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Programa Integral de

Reconocimiento de Períodos
de Aportes por Tareas de
Cuidado.
Programa Integral de Reconocimiento de
Períodos de Aportes por Tareas de Cuidado

 Es una medida de justicia social


Busca reparar parte de las desigualdades estructurales que sufren las mujeres a lo
largo de su vida y que están derivadas, en gran medida, de la sobre carga de las tareas
de cuidado y de las inequidades del mercado de trabajo que se acumulan en el largo
plazo.
Las mujeres participan menos del mercado de trabajo remunerado y, cuando lo hacen,
tienen mayores dificultades que los varones para acceder a puestos de trabajo
registrados. Además, sufren intermitencias en sus trayectorias laborales y perciben
menores salarios. Uno de los factores explicativos es la dificultad de conciliar la vida
laboral y la crianza de los hijos/as. Esto hace que las mujeres acumulen menos aportes
jubilatorios. De hecho, a mayor cantidad de hijos e hijas, las brechas de aporte se
incrementan (tanto respecto de los varones que son padres como de las mujeres sin
hijos/as).
¿Ésta es la única inequidad que sufren las mujeres para acceder a una jubilación?: sin
dudas que no. Pero resulta una de enorme importancia.

 Da un puntapié para reconocer el valor de las tareas de cuidado


Las tareas de crianza y cuidado demandan una enorme cantidad de horas a quien las
realiza y resultan una condición indispensable para el desarrollo de las sociedades. Sin
embargo, tradicionalmente han quedado invisibilizadas y han sido asumidas como
actividades propias de un género: el femenino. “Eso que llaman amor, es trabajo no
pago” instalaron como consigna las luchas de los movimientos de mujeres y
comenzaron a correr los velos que hacían invisibles las desigualdades causadas por
esta división de tareas. Reconocer el valor del cuidado para el derecho al acceso a una
jubilación es un punto de partida para el entendimiento de estas tareas como trabajo
que debe ser valorado socialmente.

 Genera un nuevo piso de derechos. Hacer un país más justo


Es una medida novedosa para nuestro sistema de seguridad social porque tiene
efectos inclusivos inmediatos pero, además, porque genera un nuevo piso de derechos
para las mujeres con hijos/as, garantizando efectos positivos permanentes en sus
posibilidades de acceso a la jubilación. Este Programa hace que nuestra sociedad sea
una sociedad más justa y equitativa.

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 Refuerza el sentido de la seguridad social como un derecho humano
Garantiza de aquí en adelante mejores condiciones de acceso de las mujeres a la
cobertura previsional, un sector de la sociedad que, como ha quedado demostrado a
lo largo de los 15 años pasados y las formidables experiencias de las moratorias de
2005 y 2014, requiere de políticas activas de promoción para poder acceder a su
jubilación. En este caso, se trata de una medida diseñada explícitamente con
perspectiva de género, recuperando un aprendizaje de los debates que se vienen
dando en nuestra sociedad.

 Enseñanzas de la pandemia. La importancia de la inclusión y el


cuidado para construir una nueva normalidad.
Tal vez como nunca antes, la pandemia que inició en 2020 nos demostró la
importancia de las políticas de inclusión y extensión de cobertura de protección social.
En marzo de 2020, había activas 3,6 millones de beneficios de moratorias. De ellas, 2,7
millones tenían titularidad femenina. Esas mujeres, pudieron atravesar el tiempo de
pandemia con ingresos garantizados. Es muy importante tomar dimensión de la difícil
situación que se hubiera presentado sin las políticas previas de inclusión previsional.
Hoy, el índice de pobreza en personas mayores de 65 años es de 11, 9% y el de
indigencia es de 1%, observándose una incidencia mucho menor que en otros grupos
etareos de la población. Algo que indiscutiblemente se correlaciona con el impacto de
las políticas previsionales de los años previos.
La pandemia y el tiempo de aislamiento también dejaron en evidencia la importancia
social que tienen, y el esfuerzo que demandan, las tareas de cuidado que se realizan al
interior de los hogares. Aquello que antes podía ser más difícil de dimensionar para
algunos/as, quedó a la vista cuando se superpuso en el tiempo de lo cotidiano la
dificultad de realizar tareas de cuidado de niños/as, el acompañamiento con sus
rutinas escolares, la realización de los quehaceres domésticos (limpieza de casa, aseo y
arreglo de ropa, preparación y cocción de alimentos, compras para el hogar;
reparación y mantenimiento de bienes de uso doméstico). Si es una tarea de tal
envergadura para que las sociedades funcionen, también debería serlo para generar
derecho a la protección social.

 Repara parte de una situación de desigualdad acumulada a lo largo de


30 años
La medida se aplica sobre mujeres mayores, que llegan a la edad de jubilarse habiendo
acumulado a lo largo de sus vidas diferentes desventajas respecto de sus pares
varones. Estas mayores dificultades en el acceso al derecho a la seguridad social en la
vejez, acarrean múltiples situaciones de desamparo o dependencia económica. El
reconocimiento de años de aporte por hijo/a genera un efecto inmediato en mujeres

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que siguen sufriendo las consecuencias de una sociedad en la que la brecha de género
era aún más pronunciada que en la actualidad. Se trata de un nuevo derecho del
presente que puede reparar parte de las inequidades del pasado.

 Refuerza el reconocimiento al valor social de la adopción


El programa otorga dos años de servicios por cada hijo o hija que haya sido adoptado o
adoptada siendo menor de edad, porque reconoce el especial compromiso que
significa la adopción como forma de proteger el derecho de niños, niñas y
adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure amor y cuidados
cuando éstos no pueden ser proporcionados por su familia de origen.

 Refuerza el principio de solidaridad:


Alcanza a todas las mujeres con hijos/as pero pone mayor énfasis en
las que tienen trayectorias más vulnerables
El programa reconoce el derecho a todas las mujeres con hijos/as porque los datos
estadísticos y administrativos evidencian que, a partir del nacimiento de primer hijo/a,
y con más claridad a medida que se incorporan más nacimientos, es menor la densidad
de aportes previsionales que registran las mujeres. Otorga un mayor reconocimiento
en caso de hijo/a con de discapacidad, porque esta situación demanda aún más
cuidado y atención.
Asimismo, define un acompañamiento adicional a las mujeres que provienen de
trayectorias de vulnerabilidad socioeconómica, porque ellas atraviesan incluso más
dificultades que las otras mujeres para poder insertarse en el mercado laboral o para
poder delegar en otras personas las tareas de cuidado. También significa un
reconocimiento de la importancia social de la tarea realizada por esas mujeres a lo
largo de los años, en el marco del cumplimiento de las corresponsabilidades que
requiere la AUH para mantener la titularidad.

 Formaliza el derecho y extiende la cobertura de las mujeres


trabajadoras registradas
El programa busca formalizar una situación que hoy está en una zona de indefinición
normativa, como es el caso de la contabilización de los períodos de las licencias por
maternidad y por maternidad down para acceder a la jubilación. En la actualidad, estos
períodos son tomados en cuenta (solo para el cómputo de los 30 años de servicio)
aunque existe una gran ambigüedad a causa de que se trata de períodos que no son
concebidos como remuneración (Art 7 Ley 24.241 y art 23 Ley 24.714). Asimismo, en el
caso de algunas actividades altamente feminizadas como la docencia, en la actualidad
estos períodos no son tomados para el régimen específico, sino que solo se los cuenta
como servicios comunes. Resulta imperioso dejar plasmado de manera explícita este
derecho a que se reconozca el tiempo de la licencia por maternidad en el marco

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jurídico correspondiente. Da cuenta de ello la existencia más de 25 iniciativas
legislativas que abordan cuestiones afines y que derivaron en un reciente dictamen
unificado en el Plenario Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la
Nación.
Por su parte, incluimos en nuestro programa el reconocimiento del plazo de licencia de
maternidad por excedencia, previsto en la Ley de Contrato de Trabajo y explícitamente
excluido del derecho a contabilizar como período de servicio. Esta prolongación del
tiempo en que la trabajadora se mantiene fuera de sus tareas laborales y que es
opcional, está destinada a favorecer el cuidado del/la recién nacido/a. No tenerlo en
cuenta como período de servicio a los fines de acceso a la jubilación redunda en una
futura penalización de la maternidad para la mujer que haya optado por este derecho
de la Ley 20.744 y que, al momento de la vejez, no tenga los períodos de servicio
suficientes.

 Sostiene y mejora los estándares de cobertura previsional recuperando


experiencias virtuosas propias y también de otros países vecinos.
Argentina tiene uno de los niveles de cobertura previsional más elevados de la región:
más del 91% de las personas en edad de jubilarse tenían algún beneficio previsional en
el año 2015. El país también sobresale por sus altos niveles de participación femenina
en las prestaciones previsionales de las personas mayores, incluidas las jubilaciones.
Estos logros se consiguieron particularmente a partir de la implementación de las
políticas de moratoria previsional aplicadas en los gobiernos de Néstor Kirchner y
Cristina Fernández de Kirchner y que incluyeron a millones de personas a su derecho
previsional, la enorme mayoría mujeres.
En diversos países, incluidos varios de la región, se vienen implementando políticas de
seguridad social que compensan las brechas de género.
El Programa de reconocimiento de períodos de aportes por tareas de cuidado permite
conjugar experiencias positivas ya probadas en otros países vecinos (Uruguay, por
ejemplo) con lo mejor de nuestra trayectoria en materia de inclusión previsional. El
diseño del programa parte de la realidad de nuestro país y logra una articulación
virtuosa entre la moratoria de la Ley 26.970 (abierta en 2014 en el gobierno de Cristina
Fernández de Kirchner y aún vigente para las mujeres) y esta nueva medida con
perspectiva de género. Esta articulación facilita la inclusión de cerca de 155 mil
mujeres de manera inmediata, la mayoría de las cuales hoy no cuentan con ingresos
propios, reforzando a su vez el principio del Presidente de la Nación, Alberto
Fernández, de empezar por las últimas, para llegar a todos y todas.

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 Derecho a la cobertura de salud: Pami
La inclusión al derecho previsional de estas 155 mil mujeres va a significar el acceso
simultáneo a su derecho a la cobertura de salud a través del Pami. No obstante ello, es
necesario destacar que es probable que muchas de ellas ya tengan cobertura a través
de la figura de “a cargo” en caso de que su conviviente ya esté afiliado a dicha obra
social. Esto es de relevancia en tanto significará que podrán ellas ser titulares del
derecho (y no gozar del mismo como un derecho derivado) pero, para el caso de las
que ya estén registradas como afiliadas, no significará una erogación extra por parte
del Estado.