De vacaciones acá? ―Pregunta. 
―Pregunta.  
― Sí, con un amigo. ― Muerdo un poco mis labios. ― ¿Tú? 
¿Tú?  
― Familiar. ― Comento él sonriendo. ― ¿Eres de California?
California?  
― No, Oregón. ― Me siento para meter mis
m is pies en el agua que está caliente. ― ¿T
¿Tú?
ú?  
― Washington. Somos vecinos. ― Bromea. 
Bromea. 
― Me di cuenta. 
cuenta. 
Finalmente ambos nos dejamos caer al agua, yo me sumerjo por completo e
inmediatamente salgo a tomar agua, lanzando mi cabello hacia atrás en un rápido

movimiento y viendo a Peter con una sonrisa. Él me analiza con ojos


ojo s profundos antes
de sonreír.
― Eres muy lindo. ― Comenta. ― Desde que te
t e vi pasar captaste mi atención
atención..

No puedo evitar ruborizarme un poco y bajar la mirada al agua. Río nervioso antes
de volver a verlo.
― ¿Sí? ― Pregunto bromista. ― Entonces tienes un excelente gusto. 
gusto.  
― Oh, claro que lo tengo. ― Me sigue el juego riendo. 
riendo.  
Ambos bromeamos durante largo rato, platicando nuevamente acerca de nuestras
vidas. Él acababa de entrar a la Universidad allá en Washington, antes vivía en
Kansas pero se mudó. Gracias a la beca y al dinero que manda su familia puede vivir
en un departamento, solo, pero parece estar feliz.

Yo no le cuento mucho. Vivo con mi madre en un departamento en Oregón, estoy


estudiando mi último año escolar y aún no sé qué quiero estudiar. Quizás medicina.
― Entonces eres tranquilo. ― Ríe. 
Ríe. 
― Podría decirse. ― Alzo mis hombros. 
hombros.  
Ya nos encontramos sentados en una mesa debajo de unas palmeras conversando
tranquilamente. El sol del atardecer es increíblemente fuerte, me arrepiento de no
haberme puesto acondicionador en la mañana. Estaba demasiado tocado por las
palabras de Yoongi que apenas pude percatarme de...

Un momento...
¿Dónde está Yoongi?
― Tus ojos revelan otra cosa. ― Dice Peter con sonrisa algo traviesa viéndome
fijamente.
Parpadeo repetidas veces volviendo a concentrarme en mi conversación con Peter.
Analizó rápidamente lo que acaba de decir y alzo un poco mi ceja.
― ¿Mis ojos? ― Repito. ¿Qué tienen? 
tienen?  
Peter parece dudar un poco, pero no me quita la mirada de encima. Me concentro
en sus ojos, sintiendo como me analiza, casi perforando mi alma sin piedad alguna,
desesperado por descubrir los oscuros secretos que guardo.

― Hay algo... ― Explica sin dejar de mirarme. ― No sé cómo explicarlo, tus ojos
parecen brillar. Pero es un brillo oscuro, como un deseo peligroso. Como cuando ves
algo que está mal pero a ti te excita la idea... es un brillo... extraño.

Sonrío apenas, la imagen de Yoongi atraviesa mi mente.


― Es como si ocultaras algo o invitaras al peligro. ― Prosigue cada vez más atento.
― Veo a tus ojos y huele a peligro, a que quizás me arrepienta pero quiero saber. Es
un brillo provocativo, pero algo me dice que está mal.
Nunca antes me habían dicho algo como eso y no sé cómo sentirme al respecto. Bajo
la mirada para desconectarla con Peter y observo detrás de él, abriendo mucho mis
ojos y sintiendo mi respiración cortarse al ver a Yoongi apoyado una pared
viéndome fijamente.
Peter voltea pero yo rápidamente desvío la mirada maldiciéndome por dentro. Él
voltea a verme nuevamente.
― ¿Todo bien? Pareciera que hubieses visto un fantasma. ― Pregunta preocupado.
preocupado.  
― Sí, lo siento, todo bien. ― Sonrío para tranquilizarme. ― Lo siento, ¿tienes la
hora?
― Van a dar las siete. ― Él observa su reloj. 
reloj.  
― ¿Qué? ― Abro mucho mis ojos sin poder creer lo rápido que pasó el 
el   tiempo. ―
Oh, rayos. Debo irme, lo siento, ¿podemos vernos luego?
Peter parece algo desconcertado por mi cambio de actitud, pero la mirada de Yoongi
me comienza a enchinar la piel, y no de forma positiva.
― Claro, mi habitación es la 302, puedes pasar cuando quieras. ― Me dice. ― ¿Te
veo más noche?
― Mañana, te veo acá a las doce. ― Comienzo a retroceder. 
retroceder. 
― De acuerdo. 
acuerdo. 
Observó rápidamente hacia donde estaba Yoongi pero él ha desaparecido. Tragó
saliva pesadamente y corro por mis cosas, acto seguido casi a tropezones comienzo
a subir las escaleras para llegar a la habitación. Coloco las cosas en mi hombro y
palpo la pequeña maleta para sacar la llave del cuarto y entro rápidamente, cerrando
la puerta de golpe detrás de mí y apoyándome en ella.

Respira Jimin, respira.


Mierda, de acuerdo... Yoongi me ha visto con Peter, no lucía feliz. ¿Desde hace
cuánto nos observaba? Oh por favor, que no haya sido desde la playa porque si no

hay estoy
cuando muerto.alNo,
entramos lo hubieraélvisto.
restaurante ¿Laera
nos vio, e piscina? No,tranquilo
ra un lugar mucha gente. Seguramente
Sí... veamos... ¿hay
algo que pudo haberlo hecho enfadar? No, no creo. ¡Oh, tiempo! ¡Las miradas! No,
nada que ver... ¿o sí? A menos que...
― Finalmente llegaste. 
llegaste. 
Suelto una grosería al sentir mi alma ser arrancada debido al susto. Llevó mis manos
al pecho para sentir mi corazón bombeando con fuerza, no sé si sentirme peor al ver
que Yoongi está acostado en la cama con un libro que había traído. Lo baja y me
observa fijamente.

― ¿Disfrutando la playa? ― Pregunta dejando el libro de lado y levantándose de la


cama.
― E-eso
E -eso c-creo.
c-creo. ― Mi sangre se hiela cuando lo veo acercarse a mí desprendiendo
peligro con la mirada.
― Llegas a tiempo. ― Se detiene a la altura del baño y abre la puerta. ― Tenemos
una hora, entra.
No titubeo e inmediatamente entro al baño, pero me quedo confundido al ver a
Yoongi entrar detrás de mí y cerrar la puerta. Trago duro y su mirada cambia
completamente, retrocedo bruscamente, resbalando y en un afán de tomar
equilibrio, termino dentro de la regadera, cayendo bruscamente al suelo.
Mis ojos se abren con terror al ver el cuchillo que Yoongi porta a la mano y la forma
en la cual se comienza a acercar a mí. Inmediatamente me levanto, apoyándome en
la fría pared pero no tengo a donde ir. La puerta de la regadera se encuentra
 bloqueada por Yoongi así
así que solo retrocedo hasta la otra esqui
esquina,
na, golpeando contra
la pared transparente.
― ¿Tienes miedo? ― Pregunta él. 
él.  
Dirige su mano libre a la regadera y el agua helada sale, golpeándome
go lpeándome directamente
al cuerpoir,y elparte
a donde aguadel rostro.
helada meSuelto
sigueun chillido y me muevo, pero no hay realmente
golpeando.

― Espera Yoongi... ¡Espera! ― Grito casi aterrorizado cuando él finalmente ingresa,


quitándose la camisa y permitiéndome ver nuevamente su torso desnudo. ― P- P-
puedo explicarlo.

― ¿Explicar
comienzo qué? ―
a tiritar. NoPregunta él fríamente,
sé si de frío me―siento
o de miedo.
m iedo. estremecer
No hay nada quée explicar.
inevitablemente
Estabas
con otro chico, no hay nada más que decir.
― Y-
Y-yo... ― Me percato que trae un traje de baño color negro. ¿Entonces si fue a la
piscina o a la playa? ¡Mierda, concéntrate, tiene un ccuchillo
uchillo a la mano! ― Solo es un
amigo, n-no...
― Sé que solo es un amigo. ― Sonríe falsamente. ― Pero sé diferenciar las
intenciones de una amigo a un amante.
― ¿Qué? ― Pregunto acercándome un poco a él, mi ropa se encuentra
completamente mojada al igual que mi camisa, mi abdomen se marca a través de la
ropa.
Yoongi cierra la puerta y sigue acercándose a mí, el agua le cae en la espalda así que
ya no la siento más. Mi respiración se vuelve pesada al ver el cuchillo alzarse,
quedando en mi barbilla y obligándome a levantar la mirada.
Abro mis labios para respirar al sentir sus dedos subir por mi pecho hasta detenerse
en mis duros pezones que se transparentan a través de la camisa. Yoongi baja el
cuchillo y me avienta con fuerza, provocando que choque nuevamente contra la
pared en un grito. Me toma posesivamente de los labios, introduciendo por
completo su lengua en mi cavidad bucal sin permiso alguno. Gimo y trato de
empujarlo pero no puedo, es demasiado fuerte.
Siento sus labios, sus malditos labios ardientes sobre los míos, saboreándome.
Lentamente me dejo caer, deslizando suavemente mis manos por su pecho hasta su
espalda baja y allí lo aferro más a mí. Lo siento enloquecer ya que me aprieta contra
la pared, nuestras pelvis chocan y nuestras bocas se buscan desesperadamente.
"Crash"
Pego un brinco y Yoongi se separa de mí con una sonrisa. Bajo la mirada viendo el
 borde de mi camisa blanca rota y el cuchillo reposando cerca de ella.
― ¡Mi camisa! ― Gritó. 
Gritó. 

Yoongi la arranca en un rápido movimiento haciéndome gritar. La abre con fuerza


con ambas manos, dejando por completo mi pecho al descubierto sin pudor alguno.
Se agacha y con su lengua y labios comienza a chupar mi zona púbica, ahogo un
grito y me tenso, llevando mis manos a su cabellera. Mi respiración falla.
El agua fría choca contra mi pecho, pero su ardiente lengua comienza a succionar mi
piel con agresividad, mordiendo, besando, lamiendo, subiendo de poco en poco. Es
un mareo de sensaciones y emociones... no puedo pensar ni concentrarme en otra
cosa que no sea aquello.
― Yoongi... ― Suspiro mordiendo mis labios. Es un jadeo inevitable, siento toda mi
piel enchinarse, respondiendo rápidamente al estímulo que me propaga.
Sube su lengua, lame mi estómago, pecho, clavícula. Sube al cuello y se detiene en
mi barbilla, tiemblo de placer, cerrando mis ojos y suplicando por más, pero él se
separa.
― Eso fue para comenzar. ―Sonríe alejándose. ― Con esto será más que suficiente
por ahora.
Bajo la mirada a mi abdomen, encontrándolo lleno de manchas rojizas y chupetones
cuidadosamente propagados forman una "Y". Me siento enloquecer y chillo agudo.
― ¡No, mierda! ¡¿Qué hiciste?! ― Exclamo horrorizado. 
horrorizado.  
Me observa a través de su hombro antes de sonreír.
― Solo defiendo lo que es mío... 
mío... 
Y tras esa simple frase sale, dejándome con la boca abierta y temblando debajo de
aquel chorro de agua helada.
 

|30

— ¿Ya saben qué van a ordenar, chicos? — Pregunta la señora Min.


Nos encontrábamos finalmente en el restaurante. Los colores rojos, naranjas y cafés
se apoderaban del lugar, dándole un toque tranquilizante con música jazz de fondo,
pero inclusive podría decirse que romántico. Los manteles rojos llegaban hasta el
suelo cubriendo nuestros pies, las servilletas blancas con anillos de oro estaban
colocadas sobre nuestros regazos y varios pares de cubiertos en las esquinas del
plato.
— Yo pediré una ensalada de frutas. — Comento hundiendo mi rostro en la carta
color vino, en un tormentoso intento de no ver a Yoongi quien estaba delante de mí.
— Y una pasta boloñesa.
— ¿Tú Yoongi? — Pregunta su madre viéndolo.
Bajo la carta para cruzar miradas con Yoongi. Él llevaba una camisa negra y unos
 jeans, tenis y por primera vez,
ve z, un arete de plata. Yo portaba una camisa a cuadros
c uadros
 blanca y bermudas cafés al igual que sandalias, fue casi lo primero que pude
ponerme después de tremenda escena en la ducha.
— Carne. — Contesta él profanando duramente mi mirada. — Un buen trozo de
carne, jugoso y caliente esperando por ser devorado por mí.
Mis mejillas arden, inmediatamente bajo la vista a la carta tragando duro. Puedo
sentir la sonrisa de Yoongi aun sin verlo, quiero matarlo, en
e n serio quiero matarlo.
— Vaya, tienes hambre. — Ríe su madre.
Levanto nuevamente la mirada aun ruborizado.
—  Estoy hambriento... —  Respira profundo y aprieta el mantel sin quitarme la
mirada de encima.
Hago una mueca al sentir una pequeña patada debajo de la mesa, Yoongi esboza
una sonrisa. Me concentro en el mesero que ha acercado con nuestras bebidas y nos
pide ordenar.
La señora Min habla por nosotros, yo me mantengo en silencio, sintiendo el pie de
Yoongi pateando suavemente mi pierna. Yo le devuelvo el golpe y sonrío victorioso
por dentro, pero el semblante de él se endurece.

— De acuerdo, yo iré al baño rápidamente, chicos. No se me muevan. — La señora


Min se levanta y nos deja solos con las cartas que son retiradas segundos después.
Trato de buscar otro objeto en el cual enfocar mi atención, viendo ahora la

 burbujeante limonada
subiendo, ahora quecon
chocando se mi
encuentra frente
rodilla. Le clavoalamí. Siento
mirada el élpie
pero estádeobservando
Yoongi ir
su teléfono, como si yo no existiera.
Sube más y patea con dureza, provocando que jadee en voz baja debido al dolor.
Abro un poco las piernas para sobarme pero siento el pie de Yoongi subir de forma
muy suave, rozando apenas mi entrepierna. Pego un brinco y al instante cierro las
piernas, pero eso solo provoca que el pie de Yoongi quede atrapado.
Él quita la mirada de su teléfono y voltea a verme, alza una ceja y trata de zafarse
del agarre de mis piernas, pero mientras más tira, más cosquilleos manda y más
aprieto. Muerdo mis labios y bajo la mirada, apretando mi quijada y re
removiéndome
moviéndome
un poco. Aquello comienza a mandar suaves escalofríos a mi entrepierna y eso
provoca que me altere.
— Ya está, fui a quitarme una pestaña. — La señora Min llega, yo al instante abro
las piernas y Yoongi retira su pie. Ambos nos quedamos en silencio. — A esperar
ahora.
Cuento en silencio los minutos que me quedan de vida, estoy seguro que moriré esta
noche. Espero sin emitir sonido alguno, apenas conversando hasta que llega la
comida. Comemos, esta vez siendo más productivos
pro ductivos en la conversación.

Yoongi come la carne sin apartarme la mirada y aquello comienza a ponerme


nervioso. Lentamente veo la comida ir desapareciendo hasta dejar frente a nosotros
las migajas. La señora Min observa la hora y sonríe.
— Vamos ya a dormir, a menos que quieran hacer algo. Yo me levantaré a las ocho.
— Los tres nos levantamos. — Los acompaño hasta el elevador.
AHORA SÍ MIERDA Y MÁS MIERDA.
NO, NO, NO DE AQUÍ NO SALGO VIVO.
Yoongi me observa y con la mirada me advierte no hacer cualquier tontería. Me pego
apulsa
la señora Miny para
el botón alejarmesonriente.
nos observa de él y lentamente avanzamos a los elevadores. Ella

— Descansen. — Soba mi mejilla y le sonríe a Yoongi. — Cualquier cosa...

— Te mando mensaje. —Interrumpe Yoongi.


— Gracias. — La señora Min sonríe. — Nos vemos mañana, hablaré a la casa para
ver cómo van.

Asentimos y la vemos desaparecer. Mi sangre se hiela dos segundos después y para


terminar la sentencia de muerte, el "ping" del elevador suena dando a entender que
ya llegó.
— Después de ti. — Dice Yoongi una vez que las puertas se abren.
Apenas doy un paso cuando Yoongi me avienta dentro y aprieta el botón para cerrar
la puerta. Ruego para que alguien venga, pero las puertas se cierran frente
fr ente a nosotros
dejándonos solos. Respiro pesadamente cuando Yoongi lentamente se acerca a mí,
colocándose detrás de mí y sobando mis brazos, hundiendo su rostro en mi cuello
provocando un cosquilleo.
— Hueles tan bien... — Susurra ronco, su voz suena perdida en el deseo y en la
locura. — Me enloquece más de lo que ya estoy saber que impregnaré tu fragancia
en mi piel toda la noche. Serás mío... — Sus manos me toman de la cintura, pero yo
permanezco helado ante su tacto, sin saber cómo reaccionar. —Finalmente serás
mío...
 Jadeo cuando muerde salvajemente mi cuello sin preverme de aquello, arqueo mi
espalda y él inmediatamente me toma de ambas muñecas. Muerde de nuevo, las
puertas se abren y él me empuja hacia afuera, atacando mis labios en una pasión
descontrolada que me toma completamente de sorpresa.
A tropezones nos dirigimos a la recámara, cruzando todo el pasillo sin despegarnos
mientras él me devora la boca. Tengo la impresión de que me está comiendo vivo,
nunca lo había visto actuar así, como una bestia hambrienta devorando gustoso a su
presa.
— Yoongi... — Hablo apenas. — Mmh.
Sus labios vuelven a tomarme y en un movimiento seco me estrella contra la puerta
del cuarto. Sin dejar de besarme busca la llave en sus pantalones y la desliza,
abriendo la puerta con su mano libre.
Me arranca
dentro de la un gemidoycuando
habitación cierra lasepuerta,
separapor
de primera
mí mordiendo mi labio,el me
vez, colocando empuja
seguro.

Mi respiración es agitada y mis labios están hinchados y rojizos. Yoongi lentamente


voltea y su mirada cambia. Una sádica sonrisa se ilumina en su rostro y sus ojos se
oscurecen de deseo, yo comienzo a retroceder cuando él avanza. Parece una pantera,
elegante, agresivo, penetrante.
— ¿Tienes miedo? — Pregunta acercándose a mí, pasando sus dedos por
po r la mesa de
cristal y agarrando el cuchillo.
— No. — Contesto sintiendo la adrenalina enchinar mi piel.
— ¿No? — Repite.
Ya no sé qué contestar, él sigue sonriendo y se acerca veloz a mí, empujándome a la
cama pero él quedando de pie frente a ella.
— Deberías. — Susurra, nuevamente aquel brillo enfermizo se forma en sus ojos. — 
Podría matarte fácilmente durante el acto.
Ahora siento mi corazón acelerarse nuevamente.
— Podría fácilmente cortarte la garganta mientras te penetro. — Su voz suena cada
vez más ronca. —  Podrías desangrarte lentamente mientras te hago mío,
embriagado del olor de tu sangre perforando mis fosas nasales, lamer tu cuerpo
 bañado en tinta roja...
Él comienza a inclinarse sobre la cama a lo que yo retrocedo. Coloca el cuchillo en
sus labios y tira de mis tobillos con fuerza. Mis piernas quedan a sus costados y
finalmente me siento enloquecer cuando sonríe. Una sonrisa tan enferma como lo
que estaba a punto de hacer, tan enfermo como la mente que se carga y tan enfermo
como yo al aceptar aquello.
— Tienes miedo. — Retira el cuchillo de su boca y juega con él frente a mi rostro,
trago saliva y tiemblo debajo de él. —  ¿Qué pasa si tiro esto? ¿Se clavará en tus
 bonitos ojos?
— Yoongi detente... — Mis ojos observan con temor el
e l filoso objeto frente a mí.
— ¡Oh, cuidado! — Finge que se le resbala de las manos haciéndome gritar. — Solo
 juego, no dejaría marcas tan obvias.
Se lleva el índice a los labios y baja la mirada nuevamente.
— ¿Qué habías dicho? — Repite sonriendo lentamente. — ¿Que te hiciera marcas en
lugares menos visibles?

— N-no, y-yo m-me refiero a-a — Hablo en vano, Yoongi coloca el cuchillo en mis
labios haciéndome callar.
— No te pedí que hablaras. — Desliza el filo por mi pecho hasta detenerse en mi

zona púbica. — ¿Te gustarían aquí?


Pasa el filo por mi entrepierna y me siento perder. Jadeo inevitablemente.
— Jimin se excita con cosas filosas. — Se burla. — Entonces vamos a hacerte unos
 buenos cortes. ¿Quieres que haga cortes aquí?
Gimo cuando sus labios vuelven a atraparme, enredándose con mi cuerpo. Me aferro
a su espalda y me dejo enloquecer con él, permitiendo que nuestras lenguas
rápidamente en contacto en una batalla infernal. Yoongi lleva sus manos a mi camisa
y comienza a desabrochar botón por botón.
Sus besos agresivos se zafan de mis labios y muerden ambos lados de mi cuello
provocando que arquee mi espalda despegándola de la cama. Siento el bulto
creciente entre sus piernas y aquello provoca que jadee más de lo que ya hago. Zafa
el último botón de mi camisa y con sumo desespero la abre, atacando mis pezones
con fuertes besos y chupetones. Gimo en modo respuesta y me aferro a él.
Toma el cuchillo y suelto un grito al sentir que lo pasa velozmente sobre mi piel.
— ¡Ah! — Grito y bajo la mirada viendo el fino hilo rojo que comienza a formarse.
— ¡Yoongi!
Él observa la sangre y se inclina para lamerla. Me estremezco al sentir su tibia y
húmeda lengua contra mi sensible piel, quitando todo rastro de sangre que salga.
Succiona haciéndome jadear de dolor y apretar mis puños, agarra nuevamente el
cuchillo y dirige una mano a mi pantalón.
— ¡Ngh! — Me remuevo cuando siento que baja el cierre y sin perder nada de ttiempo
iempo
retira mis pantalones. — ¡No, espera!
Desprende toda mi ropa, dejándome únicamente en ropa interior. Me siento arder y
apenas trato de cubrirme, él me toma, y sin cuidado, me da la vuelta para
pa ra que quede
 boca abajo. Suelto el aire pesadamente al sentir que se acerca y espero atento su
próximo movimiento.
— ¿Qué...? ¡Oh dios! — Grito al sentir que se coloca de rodillas junto a mí y besa mis
hombros, mordiendo de forma agresiva. — ¡Y-Yoongi s-sé más suave!

Muerde rítmicamente, tirando mi piel y llevando escalofríos por todo mi cuerpo.


Lleva la punta de su cuchillo y comienza a bajarlo por el centro de mi espalda,
sacudiéndome violentamente debido a las cosquillas y mi cuerpo se hiela. Jadeo de
placer y siento mi miembro endurecerse.
Clava la punta del filo en mis nalgas y pego un brinco. No pasa mucho hasta que lo
siento morder una, provocando que chille y me torno rojo. Me aferro a las sábanas
al sentir que besa sobre la tela y lame.
Siento que amasa mi carne con morbo, tomándola duramente entre sus manos,
masajeando violentamente y enterrando sus dedos. Gimo y trato de voltear pero el
cuchillo me frena, siento sus dedos dirigirse al borde de mi bóxer y tirar. Me sacudo,
pero en menos de un segundo ya me encuentro completamente desnudo frente a él.
—  Y-Yoongi... —  Llamo pero él me toma de la cadera, alzándome para que mis

nalgas
Grito alsequedar
levanten al igual
expuesto que alaélparte
frente inferior
y sentir de mi cuerpo.
mi miembro ——
palpitar.  ¡Dios, no veas!
 ¡Espera, — 
Yoongi
espera!
Grito en vano y me arqueo al sentir sus dientes clavarse en mis glúteos, mordiendo
ferozmente mi piel sin cuidado alguno. Finalmente lo siento calmarse, y aun con la
cabeza hundida en la colcha, siento el frío filo paseándose por mi cuerpo.
— ¿Quieres que succione aquí? — Pregunta con una risa seca sobando mis glúteos.
— ¿Quieres que aquí te marque como mío?
No contesto, hundiendo mis suaves gemidos en las sábanas, sin osar levantar la
mirada. Yoongi se inclina, siento su ropa con mi piel desnuda y aquello me pro
provoca
voca
escalofríos. Siento su aliento cerca de mi cuello.
— Ábrete para mí, muñeco. — Ronronea lamiendo el lóbulo de mi oreja.
Me siento enrojecer, pero obedezco en silencio. Alzo un poco la mirada y suspiro
mientras quedo en cuatro en la cama. Mis mechones rubios caen sobre mi rostro y
mis piernas las siento flaquear. Lo siento rozar mi espalda y lentamente me agacho,
abriendo mis piernas lo más que puedo mientras me deslizo un poco por la cama.
Muerdo mis labios y cierro mis ojos esperando lo que venga...
 

Yoongi pov

Zaz
En un ágil movimiento la palma de mi mano se estrella contra aquella suave y rosada
carne que se encuentra a mi total
to tal disposición. Observo una marca rojiza muy suave
irse formando y Jimin chilla agudo. Claro que eso no lo vio venir.
— ¿Y-Yoongi p-por qué hiciste e-eso? — Tartamudea observándome a través de su
hombro. Oh joder, como me pone cuando me llama por mi nombre con voz
temblorosa.
Le doy otra fuerte nalgada. Su cuerpo pega un brinco y se remueve.
—  ¿Tengo que estarte diciendo por qué hago lo que hago, eh? —  Pregunto
masajeando la zona rojiza y sintiendo mi miembro endurecerse ante la preciosa
imagen. — Hago lo que se me pega la gana y punto.
Zaz
Otra vez vuelvo a estampar, esta vez solo mis dedos para causar más dolor. Jimin

sigue removiéndose
masoquista, sé que tedebajo
encantadeque
mí tey maltrate
le escucho
engemir en voz baja. Oh, mi maldito
la cama...
Pero esta noche será solo una probada de lo que puedo llegar a hacer contigo.
Observo su virgen piel, el deseo de enterrar todo mi cuchillo en él me da vueltas en
la cabeza, (y no solo mi cuchillo), pero debo ser paciente. Si dejo salir todo hoy, es
muy probable que mañana ya no vuelva a verle debido a que tendré que tirar su
cadáver a las olas. Y eso, no estaba en mis planes.
No todavía al menos.
Sigo azotando con fuerza, Jimin gritando cada vez más agudo conforme lo golpeo.
Sin embargo verlo de espaldas comienza a aburrirme, es como si estuviera con
cualquier otra persona y no quiero eso. Lo tomo de la cintura y vuelvo a colocarlo
 boca arriba, viendo sus ojos impregnados de lágrimas.

Excitante... Me vuelve loco aquella mirada de terror cada me observa.


— Abre tus piernas. — Sentencio.
— ¿Qué? — Pregunta abriendo mucho sus ojos.
— ¿Qué? — Repito con voz aguda. — ¡Por una mierda! ¡¿No puedes simplemente
hacer lo que digo?!
Finalmente reacciona y abre sus piernas tornándose completamente rojo. Aprieta
sus manos a sus costados y muerde sus labios. Mi mirada recorre sus duros pezones,
pezo nes,
su apetitoso cuello, la piel blanca que me llama a gritos, la erección que comienza a
formarse en mi pequeño masoquista. Sonrío, sé exactamente qué voy a hacer.
Me bajo de la cama, quedando de pie frente a ella y tiro a Jimin de los muslos,
acercándolo a mí. Mantengo sus piernas abiertas y mis ojos se dirigen a su entrada,
aquella rosada entrada en la que pronto voy a perderme. De tan solo pensarlo puedo
sentirme correr, pero desgraciadamente no soy de ponerme duro con todo. Solo este
pequeño rubio tiene el don de verme y provocarme desearlo con locura.
— ¿Me quieres dentro? — Me burlo rozando por fuera la sensible zona, Jimin se
estremece.
Él asiente casi con vergüenza, viéndome con ojos brillantes de miedo y deseo.
Me dirijo rápidamente a la maleta y tomo el lubricante en mis manos. Conforme la
sustancia transparente se vierte en mis dedos, Jimin abre cada vez más sus ojos y
veo su pene ensancharse más.
Una vez mis dedos perfectamente lubricados, los dirijo a su entrada. Observo el
pequeño hoyo con una sonrisa y froto mis dedos contra él sin introducirlos. Jimin
comienza a respirar por la boca viendo mis manos, mordiendo más fuerte sus labios
o apretando sus dedos. Me inclino un poco para tener una mejor vista y sigo
torturándolo, relamo mis labios y los dirijo a la parte interna de sus muslos,
comenzando a besar suavemente.
— ¡Ah Y-Yoongi! — Grita. — ¡Yoongi p-por favor!
Eso es muñeco... suplica más...
—  ¡Yoongi! — Chilla cuando apenas meto la punta de mi índice. — ¡Por lo que más
quieras...!

Meto bruscamente mi dedo provocando que se ahogue con sus palabras. Siento sus
cálidas paredes engullir perfectamente mi dedo, su hambrienta entrada me succiona
por completo. Lamo mis labios y meto el segundo dedo, Jimin grita má
máss alto.

Comienzo
siento que aJimin
meter
seydilata.
a sacarÉlambos dedos
comienza rítmicamente,
a gemir suave
en voz baja al principio
p rincipio
conforme en lo que
hace pequeños
movimientos, buscando con mis dedos la zona más sensible de mi m i muñeco.
Bingo, conforme sobo comienzo a sentir las consecuencias del estímulo, una
pequeña bolita comienza a ensancharse bajo mi tacto. Los gemidos que emite Jimin
son delirantes, veo sus piernas temblar y tensarse, un rubor natural apoderarse de
su cuerpo y su pene comenzar a endurecerse, creciendo y tornándose más ancho con
el paso de los segundos.
Con mi mano libre agarro el cuchillo y comienzo a hacer pequeñas cortaduras en los

muslos a lo que
directamente conJimin se sacude
su próstata, se ycalla.
me suplica frenar.cortados
Los gemidos Pero cuando rozo nuevamente
y calientes son lo único
que salen de sus lindos labios.
Cuando veo la sangre escurrir me siento sediento. Me aferro a la pierna derecha del
más chico y paso mi lengua, mordiendo y succionando la sangre que se desliza
mientras sigo penetrándolo con mis dedos. Subo, sus gemidos se vuelven más
agudos y constantes. La punta de mi nariz está bastante cerca de sus testículos, y con
todo el morbo del mundo, dejo
de jo sus piernas para succionarlos.
Sé que está muriendo, está muriendo de placer con lo que estoy haciendo. Sin dejar
mi labor abajo lamo nuevamente su escroto, ahora subiendo por toda la base del
pene hasta engullir gustoso su hinchado y brillante glande.
— ¡Mierda! ¡Oh, o-oh!
Comienza a gritar retorciéndose debajo de mí. — ¡M-mierda, mierda, más!
— ¿Con esa boquita comes? — Pregunto sonriente mientras saco mis dedos de su
interior y dejo su erección en paz.
Él se tapa la boca completamente rojo, pero los temblores de su cuerpo me hacen ver
que lo está gozando, y gozando mucho.
— Ven aquí muñeco. — Le llamo.
Él se reincorpora y gatea a mí tímidamente. Retiro finalmente mi camisa y comienzo
co mienzo
a bajar el cierre de mi pantalón. Jimin jadea un poco y se torna aún más rojo cuando

finalmente retiro la molesta tela, dejando libre mi dura erección que se alza frente a
él.
— Todo tuyo muñeco. — Sonrío sin dejar de verlo.
 Jimin balbucea
balbucea pero nnoo escucho
escucho su parloteo. Al ver que no contesto, finalmente toma
su erección entre sus pequeñas y adorables manos
m anos formando una especie de capullo
con sus dedos que rodean toda mi extensión.
Mi glande queda visible en el hoyo que forman sus manos. Él lo observa unos
momentos antes de inclinarse tímidamente y dar una lamida con su tibia lengua.
Gruño en modo respuesta y lanzo un poco mi cabeza hacia atrás, sintiendo mi
respiración lenta y pesada.
 Jimin me observa y durante un segun
segundo
do sus ojos parecen brillar con malicia. Vuelve
a lamer esta vez más lento, pasando la punta por su lengua y succionando
levemente. Levanta la mirada para verme de vez en cuando y lentamente desliza sus
manos más abajo. Va engullendo de poco en poco hasta que lo siento tomar la mitad
y reincorporarse suavemente para tomar aire.
Un hilo de saliva se mantiene conectado con mi glande y sus labios, provocando una
imagen meramente erótica, mejor de las que había soñado o imaginado.
Con su mano esparce un poco su saliva y vuelve a engullir, moviendo su cabeza en
forma de pequeñas olas. Lo escucho atragantarse y jadear y eso solo provoca sienta
mi orgasmo más cercano. Cuando está a punto de volver a meterse mi erección a la
 boca, lo freno. Él vuelve a acostarse sin quitarme la vista de encima.
— De espaldas. — Susurro.
Él me da la espalda y se inclina quedando en cuatro frente a mí. Me inclino sobre él,
sintiendo mi erección restregarse contra su trasero suciamente. Beso su cuello que
se encuentra salado debido al sudor y tomo mi erección entre mis manos. Agarro un
condón ya que al final no quiero terminar en un hospital con una enfermedad.
Aunque lo dudo mucho ya que Jimin es virgen, pero al final es mi pequeño muñeco
y no quiero que caduque antes de tiempo.
Lo tomo firme de los hombros y con un suspiro me dejo entrar en él. Jimin grita y se
aferra a las sábanas jadeando de dolor.
— ¡Sácalo! — Grita. — ¡Sácalo, por el amor de dios sácalo! ¡Duele!

Hago caso omiso y me hundo completamente en él. Amaso nuevamente su trasero


suavemente antes de dar una palmada con ambas manos: una para cada lado.
Maldita sea, si no estuviéramos de viaje tendría todos mis juguetes aquí conmigo...

Por una mierda Yoongi, ve lento. No puedes hacer todo con él en una noche...
 Jadeo ronco al sentir su estrecha entrada al moverme. Es cál
cálido,
ido, apretado, me toma
con facilidad. Jimin jadea nuevamente y me comienzo a mover.
— ¡Ah! — Grita arqueando su espalda y envolviendo la sábana empapada de sur
con sus manos. — ¡M-más r-rápido!
Doy otra fuerte nalgada y él chilla agudo. Con eso le doy a entender que el que tiene
el control soy yo. Comienza a gemir y a mover sus caderas, buscando seguramente
que mi gruesa erección roce con su próstata y sentir mayor placer.
Me acomodo de cierta forma que pueda sentirme mejor y él por instinto también se
mueve, creando una pose perfecta donde me puedo enterrar profundamente en él.
— Mmh. — Puedo apostar que ha cerrado sus ojos, embriagado por el placer que
comienza a sentir, pero no puedo evitar ser algo cruel. Vuelvo a azotarlo.
Zaz
— ¡Yoongi! — Chilla mi nombre agudo, me enloquece.
Tiembla y se hace más hacia atrás, quedando casi sentado mientras lo sigue
embistiendo duramente, cada vez más rápido, cada vez más duro y profundo.

No me engaña,
habitación, le se
él solo encanta
mueveser tomado con
desesperado mí. Sus más.
buscando gritosIncluso
y gemidos
yo he hunden la
dejado de
moverme, veo a Jimin haciéndose de adelante hacia atrás rápidamente, lanzando su
cabeza hacia atrás mientras gime en descontrol.
Sus caderas se mueven con desesperación, hundiéndose cada vez más de mí,
tragando todo hasta que mis testículos chocan con su piel. Se traga todo sin vacilar,
sin pudor alguno. Mis manos lo toman de ambos brazos, tirando hacia atrás para
que él encuentre mejor equilibrio.
 ¡Oh, mierda!  Grita.  ¡Dios, dios, dios!

El sudor se apodera de mi cuerpo, nuestras pieles chocan y un sonido húmedo


envuelve la habitación. Sus heridas parecen volver a sangrar debido a los
movimientos, finos hilos de sangre se escurren por sus muslos y su espalda se

contrae. Lo suelto un pequeño segundo y sin evitarlo, hago otro corte en su espalda.
 Jimin chilla pero sus movimientos se hacen más rápidos y toscos.
— Ha-hazlo de nuevo... — Jadea.
Alzo una ceja y vuelvo a hacer otra herida. Jimin grita incluso más agudo y comienza
a preocuparme de lo que lo escuchen. Sus caderas se mueven salvajemente,
 buscando desesperado su orgasmo que parece intensificarse con cada maldito corte
que le hago.
Oh, mi muñeco sucio...
Paso mis brazos debajo de las suyos aferrándome a él y así tomo el control
nuevamente de las embestidas. Alzo mis caderas, chocando con profundidad.
Nuestras respiraciones agitadas se mezclan y siento las gotas de sangre escurrir por
mi abdomen debido a la cercanía que tengo con el muñeco.
Él voltea, observo sus ojos perdidos en la lujuria. Nuestros labios se juntan con
desespero y el ritmo aumenta haciendo rechinar la cama. Mis jadeos se vuelven
entrecortados al sentir que estoy a punto de llegar. Jimin sin embargo ya
y a ha comenzó
a frotar su mano contra su miembro erecto que choca contra su vientre.
Pienso en detenerlo, pero la imagen de Jimin masturbándose frente a mí es
e s altamente
placentera, así que dejo que juegue con su cuerpo. Se estremece y ahoga el gemido
en mis labios, su entrada se tensa, aprisionando deliciosamente mi pene entre sus
paredes y veo el semen escurrir por toda la erección de Jimin.
Doy otras duras embestidas y finalmente me siento llegar. Ambos caemos en la cama
duramente, yo aún enterrado en Jimin pero manteniendo el equilibro para no caer
sobre él. Observo su espalda empapada de sudor, mezclada con la sangre que se ha
vuelto más clara debido al líquido precedente.
Salgo de él y me agacho para lamer la sangre en su espalda, topándome con el
e l sabor
salado del sudor pero dulce y metálico de la sangre. No es mi combinación favorita,
pero es agradable. Jimin tiene un sabor único.
Él jadea un poco y se voltea para verme. Sus ojos observan mi abdomen con
pequeños rastros rojos y no pierde el tiempo. Me rodea con sus brazos la espalda
 baja para aferrarse y lame el rastro. Levanta la mirada para verme.
— E-es dulce... — Susurra tornándose rojo.
— ¿Te gusta? — Pregunto ladino.

 Jimin asiente un poco.


Bingo.
— Te daré más entonces. — Lo acuesto sobre la cama y retiro el condón para tirarlo
en la basura que se encuentra al lado. — ¿Quieres más?
— ¿Más? — Pregunta él confundido.
Agarro el cuchillo y lo dirijo a mis labios, vacilo un poco hasta que presiono y muevo
delicadamente. Un pequeño ardor de me recorrere corre y Jimin abre sus ojos escandalizado.
— ¡Te abriste el labio! — Exclama.
Sonrío, estirando la piel y provocando que arda como el mismo infierno, pero a mí
me encanta. Me acerco a Jimin y pego mis labios a los suyos, comenzando a besarlo
con intensidad.
Él pega un brinco pero no pasa mucho hasta que deja de pelear. Se
S e relaja enredando
sus piernas en mi cadera y comienza a besarme... succionando suavemente mi labio
inferior para extraer más de aquel líquido carmín que brota de mis labios.
— ¿Te gusta? — Repito separándome un poco.
Los labios de Jimin igualmente se encuentran rojizos, pero incluso así esboza una
pequeña sonrisa.
— Ajam. — Asiente con timidez.
Es más que suficiente para mí y dejo que vuelva a tomar mis labios, él ahora
mordiendo con suavidad y lamiendo para saborearme.
Y así nos perdemos.
En un sucio y caliente beso lleno de dolor
dolo r y sangre.
 

|31

POV 
Jimin POV 

El sol se cola por toda la habitación, abrazando con un color sofocante el ambiente
la habitación. Muerdo mis labios y mis ojos recorren la habitación con terror al ver
la ropa tirada y la cama hecha un completo desastre, apenas puedo cubrir mi
desnudo cuerpo con la esquina de la fina sábana blanca. Observo la terraza
observando el mar a lo lejos, abriéndose como un manto azul perdiéndose lejos, muy
lejos.
Finalmente tomo al valor suficiente para voltear al centro de la cama. Un escalofrío
me recorre al ver a Yoongi profundamente dormido cerca de mí, las manos hundidas
debajo del blanco cojín y su cabello negro cayéndole en descontrol por todo la cara.
Recorro suavemente su cuerpo, observando también su hermosa desnudez que no
provoca nada más ni nada menos que me sonroje.
Aviento la sábana y me levanto tambaleándome un poco mientras trato de coger el
equilibrio de nuevo. Avanzo en completo silencio hasta el baño donde cierro la
puerta y me apoyo en ella sintiendo mi respiración pesada.
— Mierda... — Jadeo al sentir un dolor punzante rodeando mi cadera.
Avanzo al lavabo y lleno mis manos de agua antes de llevarlas a mi rostro y lavarme
perfectamente. Cierro los ojos y tomo la toalla para limpiarme, dejando el objeto
 justo a la altura de mi nariz mientras abro mis ojos con horror y estupefacción.
—  Oh... joder... — Las palabras se deslizan suavemente por mis labios conforme
recorro mi cuerpo.
Sé que podría ser peor, pero no puedo evitar impresionarme. Tengo algunos
moretones color morado en los hombros, algunos rasguños cerca de mis brazos y
unas rojizas manchas cerca de la zona de mi cuello y recorriendo mí pecho. Aviento
la toalla y me doy la vuelta, viendo a través de mi hombro para observar
o bservar mi espalda
a través del espejo. Veo allí dos marcas rojizas e inmediatamente el recuerdo del
cuchillo regreso a mi mente.
Me estremezco de tan solo recordarlo. Mierda, ¿qué he hecho? ¿Qué ha pasado?

Me vuelvo a colocar frente al espejo, inclinándome un poco para observar más de


cerca mi rostro, pero éste no parece tener ninguna marca. Suspiro sin saber
exactamente qué pensar, estoy en shock, estoy sorprendido y mi mente no parece
querer arrancar.
Estoy completamente en blanco.
Salgo rápidamente del baño nuevamente en silencio, recorriendo la habitación con
ojos angustiados. Mis manos tiemblan conforme agarro la ropa en el suelo y la coloco
en el armario en bola, no estoy ahora para doblar o colocar en bolsas aparte. No
quiero ver nada que me recuerde lo que sucedió en la noche, ¡no quiero recordar
absolutamente nada!
Suelto un gruñido de frustración y avanzo a la puerta de la terraza, cruzándome de
 brazos mientras observo el infinito. Mis ojos vagan por las demás construcciones y

el sol que se
intensidad conalza seguramente
la que brilla el marsobre mí, pero
y la arena, no deberé
sé que puedo cubrirme
verlo. Pero
muydebido
bien sia no
la
quiero quemarme.
— Jimin... — Escucho mi voz salir con un jadeo ronco que me eriza todo al instante.
Trago saliva pesadamente sin osar voltearme.
Escucho un suave movimiento y un aura pesada entorno a mí. Me estremezco el
doble, arqueando un poco mi espalda al sentir unos cálidos labios sobre mis
hombros, depositando un casto beso. La electrizante sensación me envuelve
profundamente, siento los labios de Yoongi rozar mi piel como una suave pluma,
subiendo cada vez más hasta que llega a mi mejilla y allí besar nuevamente.
— ¿Despierto tan temprano? — Pregunta con voz ronca pero yo mantengo la vista
fija en un punto en el que apenas puedo concentrarme. —  Creí que sería yo el
primero en despertar...
Bien. ¿Qué se supone que se dice después del sexo?
Necesito ayuda.
— S-se me cortó el sueño. — Contesto finalmente. — S-seguramente f-fue el sol.
Los labios de Yoongi finalmente se separan de mi piel, sintiendo ahora su mano
tomándome
me tomó conpara que voltee
su pulgar a verlo.
e índice Bajolalalevante,
para que mirada cruzando
apenas veo su barbilla, con
directamente perosus
él
ojos que se encuentran brillantes y profundos. Me siento temblar.

— ¿Estás nervioso? — Pregunta él sonriendo.


— Te noto algo... tenso.
¿Debería mentir?
No, eso sería una terrible idea.
— Francamente ni yo sé qué siento. — Confieso torpemente. Yoongi alza una ceja.
—  Es decir... yo... acabamos de tener... eso, ya sabes. ¿Qué se supone que pasa
después? No es como si esté acostumbrado a despertar desnudo con hombres.
—  No, pero deberás acostumbrarte a despertar desnudo conmigo. —  Comenta
Yoongi esbozando una sonrisa aún más tétrica que la anterior
Eso me ha dejado helado, no sé qué cara puse ya que Yoongi suelta una carcajada.
— Ah, mi lindo muñeco. Pese a lo anterior sigues siendo tan inocente y adorable
como siempre. — Pellizca mi mejilla provocando que una mis
m is cejas.
— No soy un muñeco. — Defiendo. — Y si pudieras llamarme Jimin creo que te lo
agradecería.
Yoongi me observa fijamente y por un momento me arrepiento de haber dicho eso,
pero él no parece molestarse, de hecho la diversión se apodera de sus ojos.
— ¿Prefieres que te llame por tu nombre? — Pregunta él. — ¿Jimin?
No, eso es malo... no me gusta la forma en la que dice mi Jimin. Y no porque sea algo
precisamente malo, pero es que simplemente me puso los pelos de punta.
— Mejor. — Aun así decido mantenerme firme.
Yoongi vuelve a sonreír.
— Si buscas que juguemos entonces a los nombres, prefiero que me llames Daddy.
¿Te importaría gemir así en la cama?
— ¿Q-qué? — Balbuceo sintiendo el color subir a mis mejillas.
Díganme que no se atrevió. Apenas la palabra sale de sus labios me siento morir allí
mismo, retrocedo hasta que mis piernas chocan con la cama haciéndome detener.

— Daddy, es un fetiche. Nada personal. — Contesta él.


— ¿Daddy? — Repito. — ¿E-eso no es muy... cliché?

— ¿Cliché? — Pregunta Yoongi riendo.


— Es decir, en muchas novelas eróticas que he leído usan ese término y...
La fuerza con la que mis manos se estrellan contra mi boca provoca un sonido seco
y fuerte por toda la habitación. Mis ojos se abren como platos y maldigo cuarenta
veces en mi cabeza mientras tiemblo, aplastando la palma de mis manos contra mis
labios con tanta fuerza que provoco un dolor en mi quijada.
Yoongi ha alzado ambas cejas, su rostro muestra sorpresa total. Ladea un poco su
cabeza y una sonrisa amenaza con dibujarse en su rostro, pero parece resistirse
 bastante bien. Me mantengo en la misma posición hasta que comienza a acercarse.
Las alarmas de alerta resonan en descontrol por mi cabeza.
— ¿Novelas eróticas...? — Comienzo pícaro. — ¿Que leíste?

Mierda, mil y un veces mierda. ¡¿Es que mi boca no puede dejar de soltar
imprudencias?!
— Y-yo. — Me he quedado frito, dejo de tapar mi boca. — Quiero decir, no yo no,
tú entiendes, no, no quería decir eso, es decir...
dec ir...
Yoongi ya se encuentra frente a mí, bastante cerca. Toma mis muñecas, estas están
alzadas a la altura de mis clavículas así que supongo que es una posición muy
vulnerable en la que me encuentro. Trago saliva pesadamente.
— Mentiroso. — Susurra desgarrándome por dentro, su voz... su voz es un maldito
delirio cuando se excita. Ya era
er a ronco, escuchar su voz ronronear con aquella pasión
me hacía perder la cabeza y dar tantas vueltas hasta enloquecer. Él remoja su boca,
provocando un sonido que suena bastante mal a mi m i punto de vista.
Me hago más chico cuando él se inclina hacia mí sin dejar de observarme con tanta
fuerza. Su agarre se hace más fuerte y finalmente me empuja. Caigo a la cama e
inmediatamente levanto la mirada.
— ¿No te gustaría enseñarme lo que has leído? — Pregunta él pícaramente. Quiero
morirme allí mismo, la sangre corre hasta detenerse en mi entrepierna. — ¿No te
gustaría poner en práctica las poses que te has leído?
Me sacudo y las imágenes cruzan mi mente. Me pongo rojo... rojo... rojo...
— Oh, ya empezamos de perversos. — Se burla Yoongi inclinándose con los brazos
cruzados sobre su pecho con una sonrisa. — ¿Lo imaginaste?

Él se coloca también en la cama, retrocedo un poco pero él coloca su mano en mi


pierna deteniendo mi movimiento al instante. Él se acerca un poco, mi corazón
comienza a latir con fuerza.

— Cuéntame. — Susurra. — ¿Qué poses recuerdas?


Me mantengo helado sintiendo una llama chispeante en mi interior. Lo siento, eess un
impulso, mi instinto me pide a gritos hacerlo. Estoy volviéndome loco, de ninguna
manera lo haré, no puedo, no puedo, ¡no lo haré! ¡Contrólate Jimin, contrólate por
una mierda!
— Accederé a todo lo que me pidas. — Susurra cerca de mi oído. — ¿No quieres
practicar un poco en la vida real toda esa lectura erótica que te devoras en las
noches?
A la mierda el control.
Me volteo hacia Yoongi y en un rápido movimiento lo empujo colocándome sobre
él. Él incluso ahoga una exclamación mientras me observa sorprendido. Me
encuentro sentado sobre su pecho, y aunque siento que estoy ardiendo por dentro,
trato de mostrarme tranquilo.
— Esta la he leído varias veces. — Respondo lentamente, viendo los ojos de Yoongi
perder aquel brillo tranquilo para ser reemplazado por aquel brillo sádico tan
característico de él.
Me deslizo suavemente hacia abajo hasta sentarme sobre la erección de Yoongi. Él
 jadea ronco y muerde sus labios, yo siento nuevamente mi cuerpo calentarse. Los
cosquilleos que rodean mi zona más sensible se vuelven más intensos y constantes.
—  Siempre he tenido curiosidad respecto a esta... —  Confieso con voz agitada,
comenzando a menearme suavemente sobre él.
El ambiente se tensa, incluso siento el sol alejarse y la habitación se oscurece. Los
ojos de Yoongi brillan y su respiración se ha vuelto pesada junto con la mía. Separo
mis manos de mis piernas y las deslizo suavemente por el pecho de Yoongi, jugando
al crear figuras imaginarias sobre él mientras me inclino sobre él hasta casi rozar
roz ar sus
labios.
— ¿Quieres joderme en esta posición, Yoongi?
La caza comenzó, siento su instinto animal florecer debajo de mí. Me toma con
fuerza de ambas manos provocando un suave dolor, suelto un pequeño jadeo de

dolor que Yoongi parece disfrutar plenamente. Se reincorpora, nuestros pechos


chocando, yo aún sentado sobre él y abriendo mis labios mientras bajo mi mirada.
— Eres un sucio... — Susurra él. — Me encantas.
Doble disparo, mis entrañas se retuercen cuando atrapa mis labios en un beso
hambriento, tomando rápidamente el control. Esbozo una sonrisa durante el beso
cuando siento nuestras lenguas entrar en un profundo contacto, entrando
rápidamente en una batalla de dominación. Yoongi me agarra con fuerza de la
espalda y yo rodeo su nuca con mis brazos, sintiendo mi aire ser arrancado con la
intensidad de aquel contacto.
— ¿Chicos? ¿Ya han salido?
Nos separamos al instante al escuchar la puerta ser tocada tres veces y la voz de la
madre de Yoongi acompañar el acto. Siento el corazón retumbar con más fuerza y
observo con enorme terror la puerta.
Yoongi coloca su índice en sus labios y después pasa sus manos detrás de mi nuca
para volver a besarme. Suelto un jadeo cuando él se deja caer en la cama y yo caigo
sobre él, saboreando cada rincón de su boca que me toma con una fuerza y
posesividad abrumadora. Me muerde los labios y recorre
re corre con su lengua, provoca
provocando
ndo
que suelte un jadeo profundo y me enrede con su cuerpo, importándome que su
madre esté afuera.
Soy adicto a aquellos besos, adicto a su cuerpo. Una adicción que no conocía hasta
que pude probarla y entregarme a ella en la noche.
Los besos de Yoongi no son suaves, no son románticos
r ománticos y mucho menos tranquilos.
Sus besos son peligrosos, agresivos e intensos. Los besos de Yoongi son como el mar
en una dura tempestad; arrasan con todo lo que hay en su camino, ahogándote,
rugiendo la agresividad de la pasión con sus fuertes olas, sumergiendo lentamente
cada nervio de tu cuerpo o pensamiento coherente, como un frágil bote haciéndose
trizas con el choque de la primera ola. Su ola destructiva y asesina.
Y te arrastra hasta el fondo... te ahoga... no te deja salir nunca más.
Los besos de Yoongi eran un veneno dulce, te mataba por dentro, era un beso
consabor a sangre, un beso tan frío que quemaba.
Era un beso muerto...

Lo sé. Finalmente sé a qué saben sus besos.


Los besos de Yoongi saben a muerte.
 

|32

Jimin  
Jimin

—  ¿Seguros que ya es todo? —  Preguntó la señora Min viendo las maletas que
portábamos.
— Sí. — Hablo yo ya que Yoongi se encontraba muy entretenido en su teléfono. — 
Disculpe señora Min, ¿pero a dónde iremos?
—  A la casa que tenemos acá. —  Explica ella sonriéndome. —  Estaba en
mantenimiento, por esa razón estuvimos aquí hospedados un rato.
— Oh, comprendo. Gracias. — Esbozo una pequeña sonrisa. — Suban al auto, será
un viaje un poco largo. — La señora Min palmea la espalda de Yoongi para hacerlo
reaccionar. — Vamos Yoongi, no te quedas ahí parado.
Él se mantuvo en un gélido silencio antes de finalmente subirse a la parte trasera del
coche. Yo observé una última vez el hotel antes de soltar un pequeño suspiro e
ingresar con él. Peiné mi cabello hacia atrás y lo observé de reojo, pero parecía que
él no tenía intenciones de dirigirme la palabra estando su madre cerca, como
siempre.
Saqué mis audífonos y los conecté a mi teléfono para escuchar un poco de música.
Mantuve la vista fija en el paisaje meditando en completo silencio. Quizás era un
excelente momento para analizar la situación en la que me encontraba y meditara
muy seriamente en lo que me había metido y lo que había hecho. De acuerdo,
recapitulemos.
Yo tenía una vida prácticamente tranquila y ordinaria hasta que al señor Yoongi se
le ocurrió regresar. Como si aquello no hubiese sido suficiente para mí, firmo un
estúpido contrato en el que prácticamente condené mi vida, mi cuerpo y hasta mi
virginidad anal ahora inexistente. Sí, de lujo.
De todas las cosas que pude haber imaginado en un futuro, acostarme con Min
De todas las cosas que pude haber imaginado en un futuro, acostarme con Min
Yoongi no era exactamente una de ella. De hecho
hec ho no se me cruzó ni al ras de la mente,
siquiera un poco. Lo odiaba, era algo que no podía negar. Lo odiaba, le guguardaba
ardaba un
fuerte rencor y aun así seguía cayendo en sus pequeños y absurdos juegos. ¿Por qué?

Quizás porque el enredarme con algo peligroso me excitaba, pero estaba jugando
con un chico mentalmente inestable y con varias personalidades ocultas que prefería
prefe ría
no conocer. Ya tenía con el Yoongi frío y el sádico travieso.

Y lo peor es que me gustaba.


No quería, pero mi cuerpo y mi mente me traicionaban. Por más que me gritara a mí
mismo "vas a acabar con esta mierda ya", siempre algo pasaba que me volvía a
retener a él. ¿Será porque es un gran besador? Quizás, porque no negaría que besaba
muy bien el muy maldito.
Y también lo hacía muy bien.
Y no puedo creer que acabo de pensar en eso.
Volteo hacia Yoongi pero él ya se encuentra observándome. Me examina unos

momentos
lápiz. Dirijoantes de hacia
la vista regresar la vista apero
el cuaderno su cuaderno y seguir
apenas puedo vertrazando algo con
algo, tampoco un
quiero
que Yoongi me vea de curioso así que vuelvo a desviar la mirada.
¿Me estará haciendo un retrato?
No, eso es demasiado... romántico. Yoongi no es de esos chicos que te haría un
retrato o te llevaría flores. Es decir, siquiera puedo creer que haya amado a alguien
alguna vez o sepa lo que es el amor.
Entre pensamientos y pequeñas siestas logré que el tiempo pasara relativamente
más rápido. Eran casi las cinco de la tarde cuando nos desviamos de la carretera para
entrar a un camino de tierra que provocaba que el coche se moviera bastante. Era un
lugar repleto de enormes árboles e inmensa vegetación, el pasto parecía llegarte a
las rodillas o más.
— Ya vamos llegando. — Habló la señora Min. — Vayan despertando. Yoongi se
encontraba muy despierto, no sé si habrá dormido al igual que yo,
yo , pero al menos su
dibujo parecía listo. Desgraciadamente aún no podía ver qué era.
El auto se detuvo unos veinte minutos después. Nos encontramos frente a una casa
de dos pisos y una pequeña terraza en la entrada. Era café oscuro, hecha de piedra
y techo en forma de triángulo con una pequeña chimenea saliendo del lado derecho.
dere cho.
El calor era húmedo y a la vez sofocante, sentía mi piel cosquillear y el sudor detrás
de mi nuca. El imaginarme la cantidad de mosquitos que habrían fue lo único que
me desagradó, porque en sí, la casa era bastante hermosa.

Diversas ventanas de tamaño inmenso permitían la vista al interior, una sala blanca
con un estilo muy rústico. Cogí mis maletas y las acomodé en mi espalda para seguir
a la señora Min, pero apenas di un paso
pa so sentí que me tomaron del brazo y tiraron de
él.
Sentí los labios de Yoongi chocar con los míos y abrirse paso mientras me tomaba de
la mejilla y me besaba suavemente. Me tensé completamente ante el agarre y no
porque fuera algo incómodo, sino porque mi corazón había dado un cálido vuelco
en mi pecho y miles de pequeños escalofríos por mi cuerpo se hicieron presentes al
sentir aquel suave y tan necesitado roce.
Después de suspirar de forma suave, lentamente me atreví a ir subiendo mis manos
hasta llegar a su cuello y pegarlo un poco más a mí. Nuevamente allí estaba, aquel
sentimiento donde nada más importaba mientras se mantuviera junto a mí y no me
dejara ir. Diablos, era tan extraño y lo odiaba... odiaba sentirme tan... protegido...
La mano que se encontraba en mi mejilla se retiró con delicadeza al igual que él. Yo
me encontraba seguramente increíblemente rojo y con la respiración enloquecida.
Lo observé fijamente a los ojos tratando de buscar algo pero Yoongi era muy difícil
de leer, tan intenso algunas veces, tan tranquilo otras.
— ¿Te he dicho que tienes un rostro muy hermoso? — Preguntó él examinándome
con más intensidad que antes.
— N-no realmente. — Murmullé nervioso ante aquel inesperado cumplido.
— Bueno, ahora lo sabes. — Sobó una última vez mi mejilla antes de finalmente
alejarse y avanzar hacia la entrada.
Toqué mi mejilla un segundo después sintiéndola terriblemente caliente. Tragué
saliva con dificultad y avancé rápidamente para
pa ra también dirigirme a la entrada. No
estaba seguro de si la señora Min nos había visto ya que ella ya se encontraba en el
interior. Lo dudo, hubiera dicho algo al respecto.
Arrastré mi maleta hasta la entrada observando el entorno con enormes ojos. Era un
lugar bastante lindo y agradable, muy hogareño. Nada que ver con su lujosa casa en
la ciudad ya que si no mal recuerdo,
recuerdo , era bastante grande y moderna.
— Bien chicos. — La señora Min salió de un cuarto
c uarto que se encontraba hasta el fondo.
fo ndo.
— Yo me quedaré acá, ¿ustedes? ¿Cómo se van a organizar para dormir?
Yoongi volteó a verme un momento, yo levanté los hombros.

— Como tú prefieras. — Contesté.


—  Dormiremos en cuartos separados. —  Dijo él acomodándose la mochila en el
hombro izquierdo. — Llevaré a Jimin
J imin arriba para que elija una.
Espera... ¿qué? ¿Hablaba en serio?
— De acuerdo. — La señora Min sonrió. — Yo deberé bajar a la ciudad para comprar
los víveres, si quieren pueden comer mientras un sándwich o lo que quedó de
 botana, tardaré un poco.
— ¿Te irás ya? — Preguntó Yoongi alzando una ceja.
— Sí, no quiero estarlos paseando por todos lados, necesitaba descargar el coche
para colocar las compras. — La señora Min agarró nuevamente las llaves junto a la
mesa. —  Muéstrale la casa a Jimin, hay juegos de mesa en la parte de abajo del

mueble de la sala, ya sabes dónde. No tardo.


La señora Min pasó junto a mí sobando un poco mi cabello y salió dejándonos solos.
Apreté con fuerza la mochila mientras recorría con la mirada otra vez el lugar.
—  Ven. —  Llamó Yoongi dirigiéndose a unas escaleras. —  Te mostraré las
habitaciones para que elijas una. Mordí mi lengua para no decir nada al respecto y
lo seguí en silencio.
Subimos las escaleras llegando a un espacio más pequeño. Una sala se encontraba
en el centro y varias puertas rodeándola.
— Hay tres habitaciones. — Explica él señalando el entorno. — Dos de ellas tienen
 baño, otra no, se usa la de afuera.
af uera. — Señaló una puerta de madera. — La mía está a
la izquierda, la de Yoon en el centro, la de invitados a la derecha. Puedes quedarte
en el cuarto de mi primo o en el de invitados, como desees.
—  Creí que me pedirías dormir contigo. —  Confesé sin voltear a verlo. —  Pero
 bueno, creo que prefiero quedarme en la de invitados.
— ¿Quieres quedarte conmigo? — Preguntó él riendo. — Creí que necesitarías un
pequeño respiro...
— Yo... bueno, me da la mismo. E-es como tú prefieras. — Lo voltee a ver, comencé
a sentirme nervioso.
— ¿Quieres tú? — Presionó con la mirada.

Como detestaba que me pusiera en este tipo de situaciones. Me relamí los labios y
peiné mi cabello un poco para calmar aquella incomodidad.
— No. — Finalmente contesté. — Estaré bien en el cuarto de invitados... quiero darte
tu espacio.
— Bien. — Yoongi observó la habitación. — Te acompaño. Pasó junto a mí y abrió la
puerta, abriéndose paso para que entrara.
Agradecí en voz baja y observé
o bservé rápidamente el lugar. Era bastante sencillo, una cama
naranja con muchos muebles de madera, piso de madera y varios cuadros. Era cálido
y agradable, no podía esperar más, era perfecto.
— Allí tienes el armario. — Yoongi lo apuntó con la barbilla. — La clave de internet
está en el módem de la sala, allí hay un par de libros por si quieres leer algo.

—De acuerdo
 jadeo de dolor—debido
 Suspiré y me
a la dirigíque
presión a lase
cama para depositar
acumuló las maletas,
en mis hombros. solté un
— ¿Quieres
cenar algo?
— Podría intentar cocinar algo. — Él alzó sus hombros. — Iré a dejar esto, te veo
afuera.
Yoongi salió dejándome solo. Observé una última vez el cuarto donde estaría
hospedado y salí para esperar a Yoongi en la sala. Me acerqué a los muebles y toqué
con delicadeza algunas estatuas y decoraciones que estaban encima de él. Me incliné
para abrir los compartimientos, varios juegos de mesa se encontraban apilados,
todos llenos de polvo, visiblemente abandonados. Dirigí mis manos a otro
compartimiento para abrirlo pero no abrió.
Fruncí mi ceño y tiré con más fuerza pero resultó inútil: se encontraba con llave.
Me reincorporé soltando un suspiro y esperé a Yoongi, él no tardó en salir.
— Vamos. — Llamó él bajando las escaleras. Lo seguí de cerca, entrando a un cuarto
que se abría en un enorme arco, allí se encontraba la cocina y grandes almacenes.
Una puerta a mi izquierda captó mi atención.
ate nción.
 Lleva al sótano.  Yoongi pareció percatarse de que veía la puerta con extrema
curiosidad. — Nada muy emocionante...
Por alguna extraña razón no confié en el tono con el que dijo esto último. Me crucé
de brazos observando nuevamente la puerta.

— ¿Puedo ir a revisar? — Pregunté viendo nuevamente al atractivo chico frente a


mí. — Si no te molesta, claro.
—  Para nada, pero necesitarás una linterna, allá abajo no hay luz. —  Explicó
abriendo el refrigerador. — Sube a mi cuarto, en la maleta azul debe haber una. Ve
por ella.
Comencé a alejarme caminando hacia atrás, sin quitarle la vista de encima. Yoongi
no volteó a verme, siguió husmeando en el refrigerador y en el almacén. Finalmente
me di la vuelta y subí las escaleras para entrar al cuarto de Yoongi.
Era una habitación color azul y madera negra, ventanas junto a la cama y escritorios
perfectamente limpios y ordenados. Busqué la maleta azul con la mirada hasta
encontrarla al pie de la cama. Me acerqué y al levanté colocándola en la cama para
comenzar a buscar. Saqué una sudadera y el cuaderno que tenía en el auto. Lo

yobservé
buscarunos momentos
la linterna, y loLa
¡bingo! deposité
coloquéjunto a mí antes
igualmente en de volvery aguardé
la cama introducir la mano
la sudadera,
cogí el cuaderno y cuando estuve a punto de meterlo nuevamente en la mochila me
frené bruscamente.
Mordí mis labios pensando en que sería una terrible idea, mi
m i instinto me gritaba que
no lo hiciera, que lo guardara y regresara con él. Pero no... Si le daba una pequeña
hojeada no pasaría nada... ¿cierto?
Increíble, ya me encontraba viendo detrás de mí para asegurarme que Tae no
viniera, no estaba. Observé nuevamente el cuaderno de tapa negra y hojas viejas

dentro. Sentí
nunca. Lo abrílaen
adrenalina recorrerme
la primera y mi cuerpo
página. Había distintoscomenzar
garabatosa temblar. Eraoahora
sin sentido patróno
alguno, solo rayones, círculos, más rayones o líneas en todos los sentidos. De esas
cosas que puedes llegar a hacer cuando estás muy aburrido en clase y en lugar de
dibujarlo en la mesa lo haces en el cuaderno.
Seguí pasando las páginas siendo todas iguales. Poco antes de la mitad los dibujos
finalmente comenzaron a tornarse visibles y lógicos. Árboles, muchos árboles
perfectamente dibujados, con trazos irregulares pero mostrando perfectamente lo
que eran. No sabía que Yoongi dibujaba. Debía admitir que lo hacía bastante bien.
Pasé las páginas con lentitud enfocado en los
lo s dibujos. Ojos, manos, labios, partes del
cuerpo humano dibujadas por todas partes. Labios, más labios, labios tornándose
cada vez más gruesos hasta que me detuve
det uve bruscamente en una página. Era yo.

— Oh dios... — Susurré sintiendo mi sangre helarse debido a la sorpresa. Realmente


no esperaba encontrarme en los dibujos de Yoongi... pero allí estaba. Era mi rostro,
mis ojos viendo hacia abajo, mis labios resaltando con un poco de color rojizo en la
parte inferior. Una apariencia dulce, bastante frágil, mi cabello revuelto casi como
siempre con mechones cayendo en mi rostro.
ro stro. Mi garganta estaba seca, tragué saliva
para refrescarla y seguí hojeando.
Nuevamente allí me encontraba, esta vez en cuerpo completo, apoyado en un árbol
viendo a mi derecha, el teléfono en mano. Los rasgos estaban dibujados a la
perfección, como si fuera una fotografía en blanco y negro.
— No puede ser... — Me susurré sintiéndome asustado y emocionado. — Dime que
no lo hiciste Yoongi... dime que no... Comencé a pasar las páginas velozmente, mi
rostro aparecía en todos con distintas expresiones faciales, mi cuerpo completo,
haciendo distintas actividades. Pero allí estaba, el nombre "Park Jimin" anotado con
tinta en todas las páginas, siendo tachado después agresivamente. Nuevamente más
rayones, rayones agresivos y violentos en toda una página.
Deslicé mis dedos por la página y la voltee. El aire se me fue completamente.
— Dios... — Susurré una última vez perdido completamente en aquel dibujo. Allí
me encontraba nuevamente, pero a diferencia de los demás dibujos no me
encontraba en la calle o en
e n el salón de clases; estaba en una ca
cama.
ma.
En esta misma cama. Reconocí perfectamente los detalles del cuarto, la ventana, al
escritorio y las sábanas ligeramente pintadas de azul. Me encontraba acostado,

seguramente
cama. dormido debido a mis párpados cerrados y mi mano cayendo de la

Me encontraba completamente desnudo. Y abajo escrito en un precioso manuscrito


"beautiful angel".
Voltee la página volviéndome a encontrar desnudo, pero esta vez de rodillas en el
suelo y observando hacia arriba. Hice un contacto visual conmigo mismo, perdido
en mi expresión de dolor y deseo. ¿R-realmente así lucía yo?
Voltee nuevamente la página sintiendo la opresión en mi pecho con más fuerza. Esta
vez estábamos ambos dibujados, él tomándome del cuello, besándolo y deslizando
mi mano debajo de la ropa. Mis ojos se encontraban vendados al igual que mi boca,
parecía querer zafarme de su agarre, pero al mismo tiempo lucía terriblemente...

excitado. Mis puños apretados, mis labios abiertos y mi cabeza ladeada para darle
un mayor acceso.
Y luego mis ojos empapados de lágrimas.
Y después mi cuerpo desnudo encadenado a una pared. Vendas enroscadas en mis
 brazos artísticamente, mis ojos,
oj os, mi boca... y mi cuerpo abierto desde
de sde el pecho hasta
mi entre pierna mostrando en lugar de intestinos, miles de mariposas negras
amontonadas.
Temblé y sentí mi cuerpo estremecerse, temblando de terror.
Las siguientes páginas no me atreví a verlas, no después de ver las dos siguientes
que se presentaban... dos imágenes tan explícitas y morbosas como hermosas. Estaba
a punto de cerrar al cuaderno cuando sentí dos fuertes manos tomándome de los
codos y apretando con fuerza. Sentí mi alma irse al suelo y la muerte literalmente
colgarse de mi espalda.
—  ¿Encontraste la lámpara? —  Preguntó Yoongi detrás de mí, pude sentir su
sonrisa... comencé a temblar.
— L-lo hice. — Susurré sintiendo mi piel perder color.
— Veo que no solo encontraste la lámpara. — Sus manos se dirigieron al cuaderno
y lo abrieron, dejando a la vista las dos imágenes que tanto me obligué a no ver.
Yoongi se mantuvo en un pequeño silencio antes de cerrar el cuaderno
delicadamente y quitármelo de las manos con suma delicadeza. Yo cerré mis ojos
comenzando a temblar con todas mis fuerzas hasta que sentí que me tomó la mano
haciendo que los volviera a abrir.
— Querías ir al sótano. Vamos muñeco. — Su agarre en mi mano se volvió tan fuerte
que me hizo soltar un jadeo de dolor.
Y por la expresión de su rostro y su enferma sonrisa, supe que lo que fuera que
hubiera allí, sería muy malo para mí.
Sentí las lágrimas llenar mis ojos cuando tiró de mí con fuerza, arrastrándome pese
a mis súplicas por las escaleras e ingresando la cocina. Abrió la puerta con fuerza y
me aventó dentro, empujándome y provocando que cayera por las escaleras con un
grito. Me reincorporé de golpe al verlo bajar y retrocedí asustado, tropezando con
todo hasta caer nuevamente al suelo en un golpe seco, sintiendo un pesado objeto
caer sobre mi cabeza lastimándome.

Pude sentir la muerte cercana, sentí que hasta aquí había llegado. Yoongi se acercó
lentamente a mí en aquella oscuridad. Me levantó en un rápido movimiento y mi
espalda fue a dar contra la pared.

— Parece que deberé enseñarte a la mala


ma la para que hagas todo lo que te ordeno. . Mi
sangre se volvió fría en mi cuerpo cuando en un rápido movimiento una pequeña
luz encima de nosotros se encendió.
— T-tú dijiste... — Comencé hipeante pero él me calló colocando su mano en mi
 boca.
— ¿Qué dibujo mejor recuerdas? — Preguntó clavándome duramente la mirada. Me
mantuve en silencio, pero supe que eso me costaría más que abrir la boca. — L-las
mariposas... — Susurré pálido. — E-estando atado c-con unas cadenas a l-la pared...
Yoongi esbozó una hermosa sonrisa que me heló más de lo que ya estaba. Levantó
la vista al techo.
— ¿Unas cadenas así? — Preguntó divertido.
Levanté la vista, viendo distintas cadenas y cuerdas colgando del techo, sillas de
montar y distintos objetos de cacería. Comencé a suplicar y a negar con la cabeza
pero Yoongi volvió a callarme.
—  No te preocupes muñeco. —  Susurró sobando mi mejilla con aquella sádica
sonrisa. — Al menos no terminarás muerto... pero
pe ro quizás algo usado y lastimado.
Me callé al instante cuando me puso contra la pared, pero esta vez estrellando mi
pecho contra ella, dándole la espalda.
—  Aunque conociendo el pequeño y hermoso masoquista que eres, terminará
gustándote. —  Susurró detrás de mí. Cerré mis ojos y apreté con fuerza en un
desesperado intento de simplemente desaparecer.
— Mi lindo muñeco... No me dejaste otro remedio que educarte a mi manera.
 

|33

Jimin  
Jimin

Mi cabeza da vueltas, me encuentro realmente asustado, el corazón duele en mi


pecho. Yoongi mantiene su gélida vista en mí y desliza su mano arriba de su cabeza
para tirar de unas cadenas que terminan colgando. Me estremezco al escuchar el
chirrido de ellas, un chirrido que me hiela la piel.
p iel.
— Tienes dos opciones. — Yoongi tira un poco de las cadenas para asegurarse de
que no caigan. — Cooperas o lo hacemos a la mala.
— ¿Qué vas a hacerme? — Pregunto asustado.
— Qué no voy a hacerte,
hacer te, querrás decir. — Una sonrisa se asoma por sus labios.
Trago duro y aprieto mis labios. Yoongi coloca su fría mano en mi mejilla y soba,
levantando mi mirada poco después para que la cruce con la de él. Escucho el sonido
de las cadenas y algo frío irse enredando en mi mano, pero pese a eso no puedo
despegar mis ojos de los de él. Me hago más chico al sentir algo que pellizca mi piel,
p iel,
apretándose y un fuerte peso por todos mis brazos.
Bajo la mirada, observando mis manos atadas a aquellas cadenas, unos fuertes
 broches que permiten abrirlas se encuentran cerrados, impidiendo así que retire mi
mano. La sacudo violentamente escuchando el seco sonido de las cadenas golpeando
contra el suelo. Yoongi toma mi otro brazo con fuerza.
— ¡Suéltame! — Grito tratando de zafarme, pero con una mano es complicado. — 
¡Suéltame Yoongi!
"Click", mi otra mano queda atrapada. Yoongi coloca inclusive un candado, abro mis
ojos horrorizado. Trato de mover ambos brazos, me impulso hacia adelante
ade lante pero me
freno en seco y soy nuevamente impulsado hacia atrás. Observo detrás de mí las dos
cadenas aseguradas igualmente a la pared, tirando mis brazos hacia atrás incapaz
de moverlos.

— ¡Yoongi! — Grito observándolo molesto pero él luce muy tranquilo. — ¡Esto no


es divertido!

— No debería serlo. — Él comienza a avanzar hacia una esquina de la habitación y
tira rápidamente de una capa negra sobre una mesa. — Y no lo será, para ti al menos.
Observo su espalda en silencio. Bajo la mirada a mis pies que al menos se encuentran
e ncuentran
libres. Busco con la mirada algo que pueda ayudar a zafarme, pero con las manos
atadas con fuertes cadenas no simplifica mucho mi situación. Vuelvo a azotar las
cadenas contra el suelo y suspiro. ¿Qué diablos está haciendo Yoongi?
— Bien. — Habla finalmente empujando una mesa con ruedas con su pie, la mesa se
desliza casi hasta llegar hasta mí. — Creo que esto sería bueno para comenzar.
¿Comenzar?
Observo la mesa con los ojos entrecerrados pero no alcanzo a ver qué hay encima de
ella. Yoongi se acerca a mí y se quita su sudadera y remanga la camiseta. Trago duro
al ver sus músculos marcarse y sus venosas manos dirigirse a aquella mesa que luce
muy vieja, inclusive oxidada.
Él tira de la mesa hasta colocarla junto a él cerca de mí. Siento la sangre congelarse
en mi cuello al ver la cantidad de instrumentos sobre ella. Me remuevo asustado y
comienzo a gritar.
— No me obligues a cerrar tu boca a la mala. — Yoongi sonríe. — Por aquí debo
tener el hilo y la aguja.
— Estás enfermo... — Susurro sintiendo mi cuerpo temblando.
— ¿Apenas te das cuenta? — Pregunta él fríamente. — No necesitar decirme algo de
lo que estoy perfectamente consciente. ¿No lo estás tampoco tú?
Me callo. Observo nuevamente la mesa. Cierras, cuchillos de todo tipo de tamaño,
hachas, tijeras, alfileres, bisturís, navajas, navajas suizas, cuchillos de cocina... toda
clase de objetos filosos se encuentran allí. Me siento en una maldita carnicería viendo
todo aquello, en una verdadera película de horror donde los protagonistas terminan
mutilados.
Yoongi examina cada objeto en silencio hasta rozar con una navaja, juega un poco
con ella entre sus manos y la deja nuevamente sobre la mesa. Sus manos se dirigen
ahora a un bisturí que igualmente toma entre sus manos.
— ¡ALÉJATE! — Le grito cuando comienza a acercarse. — ¡YOONGI ALÉJATE! — 
Suplico esta vez comenzando a llorar. — ¡TE OBEDECERÉ EN LO QUE SEA, LO
PROMETO! ¡POR FAVOR PERDÓNAME! ¡YOONGI POR FAVOR!

Me remuevo sintiendo el pánico en mi cuerpo, Yoongi ya se encuentra


prácticamente frente a mi. Trato de patearlo y pisotearlo gritando y suplicando.
— Nadie va a escucharte. — Yoongi ladea su cabeza con una sonrisa. — ¿Por qué
gritas? Hazlo cuando te entierre esto. — Alza el bisturí. — Mientras agradece que
estás vivo porque puede que no llegues a estarlo después.
— Yoongi... — Suplico. — P-por favor... Yoongi por favor n-no...
— Oh, joder. No hagas eso. — Una sucia sonrisa ilumina su rostro. — Sabes cuánto
me pone que digas mi nombre mientras lloras.
Inevitablemente más lágrimas brotan de mis ojos. Yoongi
Yoo ngi me toma de la barbilla con
su mano y se acerca un poco.
poco . Jadeo al sentir el puntiagudo objeto sobre la tela de mi
camisa y hacer una suave presión.

— Grita. — Habla fríamente comenzando a enterrar la punta.


—Yoongi, por favor... —  Vuelvo a suplicar. Siento la punta y automáticamente
comienzo a gritar. Me tambaleo hacia adelante casi cayendo al suelo pero Yoongi
llega a tomarme antes de que caiga-
—  ¡YOONGI BASTA! —  Grito al sentir que se entierra un poco más y la sangre
comenzar a manchar mi ropa. — ¡YOONGI DETENTE! ¡DETENTE!
— Eso es muñeco... — Me toma con más fuerza. — Grita más alto... ¡grítalo! ¡Grita
cuánto te duele! ¡Suplícame frenar!
Las palabras se han ahogado en mi garganta. Mi vista se nubla y el ardor en la zona
de mi estómago se ha vuelto insoportable. El corte no es profundo pero siento mis
intestinos ser arrancados, las náuseas invadirme y todo mi estómago sufrir una
fuerte sacudida que me remueve de forma desagradable.
—  P-por favor... —  Suplico con la voz completamente ida, apenas puedo
comprender lo que yo he dicho. — Haré lo que quieras solo detente... Yoongi, Yoongi
te lo suplico... ¡YOONGI YA BASTA POR FAVOR! — Desliza el bisturí hacia abajo
cortando más. —  ¡MIERDA DETENTE! ¡DETENTE YOONGI TE LO RUEGO!
¡DÉJAME EN PAZ! ¡YOONGI DÉJAME EN PAZ!
Él comienza a reír y sus risas cada vez
v ez se tornan más fuertes, más siniestras...
Siento que se hundirá más, casi puedo sentir la muerte latente cerca de mí cuando
repentinamente un teléfono comienza a sonar.

Las risas de Yoongi cesan mientras el teléfono sigue sonando, es el único ruido en
aquello oscuridad. Yoongi me empuja con fuerza causando que mi espalda de contra
la pared. Siento las lágrimas escurrir a gran velocidad y entre jadeos de dolor me
dejo deslizar por ella hasta sentarme en el suelo. Observo la mancha de sangre en
mi estómago, la sangre empapar la tela y las tibias gotas rojo carmín irse deslizando
suavemente por mi piel. Yoongi saca su teléfono del bolsillo trasero del pantalón y
contesta.
—  ¿Qué mierda quieres? —  Espeta furioso. Escucho voces pero no alcanzo a
comprender qué dicen. — ¡Hey, cálmate Tae! Respira... ¿qué ha pasado? — Yoongi
cambia de peso inclinando su cadera ahora al otro lado, alza una ceja.
— ¿Eh? ¿De qué hablas?
Aprieto mis labios y suelto otro quejido de dolor al
a l tratar de moverme. Yoongi juega
con el bisturí que se encuentra ensangrentado... con mi sangre...
— ¿Muerta? — Yoongi abre sus ojos perplejo, me detengo para prestar atención. — 
¿Cuándo fue eso?
Lo observo en silencio, Yoongi se ha tensado por completo.
— Mierda... — Susurra cerrando sus ojos. — De acuerdo... sí, me haré cargo. — Juega
otra vez con el bisturí. — No. Está bien. — Silencio. — No te importa, adiós.
Cuelga bruscamente guardando su teléfono en el bolsillo trasero del pantalón. Se
pasa la mano repetidas veces por el cabello denotando estrés y finalmente voltea a

verme.
— Te salvaste por un par de segundos. — Me señala. — Un poco más y tendrías los
intestinos colgando de tu cuerpo.
Me tenso por completo. Él se lleva el bisturí a los labios y lo lame retirando toda la
sangre. Mi estómago se revuelve con desagrado al ver la sangre ser retirada, dejando
nuevamente el objeto limpio.
— Debo irme. — Saca una llave de su pantalón y se acerca a mí para zafar
z afar el candado.
— Si mi madre llega le dices que bajé por unas cosas, en el baño hay agua
ag ua oxigenada,
alcohol, hilo, aguja y gasas. La herida no te matará pero si te dejará una fea cicatriz,
quizás con eso aprendas.
— ¿Qué? — Murmuro observándolo con ojos brillantes. — Acuéstate en mi cama en
lo que llego, te quiero allí cuando llegue. — Su voz es fría, glacial. — Y más te vale

no abrir la boca mientras no esté, vete a curar antes de que llegue mi madre, no
quiero que ande preguntando después.
Me encuentro en un silencio total. Yoongi ya ha retirado las cadenas y me levanta
con fuerza del suelo, suelto otro grito de dolor y llevo mis manos a mi estómago
para tapar la herida. Duele como el infierno, quema, arde, siento como si me
estuvieran sacando todo por allí.
— ¿Entendiste o tengo que volver a repetirlo? — Pregunta secamente.
—  ¡¿Cómo mierda puedes pedirme todas esas cosas?! —  Finalmente me siento
explotar. Sí, las cosas se pondrán feas. — ¡Casi me matas! ¡¿Y luego me pides con
toda la tranquilidad del mundo que me cure, mienta a tu madre y te espere en tu
habitación?! ¡¿Es que acaso estás mal de la cabeza?!
— Cuida tus tonos conmigo. — Advierte.
—  ¡A la mierda el tono Yoongi! —  Grito enfurecido. —  ¡A la mierda todo! ¡A la
mierda tu estúpido contrato! ¡No quiero nada de esto! ¡No quiero!
— Qué mentira más grande te estás diciendo. — Sonríe.
— ¡No! ¡Ya basta, eso no funcionará! — Lo empujo con fuerza, él alza una ceja. — 
¡Puedes irte muy a la mierda, yo me largo!
— Hazlo. — Contesta tranquilamente.
Me detengo bruscamente y lo volteo a ver. ¿Qué?

— ¿Qué? — Pregunto en voz alta.


— Vete. — Alza sus hombros. — No te detendré, es más, iré a romper el contrato
ahora mismo si eso gustas. No tengo problema.
Lo observo perplejo. No... Debe estar mintiendo... E-esta es otra de sus
manipulaciones... ¡Maldita sea no lo sé! ¡No puede simplemente hacer todo eso y
decir que me dejará ir con toda la tranquilidad del mundo! ¡No puede hacer eso, no
puede!
— Solo te pido que te cures, no vas a pasearte por la casa desangrándote. —Señala
mi herida. —Es lo único que te pido. A partir de mañana no volveré a acercarme a
ti, no volveré a tocarte ni a dirigirte la palabra a menos que sea absolutamente
necesario. Iré, romperé el contrato y te dejaré tranquilo el resto de tus días. En el

colegio no volveré a verte ni iré a molestarte o dirigirte la palabra, dejarás de existir


para mí. No te conozco, no sé quién eres y nada de esto pasó, ¿estamos?
Estoy mudo, completamente mudo. ¿Qué está pasando? ¿Qué acaba de pasar? Me
alejo de él sintiendo mi cabeza dar vueltas y más vueltas, el ardor en mi estómago
tampoco ayuda, ¡no ayuda en nada!
—Eres muy lento para tomar decisiones, así que lo haré por ti. —Yoongi avienta la
mesa del otro lado y me toma del brazo para tirar de él. —Te mostraré donde están
las cosas y romperé el contrato.
Estoy en shock, la herida apenas y la siento. Me dejo jalar tardando en
e n procesar qué
es lo que acaba de pasar. Me duele la cabeza, me duele el cuerpo, espero el momento
en que Yoongi se voltee y diga que todo es una jodida broma, pero se mantiene en
silencio, jalándome con fuerza hasta que llegamos a su cuarto.
—Allá en el baño está todo, abre el espejo y encontrarás lo que necesitas. —Se voltea
y abre su maleta sacando un portafolio amarillo. Lo abre y saca de allí la hoja que
había firmado. Mis ojos se abren cada vez más.
—Y para que veas qué tan en serio voy con todo esto... Casi suelto un pequeño grito
al ver el contrato rasgarse en dos. La sangre de mi cuerpo deja de correr cuando las
dos piezas son rasgadas otra vez, ahora dejando cuatro pedazos, luego ocho, hasta
que ya no queda más que pequeños pedazos de papel en su mano. Los arruga con
fuerza formando una bola que deposita junto al escritorio.
— Yoongi... —Susurro sin poder creerlo.
—A partir de mañana no sé quién eres, nada de esto pasó y no volveré a tocarte.
Estoy en blanco, sintiendo un picor en mis ojos que me deja sin habla.
—Terminamos con esto.
 

|34

Yoongi
Maldigo nuevamente en mi cabeza tratando de mantener la calma. No puedo creer
que en serio acabo de romper el maldito contrato y decirle a Jimin en la cara que
puede irse tranquilo, que yo corto con esto aquí y ahora. Él está en blanco, no sabe
ni qué decir. Ni yo tampoco.
— Te veo después. — Es lo único que alcanzo a decir después
de spués de aquel largo silencio
donde él no deja de observarme. — No dejes que se infecte la herida.
her ida.
 Jimin traga duro, realmente lo he dejado frío. Dejo el bisturí en el escritorio junto lo
que queda del contrato y me alejo. Estoy en un jodido problema, me he adelantado
más de lo que debería.
he adelantado No debía
cinco. Deberé decirle
tomar eso hasta
medidas los seis
drásticas si meses
quieroyremediar
prácticamente me
el jodido
error que he cometido.
Salgo finalmente del cuarto cerrando la puerta detrás de mí y comienzo a bajar las
escaleras. Agarro las llaves de la casa y salgo corriendo hasta el estacionamiento
rogando para que todo siga tal y como lo dejé. El garaje se abre y me introduzco
rápidamente prendiendo la luz. Bien. Me he salvado. Agarro las llaves y me dirijo a
la moto aparcada en la esquina.
Es de Tae pero él no se encuentra acá y no ando en condiciones para marcarle y

pedirle permiso. ¿Lo quiero? Lo agarro. Así de simple.


Meto la llave para prenderla, asegurándome que tiene suficiente gasolina. Cojo el
casco que se encuentra al lado y lo amarro antes de montarme en ella haciéndola
rugir. Salgo del estacionamiento, las puertas cerrándose detrás de mí. Me detengo
para levantar la vista a la casa y después de maldecir de nuevo, conduzco a toda
velocidad por la carretera.
Agradezco que el clima sea cálido porque en otras circunstancias ya me hubiera
congelado. Me aferro bien a la moto y la hago rugir antes de ir más rápido, sintiendo
el viento colarse por mi ropa agradablemente. No me interesa rebasar los límites de
velocidad, resulta excitante conducir a toda rapidez colina
co lina abajo.
Doy un par de vueltas antes de llegar a los inicios de la ciudad Californiana. Allí
 bajo un poco la velocidad y espero a que el semáforo de al siga. Arranco apenas la

luz cambia y zigzagueo entre los coches esperando llegar lo más rápido posible a mi
destino. Me detengo cerca de la avenida principal, tres cuadras a la derecha. Dejo la
moto aparcada y me saco el casco mientras ingreso al restaurante/bar que está
abierto. Deben ser poco más de las ocho de la noche, así que estoy a tiempo.
— Necesito ver a Forcraft. — Es lo primero que digo a la señorita en la entrada. — 
Dígale que Min necesitaba hablar con él con urgencia.
La señorita me observa de pies a cabeza antes de asentir, alejándose e
introduciéndose en una puerta detrás del bar. Observo el entorno unos momentos
esperando con paciencia. La señorita sale unos minutos después y me hace una seña
para que la siga.
La sigo hasta la puerta. Allí ella se inclina y regresa hacia donde estaba. Empujo la
puerta ingresando a una oficina bastante amplia y bien decorada. Luz suave,
muebles caros, decoración mayormente color rojo y café. Un chico me espera con los
pies sobre la mesa y un fajo de billetes a la mano.
— Yoongi. — Me llama sonriente, me acerco lentamente a él. — Qué milagro verte
por acá.
— Anthony Forcraft. — Me acerco lentamente hacia él. — Ha pasado un rato.
— Eso creo. — Él sonríe. — ¿Unos dos años?
— Probablemente. — Me siento frente a él. — Luces bien. — Él asiente dejando caer
unos mechones de cabello castaño claro sobre su rostro.

— Dime, ¿qué te trae por acá?


— ¿Supiste que Helen murió? — Pregunté esperando en silencio su respuesta.
— ¿Helen? — Pregunta él alzando una ceja. — ¿Helen Belier?
— Ella misma.
— ¿Murió? — Pregunta sorprendido.
—Tae acaba de informarme. — Tiro mi teléfono sobre su escritorio.
— ¿De quién se enteró? — Preguntó él alzando una ceja.
—  Supongo que debió ser por la gente de Will. —  Alzo mis hombros. —  No
perdieron contacto aun cuando regresamos acá.

Anthony frota su barbilla. —  Helen Belier... —  Repite. —  ¿Por qué la matarían?


Estaba bien encubierta.
— ¿Crees que estaría aquí si lo supiera? — Espeto gélido, Anthony sonríe.
—  No. —  Contesta divertido. —  Así que supongo viniste a conseguir más
información. Por desgracia me acabo de enterar igual que tú de su muerte.
— No vine por la muerte de Helen. — Contesté. — Eso es punto y aparte, estoy aquí
realmente por otras cosas, lo usé de pretexto para acercarme.
— Bien, ¿qué necesitas? — Anthony saca una caja de cigarrillos y se lleva uno a la
 boca para prenderlo.
— Que me digas más sobre mi padre.
Anthony esboza una sonrisa antes de darle una calada al cigarro. —  ¿Qué más
quieres saber Min? — Pregunta él. — Tu padre usaba su pseudónimo "Suga", su
verdadero nombre nadie lo conoce. — Alza sus hombros. — Era un asesino serial
importante en Europa, huyó a Estados Unidos y por cuestiones del destino se enredó
con tu madre, la folló y naciste tú.
— Mi madre es infértil. — Repito en voz alta.
— No Yoongi, tu madre no es infértil. — Anthony rió. — Ya te lo he dicho. Ella es tu
verdadera madre así como Suga fue tu padre. Tu madre le fue infiel a tu "padre". — 
Hace comillas con sus dedos. — No necesitas saber nada más. ¿Qué más te puedo
decir?
— Siento que no me estás terminando de decir todo.
Anthony le da otra calada al cigarro y lo expulsa al aire, haciéndose más hacia atrás
en la silla. Cruza los brazos sobre su pecho y ríe.
— Yoongi, si alguien conoció a tu padre a la perfección, fue mi padre. Por desgracia
él está muerto desde hace un par de meses así que no sabría decirte. — Me observa
alzando sus hombros. — ¿Quieres saber más? Puedes buscar por tu cuenta.
 Bien.  Decido no darle más vueltas al tema.  ¿De la gente de Will qué sabes?
— No más que tú, no son amigos ni enemigos. — Prosigue Anthony. — La gente de
Will tiene sus problemas, mi gente los suyos y la gente de Helen los suyos. Punto.
Esto no es una guerra, pero es cierto que ahora que Helen murió la gente de Will

querrá hacer algo al respecto, encontrar al asesino. Por lógica, supongo irán por los
principales enemigos de Helen.
— Claro. — Desvío la mirada. — ¿Y vas a ayudarlos a encontrar al asesino?
— Solo si me piden ayuda, en ese caso te mandaría a ti para ayudarlos. — Anthony
vuelve a alzar sus hombros y darle otra calada al cigarro. — Ya te he visto en acción,
resulta terriblemente caliente verte apuñalar personas hasta la muerte o arrancarles
las extremidades de su cuerpo.
— Creo que te estás desviando del tema principal. — Lo observo fríamente.
— Cierto. — Él vuelve a sonreír. — Pero aun así, ¿qué te importa? Estás nuevamente
en Estados Unidos, esto no es Europa, Yoongi. Estudia, haz tu vida, sé feliz
fe liz si puedes
serlo y olvida toda esta mierda de asesinatos.

—  Mi padre
inclino haciaera
él, un asesino,senotensa.
Anthony decidí—meterme
  Estandoenaquí
estaomierda
allá es alapropósito. —  Me
misma mierda,
Anthony. Asesinaron a tu padre, asesinaron a Helen, no tardarán en ir por los
demás. Mi padre está muerto, bien. ¿Pero cuánto tiempo tardarán en saber en que
tuvo un hijo que está viviendo ahora en su nido? ¿Cuánto tiempo crees que tarden
en encontrarme?
— No por nada te tengo bajo mi cuidado. — Anthony alza sus hombros.
— No me interesa tu cuidado, miedo no tengo, jamás lo tendré. —Me reincorporo.
— ¿Entonces qué es lo que te preocupa? — Pregunta confundido.
—  Que se metan demasiado en mi vida íntima. —  Murmullo apenas, Anthony
vuelve a levantar su ceja. —  Si irán por mí que solo vengan por mí, esperaré
encantado a todos los enemigos de mi padre.
— Básicamente la gente de K. y Sullivan. — Se adelanta Anthony.
— Pero solo te pediré esto. — Me acerco un poco a él. — Necesito que le pongas
seguridad a una persona, a una persona en especial.
  ¿A quién?   Pregunta. Agarro mi teléfono e ingreso a la galería. Coloco
nuevamente el teléfono frente a Anthony, él toma el teléfono en
e n sus manos.
— Se llama Park Jimin. — Me cruzo de brazos detrás de él. — Lo he tenido cerca
durante un tiempo. He hecho algo que lo alejará de mí sin duda, no podré estarlo

vigilando todo el tiempo así que te lo dejo a ti. Le tocan un solo cabello y te juro que
serás tú quién pagará.
— Oh, es lindo. ¡Mira qué piel más blanca y exquisita! ¿Te diviertes mucho con él
Yoongi? — Me observa sonriente.
— No es de tu incumbencia. ¿Le pondrás seguridad o no? — La tendrá, podré gente
a vigilarlo.
— ¿Qué me puedes decir de él?
— Dieciocho años, es adoptado, vive actualmente con una mujer llamada Chaerin
Park. — Digo tratando de recordar algo más. — Se mudó a Oregón creo que a sus
ocho años. No tiene a nadie más que su madre.
— ¿Adoptado? — Anthony alza una ceja. — ¿Quiénes son sus verdaderos padres?
— Es lo que he estado de descubrir pero no tengo información suficiente. — Muerdo
el interior de mi mejilla. —Solo suposiciones.
— Puedo investigarlo por ti, no te preocupes. — Anthony deja el teléfono. — Pero
necesitaré que hagas algo a cambio allá en Oregón.
— ¿Qué quieres que haga? — Pregunto.
— Te llegará la información después. — Anthony baja los pies de la mesa. — Hablaré
con la gente de Helen para ver qué sucedió, te mantendré informado.
— Bien. — Guardo mi teléfono. — Estaré esperando.
— Por nada. — Anthony asiente.
— Oh... ¿Min?
— ¿Qué quieres? — Pregunto volteando de mala gana, ya se me ha hecho tarde.
—  Dile a tu primo que tenga cuidado con lo que hace. —  Anthony me observa
fijamente.
— ¿Qué pasó ahora? — Pregunto molesto.
— Nada que no podamos arreglar pero deberá tener cuidado y no llamar mucho la

atención. — Deberé
confundido. Sigue manteniendo fija la mirada
hablar muy seriamente con en mí.cuando
Yoon —  Solo eso. —no
regrese,   Asiento
quiero
saber ahora qué estupidez habrá hecho.

Salgo de la oficina y del local rápidamente. Me subo a la moto y conduzco


rápidamente a la casa. Un par de minutos después allí me encuentro. Estaciono la
moto en el garaje y me bajo de ella a gran velocidad. Ingreso a la casa encontrándome
a mi madre en la cocina
co cina y miles de bolsas.
— ¿A dónde fuiste? — Pregunta molesta.
— Tenía que ir por unas cosas. — Contesto sin voltear a verla.
— Me hubieras marcado e iba por ellas. — Siento que me sigue con la mirada. — No
deberías dejar a tus invitados así nada más, es una falta de respeto Yoo
Yoongi.
ngi.
— ¿Dónde está Jimin? — Pregunto. — Se sentía muy cansado, ya se fue a dormir.
dorm ir. — 
Observa las escaleras. —  Es un gran chico, ¿sabes? Deberías intentar ser más
agradable con él.

— Si, como sea. También estoy cansado, nos vemos luego.


— Yoongi.
— ¿Qué quieres ahora?
— ¿Qué hay entre tú y Jimin?
J imin?
Me detengo en la primera escalera y volteo a verla. Ella se encuentra cruzada de
 brazos.
—  Nada. ¿Qué podría haber? Somos compañeros, con el que mejor me llevo. — 
Contesto fríamente.
— ¿Estás seguro? — Insiste.
— ¿Qué más podría haber?
— No lo sé, por eso te pregunto.
— No estamos saliendo ni somos pareja si a eso te refieres.
Mi madre se mantiene en silencio.
—  Buenas noches. —  Digo ya que ella sigue en silencio. Comienzo a subir las
escaleras a paso veloz. Ahora ha llegado el otro gran problema y me debo preparar.

Suelto un suspiro
la habitación y me tranquilizo
en silencio. de todas
Cierro la puerta las formas
y observo posibles
detrás de mí aantes
Jimindeacostado
ingresarena
la cama.

Levanta un poco la mirada y rápidamente se sienta en ella. Me observa con miedo,


con la mirada suplica que no me acerque,
a cerque, puedo verlo y sentirlo.
Lleva una camisa blanca casi hasta las rodillas y unos pantalones de dormir negros.
Puedo ver a través de su camisa la gasa cubriéndola la herida que le hice.
— T—
 T— tardaste un poco. — Tartamudea viéndome fijamente. Bien Yoongi, es ahora
o nunca. Lo tienes por completo o lo pierdes para siempre.
—  Lo siento. —  Me excuso acercándome un poco la cama, Jimin luce realmente
hermoso pero debo controlarme un poco. — ¿Duele la herida?
— ¿Tú qué crees? — Pregunta fríamente.
Lo observo de reojo antes de acercarme al armario. Saco unos pantalones de dormir
y retiro mi camisa para aventarla después. Dirijo mis manos a mis pantalones que
igualmente
vez y retiroretiro,
mi ropasiento la mirada
interior y lo de
queJimin fija en mí.
me queda, Respiroasí
quedando hondo una última
completamente
desnudo.
Extiendo el pantalón y me doy la vuelta para ver de reojo a Jimin. Él se encuentra
viendo las colchas con un sonrojo en sus mejillas y los puños apretados. Me pongo
el pantalón de pijama y me dejo caer en la cama. Jimin se pega a la pared con la
ventana sobre su cabeza, me observa fijamente.
— ¿Qué? — Pregunto.
— ¿Dormiré acá? — Pregunta él asustado.
— Es la última noche juntos, la voy a provechar. — Contesto sintiendo aquel calor
irme sofocando.
— P—
 P— pero tú dijiste q—
q — que ya no me tocarías. — Murmura.
— No. — Sonrío y lo observo. — Yo te dije que a partir de MAÑANA dejaría de
hacerlo. Son apenas las nueve de la noche, así que durante tres horas más sigues
siendo mío.
Él se tensa y su respiración se agita. Me reincorporo un poco en la cama
c ama y me acerco
a él. Jimin se encuentra tenso contra la pared, me acerco lo suficiente casi hasta rozar
con sus labios, veo sus hombros subir y bajar más rápido.
— ¿Tienes miedo? — Pregunto sintiéndome terriblemente excitado por su mirada.

— Sí. — Susurra con voz ahogada.


— ¿Temes que te haga daño? — Pregunto de nuevo. Jimin asiente en silencio. — 
Entonces no voy a lastimarte esta noche, ¿eso te tranquiliza? —  Retiro unos
mechones de cabello rubio que caen sobre su rostro.
Él no parece tranquilizarse.
— No te haré daño. — Digo de nuevo antes de sobar su rostro con lentitud. — Esta
noche no voy a lastimarte, te lo prometo.
Dirijo mis manos a sus piernas, él vuelve a tensarse y abre la boca. Mis manos viajan
hasta sus muslos y en un rápido movimiento logro tumbarlo en la cama debajo de
mí. El jadea un poco y una mueca de dolor se apodera de su rostro, comienza a
temblar.

—  Te lo haré con cuidado, procuraré no lastimarte. — Mis manos viajan hasta su
camisa.
— ¿Q
 ¿Q—— qué vas a hacerme? — Vuelve a preguntar.
Me inclino un poco hasta rozar sus labios. Respiro profundo antes de tomar sus
labios entre los míos y comenzar a besarlo con la mayor tranquilidad que puedo. Él
aprieta sus ojos y se estremece bajo mi tacto. Mis manos viajan por su cuerpo, dando
un masaje que poco a poco lo va calmando. Cuando siento perder la paciencia,
finalmente él comienza a corresponderme. Sus labios se mueven con extremo
cuidado sobre los míos y sus manos llegan a mi espalda donde entierra sus cortas

uñas.
muerdoMesuordeno mantenerme en calma mientras me separo de sus labios y ahora
mandíbula.
— Nada que no quieras, sigues siendo mío. — Repito cerca de su oído. — Hasta que
den las doce de la noche
noc he puedo seguir haciendo contigo lo que quiera. ¿Entiendes?
Lo escucho pasar saliva.
— Lo entiendo... — Susurra nuevamente. Sus manos se suelten de mi espalda y las
dirige a mis pantalones. Me siento helar y en un
u n rápido movimiento lo detengo antes
de que retire mi prenda.
— ¿Qué haces? — Pregunto. Él me observa fijamente
f ijamente durante un par de segundos.
— Vas a tomarme, ¿cierto? — Pregunta. — Hazlo. ¿Pero qué...? ¿Qué demonios le
sucede?

— Pero solo te pido algo. — Sus mejillas se van tornando rojas.


— ¿Qué deseas muñeco? — Pregunto confundido.
— Déjame probarte de nuevo. — Sus ojos brillan.
— ¿Probarme? — Repito sintiéndome más confundido.
 Jimin asiente con timidez.
t imidez. Dirige sus manos a mi pecho
pe cho desnudo hasta reposar
rep osar en
mis hombros y mordiéndose los labios con fuerza. Aquellos lindos labios balbucean
palabras incomprensibles. Se encuentra rojo y tembloroso.
—  No entiendo nada de lo que dices. —  Confieso sintiéndome molesto. —  ¿Es
mucho pedir que seas claro?
 Jimin vuelve a morder sus labios y traga duro. Di
Dirige
rige sus manos a mis labios y traza
línea por mi labio inferior.
— Déjame probarte... — Susurra de nuevo. — Una última vez.
Cuando su pulgar aprieta sobre mi herida en el labio finalmente llego a comprender
qué es lo que desesperadamente ansía.
— ¿Quieres...? — Ladeo un poco mi cabeza. — ¿Sangre?
 Jimin se mantiene en silencio, asintiendo apenas con su cabeza.
— ¿Ahora tú también tienes complejo de vampiro? ¿O de bipolaridad? Yo creo que
ambas.

—  Solo... — Cierra sus ojos unos momentos y los vuelve abrir. — Solo hazlo por
favor... n—
n— no me hagas repetirlo. Tómame si eso deseas pe-pero déjame probarte
otra vez, déjame sentir tu sangre sobre mis labios y mi cuerpo junto al tuyo to-
tomándome con agresividad. Déjame probarte otra vez, déjame saborearte... te lo
suplico... déjame probarte una vez más.
Su respiración se encuentra agitada y sus ojos oscurecidos por el deseo. Me siento
perder un poco viéndolo con sorpresa y confusión. Ha perdido la cabeza.
Ahora sí se le ha volado.
— De acuerdo... — Dirijo mis manos al escritorio para buscar el bisturí, mis manos
recorren la superficie. Me detengo y lo observo buscándolo con la mirada.

—Yoongi. —  Llama Jimin. Volteo a verlo y abro mis ojos, perplejo. El bisturí se
encuentra entre sus manos y apuntando directamente a mi garganta. Sus ojos se han
oscurecido casi por completo.

— ¿Realmente harás esto? — Pregunto con burla. — ¿Matarme?


Él mantiene en silencio, su cuerpo tembloroso. —  Hazlo entonces, mátame y
embárrate el rostro con mi sangre. Será un lindo concepto. — Sonrío.
 Jimin tiembla
tiembla debajo de mí. Se esfuerza por mantener el cuchillo
cuchillo firme pero su mano
mano
tiembla tanto que es prácticamente imposible. Suelto una sonora carcajada y en un
rápido y fácil movimiento logro quitarle el objeto de las manos. Él siquiera se
esfuerza en recuperarlo, sigue temblando debajo de mí.
—  Debo felicitarte por la osadía. —  Contesto divertido ahora yo jugando con el
 bisturí entre mis dedos.
de dos. — Pero eso no significa que te costará caro. Y si planeaba
ser dulce y delicado contigo, lamento decirte que mandaste esas ganas muy a la
mierda.
 Jimin se tensa el doble debajo de mí, pero el muy enfermo todavía
toda vía tiene el descaro
de hacer brillar sus ojos con deseo.
—  ¿Vas a castigarme? — Pregunta con voz temblorosa y un sonrojo por todo su
cuerpo.
— Lo haré. — Sonrío. — Pero también querías algo, ¿no? Llevo el objeto a mis labios
y corto. Jimin cada vez se muestra más asustado conforme la cantidad de pequeñas

aberturas
acumulan,que voy dejando
comenzado en mishasta
a deslizarse labios
quevavan
creciendo. Las gotas de
a dar directamente consangre se
el cuello
de Jimin y parte inferior de la barbilla. Fácilmente debí haber hecho unos diez cortes,
o más.
— ¿Lo pediste? Lo tragas ahora. — Me inclino a él sintiéndome ardiendo por dentro.
Y como un desquiciado total me toma del cuello para plantar sus labios contra los
míos, gruñendo con violencia antes de morder mis labios con excesiva fuerza. Trato
de separarlo de mí pero sus dientes se han encajado profundo en mi labio, casi
arrancándome la piel al tratar de retirarlo.

— Pagarás por esto... — Murmuro molesto antes de dirigir el bisturí a su cuello.


 Jimin me suelta
suelta y lentamente se
se aleja con el filo amenazando con cortarle la garganta.

Me observaba en silencio casi retándome con la mirada, sus ojos vuelven a brillar,
se encuentra completamente desquiciado.
—Ruega misericordia que toda aquella paciencia que tenía contigo ha finalizado esta
noche. Te haré mío de una forma tan dura y desquiciada que nunca vas a olvidarla.
Él me observa en completo silencio, aprovecho el momento para sonreír. —Y te
 joderé tan bien esta noche que la próxima vez que alguien te toque vas a rechazarlo
porque nadie logrará nunca hacerte sentir tan bien como yo. No aceptarás ningunas
otras manos que no sean las mías al recorrer tu cuerpo, no aceptarás otros labios que
no sean los míos cuando te besen, te negarás a entregarte a cualquier otro que no sea
yo...
Porque mi pequeño muñeco hoy dejaré tatuado tu cuerpo con mi tacto.
—Porque te haré mío de una forma tan placenteramente violenta que recordarás
todas las noches y llegarás arrastrándote a mis pies suplicando por más. ¿Y sabes
por qué?
El traga duro y me observa terriblemente excitado, siento su erección casi rozando
con la mía. Está desesperado devorándome con la mirada.
— Porque ningún otro sabe cuán masoquista eres y como te encanta que te azoten y
drenen, que te corten el cuerpo y laman tu sangre revolcándote en las sábanas
salpicadas de rojo, no saben cuánto te pone que te hablen sucio enterrándose
profundo en ti mientras te lastiman, no saben que te encanta el sadismo
descontrolado. No saben cuánto te gusta que te aten a la cama, jueguen con tu
cuerpo, te torturen lento y te azoten hasta hacerte sangrar y gritar de placer.
— N- nunca lo han hecho... — Murmulla inocente.
Y sonrío, sintiendo la comisura de mis labios estirándose cada vez más.
— No podrás decir eso mañana.
Y finalmente jadea, liberando el gemido que tanto ansiaba para poder proseguir. Su
cuerpo sudoroso, sus ojos oscurecidos, su duro pene marcándose a través de su ropa
y sus labios mordidos finalmente me vuelve loco.
Y sin esperar más le arranco la ropa.

|35

Taehyung

— ¿Alguna vez te preguntaste por qué ciertas cosas te suceden solo a ti? Es extraño.
— Suelto un suspiro y aviento la bola de papel, aquella cae directamente en el bote
de basura.
— Sí, bueno, dudo mucho que seas el único en el mundo a quien le pasan cosas. — 
 Jackson ríe sin despegar su vista del teléfono.
— Esto es una mieeeerdaaaa. — Canturreo estirándome.

— Vaya descubrimiento, Kim. — Se burla. — Por cierto, ¿hablaste con tu primo?
—  ¿Yoongi? Nah. —  Acerco la silla a la computadora. —  Él tiene cosas más
importantes que hacer que planear una fiesta de último año.
— ¿Qué se traen Jimin y él? — Pregunta Jackson.
— No lo sé, antes de salir de vacaciones actuaban muy extraño. — Son extraños
ambos, déjalos ser. — Alzo mis hombros. — Si te soy sincero Jackson no me interesa
lo que pueda estar haciendo Yoongi, él tiene sus problemas así como yo los míos.
—  Oh, y vaya que los tienes. —  Jackson ríe y se sienta junto a mí viendo la
computadora. — Como aquel vídeo porno que tienes con Jeon.
— Cállate. — Ruedo mis ojos. — Voy a borrarlo así que no cantes victoria.
— ¿Lo gozaste? — Me pregunta viéndome con una sonrisa. No puedo evitar reír y
desviar la mirada. A mi mente regresa
regr esa la imagen de Jeon Jungkook desnudo debajo
de mí y no puedo evitar morderme
morder me el labio. Es un chico muy atractivo, una pena que
haya tenido que ser de esa forma
for ma nuestro primer encuentro sexual.
— Supongo, estaba drogado así que resultó extraño. — Confieso. — Pero no pasa
nada, cuando baje la guardia volveré a picarlo.
— Es un chico difícil, no tienes idea. — Jackson suspira. — Pero se mueve bien.
—  ¿Tú lo disfrutas mucho, no? —  Pregunto ingresando a los archivos de mi
computadora.

— Cuando está de buen humor, si no, apenas puedo tocarle un cabello. — Jackson
resopla. — Pero vale la pena, es excelente dando mamadas.
— ¡Ya, no me tientes! — Río y lo golpeo.
— Ah, ¿no que mucho remordimiento moral por lo que hiciste? — Jackson alza una
ceja divertido. — Como si él no quisiera darse una buena cogida conmigo. — Ruedo
los ojos. — Solo se hace del rogar pero cuando caiga caerá completo.
—  ¿Pero entonces te gusta? —  Jackson frota su barbilla. —  ¿O solo tienes cierta
obsesión por introducir tu pene en él?
— Quizás un poco de ambas, aún lo estoy definiendo. — Niego con la cabeza. — En
fin, déjame borrar esa cosa antes de que alguien la vea.
— ¡Quiero verla! — Exclama Jackson.
— No seas así. — Me golpeo la frente.
—  Anda, al menos solo el principio. —  Me empuja un poco y se apodera de la
computadora.
Suelto un suspiro y lo dejo rebuscar entre los archivos hasta que hace doble
do ble click en
uno. Observa la carpeta y finalmente vuelve a hacer doble click y una vez más. El
reproductor se abre y la imagen de Jungkook y yo entrando a la habitación se hace
presente.
— Quita eso. — Ruedo los ojos.

—  Solo un rato. — Jackson mantiene la vista fija en la pantalla y unos segundos


después comienza a reír. — Joder, le comiste la boca.
— ¿Ya tienes suficiente? — Pregunto sacando mi teléfono cuando lo siento vibrar.
— Sí, dame un segundo. — Jackson ríe.
Desbloqueo el teléfono y alzo una ceja al ver un mensaje de Anthony. Rápidamente
leo lo que dice y contesto.
"Yoongi vino a verme, salió hace 30"
"¿Qué quería?"
"Información de la muerte de Helen y su padre"
"¿Y?"

"Me pidió protección para un chico"


¿Protección? Vuelvo a alzar mi ceja antes de juntarlas y volver a taclear.
"¿Protección a quién?"
"Se llama Park Jimin. Creo que va en su colegio"
¿Park Jimin? ¿Protección? ¿Por qué Yoongi querría ponerle protección a Jimin?
Los gemidos del vídeo me hacen levantar la mirada, ahora me encuentro
embistiendo a Jungkook quien se queja y me suplica que frene. Rápidamente me
abalanzo y cierro el vídeo seguido de la risa de Jackson.
— Hermano, si vas a subir eso a pornhub más te vale que no tenga sonido.
— Solo cállate. — Mis manos están sudando. — Dame un momento.
Me levanto de la silla y salgo de la habitación para marcarle a Anthony, necesito más
información de lo que acaba a pasar.
— ¿Sí? — Contesta del otro lado.
— ¿Para qué quiere Yoongi ponerle protección a Jimin? — Pregunto.
— Aparentemente piensa que la gente de K. y Sullivan van tras él
él,, también cree que
están viniendo por los peces gordos. — Hace una pausa. — Dijo que estaba pasando
un tiempo con él y no quería meterlo en esto.
— Pero la gente de Sullivan o K no tendrían por qué ir por Jimin, irían directamente
por Yoongi. — Contesto alzando una ceja.
— Podrían usar a Jimin en su contra, pero mira, ese no es el problema. — Anthony
suspira. — Vamos a hablar de ti... me contaron que estuviste haciendo travesuras,
Tae.
Muerdo mi labio con fuerza.
— Ya te he dicho que evites llamar la atención, debes mantener un perfil bajo. — 
Responde ligeramente molesto.
— Nadie más que yo tiene el video, lo prometo. — Bajo mi voz. — Justo ahora planeo
 borrarlo.
— ¿Video? — Anthony suena confundido. — ¡No sé de qué video me hablas, Tae!
¡Hablo de la droga! ¡La droga!

— Oh. — Me siento más aliviado. — Lo siento, era urgente, unos chicos de mi escuela
me habían pedido y tuve que ir al almacén.
— ¿Al menos recibiste una buena paga por correr ese riesgo?
— Excelente.
— Bien. — Anthony suspira. — Solo evita meterte en muchos líos Yoon, no estamos
en condiciones de estar llamando la atención. Acá en California las cosas están
tranquilas pero no sabemos cómo estarán allá en Oregón o Washington, en Europa
todo está tenso por lo de Helen. ¿Por qué no me avisaste? ¿Y quién te dijo?
— La gente de Will. — Contesté. — Cuando fui por la droga me informaron.
— Lo supuse. — Anthony suspira. — Bien, gracias Tae, debo irme.
—  Claro, nos vemos. Cuelgo el teléfono y me dirijo a mi habitación, Jackson se
encuentra saliendo.
— ¿Te vas? — Pregunto.
— Emergencia en casa. — Alza su teléfono. — Nos ponemos en contacto.
— Claro. — Asiento. — Cuídate.
 Jackson me palmea la espalda antes de alejarse rápidamente. Suspiro y entro a la
habitación aventando el teléfono a la cama. Me vuelvo a sentar frente a la
computadora y abro una vez más los archivos, la vista fija en el video grabado con
 Jungkook. Aprieto mis labios y hago click izquierdo, deslizando suavemente hacia
"borrar de forma permanente".
— Vamos... — Me animo. — Nadie debe ver esto. Hago click. El video se borra.
Suelto un suspiro de alivio... ya no hay evidencia alguna. Si Jungkook dice algo no
podrán culparme, y eso si recuerda lo cual suplico para que no.
Sintiéndome aliviado pero aún con la adrenalina
adre nalina corriéndome por las venas abro mi
cajón y muevo mis cuadernos hasta que mi mano toca el fondo. Muerdo mi labio
rebuscando con algo de incomodidad hasta sacar la vieja cartera de cuero. Tomo un
 billete que enrollo, deslizo nuevamente la mano en el cajón sacando una bolsa de
plástico que abro y vierto lo que contiene sobre el escritorio con rapidez.
Unos segundos después tengo finas líneas de polvo blanco sobre el escritorio viendo
hacia mí, llevo el billete enrollado a mi nariz y me inclino sobre el escritorio.

E inhalo profundo.

Jimin Pov
Automáticamente muerdo mis labios al sentir las manos de Yoongi arrancar la
camisa que llevo. La tela se abre con tanta delicadeza entre sus manos que me hace
dudar acerca de su calidad, o es pésima, o Yoongi es demasiado fuerte. Quizás un
poco de ambas.
Siento la sangre bullir en mis estómago, la ira y el deseo que suelta por todos lados
me hace enloquecer. Sí, me siento terriblemente aterrado y quiero gritar y salir
corriendo pero otra parte grita escandalizada de placer y suplicándome entregarme
a él. Entregarme y no alejarme.
— Pagarás por lo que hiciste. — Repite y empuja frotándose un poco sobre mí, jadeo
involuntariamente. — Es momento de jugar contigo como siempre quise muñeco.
Muñeco...
Apenas trato de responder ya se encuentra besándome nuevamente con furia. Mis
manos son tomadas con fuerza, me coge de las muñecas y las levanta violentamente
sobre mi cabeza. No pierdo el hilo del beso aun cuando me toma con solo una mano
y con la otra desliza su brazo debajo de la cama. Abro mis ojos al escuchar un
pequeño "clic". Parpadeo y siento mi sangre helarse cuando trato de mover mis
muñecas y no puedo. Lanzo mi cabeza hacia atrás y observo petrificado mis
muñecas atadas a los barrotes de la cabecera de la cama con unas esposas. Mi
respiración se agita y comienzo a removerme
remover me pero me encuentro perfectamente bien
atado.
Regreso la vista al frente y hago una mueca de dolor al tratar de zafarme
nuevamente. Yoongi sonríe y su sonrisa se vuelve cada vez más grandes conforme
más batallo por zafarme. Siento mi cuerpo frío por fuera y ardiente por dentro, mi
respiración es completamente irregular y grandes escalofríos azotan mi columna
vertebral.
— Dime Jimin... — Yoongi se levanta de la cama para
p ara comenzar a zafarse el cinturón,
trago duro. — ¿Te gustan los animales?

MIERDA MIERDA, ¡NO SE ATREVE!


— ¡No, no! — Ruego. — ¡No Yoongi no por favor!
favo r! ¡No me gustan!
— Si sigues gritando así no me dejarás otra opción que ponerte una mordaza en la
 boca. — Se burla. — Mi mamá está abajo y no quiero que nos escuche.
Se acerca a su puerta y coloca el pestillo, gira la manija para asegurarse de que esta
se traba y regresa a mí, examinándome fijamente.
— Eres un mentiroso. — Yoongi sonríe. — Te encantan los animales, Jimin. ¿No te
encanta también que te traten como uno?
Comienzo a negar con la cabeza
cabez a sintiendo las lágrimas apoderándose de mí.
— Vamos a jugar a algo. — Yoongi dirige nuevamente sus manos a su cinturón. — 
Ya que estás atado y no puedo perseguirte, supongamos que caíste en la trampa del
cazador y por eso no puedes moverte. ¿Cómo escaparías?
— Pelearía hasta el final. — Susurro.
— ¿Pelear? — Yoongi ríe. — No, tengo una mejor idea.
El cinturón cuelga de su mano y lo menea suavemente, torturándome mentalmente
con aquel brillo de metal tan cerca de mi cuerpo.
— Dejas que el cazador te tenga y luego te coma, dime, ¿te gusta más esa idea? — 
Yoongi vuelve a sonreír.
Trago duro y niego con la cabeza repetidas veces pero sé que no va a escucharme.
Toma mis piernas y las estira ya que las tengo flexionadas, las separa un poco y se
coloca entre ellas. Se quita frente a mí su camisa permitiéndome observar los
músculos que comienzan a formarse en su pecho, los buenos abdominales que se
carga ya.
— ¿Cuántos azotes crees que sean necesarios? — Pregunta en voz alta frotando su
 barbilla. — ¿Treinta?
Jadeo de dolor
dolo r de tan solo pensarlo. Treinta veces el cuero del cinturón azo
azotándose
tándose
 Jadeo de dolor
dolo r de tan solo pensarlo. Treinta veces el cuero del cinturón azo
azotándose
tándose
contra mi cuerpo... mierda... no, voy a quedar marcado por siempre.

— Oh, cierto. Que debo hacer marcas en lugares más íntimo, lo siento muñeco, no
me dejas otra alternativa. Me toma de la cadera y me da la vuelta. Mis brazos se

enredan y las esposas aprietan más fuerte, siento mi pecho contra la cama, mi
respiración sigue igual o más agitada.
— Será la mitad, ¿quince te parece bien? — Pregunta sobando mi espalda, gimo en
voz baja. — Muerde la almohada para ahogar tus gritos, te lo recomiendo.
Sus manos siguen trazando mi columna vertebral hasta llegar al inicio de mi
pantalón para dormir. Respiro profundo y cierro los ojos
ojo s cuando lo siento jugar con
el borde. Mi cuerpo se sacude bajo se tacto hasta que lentamente lo siento deslizar
sus manos dentro y sobar mis glúteos con suavidad sin retirar mi pantalón. Hunde
su piel dentro de la tela y comienza a masajear, suelta una risa cuando su índice se
hunde un poco y rozar con mi entrada. Pego un brinco al sentir mi corazón salirse
de mi pecho.
Finalmente baja la prenda hasta dejar
de jar mis glúteos al expuesto. Lo escucho levantarse
y el sonido del metal muy cerca de mí. Me mantengo en silencio hasta que...
Zaz
Suelto un grito de dolor y al instante muerdo la almohada. Aprieto mis puños y
encajo mis cortas uñas en la palma de mis manos, mis vellos se erizan y siento mis
nalgas calientes, una raya ardiente que poco a poco comienza a picar.
— Muerde fuerte. — Advierte Yoongi antes de dejar caer el cinturón nuevamente.
Mis dientes se encajan con tanta fuerza que mi mandíbula duele. Vuelvo a gritar y
 batallo por recuperar mi respiración, pero apenas puedo concentrarme ya que el
cinturón vuelve a azotarse contra mi piel.
— Precioso.... — Siento a Yoongi sobar y depositar un suave beso, gimo al instante.
Se separa y vuelve a azotar, y otra vez, y otra vez, y otra vez... Hasta que me ahogo
con mis propias lágrimas y aullidos de dolor. — Mierda, sí. — Lo escucho decir antes
de volver a azotarme con fuerza, arqueo mi espalda y ahogo los gritos en la
almohada. — Luces hermoso...
Vuelve a masajear la zona provocándome un inmenso dolor. Sin embargo siendo mi
duro pene chocando contra las colchas y la tela del pantalón, se encuentra
increíblemente duro y necesitado de atención, los cosquilleos son quizás más

insoportables que el ardor que tengo atrás.


— ¿Te encanta no es así? — Esta vez palmea con su mano.

— ¡Ah! — Suelto agudo y al instante me pongo rojo. — Y-Yoongi... Vuelve a palmear


con fuerza con sus manos, me estremezco y entierro más profundo mis uñas en las
palmas de mi mano. Duele como el infierno... arde... Y se siente increíblemente bien.

Yoon me toma y me vuelve a dar la vuelta, sonríe al ver mi dura erección y el trazo
húmedo que voy dejando. Mi cuerpo tiembla y no por dolor o miedo, tiembla de
excitación, los escalofríos vuelven más salvajes y chillo aún más agudo cuando sus
dedos frotan a través de la ropa.
— Te encanta... — Repite. — Eres un jodido masoquista Jimin, un jodido y maldito
masoquista.
Muerdo mis labios y las lágrimas asoman nuevamente por mis ojos. Yoongi se coloca
frente a mí y me toma de las piernas para jalarme un poco y que me enrede en sus
caderas. Toma el pantalón y en una lentitud tortuosa comienza a bajarlos, dejando a
la vista mi hinchada y rojiza erección que suplica un poco de caricias.
Baja un poco más hasta liberar por completo lo que guardo. Tiemblo con más fuerza,
esta vez sintiendo vergüenza y excitación rodeando todo mi cuerpo. Mi mente se
 baña de pensamientos obscenos pero lo único que quiero ahora es que se calme,
necesito que mi jodida erección se calme de una maldita vez.
— ¿Quieres que te toque? — Pregunta Yoongi con una lasciva sonrisa.
Asiento sintiéndome enrojecer.
— No te escucho Jimin. — Se burla cruelmente dirigiendo su mano a mi erección y
dando
cabeza una suave
y lanzo mi caricia
cabeza con
haciasuatrás.
pulgar sobre
— No mi glande.
te escucho Me estremezco de pies a
muñeco.
— T—
 T — tócame... — Susurro con voz temblorosa, siento mi dignidad irse hasta mis
pies. — Tócame por favor.
Yoongi sonríe satisfecho y finalmente rodea mi erección con su mano comenzado a
frotar de arriba hacia abajo. Abro la boca y comienzo a gemir, no importa cuánto
muerda mis labios, los gemidos comienzan a salir sin control alguno.
No pasa mucho hasta que Yoongi se encuentra frotando agresivamente,
masturbándome a una velocidad brutal. Mis caderas están alzadas y mi cabeza
lanzada completamente hacia atrás, gritando y maldiciendo. La boca sucia hace su
aparición pero los espasmos en mi cuerpo son simplemente gloriosos, la forma en la

que mueve su mano sobre mi erección y juega con presiones y velocidades me está
volviendo loco.
— ¿Quieres más? — Susurra jadeante, él igualmente se encuentra increíblemente
duro. — ¿Quieres que vaya más rápido y haga que te corras sobre mi mano?
Me niego a contestar. Muerdo mis labios nuevamente y trato de ahogar mis gemidos
pero mi cuerpo y boca me traicionan completamente. El control de mi mente sobre
mi cuerpo parece zafarse por completo.
— Más... — Susurro con ojos suplicantes. — Más Yoongi... más...
— ¿Quieres más? — Sonríe y frena su movimiento haciéndome jadear enloquecido
por la falta de tacto. — Si quieres que vaya más rápido necesitaré
nece sitaré ayuda.
Él deja mi erección y vuelve a deslizar su mano debajo de la cama. Cierro los ojos y
 batallo por regularizar mi respiración. Es imposible, estoy demasiado excitado.
— Dios... — Es lo único que logro liberar de mis
m is labios al sentir el frío lubricante caer
sobre mi erección y deslizarse hacia mi entrada. Me retuerzo y Yoongi vuelve a
tomarme. — ¡Dios!
Y vuelve a frotar viéndome fijamente. Me siento intimidado y avergonzado por la
forma tan intensa en que sus ojos se clavan en mí pero ya nada importa. Hay un
punto donde ya no importa y comienzo a gemir en descontrol sintiendo sus manos
aprisionando y masturbando como un maldito profesional.
Y nuevamente mi boca me traiciona...
— Y-Yoongi...
Pero ya me encuentro con los ojos cerrados fuertemente, recordando la vez que me
toqué pensando en él. Eso no se compara a lo que estoy viviendo ahora pero ya me
encuentro gimiendo su nombre agudo como esa vez.
Yoongi mete presión y otro jadeo ronco escapa de sus labios. Él tampoco está
aguantando y seguramente gemir su nombre no ayuda en absolutamente nada.
Abro mis ojos y grito agudo, me quiero venir, la sangre bulle en mi cuerpo y mis
piernas comienzas a temblar y tensarse. Mi piel se torna rojiza y el mantener la boca
cerrada se volvió en algo imposible, levanto mi cadera despegando mi espalda
empapada de sudor y agito las cadenas con fuerza sobre mi cabeza.
— Yoongi, ¡Yoongi! — Comienzo a gemir. — Yoon, m—
m— me voy...

— Oh, no te atrevas. — Frena su movimiento con una sonrisa.


Deja mi erección nuevamente provocando que tiemble y casi comience a llorar
debido a la desesperación. Siento mi orgasmo cerca y mi pene duele, es un dolor
insoportable por todo lo que tengo contenido y no puedo explotar. Finalmente
Yoongi igualmente retira su pantalón permitiéndome su rojiza y bien dotada
erección. Otro jadeo escapa de mis labios y suavemente se inclina besando mi
estómago y levantando la vista nuevamente a mí.
— Te encanta... — Susurra y agarra el bisturí. — Eres un sucio.
Hace un corte en mi pecho, grito un poco y siento el ardor
ar dor de la piel abriéndose muy
poco después. El rastro de sangre se hace visible y las gotas lentamente resbalan por
mi piel. Yoongi lleva sus manos y se embarra un poco los dedos para probar, vuelvo
a tragar duro. Él sonríe y me toma de las caderas con fuerza.
—  Vas a gritar mi nombre tan alto que olvidarás el tuyo. —  Amenazaba
empapándose la mano de lubricante. — Quiero que grites tan alto que mi madre te
escuche y sepa de una maldita vez que nos traemos y sepa a quién perteneces.
¿Entendiste?
— Yoongi... — Suplico una última vez, pero sé que es demasiado tarde, mis caderas
se mueven desesperadas por encontrar su duro miembro.
—  Mírate. —  Se burla. —  Pero si estás completamente desesperado porque me
hunda en ti y te folle tan duro que nunca más te puedas levantar de esta cama.

Me  Pregunta
— toma con fuerza,
pero yomisya
manos
me se azotan nuevamente.
encuentro agitado al —sentir
 ¿Y te digo qué es lo
su glande mejor?
empujar
suavemente contra mi entrada. — Que aunque quieras tocarte no podrás por estar
atado. ¿Qué se siente estar a mi total disposición?
 Jadeo cuando sus manos se dirigen a mis pezones y aprietan.
— Tu hermoso cuerpo está vulnerable ante mí, puedo hacer contigo lo que quiera.
— Repite. — Y eso es lo que voy a hacer, te dejaré muy en claro que no importa qué
hagas o qué digas, siempre serás mío.
Y grito cuando lo siento hundirse poco a poco a mí, con una enfermiza sonrisa y un
 jadeo tan morboso y electrizante que me remueve todo el interior. Inmediatamente
lo aprisiono, sintiendo su duro miembro entrar en mí con lentitud hasta dar la

estocada que lo introduce todo. Arqueo la espalda y aprieto con tan fuerza mis
puños que mis nudillos se tornan blancos.
Y comienza a embestir, dándome duras estocadas que rechinan la cama suciamente.
— ¿Te gusta, verdad? — Pregunta empujando más profundo. — Puedo ver en tus
ojos cuánto te gusta...
Y empuja hasta el fondo haciéndome gritar y retorcerme debajo de él. Me toma de
ambas caderas y entra cada vez más profundo, embistiéndome y rozando
delicadamente mi próstata. Oh dios, finalmente roza con fuerza, estimulando
directamente aquel punto que me hace perder la cabeza por completo.
— ¡Yoongi! — Grito. — ¡Yoongi mierda!
— Eso es muñeco, grítalo. — Sus embestidas se vuelven más potentes y agresivas,
chocando su piel bruscamente contra la mía. Enloquezco. Mi cuerpo se somete
completamente a él y mi mente no grita otra cosa que no sea su nombre. Su fría y
caliente mirada sobre mis ojos, sus labios mordidos, sus sádicas y traviesas sonrisas
al tomarlo.
—  Joder... — Susurra lanzando su cabeza hacia atrás para sonreír después. —  Se
siente tan malditamente bien estar dentro de ti. Te haría mío noches enteras... ¡me
encantas!
Y mi corazón no puede evitar dar un vuelco y ensancharse al escucharle decir eso.
Mis ojos se abren con sorpresa y una calidez me recorre por completo. Él me besa,
siento su cálido
igualmente. Mis pecho
manos sobre el míodesesperadas
se mueven y maldigo por no poder
haciendo jalarlolasy cadenas,
resonar tomarlo
levanto mi cadera y empujo, él sigue azotándome y embistiéndome sin separar sus
labios de mí, sacándome el aire por completo.
Se separa un poco pero no perdemos la paso,
p aso, él entra más profundo tomándome con
fuerza. Jadeo y muerdo mis labios perdido en sus oscuros ojos y su oscuro cabello
revuelto y desordenado en descontrol, su piel brillante por el sudor y sus labios
rojizos de tanto morderlos y chuparlos mientras me observa.
Empuja más fuerte en mi interior sin dejar de verme y me siento correr con su

mirada.
grito, Mi ycuerpo
grito se azota
le suplico que cada vez más
me toque pararápido
llegaryalmihermoso
erecciónclímax.
palpitaÉl
cada vez ymás,
sonríe me
masturba nuevamente sin dejar de entrar y salir de mí. Y es agresivo y es violento.

Se deja hundir sin piedad alguna en mí, me azota con fuerza y el lubricante ya no
ayuda, pero el ardor es impresionante, delirante y exquisito.
— Grítalo... — Susurra. — ¡Grítalo!
—  ¡YOONGI! —  Grito con todas mis fuerzas sintiendo mis cuerdas vocales
destrozarse. — ¡YOONGI, MÁS, MÁS!
Y me siento explotar, mi semen ser expulsado violentamente y mi cuerpo brincar
por completar. Todos mis sentidos se frenan y mis ojos se empapan de lágrimas de
placer mientras me retuerzo con violencia. Mis labios se abren y la sangre escurro
debido a la violencia con la que me muerdo. Yoongi igualmente se tensa y
aferrándose bien a mí se mueve más rápido. Su rostro se hunde en mi cuello y
muerde con tanta fuerza que me lastima, pero eso no impide que grite igualmente
de placer. Y estira mi piel, moldeándola entre sus dientes y tira.
Y finalmente lo siento correrse dentro de mí, su semen liberarse en mi interior
llenándome por completo. Grito más alto y lo aprisiono entre mis piernas con la
respiración y los latidos enloquecidos. Él sigue aferrado a mi cuello y con la
respiración jodidamente irregular y fuerte.
Su agarre se suaviza hasta finalmente soltarme y solamente reposar su cabeza sobre
mi hombro. Ambos batallamos por controlarnos y componernos del fuerte orgasmo
que nos ha azotado. Inhalo profundo y gimo un poco debido al dolor que se hace
presente en mi cuello. No dudo que sus dientes queden marcados por días enteros.
Él gruñe un poco y lentamente desliza sus manos sobre mi cabeza. Escucho que
 juega con las cadenas y poco tiempo después las zafa así dejándome libre. Apenas
siento la libertad de mis manos, lo rodeo por el cuello y me lanzo violentamente
sobre él para besarlo. Él cae en el sentido opuesto de la cama conmigo sobre él
devorándole la boca, pero él sonríe durante el beso y lleva sus fuertes y calientes
manos a mis mejillas para profundizar aquel beso.
Se va reincorporando hasta sentarse en la cama, yo encima de él y rodeándolo detrás
de la nuca sin dejar de besarlo con hambre, en un intento desesperado de calmar el
impulso de tocar y sentirlo cerca. Él desliza sus manos detrás de mi espalda y
impulso de tocar y sentirlo cerca. Él desliza sus manos detrás de mi espalda y
nuestros pechos desnudos chocando provocándome un escalofrío. Dejo de besarlo
pero no me separo, reposo mi cabeza sobre su hombro y comienzo a trazar figuras
imaginarias sobre su pecho siendo abrazado por él. Finalmente nuestras
respiraciones se calman y se sincronizan volviéndose una.

— Jimin. — Me llama roncamente. Levanto la mirada un poco para verlo, él quita el
cabello de mi rostro. — Eres jodidamente hermoso. — Susurra con ojos cada vez más
oscurecidos.

No evito sonreír un poco, relamo mis labios e inhalo profundo. Y cuento en silencio
los minutos que me quedan con él, juntos, desnudos, abrazados en aquella
oscuridad. Y finalmente el momento más desastroso se hace presente cuando
escuchamos el suave pitido del despertador anunciando medianoche.
Y Yoongi me empuja violentamente para zafarme de él sin decir ni una sola palabra,
agarra sus cosas y sale del cuarto azotando la puerta detrás de él.
Y algo se quiebra dentro de mí.
 

|36

Jimin Pov
Lo primero que hago al abrir los ojos es soltar un gemido de dolor, un agudo y filosos
ardor por toda mi cadera y trasero me azota violentamente. Siento como si un
camión me hubiese pasado encima, todo mi cuerpo está entumecido y cuando trato
de moverlo duele terriblemente. Es como si hubiese hecho el ejercicio de mi vvida.
ida.
Me levanto de la cama y abro mis ojos de par en par al encontrarme desnudo.
Rápidamente tomo lo que llevaba ayer y me lo pongo con las manos temblorosas
antes de salir. No sé si es cosa de la vida o si está planeado, pero Yoongi sale de otro
cuarto en ese mismo instante con cara de pocos amigos.

— Buenos días. — Saludo tratando de mostrarme despreocupado.


de spreocupado. Pero Yoongi solo
pasa junto a mí y comienza a bajar las escaleras sin siquiera voltear a verme o
dirigirme la palabra. Lo sigo con la mirada y frunzo el ceño
ce ño molesto antes de seguirlo
escaleras abajo en silencio. Ambos nos dirigimos a la cocina que huele bastante bien.
Al entrar observo la mesa puesta y un plato lleno de panqueques.
Observo a Yoongi de reojo pero él no contesta nada, se va a sentar en silencio y yo
me voy a sentar frente a él sin decir nada. Escuchamos unos pasos y la señora Min
sale de la alacena, nos observa en silencio unos segundos antes de sonreír
suavemente y acercarse.

— Buenos días. — Saluda con un tono extraño en su voz. — ¿Cómo durmieron?


Yoongi levanta la vista hacia mí mientras comienza a servirse. Desvía la mirada
después.
—  Oh... y—
y—  yo dormí bien. —  Sonreí un poco. —  Me dio un poco de frío en la
madrugada pero estuvo bien.
— ¿Tuviste frío o... tuvieron frío? — La señora Min se sienta en la cabecilla de la
mesa con una expresión algo molesta en su rostro. — Porque supongo durmieron
 juntos, ¿no es así?

Trago duro yque


suplicando me siento palidecer.
me ayude peroOhél mierda...
está muylo tranquilo
sabe, lo sabe. Volteo a ver
poniéndole a Yoongi
miel a sus
panqueques.

— Yoongi. — Llama la señora Min.


— ¡Mierda, sí! — Yoongi voltea a verla muy cabreado. — ¡Dormimos juntos! ¿Y qué?

Tierra hazme un puto favor y trágame en este instante.


La señora Min parpadea entre sorprendida y perturbada, no creo que se esperara
esa respuesta. Me observa a mí pero yo solamente bajo la mirada sintiéndome
completamente avergonzado mientras me sirvo el e l chocolate con manos temblorosas.
—  Bien. —  La señora Min suspira y aprieta sus labios. —  Me abstendré a hacer
comentarios al respecto... pero cuando Jimin se vaya tú y yo vamos a hablar. — 
Observa a Yoongi. — ¿Me entiendes?
— ¿Conversaremos acerca de por qué me follé a Park Jimin durísimo en la noche?
Claro. — Yoongi sonríe y yo inmediatamente me atraganto con el panqueque. — 
Fue excelente si eso necesitas saber.
Comienzo a toser sonoramente y llevo el vaso a mi boca para tragar rápidamente.
La señora Min abre sus ojos cada vez más y me observa escandalizada para
comenzar a golpear mi espalda. Yo niego con la cabeza y me aparto mientras sigo
tosiendo.
— ¡Yoongi! — Grita se señora Min molesta. — ¡Ya basta!
— ¿Qué? — Él la observa de mala gana. — ¿Eso querías saber, no? No es necesario
tirar indirectas. Jimin y yo follamos ayer en la noche, ¿contenta? ¿No escuchaste
acaso sus gritos anoche? ¡Claro que los escuchaste!
— ¡Te lo prohíbo Yoongi! — Grita la señora Min exasperada.
—  Al menos yo soy honesto y acepto a quien me tiro, ¿no, madre? —  Yoongi le
dedica una frívola mirada que hasta a mí me estremece.
La señora Min se encuentra en blanco y yo completamente rojo. Arrastro la silla
hacia atrás y comienzo a levantarme poco a poco evitando tambalearme.
— Yo... n—
n— necesito ir al baño. — Me excuso temblando y antes de que la señora
Min o Yoongi digan algo ya me encuentro corriendo hacia el baño.
Abro la puerta de golpe y la cierro igualmente en un fuerte azote. Me apoyo contra
la puerta con la respiración sumamente agitada, mis
m is mejillas se encuentran ardiendo
y mi corazón latiendo como loco. Quiero gritar, quiero gritar y romper todo... Quiero

destrozar todo lo que está a mi paso y gritar hasta que arda mi garganta... no creo
aguantar.
Aprieto mis puños y tiro de mi cabello con fuerza mientras muerdo mi labio.
Muerdo más fuerte para evitar gritar, tornándome completamente rojo y
comenzando a dar vueltas para calmarme. Golpeo la pared y me pongo contra ella
después cubriendo mi rostro. No puedo creerlo... sencillamente no puedo creerlo.
Vuelvo a tomar aire y espero largos minutos hasta calmarme. Abro la puerta con
temor y vuelvo al comedor en silencio pero Yoongi no se encuentra allí ni su madre.
Los platos ya están recogidos y colocados en el fregadero, pero el mío sigue allí,
completamente intacto.
Me siento en silencio y sigo comiendo sintiendo un dolor en el pecho que me impide
tragar bien. Debo tolerar un poco más... en dos días nos vamos de aquí y todo
regresaré a la normalidad. Sí... eso dijo Yoongi, ya no más... ya... no más.
Trago duro y sigo comiendo haciendo chocar los cubiertos contra el plato, eso es lo
único que logro escuchar en aquel frívolo y espeso silencio que se ha formado. No
sé dónde está Yoongi o la señora Min, prácticamente han desaparecido sin dejar
rastro.
Cuando finalmente finalizo de desayunar me levanto y voy a dejar los platos en el
fregadero con un suspiro. Me estiro para agarrar la esponja pero en ese preciso
instante la señora Min llega del pasillo con una sonrisa pero los ojos rojizos e
hinchados.

— Déjalo dulzura, yo lo lavo. — Evita verme a los ojos y sorbe por la nariz. — Gracias
 Jimin.
— No se preocupe señora Min... — Susurro suavemente. — Provecho.
Ella asiente sin verme y comienza a frotar agresivamente los platos con la esponja.
Yo lentamente retrocedo y me voy por el corto pasillo por donde ella vino, llegando
a la sala principal con las escaleras. Trago saliva al ver a Yoongi apoyado contra la
ventana viendo el exterior con la mirada perdida. Me acerco un poco a él.
— Yoongi. — Llamo suavemente. — ¿Estás bien?

Pero
el él no contesta.
exterior y no mis Me
ojosacerco
comomolesto
espero. hasta
Trato quedar frente
de tomar a él pero
su brazo peroYoongi observa
él lo aleja con
agresividad.

— ¿Qué pasó? — Pregunto preocupado. — Yoongi háblame.


— ¿No te quedó claro lo que te dije ayer? — Espeta fríamente finalmente viéndome
a los ojos.
—  No puedes simplemente botarme como un muñeco de trapo. —  Digo entre
dientes.
— Claro que puedo, ya lo hice. — Sonríe. — Eres un maldito.
Me calló y tapo mi boca cuando me percato de lo que digo. Retrocedo un poco
cuando veo el ceño de Yoongi fruncirse y lentamente me voltea a ver con muy mala
cara.
— ¿Soy un maldito? — Repite. — ¿Eso es lo que dijiste?
— Eres cruel. — Susurro.
— No, eso no fue lo que dijiste. — Él se va acercando. — ¿Qué fue lo que dijiste
 Jimin?
— Que eras un maldito, o mejor dicho eres un maldito. — Repito frenándome.
Yoongi suelta una fría carcajada y niega con la cabeza antes de regresar la vista al
exterior.
— Solo piérdete y consíguete una vida Jimin. — Dice sonriendo. — O alguien que
controle tu enfermo desespero de dolor. O no sé, quiérete un poco.

Siento la puñalada
Retrocedo tapandomás fuertey de
mi boca mihelado
algo vida y al
meinstante
recorre,mis
unojos se llenan
gusano en el de lágrimas.
estómago y
un nudo en la garganta que impulsan mis ganas de vomitar. Muerdo con fuerza mis
labios y suelto un sollozo antes de salir corriendo y subir las escaleras sintiendo mi
pecho arder.
Y una vez que entro al cuarto donde originalmente me alojaba, me suelto a llorar, a
llorar de dolor y de rabia. Me acuesto en la cama y me hago ovillo sintiendo mi
cuerpo temblar y contraerse. El dolor es insoportable, un dolor que no puedo sanar
ni sobar para calmarlo, porque es un dolor que viene desde lo más profundo de mi
corazón y de mi alma.
"Quiérete un poco..."
¿Tan bajo había caído realmente?

Sí, había caído muy bajo.


Aprieto mis puños con fuerza hasta sentir mis uñas encajarse en mis palmas con
fuerza. Abro mis ojos bruscamente y observo la nada soltando humo por todos
lados. Mis nudillos se encuentran blancos y las venas de mis brazos marcadas
totalmente. Lentamente me reincorporo y llevo mis manos a mi cabeza en
e n un intento
de calmar el dolor que comienza a instalarse.
— Vas a pagar... — Susurro. — No, esto no se queda aquí.
Levanto la mirada y por primera vez dejo que el enojo me envuelva y me tome. Abro
la puerta bruscamente y avanzo al cuarto de Yoongi presintiendo que está dentro.
Toco con fuerza y trato de abrir pero el pestillo está puesto.
Toco con más fuerza escuchando maldiciones del otro lado. La puerta se abre
 bruscamente y Yoongi aparece pero al a l verme intenta cerrarme la puerta en la cara
pero se lo impido. Empujo la puerta con mis manos con todas mis fuerzas y después
empujo a Yoongi. Él abre sus ojos sorprendido pero finalmente suelto lo que quise
hacer.
Y mi puño se estrella directamente contra su rostro.
Yoongi jadea y se cubre al instante pero yo solo siento un punzante dolor en mis
nudillos. Sacudo mi mano con una mueca y observo a Yoongi en silencio. Él pasa su
mano por su nariz para limpiar la sangre que comienza a brotar.
— Pagarás por esto... — Murmulla y el aire automáticamente se vuelve más pesado.
Es un impulso, salgo corriendo del cuarto sintiendo apenas como sus dedos rozan
mi espalda al tratar de agarrarme. Me encierro en el cuarto de invitados y me coloca
hasta la pared contraria viendo con enormes ojos la puerta que es azotada con
fuerza. La voz de Yoongi del otro lado exige que abra pero ni aunque me paguen
voy a abrir esa maldita puerta.
Esbozo después una sonrisa al sentir el ardor en mis nudillos y me destenso
volviéndome a acostar. El pataleo de Yoongi acaba después y el silencio reina
nuevamente. Agarro mi teléfono y le marco a Jungkook para preguntarle cómo eestá.
stá.
No he hablado con él desde hace un rato.

Pulso en su contacto para marcar y espero en silencio escuchando los pitidos de


fondo hasta que finalmente contesta.
— ¿Sí?

— Jungkook. — Esbozó una sonrisa. — ¿Cómo estás? Hay un silencio del otro lado
que me confunde.
— Oh... ¿Jimin? — Contestan, me percato que no es la voz de Jungkook la que está
del otro lado.
— Sí. — Frunzo mi ceño. — ¿Quién habla?
— Soy Jackson, lo siento. — Abro mi boca. — Jungkook está en el baño.
— Oh Jackson, eres tú. — Me siento más tranquilo. — ¿Tutorías de historia?
— Eh... sí, sí. — Contesta. — Jungkook creo que ya salió, ¿te lo paso?
— Por favor.
— Claro, cuídate Jimin.
— Nos vemos Jackson. Escucho unas voces de fondo y unos murmullos. Finalmente
la voz de Jungkook se apodera del teléfono.
— ¡Jimin! — Suena animado. — ¿Cómo estás?
— Oh, bien... ¿tú cómo estás? — Pregunto acomodándome en la cama y sonriendo.
— Algo aburrido, pero mejor ahora que llamas. — Casi puedo sentir su sonrisa del
otro lado. — ¿Cómo la pasas con Yoongi? ¿Todo bien?
— Umh, no está tan mal. — Muerdo mis labios. — ¿Allá en Oregón qué tal?

—  Tranquilo.
venta Estuve
ayer. — Él ríe. —ayudando a mi padre con la tienda un rato, tuvimos buena
 Te extraño.
— Igual yo te extraño. — Relamo mis labios. — Pero llego allá en dos días así que
no falta tanto.
— Me avisas cuando estés acá, aunque bueno, te veré de todos
to dos modos en el instituto.
— Jungkook ríe nuevamente. — Le... mandas saludos a Yoongi de mi parte.
— Claro. — Esta vez es mi turno de reír. — Seguro estará encantado.
 Jungkook ríe
ríe iigualmente.
gualmente. Escucho
Escucho la voz de Jackson de fondo y Jungkook
Jungkook contestarle
un segundo. Vuelve a mí. —  Bueno Jiminnie, te dejo para comenzar las clases.
Hablamos después.

—  ¡Cuídate! —  Igual tú, ¡nos vemos! Y cuelgo suspirando sintiéndome más


tranquilo. Al menos uno de nosotros si está bien...

 Jungkook guarda su teléfono


teléfo no en su pantalón y se voltea a Jackson quien ya está sin
camisa cerca de la cama. Jungkook suelta una risa antes de pegarse a él y comenzar
a besarlo mientras ambos caen en la cama
ca ma en un hambriento y dulce beso.
— ¿Estás de buen humor? — Pregunta Jackson sonriente pasando sus manos por la
espalda del contrario.
—  Depende de qué tan bien me lo hagas hoy. —  Jungkook muerde sus labios y
vuelve a besarlo. Giran en la cama con una sonrisa y prosiguen su beso hasta que
 Jackson se separa para verlo.
— Si me das un buen orgasmo, te voy a recompensar. — Alza su índice.
— ¿Uh? ¿Es eso un reto? — Jungkook igualmente se quita la camisa sonriendo y la
avienta a algún lugar de la habitación.
—  No solo eso Jungkookie... —  Jackson borra un poco su sonrisa. —Esto es
importante.
 Jungkook lo observa preocupado.

—  ¿Qué pasa?
momentos antes—de
  Pregunta el chico con voz algo corta. Jackson lo observa unos
tragar pesado.
— Jungkook... — Susurra pesadamente. —Yo... — Yo, t- tengo que mostrarte algo...
 

|37

Pov 
Jimin Pov 
Mantengo la mirada fija en las maletas y en silencio las voy arrastrando fuera. El
tiempo pasó increíblemente rápido y en ese corto tiempo pasaron muchas... cosas.
Quizás en alguna parte de mí sabía que algo así podía llegar a suceder pero está más
que claro que fue vivirlo fue mil veces más intenso que simplemente imaginarlo.
Muerdo mi lengua y ladeo mi boca mientras revuelvo mi cabello pensando en qué
podría faltar. No... parece que no me falta nada más, todo ya lo tengo bien guardado.
Cierro la enorme mochila y me la cuelgo al hombro antes de salir y bajar las escaleras
hacia la planta baja. Yoongi se encuentra ya allí pero no se digna a verme. Claro, el
moretón cerca de la nariz me deja más que claro el por qué no quiere verme.
¡Pero lo tenía bien merecido! Y pese a que no me dirigió la palabra sé que no falta
mucho antes de que yo pague. ¿Pero qué importa? Esperaré lo que sea que venga, al
menos yo ya hice algo y no me quedé cruzado de brazos. No sé qué es lo que pasa
conmigo ya que yo no tiendo a ser así pero con alguien como Min Yoongi a tu lado,
está claro que las cosas no son para nada sencilla, por no decir desastrosas.
— ¿Ya es todo chicos? — Pregunta la señora Min. — Bien, bajaremos a comer algo
antes de dirigirnos al aeropuerto. ¿Ya le avisaste a tu madre?
— Lo acabo de hacer. — Asiento antes de sonreír. — Tomaré un taxi.
— ¿No quieres que te llevemos? — Pregunta la señora Min.
— Creo que Jimin se las puede arreglar perfectamente solo para regresar a casa. — 
Interviene Yoongi con una falsa sonrisa.
La señora Min lo observa antes de verme a mí, me limito a sonreír y levantar ambos
hombros.
— Estaré bien, no se preocupe. — Sonrío lo mejor que puedo para tranquilizarla. —
El taxi del aeropuerto es seguro.
— ¿A dónde iremos a comer? — Pregunta Yoongi para cambiar de tema.
— ¿Se les antoja hamburguesas? — Pregunta la señora Min cerrando la cajuela. — 
Nos queda de paso.

— Claro. — Asiento otra vez. — Muy amable de su parte.


La señora Min no me contesta pero sonríe como puede. Ella sube al coche y Yoongi
sube con ella, instalándose claro en el asiento del copiloto. Yo me subo en la parte
trasera detrás de la madre de Yoongi y cruzo mis brazos sobre mi pecho viendo por
la ventana. Ya quiero irme, esto es demasiado para mí.
El coche arranca y la señora Min pone la radio para aligerar un poco el ambiente.
Saco los audífonos de mi mochila y me coloca uno mientras desbloqueo mi teléfono
e ingreso a mis redes sociales. Alzo una ceja al ver una solicitud de amistad en el
Facebook que nunca uso. Ingreso y abro mis ojos divertido antes de sonreír.
"¡[Tu Daddy Kai] te ha mandado una solicitud de amistad! "
Inevitablemente río sin poder creerlo y acepto. Levanto la mirada y me percato que
Yoongi me está viendo a través del retrovisor pero apenas nuestras miradas cruzan
él la desvía y se coloca sus audífonos. Yo regreso la vista a mi teléfono y después de
aceptar a Lay y su extraño apodo regreso la vista al frente para perderme en el
paisaje.
Un par de minutos después ya nos encontramos en la gran ciudad y en medio del
tráfico. Avanzamos por la gran Diana y pasamos la glorieta hacia una avenida llena
de restaurantes y estacionamientos. La señora Min se detiene en el estacionamiento
de una plaza e ingresa para estacionarse en el piso —B. Abre la puerta y sale,
nosotros la seguimos al instante.
Avanzamos hacia las escaleras pero ella se detiene cuando su teléfono comienza a
sonar. Rebusca en su bolsa mientras sube las escaleras en suaves maldiciones. Saca
su teléfono que tiene la linterna prendida y contesta.
— ¿Sí? —Contesta. — Buenas tardes. Seguimos avanzando en silencio escuchando
a la señora Min conversando detrás de nosotros. — ¿No llegó? — Preguntó ella. — 
¡Pero yo le mandé correctamente el pago, señor Woods!
Ella comienza a subir más rápido las escaleras y se detiene bruscamente junto a una
puerta. Frunce su ceño y suspira mientras niega con la cabeza otra vez.
— No se preocupe, volveré a transmitir el pago. Necesito que me mande la factura
para confirma. — Ella asiente. —Se lo mandaré ahora mismo.... Claro... hasta luego.
Ella cuelga y nos observa con los labios apretados. Pasa su vista de Yoongi a mí
repetidas veces antes de frotar
frot ar el tronco de su nariz denotando frustración.

— Vayan al restaurante, los alcanzo. — Ella nos observa muy seria. — A mí pídeme
una hamburguesa BBQ, Yoongi. Iré al café internet de la planta baja y al banco, los
alcanzo. Por favor no se demoren mucho en comer. No tardo.
Ella baja las escaleras pero se detiene a medio camino para vernos.
— ¿Y chicos? — Llama, la volteo a ver. — Quiero que vayan directo al restaurante.
Me siento enrojecer pero ella no lo ve ya que ha bajado corriendo las escaleras
nuevamente. Yo solamente escucho como sus pasos se van haciendo más bajo
bajoss hasta
desaparecer por completo dejándonos en el fúnebre silencio. Tomo aire y trato de
mantener la calma mientras subo las escaleras junto a Yoongi.
— El restaurante queda arriba. — Él se detiene y señala las escaleras. — Piso uno
 junto a una boutique de ropa y frente al Starbucks.

— ¿No vienes? — Pregunto alzando una ceja.


— Iré cuando llegue mi madre, tú come a gusto. — Mete la mano en sus pantalones
y abre su billetera, abro mis ojos con sorpresa al ver la cantidad de billetes que se
encuentran allí. Me extiende unos antes de cerrar la cartera. — Si mi madre pregunta,
le dices que estoy en el baño y me envías un mensaje para llegar.
— No haré eso pero gracias por el dinero. — Lo guardo en el bolsillo con una sonrisa.
Suelto un grito de sorpresa cuando mi espalda es violentamente estrellada contra la
sucia pared casi sacándome todo el aliento. Yoongi me toma con fuerza de la camisa
y se encuentra bastante cerca de mí.
— No te quieras pasar de listo, Park. — Susurra. — Yo no estoy jugando y el juego
que tú haces no es de mi interés. ¿Quieres jugar conmigo? Será bajo mis reglas.
— No estoy jugando contigo. — Contesto molesto. — Tú fuiste quien le puso cierre
a esto, ¿por qué no me dejas en paz y ya?
— Ten mucho cuidado Jimin. — Sonríe. — No soy idiota, y si me buscas créeme que
me vas a encontrar.
— ¿Y luego soy yo el que provoca el juego? Tú prácticamente me tienes contra la
pared a una distancia muy corta diría yo. — Lo observo de pies a cabeza. — Un buen
comienzo sería que me soltaras y simplemente nos largáramos a comer.
— Oh, ya vi a qué juegas. — Él sonríe nuevamente.

— ¡No estoy a jugando a nada, maldita sea! — Exclamo sintiéndome cada vez más
molesto. — ¡Ya suéltame Min!
— Mi dinero. — Exige soltándome y extendiendo su mano.
— No te lo daré. — Contesto.
— ¿Lo quieres? — Pregunta él.
— Lo quiero. — Contesto firme.
—  Bien. —  Él se acerca a mí y desliza su mano a mi pantalón provocando que
 brinque y me remueve violentamente
viole ntamente pero aun así él logra quitármelo. — Tendrás
que tomarlo.
Retrocede con el fajo de billetes a la mano y una sonrisa. Trato de quitárselo en un
rápido movimiento pero él lo hace hacia atrás. Bufo y me preparo para intentar
recuperarlo cuando él lo dirige a sus pantalones, abro mis ojos escandalizado y trato
de tomarlo abalanzándome sobre él pero fallo. Me tambaleo un poco y alzo la vista
hacia él para ver como desliza el fajo de billetes dentro de sus pantalones. Abro la
 boca sin poder creerlo.
— ¿Lo quieres? — Repite sonriendo. — Tómalo.
Me siento enrojecer de pies a cabeza, él sabe que lo está logrando. No pienso
permitirlo. Sé que busca seguir provocándome pero estoy cansado, ya no quiero caer
en sus juegos como una fácil carnada. ¿Quiere jugar? De acuerdo. Comienzo a
entender su juego, no será tan complicado jugarlo entonces, es el momento de
devolver la moneda o jugar con fuego.
— Hazlo. — Me provoca con una sonrisa. — No te detendré, mira. — Oculta sus
manos en los bolsillos de su pantalón. — Aquí mantendré mis manos.
Mi mente da un vuelco y pienso muy seriamente en decirle que se vaya a la mierda
y subir las escaleras pero otra parte se aferra
aferr a a ese lugar. Estoy cansado de que juegue
conmigo.
Así que es mi turno de jugar ahora con él.
Remango las mangas de mi camisa y me acerco a Yoongi lentamente, él aún me
observa con cierta burla. Trago saliva pesadamente y bajo la mirada al aborde de sus
pantalones, muerdo mis labios y en un rápido movimiento zafo el botón y bajo su

cremallera. Yoongi abre sus ojos sorprendido y observa mis manos que se mueven
ágilmente sobre su ropa.
Evito a toda costa hacer contacto visual con él y deslizo mi mano dentro de su
pantalón, buscando con la mano el fajo de billetes. Y claro que toco algo... pero no
precisamente el dinero... y el suave jadeo de Yoongi me lo confirma. Muerdo mis
labios con más fuerza y sigo rebuscando pero no logro encontrar nada. Acaricio de
vez en cuando el pene de Yoongi que lo siento despertar conforme más toco para
 buscar.
Me pego a él y suelto un gruñido de desesperación mientras palmo desesperado por
todos lados. Saco mi mano de su pantalón y comienzo a palmear con fuerza para
escuchar algo, me enfoco en su entrepierna y palmeo nuevamente creyendo
escuchar algo. Meto nuevamente la mano en el pantalón y acaricio sus testículos

sintiendo algo más que piel allí dentro. Abro mis ojos con horror y saco mi mano
con un grito.
— ¡ERES UN...! — Exclamo pero me impide continuar
c ontinuar el nudo en mi garganta.
— ¿Y sigues creyendo que te dejaré ganas tan fácilmente? — Ríe. — Eres tan ingenuo
e idiota.
Aprieto mis puños y violentamente me acerco a él introduciendo toda mi mano
dentro de su ropa interior frenando su risa. Acaricio directamente contra su pene
que me provoca un enrojecimiento brutal en las mejillas, pero se acabó. ¡Ahora me
conocerá!
Siento los billetes rozar contra mi mano, esbozó una sonrisa y deslizo más mi mano
hasta sentir todas las puntas y tirar de ellas, sacando el fajo completo. Yoongi abre
la boca para reclamar muy seguramente pero lo empujo a la puerta detrás de él y
abro con fuerza. Los productos de limpieza hacen su aparición
apar ición en el pequeño espacio
pero eso no me impide empujarlo dentro y colarme con él antes de cerrar la puerta.
— ¿Qué mierda crees que haces? — Pregunta molesto.
Trato de empujarlo más pero lo siento en el límite. Me pego a él y vuelvo a deslizar
mi mano en su ropa interior y rebusco en la oscuridad hasta sacar su creciente
erección en mis manos. Él jadea un poco y trata de aventarme pero comienzo un
suave vaivén que lo tensa por completo.
— Creo que si quiero jugar contigo Yoongi.
Yo ongi. — Digo en la oscuridad. — Pero esta vez
será con mis reglas.

— No tienes idea de con quién estás tratando. — Le escucho decir en la oscuridad
con violencia. — No tienes idea de con quién te estás metiendo Park Jimin.
Sonrío en la oscuridad y lentamente me coloco de rodillas en el suelo sin poder creer
lo que estoy a punto de hacer. Levanto la vista, lo cual es absurdo porque Yoongi no
me ve, pero aun así lo hago y sonrío.
— Correré el riesgo. — Susurro.
Y antes de que Yoongi tironee o me dé el golpe de mi vida, introduzco toda su
erección en mi garganta y jadeo profundo.
pro fundo. Yoongi se tensa el doble y en un segundo
ya tengo sus manos en mi cabello jalando con fuerza.
— Mierda... — Susurra con voz corta.
Cierro mis ojos y paso saliva antes de comenzar el suave vaivén con mi cabeza,
sintiendo la tibia textura contra mi paladar. La saco de mi garganta y la tomo entre
mis manos para comenzar a lamer provocando húmedos sonidos que comienzan a
excitarme. Lo tomo con firmeza y comienzo a succionar con ruido, dejando muy en
claro el trabajo que estoy haciendo con su pequeño amigo. Está duro, muy duro.
Sonrío animado y sigo lamiendo esta vez con mayor lentitud antes de volver a
engullir, Yoongi tira un poco de mi cabello soltándome un gruñido y en un
imprevisto empuja su erección hasta el fondo de mi garganta.
Tengo una arcada y mis ojos se empapan de lágrimas al sentirme ahogar. Trato de
separarlo con violencia al sentir el aire faltarme
f altarme y sus duras embestidas provocando
más y más náuseas. Mi boca se empapa de saliva e inevitablemente comienzo a
 jadear sintiendo como mete y saca su erección de mi boca con violencia. Lo escucho
gruñir de placer en la oscuridad, saca un poco su erección para solamente meter
poco más del glande contra mis hinchados labios. Me mantengo quieto sintiéndolo
entrar y hundirse nuevamente en mi boca con agresividad. Jadeo nuevamente y
aguanto la respiración para no marearme debido a todo lo que ocupa en mi boca y
dejo que me embista, lento pero firme, dando duras estocadas que siento me
atravesarán la garganta.
Él saca su erección de mi boca e inmediatamente aprovecho para dar una gran
 bocanada de aire. Tengo la respiración
respiración agitada y mi boca duele, mi mandíbula pesa.
Apenas hago un par de movimientos con la boca para destensarme siento
nuevamente su húmedo glande rozar contra mis labios otra vez. No lo mete, se

dedica a dar suaves golpes en mis labios detrás de una electrizante y sádica
carcajada.
— Te encanta, ¿no es así? —Pregunta dando más golpes que me hacen jadear. — 
Eres un muñeco que le encanta ser maltratado. Roza de arriba a abajo contra mis
labios, tiemblo y abro la boca, él solamente mete la punta para sobarla contra mi
lengua. — Tan sucio... — Jadea. — Tan perfecto...
La saliva se acumula y aprovecho para lamer un poco. Cuando Yoongi está a punto
de tomar nuevamente mi cabello me aferro al dinero y me levanto de golpe.
— ¡SUERTE CON ESO! — Grito abriendo la puerta de golpe y saliendo corriendo
con el dinero en mano.
Escucho los gritos de Yoongi detrás de mí pero yo solamente subo corriendo las
escaleras a toda velocidad, sintiendo mi corazón golpeando duramente contra mi
pecho. Me detengo cuando llego a la planta con toda la gente y me pego a la pared
para recuperar la respiración.
No...
Puedo...
Creerlo...
Tapo mi boca y ahogo un chillido de emoción. ¡Lo hice! ¡Mierda, lo hice! ¡Lo he
dejado con las ganas! Suelto un aullido de euforia captando unas miradas que me
ven extraño. ¡Sí, véanme. ¡No me interesa! ¡Acabo de hacer lo que creí nunca hacer!
Y sí, puede que sea algo muy estúpido pero es algo, y es algo de lo cual me siento
terriblemente orgulloso y me llena hasta cierto punto. Él debe estar desesperado
 buscando cómo bajar la maldita erección y maldiciendo por lo que he hecho.
Él cayó, ¡finalmente logré tenderle una maldita trampa!
Sonrío más y comienzo a avanzar por la plaza con una enorme sonrisa en el rostro.
Guardo los billetes detrás de mí pasando frente a un bar. Sigo mi camino hasta que
escucho un grito detrás que me hace frenar.
— ¡Park Jimin! — Gritan.

Me volteo confundido buscando de dónde puede provenir la voz. Siento que tocan
mi hombro y al instante me volteo viendo a un chico de tez morena, cabello castaño

ligeramente ondulado y lindos ojos verdes observándome sonriente. Diablos, luce


tan... americano.
— Eh... ¿sí? — Pregunto ligeramente confundido ante la abrupta aparición del joven
chico frente a mí.
— Lo siento, no quería asustarte. — Dice él. — Pero resulta que me han mandado a
hablar contigo, ¿crees que podríamos ir a un lugar más privado?
Parpadeo confundido y alzo una ceja. — ¿Tú quién eres? — Pregunto molesto y en
desconfianza mientras retrocede.
— Lo siento, puedes decirme Forcraft. — Se inclina con una sonrisa dibujada en sus
labios. — Anthony Forcraft...
Me toma la mano con una sonrisa que me mueve todo el interior.
—Es un placer conocerte finalmente...
 

|38

Jimin 
Jimin 
Observo con una ceja alzado al chico frente a mí... no debe tener más de veinticinco
años, luce bastante joven y esa dulce y carismática sonrisa sin duda alguna lo
 beneficia muy bien. Carraspeó mi garganta antes de observar de izquierda a
derecha.
— Y... ¿de dónde nos conocemos? — Pregunto ladeando un poco mi cabeza.
Anthony sonríe un poco antes de ver mi camisa y mantener la vista un rato y luego
subir a mi cuello y clavarme sus intensos ojos verdes. Carraspea igualmente su
garganta antes de reincorporarse bastante formal y sacudir su cabello encrespado.
—  En realidad solo he escuchado hablar de usted, joven Park. —  Contesta
tranquilamente. — Por su amigo Min.
— ¿Yoongi? — Pregunto. — ¿Le ha hablado de mí?
—  En una ocasión. —  Asiente. —  Lamento haberlo sorprendido pero quería
asegurarme de que realmente era usted.
— Bueno, parece que sí. — Sonrío un poco y alzo mis hombros. — ¿Yoongi es amigo
tuyo?
— Eh... sí. — Frota su nuca. — Sí, podría decirse que sí.
Asiento en silencio y observo el restaurante de hamburguesas que está a un par de
pasos de donde me encuentro. Dirijo la vista hacia Anthony pero él parece captar la
indirecta ya que inmediatamente se inclina con una sonrisa.
— No te quito más el tiempo, Jimin. — Dice tranquilamente. — Ten una linda tarde.
— Igualmente, hasta luego.
— Hasta luego.
Me doy la vuelta y me dirijo a paso veloz al restaurante. Volteo detrás de mí pero
todo rastro de Anthony se ha esfumado así que pido un gabinete en el piso de arriba,
en la terraza. Agarro la carta y mantengo la vista fija en ella hasta sentir una
presencia bastante cerca de mí y el rechinar de una silla.

Bajo la carta lentamente dejándola a la altura de mi nariz y observo a Yoongi con


expresión furiosa viéndome fijamente.
"Vas a pagar" Dice entre labios antes de tomar violentamente la carta y clavar la vista
en ella.
Me vuelvo a ocultar detrás de la carta y después de decidirme por una hamburguesa
doble al carbón vuelvo a bajar la carta y enfoco mi vista en el exterior. Suspiro
pesadamente antes de mover de pierna a arriba a abajo y comenzar a morder mis
uñas. Me encuentro extrañamente ansioso y la vista de Yoongi sobre mí no ayuda
mucho. Volteo a verlo rápidamente pero desvío la mirada apenas nuestros ojos se
encuentran.
— Buenas tardes. — Una atractiva chica con el cabello recogido se acerca. — ¿Desean
algo para tomar?
— Yo una soda de manzana. — Sonrío y ella siente para anotarlo.
— Claro. — Se dirige hacia Yoongi y le sonríe. — ¿Usted qué va a querer? Yoongi la
examina rápidamente de pies a cabeza y le mantiene fija la mirada. Observa la carta
una última vez antes de sonreírle suavemente a la chica.
— Dame una cerveza. — Pide bajando un poco su mirada al escote de la chica que
se encuentra abierto, abro mis ojos como platos. — Por favor.
— Claro. — La chica le mantiene un momento la mirada antes de anotar. — ¿Algo
más?
Yoongi alza ambas cejas y niega con la cabeza,
cabeza , la chica le sonríe una última vez antes
de darse la vuelta y bajar las escaleras. Yoongi la sigue con la mirada enfocándose
en sus caderas y después en su trasero durante unos segundos, esboza una débil
sonrisa antes de regresar la vista a la carta. Aprieto mis labios y apenas siento un
dolor en mis dedos volteo, percatándome que he estado apretando el tenedor con
todas mis fuerzas casi doblándolo. Me ahorro mis comentarios y esperamos a que la
chica regrese con nuestras bebidas.
— ¿Ya saben qué van a querer? — Pregunta ella viendo a Yoongi.
— Una doble. — Contesto, ella asiente y desvía la mirada a su libreta.
— De acuerdo... — Dice en voz baja y cambia su peso de pie antes de ver a Yoongi.
— ¿Tú?

— No te vi en la carta. — Contesta Yoongi con una sonrisa.


En ese momento me encuentro tomando la soda y no puedo evitar atragantarme un
poco. La chica se ruboriza un poco antes de reír y taparse con la libreta.
— No... — Contesta divertida. — Pero tenemos muy buenas hamburguesas.
— Ya veo. — Yoongi la recorre un poco de pies a cabeza. — Dame una BBQ con
papas a la francesa, si eres
er es tan amable y una sencilla para llevar.
— Con mucho gusto. — Ella asiente y le guiña el ojo antes de retirarse meneando el
doble sus buenas caderas.
La sigo con una mala cara antes de dirigir la vista a Yoongi. — ¿Conoces algo que se
llama respeto? — Pregunto de mala gana.
— Algo que definitivamente tú perdiste el primer que te abriste
a briste de piernas para mí.
— Contesta Yoongi tranquilamente jugando con el sorbete en su mano.
Aprieto mis puños y me siento enrojecer cada vez más. Tomo una bocanada de aire
y me apoyo en los bordes de la mesa antes de inclinarme hacia Yoongi quien sonríe.
— No tienes escrúpulos. — Espeto. — ¿Qué estás buscando?
— Entretenimiento. — Contesta tranquilamente. — Follar un rato, sigo siendo un
hombre después de todo.
—  No creí que tuvieras gusto por las mujeres. —  Sonrío un poco. —  Luces
demasiado homosexual.
— ¿Estás celoso? — Pregunta Yoongi divertido alzar una ceja. — ¿Acaso no puedo
fijarme en una mujer? Tú y yo no somos nada, Jimin.
— ¿Celoso? — Exclamo riendo. — Cuéntame otro chiste, se ve que eres excelente.
— Entonces evita tus comentarios. — Alza ambos hombros.
— Me los evitaría pero resulta que andas hablando de mí con amigos tuyos,
tuyo s, así que...
— Espera, ¿qué? — Interrumpe Yoongi bruscamente.
Me callo y alzo una ceja al ver su sombría expresión.
— ¿Anthony Forcraft? — Pregunto alzando ambos hombros. — ¿No te suena?
— ¡¿Hablaste con él?! — Grita levantándose.

— ¡Cálmate! — Grito igualmente. — ¡¿Qué te sucede Yoongi?! ¡Yoongi! — Exclamo


cuando se abalanza sobre mí y tira del brazo para levantarme, tirando las cosas en
la mesa. — ¡Yoongi detente!
Maldigo por ser los únicos en la planta alta pero eso no evita que patalee y me zafe
de él. Yoongi me vuelve a tomar con fuerza torciendo mi brazo y aventándome a los
 baños casi tirándome al suelo. Me levanto pero él ya me toma del cuello de la camisa
y me va a estampar contra la pared.
— ¿Qué te dijo? — Pregunta tomándome con más fuerza.
— ¡Nada! — Exclamo. — ¡Solamente me dijo que eran amigos!
— Mentiroso.
— ¡No estoy mintiendo! — Grito. — ¡Suéltame Yoongi!
— ¿Te tocó? ¿Te hizo algo? ¿Se acercó mucho a ti? — Preguntó tomándome cada vez
más fuerza y provocando que abra mis ojos asustado. — ¿Lo tocaste? ¡¿TE TOCÓ
 JIMIN?! ¡¿ESTE ES TU MALDITO PLAN?! ¡¿ENROLLARTE CON EL PRIMERO
CUANDO SABES QUE ME PERTENECES?! — Me azota contra la pared con tanta
fuerza que me saca el aire y no puedo evitar gritar un poco. — ¡ERES MÍO, MIERDA!
¡ERES MÍO Y SOLO MÍO Y NADIE QUE NO SEA YO LO MATARÉ SI TRATA DE
TOCARTE!
— ¡YOONGI YA BASTA! — Grito sintiendo las lágrimas en mis ojos debido al terror
que me provoca su tono. — ¡YA SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME!
— ¡SI ES NECESARIO QUE QUEME TODA TU LINDA CARA PARA QUE NADIE
MÁS PUEDA VER TU BELLO ROSTRO TEN MUY EN CLARO QUE LO HARÉ! — 
Vuelve a azotarme contra la pared. —  ¡Y SI ES NECESARIO QUE TE ABRA EL
ESTÓMAGO PARA TATUAR MI NOMBRE EN ÉL TAMBIÉN VOY A HACERLO!
—  Otro azote. —  ¡Y SI ES NECESARIO QUE TE TOME A LA MALA PARA
DEJARTE EN CLARO A QUIÉN PERTENECES IGUALMENTE LO HARÉ!
¡¿ENTIENDES?! ¡¿ENTIENDES JIMIN?! — Me da un último azote que es el que me
lleva al suelo.
Lo observo desde el suelo temblando con todas mis fuerzas. Yoongi maldice y
comienza a palpar su pantalón con fuerza.
— ¡MIERDA! — Grita golpeando la pared y pateando el bote de la basura.

Yo me encuentro en lágrimas sin poder creerlo lo que veo. Yoongi se apoya en el


lavamanos con la respiración sumamente agitada y se observa al espejo, viéndome
a través de él. Yo retrocedo un poco y lentamente me levanto pero él me toma con
fuerza y me avienta contra el lavamanos.
Alza su puño, suelto un grito y me agacho justo cuando escucho su puño estamparse
con fuerza contra el espejo y hacerlo trizas. Me pega a él y con los nudillos
empapados de sangre arranca un pedazo de vidrio que alza a la altura de nuestros
rostros. Me remuevo con violencia al ver los hilos de sangre en sus muñecas.
— ¿Esto es lo que quieres? ¿Quieres que use esto? — Acerca el vidrio a mi rostro y
yo inmediatamente comienzo a negar con la cabeza. — ¡Pues me estás tentando a
usarlo! — Grita acercándolo más a mí. — ¿¡Quieres que te marque?!
—  ¡TÚ DIJISTE QUE YA NO IBAS A TOCARME! ¡TE PROHIBIDO QUE ME
TOQUES! — Grito con todas mis fuerzas pero mi voz
vo z quiebra al final de la frase.
— ¡Oh, claro! — Él toma mi mano y la abre para colocar el vidrio allí y presionar. — 
¡Si yo no lo hago entonces lo harás tú!
Grito cuando veo el filo atravesar toda mi palma haciendo una cortadura. Yoongi
me avienta nuevamente y se coloca detrás de mí tapando mi boca. Pataleo y me
remuevo pisoteando en desespero hasta que lo siento chocar con la pared. Comienzo
a azotarlo con fuerza pero
pe ro él me sigue tomando y en un veloz movimiento él es quien
me pone contra la pared. Siento la punta del vidrio rozando mi garganta.
— ¿Tú quieres que te mate, verdad? — Ríe en mi oído haciéndome estremecer. — 
¿Eso quieres verdad Jimin? Quieres que hunda esto hasta el fondo de tu garganta y
te la arranque en un rápido movimiento, quieres caer al
a l suelo en un charco de sangre
a mis pies, ¿eso quieres, verdad?
Me mantengo en silencio temblando de pies a cabeza. Nunca lo había visto tan
desquiciado... nunca lo había visto perder el control así. Parecía que el Yoongi
tranquilo y frío había sido brutalmente reemplazado por un sádico furioso fuera de
control.
— ¿Qué tengo que hacer para que comprendas
co mprendas que hagas lo que hagas eres mío? — 
Pregunta más tranquila. — ¿Quieres que vuelva a joderte? ¿Eso quieres? ¿Qué te
llene el cuerpo de chupetones y de marcas?

Muerdo mis labios y cierro mis ojos con fuerza cuando sus manos se colan por mi
camisa y comienzas a subir. Aprieto más mis labios y ojos al sentirlo rozar mis
pezones.
— D
 D—
— déjame en paz... — Susurro temblando. — Te lo ruego Yoongi, solo déjame
en paz, por piedad.
— ¿Crees que es tan sencillo? — Clava el filo en mi espalda haciéndome chillar. — 
¿Crees que te dejaré así como cualquier otro? Trago más pesado al sentirlo pegarse
a mí, mi respiración falla y al instante jadeo. — ¡PERO SI ESTÁS ENFERMO! — 
Comienza en reír en descontrol. — ¡ERES UN SUCIO, UN ENFERMO JIMIN! ¡UN
ENFERMO!
Yoongi inmediatamente me gira para que quedemos cara a cara.
car a. Me toma con fuerza

de
queambas mejillas
lo observe importándolo
directamente a lospoco
ojos. que una mano se encuentre sangrando para
— Obsérvame y niégamelo. — Aprieta más. — Dime en la cara viéndome fijamente
a los ojos que te deje en paz y no me deseas. Dímelo en la cara sin tartamudear...
¡dímelo!
Me mantengo en silencio sintiendo un nudo en mi garganta que arde, me quema y
congela todo mi cuerpo de forma desagradable. Es como un toque que conforme
más se prolonga más doloroso es. Tiemblo sin quitarle la mirada de encima y sin
siquiera tratar de zafarme. — ¿No puedes? — Aprieta más y sonríe.

— ¿Por qué te cuesta tanto? — ¿P


 ¿P—
— por qué te cuesta tanto a ti d—
d— dejarme ir? — 
Ataco esta vez yo viéndolo duramente.
— ¿Es que aún no te das cuenta? — Pregunta ladeando su cabeza.
— ¿Darme cuenta de qué? — Pregunto sintiendo su agarre aflojarse.
Él ríe y finalmente me suelta. Retrocede para limpiarse rápidamente las manos
mientras niega con la cabeza y murmura cosas incomprensibles. Se voltea para
verme pero yo aún me encuentro congelado contra la pared sin osar moverme.
— Eres tan ingenuo... — Repite. — Tan ingenuo e inocente.
— ¡NO SOY NINGÚN MALDITO INOCENTE! — Grito. — ¡¿CÓMO OSAS DECIR
ESO DESPUÉS DE TODO LO QUE HICISTE CONMIGO?! ¡TE HE DICHO QUE ME
DEJES EN PAZ Y NO LO HACES!

Yoongi suelta una carcajada: — ¡Oh muñeco, realmente eres tan idiota! Me congelo
pero él sigue riendo en descontrol.
¡Está loco! ¡Está malditamente loco!
— Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado con la mentira. — 
Repite divertido.
— ¿Qué? — Pregunto confundido.
— ¿Te he dicho que eres malditamente hermoso? —Prosigue él.
— ¿Yoongi de qué hablas? — Pregunto asustado.
— No te haré daño, confía en mí.
— ¿Yoongi qué demonios?
— No volveré a tocarte.
Me mantengo en un abrupto silencio pero él sigue con su enferma sonrisa.
— ¡Me encantas! — Espeta riendo.
Y siento mi pecho oprimirse al entender poco a poco qué es lo que está haciendo y
la relación con su frase...
— Vas a pagarlo... — Susurro.
— ¡Ding ding! ¡Punto para el muñeco! — Exclama eufórico. — ¡Finalmente ha dicho

su
de más grande
lo que soy y mentira!
he hecho!¡El que cree que puede contra mí cuando apenas tiene idea
 

|39

Pov 
Jungkook Pov 
Me muevo en la cama sin poder conciliar el sueño. Suspiro y observo el techo con
los brazos detrás de la nuca pensando una y otra vez en las palabras de Jackson:
"tengo que mostrarte algo". No sé qué pueda ser pero su rostro denotaba mucha
preocupación así que sé que es algo malo. No lo presioné para que me lo dijera al
instante, esperé a que finalizáramos las "tutorías" antes de preguntar de nuevo. Él
me dijo que debía esperar un poco y cuando estuviera listo me diría y mostraría
aquello.
Me doy la vuelta observando la pared hasta que escucho mi teléfono vibrar. Me

reincorporo sacudiendo
ocho de la noche un poco
con cuarenta
c uarenta mi cabello
minutos... no séy qué
prendo el teléfono.
carajos hago en Apenas son las
e n cama.
Estoy a punto de ingresar a los mensajes cuando una llamada entrante de Taehyung
aparece en la pantalla. Alzo una ceja observando el número que suena y suena en
mi mano. Muerdo un poco mi labio antes de deslizar mi dedo a la derecha para coger
cog er
la llamada.
— ¿Sí? — Pregunto en voz baja.
—  Jungkookie... —  La voz de Taehyung suena del otro lado. —  Lo siento,
 Jungkookie... uh... ¿cómo vas?
— Eh, bien, gracias. — Me levanto de la cama frotando mi nuca. — ¿Y tú?
— Podría estar mejor pero no me quejo. — Suspira del otro lado.
— Oh... — No sé qué contestar. — Bueno... espero que mejore.
—  Sí. — Él se mantiene en un pequeño silencio. — Umh, yo me preguntaba si...
querías salir.
— ¿Salir? ¿Ahora? — Pregunto alzando una ceja.
—  Es relativamente temprano, además, no será muy lejos. ¿Conoces la cafetería

Roddie's?
— Claro, queda cerca de donde vivo. — Contesto.
— Podemos vernos ahí, te invito un café.

— ¿Me estás invitando a salir, Kim Taehyung? — Pregunto con una sonrisa.
—  Oh... —  Él se mantiene en silencio. —  Bueno, sí. ¡Si quieres, claro! No quiero
obligarte y quizás haga frío... ¿sabes? Mala idea, lamento molestarte, colgaré y...
— No, no. Está bien. — Sonrío nuevamente. — Solo me tomaste desprevenido...
Taehyung ríe nervioso del otro lado. Yo aprieto mis labios y observo mis pies
descalzos.
— ¿A las nueve y media te parece bien? — Pregunto al ver que no contesta.
co ntesta.
— Nueva treinta, ¡de lujo, claro! — Exclama él. —Te veo allá, frente a la avenida
doce.
Relamo mis labios y con prisa me pongo la camisa a cuadros y abro mi cuello, agarro
unos jeans, tenis y una sudadera negra que me pongo al instante. Mi padre se
encuentra trabajando así que le mando un mensaje informándole que salí y regreso
más tarde. No espero a que responda e inmediatamente corro a la calle con las llaves
y el teléfono a la mano hasta la cafetería.
Reduzco la velocidad al ver a Taehyung apoyado en la pared con su teléfono.
Carraspeo la garganta y tímidamente me voy acercando a él. Él levanta la mirada
cuando estoy lo suficientemente cerca y sonríe un poco.
— Hey. — Saluda.
— Hey. — Repito completamente avergonzado
avergo nzado cuando nuestras miradas cruzan. — 
¿Llevabas mucho esperando? —  No, para nada. — Él sonríe y señala el local. — 
¿Entramos?
— ¡Claro! — Asiento y rápidamente ingreso al local. Nos movemos entre las mesas
hasta llegar a una en el centro junto a una barra llena de rosquillas. Froto mis manos
y luego las oculto bajo mis piernas debido al frío que tengo. Una chica llega y coloca
las cartas frente a nosotros antes de retirarse.
— ¿La pasas bien en vacaciones?
vacac iones? — Pregunta él sonriendo.
— Tranquilo. — Alzo los hombros. — No son las mejores pero tampoco las peores...
¿tú? — Normal. — Él ladea un poco su cabeza
cabez a a los costados. — Tampoco las mejores
pero poco a poco mejoran. Sonrío un poco antes de bajar la vista a la carta. Taehyung
 jala su silla para acercarse un poco y se inclina suavemente. Levanto la vista
cruzando miradas con él pero al instante regreso a las bebidas.

— ¿Tú qué vas a querer? — Pregunto. — A mí se me antoja un chocolate


choco late caliente.
— Lo mismo. — Él asiente un poco con una adorable sonrisa. — ¿Vas a querer algo
para acompañarlo?
— Estoy bien, gracias. — Lentamente alejo la carta. — Comí hace rato así que estoy
 bien de apetito.
— De acuerdo. — Él nuevamente asiente y retira su carta.
— Bueno... yo... — Soba su cuello. — E- en realidad te cité aquí p—
p— porque quería
hablar de algo contigo, Jungkook.
Me reincorporo en la silla observándolo preocupado. Tiene la misma expresión que
 Jackson hace unos días, exactamente la misma expresión de preocupación y...
lástima.
— ¿Qué pasa? — Pregunto. — ¿E-es malo?
— No... — Taehyung se frena. — Es decir... — Se muerde sus labios y frota su rostro.
— Jungkook, necesito que me digas la verdad.
— ¿La verdad de qué? —Alzo una ceja.
— ¿Qué recuerdas de la fiesta?
— ¿Otra vez con eso? — Pregunto molesto. — ¡Dímelo tú! ¡¿Qué les pasa a todos con
co n
la asquerosa fiesta?!

— Jungkook es muy importante. — Él toma mi mano pero la retiro y me pongo a la


defensiva. — Jungkook, por favor...
—  ¡No! —  Exclamo y me levanto de la mesa. —  ¡Estoy cansado de que solo me
 busques para eso! ¡¿Qué pasó en esa fiesta Taehyung?!
— Jungkook baja la voz. — Suplica él.
— Vete a la mierda. — Siseo antes de marcharme furioso de la cafetería.
Me cierro la sudadera y comienzo a avanzar velozmente por las calles pero escucho
unos pasos detrás de mí. Me volteo molesto cuando toman mi brazo pero
pe ro Taehyung

me toma y me jala junto a unos departamentos.


— ¿Tan terco eres siempre? — Pregunto molesto.
— Sé que no debería ser
se r tan insistente, lo sé, ¡lo siento! — Exclama.

— ¡Pero en serio es muy importante Jungkook!


— ¡Ya te lo dije! — Exclamo. — ¡Llegué, hablamos, bebí! — Hice una pausa. — E
 E--
estábamos sentados... yo en tu regazo... — Mi voz se fue apagando. —De-después
tú dijiste que subirías por algo y te acompañé
aco mpañé a las escaleras y...
— ¿Y? — Preguntó Taehyung.
— Y... me encontré con Hoseok. — Negué con la cabeza. — Hablamos un poco y... y
luego te seguí. — Recordé las palabras de Jung e inmediatamente me tensé.
— ¿Y? — Siguió presionando Taehyung.
"No vayas con él, dios Jungkook hazme caso. ¡Taehyung es malo!"
"No subas con él, ¡vete! ¡Vete antes de que sea muy tarde! Te ayudaré a salir"

"¡Hazme caso, nada bueno va a pasar! ¡Taehyung va a hacerte algo malo, tienes que irte"!
Los recuerdos me fueron ahogando: la mano de Taehyung extendida, ambos
entrando al cuarto, él aventándome contra la pared, besándome apasionadamente,
comenzando a tocarme un poco...
—  ¿Jungkook? —  Preguntó Taehyung con sus ojos denotando una preocupación
extrema.
— Entramos a tu cuarto y me besaste... — Susurré sintiéndome como un robot. — 
Hicimos un brindis y luego...

—  ¿Y luego? —  Siguió presionando. Me mantuve en silencio rebuscando en mis


recuerdos pero nada parecía llegar.
— No recuerdo. — Lo observé. — Yoongi él después habló conmigo y dijo que estaba
muy ebrio y me resbalé de las escaleras y alguien trató de aprovecharse de mí pero
no lo hizo, me encontraste en el patio y me llevaste al cuarto... —  Me callé
inmediatamente. — Pero Taehyung... t—t— tú nunca me dijiste que me encontraste en
el patio.
Él inmediatamente se tensó, sentí su agarre más fuerte y las venas de su rostro
marcarse al igual que en sus brazos.

— Y cuando yo desperté no estaba sucio... — Repetí recordando cuando me levanté.


lev anté.
— Bajé las escaleras y caí sobre Yoongi, él... ¡él incluso te llamó y dijo que hablaría

contigo regresando! — Empujé a Taehyung. — ¡Y nunca me caí de las escaleras!


¡Están tapizadas con una alfombra, no pude haberme golpeado así!
— Jungkook cálmate. — Suplicó Taehyung.
—  ¡ME MINTIERON! —  Exclamé. —  ¡EL DOLOR EN MI CUERPO Y CADERA
ERA...! ¡ERA...!
Me ahogué en un sollozo y me pegué a la pared negando con la cabeza repetidas
veces. Taehyung trató de tocarme pero yo
y o aventé su mano y le di un fuerte empujón.
— ¡¿FUI VIOLADO?! — Grité. — ¡DÍMELO TAEHYUNG! ¡¿FUI VIOLADO EN ESA
MALDITA FIESTA?!
— ¡Jungkook por favor cálmate! — Exigió.

— ¡DÍMELO YA TAEHYUNG!
— ¡SI TE CALMAS QUIZÁS PUEDA HABLAR!
— ¡NO LO HARÉ! ¡CONTÉSTAME MALDITA SEA!
— ¡JEON...!
— ¡TE ROMPERÉ LA CARA A GOLPES SI NO ME CONTESTAS!
— ¡CÁLLATE!
— ¡RESPONDE DE UNA MALDITA VEZ!

— ¡SÍ! — Gritó. — ¡FUISTE VIOLADO EN MI MALDITA FIESTA!


Ya me encontraba tomándolo de la camisa con una mano y con la otra con el puño
al aire. Sentí un enorme peso caerme encima y al instante aflojé mi agarre. Mi vista
se nubló y me mantuve en un gélido silencio, parpadee sintiendo las lágrimas ir
escurriendo de mis ojos al mismo tiempo que me tambaleaba hacia atrás.
— ¡Jungkook! — Él me tomó cuando casi caigo,
ca igo, mi cuerpo no respondía.
— ¿Quién fue? — Pregunté viéndolo fijamente.
— Jungkook realmente no es momento para eso.

— ¡DIME DE UNA MALDITA VEZ QUIEN FUE!


Taehyung me observó en silencio, lo volví a agarrar con la camisa esta vez con
súplica.

— Taehyung... — Llamé con voz quebrada. — Dime quién fue... Él se mantuvo en


un largo silencio antes de tragar saliva pesadamente.
— Fue Jackson... — Susurró. — Él d-dijo que t-tú a veces eras especial para acostarte
y...
Sentí que el alma se me fue a los pies. Solté a Taehyung negando repetidas veces con
la cabeza y sintiendo las lágrimas acumularse en descontrol en mis ojos. Taehyung
corrió a abrazarme a lo que yo correspondí con fuerza hundiendo mi rostro en su
cuello y comenzando a llorar.
— Lo siento tanto... — Le escuché decir mientras sobaba mi cabeza. — Lo siento
tanto Jungkook... Perdóname por no habértelo dicho, yo...
— Cállate. —Susurré abrazándolo con más fuerza. —Gracias...

Lo apreté con más fuerza comenzando a llorar sin poder creerlo. Jackson... el único
chico a quien realmente llegué a querer aparte de Jimin... él... un maldito traidor...
¡ESE MALDITO BASTARDO!
— Me las va a pagar... — Susurré apretando con más fuerza y despegándome de
Taehyung para verlo a los ojos. — Y tú vas a ayudarme.
— ¿Qué? — Taehyung se volvió a tensar.
— Antes de ponerlo tras las rejas pagará... — Susurré entre dientes apretando más
fuerte. — Y tú me ayudarás a cobrárselo.

— Jungkook... —Taehyung palideció.


— Y sé exactamente cómo hacerlo pagar. — 
Murmullé apenas. Y supe que no estaba en mis cinco sentidos pero no me pondría
en el papel de víctima... ya no más. Reaccionaría y pagaría con un golpe más fuerte,
lo juré. Así que sin perder ni un maldito segundo más cogí a Taehyung de su camisa
y lo pegué a mí para comenzar a besarlo con desespero.
Él abrió sus ojos y se tensó por completo pero yo solo esbocé una sonrisa antes de
lamer su lengua suciamente, él jadeó.

— Así
casa queladime
o en mía?Taehyung... — Susurré suciamente pegándome más a él. — ¿En tu

|40

Taehyung
Al abrir los ojos lo primero que percato es que estoy en la sala. Me he dormido
demasiadas veces allí como para no reconocer la lámpara amarilla del techo con
pequeñas cadenas de oro colgando de ella. Alzo una ceja y tallo mis ojos tratando de
recordar algo.
Me remuevo pero me tenso al ver una espalda desnuda junto a mí, apretando
duramente contra mi entrepierna con su culo y allí me percato que estamos
desnudos. Abro mis ojos con horror y tapo mi boca para evitar gritar. Destapo la
cobija viéndome desnudo sin nada que me cubra, mi cabello
ca bello está revuelto y distintos

chupetones adornan mi piel.


Dirijo la vista al sofá viendo los rasguños en los brazos del chico junto a mí, los
chupetones aún visibles en su hombro, cuello y espalda, adornando absolutamente
todo su cuerpo con dulces marcas y cicatrices.
—  Jungkook... —  Susurro apenas tomándolo del hombro y sacudiéndolo. — 
 Jungkook despierta.
—  Umh. —  Gruñe antes de que se remueva agudamente. Niego con la cabeza
sintiendo un fuerte dolor en mi cabeza, siento que está a punto de estallar.
—  Jungkook. — Vuelvo a reclamar sacudiéndolo y viendo su cabello castaño. — 
¡Jungkook despierta, mierda!
No contesta, el teléfono junto a él comienza a sonar. Me abalanzo sobre él
rápidamente y veo la llamada entrante, la sangre y el alma se me van del cuerpo.
"Llamada entrante de Jungkook"
Dejo caer el teléfono al suelo al sentir una mano sobre mi hombro y un beso ser
depositado cerca de mi cuello, en curvatura entre mi hombro y él. Mi garganta se
seca y aprieta, comienzo a negar en silencio.
— ¿Taehyung? — Llaman riendo. — ¿Tan despierto ya tan temprano? Creí que te
agotarías después de lo de anoche...

Lentamente me volteo y finalmente mi piel pierde


pier de color. Abro la boca pero nada sale
y mi pecho se oprime con dolor, estrujando y revolviendo todas mis entrañas. Y lo
veo.
Park Jimin se encuentra con una hermosa sonrisa en sus labios, viéndome con una
mirada inocente mientras muerde sus labios... completamente desnudo.

Meses antes
Jimin
Llegar a Oregón fue un enorme alivio para mí. Al bajar corriendo del avión y
despedirme de la señora Min finalmente pude sentir una ansiada libertad que
 buscaba desde hace horas. Yoongi me lanzó una úúltima
ltima mi
mirada
rada pero yo simplemente
simplemente
salí corriendo hasta la estación de taxis. Me sentí en euforia absoluta al treparme al
auto con mis maletas y llegar al corazón de la ciudad, cruzando zonas que conocía
muy bien hasta finalmente ser depositado en la entrada. Pagué, agradecí y me
abalancé al departamento con mis llaves, le daría una sorpresa a mi mamá.
Abrí en silencio el departamento y cerré la puerta detrás de mí. Deposité las maletas
en la entrada y me acerqué de puntitas a la habitación de mi madre, escuchando
unas risas del otro lado.

—  Le pedí a Jimin que me mandara un mensaje cuando llegara. —  Esa era


definitivamente mi madre. — No debe tardar, pero hay tiempo.
— ¿Sí? — Ahora una voz masculina que me hizo ponerme en alerta.
— Muy. — Mi madre nuevamente. — Vamos, tu hijo Jungkook no está. Volvamos a
los viejos tiempos...
Me tambalee hacia atrás tapando mi boca cuando escuché un fuerte azote en la
puerta y varios sonidos de besos y jadeos suaves. No es necesario decir más. Salí
huyendo de la casa.

Saqué mi teléfono
despierto. rápidamente
¡Oh vamos, era casiylale marqué
mar
una,qué a Jungkook
claro suplicando
que estaría porque
despierto! estuviera
Esperé con el
teléfono pegado agresivamente a mi oído hasta que los pitidos finalizaron.

— ¡Jimin! — Exclamó feliz Jungkook del otro lado. — ¿Llegaste?


— Oh sí. — Sonreí. — ¿En cuánto llego a tu casa?

 Jungkook soltó una carcajada del otro lado. Hubo un pequeño silencio hasta que
finalmente habló, sonreí de nuevo. Diablos, lo extrañaba
e xtrañaba demasiado.
— Puedes venir de una vez, mi padre salió a una reunión de trabajo. — Contestó él.
— ¿Estás seguro? — Mordí mi lengua al instante, ¡mierda Jimin!
— Muy. — Jungkook volvió a reír. — ¿Por qué?
— Curiosidad. — Me aferré a mi maleta y comencé a caminar. — Te veo allá en
veinte, más te vale tener una buena pizza para cuando esté allá.
— Como ordene su majestad. — Bromeó Jungkook. — Saldré a comprar cervezas
con mi identificación falsa, ¿crees que sirva?
— Diecisiete
 Diecisiete—
— dieciocho, ¿cuál es la diferencia? Tú ve por ellas. — Sonreí.
— Más te vale tener algo interesante por contarme. — Bromeó Jungkook.
— Oh, no tienes idea. — Mordí mi labio inferior.
 Jungkook rió y finalmente cortamos. Me aseguré de apresurar mis pasos hasta llegar
a la casa de mi mejor amigo y olvidar (si era posible), lo que había escuchado al llegar
porque francamente, dudo que algún día lo vaya a superar. Mi madre se acuesta con
el padre de Jungkook, ¿falta mencionar que él supuestamente ya tiene pareja? ¿Y
que mi madre le interesaba alguien más?
Llego a la casa de Jungkook más rápido de lo creo.
cre o. Toco el timbre y espero hasta que
la puerta se abre y aparece un sonriente Jungkook con dos cervezas a la mano.
— ¡La hora feliz es de una a tres! ¡Yay! — Alarga agitando ambas cervezas.
— Eres un idiota. — Comienzo a reír. — ¡Ven y dame un abrazo!
 Jungkook deja las cervezas de lado y yo al instante me lanzo a ssus
us brazos entre risas.
Nos estrechamos con fuerza entrando a la casa y cerrando la puerta con el pie.
Golpeamos nuestras espaldas antes de separarnos y que él sacuda mi cabello en

modo juego.
— Me hiciste falta pequeñín. — Jungkook me vuelve a estrechar provocando que
riera. — Lindo color, eh.

— Oh cállate. — Golpeo su hombro y sonrío. — Tú sigues igual de moreno.


— ¿Qué? — Jungkook ríe. — Ya parece, ni que fuera el profesor de Química.

Vuelvo a reír. Deposito mi maleta en la entrada y nos dirigimos a la cocina


platicando sonoramente y riendo. Allí está una pizza humeante que me abre el
apetito, me voy a sentar al taburete con prisa y cojo una rebanada con la boca hecha
agua. Jungkook ríe y me extiende la cerveza que ya está abierta.
— ¿No te daban de comer allá? — Pregunta divertido abriendo ahora él la suya junto
con un plato.
— ¡Mmmm! — Me doy el lujo de saborear la pizza antes. — Comíamos bien pero
esto, ¡dios! — Hablo con la boca llena deleitándome del sabor. — ¡Mmmm! ¡Mmmm!
¡Sí!

— Vale, tienes pizzafilia, te dan orgasmos con ellas. — Jungkook igualmente agarra
una rebanada haciéndome reír. — ¿Te excita la pizza?
— Idiota. — Vuelvo a reír golpeando su brazo. — Si nos llevamos así entonces
e ntonces tú te
corres solo por escuchar el nombre "consola-dor".
— ¡Park Jimin! —  Exclama él abriendo mucho sus ojos. —  ¿Quién te enseñó ese
lenguaje? Tú apenas y podías decir la palabra pene sin sonrojarte.
— ¿Uh? ¿En serio? — Vuelvo a morder la pizza con sonrisa.
—  Wow, wow, wow, alto ahí. — Jungkook abre el triple sus ojos. —  ¿Yoongi te
enseñó todo esto? ¡Oh mierda! ¡Espera detente ahí! —  Él de repente cambia su
expresión. — No me digas que hicieron... que tuvieron...
Dejo de masticar y trago con dificultad. Comienzo a reír disimulando mis nervios
pero Jungkook no muestra una pizca de diversión alguna en su rostro.
— No es cierto... — Susurra.
— No, cálmate. — Ruedo mis ojos y le doy otro trago a mi cerveza. — No pasó nada
pero él es muy directo al hablar, ¿sabes? Creo que se me pegó.
— Joder, ahora sí me diste el susto de mi vida. — Jungkook se suelta.
— ¿Ah sí? — Dejo la cerveza y me cruzo de brazos. — Bien, ahora a ti te toca soltar
sopa.
— ¿De qué hablas? — Él le da una mordida a su pizza viéndome con una ceja alzada.

— Comencemos con el chupetón en tu cuello en un fallido intento de ser cubierto


con maquillaje. — Señaló la marca rojiza en la zona, Jungkook inmediatamente toma
color y se tapa. — Oh no, no tienes defensa alguna. ¿Quién fue?
— Me picaron los mosquitos. — Contesta él.
— ¿Y se tornó morado? Vaya, debió ser venenoso. — Ladeo mi cabeza. — Jungkook
somos amigos, puedes decirme.
— Si te digo vas a matarme. — Él ríe secamente antes de beber nuevamente.
Como si tú no fueras a hacerlo si te enteras de lo que hice...
— No lo haré, eres demasiado importante para mí. — Sonrío para reconfortarlo. — 
Vamos, dime. Jungkook parece dudar un poco. Abro mis ojos y tapo mi boca. — 
Espera... creo que tengo una idea. — Sonrío y lo veo. — ¡Oh dios dime que no es
cierto!
— ¿Quién? — Pregunta él.
— ¡Jackson Wang! — Exclamo señalándolo.
—  Jamás me dejaría tocar por ese maldito hijo de puta. —  Espeta bruscamente
provocando que abra mis ojos confundido y asustado. Jungkook traga saliva. — Lo
siento, él y yo... uh.
— ¿Pelearon o algo? — Pregunto preocupado.
— Te cuento luego. — Él evita a toda costa el tema. — Sigue intentando.
— No se me ocurre nada más si te soy sincero. — Confieso. — Dímelo.
 Jungkook empuja su lengua cont
contra
ra su mejilla izquierda y desvía la mirada. Mantiene
un corto silencio antes de suspirar y relamer sus labios para reincorporarse.
— Fue Kim Taehyung. — Suelta sin previo aviso.
Eligió el peor momento para soltarlo. Me atraganto con la pizza y comienzo a toser
fuertemente. Agarro la cerveza y le doy un gran trago para pasarme el bocado, toso
un poco más y me calmo del susto para verlo sin poderlo creer.

—  ¿Kim Taehyung? —  Repito sin poder creerlo. —  ¿Kim Taehyung te hizo ese
chupetón?
— ¿Ese? — Jungkook ríe. — ¿O esos?

Abro la boca y observo a Jungkook levantarse


leva ntarse del taburete. Lleva sus manos al cuello
de su camisa y tira de ella para retirarla, dejando al descubierto su buen trabajado
cuerpo, ahora adornado con poco más de treinta chupetones en su torso, abdomen,
 brazos y parte superior del pecho, casi rozando las clavículas.
— Mierda. — Susurro abriendo el doble mi boca. — ¿Qué ca- ra- jos?
— No preguntes. — Jungkook suspira y vuelve a ponerse su camisa.
— ¿Te acostaste con él? — Pregunto, Jungkook ríe. — ¡Jungkook esto es serio! ¡¿Te
acostaste con él?!
— Anoche. —Confiesa sin pudor alguno, comenzando a reír. — Cuatro rondas.
— ¿Qué... mierda...? — Abro mis ojos sin poderlo creer.

— Mi cuarto
vuelve estásuhecho
a morder pizza.una mierda,
Estoy pareceFrancamente
en blanco. que un huracán
no sé pasara
qué de por allí. —  Él
decir.
cir.
— Pero... ¿por qué? — Pregunto. — ¿Por qué lo hiciste? C- creí que lo odiabas...
— No lo... odio. — Parece dudar al final. — No me agrada pero debo admitir que es
muy bueno en la cama.
— Pero. — Sacudo mi cabeza. — ¿Por qué? ¿Tú querías o...?
— No. — Jungkook vuelve a reír. — Solo estoy jugando con él, é l, no quiero nada serio.
Esto es por algo y cuando logre mi objetivo él no existe ni nada de esto pasó.

—  Espera, detente. —  Siento un mareo en mi cabeza. —  ¿Cómo puedes jugar,


acostarte y olvidarte del chico QUE TE GUSTA? ¡Vamos Jungkook! ¡Lo amas! ¡Te
abrirías de piernas sin rechistar!
— Oh, ¿eso crees? — Su semblante se endurece. — ¿Crees que solo por gustarme me
entregaré a él con una sonrisa en los labios?
— ¿No es lo que hiciste ayer? — Ataco.
— Lo que hice ayer fue por algo, no significa que vuelva a hacerlo. — Él me señala.
— Por muy bueno que sea y que me guste sigo sin perdonarle muchas cosas Jimin.
No puedo.
— ¿Por qué lo hiciste entonces? —Insisto. — ¿Cuál es la necesidad? ¿Poner celoso a
alguien? ¡Puedes hacer algo mejor que acostarte con
co n Taehyung!

— Jimin... — Su voz tiembla. — N- no quiero sonar grosero pero... r- realmente no
es asunto tuyo. Quizás pueda decírtelo en algún momento pero no ahora. Por favor.
— Creí que nos íbamos a contar todo,
t odo, sin importar qué. — Contesto.
— Lo sé, lo siento, pero prometo hacerlo cuando esto acabe. — Él agita sus manos.
— Prometo que te lo diré algún día.
Me mantengo en silencio y bajo la mirada.
— Pero ahora te preguntaré de nuevo... — Comienza, vuelvo a levantar la mirada.
— ¿Estás seguro de que no pasó nada entre Yoongi y tú? ¿Nada?
¿Cómo se supone que podré explicarle lo que sucedió? Me tomará por loco, nos
entregará a la policía o quizás yo terminaría en un psiquiatra. Perdóname
 Jungkook... mierda, cuánto odio hacerle esto...
— Nada. — Contesto. — Es un chico bastante tranquilo y callado, pero no resultó
malo el viaje. Llegué a disfrutarlo.
— ¿Nada? —Repite Jungkook. — ¿Ni un beso? ¿Una caricia?
— Me caí sobre él, ¿eso cuenta? — Sonrío un poco.
— No. — Jungkook también sonríe. — Bueno, te creo. Aún eres demasiado...
— ¿Inocente? — Finalizo viendo la cerveza con una sonrisa. — Sí... supongo que lo
soy.

 Jungkook me observa durante unos segundos antes de levantarse para correr a la


sala puesto a que el teléfono ha comenzado a sonar. Mantengo la vista fija en la
 bebida antes de desviarla a la caja de pizza que se encuentra casi vacía.
— Inocente. — Repito con una suave sonrisa en mis labios. — Sí... quizás lo soy.
Saco el teléfono de mi bolsillo esperando ver un mensaje... ese mensaje o llamada.
Pero no hay nada... no me da señales de vida. Aprieto mis labios y con las manos
temblorosas lo desbloqueo antes de dirigirme a los contactos. Aprieto mis labios con
excesiva fuerza y pulso en marcar.
"Marcando a Yoongi"
Pego mi teléfono a mi oído con la respiración corta. Los pitidos suenan y conforme
avanzan siento la necesidad de colgar y gritar con todas mis fuerzas. FFinalmente
inalmente los
pitidos se detienen y retengo la respiración.
respirac ión.

"Lo sentimos, el número que usted ha marcado no existe, por favor, intente..."
Cuelgo apretando el teléfono con fuerza en mi mano. Lo bajo y siento mi pecho
oprimirse dolorosamente contra mí. ¿Por qué? ¡Mierda! ¿¡Por qué?!
— Así que así nos vamos a llevar... — Susurro sonriente. — Muy bien.
Borro absolutamente toda su información de mi teléfono y vuelvo a ingresar a mis
contactos. Esbozo una sonrisa aún más grande y pulso en marcar esperando
esper ando del otro
lado.
— ¿Hola? — Preguntan del otro lado. Oh Yoongi... ya puedo saborear la ira que va a
recorrerte.
— ¡Mingyu! — Exclamo. — ¿Cómo estás?

— ¿Jimin? ¡Vaya sorpresa, hola! — Exclama él del otro lado. — ¿Cómo estás?
Sonrío de tan solo pensar las locuras que cometerás por esto.
—  Muy bien, espero que tú también. —  Sonrío. —  Quería saber si querías salir
mañana, ya sabes, si estás disponible y todo eso.
—  ¡Claro! —  Él suena aliviado. —  Rayos, gracias. Ya me estaba muriendo aquí
encerrado, ¿dónde nos vemos?
Dijimos que habíamos finalizado este juego.
— ¿Te parece en el parque Lindon? — Pregunto.
— Parque Lindon, ¡perfecto! ¿A las dos está bien?
— A las dos será. ¡Te veo mañana!
— ¡Cuídate Jimin! ¡Y gracias!
Cuando nuestro juego Yoongi, no hacía más que comenzar...
 

Parte III: De una obsesión descontrolada.

"El odio se gana tanto mediante las buenas obras como mediante
las malas.
El que engaña siempre encontrará siempre quien se deje engañar.
Es más fácil aprender a obedecer que a mandar.
Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado con
la..."
— Nicolás Maquiavelo.
 

|41

Jimin

El frío cala mis huesos, el ambiente es húmedo y el


e l olor característico de estos climas
inunda mis fosas nasales. Los escalofríos recorren mi piel pero no puedo saber si es
debido realmente al frío de Diciembre o lo que está sucediendo.
Mi espalda se estrella agresivamente contra la pared soltándome un jadeo, sonrío y
tiro de la camisa de Yoongi que se encuentra besándome ferozmente, acorralándome
cual bestia a su presa en la firme
f irme pared de los baños.

Sus manosinferior
curvatura se metendedebajo de mi donde
mi espalda camisa hace
con desespero y sus
presión para dedos semás
pegarme aferran
a él, asus
la
labios atacan con más fuerza y otro jadeo sale de los míos cuando muerde mi labio
inferior. Se separa para tomar un poco de aire y ahora ataca mi cuello, me aferro a
sus hebras castañas lanzando mi cabeza hacia atrás y sintiendo mi erección palpitar
vivamente en mis pantalones.
—Sabía que no aguantarías tanto... —Susurra en mi oído. —Dos meses Jimin sin
tocarte, ¿tienes idea de lo que fue para mí?
—No... —Contesto con una sonrisa.

— ¡Casi pierdo la maldita cabeza! —Se separa para tomarme de la barbilla. —Y tú,
oh, lucías tan desesperado al verme.
—Y tú fuiste quien prácticamente me arrastró a los baños. —Me defiendo con una
sonrisa. — ¿Y me llamas a mí desesperado?
—Parece que perdiste el respeto, ¿debo volver a educarte? —Pregunta socarrón
arrastrando sus manos por mi cuerpo, muerdo mis labios. — ¿Me extrañaste mucho
muñeco?
—Mucho... —Enredo mis dedos detrás de su nuca y abulto mis labios. — ¿Tú me
extrañaste Yoongi?
—Me parece hasta absurdo que lo preguntes. —Sonríe y me carga causando que
enrede mis piernas en su cadera, estoy excitado, terriblemente excitado. —Extraña

tus lindas expresiones de dolor, tus agudos gemidos al sentirme entrar en ti y


revolcarte bajo mi tacto.
—Yoongi. —Mi voz quiebra. —Tómame... Tómame...
— ¿Eso quieres? —Dirige sus manos a la cremallera de mi pantalón. — ¿Quieres que
te tome aquí en los baños de la escuela?
Asiento repetidas veces sintiéndome desesperar con cada segundo. Volvemos a unir
nuestros labios mientras sus manos se mueven con agilidad. Tiemblo y me aferro a
él sintiendo el ambiente pesado y mareos. Pero él no se detiene. Observo su sonrisa
tornándose cada vez más borrosa al igual que la imagen, como si estuviera siendo
succionado por una extraña fuerza que me lleva lejos de allí. Todo se torna negro.
"Bip— bip ; Bip— bip ; Bip— bip".
— ¡Ah, carajo! —Exclamo molesto apagando el estúpido despertador que ha sonado
en el peor momento.
Aviento el cojín sintiéndome molesto y me reincorporo de la cama sacudiendo
repetidas veces mi cabello. Bufo antes de dirigirme a
paso lento al baño para lavarme la cara y aprovechar para ver por la ventana.
Las hojas que decoraban las calles el día que regresé se habían esfumado por
completo, el recuerdo de Yoongi y lo que vivimos se va esfumando como ellas,
volando para dar paso a una era fría y vacía. Invierno. Diciembre ha entrado y arrasa
con todos los alrededores llenándolos de nieve, colocando una nueve capa donde
yacía la antigua.
Al final, parece que Yoongi si cumple sus promesas. Desde el día en que volvimos
hasta ahora él se volvió
vo lvió un fantasma en mi vida, dos me
meses
ses sin hablarme, cruzar una
mirada o hasta un maldito roce. No hay nada, él realmente ha encontrado la mejor
manera de matarme lentamente: Con Co n su indiferencia.
Estos meses realmente han sido de lo peor. Jungkook me abandonó a la semana que
llegué para irse de intercambio a otro colegio y duele un poco. Lo extraño
muchísimo, pero regresará en Enero y podré verlo ya que su teléfono se descompuso
de scompuso
y no tiene conexión. Ya hablaremos cuando llegue.
Así que entre la indiferencia de Yoongi y el abandono de mi mejor amigo, no tuve
otro remedio que pegarme a Mingyu. No me quejo, nuestro click ha sido realmente
increíble y nos cogimos mucho cariño en poco tiempo. Es una pena que no estemos

en el mismo salón de clases pero nos paseamos bastante en nuestros momentos


libres y fines de semana, ha resultado ser una compañía más que satisfactoria y sobre
todo sana. No como el idiota de Yoongi.
Finalizo de arreglarme y tomó una manzana y mi mochila antes de salir del
departamento en silencio. Bajo las escaleras trotando rápidamente hasta llegar a la
planta baja y salgo a la calle, esbozo una sonrisa al ver a Mingyu apoyado en la
pared.
— ¡Qué sorpresa! —Exclamo.
—  ¿Viniste por mí? —Si quieres me voy. —Bromea él. —Nunca. —Le sonrío y
comenzamos a avanzar. —Hace un frío...
— ¿Quieres mi abrigo? —Pregunta. —No quiero que vayas a resfriarte Park.
—Estoy bien, no voy a enfermar. —Le sonrío y seguimos avanzando rápidamente.
—Eso espero. Mingyu sonríe y pasa su brazo detrás de mí cuello para pegarme un
poco a él. Sonrío en automático y me dejo apapachar mientras avanzamos, él se ha
mostrado realmente lindo conmigo estos días. Es tan tierno.
Llegamos al instituto en la posición en la que estamos, ganando las miradas de unas
personas: unas con sorpresa otras más bien neutras. Es la primera vez que Mingyu
hace esto así que no sé cómo reaccionar, simplemente me dejo guiar. Caminamos
otro poco hasta que nos detenemos frente a mi salón de clases que tiene la puerta
cerrada.

—Parece que aquí te dejo. —Mingyu me observa todavía sin quitar su brazo.
—  ¿Te veo en el receso? —No deberías siquiera preguntarlo. —Lo abrazo de la
cadera y lo apachurro. —Gracias Mingyu.
—No agradezcas. —El pellizca un poco mi nariz. —Sabes que me gusta mucho estar
contigo. Oh no, aquí vamos de nuevo. ¡MARIPOSAS FUERA!
—G— gracias. —Balbuceo viendo mis pies con un sonrojo. —Es decir, a mí también
me gusta. Cuando Jungkook vuelva estoy seguro de que podrán conocerse mejor y
verás que a él también le encantará estar contigo.

—No lo dudo. —Dice él, levanto la vista y cruzamos miradas. —Aunque... Me


gustaría que quedáramos este fin en el parque, tengo algo importante qué decirte.
—Claro. —Asiento sonriente. —Nos ponemos de acuerdo en el receso.

Él me sigue observando durante unos segundos hasta que poco a poco se va


inclinando reforzando su agarre el mi cintura. Abro mis ojos como platos y apenas
siento su nariz rozar con la mía la puerta del salón se abre bruscamente provocando
que Mingyu se aleje.
Trago duro al ver a Yoongi en el marco de la puerta y una sombría expresión en el
rostro. Por primera vez cruzamos miradas y puedo perderme en sus ojos claros
pareciendo amenazar al rojizo debido a la brutalidad con la que me observa. Él pasa
la vista a Mingyu y pasa junto a mí azotando mi hombro provocando que baje al
instante la mirada. Escucho sus pasos alejarse y Mingyu automáticamente me toma.
— ¿Estás bien? —Pregunta.
—Sí, no pasa nada. —Trato de sonreír. —Voy a entrar, te veo luego.

Le
y ladoy una última
mochila sonrisa
de Yoongi e n lay esquina
en me zafo es
delosuúnico
agarre para
que meingresar
revela al salón.
r evela que Está
estoy en el vacío
lugar
indicado. Tiro mi mochila en la mesa junto a la pared del lado derecho y me siento
apoyándome en ella. Suelto un suspiro pesado antes de sacar mi teléfono y revisar
mis redes sociales hasta que escucho la puerta volver
vo lver a abrirse.
Levanto un poco la mirada viendo a Yoongi apoyado contra la puerta y frotando su
rostro repetidas veces denotando desespero. Él respira profundo
pro fundo y examina el salón
de clases cruzando miradas conmigo. Esta vez soy yo el primero en desviar la
mirada pero alcanzo a ver su expresión de disgusto que me hiere de una cierta
forma. Él pasa junto a las bancas ignorando mi presencia y se va a sentar a la otra
esquina, mi vista periférica ya no alcanza para
par a ver más así que vuelvo a la pantalla.
El silencio es abrumador y las manecillas del reloj es lo único que da vida al silencio
de muerte. Nunca me había sentido tan tenso e incómodo, inclusive pienso en salir
y dar una vuelta pero mi cuerpo se niega a moverse, anclándome a la silla y
dirigiendo mi mirada en automático hacia Yoongi. "Deja de verlo... Deja de verlo...
Deja de verlo..."
Es imposible dejar de hacerlo. Parece que al mantener mi vista clavada en él algo
mágico sucederá, una presión que sé que tarde que temprano lo obligará a verme o
decirme algo si tengo suerte. No estoy buscando su atención, realmente no lo hago,
pero es algo complicado simplemente olvidar todo lo que ha pasado. No es tan fácil.
— ¿Se te perdió algo? — Pregunta secamente. Me estremezco en la silla y desvío la
mirada avergonzado... parece que he excedido mi límite.

Niego con la cabeza suavemente y clavo la vista en mi teléfono con la misma


intensidad. Me niego rotundamente a contestar o voltear pero por fortuna o por
desgracia, Yoongi no vuelve a hacer ningún comentario al respecto y nuevamente
nos encontramos en silencio. Las personas poco a poco comienzan a llegar y el ruido
se instala aliviándome por completo. Un segundo más y me volvía loco, en serio.
Suspiro otra vez antes de sacar mis cosas y esperar a que llegue la maestra, me
mantengo solo en la banca y Taehyung se coloca junto a Yoongi como siempre,
observándome con rapidez y luego desviando
de sviando la mirada a sus cuadernos.
— Bien chicos, hoy necesito que hagan unos ejercicios.
ej ercicios. — La profesora ingresa unos
segundos después. — Abran sus libros a la página ciento noventa y seis, quiero que
los hagan todos.
Muchos murmuran molestos (incluyéndome). Abro el libro observando los
ejercicios de matemáticas que lucen infernales a mi vista. No lo lograré, soy pésimo
en matemáticas, pero aun así lo intento. Muerdo mis labios con
co n fuerza y comienzo a
trazar las figuras y calcular todo lo me piden, unos murmullos se hacen presentes
pero trato de mantener la vista fija en el papel y concentrarme.
— Para Jimin... — Susurran detrás de mí.
Volteo viendo como un compañero le desliza una hoja doblada a otra chica que se
gira a su compañera, toca su hombro. — Para Jimin. — Repite ella.
La chica asiente y toma el papel para pasarlo enfrente con
co n la misma respuesta. Alzo
una ceja cuando veo el papel ahora en manos de Chanyeol quien asiente y me
observa. Me extiende la hoja con cierta preocupación.
— Te lo mandan. — Susurra.
—  ¿Quién? —  Alzo una ceja tomando la hoja, Chanyeol alza sus hombros. — 
Supongo que gracias.
Él regresa su atención a los cuadernos al igual que yo. Juego con el papel en mis
manos unos segundos hasta que me animo a abrirlo con el corazón latiendo con
fuerza en mi pecho. Es una simple frase, pero que dice mucho más de lo que parece.
"Lo mejor de los viajes es la experiencia que se coge de ellos, ¿no crees?"
Alzo una ceja y en automático volteo a ver a Yoongi pero él está escribiendo
tranquilamente en sus cuadernos apoyando su mejilla en su mano. Mantengo la
vista y él finalmente levanta un poco sus pestañas para observarme, aprieto el pa
papel
pel

en mis manos pero él se mantiene neutro. Regreso a la hoja percatándome de otra


cosa escrita pero la inversa y en
e n letra mucho más pequeña. La acerco a mi rostro para
leer atentamente:
"Aléjate de Yoongi mientras aún puedas."
Siento mi sangre dejar de correr pero no me atrevo a voltear nuevamente. Aplasto
el papel en mi puño haciéndolo una pequeña bola que guardo en el bolsillo de mi
pantalón. Levanto la mano.
— ¿Sí, Park? — Pregunta la profesora cansada.
—  ¿Puedo ir al baño? —  Pregunto. Ella suspira con fatiga antes de levantar su
 barbilla como seña de aprobación. Agradezco y me levanto velozmente de la silla y
salgo del salón. Aprieto mis labios una vez fuera y me mantengo allí hasta escuchar
la puerta volver a abrirse. Volteo a través de mi hombro y alzo una ceja.
— ¿Taehyung? — Pregunto.
— No preguntes y avanza. — Me toma del brazo.
Me dejo guiar por él en silencio por el pasillo, está nevando un poco y realmente está
helando. Seguimos avanzando hasta llegar a los baños donde él se detiene. Observa
el entorno velozmente y me suelta suavemente, se va a recargar al lavabo y suspira.
— ¿Tú fuiste quien escribió eso? — Pregunto cruzando mis brazos.
— ¿Crees que Yoongi haría algo así? Por favor. — Él ríe un poco y niega con su
cabeza.
— Yoongi y yo no tenemos nada, hace meses ya no hablamos. — Contesto. — No sé
a qué te refieres con alejarme de él si apenas hemos tenido contacto hasta hoy.
— ¿Crees que no hablar es una forma de alejarse? — Taehyung alza una ceja. — Creo
que realmente no comprendes la gravedad de esto, Jimin.
— No te entiendo.
— Él sabe que aún sientes algo por él, cierto aferro. — Comienza Taehyung. — De
una u otra forma, sea amor o no eso no, eso lo importante: sigues atado a él.
— Es mentira. — Espeto. —Además, ¿y qué si lo sabe? Él muestra clara indiferencia
y no tiene planeado acercarse.

— ¿Tantos años con él y aún no aprendes? —Taehyung ríe de nuevo. —Vaya, eres
realmente inocente Jimin.
— No quiero enfadarme, Tae.
— Ni yo quiero que lo hagas. — Él deja de reír. — Pero recuerda Jimin, él hace que
 bajes la guardia y te confíes, cuando menos te lo esperas ya está sobre ti.
— ¿Quieres decir que...? — Comienzo sintiéndome palidecer.
— Lo estás alimentando con ira, Jimin. — Su expresión es realmente seria. — Podrá
ser un excelente actor pero verte que Mingyu créeme no está ayudando. Está
esperando, ¿qué? No lo sé. Pero te volverá a atrapar y esta vez muy enojado.
— ¿Y por qué me dices todo esto? — Pregunto desconfiado. — Tú y yo no somos
precisamente amigos íntimos.
— Es lo mínimo que puedo hacer, ¿sabes? — Él desvía la mirada. — La he cagado
en tantas cosas que si puedo arreglar algo, por más mínimo que sea, voy a hacerlo.
—  Tae... —  Esta vez es mi turno de reír. —  Lo que estás haciendo es poner una
pequeña curita en un espejo roto, ¿crees
¿cre es que eso ayudará?
Él se mantiene en silencio, paso junto a él. — Déjame hacerme cargo de mis acciones,
agradezco tu consejo pero yo tengo otros planes en mente. — Ladeo mi cabeza. — 
Te veo en clase.
— ¿Provocarlo es tu técnica? ¿Intentar ponerlo celoso? — Me detengo al escuchar a
Taehyung. — Te gusta mucho jugar con fuego, ¿verdad?
— No intento ponerlo celoso, es mi vida y él y yo no somos nada. No le pertenezco
de ninguna forma y si se me da la jodida gana de tirarme o salir con otros chicos
estoy en todo mi derecho. — Contesto fríamente. — Que él crea que soy suyo a que
realmente lo sea es completamente distinto, Taehyung.
— ¡Esta no es una maldita película Jimin! — Él me toma de los hombros con fuerza
y me agita. —  ¡Despierta maldita sea! ¡No estás jugando con un adolescente
hormonal!
— Suéltame por favor. — Pido.
—  ¡No! —  Exclama él. —  ¡Tú crees que tienes control sobre todo esto pero estás
malditamente equivocado! ¡¿Crees que es tan fácil?!

— Tae...
— ¡Eres un imbécil, un jodido imbécil por estarte metiendo con un asesino psicópata
sanguinario completamente trastornado! ¡¿Entiendes eso Jimin?! ¡Yoongi es un
maldito asesino! ¡Tus malditos juegos de adolescente te costarán la vida!
Mi silencio es abrupto y repentinamente siento un peso caer en mis hombros. Abro
la boca pero nada sale de mis labios, mis ojos se abren el doble y un calambre azota
mi columna.
— ¿A
 ¿A—
— asesino? — Repito con voz ahogada. — ¿A q—
q— qué refieres Taehyung?
Él sigue agarrándome con fuerza pero su tacto se suaviza un poco. Forma una línea
con sus labios apretados y desvía la mirada.
—  Es obvio, ¿no? —  Pregunta él secamente. —  ¿Qué creías? ¿Que él está allí
simplemente sentado prestando atención porque le interesa el colegio? ¿Que viene
a aprender? ¿En serio Jimin?
— Y—
 Y— yo... — Él viene a alimentar su rabia descontrolada, y tú. — Me señala. — Le
estás ofreciendo toda clase de platillos. ¿No te das cuenta?
— ¡Es mi maldita vida! — Grito.
— ¡¿Y crees que a él le importa lo que quieres o no?! — Grita él. — ¡Desatarás un
asesinato masivo un día de estos si sigues así! ¡Yoongi está enfermo Jimin! ¡Hará
todo, y absolutamente TODO para retenerte y proclamarte así deba matarte y

quedarse con tu maldito cadáver! ¡No es un juego Jimin! ¡Es un asesino!


— ¡Ya me quedó claro! ¡¿Y qué quieres que haga?!
— Vete de la escuela. — Sentencia. — Lárgate ahora que tienes tiempo, él no va a
descansar Jimin. Estarás jodido cuando su verdadera naturaleza y personalidad
salgan a flote, jodido.
— No renunciaré a mi vida por él, voy a enfrentarlo. — Finalmente me zafo. — ¡No
me quitará lo poco que me queda! ¿Entiendes?
— No seas idiota, no sabes en lo que te estás metiendo...

— Quizás. — Contesto fríamente. — Pero prefiero morir luchando por mi libertad a


huir como perro con el rabo entre las patas. Y así deba pelear con él, lo haré. No me
daré tan vencido fácilmente, yo solo he puesto las piezas del juego.

— ¿A qué te refieres? — Taehyung decae su rostro.


— ¿Qué no es obvio? — Repito divertido. — Yo he decidido meterme a la boca del
león y jugaré en base a mis reglas. No te pedí ayuda así que por tu bien, mantente
alejado de lo nuestro. Esto es entre Yoongi y yo, no tú.
Taehyung sigue en completo silencio.
— Mantén distancia antes de que sea tarde. — Le doy una última sonrisa.
— Y evita meterte más de lo que ya lo hiciste, dudo que a Yoongi le cause gracia el
saber qué me dijiste.
— Solo trato de ayudarte Jimin.
— No te pedí ayuda, dásela a alguien a quien le sirva más.
Y tras esa frase salgo empujando violentamente la puerta de los baños y dejándolo
atrás.
 

|42

Jimin
— ¿Qué?
¿Por qué no estoy acostumbrado ya a eso? Inevitablemente pongo los ojos en blanco
para hacer notoria mi frustración. — Ya te dije. — Espeto secamente. — Necesito
cuchillos para un proyecto.
Mi madre sigue viéndome perpleja y con la boca ligeramente abierta. Froto el tronco
de mi nariz y cierro mis ojos para conservar la calma. He estado más irritable que
otras veces y mi grado de paciencia es muy limitado.

— Olvídalo, veo no que sirves. — Paso a su lado mostrándome molesto.


— ¿No te sirven los que tenemos acá? — Pregunta ella provocando que me detenga.
—  Jimin ayer compraste unas esposas, cinta adhesiva, en la semana fuiste por
 bandas, tus cajones están atascados de alfileres y velas, ¿qué estás haciendo?
— Proyectos escolares.
— ¿Qué clase de proyectos escolares?
— No puedo decirte. — Alzo los hombros. — ¿Me ayudarás o no?
— ¡No hasta que me digas qué está sucediendo Jimin!
Estoy a punto de contestar cuando la radio me interrumpe. Me callo y dirijo mi vista
a ella con una ceja alzada, mi madre imita mi gesto.
— "El nuevo grupo "L" de Europa ha vuelto a hacer un ataque hoy. Hubo veinte fallecidos
 y poco más de ochenta heridos. La ola agresiva del desconocido de grupo se ha comenzado a
revelar en Estados Unidos igualmente, el ejército responde rápido pero aún no tenemos
información..."
— Jimin. — Llama mi madre.
— Te lo diré después, déjalo. — Me cruzo de brazos. — Tengo tarea qué hacer, te
veo luego.
— Jimin. — Llama ella nuevamente pero la ignoro. — ¡Jimin!
— ¿Qué? — Volteo a verla definitivamente más desesperado que antes.

— Muéstrame tus manos. — Ordena fríamente.


— No haré eso. — Retrocedo. — Tengo tarea qué hacer, ¿te importa?

— ¡Te dije que me mostraras tus manos! —Grita ella.


— ¡No voy a hacerlo! — Grito de vuelta. — ¡Déjame en paz!
Antes de que diga otra cosa voy a mi cuarto y cierro con llave. Escucho sus golpes
del otro lado pero ya me encuentro sentado en mi cama respirando profundo y
negando con la cabeza. Muerdo un poco mi lengua y me voy a sentar al escritorio
donde hay un espejo instalado que me permite ver perfectamente mi rostro.
— Muñeco. — Le digo al espejo con una sonrisa. — Muñeco de trapo, muñeco roto,
muñeco sexual... ¡Oh! ¡Esa es buena!

Río inevitablemente
amontonados. y abro que
Saco un puñado los dejo
cajones sacando yvarios
en el escritorio de otroalfileres que
cajón saco están
la navaja
suiza que también coloco de lado. Muerdo mis labios con fuerza y alzo el alfiler a la
altura de mi rostro, observando el brillo que se refleja en él.
—  Uno. —  Doy un pinchazo en mi pulgar. —  Dos, tres. —  Otros pinchazos. — 
Cuatro, cinco. — Paso al índice. — Seis, siete, ocho, nueve, diez.
Pequeñas gotas de sangre asoman por mi piel y el ardor se vuelve presente. Me
apoyo en el escritorio observando la sangre deslizarse por mi muñeca y brazo hasta
tocar el escritorio. Gruño un poco y me golpeo la frente maldiciendo.

— ¿Qué carajos me hiciste...? — Susurro roncamente.


Me reincorporo y succiono la sangre de mi índice y pulgar durante un rato mientras
guardo lo que he sacado. Saco unos cuadernos sin dejar de succionar y leo unos
textos que me han dejado pero apenas presto atención a ellos, mi mente está vvolando
olando
ya en otro lados.
— Jimin. — Mi madre nuevamente toca la puerta horas después. — Jimin
  Jimin.   Mi madre nuevamente toca la puerta horas después.   Jimin
contéstame.
— ¿Sí? — Pregunto observando a través de mi hombro.

— Iré a la cena de padres que organizaron, ¿me vas a acompañar? — Pregunta desde
afuera.

— ¿Quiénes van? — Pregunto levantándome y pegándome a la puerta con los brazos


cruzados.
— Todos los padres de los de tu salón. — Dice ella. — Quizás algunos hijos, irá la
señora Kim con Taehyung, supongo Yoongi viene.
— Claro. — Río observando mi escritorio. — Dame un momento, buscaré un traje.
— De acuerdo. — Mi madre suena aliviada.
— Me avisas, yo me terminaré de arreglar.
Asiento pese a que ella no puede verme y regreso a mi cama. Guardo los cuadernos
 bruscamente y los aviento a la mochila para ya no verlos más, de ahí abro el armario
y saco un traje que meto al baño en un gancho. No sé por qué accedí a salir, necesito
despejarme un poco después de casi dos meses encerrado haciendo una que otra
salida con Mingyu.
Realmente necesito arrancar la página de Yoongi y coger la pluma para escribir
e scribir una
nueva historia. Oh cierto, según Taehyung no podré nunca. Le creo, realmente le
creo. Él conoce a Yoongi, yo solo conozco una parte de lo que es y la escena de celos
que me hizo el último día del viaje no se me olvida. El descontrol, la ira con la que
me tomó y amenazó mi vida me persigue hasta en los sueños. ¿Realmente debería
temerle? ¡Claro que debía temerle! ¿Pero por qué no puedo entonces alejarme de él?
Quiero y simplemente no puedo, no podría con ello...
¿Lo peor? Es que necesito tocar realmente el fondo para finalmente reaccionar y
darme cuenta en lo que me he metido; pero cuando suceda eso probablemente yo
estaría abierto a la mitad con las tripas fuera, cortado en pedazos, colgado en la
pared o cualquier cosa que suena muy a lo Yoongi.
¿Qué? Es la verdad. Cuando toque fondo si no estoy muerto definitivamente habré
entonces enloquecido. Y eso que ahora no me siento muy estable.
Recuerdo la etapa cuando éramos dos simplemente niños, cuando él simplemente
disfrutaba verme sufrir y golpearme o llamarme "imbécil". Cuando un beso en los
 baños me confundía o sentir sus patadas para mí era el fin del mundo. Vaya cosas,
co sas,
¿no? Comparando eso a ahora podemos ver una evolución meramente inquietante
y adictiva que lleva por una vía de algo que antes me asustaba y ahora
aho ra disfruto.
No hay nada más exquisito y adictivo que el dolor que me provoca. ¡Me siento tan
vivo maldita sea! Puedo sentir la sangre correr, escuchar el insistente latido de mi

corazón, mi respiración entrando en descontrol y los escalofríos calarme y tensarme


el cuerpo. Me siento vivo, siento la vida como una tortura altamente placentera que
ahora que la he probado, no la quiero dejar ir. Es la verdad, me sinceré conmigo
mismo porque no planeo estar en una guerra constante como antes.
El Yoongi que antes gozaba de lágrimas parece que goza más teniendo sexo conmigo
mientras me drena, golpea y trata como un maldito esclavo. Yo que creía que un
simple corte podía mandarme al límite cuando claramente no sabía lo que era
tenerlo dentro, sentir sus besos devorando mi boca, la pasión enferma y más ardiente
que la propia ira al tomarme.
El tacto de Yoongi no es fácil de olvidar, nunca lo fue, jamás lo será.
Las lágrimas y el dolor se convirtió en un arma de doble filo. Me hundía en un
pasado, detestaba llorar, me sentía tan impotente y débil... y ahora... son mi sanación
más pura. Las lágrimas se convirtieron en mi propia terapia dolorosa donde el
mismo ardor es excitante, ardor en los ojos, en el cuerpo y en mi alma. Un ardor que
no solo ya no duele, realmente se disfruta. La fina línea entre dolor y placer se
quiebra por completo para unirse y formar algo completamente nuevo.
Dos nociones unidas sin medias tintas, simplemente uniendo ambos colores fuertes
y creando una explosión que te agarra, te aferra y enloquece.
Ah... si tan solo mi madre, Jungkook o cualquier otra persona supiera en lo que
pienso. Apenas yo y puedo creer en lo que estoy pensado, hasta he llegado yo mismo
a hacerme uno que otro corte pero no es lo mismo. Él lo convertía en algo excitante,
atentando contra mi propia vida, sabiendo que podía matarme en cualquier
segundo.
Abro la llave y me meto debajo del agua que se calienta rápidamente. Cierro los ojos
y tomo una inhalación profunda para relajarme. Debo prepararme mentalmente si
iré a ver a Yoongi, aunque viendo cómo están las cosas, dudo bastante que siquiera
lleguemos a decirnos "hola".
Pfff, como si siquiera pudiera tener una conversación normal con él.

Yoongi Pov

Descontrol.
Esa es la palabra que me define
de fine en este preciso segundo.

El humo dentro de mi boca y el cigarro en mis dedos no es suficiente para calmarme,


mucho menos el cuerpo en la vieja cama de esta fachada de construcción. Doy otra
profunda calada y llevo el humo a mis pulmones antes de separarme de la ventana
y observar el cuerpo desnudo empapado de sangre a un par de pasos de donde me
encuentro.
Es una pena, la chica era realmente linda pero no me extrañaba que se acercara a
 Jimin solo para
pa ra llegar a mí. Nos divertimos mucho, lo admitiré. No era fanático de
acostarme con chicas pero llegó en un momento oportuno... o no.
— Mi linda Irene... — Susurro sobando su cabello teñido de tinta roja. — Debiste
tomarte más en serio cuando te dije que si te llevaba a la cama seguramente acabarías
muerta.
Suelto una risa que raspa mi voz y saca más humo. Tiro el cigarro al suelo y lo piso
antes de sentarme en la calma y sobar su espalda desnuda abierta con distintos
cortes, el cuchillo reposa gentilmente cerca de sus piernas así que no dudo en
tomarlo y jugar un poco con él.
Me inclino nuevamente al frío cuerpo y deposito distintos besos para degustar el
metálico sabor de la sangre en mis labios. Su sangre es agria, no dulce... pero no me
resulta desagradable. No es sangre fresca, quizás eso es lo que provoque que me

moleste y vuelva
tensa cuando a enterrar
el mango el piel
toca la cuchillo en su
y luego lo espalda
extraigo profundamente. Mi mano
rápidamente y llevo el filose
a
mi lengua para lamer.
Es una mierda... no es él.
Me levanto furioso de la cama y aviento el cuchillo para agarrar el cuerpo de Irene
y aventarlo al suelo. Lo pateo repetidas veces observando el rastro de sangre que se
va formando. Tener distintas propiedades tiene sus ventajas, tengo todo el maldito
tiempo del mundo para deshacerme del cuerpo y limpiar un poco.
La noche no tarda en llegar, prometí estar en la cena con mi madre pero no tengo
fama por cumplir mis promesas así que lo dejode jo pasar.
Importándome poco el estar desnudo, agarro el cuerpo y lo cuelgo sobre mi hombro
antes de salir al jardín. Avanzo por el bosque que no es precisamente un lugar seguro

pero no me interesa, lo que conozco demasiado bien y sé exactamente donde poner


el cuerpo de Irene para que nunca lo encuentren.
Avanzo escuchando los grillos de fondo y cuando la vegetación se vuelve más
importante, dejo caer el cuerpo al pie de una colina. Arranco unas lianas y abro
espacio hacia la abertura que hay allí y el hoyo natural en la tierra. Me introduzco
un poco y jalo el cuerpo conmigo, meto las piernas primero y después empujo
rompiéndole unos huesos para meterla. Su cuerpo se desliza y finalmente
desaparece de mi vista, sacudo mis manos y regreso a paso veloz a la casa.
Me visto antes de agarrar el trapeador y quemar las sábanas, limpio lo más que
puedo para no dejar rastro alguno y cojo las llaves del coche. Lo prendo y observo
la ropa interior de Irene en la parte delantera haciéndome soltar una carcajada.
— Creo que me olvidé de ti. — Cojo la ropa de encaje color rojo y sonrío.
— Me encargaré después...
de spués... me acabas de dar una linda idea.
Abro el cofre dentro del auto y meto allí la ropa. Me aseguro de que no haya nadie
y finalmente arranco entrando a la carretera que me lleva rápidamente a la ciudad.
No hay tanto tráfico así que llego en menos de una hora, abro la puerta de la casa
que está vacía y corro escaleras arriba. Le mando un mensaje diciendo que llego allá
en cuarenta minutos, no espero a que conteste y me meto a bañar.
Limpio los rastros de sangre en mi ropa y lo froto antes de meterla a la lavadora.
Agarro un traje que me pongo y me peino un poco, cojo loción y una vez que me
encuentro impecable agarro una corbata rojo vino que ato elegantemente.
Decido tomar un taxi así que llevo algo de dinero y le doy la dirección. Observo la
hora y guardo nuevamente el teléfono en el bolsillo de mi pantalón. Llego a los
departamentos, no sé de quién pueda ser el hogar pero son dos torres muy grandes
y sin duda muy elegantes. Es un lugar caro para vivir definitivamente, me agrada.
Entro a la torre B observando varios coches estacionados, reviso la dirección y
después de registrarme con una encantadora sonrisa, la señorita en la entrada me
accede el paso y hasta pulsa los botones del elevador antes de despedirme con una
tímida sonrisa. Cuando las puertas se cierran borro al instante mi sonrisa y me
observo al espejo.
Mis ojos grises parecen lucir más verdosos esta noche, debe ser por la ropa
ro pa que llevo.
Peino un poco mi cabello hacia atrás y relamo mis labios antes de salir y acercarme
al número correspondiente. Escucho la música jazz del otro lado junto con unas

pisadas y finalmente la puerta se abre dejando ver a una elegante mujer de vestido
rojo.
— Buenas noches. — Contesto. — Vengo a la cena, soy el hijo de la señora Min.
— Pasa querido. — Ella asiente y me otorga el paso. — Llegas justo a tiempo, la cena
se servirá en unos minutos.
— Gracias, compermiso. — Asiento e ingreso.
Hay muchos adultos sentados en la enorme sala con copas de champán o vino.
Reconozco a uno que otro compañero y a Taehyung junto a mi padre y su madre
con un quesillo. Me acerco suavemente, mi madre
madr e levanta la mirada.
— Yoongi. — Ella sonríe. — Me alegro que vinieras.

—  Vine. — Me inclino hacia la acompañante de mi madre. — Buenas noches señora


Park.
— Buenas noches Yoongi. — Ella asiente con una sonrisa.
— ¿Tenías cosas que hacer?
— Algunas. — Sonrío como bien sé hacer provocando
pr ovocando que ella sonría más. — ¿Viene
sola?
Espero en silencio y tratando de no haber sonado muy obvio. Mi carácter impulsivo
me obliga a buscar directamente con la mirada pero me sé controlar. Taehyung sigue

masticando su queso en silencio con la mirada baja, sin osar verme


ver me a los ojos.
—  Jimin debe estar por allí. —  Dice ella observando el entorno, siento mi pecho
inflarse y una sonrisa un poco retorcida asoma por mis labios. — Mingyu vive en
este edificio así que debe estar con él.
— ¿Mingyu? — Alzo una ceja y siento mi sangre correr con más rapidez. — Él no
está en nuestra clase.
— No pero la madre de Chanyeol y ella se llevan bien. — Dice esta vez Taehyung.
— ¿No sabías?

—  No, pero agradezco la información. —  Mantengo los ojos sobre Taehyung, él


vuelve a bajar la mirada. — Iré a buscarlos, con su permiso.
— Propio. — La señora Park ríe y observa a mi madre. — Tu hijo es un encanto.

Ella se limita a decir algo y me observa amenazante. Yo le sonrío con suficiencia


antes de pasearme por el enorme departamento, observando a Chanyeol con su
grupo de amigos, Hoseok y Jackson incluidos. Me observan pero yo ignoro su
mirada y sigo buscando con la mirada hasta detenerme en los pasillos que llevan a
la cocina y parece que a los cuartos. Algunas chicas están riendo como Lisa y más
atrás veo a Mingyu sonriente y a Jimin frente a él.
Me mantengo en silencio viéndolo desde lejos, observando la hermosa sonrisa en
sus labios y la alegría y luz que desprende al reír y sonrojarse. Lleva un traje
impecable negro y su cabello un poco
po co alborotado, en su mano hay una copa de vino
a la que le da pequeños tragos sin dejar de ver a Mingyu que cada vez se acerca más
a él. Jimin le sonríe con cierta coquetería y pasa repetidas veces su mano por su
cabello.

Siento un fuerte impulso de agarrarlo y marcarlo con cualquier filo. De gritarle al


mundo que se alejen de él, arrancarles los malditos ojos para que dejen admirar a mí
chico... Mi muñeco...
Mí Jimin.
Ya me encuentro avanzando hacia ellos, he perdido un poco de control y ahora solo
quiero llegar a él y tocarlo. Me detengo un poco y respiro profundo para evitar
cometer una maldita locura. Retrocedo de nuevo y me alejo rápidamente del pasillo
para no verlos más. Me apoyo en la pared
pare d y aprieto mis manos dentro de los bolsillos
de mi pantalón y aprieto mi quijada con fuerza. Lo necesito, necesito saciar mi sed
 besando a Jimin o sintiendo su tacto, ¡maldita sea, esto es una tortura!
Dos meses... dos jodidos meses aguantando el impulso desenfrenado de tomarlo
como mío y marcos por todos lados, dejar mi sello en su cuerpo. Quiero tenerlo para
mí, encerrarlo en algún lugar donde nunca pueda salir y que esté a mi total y
completa merced. Necesito tomarlo, no lo deseo, ya no. Lo necesito.
Muerdo mis labios y sonrío un poco cuando una idea cruza mi mente. Observo a
Chanyeol que está no muy lejos de mí y toco su hombro.
— ¡Yoongi! — Exclama él feliz. — Qué bueno verte por aquí.


sé  Igualmente.
dónde está él.—¿Puedes
 Contestobuscarlo?
cortés. — La madre de Mingyu lo está buscando pero no

— ¡Oh! — Él observa el pasillo. — Sí, ahora vengo. Se aleja de su grupo de amigos.

Hoseok y Jackson me observan atentamente pero ignoro sus miradas y observo a


Chanyeol hablar con Mingyu. El atractivo chico le dice algo a Jimin quien asiente y
se apoya en la pared con los brazos cruzados. Mingyu se aleja con Chanyeol y así
aprovecho para acercarme rápidamente. Tengo menos de un minuto.
Observo a Jimin perdido en su teléfono y dándole otro trago a su vino. Siento los
impulsos cada vez más fuertes, cada vez más difíciles de controlar. Me encuentro
caminando ya hacia él y al tenerlo
te nerlo tan cerca parece que todo eell control se ha ido a la
mierda. Me pongo frente a él y agarro su brazo causando que levante la vista.
Su piel pierde color y un temblor se presente en su cuerpo. Abre la boca y se tensa
por completo... pero sus pupilas se agrandan un poco y su respiración se agita. Lo
tomo con más fuerza y tiro de él sorprendiéndome de que no ponga resistencia.
Abro la primera puerta que está a mi derecha, es una habitación completamente
oscura con las ventanas abiertas, permitiendo solamente la entrada de la luz lunar y
la ciudad. Todo son siluetas y colores azules
a zules o grises, no alcanzo a ver bien.
Suelto a Jimin y cierro la puerta con fuerza colocando el cerrojo después. Respiro
profundo pero siquiera así puedo controlarme, el fuego que recorre mi cuerpo es tan
violento y apasionado que me envuelve y quiebra la estabilidad que me queda. Me
volteo hacia Jimin observando solamente si silueta y el de la copa.
Retrocede cuando me acerco con violencia, me abalanzo sobre él y lo voy a poner
contra la ventana. La luz de la luna hace brillar sus ojos que me examinan con miedo,
m iedo,
un terror que realmente me estremece pero me excita, porque él guarda todavía
aquella excitación. Sus mejillas están rojas y sus ojos duramente clavados en mí.
m í.
— ¿Qué quieres? — Pregunta con voz corta.
¿Qué quiero? Creo que siquiera yo estoy seguro de ello. Me acerco más a él sin dejar
de tomarlo con fuerza, inmovilizándolo con el fuerte agarre pese a la poca resistencia
que pone.
— ¿Qué hacías con Mingyu? — Las palabras salen disparadas de mis labios.
 Jimin se mantiene en silencio y baja la mirada. Tomo la copa de vino de sus manos
y le doy un trago sin dejar de verlo antes de devolvérsela. El observa el sudor de la
fragancia en la parte inferior del líquido y da un par de vueltas antes de sonreír.
Levanta nuevamente la mirada con aquel brillo masoquista que saca a flore las
morbosas fantasías que deseo cumplir con él.

— ¿Estás celoso? — Sigue jugando con la copa. — Creí que después de dos meses ya
lo habías superado, Yoongi.
Le da otro trago al vino y lo deposita en la mesa junto a él
é l con un par de fotos. Vuelve
a dirigir la vista a mí y relame sus labios y suspira profundamente.
— Celoso. — Repito esbozando otra sonrisa y acercándome más a él. — ¿Crees que
lo estoy?
— Quizás. — Él no decide correr el riesgo. — ¿Puedes soltarme?
Refuerzo mi agarre y él hace una mueca de dolor. Trata de zafarse pero yo no lo
permito, observo sus ojos el enojo que se hace presente y aquello me vuelve más
loco.
—  Suéltame Yoongi. —  Insiste tironeando. —  Me estás lastimando... ¡me estás
lastimando Yoongi!
Me mantengo en silencio sin aflojar mi agarre. Siento una suave capa de electricidad
recorrerme y el repentino deseo posesivo me vuelve a invadir.
— No aprendes mi muñeco. — Susurro tomándolo ahora de la barbilla con fuerza,
él se vuelve una piedra. — No escuchas las advertencia, eres terco...te encanta jugar
con fuego.
— No te tengo miedo. — Susurra de vuelta. — No me asustas.
— No lo hago. — Subo mi agarre hasta rozar su labio inferior. — Te asusta lo que
provoco en ti, ¿cierto?
El chilla un poco cuando delineo su labio inferior con mi pulgar y meto el dedo.
Siento la suavidad de su lengua rozarme y la calidez envolverme, él no muerde ni
se aleja, su agarre se vuelve más débil, arrastrándose y dejándose caer
paulatinamente frente a mí. Tomo con agresividad su mano y la alzo a la altura de
mi rostro. Observo pequeñas líneas blancas decorando sus dedos y las yemas de sus
dedos más rasposas. Él se zafa bruscamente y trata de empujarme pero agarro sus
 brazos y lo pego a mí.
 Jimin abre la boca y balbucea cosas incomprensibles hasta que la voz se le va. Vuelvo
a tomarlo de la barbilla y lentamente me inclino a él hasta sentir sus labios
entrelazarse con los míos. Él gime un poco cuando unimos por completo nuestros
labios y comienzo a moverlos tomándolo con fuerza. Siento su cuerpo sacudirse y
no pasa mucho hasta que nos tambaleamos debido a la agresividad con la que nos

tomamos y nuestras lenguas entra en un frenético contacto que nos acelera la


respiración a ambos.
—  Te odio... —  Susurra sobre mis labios Jimin tomándome con más fuerza y
 besándome con desespero. — ¡Te odio tanto! ¡Te odio tanto Yoongi!
Y vuelve a besarme con fuerza hasta tirarme a la cama. Sonrío sintiendo el dulce
licor del vino mezclándose coquetamente en nuestro beso. Muerdo los labios de
 Jimin sintiéndolo rendirse completamente ante mí, buscando un contacto
desesperado conmigo, llevando sus dedos a mi nuca y enterrando sus dedos allí. No
toma aire, volvemos a unir nuestras lenguas suciamente mientras se restriega un
poco contra mí en suaves gemidos. Está sudando y respirando muy rápido.
Lo despego con mí y succiono su barbilla sentándolo en mi regazo. Él se enreda y
leva su cabeza de lado para permitirme un mejor acceso al su blanco y hermoso
cuello. Bajo el rastro de mis besos y paso la punta de mi lengua por su cuello antes
de morder y jugar con su piel, moldeándola sin piedad algunas en mis dientes y
soltándole varios gemidos de dolor.
— Duele... — Susurra con sus ojos cerrados. — Duele...
Un lloriqueo se hace presente y otros jadeos de dolor. Me siente desesperar y
muerdo con más fuerza y vuelvo a subir a sus labios con beso sin permiso alguna,
paseando mi lengua por su boca y metiendo mis manos por debajo de su camisa
hasta tomas su cadera y sobar con la yema de mis dedos. Él se estremece bajo mi
tacto.
— ¿Por qué...? — Susurra ahogado. — ¿Por qué haces esto...?
— Porque eres mío. — Encajo agresivamente mis dedos a su costado y lo observo, él
abre sus ojos y tiembla. — Porque detesto que toquen y observen lo que es mío.
m ío.
— Yo no soy tuyo. — Espeta gélidamente. — Jamás seré tuyo, no soy de nadie. ¡No
soy de nadie!
—  ¿Eso crees? —  Hago un jugueteo con mis dedos sobre sus labios que le hace
gruñir. — ¿Crees que no eres mío? Él desvía la mirada agresivamente pero vuelvo a
tomarlo y lo obligo a verme.
— No soy tuyo. — Vuelve a decir lanzando dagas por los ojos. Ladeo un poco mi
cabeza y bajo la mirada hacia su cuerpo sentado sobre el mío. Sonrío un poco y to
tomo
mo
su cabello para tirar de él hacia
hac ia atrás, él grita un poco y se tensa.

— Tienes razón. — Me acerco a su rostro y lo pego más a mí. — No eres mío todavía
pero lo serás... y ese día quizás llegue más pronto de lo que crees. —Él vuelve a
sacudirse tratando de zafarse. Coloco mi índice en sus labios. — No puedes huir
 Jimin. — Susurro sobre ellos. — Ya no más.
Él sigue en silencio viéndome con odio.
— Ten cuidado con el fuego. — Susurro una última vez antes de levantarlo de mi
regazo y levantarme con él. — Te vas a morir después de quemarte.
Me acerco para besar una última vez sus fríos labios. Él muerde los míos en un
suspiro y baja la mirada sintiendo nuestra unión finalmente cortarse. Le doy una
última mirada antes de soltarlo definitivamente y alejarme de él. Él tapa sus labios
y se toma todo el vino de un trago antes de observarme poco antes de que salga.

— Quiero ver eso, Yoongi. — Dice con una sonrisa viéndome a través de su hombro.
— ¿Crees poder volver a tomarme con la misma facilidad que hiciste antes? ¿A la
fuerza?
Frunzo mi ceño, ¿a dónde mierda va ahora?
— Deja tus malditos rodeos. — Sentencio.
— No los hay. — Él vuelve a sonreír. — Tú mismo lo dijiste.
— ¿Qué?
Él alza su mano mostrando dos dedos y después tres, mantiene su sonrisa y los baja.
Vuelve a abrir su mano y me enseña una navaja suiza en su mano.
— Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado con la mentira. — Y
sus ojos brillan.
 

|43

Yoongi pov

— Poniente está bloqueado, estamos esperando informes de Will. — Anthony se


pasea de izquierda a derecha golpeando contra un reloj de cadena de oro. —  El
grupo L se ha estado moviendo bastante rápido.
— ¿Aún no sabemos quiénes pueden ser? — Pregunta Taehyung alzando una ceja.
— Apenas logremos atrapar a uno lo interrogaremos. — Anthony se cruza de brazos
y sonríe antes de observarme. — O mejor dicho, tú vas a interrogarlo.
Alzo una ceja y mantengo una gélida mirada. Anthony regresa a unos papeles y
observa a las demás personas en la sala de las cuales ignoro el nombre. Siquiera me
interesan, solo quiero largarme.
— ¿Hay posibilidades de que el grupo L sea gente de K. o Sullivan? — Pregunta
Taehyung y voltea a verme rápidamente. — Son los enemigos directos, ¿no?
— Podría pensar en aquello pero la gente de Sullivan se ha visto afectada también
por este nuevo grupo. Además, ¿para qué? Nosotros los de Oriente siempre hemos

mantenido un perfil
Estados Unidos ahora,bajo y este grupo
no podemos está que
permitir causando demasiado ruido, están en
sigan avanzando.
— Entonces es una nueva organización. — Finalmente decido hablar. — ¿Tienen
sicarios? Dudo que estén metidos en la droga, ya te hubieran atacado. Forma un
patrón, ¿a quiénes han atacado? Todos
Todo s se mantienen en silencio. Anthony agarra un
plumón y comienza a anotar unas cosas en la pizarra frente a él.
— En Europa están atacando a todo tipo de personas, al llegar a América atacaron a
la gente de Sullivan. Eso nos beneficia hasta cierto punto pero no sabemos a qué
otros grupos grandes pueden atacar.

— Primero muere tu padre. — Alzo mi índice. — Después matan a Helen y ahora


este nuevo grupo interviene, ¿no notas algo extraño?

— ¿En qué piensas? — Pregunta Taehyung viéndome con una ceja alzada. —  No
por nada están creando un enorme alboroto. Quieren llamar nuestra atención.

— ¿Estás
ceja. insinuando
— ¿Por queeso?
qué harían el grupo L fue quien asesinó a Helen? — Anthony alza una
— Llamar nuestra atención. — Contesto obvio, ¿es que acaso no lo ve? — Matan a
Helen, los cinco grupos entramos en una pelea y ellos crecen por su parte
aprovechando el estrago y las confusiones. — Me detengo. — La pregunta es por
qué.
—  Nos falta mucha información y hay más de una persona jugando aquí. — 
Anthony niega con la cabeza.
— Quizás, pero con este nuevo grupo podríamos formar una alianza. El grupo de
Helen, Will, K, Sullivan y el tuyo para detenerlos o averiguar qué están haciendo. — 
Interviene Taehyung, parece que ha entendido el punto.
— Supongamos que hacemos eso, ¿qué después?
desp ués? — Anthony se cruza.
— Siempre debes tener un as bajo la manga. — Bromeo. — Entre todos se unen para
investigar y perseguir al grupo, mientras tanto mandas a otra personas a formar
f ormar una
alianza con el grupo L.
— ¿Jugar en ambos bandos? — Él alza una ceja.
— Al final todos terminarán en un encierro. — Explico. — Finges estar del lado de

los otros cuatro


los matan, cuatrogrupos
pájarospero en realidad
de un tiro. están con el grupo L. Los reúnen a todos y

— Y queda el grupo L y nosotros. — Sigue Anthony asintiendo débilmente con la


cabeza.
— Y después los matamos, el campo queda libre. — Sonrío y hago un silbído. — 
Caboom.
Todos se mantienen en un largo silencio esperando la respuesta de Anthony. Él me
examina con los ojos entrecerrados y anota un par de cosas en una hoja, se
reincorpora y me señala con la pluma. El silencio sigue muy presente y la mirada de
todos sobre mí.

—  Podría funcionar pero primero debo ponerme en contacto con la gente de mi


padre para tener quién nos encubra. — Dice él. — No estoy diciendo que eso pueda
funcionar pero al menos lo tendré en cuenta.
—  Bien, ¿puedo irme? —  Pregunto. Anthony asiente suavemente, me levanto y
avanzo por la casa escuchando otras pisadas detrás de mí. Me detengo cuando
Taehyung se coloca frente a mí bloqueandome el paso una vez afuera, levanto una
ceja.
— ¿Se te perdió algo? — Pregunto.
— Parece que a ti se te perdió la cabeza. — Susurra molesto. — ¿Tienes idea de lo
que puedes provocar? ¿Aliarse con todos los bandos y después apuñalarlos por la
espalda?

— ¿Crees poder ganar con la fuerza lo que puedes ganar con mentiras? — Sonrío. — 
La cabeza siempre funcionará que la fuerza.
— Te conozco Min. — Dice él acercándose un poco. — No eres una persona que
ayuda sin obtener beneficios a cambio de ello, dudo que estés dando maravillosos
planes a Forcraft solo porque se te ocurrió ser buena persona y acabar con una pelea
de años.
— Muy astuto, Tae.
— ¿Qué tienes en mente? — Ladea su cabeza. — Podría ayudarte, lo sabes.


te  Lo único
meten a laque quieres
cárcel será es
porque te salven el pellejo. — Sonrío. — Si no es por esto que
violación.
Él se mantiene en un enorme silencio, tomo sus hombros y le sonrío. Él se tensa y
niega suavemente con la cabeza, trata de mostrarse despreocupado pero el lenguaje
corporal lo traiciona. Está nervioso.
— Todas las copias fueron borradas... — Susurra frío.
 Todas las copias fueron borradas...  Susurra frío.
— ¿Estás seguro de eso?
Su silencio permanece y poco después comienza a palidecer. Palmeo sus hombros
suavemente como si estuviera reconfortándolo. Él niega con la cabeza y traga saliva
pesadamente.
— Buena suerte.—
suerte.— Le susurro. — Tú pelea por salvar tu culo de la cárcel y déjame a
mí pelear por lo mío, ¿vale?

Lo suelto y comienzo a avanzar ajustándome la chaqueta que llevo. Estoy a punto


de sacar las llaves del coche cuando vuelvo a escuchar la voz de Taehyung seguido
de una risa.
— ¿Es por Jimin cierto?
Me detengo en seco al escuchar su nombre. Aprieto mis labios con fuerza y me doy
la vuelta lentamente, Taehyung está cruzado de brazos y con una sonrisa burlesca
en sus labios. Siento mis ojos oscurecerse y una terrible necesidad de ahorcarlo allí
mismo.
— ¿Me equivoco? — Repite. — ¿No quieres tener la situación bajo tu control para
salvarle el pellejo a él? Escuché que peleaste recientemente con Anthony en su
antigua visita por acercarse a él.

— Jimin es punto y aparte en esta pelea. — Espeto sintiéndome enojar. — Es cierto
que no me gustaría que se acercaran a mi muñeco y haría hasta lo imposible para
que no le toquen un cabello, pero no Taehyung, él no es la razón por lo que hago lo
que hago.
— ¿Cuánto tiempo crees que podrás alejarlo de esto? ¿Hasta que se de cuenta quién
eres? ¿La doble vida que te llevas? — Él se acerca. — Una cosa es que juegue con
co n un
adolescente enfermo y otra completamente distinta con un asesino desquiciado.
— Aunque lo supiera seguiría conmigo. — Una sonrisa asoma por mis labios. — Lo
tengo.
—  ¿Lo tienes? ¿O eso quiere que creas? —  Taehyung vuelve a reír y alza sus
hombros. — Se está volviendo listo Yoongi, no es tan ingenuo como antes. — Dice
mientras saca su teléfono. — Te encargaste de quitarle la inocencia, bien, ahora él
usará ese mismo aprendizaje en tu contra.
— Cansa escucharte, tus rodeos son infernales.
— Estás dispuesto a hacerte cargo de Jimin, ¿pero estás dispuesto a hacerte cargo
del monstruo en el que lo convertirás?
— Aún la falta mucho para llegar a eso Taehyung. — Niego con la cabeza. —  Mi

objetivo es domarlo no convertirlo en una bestia.


— Oh, ¿entonces crees que él se arrastrará a tus pies toda la vida? ¿Que te seguirá
sin rechistar? Tarde o temprano te apuñalará por la espalda brutalmente y lo sabes.

— Que lo intente, será divertido.


— Creo que no comprendes lo que estás haciendo. Jimin es un buen chico y si hay

un momento
terminarás para dejarlo es ahora, este asunto está traspasando tu vida personal y
involucrándolo.
— ¿Te importa? Hasta donde tengo entendido Jimin y tú no son amigos, ¿qué acaso
te preocupa?
— Jimin no merece esto.
— Nadie lo hace, nadie merece las cosas que le pasan, ¿cierto?
— Yoongi solo estoy intentado ser razonable.
— ¿Igual de razonable como cuando drogaste y violaste a Jungkook? Claro, eres un
excelente ejemplo a seguir.
— Yoongi detente.
— Te dejaré algo en claro Taehyung. — Me acerco a él y lo tomo de la camisa antes
de irlo a estrellar contra el capó del auto. — Fue divertido jugar contigo durante
muchos años y tú mejor que nadie sabes las cosas a las que puedo llegar. Agradece
que hemos regresado porque a estas alturas tú ya estarías muerto. Sus ojos me
examinan fijamente, un odio potente crece ene n sus pupilas. — Está bien, me deshago
de Jimin... ¿sabes entonces por quién iría?
— No te atreverías. — Susurra tratando de zafarse con molestia. — ¡No te atreverías!
— Jungkook en realidad siempre fue mejor candidato que Jimin, pero respeto tu
propiedad ya que tienes los ojos bien clavados en él. — Me acerco a él. — Pero veo
que comienzas a acercarte más de lo debido a Jimin y haré absolutamente todo para
aferrar a Jungkook. Será mío, ¿entiendes? Y no podrás hacer nada para zafarlo.
— ¿Te encanta arrebatar cosas cierto? — Su voz sale como veneno puro de sus labios.
—  Te encanta sentirte poderoso aferrando personas, asesinándolas, el poder que
ansías es tan enfermo como tú.
— Tu discurso hubiera quedado si quisiera ser algún tipo de político, sin embargo
lo único que deseo, tristemente, es largarme a un lugar muy lejano con Jimin y
tenerlo bajo mi control total. No me interesa nada más.
— Estás obsesionado con él.

— Así como tú lo estás con Jungkook. El berrinche que hiciste cuando se fue nunca
lo olvidaré, te volviste loco.

— Yo no...
— Lo perdiste Taehyung. — Ataco y lo suelto. — Pese a que los haya encontrado
revolcándose hace unos meses no significa que podrás conquistarlo y tenerlo el
e l resto
de tus días. Está buscando una venganza ciega cuando su peor enemigo está
e stá junto a
él, ¿sabes cómo reaccionará cuando eso pase?
— No si nunca se entera.
— Por favor. — Ruedo mis ojos divertido. — ¿Realmente eres tan idiota para creer
que nunca se enterará de lo que hiciste? Si no se entera por Jackson será por alguien
más. Si fuera tú lo dejaría ir antes de que sea demasiado tarde.
Él sigue en silencio, aprieta sus puños.
— No te enojes conmigo Taehyung, tú te hundiste solo al no tomar precauciones, te
lo advertí demasiado tiempo y nunca me hiciste caso. Es cuestión de tiempo antes
de que te pongas la soga al cuello.
— ¡Ya entendí, mierda!
— ¿Entonces qué harás? Tienes dos posibilidades.
— ¿Cuáles? — Uno, la ética y moralmente correcta. — Río. — Le dices a Jungkook
lo que hiciste, te disculpas y aceptas tus consecuencias. Vas a la cárcel, aprendes la
lección y sales años después para no cometer nunca el mismo error.
— ¿Y la otra?
— Lo que yo haría y no te recomiendo seguir.
Él sigue en silencio, me acerco a él y rebusco en mis bolsillos hasta sacar un trapo
que voy desenvolviendo hasta dejar un cuchillo de mango plata a la vista. Taehyung
abre sus ojos perplejo y niega con la cabeza. Yo tomo el cuchillo y se lo pongo en la
palma en la mano.
— Opción dos Taehyung. — El mantiene la vista fija en el cuchillo antes de levantar
la mirada. — Mátalos a todos.

|44

Jimin pov
"El grupo L se ha movido por todo el este de Estados Unidos, avanzando peligrosamente al
centro y amenazando con llegar al Oeste en un par de días. Han habido poco más de cien
muertes en la semana después de la gran explosión en Nueva York y el atentado que se dio
dos días después donde muchas personas fueron heridas. Italia está en alerta roja después de
las bombas en Roma que volaron miles de casas, edificios y provocó miles de muertes. El
ejército está haciendo todo lo que tiene en sus manos para atrapar a cualquier persona de este
 grupo e interrogarlo, tengan mucho cuidado
cuidad o al salir a la calle."
Observo la radio y a mi madre apoyada en el taburete mordiendo su uña. Apaga el
aparato bruscamente y observa por la ventana con una gran preocupación,
preo cupación, me voltea
a ver a mí poco después.
— ¿Qué sucede? — Pregunto tragando los cereales.
— Es muy preocupante lo que está
e stá sucediendo aquí en América. — Dice sentándose
frente a mí con delicadeza. — No es seguro.
— Es terrible. — Susurro. — Desearía que ya no hubieran más muertes, ¿por qué el
mundo debe ser así?
— No lo sé Jimin. — Ella suspira. — Quizás estaríamos mejor en el extranjero y no
acá.
— ¿De qué hablas? — Pregunto asustado.
—  Que quizás... —  Hace una pausa y suspira. —  Que quizás estaría bien que
fuéramos al extranjero, vivir en otro lugar.
— Pero... ¡pero yo tengo aquí a mis amigos! ¡La casa! ¡Mi colegio! — Exclamo.
— Sé que no es fácil Jimin, pero prefiero que hagamos ese sacrificio a arriesgarme a
que te pierda o tú me pierdas. — Dice ella. — Sacarte de la escuela a estas alturas es
muy complicado, el año nuevo comienza en una semana así que podríamos esperar
a que finalices.
— Pero tengo beca para la Universidad Linsday, no puedo irme de Estados Unidos.
— Suplico con la mirada. — Por favor mamá.

— Eres legal ahora Jimin y eres responsable de las cosas que haces, tú tomas tus
propias decisiones. — Baja la mirada. — Pero lo que es seguro es que aquí ya no
estamos completamente a salvo.
— Nunca lo estamos, hemos pasado por muchas cosas similares y nunca dijiste nada.
— Alzo una ceja. — ¿Por qué ahora sí?
Mi madre se mantiene en silencio y niega con la cabeza antes de darle un trago a su
café. Espero su respuesta pero nunca llega. Finaliza el café y se levanta agarrando
unas llaves.
—  Llegaré tarde, por favor me mantienes informada dulzura. —  Ella me sonríe
débilmente. — Tendré juntas hasta tarde y seguramente regresaré en la madrugada.
— Estaré bien. — Le sonrío débilmente. — Quizás salga a hacer unas cosas, quién
sabe.
— De acuerdo. — Ella asiente y revisa su reloj. — Nos vemos mañana Jimin, con
cuidado.
— Cuídate mamá.
Ella sale del departamento dejándome solo. Suelto un suspiro y finalizo mi
desayuno rápidamente, lavo los trastes y abalanzo al cuarto para vestirme. Agarro
una camisa blanca y una chaqueta brillante azul, verde y amarillo que me queda de
maravilla, unos jeans ajustados y unos tenis. Me termino de arreglar y agarro mi
teléfono con una sonrisa.
"Voy para allá"
No espero la respuesta y lo guardo. Me pongo loción y agarro mis llaves antes de
salir del departamento a paso veloz. Es triste no tener un auto así que me conformo
con un taxi al que le indico por dónde ir, me acomodo nuevamente con el corazón
latiendo con fuerza dentro de mi pecho, tomo un respiro y espero para llegar. Bajo
corriendo del taxi después de pagar y recibir mi cambio. Veo el parque a lo lejos y
atrás un restaurante de hamburguesas al carbón, sonrío y me acerco rápidamente
hasta llegar a la entrada. Observo de izquierda a derecha hasta que mi vista se
 bloquea por completo cuando unas manos cubren mis ojos. Esbozo una sonrisa.
sonrisa.
— ¿Adivina quién es? — Preguntan en mi oído.
— ¿Santa Claus? — Bromeo. — Porque espero muchos regalos.

— Cerca, si te daré un regalo pero no soy Santa Claus. — Ríen.


— ¿Eres el reno? — Esta vez río.

Siento la risa chocar agradablemente contra mi oído y después un cálido beso en mi


mejilla. Mis ojos son destapados y me volteo con una sonrisa para abrazar con fuerza
a Mingyu detrás de mí.
— ¿Llevabas mucho esperando? — Pregunto lamiendo mis labios.
— Casi nada. — Él pasa su brazo por mi cuello provocando que sonría. — Reservé
una mesa en la terraza, espero tengas hambre.
— Desayuné muy ligero, seguramente el apetito no me tarda en entrar. — Apoyo mi
cabeza en su hombro y volteo a verlo con timidez. — ¿Tú?

— No he comido nada. — Pellizca mi nariz. — Vamos. Nos acercamos al restaurante


y pedimos la mesa con reservación. La señorita asiente y nos lleva al piso de arriba
donde hay una agradable terraza, mesas de madera
m adera con sombrillas amarillo mostaza
y sillas elegantes con detalles de flores en el respaldo. Sonreímos y nos vamos a
sentar, agarro la carta con ojos curiosos.
— ¿Ya sabes qué vas a ordenar
o rdenar muñeco? Quizás algo frío con qué corta
cortarte.
rte.
Levanto la vista viendo a Yoongi fijamente frente a mí con una sonrisa. Siento mi
sangre helarse y mi corazón latir más lento, con dolor.
— ¿Jimin? Aprieto mis ojos y al abrirlos veo a Mingyu nuevamente frente a mí con
una expresión de preocupación. Niego con la cabeza y río.
— Lo siento, me perdí. — Río de nuevo. — ¿Qué pasó?
— Que si ya sabías qué pedir, hay hamburguesas y cortes de carnes frías. — Repite
él cálidamente.
 Hamburguesas, pediré una de pollo.  Cierro la carta.  ¿Tú?
—  Yo creo que pediré una hamburguesa de chipotle, llevan tiempo
recomendándola. — Él deja igualmente la carta de lado. — ¿Quieres que pidamos
unas papas a la francesa al centro?
— ¡Sí! — Exclamo feliz. — ¡Las amo!
— Me he dado cuenta que te gusta mucho la comida rápida. — Bromea.

— No es mi culpa que sea tan rica. — Alzo mis hombros. — Me encanta la pizza.
— Casi siempre comes pizza.

— Por eso mismo.


Él vuelve a sonreír. Una mesera se nos acerca y pedimos
pe dimos una cerveza clara cada uno
 junto con la hamburguesa. Ella asiente anotando un par de cosas y se retira
dejándonos nuevamente solos, Mingyu mantiene la vista fija en mí antes de tomar
delicadamente mi mano para sobarla.
— ¿Quieres que vayamos al parque después? — Pregunta. — Me resulta tedioso
pedirte ir al cine.
— ¡Claro! — Asiento divertido. — ¿Cine es muy cliché para tu gusto?

— Eres especial así que mereces algo especial.


espec ial. —Dice sin dejar de sobar mi mano. — 
¿Me equivoco?
— No lo creo. — Me ruborizo y bajo la mirada. — Bueno, yo la verdad no encuentro
algo diferente en mí. Solo
So lo soy un adolescente normal viviendo una vida normal.
— Hay algo que te hace diferente. — Él deja de sobar pero no me suelta. — No lo sé,
eres un chico tierno y a la vez muy sexy, muy loco y tranquilo al mismo tiempo.
— ¿Crees? — Alzo ambas cejas.
— Te la pasas bailando en clases, por alguna extraña razón eres amable con todos,

pongas lo en
conviertes queuntenerd
pongas
muytecaliente.
queda de maravilla. No supero verte con lentes, te

— ¿Crees que soy caliente? — Juego un poco ladeando mi cabeza.


— Muy caliente. — Repite.
— Coqueto. — Ataco sacándole la lengua.
— ¿Yo? ¿O tú? — Ataca de vuelta.
— Tú. — Lo señalo con mi mano libre, él la atrapa con una sonrisa y toma con fuerza
ambas.
— Me estás coqueteando en este momento.
— Siempre te estoy coqueteando, Jimin.

— No tienes perdón. — Niego con la cabeza increíblemente rojo. — Te gusta que sea
coqueto contigo, tú también siempre estás encontrando la forma de provocarme.

— Es encanto natural, Mingyu. — Le guiño el ojo.


— ¿Lo ves? Acabar de hacerlo.
Vuelvo a reír y separamos nuestro agarre cuando la mesera llega con nuestras
 bebidas. Cada quien agarra la suya y las chocamos antes de darle un trago. Dirijo
Dirijo la
vista a la calle que está casi vacía, pocas personas van pasando por allí.
— ¿Jimin? — Llama Mingyu sacándome de mi letargo. — ¿Puedo preguntarte algo?
— Claro. — Asiento.
—  Yo... —  Él frunce sus labios. —  No soy una persona que juzga y prefiero
escucharlo de tu propia boca sabiendo que me dirás la verdad. Por eso he decidido
preguntarte directamente a ti...
Me tenso, eso no suena para nada bien. Asiento con delicadeza esperando lo que
Mingyu pueda decirme. Él lame sus labios y desvía unos segundos la mirada antes
de observarme y jugar un poco con
co n sus manos buscando cómo empezar.
— Ahora con la desaparición de Irene y todas esas cosas, han comenzado a salir
rumores. — Explica él. — Sobre todo del día de la reunión.
— De acuerdo... — Agarro la cerveza y me aferro a ella. — Te dejé solo para buscar
a mi madre pero ella no me buscaba, según Chanyeol, Yoongi le había dicho. — 
Siguió él, tragué saliva pesadamente. — Nos encontramos ya después en la cena
pero Chanyeol me dijo que te vio con Yoongi.
— Sí... — Susurré con voz temblorosa, maldije por eso.
— Sé que no es de mi incumbencia Jimin, y sabes mejor que nadie yo nunca te voy
a juzgar por las acciones que tomes. — Dice él suavemente. — Pero si me gustaría
saber algo.
— ¿Sí Mingyu? — Pregunto aferrándome cada vez con más fuerza a mi bebida.
— Yoongi y tú... — Muerde sus labios y por un momento parece
pare ce dudar. Le doy otro
trago a mi cerveza en lo que espero que siga, todo puede pasar. — ¿Fueron... novios?
¿Salieron juntos o algo...?

Casi me atraganto nuevamente. Tapo mi boca y trago con dificultad antes de


comenzar a reír con fuerza.
fuerz a. ¡Oh dios, esa fue buena!

— No, no.
madres — La risa
se llevan bien,essolo
inevitable.
eso. — Yoongi y yo nos conocemos porque nuestras
—  ¿Entonces no son nada? ¿Ni lo fueron? —  Vuelve a preguntar todavía
preocupado.
— No Mingyu, no lo fuimos. Nunca fuimos novios o cualquier cosa del estilo. — 
Suspiro y observo la mesa con una mueca. — Es... complicado. Pero no hay nada
amoroso, solo una relación "normal", apenas nos hablamos.
ha blamos.
— Oh, de acuerdo. — Parece muchísimo más aliviado. — Gracias y lamento haberlo
preguntado.
—  No te preocupes. —  Sonrío para reconfortarlo. —  Es normal que tuvieras
curiosidad.
Ambos nos sonreímos de nuevo antes de que las hamburguesas lleguen. Comemos
alegres con pláticas casuales, una que otra más profunda o divertida. Lo que me
agrada de Mingyu es que puedo hablar de cualquier cosa, es muy espontáneo y
alegre, se lleva la vida tranquila y sin problemas. Eso me agrada, es espontáneo pero
por buenas vías. Hacemos varias actividades juntos después de la escuela, a veces
voy a cenar a su casa, salimos a pasear por allí, vamos por un helado, nos dirigimos
a la biblioteca pública a hacer tarea... realmente hay de todo.
Finalizamos de comer y nos dirigimos al parque con el estómago lleno y energía
 bastante positiva. Nos sentamos cerca de una fuente y compramos un helado que
vamos comiendo mientras platicamos. La tarde comienza a caer hasta que hace
fresco y el cielo se torna rosa y morado.
— El tiempo vuela. — Dice él levantando la vista al cielo, imito su gesto. — ¿Estaba
rico el helado?
— Mucho. — Observo el vaso que se encuentra vacío y con una servilleta hecha
 bolita dentro. Me estiro para tirarlo a la basura junto a mí y regreso la vista al
Mingyu. — ¿El tuyo?
— También. Me encantan los conos, son buenos. — Dice él sonriendo. — ¿Harás algo
más esta noche?

— Seguramente llegaré a ver películas o dormirme, estoy algo cansado. — Bostezo


inevitablemente. — ¿Qué hora es?


— Las siete con
 ¿Quieres que veintitrés minutos. — Él observa su teléfono y lo vuelve a guardar.
te lleva a casa?
— Está bien, no quiero alejarte y las calles están cerradas por el desfile
de sfile navideño que
harán pasado mañana. — Agarro sus manos y las aprieto. — Pero gracias, me divertí
mucho.
— Claro. — Él me sonríe y me ayuda a levantarme. — ¿Pedirás taxi?
—  Quizás camine, tengo ganas de mover un poco el esqueleto. —  Me sacudo
dramáticamente haciendo reír a Mingyu. — ¿Te veo entrando a clases?
— Claro que sí Jimin. — Él asiente de nuevo y muerde sus labios.
Asiento de vuelta y lo abrazo con fuerza antes de sonreírle cálidamente y darle la
espalda para avanzar. Doy un par de pasos cuando escucho su voz detrás de mí.
— ¡Jimin espera! — Dice él.
— ¿Sí? — Me doy la vuelta. — Estás olvidando mi regalo. — Dice él sacando de su
 bolsillo una pequeña caja verde con un moño azul.
— ¡Oh! — Corro hacia él torpemente. — ¡Gracias, no debías!
—  Feliz navidad, adelantada por dos días. —  Él ríe y me extiende en regalo. — 

Ábrelo.
Lo tomo con una sonrisa y quito el listón con suma delicadeza. Rasgo el papel de
costado para evitar mucho estrago y veo otra cajita color negro que es muy suave.
Mingyu tira los papeles y me extiende la cajita con una sonrisa. La tomo y la abro
ahogando un grito.
— ¡Es precioso! — Digo tomando el collar de plata con una esmeralda en el centro.
— ¡Dios es bellísimo!
—  Pensé que te quedaría muy bien así que... —  Sonríe de vuelta. —  Decidí
comprártelo.
— No debiste. — Niego con la cabeza y muerdo mis labios. — Gracias, de corazón.
— Te lo pondré, date la vuelta.

Obedezco al instante sintiendo el frío material rodear mi cuello y caer un poco sobre
mi pecho. Mingyu batalla un poco con el cierre hasta que escucho el pequeño clic
que me confirma que ya está puesto. Me doy la vuelta y bajo la mirada.
— ¿Cómo me queda? — Pregunto.
— Muy bien. — Él sonríe. — Sabía que te quedaría, tengo excelente gusto.
— ¡Ay sí! — Bromeo dándole un codazo.
— Es realmente bello, gracias.
— No es todo. — Vuelve a sacar algo de su bolsillo que mantiene oculto en
e n su puño
cerrado. — ¿Quieres saber qué es?
— Ajá. — Asiento emocionado. — Observa. Bajo la mirada a la palma de su mano
encontrándola vacía. Alzo una ceja y levanto la vista nuevamente justo cuando sus
labios atrapan los míos coquetamente dejándome helado y en shock total.
Suspiro un poco y cierro mis ojos dejándome llevar por aquel beso que es intenso
pero muy dulce. Mingyu me toma con delicadeza de la nuca para juntarnos más
mientras sus labios se mueven sobre los míos con firmeza y delicadeza, sin poner la
lengua de por medio.
El roce es bastante ágil, es un muy buen beso. Lo rodeo poco a poco con mis brazos
y parándome un poco de puntitas para alcanzarlo ya que él es muy alto para mí. Él
 baja sus manos ahora para tomar
tomar mi cadera y alzarme un poco para que conectemos
mejor. Finalmente
para sentir el dulceelpero
besoapasionado
sube de intensidad y me
beso que me estápierdo zafándome del mundo
dando.
Espero mordidas, gruñidos o cierta brutalidad apasionada y ruda en el beso pero la
realidad y el pensamiento me caen como un balde de agua fría cuando lo pienso:
"oh—
"oh— oh, no es Yoongi."
Bah. Parece que me tocará a mí dar el paso. Me decido a morder sus labios pero él
se separa con una sonrisa y soba mi mejilla. Sus ojos se clavan en mí y me observa
con coquetería.
— No esperaba que fueras a seguirlo. — Susurra.
— Pues ya ves. — Esta vez yo soy el primero en sonreír sin enrojecerme.
— Sé mi novio.

¡Alto! ¿Qué? Abro mis ojos perplejo.


— ¿Tú novio? — Pregunto en voz baja y en confusión y sorpresa total, me ha tomado

completamente desprevenido y su propuesta fue muy abrupta.


a brupta.
— Sé mi novio. — Toma mis brazos y me jala a él pegando nuestros pechos. — Me
gustas mucho Jimin, yo... creo que también te gusto.
— Me... gustas. — Digo aunque por alguna extraña razón no sueno muy convencido
de ello.
— ¿Entonces qué dices? — Peina mi cabello hacia atrás. — Tú y yo, comiendo pizza
una noche, siendo una pareja feliz con muchos gatos.
Inevitablemente suelto una risa pero la presión detrás de esa pregunta es lo que me
deja helado. Siento el repentino deseo de correr, siento mariposas en el estómago
pero al mismo tiempo una enorme confusión y vacío. Una parte lo desea y otra
simplemente se niega. ¿Qué está pasando?
¡Mierda solo quiero acabar con esto ya!
y a! ¡¿Es tanto pedir?!
— Acepto. — Digo abruptamente sin dejar de tomarlo.
— ¿En serio? — Él abre sus ojos perplejo y una sonrisa ilumina sus ojos.
— Hagámoslo. — Digo sonriente. — Seamos una pareja feliz. Acepto ser tu novio.
Mingyu no parece creerlo hasta que la realidad poco
po co a poco la cae. Sonríe tan grande

que siento
cargado deque mi pecho
euforia se oprime
y esperanza y melabios.
e n mis
en abrazaApenas
con fuerza
puedoantes de plantar
respirar cuandootro beso
vuelve
a besarme.
— ¡Increíble! ¡Realmente accediste a ser mi pareja! — Dice contento. — ¡No puedo
creerlo!
— Pues comienza a creerlo... — Muerdo mis labios. — Novio. Volvemos a besarnos
entre risas. Él me carga y vuelve a abrazarme con fuerza mientras yo cierro mis ojos
y siento mi alma irse a mis pies.
p ies.
Oh dios mío... ¿Qué he hecho?
.
.

El festejo con mi nueva pareja parece extenderse unos minutos más de lo que creía,
pero está bien... ¡No, no está bien! Me pego repetidas
r epetidas veces la cabeza contra la pare
pared.
d.
— ¡Idiota, idiota, idiota! — Me digo golpeándome con más fuerza. — ¡Eres un idiota!
Aún me faltan un par de calles para llegar a la casa y está oscuro, me duelen los pies
y llevo más de una hora regañándome.
Me urge llegar a la casa y simplemente gritar toda la noche. Sigo avanzando
sintiendo unos pasos detrás de mí. Unos hombres se van paseando tranquilamente
y otra chica en la calle. Debo frenar esta paranoia o terminaré con un infarto un día
de estos. Sinceramente. Sigo avanzando escuchando los pasos detrás
det rás de mí y palmeo
mis bolsillos hasta sentir las llaves. Toso un poco y me abrazo a mí mismo debido al
frío que comienza a hacer, avanzo un poco más rápido hasta ver más siluetas llegar
frente a mí y detenerse en la esquina. Me detengo yo también al tener un mal
presentimiento y volteo detrás de mí observando a los otros dos hombres detenerse
igualmente. Siento el pánico cuando veo unos cuchillos en sus manos y la forma tan
rápida en la que comienzan a avanzar hacia mí.
Comienzo a correr por la calle para llegar a la otra cuadra escuchando sus pisadas
detrás de mí. Siento mi corazón bombear con fuerza en mi pecho mientras sigo
corriendo. Me meto a un callejón con la esperanza de acabar del otro lado pero un
enorme muro se alza frente a mí. Niego con la cabeza y retrocedo pero me detengo
al ver a los cuatro hombres frente a mí.
— Danos todas tus cosas y evitemos problemas. — Dice el más alto acercándome a
mí. — ¡Dame tu dinero, teléfono y todo lo que llevas!
— No haré eso. — Susurro retrocediendo.
El hombre se acerca a mí y un fuerte disparo se escucha haciéndome gritar y
agacharme.
 ¡No te lo pediré dos veces!  Sisea.  ¡Tus cosas!
Deslizo mis manos dentro del pantalón pero él me toma con fuerza de los brazos y
me levanta para irme a colocar contra el muro. Siento mi corazón latir con fuerza
cuando me examina a través de la tela negra de su máscara.
— Un niño bonito no debería pasearse solo por la noche. — Pellizca mis mejillas con
fuerza haciéndome gruñir y observa a los de atrás. — Cambio de planes.

Me tira al suelo y trata de inmovilizarme tomándome con fuerza. Grito y pataleo


cuando comienzan a desabrochar mis pantalones y veo a los otros dos igualmente
irse quitando la ropa. Dos me logran inmovilizar tomando mis piernas mientras yo
sigo gritando y pataleando. ¡Esto no puede estar pasando! ¡Esto no puede estar
pasando!
— ¡Quédate quieto! — Grita y me abofetea tan fuerte que el sabor metálico de la
sangre no tarde en hacerse presente en mi boca. Lloriqueo y me toma con fuerza del
cabello. — Sé un buen chico o nos obligarás a ser malos contigo.
Le escupo en la cara y lo pateo en su entrepierna haciéndole gritar. Los otros
hombres me golpean mandándome nuevamente al suelo y tirándome. Me arrastro
como puedo pero me vuelven a tomar
to mar de las piernas haciéndome gritar nuevamente
y llorar entre súplicas. Me sacudo y me aferro a la grava sintiendo el raspón que
comienza a destrozar las palmas de mis manos.
—  ¡Mátenlo! — Grita el hombre quitándose la saliva de su rostro. —  ¡Mátenlo y
después lo tomaremos!
Me cubro y cierro mis ojos al escuchar el seguro de las pistolas ser destrabadas. Me
pongo pecho tierra y me cubro con mis manos la cabeza comenzando a llorar hasta
que escucho unos gritos y unos fuertes disparos. Me mantengo con la vista fija en el
suelo escuchando más disparos y más gritos. Tiemblo y cierro mis ojos con fuerza
hasta que duelen. Pierdo noción del tiempo, lo único que deseo es que ya termine,
que la maldita bala cruce mi cabeza y terminar, ¡terminar ya!
El silencio se hace presente junto con otras pisadas. Me toman agresivamente del
 brazo y tiran hacia
hacia arriba, inmediatamente suelto un grito y suelto un
un puñetazo
puñetazo pero
mi mano es agarrada en ele l aire. Mis piernas tiemblan y las lágrimas siguen saliendo.
— Yoongi... — Susurro quebrado.
Él niega con la cabeza sin expresión alguna en su rostro y guarda la pistola. Observo
con lágrimas en los ojos a los hombres muertos en el suelo en un charco de sangre
que se va formando, tiemblo y ahogo un grito al sentir mis lágrimas volver a salir.
Me zafo bruscamente de él y le brinco al cuello para abrazarlo con todas mis fuerzas.
Lo
Mi aferro a mísigue
corazón comolatiendo
puedo hundiendo
con fuerzamipero
rostro
él en
se su cuello y comenzando
mantiene a llorar.
estático. Le escucho
suspirar y devolverme el abrazo delicadamente mientras soba mi espalda.
— Estás bien. — Dice. — Ya pasó.

Niego con la cabeza y lo abrazo con más fuerza. Él me separa un poco de él y me


rodea por el cuello para que comencemos a avanzar. Limpio mis ojos con mis
mangas de la chaqueta que llevo causando que la zona inferior de mis ojos comience
a arder.
— ¿Cómo...? — Hipeo. — ¿C
 ¿C—— cómo m—
m— me encontraste?
—  Si crees en algo, agradécele que estuviese pasando por aquí y escuchara el
disparo. — Contesta fríamente. — Vine a dejar unas cosas y mira, qué bueno que lo
hice.
Llegamos a un coche negro estacionado no muy lejos de allí. Yoongi abre la puerta
y me mete dentro para
p ara después él entrar y prenderlo sin decir ni una palabra.
— G—
 G— gracias. — Es lo único que digo observando mis manos que están sangrando.
— No agradezcas. — Dice él finalmente arrancando sin dirigirme la mirada. — No
es como si tuviese muchas opciones. Trago duro y observo que se va en sentido
contrario al que yo voy. Observo la ventana y luego lo observo a él confundido.
— Y-Yoongi. — Susurro. — M
 M—— mi casa está por a—
a— allá.
— Sé dónde queda tu casa idiota. — Espeta. — No te llevaré allá, necesitas curarte y
descansar. ¿Crees que te dejaré allí solo?
— ¿A d-dónde iremos? — Pregunto. — A mi departamento. — Contesta.
— ¿Tienes departamento? — Pregunto limpiando nuevamente mis ojos.
—  Desde que regresamos del viaje, pocos días después me conseguí el mío. — 
Explica sin voltear a verme. —  Mi madre y yo no hemos tenido una relación
precisamente buena así que me estoy mudando. Aún voy a la casa muchas veces
porque faltan cosas, pero al menos ya tengo un espacio personal.
Me limito a contestar y bajo la mirada nuevamente a mis manos. Me siento tranquilo
y extrañamente seguro estando junto a él, es inevitable. Muerdo mis labios y
lentamente deposito mi mano en su pierna aunque lo manche de sangre pero
necesito sentir que está realmente allí. Espero que se tense o retire la mano pero no
hace ni una ni otra. Observa mi mano antes de dirigir la mirada nuevamente hacia
mí.
Vuelve la vista al camino y deja una mano al volante para bajar la otra.
Inesperadamente coloca su mano libre sobre la mía y da un apretón. Siento mi

corazón latir con más rapidez y desvío la mirada avergonzado pero con una
estúpida sonrisa en la cara al sentir que no retira su mano y la deja allí.

Él
sé. tampoco
Estamos dice nada
jodidos al respecto
el uno pero sé que piensa lo mismo que yo, lo sabe... lo
sin el otro.
 

|45

Jimin Pov

El trayecto es demasiado corto, al menos eso siento ya que me he quedado dormido


sin darme cuenta. Yoongi me agita con cierta fuerza y me avisa que llegamos, sale
del coche y cierra la puerta con fuerza detrás de él. Me reincorporo aún adormilado
y observo el entorno pero no sé dónde pueda estar.
e star. Es una calle con muchos árboles
y altos edificios visualmente agradables para la vista. Es un lindo lugar, viejito pero
luciendo bonito.
Yoongi golpea la ventanilla sacándome de mis pensamientos. Sacudo mi cabeza y
salgo del auto y me coloco junto a él para ingresar a un edificio blanco bastante alto
con un hall hecho de loza blanco y fuentes de mármoles muy elegantes. La alarma
suena detrás de nosotros y Yoongi me toma de los hombros para guiarme por unas
escaleras que comenzamos a subir.
Llegamos al cuarto piso y él saca una llave para abrir una de las dos puertas que se
encuentran allí. Espero en silencio observando mis manos que arden
arde n como el mismo
infierno y el dolor en mi mejilla que aún está presente. No quiero verme,
seguramente estoy hecho un desastre.
Él finalmente abre la puerta e ingresamos a un enorme espacio color blanco, es
increíblemente vasto y eso que hay varios muebles. El lugar es sencillamente
inmenso, quizás del tamaño de mi departamento, ¡y eso que es la pura sala!
— Ven. — Me llama. Lo sigo a un arco gigante con pequeñas telas de colores que
caen. Las pasamos e ingresamos a un enorme cuarto con una cama rojaro ja y negra, luces
moradas y rojas, distintas affiches estilo 80's o 70's colgados y una gran pantalla.
Examino el lugar con enormes ojos.
— El baño está allí. — Yoongi señala la puerta de madera abierta permitiéndome ver
un baño algo pequeño comparado con la inmensidad de la habitación. — Báñate y
sales para que te cure las heridas, podrás dormir en el cuarto o en sala, como más te
acomode.
Sigue y se acerca a mí para tomar mi rostro entre sus cálidas manos y examinarme
de cerca: — Sí... te dieron un feo golpe.

Río un poco y sorbo por la nariz. Él soba un poco detrás de mi nuca haciéndome
temblar. —  Mi muñeco lindo... —  Susurra suavemente. —  Esos hombres feos
pagaron por lo que te hicieron aunque merecían mucho peor.
— ¿Por qué me hablas como si fuera un niño? — Pregunto con una suave risa. — 
Esos cabrones hijos de puta no merecieron ni una pizca de lo que pudieron haber
merecido.
Yoongi coloca su índice en mis labios. — No es bueno decir malas palabras muñeco.
— Alza ambas cejas. — Haré algo de cenar mientras tanto, apúrate.
Me suelta y sale de la habitación dejándome solo. Relamo mis labios y suspiro
pesadamente antes de ingresar al baño y cerrar la puerta. Me comienzo a quitar la
ropa que doblo y pongo sobre un estante. Me observo al espejo y evito soltarme

llorar; mi estado
y cara larga, ojos es realmente
hinchados deplorable.
y rojizos Lleno
y cabello de mugre,y sucio.
alborotado sudor ¡Dios,
y sangre,
quéheridas
horror!
Abro la llave del agua y para mi suerte es la caliente. Agarro
Agar ro el shampoo y me pongo
una porción exagerada pero me siento sucio, sucio, sucio. Me tallo en todos lados,
como si aquella pudiera lavar y quitar el tacto de los hombres sobre mi piel. Todo se
llena de vapor y creo que paso más de una hora allí, mis dedos parecen los de una
persona de cien años y mis piernas duelen, por suerte, me siento mucho más
tranquilo y relajado.
Salgo y busco con la mirada una toalla pero no hay ninguna. Muerdo mis labios y
 busco ropa pero no hay
hay nada, mierda. Me metí a balar si
sinn nada que ponerme encima.
— ¿Yoongi? — Llamo en voz alta y corro a meterme a la ducha nuevamente.
La puerta se abre unos segundos después y escucho las pisadas de Yoongi acercarse.
— ¿Sí? — Pregunta desde afuera.
— ¿T
 ¿T—
— tienes una toalla? — Pregunto tímidamente. — ¿Y r—
r— ropa?
— Cierto. — Dice él. — Dame un momento muñeco.
Suspiro aliviado y lo escucho alejarse. Es extraño que se esté comportando tan dulce
conmigo, no me da tan buena espina pero agradezco lo que ha hecho. Realmente lo
agradezco.
Él vuelve a entrar y toca la puerta de la regadera. Abro un poco para tomar la toalla
y agradecer. Cierro nuevamente y me la enrollo en la cintura antes de salir con las

mejillas rojas, Yoongi me observa fijamente y me tiende después una camisa blanca
muy holgada y grande.

— Creo que te queda. — Me la extiende.


— Gracias. — Susurro y lo observo.
Yoongi parece comprender mi mensaje ya que gruñe y sale del baño. Río un poco
ante su berrinche y me seco perfectamente el cuerpo antes de ponerme el camisón.
Dejo la toalla de lado y dejo la tela caer sobre mi cuerpo, me llega a la mitad del
muslo, quizás un poquito más abajo. Las mangas me quedan largas así que tengo
que sacudirlas un poco para que suban y mis manos queden libres.
— Dios esto es tan vergonzoso. — Susurro viéndome al espejo.
Realmente no llevo nada más abajo, solo el maldito camisón, siquiera ropa interior.
Sacudo mi cabello repetidas veces y suspiro pesadamente antes de volver
v olver a subir las
mangas de la camisa y salir del baño sin hacer ruido. Un rico olor hace rugir mi
estómago y acercarme con rapidez a la cocina.
Abro mis ojos perplejo al ver a Yoongi cocinando tranquilamente, cogiendo la sartén
y volando las verduras al aire para volverlas a atrapar con música jazz de fondo.
Esbozo una sonrisa algo estúpida pero es muy divertido verle en esa situación,
¿quién lo diría?
— Siéntate. — Se voltea y apunta con su barbilla un banquito alto frente a la barra,
allí hay un mantel puesto con los cubiertos. — Ya casi está.
— No sabía que cocinabas. — Comento sonriente mientras me voy acercando.
— Te sorprenderías de la cantidad de cosas que sé hacer. — Contesta, me percato
que él lleva una pijama color negro. — Hice carne con legumbres, ¿está bien?
— Perfecto. — Asiento y finalmente me siento observando el plato. — Encontré un
pudín de chocolate, te lo puedes comer después. — Menciona. — Es cremoso así que
necesitarás una cuchara.
— De acuerdo. — Asiento. — G—
 G— gracias...

Él no contesta
Huele y agarrabien
increíblemente mi yplato para vertirgruñe
mi estómago un pedazo de carneYoongi
en respuesta. y unasagarra
verduras.
otro
plato y se sirve igualmente, yo agarro el tenedor y ppincho
incho un brócoli que me llevo a
la boca penosamente.

— Está rico. — Confieso, Yoongi se siente frente a mí y me observa fijamente. — 


Cocinas bien.

—  Gracias.
carajos — Ahora
hacías él ocho
solo a las agradece
de laynoche?
se lleva¿Lejos
un pedazo de carne a la boca. — ¿Qué
de casa?
Dejo el pedazo en mi boca antes de masticar con lentitud. Trago y el recuerdo de
Mingyu me azota la mente helándome por
p or completo, ¿qué se supone que le diga?
—  S—  salí a ver ropa. —  Miento. —  Me distraje en el parque y decidí volver
caminando, no creí que se me fuera a hacer tan tarde.
— Realmente tuviste suerte. — Repite. — Si yo no hubiera llegado...
Ambos nos mantenemos en silencio y bajamos la mirada. No decimos nada más, el
silencio reina y el coque de los cubiertos contra el plato es el único sonido presente.
Yoongi es el primero en finalizar y meter su plato al lava—
lava — vajillas mientras yo me
tomo un poco más de tiempo en finalizar. Yoongi hace lo mismo cuando acaba y
abre el refrigerador sacando el pudin de chocolate que me extiende.
— Ten. — Dice dejándolo frente a mí. — Te daré una cuchara.
Asiento y me da el cubierto que aceptó gustoso. Llevo la mano a la tapa y trato de
abrirlo pero parece no querer hacerlo, la presión del aire o algo muy extraño per
permite
mite
la abertura.
— ¿Necesitas ayuda? — Pregunta Yoongi.
— Lo tengo. — Me defiendo y muerdo mis labios. Me levanto y me apoyo con fuerza
tratando de girarlo con una mueca.
Yoongi me observa en silencio igualmente de pie. Alza una ceja divertido cuando
me alejo y maldigo al sentir el ardor en mis manos. Jadeo en modo respuesta y
observo mis manos.
— Cenas esto y vamos a curarte. — Él toma el pudin y coloca su mano para tratar
de abrirlo. — Espera...
Ahora es mi turno de sonreír al ver que él tampoco puede abrirlo. Le doy la vuelta

atratar
los taburetes para
de abrirlo colocarme
pero Yoongi junto
me loa arrebata
él y quitarle el pudin. Vuelvo
y comenzamos a agarrarlo
a pelear mientrasy
tratamos de abrirlo.
— ¡Suéltalo Yoongi! — Digo. — ¡Lo tengo, suéltalo!

— ¡No puedes, estás lastimado!


— ¡Ya lo tengo!
— ¡Que lo sueltes Jimin!
— ¡Ya tronó, déjamelo!
— ¡No lo haré, suéltalo tú!
— ¡Pero ya está!
— ¡Que dejes hacer presión!
— ¡Que lo sueltes!
— ¡Espera Jimin!
— ¡Te dije que lo soltaras!
— ¡SUÉLTALO!
— ¡NO!
— ¡ESPERA, TE DIJE QUE LO...!
Plash
Es en un segundo cuando el envase del pudin explota en nuestras manos
ensuciándonos por completo. Yo grito y Yoongi maldice mientras lo deja de lado y

observa
inevitablehorrorizado su camisa manchada de chocolate. Yo tapo mi boca pero una
carcajada suena.
— ¡¿Crees que es gracioso?! — Exclama furioso.
— ¡Muchísimo! — Me ahogo con mi propia risa. — ¡Deberías ver tu cara! ¡Oh dios!
— ¡Deja de reírte! — Brava.
— ¡No puedo! ¡Tienes chocolate en toda la cara!
Sigo riendo hasta que Yoongi toma el envase y lo oprime con fuerza. Me ahogo y
chillo al sentir todo el pudin restante explotar en toda mi cara bloqueándome la
vista. Maldigo escuchando la risa de Yoongi de fondo y me alejo un poco. Llevo mis
manos a mis ojos y quito el rastro de chocolate que se desliza por toda mi camisa.
¡estoy completamente batido!
— ¡Eso no se hace! — Gruño sacudiendo mis manos en la camisa de Yoongi,
Y oongi, él gruñe.

— ¡No te limpies en mí, maldita


mald ita sea! — Gruñe molesto.
Me empuja un poco y se quita la camisa entre resoplidos y gruñidos que me resultan
divertidos. Observo
V en su parte inferior.suSonrío
pechoinevitablemente
desnudo y el rastro debatiendo
y sigo vello quemis
desaparece
manos enensulapecho
zona
desnudo causando que suelte otro grito.
— ¡Estamos a mano! — Me defiendo cuando me lanza una mirada de muerte. — 
Además es solo piel, se puede quitar. A mí me acabas de ensuciar la única prenda
que tenía.
— Pagarás por esto.
— Susurra lanzando llamas por los ojos. — Solo es chocolate, ¿te va a matar? Dudo
que seas alérgico. — Chupo mis dedos. — ¡Oh, está rico!
Taehyung me examina de una forma tan intensa que me estremece. Sus ojos parecen
 brillar y una tétrica
tétrica sonrisa no tarda en as
asomar
omar por sus labios
labios causando que hiele en
mi lugar. Él da lentos pasos hacia mí y puedo sentir las obscenidades que pasan por
su mente, realmente parece hambriento. Muy hambriento.
Bien, es aquí cuando salgo corriendo... ¿cierto?
— ¡Yoongi espera! — Grito pero es demasiado tarde. — ¡N
 ¡N—
— no!
Él me ha tomado y aventado contra los taburetes. Trato de empujarlo pero mi agarre
se vuelve débil al verlo y sentirlo tan cerca, mi corazón va a destrozar mis oídos
debido a lo rápido que late y los zumbidos en mis oídos no ayudan en nada. Él me
toma y me sienta a la fuerza en el taburete haciendo caer lo que quedaba allí y
levanta sus dedos a la altura de mi boca.
— Chupa. — Ordena fríamente pero una enferma
e nferma sonrisa en su rostro.
— ¡No lo haré! — Exclamo removiéndome ferozmente.
— Deja de resistirte muñeco, sabes que es inútil conmigo. — Susurra lujurioso.
— ¡No te dejaré usarme como se te de la gana! — Exclamo. — ¡Ya no puedes hacer
eso!

— ¿Será a la mala entonces? — Reta con voz rasposa llevándome mil infartos a mis
partes más íntimas.
— ¡No lo haré! — Exclamo en voz alta.

Observo el líquido que escurre por su pecho deliciosamente y por la comisura de


sus labios. En una imagen sumamente cómica así como provocativa que me
comienza a hacer mal. Mi corazón late con fuerza y niego repetidas veces con la
cabeza hasta que siento mi espalda tocar el frío taburete.
Yoongi está encima de mí, colocado entre mis piernas un poco abiertas y una
hermosa sonrisa dibujada en su rostro. Él se encarga de succionar su índice de forma
provocativa y lamer mi mejilla para quitar un rastro de chocolate. Encajo mis uñas
en la palma de mi mano al sentir su lengua viajar hasta mi cuello y allí tirar mi piel
con fuerza con sus dientes.
—  ¡D
¡D—
— detente! — Susurro como puedo, mi cuerpo comienza a reaccionar y esa
posición es más vulnerable que nada, estoy acorralado.
acorra lado.

—   No quieres
pequeño sucio. que lo haga realmente, así que no lo haré. —  Dice burlón. —  Mi
— ¡N
 ¡N—
— no puedes hacerlo! — Suplico. — ¡Por favor Yoongi!
— Oh, vas a disfrutarlo mucho. Te portaste muy mal y no lo mereces pero seré bueno
contigo por lo que pasó esta noche y porque luces sumamente pornográfico ahora
mismo. — Soba mis labios.
—  ¡N—
¡N—  no! —  Trato de empujarlo pero no parece hacerlo, sacudo mis piernas
violentamente. — ¡Te dije que te detuvieras! ¡T—
¡T— Yoongi! ¡E—
¡E— espera...! ¡Oh dios!
¡Oh dios!
Cubro mi boca con ambas manos cuando siento sus dientes encajarse en la zona
interna de mi muslos, mandando un cosquilleo brutal que me congela y me agita
ag ita la
respiración casi hasta doler. Mi pecho sube y baja conforme siento los besos que va
dejando, levantando suavemente la camisa y dejando a la vista mis blancas piernas
rozando peligrosamente con mis zonas más sensibles.
Él me jala un poco y estira un poco mis piernas y da mordidas juguetones que me
vuelan la cabeza. Tiro de mi cabello y muerdo mis labios al sentir sus dientes
encajarse en la camisa y jugar con ella soltándome otro gemido. Llevo una mano
sobre la tela y hace presión sobre mi glande causando que pegue un enorme brinco
y balbucee.
— ¿Te gusta? — Pregunta y yo me avergüenzo al ver la tela ligeramente húmeda y
la erección que se adueña de mi cuerpo, Yoongi frota un poco haciéndome chillar y
temblar, mis uñas están encajadas en mis manos provocándome un terrible dolor.

— N—
 N— no lo hagas... — El aliente se me va por completo, ni yo logro entenderme.
— No te entiendo muñeco. — Succiona otro dedo frente a mí y sonríe con lascivia.
— ¿Los quieres dentro?
Niego repetidas veces con la cabeza pero él me toma del cabello y tira un poco mi
cabeza hacia atrás. Se acerca casi hasta rozar mis labios y desliza sus dedos debajo
de la camisa hasta acariciar mi erección. Trago saliva y abro la boca, una mirada de
súplica se instala en mi rostro y la saliva se acumula.
— Estás duro. — Ronronea burlón y se aleja. — ¿Quieres que te premie?
— N—
 N — no. — Pateo un poco pero Yoongi levanta la camiseta dejando a la vista mi
erección, chillo agudo y trato de taparme.

— ¡No veas, ya basta!


— Quita tus manos. — Ordena lentamente.
—  ¡No! —  Lo haré entonces yo. Inmediatamente retiro mis manos sintiendo mis
mejillas a punto de explotar. Tapo mi boca al ver a Yoongi inclinarse y aprieto mis
ojos con todas mis fuerzas. —  ¡Oh mierda! —  Grito y arqueo mi espalda para
después morder con fuerza mis manos.
Un jadeo sale de mi garganta al sentir mi miembro ser engullido por la cálida boca
de Yoongi y su lengua juguetear. Mis piernas tiemblan, este es el segundo sexo oral
que recibo de Yoongi y sin duda mi cuerpo está enloqueciendo al igual que mi
mente. Me niego a abrir los ojos
ojo s así que me dejo recostar en el taburete nuevamente
con la boca abierta y los ojos cerrados.
Gimo agudo cada que lo siente succionar mi glande y engullir todo repetidas veces,
provocando húmedos sonidos que me están llevando a otro límite. Mi cuerpo brinca
de vez en cuando y cuando no puedo aguantar más llevo mis manos al cabello de
Yoongi y empujo para que agarre más. Mi caderas comienzan a hacer un suave
 balance para buscar mayor profundidad, aprieto el cabello de Yoongi y arqueo más
mi espalda.
Él deposita repetidos besos que me hacen temblor y escupe un poco antes de frotar
con su mano.
Desvío Chilloinevitablemente
la mirada de nuevo y finalmente
rojo de abro los ojospero
vergüenza viendo su sonrisa
siento su manotraviesa.
libre
tomarme de la barbilla y parte de las mejillas para regresarle la mirada.
— Qué lindas expresiones haces. — Dice coqueto. — ¿Te he dicho cuánto me pones?

Bajo la mirada y él comienza a frotar más rápido. Mis piernas


p iernas flaquean y eso me hace
reincorporarme un poco y casi chocar con él. Yoongi me toma del cuello y mantiene
mi rostro en alto para que me observe fijamente. Abro nuevamente la boca y hago
distintas posiciones con la boca conforme me siento llegar al orgasmo.
org asmo. Mi boca forma
una preciosa "O" antes de aferrarme a él y aprisionarlo con mis piernas y gritar
fuerte. Siento mi semen ser liberado en su mano provocándome una vergüenza total.
— P—
 P— por favor... — Suplico negando con la cabeza.
— No muñeco, no. — Él ahora niega. — Esto no ha acabado.
Me vuelve a empujar contra al taburete pero me da la vuelta dejándome pecho tierra.
Me remuevo pero siento una fuerte palmada en mi culo que me hace chillar. Siento
el cosquilleo y el ardor que eso provoca y nuevamente siento mi miembro comenzar

a despertar
espalda otradistintos
y dejar vez. Me sacudo
besos. y Yoongi vuelve a levantar mi camisa para sobar mi
— Te extrañé tanto... — Susurra con cierta nostalgia. — Tanto, tanto...
Abre mis piernas por detrás y empuja mi espalda hacia abajo. Me cubro la cara al
sentir el frío aire golpear directamente contra mi entrada que la siento palpitante,
desesperada por sentir a Yoongi nuevamente dentro. Doy unos cuántos espasmos y
apoyo la mejilla en la fría superficie mientras muerdo mis labios y gimo en voz baja.
Trato de respirar profundo repetidas veces cuando siento los dedos de Yoongi
golpear contra mi entrada traviesamente.
— Toc- toc, ¿hay alguien en casa? — Bromea dando pequeñas palmaditas que me
hacen chillar nuevamente, mi erección vuelve e empujar contra mi estómago y el
imperioso deseo de tocarme.
— D
 D—
— deja de torturarme... — Suplico rojo de vergüenza.
—  Toc- toc, ¿hay alguien en casa? —  Repite con lascivia dando otros pequeños
golpes en mi entrada. — Vamos entrando.
— ¡N
 ¡N—
— no! ¡N—
¡N— ...! ¡Ngh...! — Muerdo mi lengua. — D—  D — dios... Siento dos dedos
entrar en mi después de ser lubricados con su saliva. Jadeo y me aferro a los bordes
empujando mis los
la boca y cerrar caderas hacia atráscompletamente
ojos absorbido y haciendo un por
suave balance que me hace abrir
el placer.
Siento sus dedos entrar y salir rítmicamente para dilatarme, abriéndose un poco y
provocando un pequeño ardor pero nada de otro mundo. Abro más mis piernas y

me inclino todavía más hacia adelante para permitir mejor acceso y muerdo mis
nudillos para evitar gemir tan alto. Yoongi comienza a estimular mi próstata
causando que me sacuda y miles de espasmos lleguen a mi cuerpo, me revuelco y
chillo.
— ¿Quieres más adentro Jimin? — Se burla. — ¿Quieres más?
— ¡Más! — Grito empujando más fuerte.
— Pídelo correctamente y quizás te haga caso.
— ¡D
 ¡D—
— dame más Yoongi! — Suplico.
— Pero si te encanta... — Gruñe con placer y saca sus dedos.
dedo s.
Me reincorporo un poco y lo observo a través de mi hombro. Me doy la vuelta
tirando más cosas e importándome completamente lo que estoy haciendo me inclino
para lamer su pecho y el rastro de chocolate. Paso mi tibia lengua por su piel casi
hasta llegar a su barbilla. Él me toma con firmeza y jadeo mientras mordisqueo su
mandíbula y subo hasta sus labios.
lab ios.
No lo beso, solamente acaricio un poco con mi lengua antes de volver a bajar. Lo
empujo contra el refrigerador y me pongo de rodillas al instante sin pedir su
permiso. Llevo mis manos al borde de su pantalón y me deleito con su miembro tan
 bien dotado frente a mí.
Lo tomo con desesperación y lo hundo en mi garganta haciéndole gruñir y sobar mi
cabello. Abro mi garganta y empujo hasta fondo, jugando más con mi lengua y
levantando la mirada para verlo de forma provocativa. Él lame lentamente sus labios
y después los muerde.
— Eso es muñeco, tómalo todo... — Susurra suciamente. — ¿Te encanta mi polla no
es así?
— Umh, mucho. — Susurro depositando un beso en su glande y escupiendo sobre
él para después sonreír y verlo.
— ¿En qué momento te volviste así? — Se burla.

Le sonrío contra
chocando de vuelta y vuelvo
mi paladar a hundirdetodo
y garganta su placentera.
forma duro miembro
Hagoen
unmi garganta,
movimiento
más rápido sintiendo la saliva escurrir de mis labios. La aspiro mientras separo el
miembro de Yoongi de mis labios y trago con un jadeo. Yoongi soba mi barbilla y

empuja un poco hasta que me levanto y quedo a su altura. Me pego a él por


completo, el aire no pasa por nuestros cuerpos y observo detenidamente sus labios.

No
atráspasa mucho
en el hasta que
necesitado beso.élEs
atrapa mis labios
una pasión con rudeza que
descontrolada y meme
vaarranca
empujando hacia
pequeños
gritos cada que muerde o enreda
e nreda su lengua con la mía.
Pasamos la tela que lleva al dormitorio y más gemidos son ahogados en su boca
mientras siento como se retira su última prenda poco antes de que sienta el borde
de la cama a mis espaldas. Se separa y ambos tomamos aire desesperados hasta que
me empuja en la cama.
Caigo con ojos hambrientos y observo a Yoongi desnudo colocarse sobre mí.
Volvemos a unirnos en el beso y rodamos un poco hasta que quedo sobre él. Empujo

ydeme
mi froto haciéndolo
camisa. Brinco ungruñir,
poco ysintiendo
me separosudedura ereccióncon
él viéndolo palpitando contra la tela
ojos brillantes.
— Quítate esto. — Susurra tomando la camisa. — Hazlo lento...
Asiento lentamente antes de sonreír y dirigir mis dedos al borde. Los enredo y
 jugueteo un poco hasta lentamente irla retirando, desprendiéndola con delicadeza
de mi cuerpo y sintiendo el fresco aire golpear contra mi cuerpo desnudo. Yoongi
me acaricia con la mirada intensamente, mis vellos se erizan y otro jadeo escapa de
mis labios.
Él toma mis pezones y los pellizca con suavidad haciéndome suspirar con placer.
Coloco mis manos sobre las suyas y las guío
g uío por todo mi cuerpo hasta subirlas a m
mii
 boca. Succiono sus
sus dedos con lascivia sin quitarle la mirada de encima y después llos
os
llevo a mi zona inferior entre lloriqueos. Él observa el cuarto rápidamente y estira
su brazo debajo de la cama. Hace una pequeña mueca y después de mover un poco
el colchón saca un lubricante y unos condones. Toma el segundo entre sus manos
pero lo detengo.
— ¿Qué? — Pregunta confundido.
— Quiero sentirte a ti... — Susurro arrebatándole los condones. — Quiero que me
 jodas y sentir tu polla dentro de mí.
— Boquita sucia.
— Por favor. — Suplico haciendo un puchero.
— ¿Cómo negarme a ti? — Suspira y sonríe antes de darme una fuerte nalgada.

Agarra el lubricante y humedece bien su pene que observo con ojos brillantes. Le
quito el bote y lo aviento, masturbo un poco para lubricar rápidamente y me coloco
sobre él. Coloco mis manos en su pecho y suspiro profundo, sintiendo el roce de su
duro miembro contra mis nalgas.
— Estás jugando con fuego... — Susurra con voz un poco temblorosa.
Muerdo mis labios y finalmente tomo su duro miembro y me hundo en él. Gimo
placenteramente y arqueo mi espalda al sentirlo entrar en mí por completo. Ambos
 jadeamos y yo comienzo moverme de arriba a abajo con suma suavidad.
— Tan bueno... — Jadeo lanzando mi cabeza hacia atrás. — Tan grande...
Gruño y muerdo de nuevo mis labios y comienza a montarlo gustoso, sintiendo mi
interior ser llenado. Él se reincorpora un poco y me besa con fiereza, le correspondo
el húmedo beso mientras me muevo. Él empuja igualmente y azotamos la cama
contra la pared una vez, sonreímos sobre nuestros labios y volvemos a empujar
volviéndola a azotar otra vez.
Escuchamos el crujido y comienzo a montar cada vez más rápido. Mi garganta se
seca y Yoongi luce realmente mal, el sudor se ha apoderado de él y sus ojos están
completamente oscurecidos. Me toma del cuello y tira a la cama saliendo de mí.
Quedo de costado, trato de voltearme pero él me lo impide y me mantiene de lado
mientras lo siento entrar en mí nuevamente.
Grito agudo al sentir sus duras embestidas y sus dientes enterrándose en mi cuello.
Me aferro a las sábanas y mis gemidos salen con cada dura estocada que da. Abro y
cierro la boca distintas veces pero nada sale, solamente puedo asentir en descontrol
y buscar más y más, engullendo todo y empujándome hacia atrás
desesperadamente.
Volvemos a azotar la cama y él me toma del cuello, mete sus dedos y yo los chupo
y muerdo mientras entra y sale de mí. Gimo otra vez y tiemblo sintiendo mi
miembro palpitante y suplicando caricias. Está rojo y bastante hinchado, el líquido
pre—
pre — seminal brota poco a poco y por suerte Yoongi se da cuenta de aquello.
Comienza a bombear mi erección sin dejar de morderme. Somos un desastre de
gemidos de dolor, empuja más fuerte haciéndome
hac iéndome aullar y escurrir un poco de saliva
debido a los gritos. Besa mi mejilla y después muerde un poco mi oído, me arqueo
y me siento llegar.

Él me tira boca abajo a la cama y sin salir sigue empujando. Muerdo las sábanas
sintiendo las gotas de escurrir por mi cabello y el ardor en mi garganta. Me mareo y
ya nada importa, estoy en blanco trastornado de placer, masturbándome y
frotándome contra la cama desesperadamente hasta sentirme llegar.
Me dejo caer por completo en la cama al expulsar mi semen nuevamente y Yoongi
sigue dando otras duras estocadas hasta que lo siento llegar. Me deleito al sentirlo
venirse dentro de mí y escuchar el húmedo sonido de las estocadas, el cosquilleo y
el temblor de nuestro cuerpo.
Me doy la vuelta y atrapo
a trapo sus labios. Su miembro sale de mí y yo me coloco sobre él
 besándolo con desespero mientras él soba mi m i espalda de aarriba
rriba a abajo mandando
distintos cosquilleos. Escucho su corazón latir con fuerza y su respiración pesada,
ambos luchamos por recuperarnos.
— Y—
 Y— ya te extrañaba... — Susurro sobre sus labios. — T
 T—
— tanto...
—  Igual yo, muñeco. —  Susurra antes de besarme castamente en los labios y
pegarme a él.
Reposo mi cabeza en su pecho desnudo trazando figuras imaginarias tratando de
conservar la calma. Cierro los ojos y me pego más a él hasta abrazarlo y aferrarme a
él. Él gruño un poco pero una vez que enredo nuestras piernas y me aco
acomodo
modo él no
tiene otra alternativa que abrazarme. Empujo la razón y me obligo a quedarme
dormido.

Soy un reverendo asco de persona, no merezco absolutamente nada, no merezco


nada más que dolor y castigos... Lo bueno llega y yo inmediatamente lo empujo,
estoy acorralado entre la espada y la pared.
No sé qué carajos haré cuando Yoongi se entere que ya tengo pareja. Y no sé qué
carajos haré cuando Mingyu se entere que el mismo día que me pidió ser su novio,
le puse el cuerno con mi peor enemigo.

|46
Jimin pov 
pov 
El suave olor dulce atraviesa delicadamente mis fosas nasales mandando un
cosquilleo que me hace fruncir un poco mi nariz. Respiro profundo nuevamente
sintiéndome ligero y el dulce olor de una loción embriagarme en un estado de la
relajación y tranquilidad total.
Poco a poco voy abriendo mis ojos. Es cuestión de unos cuántos parpadeos hasta
que mi vista se acostumbre a la fuerte luz blanquecina en el cuarto debido al sol y
proceso lo que ha sucedido. Gruño apenas y bajo la mirada observando una piel
levemente bronceada en la que está pegada mi mejilla que sin duda no es la mía.
Levanto un poco la mirada siguiendo el rastro y mis ojos re
reposan
posan gentilmente en un

dormido Yoongi de respiración suave.


Trago saliva y me reincorporo un poco. Observo mi hombro desnudo viendo su
mano reposando tranquilamente y al mismo tiempo aferrándome a él de una forma
algo posesiva. Observo las colchas de la cama revueltas y nuestros cuerpos
entrelazados mandando un calor reconfortante.
— Oh dios.... — Gruño antes de dejarme caer en su pecho nuevamente y cerrar mis
ojos con fuerza. Esto está mal, terriblemente mal. Muy mal, ¡esto es terr
terrible!
ible!
Empujo el brazo de Yoongi y me siento en la cama tirando de mi cabello. Me levanto
de un brinco y salgo corriendo del cuarto pasando solamente por las suaves telas y
observo los platos que no lavamos y la ropa tirada. Bueno, la ropa de Yoongi y el
camisón que me prestó. Muerdo mis labios y retrocedo. Me doy la vuelta
 bruscamente y corro de nuevo al cuarto pero me detengo
dete ngo poco antes de cruzar las
telas y suelto un chillido al ver a Yoongi aparecer frotándose la cara. Me congelo en
mi lugar y lo observo perplejo mientras él todavía se toma el tiempo de bostezar un
poco y suspirar. Ya lleva un pantalón puesto.
— Hace frío. — Comenta frotándose los brazos y pasando junto a mí como si nada.
Se detiene a mi costado y me da un suave empujón que finalmente me hace
reaccionar y voltear a verlo. Ladea su cabeza.
— ¿Por qué estás tan tenso? — Pregunta alzando una ceja.
— Debo volver a casa. — Susurro.

— Mientras te bañabas anoche le dije a tu madre que estarías conmigo. — Dice él.
— No pongas esa cara, ¿creías que dejaría quedarte así como si nada?

— Y—
 Y— yo bueno... — Bajo la mirada observando mis pies
p ies desnudos. — ¿Tal vez?
— No tienes remedio. — Niega con la cabeza y avanza a la cocina. — ¿Quieres algo
para desayunar? Podemos salir en el peor de los casos.
¿Cómo puede estar tan tranquilo? Prácticamente tuvimos sexo en su departamento
después de ser casi violado y ahora actúa como una persona amable y comprensiva
frente a mí. ¿Qué demonios le sucede? ¿Será el efecto mañanero? Esto se está
tornando raro.
— Gracias Yoongi p-pero debo irme. — Retrocedo un poco. — Ya hiciste mucho por
mí y no quiero causarte más molestias, debo cargar mi teléfono, lavar mi ropa y... — 
Me detengo y froto mis brazos. — Y no sé, llegar a casa. Descansar.
— Te doy alojo. — Alza un dedo. — Te dejo bañarte. — Alza otro. — Te doy ropa,
te doy una buena cena, pongo a cargar tu teléfono pero
per o eres tan torpe que no te diste
cuenta, te traigo en coche. —  Sigue levantando sus dedos hasta hacerme tragar
saliva. — Y te doy buen sexo.
— P—
 P— por eso mismo. — Mis mejillas vuelven a encenderse. — Y
 Y—— ya hiciste... s—
s— 
suficiente.
— ¿Crees que me pesa tenerte aquí en mi departamento? — Se burla. — ¿Desnudo?

Inmediatamente me abrazo a mí mismo y desvío la mirada en vergüenza total. Él


vuelve a acercarse a mí y levanta mi barbilla con su cálida mano rozando mi belfo
suavemente con su pulgar. Me tenso y espero en silencio el beso que nunca me da.
— ¿Qué te pasa? — Vuelve a preguntar extrañado.
 ¿A mí? !Qué te pasa a ti! ¡Dios!  Exclamo.  ¡Estás actuando tan normal que da
miedo! ¡Casi podría jurar que te estás preocupando! — Él sonríe divertido. — ¡Y no
me interesa si lo estás fingiendo o no! ¡Es raro!
— ¿Entonces prefieres al maníaco posesivo, controlador y cruel contigo? — Hace un
fingido puchero que me hace arder de rabia. — Yo creí que mi muñeco se pondría
feliz por estar siendo buen amo con él.
— ¡¿Amo?! — Exclamo. — ¿Crees que soy un perro?
— Eres mejor que un perro.

— ¡Ese... ese no es el punto! — Exclamo sin poder creerlo. — Escúchame... esto... esto
no debió pasar. ¡Yo no debería estar desnudo en tu departamento! ¡Siquiera
hablando contigo! ¡Quita esa maldita sonrisa de tu rostro Yoongi, no es gracioso!
¡Hablo en serio! ¡Yoongi hablo en serio! ¡No es gracioso!
— Para mí lo es, es tierno verte enervado.
— ¡Tiernas mis bolas! — Espeto sin aguantar más, él alza ambas cejas sin dejar de
sonreír. — ¡Llévame a casa!
— Esa no es forma de pedir las cosas. — Se cruza de brazos. — Quizás de rodillas
logres convencerme.
— ¡No haré eso!

Él alza una ceja y me reta con la mirada. Me cruzo de brazos y niego con la cabeza.
— No te haré una mamada.
— Yo solo te pedí ponerte de rodillas.
— ¿Para qué? ¿Rezar?
— ¿Puedes rezar con mi pene en tu boca?
— ¡No!
— Entonces será solo la mamada.

— ¡Detente ya! ¡No puedo hacer eso!


— No tiene mucho ciencia, abres la boca y...
Suelto un grito de frustración y me encamino a grandes zancadas a la habitación.
Abro el armario de golpe y saco la primera camisa que veo que es una negra que me
llega al ras de mi trasero, ¡y qué! Busco mi teléfono hasta verlo en la encima cerca de
una lámpara de lava. Lo desconecto y prendo mientras espero que carguen los
mensajes, salgo con él nuevamente viendo a Yoongi
Y oongi apoyado todavía en el taburete
y una ceja alzada en una hoja de papel.
Desvía la mirada y voltea a verme. Me examina de pies a cabeza y sus ojos brillan
un poco, me detengo y estiro la mano.
— No te atrevas. — Susurro. — No podemos hacer esto, no podemos hacerlo más.
— ¿Te resistes bien, eh? — Me sigue con la mirada.

— No puedo tener relaciones sexuales contigo Yoongi. — Abro el refrigerador y saco
un jugo de naranja que allí veo. — Con tu permiso...

— Creí que te gustaba que te maltrataran en la cama. — Ríe socarrón haciéndome


estremecer y se acerca a mi oreja para morderla un poco sacándome un gemido. — 
Pequeño masoquista.
Me remuevo y hago mi hombro hacia atrás para apartarlo. Observo mi teléfono
viendo como las llamadas perdidas de Mingyu se acumulan, Muerdo mi labio cada
vez más nervioso y chillo cuando Yoongi me arrebata el teléfono de las manos y lo
observa.
Mi corazón late con fuerza al verlo alzar una ceja y observarme después. — ¿Mingyu
tiene tu número? — Pregunta fríamente.

— ¿Tú creías que no? ¡Dame eso! — Logro arrebatárselo de mala gana. — No te
incumbe. "Llamada entrante de Mingyu"
El teléfono suena con excesiva fuerza en mis manos y vibra ruidosamente. Mi
mundo se me va a los pies al igual que le sangre al sentir a Yoongi colocarse detrás
de mí.
— Creo que te están llamando. — Susurra vilmente en mi oído.
No tengo ninguna maldita escapatoria. Dirijo mis manos temblorosas al botón de
contestar y espero en silencio. Me alejo un poco de Yoongi pero él me azota contra
el refrigerador nuevamente y allí me mantiene. Trago saliva observándolo fijamente
a los ojos.
— ¿S
 ¿S—— Mingyu? — Balbuceo.
— ¡Jimin, hey! — Dice él del otro lado, siento mi corazón latir con más fuerza. — Lo
siento, ¿no te desperté?
—  No, desperté hace rato. —  Trato de sonar tranquilo. —  ¿E— ¿E—  estás bien? — 
Perfecto, ya mejor ahora que te escucho. ¿Llegaste bien a casa ayer?
Trago saliva pesadamente y abro la boca para tomar un respiro. Yoongi mantiene su
filosa mirada sobre mí, sus ojos se oscurecen cada vez más.
— Sí, lamento no avisarte, me quedé sin pila. — Me excuso rápidamente. — Mingyu,
debo salir rápido a la calle, ¿crees que podríamos hablar al más tarde?

Muerdo mis labios y nuevamente volteo a ver a Yoongi quien no cambia su


expresión.

— Claro Jimin, no hay problema. — Sigue sonando tan alegre...


—  D—  de acuerdo, gracias. —  Me siento un poco más aliviado ahora que la
conversación va a finalizar.
— No hay de qué. Te amo, cuídate amor.
Mi garganta se cierra por completo. Mierda...
Mierda.... ¡MIERDA!
Mi teléfono va a dar al suelo al instante quebrando la pantalla y la llamada se corta.
Mi respiración es irregular y apenas me atrevo a ver a Yoongi a los ojos. Mi cuerpo
da una fuerte sacudida al sentirlo acercarse y su mano ir subiendo por mi cuello
hasta tomarlo con fuerza cortándome la respiración.
Ahogo un grito al sentir algo puntiagudo rozando mi barbilla aparte de su mano y
lentamente volteo mi vista hacia él. Tiene un cuchillo de mango grueso clavándose
en mi barbilla y provocándome un picor
pico r que me agita la re
respiración.
spiración.
Luce como un completo desquiciado y no de una buena forma. Realmente parece
luchar por mostrarse tranquilo aunque luce imposible. Sus ojos están completado
oscurecidos y danzantes en llamas y las venas de todo su rostro palpitantes y
marcadas. Llevo una de mis manos al mango del cuchillo y aprieto suplicando con
la mirada.
— Tienes tres malditos segundos. — Susurra apretando más mi cuello.
— Puedo explicarlo... — Susurro ahogado.
— Oh, claro que vas a hacerlo. — Él se inclina un poco más a mí. — Pero antes te
haré tres sencillas preguntas.
Afloja el agarre de mi cuello y alza el cuchillo a mi boca empujando contra mis labios.
No me atrevo a moverme.
— ¿Te acostaste con él? — Pregunta encajando el filo en mi belfo. —  N—  no. — 
Tartamudeo. — ¡L
 ¡L—
— lo juro Yoongi! ¡N—
¡N — no lo hice!
— Mentiroso. — Sisea empujando más.
— ¡No lo hice! — Grito chocando contra el filo.

— ¿Lo besaste? — Prosigue acercándose un poco más.


Me mantengo en silencio. Suelto otro chillido cuando me vuelve a azotar contra el
refrigerador.
—  ¡Te pregunta algo maldita sea! —  Grita. —  ¡No me hagas perder la maldita
paciencia Jimin porque te juro que no estoy de humor para cargar co
conn tu cadáver!
Me toma del cabello con fuerza pero ahogo el grito de dolor. Pega sus labios a los
míos para rozarlos con una enfermiza sonrisa.
— ¿Lo besaste o no? — Susurra de nuevo.
Tiemblo bajo su agarre sintiendo la presión cada vez más fuerte. — S
 S—
— sí. —Susurro
temblando cada vez más fuerte. — L— L— lo hice...

Él se mantiene quieto durante unos segundos antes de soltar una risa


r isa seca. Se separa
y se da la vuelta. Murmulla unas cosas y antes de que tenga tiempo de reaccionar
reacc ionar se
voltea y suelto un grito al ver el cuchillo enterrarse en mi boca y hacer un rápido
movimiento. El ardor que me recorre hace que caiga al suelo entre gritos de dolor.
La sangre escurre de mis manos mientras trato en vano de cubrir mi boca que arde
como el mismo infierno. Grito más fuerte al sentir todo el entorno contraerse en
dolor y ardores que me marean y hacen empaparme de mis lágrimas. Yo Yoongi
ongi vuelve
a tomar y me arrastra pese a mis súplicas y me avienta al suelo. Vuelve a tomarme
del cabello para que levante la mirada.

— P—
 P — por favor... — Me atraganto con la sangre que sale de mi boca, no dudo en
que me ha volado el labio inferior, un pedazo de lengua y destrozado mi barbilla en
un corte profundo. -Y-Yoongi...
— Última pregunta. — Su tono es gélido, enfermo. Me sigue tomando con fuerza.
— ¿A quién perteneces?
— Yoongi...
— ¿A quién perteneces? — Pregunta lentamente.
— A ti te pertenezco. — Susurro entre lágrimas.
—  Y te fuiste con él. —  Sonríe. —  Siendo mío... no me dejarías otra opción que
matarlo.

— ¡No lo hagas! ¡Por favor no lo hagas! — Pero primero te tengo que matar a ti
muñeco, lo siento tanto. — Siento el filo en mi pecho y éste se entierra abruptamente
dejándome con la boca abierta. — Jugué muy bien contigo.

Me reincorporo de golpe de la cama con las manos en el pecho y la respiración


sumamente agitada. Me palmeo repetidas veces y limpio las lágrimas que escurren
en mis ojos conforme mi cuerpo se calma de los temblores y espasmos que da.
Observo la habitación de Yoongi y la oscuridad que aún la llena, observo el reloj que
marca las cuatro de la mañana. — Solo fue un sueño... — Susurro. — Tranquilízate
 Jimin solo fue un sueño.
Observo la cama percatándome de que Yoongi no está en ella. Las sábanas están
revueltas pero él no está allí. Paso la mano encontrándolo frío, parece que no lleva
aquí desde hace rato. El baño está abierto y en la oscuridad total, no hay ruido
alguno que provenga así que no está en él. Me levanto delicadamente de la cama y
avanzo hacia el arco de telas que separa la habitación con el
e l resto de la gran estancia.
Me vuelvo a ocultar y observo solo a través de las ranuras a YooYoongi
ngi vestido con una
lámpara prendida frente a él y una computadora. Alzo una ceja.
— ¿Crees que llegaron? — Pregunta él anotando otras cosas en el papel.

— Les sacaron fotografías en el aeropuerto


aero puerto de Washington hace cuatro horas. — Dice
una voz femenina proveniente de la computadora. — Mandamos a un equipo de
personas a buscarlos, esperamos coger aunque sea uno de los tres que son.
Sigo observando a través de la fina tela roja evitando hacer ruido alguno. ¿Quién es
esa mujer? ¿Qué está pasando? ¿Por qué está hablando con ella a las cuatro de la
madrugada?
— Gracias Clara. — Así que Clara. — ¿Cuándo regresas de Italia?
— Espero estar allá en Abril a más tardar, ¿Forcraft te ha dicho algo?

— Aún—nada,
hacer. deeso
 ¿Y por todos modos no
me pediste necesitaré
la segunda su permiso para hacer lo que quiero
investigación?
— No, esa es personal. ¿Lograste investigar algo? —Yoongi se muestra ansioso.

— Pues no hay muchos documentos de él. — Dice Clara, alzo una ceja. — Nada más
que los papeles de adopción. Me puse en contacto con el hospital pero ellos no tienen
el papeleo, tampoco el orfanato, es prácticamente alguien inexistente.
— ¿Entonces no tienes idea alguna de quiénes son sus padres? ¿Familia? — Sigue él
y una punzada me recorre.
— No hay nada Yoongi. Aparentemente su familia biológica se quedó con todo para
evitar relacionar algo. Solo es un chico desconocido y encontrado cerca de un río que
fue dado en adopción. Solo eso.
— ¿De Park Chaerin? — Vuelve a preguntar él y me congelo en mi lugar. ¡Oh dios!
¡Esto tiene que ser una jodida broma! Mi respiración se acelera cada vez más rápido
y algo pesa en mis hombros, todo mi cuerpo se congela.
— Nada anormal. Puede o no conocer la verdad, no hay información que lo asegure.
—  Es un fantasma. —  Park Jimin es un fantasma desde su adopción hasta su
nacimiento. —  Dice Clara en una risa. —  Sus padres realmente se esforzaron en
ocultar sus identidades. ¿Por qué tanto interés? Sigues muy aferrado a la idea de
encontrar algo.
— Esto va más allá Clara. — Dice Yoongi fríamente y toma unos papeles. — Desde
el día que vi a su madre salir de las empresas supe que algo andaba mal.
— ¿Qué tiene eso?
— Allí es donde se reúne la gente de Forcraft, ella no tenía nada que estar haciendo
allá.
— ¿Cuándo fue eso Yoongi?
— Poco después de que regresáramos acá, principios de Septiembre. — Explica él.
Estoy completamente absorbido por la conversación. ¿Qué está sucediendo?
¿Forcraft? ¿Anthony Forcraft? ¿El chico de ojos verdes que me encontré en
California?
— Te recomendaría en ese caso que hables directamente con Anthony o en el peor
de los casos, seguir a la madre del muchacho éste. — Dice ella. — Quizás solo fue
una coincidencia.

— Probablemente pero hay demasiado en juego aquí Clara. Siendo franco, que el
grupo L se esté moviendo hacia acá no solo me da el e l presentimiento de que muchos
trapos sucios saldrán a la luz, sino que vienen a buscar algo. O a alguien.
— Nos mantendremos en contacto. — Vuelve a decir la chica. — Prometo que todo
lo que encuentre te lo daré. — Gracias Clara.
— ¿Tae?
— ¿Sí muñeca? — Él sonríe y me siento estremecer, mis puños se aprietan.
— Te extraño mucho.
Hay un pequeño silencio donde escucho mi corazón bombear con fuerza, Yoongi
esboza una pequeña sonrisa y suspira. — También te extraño. Pero cuando estés acá

prometo no soltarte
muñeca aquí conmigonihaciéndome
un segundo.compañía.
— Dice él suavemente. — Necesito a mi loca

Retrocedo sintiendo un pellizco en mi corazón que me calma el pulso casi hasta


sentirlo detenerse. Mentiroso... mentiroso... maldito mentiroso...
Escucho su risa del otro lado y aquello solo hierve mi sangre. Entro al baño de golpe
y prendo la luz para comenzar a vestirme. Me froto la cara y me seco con fuerza
irritando mi piel antes de lanzar la toalla al lavabo y salir. Agarro mi teléfono y llaves
y salgo encontrándome con Yoongi a punto de entrar. Él abre sus ojos perplejo al
verme mientras que yo ya lo ahorqué cuarenta veces en mi cabeza.

— ¿Qué haces despierto? — Pregunta confundido. — ¿Y vestido?


—  Podría hacerte la misma pregunta pero ya tengo la respuesta. —  Sonrío tan
falsamente que mi mandíbula duele. — Me voy, gracias por todo.
— Hey, hey, alto ahí. — Me toma del brazo y me acerca a él. — Esa carita larga debe
tener una razón.
— ¡Suéltame! — Exijo de mala gana. — ¿Irás caminando solo a casa a las cuatro de
la mañana? — Pregunta divertido. — Esta vez no iré a salvarte muñeco.
—  ¡Nunca pedí tu maldita ayuda! —  Espeto zafándome bruscamente de él. —
¡Déjame en paz!
—  Mmh, ya veo. —  Contesta divertido. —  Creo que escuchaste mi pequeña
conversación y te ardió, ¿cierto?

Me detengo bruscamente apretando mis llaves con fuerza, mis manos arden pero
por más que puedo no puedo mantenerme tranquilo. Volteo a verlo de mala gana.

— ¿Creíste ser el único cierto? — Pregunta divertido. — ¿En serio eres tan ingenuo?
¿Tienes idea de todas las personas que han pasado
pa sado por la cama en la que dormiste?
— Y supongo te sientes orgulloso porque fui una más, ¿cierto? — Siento la burbuja
de la ira inflarse cada vez más. — Felicidades.
— Creí que después de dos meses ya lo habías superado, Jiminie.
Enrojezco cada vez más... y más... y más... quiero borrarle esa maldita sonrisa de
soberbia en su rostro. ¡Oh maldita sea, se la está
e stá buscando!
— Jódete. — Digo entre labios.

—  Me pediste mentiras, te las estoy dando. Caíste con palabras bonitas muñeco
idiota. — Se burla cruelmente. — ¿Creíste que era tan ingenuo para cambiar de un
segundo a otro? ¿Actuar con amabilidad porque se me dio la gana?
—  ¡Eres despreciable! —  Grito. —  ¡Un maldito ser humano despreciable! ¡Ojalá
murieras Yoongi, ojalá murieras y me hicieras un maldito favor que agradecería
años! ¡Te odio maldita sea! ¡Te odio!
o dio!
— No parecías decir eso anoche.
Trato de encontrar mi respiración para estabilizarla nuevamente pero es imposible.
Mi cuerpo tiembla contra mí y no pasa mucho hasta que comienzo a hacer un
 berrinche escandaloso. Pateo la puerta y la pared con rabia antes de aventar las
llaves contra el suelo y gritar.
— Es lindo verte enojado. — ¡Allá va, lanzándole la maldita leña al fuego! —  Me
encanta hacerte enojar muñeco.
— ¡Ya cállate! — Aúllo. — ¡Cállate de una maldita vez!
—  ¿Sabes que con esos berrinches no llegarás a ningún lado cierto? — Pregunta
aburrido y observando sus uñas con interés.
¡Se acabó!
¡Por una mierda ahora sí me acaba de hacer enojar!
Me abalanzo a él con el puño aire pero atrapa mi brazo antes de soltar el golpe. Le
doy entonces una patada pero el solo hace una mueca de dolor y refuerza mi agarre.
agar re.

Tuerce mi brazo y me tira al suelo quedando sobre mí, pataleo y rasguño sus brazos
que me toman y me remuevo como una bestia salvaje.

— ¡Ya basta, quítate! — Logro abrir su piel con mis uñas haciendo que una vena en
su frente palpite. — ¡TE DIJE QUE ME SUELTES!
Lo empujo con todas mis fuerza y ahora yo me coloco sobre él después de estampar
mi puño en su rostro. Batallamos entre quejidos mientras él me golpea en la
mandíbula y yo grito cubriéndome. Vuelve a aventarme contra el suelo y lo atrapo
entre mis piernas y rodamos en el suelo. Nuestras respiraciones se agitan y nos
tomamos de los brazos, yo quedando sobre él con la respiración descontrolada.
— ¿En qué momento...? — Gruñe de mala gana. — ¿En qué momento te volviste
vo lviste tan
explosivo?
— ¡Desde que me pusiste tus sucias manos encima cuando tenía ocho años! — Bravo
sintiendo todavía la ira fluyendo como dinamita pura por
po r todo mi cuerpo.
¡Oh carajo, se siente tan bien! ¡Esto es tan excitante!
—  ¿Lo recuerdas todavía?  —  Pregunta con una sádica sonrisa en sus labios. — 
Cuando eras un pequeño niño débil e inofensivo. Le clavo dagas por los ojos.
— ¡No Yoongi, detente por favor! — Me imita agudamente. — ¡Yoongi ya basta!
¡Duele! ¡Por favor detente!
—  C—  cierra la boca... —  Mis propios labios están temblando debido al fuego
creciente en mi interior, algo terriblemente explosivo que no tarda en explotar. No
tengo ni una maldita idea de qué va a suceder, el pánico me recorre.
— ¿Y ahora? — Se lame sus labios con lascivia. — Oh Yoongi, más. — Comienza a
gemir. — Me encanta... tan bueno, tan grande... jódeme Yoongi... mmh Yoongi.
Todo mi organismo se detiene y se desconecta con la razón. Tomo a Yoongi del
cuello y aprieto con fuerza sintiendo mi corazón latiendo lento.
— Adelante mátame. — Me reta agresivamente. — Pero aún haciéndolo no te librará
del monstruo en el que te convertiste Jimin.

Mi agarre se afloja y mi cuerpo tiembla sobre él. Intento golpearlo de nuevo pero
vuelve a tomarme y me tira a su costado, él quedando ligeramente sobre mí. Dejo
de batallar, dejando azotar mi cabeza contra el mármol.
mármo l. Él sigue tomando mis manos
y las soba.

— Es inútil, lo sabes. — Dice, su voz se ha vuelto a congelar.


co ngelar. — Deja de pelear contra
mí, de una forma u otra terminarás cayendo.

— Pelearé así sea lo último que haga. — Susurro cerca de sus labios. — Por más
veces que tropiece voy a levantarme y habrá un punto donde necesitarás más que
palabras para tirarme.
—  No te estás metiendo en una pelea muy sana muñeco. —  Dice él frío. —  No
quieras pelear conmigo, las cosas acabarán mal.
— Tú me enseñaste a encontrarle al gusto a lo peligroso y lo prohibido. — Esta vez
es mi turno de sonreír. — Al dolor, el miedo y lo enfermo. ¿Y te digo qué?
Él mantiene la vista fija en mí. Sus ojos brillan en sadismo puro y morbo, ese brillo
enfermo y excitante que me enloquece.
— Voy a matarte a mí manera. — La sonrisa se ensancha. — Seré yo al final quien
termine contigo y reiré tan grande y tan alto que me escucharás desde el mismo
infierno, maldito hijo de puta...
Y él lentamente me devuelve la sonrisa.
Y es en un segundo cuando volvemos a besarnos con hambre, enterrando nuestras
uñas en el otro y rasguñando nuestras pieles en una pasión llena de rabia
completamente fuera de control. Ahora sí mi realidad se ha vuelto una pesadilla.
Una realidad tan dulce, enferma, adictiva y exquisita de la que no quiero despertar
 jamás.
 

|47

Jimin pov
Navidad había sido muy tranquilo, mi madre y yo salimos a cenar a un restaurante
francés y casi a la una de la mañana ya nos estábamos durmiendo. Le compré un
vestido rojo que le quedó fenomenal junto con un collar y ella me compró ropa
nueva: una camisa de Nirvana, jeans y unos tenis que según ella "era la moda de los
 jóvenes".
Para año nuevo las cosas se habían complicado un poco más. Ella insistía en hacer
una cena con amigos ya que familiares, bueno, no teníamos. Perdí a mis abuelos a
una edad muy temprano y la hermana de mi madre está viviendo en Australia así
que solo somos ella y yo.
En fin, faltan dos días para que sea año nuevo y no tengo idea de qué vaya a hacer
mi madre, haga lo que haga estaré bien. Las festividades "familiares" no solemos
celebrarlas en grande. No es como si tuviéramos tampoco las ganas de hacer cosas
grandes, éramos felices con cosas sencillas.
— Andas algo callado. — Un beso en mi sien me saca de mis pensamientos. — ¿Pasa
algo?
— ¿Ah? — Me volteo hacia Mingyu que está abrazándome por detrás, le sonrío y

yniego
todascon la cosas.
esas cabeza. — No, lo siento, solo estaba pensando en la cena de año nuevo
— ¿Por qué no le dices a tu madre que nos invite? Podría ir la familia de Tzuyu
también. — Él vuelvo a besar mi sien haciéndome sonreír. — Me pondría feliz estar
contigo en año nuevo.
— Sería algo bueno. — Me volteo un poco más y le sonrío más grande. — ¿Crees
que tus padres estén de acuerdo?
—  ¡Claro! —  Él ríe. —  Y si te sientes cómodo, podríamos decirles acerca de... ya
sabes.
— ¿Nuestro noviazgo? — Rayos, se siente tan extraño decirlo. — ¿Tus padres no
son... homófobicos?
— No, ellos me aceptan tal cual soy. ¿Tu madre? — Me pregunta.

— E—
 E— ella no sabe que soy gay. — Desvío la mirada. — Pero tiene varios amigos y
amigas homosexuales así que creo que no será un problema.
pro blema.

— Todo estará bien, no necesitas presionarte para decirlo. — Peina mi cabello hacia
atrás suavemente. — Al final me interesa que estemos juntos, no si los demás saben
o no.
— Eres muy dulce y romántico.
— Tú me vuelves dulce y romántico.
Suelto una risa antes de pegar sus labios a los míos. Nos encontramos en el parque
sentados tranquilamente en el pasto, hicimos un pequeño picnic improvisado con
papas, fruta y unos cuántos jugos. No me quejo, es adorable.

Nos besamos
vuelve largocastamente
a besarme y lento unos cuántos
antes segundos
de pegarme a él,hasta quemiyocabeza
reposo me separo. Mingyu
en su hombro
y observo las uvas a nuestros pies. No tardo en arrancar unas y llevarme un puñado
a la boca.
—  ¿Ya sabes qué hacer cuando finalices? —  Pregunta él sobando mi hombro. — 
¿Universidades, carrera?
— Estudiaré en el Linsday, creo que casi todos lo harán. — Suelto un suspiro. — 
Carrera... tengo varias en mente, pero me gustaría ser médico o policía.
— Vaya. — Mingyu ríe. — Buscas el bien siempre cachetón.
— Eso creo, siempre me gustó. — Confieso con un pequeño rubor.
— Podrías ser médico forense. — Dice él y yo levanto ambas cejas. — Juntas ambas
en una.
— No suena mala idea—
idea— — Confieso. — En realidad ya lo había pensado pero nunca
estuve completamente seguro.
— Serías excelente, tienes excelentes notas en ciencias. —  Él pellizca un poco mi
nariz. — Tengo un novio muy lindo y listo.
l isto.
— ¡Ya! — Río avergonzado dejándome caer sobre él.
Él me abraza antes de tomar otras uvas que también come. Suelto un suspiro y
observo la hora; las cuatro de la tarde. Vaya, ¿tan rápido? Apenas eran las doce.

— ¿Quieres hacer algo más? — Pregunta. — Podemos ir al cine, ver una película de
terror, ir al boliche, a tu casa, a la mía, ¿qué te gustaría?

— Siempre he sido muy indeciso. — Confieso con un pequeño rubor. — ¿Por qué
no mejor eliges tú?
—  Bueno, sonará muy cliché pero podríamos ir a mi casa. Te vendría bien para
conocer al nuevo perro de mi madre. — Ambos reímos. — Y compré unos nuevos
 juegos, sé que te gustan los videojuegos.
— A Jungkook le fascinan, a mí me gustan. — Alzo mi índice. — Pero sí, te acepto
la oferta. ¿Estarán tus padres?
— Supongo. — Él alza sus hombros. — Hasta donde tengo entendido no tienen nada
que hacer hoy pero son muy impredecibles.
— Bah, no pasa nada. — Me levanto. — ¿Vamos?
— ¿Yyyy ordenamos una pizza? — Me observa pícaro.
Corro a plantar un beso en sus labios con una risa. —  Tú realmente sabes como
enamorarme. —  Confieso apoyando mi frente contra la suya antes de besarlo
nuevamente, nos damos pequeños besos castos en la boca con una sonrisa.
Y otro más. Y otro. Y nuevamente otro. Y otra vez. Y uno más.
Volvemos a reír antes de sellar nuestros labios una última vez con profundidad. Ya
tenemos el atrevimiento de unir nuestras lenguas y rozarlas un poco, él me toma de
la cintura y profundiza otro poco hasta que nos separamos, yo mordiendo un poco
sus labios y soltándole un gruñido que me eriza la piel.
—  ¿Vamos? —  Pregunto con una sonrisa traviesa. —  Vamos. —  Repite él
guiñándome el ojo.
Recogemos lo que usamos y las bolsas de papas y jugos los tiramos a la basura.
Avanzamos tomados de la mano importándonos poco quien nos vea hasta llegar a
su auto. Él me abre la puerta a lo que yo agradezco con una sonrisa y entro en él,
Mingyu me sigue entrando del lado del piloto y prendiendo el auto que ruge
suavemente. La música en la radio comienza a sonar en volumen bajo y finalmente
nos encontramos en la calle, esperando a que el freno pase al siga y seguir nuestro
trayecto. Suspiro con una sonrisa y bajo las ventanillas para que el
e l aire entre.
— ¿A qué hora debes llegar a tu casa? — Pregunta él.

—  Le dije a mi madre que saldría y llegaría en la noche. — Contesto y alzo mis


hombros. — Yo creo que a las nueve o diez estaría bien. — De acuerdo. — Él vuelve
a sonreír.
El resto del trayecto es bastante tranquilo, Mingyu y yo cantamos de vez en cuando
las canciones en la radio antes de reír. Tomamos nuestras manos, nos damos
pequeños besos, pellizcos juguetones... en fin, lo que hacen las parejas felices. Es
agradable, no mentiré, me gusta bastante. No está de más tener algo de estabilidad
después de... tanta... agitación.
Nada que ver lo que hago con Mingyu a lo que hago con Yoongi, son dos cosas
completamente opuestas y es confuso hasta cierto punto. Paso de un extremo a otro
rápidamente, cualquiera de los dos me puede arrastrar sin problema y eso me
molesta, me acoplo con demasiada facilidad a uno de los dos y siento que... no está
 bien. Inclusive yo cambio drásticamente cuando estoy con Mingyu a cuando estoy
con Yoongi.
Completamente.
—  Llegando a casa le dices a mi suegra acerca de la cena. —  Bromea Mingyu
soltándome una carcajada. — ¿Lo prometes?
— Lo prometo, yo realmente quiero pasar año nuevo contigo. — Le digo con una
sonrisa. — ¿Y para cuándo será nuestra boda?
Ambos volvemos a reír agradablemente. Él toma mi mano y la aprieta un poco.
— Eres un caso Jimin. — Dice él con una sonrisa. — Me gustas tanto.
Me ruborizo nuevamente y él aprovecha el alto para darme un delicado beso en mis
labios. Sí, podríamos decir que la vivimos besándonos pero es sumamente
agradable, algo tranquilo y suave para mi gusto pero... ...pero eso ya está a punto de
cambiar.
No pasa mucho hasta que finalmente llegamos a las altas torres donde viven Aline
y Mingyu. Él estaciona el auto en su lugar y bajamos juntos hasta llegar a los
elevadores. Nos dirigimos a la torre B y Mingyu presiona el piso número dieciséis,
las puertas se cierran y ambos quedamos dentro con nuestras cosas.
Mingyu saca su teléfono rápidamente y checa seguramente algunos mensajes. Yo
mantengo la vista muy clavada en él y relamo mis labios con nerviosismo. Aprieto

un poco mis puños y flasheo rápidamente cuando Yoongi y yo nos quedamos solos
en el elevador cuando estuvimos en la playa y... mierda. ¡Deja de pensar en él!

Tengo que sacarlo ya de mi maldita cabeza, como sea, de la forma que sea pero
necesito sacar el apellido Kim de mi memoria,
memor ia, sacudir mi cuerpo y arrancar su tacto
para no recordarlo nunca.
Sigo observando a Mingyu y tomo una pequeña bocanada de aire. Observo que
apenas vamos en el piso nueve y el elevador parece ir con tooooda la lentitud del
mundo. ¿Es una locura? Sí, aprendí al menos que siempre actuaré antes de pensar,
 justo como haré ahora... Sí, allá vamos de nuevo.
Me acerco finalmente a mi novio captando su atención. Apenas sus ojos se separan
de su teléfono y me observan, me lanzo a él para besarlo con furia. Tengo que jalarlo
y estirarme un poco para alcanzar sus labios, pero por suerte él logra captar rápido
el mensaje mandándome un enorme alivio y una terrible adrenalina con el cuerpo.
Me pega a la pared sin dejar de besarme, nuestros labios abriéndose y nuestro
entrando en un contacto mucho más atrevido del que hemos tenido desde nuestro
primer piso.
 Jadeo un poco en su boca y finalmente lo siento cambiar como yo quiero. Me carga
un poco tomando mis piernas que enredo en su cintura. Sigo apoyado a la pared conco n
fuerza y sintiendo nuestras respiraciones irse agitando conforme el beso toma fuerza
y calentura.

"Vamos muérdeme... muérdeme..." Suplico en mi cabeza.


Pero las mordidas nunca llegan. Vale, puedo vivir con ello, no me urge ahora que se
descontrole. Escuchamos el pequeño timbre de llegada y ambos nos separamos
rápidamente. Mingyu me observa con ojos brillantes de deseo y toma mi mano para
 jalarme fuera del elevador y guiarme rápido a su departamento.
Mi corazón late con mucha fuerza, él abre una cerradura pero no puede. Abre un
poco su boca y después sonríe viéndome de reojo.
reojo . Saca el manojo de llaves completo
y comienza a abrir las distintas cerraduras hasta las del pomo de la puerta, abre el
departamento y el silencio es total. Creo que es bastante obvio que no hay nadie.

Supongo que es momento... ¿no? Bien, respira un poco Jimin y trata de calmarte. No
será nada de otro mundo, solo un par de besos,
be sos, quizás al final nada pase y solo estás
siendo paranoico, ¿no? ¡Claro que no! ¡Carajo acabo de comerle la boca en el

elevador no hay nadie en su casa, somos novios, estamos excitados y todavía creo
que no haremos nada! ¿En serio?

Bien Jimin, tú lo provocaste ahora te haces cargo.


— Así que... estamos solos. — Digo y al instante me doy una bofetada interna.
Mingyu cierra la puerta y se mantiene inmóvil unos segundos antes de darse la
vuelta y apoyarse contra la puerta y verme fijamente. Oh bien que conozco esas
miradas, sí... lo está pensando y yo también.
— Sí, estamos solos. — Repite roncamente.
No decimos nada más. Vuelvo a morder mis labios y llevo mi vista hacia el pasillo
donde hay varias puertas que supongo que son las habitaciones. No puedo ni darme
la vuelta en
irrumpir cuando siento
mi boca las manos
al igual que sude Mingyu tomarme de las cintura y sus labios
lengua.
Paso mis brazos detrás de su nuca con el corazón retumbando como loco en mis
oídos. Un nudo comienza a formarse en mi estómago y garganta y cierto pánico
creciente, sudo y solo puedo sentir aquella desagradable sensación de ahogo y
terror. Ya es muy tarde, hemos ingresado a su habitación y mis sentidos se ponen a
la defensiva al igual que mi cerebro.
"No te atrevas, no te atrevas, no te atrevas..."
— ¿Estás seguro de querer hacer esto? — Pregunta Mingyu separándose un poco de
mis labios y observándome fijamente a los ojos. — No quiero que te obligues a hacer
algo de lo que no estás completamente seguro, Jimin.
¿Quería hacerlo?
Sí... ¿Sí? — ¿Tú quieres hacerlo? — Pregunto nuevamente.
— Jimin no importa lo que quiera ahora, ¿tú quieres? — Pregunta hasta cierto punto
con cierta preocupación.
— Yo... — Me abrazo a mi mismo. — N—
 N— no estoy muy seguro.
Él sonríe y beso mi frente antes de llevarme a la cama donde nos sentamos. — Sonará
muy cursi pero si es nuestra primera vez quiero que sea especial, porque quieres y
lo deseamos, no por apurar las cosas porque sí. — Dice él tranquilamente. — Yo...
ya he tenido relaciones sexuales, no te mentiré. Tú... tú me dijiste que aún eras
virgen.

Y no mentía, le dije eso antes de el viaje con Yoongi. Mierda, ¿y ahora qué le digo?
— Lo sé. — Es lo único que alcanzo a decir. — No me da miedo o nervios, yo si estoy
dispuesto a entregarme...
— ¿Sí? — L—
 L— lo estoy.
— ¿Seguro? — Pregunta otra vez acostándome suavemente en la cama, mi corazón
comienza a latir cada vez con más fuerza y rapidez.
— Eres mi novio, me gustas y tengo dieciocho. — Río. — ¿Y todavía me preguntas
que si estoy seguro en hacer el amor contigo?
— Bien. — Él suspira. — Cualquier cosa...
— Te lo diré, no te preocupes. — Muerdo mis labios. — Creo aguantar, me gustaría...
Él alza una ceja y ladea un poco su cabeza.
— Duro. — Susurro con las mejillas rojas.
No puedo creer lo que dije, muy tarde, otra vez. Mingyu alza sus cejas sorprendido
y yo pongo los ojos en blanco con una sonrisa antes de jalarlo de la nuca y pegarlo a
mí para besarlo. Nos acomodamos mejor en la cama, mis manos viajan hasta su
camisa y comienzo a tirar hacia arriba suavemente.
—  Parece que los inocentes siempre terminan siendo los peores. —  Susurra
divertido.
— ¿Por qué no lo averiguamos? — Pregunto igualmente con una sonrisa. Estoy a
punto de retirar su camisa cuando escuchamos una puerta abrirse, unos ladridos
agudos y la voz de una mujer. Ambos abrimos los ojos de golpe y nos separamos
rápidamente, levantándonos de la cama agitados y arreglando nuestra ropa.
— ¡Sí Edward, ya te dije que las cosas ya fueron llevadas a la central! — Es la madre
de Mingyu. — ¡Sí, sí como sea, adiós!
Ambos reímos nerviosos y Mingyu me besa un poco. — Parece que será otro día. — 
Dice él. — Otro día. — Repito en un suspiro.

Él aprietalaun
silencio, sus labios
madre antes de
de Mingyu besarme
voltea en la sorprendida
a vernos frente. Ambos salimos
y un del cuarto
pequeño en
labrador
ladra ruidosamente antes de correr desesperado hacia Mingyu.

— ¡Hola tú! ¿Mamá te sacó a pasear? — Mingyu se inclina y lo carga ganándose


varias lamidas en el rostro del cachorro,
cachor ro, suelto una risa adorable.

— Un rato, no sabía que estaban aquí. — Contesta ella sonriente. — ¡Hola Jimin!
¿Cómo estás?
—  Buenas tardes. —  Sonrío y le devuelvo el abrazo que me da. —  con Mingyu
salimos en la tarde, llegamos acá hace unos, ¿diez minutos?
— Quizás. — Él asiente y me ve sonriente
. — ¡Oh, me alegro! — Dice ella y voltea a verme sonriente. — ¿Cómo vas? ¿Qué tal
tu madre?
— Está muy bien, gracias por preguntar. — Asiento cortés. — Estamos planeando lo
de la cena de año nuevo, ya sabe.
—  Lo entiendo, una locura. Nosotros todavía no sabemos qué hacer. —  Suspira.
Mingyu y yo nos observamos y él hace una seña con su cabeza para impulsarme a
preguntarle lo de la cena. Asiento.
— Eh... podría hablar con mi madre e invitarlos a cenar. — Digo con una pequeña
sonrisa. — Será todo un honor para nosotros tenerlos en nuestra casa.
— ¡Sería formidable! — Exclama ella. — ¿Le dices a tu madre que nos avise? ¡Nos
encantaría a mi esposo, Mingyu y yo ir a verlos y conocer su casa! — ¡Aline vive acá,
podríamos invitarla con su familia también. — Sigo para persuadirla. — ¡Será una
reunión muy agradable!
— ¡Claro! ¡Espero que acepte! — Ella sonríe y observa a Mingyu. — ¿Me acompañas