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PRODUCCIÓN Y COMERCIALIZACION

Comisión T2

CUOTA DE PANTALLA
Y MEDIA DE CONTINUIDAD

Herrera, Francia
Larriera, Lucas
Rodríguez Mazzini, Jorge

2007
Introducción

En la Argentina la cuota de pantalla es la única manera por la cual el Estado pretende


brindar protección a la producción y exhibición de cine nacional frente a la impronta de
películas norteamericanas. Desde hace algunos años se estuvo generando una polémica
sobre si esta debe o no ser más exigente. Últimamente, también se empezó a considerar
la opción de agregar una cuota de pantalla a la televisión abierta.
Siendo este un tema tan vasto en cuanto a los sectores a los que afecta en la industria,
nadie se ve exento de, al menos, tener una opinión al respecto.

Sin embargo, a nuestro parecer este debate está mal planteado desde el principio.
Comenzar a hablar sobre el tema en estos términos no lleva a ninguna parte sino a
reforzar prejuicios de parte de todos los bandos. Es decir reforzar la idea de “bandos”.
Entonces, por un lado tenemos a los Productores, por otro a los Distribuidores, por otro
a los Exhibidores, por otro lado al Instituto (INCAA) y por último, por qué no, a los
Periodistas. Todos separados aunque se necesiten entre sí (1).
La respuesta de cada uno resulta obvia:

1. Los Productores dicen tener derecho a permanecer más tiempo en cartelera con
ayuda estatal.
2. Los Exhibidores son comerciantes a los que sólo les interesa que la película
funcione comercialmente.
3. Los Distribuidores no quieren manejar películas argentinas ya que en cuanto al
porcentaje de la tajada de la entrada, no les conviene.
4. Los Periodistas tienen la “obligación” de publicar las opiniones.

Entonces, ¿si el problema ya no es la cuota de pantalla en sí misma, cuál es? O mejor,


¿Por qué la cuota de pantalla podría ser un problema? Nos arriesgamos responder que
no es suficiente, pero no en tanto cuota de pantalla sino en tanto protección del cine
nacional. Las razones de nuestro postulado puede hallarse en otras preguntas como
¿Cuánto público hay para el cine nacional? ¿Con que una película este en cartel basta
para que la gente la vaya a ver?
Como puede verse, las respuestas para esto son de sentido común.

Aún así, este trabajo pretende hacer un paneo por toda la realidad de la Industria
Cinematográfica Nacional de hoy en día, sirviéndose de entrevistas con sus
protagonistas, estadísticas y confrontándola con otras. Para esto, tomamos entre otros, la
situación del cine en España puesto que se nos presentó como el ejemplo más
paradigmático en la actualidad en cuanto a la cuota de pantalla unida no sólo a la
protección del cine nacional, sino regional. Junto a esto tomaremos el reciente ensayo
“La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de reforma”
de Fernando E. Juan Lima y Sergio M. Nápoli para así tener un completo análisis sobre
la importancia de la diversidad cultural en los medios audiovisuales. En este sentido
nuestro debate va a tender a abrirse más y más a medida que el trabajo avance.

Esperamos llegara demostrar cómo es que dadas las condiciones del sistema la única
salida es la más extrema o utópica. Porque para que la cuota de pantalla funcione hace
falta que todos los sectores (o bandos) de la industria tengan en claro cuál es el objetivo
en común. Y en relación a esto, el Estado – sea, no sólo el INCAA - debería tener un rol
más activo. Porque a fin de cuentas el principal problema es la penetración cultural y
este no sólo abarca al cine y demás medios audiovisuales, sino a la Educación.
A. Que es y como funciona la cuota de pantalla

“Que en razón de los usos, costumbres y modalidades de contratación de


películas nacionales, estas no siempre obtienen el acceso adecuado a las salas de
exhibición cinematográfica por razones ajenas a su calidad o a sus méritos(…)”
(1).

Por esta razón, citada de la Resolución 1582/06 Cuota de Pantalla del Instituto Nacional
de Cine y Artes Audiovisuales, es porque se le garantiza la exhibición y
comercialización, en la Republica de Argentina, de sus películas nacionales pese alos
conflictos inherentes a la industria.

Esta resolución, realizada el 15 de agosto del 2006, ya tenía un trasfondo legal e


histórico que data desde 1944, más de 60 años atrás, con normas dedicadas
exclusivamente a la exhibición de películas nacionales en la Argentina. Desde ese
entonces, era necesaria la intervención del Estado Nacional en el mercado para asegurar
y garantizar una cantidad ejemplar de pantallas para la proyección de películas
nacionales en el país.

Tres años después, en 1947, se sanciona la ley 12.999 que, “introdujo modificaciones
al marco jurídico vigente y dispuso una cuota más severa que la existente al obligar a las
salas céntricas de mayor capacidad a exhibir un película argentina por mes, como
mínimo, durante una semana, con un sábado y domingo incluido. Las restantes salas
deberían hacerlo durante dos de cada cinco semanas, como mínimo, comprendiendo dos
sábados y domingos” (2).

Después de varios años, esta ley tuvo varias modificaciones como, también, tuvo sus
cambios por otras leyes, que se transformaban a partir de los diferentes mandos
gubernamentales del país. Finalmente, en 1968 se sanciona la ley 17.741, que además
de fundar el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales se regula la “cuota de pantalla”.
En principio, la responsabilidad del cumplimiento del decreto se fijó en el mismo
Instituto Cinematográfico; pero, al fin, se estableció, primero con la ley 20.170 y
después, más estrictamente, con el decreto 1045 en 1973, que el Poder Ejecutivo
Nacional asumirá la responsabilidad de garantizar la exhibición de la películas
argentinas en el país.

Ahora, considerando la Resolución 2016 dictada en el 2004 que implemento la


normativa vigente de hoy (y su modificación en el 2006 con la Resolución 1582 ya
mencionada) establece, “la cantidad mínima de películas argentinas que deben exhibirse
obligatoriamente en cada una de las salas cinematográficas del país inscriptas en el
registro que a tal efecto lleva el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.” (3).

Principalmente, en este decreto, “es función del Instituto Nacional de Cine y Artes
Audiovisuales dictar las normas por las que debe regirse la exhibición cinematográfica”
(4).

Entonces los dos conceptos importantes que establece esta resolución son “la cuota de
pantalla” y “la media de continuidad”. Rápidamente, este último concepto significa, “la
cantidad mínima de espectadores que presencian exhibiciones de películas argentinas a
las que se les haya asignado el beneficio de cuota de pantalla, en cada sala de exhibición
cinematográfica de jueves a domingo, que generan la obligatoriedad de continuar en la
semana cinematográfica siguiente, con la exhibición de la misma película en la misma
sala” (5).

El termino “cuota de pantalla” consiste en la exhibición obligatoria de una película


nacional por cada trimestre calendario. Y por supuesto, la resolución toma como
necesaria la ampliación del “espectro de salas exceptuadas del cumplimiento de las
disposiciones vigentes respecto al cumplimiento de la cuota de pantalla y las medias de
continuidad”, tal como dice la misma. Así se garantiza la protección comercial de las
películas argentinas y se asegura la exhibición de ellas en las salas cinematográficas.

También, la resolución toma por necesario clasificar las películas en categorías de


“A”, “B” y “C”, teniendo en cuenta la cantidad de copias por película. La resolución
clasifica las películas de esta manera:

a) Las películas cuyo lanzamiento comercial se efectúe con 20 copias o más serán
clasificadas con categoría "A".
b) Las películas cuyo lanzamiento comercial se efectúe con entre 6 y hasta 19 copias
inclusive serán clasificadas con categoría "B".
c) Las películas cuyo lanzamiento comercial se efectúe con hasta 5 copias inclusive
serán clasificadas con categoría "C".

Este sistema de categoría de las películas argentina, evalúa el procedimiento a tomar,


con respecto al lanzamiento, estreno y vida de exhibición de las mismas. De esta
manera, se asegura que toda película argentina se exhiban en una sala cinematográfica.
Con la única diferencia que, por ejemplo, un película de categoría “C” encuentra
exhibición en un circuito alternativo, mientras que películas “A” o “B” gozan de poder
exhibirse en complejos multipantallas (o las salas grandes comerciales).

Entonces, la importancia de “la cuota de pantalla” es imprescindible para la


proliferación de las películas argentinas, en cuanto su exhibición y, consiguientemente,
su comercialización en su mismo país. Ahora, este decreto, “cuota de pantalla”, debería
ponerse en practica más estrictamente, e, incluso, modificar rígidamente los procesos de
exhibición para así asegurar y garantizar la protección del mercado cinematográfico
argentino contra “los peligros culturales y económicos que (…) representa la situación
hegemónica del cine de los Estados Unidos de América en el mercado cinematográfico
mundial”. De esta manera, se regularía la asimetría, con respecto a las películas
extranjeras (principalmente las estadounidenses) sobre las películas argentinas, y se
asegura la exhibición de estas ultimas en la Argentina y la protección económica y
cultura del país.
B. Historia de la cuota de pantalla en la Argentina  y el mundo

“La excepción cultural, es decir la cuota de pantalla como propuesta, se funde con el
más amplio concepto de “diversidad cultural”, que expresa la más firme resistencia a la
globalización salvaje impulsada por el mercado del ocio y el reducido grupo de
multinacionales que lo hegemonizan.

Dicho concepto redefine la propuesta de exceptuar la cultura y sus actividades


productivas de las reglas del mero comercio, permitiendo formas específicas de
protección y fomento que, defina a todo tipo de manifestación artística como producto
cultural de no existir, en pos del no debilitamiento y hasta la desaparición de las
identidades culturales nacionales.

Así es qué luego de la Segunda Guerra Mundial y a través de la OMC (Organización


Mundial de Comercio) se realizaron esfuerzos tendientes a desarrollar al máximo los
intercambios de bienes y servicios entre todos los países del planeta. En los últimos diez
años tuvo lugar, en el marco del GATT (Acuerdo General sobre Tarifas e Intercambio),
un intenso debate acerca del tratamiento específico que debería darse a los bienes
culturales, su intercambio internacional y su posible protección por parte de algunos
estados nacionales.

La polémica provocó la ruptura del monolítico frente de los países más desarrollados.
Francia y Canadá, enfrentan con válidos argumentos de protección la política aperturista
de EE.UU., que considera a la cinematografía y sus productos como bienes de
intercambio no específicos, sujetos a las reglas generales del comercio internacional
regulado por la OMC y sus acuerdos

A la luz de esta polémica, en 1993, nace el concepto de “excepción cultural”, que ha


sumado a Francia y Canadá el respaldo de muchos países, incluido Brasil y Argentina,
preocupados por la supervivencia de sus industrias culturales, en particular la
cinematográfica y la audiovisual.

Ahora bien la industria del cine argentina es una industria pequeña, aparentemente
débil, pero es también, debemos decirlo, la segunda industria del idioma español y tal
vez la décima o novena industria cinematográfica de occidente, por la cantidad de
películas y por su presencia en el mercado mundial.

A partir de 1944 se define la intervención del Estado Nacional en el mercado para


asegurar y garantizar una cantidad ejemplar de pantallas para la proyección de películas
nacionales en el país.

Tres años después, en 1947, se sanciona la ley 12.999 que, introduce modificaciones
que obliga a las salsa céntricas con mayor capacidad a exhibir una película argentina
por mes para que luego similares procuraran proyectar durante dos de cada cinco
semanas, como mínimo, comprendiendo dos sábados y domingos mínimo.
Tras el golpe militar de 1955, se produce un interregno de casi 15 años, en el que regirá
el decreto-ley 62/57[38]. En él se estableció un particular sistema de cuota de pantalla
según el cual, si trascurrido un mes desde la calificación de una película argentina ésta
no era contratada por ningún exhibidor, debía realizarse un sorteo que determinaría que
sala de “estreno” la exhibiría, por lo menos una semana. Las “salas de cruce”, por su
parte, tenían la obligación de programar una película nacional por trimestre, la que
también debería permanecer en cartel por lo menos una semana. Mayores cuotas se
aplicaban a las salas de cabecera de barrio y de primer y segundo estreno.

Finalmente, en 1968 se sanciona la ley 17.741, que además de fundar el Instituto


Nacional de Cine y Artes Visuales se regula la “cuota de pantalla”. En principio, la
responsabilidad del cumplimiento del decreto se fijó en el mismo Instituto
Cinematográfico; pero, al fin, se estableció, primero con la ley 20.170 y después, más
estrictamente, con el decreto 1045 en 1973, que el Poder Ejecutivo Nacional asumirá la
responsabilidad de garantizar la exhibición de la películas argentinas en el país.

Extendiéndose así hasta nuestros días las modificaciones a la ley con la resolución
1582/06(15 de agosto del 2006) que exige al exhibidor promedio, dueño de indistintas
salas según su capacidad, de cumplir con cuota de pantalla al menos una película
nacional en un trimestre.

Como veremos a lo largo de este trabajo, a lo interno de las industrias este fenómeno
de salvaguardar industria nacional sugiere un lucha interna mucho más intensa por
conseguir que disposiciones aparentemente tan ambiciosas como la cuota consigan
funcionar desde dentro del engranaje cinematográfico.
C. Planteamiento y Justificación a un Derecho de Protección Cultural

“Es que (…) el dominio estadounidense de las pantallas a escala internacional –


superior al 70% como promedio- no se compadece con la presencia de otras
cinematografías en los cines locales, las que apenas representan el 2% de los títulos
que se ofrecen a sus espectadores” (1).

Esto implica, que el cine estadounidense domina el mercado cinematográfico


internacional. Existe una gran demanda de películas comerciales de parte de los
exhibidores porque esos son los productos que llenan las butacas de las salas de cine.
Entonces, ¿cómo se ve la actividad cinematográfica en el mundo? ¿Es simplemente un
mercado que manufactura productos de venta, de la misma manera que se manufactura
y comercializa un auto?

El problema no solo se encuentra en el carácter hegemónico de los Estados Unidos de


América con su “constante “bombardeo” de sus productos sobre las naciones menos
desarrolladas” (2), que, consiguientemente, unifican los contenidos culturales y
suprimen las “miradas alternativas nacionales o regionales” (3). Sino que el problema
esta, también, en este libre mercado donde todo se puede comercializar. De esta
manera, un exhibidor, por ejemplo, en Argentina o cualquier país de América Latina
preferirían una película comercial estadounidense antes de una película nacional porque
vende.

Igualmente, este no es un problema que solo sucede en América Latina, incluso en


Europa, aunque hayan países como Francia donde los espectadores de cine están
acostumbrados a ver su propio cine nacional, existe esta desigualdad impresionante en
relación a las entradas vendidas. Por ejemplo, el Observatorio Europeo del Audiovisual
en 1997 declaró que, “de cada 100 películas estrenadas en la Unión Europea en la
última década, 78 fueron de procedencia norteamericana, 14 europeas y 8 del resto del
mundo” (4). Países como Gran Bretaña, en el periodo de 1995-96, sufrió un disminuyo
en estrenos de películas europeas, ya que la cantidad de películas estadounidense
estrenadas fue superior. Pero, países como España y Francia estrenó más películas
europeas que estadounidense.

También, otra realidad que, por ejemplo, en Argentina sucede es que los espectadores
de cine no acostumbran a ver películas nacionales. Existe un desconocimiento y un falso
concepto de parte del público con las películas nacionales.

Entonces, por esta razón es que en muchos países surgen procedimientos, como la
cuota de pantalla, para proteger la actividad cinematográfica nacional del mercado
estadounidense, y así poder “hacer efectiva una verdadera oferta cinematográfica que
garantice y asegure la diversidad cultural y proteja la producción nacional” (5).

(1) a la (5) Revista el Amante; Lima y Napoli


C.1 España

España es uno de los pocos países que pudimos encontrar con una cuota de pantalla que
más tiene que ver con la tesis de nuestras conclusiones.
En la propia ley pueden encontrarse las explicaciones para estas afirmaciones.
Así y todo, es preciso aclarar que la ley se basa los artículos 14, 16 y 20 de la
Constitución Española y se sustenta en los principios de libertad de expresión y
pluralismo, en la promoción de la diversidad cultural y lingüística del país.

En la Exposición de Motivos comienza diciendo:

“La actividad cinematográfica y audiovisual conforma un sector estratégico de


nuestra cultura y de nuestra economía. Como manifestación artística y
expresión creativa, es un elemento básico de la entidad cultural de un país. Su
contribución al avance tecnológico, al desarrollo económico y a la creación de
empleo, junto a su aportación al mantenimiento de la diversidad cultural, son
elementos suficientes para que el Estado establezca las medidas necesarias para
su fomento y promoción, y determine los sistemas más convenientes para la
conservación del patrimonio cultural audiovisual y su difusión dentro y fuera de
nuestras fronteras.”

Ya aquí se puede resaltar el hecho de la doble valoración del cine, tanto cultural como
económicamente, en la misma línea del concepto de “industrias culturales” (esbozado
ya en el apartado de Diversidad Cultural).

“Igualmente es objetivo de esta ley articular la relación entre los diferentes


sujetos que operan en el sector, desde los creadores, productores, personal
técnico y artístico, industrias técnicas, distribuidores, exhibidores y empresas
vidográficas”

Para esto tienen subsidios de hasta el 60 por 100 del total de algún proyecto al cual
todas las áreas relacionadas con la industria están contempladas.
En cuanto a la cuota de pantalla, la ley en su apartado sobre la Exhibición habla por sí
solo:
“Las salas de exhibición cinematográfica estarán obligadas a programar
dentro de cada año natural obras cinematográficas de Estados miembros de la
Unión Europea en cualquier versión, de forma tal que, al concluir cada año
natural, al menos el 25 por 100 del total de las sesiones que se hayan
programado sea con obras cinematográficas comunitarias.

Como podrá verse, la protección del cine aquí es a nivel regional, siendo este el único
país de la comunidad que así lo dicta. Esto nos parece una medida muy lograda en
cuento al fomento de la diversidad cultural por parte del Estado. Y es que como dice la
ley misma:

“Las medidas de fomento recogidas en esta ley se desarrollan plenamente en el


ámbito cultural, con absoluta adecuación a los objetivos y principios rectores
de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las
expresiones culturales, adoptada en la Conferencia General de la UNESCO
celebrada en París el 20 de octubre de 2005, siendo ratificada por España, de
acuerdo con el instrumento de ratificación publicado en el Boletín Oficial del
Estado de 12 de febrero de 2007.”

Adicionado a esto, existe un Servicio de Defensa de la Competencia, que, justamente,


vela porque la libre competencia en el mercado no se vea alterada.
C.2 Chile

Según el Fomento Audiovisual de la ley de cine 19.981 en Chile, el Artículo 1° dice:

El Estado de Chile apoya, promueve y fomenta la creación y producción


audiovisual, así como la difusión y la conservación de las obras audiovisuales
como patrimonio de la Nación, para la preservación de la identidad nacional y el
desarrollo de la cultura y la educación (1).

Esto implica que el Estado de Chile se ocupa, principalmente, bajo el mandato del
Consejo Nacional de Cultura y las Artes, y el Consejo del Arte y la Industria
Audiovisual a asegurarse de la proliferación audiovisual; pero, ya que en la misma ley
no toma la importancia de diferenciar entre cine y las otras expresiones audiovisuales,
aparentemente en Chile se considera una obra como audiovisual sin darle importancia al
formato en que este, ya sea en el registro o en la proyección.

Es interesante ver como el Estado de Chile clasifica una obra audiovisual, que
rápidamente, se contrasta grandemente con la concepción de la misma en Argentina,
especialmente en el momento de subsidiar una película (con respecto a las vías en que
clasifica una película en el INCAA); como, también, en la exhibición. Chile define obra
audiovisual como:

Toda creación expresada mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin
sonorización, incorporadas, fijadas o grabadas en cualquier soporte, que esté
destinada a ser mostrada a través de aparatos de proyección o cualquier otro
medio de comunicación o de difusión de la imagen y del sonido, se comercialice o
no (2).

Entonces, quiere decir, que una obra se considera audiovisual, no importa el formato en
que este registrado, ni en la manera en que se proyectara finalmente. Esta definición de
este concepto sacado del Articulo 3°, también, toma en consideración definir otros
términos relacionados con las obras audiovisuales, desde que es un productor
audiovisual hasta un actor o actriz.

Ahora, en este mismo articulo se define que es un exhibidor audiovisual como,


“la empresa o persona natural o jurídica cuyo giro comprenda la exhibición pública de
obras audiovisuales, utilizando cualquier medio o sistema” (3). Esta definición es muy
importante ya que desde aquí, la ley de cine considera que cualquier obra audiovisual se
puede exhibir en cualquier formato, ya sea digital o fílmico. En este punto preciso, las
normas de exhibición de cine en Argentina difieren grandemente de Chile; dado que,
para que una película se considere lista para ser exhibida en cualquier cine comercial, en
este caso, de la Argentina debe estar terminada en material fílmico de 35mm.

Finalmente, en el caso de la ley de cine en Chile, por lo visto en el ley 19.981 sobre el
Fomento Audiovisual, la exhibición de las películas nacionales conllevan el respaldo del
Consejo del Arte y la Industria Audiovisual. Pues, con ayuda de esta misma, se asegura
la difusión de las películas chilenas en toda la nación. Entonces, lo interesante es que no
importa el formato (de registro o proyección), si se comercialice o no las películas
chilenas, estas gozan de la posibilidad de ser exhibidas y comercializadas en el país
(1) a la (3) Fomento Audiovisual de la ley de cine 19.981
C.3 México
En 1994, México firmó el Nafta con Canadá y Estados Unidos, creando así la segunda
zona de libre comercio más importante del mundo, con 370 millones de consumidores.

México negoció sus industrias culturales según el principio de que su cultura es fuerte y
no requiere protección especial. Como consecuencia, aceptó que cine, libros y revistas,
radio, música, televisión y producción de contenidos fueran clasificados como servicios
y no como industrias culturales. Esto significa que no pueden recibir subsidios,
estímulos ni protección estatal.

No se hizo esperar el efecto de esta política sobre la producción de películas mexicanas,


que se redujo de un promedio de 122 al año a tan sólo siete.

Antes de la firma del TLCAN, el 50% de cuota de pantalla estaba reservada a películas
mexicanas, cuota que se vio reducida al 30%. En junio del 2002 las firmas Onex
Corporation, de Canadá, y Oaktreee Capital Management, de Estados Unidos,
adquirieron el 100% de Cimex, una de las cadenas líderes de cine en México que tiene
31 complejos con un total de 349 salas (Revista Mexicana de Comunicación, sep-oct
2002:1). Cimex atendía al 25% del mercado nacional y al 50% de la zona metropolitana
de la ciudad de México. La operación fue valorada en 266 millones de dólares. En
ocasión de la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún durante septiembre
del 2003, hubieron organismos que apelaron a dicha organización para respetar la
declaración de la UNESCO sobre diversidad cultural de noviembre de 2001, así como la
Declaración del Consejo de Europa sobre Diversidad Cultural de diciembre del 2000

De todas maneras, México se reservó el derecho de adoptar medidas sobre inversión en


servicios de radiodifusión, sistemas de distribución multipunto, música continua,
además de televisión de alta definición, y a la prestación de esos servicios. Pero esta
reserva no se aplica a la producción, venta o autorización de derechos de programas de
radio o televisión.

Durante el periodo del Presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) observamos


que desapareció, por bancarrota, la distribuidora mixta privada / estatal Películas
Nacionales (principal distribuidora de filmes mexicanos) en 1992 y al año siguiente fue
privatizada Operadora de Teatros (COTSA) que exhibía cine mexicano; también se
aprobó durante el sexenio de Salinas La Ley Federal de Cinematografía y se creó el
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y el Imcine (Instituto
Mexicano de Cinematografía) pasó a formar parte de este organismo. Durante el
gobierno Salinas se produjeron 62.3 películas anuales en promedio, mientras que para el
gobierno posterior de Ernesto Zedillo (1994-2000) se produjeron 17.5 cintas al año.

En el año de 1997 hubo un movimiento de la comunidad fílmica nacional que buscó


modificar la ley aprobada en 1992, ya que decreció considerablemente la producción del
cine mexicano. En respuesta a las demandas, en diciembre de 1997 se creó el Fondo
para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), a cargo de Imcine, con un
presupuesto base de 135 millones de pesos. La grave situación (Sánchez Ruiz, 2003: 40-
44) en que se encontraba la industria cinematográfica nacional se puede describir por
tres principales rasgos: 1) un proceso casi inexorable de contracción, en particular de la
producción nacional; 2) otro de concentración en unas pocas empresas tanto de la
producción como de la distribución y la exhibición; y 3) una acelerada
transnacionalización, es decir, una cada vez mayor articulación subordinada al mercado
mundial, a su vez dominado por la industria cultural de Estados Unidos. Durante 1998
hubieron debates en los que, por intereses encontrados, los distribuidores y los
exhibidores se enfrentaron a los productores (y actores, directores, guionistas, técnicos)
en relación con tres temas incluidos en la iniciativa de: 1) mantener la prohibición del
doblaje al español de cintas extranjeras para su proyección en salas cinematográficas,
excepto en el caso de políticas para público infantil y documentales educativos; 2) la
restricción de 10% de tiempo de pantalla para las películas mexicanas en todas las salas
de cine del país; y 3) la creación de un fondo de fomento a la industria cinematográfica
financiado en parte con un 55% de la taquilla.

Durante 2002, México produjo 14 largometrajes (en comparación Canadá en el 2001


produjo 53 y Argentina 40). Las escasas películas mexicanas que se estrenan dentro de
la creciente “norteamericanización” de las pantallas no alcanzaron a recuperar lo
invertido en su lanzamiento y publicidad, tampoco el dinero que se arriesgó para la
realización. Los inversionistas se alejaron debido a las condiciones leoninas impuestas a
la recuperación de su inversión por la cadena productiva cinematográfica, donde la
mayor parte de los ingresos es apropiada por los comerciantes de la distribución y
exhibición extranjera, provocando la descapitalización y una creciente fuga de divisas
por concepto de pago de regalías, lo que agrava la balanza de pagos con un déficit de
más del 90%.

C.4 Corea del Sur


El reglamento que levemente inspiro elsistema argentino entro en vigencia desde
1966,en donde se fijaba hasta el primero de julio de 2005 un mínimo de 146 días al
año para la exhibición de películas nacionales en las salas de cine.
Actualmente la cuota de pantalla obligatoria de Corea funciona sobre a la mitad de
cuota que operaba en años anteriores por la intervención del gobierno del ministro
surcoreano de Economía, Han Duck Soo, quien sin embargo ha recalcado desde
entonces que la decisión de reducirlo fue inevitable si el país desea estar a la par con la
corriente mundial de liberalización comercial.
Pese a la constante crítica de organismos como la Coalición Coreana para la
Diversidad Cultural (CCDC) que pidio con con urgencia ayuda, la ley entro en
vigencia.

C.5 Francia
Francia con su trasfondo histórico y cultural muy ligado a la actividad en el cine,
trabaja su mercado cinematográfico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En el
país trabajan con un sistema de apoyo para el cine, que ya esta incorporado
económicamente y culturalmente en las mismas leyes como, también, por los mismos
franceses. Es decir, que en Francia los espectadores de cine están acostumbrados a ver
su propio cine nacional. Pero, también, expresan una apreciación por el cine en general,
es decir que, nunca tienen como propósito luchar contra el acceso del cine extranjero
cualquiera al mercado francés sino que todo lo contrario. Pero lo más importante es que
Francia se ocupa de que sus películas nacionales tengan su derecho de ser exhibidas;
dado que, los mecanismos de este apoyo apuntan a asegurar que las películas francesas
tengan la posibilidad de ser financiadas, producidas y estrenadas en buenas condiciones,
y que el público en Francia y el mundo tengan la posibilidad de verlas.

Este sistema de apoyo es puesto en práctica por el CNC (Centre National de la


Cinématographie), que fue fundado en 1946. Esta es una organización de
administración pública con entidad legal y autonomía financiera, que opera bajo la
autoridad del Ministerio de Cultura y Comunicación y es administrado por un Director
General.

Los objetivos de esta organización dedicada a la actividad cinematográfica son,


principalmente:
 Promover la diversidad cultural en el cine:
1. permitiendo que el mayor número de cineastas pueda crear sus propios
largometrajes
2. permitiendo que la mayor cantidad de público pueda acceder a la
máxima variedad de cine francés y extranjero.
 Desarrollar y fortalecer la industria del cine en Francia:
1. corrigiendo las fallas del mercado
2. recaudando dinero del mismo mercado para reasignarlo de acuerdo a un
principio diferente.
Entonces, lo que se preocupa de hacer esta organizar es de, primordialmente, preservar
y mejorar el patrimonio cinematográfico, y de difundir la actividad del cine en el país
(también internacionalmente), no solo en el momento de la producción de una película;
sino que, también, en el momento de la exhibición de los películas (que es el momento
que nos interesa). Además de propagar la diversidad cultural del cine, la organización se
asegurar del financiamiento público del cine y del sector audiovisual recaudando dinero,
como ya se menciono, del mismo mercado cinematográfico.

En comparación con el CNC de Francia, el INCAA son muy parecidos, dado que, por
ejemplo, el fondo de apoyo económico se basa de los mismos tres impuestos: de la
entrada de cine, los ingresos de la televisión, y de la venta y alquiler de videos y DVD.
Entre otras cosas, también, son muy parecidas; pero, difieren en que en el CNC ya esta
incorporada la ayuda brindada a una película francesa en el momento de la exhibición,
mientras tanto, en el INCAA no existe ninguna ayuda en el momento del lanzamiento
de una película al menos que una película sea clasificada como de interés especial.
C.6 Inglaterra

En Inglaterra el “UK Film Council”, respaldada por el mismo gobierno, se ocupa de


asegurar el bien económico, cultural y educacional de sus películas nacionales en el país
e internacionalmente. Sus fondos provienen de la Lotería Nacional, y se distribuyen en
la organización por distintas iniciativas que ayudan a desarrollar, mantener y mejorar la
industria de cine del Reino Unido, y, paralelamente, promover sus películas. Estos
distintos fondos (que vienen de la Lotería Nacional, pero con su propio monto
determinado) son tan dispersos, y cada uno de estos tiene su propósito independiente,
que puede ser desde fondos que ayudan a la producción de películas totalmente
comerciales, a otras producciones de nuevos talentos con visiones artísticas. En este
aspecto el Council difiere del INCAA, ya que el fondo del INCAA es el mismo para
todo los subsidios o créditos, etc.

El “UK Film Council” ha hecho un gran avance en el aspecto de exhibición y


distribución de las películas “especiales”, principalmente aquellas que no tienen ningún
tipo de fin comercial. En el Reino Unido se entiende películas “especiales” como:
aquellas películas no comerciales, que quizás tengan una visión artística, y que, por lo
general, son de nuevos talentos. El Council le brinda apoyo económico, a estas películas
“especiales”, con la ayuda de dos iniciativas que se dedican a promover y difundir estas
mismas, que no tendrían la posibilidad de ser vistas por el público general. Estas dos
iniciativas son:

 “Prints and Advertising Fund”- Este fondo se dedica a promover y ayudar en la


publicidad para el lanzamiento de las películas “especiales” como, también, las
llamadas “British” films [1], para que de esta manera tengan la posibilidad de
ser vistas.

 “Digital Screen Network”- Es la otra iniciativa del Council que pretende, con
el beneficio de las nuevas tecnologías, proyectar películas “especiales”
digitalmente, así ahorrándose el costoso paso a 35mm.

Estas dos iniciativas son una innovación para la industria del cine, ya que le brinda la
oportunidad a, por ejemplo, nuevos talentos de anunciar y exhibir sus películas en
dignas y buenas condiciones. Pero, considerando la importancia económica de un país
europeo como Inglaterra (aunque sus fondos para el cine provengan de la Lotería
Nacional), cabe la duda de poder emplear procedimientos similares a estos en Argentina
(por decir, cualquier país Latino Americano) donde la capacidad económica es más
limitada; por lo menos, en la iniciativa de publicidad para el lanzamiento de una
película (que, puede ser, una de las etapas donde más dinero se gasta).

Ahora, la otra iniciativa muy llamativa y muy controversial, empleada en Inglaterra,


como en otros países europeos, la proyección en digital ofrece una posibilidad a estas
“películas especiales” de, en primer lugar, tener varias copias en formato digital (ya que
es un formato de proyección muchísimo más barato en comparación con el fílmico), y
así, consiguientemente, de poder proyectar en más salas. Para Argentina esto es
imposible ya que para poder estrenar una película en salas de cine es obligatoria la
proyección en 35mm. Entonces, esto ya elimina a algunas producciones de bajo o
presupuesto medio de tener la oportunidad de estrenar en una sala. Esto se da, porque el
INCAA no brinda ningún tipo de ayuda para la cantidad de copias en 35mm.
[1] Con “British” films entiéndase aquellas películas de interés comercial.

D. Cifras de la evolución de espectadores en Argentina


De acuerdo a cifras obtenidas de la data el Directores Argentinos Cinematográficos
(DAC), que comprenden del 1995 al 2006 la frecuencia de espectadores nacionales
en toda la república ha remontado de un 29,9 % hasta 67 %, sin embargo en el
núcleo metropolitano de la provincia de Buenos Aires el fenómeno ha operado a la
inversa, es decir que entre dicho periodo este promedio que alguna vez respondió
durante 1995 al 70,3% ha descendido a menos de la mitad con un 29,9 % de
espectadores.

Esta caída de la asistencia aluden algunos a muchas razones, entre las cuales se
podría mencionar con cierta insistencia el abanico de espectáculos de entretenimiento
que se oferta en el mercado local por casi el mismo precio; la domesticación de
ciertas tecnologías que permiten obtener de forma más expedita sin dejare el fuero
hogareño films, videojuegos, etc. Junto a esto último, se posesiona en un escalón
importante la piratería. Y como nota pintoresca algunos consideran que precisamente
la poca calidad de las películas exhibidas ola imposición de productos sin un target
definido.

Claramente apuntando a la cuota de pantalla de productos nacionales que figuran


apenas en dos tercios del año comercial, dispersas entre las más de mil doscientas
salas de la República Argentina.

Si bien se ha dado un aumento en la cuota de películas ha estrenar entre los últimos


cinco años de 50 films hasta alcanzar 62 films, no así este crecimiento ha sido
proporcional con mediad e continuidad que acredita la frecuencia de espectadores en
las salas.

Por ejemplo, para el 2003 se estrenaron 50 películas nacionales que representa el 17


% con respecto de una oferta extranjera del 82,1 % de la oferta de ese año con un
porcentaje de asistencia del 9,1 % . Luego hacia 2005, la oferta aumenta arriesgándose
con un número mayor (62 films nacionales), ocupando un porcentaje del 26,8 % con un
tasa de espectadores del 12,8 % y que un año mas tarde baja la cantidades de películas
pero promediando decae en un 11,4 %.

En 2004 se presento un panorama estable para el cine argentino, con un ligero aumento
de la tasa de espectadores promedio de 13, 5 % sobre 100 por ciento logrando la
participación máxima de la cinemateca argentina en su propio mercado con un
porcentaje del 27 %, anteponiéndose incluso a la baja mundial del 10 % .

Basta analizar los porcentajes de participación de las cinematografías nacionales para


entenderlo: el cine alemán llega a un 12 % en su propio mercado; España tiene un 16%;
Brasil ha oscilado del 8 % el año pasado, al 23% sobre la base de una particular
asociación entre las compañías norteamericanas y el cine brasileño.

Existen algunos países que encuentran mecanismo efectivos como China, por
ejemplo, pone un límite a la entrada de películas extranjeras y, a pesar de la reciente
apertura, sólo permite 30 películas extranjeras por año. O bien existen países como
Egipto o India en donde el factor socia les tan marcado que los propios espectadores
deciden apostar por ofertas nacionales antes que pagar por un film extranjero.

Podemos considerar que si bien la oferta extranjera suma muchos mas puntos,
específicamente hablando de la oferta estadounidense que produce cine
fundamentalmente desde Hollywood. Entran al mercado cinematográfico películas que
costaron u$s 100 millones y sólo pagan un impuesto mínimo por el ingreso de un
internegativo, que es una copia del negativo original.

Es importante que si bien al comparar el impacto de la oferta Argentina con la


estadounidense, desde el dumping o la número de copias, supone una competencia
desequilibrante es necesario señalar que la mayor parte de las películas argentinas
logran proyectarse hacia el ultimo trimestre comercial compitiendo con ellas mismas,
tapándose unas a otras, sin lograr mucha oportunidad de prosperar en marquesinas o en
la memoria de las audiencias.
E. Diversidad Cultural

Ya que tanto se habló sobre este tema, empezaremos con un paneo general sobre lo que
son los tipos de polémicas que se han estado generando en los últimos años alrededor de
la particular situación del cine y los medios audiovisuales.
Al parecer, en principio, habrían dos posturas opuestas que diferirían en cuanto a sus
consideraciones sobre el cine:
“... si se califica a la cinematografía como una mera actividad industrial y
comercial destinada exclusivamente al entretenimiento, no existirían razones
que nos impidan someterla a los principios, tanto jurídicos como económicos,
que rigen el libre comercio. (...) Si se sostiene esta posición, deberá
necesariamente concluirse en que tanto el rol del Estado como régimen jurídico
aplicable a la producción, circulación y comercialización de productos
cinematográficos no debería variar, sustancialmente, de aquel que se
implementa con otros bienes ofrecidos libremente en el mercado.” (1)
En primer lugar, está la concepción del cine como producto dentro del marco del libre
comercio propio de la ideología neoliberalista. En este sentido podemos citar a Vincent
Tournier en su discurso en respuesta a Pierre Bordieu. Este último, a favor de la
excepción cultural (concepto que define la propuesta de situar la cultura y sus
actividades productivas de las reglas del mero comercio permitiendo formas específicas
de protección y fomento), había hablado de la incompatibilidad de “la lógica de la
velocidad y la del lucro se reúnen en la búsqueda de la máxima ganancia en el corto
plazo” y la idea de cultura. Bordieu hace referencia a una suerte de progresión natural
que tienen las obras de arte que “son producto de universos sociales que se
constituyeron poco a poco independizándose de las leyes del mundo ordinario y, en
particular, de la lógica de la ganancia (el subrayado es nuestro)” (2) cuestión contraria a
la rapidez a la que hace referencia lo anterior. No obstante, Tournier dijo:
“Bordieu cree que el mercado llevaría a una ‘extraordinaria uniformización’,
especialmente en la televisión. Y no ve que al decir esto, admite que el sistema
de porcentajes de la programación para nada impidió cierta convergencia de
los productos culturales. Ambas cosas, por lo tanto, no tienen nada que ver, e
incluso es probable que todas las medidas de protección imaginables no puedan
impedir la ‘uniformización’, que sólo es expresión de las preferencias promedio
del gran público.” (3)

Tournier continúa luego bajo el subtítulo de “La denuncia fácil” diciendo “Mal que pese
a nuestro orgullo nacional, hay que admitir que es del otro lado del Atlántico donde hoy
se define la creación cultural cuya denuncia ahora ritualizada raya en la más
despreciable de las xenofobias.”. Resulta paradójico que alguien totalmente en contra de
la excepción cultural hable de xenofobia. Y todavía más si en la siguiente línea dice
“Titanic, Rescatando al soldado Ryan, La guerra de las galaxias, evidentemente no
tienen nada que ver entre sí. Lo que no quita que sean portadoras de valores y
cuestionamientos universales. Su éxito no tiene que ver con más que la capacidad de sus
creadores para armonizar con talento ingredientes positivos y negativos de la
experiencia humana: amor y odio, bien y mal, lo trágico y lo cómico, guerra y paz.”.
Esta idea absolutamente occidental y egocéntrica de “la experiencia humana” no hace
más que contradecir toda objeción con respecto a una supuesta xenofobia de los
defensores de la diversidad cultural.
Es por eso que, ya dejada en claro la primera concepción, pasamos a segunda, que ya
podrá esbozarse:
“Tal paralelismo (cine = producto) implica desconocer que el cine, al igual que
otras expresiones artísticas, es portador de identidades, valores y significados y
que, en consecuencia, cumple un rol fundamental en la definición de nuestras
sociedades” (4)
Hasta aquí muy simple, pero el asunto se complica en cuanto se comienza a hablar del
Estado y sus responsabilidades en referencia a las llamadas “industrias culturales”.
Entonces la polémica es otra. Uno puede o no estar de acuerdo con que el cine es un
producto cultural (dado su carácter mixto, económico/cultural) y tener una opinión al
respecto, pero la mayoría de posiciones que así lo piensan, se sustentan sobre varios
tratados con rango constitucional. Repasaremos algunos de estos:

“Según la UNESCO son industrias culturales ‘aquellas que producen y


distribuyen servicios culturales que, considerados desde el punto de vista de su
calidad, utilización o finalidad específicas, encarnan o transmiten expresiones
culturales, independientemente del valor comercial que puedan tener’” (5)
“Lo que está en juego es la instauración o restauración de un diálogo entre las
culturas que ya no sería sólo de los productores y los consumidores, sino que
realizaría las condiciones de una creación colectiva y verdaderamente
diversificada, y que situaría al receptor en disposición de convertirse en el
emisor, a la vez que se asegura de que el emisor institucionalizado aprenda
nuevamente a convertirse en receptor.” (6)

Asimismo, Fernando E. Juan Lima y Sergio M. Nápoli, sostienen que “... el Estado tiene
un especial interés en la actividad de estas industrias y, por lo tanto, deben
reconocérsele amplias facultades en materia de regulación para garantizar su tutela.
Fundamentalmente, si se repara en la existencia de factores que, como la globalización
y la desigualdad económica, conducen a la constitución de grandes conglomerados
culturales-comerciales que, a través de un constante ‘bombardeo’ de sus productos
sobre las naciones menos desarrolladas, favorecen la unificación de contenidos
culturales y la supresión de miradas alternativas, nacionales o regionales”.

Por otro lado, también es importante tener en cuenta lo que dice al respecto la
Constitución Nacional:

“(…) Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su


territorio; promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual
desarrollo relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado
será Cámara de origen.
Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la
unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que
aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la
familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de
oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los
principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la
autonomía y autarquía de las universidades nacionales.
Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y
circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios
culturales y audiovisuales. (el subrayado es nuestro)”(7)

Los anteriores autores dicen al respecto:


“Esta norma merece ser destacada desde dos aspectos. En primer lugar porque
claramente obliga al legislador a proteger la identidad y la diversidad cultural
y, en segundo término, porque reconoce expresamente la trascendencia que
tienen los medios y espacios audiovisuales para garantizar ese objetivo...” (8)

Y, como si esto fuera poca cosa, continúan:


“Pueden citarse, por caso, el artículo 27 de la Declaración Universal de
Derechos humanos y el artículo XIII de la Declaración Americana de Derechos
el Hombre, en los que se garantiza a las personas el derecho a participar en la
vida cultural de la comunidad y gozar de las artes. Asimismo, en el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales se reconoce tanto
el derecho de toda persona a participar en la vida cultural como el deber de los
Estados signatarios de asegurar su goce.” (9)

Ahora bien, la segunda postura funciona en papel mas sin embargo la realidad no le
acompaña. Y en ese respecto, sólo podemos aludir a las declaraciones de los
exhibidores quienes sirven para poner de manifiesto las ambigüedades que dispone
la reglamentación sobre la cuota de pantalla respecto a la proyección de películas
nacionales como productos culturales.

“Por lo menos, acá hacemos lo que determina el INCAA. Es decir que por
cuatrimestre hay un estreno nacional y tiene que ir cambiando de sala no puede
estrenarse siempre en la misma sala, sino la pones siempre en la sala mas
grande para que no cubra la media de continuidad y pasa una semana ( o
menos ) y vuela la película”. (10)

De acuerdo al productor Marcelo Schapces, para que una regulación como la cuota
de pantalla realmente proteja al cine de una nación, la misma tendría que cambiar en
muchos sentidos y que para que este cambio se geste debiera partir desde la gente. Es
decir que partiendo desde el factor social se convocara a la propuesta nacional, sin
tener que coaccionar a los miembros de su comunidad en pos de política cultural más
orgánica que considere a todos involucrados de la industria cinematográfica.

Tal es el caso de España, país en donde se ha logrado tras años de consenso abrir el
juego a disposiciones mas realistas que se ajusten a su mercado interno y europeo.
Pero sobre este tema más se hablará en el apartado de España.
(1) “La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de Reforma” Fernando E. Juan Lima, Sergio
M. Nápoli – El Amante, 2007.
(2) “Más ganancias, menos cultura” Pierre Bordieu. Traduc. De Elisa Camelli – Copyright Clarín y Le Monde, 1999.
(3) “El mercado hace cultura” Vincent Tournier. Traduc. De Elisa Camelli – Copyright Clarín y Le Monde, 1999.
(4) “La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de Reforma” Fernando E. Juan Lima, Sergio
M. Nápoli – El Amante, 2007.
(5) “La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de Reforma” Fernando E. Juan Lima, Sergio
M. Nápoli – El Amante, 2007. Extraído de la “Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las
expresiones culturales”, adoptada por la UNESCO en 2005, en vigor a partir del 18 de Marzo de 2007.
(6) “La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de Reforma” Fernando E. Juan Lima, Sergio
M. Nápoli – El Amante, 2007. Extraído del Documento del Secretariado de la UNESCO, Montreal, 1980.
(7) “Constitución Nacional Art. 75.- inciso 19.
(8) “La Cuota de Pantalla Cinematográfica. Su constitucionalidad. Propuestas de Reforma” Fernando E. Juan Lima, Sergio
M. Nápoli – El Amante, 2007
(9) Idem
(10) Entrevista a Marie T,Gerente deoperaciones de ATLAS GENERALPAZ, Cabildo.
Conclusión

 El cine tiene una doble concepción que generaliza el mercado. Una de ella es
la concepción de una película como obra de arte y promovedor de la cultura y
educación, y la otra como un simple producto destinado a ser comercializado,
en un mercado estadounidense que intenta globalizar económicamente y
culturalmente el mundo.

 Entonces, para asegurar la protección de las películas nacionales, existe


procedimientos como la cuota de pantalla, pero dicho concepto no es solo un
problema de la exhibición sin oque dicho problema debe estar previsto desde
el inicio de un producción. Así mismo, la medida es decir la cuota de pantalla
presenta ambigüedades que se ven aprovechadas por parte de algunos
exhibidores para incumplir con la cuota de pantalla exenta por la ley.

 A la hora de hablar de las políticas culturales se podrían considerar otras


cinematografías que además de proteger el cine nacional. Al igual que en
España todo los sectores de la industria deberían seguir el mismo objetivo para
que funcione cualquier política cultural en pos de salvaguardar los productos
nacionales.

 Aun así, aunque haya planes para proteger o subsidiar pensamos que eso no
hace que la gente vaya al cine. Entonces que la única manera para que el
agente tenga un interés por la diversidad cultural no es por otra vía sin ola
educación.

 Una de las principales elementos de la cuota de pantalla a modificar debe ser


una reglamentación sobre las temporadas y momentos del año cinematográfico
para que la películas argentinas no terminen compitiendo entre si. El estado
debería considerar si es viable o no afinar las reglamentaciones que
subsidiando producciones de acuerdo a sus meritos en algunas cosas están
protegidos por empresas grandes como la televisión u otros medios de
comunicación. Así mismo estos medios se debe tener en cuenta que estos
medios tienen una gran importancia a lo dicho antes de la educación; pero,
también, en cuanto a la publicidad o lanzamiento de las películas así como a la
difusión en el medio televisivo de las dichas.
ANEXOS
* Isabel Gonzáles
Gerente de Operaciones
de Showcase Belgrano

1. Considera UD. Qué la cuota de pantalla afecta a la empresa?


R. Actualmente no, porque las películas que se han estrenado han sido bien
elegidas, excepto algunas que no llego a esa cuota que hablamos. Pero no es que es
una cada semana y si no una cada tanto.
Lo que yo había escuchado es que la c.p se quiere extender…eso si nos
afectaría. Nos afectaría el tema de tener una película que el público no eligió y
generar gracias a eso más películas con presupuestos bajos, y temas que la gente
no esta interesada. Esta bien que todo el mundo tenga derecho a exponer su
película, pero la puede hacer en festivales y recién ahí si tiene éxito que la pasen en
los cines.
Entonces, sólo si se aumenta la cuota quizás nos llegue a afectar.

2. ¿Cuáles son los compromisos del exhibidor para con las películas si cumplen
con la c.p?
R. Si la película llega a vender la cuota de espectadores que el INCAA exige se
extiende una semana más y sino la cumple se elimina en este cine. (…) La misma
cuota se cumple en cines como HOYST, etc.
Por ejemplo, hablando de SHOWCASE sí la película se decide proyectarse un
jueves se va al miércoles, no es que se va a otra fecha y arbitrariamente el
domingo la cambiamos por otra. Eso es la función del INCAA que impide que los
cines obren de tal o tal forma… Que ni se cambie de horario, ni de cartelera.

3. Existe algún tipo de criterio para escoger las películas nacionales que pasaran en
este cine.
R. No sé, eso viene de “Booking”, el departamento que se encarga del armado de
películas. Creo que ellos también, como sabemos nosotros que la película tiene
que quedarse una semana más si cumple la cuota , ellos también tienen un
esquema en donde si viene una película argentina ( por ejemplo) a esta retoca
sala 6 , porque la anterior cayo justo en la Sala 5, es decir que las películas
argentinas pasan por todas las salas y si es el caso de que cumpla con cuota
repetirá en lamisca sala., no hay que cambiarla.
Por ejemplo, nosotros tenemos una sola sala grande (Sala 9) que tiene 350
butacas , y no creo que fuese vacaciones s de invierno pero si recuerdo que eran
fechas que venia bastante gente donde se estreno, no recuerdo bien, “ Que viva
el rock & roll” o algo por el estilo y justo cayo en sala 9, y tan solo logro una
cuota de 4 personas un sábado a la noche. Fue toda la sala tirada por razón de
esta película, que ocasiono que el resto de las personas que querían ver otras
películas se encontraban hacinadas en otras películas, las entradas se agotaban y
existías la posibilidad que terminaran viendo otra película por obligación y todo
por tener una sala casi vacía.
Pero por otro lado, una película como “La Señal” vino bastante gente, mucha
gente y bueno, esto depende de la película que decidan poner el cartelera.
Yo personalmente no quiero, que invadan de películas que no llegan al gusto de la
gente, e insisto que todo el mundo tiene derecho hacer todo tipo de cine pero existen
otros cines que buscan eso. Igualmente el INCAA sigue recibiendo el impuesto
por entradas sea o no una película nacional., o bien una película muy taquillera
norteamericana ellos también se llevan su parte.

4. Considera que se debería equiparar algún tipo de subsidio hacia el exhibidor


privado, como una medida conciliadora lo mismo que ocurre en Francia frente a la
c.p.
La verdad desconozco si se esta hablando al respecto, sin embargo en mi opinión
creo que el INCAA necesita mas( ayuda ), de lo que nosotros como exhibidores
privados reclamamos.

5. Cree UD que los últimos años la cantidad de espectadores ha entrando en lo


que llamaríamos una merma de asistencia.
Todos los años hay una merma mayor. (…) Sí, hay algún porcentaje privado pero
estos e dio y se ha dado en todos los cines. Sin embargo durante las vacaciones de
invierno el Showcase de Unicenter decidió jugarse de igual con el HOYST
perteneciente a la misma zona con el estreno de Los Simpson, la cual se en 4 salas
en Inter-lote, es decir que se proyectaba regularmente en una sala y se alternaba
con otras tres salas en distintos horarios.

6. ¿A qué acreditan la merma en la cantidad de espectadores en general?


En primer lugar la calidad de las películas, y que por esta razón no esta llegando
mucho a la gente y entrada precio. Esto igual se extiende a las películas
argentinas y solo funcionan una

Respeta bien laley. Si llegan inspectores y la encuentran cambiada de la Sala 6 a


lasalacon menor espectadores te va a multar, esas cosas nunca pasan
* Marie T
Gerente de Operaciones del ATLAS GENERAL PAZ

1. Cree UD que las cuotas de pantallas perjudican al cine


Sí, al empresario cinematográfico perjudica , porque por ahí cumple la primer
cuota de pantalla y la segunda no viene nadie y ahí tienen una sala perdida que
tienes que pasar si o si tenés que pasar esta película y en realidad el empresario
cinematográfico esta perdiendo un montón de plata, entonces lo perjudica a nivel
comercial. (…) ayuda al cine nacional pero perjudica al exhibidor.

2. Considera que se debería equiparar algún tipo de subsidio hacia el exhibidor


privado, como una medida conciliadora lo mismo que ocurre en Francia frente a la
c.p
Acá no, ni siquiera esta planteado.

3. Existe algún tipo de relación con las grandes cadenas


No tenemos relación. Hay un nexo entre los distribuidores y nosotros pero por lo
demás no tenemos competencia.

4. ¿Cómo funciona las reglamentaciones para agremiar a los trabajadores que


trabajan en las franquicias vs. a los pequeñas?
Los empleados de las cadenas americanas no están adheridos a l sindicato del
espectáculo publico (SUTEP), ni los operadores al Sindicato de Operadores
(SOP) y obviamente no tienen los beneficios que ofrecen ambos sindicatos, desde
el sueldo, la obra social, clubes.
Los empleados de las cadenas americanas no tienen ningún tipo de respaldo y si
entran en conflicto, lo resuelve otros. Acá interviene el sindicato, si existe algún
conflicto entre el empleado y la empresa.
En las cadenas americanas existen sus propios contratos, sus propios sueldos. Por
eso hace dos años el problema que hubo en Village recoleta en donde los
empleados escribieron las paredes, es decir un quilombo. Ellos quieren pertenecer
al sindicato, al final quedo en eso, absolutamente nada.

5. ¿Cuáles son los criterios para escoger las películas que entran en cartelera?
Cada cine tiene un mismo público. Pero hay películas que van a varios cines
indiscriminadamente, las distribuidoras trabajan con cierto numero de copias y a
veces yo quiero la película “ A” porque me va servir porque según mi target va a
venir gente, pero la distribuidora no me la da a mi cine, sino que por ejemplo al
Arteplex . Entonces esto es por los arreglos previos se somete al mejor postor (…)
Igualmente pero me parece que las distribuidoras ganan mas con el porcentaje de
ventas de las entradas, mas que con el alquiler de las películas. Sin embargo,
sabes que de antemano que no va a hacer ni un mango, entonces hay que guiarte
por el target y a veces si o si hay que meterla en la cartelera.
En un cuatrimestre siempre debe haber una película nacional se tiene que estrenar
en diferentes salas, no se puede estrenar siempre en la sala más chiquitita. Por
ejemplo en un cuatrimestre hay tres estrenos buen esos estrenos no pueden repetir
sala.
6. Sin embargo dentro de la data del INCAA consta de casos particulares, ya que
aluden a que la ley es muy ambigua.
Por lo menos, acá hacemos lo que determina el INCAA. Es decir que por
cuatrimestre hay un estreno nacional y tiene que ir cambiando de sala no puede
estrenarse siempre en la misma sala, sino la pones siempre en la sala mas grande
para que no cubra la media de continuidad y pasa unas emana ( o menos ) y vuela
la película.

7. ¿Cuántas multas se le adjudica al ATLAS en los últimos años?


No, multas por cuota de pantalla. Pero quizás por el tema de las salas, es decir
que un estreno nacional la mandaron a la sala más grande para que esta unas
semana y se vaya… pero por ahí eso sí, pero eso acá no paso nunca pero en otros
cines a pasado. Pero como te dije si cumples u cuota de pantalla la película se
queda.

8. Siguen existiendo los lotes de películas, por las cuales alquilas tantas y vienen
dos que no te convienen como target.
No se como funciona realmente. Pero como en todo negocio, cedes vos y luego
cede el otro y obviamente hay semanas que te tienes que comer unas películas que
no van a hacer un “mango”, pero bueno existen oportunidades en que el
distribuidor te hizo el favor de darte un acopia a vos y no dársela al cine de
enfrente. Claro que este favores lo tenes que devolver cuando el te da una copia que
no te va a devolver un “mango”.

9. Existe alguna estadística privada respecto a los espectadores y la concurrencia.


Privada, no. Lo que existe es la declaración jurada o el llamado F 700 que viene el
INCAA a través de sus inspectores una vez por semana, y es la misma que maneja
la empresa (los números oficiales)

Podría decirse que existe algún tipo de merma en la cantidad de espectadores que
atiende a sus salas en los últimos años?
Sí, con respecto a otros años se nota muchísimo. Y esto debido a la piratería, o a
la tecnología que te puedes hacer un mini cine en las ala de tu casa y hacer lo
querés .

10. Pero básicamente a que factores aludes que se debe esta merma en la audiencia
Primero, a la piratería que empujada por la tecnología se consolida más y más.
Segundo, al gran abanico de espectáculos que ha yen la actualidad, por ahí una
entrada al cine te sale 14 peso y por 20 pesos puede sir al teatro. Es decir que por
ahí hay una gran oferta que no ayuda al cine.
* Manuel Irazabal
Jefe de Programación Complejo ATLAS

1. ¿Cuáles su opinión sobre la cuota de pantalla?


No estoy de acuerdo (…) Porque nada que te obligue a hacer algo es bueno. Es
un libre mercado…
¿Y a qué llamas libre mercado?
Y el exhibidor debería escoger la película que le conviene. Ellos (los
distribuidores) te obligan a aceptar una película entonces no hay negociación
posible.

2. ¿Y cómo se relaciona tu concepto libre mercado con las Industrias culturales?


Yo no tengo problemas con hacer cultura, pero el exhibidor no es recompensado, el
estado debería financiar porque si no todos ganan, menos el exhibidor.

3.Pero desde esta perspectiva, una película que apunta a la diversidad cultural, pero
que no califica comercialmente dejaría de ser proyectada sin que l agente tenga la
posibilidad de verla?
No, no es así. El espectador va a ver la película que el quiere, yo no lo pongo ni lo
obligo. Si una película no se estrena acá en otro lado va a estar y el quiere verla
la va a buscar.
Acá tengo que poner muchas películas con las cuales no estoy de acuerdo. Es
cierto que algunas funcionan, por ejemplo La Señal y cuando funcionan se
mantiene la película las semanas que se mantengan.

4.¿Y que hay de aquellos exhibidores que se quejan respecto al tener que mantener
una película en caso tal la misma cumpla con media de continuidad?
Si una película funciona una semana ya es un buen número. El que se queja no
esta en este negocio.

5.¿Qué opina sobre la polémica que señala que en otros tiempos la cuota de
pantalla era más estricta?
No, no es así. Antes había menos salas y ahora existen más pero la cuota de
pantalla sigue siendo por sala, es decir que es proporcional. La cuota de pantalla
es muy difícil que cambie son cosas que se discuten y llevan mucho tiempo.

6.¿En tal caso, cuál es su postura frente a esta polémica?


A mi no me conviene (…) ¿Qué pensas? ¿Qué no saben para quienes las hacen?
Ellos no hacen películas comerciales.
* Marcelo Schapces
Productor /Director/ Presidente de Barakcine

1.¿Cree UD. Que de alguna forma las nuevas políticas culturales como la cuota de
pantalla han ayudado a aumentar la anuencia de espectadores en la Argentina?

“No, me parece que ha resultado el efecto que se esperaba. (…) Se debería


implementar mejor. Una reglamentación insuficiente de cuota de pantalla que no
esta bien redactada le ha resultado muy fácil a los exhibidores para encontrarle la
vuelta”.
De acuerdo a M. Schapces, para que una regulación como la cuota de pantalla
realmente proteja al cine de una nación, la misma tendría que cambiar en muchos
sentidos y que para que este cambio se geste debiera partir desde la gente.
Interviniendo activamente para que las políticas culturales que se derivan desde el
estado tuviesen un respaldo en pos de acciones más arduas, que no alcanzan con
uno o dos años.
“Un cambio de a poquito que involucra también el mejorar y crecimiento de la
industria cinematográfica”.

2. Considera que se debería ampliar los subsidios de lanzamientos para obras de


corte independiente
De por sí el abanico que apoya el INCAA para optar por la clasificación de
interés especial abarca desde operas primas, películas industriales, etc
La pregunta sería si el estado debería involucrarse con la TV, y es un
cuestionamiento muy difícil. Por que la ley funciona para todos igual, ¿por que
debería favorecer a unos y a otros no?
En ese caso, la ley debería ser afinada en pos de no tener subsidiar proyectos
respaldados por la televisión.

3. ¿Que hay de cierto en que la critica argentina esta muy emparentada con el nuevo
cine argentino lo cual no da cabida a nuevas propuesta?
Hace unos años un grupo de críticos apoyo durante el espacio que brindaba el
BAFICI al llamado nuevo cine, un fenómeno que se fue dando. Me molesta en
general que la mayoría es bastante sectorial (…) en general me parece mal escrita.
Es decir críticas desfavorables o buenas, pero con la constante de estar casi siempre
mal escrita, sin rigor sin conocimiento de la materia que sea borda.

4. Durante tu carrera profesional que has logrado distinguir como factor decisivo
para mover una película en el circuito comercial
Cada película tienes u escenario dependiendo del género, su estructura o forma (…)
Con el tiempo, he perdido la confianza en los multipantallas, por esa razón siempre
estoy buscando alternativa sen pos de la exhibición o una salida más digna.
¿Cree necesario medias más enérgicas que remplacen el boca en boca?
Se necesitan más pantallas y permanencia.
* Diego Batlle
Diario La Nación

1. ¿Qué opina de la cuota de pantalla? ¿Es suficiente o se necesita una política


cultural más estricta dadas las opiniones de que la ley tiene cierta ambigüedad?
¿esto iría en perjuicio de los exhibidores? ¿Ve alguna solución?
La cuota de pantalla y las medias de continuidad son sólo un instrumento de una
política más general de defensa y promoción del cine nacional. Si se pretende
sostener una cinematografía nacional, se debe atenuar de alguna forma el
bombardeo de marketing y exhibición de los tanques de Hollywood. Hay películas
que hoy salen con más de 200 copias cuando hay 1000 salas disponibles. El
exhibidor (especialmente las grandes cadenas) hacen negocios todo el año con las
majors de Hollywood y tratan de cualquier manera de limitar el acceso y la
permanencia de las películas argentinas. No se puede imponer al público que vaya a
ver cine argentino, pero por parte de los dueños de los cines hay una decisión de
atacar a la producción nacional, incluso cuando pueda hacer buenas cifras de
espectadores, porque tienen compromisos con las distribuidoras extranjeras para
darles las salas en determinadas fechas que ya están fijadas con mucha antelación
para grandes lanzamientos.

2. ¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación con respecto al


desconocimiento del espectador argentino sobre las peliculas nacionales?
Creo que, en general, hay cobertura bastante amplia de los estrenos argentinos, al
menos de los más importantes, pero eso no alcanza para contrarrestar la presencia
mucho mayor que tienen en publicidad (especialmente televisiva) los tanques de
Hollywood. Hay prensa buena, regular o mala, pero no creo que sea la principal
responsable de la crisis del cine argentino.

3. Tomando lo anterior, ¿Qué opina sobre la crítica emparentada con el nuevo cine
argentino que no da lugar a otro tipo de cine?
Hoy el nuevo cine argentino está en crisis porque no hay una renovación que traiga
nuevas miradas y temas. Están los pioneros del NCA que hoy ya son parte del
establishment (Trapero, Burman, Martel, Caetano) y creo que la crítica ya no es tan
complaciente o acompaña ciegamente a cualquier opera prima que aparezca. Se está
dando un debate respecto de qué pasó, qué está pasando y qué futuro hay para el
INCAA

4. ¿Cómo ve la comercialización de peliculas, ya sean extranjeras o nacionales, en la


Argentina?
La veo un poco estancada, limitada. No hay estrategias novedosas, aún no se utiliza
en todo su potencial la Internet. El acceso a la televisión (que es sin dudas el
medio más masivo) es prohibitivo para el cine argentino y el extranjero no masivo.
El cine de arte o de calidad está muy condicionado, sin acceso a buenas salas, sin
apoyo. Veo que están apareciendo algunos pequeños distribuidores jóvenes con
ímpetu y buenas ideas, pero por ahora se les hace muy cuesta arriba poder imponer
otro tipo de cine más arriesgado.
* Martín Milanova
Inspector por el Departamento de Fiscalización INCAA

1. Cuál es la opinión del INCAA sobre la cuota de pantalla actual. Esto en relación a
los exhibidores que se quejan porque no hay mucho público para las películas
argentinas, y también relacionado a los Productores que la consideran insatisfactorio
y que quieren expandirla todavía más. Es decir, resumidamente, dadas las polémicas
sobre la cuota de pantalla, ¿el INCAA la encuentra útil? ¿Encuentra que realmente
protege al cine argentino de las películas extranjeras (particularmente las
norteamericanas)?
Actualmente, cuál es la posición generalizada del INCAA sobre la cuota de pantalla
y sus efectos dentro del engranaje cinematográfico.
la verdad que yo desconozco la opinión del INCAA, lo que te puedo decir es que es
una forma de que el cine argentino no se limite a poner en cartel solo las mejores
películas, sino que todas tengan su oportunidad de estrenarse, debido a que entra en
juego también el papel de los productores, ya que es muy arriesgado invertir
en algo. Mi opinión es que la cuota de pantalla es indispensable, no se si habrá algo
mejor o peor, pero es sin duda una especie de seguro para que los productores se
lancen y tengan derecho de antena en algún cine. Por que en este negocio del cine
además de los exhibidores también entran en juego los productores, y creo que
es bueno tratar de fomentar a ellos para que crean en el cine nacional. 

2. Dado que algunos  exhibidores se consideran perjudicados por dicho reglamento,


dado que atiende poco público a ver cine argentino: el  INCAA  tiene en la  mira 
algún tipo de recurso para contrarrestar esta situación (desde subsidios para
exhibidores, etc).
En la resolución habla que los exhibidores tienen la obligación de pasar una película
nacional por cada sala que tenga en su complejo en el tiempo de un trimestre. Esta
película tiene una semana ( jueves a miércoles) garantizada en las salas que se
estrena, luego su permanencia depende si cumplen o no con la media de
continuidad. La media de continuidad es un porcentaje de espectadores mínimos, de
jueves a domingos, por sala. De cumplirse esta cantidad el cine que exhibió a la
película nacional tiene la obligación de dejarla en cartel una semana más. O sea, si
la película es buena y lleva gente, cumplen la media, sigue en cartel la pelicula y el
exhibidor no pierde, ya que no es como Uds. dicen que atiende poco publico a ver
cine argentino, debido a que hay pocos espectadores en películas que no son tan
buenas, y en las películas buenas como QUIEN DICE QUE ES FACIL, LA
SEÑAL, ETC. las cantidades de espectadores superan muchas veces a la de las
películas extranjeras.
En lo que te referís a subsidios para los exhibidores, no hay, pero existe un convenio
(circuito de exhibición alternativo) con algunas salas, para ayudar al cine argentino
y dar salida a las películas mas pequeñas, o sea a las categoría C (de 1 a 5 copias), y
lo nombro ya que las salas que exhiben estas películas tienen un seguro. O sea, se
les paga X cantidad de dinero por mes, por lo tanto tampoco salen perjudicados los
exhibidores. 

3.¿Cuál ha sido el movimiento porcentual de las multas por infracción en contra de


la cuota de pantalla en  republica Argentina por parte de los exhibidores en los
últimos  años?
De multas no se decirte, pero si de actas con consecuencia que se hacen, y en
inspecciones mas o menos el del 5 al 10 por ciento de las actas corresponden a cuota
de pantalla. 

4. Existe algún tipo de proyecto  medida ya vigente para ayudar la educación  del
espectador para  contrarrestar la reducida cantidad  de espectadores en la Argentina.
Si existe algún proyecto desconozco, pero lo que se que en determinados casos es
reducida la cantidad, y que existen ESPACION INCAA donde la entrada es mucho
mas barata, y que solo se exhiben películas nacionales

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