Está en la página 1de 6

Resumen de la Biografía de Manuel Palacio Fajardo realizada por Elsa

Cardozo para la Biblioteca Biográfica Venezolana

El libro es presentado en diez capítulos, en los cuales la autora se pasea


por la vida de Manuel Palacio Fajardo, destacando situaciones de la vida de
éste, que lo colocan como un notable venezolano que en su corta vida,
apenas 35 años, según la fecha de su nacimiento registrada en su tumba,
participó activamente en el quehacer nacional.
Palacio Fajardo era oriundo de Barinas, de la pequeña villa de Mijagual,
hijo de don Manuel Antonio Palacio, importante propietario de tierras y de
Trinidad Fajardo, según menciona la autora no hay un registro fidedigno de
su acta de nacimiento, por tanto se estima como fecha de referencia la que
aparece en el pasaporte falso que le diera el gobierno francés en 1813,
quedando entonces 1784 como fecha de su nacimiento.
En 1800, cuando tenía posiblemente 16 años, ingresó al Real Colegio
Seminario de san Buenaventura de Mérida de Maracaibo para estudiar
filosofía, Cánones, Gramática y leyes, estudios que logró validar para el año
1807 en la Real y Pontificia Universidad de Santafé de Bogotá, la cual le
acredita además en medicina, como lo refería el vicerrector Fernández del
seminario de Mérida.
Cardozo afirma que éste venezolano, que vivió su niñez, adolescencia y
temprana edad madura en medio de los movimientos precursores de la
independencia, tuvo que conocer muy bien de estos ya que “como
descendiente de una familia acomodada y atenta a las noticias y lecturas de
su tiempo, tuvo acceso y comprensión de las ideas, estudios y documentos
que acompañaron las revoluciones Americana y Francesa”.
Para el año de 1810, regresa a Venezuela con los títulos de Doctor en
derecho Civil y Canónico, y en Medicina. Por poco tiempo estará en Mérida
para regir la cátedra de “Medicina Especulativa”, y en la Provincia de Barinas
para ejercer la medicina y el Derecho. No obstante, su vida cambiará de

1
rumbo y su participación en la vida política nacional se hará sentir en sus
próximos años de vida.
Tras los acontecimientos que se desarrollaron en el año 1810 y que llevan
finalmente a la declaración de la independencia el 19 de Abril, el joven
Manuel Palacio Fajardo se convierte en diputado por Mijagual, al Congreso
constituyente en el año 1811 que se instalará en Caracas en el mes de
marzo, pues la Provincia de Barinas, al igual que el resto del país se sumió
rápidamente en los aires de independencia y el movimiento político de los
llaneros se hizo sentir.
En su rol como diputado, apoyo siempre la concentración de la autoridad
para la conformación del Ejecutivo Nacional como representante de los
pueblos de Venezuela, sin detrimento del poder provincial y manifestó, al
igual que los diputados de Barinas que lo acompañaron, su conducta leal,
sincera y patriótica con la causa emancipadora. Esta postura del barinés se
combinó respetuosamente con la de apoyar la división de los poderes
públicos en la carta magna de 1811.
Palacio Fajardo fue de gran apoyo para la causa emancipadora. Fungió
como asesor legal dentro del Congreso y participó activamente proponiendo
estrategias diplomáticas que respaldaran la independencia, ante lo cual
contó con el apoyo del experimentado Francisco de Miranda, conocedor de
la política internacional.
El barinés apoyó firmemente la proclamación de la independencia del 5
de julio de 1811 expresando, según lo reseña la autora, que sería de júbilo
para los pueblos que representa, el alcance de la libertad plena, exenta de la
dominación tiránica. Estuvo igualmente consciente de la necesidad de ayuda
internacional pues, Venezuela sola, retrasaría sus aspiraciones
independentistas (por no decir que las limitaría definitivamente), si no las
solicita.
En el escenario de rebeliones y conspiraciones, surgido después de la
proclama de independencia, se hizo necesario atender problemas que se

2
derivaron de la administración de justicia, ante lo cual Palacio Fajardo
proporcionó su voto en el Congreso para autorizar al Ejecutivo “para obrar
libremente y sin sujeción a trámites”, habilitándolo así para la toma de
decisiones y acciones que dieran respuesta a la situación que se iniciaba
para perturbar el avance hacia la completa independencia.
De esta manera, se dispuso la condena a los Canarios insurrectos de
Caracas, con prácticas coloniales como la suspensión en la horca y el
descuartizamiento de los cadáveres, después de ser fusilados, como se
estableció para diez de los Canarios. Ante esto hubo solicitud de indulto por
parte de unos y de ejecución de la sentencia por parte de otros. Palacios
Fajardo, se opuso a los primeros y en el libro, la autora cita el caso del reo
Francisco Roldán, al que se le ratificó la sentencia después de las acciones
que desarrolló al revisar el caso junto a otros que fueron designados como
Juan Germán Roscio, José María Ramírez, Francisco Javier Yanez y José
Ignacio Briceño. A pesar de esto, por presiones de sectores de la vida
nacional como la iglesia, se les otorgó el perdón a los enjuiciados.
Manuel Palacio Fajardo, dejó plasmada en su obra escrita momentos de
la historia patria que han servido de referencia para el estudio y comprensión
de los mismos, por parte de investigadores, en los que se menciona, entre
otros a Alejandro de Humboldt que referenció los terremotos de Caracas en
sus notas. Estos apuntes sobre los terremotos permiten conocer la situación
política existente en el momento, al ser devastadas zonas militares que
ocasionaron pérdidas de armas y municiones, así como la manipulación de
la iglesia católica apoyada en el fanatismo religioso que dividía los bandos en
pugna y debilitaba el movimiento emancipador.
Se encuentra también en los apuntes de Palacio Fajardo referente el
terremoto, los efectos mortales de este sobre la población y la devastación
material que sufrieron varias ciudades del país, entre las que menciona a
Caracas, La Guaira, Maiquetía, Mérida y San Felipe como las mas
destruidas.

3
Elsa Cardozo, con la biografía de Manuel Palacio Fajardo resalta la
valentía de este llanero, que fungió también como diplomático en su
convicción de la necesidad de alianza con gobiernos foráneos que pudieran
impulsar la independencia, ya que como menciona la autora “Venezuela no
se basta a sí misma”. Así cumple funciones de diplomático en Cartagena, en
Washington y en Francia ante Napoleón Bonaparte, en este último adopta
una identidad falsa con el nombre de Diego Oliber en un pasaporte francés,
con el fin de protegerse de los enemigos de Francia que pudieran apresarlo
si se topase con ellos en altamar. En misión secreta en éste país, tuvo una
audiencia con el Papa Pio VII, con el fin de obtener apoyo de la iglesia,
aunque no existen evidencias claras de su realización.
Diligenció también el apoyo ante el Duque de Bassano, pero con la caída
del emperador, debe mostrar nuevamente su tenacidad al ser apresado por
negociar con los derrotados, producto de “intrigas de enganche” como las
denominó Parra Pérez, citado por la autora, generadas por el General de
Brigada Dufour Saint-Charles comandante de la legión de honor a medio
sueldo. Después de ser apresado y hechos los interrogatorios y las
investigaciones, Palacio Fajardo logra desmontar la intriga de Dufour y según
decreto de Luis XVIII del 27 de octubre, éste último es expulsado de Paris. El
agente venezolano contó con diez días para salir de Francia, país donde
permaneció desde 1813 hasta 1815 y en el cual atendió diversos temas de
interés nacional.
En su paso por Europa visitó también Inglaterra, comprendió el valor de
ésta como país donde fluían con rapidez noticias sobre la emancipación
americana que pudieran ser favorables a ésta y también de la ambivalencia
en la postura del gobierno inglés, justificadas por la pugna que mantenían
con Francia y la necesaria simpatía que mostraba ante el gobierno español.
Al volver a Venezuela, este notable venezolano a fines de octubre de
1818 llega a Margarita con un importante cargamento de fusiles y pólvora.
Margarita lo acoge como uno de sus diputados y con tal investidura se dirige

4
hacia Angostura. El 15 de febrero de 1819 asiste a la instalación del
congreso. Allí es elegido Simón Bolívar como Presidente de la República y
es organizado su gabinete. Palacio fue destinado el 27 de febrero para servir
la Secretaría de Estado en los Despachos de Hacienda y Relaciones
Exteriores, fue también colaborador del Correo del Orinoco.
Su valiosa, aunque corta existencia, permite reconocer en Manuel Palacio
Fajardo a un hombre de temple, ideas claras y apego a valores nacional,
como muchos otros que estuvieron vinculados con la causa emancipadora y
pocas veces son reseñados en la historia. Fue hombre que comprendió su
tiempo y dedico de forma activa su vida a la patria, que culminó 1819 cuando
contaba con 35 años.

5
REFERENCIA BIBIBLIOGRÁFICA

Cardozo, Elsa (2010). Manuel Palacio Fajardo. Biblioteca Biográfica


Venezolana. C.A. Editora El Nacional. Volumen 121. Caracas. 126p.