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¿QUÉ ES LA ADOLESCENCIA?

La adolescencia es principalmente una época de cambios. Es la


etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un
período de transición que tiene características peculiares.
Ahora se llama adolescencia, porque sus protagonistas son
jóvenes que aún no son adultos pero que ya no son niños.
Se da entre los 12 a 19 años
CAMBIOS EMOCIONALES EN LA ADOLESCENCIA
La adolescencia es una etapa de transición en la vida de todos nosotros, donde se
dan estos cambios físicos y emocionales importantes.
Los cambios físicos típicos, como el cambio en la apariencia, el cuerpo se modifica
para ir adquiriendo forma adulta, a veces esos cambios hacen que los jóvenes se
vean mal, como que, si estuvieran en un cuerpo extraño y, a su vez, todo esto
también produce cambios emocionales.
Se suele decir que los adolescentes viven una etapa de crisis por todos los cambios
que se suceden, y es verdad, porque pasan por una especie de confusión en
cuanto a emociones y sentimientos, esa necesidad por satisfacer sus necesidades
de forma inmediata, a estar contentos y tristes a la vez, a no tener muy claras las
cosas en algunas ocasiones y de pronto creer que están en posesión de la verdad.

En este sentido, se caracteriza por la mayor intensidad que hay en las emociones
negativas y vacilación del estado de ánimo en esta etapa. De hecho, el antecedente
de estas cuestiones emocionales se remonta en la etapa de la pubertad, donde
hombres y mujeres segregan hormonas para adquirir ciertas características
sexuales primarias (indispensable para la reproducción) y características sexuales
secundarias, como el cambio de pecho en las mujeres, voz tanto en hombres como
mujeres y la aparición del vello púbico.

Así mismo dentro del desarrollo emocional influye no solo este tipo de cambios
físicos, si no también el desarrollo del prefrontal, en el cual se deja atrás al sistema
límbico. Esto implica probabilidad de conductas impulsivas, conflictos emocionales
y conductas de riesgo.
En segundo lugar, en lo que respecta al desarrollo emocional también se ve
involucrados temas de la identidad vocacional, ya que los cambios en esta etapa
provocan cuestionamiento, búsqueda de su propia identidad, hablamos del
autoconcepto, el querer diferenciarse de los padres para poder encontrarse con
ellos mismo, muchas veces este proceso lleva consigo enfrentamiento con los
padres.

En tercer lugar, es importante mencionar que los adolescentes atraviesan un


proceso de identidad vocacional que puede ser logrado, difuso o cerrado.

Cabe resaltar que el desarrollo emocional de esta etapa involucra temas como los
fuertes lazos con los amigos, las relaciones románticas y la base segura o insegura
que proporciona la familia.

Vamos a ver Conductas desadaptativas en los adolescentes pueden involucrarlos


con temas de las sustancias psicoactivas (drogas), alcohol, temas de violencia.

Algunos cambios emocionales o psicológicos en los


adolescentes
Entre los cambios emocionales o psicológicos podemos destacar los siguientes:

 Egocentrismo: los adolescentes suelen estar muy centrados en sí 


mismos, creen que son la única persona en el mundo que se siente como
ellos, y a veces, este egocentrismo  da lugar a un aislamiento al pensar que
“nadie” les puede entender.
 Preocupación excesiva por lo que piensen los iguales: a medida que se
va abandonando la etapa infantil, el adolescente necesita encontrar
personas de su confianza, tal y como lo eran los padres en la infancia,
ahora buscan esa persona cómplice de sus sentimientos más profundos, y
a la vez que se crean estos lazos con adolescentes de su misma edad, el
adolescente va explorando su propia identidad. Todo esto puede generar
sentimientos encontrados en los menores, a veces sentimientos de culpa
con respecto a los padres cuando se da prioridad a la opinión de los iguales
en busca de su propia independencia, y por otro lado, sentimientos de
satisfacción cuando son aceptados y aprobados por el grupo de su misma
edad.

 Descubrimiento de la sexualidad: se empieza a despertar el interés hacia


la sexualidad, los adolescentes empiezan a tener más sensaciones e
impulsos sexuales, comienzan a pensar en la posibilidad de tener pareja,
en las relaciones sexuales y la masturbación.
 Cambios de humor: los adolescentes son extremos en la forma de sentir
sus emociones. La inseguridad en esta etapa está más marcada, eso
puede influir en que vean las cosas más en blanco y negro. En esta etapa
la sensibilidad es mayor y son más susceptibles, pudiendo tener reacciones
exageradas y no ajustadas a la situación. A veces ni ellos mismos se
entienden, y tienen que convivir con sus propios cambios, lo cual resulta
complicado ya que por edad aún no se han adquirido las herramientas
suficientes para el manejo de la impulsividad, la frustración, el enfado, etc.
 Adquisición de autonomía propia: el adolescente busca su
independencia, valerse por sí solo en algunos aspectos, encontrar su sitio y
sentirse seguro de sí mismo. Este punto es muy importante, y debemos de
ayudarlos a conseguirlo, por ejemplo
 fomentando que tomen decisiones,
 contando con ellos para temas familiares,
 alentándoles a la realización de tareas solos, a que se propongan metas y
animarlos a que los cumplan.
Aquí no podemos olvidarnos de los límites que debemos de marcar en los
momentos necesarios, RECORDEMOS, que todavía necesitan normas y
que los debemos ayudar con el establecimiento de consecuencias según
su forma de actuar, si se comportan de forma responsable o no, etc.
Además, ahora comienzan a tener sus propias opiniones, ideas y formas de
ver las cosas, se tiene una postura más crítica frente a todo en general, son
capaces de defender sus pensamientos y argumentarlos, y aquí es
necesario hacerles sentir escuchados y que se valoren también sus
opiniones.

Por otro lado, todos estos cambios que tiene que experimentar y manejar el
adolescente, ¿también son cambios que ustedes como padres van de afrontar o
no?
Se pasa por una etapa de aceptación y adaptación a los cambios de nuestros
hijos en esta edad, con todo lo que eso supone.
Hay padres que se desbordan ante los cambios, que a veces son drásticos, por
ejemplo, en alguna consulta me comentan “si hace dos días prácticamente le
estábamos cambiando los pañales”, y de repente se encuentran con una persona
en casa que es muy diferente a ese niño o niña, que ahora es rebelde, contesta,
tiene cambios de humor, muestra más interés por las opiniones de los amigos que
lo que los padres puedan decirle, a veces se enfada o explota ante situaciones de
forma desproporcionada…etc. Y esto no es una situación fácil para los padres,
que tienen que manejarse con firmeza y autoridad en algunos momentos, y no dejar
de ser cercano, empático y afectivo con el adolescente.

No es extraño que los padres en esta etapa no sepan muy bien cómo tratar a sus
hijos, porque éstos tienden a encerrarse más en sí mismos y hacen más difícil la
comunicación, suelen buscar más la soledad, pasando más tiempo en su cuarto por
ejemplo, y como ellos “creen” que los padres “no les entienden”, eso justifica que
cuenten menos sus cosas, porque piensan que se les va a juzgar y así son menos
expresivos.
Por ello la comunicación es importantísima, hay que cuidar que sea fluida, no hay
que limitarnos a solo interrogar o hacer preguntas, escuchemos aunque a veces
nos extrañe lo que cuentan o no estemos de acuerdo, valorar sus puntos de
vista y entender sus sentimientos.
A continuación, veremos una serie de pautas que pueden ayudar a manejar la
relación con los adolescentes.

 Un aspecto importante es el autocontrol, mantener la CALMA con los


adolescentes hará que podamos escucharles y expresarnos mejor con ellos
y facilitemos así la comunicación para que sea eficaz. Si bien es cierto, que
esto a veces no es tan fácil, si detectamos que nos cuesta manejar nuestro
enfado por ejemplo, mejor esperamos. Buscaremos un espacio donde
calmarnos y distraernos para que nuestra emoción baje de intensidad,
entonces ahí estaremos en mejores condiciones para poder hablar. No
debemos olvidarnos que somos modelo a seguir para los menores, esto
significa que según vean ellos que manejamos nuestro comportamiento así
harán, es decir, imitarán muy probablemente lo que hacemos.
 Debemos de mostrarnos FIRMES. La firmeza facilita que se establezcan
de manera adecuada los límites, pero con tranquilidad, la firmeza nunca
tiene que ser imposición, poner castigos imposibles de aplicar, etc., pero sí
cumplir aquello que hemos dicho. A veces se comete el error de recular y
levantar castigos, y de ese modo perdemos autoridad.
 Ambos padres han de ser EQUIPO y mantener COHESIÓN, tanto en
padres separados como en los que no lo están. Para ello sería aconsejable
hablar primero, antes que con el adolescente, intentar llegar a un acuerdo y
mantener el mismo criterio frente al menor. En el caso de no ser así, lo que
hacemos es mandar mensajes contradictorios que pueden utilizar para su
propio beneficio. Además la contradicción entre ambos padres genera
inseguridad, y puede que les confundamos y así no nos vean como las
personas que les ofrecen ayuda y protección.
 Ser ASERTIVOS. Los padres han de estar presentes en la vida de los
adolescentes en todas sus cosas, si no interactuamos con ellos, no
preguntamos ni mostramos interés por sus cosas, les dejamos hacer lo que
quieran o consideren, no opinamos sobre sus problemas o situaciones que
se les presentan los estaremos haciendo mal. Por el contrario, si
imponemos y marcamos nuestro criterio sin opciones, sin diálogo,
generamos miedo y rechazo, y también lo estaremos haciendo mal. La
forma más adecuada de comportarnos y comunicarnos es respetando sus
derechos, y los nuestros propios, y fomentando comunicación abierta, con
posibilidad de debate, de negociación, (aunque no en todos los casos, ya
que a veces los padres han de ser quien tomen la última decisión).
 No es bueno adoptar el papel de “ser sus amigos” por el simple hecho,
como señalaba más arriba, de ser su modelo de referencia, su modelo
seguro. Ellos se apoyarán en los padres para buscar ayuda, y para ello no
podemos mantener un rol de ser colegas de nuestros hijos.
 Cuidado con SOBREPROTEGER. Antes hablaba de la importancia de dar
autonomía a los niños y adolescentes, esto no es tarea fácil ya que
tendemos a facilitar las cosas en exceso, desde cortar el filete al niño para
evitar que lo haga él, o lo haga mal, hasta resolverles cosas que deben
afrontar ellos según edad y etapa de desarrollo. Si sobreprotegemos
impedimos que adquieran autonomía y se valgan por sí mismos, y en la
adolescencia es muy importante que confíen ellos y se sientan seguros.
 No olvidemos VALORAR DE MANERA POSITIVA lo que hacen bien,
reforzar la conducta adecuada siempre es importante, desde la infancia.
Esto hace que aprendan a valorarse por sí mismos y por tanto, desarrollen
de forma saludable su autoestima.

En definitiva, si nos ponemos en su lugar,  les damos sus


tiempos para que se expresen y cuenten con nosotros, a la
vez que contamos con ellos, facilitamos la comunicación con
afecto y firmeza cuando es necesario, les damos su lugar en
la familia y les hacemos sentir entendidos puede que esta
etapa de transición sea más fácil tanto para padres como
para los adolescentes.

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