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LA TEOLOGÍA QUEER

Introducción

La Teoría Queer originó dentro del movimiento LGTB pero al mismo tiempo
cuestionó algunos aspectos de este movimiento, particularmente la clasificación de
géneros en categorías establecidas. Con el fin de liberar a los seres humanos de
todo tipo de opresión, los exponentes de la Teoría Queer plantearon el concepto de
que la sexualidad y los deseos son fluidos y no están limitados al cuerpo. Algunas
personas que se identificaban como ‘cristianas’ tomaron esta teoría y la quisieron
integrar al cristianismo. Así nació la Teología Queer (TQ). Dos factores facilitaron el
desarrollo de esta nueva corriente teológica: la metodología de la ‘teología radical’,
que tomaron de la teología de liberación, y el posmodernismo. La TQ también
adoptó un discurso de ‘poder’, siguiendo a Foucault, en que se afirma que el poder
es manejado por los grupos dominantes quienes oprimen a los grupos marginados.

Los primeros expositores de la TQ no intentaron presentar una teología sistemática,


se limitaron a tratar ciertos temas teológicos como la soteriología (la doctrina de la
salvación), la cristología (la doctrina de Cristo) y la antropología (la doctrina del ser
humano). Sin embargo, inevitablemente tocaron otros temas, aunque en forma
tangencial o implícita. Uno de los temas tangenciales más importantes es la
bibliología (la doctrina de la revelación). Empezaremos con este aspecto de la TQ
porque para nosotros, como evangélicos, es la más importante. Si las enseñanzas
de la TQ no se basan sobre una doctrina sólida de las Escrituras, carecen de
autoridad para los hijos de Dios, por interesante que sean intelectualmente.

1. BIBLIOLOGÍA

a. La autoridad de la Biblia

Los expositores de la TQ raras veces muestran un interés explícito en elaborar una


doctrina de la Biblia. Uno de los pocos que lo hace es Gary David Comstock, en su
libro Gay Theology Without Apology (‘Teología Gay Sin Disculpas’), publicado en
1993. En la introducción a su libro él afirma:

"La Escritura y la tradición cristiana no son autoridades de las que


busco aprobación, sino que son recursos de los que busco orientación
y aprendo lecciones, así como también son instituciones que busco
interpretar, moldear y cambiar. No tengo miedo de buscar, enfrentar
y criticar aquellas partes de la Escritura y la tradición que nos
condenan o nos tratan mal. También creo que es necesario mirar
profundamente en las Escrituras y en nuestro pasado para encontrar
aquellas palabras afirmativas que han sido oscurecidas por las
interpretaciones tradicionales. Comienzo y desarrollo esta discusión
bajo mis propios términos o condiciones; es decir, desde el punto de
vista de mi propia experiencia, intereses, necesidades y prejuicios.
Estos pueden no ser - y probablemente no lo sean - los mismos que
los de otros. ... Los siguientes capítulos presentan una teología gay
particular - una comprensión de mi última preocupación - y no
pretenden ser la teología gay definitiva. Mi intención no es hablar por
los demás, sino añadir mi voz a la de los demás y animar a los demás
a hablar.”

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Lo que queda claro de esta cita es que Comstock no se siente bajo la autoridad de
la Biblia y por lo tanto no está dispuesto a ser interpelado por las Escrituras. No lo
afirma explícitamente, pero es obvio que no las toma como la revelación infalible y
autoritativa de Dios. Todo lo contrario; él se otorga el derecho no solo de
“interpretar, moldear y cambiar” lo que la Biblia enseña, sino también “enfrentar y
criticar” aquellas partes de la Biblia que no le permiten ser o vivir como desea
hacerlo. Por consiguiente, uno tiene el derecho de preguntarle ¿por qué desea usar
la Biblia? Su interés es, por medio de un truco intelectual, negar que la Biblia tenga
autoridad para él, pero usara consciente o inconscientemente para exigir que otros
crean lo que él cree.

b. La interpretación de la Biblia

Siguiendo a Gustavo Gutiérrez, la TQ emplea la metodología ‘radical’ en la que la


praxis es la primera palabra; la teología es la reflexión crítica de la praxis a la luz
de la Biblia. Por consiguiente, los exponentes de la TQ no van a la Biblia con el fin
de interpretarla objetivamente, sino simplemente para leerla a la luz de los temas
que les interesan, interpretándola en tal manera que les permite usar las Escrituras
para sustentar e ilustrar lo que desean decir. En un libro tan complejo como lo es la
Biblia, dicha estrategia hermenéutica les permite extraer muchos datos para
justificar sus conceptos. El problema es que esta estrategia interpretativa no otorga
a sus afirmaciones la categoría de ‘verdad’, precisamente por ser una lectura
subjetiva y personalizada de la Biblia. Ellos no usan la Biblia para convencerse a sí
mismos de lo que están diciendo, sino para tratar de convencer a otros – a los que
sí creen que la Biblia es la Palabra de Dios.

Históricamente, la hermenéutica bíblica ha sido dominada por el principio del


método gramático histórico, en que la meta del intérprete es establecer la intención
del autor al escribir el texto. Sin embargo, la TQ, al seguir la metodología de la
teología radical, parte de una hermenéutica en que se resalta el horizonte
interpretativo del lector. Es decir, se interpreta el texto desde la perspectiva del
lector. Como alguien ha observado, el interés por el horizonte del lector, horizonte
que es ya en sí mismo interpretativo o que orienta a una determinada
interpretación, es bastante reciente. Paul Ricoeur (Le conflit des interprétations.
Essais d’herméneutique, 1969), Hans-Georg Gadamer (los dos tomos de Wahrheit
und Methode, 1960 y 1986) Roland Barthes (Critique et vérité, 1966) Jürgen
Habermas (Erkenntnis und Interesse, 1968) y Jacques Derrida (De la
grammatologie, 1967). Estas ideas sobre cómo el significado de un texto no está
determinado solamente por el autor y sus intenciones, sino que se crea
activamente en relación con el lector, en lo que Gadamer llamaría una “fusión de
horizontes”, comenzarían a hacer sentir sus efectos hacia los años setenta y
ochenta del siglo pasado.

2. LA ANTROPOLOGÍA

Un tema que todos los exponentes de la TQ tienen en común es la antropología. En


la teología sistemática tradicional, cuando se trata el tema de la antropología, los
teólogos analizan temas como la naturaleza bipartita o tripartita del ser humano, el
concepto de la imagen de Dios y la ‘caída’ de la raza humana. En la TQ los dos
temas que resaltan en su antropología son la identidad humana (individualizada) y
la sexualidad.

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a. La identidad humana

La TQ se identifica como aquella teología que tiene una comprensión que procede
de los escritos de Michael Foucauld y Judith Butler1 de la relación fluida entre el
sexo, el género y el deseo, y trata de reflexionar teológicamente desde esa
perspectiva. No tiene que ser hecha por personas lesbianas o gays, o
necesariamente estar preocupada solo por cuestiones de sexualidad y género,
como ya hemos visto. En este sentido, la TQ apenas está empezando a labrarse un
lugar en el mundo de la teología, pero todo indica que podría convertirse en uno de
los movimientos teológicos contemporáneos más significativos. Kathy Rudy en su
libro Sex and the Church: Gender, Homosexuality and the Transformation of
Christian Ethics (‘Sexo y la Iglesia: Género, Homosexualidad y la Transformación de
la Ética Cristiana’, 1997) se basa sobre la teoría queer para argumentar que para
los cristianos la única identidad estable es la de ser miembro del pueblo de Dios, la
Iglesia; una identidad transmitida por el bautismo y constituida por el llamado de
Dios. Ninguna identidad debe tener prioridad sobre la identidad cristiana y por lo
tanto, dentro de la Iglesia el género no puede ser un factor determinante para
evaluar qué tipo de sexo constituye el sexo moral. El bautismo y no la biología es el
medio por el cual uno se convierte en cristiano, y en Cristo no hay "ningún hombre
o mujer": el género está radicalmente descentralizado.

Una de las destacadas expositoras de la TQ del lado feminista es Carter Heyward 2.


Ella rechaza tanto el Dios del cristianismo clásico como el Dios de la teología liberal,
por considerar que ambos eran indiferentes al tema de la sexualidad humana.
Heyward también rechaza todo tipo de dualismo – sea hombre y mujer,
heterosexual y gay, sexualidad y espiritualidad, divino y humano. Cada persona es
única, individual, incapaz de ser categorizada.

Otra pensadora representativa de la TQ es Judith Butler. Ella parte de la postura


de que el feminismo se equivocó al seguir suponiendo que hay una identidad
estable de "mujer" ligada al cuerpo femenino que es lo suficientemente estable
como para hacer algunas generalizaciones sobre su sexualidad. Butler cuestiona la
conexión "natural" entre sexo, género y deseo, y afirma que el género y el deseo
son inestables. Según ella, “el género no es expresivo de alguna naturaleza interna
sino performativo”. Aprendemos a comportarnos como mujer u hombre siguiendo
“los guiones de género que nuestra cultura nos entrega”. Butler apeló a las
personas a desarrollar múltiples interpretaciones subversivas de género. De este
modo, procuró deconstruir y desestabilizar todas las identidades de género.

b. La sexualidad humana

Varias teólogas feministas emplean el concepto de ‘amistad’ para tratar el tema de


la sexualidad, liberándola de categorías y facilitando el concepto de gradación y
fluidez. Para ellas, la Iglesia heterosexual tiene mucho que aprender de la
comunidad LGTB, porque dicha comunidad establece las relaciones sexuales sobre
la base de ‘amistad’, no de categorías binarias que se prestan para el dominio
patriarcal, que ha causado tanto daño a las mujeres. Si adoptamos el modelo de la

1
Michael Foucault, The history of sexuality, volume 1: an introduction (‘La historia de la sexualidad, tomo
1: una introducción’, 1978); Judith Butler, Gender trouble: feminism and the subversion of identity
(‘Problemas con el género: feminismo y la subversión de la identidad’, 1990).
2
Carter Heyward, Touching our strength: the erotic as power and the love of God (‘Tocando nuestra
fuerza: lo erótico como el poder y el amor de Dios’, 1989).

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‘amistad’, entonces todos se liberan de la opresión que las categorías imponen, sea
la categoría hombre-mujer, hetero-homosexual, casado-soltero, etc. De ese modo,
la TQ afirma que la sexualidad encuentra una expresión más genuina, libre de
ataduras, categorías y estructuras de opresión, y contribuye a la construcción de un
mundo más amigable.

Para establecer cómo sería una ética sexual libre del concepto de género, Rudy
recurre a la tradición cristiana y a la persistente comprensión de que el sexo debe
ser unitivo y procreativo. Al insistir en que la actividad sexual debe ser unitiva, la
naturaleza de la Iglesia exigiría que las fronteras del 'yo' sean difusas y superadas,
que es lo que todos los cristianos están llamados a lograr en el cuerpo de Cristo. De
hecho, el amor sexual es parte del proceso de construcción de la comunión de la
Iglesia. El principio procreativo busca asegurar la dimensión unitiva haciendo que
cada acto de amor sexual se abra a la generación de un nuevo miembro de la
Iglesia. En los últimos años, sin embargo, hubo un movimiento incluso entre los
teólogos morales católicos romanos para argumentar que la procreación no tiene
por qué identificarse completamente con la reproducción. Esto es evidente en el
cambio hacia la teoría de la complementariedad entre los teólogos protestantes y
católicos romanos. La teoría de la complementariedad, sin embargo, está
completamente basada en el género y carece de una dimensión eclesial. También
margina a los célibes y solteros juntamente con los que están involucrados en
relaciones lésbicas y gay. Rudy es igualmente crítico de sus colegas teólogos
lesbianas que abogan por la mutualidad como criterio para el sexo moral. Rudy
encuentra tal enfoque poco realista: el poder es un elemento en todas las
relaciones y a veces es algo positivo, y ninguno de nosotros está libre de la
inculturación; por ende, no hay ninguna forma "pura" de sexo completamente libre
de cualquier tipo de influencia.

Rudy busca reconfigurar el principio procreativo en torno a la noción bíblica de


hospitalidad. La actividad sexual debe ser hospitalaria tanto en términos de
apertura al ‘otro’ como en términos de que esa relación nos ayude a abrir nuestras
vidas al ‘extraño’ entre nosotros. Todos los cristianos están llamados a ser
hospitalarios en cada aspecto de sus vidas porque el cuerpo de Cristo es un cuerpo
hospitalario. El sexo moral es unitivo y hospitalario, construyendo el cuerpo de
Cristo, rompiendo los límites del ‘yo’ y empujándonos hacia el ‘extraño’; no tiene
nada que ver con el género. En su trabajo más reciente Elizabeth Stuart ha pasado
de una perspectiva teológica lésbica a una queer. Al igual que lo hace Rudy, ella
argumenta que el bautismo relativiza todas las demás identidades. El hecho de que
hay un solo bautismo para todos, indica que el bautismo desestabiliza el concepto
de género. Las dos teólogas procuran fundamentar una ética sexual cristiana en la
eclesiología, argumentando que una relación casta y pura en el cuerpo de Cristo
debe llevar las cuatro marcas de la Iglesia. Es decir, la sexualidad debe ser unitiva,
santa, católica y apostólica. Debe ser ‘santa’ en el sentido de que debe manifestar
la realidad de la gracia y la entrega absoluta que crea la posibilidad de mutualidad
y reciprocidad en lugar de un mero intercambio de placer. También debe ser
‘católica’ en el sentido de que debe ser parte de todo el proyecto de la Iglesia.
Finalmente, debe ser apostólica en el sentido de que no es un asunto privado, sino
que se lleva a cabo dentro de una comunidad que reconoce que está bajo la
autoridad de una tradición. Por lo tanto, se requiere la debida humildad al evaluar
la moralidad de cualquier relación.

De hecho, hay algunas cosas muy interesantes que podemos rescatar de estos
conceptos de la ética sexual, aunque nuestras conclusiones sean muy diferentes a
las de Stuart y Rudy. Queremos, como evangélicos, promover una sexualidad
unitiva, santa, católica y apostólica, pero hallamos dicha sexualidad en el marco de
la enseñanza bíblica acerca de la creación y del matrimonio. Tal sexualidad será

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heterosexual, monógama y matrimonial. Solo de esta manera podrá reflejar la
cuádruple naturaleza de la Iglesia.

c. La rebeldía humana

Aceptamos la importancia de reconocer la individualidad de cada ser humano y el


peligro de encasillar a todos en ciertas categorías que restringen la libertad
humana. Sin embargo, hay elementos en la TQ donde la búsqueda de la libertad se
convierte en una rebeldía abierta. Por ejemplo, veamos lo que dice Xabier Pikaza:

“Lo queer es estar abiert@ a la diversidad, y no se limita a definir el


género de una persona en función de su aspecto o de sus genitales.
Queer son los que dicen que podemos cambiar según nuestro humor,
nuestro estado de ánimo o de momento; por eso, ellos rechazan la
sexualidad hétero-normalizada y homo-normalizada, propia de los
hétero-oficiales y de los homo-oficiales….Desde nuestra realidad, día
a día, intentemos vivir contra todo lo establecido, lo impuesto, lo
institucional. Queer no es solo una cosa. Queer es lo que queremos
que sea y lo que hagamos de ello; no impone limites, solamente los
que nosotr@s queremos.”3

3. LA CRISTOLOGÍA

En su libro, Jesus ACTED UP: A Gay and Lesbian Manifesto (‘Jesús Se Portó Mal; Un
manifiesto gay y lésbico’, 1993), Robert Goss deja notar la influencia de la teología de la
liberación en su presentación de un "Cristo queer". Siguiendo la metodología de la
teología de la liberación, Goss basa su cristología sobre la praxis, no la naturaleza
de Jesús. Al hacerlo, copia la metodología de la teología liberal del siglo XIX que
procuró elaborar una cristología ‘desde abajo’, partiendo del ‘Cristo histórico’.

a. La persona de Cristo

Muchos exponentes de la TQ observan que Cristo nunca se casó y sobre la base de


este dato bíblico afirman que era ‘queer’. Robert Goss va más allá y opina que
Jesús era gay y que practicaba la homosexualidad dentro del marco de la
sexualidad del primer siglo, en la que un hombre adulto tenía relaciones sexuales
con varones menor que él. Goss reconoce que no hay base bíblica para dicha
afirmación y pasa por alto el hecho de que Cristo creció en un ambiente judío, no
griego; sin embargo, sugiere que los autores del Nuevo testamento guardaron
silencio al respecto de la vida sexual de Cristo, con el fin de popularizar sus
enseñanzas. Craig A. Ford Jr. rechaza la interpretación de Goss, y argumenta que
es mejor no especular acerca de la sexualidad de Cristo, porque cualquier identidad
sexual que se le asignara atentaría contra la universalidad de su mensaje4.

3
Xabier Pikaza, en su blog: ‘Canto Queer ¿Bienaventurados los perseguidos por homosexuales?’ (22 de
julio 2016), en la página web: Cristianos Gays (https://www.cristianosgays.com/2016/07/22/canto-
queer-bienaventurados-los-perseguidos-por-homosexuales/).
4
‘What makes Jesus salvific for the Queer Community? A Moltmann-Inspired Essay in Christology’
(‘¿Qué hace que Cristo sea salvífico para la comunidad queer? Un ensayo cristológico inspirado por
Moltmann’), Craig A. Ford, Jr. (FUENTE:

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Por su parte, Marcela Althaus-Reid presenta a Cristo como una persona que
trasgrede las fronteras teológica-morales. Ella critica la imagen de Cristo como
modelo de heterosexualidad célibe, tal como la Iglesia Católica lo ha tomado. Ella
deconstruye (‘desviste’) esta interpretación de los datos bíblicos y lo reemplaza con
la figura de un Cristo ‘indecente’ que ella ofrece a la comunidad ‘queer’. Un Cristo
‘indecente’ es un Cristo bisexual, que rehúsa aceptar el concepto binario de la
humanidad (mujer-hombre, heterosexual-homosexual). Ella interpreta el amor de
Cristo por Lázaro y el apóstol Juan (el “discípulo amado”) en términos sexuales,
como también su amistad con María Magdalena y otras mujeres. Pero Althaus-Reid
va más allá de lo sexual, y presenta a Cristo como alguien que se relaciona con
todos los que son de una manera u otra ‘indecente’ (= ‘queer’) en el sentido amplio
de la palabra (publicanos, leprosos, prosélitos, etc.).

Althaus-Reid promovió el concepto de ‘decente’ e ‘indecente’ en el quehacer


teológico, indicando que la cultura dominante heterosexista establece ciertos
códigos de lo que es ‘decente’ que oprime a los que son ‘indecentes’, en el sentido
de los homosexuales, las madres solteras, los negros, los de culturas étnicas
minoritarias, las mujeres que han practicado el aborto, las trabajadoras de casa,
etc. Ella afirma que Cristo optó por los ‘indecentes’ y critica a la teología de la
liberación por solo seleccionar la ‘indecencia’ de la pobreza, y no abarcar otros
elementos como la ‘indecencia’ como la homosexualidad, la bisexualidad, los
transgéneros, etc.

b. La obra de Cristo

Por lo general, la TQ presenta a Jesús como un hombre que se muestra solidario


con los oprimidos y con aquellas personas que fueron marginadas por las
instituciones religiosas y sociales de su época. Goss interpreta la resurrección de
Jesús como la acción divina de 'salir del closet', elevándolo al estatus de Cristo. En
un mundo homofóbico y heterosexista, Cristo exige que la Iglesia siga Su ejemplo,
adoptando la causa queer y detectando Su presencia en esa comunidad.

c. La redención de Cristo

Una pregunta importante para la TQ es cómo presenta el valor salvífico de la


muerte de Cristo. Craig A. Ford Jr. parte de la soteriología cristológica de Moltmann
y presenta a Cristo como “el amante apasionado, cuyo ministerio, muerte y
resurrección exhiben la cercanía radical de Dios por medio de Su solidaridad con los
que sufren, y quien de este modo logra la reconciliación entre las víctimas y los
abusadores”5. Sin embargo, tal concepto de la muerte de Cristo es completamente
insatisfactoria porque no logra reflejar la profundidad de la presentación apostólica
de “Cristo crucificado”.

4. LA SOTERIOLOGÍA

Además de usar la metodología de la ‘teología radical’ que Gustavo Gutiérrez


empleó en La Teología de la Liberación, los exponentes de la TQ también adoptaron
uno de los conceptos fundamentales que Gutiérrez expuso y popularizó en su libro:
la opción de Dios a favor de los pobres, marginados y oprimidos, reflejada en el
éxodo de Egipto, que se vuelve al texto paradigmático de la salvación bíblica. Al
hacerlo, los expositores de la TQ reflejaron la influencia de la teología liberal que
5
‘What makes Jesus salvific for the Queer Community? A Moltmann-Inspired Essay in Christology’
(‘¿Qué hace que Cristo sea salvífico para la comunidad queer? Un ensayo cristológico inspirado por
Moltmann’), Craig A. Ford, Jr. (FUENTE+

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redujo la salvación al nivel material, limitado a la vida en este mundo; lo que antes
se conocía como el ‘evangelio social’.

“La influencia de la teología de la liberación es muy obvia en el


trabajo de Richard Cleaver y Gary David Comstock. Ambos
centralizan el Éxodo como el evento salvador paradigmático en la
tradición judeocristiana que revela que la salvación es un movimiento
terrenal e histórico de la esclavitud a la libertad, de la opresión a la
liberación”6.

Ya hemos mencionado el libro de Comstock. El de Richard Cleaver es Know My


Name: A Gay Liberation Theology (“Conoce Mi Nombre: Una Teología de la
Liberación Gay”), publicado en 1995.

Estos dos autores consideran que los eventos relacionados con Stonewall, el bar
frecuentado por la comunidad gay a fines de los ’60, fueron una suerte de ‘éxodo’
para los homosexuales. Cleaver, en particular, establece paralelismos muy
estrechos entre la experiencia de la Pascua y Stonewall, argumentando que de
ambas experiencias nació una nueva clase de sociedad compuesta por diferentes
razas, géneros y grupos sociales. Es más, afirmaron que al igual que los antiguos
israelitas, los homosexuales se encuentran andando ahora por un ‘desierto’, como
un grupo que ha pactado juntos, pero que al mismo tiempo está tratando de
averiguar lo que significa ser un pueblo libre. Según Cleaver, la comunidad gay no
será verdaderamente libre hasta que aprenda, como lo hizo la Iglesia primitiva, a
ser solidario con los demás grupos oprimidos y a practicar lo que él llama la
"hospitalidad eucarística" con aquellos que son diferente a los gays, con el
propósito de ser desafiados y transformados por ellos a establecer una verdadera
comunidad de ‘amantes’.

Una crítica que la TQ hace a la comunidad LGTB es que muchos ceden a la


tentación de quedar en los "lugares seguros de Egipto", que constituiría solo una
seudo liberación. Dichos “lugares seguros de Egipto” son aquellos elementos de la
cultura basados en el comercio que convierte a los gays, por lo menos a aquellos
que pueden participar financieramente en ella, en colaboradores de un sistema
económico opresivo y de guetos, todo lo cual puede ser barrido rápida y fácilmente.
Para Comstock, el Éxodo y la resurrección proporcionan dos elementos
fundamentales de revelación a través de los cuales el resto de la Biblia debe ser
leída y evaluada. Esto le permite rechazar la autoridad de los textos bíblicos que
parecen condenar las relaciones entre personas del mismo sexo. (Stuart,
‘Christianity is Queer’, op. cit., p. 372)

“Porque El mismo que dijo: “Bienaventurados los pobres, pues de


ellos es el Reino de Dios”, grita hoy a quienes quieren oírle
“Bienaventurados los/as homosexuales, pues de ellos es el Reino de
Dios”. Y Jesús no habla de los/as homosexuales buenos/as o
creyentes, como tampoco hablaba de los/as pobres buenos/as y
creyentes. Dice que en cuanto que sean marginados/as
espiritualmente por un cristianismo heterosexista, el Reino de Dios es
primero de los/as homosexuales como lo es de los/as pobres.

Dios ofrece su Reino en primer lugar a los/as despreciados/as por


este mundo. Y los ricos podrán entrar si se ponen al nivel de los
pobres y luchan contra las causas de su pobreza, y los/as
6
‘Christianity is a Queer Thing: The Development of Queer Theology’
(https://www.theway.org.uk/back/39Stuart.pdf), p. 371-381.

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heterosexuales pueden tener esperanza en la medida que se
solidaricen espiritualmente con sus hermanos/as homosexuales y
digan alto, claro y radical “NO” a la “homofobia cristiana”. Por eso, los
queer podrán ser buenos cristianos en la medida en que ayuden a los
hombre y mujeres más marginados…”7

Según Goss, una teología queer es necesariamente una teología de la liberación,


escrita y practicada en la lucha no sólo contra la misoginia, la homofobia, el
heterosexismo y la fobia al SIDA, sino también contra el racismo, el clasismo, el
militarismo y la dominación ecológica. Aunque en términos positivos, la TQ celebra
el aspecto físico del cuerpo de Cristo, la homodevoción a Jesús, el Cristo bisexual,
trans y travesti8.

Conclusión

La TQ ha cambiado el enfoque de la experiencia lésbica y gay hacia el impacto del


género en la tradición cristiana y en la Iglesia como el cuerpo de Cristo. Sin
embargo, muchas personas lesbianas y gays sospechan de este reenfoque. No
están dispuestas a sacrificar el sentido de identidad y la voz distintiva que han
adquirido recientemente, y no están convencidas de la teoría de la inestabilidad del
género. Ninguna de las teologías, sea la lesbiana, la gay o la queer, ha tenido un
impacto notable en los debates eclesiásticos sobre el tema de la homosexualidad.
No obstante, quizá la TQ, con su profundo compromiso con la tradición teológica
cristiana, tiene el potencial de inspirar algunas transformaciones reales y de mutuo
beneficio.

Sin embargo, hay un tema fundamental que la TQ no trata, por lo menos no en


forma explícita, y es el tema del pecado. Implícitamente, parte de la perspectiva de
que el pecado ‘original’ es la opresión y la marginación; sin embargo, no articula un
concepto del origen y la naturaleza en sí del pecado. Al no elaborar una
hamartiología bíblica, la TQ es incapaz de hacer una auto crítica, con el fin de
enfrentar la pregunta fundamental acerca de que es lo ‘decente’ delante de Dios en
cuanto a la orientación sexual. La actitud de Goss pone en claro el gran talón de
Aquiles de toda la TQ, porque si el modelo binario de la sexualidad es en realidad lo
que la Biblia afirma como lo “bueno en gran manera” en Génesis 1:31, entonces
todo el proyecto de la TQ se derrumba y queda expuesto como un espejismo más
del ser humano como pecador en rebeldía contra el Creador.

7
Xabier Pikaza, en su blog: ‘Canto Queer ¿Bienaventurados los perseguidos por homosexuales?’ (22 de
julio 2016), en la página web: Cristianos Gays (https://www.cristianosgays.com/2016/07/22/canto-
queer-bienaventurados-los-perseguidos-por-homosexuales/).
8
https://truefreedomtrust.co.uk/brief-critique-queer-theology.

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