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República Argentina - Poder Ejecutivo Nacional

2021 - Año de Homenaje al Premio Nobel de Medicina Dr. César Milstein

Informe Firma Conjunta Transferible

Número: IF-2021-61980867-APN-MJ

CIUDAD DE BUENOS AIRES


Lunes 12 de Julio de 2021

Referencia: Formula Denuncia

FORMULA DENUNCIA PENAL

Sabina Frederic, Ministra de Seguridad de la Nación, Mercedes Marcó del Pont, Administradora Federal de
Ingresos Públicos, y Martin Ignacio Soria, Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, constituyendo
domicilio en Sarmiento 329 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos presentamos y respetuosamente
decimos:

I. OBJETO.

Venimos por la presente, en los términos de los arts. 174 y 177 del CPPN, a denunciar el envío ilegal de
armamento y municiones a Bolivia perpetrado el 12 de noviembre de 2019 por el Gobierno Nacional
encabezado por el ex Presidente Mauricio Macri, con la participación de altas autoridades del Poder
Ejecutivo Nacional, con el objetivo de poner ese material represivo a disposición de la dictadura que recién
había tomado el poder en el vecino país, encabezada por Jeanine Áñez, tras el golpe de estado realizado por
las fuerzas armadas bolivianas contra el gobierno constitucional de Evo Morales.

El hecho delictivo consistió en el envío irregular de armamento y municiones a Bolivia, a través de una
adulteración en las cantidades y destinaciones declarados en las distintas instancias de control y, en particular,
ante el servicio aduanero. El material bélico puesto a disposición de la dictadura boliviana habría consistido en,
por lo menos:

• 40.000 cartuchos AT 12/70


• 18 gases lacrimógeno en spray MK-9
• 05 gases lacrimógeno en spray MK-4
• 50 granadas de gas CN
• 10 granadas de gas CS
• 52 granadas de gas HC
Esta maniobra habría contado con la participación criminal de Mauricio Macri (ex Presidente de la Nación),
Patricia Bullrich (ex Ministra de Seguridad de la Nación), Oscar Aguad (ex Ministro de Defensa), Jorge
Faurié (ex Ministro de Relaciones Exteriores y Culto), Normando Álvarez García (ex Embajador Argentino en
Bolivia), Jorge Dávila (ex Director General de Aduanas), Eugenio Cozzi (ex Director Ejecutivo de la ANMaC),
Gerardo José Otero, (ex Director Nacional de la Gendarmería Nacional Argentina), Rubén Carlos Yavorski
(ex Comandante Mayor Director de Logística de la Gendarmería Nacional Argentina) y Carlos Miguel Recalde
(ex Director de la Dirección de Operaciones de la Gendarmería Nacional Argentina), todos ellos en funciones al
momento de los hechos.

En base a la información recolectada hasta el momento, se observa la posible comisión de los delitos de
contrabando agravado por la cantidad de personas involucradas, por la calidad de funcionarios públicos, por la
participación de un funcionario del servicio aduanero, y por tratarse de armas y municiones de guerra (arts. 863,
865 inc. a y b y 867 del Código Aduanero), en concurso con los delitos de malversación de caudales públicos
(art. 260 C.P.), abuso de autoridad (art. 248 C.P.) y los delitos que comprometen la paz y la dignidad de la
Nación previstos en los artículos 219 y 220 del Código Penal de la Nación.

Estos hechos salieron a la luz gracias al descubrimiento de una misiva del entonces Comandante General de la
Fuerza Aérea Boliviana, Gral. Jorge Gonzalo Terceros Lara, dirigida al entonces Embajador de la República
Argentina en Bolivia, Normando Álvarez García, fechada el 13 de noviembre de 2019, mediante la cual se
evidencia la recepción de municiones, gases lacrimógenos y granadas de gas provenientes del Gobierno
Argentino. La carta fue dada a conocer el pasado 9 de julio por el Canciller boliviano, Rogelio Mayta, en una
conferencia de prensa, tras su descubrimiento en la sede de la Embajada Argentina en Bolivia.

Esta denuncia pública dio lugar a una serie de investigaciones administrativas por parte del actual Gobierno
Nacional de nuestro país, a través de la cual se recolectó información y documentación que corrobora el envío del
material -el cual se pretendió encubrir bajo la necesidad de proteger la Embajada argentina- y su posterior desvío
hacia las fuerzas armadas bolivianas.

La gravedad institucional del hecho se consolida al advertir que el material enviado tuvo como destino final
a las fuerzas armadas que días antes habían derrocado el gobierno constitucional del entonces presidente
Evo Morales, y que días después del envío cometerían múltiples violaciones a los Derechos Humanos, entre
ellas, las recordadas “masacres” (según las calificó la propia Comisión Interamericana de Derechos
Humanos) de Sacaba y Senkata.

De este modo, no se trata de cualquier tipo de contrabando, sino de uno que tuvo como fin reforzar la capacidad
de acción de fuerzas armadas que se habían levantado sediciosamente en armas contra un gobierno constitucional
y contra el pueblo boliviano. Fin que las autoridades nacionales no podían desconocer: enviaron municiones y
material represivo a sabiendas de que sería usado contra al pueblo de Bolivia por parte de las fuerzas sediciosas.

Es esa gravedad institucional la que dio lugar a que el Presidente Alberto Fernández enviara una carta a su par
boliviano, Luis Arce, apenas conocido el hecho, manifestando “el dolor y la vergüenza” que le provocó haber
tomado conocimiento de “la colaboración del Gobierno del Presidente Mauricio Macri con las fuerzas que
perpetraron el golpe de estado contra el Gobierno Constitucional del presidente Evo Morales”.

En ese sentido, continuando con la vocación democrática de nuestro Gobierno -la misma que llevó a nuestro
Presidente, aún en su condición de Presidente electo, a participar en el operativo que salvó la vida de Evo Morales
y Álvaro García Linera, entre otros-, es que venimos por la presente a denunciar los hechos mencionados.
De este modo, buscamos poner a disposición de la Justicia todos aquellos elementos probatorios con los que
cuenta el Poder Ejecutivo Nacional, a los fines de poder dilucidar los hechos sucedidos y las respectivas
responsabilidades penales que pudieran caber.

II. HECHOS.

A los fines de comprender la sucesión de los hechos y su magnitud, resulta necesario analizar el contexto
institucional y social en el cual los mismos se llevaron a cabo, para luego analizar en detalle la maniobra
realizada, en base a la información disponible hasta el momento.

II. a. Golpe de estado en Bolivia.

El golpe de estado perpetrado contra el orden democrático establecido en el Estado Plurinacional de Bolivia fue el
resultado de un conjunto de acciones, tanto internacionales como nacionales, iniciadas el día 20 de octubre de
2019, que llevaron a la consumación del golpe de estado el día 11 de noviembre con la toma del poder por parte
de Jeanine Añez.

El 20 de octubre se realizaron las elecciones presidenciales en el Estado Plurinacional de Bolivia. Esa jornada
electoral finalizó con un conteo provisorio, el cual dio como ganador al candidato del Movimiento Al Socialismo
(MAS), en ese entonces Presidente Evo Morales, con un 45,28% de los votos.

Al día siguiente, el 21 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó que, habiéndose escrutado el
95,63% de los votos, Evo Morales había obtenido 46,4% contra el 37,07% obtenido por la segunda fuerza
electoral encabezada por Carlos Mesa de la alianza Comunidad Ciudadana.

Este escenario electoral daba lugar a la reelección de Evo Morales, quien necesitaba obtener más del 40% de los
sufragios y lograr una diferencia de 10% de la segunda fuerza electoral. Ante esta situación, la oposición y
organismos internacionales comenzaron a denunciar la manipulación de la carga de votos. Ese mismo día, Carlos
Mesa denunció que se había cometido fraude en la elección.

A partir de ese momento estallaron los actos de violencia, incendios y enfrentamientos, que dejaron como saldo
varios heridos y las oficinas regionales del Tribunal Supremo Electoral radicadas en Potosí, Sucre y Cobija
incendiadas.

Ante las acusaciones de fraude electoral, el Gobierno de Bolivia solicitó al Secretario General de la OEA la
realización de una Auditoría Electoral de los votos de las Elecciones Generales, acordándose el inicio de dicha
auditoría el 31 de octubre de 2019.

El 23 de octubre el entonces Presidente en ejercicio Evo Morales denunció que se estaba desarrollando un golpe
de estado en Bolivia con apoyo internacional.

El 25 de octubre se oficializó el resultado y Evo Morales fue declarado ganador de la elección por el Tribunal
Supremo Electoral. Con el 99% de los votos escrutados, Morales fue declarado oficialmente ganador con el 47,08
por ciento de los votos frente al 36,51 por ciento de Mesa, superando los 10 puntos porcentuales de diferencia
exigidos para ser electo Presidente según la ley electoral boliviana.
El 31 de octubre se inició la auditoría electoral de la OEA, en medio del recrudecimiento de la violencia y
mientras el conflicto escalaba. Se comenzaron a verificar acciones contra el orden establecido por fuerzas de
seguridad del Estado: tres unidades policiales se amotinaron en Cochabamba, Sucre y Santa Cruz y llamaron a
nombrar nuevos comandantes. Las fuerzas policiales de La Paz, por su parte, accionaron a favor de los
manifestantes opositores.

Ante hechos de esta magnitud y vejaciones contra funcionarios democráticos electos por el voto popular, el 8 de
noviembre de 2019, Evo Morales denuncia que existe “un golpe de estado en curso”.

Días antes, en Vinto, ciudadanos identificados con partidos opositores al gobierno del MAS incendian la
municipalidad de la localidad y retienen a la alcaldesa Patricia Arce Guzmán mientras le rasuran todo el cabello
para obligarla a caminar descalza por el pueblo, cubierta de pintura roja.

El domingo 10 de noviembre, 21 días después de las elecciones generales del 20 de octubre, la OEA publicó el
resultado del informe preliminar sobre la auditoría de las elecciones generales en el que exige la anulación de las
presidenciales de octubre y la realización de nuevos comicios.

Tras esto, las Fuerzas Armadas y la Policía le piden la renuncia al presidente, obligando a presentar la renuncia al
presidente constitucional Evo Morales Ayma.

El golpe de estado produjo una situación de vacancia presidencial. El Presidente Evo Morales y del
Vicepresidente Álvaro García Linera debieron exiliarse en México, asilo que pudo concretarse gracias a un
operativo de salvataje impulsado por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y el Presidente
Electo de Argentina, Alberto Fernández. La siguiente en la línea de sucesión, Adriana Salvatierra, presidenta del
Senado, también debió presentar su renuncia. Fue así que quedó en funciones la entonces vicepresidenta Jeanine
Añez, quien, con el apoyo de las fuerzas armadas sediciosas, ocupó ilegítimamente el cargo presidencial el 12 de
noviembre de 2019, dando inicio a una dictadura que se sustentaría en el cargo gracias a una sistemática represión
de los reclamos por la restitución del orden democrático llevados a cabo por el pueblo boliviano.

II. b. El apoyo armamentístico del Gobierno argentino a la Dictadura boliviana.

Es en ese marco que se produce el envío de armamento y municiones por parte del Gobierno Argentino a la
dictadura encabezada por Añez.

Debemos repasar cómo se produjo el envío, que luego dio lugar a la carta de acuse de recibo de dicho armamento
por parte de las Fuerzas Armadas bolivianas. Quedará así claro que el golpe de estado recién descripto contó con
el apoyo material de Mauricio Macri y sus más altos funcionarios para su sostenimiento en el poder, a través de la
represión sistematizada contra el pueblo boliviano.

Este apoyo buscó encubrirse desde un primer momento, a través de maniobras de ocultamiento que pretendieron
disfrazarlo en un supuesto objetivo de brindar la seguridad física de las instalaciones y funcionarios de la
Embajada argentina en Bolivia. Sin embargo, parte del material enviado fue desviado y puesto a disposición de la
dictadura boliviana, tal como surge de los hechos y documentos que se expondrán a continuación.

La primera documentación que refleja el envío del material armamentístico a Bolivia es la vinculada a la
autorización de salida temporaria requerida por la Gendarmería Nacional a la Agencia Nacional de Materiales
Controlados (ANMaC), organismo encargado de fiscalizar dicho material en nuestro país, y autorizar su salida del
territorio. Del listado de los materiales recibidos por Bolivia, las balas de goma (referenciadas como "cartuchos
AT 12/70" - AT: Anti Tumulto) y las granadas de gas son materiales controlados y, como tales, sujetos a la
fiscalización de salida del país por parte de la ANMAC.

En ese sentido, existen indicios de que la maniobra pudo haberse comenzado a orquestar varios días antes de su
concreción. Hay un dato por lo menos llamativo, que amerita su investigación: Eugenio Horacio Cozzi, Director
Ejecutivo de la ANMAC durante el periodo bajo análisis, modificó con fecha 7 de noviembre de 2019 la
regulación de la Agencia para la Salida Definitiva o Temporaria del Territorio Nacional de materiales
controlados, instituto legal bajo el cual luego se ejecutaría la salida del país del material aquí denunciado. El
expediente que dio origen a esta resolución, EX-2019-95856211-APN-DNRYD#ANMAC, fue iniciado con fecha
24 de octubre de 2019. Puntualmente, el objeto de dicha resolución fue la modificación de la DISPOSICION
RENAR 883/11, en especial en cuanto a su ANEXO II. Aquella disposición no distinguía si el solicitante de una
salida temporaria de material controlado del país era un particular o una fuerza de seguridad, estableciendo una
serie de requisitos uniformes para todos los casos.

Pero el 7 de noviembre de 2019, se publicó la mentada resolución RESOL-2019-194-APN-ANMAC#MJ, que


agrega una nueva distinción: “Cuando la salida temporaria fuera solicitada por una de las Fuerzas Armadas o de
Seguridad para la custodia en misiones oficiales, se requerirá la nota detallando el material y la nómina del
personal, debiendo encontrarse el material registrado en esta ANMAC”.

Además de ese agregado, que pone en evidencia la vinculación de esta resolución con los hechos aquí
denunciados, la nueva disposición flexibiliza los requisitos unificados para las salidas temporarias de
armamentos, al eliminar las exigencias de informar la aduana de ingreso y egreso interviniente y las escalas en
otros países si las hubiere. Es decir, omite exigir información sensible, que tiene que ver con restar facultades de
fiscalización tanto a ANMAC como a otros organismos intervinientes.

El 11 de noviembre de 2019, el Comandante Mayor Director de Logística de la Gendarmería Nacional


Argentina, Rubén Carlos Yavorski, en cumplimiento de lo ordenado por el Director Nacional de la GNA, Gerardo
José Otero, envía una nota a la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) solicitando que se
autorice el uso del material y equipamiento por parte del Personal de la Agrupación Fuerzas Especiales
“ALACRAN” de la GNA en el territorio de la República de Bolivia. La finalidad declarada es “la seguridad y
protección del Señor embajador argentino, su residencia, las instalaciones Diplomáticas, como así también el
personal que se encuentre dentro de la misma”. El pedido se realizó a través de la nota NO-2019-100784587-
APN-DIRLOG#GNA dirigida a Eugenio Horacio Cozzi y Ana Verónica Rulli (ANMaC), con copia a Gerardo
José Otero (Director Nacional de GNA) Jorge Daniel Perrone (GNA), Daniel Marcelo Martín Olmos (GNA) y
Sergio Adrián Calderón).

Ese mismo día, la ANMaC realizó una autorización de salida temporaria por la cual se autorizó a Gendarmería
Nacional la salida de 10 pistolas semiautomáticas; 2 escopetas de repetición; 5 carabinas automáticas; 2
ametralladoras; 2 fusiles de repetición; 12 chalecos antibalas; 12 cascos balísticos; 2 escudos balísticos; 2 visores
nocturnos y 8.820 municiones de distintos calibres, de las cuales 3600 eran calibre 12-70, con destino a Bolivia.
Se consignó también como misión "brindar seguridad y protección al embajador y el personal de la embajada
argentina en Bolivia". Se agregó que sería utilizado por el Personal de la Fuerzas Especiales ALACRÁN de
Gendarmería Nacional en Bolivia. Esta autorización se realizó por número de trámite 054 2019 0001238 000 001
y autorización Nª 974/19 del legajo RENAR N 4_961100, Nota N NO-2019-100784587-APN-DIRLOG-GNA.
Vale señalar que ni el pedido ni la autorización cumplen con la justificación de las fundadas razones para la
ampliación del cupo de 1.000 (mil) municiones que establece la regulación de las salidas temporarias aprobada
por la Resolución ANMAC Nº 194/2019.

Un día después, el 12 de noviembre de 2019, día en que se produjo la sesión legislativa que validó la
ilegítima toma del cargo de presidenta a la dictadora Jeanine Áñez, la Gendarmería Nacional, con la firma
del mismo Yavorski, presentó ante la ANMaC un llamativo pedido de ampliación del material autorizado. Por un
lado, 70.000 cartuchos anti-tumultos marca Fabricaciones Militares y 100 spray de gas pimienta (nota
NO_2019_101303793_APN_DIRLOG#GNA, con referencia Nota N NO-2019-100784587-APN-DIRLOG-GNA
- autorización 974/19); y, por el otro, 661 granadas de mano de gas hostigamiento (nota NO-2019-101304479-
APN-DIRLOG#GNA).

Como se observa, el contenido de la ampliación de la autorización coincide justamente con el tipo de


material que habría sido recibido por las fuerzas armadas bolivianas, de acuerdo a la carta enviada al
entonces Embajador argentino en Bolivia.

De ese pedido de ampliación, de los registros de la ANMaC surge únicamente la autorización a los 70.000
cartuchos anti-tumultos (nuevamente sin la justificación por la ampliación del cupo), a través de la Autorización
Nº 982/19. El gas pimienta no se trataba de material controlado.

En cuanto a las granadas de gas, si bien es material controlado, no consta en los registros de ANMaC
ninguna autorización de salida ni tampoco ningún expediente por el cual se haya dado curso a ese pedido
de autorización. Es decir: la salida temporaria de las granadas jamás fue autorizada ni tramitada por la
ANMaC.

Según consta en los registros del Ministerio de Defensa, el material fue trasladado en un Hércules C-130
perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina, comandadas en ese momento por el ex Presidente Mauricio Macri, y
bajo la órbita del Ministerio de Defensa a cargo de Oscar Aguad. El despegue se produjo la misma noche del 12
de noviembre, a las 23:40, desde el aeropuerto de El Palomar, luego de realizar los trámites aduaneros y
migratorios correspondientes.

Por su parte, según los registros de la Dirección Nacional de Aduanas, la Gendarmería Nacional inició una
operación de destinación suspensiva de exportación temporaria Nro. 19073PET1000103G, oficializada en fecha
12/11/2019, mediante Expte. SIGEA N° 12114-1135-2019.

La destinación suspensiva de exportación temporaria en trato fue autorizada mediante Nota N° 2834/2019 (DV
TECE) de la División Técnica (Departamento Técnica de Exportación) por el plazo de 90 (noventa) días a partir
de su libramiento, con la finalidad de brindar seguridad a la Embajada Argentina en la República de Bolivia.

De los registros aduaneros surge que, conforme Packing List y Factura Proforma N° 11/19 aportadas
oportunamente por la Gendarmería Nacional Argentina, la mercadería exportada consistió en armas, municiones
y materiales antidisturbios, entre otros elementos, según el siguiente detalle:

• PISTOLA GLOCK 9MM, 9 (nueve) unidades


• PISTOLA BERETTA 92FS, 1 (una) unidad
• ESCOPETA BENELLI MOD M3, 2 (dos) unidades
• FUSIL COLT M4, 5 (cinco) unidades
• ESCOPETA FRANCHI SPAS 15, 1 (una) unidad
• SUBFUSILES MISSION, 5 (cinco) unidades
• AMETRALLADORA FN MAG 7,62, 2 (dos) unidades
• FUSIL REMINGTON 700MDT, 1 (una) unidad
• FUSIL REMINGTON 700 M24, 1 (una) unidad
• CHALECOS ANTIBALAS RB3, 9 (nueve) unidades
• CHALECOS ANTIBALAS AANTAJ RB3, 3 (tres) unidades
• CASCOS BALISITICOS MICH 2000, 3 (tres) unidades
• CASCOS REVISION RB3, 9 (nueve) unidades
• VISOR NOCTURNO, 2 (dos) unidades
• VISOR NOCTURNO MONOCULAR, 2 (dos) unidades
• MUNICIONES 9MM, 2.459 (dos mil cuatrocientos cincuenta y nueve) unidades
• CARTUCHOS 12,70MM PG, 2.250 (dos mil doscientos cincuenta) unidades
• CARTUCHOS 12,70MM AT, 71.350 (setenta y un mil trescientos cincuenta) unidades
• CARTUCHOS 7,62 MM, 2.011 (dos mil once) unidades
• CARTUCHOS 5,56 MM, 750 (setecientos cincuenta) unidades
• ESCUDOS PROTT RB3, 2 (dos) unidades
• DETECTOR DE METALES, 1 (una) unidad
• MANTA ANTIBOMBA, 1 (una) unidad
• SPRAY GAS LACRIMONEGO, 100 (cien) unidades
• GRANADA GAS CN, 61 (sesenta y un) unidades*
• GRANADA GAS CS, 160 (ciento sesenta) unidades*
• GRANADA GAS HS, 360 (trescientos sesenta) unidades*

Asimismo, se acompaña en la destinación de exportación las autorizaciones de la ANMAC N° 974/2019


(11/11/2019) que comprende los ítems previamente detallados (a excepción de 70.000 municiones calibre 12/70)
ya que sólo autoriza la cantidad de 3.600) y la Autorización ANMAC N° 982/2019 (12/11/2019) que comprende
las citadas 70.000 municiones calibre 12/70. En ambos casos, la autorización ANMaC se expide con la misión de:
"Brindar Seguridad y Protección al Embajador y al Personal de la Embajada Argentina en Bolivia".

Respecto a las granadas de gas CN, CS y HS, sin perjuicio de que las mismas no contaban con la autorización de
la ANMAC para la salida temporaria del país, existen particulares anomalías en la documentación aduanera
vinculada con su salida del país. El verificador interviniente, Cesar Martínez, a cargo la Sección Ramo D (DI
ADEZ), indicó en la Factura Proforma N° 11/19 (documentación complementaria al permiso de embarque) que
esa carga no fue embarcada, pero no hay constancia alguna de eso en la copia digitalizada del permiso de
embarque, lo que hubiera debido ser asentado. Sin perjuicio de aquello manifestado por el verificador, en la
autorización de salida de las mercaderías por parte del entonces jefe de oficina El Palomar (Aduana de Ezeiza) se
hace referencia a 177 bultos, lo que incluiría las granadas.

De este modo, se observa una presunta salida del país de un material que no habría sido autorizado por la
ANMaC: las 581 granadas; un número menor a las 661 granadas que indicaba la nota que la Gendarmería envío a
la ANMaC solicitando la autorización de salida temporaria del país, y que la ANMaC nunca tramitó ni autorizó.
Como se verá luego, al momento de justificar el reingreso del material sobrante, la Gendarmería Nacional no
informó la exclusión de las mentadas granadas, corroborando de ese modo su salida irregular de las mismas del
país.

Tres días después, puede apreciarse la participación activa y directa de la ex Ministra de Seguridad, Patricia
Bullrich, en la maniobra, la cual ya podía intuirse a partir de la intervención del Director de la Gendarmería
Nacional. La ex Ministra autorizó, el 15 de noviembre de 2019, la partida de once gendarmes con destino a La
Paz, a través de la resolución oficial RS-2019-102620975-APN-MSG. Para cuando la resolución se publicó, los
gendarmes ya llevaban dos días en Bolivia. De hecho, en la misma se deja establecido que la autorización corre
“entre el 12 de noviembre de 2019 y el 12 de enero de 2020”.

Esta autorización se produce a raíz de la recepción de un sobre cerrado recibido por el Ministerio de Seguridad
por parte de la Gendarmería, el día 15 de noviembre de 2019 a las 20:05. Allí constaban los nombres de los
gendarmes que viajarían a Bolivia. Entre las 20:05 y las 22:27, Patricia Bullrich firmó los formularios de
autorización para dicha comisión desde el 12/11/19 al 12/02/20, es decir, por un plazo de 62 días. La firma se
realizó en forma inmediata y sin previo dictamen jurídico de la Gendarmería Nacional Argentina ni del Ministerio
de Seguridad. Tampoco consta una solicitud formal de la Cancillería Argentina. Queda claro, entonces, que
Patricia Bullrich tenía un interés directo y activo en la maniobra de desvío del armamento, que fue transportado
por el personal que ella, personal y velozmente, se encargó de autorizar a salir del país.

Tenemos hasta aquí la información sobre la salida del país del material. Surgen entonces dos interrogantes:
¿Era veraz la información sobre la finalidad con la que la exportación "temporaria" del material
controlado fue solicitada y autorizada? ¿Se cumplieron con los requisitos de exportación temporaria del
total del material controlado, en particular, de las granadas de gas?

Ambas situaciones, sin dudas, afectan el control de la autoridad, tanto en la cuestión aduanera como en la que
respecta a la autorización legal que efectúa la ANMAC.

Respecto a la adulteración de la finalidad declarada, la primera evidencia es, como ya se ha dicho, la Nota Dpto.
IV-LOG Secc. Mat. Bel. N° 89/19 de fecha 13/11/2019 -firmada por el General de la Fuerza Aérea Boliviana
Jorge Gonzalo Terceros Lara y dirigida al Embajador de la República Argentina en Bolivia, Dr. Normando
Álvarez García- mediante la cual se manifiesta el agradecimiento por la colaboración prestada a esa institución
armada, en el marco del apoyo internacional, con motivo de la "situación conflictiva que vive Bolivia". Esa nota
pone de manifiesto la recepción, proveniente del Gobierno Argentino, del siguiente material:

• CARTUCHOS AT 12/70, 40000 (cuarenta mil) unidades


• GASES LACRIMÓGENOS EN SPRAY MK-9, 18 (dieciocho) unidades
• GASES LACRIMÓGENOS EN SPRAY MK-4, 5 (cinco) unidades
• GRANADA GAS CN, 50 (cincuenta) unidades
• GRANADA GAS CS, 19 (diecinueve) unidades
• GRANADA GAS HS, 52 (cincuenta y dos) unidades

El material que la Fuerza Área Boliviana manifiesta haber recibido concuerda en calidad y cantidad con parte del
material bélico comprendido en la destinación de exportación 19073PET1000103G detallada por la Aduana
Argentina. La exportación temporaria de las armas y municiones comprendidas en la destinación
19073PET1000103G, fue autorizada con una finalidad específica como era la de brindar seguridad a la Embajada
Argentina en la República de Bolivia, situación que no contempla la entrega de las armas o municiones a la
Fuerza Aérea Boliviana para su uso a discreción. En este sentido, existe una palmaria discrepancia entre la
finalidad específica para la cual fue autorizada la exportación del material y su aparente posterior uso en el país
de destino por parte de una fuerza armada extranjera.

La veracidad de esta nota está corroborada por diversas circunstancias, todas ellas provenientes de distintas
fuentes de información, y por parte de organismos autónomos e independientes.
En primer lugar, el Ministerio de Defensa de Bolivia, Edmundo Novillo, confirmó que tiene en su poder la carta
original que el excomandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) Jorge Gonzalo Terceros Lara envió a la
embajada argentina en La Paz para agradecer la cooperación del gobierno de Mauricio Macri con el golpe que
estaba en marcha contra Evo Morales.

La Embajada Argentina en Bolivia, por su parte, corroboró la existencia de un registro informático que demuestra
que un sobre cerrado de la Fuerza Aérea Boliviana entró a la representación diplomática y estaba destinado al
entonces embajador Normando Álvarez García. La carta quedó también asentada en el sistema interno de archivo
de la embajada con fecha 14 de noviembre de 2019 y, dentro de su detalle, se observa como referencia
“AGRADECIMIENTO POR MATERIAL BÉLICO DONADO POR ARGENTINA”.

Por otro lado, el contenido de la misiva se corresponde con las incongruencias que presenta la diversa
documentación oficial sobre el destino final de esas granadas y municiones.

En ese sentido, las autorizaciones oportunamente otorgadas por la Policía Boliviana para la utilización del
material y el equipamiento solicitados por la Embajada de la República Argentina en Bolivia (notas
RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº 09/2019, RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº 11/2019
y RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº 12/2019) no se corresponden, en su cantidad y en su calidad,
con las autorizaciones solicitadas por la Gendarmería Argentina en los trámites internos argentinos.

Mediante esas notas, la Policía Boliviana hace lugar a las solicitudes de autorización presentadas por la
representación argentina en ese país. En la primera de ellas, fechada el 12 de noviembre de 2019, y en relación a
material que se transportaría “en fechas 12 al 14 de noviembre de la presente gestión, en un avión Hércules,
perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina” (según la propia autorización), se informa una variedad de materiales
controlados. Entre ellos, la cantidad de “CARTUCHOS CAL 12/70” se reduce a 3.600 cartuchos, de los cuales
2.250 serían cartuchos PG y 1.350 serían cartuchos AG.

Como se observa, el número dista enormemente de los 70.000 cartuchos de este tipo que la Gendarmería
Nacional informó a la ANMAC y a la Aduana Argentina que destinaría a la protección de la Embajada
Argentina.

Esto no se ve corregido por la segunda autorización, fechada el 28 de noviembre de 2019, en donde no se


incluyen cartuchos de ese calibre y tipo.

Como si ello fuera poco, ninguna de las mencionadas autorizaciones otorgadas por la Policía Boliviana
incluye las granadas de mano ni el spray antitumulto.

Por último, el desvío y consumación del contrabando también se ve corroborado por el incoherente intento de
ocultamiento perpetrado en julio de 2020. En ese momento, Carlos Miguel Recalde, Comandante Mayor Director
de la Dirección de Operaciones de la Gendarmería Nacional Argentina, emitió la nota NO-2020-45257466-APN-
DIROPER#GNA en la que se indica que, para "mantener y acrecentar las capacidades, se realizaron ejercicios de
entrenamiento y prácticas de tiro con el armamento que fuera llevado en la comisión. En dichas instrucciones se
emplearon la cantidad de SETENTA MIL (70.000) cartuchos calibre 12,70 MM". También informa que se
regresó al país la totalidad del armamento que se transportó al vecino país en su oportunidad, mediante
AUTORIZACION LEGAL PARA SALIDA TEMPORARIA, Nro. de trámite 054 2019 0001238 000 00, de
fecha 11NOV19. En consecuencia, Gendarmería Nacional solicitó a Aduanas autorización para convertir la
autorización de salida temporaria en una autorización de salida definitiva por consumo.
En función de lo manifestado por Gendarmería Nacional, la Dirección Nacional de Aduanas, mediante el E-mail
N° 442-2020-1 (DV TECE) autorizó la conversión en definitiva de la exportación temporaria de los aludidos
cartuchos y la fuerza de seguridad documentó la exportación para consumo en el Sistema Malvina mediante
permiso de embarque N° 20-073-PE02-000005-K.

Ese “consumo” de los 70.000 cartuchos calibre 12/70 “anti tumulto”, con los que supuestamente se habían
realizaron ejercicios de entrenamiento y prácticas de tiro, resulta, por un lado, contradictoria con los motivos
denunciados para la salida del material, que sería la seguridad de la embajada. De comprobarse la entrega del
material bélico a la Fuerza Aérea Boliviana, además de constituir un evidente desvío en el uso comprometido y
autorizado por el Estado Argentino, dejaría a la luz una clara colisión con la justificación que utilizó la
Gendarmería Nacional Argentina para solicitar con posterioridad la exportación definitiva de parte del material
exportado temporalmente, en tanto en sus argumentos se esgrimió que los mentados 70.000 cartuchos 12,70 AT
no podrían retornar al país, dado que habían sido consumidos en su totalidad en entrenamientos y prácticas de
tiro.

Pero, además, no resulta coherente un entrenamiento en el exterior con esa enorme cantidad de "balas de goma"
utilizada principalmente para responder a situaciones de tumulto. La incoherencia se profundiza al advertirse que
el Grupo ALACRAN constituye un Grupo de Operaciones Especiales que no está entrenado ni preparado para
operativos antidisturbios. Los grupos destinados para ese tipo de misión, por Doctrina de la GNA, son los
Destacamentos Móviles Antidisturbios.

El Grupo ALACRAN, que es la fuerza especial de la Gendarmería Nacional, no es la encargada de


manejar munición antitumultos sino que utiliza armamento letal. Por tal motivo, no resultan verosímiles
las aludidas “prácticas de entrenamiento” que insumieron las 70.000 municiones 12/70 AT que el Grupo
ALACRAN habría realizado en el Estado Plurinacional de Bolivia, tal como consta en la nota NO-2020-
45257466-APN-DIROPER#GNA presentada el 15 de julio de 2020.

Finalmente, mediante despacho de importación N° 20-034-PRI1-000001-R, correspondiente a la Aduana de La


Quiaca, se declaró reimportar la totalidad del saldo de lo exportado temporariamente, a excepción de las ya
mencionadas municiones, pero incluyendo las granadas marcadas como no embarcadas en 2019 por el verificador
interviniente y el saldo de 1.350 cartuchos calibre 12,70 MM A/T.

En cuanto a los gases lacrimógenos exportados temporalmente, se ha declarado ante el servicio aduanero su
reimportación, no obstante, la Fuerza Aérea Boliviana manifiesta haber recibido parte de estos productos. Por lo
que se concluye, de determinarse su efectiva entrega a dichas fuerzas, que las cantidades reimportadas difieren en
cantidad con las previamente exportadas con carácter temporario.

Respecto a las granadas GAS CN, CS y HS, queda claro que hubo, de algún modo u otro, una adulteración en la
información aportada a la Aduana. Existen dos hipótesis en este aspecto, ambas delictivas. La primera de ellas es
que el material efectivamente haya salido del país, en forma contraria a lo informado a la Aduana al momento de
la carga del avión, en donde se constató ese material como “No embarcado”. Esta resulta la hipótesis más
plausible, ya que se corrobora con la “carta de agradecimiento” recibida por la Embajada argentina. Pero aun
cuando se diera por cierto que el material no salió del país –lo cual aparece como altamente improbable, dadas las
circunstancias descriptas-, habría existido un falseamiento de información al notificar su reingreso al país, en
donde se incluyeron las granadas como material reingresado. En uno u otro caso, la información aportada a
Aduana fue falsa, por lo que debe investigarse lo sucedido.
Estas discrepancias, sumada al resto de la evidencia aportada, corrobora la hipótesis del desvío de ese armamento
para un fin no declarado: el apoyo material a la represión perpetrada por la dictadura de Áñez.

II.c. Las masacres de Sacaba y Senkata.

Para comprender con mayor claridad cuál pudo haber sido el móvil que llevó a Macri y a sus funcionarios a
realizar este contrabando, resulta inevitable analizar lo que sucedería apenas unos días después del envío de este
material. Son esos hechos los que explican la necesidad que tenía la flamante dictadura boliviana de acceder a
armamento que fuera útil a las violentas represiones que garantizaron su continuidad en el poder que habían
obtenido a través del golpe de estado.

Junto a los acontecimientos ya descritos debemos considerar que, a pocos días de consumarse el golpe de estado y
la posterior entrada del material controlado antimotines, las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas bolivianas
profundizaron su accionar represivo al punto de tal de masacrar al pueblo boliviano en Sacaba y Senkata.

Sendas masacres, consideradas bajo esa denominación por la CIDH, son los dos acontecimientos más graves que
se verificaron durante noviembre de 2019 y permite entender que tanto el accionar de la policía como el de las
Fuerzas Armadas fue conjunto y que el accionar de una de estas fuerzas no se puede analizar de forma escindida a
la de la otra fuerza.

La masacre de Sacaba ocurrió el 15 de noviembre, tres días luego de la toma del poder por parte de Jeanine Añez
y del ingreso a ese país del material enviado por el Gobierno argentino. Según los informes de la CIDH, ese
mismo día las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba se concentraron de forma pacífica en el municipio
de Sacaba, exigiendo el retorno al gobierno de Evo Morales y rechazando al Gobierno interino. Mientras esto
sucedía, una fuerza combinada de la Policía y las Fuerzas Armadas bolivianas estableció un anillo de
seguridad para evitar que la manifestación avanzara por la ruta a Cochabamba. En ese momento, los agentes
policiales y militares abrieron fuego contra la población civil allí reunida, durante la masacre las fuerzas
policiales y las fuerzas Armadas utilizaron gases lacrimógenos y municiones para atacar a los manifestantes,
asesinando al menos 11 personas e hiriendo al menos 120 personas (International Human Rights Clinic:
http://hrp.law.harvard.edu/wp-content/uploads/2020/07/Black-November-English-Final_Acc essible.pdf).

Ante los graves delitos contra los derechos humanos cometidos en Sacaba, la CIDH expresó que “El uso
indiscriminado de gas lacrimógeno por las fuerzas policiales y militares en Bolivia atentan gravemente a los
estándares jurídicos internacionales” y que “el Estado tiene el deber de respetar el derecho humano a la
protesta pacífica”.

Cuatro días después de esta vejación y a solo una semana de la toma del poder por parte de Jeanine Añez, se
produce la masacre de Senkata. El día 19 de noviembre las fuerzas de la policía y de las Fuerzas Armadas
descargaron municiones y gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes del MAS que estaba
realizando un bloqueo alrededor de la planta de hidrocarburos del sector de Senkata.

La CIDH explica que “entre las víctimas fatales se cuentan varias personas que al parecer no estaban
participando en el bloqueo, sino simplemente pasaban por la zona en camino a sus casas o trabajos. También
resultaron numerosas personas heridas, por impactos de bala, golpes, inhalación de gases y otras causas
conexas, y fueron atendidas en diversos hospitales de El Alto”.
Las víctimas de esta masacre señalaron que los muertos fueron muchos más que los nueve que se han reportado
hasta la fecha. Las victimas explican que “se estaban manifestando públicamente sin violencia y fueron objeto de
represión con armas de fuego por agentes estatales”. A su vez, se han presentado numerosas denuncias sobre la
“desaparición de varios cuerpos sin vida de personas que habrían fallecido en esta misma masacre, los cuales
habrían sido recogidos por agentes estatales sin que se haya vuelto a tener noticia de las personas muertas. En
particular se denunció ante la CIDH que este fue el caso de una mujer campesina, y de una niña de
aproximadamente 12 años, entre otros”.

En la masacre de Senkata las fuerzas conjuntas de la Policía y las Fuerzas Armadas bolivianas asesinaron a 11
personas e hirieron a más de 50 (International Human Rights Clinic: http://hrp.law.harvard.edu/wp-
content/uploads/2020/07/Black-November-English-Final_Acc essible.pdf).

Todas las víctimas de las llamadas masacres de Senkata y Sacaba, ocurridas durante las protestas que siguieron al
golpe contra Evo Morales en Bolivia, en noviembre de 2019, murieron por impactos de bala, según el informe
oficial del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).

Al mes siguiente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó de “masacres” a ambos
hechos, por lo que son investigadas las autoridades que asumieron después del golpe, encabezadas por la
exmandataria Jeanine Áñez.

En criterio de la Comisión, estos hechos pueden caracterizarse como masacres dado “el número de personas que
perdieron la vida en un mismo modo, tiempo y lugar, y a que se cometieron en contra de un grupo específico de
personas. Además, los patrones de las lesiones que se han registrado ofrecen serios indicios de prácticas de
ejecución extrajudicial”.

III. ENCUADRE LEGAL.

De los hechos descriptos, queda claro que existió una maniobra engañosa y premeditada destinada a ocultar del
conocimiento del servicio aduanero, por un lado, la cantidad y calidad del material exportado y, por el otro, su
verdadera destinación, que no era “brindar seguridad y protección al embajador y el personal de la
embajada argentina en Bolivia”, sino uno muy distinto: enviar parte de ese material a las Fuerzas Armadas
bolivianas, en el marco de un golpe de estado llevado a cabo por esas mismas fuerzas.

De los hechos descriptos surge con toda claridad, por un lado, que esas diferencias entre lo declarado y la realidad
no fue un mero error, sino que se trató de un ardid premeditado y planificado.

El objetivo era múltiple:

• Ocultar una maniobra que convertía a sus autores en partícipes necesarios de delitos contra el orden
constitucional en el país de Bolivia y de graves vulneraciones a los derechos humanos del pueblo
boliviano.
• Sustraerse de la obligatoria participación del Congreso Nacional en la aprobación de la salida de las fuerzas
y del material enviado, conforme lo establece el art. 75 inc. 28 de la Constitución Nacional y su ley
reglamentaria Nº 25.880, lo cual hubiera evidenciado la colaboración con el golpe de estado y, de ese
modo, obstaculizado o incluso impedido esa colaboración.
• Ocultar la afectación a tratados internacionales tales como el Tratado sobre el Comercio de Armas, que
prohíbe el envío de armas a un Estado que estuviera atravesando la situación que en ese entonces
atravesaba el Estado Plurinacional de Bolivia, o la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados,
que prohíbe a los Estados intervenir en los asuntos internos de los otros.

Habrían intervenido en esa maniobra:

• Mauricio Macri, Presidente de la Nación en funciones al momento de los hechos, cuya condición de tal y
su función de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas obligan a investigar su participación en estos
hechos que, dada la magnitud de su relevancia institucional, razonablemente no pudieron haber sucedido
sin su autorización, aval o impulso, de acuerdo a lo que surja de las investigaciones consecuentes.

Vale recordar que a pocos días del golpe de estado y del envío de armas, el propio Macri, aún en funciones,
llamó “presidenta a cargo” y “presidenta electa” a la flamante dictadora Añez, en el marco de una cumbre del
Mercosur realizada el 5 de diciembre de 2019.

Asimismo, según surge de una nota emitida por su propio ex Embajador en Bolivia, Normando Álvarez
García, tras conocerse los hechos aquí denunciados, la decisión de recibir ex funcionarios del Gobierno de
Evo Morales en la Residencia Argentina fue una decisión personal del ex Embajador, que fue tomada “más
allá de las políticas definidas por el gobierno argentino”. En esa misma nota, el ex Embajador aclara que
“solicité a diferentes dirigentes y funcionarios argentinos autorización (que no fue concedida) para que el
avión de Evo Morales pudiera aterrizar en Argentina".

Queda entonces claro que Mauricio Macri brindó apoyo público y político a la dictadura de Áñez, lo cual,
sumada a su función y a las características de los hechos denunciados, excluyen la posibilidad de que los
mismos se hayan desarrollado sin su intervención.

• Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad de la Nación en funciones al momento de los hechos, quien firmó
la resolución que autorizó la salida del país del Grupo Alacrán a través del cual se realizó el envío oculto
de armas, lo cual evidencia su intervención en la maniobra, cuyo alcance debe ser investigado por la
justicia.
• Oscar Aguad, Ministro de Defensa en funciones al momento de los hechos, quien tenía a su cargo el avión
Hércules mediante el cual se produjo el traslado y, por ende, el operativo que permitió el envío del
material.
• Jorge Faurié, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto en funciones al momento de los hechos,
responsable como tal de la política exterior del Estado Argentino y superior jerárquico del Embajador
Argentino en Bolivia que fuera el destinatario de la misiva que permitió conocer los hechos que dieron
origen a la presente denuncia.
• Normando Álvarez García, Embajador Argentino en Bolivia en funciones al momento de los hechos,
quien fuera el destinatario de la misiva que permitió conocer los hechos que dieron origen a la presente
denuncia, en donde las Fuerzas Armadas bolivianas agradecían el envío del material contrabandeado.
• Diego Jorge Dávila, Director General de Aduanas en funciones al momento de los hechos, cuya
participación aparece a priori como necesaria dada la magnitud de los hechos denunciados y el deliberado
ocultamiento de las granadas presuntamente enviadas, así como de la verdadera destinación del material.
• Eugenio Cozzi, Director Ejecutivo de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) al
momento de los hechos, quien firmó la resolución que modificó los requisitos para las salidas temporarias
de material el 7 de noviembre de 2019, alterando sustancialmente el procedimiento de autorización que
días después sería utilizado para la maniobra de contrabando aquí denunciada.
• Gerardo José Otero, Director Nacional de la Gendarmería Nacional Argentina, y Rubén Carlos
Yavorski, Comandante Mayor Director de Logística de la Gendarmería Nacional Argentina, ambos en
funciones al momento de los hechos, quienes participaron del procedimiento mediante el cual se solicitó la
autorización para la salida del país del material con una destinación distinta a la real.
• Carlos Miguel Recalde, Director de la Dirección de Operaciones de la Gendarmería Nacional Argentina
al momento de los hechos, quien el 15 de julio de 2020 emitió la nota NO-2020-45257466-APN-
DIROPER#GNA en la que se indica que, para "mantener y acrecentar las capacidades, se realizaron
ejercicios de entrenamiento y prácticas de tiro con el armamento que fuera llevado en la comisión. En
dichas instrucciones se emplearon la cantidad de SETENTA MIL (70.000) cartuchos calibre 12,70 MM".

La calificación se vería agravada por la participación de 3 o más personas, todas ellas funcionarios públicos
actuantes en ocasión de sus funciones, una de las cuales era además funcionario del servicio aduanero (art. 865 a,
b y c, C.A.), y por tratarse de armas, municiones o materiales que fueren considerados de guerra (art. 867 C.A.).

Contrabando agravado en razón del número de sujetos activos (Artículo 865 inciso a, Código Aduanero)

Sobre este punto, la doctrina ha entendido que la agravante contenida en el inciso a del artículo 865 del C.A. se
justifica a partir de entender que la misma trata sobre una circunstancia agravante objetiva, que demuestra una
peligrosidad ostensiblemente mayor dada la especial facilidad al momento de ejecutar los hechos delictivos en
razón de la mayor cantidad de personas intervinientes, cuyos esfuerzos en común pueden burlar de forma más
fácil los controles aduaneros, tal y como sucedió fácticamente en los hechos aquí denunciados. En tal sentido, los
esfuerzos en común de los aquí denunciados evidencian que a partir del mismo fue posible burlar de forma
sencilla los controles aduaneros para ejecutar las maniobras de contrabando orientadas a la asistencia bélica al
golpe de estado que se estaba ejecutando en Bolivia (AROCENA, Gustavo: Contrabando, Centro de Investigación
Interdisciplinaria en Derecho Penal Económico –CIIDPE-, p. 40, disponible en
http://www.ciidpe.com.ar/area2/contrabando.pdf; BORINSKY, Carlos: Contrabando agravado por el número de
autores, Doctrina Penal, octubre-diciembre 1981, n° 16, Depalma, Buenos Aires, p. 724 y ss; VIDAL
ALBARRACÍN, La calificación por el número de sujetos intervinientes en el delito de contrabando, E.D.,
21/10/82; VIDAL ALBARRACÍN: Delito de contrabando, 2da edición, Universidad de Buenos Aires, 1987, p. 175
y ss; TOSI, Jorge: Derecho penal aduanero, Ciudad Argentina, Buenos Aires, 1997, p. 36 y ss.).

Asimismo, la doctrina sostiene que “…El fundamento de la agravante, que -según explica la Exposición de
motivos de la ley n° 22.415- requiere sólo la concurrencia de voluntades al momento de ejecutarse el hecho…
(AROCENA, ibíd.), extremo que también han sido cumplimentados en el caso tal y como se lo desarrolla en los
acápites anteriores.

Contrabando agravado en razón de la calidad del sujeto activo (Artículo 865 incisos b) y c), C.A.)

Esta agravante específica del delito de contrabando se justifica, como lo sostiene la doctrina, a partir de la mayor
reprochabilidad que merecen estos delitos cuando en el hecho intervinieren funcionarios o empleados públicos en
ejercicio o en ocasión de sus funciones o con abuso de su cargo y, como también se da en los hechos aquí
denunciados, cuando intervinieren funcionarios o empleados del servicio aduanero o integrantes de la fuerza de
seguridad.

La justificación específica que merecen estos tipos penales agravados se asienta en que “…si un funcionario en
ejercicio de sus funciones comete determinados delitos, se configura un incremento del contenido del ilícito,
determinado por el deterioro de la confianza pública en el desempeño del funcionario y con él una
calificación…” (MAURACH, Reinhart - ZIPF, Heinz [actualizador]: Derecho penal. Parte general, t. 1, trad. J.
Bofill Genzsch y E. Aimone Gibson, Astrea, Buenos Aires, 1994, § 21, p. 371.).

Asimismo, y en consonancia con la agravante específica del inciso a) del artículo 865 del Código Aduanero, esta
agravante puede justificarse a partir de la “mayor posibilidad de burlar el control aduanero… es la facilitación
para la comisión del delito que surge de tales circunstancias la que justifica el mayor reproche penal…”(
AROCENA, ibíd., p. 41.).

En el caso concreto, la participación específica de los aquí denunciados evidencia que la burla de los controles
aduaneros fue un elemento indispensable para asegurar el plan delictivo que estaba en marcha, tal y como se lo
señaló en los hechos desarrollados en la presente denuncia.

Contrabando agravado por tratarse de armas, municiones o materiales que fueren considerados de guerra (art.
867 C.A.).

La doctrina ha entendido que el mayor merecimiento de pena de esta agravante típica específica de la figura de
contrabando reside en que las conductas castigadas por este tipo penal exponen a un peligro concreto no sólo a la
seguridad interna de un país puntual sino a la seguridad mundial en tanto los elementos descriptos en el tipo penal
son capaces de producir un peligro común concreto y tangible para enorme cantidad de personas y bienes (TOSI,
ibíd., pp. 50-52.).

En definitiva, “…la circunstancia agravante se manifiesta como de índole objetiva y, acaso, como demostrativa
de un ataque que por involucrar a más de un bien jurídicamente protegido, resulta ciertamente más extenso…”(
AROCENA, ibíd., p. 42.).

En el caso concreto, esto es ostensible dado que el material bélico contrabandeado hacia Bolivia tuvo como
finalidad proveer armamento a las fuerzas armadas que estaban ejecutando un golpe de estado en Bolivia,
máxime teniendo en cuenta que el mismo se realizó días antes de las –así entendidas por CIDH- masacres que se
ejecutaron en dicho territorio y que, a todas luces, resultaron posibles a partir de la intervención de las entonces
autoridades argentinas en los hechos aquí denunciados.

De este modo, quedaría configurado el delito de contrabando agravado por la cantidad de personas
involucradas, por la calidad de funcionarios públicos, por la participación de un funcionario del servicio
aduanero, y por tratarse de material de guerra, conforme a las previsiones de los arts. 863, 865 inc. a), b) y c)
y 867 del Código Aduanero, hecho para el cual se establece una pena de prisión de cuatro (4) a doce (12) años
para sus autores, siendo esta una calificación provisoria y tentativa cuya adecuación deberá analizarse conforme
el avance de la investigación.

Ese delito concurriría con el de abuso de autoridad, ya que las resoluciones y órdenes ejecutadas por estos
funcionarios públicos fueron contrarios al orden jurídico argentino (art. 248 C.P.) y el de malversación de
caudales públicos (art. 260 C.P.).

Sobre este último tipo penal, el de malversación de caudales públicos, corresponde destacar especialmente que la
doctrina ha entendido que el bien jurídico busca proteger “…la regular inversión y aplicación de los bienes
públicos dentro de la misma órbita de la administración… No se pretende proteger a la administración pública
contra una lesión de carácter patrimonial, se quiere asegurar que el dinero y otros activos patrimoniales
existentes que se ponen a disposición del funcionario público sean administrados con las finalidades previstas
…” (D’ALESSIO, Andrés José: Código Penal, Comentado y Anotado, Ed. La Ley, Tomo II, p. 837, el destacado
es propio). En este caso, los hechos aquí denunciados demuestran con claridad que los ex funcionarios aquí
acusados han dado un uso a los bienes –material de guerra- absolutamente distinto a los fines previstos, a punto
tal que posteriormente buscaron encubrir la verdadera finalidad de los fines contrabandeados.

Asimismo, habrían concurrido con los delitos que comprometen la paz y la dignidad de la nación, como la
realización de actos materiales hostiles no aprobados por el gobierno nacional que dieran motivos al peligro de
una declaración de guerra contra la Nación y alteraron las relaciones amistosas del gobierno argentino con un
gobierno extranjero (art. 219 C.P.) y la violación de los tratados internacionales concluidos con Bolivia,
entre ellos, la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados (art. 220 C.P.).

Sobre estos tipos penales específicos, corresponde precisar algunos elementos típicos de ambos tipos penales.

En particular, sobre el tipo penal previsto en el artículo 219 del Código Penal, la doctrina ha entendido que el bien
jurídico que se lesiona está integrado por “…las relaciones pacíficas de la Nación y su mantenimiento, o en otras
palabras, las relaciones amistosas del gobierno argentino con un gobierno extranjero…” (D’ALESSIO, ibíd., p.
714.). Las acciones típicas específicas de este tipo penal tratan sobre actos materiales que pueden ser
considerados hostiles y que no fueron aprobados legítimamente por el gobierno nacional, es decir que se trata
sobre actos bélicos que a su vez deben ser públicos.

A su vez, los actos públicos de los que se trate no deben ser actos legítimamente aprobados por el gobierno
nacional, siendo necesario que los mismos se desarrollen fuera del marco legal vigente respecto a las relaciones
con terceros estados, como sucede palmariamente en los hechos aquí denunciados. Como bien lo señala la
doctrina, el resultado típico exige que se alteren las relaciones internacionales amistosas, las que se deben
entender bajo una perspectiva amplia de amistad, entendida como pura ausencia de conflicto. No se exige,
entonces, que se rompan dichas relaciones, sino que solo se requiere de hostilidad contra un país amigo,
configurándose el presupuesto objetivo típico cuando se perturben las relaciones pacíficas entre la Argentina y el
país agraviado (FONTÁN BALESTRA, Carlos: Tratado de Derecho Penal, Parte especial, t. VII, editorial
Abeledo Perrot, 1979, p. 60 y ss; SOLER, Sebastián: Derecho Penal argentino, t. V, Ed. TEA, Buenos Aires,
1992, p. 42), en este caso Bolivia.

Por su parte, el tipo penal provisto en el artículo 220 del Código Penal presupone la lesión del bien jurídico que
busca proteger las relaciones con naciones extranjeras o terceros países (D’ALESSIO, ibíd., p. 717.).

En este supuesto, es importante destacar a los efectos de precisar la denuncia aquí realizada, que se entiende como
acción típica que la violación de tratados concluidos con naciones extranjeras hace referencia a, entre otros
supuestos, tratados que versen sobre la paz y las relaciones de amistad de la República con naciones extranjeras (
DONNA, Edgardo Alberto: Derecho Penal, Parte especial, t. II-C, Rubinzal-Culzoni editores, Buenos Aires,
2002, p. 396 y ss.). En los hechos aquí denunciados uno de los tratados que sin duda trata sobre la paz y las
relaciones de amistad con Bolivia y que fue vulnerado por los ex funcionarios aquí denunciados fue la Carta
Democrática Interamericana, de la cual Argentina y Bolivia son parte.

Por su parte, los denunciados deberán ser investigados también por falsedad ideológica de documentos públicos
(art. 293).

IV. CONCLUSIONES.
Frente a la crisis que atravesaba el vecino país, el gobierno conducido por Mauricio Macri, decidió el envío de un
grupo especial de protección de la Gendarmería Nacional para custodiar la Embajada Argentina en Bolivia y al
Sr. Embajador. Así se plasma en los documentos oficiales del 11 de noviembre de 2019.

Bajo el supuesto manto de legalidad de esa medida, desplegó actividades criminales en apoyo al grupo sedicioso
que había derrocado al gobierno democrático días antes.

La improvisada e ilegal decisión quedó plasmada en los documentos de solicitud de autorización de traslado de
material controlado del 12 de noviembre, en el cual deciden añadir al traslado de personal y material de seguridad
original, un pedido adicional completamente desproporcionado de municiones y granadas para operativos de
represión civil.

El destino de ese pedido ampliatorio era sin dudas distinto al de la custodia de la embajada argentina y
verdaderamente inconfesable.

Más allá de la contundente prueba que significa la carta de agradecimiento y constancia de recepción de material
suscripta por el entonces comandante de la fuerza aérea boliviana –hoy detenido por su participación activa en el
golpe de estado-, escapa a cualquier lógica creer que un grupo de 10 agentes del Grupo Especial “Alacrán” de la
Gendarmería Nacional, podría utilizar 70.000 cartuchos Anti tumultos y la cantidad de granadas que fueron
trasladas a Bolivia.

Ratifica lo denunciado, que en la solicitud de autorización primigenia del día 11 de noviembre, el grupo especial
de la Gendarmería, ya había previsto el traslado de 3600 cartuchos anti tumulto de la misma especie que los
requeridos al día siguiente.

Evidentemente, entre el 11 y el 12 de noviembre de 2019, Mauricio Macri y funcionarios de su gobierno de todos


los niveles, tomaron la decisión de utilizar el traslado de personal de custodia para ni más ni menos,
contrabandear material represivo para nutrir y mejorar las capacidades del gobierno de facto que ese día asumía el
poder ilegítimamente en Bolivia.

La maniobra dolosa ya consumada, registra también su intento de ocultamiento en los documentos oficiales
fechados por la gendarmería nacional en julio 2020.

Conforme el marco legal de nuestro país, toda munición y material controlado, se encuentra individualizado y
registrado, con indicación de su poseedor o destinatario, en la ANMAC.

Por ello, el 15 de julio del 2020, las autoridades de la Gendarmería, inician los trámites para dar de baja de los
registros oficiales y aduaneros, el material desviado oportunamente.

Mediante ese ardid, pretendían darle a ese material un destino de presunta legalidad.

Es así que informan que la totalidad de las municiones habían sido consumidas en Bolivia en maniobras de
entrenamiento del grupo especial allí destinado.

Es burdo y ofensivo a la razón, creer que en un país inmerso en una grave crisis social y con un gobierno de facto
que se encontraba reprimiendo de forma constante al pueblo boliviano, los 10 efectivos del grupo “Alacrán”
desviaban su objetivo de proteger la embajada argentina, para concurrir a centros de entrenamiento, y consumir
esa enorme cantidad de municiones y proyectiles. Asimismo, ese supuesto entrenamiento resulta contrario a las
funciones del grupo “Alacrán”, que no cuenta con doctrina ni aptitudes para el manejo de proyectiles
antitumultos.

La prueba existente del desvío de gran parte del material hacia la fuerza área boliviana, echa por tierra el burdo
intento de ocultar la maniobra y compromete seriamente a los funcionarios argentinos en la falsificación de
documentos públicos y constituye prueba directa del dolo en su accionar.

Todo ello, reviste mayor gravedad cuando se advierte el daño irreparable a las relaciones bilaterales y el
compromiso democrático de nuestro país en el concierto internacional.

Los graves hechos denunciados y que merecen una profunda e inequívoca condena por traicionar nuestra propia
historia, pueden resumirse con vergüenza y dolor, en una contundente frase:

Argentina contrabandeó armamento y municiones para reprimir civiles en apoyo a un gobierno de facto.

V. ACOMPAÑA PRUEBA DOCUMENTAL.

A los fines de colaborar con la pesquisa, se acompañan los siguientes documentos oficiales certificados, según
constan en los registros de las carteras a nuestro cargo:

1. Notas NO-2019-100784587-APN-DIRLOG#GNA; NO-2019-101303793-APN-DIRLOG#GNA; NO-


2019-101304479-APN-DIRLOG#GNA; NO-2020-45257466-APN-DIROPER#GNA, a través de las
cuales se realizaron los pedidos de autorización de salida temporaria de material armamentístico del país
por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación hacia la ANMaC.
2. Autorización legal de salida temporaria del país N°974/2019, N° de Trámite: 054 2019 0001238 000 001
emitida por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC):
3. Autorización legal de salida temporaria del país N° 982/2019, N° de Trámite: 054 2019 0001256 000 001
emitida por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), correspondiente al siguiente
material autorizado:
4. Disposición RENAR Nº 883/11
5. EX-2019-95856211-APN-DNRYD#ANMAC
6. Resolución Nº194/2019 de la ANMaC
7. Packing List y Factura Proforma N° 11/19 ambas presentadas por la Gendarmería Nacional Argentina ante
la Dirección General de Aduanas.
8. Notas de autorización de Aduana;
9. Nota presentada por la Gendarmería Nacional Argentina ante la Aduana en donde manifiesta el uso dado a
los cartuchos (entrenamiento y prácticas de tiro).
10. Nota presentada por la Gendarmería Nacional Argentina ante la Aduana solicitando la exportación a
consumo de los cartuchos y el retorno del restante material;
11. Actuación N° 12144-1135-2019 (destinación suspensiva de información, oficializada con fecha
12/11/2019): Nota N° 2834/2019 (DV TECE) de la División Técnica (Departamento Técnica de
Exportación); Exportación 19073PET1000103G; Exportación: 20073PE02000005K; Importación:
20034PRI1000001R.
12. Nota NO-2020-45257466-APN-DIROPER#GNA del Ministerio de Seguridad de la Nación.
13. Resolución RS-2019-102620975-APN-MSG del Ministerio de Seguridad de la Nación.
14. Copia de la nota remitida por la Embajada de la República Argentina al Ministerio de Relaciones
Exteriores de la República de Bolivia, en donde se incluyen copias de las notas
RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº 09/2019, RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº
11/2019 y RE.A.F.U.C.I.I.T.C.U.P./AUTORIZACION Nº 12/2019 (autorizaciones de armamento emitidas
por la Policía Boliviana).

VI. SOLICITA MEDIDAS DE PRUEBA.

A efectos de colaborar con el esclarecimiento de los episodios denunciados, requerimos:

1. Se oficie al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, a los fines de que: (i) por
intermedio de quien corresponda se arbitren los medios para que el Gobierno de la República de Bolivia
informe sobre la autenticidad de la Nota Dpto. IV-LOG Secc. Mat. Bel. N° 89/19 de fecha 13/11/2019
firmada por el General de la Fuerza Aérea Boliviana Jorge Gonzalo Terceros Lara; (ii) informe si en la
Embajada Argentina en Bolivia, existe el ingreso informático sobre la recepción de un sobre cerrado de la
Fuerza Aérea Boliviana a la representación diplomática, destinado al entonces embajador Normando
Álvarez García; informe asimismo si la carta quedó asentada en el sistema interno de archivo de la
embajada con fecha 14 de noviembre de 2019; (iii) si hubieron requerimientos por parte de la Embajada
Argentina en Bolivia de protección por parte de las autoridades durante el mes de noviembre de 2019.
2. Se oficie al Ministerio de Defensa a fin de que acompañe toda la información relacionada al vuelo del
Hércules C-130 con fecha 12 de noviembre de 2019.
3. Se exhorte al órgano jurisdiccional con competencia en la Ciudad de La Paz, Bolivia, a fin de que arbitre
las medidas que fueran necesarias para obtener la declaración testimonial del ministro de Defensa de
Bolivia, Edmundo Novillo.
4. Se exhorte por las vías diplomáticas correspondientes al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de
Bolivia a los fines de que informe si en las investigaciones forenses llevadas a cabo en el marco de las
Masacres de Sacaba, Senkata, o en otras represiones llevadas a cabo por la Dictadura encabezada por
Jeanine Añez, se identificó material armamentístico o municiones compatibles con el material
presuntamente contrabandeado por parte de Argentina.
5. Se exhorte a los órganos jurisdiccionales correspondientes de la República Plurinacional de Bolivia a los
fines de que informen si en las investigaciones penales a su cargo por las represiones cometidas por la
Dictadura encabezada por Jeanine Añez, existen evidencias materiales compatibles con el material
presuntamente contrabandeado por parte de Argentina.
6. Se individualicen los números telefónicos de Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Oscar Aguad, Jorge Faurié,
Normando Álvarez García, Jorge Dávila, Eugenio Cozzi, Gerardo José Otero, Carlos Yavorski y Carlos
Miguel Recalde, para luego obtener los correspondientes listados de llamadas entrantes y salientes desde
octubre de 2019 hasta noviembre de 2019, y los entrecruzamientos de los mismos.
7. Se individualicen los registros de ingreso y egresos de la Casa Rosada, Quinta Presidencial de Olivos,
Ministerio de Seguridad, de Defensa, sede central de la ANMAC, sede de la AFIP, Cancillería, y sede
central de la Gendarmería Nacional, entre octubre de 2019 y noviembre de 2019.
8. Se citen como testigos a todos aquellos que por el ejercicio de sus funciones deberían tener conocimiento
del modo en que se sucedieron los hechos, conforme al criterio de V.S. que surjan de la presente
investigación penal.
VII. RESERVA PARA FUTURAS AMPLIACIONES DE LA DENUNCIA.

Atento a la evidente magnitud de los hechos denunciados, dejamos expresa reserva de ampliar la denuncia con
otros hechos que pudieran ir conociéndose o solicitando otras medidas de prueba que aparezcan como pertinentes
en el momento oportuno.

VIII. PETITORIO.

Por lo expuesto, solicito a V.S.:

1. Tenga por presentada denuncia penal.


2. Ordene la sustanciación de la misma, ordenando las medidas de prueba que estime conveniente a los
efectos de acreditar la materialización de los hechos y determinar los autores materiales de los delitos
denunciados.

Proveer de conformidad,

SERÁ JUSTICIA

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Sabina Andrea Frederic MARCO DEL PONT, MERCEDES
Ministra Administradora Federal
Ministerio de Seguridad Administración Federal de Ingresos Públicos

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Martín Ignacio Soria


Ministro
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos

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