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LA PRIMERA ACTA DE INDEPENDENCIA DE AMERICA

LA PRIMERA ACTA DE INDEPENDENCIA DE AMERICA

Los autores que lo citan, en que Lope de Aguirre, sesenta y ocho años apenas des pués de
descubierto el Nuevo Continente, lanzó el primer grito de libertad absoluta de América y lo
dejó explotando a través de los siglos, en los considerandos y conclusiones de la que ha sido
considerada como el Acta Primera de la Independencia de América.

"En la Provincia de Machifarro, que será setecientas leguas de los reinos, del Perú, el rio
abajo que viene de los Motilones, en veinte y tres días del mes de Marzo de mil quinientos
sesenta y un años, estando juntos en una plaza, el Muy Magnífico Señor Don Fernando de
Guzmán y toda la gente que vino al descubrimiento de Omagua con Pedro de Ursúa y siendo
el dicho señor Don Fernando de Guzmán so Capitán General y Lope de Aguirre su Maese de
Campo, y los demás Capitanes y Oficiales que tenía nombrados, el dicho señor Don
Fernando de Guarnan les dijo que su merced los había llamado y juntado para que
entendiesen que hasta el día de hoy, desde que murió el Gobernador Pedro de Ursúa, había
sido su Capitán General y habían estado debajo de su gobernación y que agora era su deter -
minada voluntad dejarlos a todos en libertad para que como personas libres hiciesen a su
voluntad aquello que más quisiesen y se quedasen a poblar la tierra y fuesen a descubrir y a
poblar a donde quisiesen y más su voluntad fuese de todos y de cada uno de ellos y se
partiesen y dividiesen unos para una parte y otros para otra y que para seguir cada uno
aquello que más le conviniese, nombrasen todos, juntos o divididos, como mejor les
pareciese, Gobernador o Gobernadores o Capitán o Capitanes para que los gobernase y
acaudillase, para ir a aquella parte o partes que más su voluntad lo hiciese y para que más a
su voluntad lo hagan, como hombres libres, que desde agora dejaría y dejó, se eximía y se
eximió del cargo que tenía de Capitán General y quedaba como uno de los demás que
estaban presentes y quitó los demás oficiales que tenía hechos de Maese de Campo y
Capitanes y otros Oficiales y dijo que k> tuviesen desde en adelante por saldado particular,
como cada uno de los demás: y habiendo acabado de decir lo susodicho, calló.

~Y luego todos juntos a una voz dijeron, que para Gobernador o Capitán o aquel dictado que
ellos quisiesen y por bien tuviesen para ir a aquella parte que su voluntad fuese, nombraron
por su Escribano a Melchor de Villegas, para que corno tal Escribano por ellos elegido y
nombrado por ellos, pudiera dar fe y verdadero testimonio a todas aquellas personas que lo
pidieren y demandaren, de todo aquello que hoy pasase y los autos que sobre dicha elección
se hiciesen; y que para mayor abundamiento, daban y dieron su poder cumplido a Lope de
Aguirre, según que en tal caso se requiere, para que tomase juramento en forma de derecho
al dicho Melchor de Villegas, que bien y fielmente usará del dicho oficio. Luego el dicho Lope
de Aguirre hizo la cruz con la mano derecha y yo, el dicho Melchor de Villegas puse la mano
derecha sobre ella, y me tomó juramento en forma debida de derecho, por Dios y por Santa
María y por las palabras de los cuatro Evangelios, que bien y fielmente usaría del dicho cargo
y oficio de escribano y daría verdadera fe y testimonio de lo que hoy pasase doquiera que me
fuese pedido y demandado; igual daría los autos y registro de lo que hoy pasase, para que
siempre hubiese dello memoria. Y a la absolución y confesión del dicho juramento, dije: "Si
juro y amén", y prometí de lo así hacer y guardar y fírmelo de mi nombre.

"Y luego en continente, habiendo pasado lo susodicho, según y como dicho es, toda la gente
que estaba presente a una voz dijeron que nombraban y eligieron por su Príncipe y Señor al
dicho Don Fernando de Guzmán, para que vaya a -los reinos del Perú y los conquiste y quite
y desposea a los que agora ¡lo tienen y poseen; y meta debajo de su ingenio y nos remunere
y gratifique con ellos el trabajo de lo que en los dichos reinos 'habernos trabajado en lo
conquistar y pacificar de los indios naturales, por cuanto habiéndoselo ganado a los dichos
indios con nuestras personas, y con nuestro trabajo, derramando nuestra sangre, a nuestra
costa y minción, no fuimos gratificados en ellos ni remunerados ni se nos dio premio alguno,
antes el Visorrey Don Hurtado de Mendoza nos desterró de los dichos reinos con engaños y
falsedad, enviándonos este rio abajo, diciendo que veniamos a la mejor tierra y más pablada
del mundo, siendo como es la más ma'la e inhabitable y de menos gente que hay en el
mundo; sabiendo y cons-tándole que en demanda della y por ser tan mala, se han perdido
veinte y cinco o treinta armadas. Y que por razón de lo susodicho, nombraban y nombraron,
como dicho tienen, a Don Fernando de Guzmán, por su Príncipe y Señor, para que los tenga
en justicia y debajo de su yugo y amparo y les haga justicia de meterles en posesión de los
dichos reinos y les remunere y gratifique en ellos la sangre que sobre ganarlo habían
derramado y los trabajos que han pasado porque de los que al 'presente gobiernan los
dichos reinos, no podrán alcanzar justicia sino con las armas en manos, y porque para ir
donde están al presente, a los del Perú, es el derecho camino por el Nombre de ios y
Panamá y no se puede ir por otra parte, y por allí darán pasaje, le piden y suplican que con
mano vaya a los dichos pueblos y pase por fuerza de mas y tome las cosas necesarias para
el pasaje; y que le umetían y le prometieron de le tener por tal Príncipe Señor y le seguir
siempre y hacer aquello que les man-y serle siempre leales vasallos; y que para cumplir do
lo susodicho, juraron a Dios y a Santa María y a las dabras de los santos cuatro evangelios y
por la señal de cruz, sobre que pusieron sus manos derechas uno a uno, ^ así tener y
guardar y cumplir y haber por firme todo lo socucho y así uno a uno le besaron la mano,
como a su rácipe y Señor y firmáronlo de sus nombres y los que marón la dicha conjuración
son los siguientes". Ciento ochenta y seis firmas autorizan la declaración lente. Ellas son las
de Los principales hombres y sol-del campo. Falta la firma de algún capitán, proba-ite
ausente en asuntos del servicio o enfermo. No conforme a su estado civil, los sacerdotes.

Tampoco los criados, ni la gente de baja condicion Figuran entre los suscritos, los cronistas
Pedrarias de to, Pedro de Monguía y Gonzalo de Zúñiga.

Está Alonso Galeas, quien había de desempeñar después «aportante rol en Venezuela; y
todos -los pilotos y los La firma de Lope no está, como podría supo-en primer término, sino a
continuación de la del exAlonso de Montoya, que ocupa el 84° lugar. ¿Qué se proponía
Aguirre con esta jura, firma y entro-iento? ¿Creía él poder conquistar el Perú con aquel de
Hongos"?, después de recorrer triunfalmente enorme distancia que mediaba entre el pueblo
de los íes y Lima dando un rodeo por el Norte cornpa-al que hizo Magallanes cuarenta años
antes por el ¿Concibió sinceramente la liberación de América y la itación de un estado
independiente de España?

Estudiando el acervo de documentos existentes sobre a Jornada, enriquecido hoy por el


valioso aporte hecho r el erudito investigador Don Emilio Jos, con efl descu-íoriento de dos
importantes Relaciones inéditas que apa-sen en su notable Tesis académica "La Expedición
de Ursúa al Dorado, la Rebelión de Aguirre y el Itinerario de los Marañones"; con la
publicación del "Compendium and Description of the West Indies", ya citado, podemos afir -
mar que Aguirre había concebido la idea separatista. Estaba seguro de poder llevar a cabo
este propósito, contando con su experiencia en las guerras del Perú y sus campañas en el
Nuevo Reino, Nicaragua y Panamá. Conocía a los hombres influyentes de los citados lugares
y se proponía enmendar en el curso de su campaña los errores y debilidades cometidos por
los que le precedieron en estas acciones de rebeldía. Sabía que entre los soldados bajo su
mando había una gran cantidad de traidores sin otra míra que el pillaje. Comprendía que Don
Fernando de Guznián era un pobre pedante, pero necesitaba una figura decorativa para
incitar las ambiciones y de un pretexto para amarrar, por medio de las declaraciones firma-
das, a todos los capitanes que habían prometido acompañarle en la aventurada empresa. Ya
él se encargaría de derrocar a su Príncipe y de asumir la Jefatura del Caudillo, muy alejada
de coronas y noblezas".

Carta de Lope de Aguirre

Rey Felipe, natural español, hijo de Carlos invencible:


Lope de Aguirre. tu mínimo vasallo, cristiano viejo, hijo de medianos padres, en mi
prosperidad hijodalgo. natural vascongado, en los reinos de España vecino de la villa de
Oñate.

En mi mocedad pasé el mar océano a las partes del Perú por valer más y por cumplir con la
deuda que debe todo hombre de bien. Con la lanza en la mano, en veinticuatro años, te he
hecho muchos servicios en el Perú en conquista de indios y en poblar pueblos en tu servicio,
especialmente en batallas y reencuentros en que me he hallado por tu Real Corona y
nombre, conforme a mis fusrzas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por pagas ni
socorros como pavecera por tus reales libros.

Bien creo, excelentísimo señor, aunque para mí y para mis compañeros nos hayas sido cruel
e ingrato, que por tan buenos servicios corno has recibido de nosotros me creerás en lo que
dijere, aunque también creo que te deben engañar los que te escriben de; tas tierras de las
que estás tan lejos.

"Avisóte, rey español, que estos tus Reinos de Indias tienen necesidad de que haya justicia y
rectitud para tan buenos vasallos como en estas tierras tienes, aunque yo, por poder sufrir
más las crueldades que usan tus oidores e visorrey e gobernadores me he salido de hecho,
con mis compañeros cuyos nombres después diré, de tu obediencia y desnaturarnos de
nuestra tierra que es España para hacerte en estas partes la más cruel guerra que nuestras
fuerzas pudieren sustentar e sufrir. Esto cree, rey y señor, nos ha hecho el no poder sufrir los
grandes pechos, premios e castigos injustos que nos dan tus ministros,que, por remediar sus
hijos e criados, nos han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima oír el
mal tratamiento que se nos ha hecho".

'E yo, manco (cojo) de mi pierna derecha de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de
Chuquinga con el mariscal Alonso de Alvarado siguiendo tu voz y apellido contra Francisco
Hernández Girón, rebelde a tu servicio como yo e mis compañeros al presente somos y
seremos hasta la muerte, porque ya de hecho hemos alcanzado en estos reinos cuan cruel
eres y quebrantador de tu fe y palabras y tenemos en estas tierras tus perdones por de
menos crédito que los libros de Martín Lutero pues tu virrey y marqués de Cañete, malo,
lujurioso, ambicioso y tirano, ahorcó a Martín de Robles, hombre señalado en tu servicio y al
bravoso Tomás Vásques, conquistador del Perú, y al triste de Alonso Díaz que trabajó más
en el descubrr-rúento que los pobladores de Moisés en el desierto, y a Piedrahita buen
capitán que rompió muchas batallas en tu servicio; y en Pucará ellos te dieron la vida porque
si ellos no se pasaran hoy fuera Francisco Hernández (Girón) rey del Perú.
No tengas en mucho el servicio destos tus oidores que te escribieron haberte hecho, porque
es muy gran fábula si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu Real Caja
para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que cierto lo son. Mira, mira rey
español, qus no seas cruel a tus vasallos ni ingrato, pues estando tu padre e tú en los Reinos
de Castilla sin niguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre e hacienda,
tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Mira, rey y señor, que no se puede
llevar con título de rey justo ningún interés de estas partes donde no aventuraste nada, sin
que primero los que en estas tierras han trabajado y sudado sean gratificados por sus
servicios.

"Por cierto tengo que van pocos rcyss al infierno porque sois pocos, que si muchos fuérades
ninguno pudiera ir al cielo, porque creo que allí srriades peores que Luzbel según tenéis la
ambición, sed y hambre de hartaros de sangre humana. Mas no me maravillo ni hago caso
de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad. Y ansí, rey y señor, te juro y hago
voto solemne a Dios, de que yo e mis doscientos arcabuceros marañones, conquistadores e
hijosdalgo, de no te dejar ministro tuyo, porque ya sé hasta dónde llega tu clemencia. El día
de hoy nos hallamos los más bienaventurados de los nacidos por estar como estamos en
estas partes de las Indias teniendo la fe y mandamientos de Dios enteros, aunque pecadores
en la vida sin corrupción como cristianos, manteniendo lo que predica la Santa Madre Iglesia
de Roma y pretendemos, aimque pecadores, recibir martirio por los mandamientos de Dios.
"A la salida que hicimos del Río de las Amazonas, que se llama el Río de Maranón, vine a
una isla poblada de cristianos, que tiene por nombre La Margarita y en ella vi unas reía-'
cienes, que de España habían venido entonces, de la gran Cisma que había en ella de
luteranos, que no? han puesto temor y espanto: y en maestra compañía venía un alemán
llamaba Monteverde al cual :aan£ -hacer pedazos: los hado- le dará» t pena a los cuerpos.
Donde uoí-; estuviéremos. excelente cumple que vivan perfectamente f* la fe de Cristo.

'"Especialmente es tan grande la disolución de los frailes en estas partes que cierto conviene
que vensa sobre ellos tu ira y castigo, porqu:-ya no hay ninguno que presuma de menos que
de gobernador. Mira, mira, Rey, no les creas, pues las lágrimas que allá echan delante de tu
real presencia es para venir acá a mandar. Si quieres saber la vida que por acá tienen es
entender en mercaderías, procurar y adquirir bienes temporales e vender por precio los sa-
cramentos de la Iglesia, enemigos de los pobres, ambiciosos, glotones e soberbios de
manera que, por mínimo que sea un fraile, pretende mandar y gobernar estas tierras. Pon re-
medio, Rey y señor, porque de estas cosas y malos ejemplos no está cumplida ni fijada la fe
en los naturales. Más te digo, que si esta disolución destos frailes no se quita no faltarán
escándalos.

"Aunque yo y mis compañeros, por la gran razón que tenemos nos hayamos detern^^xido a
morir, y esto es cierto y otrag c-.-as pasadas. singular Rey, tú has dadv, la causa por no te
doler el trabajo de ;^s vasallos. Si no miras lo mucho qué\les debes, que si tú no miras por y
te descuidas con estos oidores nunca acertarás en el gobierno de rus Reinos; y por cierto no
hay para qué presentar testigos más de avisarte como éstos tus oidores tienen cada uno de
acostamiento por año cuatro mil pesos y ocho mil de costas- y al cabo de tres años tiene
cada uno *-senta mil pesos horros i sic •. damientos y posesiones y si con esto se
contentasen con sen Üfau •»• mo a hombres medio mal Por nuestros pecados «JIÚLHM
dondequiera que los hinquemos de rodillas y los adoremos como a Nabucodonosor, cosa por
cierto insufrible y no porque yo, como hombre lastimado y manco de mis miembros en tu
servicio y mis compañeros viejos y cansados en lo mismo, te he de dejar de avisar que po
fíes en estos letrados tu real conciencia porque no cumple a tu real persona, con estos que
se ie va todo el tiempo en casar hijos e hijas y traen por refrán: a tuerto o a dere cho, nuestra
casa hasta el techo.

"Pues los frailes a ningún hombre pobre quieren predicar y están aposentados en los
mejores repartimientos del Perú. La vida que tienen es áspera y fragosa, porque cada uno de
ellos tiene, por penitencia en sus cocinas, una docena de mozas no muy viejas y otros tantos
muchachos que les van a pescar, a matar perdices y a traer frutas. Todo el repartimiento es
poco.

"En fe de cristiano te juro, rey y señor, que si no pones remedio en los males destas tierras
que te ha de venir azote del cielo, y esto dígolo por avisarte de la verdad, aunque yo y mis
compañeros no esperemos de tí misericordia. ¡Ay, ay! ¡Qué lástima que el emperador tu
padre conquistase con la fuerza de España la soberbia Gemianía y gastase tanta moneda
llevada destas Indias descubiertas por nosotros y no te duelas de nuestra vejez y cansancio
siquiera, matándonos de hambre y sed! Sabes que vemos en estas partes, excelente rey y
señor, que conquistaste Alemania con armas y Alemania conquistó a España con vicios, de
que por cierto nos hallamos acá más contentos con maíz y agua sola por estar apartados de
tan mala roña, qus los que en ella han caído pueden estar con sus vicios y regalos. Anden
las guerras por donde anduvieren pues para los hombres se hicieron, mas en ningún tiempo
por adversidad que nos venga no dejaremos de ser sujetos y obedientes a los preceptos de
la madre Santa Iglesia de Roma.

"No podemos creer, excelente rey y señor, que tú seas cruel para tan
buenos vasallos como en estas partes tienes, sino que estos malos oidores y ministros lo
deben de hacer sin tu consentimiento. Dígole rey y señor, porque en la Ciudad de los Reyes,
dos leguas junto al mar, se descubrió una laguna donde se cría algún pescado que Dios lo
permitió que fuese así, estos tus oidores y oficialas de tu persona, por aprovecharse como lo
hacen del pescado y aquel regalo y vicios, lo arriendan en tu nombre dándonos a entender,
como si fuésemos inhábiles, que es por tu voluntad. Si ello es ansí, déjennos pescar algún
pescado siquiera porque trabajamos en lo descubrir y porque el rey de Castilla no tiene
necesidad de cuatrocientos pesos que es la cantidad porque se arrienda; y pues, esclarecido
rey, no te pedimos mercedes en Córdoba ni Valladolid ni en toda España, que es tu
patrimonio. duélete señor de alimentar a los pobres cansados con los frutos y réditos desta
tierra. Y mira, rey y señor, que hay Dios para todos, igual justicia y premio, paraíso e infierno.

"En el año mil e quinientos e cincuenta y nueve dio el marqués de Cañete la Jornada de las
Amazonas a Pedro de Orsúa, navarro o, por mejor decir, francés. Tardó en hacer navios
hasta el año 1560 en la provincia de los Motilones, que es término del Perú, y porque los
indios andan rapados a navaja se llaman motilones. Estos navios, por ser la tierra a donde se
hicieron lluviosa, al tiempo de echarlos al agua se nos quebraron los más dellos e hicimos
balsas y dejamos los más caballos y hacienda y nos echamos río abajo con harto riesgo de
nuestras personas; luego topamos los más poderosos ríos del Perú, de manera que nos
vimos en golfo dulce. Caminamos de primera faz trescientas leguas desde el embarcadero
donde nos embarcamos la primera vez.

"Fue es este mal gobernador (Orsúa) tari perverso, ambicioso y miserable que no le pudimos
sufrir y ansí por ser imposible relatar sus maldades y por tenerme por parte en mi caso como
me tienen, excelente rey y señor, no diré más que le matamos, de muerte por cierto bien bre-
ve. Y luego a un mancebo, caballero de Sevilla que se llamaba don Fernando de Guzmán le
alzamos por nuestro Rey e le juramos por tal, como tu persona real verá por las firmas de
todos los que nos hallamos allí que quedan en la isla de La Margarita en estas Indias, y a mí
me nombraron por su Maestre de Campo y porque no consentí en sus insultos y maldades
me quisieron matar, e yo maté al nuevo Rey y al capitán de su guardia, a su teniente general
y a cuatro capitanes, a su mayordomo y a su capellán clérigo de mísa, y a una mujer de la
contra mí, a un comendador de Rodas, a dos alféreces, a un almirante y a otros cinco o seis
aliados suyos; y con la intención de llevar la guerra adelante y morir en ella por lafe
crueldades que estos vuestros oidores usan con nosotros. Nombré de nuevo capitanes y
sargento mayor y luego me quisieron matar, e yo les ahorqué a todos.

"Caminando nuestra derrota y pasadas todas estas muertes y malas venturas en este Río
Marañón, tardamos hasta la boca del, en la mar del Norte, más de diez meses y medio;
caminamos cien jornadas justas; anduvimos mil y quinientos leguas por río grande y
temeroso.

Los capitanes y oficiales que al presente llevo, que prometen de morir en esta demanda
como hombres lastimados, son los siguientes: (Siguen las firmas) ... y otros muchos más,
hijosdalgos desta liga, ruegan a Dios Nuestro Señor te aumente siempre en bien y ensalce
en prosperidad contra el turco y franceses y todos los demás que, en esas partes, te
quisieren hacer guerra; y en éstas nos dé Dios gracia para que podamos alcanzar por
nuestras armas el premio que se nos debe, pues de derecho nos has negado lo que se nos
debía. Hijo de fieles vasallos tuyos en tierras vascongadas, yo rebelde hasta la muerte por tu
ingratitud.

Lope de Aguirre, El Peregrino.

Vicente Amezaga Aresti

Compilacion Edicion y Publicacion


Xabier Iñaki Amezaga Iribarren

Editorial Xamezaga Catalogo de Obras (1.015)


La Memoria de los Vascos en Venezuela
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