Está en la página 1de 6

ADORACION EUCARISTICA

Hermanos, queremos invitarles hoy a vivir esta Adoración Eucarística como otro
encuentro de amor con Cristo, quien solo espera que lo amemos, porque el amor solo
con amor se paga, pongámonos en sus manos y alejemos los ruidos del alma, todo
aquello que nos impide estar con Dios, dejemos en sus manos el cansancio del día y
dejemos que Dios nos hable
Dios nos ha escogido. Dios quiere conversar con nosotros, nos ha dado esperanzas con
sus promesas, despertó nuestra fe, avivó nuestro amor.
Pidámosle que santifique nuestros pensamientos y que podamos comprenderlo, que
santifique nuestras palabras para que podamos transmitirlo, que toque y santifique
nuestros corazones, todo nuestro ser para que vivamos como El.
Por todo esto Señor te entregamos nuestros pensamientos, nuestros corazones,
nuestros sentimientos y deseos; nuestros labios y nuestras palabras, nuestros amigos y
seres queridos incluso los que no nos aman. Nuestras familias, nuestros trabajos,
nuestras oraciones, nuestras penas y alegrías, nuestros cuerpos, nuestras almas,
nuestras mentes. Toda la realidad humana, material y espiritual de que somos parte;
para que toda esta realidad, sea transformada por Ti Jesús; sea santificada, sea
Cristificada para que seamos todos hostias vivas, Sagrarios de la presencia del Espíritu
Santo y para que el mundo entero sea un altar. Que así sea…

ACCION DE GRACIAS
Dinos Señor qué podemos hacer ante tan grande regalo que nos diste? Solo darte
gracias mi Dios, abrir nuestros labios y nuestros corazones para agradecerte, tomando
conciencia, de lo que hemos recibido de Ti, y hacer de nuestras vidas una continua
acción de gracias, reflejo del amor de nuestro Padre Dios recibido en Ti Jesús
Eucaristía.
Él nos ha besado con su amor, y solo nos resta acariciarte con un beso a Ti Jesús,
mostrar tu rostro a nuestros hermanos, servir, amar, ayudar, perdonar, enseñar, y
porque no sanar en tu nombre Amado Jesús.
Gracias por entregar tu vida por todos nosotros, sin excepción.
Ahora Cristo vive en nosotros, y la palabra Eucaristía (que quiere decir acción de
gracias), nos dice lo que tenemos que hacer…misión difícil, pero no estamos solos..
Tú Jesucristo, vives en nosotros y para Ti nada es imposible.
Tanto te pedimos y tan poco te damos!
GRACIAS SEÑOR!
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,11-18):
Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A
Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y
su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en
él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos
testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese
que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos
conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien
permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su
plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así
somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto
expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en
el amor.
Palabra de Dios

Salmo Sal 71,1-2.10-11.12-13

R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey, 


tu justicia al hijo de reyes, 
para que rija a tu pueblo con justicia, 
a tus humildes con rectitud. R/.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. 


Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; 
que se postren ante él todos los reyes, 
y que todos los pueblos le sirvan. R/. 

Él librará al pobre que clamaba, 


al afligido que no tenía protector; 
él se apiadará del pobre y del indigente, 
y salvará la vida de los pobres. R/.

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según San Marcos (6,45-52):
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los
discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida,
mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a
orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo
el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va
hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar
sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían
sobresaltado. 
Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» 
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues
no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 9 de enero de 2019

Queridos amigos, paz y bien.

“No tengáis miedo”. Qué suerte tener un Dios que se preocupa tanto de nosotros. Que nos
anima a confiar en Él. A seguirle. A entregarnos a Él.

Pero sigue habiendo muchas dudas. Seguimos teniendo miedo, o miedos. Es que a Dios
no siempre se le ve. Hay muchas tormentas en nuestra vida. Algunas veces, de camino a
Apatity (a 180 kilómetros de Múrmansk), para celebrar la Eucaristía con un grupito de
fieles, nos envuelve la niebla, o la nieve. Se ve muy poco. Y hay que confiar y seguir hacia
delante, para llevar a esa gente la Buena Nueva.

Otras veces está el miedo al “qué dirán”. Nos falta coraje para decir que somos creyentes,
que intentamos vivir conforme a los Mandamientos, porque quizá puedan pensar que
somos “raros”. Y nos callamos cuando alguien ataca a la Iglesia, o hacemos cosas que
sabemos que no tenemos que hacer.

Es que a Dios no lo ha visto nadie. Y es difícil fiarse de alguien a quien no ves. Aunque
sea alguien que te ama tanto que envió a su Hijo a este mundo, para que pudiéramos ver
su rostro. Por puro amor. Y hoy san Juan nos da otra clave para nuestra vida
espiritual: “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el
temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.”
Cuando hay amor, no hay miedo. Es la imagen del niño al que sus padres lanzan al aire, y
sabe que le van a recoger. Por eso se ríe, y le gusta, y pide que lo repitan. Dios a veces
también nos lanza a lo alto. Y con los ojos cerrados, aceptamos su voluntad, porque le
amamos. Es la experiencia de la Virgen María. Es la experiencia de san José. Es lo que
sintieron tantos y tantos fundadores a lo largo de la historia.

El mismo Jesús viene a nuestro encuentro, para que podamos seguir remando. Lo hace en
su Palabra, en los sacramentos, en la oración personal, en la Lectio Divina comunitaria…
Basta con abrir el corazón, para que Él lo ocupe. ¿Te atreves?
«Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar»

H oy, contemplamos cómo Jesús, después de despedir a los Apóstoles y

a la gente, se retira solo a rezar. Toda su vida es un diálogo constante con el


Padre, y, con todo, se va a la montaña a rezar. ¿Y nosotros? ¿Cómo rezamos?
Frecuentemente llevamos un ritmo de vida atareado, que acaba siendo un
obstáculo para el cultivo de la vida espiritual y no nos damos cuenta de que
tan necesario es “alimentar” el alma como alimentar el cuerpo. El problema es
que, con frecuencia, Dios ocupa un lugar poco relevante en nuestro orden de
prioridades. En este caso es muy difícil rezar de verdad. Tampoco se puede
decir que se tenga un espíritu de oración cuando solamente imploramos ayuda
en los momentos difíciles.

Encontrar tiempo y espacio para la oración pide un requisito previo: el deseo


de encuentro con Dios con la conciencia clara de que nada ni nadie lo puede
suplantar. Si no hay sed de comunicación con Dios, fácilmente convertimos la
oración en un monólogo, porque la utilizamos para intentar solucionar los
problemas que nos incomodan. También es fácil que, en los ratos de oración,
nos distraigamos porque nuestro corazón y nuestra mente están invadidos
constantemente por pensamientos y sentimientos de todo tipo. La oración no
es charlatanería, sino una sencilla y sublime cita con el Amor; es relación con
Dios: comunicación silenciosa del “yo necesitado” con el “Tú rico y
trascendente”. El gusto de la oración es saberse criatura amada ante el
Creador.

Oración y vida cristiana van unidas, son inseparables. En este sentido,


Orígenes nos dice que «reza sin parar aquel que une la oración a las obras y
las obras a la oración. Sólo así podemos considerar realizable el principio de
rezar sin parar». Sí, es necesario rezar sin parar porque las obras que
realizamos son fruto de la contemplación; y hechas para su gloria. Hay que
actuar siempre desde el diálogo continuo que Jesús nos ofrece, en el sosiego
del espíritu. Desde esta cierta pasividad contemplativa veremos que la oración
es el respirar del amor. Si no respiramos morimos, si no rezamos expiramos
espiritualmente.
“La vida que más agrada a Dios, es la que se abre a los demás en el servicio”.
………………………………………………………………………………………………………………………………………
Jesús viene a nuestro encuentro con su Palabra, con los sacramentos, en nuestras
oraciones personales, basta con abrir nuestro corazones para que Él lo ocupe. ¿Te
atreves?
………………………………………………………………………………………………………………………………………
Tenemos miedo al qué dirán? Nos falta coraje para decir que somos creyentes?
Porque quizás puedan pensar que somos raros.. “No hay temor en el amor, sino que el
amor perfecto expulsa al temor…”
………………………………………………………………………………………………………………………………………
Como al niño que sus padres lanzan al aire y sabe que lo van a recoger; así Dios nos
lanza a lo alto, aceptemos su voluntad con los ojos cerrados!
………………………………………………………………………………………………………………………………………
La oración es el respirar del amor. Si no respiramos morimos, si no rezamos expiramos
espiritualmente.
..........................................................................................................................................
Es necesario rezar sin parar. Principio que se realiza si se une la oración a las obras y las
obras a la oración. Las obras son frutos de la contemplación y hechas para la gloria de
Dios, por ello oración y vida cristiana van unidas y son inseparables.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
“Jesús se retira al monte a orar”. Toda su vida es un diálogo constante con el Padre. ¿Y
nosotros? ¿Cómo rezamos?
………………………………………………………………………………………………………………………………………
Nuestro ritmo de vida atareado termina siendo un obstáculo para el cultivo de la vida
espiritual? ¿No nos damos cuenta que es necesario alimentar el alma como alimentar
el cuerpo?
………………………………………………………………………………………………………………………………………
Rezamos de verdad? O solamente imploramos ayuda cuando pasamos por momentos
difíciles? Debemos darle a Dios un lugar relevante en nuestro orden de prioridades.
…………………………………………………………………………………………………………………………………….
Cuantas veces Jesús nos dice: “Animo soy Yo, no tengáis miedo”. Sabemos escucharlo?
Qué suerte tener un Dios que se preocupa tanto de nosotros. Que nos anima a confiar
en Él. A seguirle. A entregarnos a Él.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
ADORACION EUCARISTICA (13 DE Marzo De 2.019)

INTRODUCCION

Oh Dios Hijo encarnado y presente en el Santo


Sacramento del altar; venimos a visitarte y a gozar de Tu presencia. Te
adoramos en el Sacramento de tu amor. Creemos que eres el Hijo de Dios
vivo que has venido a salvarnos. Creemos que estás presente en el
augusto Sacramento del altar. Creemos que has de permanecer con
nosotros hasta que acabe el mundo. Creemos que nos bendices y que
atiendes los ruegos de tus adoradores.

Te pedimos en este tiempo especial de


Cuaresma que nos enseñes a llevar nuestras cruces. Que nos permitas
ayudarte a llevar tu cruz.

Te ofrecemos nuestras cruces y dolores para


redimir al mundo. Enséñanos a mitigar sus dolores! El dolor redime y
madura. Que nuestros dolores, que nuestras cruces sirvan para mitigar el
dolor de aquellos que más sufren. Te ofrecemos Señor nuestro amor,
nuestro corazón para que habites en él. Nuestras manos para que nos
enseñes a servirte en todo aquel o aquello que amas. Te ofrecemos
nuestras vidas para que construyas con ellas una comunidad de amor.

Te amamos, te adoramos, te bendecimos y


te glorificamos! Que unidos a María tu Santa Madre te amemos con más
fervor cada día.

Que así sea.

También podría gustarte