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JACQUES MARITAIN HOY. ¿POR QUÉ?

Angel Correa G.

Revista Estudios Sociales N° 111/semestre 1/2003

Corporación de Promoción Universitaria

Resumen:
En este artículo se argumenta que habría tres órdenes de razones en las que se sustentan la influencia y la vigencia de la
obra maritainiana. La primera estaría en el papel que a Maritain le cupo en la renovación de la filosofía del realismo tomista,
en lo que él llamó realismo crítico, radicalmente opuesto al idealismo que construye un mundo en que sólo existe aquello
que es pensado. Otra razón está en su aporte al esclarecimiento de la relación entre la filosofía y la ciencia y entre la fe y
la razón, cuestiones que adquirieron en su pensamiento la fuerza y la urgencia que provienen de la experiencia vital de
alguien que fue un retornado intelectual y un converso religioso. Finalmente, una tercera razón está en los fundamentos
intelectuales que construyó para el humanismo cristiano contemporáneo que, a partir de él, queda cimentado en una teoría
personalista de la democracia y en un “nuevo” proyecto histórico humanista que es el humanismo integral

Abstract:
This article states that there would be three orders of factors supporting the infl uenc e and pres ent
validity of the work of Maritain. The fi rs t one relates to the role that Mari tain came to pl ay in the
renewal of the philos ophy of Thomas Aquinas´s realism, called by Mari tain, critical real ism. The latter
is radically opposed to idealism which builds a world where only what is thought of exists. Another
factor, is his contri buti on to the es tablishment of the relati ons hi ps between philos ophy and science,
and between faith and reas on. Thes e matters had a powerful and urgent presence in hi s thought,
link ed to the life experience of a man who was a conv ert both in intellectual and religi ous terms.
Finally, a third factor is related to the intellectual foundation he set for contemporary Christian
humanism, which is embedded in a personalist theory of democrac y and in a “new” historical projec t,
namel y integral humanism.

"¿Qué soy yo? me pregunto. ¿Un maestro? No lo creo; enseño por necesidad. ¿Un
escritor? Tal vez. ¿Un filósofo? Espero que sí. Pero también una especie de romántico de la
justicia, pronto a imaginar en cada lucha en que participo que la justicia y la verdad tendrán su
día entre los hombres. Y, tal vez, también algo así como un buscador de vertientes que pega
su oído a la tierra para escuchar el sonido escondido de las aguas y de germinaciones
invisibles." (Jacques Maritain).*
"Jacques Maritain es uno de los pensadores más profundos de todos los tiempos. Su
estatura crece con el paso de los años". (Etienne Gilson).**

Jacques Maritain, converso al catolicismo junto a su esposa en 1906, persiguió con


determinación incansable dos objetivos centrales en su vida: en el orden personal, de la mano
con Raissa, unidos en su entrega al Mensaje Evangélico, la búsqueda de la santidad; y, en el
orden de las ideas, fiel a su condición de filósofo, la búsqueda de la verdad por medio de los
más rigurosos principios de razón.
Sólo este segundo punto será motivo de este trabajo.
Jacques Maritain es uno de los más destacados e influyentes pensadores del siglo XX.
Naturalmente, por ser un filósofo cristiano, sus ideas no forman parte de las corrientes
modernas y post-modernas dominantes en nuestros tiempos. A diferencia de tales corrientes
de pensamiento, notables principalmente por su carácter efímero, dado que se reemplazan las
unas a las otras como las modas, el pensamiento de Maritain está inserto en la gran corriente
filosófica proveniente de Santo Tomás de Aquino, esto es, en el 'Tomismo'.
Durante siete siglos, el Tomismo se ha enriquecido permanentemente gracias al trabajo de
filósofos y teólogos tomistas de todas las épocas y procedencias; Jacques Maritain se destaca
con luces propias en el ámbito de la filosofía tomista contemporánea.
Sin duda, la validez de las ideas de Maritain descansa en sus méritos racionales y en el
hecho de sustentarse en principios que expresan verdades inamovibles. Sin embargo, cabe
preguntar: ¿cuáles son las razones para afirmar hoy, a comienzos del siglo XXI, la vigencia e
influencia de la obra de Jacques Maritain?
El propósito de este artículo no es otro que procurar dar respuesta a esta pregunta.

1. El Renacimiento Tomista

Maritain es reconocido principalmente por su aporte al proceso de renovación de la


filosofía Tomista propiciado por el Papa León XIII a fines del siglo XIX. Dicho proceso tiene,
según el consenso generalmente aceptado, justamente a Maritain, junto a otro gran filósofo
francés contemporáneo suyo, Etienne Gilson, a sus más destacados exponentes.
La filosofía Tomista es, por decirlo en forma muy simple y, por ello mismo, muy imprecisa,
una manera de filosofar conforme a los principios y a la lógica provenientes de Aristóteles,
estructurados y enriquecidos, dentro de una perspectiva cristiana, por Santo Tomás de
Aquino.
El Tomismo no es, como pudiera creerse, un sistema definido en términos absolutos,
destinado a regir incólume a lo largo de la historia. Muy por el contrario, es una manera de
razonar y de entender la realidad del ser y de lo existente, a partir de principios ciertamente
inmutables, pero que crece y se desarrolla a medida que la historia se desenvuelve y avanza.
Por eso, el Tomismo es rico en controversias, lo que, en esencia, constituye el motor de su
continuo crecimiento y actualidad.
Este es el contexto para entender debidamente la obra de Maritain.
Así pues, hay que comenzar precisando que la filosofía de Maritain es una perspectiva
tomista contemporánea conocida como 'Tomismo Existencial', nombre que nada tiene que ver
con las corrientes 'existencialistas' desarrolladas durante el siglo XX.
Otra corriente tomista contemporánea, que disputa la supremacía filosófica con el
Tomismo Existencial, es el 'Tomismo Trascendental', originado en la obra del filósofo jesuita
belga Joseph Maréchal, que procuró establecer un punto de convergencia entre el idealismo
de Kant y el realismo de Santo Tomás. Es famosa la polémica que Maritain y Maréchal
sostuvieron en 1924 en las páginas de la Revue Thomiste. Allí, Maritain argumentó que no es
posible extraer de una "crisálida kantiana una mariposa tomista", expresando con ello que el
realismo tomista es absolutamente incompatible con el idealismo de Kant. Esa polémica
subsiste hasta el día de hoy.
Luego de alcanzar su mayor preponderancia con posterioridad al Concilio Vaticano II, el
Tomismo Trascendental parece haber perdido fuerzas, tal vez por tratarse de una época de
confusiones ocasionadas por las interpretaciones erróneas de que han sido objeto tanto el
espíritu como las conclusiones del Concilio.
Mientras tanto, el Tomismo Existencial ha cobrado nuevos bríos gracias a su fidelidad
tomista y al impulso recibido en la Encíclica Fides et Ratio (1998). "La Encíclica es un claro
aliento papal para que los descubrimientos del Tomismo del siglo XX, tan brillantemente
expuestos en los escritos de Maritain y Gilson, no sean eclipsados al término del siglo." (John
F. X. Knasas. 'Whither the Neo-Thomist Revival?' [¿Hacia el Renacimiento Neo-Tomista?]
2000).*
Siendo así, se puede decir con propiedad que, en la perspectiva del debate tomista
contemporáneo, la visión de Maritain no sólo es perfectamente actual, sino que, para muchos,
está en vías de restablecer la preponderancia de que disfrutó a mediados del siglo pasado.
2. El Tomismo Existencial de Jacques Maritain

La gran disputa entre la filosofía tomista y la filosofía moderna - representada ésta por
Descartes, Kant, Hegel, Husserl, Heidegger y otros, hasta nuestros días - deriva de que la
filosofía moderna (y post-moderna) es 'idealista', mientras que el Tomismo es 'realista'.
¿Qué quiere decir esto? Según Etienne Gilson, "la diferencia mayor entre el realista y el
idealista está en que éste piensa (en conocer), mientras que el realista conoce." (E. Gilson. 'El
Realismo Metódico').
La preocupación central del 'Idealismo' consiste en que el conocimiento de la realidad
genera tantas dudas e incertidumbres que, al final de cuentas, lo único cierto es el hecho de
nuestro pensamiento y de nuestras ideas. Todo comenzó con el "Pienso, luego existo" de
Descartes. De allí que, sólo si logramos 'pensar' de una manera extremadamente ordenada,
lógica y sistemática, mediante un método minuciosamente elaborado hasta en sus más
ínfimos detalles, podremos acercarnos a un "conocimiento" de la realidad que, en el hecho,
sólo puede ser aquello que el sujeto pensante estima o cree es la realidad.
En el fondo, la filosofía idealista está tan preocupada de establecer una especie de fórmula
para acercarse a la realidad - y, como es de esperar, con cada filósofo y pseudo filósofo
haciéndolo a su modo - que, en la práctica, nadie se pone de acuerdo con nadie ni siquiera en
cuanto a que la realidad pueda ser conocida. Allí se encuentra, exactamente, la raíz del
relativismo, del escepticismo y del nihilismo reinantes en nuestros tiempos.
Para el Tomismo, y con él, para Maritain, la realidad, es decir, la verdad de 'lo que es y
existe', no está subordinada a nuestro pensamiento. La realidad 'es lo que es',
independientemente de lo que crea, piense o estime el sujeto que la conoce. Todos los
animales, entre ellos el hombre, toman contacto con la realidad por medio de los sentidos,
pero, a partir de ese hecho, sólo el ser humano, guiado por su razón, "puede alcanzar con
certeza plena las verdades más elevadas del orden natural... Indudablemente la razón se
engaña con frecuencia, sobre todo cuando se ocupa de materias difíciles y elevadas; y
Cicerón decía que no hay absurdo en el mundo de las ideas que no lo haya sostenido algún
filósofo. Así, pues, la verdad es difícil de ser alcanzada, pero es error de cobardes el tomar
una 'dificultad' por una 'imposibilidad'." (J. Maritain. 'Introducción a la Filosofía').
A partir de esta concepción realista Maritain dirige su crítica implacable al Idealismo:
"Vivir en un estado de duda en lo concerniente no a los fenómenos, sino a las realidades
últimas, cuyo conocimiento es una posibilidad natural, un privilegio y un deber para la
inteligencia humana, es vivir más miserablemente que los animales, que tienden al menos con
certeza instintiva, sólida y alegre, hacia los fines de su vida efímera." (J. Maritain. 'La
Educación en la Encrucijada').
Ahora bien, el gran aporte de Maritain al realismo tomista, presentado en su obra maestra
'Distinguir para Unir: o, Los Grados del Saber', consiste en haber explicado como la naturaleza
del conocimiento contiene múltiples expresiones. Así, por ejemplo, no es lo mismo el
conocimiento científico (basado en la experimentación), que el conocimiento filosófico
(fundado en la razón) o que el conocimiento revelado (arraigado en la fe). Estos y otros
'grados del saber' conducen a diferentes 'tipos' de conocimiento, dependiendo en cada caso
del objeto conocido. Sin embargo, no se trata de conocimientos aislados e independientes,
sino que forman parte de un todo coherente y orgánico.
Esta visión del conocimiento, que Maritain llamó "realismo crítico", es el sustento de todo
su pensamiento en las múltiples áreas del saber en que incursionó.

3.- Filosofía y Ciencia

En cuanto a la relación filosofía-ciencia, el aporte de Maritain es especialmente destacado.


No se debe perder de vista que Maritain se graduó en filosofía en 1905, un año antes de
convertirse al catolicismo. Por ello, es un hecho que su formación profesional correspondía,
entonces, a los patrones racionalistas y positivistas tan exacerbados en aquella época.
Decepcionado de ese modo de entender la realidad, había encontrado refugio y esperanza en
la filosofía de la intuición de Henry Bergson, pero aun así, una vez converso, no tenía certeza
de que tal perspectiva fuese compatible con su nueva fe. Por esa razón, incluso llegó a pensar
en sacrificar su vocación de filósofo, para convertirse, en cambio, en científico.
Como ya había cursado estudios en ciencias naturales en la Sorbonne, tema que siempre
fue de su mayor interés, decidió continuarlos en Heidelberg, Alemania, donde estudió biología
hasta 1908.
Pero "Maritain no sólo estudió biología en Heidelberg, sino que, además, era versado en
los trabajos de Max Plank, Alberto Einstein, Louis de Broglie, Erwin Schrödinger y Werner
Heissenberg, por nombrar sólo unos pocos. Maritain le dio especial importancia a las teorías
de la mecánica cuántica y de la relatividad, porque cuestionan la validez de ciertas
percepciones del sentido común sobre el espacio y el tiempo." (Jude P. Dogherty. 'Maritain on
the Limits of the Empiriometrics' [Maritain y los Limites de la Empiriometría]. 2001).*
Volviendo a su formación filosófica, sólo en 1910, cuatro años después de su conversión al
catolicismo, Maritain comenzó a estudiar sistemáticamente a Aristóteles y a Santo Tomás,
llegando a la conclusión de que él ya era tomista, sin saberlo.
Así pues, su formación universitaria racionalista y científica se convirtió en un instrumento
inapreciable para comprender en profundidad, ahora desde una perspectiva tomista, la
relación entre filosofía y ciencia en el contexto del progreso científico-tecnólogico moderno.
He aquí su visión general sobre el tema:
"Es obvio que las ciencias, en proporción al admirable desarrollo que las caracteriza en los
tiempos modernos, tienden a multiplicarse cada vez más y más. Las grandes disciplinas
científicas se han dividido y siguen dividiéndose, siendo cada una de sus partes tema
suficiente para absorber la competencia de cualquier científico... ¿Llegará la mente humana,
como resultado de este proceso, a un estado de atomización intelectual? Si las ciencias han
de alcanzar algún grado de unidad, no puede esperarse que ello provenga de las ciencias
mismas. Tal unidad sólo puede obtenerse al nivel de un conocimiento superior, que use otros
caminos y otros medios para conquistar la realidad intelectual. Tal conocimiento, superior a las
ciencias, es la filosofía." (J. Maritain. 'Philosophy and the Unity of the Sciences' [La Filosofía y
la Unidad de las Ciencias]. Conferencia. 1953).*
Como se puede apreciar, esta visión es de la mayor actualidad, dado el hecho, lamentable
por cierto, que la humanidad está alcanzado, si es que no lo ha alcanzado ya, ese "estado de
atomización intelectual" temido por Maritain.

4. Fe y Razón

Uno de los mayores aportes del Tomismo a la cultura universal es haber establecido con
absoluta claridad la relación entre Fe y Razón, otorgándole a ésta, en armonía con aquella, su
verdadero valor e independencia.
Según Maritain, "el doctor Angélico ha equipado a la Razón Cristiana. (Pero)... la Razón
Cristiana no está equipada para dormirse sobre sus propios tesoros o para repetir fórmulas de
libros escolares, sino para luchar y avanzar incesantemente para liberar las verdades que el
error mantiene cautivas y, así, dar respuesta a los nuevos problemas y a las nuevas angustias
que, a cada paso de la historia, enfrenta el género humano... El Tomismo no es un puesto de
vigilancia construido para mantener dentro de los límites de la prudencia las intenciones de
convertir a la Razón Cristiana en tributaria de cualquier moda filosófica. El Tomismo es el
arsenal de la Razón Cristiana - y de la simple razón natural - en su trabajo y esfuerzo por
conquistar nuevos territorios." (J. Maritain. 'Angelic Doctor' [ El Doctor Angélico]. Conferencia,
1951).*
A partir de esta perspectiva, Maritain y Gilson, defendieron la posibilidad y existencia
misma del concepto 'filosofía cristiana', cuestión duramente debatida por los filósofos
católicos en la primera mitad del siglo pasado. Dicho concepto, hoy reconocido formalmente
por la Iglesia en la Encíclica Fides et Ratio, ha sido de la mayor importancia para la
participación de los cristianos en los debates y en las luchas políticas, ciertamente inspirados
en la fe, pero a partir de principios de la razón, que es el lenguaje que posibilita el diálogo
intelectual, cultural y político con quienes no tienen fe o no comparten una misma fe.
Por eso cabe insistir aquí en que "en los asuntos temporales, Maritain fue, en sus propias
palabras, 'un filósofo que sigue siendo filósofo y que actúa solamente como filósofo,'
sosteniendo 'los valores propios que la filosofía tiene que defender y mantener'." (John A.
Gueguen Jr. 'Maritain's Philosophy of Culture' [La Filosofía de la Cultura de Maritain]. 2000).*

5. La Visión Cultural de Maritain

Armado de su filosofía cristiana, inspirada en la fe y sólidamente asentada en la razón,


Maritain se comprometió sin temores, como 'testigo de su tiempo', en la gran problemática del
siglo XX.
Cabe destacar aquí la importancia de dos conceptos: 'filosofía política' y 'humanismo
integral', sobre los que descansa, en el orden filosófico, el Humanismo Cristiano
contemporáneo.
a) El concepto 'filosofía política', tan maltratado en nuestros tiempos y, lo que es peor, tan
descuidado por los políticos cristianos, no puede estar mejor y más simplemente presentado
que en las propias palabras de Maritain:
"La filosofía política no sólo es 'práctica', en el sentido que trata de las acciones humanas
y de sus fines, normas y condiciones de existencia; sino que es, a pesar de los sarcasmos de
los llamados hombres prácticos, eficaz y eficaz en grado sumo, porque la esperanza tiene que
ver con el deber ser de las cosas, no con lo que las cosas son, y el hombre no puede vivir y
actuar sin esperanza. La filosofía política es eficaz y eficaz en grado sumo, porque tiene que
ver con las esperanzas terrestres de la comunidad humana." (J. Maritain. Prefacio a 'The
Social and Political Philosophy of Jacques Maritain' [La Filosofía Social y Política de Jacques
Maritain]. Joseph W. Evans & Leo R. Ward. 1965).*
b) Por su parte, el concepto 'humanismo integral' ha pasado a formar parte plena de la
Doctrina Social de la Iglesia a partir del hecho, ciertamente inusitado, de que Pablo VI en su
encíclica Populorum Progressio (1967), citando como ejemplo precisamente el libro
'Humanismo Integral', haya declarado: "42. Tal es el verdadero y plenario humanismo que se
ha de promover".
Por su parte, Juan Pablo II no solamente ha ratificado esa declaración en su encíclica
Sollicitudo Rei Socialis (1987), conmemorativa de los veinte años de la Populorum Progressio,
sino que ha convertido el concepto 'humanismo integral' en parte sustancial de su
preocupación por "la cuestión cultural de nuestros tiempos, tema central de su Pontificado...
Juan Pablo II ha servido como centinela en la tradición de Maritain; ha continuado los
esfuerzos de Maritain para establecer las bases intelectuales de una teoría personalista de la
democracia y de un 'humanismo integral'." (Joseph M. de Torre. 'Maritain's "Integral
Humanism" and Catholic Social Teaching' [El 'Humanismo Integral' de Maritain y la Enseñanza
Social Católica]. 2001).*

6. Maritain y el Concilio Vaticano II


Hemos visto en el curso de esta exposición como las ideas de Maritain forman parte del
gran debate intelectual de la Iglesia en el último siglo. De igual manera hemos podido apreciar
lo que algunos llaman el sentido "profético" del pensamiento maritainiano.
Ambos aspectos - presencia al interior de la Iglesia y sentido profético - alcanzan en el día
de hoy un singular relieve a propósito de su libro 'El campesino del Garona', escrito
inmediatamente de terminado el Concilio.
Sabemos que el Concilio y sus efectos han provocado las reacciones más encontradas.
Algunos reclaman que el Concilio se excedió en su apertura hacia el mundo moderno; otros
afirman que las conclusiones del Concilio no se han cumplido; no faltan los que declaran que
lo logrado no es suficiente y que son necesarios cambios mayores y más profundos; en fin,
hay quienes, más 'prácticos' en su razonar y proceder, han optado por las más diversas
interpretaciones al espíritu y a la letra del Concilio, introduciendo más de alguno de ellos la
duda y el relativismo en el pensamiento teológico y filosófico de la Iglesia.
"Todavía vivimos en el caos y en la confusión. Pero ya en 1966, Maritain vio la raíz misma
de los excesos y escribió 'El Campesino del Garona', designando con ese nombre al hombre
que no teme llamar 'espada a la espada'. Maritain ofreció su obra como un correctivo,
increpando a los extremos e intentando estabilizar el significado central del Concilio a la luz de
la historia, la espiritualidad y la filosofía... La relevancia de ('El Campesino del Garona') es hoy,
después de más de treinta años, verdaderamente asombrosa... ( Allí, Maritain) destaca los
grandes logros (del Concilio): la libertad y dignidad humana, especialmente la libertad de
conciencia y de religión; el nuevo acercamiento hacia los no católicos, cristianos y no
cristianos, y especialmente hacia el pueblo judío; la afirmación del valor, de la belleza y de la
dignidad del mundo, y el llamado universal a la beatitud, especialmente de los laicos." (John P.
Hittinger. The Cooperación of Church and State [La Cooperación entre Iglesia y Estado].
2001).*
Pero al mismo tiempo, Maritain describe con absoluta crudeza los primeros signos de
distorsión de que han sido objeto estas grandes conquistas, así como la propia naturaleza
pastoral del Concilio, distorsiones que se han transformado en una especie de racionalidad
para abandonar la doctrina o para promover cambios doctrinarios que dañan la unidad de la
Iglesia.
Entre los muchos signos de distorsión que Maritain analiza en su libro, destaca la actitud
de muchos cristianos de "arrodillarse ante el mundo" sin haber pensado mucho en ello. Él, en
cambio, afirma:
"La norma suprema a la que obedece 'el mundo' es la ley de la eficacia... La ley suprema
de la Iglesia es la verdad". (J. Maritain. 'The Peasant of the Garonne' [El Campesino del
Garona]).*

Conclusión

Quisiera terminar este trabajo destacando los homenajes que la propia Iglesia ha rendido a
Maritain.
En el orden religioso, Maritain, que vivió en apego profundo a la fe y a la Iglesia desde el
momento de su conversión hasta el día de su muerte, recibió el reconocimiento de los más
altos dignatarios de la Iglesia, particularmente de Pablo VI, quien incluso estuvo en disposición
de otorgarle la investidura de Cardenal, sugerencia que Maritain, obviamente, no aceptó.
En el orden intelectual, el propio Pablo VI honró a Maritain, en forma especialmente
destacada, al entregarle personalmente en la clausura del Concilio Vaticano II, el 8 de
Diciembre de 1965, su Mensaje a los Hombres de la Sabiduría y de la Ciencia* o, como
también es conocido, Mensaje a los Buscadores de la Verdad*.
Del mismo modo extraordinario, Juan Pablo II , en su encíclica Fides et Ratio, honra a
Maritain, al mencionarlo en el selecto grupo de "pensadores más recientes", ejemplos de "la
fecunda relación entre filosofía y palabra de Dios".
En conclusión, digamos que, así como nadie podría pretender que el pensamiento de
Maritain permanezca intacto pese al transcurso del tiempo, porque él mismo, como tomista, no
lo aceptaría, tampoco pueden caber dudas que su legado y su inteligencia son y seguirán
siendo parte inseparable de la raíz misma del progreso humanista y de los nuevos horizontes
que ha de conquistar la Razón Cristiana.