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Epístola de Pablo a los efesios

Nueva Versión Internacional (NVI)

Introducción
Saulo posiblemente no escribió esta epístola, según se lee, de los estudiosos del tema a través de los
siglos. Posiblemente la escribió algún discípulo de Saulo. Además, parce ser que esta epístola no
contenía la palabra Éfeso, en el texto de la dedicatoria, pues no aparece en algunos de los
manuscritos antiguos estudiados. Entonces halla uno muchas hipótesis sobre los reales autor y
destinatarios de esta carta.

Se dice que es una carta impersonal, en la que faltan las habituales referencias personales de Saulo hacia
sus seguidores. No se leen en ella los consabidos regaños, ni se lee la ególatra presentación del personaje
importante y autoritario, a través de sus frases, que tanto mal ejemplo les han dado a los ingenuos
seguidores de Saulo, los cuales, repitiendo lo que hizo su adorado líder, asustan, ofenden y amenazan al
rebaño, creyendo que es una actitud autorizada por Dios. Pero es totalmente opuesta a las enseñanzas de
Jesús, el Dios único verdadero.

Claro que la falta de ese lenguaje soberbio, ofensivo, amenazador, la falta de ese fatal lenguaje, puede
deberse a que esta carta está dirigida, “por la historia”, a la iglesia más interesante para los seguidores de
Juan, el discípulo amado de Jesús, lo cual ha de haber intimidado a su autor, y tiene que escribir con
mucho cuidado. No puede andar por ahí ofendiendo, menospreciando amenazando a los lectores, como
acostumbran Saulo y los suyos. Se da por hecho que Juan evangelista, era el presbítero de la iglesia de
Éfeso. Juan fue el que avisó que el anticristo ya estaba en el mundo, (1 Juan 4:2-3) contradiciendo las
palabras de Saulo, que escribió que el anticristo, manifestaría su identidad al final de los tiempos en la
segunda venida de Jesús, (2ª carta a los tesalonicenses 2:1-12). No tomo del todo profético sobre sí
mismo, este párrafo de la carta de Saulo, puesto que, en apocalipsis, dice que el falso profeta, es decir el
anticristo, es decir Saulo, será atado por mil años para que haya un milenio de paz y verdad en la
humanidad. Obviamente, Saulo escribió que el falso profeta sería reconocido solo al final de los tiempos,
para que sus seguidores no pensaran que el usurpador era Saulo, y aceptaran sus palabras como de Dios.
Oh ingenuidad la de los habitantes de la Tierra.

El lenguaje de la epístola también puede ser diferente, por ser dirigido a esa misma región del Asia
menor, en la cual el Espíritu Santo le prohibió a Saulo predicar, (Hechos 16:6-8), así fuera que después,
con el correr del tiempo hubiera ido al Asia, sin especificar si el Espíritu le había retirado la prohibición, o
si Saulo había desobedecido esta orden. Valga decir que el Espíritu santo bien podía darle órdenes a
Saulo, aunque trabajara para el lado oscuro, siendo el anticristo camuflado. E incluso el Espíritu Santo,
puede darles órdenes a demonios, así como Jesús, hablando con el Espíritu santo sin medida, que salía de
sus labios, daba órdenes a los endemoniados y estos le obedecían siempre, sin excepciones y se postraban
ante Él. Queda pensar que, si los espíritus impuros le obedecían siempre a Jesús, Saulo habría de
obedecer siempre al Espíritu Santo, y, por lo tanto, suponer que Saulo había sido autorizado luego para ir
y predicar en Asia menor. Pero en realidad pudo haber desobedecido al espíritu Santo, pues Saulo es un
humano, con libre albedrío, y no un ángel, como los espíritus impuros que le obedecían a Jesús, sin libre
albedrío. Por lo cual pudo haberse dado que, inicialmente Saulo haya obedecido la orden de no predicar
en Asia, pero luego la haya desobedecido, y además de todo, esta desobediencia estar en los planes de
Dios, para poner a prueba a los cristianos, a ver si se dejan extraviar, y traspasan las enseñanzas de Jesús,
para adorar como de Dios, palabras de hombres, como Saulo. Las epístolas a las iglesias del Asia menor
tienen, necesariamente, que reflejar estas situaciones y en verdad son muy cuidadosas en sus falacias.

Este detalle, de un lenguaje más respetuoso, es de importancia, más cuando se escribe a personas
conocedoras de la ley de Moisés en su mayoría, las de la región del Asia menor, allí donde residían las
ovejas pérdidas de la casa de Israel, a dónde Jesús envió a sus discípulos, (Mateo 10:5-6) entre los
cuales no estaba Saulo, que perdía su tiempo, tras los pasos de un tal Gamaliel, el cual, siendo maestro
en Israel, no reconoció a Jesús como el Mesías. El nombre Gamaliel vale poco menos que nada en el
cristianismo, tal vez, sea recordado como el maestro fariseo, que enseñó al anticristo a ser lo que es. Es un
nombre del lado oscuro. Y Saulo usa ese nombre de Gamaliel como una gran autoridad, para darse títulos
de estudioso, para extraviar a sus seguidores, pero en realidad Gamaliel era poco al pie de Pedro y los
doce, era poco al pie de José de Arimatea o de Nicodemo. Ellos si vieron algo en Jesús, que los fariseos
no podían ver, porque los fariseos y los escribas eran ciegos, según Jesús.

Cuando uno llega a la tierra, dos mil años después de los hechos, se encuentra con que le imponen
adorar como palabras de Dios estas epístolas, buenas en sus enseñanzas humanas, pero con
evidentes errores, que las descalifican, como para que un estudioso las acepte, como palabras absolutas,
perfectas, eternas, válidas para todos los seres humanos, en todos los tiempos y válidas en todos los
lugares de la Tierra, como deben de ser las palabras verdaderas de Dios. No pueden ser palabras válidas
para unos sí y para otros no. Ni pueden ser palabras válidas en una época, pero en otra época no. He aquí
la verdadera esencia del problema del cristianismo que acepta la autoridad celestial de las palabras de
Saulo. Que llega uno a la tierra y le imponen creer que palabras de muchos hombres, son palabras de Dios
perfectas. Cuando en realidad son palabras humanas inspiradas por Dios, en algunos de sus textos.
Palabras humanas con errores. Obviamente los cuatro evangelios, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en
mi humilde investigación, están por fuera de estas consideraciones. Solo ellos cuatro son, en sí mismos,
“el verbo eterno” son “la palabra de Dios”. No son humanos, sino que nos fueron enviados desde el Cielo,
son extra terrestres y usaron a Juan, a Mateo, a Marcos y a Lucas, para llegar a la Tierra. Ellos cuatro son,
en sí mismos, el Espíritu Santo que nos fue enviado desde el Cielo, en nombre de Jesús. Todo esto lo han
ignorado las naciones, durante largos dos mil años, porque las falaces enseñanzas de Saulo han tejido un
velo, en las mentes de los seres humanos. Es que es el impostor, y no cualquier impostor pequeño. Es el
más grande de todos los tiempos y de todos los pueblos, el más sagaz, el más astuto, el más sutil, el más
grande artista del engaño.

En Demetrio de Éfeso, hay un detalle que pasaría desapercibido para muchos, menos para los que están
buscando señales, de la identidad de Saulo como anticristo camuflado, si uno busca puntos de divergencia
de Saulo con Juan y Pedro, en detalles, porque enfrentamiento de parte de los apóstoles no vas a hallar,
puesto que Jesús les dijo que no arrancaran la cizaña del huerto, que la dejaran crecer hasta el día final.
Ese día, Saulo y los suyos serán puestos en evidencia, y las gentes sabrán la perfecta revelación del
misterio del anticristo, por fin. Ese día “se lamentarán todas las tribus de la tierra, y los que traspasaron
las enseñanzas de Jesús para irse en pos de enseñanzas de hombres como Saulo de Tarso” (Mateo 24:30 y
Apocalipsis 1:7). Pedro y Juan, sin lugar a duda, son los dos más importantes presbíteros del cristianismo.
Por lo tanto, Saulo trataría de entrar en esas iglesias, de Éfeso y de Roma, para pasar como autorizado por
ellos dos. Esta misteriosa y diciente divergencia es el nombre de Demetrio. En Hechos 19:24 y 38, se
relata un enfrentamiento entre Saulo y un tal Demetrio, elaborador de réplicas del templo de la Diosa
Artemisa. En esos párrafos Demetrio queda muy mal, como enemigo del cristianismo. Totalmente
basureado por Saulo. Pero Demetrio, el efesio, vuelve a aparecer, en una alusión misteriosa, en 3ª de Juan
1:12, dónde dice: “Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos
testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.” Esta frase de Juan da a entender que
desea hablar bien de Demetrio, como cristiano, convertido y firme en el evangelio, desea corregir algo
que no está bien con respecto a Demetrio, desea dejarlo en palabras para los siglos venideros. También
esta frase da a entender que hay testimonios que pasan por verdaderos, pero no son verdaderos.
Divergencia sutil de parte de Juan, el presbítero de Éfeso, para con Saulo. Si partes de la base de creer que
las palabras de Saulo son la palabra de tu Dios, no ves tantas señales, y en el fondo aceptas que Saulo es
tu Dios, puesto que aceptas sus palabras como “palabra de Dios”. Pero si buscas evidencias, señales,
cabos sueltos, de la verdadera identidad secreta del anticristo, en Saulo, los hallas, porque fueron puestos
ahí, por Jesús, por el espíritu Santo y por los apóstoles, para los buscadores de la verdad. Demetrio, el
efesio, es una de esas sutiles señales que nos dejaron.

Aunque no haya sido escrita por Saulo, las tradiciones atribuyen esta carta a Saulo. Esta carta
pertenece al grupo de las catorce epístolas atribuidas a Saulo, usurpadoras del trono de Dios. 2ª a Timoteo
3:16-17, es la escritura, mal interpretada por los teólogos, desde la que se basan para decir, que todas las
palabras del libro llamado biblia, son la palabra de Dios, y no es verdad. Solo las palabras de los cuatro
evangelios son la palabra de Dios. Los demás libros de la biblia son palabras humanas inspiradas por Dios
en algunos de sus apartes, pero no en su totalidad, y no son eternas. Porque ni na tilde pasara de la ley
hasta que todo se cumpla, pero cuando todo se cumpla, pasará la ley. Además el cielo y la tierra pasarán
pero las palabras de Jesús, que son los cuatro evangelios, no pasarán.

Epístola de Pablo a los efesios


Nueva Versión Internacional (NVI)

Capítulo 1
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, (Esta frase es la típica falacia del
mentiroso, la de todas las epístolas, en las que se autodenomina apóstol, cuando no lo es, pero
necesita de este título robado, para aparentar autoridad celestial delante de sus ingenuos
seguidores. Pasa a un segundo plano de importancia si el autor se llama Saulo o no, igual lo
vamos a tratar como Saulo, porque es presentada como de Saulo a las naciones. En ella es usada
la identidad de Saulo, para extraviar a las naciones.) a los santos y fieles en Cristo Jesús que
están en Éfeso: (Estas palabras: “que están en Éfeso”, parece ser una añadidura, puesto que en
algunos manuscritos antiguos no aparece, más parece una carta dirigida a los creyentes, a los
santos y fieles en Cristo Jesús, en general, para toda una región, supuestamente el Asia menor,
dónde estaban asentadas las “iglesias elegidas”, llamadas así por Juan, y las “ovejas pérdidas de
la casa de Israel”, llamadas así por Jesús.) 2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les
concedan gracia y paz. (Esta frase predispone a sus seguidores a dar por seguro que el autor, que
se firma como Saulo, habla directamente en nombre de Cristo y que, en estas palabras, les trae
gracia y paz de Jesús. No es una frase inocente de un humano, con errores, sino un saludo
manipulador, que enlaza y caza, a los ingenuos a creer que estas cartas humanas, vinieron desde
el Cielo, son la mismísima palabra de Dios, que con estas palabras les llegan la gracia y la paz de
Dios.)

Bendiciones espirituales en Cristo


3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones
celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. (Cuando el que lee es nuevo en las
escrituras, entonces cree que estos escritores tienen unas bendiciones espirituales diferentes a las
que el lector puede llegar a tener. Estas frases se prestan para creer que el que escribió estuvo en
el Cielo y lo enviaron a la tierra, para que los que leen sigan sus enseñanzas como si fueran de
Cristo mismo.) 4 Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos
santos y sin mancha delante de él. (Está diciendo que, puede que no los lectores, pero que el
escritor sí, desde antes de la creación del mundo, ya estaba santo y sin mancha delante de Dios.
Es bastante atrevido. Esta frase se presta para ser mal interpretada por sus lectores y, sin darse
cuenta, le adoren, como si fuera igual a Jesús. Cuando uno es lector humilde no se da tantas
seguridades de perfección y santidad. Esto refleja un escritor atrevido y sin humildad. Cuando
uno es humilde, aunque desea ser elegido de Jesús, sabe que no es digno y no lo da por hecho,
puesto que anula la voluntad de Jesús de purificar y aceptar a los imperfectos que Él desee. No
debe autoproclamarse uno limpio, sin mancha, salvo, sin mediar el juicio final de Jesús sobre toda
la humanidad.) En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia,
que nos concedió en su Amado. (Esta es una posible referencia aduladora al discípulo amado de
Jesús, a Juan, el presbítero de Éfeso. Pero no para que Juan le crea, sino para que los ingenuos
seguidores de Saulo crean que todo está en armonía con Juan, el amado de Jesús.) 7 En él
tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las
riquezas de la gracia 8 que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.
9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al buen propósito que de
antemano estableció en Cristo, 10 para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo, esto
es, reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra. (Está induciéndolos a
creer que el autor conoce el misterio de la voluntad insondable de Dios mismo. Y está diciendo
que esto lo hizo Cristo. Que estas frases son el cumplimiento de la voluntad de Dios en Cristo.
Pero si estas frases son humanas. Esto es usurpar la palabra de Dios. Esto no lo notan sus
seguidores tan ingenuos. Es manipulación de las mentes humanas.)

11 En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de
aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, 12 a fin de que nosotros,
que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. 13 En
él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la
salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.
(En estas frases dice nosotros y ustedes. Da a entender que él y los indeterminados dirigentes que
le siguen, tienen una herencia superior. Y que los que leen las enseñanzas de esta epístola y le
creen, tienen una herencia buena, pero no igual de grande en gracia que la del autor. No se dan
cuenta de las manipulaciones mentales que les está induciendo un simple escritor humano. Es que
le creen todo lo que dice sin objetar, como disminuidos en sus mentes por un brebaje de
palabras.) 14 Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo
adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Acción de gracias e intercesión


15 Por eso yo, por mi parte, (al decirles esto, sabiendo que el escritor pretende que lo reciban
como palabra de Dios, está usurpando el trono de Dios, puesto que dice el “de su parte”, entonces
el escritor dicta “de su parte” la palabra de Dios que sus lectores le creen.) desde que me enteré
de la fe que tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los santos, 16 no
he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. 17 Pido que el Dios de
nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación,
para que lo conozcan mejor. (Da a entender que el escritor conoce a Cristo mejor que todos, y
los ve en su nivel bajo de conocimiento, y le pide a Dios que les dé algo más de conocimiento,
del que él escritor se supone que sobreabunda. esto es fariseísmo hipócrita, es dar testimonio de sí
mismo, es cobrarles las oraciones, es buscar que ellos le deban gratitud, y de paso, hacerles creer
que sin estas oraciones de gratitud a Dios del autor, entonces se pudiera perder las bendiciones
del Cielo.) 18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a
qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,
19 y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. (Este párrafo
da a entender, subliminalmente, que el autor, delante del trono de Dios intercede por nosotros.
Hay que tener cuidado con las palabras escritas, que leemos, porque si vienen de un humano
común y corriente, uno no presupone que pretenda usurpar las enseñanzas de Jesús, pero si se
pretende que estas cartas son palabra de Dios, que estas palabras tienen el mismo valor divino de
las palabras de Jesús, entonces sí se da por hecho erróneamente, que este siniestro personaje
usurpador, entonces tiene acceso al trono de Dios y de alguna manera puede obtener que se haga
su voluntad allí. Que tiene poder y autoridad delante del trono de Dios.) Ese poder es la fuerza
grandiosa y eficaz 20 que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo
sentó a su derecha en las regiones celestiales, 21 muy por encima de todo gobierno y
autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este
mundo, sino también en el venidero. 22 Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y
lo dio como cabeza de todo a la iglesia. 23 Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que
lo llena todo por completo. (Obviamente, el autor al hablar de la iglesia de Jesús, está
haciéndoles creer a sus seguidores, que esta iglesia, la de las enseñanzas de Saulo, es la misma
iglesia de Jesús, cuando en realidad, es la gran Babilonia, la iglesia que adora las enseñanzas de
Saulo como palabra de Dios, la ramera, que adora a Jesús, pero también, sin darse cuenta, adora
palabras humanas.)

Epístola de Pablo a los efesios


Nueva Versión Internacional (NVI)
Capítulo 2
La vida en Cristo
1 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, 2 en los cuales
andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las
tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. 3
En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos
pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás,
éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. (Nótese que en todo el párrafo hace diferencia
entre ustedes y nosotros. Esto no es normal en el cristianismo.) 4 Pero Dios, que es rico en
misericordia, por su gran amor por nosotros, 5 nos dio vida con Cristo, aun cuando
estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! 6 Y en unión con
Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, 7 para
mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad
derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia ustedes han sido salvados
mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras,
para que nadie se jacte. (aquí se ve la diferencia entre ellos, los que están con el escritor, y los
creyentes que leen como si fueran inferiores. Los amigos del escritor están sentados con Dios en
las regiones celestiales, mientras que los lectores, solo fueron salvos. Y la salvación de los
lectores es inferior al triunfo del escritor desde el cielo. El escritor se jacta de su puesto en el
Cielo y desde ahí les ordena a los creyentes no jactarse de su salvación.) 10 Porque somos
hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de
antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Unidad en Cristo
(Da risa este título, cuando en todo este capítulo se diferencia entre ellos y nosotros.)
11 Por lo tanto, recuerden ustedes los gentiles de nacimiento —los que son llamados
«incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la circuncisión», la cual se hace en el cuerpo
por mano humana—, 12 recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de
Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin
esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes
estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
14 Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante
su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba, 15 pues anuló la ley con sus
mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una
nueva humanidad al hacer la paz, 16 para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo
mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad. 17 Él vino y proclamó paz a ustedes
que estaban lejos y paz a los que estaban cerca. 18 Pues por medio de él tenemos acceso al
Padre por un mismo Espíritu.
19 Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos
y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los
profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. (Aquí Saulo se infiltra astuta mente,
pues haciendo que sus seguidores crean que es apóstol, usurpa la autoridad apostólica. Además, la
iglesia no puede estar asentada sobre el fundamento de los profetas puesto que los profetas no
todos son veraces, y los veraces, no todas sus profecías son acertadas. La verdadera iglesia está
fundada sobre el espíritu de las enseñanzas de los cuatro evangelios y sobre la autoridad exclusiva
de los doce apóstoles, pero no más. Todos los demás seres humanos estamos en igualdad de
condiciones.) 21 En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un
templo santo en el Señor. 22 En él también ustedes son edificados juntamente para ser
morada de Dios por su Espíritu.

Footnotes:

Qué dice la biblia sobre el anticristo en


Daniel
Jesús
Apóstoles
Apocalipsis

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como
quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es
provechoso.

Hebreos 13:17

Mucha similitud entre colosenses y efesios.


Comentar a continuación las del Asia menor efesios colosenses en este orden
Luego las gentiles tesalonicenses filipenses
Luego Timoteo Tito y Filemón
Luego hebreos por aparte autoría dudosa
Son 13 + 1
(1) RELACIÓN CON OTROS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO

La carta a los Efesios tiene alguna semejanza a la Epístola a los Hebreos y a los escritos de

Los ataques hechos sobre la autenticidad de la Epístola a los Efesios se ha basado mayormente en
su parecido a la Epístola a los Colosenses, aunque algunos han mantenido que la ultima depende
de la primera (Mayerhoff). En la opinión de Hitzig y Holtzmann, un falsificador que vivió a
principios del siglo Segundo y ya empapado con el Gnosticismo uso una carta autentica, escrita
por Pablo a los Colosenses contra los Judeo-Cristianos de la Era Apostólica, para componer la
Epístola a los Efesios, en conformidad con lo cual el subsecuentemente modifico la carta a los
Colosenses, dándole la forma que tiene en el canon. De Wette y Ewald vieron en la Epístola a los
Efesios como una amplificación prolija de las partes sin controversia de la carta a los Colosenses.
Sin embargo, sólo es necesario leer primero uno de estos documentos y luego el otro, para ver
que tan exagerada es esta opinión. Von Soden encuentra mucha diferencia entre las dos cartas,
pero como quiera mantiene que algunas secciones de la Epístola a los Efesios son una paráfrasis
de pasajes de la carta a los Colosenses ( Efe.,iii, 1-9 y Col., 1, 23-27; Efe., v, 21-vi, 9 y Col., iii,
18-iv, 1) y que todavía el autor de la ultima sigue un proceso puramente mecánico tomando un
verso de la carta a los Colosenses utilizándolo para introducir y concluir, y para servir como
referencia, por así decirlo, como una afirmación propia. De esta manera, él sostiene que en
Efesios, iv, 25-31, las primeras palabras del verso 8 de Col., iii, ha servido como una introducción
( Efe., iv, 25) . Evidentemente tales métodos no pueden serles atribuidos al mismo Apóstol. Pero,
tampoco estamos justificados en atribuirlos al autor de la Epístola a los Efesios. Por ejemplo, los
deberes del esposo y la esposa están bien claros en Col., iii, 18, 19, pero en estos versos no hay
comparación ninguna entre matrimonios Cristianos y la unión de Cristo con Su Iglesia como lo
describe la exhortación en Efe.,v,22 ss.; consecuentemente, seria muy arbitrario mantener que el
último texto sea una vulgar paráfrasis del primero. Comparando los textos citados, el fenómeno
de referencia , al cual Von Soden le llamo la atención, puede ser verificado en un solo pasaje
( Efe., iv, 2-16, donde el verso 2 se parece a Col., iii, 12 ss y donde los versos 15,16, son como
Col., 11,19). De hecho, a través de toda su exposición, el autor de la Epístola a los Efesios esta
constantemente repitiendo ideas e incluso expresiones particulares que ocurren en la carta a los
Colosenses, y aun así, ni siquiera una imitación servil ni cualquiera de las bien conocidas ofensas
a los cuales los plagiarios están acusados, puede ser probado en contra de él. Además, es
mayormente en la parte exhortativa en que estas dos cartas son remarcablemente iguales y esto es
natural si, en intervalos de unos pocos días u horas, el mismo autor tuvo que recordarles a dos
círculos distintos de lectores de los mismos deberes comunes de la vida Cristiana. En la parte
dogmática de estas dos Epístolas hay un cambio de sujeto, tratado con diferente intención y en
otro tono.
Brevemente concluimos con Sabatier que: “ Estas dos cartas vienen a nosotros de un mismo autor
quien, cuando le escribe a uno de ellos, tiene presente en su mente al otro y, que cuando compone
la segunda, no ha olvidado la primera.” Las alusiones vagas hechas en la Epístola a los Efesios a
algunas de las preguntas doctrinales tratadas en la Epístola a los Colosenses, pueden ser
justificadas de esta manera, aunque estas preguntas nunca fueron propuestas por aquellos a
quienes la primer Epístola fue escrita.

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