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Enrique Florescano (coordinador) ; E Origenes y desarrollo EDITORIAL NUEVA IMAGEN ‘méxico * caracas + buenos aires Indice Advertencia PRIMERA PARTE MEXICO ML. Mm. Iv. Pedro Romero de Terreros: zcomerciante 0 empresario capitalista del siglo XVII? Edith B. Couturier El capital eclesiastico y las élites sociales en Nueva Espaia a finales del siglo xvin Asuncién Lavrin Militares y comerciantes en México, 1830-1846 ‘Margarita Urtas Entorno al origen de la burguesia porfirsta: el aso de Tsidoro de la Torre Maria Teresa Huerta El comportamiento empresarial de dos pioneros de fraccionamientos en la Ciudad de México ‘Maria Dolores Morales ‘SEGUNDA PARTE BRASIE Y VENEZUELA Introducci6n Ciro F. S. Cardoso VL. ‘La burguesia comercial de Rio de Janeiro, siglos XIXXX Eulalia Marla Lahmeyer Lobo a 33 B 105 123 165 im VII. Economia cafetelera y clase dominante en Venezuela, 1830-1920 Gastén Carvalto y Josefina Rios de Herndndez ‘TERCERA PARTE PERU, BOLIVIA Y ECUADOR VIII. La élite terrateniente de la costa norte peruana: una historia econémica y social de Lambayeque en la época colonial, 1700-1821 ‘Susan Elizabeth Ramirez Horton IX. El surgimiento del capitalism moderno en el norte de Pert Peter F, Klaren X. —Oligarquia y capital comercial en el sur peruano, 1870-1930 Alberio Fores Galindo, Orlando Plaza y Teresa Ore XI. Estructura politica y alianzas de clase: el caso del sur de Peri, 1890-1940 Rodrigo Montoya XII. La expansion del latifundio en el altiplano boliviano: elementos para la caracterizacién de tuna oligarquia regional Silvia Rivera Cusicangui XII. Ensayo sobre la acumulacién originaria en Ecuador: haciendas, cacaoteros, banqueros exportadores y comerciantes en Guayaquil, 1890- 1910. Andrés Guerrero ‘CUARTA PARTE URUGUAY Y ARGENTINA Introduecién Tulio Halperin Donghi XIV. Consideraciones acerca de la formacién econémica de Uruguay, 1726-1930 Ratil Jacob XV. La burguesia comercial de Buenos Aires en el siglo xvint ‘Susan Migdlen Socolow XVI. Notas sobre la formacion de la burguesia argentina, 1780-1880 Waldo Ansaldi 207 253 283, 307 331 357 387 461 S01 si XVII. Crecimiento industrial y formacién dela burguesia en una subregién argentina: Cordoba a finales del siglo x1X y principios del 2x Hilda Iparraguirre 587 XYVIIL-Los intereses comerciales en la agricultura argentina de exportacion: 1880-1955 Héctor Pérez Brignoli 609 XIX. El sector piblico empresarial y el desarrollo del capitalismo: el caso argentino ae Carl Solberg ta)y luego diputadonacional, Posiblemente, duranteelirigoyenis- ‘moun grupo de la primera generaci6nde argentinos, en especial los tuniversitarios, se haya adherido al radicalismo. AGn no se han re- velado las fuentes que nos permitirén clarificar esta posible inser- cin. Por el momento nos limitamos a verificar para Cordoba lo ya destacado para la inmigeacion extranjera (grupo vinculado ala in- Gusria y al comercio) en todo el pais: su aislamiento politico ini- ‘cial. Lasexplicaciones de este hecho realizadas por historiadores y sociblogos, son vélidas también para el grupo inmigrante que ccontribuird tan decididamentea la formaciondelaburguesiaurba- nade Cordoba. Pero en nuestro caso especifico cabe destacar,adi- ferencia de Buenos Aires, la mas estrecha interrelacion a niveles ‘estructurales y superestructurales del nuevo grupo con la sociedad Feceptota. Habria incidido en esto una mayor permeabilidad com- parativa del grupo tradicional nativo pero también, y en forma ‘muy especial, el dinamismo del grupo extranjero para producir los Canales de vinculacion, Nos formulamosestainterrogante: cel gru- po tradicional instrument6 politicamente a los empresarios? Pen- Samos que con base en una gran interrelaciOn deintereses econémi- os se consolidaron, como vimos, alianzas politicas. En ellas los extranjeros no desempefiaron un papel pasivo; conscientemente formaron las conexiones politicas necesarias a su afianzamiento ‘como grupo con aspiraciones para desempefar funciones dirigen- tes. En todo caso podemos pensar en uns mutua utilizaciOn en la ‘quélos inmigrantes aportaron su creciente peso econdmico y capa~ ‘Gidad de movilizaciOn de capas medias y algunos sectores obreros indiferenciados ain, y el grupo tradicional sus vinculaciones politicas con la clase dominante. La sintesis resultante seria una burguesia urbana dotada de po- der econdmico e influencia politica y, como entrevemos, lahomo- ‘zeneidad ideoldgica necesaria para desempenar un papel dirigente hhaciael interior de la comunidad urbana. Pero, en el contextona- cional estaré subordinada a la clase dominante y en funcion de de- pendencia externa, lo que determinara su debilidad y todos sus Condicionamientos. La inferioridad demostradaen su disputa por el mercado interno, especialmente del centro y norte del pais, es prueba concluyente de ello, XVIL. Los intereses comerciales en la agricultura argentina de exportaci6n, 1880-1955 = ‘ ‘Héctor Pérez Brignoli En la Argentina agroexportadora dos conflictos mayores afecta- ron alos grupos sociales que impulsaban la expansién interna de la agricultura y la ganaderta. Se trata de las luchas entre pro- Pietarios arrendatarosaprcolasy delospletosentrecriadorere invernadores, _ Sobre el segundo de estos contficios existe una literatura rela- tivamente abundante, ' motivada en parte por larepercusi6n que alcanzaron las discusiones en la politica nacional. El enfrenta- miento, originado en un fraccionamiento del frente ganadero, aparece como un agudo conflicto intraclase, o si se prefiere, intraoligarquico, yllev6 a debatir ampliamente el sistemta de co- terilizacion dela carne; La denunca de ls péctcas mono- ppolistas, de los manejos del capital imperialista, impr Aebater politicos yi opinion publicaa lolargo de osahos ina, El conflicto de los agricultores, en cambio, llam6 mucho me- nos la atencién; en parte por manifestarse en una coyuntura urea para las exportaciones argentinas. Los estudiosos poste- riores han prestado poca atencién al papel desempefiado por las estructuras comerciales. Nos ocuparemos de este problema par- tiendo de un examen de la posicion de los agricultores en la esfe- ra de la produccién y de la circulacion. Trataremos luego de explicar su incapacidad para superar esta situacidn estructural, en otros términos, para romper la hegemonia oligarquica, * CF. Obras de Lisandro de la Torre, tomo n: Lucha antiimperialista, pr6logo nodes, Bueno Ae Eonar 95 reer st V. Liceaga, Las carnesen ia economia argentina, Buenos Aites, Editorial Ra 1954; Rodnfo Pigeon, ibveomprenacnasonclaacton of nur ear te Buenos Aires, Estoril Argumenton,a87; Peter. Sth, Cure, polls da Argentina, Buenos Aires, Editorial Paidos, 1968, 2 ee 07 LAS ESTRUCTURAS IMPLACABLES Lacexpansién dela agricultura de exportacion, ya notoriden la dé- cada de 1880, se produjo en un drea geografica en la cual la tierra tenia ya propictarios. El desarrollo agricola modific6 el paisaje agrario caracterizado por el predominio de las estancias gattaderas pero no implicé una transferencia masiva de derechos de la pro- Piedad a los nuevos ocupantes. La difusiOn del sistema de arrendamientos’ asegur6 un de- sarrollo combinado de las actividades agricolas y ganaderas y su- bordin6, estructuraimente, la agricultura del cereal. Las conse- ‘cuencias de esta situacion han sido sefaladas repetidas veces por lo cual seria reiterativo volver a ellas. * Permitasenos partir, en cambio, de la hipétesis de que el agricultor argentino de la te- ién pampeana, en el largo periodo que nos ocupa, esta como Droductor sujetd a dos relaciones desiguales: arrendatario frente al terrateniente, deudor frente al comerciante. La hegemonia terrateniente se asienta, sin duda, en los mecanismos que hacen posible la percepcién de la renta del suelo, y que aseguran al mis- ‘mo tiempo la expansién ganadera con un desembolso minimo de capital. “El principio del circulo es, sin duda, para el agricultor, Cf Miguel Angel CSrcano, Evolucin histrce delrésimen dle errapuiblica (f310-1916), Buenos Aires, Evdeba, 1972 (primera edicion, 191), tereracdicin, Sacinto Odione, La Burguesia Teratonienie Argentina, Buenos Aiss, Ediciones Libera 1967 (primeracdicion, 1930), terceracdiiOn; EsircturasAgrarias Parrpe danas, Investigacion pileto, informe, anexos y mapas (risa pot Rovnain Galt ard, Buenos Airs, Seretariade stado de Agricultura Ganaderia, 1967 (mime ‘opraflado); Romain Gaignard, “Origen ¥evoluion dela pequeta propiedad la Pampa scaargentina" en Probldmes Aarairesdes AmeriquesLatinet, collogue da ENKS Paris, 1967. Ct, RicardoM. Ontz. Historia econémi dela Argentina, Buenos Aires, Ea {oral Plus Ultra, 1971 tecera edict), tomo2, capitulo v:R.CortesCondey Exe- {quiet Gallo, La formacién de la Argentina moderna, Buenos Aires, ESKOrish aids, 1967, 40-76; James. Scobie, Revolucion en las Paripas. Historiasctal el igo argentino, 1860-1910, tad. F. Mavi, Buenos Aires, Solar/Hachete, F * Ch. Scobie, op. Gaston Gori, Epon nuestro, panorama social de siones corealisas orgentinas, Buenos Altes, Fdiiones Galatea/Nucva 1988; Horacio Giberti, £1 desarroMfo agrario argentino, Buenos Airs, Eudet 1964; Carl C. Tayior, Rural Lifein Argentine, Baton Rowse, Louisiana State ‘esi Press, 1548; Juan L. Tenenbaum, Oriomgcian econdiica dela wiricultura ‘argentina, Buenos Ares, Ed. Losada, 1946 3 He tratado de espesficar el mecansmo.en H. Pévez Brignoli, ET ilo on lat economies axrcolas de exportacion de América Latina (1880-1930): hipdtsts pa 3 sw estudio, ponenia presentada al Projeto de historia da agriculture bras ‘etre, Curso de Mesiade en Desenvolsimento Agricola, Fundapso Geto Var 608 la imposibilidad de lograr la propiedad de la tierra. Pero éste so- ~ lo se cierra con los mecanismos que le proveen el financiamiento indispensable; es aqui donde las estructuras comerciales desem- | pefian un papel fundamental aunque menos conocido. © ‘Un sagaz funcionario del ministerio de Agricultura, el inge- | niero Emilio Lahitte, describia la situacién del agricultor en 1904, en los términos siguientes: Lo que no tiene nuestra agricultura es provision de dinero, cepital-moneda, y como las condiciones aleatorias en que se ha desarrollado esta industria, han hecho poco menos que imposible cl erédito bancario personal y que el erédito hipotecario es dema- slado oneroso para él, el estado actual de las leyes que rigen este contrato tanto en lo civil como en Jo que concierne a las insti ciones privlegiadas del Estado, resulta que el tetrateniente y el co- ‘mereiante son hasta ahora, Ios habilitadores indispensables del colono, El primero le vende ta tierra generalmente a plazos largos, ‘se la arrienda o cede como parte de Ia habilitacion o asociaci6n. en la que el colono participa de una euota del producido neto de la cosecha. El segundo provee al colono de todo lo que necesita, para instalarse, y en lo sucesivo, para vivir durante el afto: las uentas se arreglan después y la cosecha es ticitamente prenda afectada al pago de esta deuda, y sino lo es, siel colono conserva, fen este ca80 su libertad de accion, por regia general no esta en ‘condiciones de esperar mucho tiempo y bien pronto vende sus productos al acopiador, o se los remite a su consignatario para el cobro inmediato de o que puedan var.” La claridad con que se explican los mecanismos comerciales nel medio inmediato del agricultor justifica la longitud de la ta anterior. Una prueba adicional de que la tinica fuente de fi- nanciamiento accesible era la proporcionada por los comercian- tes se encuentra al analizarse la situacién bancaria, Los proyec- tos de creacién de un banco agricola nunca se coneretaron; ' la sas, Rio de Janeiro, 1977 (mimeografiado). Ct. también Guillermo Flichman, {Ea renta del suelo el desarrollo agrario argentino, México, Silo ¥x, 197. Cf, Scobie, op ct. capitulo vi; Roger Grav La intervencinestatl enol comercio de exportacin argentino entre las dos gucrras” en Desarrollo Econd= ‘ico, num. 39-40, 1970-1971, pp. 397-498, gut pp. 396-410; hemos dedcado nuestra esisdoctoralal tema: H- Perez Brignol,Agculurecapiialsieet commer: ‘eds ernins en Argentine 180-1985), tei del terercsi, Université de Paris 1975, 2 vols. (mimeografiada),en adelante seracitada como Tess, * Erie Latte formes yextudisdele Divison de stadia y Economia, Rural, Bucnos Aires, Ministerio de Agzcultra, 1908, 9.31718. J Los proyectos de creacon de un Banco agricola, acho entre 1900 y 1830, nunca lograron la aprobacion del Congreso Nacional politica de créditos del Banco de la Nacion Argentina, el mas im- ortante del pais, se orient6 siempre en beneficio de los ganade- Podemos caracterizar ahora las diferentes fases por las que atraveso la organizacion del comercio de granos: El periodo 1860-1890. En esta época la exportacién argentina | de granos es muy reducida. La produccién se concentra en Santa Fe y el norte de Buenos Aires. El comercio externo e interno es- tan relativamente inestructurados; varias firmas alemanas son las principales empresas exportadoras, El periodo 1890-1930. A fines de la década de 1880 “se orde- na” el mercado de cereales con las caracteristicas siguientes: cconcentracién de la exportaciOn en manos de unas pocas firmas (Bunge y Born, Dreyfus, etc.) que desempefian un papel primor- dial cn el financiamiento de la produccién; red de acopiadores, consignatarios y recibidores, que aseguran la comercializacion interna; bolsas_y mercado a término que facilitan la conexién estrecha entre ei mercado interno y el mercado internacional; en el periodo 1890-1914 toda la llanura pampeana se incorpora a la froduccion de cereales. El ferrocartil es el transporte interno Obligado mientras que los puertos de Buenos Aires, Rosario y Bahia Blanca se convierten en los principales lugares de embar- gue. La figura 1 resume la estructura interna de la comercializa- ‘cidn, del productor al exportador incluyendo los actores princi pales y los flujos reales y monetarios, El periodo 1930-1943. Ciertas modificaciones debidas a la co- Yyuntura internacional y sus repercusiones internas hacen su apa- ricién. La caracteristica basica es la creciente intervencién del Estado: juntas reguladoras de la produccién, fijacién de precios minimos, tipificacién oficial de los granos, construccién de ele- vadores terminales, etc. Se pone en vigencia el control de cam- Foc} comocimcs,” Ex walltad, ior amcor 100 tnceeases ES 2 minimamente alos agricultores a través del sistema dela Prenda | © A Agraria, ésto es, el crédito a corto plazo con garantia en los ani- a Lge ‘males y los instrumentos de trabajo; pero aun este sistema pudo | Jopeuodxe 53 ser utilizado por un numero muy reducido de agricultores. $ KES § 2 930, p59, soperativas ni recibidor ur agricola argentino, Buenos Aires = <> ~-_adelanto ‘Sistema ‘elevador y acoplador °C. as cifras, por lo dems harto elocuentes,en El Banco dela Naciin Are senting on su cincuontenario, Buenos Aires, 1981, folios 257-258 "WEI Censo Agropecuario Nacional de 1987 da los contratos de réitopren- ario, amalmente, desde 1915 hasta 1937. Entre 1915 9 1919 el promedio anual fue de 15505 coniratos mientras que el total de prodictores agropecaariosal- ‘anaaba, sepin el ceaso de 1914, 306 mil. En 1957, para 482 mil productores, bu bo 99 402 contratos. Esta elevacion, significative, elo es notoria despues de 1, ‘Fuente: F. Maral metmas de cereal en perjuicio del productor cereal dinero, FIGURA 1: El sistema de negociacion de’las cosechas (sin co productor —> 610 bios y se difunden los acuerdos de comercio bilaterales. Hay un cierto auge de las cooperativas agrarias y se nota una tendencia a Ia diversificacion: aumentan los cultivos industriales y algunas casas de exportacién se dedican también a actividades in- dustriales. El periodo 1943-1955. La politica peronista se caracteriza por ‘un aumento considerable de la intervencién estatal: nacionaliza- cin de los elevadores tcrminales, organizaciOn del comercio ex- terior a través del 14Pt, politica de precios minimos, etc. Después de 1955 se produce un retroceso relativo en la inter- vvencién dei Estado con respecto al periodo del gobierno peronista. En el largo periodo considerado, la estructura del comercio de granos se modifica relativamente poco. A partir de 1930 se agre- 2a, con intensidad variable, la intervencién del Estado. Sin em- argo, en dos aspectos fundamentales no se operan modifica ciones notorias. La concentracién de la exportacién y la depen- dencia del productor frente al comerciante, : Monopolio y competencia en el comercio de granos La venta de las cosechas a los consumidores de Europa occiden- tal implicaba lasilenciosa puesta en movimiento de un complicadi- simo sistema de engranajes, que iba desde los transportes hasta el almacenaje, la elaboraci6n primaria y el financiamiento, y que se movia al compas de la banca y la alta finanza briténica, Se podrian multiplicar las referencias de acusaciones, justifi- caciones, defensa y enjuiciamiento de la actuaciOn de las grandes firmas exportadoras. '' Pero resultara sin duda mas interesante contrastar esos testimonios con una medida cuantitativa del gra do de concentracién de las exportaciones, Esto puede hacerse a través de la hoja £! cerealista, elaborada y editada por una ofi- ina anexa al Buenos Aires Herald, y que circula de manera muy restringida entre las mismas firmas exportadoras. La informa- in se basa en encuestas directas de las firmas exportadoras, lo ue evita las dificultades de la informacion recopilada segin em- Darque (en un embarque pueden ir envios de diferentes firmas), ‘Hemos controlado los datos de Ei Cerealista con los informes se "Una sleccén muy varada interesante, provenient de i ,provenint de iveros pci cos, se encuentran en Emilio A. Col, £1 mercado ordenade de tigo arent, eA. El Ateneo, 1932, p. 15-24, eo slanosconstania de muesroagradecimlento al personal del Buenos Aires Herd, que on 1971 pasos nssra dsposicon el tater eles ere foros arene de locazacion, La destrucsion de los archives po Un ieendlo Spd encontrar la publealon par lon ates anvarire a 197 612 manales reproducidos por la Revista del Mercado de Cereales término durante unos pocos aiios, en la década de 1930; la coin- cidencia fue notoria. Los cuadros 1, 2y 3 presentan, en forma muy resumida, la in- formacion de exportaciones por empresas, para ¢l trigo, el maiz yellino en el periodo 1927-1968. "" ‘Los exportadores mas fuertes muestran una participacién si- rilar en todos los rubros. Bunge y Born, la firma mas poderosa, ‘exportd en los afios treinta mas del 40% del trigo, alrededor dei 30% del maiz, el 35% del lino, el 50% de la avena, el 35% de la ‘cebada y el 60% del centeno. En los aflos cuarenta, y sobre todo en el periodo peronista, la importancia de esta empresa disminu- ye en cuanto a las exportaciones de maiz, lino, avena, cebada y enteno, pero conserva la primera importancia en el trigo. La casa de Louis Dreyfus, la segunda en importancia, muestra una evolucién parecida a la de Bunge y Born. En tercer lugar se encuentran las empresas Luis de Ridder y La Plata Cereal, Manifiestan una presencia continua en los nego- cios de exportacion y una participaciOn que pocas veces sobrepa- sa el 10% del total exportado, salvo en el caso del maiz para de Ridder y de la avena para La Plata Cereal. En cuarto lugar se encuentran empresas que exportan relativa- mente cantidades menores (rara vez m&s del 50% del total expor- tado), pero que tienen una participacién continuada y activa: a, Pablo Hadra, Van Waveren, E. Pillitz y Ustariz En quinto lugar encontramos las empresas que sin tener una participacion continuada, son significativas en lapsos menores: ‘Weill Finos. (antes de 1930), Compania de exportacion de cerea- les, Compania continental de granos, Nidera argentina, Spen- cer y Kellogs, Alfredo Weiner, Contimar, Fabar S.A. y Tricerzi (estas ies ilimasactisan solo en algunos ahs del periodo peronista). Por iltimo hay compafias que se dedican a un cereal casi exclusivamente, Es el caso de Molino Inglés S.A., firma espe- cializada en la exportaciOn de trigo a Brasil, y de Minetti y Cia, empresa vinculada a la industria molinera. El analisis de los datos obtenidos permite distinguir diferentes {fases en la evoluci6n de la concentraciOn de las exportaciones de agranos; el periodo 1927-1930 presenta el grado de la concentra- ‘in més elevado; entre 1931 y 1945 la concentraci6n tiende a ddisminuir pero se mantiene la preeminencia de las empresas Bun- "para los cuadrosdetallados cf, Tes, vo. Los comentarios quesiguen se ham hecho con bas en los cusdros detallados. 613 "CUADRO 1. Concentracién de las exportaciones de trigo por empresas. (% y toneladas) fo27 1928 1929 1930 1931 1932 1933 1934 1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 “1945; 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1982 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 Bunge L. Dreyfus y Ca * 7 5 25 6 2 29 28 7 24 4 7 B 7 % 16 6 10 5 15 u 10 2 2 “4 2 32 16 10 16 16 15 B 2 B Lde la Plata Genaro Ouas Ridder Cereal Garcia % 29 32 33 24 3 W u 3 B a 16 2 15 26 28 7 5 34 49 49 52 a 39 29 24 55 69 55 57 54 52 50 Total Bunge L, Droylus L. de La Plata Genero Ovras Tota yBom Cie. Ridder Cereal Garcia © *% (millones Ltda. Leda. Ltda. SA a % % % % % le 0] 8 = —“Be ee |e ee eal Aree pot i oe eae | (22 eee Sea 2. ae fe rare ero con oo : eee os coset ee 38, dew ciclo, vol. p. 65. 33 % 2 it i) a 8 # a 3 a 3 4 3 a is ts ee Be z % 8 Hy zh ay fe CUADRO 2. Concentracién de las exportaciones de maiz por empresas (% y toneladas) ‘Bunge L. Drevlus L de la Plata Cla Cont. Otras yBorn Cla. Ridder Cereal de Granos % Ltda & ltd % % 0 UADRO 2 Concentracién de las exportaciones de maiz or empresas (% y toneladas) » | 17 Ae St | 1960 9 13 Bon Ie Sesh 26 Beat as oF 1%1 7 Hess Ae 6 5 egeeate Bey 3 aa if 13 2 3 9 8 45 29 a 2s 1 ‘ a 196313 B orn 13 4 gia ee 2 8s 1964 9 7 12 7 45 32 Be es 2 Me 7 1965, 7 14 3 18 48 28 2 26: ae a a 19669 3 i 1S = Se az. See pres “ee 1967) 12 9 n 7 SI 43 a ne a oo 2a 20 3 19 20 26 7 1% 2 32 aed ‘No se indica la cantidad la empresa no exporté o lo hizo en cantidad a 2 19 18 Le Fuente: El Cerealist sadros: fos en a i 5 8 03 S ‘Cerealista, 1927-1968. Cuadros detallade 1H. Pérez Brignoli, op. cit., vol, W 14 9 49 O02 Geta acn ty 5302 is uote 40 oe 12 a 10 16 2B 06 20 6 13 6 2 22 17 9 W 6 30 23 3B 1 OB je 4 25 io at 003 7 ise seas 7 4 235 400 ae 18 19 10 19 18 Mw 3 W 5 9 35 21 6 2 6 Soe Se o 2 0 i ae 2 1 on 1s on 10 Sete 10. ee ge y Born y L. Dreyfus; entre 1946 y 1962 la concentraci6n dis minuye mas notoriamente y hay una pérdida de importancia re- lativa de las grandes compatias, notdndose la participacion en la “exportacién directa de algunas cooperativas; por iltimo, en el ‘periodo 1963-1968, el grado de concentracion vuelve @ aumen: _ tar, sobre todo en beneficio de las empresas vinculadas al grupo ~ Bunge y Born. ara mostrar el significado real de esta situacion de monopo- lio en la economia del cereal, es necesario esclarecer ahora los ‘CUADRO 3. Concentracién de las exportaciones de lino por empresas (% y toneladas) Bunge L Dreyfus U de LaPlata Cla de Owas Total i y Born —y Cla. Ridder Cereal Com. Van (millones ; Lda. Uda, Waveren ty ; % * oo.) % % 5 38 2.0 mecanismos de las ganancias obtenidas por estas empresas. Es 5 02 " Z 2.0 necesario descartar el estudio de los beneficios a través de fuen- 4 08 = 35: 1% tes directas, dado ¢l cardcter inaccesible de los archivos de esas § 2 12 1312.‘ fitmas, sin embargo es posible plantear el problema y especifia ee 129-20 | og mecanismos de formacion de las ganancias. eee eee ‘Los exportadores eanan bisicamente través de dos formas ee yee 1 4a) las mezclas, posibles dado el sistema de comercializacion de la bee Ty 114 | Sosecha imperante en Argenting, yl ausencia de una red deel eer He § 18 | adores de campata; 6 las operaciones financiers: las gran 6 u 19 7 19 des firmas obtenian préstamos en Londres y Nueva York a un 6 Mk 15 ° aK interés que oscilaba entre el 1 y el 4%, mientras que adelantaba 2 le 4 Ww +4 Jos acopiadores y productores a un interés varias veces mayor. " 2 6 7 9 08 La comparacién simplista entre el precio de compra (tomado 1 2 9 W o7 ‘en Buenos Aires) y el precio de venta (tomado en Londres 0 2 9 13 26 03, verpool), descontados los gastos de manejo y de transportes, no $B 4 13 07> § puede revelar, como es obvio, le ganancia proveniente de ls me- 8 15 6 15 03 canismos recién explicitados. '* Tampoco es realista tratar de ve; iF R 22 18 On rificar la acusaci6n permanente, formulada por los agricultores, * a 10 oe 187 13 Hs tana rm 135 co rea cia com shen de Far Avene Quy. (a Lande Con de Ase 1950 16 16 4 7 > 54 0.13 ciation scleccionaba muestras promedio de la zona de donde provenia el embar- fern os 6 1 40. OBIE yon pas eecco us min mele ss ade cus Sor fos 12 11003 lt mtaanos se npocaber ov ut ena sar Los tipo candle» ete 1353 20 20 20 40 O01 9 daundowcusnbael zuma deserters ofl ae catoee, ys oneicnela a ° thoes sla dopsndn en Asccedon dc muocon cul eae ee {Warselaentrega. Ct. Emi Conon. p. 10710 Lous Dreyfus, Confere Gia pronuniads exe! Instituto Popular de Conferenas,presentacion de Cari Targuren en Anais del Insitute Popelar de Conferences, undksime cio Buenas Aires, 1925, om Xp. 938 # Lazaro Nemitowky, Exrucura econdmicey orientacién police de spent ei i 1953, p. 12; Emil Con, ° i, © ee tte Con, op, ct, . 100.112. M Bala Gt laa ola git of mcs eg ‘ender el rao ha sido siempre el mes de enero, sn que intervengen paca Ba 619 insigniicantes FUENTE: &F Coreaste, 1927-1955, Cuadros detllados en Héctor Pérez Bignol, op ol, p67. CUADRO 4, Capital y ganancias de algunas firmas exportadoras de grat 1927-1931 (pesos-papel) * Bunge y Born L. Dreyfus 197 CE 725 049 000) 13-123 000 GN 5.054 000 3 178 000 1932 % 20.2 42 1978 CE. 32.103 000 16 301 000. 8 108 GN, 4.891 000 1129 000 3494 % 15.2 69 a 1929 CE. 32 494 000 17-431 000 9120 GR. 4 413 000 1-850 000 257 % 136 106 1930 CEE. 33 607 000 17 390 000° 9203 GN. 4.417 000 907 % 31 9 1931 CE 34-735 000 20272 000 11939 GN) 4400 1717 000 994 % 127 85 unwre Banco de la Nacién Argentina, Revists Econdmica, Buenos Aires, abril p 3: Ya p. 69 y noviembre p. 182, de 1930, febrero p. 39, y abril p. 61 de 1931 Chmara de Diputados de fa Nacién, Buenos Aires, 1933, tomo 4, p. 195, * sin datos CF tal efectivo GN = Ganancias nets % = porcentaje de gananciasleapital de baja artificial de los precios en la epoca de la cosecha, tomando ‘como indice la cotizacion mensual ena bolsadecerealesde Buenos Aires. "Enlasituacion de dependencia del agricultor, es obvioque esta cotizacién no refleja en modo alguno el precio efectivo recibi do por él. Como io afirmé el sefior Louis Dreyfus en 1925, sin duda un experimentado conocedor del asunto, el secreto de las ganancias de los exportadores se encuentra en la organizacion, ‘movimientosdebajade precios debidosalapresin delosenportadores cf. emp asaTyai-aa 14S se examinan los precios mensuales en la Bolsa de Cereaes no e visible, de manera sgnfcativa, ning movimicnto estaconal. ‘S Louis Dreyfus, conferenciactada, p. 9 _ 620 2. —_ En una ocasi6n, la Oficina de investigacién econémica del Banco de la Nacién Argentina, publicd datos sobre el capital y las ganancias de las firmas Bunge y Born, Dreyfus y de Ridder. Las cifras que se reproducen en el cuadro 4, no dejan de resultar sorprendentes: las ganancias son realmente elevadas, aun cuan- do disminuyen desde 1929. En el mismo periodo la tasa de des- cuento oscilé entre el 6 y 8% anual, y como lo hace notar L. Ne- mirovsky, en 1929 la tasa promedio de rendimiento de las empresas comerciales fue de 8.2% v en 1930 de 6.5%; en conse- ‘uencia, la ganancia de las empresas exportadoras era realmente exorbitante, ” Comentando las cifras que analizamos, en oca- sion de discutirse en la Camara de Diputados de la Nacién el proyecio de ley sobre la comision de granos y elevadores, el di putado Carlos Manacorda pudo afirmar con razon que: ‘la baja estrepitosa de nuestro producto agricola en los mercados de con= sumo ha repercutido sobre el chacarero, pero en forma alguna sobre nuestros exportadores”, Es muy significativo que en plena crisis, y con los beneficios en descenso, las firmas de exportacion sigan obteniendo ganan- cias considerables. Por lo demas, los frigorificos estan en la mis- masituacién, ® ynose trata por cierto de una coincidencia . Puede sostenerse que ese! grado de monopolio el causante de esta si tuaci Dos ejemplos de evolucién en tos negocios de exportacin de ‘granos: Burge y Born y L. Dreyfus Seftalaremos ahora algunos aspectos fundamentales en la evolu- ci6n de las dos firmas mas importantes en el comercio de cereales. 2 Notese ademas que como larotacion del capital comercial es un tanto ré- ida, el monto total del capital invetid efectivamente es bastante menor que at fifa anuales consgnadas. En consecuencia, las ganancias son ain mayores, cf. Lézazo Neirovs op, cin p. 148-149, 2 Camara de Diputados de la Nacin, 1933, sesibn del 12 de septiembre de 1933, omo 4, p. 195. 33 §n 1920, 193] y 1982; el figorifico Swit, por ejemplo, obtuse wtlidades (en poreeniaje con respecto alas accones emiides) por 22.1%, 23.2% 9 23.2% ‘espectivamente. CE. Simon G. Hanson, Argentine Meat and the British Market, Standford University Press, 1938, p. 262-263, Paruel pardgrafoque sigue fue muy difiihallardocumentacion dada lane- tativade colaboraciondeambas empresas. Eltexiosebassprincipalmentesnlass- fuientes fuentes: 1884-1964. Bunge Born, flew publicadoconmativode 0a \ersario de Bungey Born. A. Buenos Ales, 1964; Roque Paz, “El grupo Bungey ‘Born enlaeconoisla nacional” en irzumentos, aol, ams, 4 5, Buenos Aires 2 La empresa Bunge y Born apareci6 en el registro de comercio de Buenos Aires el 9 de julio de 1884, con el nombre Ernesto A. Bunge y Jorge Born. En 1897 se incorporan a la firma Alfredo Hirsch y Jorge Oster. Hacia 1900 la empresa empieza a partici- par en la industria molinera y en la fabricaciOn de bolsas y envi ses; desde 1924 también participa en la industrializacion del al- god6n. En Europa la firma tenia estrechas vinculaciones con la alta finanza belga y briténica, Desde 1907 estaba ligada al Banco Hipotecario Franco-Argentino y a la Sociedad Hipotecaria Belga-Americana. En el negocio de exportacion disponia de una vasta red de agentes y sucursales distribuidos en todo el mundo. La empresa Bunge y Born diversificé desde muy temprano sus actividades. Con la constitucién de Grafa S.A. en 1926, y de Fabril S.A. po- co después, participa activamente en la industria textil. Moiinos Rio de la Plata, que opera desde 1902, extiende sus actividades hhacia la fabricacion de aceite y la industria alimenticia en gene- ral. Desde 1915, al constituirse la Compania inmobiliaria del Rio de a Plata S.A. participa también en la especulacién con tierras y en la industria maderera (quebracho), La industria quimica es otra rama de accién de la empresa, a través de firmas como Alba S.A. (pinturas, 1925), Compania Quimica $.A. (1932), ete. Enel campo mismo del comercio de cereales también oper6 con fir- ‘mas subsidiarias como la Compania Continental de Exportacion S.A., la Sociedad Argentina de Elevadores de Granos (SADEL) y La Plata Cereal. En resumen, Bunge y Born nos ofrece el ejemplo de una ompania multinacional que, desde muy temprano participa ac- tivamente en las tareas industriales legando a constituir en Ar. xzentina el grupo empresarial mas importante de la actualidad. Una evolucién que llev6, sin duda, a trascender am; intereses originales en el comercio de granos, La firma Louis Dreyfus y Cia. se instala en Buenos Aires en 1900 y es una sucursal de la banca alsaciana Dreyfus y de la casa de cereales del mismo nombre. Tuvo estrechas vincullaciones con el capital bancario y no efectuo, en la Argentina, inversiones in- dustriales significativas. Por esto siempre estuvo estrechamente febrero, abril de 1939; ‘A Great “Ally Firm, The House of Louis Dreyfus Cen The Sandard, Special Centennial Edition, Buenos Aer, 1916, 134, +n 1937 exstian 52 sociedades andnimas vinculadasdectamente al gro- ‘po Bunge y Born, yasea a travts de una paricipaciom directa oa traves de dies forios en que actian Jos mismos eecuivos, cf, Roque Paz, avticulo cago, a2 vinculada a la casa matiz ylimitada al negocio de cereales. La asa Dreyis tenia negocion en (odo el mundo yfurtes cone- xiones con la alta finanza inglesa y francesa. Participé en muchas operaciones financieras, sobre todo empréstitos exter- nos contratados por el gobierno argentino. Por la orientaciOn de sus intereses, la casa Dreyfus perdera poco a poco gravitacion, & medida que el comercio de cereales disminuye su importanca, én términos relativos, en la economia nacional, Se trata, pues, de una evolucién inversa a la de Bunge y Born, mucho menos exitosa desde el punto de vista empresarial, ” En suma, los capitales comerciales y financieros que inter- men en Ig economia del cereal forman parte de la misma red de intereses que, agrupados en torno a la oligarquia ganadera ane les da la coherencia politica e ideologica necesarias, confor- man la cispide de la economia agroexportadora argentina. LA DEBILIDAD DE LOS PRODUCTORES AGRICOLAS: UNA BURGUESIA FRUSTRADA Formularemos ahora algunas hip6tesis explicativas en cuanto a gs conflictos sociales que se identificaron al principio, es decir, el contraste entre la aguda luctia generada por la politica de las carnes y el pleito, menos visible, pero no menos significativo, ‘que protagonizaron los agricultores del cereal. Los arrendamientos, y en consecuencia el problema de la ra, constituyen la primera fuente de conflictos oponiendo los agricultores a los terratenientes. Los movimientos sociales mas conocidos, como el célebre grito de Alcorta * de 1912, tienen co- ‘mo consigna el lema ‘abajo los arrendamientos””. La Federa- clon Agraria Argentina, principal organizaciOn de los producto- res agricolas, constituida después del movimiento recién me cionado, lo incluyé en sus bases fundamentales. Mil monios asignan al terrateniente una accién meramente especula- tiva. Un funcionario del Ministerio de Agricultura, el ingeniero Girola, comentaba en 1904: ee ea Bae eerie ener fs a3 La intervencior del propietario ha sido a menudo mucho més fu- nesta que la de los comerciantes de la campafia, porque su influencia se ha limitado a elevar el valor de las propiedades, los arrendamientos, y los intereses a medida que aumentaba la de- ‘manda de la tierra, percibiendo la mayor parte de las utilidades {ue correspondian al trabajador, sin hacer nada, absolutamente nada; asies como se elevaron os precios delatierray de osarrenda- ‘mientos a un nivel muy superior dels beneficis probables..” EI malestar de los arrendatarios, agudo cada vez que los pre- cios de los cereales descendian, 0 que las cosechas eran afectadas por circunstancias climaticas,’ provocé luego de milltiples pre- siones, la aprobacién de la primera ley sobre arrendamientos y aparcerias rurales en septiembre de 1921. A partir de entonces, y hasta 1967, la legislacién agraria se orientara a asegurar un plazo minimo al arrendatario, concederle el derecho de indemni- zacién por mejoras, defenderio de algunas presiones del pro- pietario. En suma se atendieron algunas de las demandas de los agricultores, sin que se produjera ninguna modificaci6n estruc- tural en la tenencia de la tierra, Aun a partir de 1943, cuando ala legislacion citada se agrega el congelamiento y la prérroga de los arrendamientos, ésta tendré un cardcter de transacci6n: los terra- fenientes resultaran momentancamente perjudicados, pero la estructura agraria quedaré sin modificar La reivindicacién secular por la tierra convirtio a los agricul- tores en celosos defensores de la propiedad privada y contribuyd aa definir un acusado cardcter ‘*pequefto-bureués”” en sus orien- taciones politicas. Pero esta situacion sOlo se entiende completa- mente al analizar otro aspecto de la posiciin de los agricultores en laestructura productiva. En efecto, los productores agricolas, ropictarios o arrendatarios, son empresarios capitalistas, es de- cir, utilizan mano de obra asalariada, sobre todo en el periodo de cosecha.* Carlos Gisola, Investgacié aericolaen la Repibica Argentina, Buenos Airey Ministerio de Agricultura, 1904, p- 25. Cf. Tess, tomo 1, capitulo 3. Nuestra caraterizaion coincide con la de James R. Scobie ct. op ci. p. 78) G. Flichman opina en cambio que: "Et la Droduccion agricola. predominaron los artendatarios chacareros'modios ppobres, en cuyas explotaciones la fuerza de trabajo estaba fundementalmente ‘constituida por ls productoresy sus famulars. Ea menor medida parscen haber ‘xistdo aren datarios eapitalsasen la produccion agricola" (op it, p. 93). La ‘vision de Scobie yi nuestra estin respaldsdas en las mores fuente uc exten para observa el fendmeno, es decir, los detallados informes dl nvestigacion parlamentaria de 1899 y de las encutstas agrcolas de Gizola, Mineo y Huergo (tealiadas entre 1900 ¥ 1910), 624 En realidad, el malestar social de los arrendatarios fue, en el periodo 1912-1930, paralelo al de los peones.” Podria pensar- se que fue de alguna forma el avance en las protestas de los obre- ros agricolas Io que contuvo, una vez aprobada la legislacién sobre arrendamientos, las reivindicaciones de los agricultores. El ejemplo siguiente bastara para aclarar la posicién y las orienta- clones asumidas por los productores agricolas. En diciembre de 1919, en plena cosecha, estalla una huelga de obreros agricolas {que se extiende a toda la zona del cereal. El gobierno radical, es- ta ver con los aplausos de la Federacion Agraria Argentina, inter- viene con los cuerpos represivos para asegurar el ‘‘derecho al trabajo”. ” Las asociaciones patronales, agrupadas en la Liga Patridtica Argentina, incian una ofensiva contra los anarquistas, agitadores y “‘maximalistas", organizando brigadas de choque. La Liga Patridtica describe asi los “hechos anarquicos”” de di- ciembre de 1919 y enero de 1920: Los corifeos del socialismo burocratico, del sindicalismo revolu- sionario y del anarquismo sangriento después de enseftorearse de Jas ciudades, invadieron las regiones rurales del pais. Su imperio preci irresistible. con ojos aviesos descendian en las estaciones, ‘donde la cosecha prometia provecho abundante y desde el primer ‘momento comenzaba la banda a operar violemtamente. Ante {0- do, a vista y paciencia del jefe de estacion, armaban la “patota”” con los peones de playa, indicandoles 1a manera de rebelarse contra la empresa. Luego aparecian los rodados, los ocho 0 diez Gel pueblito constituidos en gremio, para concluir agremiados también los quince @ Veinte peontes de los comercios minoristas de los alrededores, Cerrado el circulo de todo bracero apalabra- do, comenzaba la iramoya del camorrsta: porque si o porque no, menos horas de trabajo, mis salario, malos tratos con los pairo- ‘nes, peleas con los que los contrariaban, intervencion policial y el dio y el miedo bajo cada mata de pasto de chacras y caminos. En tanto, el jefe de la banda cambiana de nombre, se hacia lamar “delegado de la Federacion Agraria”, “socialist”, “obrero’ ‘comunista” etc. dela Capital Federal, y como primer medida or- ddenaba a los “aremios"” una suscripcion o un descuento sobre los jornales, o una conmtribucién a los que nevesitaban de los get 2 Cr, Cat Solberg, “Descontento rural y politica agrariaen la Argentina, 1912-1930" en Marcos Giméner Zapiola (complladon, I regimen aligarguic ‘Boenos Aces, Amorrortu Ecitorcs 1975, p, 246-281; Cari Solberg, Farm Wor kts and the myth of export-led development in Argentine" en The Americas, ol, Xk, octubre de 1974 nm 2, pe 121-138, 2% Solbers, “Descontento.",p. 270-271. 02s yuna mutta al que ocupaba a otros trabajadores de aquellos que aparecian en los “gremios"... Ante este especticulo de barbarie {Que amenazaba en convertrse en sistema de destruccién dela civli- acién nacional, Ia Liea Patridtica Argentina, se propuso comba- tirlo con denuedo.. La Liga invita las distinta asociaciones rurales o que intervienen en la economia rural... Seanos grato reconocer que a eas se debe el éxito del orden sobre Ia barbarie y, entre todas ellas, debemios Ser justos, ninguna como la Bolsa de Cereales con su digno presi- dente sefor Jost Etcheverry, ala vanguard, faclit6 el triunfo de la civilizacion, representada en la contienda por Ia Liga Patridtica Argentina." En junio de 1920 la Federacion Agraria Argentina firma un pacto con la FORA (Fedleracion Obrera Regional Argentina), que agrupaba a los obreros urbanos. Por é ambas entidades se reconocian la exclusividad de representacién de los agricultores y de los obreros asalariados respectivamente y se comprometian, en el caso de conflictos entre obreros y agricultores, a designar Arbitros entre las partes. ® Pero el convenio no tuvo consecuen- cias practicas. Pareceria haber sido suscrito Gnicamente con vistas a lograr el apoyo sindical para la aprobacién de la ley de arrendamientos. En lo que resta de su historia, la Federacion Agraria Argentina se manifiesta invariablemente, en cada ocasion que se presente del lado patronal. Veamos algunos ejemplos. En 1928, al estallar una huelga de peones en el sur de Santa Fe, aprueba calurosamente al presidente Yrigoyen, quien, ante la incapacidad de la policia, envia dos regimientos del ejército a reprimirla huelga. “Enel mismoafo, ante unaconsultadelaCon- federacién Argentina del Comercio, dela Industria y dela Produc- cidn (CACIP) se opone firmemente a la jomnada de 8 horas y al sala- Fiominimo. Ladeclaracion desu presidente, Esteban Piacenza, no puede ser mas erafica: ‘Los agricultores pagamos bien al pe6n i teligente, activo y que cuida nuestros intereses y llegan ellos casi inieresados en los productos. Llegan a medieros, a arrendatarios: a igualarnos”. * 2 Fragmento dela Memoria de la Liga Patr6vica Argenting reproducido en Memoria ¢ Informe de la comision diectva dela Bolsa de Cereaes, Buenos ‘Ares, erect 1916-1917, p. F213, STE pacto esta reproducido en Grea, op. cil... 464-466 Sepaslan Marotta, ET movimiento sinaical argentino. Buevos Ares, Ei cones Laci, 1961, Come i, p. 287 1H solvers, “Descontento.",p. 278279. 2% Botetin de cast, nim. 4, ‘Buenos Aires, septiembre de 1928 26 ‘Opinion esta algo similar a la dela Sociedad Rural que prefiere contrastar el ambiente malsano de fabricas y talleres con el del trabajo rural que sin duda fortalece la salud. * En los debates originados por la politica de la carne la actitud de la Federacion Agraria es también significativa. En 1923 se ma- nifesté contra los ganaderos diciendo que no merecian ninguna ayuda especial del gobierno, "” Pero en 1933 apoy6 abiertamente el pacto Roca-Runciman porque incluia una promesa briténica dde no gravar con impuestos el trigo. ® En ocasién del célebre de- bate sobre las carnes en el Congreso Nacional de 1935, se limito 4 deplorar con piedad el asesinato de Bordabehere. ® Al produ- ise la lucha abierta entre la Sociedad Rural y la CARBAP, pre- fiere no participar, acusando a ambos grupos ganaderos por igual. ® En resumen, puede afirmarse que los productores agricolas de la zona del cereal constituyen, en su mayoria una burguesia ‘gratia frustrada en sus posibilidades de acumulacion por su pecu- liar insercion en la esfera de la producciOn y de la circulaci6n, En tal situaci6n, los agricultores fueron incapaces de estructurar alternativas *' a la hegemonia oligarqui El contraste es marcado si examinamos el sector ganadero. La division interna de funciones, exigida por la expansion de las ex- portaciones del chilled beef provocé la division primero, y el onilicto después, entre criadores invernadores. * En la decada de 1930 el conflicto se agudiza, con las repercusiones bien cono- cidas en la politica nacional, y leva a los criadores agrupados en la caRBAP a una firme oposicion delos intereses brtanicos, bajola consigna “vender a todo el mundo". Nemesio de Olariaga es el portavozcaracteristico de este sector. * Las lamentaciones de los criadores tienen, en conjunto, un ca- 2% Boletin de casi, nim, 41, Buenos Aires, enero-febrero de 1928 & Peter Smithy op. ci. 107 dem, p. 158159. dem, p18) dem, p20 * escaso tito dela cooperacion, a nivel de a producei6n, es ejemplo lo- cuente de ello. En 1938 slo 17.6% de los productores del pais estaba asociado a Siguna cooperatva, sean el Reasco de Productores de a Comision Nacional de Grangs y Elevadores. “2a dvisin se remonta a 1912, el conflict se desarrllaen los aos 1920. (CI, Horacio V. Pereda, La ganaderaarzentina es una sola, Buenos Aires, 1939, .26,P. Smith, op 20 Ce Nemesio de Olarega, Et ruraismo argenrno, economia ganadera, ‘Buenos Airs, liberia y editorial El Ateneo, 1983. ar racter_antimperialista (denuncian 1a conexién invemnadores, {rigorificos, intereses briténicos), pero es a la vez antindustrialis- ta, antiextranjera, antliberal. No nos interesa en realidad el pleito en si, que como subraya Peter Smith, quedé circunserito en los aspectos practicos a un conflictolimitado alos propios ga naderos. La polémica contribuy6, en sus repercusiones mas Be- nerales, ala ruptura de la hegemonia ideolbgica de la oligarquia terrateniente, “ Esta ruptura fue, claro esti, protagonizada por grupos sociales ajenos a la esfera agropecuaria. Una red nacional de elevadores de granos hubiera provisto los agricultores de una alternativa efectiva en la esfera comer- cial. La historia de su fracaso, que trazaremos a continuacion, 5 una prueba adicional del poder monolitico del trust exporta dor y dela incapacidad de los productores que no llegan a percibir con claridad sus posibilidades y alternativas reales, NUEVA VERIFICACION: EL FRACASO DE LOS ELEVADORES DE GRANOS Los elevadores en la economta del cereal Hacia 1860 aparecen en los Estados Unidos los primeros eleva dores de granos. Como método de manipulacién y almacena- ‘miento revolucionan la agricultura: rapidez y seguridad en el ‘manipuleo en gran escala; ahorro de mano de obra y de bolsas, con lo cual disminuyen los costos; perfeccionamiento de los pro- cedimientos de limpieza y clasificacion de los granos, EI principio de funcionamiento del elevador es muy sencillo: los cereales fluyen libremente gracias ala gravedad. En la chacra el grano pasa por gravedad de la trilladora al carro; en el eleva- dor local el grano es descargado por gravedad, subido mecanica- mente al piso superior, luego descargado por gravedad al vagon de ferrocarril. De ahi ira al elevador terminal y siempre por el principio de la gravedad, terminard en un vagén que lo lleve al “ Distintas corietesnacionaistasy la accion del grupo Fons tienen una Influenciadecsiva, of J. Hernandez Arregui, La formacion de fa concincla iacional (1930-1960). Buenos Aites, Ediciones Hachea, 1970, seeuinda ediciOn Tulio Halperin Donghi, £1 revisionism histo argetino, Buenos Aires, Siglo x, 1970. 628 puerto 0 al molino. El sistema se generalizo con mucha rapidez en los Estados Unidos y Canada. Una consecuencia inmediata de la extension fue la de difusion de los warrants, es decir, la certificacion que el, agricultor recibe del elevador por el grano depositado, y que luego puede negociar libremente. La construccién de una red de elevadores de granos segin el modelo canadiense 0 estadounidense, es decir, clevadores de campatia (locales), elevadores terminals, y con eventualidad re- gionales, todos vinculados estrechamente a los ferrocarriles y los ‘puertos, hubiera permitido romper el monopolio existente en la ‘comercializacién de granos en beneficio del agricultor. Tratare- ‘mos de explicar por qué no se logré. Las incidencias del fracaso son otros tantos episodios, en verdad poco conocidos, del ‘capitulo mayor constituido por el largo combate entre monopo- lios extranjeros y empresarios nacionales. ‘Veamos con mas detalle las ventajas basicas del sistema de ele- vadores, tal como eran pregonadas por sus defensores. 4) La aplicacion de un sistema riguroso de clasificacién de los granos y los procedimientos de limpieza y secado, contribuirian sin duda alguna a mejorar la calidad de la cosecha argentina, y por consiguiente su valorizacion. Las mermas ocasionadas por ro- tura de bolsas, humedad, roedores, etc., también disminuirian notoriamente. 'b) El almacenamiento seguro permitiria un trAfico ferroviario ‘pausado, que evitaria los abarrotamientos y la escasez de vago- nes durante el periodo de cosecha. La carga y descarga seria mas répida y barata. ©) El sistema daria independencia al productor, impidiendo la especulacién de los exportadores. El sistema de warrants haria desaparecer las ventas "a fijar precios’, y permitiria que el agri- cultor vendiera cuando mas Ie conveniese. Desaparecerian las 4 Cf, Ferrocartl Buenos Aires al Pacific, El comercio de cereates en Norteamérice, informe ordenado por la empresa a su agente cn Nortamérica, ‘sefloy Ricardo Videla, Buenos Aires, s/f (aproximadamente 1920), eapitul i "Cf. Solucion ai problema aaricola er la Argentina Anecedertes sobre la propuesia para laconsruccinyexplotcion dena red deelevodores yeroreros, ‘Buenos Airs, 1914; Jun” F. Baldassare, Los elevadores de pranos, Buenos Aires, 1916; F-Marsllan, Sisiomaelevador futuro aericola argentino, Recopilacion de arjculspublicadosenla Nueva Provincia, Buenos Aires, 1980; Ministeriode Aer ultra de la Nacion, Znforme presontadoaS.E.e Senor Minstro de Agricultura {don Emo Miura sobre la implantacin de n sistema general de elevadores de ‘granos, Buenos Aires, 1928, ctado en adelante como Informe Miura a9 mezclas y el productor recibiria mayores ganancias al lograr un precio més favorable, dada la calidad de su cercal. @) El sistema de warrants, junto con la Prenda Agraria, proveeria un buen mecanismo para lograr un crédito agricola, éefectivo en beneficio de los colonos. @) El argumento decisivo seria, sin embargo, 1a reduccién en Jos costos de manipulacién, o en otros términos, la baja de los costos de produccién. Los célculos, comparando los gastos de manipulaciOn en at bos sistemas, tian sido efectuados muchas veces. Entre los més euidadosos se encuentran los del informe presentado al ministro de Agricultura, Emilio Miura, en 1928, por una comisién espe- cial constituida por el Poder Ejecutivo para estudiar la cuestion de los elevadores. Dicho informe es el documento mas comple- to que existe sobre el asunto, Los calculos " se basan en precios corrientes de los servicios requeridos y suponen que, de montar- se el sistema de granel, por lo menos al principio el chacarero si ‘gue utilizando bolsas en el acarreo al elevador. En una etapa Posterior se prescindiria también de ese gasto (que representa 16% del total calculado). ‘Los resultados de la comparacion son significativos: en 1927 el costo de mover un quintal de granos es, en bolsas, de 0.73 pe- 508 nv/n y a eranel de 0.43 pesos m/n. O sea, que con el sistema de elevadores los gastos disminuirdn en un 41%. En 1914, en luna propuesta de construccion de una red de elevadores, la fir- ma Rosenbaum y Cia. de Chicago, estimé un ahorro posible del 50% en los gastos de manejo. Muchos consideraban como una de las mayores ventajas del sistema de granel la supresion de la bolsas. En efecto, abundan las acusaciones de especulaciOn en las épocas de cosecha y a ve- ces, como en 1915, se llegé a situaciones muy criticas. ® Existia luna importante industria local de fabricacién de envases, ® pero era necesario importar el yute de la India; los intentos de hallar © informe Minar, p. 26-27. Solucton al probiema aercolaen la argentina, p. 14. G, Daireaux llega a las mismas conclusions, ef.. G. Dalreaun, Menual del Agrcultor Argentino, Bueags Aires, 1908 (segunda edicion),p. 225 “Cr, por ejemplo, la denuncia dela ederacion Agraria Argentinacalaes- puesta la comison especial del 282-1928, en Informe Mth, 18; ef. tam- bien J Baldassarre, op, ci, p. 14-18. 5 En su visita ala Argentina Jules Huret visio una Fabrica de bolsas que producia 140 mil unidades por di, cf. Jules Hurt, Em Argentine, de Buenos Aires au Gran Chaco, Pats, Bibliotheque Charpente, 1913, . 86 630 un sustituto producido localmente —cosa posible‘! no dieron, sin embargo, resultados positivos Los exportadores argumentaban siempre, en la cuestion de las bolsas, que los productores nunca perdian todo el valor de la bolsa aueva en cada cosecha. Sostenian que al comprar el trigo ‘emboisado los comerciantes pagaban el valor de la bolsa usada y su peso, Asi pues el valor real de la bolsa es la diferencia entre la bolsa nueva y la usada. De todo esto resulta claro que el problema esencial no es el costo de la bolsa en si, sino el sistema en general y los multiples perjuicios que ocasiona al agricultor, reforzando en cada paso, en cada detalle, su situacion subordinada, frente al terrateniente y al comereiante. La realidad y el deseo: proyectos y legislacién en la politica nacional En la década de 1890 las empresas ferroviarias empezaron a preo- cuparse por los elevadores, tratando de mejorar las condiciones de los embarques. William Goodwin® fue comisionado, en 1888, a ese efecto. En 1896 se sancion6 la ley 3451, sobre elevadores de granos en los puerios. El Poder Ejecutivo fue autorizado a contratar la cconstrucci6n y explotacién de elevadores terminales en los puer- tos con empresas particulares, se otorgaron algunas facilidades a las firmas contratistas y se estableci6 que las tarifas serian fijadas de comiin acuerdo entre las empresas y el Poder Ejecutivo. Esta ley, que acordaba concesiones de hasta 20 afios, no tuvo resulta- dos inmediatos. Emilio Lahitte, director de economia rural y estadistica del Ministerio de Agricultura, indicaba en 1905 que, a nueve afios de emitida la ley, ning elevador se habia cons- truido, Ct, La agricultura » ta ganaderta argentina, su origen su desarrollo (3s progress, sus industria derivadas, a legilacion rural argentina, ls ferrocarci= Ter argentinos, legisacion ferovirin, Ia vialdad en el pals, leislacion vitvineola, la industria azucarera, petrbleo), Buenos Airs, s/f (aproximada- rmenig 1918), p. 170 "2 Ct a tespuesta dela Casa Dreyfus la encuesta de lacomision special, 21-6:1928 en Informe Mihura, p- 117 53 CF-Wiliam Goodwin, Wheat Growing inthe Arrentine Republic, Liver- pool, The Northern Publishing Co, 1898. S¢Enilio Labite, formes» estas... 388. El mismo Lahitt indica que et los anexos de expediente 2 382 del 861905 existe na informacion detallada 6a Los resultados no fueron mejores con la ley 3 908, del 15 de enero de 1900, pese a que se otorgaron franquicias impositivas, Ja ocupaci6n gratuita de terrenos fiscales por cinco afios, y con. cesiones de hasta 40 alos, a las empresas que aceptaran cons- __ truir y explotar elevadores en los puertos y estaciones de ferro- carril. Se construyeron elevadores terminales en los puertos de Buenos Aires, Rosario y Bahia Blanca pero no funcionaron co- mo un verdadero servicio piblico, segin lo establecia la ley. ** Estos elevadores (23 en 1927) pertenecian a grandes firmas ex- portadoras como Bunge y Born, Dreyfus, Spencer Kellogs, Weill Hnos., a las compafias ferroviarias y a otras pocas empresas. Los elevadores de campafa pertenecian, en su mayoria, a Ios ferrocarriles; en 1927 existian solo 26, con una capacidad de al- ‘macenaje de'91 000 toneladas. Esta legislacién, notoriamente in- suficiente, fue la tinica en vigencia hasta la sancion de la ley de elevadores de granos (niims. 11 742) en 1933. En 1896 hubo un proyecto de formacion de una compafiia de ‘vadores, imitando el sistema norteamericano. La iniciativa conto con la opinién favorable de la Sala de comercio del 11 de septiembre (futura Bolsa de Cereales) y de personalidades como Estanislao Zeballos. * Sin embargo, no se logré reunir el capital necesario. El autor del proyecto lo atribuy6 a: La reconocida desconfianza a toda clase de compatias in- Australes por acciones... la incertidumbre en la politica interna- ional... et que ura buena parte de los capitalistas mas interesados en negocios de cereales se han mostrado desfavorables para su rea- lizaciOn, por creer sin duda que la implantacion de esta empresa Perjudicaria sus intereses comerciales. Para evitar estos conflictos el autor creia prudente modificar el Proyecto primitivo, ‘‘suprimiendo lo que se refiere a recibir y vender cereales en comisiOn"”. ‘Como vemos, las compafias vinculadas al comercio de cereales se muestran bastante celosas de cualquier competencia seria en su campo. Situaciones como ésta vuelven a repetirse. En 1914, la delasumto. Lamentablemente no fue posible allar ese docurnentoen el Ministerio Se Auiculara S Informe Mikura, p. 34.38. Ct. Augusto Lenhardison, Proyecto » dats esaditcos para le forma- ‘ion de wna companta de graneras ysis, sistema noreomercono“eevadorey”, Buenos Airs, 1896 P ider, pS. 632 firma de Chicago, J. y F. Rosenbaum y Cia., en conexion con los banqueros de Nueva York, Ladenburg, Thalmann y Cia. ¥ Lazard Bros., presentaron la propuesta de construir tres eleva ores terminaies, de 30 mil toneladas de capacidad cada uno, en Buenos Aires, Rosario y Bahia Blanca y 150 elevadores de cam- pala, de 700 toneladas de capacidad cada uno. Se prevela la ampliacin de la red a ocho clevadores terminales y 400 de cam- pata. La empresa no comerciaria con granos y se dedicaria solo a la operaciOn de los elevadores emitiendo warrants. Segiin los autores, la propuesta no resultd viable por la oposicién del irust exportador. Manifestaban textualmente lo siguiente: Enel exer, ee ea de costs paftanet ons. fos iualnooriedad el monopolo queen nucto pls te frst, denumcad oicalmente pore ex Ministo de Agric Se. Ramos Mea Bc trast ere una gran ifluencia en certos circus fnancieos turopeos, ys arbuyea su consante open, el hecho de que finguna tnpresa de elevadores ha pod ser formada para fun Sonar el Argentina La empresa que encabezan os sefores Rosenbaum viene chan- 9 desde el ano 1909 para logar ete objeto, po in Elo ye puede asegurar deste aque mientras el gobierno argentine nose tena paantizar fos capt, ninguna empresa seria eae: farkenelramo.”™ Existen muchas otras denuncias de tono_y_ contenido similares. * Entre tanto, los proyectos y las buenas intenciones iban y venian, del Ministerio de Agricultura al Congreso Na- ional, pero sin resultados positives, En {912, el ministro Ezequiel Ramos Mejia enviaba al presi dente Sienz Pefia un mensaje y proyecto de ley sobre depOsitos de granos. @ El ministro aludia a los defectos de organizacion del {tifico ferroviario, a los trastornos en las épocas de cosecha, € insistia en que era un problema serio el hecho de que sélo los ferrocarriles consiruyeran depésitos de granos en las estaciones. Reficiendose a los permisos solicitados decta que si se acordaban dichas autorizaciones: Corte el nudo de la cuerda que ahorca a los agricultores sin capi- tal, que e a gran masa, entregindolos inermes al acaparamiento por- 5 Solucidn ol problema agricola. B.S. CF. por ejemplo, Juan F. Baldasarre, op ci. p. 3. % Reproducido en informe Mibura, p. 211-232 633