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¡Que se respeten en Cuba los derechos humanos!

En nuestra condición de integrantes de la agrupación de abogados cubanos que cuenta


con mayor número de miembros y más años de fundada, los abogados agramontistas
cubanos hemos decidido emitir la presente declaración ante los históricos
acontecimientos que ha vivido Cuba en los últimos días, así como ante los planes
anunciados por el régimen castrista para utilizar los instrumentos del derecho como
herramienta esencial en la represión de los ciudadanos que han expresado su
inconformidad con el sistema que padece nuestra Patria.

En primer lugar, expresamos nuestra profunda admiración a los miles y miles de


conciudadanos que salieron el pasado domingo 11 de julio, en numerosas localidades de
todo nuestro Archipiélago, a reclamar libertad y a proclamar que no tienen miedo.

En segundo lugar, manifestamos nuestro rechazo a la actitud absolutamente inmovilista


adoptada por las autoridades del país. La represión brutal, las golpizas sistemáticas, el
empleo de armas de fuego contra personas que sólo utilizan la palabra, constituyen
abusos incalificables, que rechazamos con toda decisión. ¿Cómo admitir las palabras del
jefe del régimen al expresar que “la orden de combate está dada”! ¿“Combate” contra
quién! ¡Porque no estamos hablando de una invasión extranjera, sino de compatriotas
que únicamente expresan su desacuerdo!

A ese empleo de la fuerza física y la brutalidad se une ahora el uso, abuso y


manipulación de los instrumentos del derecho. Antenoche mismo, en un programa
difundido por televisión en el horario estelar de la noche (después del noticiero y antes
de la novela), se perpetró un intento transparente y burdo de instilar el terror en la
amplia mayoría de ciudadanos que anhela la realización de cambios democráticos en el
país. Representantes del Poder, incluyendo una de la Fiscalía General de la República,
esgrimieron ante los televidentes posibles sanciones penales con una duración de varios
decenios. El objetivo, evidentemente, no es otro que aterrorizar a posibles protestantes
futuros, y hacerlos renunciar a su legítimo derecho a expresarse pacíficamente contra
una situación nacional con la que ni remotamente están de acuerdo.

También se violentan los principios jurídicos al anunciar la pretensión de sancionar por


la comisión de un supuesto delito de “instigación a delinquir”; en vista de lo que
realmente sucedió, esto equivale a la pretensión a criminalizar la emisión del
pensamiento, con lo cual se viola la Declaración Universal de Derechos Humanos y
hasta la propia Constitución cubana. Lo mismo puede decirse del anuncio de penar el
hecho de organizar las protestas, cuando resulta evidente que ellas surgieron de modo
espontáneo; y si hubiese que hallar un responsable, habría que buscarlo entre las mismas
autoridades castristas, por su actuar irresponsable y antipopular. Por último,
consideramos una enormidad que se amenace con esgrimir, como elemento
incriminatorio, el uso de la consigna “Patria y Vida” por parte de algunos encartados

En todo ese contexto, se magnifican supuestas violaciones del derecho de propiedad y


algunos otros delitos comunes que hayan podido realizar determinados ciudadanos para
pretender hacer ver que tales conductas constituyeron la regla en los acontecimientos
del pasado domingo y días subsiguientes. Eso constituye una vil calumnia que los
agramontistas denunciamos sin vacilaciones. Ese tipo de actividades delictivas en las
que hayan podido incurrir algunos compatriotas inconscientes, tendría un carácter
totalmente marginal, y no empañaría en absoluto la importancia histórica de la valiente
ola de protestas que ha sacudido nuestra Patria. Contra esos ciudadanos sí existirían
elementos para procesarlos, pero de manera serena y adecuada, como cuadra al “estado
de derecho” que, según la actual Constitución, es Cuba hoy. No con feroces amenazas
televisivas ni ofrecimientos de imponerles penas brutales.

En medio de la represión, hemos sabido de numerosos ciudadanos que se encuentran


virtualmente desaparecidos. La magnitud de la arremetida gobiernista es tal, que
muchos seres queridos de los arrestados desconocen dónde se encuentran ellos en estos
momentos. Tal cosa es inadmisible.

Los abogados agramontistas residentes en Cuba reafirmarmos nuestra disposición de


siempre a presentar escritos de hábeas corpus a favor de los detenidos y a prestar todo el
asesoramiento legal que podamos.

En el ínterin, demandamos a las autoridades del país que respeten todos y cada uno de
los derechos humanos que asisten a quienes residimos en el Archipiélago; en particular,
los irrenunciables derechos a la protesta pacífica y a la libre emisión del pensamiento.

La Habana, 16 de julio de 2021

Por la Corriente Agramontista:

Serafín Martínez
René Gómez Manzano
Maybell Padilla Pérez
Yuniesky San Martín Garcés
Hildebrando Chaviano Montes
Lázaro G. Godínez González
Eduardo Ortiz Ramírez
Roberto de Jesús Quiñones Haces

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