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Aparato circulatorio

El sistema circulatorioa o cardiovascular es un sistema de transporte interno


que utilizan los seres vivos para mover dentro de su organismo elementos
nutritivos, metabolitos, oxígeno, dióxido de carbono, hormonas y otras sustancias.
Existe tanto en los vertebrados como en la mayoría de los invertebrados aunque
su estructura y función tiene considerables variaciones dependiendo del tipo de
animal.1
En el ser humano el sistema circulatorio está constituido por un fluido que se
llama sangre, un conjunto de conductos (arterias, venas, capilares) y una bomba
impulsora que es el corazón. El corazón es una estructura muscular que se
contrae regularmente y mantiene la sangre en constante movimiento dentro de los
vasos sanguíneos. La sangre contiene glóbulos rojos ricos en hemoglobina que
transportan el oxígeno hasta todas las células del cuerpo. El sistema linfático
formado por los vasos linfáticos que conducen un líquido llamado linfa desde el
espacio intersticial hasta el sistema venoso también forma parte del sistema
circulatorio.1
Las personas y todos los mamíferos disponen de un sistema circulatorio doble, la
parte derecha del corazón impulsa la sangre pobre en oxígeno a través de
la arteria pulmonar hacia los pulmones para que se oxigene (circulación
pulmonar), mientras la parte izquierda del corazón distribuye la sangre
oxigenada hasta los tejidos a través de la arteria aorta y sus múltiples

ram Corazón
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Para otros usos de este término, véase Corazón (desambiguación).

Corazón
Corazón humano y su ubicación en el tórax

Vista frontal de un corazón humano. Las flechas blancas indican


el flujo normal de la sangre.

Latín [TA]: cor

TA A12.1.00.001

Sistema Circulatorio
Arteria Coronaria derecha
Coronaria izquierda.

Vena Cardíaca magna


Cardíaca media
Vena cardíaca menor
Cardíacas anteriores.

Nervio Vago

Enlaces externos

Gray pág.526

 Aviso médico 

[editar datos en Wikidata]

El corazón (del latín cor) es el órgano principal del aparato circulatorio.1 En los


animales vertebrados, incluyendo el ser humano y mamíferos en general, es
un órgano muscular hueco, de paredes gruesas y contráctiles, que funciona como
una bomba aspirante e impelente impulsando la sangre a través de
las arterias para distribuirla por todo el cuerpo. El corazón humano tiene el tamaño
de un puño, pesa entre 250 y 300 gramos en mujeres y entre 300 y 350 gramos en
hombres, lo que equivale al 0,40 % del peso corporal.2 Está situado en el centro
de la cavidad torácica flanqueado a ambos lados por los pulmones.34

Índice

 1Corazón humano
o 1.1Anatomía
 1.1.1Localización
 1.1.2Cámaras o cavidades cardíacas
 1.1.3Grandes vasos
 1.1.4Válvulas cardíacas
 1.1.5Capas del corazón
 1.1.6Vascularización del corazón
 1.1.7Inervación del corazón
o 1.2Embriología
o 1.3Fisiología
 1.3.1El corazón como bomba
 1.3.2Gasto cardiaco
 1.3.3Otras funciones del corazón
 1.3.4Ciclo cardíaco
 1.3.5Sistema de conducción del impulso eléctrico del corazón
 1.3.6Frecuencia cardíaca
 1.3.7Propiedades del corazón
 1.3.8Ruidos cardiacos
o 1.4Enfermedades
 1.4.1Procedimientos diagnósticos
 2Corazón en otros animales
o 2.1Invertebrados
o 2.2Vertebrados
 3Véase también
 4Referencias
 5Bibliografía
 6Enlaces externos

Corazón humano
El corazón es un órgano muscular hueco cuya función es bombear la sangre a
través de los vasos sanguíneos del organismo. Se localiza en la región central del
tórax, en el mediastino medio e inferior, entre los dos pulmones. Está rodeado por
una membrana fibrosa gruesa llamada pericardio. El corazón tiene la forma de una
pirámide inclinada, la porción puntiaguda de la pirámide está inclinada hacia la
izquierda y abajo, mientras que la base mira hacia arriba y es el área de donde
surgen los grandes vasos sanguíneos que llevan la sangre fuera del órgano. La
parte inferior del corazón descansa sobre el diafragma mientras que las caras
laterales están contiguas al pulmón derecho e izquierdo y la cara anterior se sitúa
detrás del esternón.5
Cámaras o cavidades cardíacas

Flujo vascular a través de las cámaras cardíacas.

El corazón está dividido en cuatro cámaras o cavidades: dos superiores,


llamadas aurícula derecha (atrio derecho) y aurícula izquierda (atrio izquierdo); y
dos inferiores, llamadas ventrículo derecho y ventrículo izquierdo. Las aurículas
reciben la sangre del sistema venoso y la transfieren a los ventrículos, desde
donde es impulsada a la circulación arterial.

 Corazón derecho. La aurícula derecha y el ventrículo derecho forman el


corazón derecho. La aurícula derecha recibe la sangre que proviene de todo el
cuerpo a través de la vena cava superior y vena cava inferior. El ventrículo
derecho impulsa la sangre no oxigenada hacia los pulmones a través de
la arteria pulmonar.
 Corazón izquierdo. La aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo forman el
corazón izquierdo. Recibe la sangre oxigenada proveniente de los pulmones
que desemboca a través de las cuatro venas pulmonares en la aurícula
izquierda. El ventrículo izquierdo impulsa la sangre oxigenada a través de
la arteria aorta para distribuirla por todo el organismo.
El tejido que separa el corazón derecho del izquierdo se denomina septo o
tabique. Funcionalmente, se divide en dos partes no separadas: la superior o
tabique interauricular, y la inferior o tabique interventricular. Este último es
especialmente importante, ya que por él discurre el fascículo de His, que permite
llevar el impulso eléctrico a las partes más bajas del corazón.6
ificaciones (circulación sistémica).

funciones de los vasos del corazón


Los vasos sanguíneos transportan sangre por todo el cuerpo. Las
arterias transportan sangre desde el corazón. Las venas llevan la sangre
de regreso al corazón. Los capilares rodean a las células y a los tejidos
del cuerpo para aportar y absorber oxígeno, nutrientes y otras
sustancias. Los capilares también conectan las ramas de las arterias y
las ramas de las venas. Las paredes de la mayoría de los vasos
sanguíneos tienen tres capas diferentes: la túnica externa, la túnica
media y la túnica íntima. Estas capas rodean la luz, el interior hueco por
el que fluye la sangre.
Función del corazón:
La función del corazón es bombear la sangre a todos los rincones del
organismo. La sangre recoge oxígeno a su paso por los pulmones y circula
hasta el corazón para ser impulsada a todas las partes del cuerpo. Después
de su viaje por el organismo, la sangre queda sin oxígeno y es enviada de
nuevo al corazón para que éste la bombee a los pulmones con el fin de
recoger más oxígeno. Así se completa el ciclo.
Para impulsar la sangre por los vasos de todo el cuerpo, el corazón se
contrae y se relaja rítmicamente. La fase de contracción se llama sístole,
que corresponde a la expulsión de la sangre fuera de la cavidad. A esta fase
sistólica le sigue una fase de relajación muscular llamada diástole, en la que
se pueden distinguir dos etapas: una de relajación y otra de succión para
arrastrar la sangre hasta el interior. El ritmo cardíaco, la intensidad y la
fuerza de contracción y relajación están regulados por los centros situados
en el hipotálamo (en el cerebro), que elaboran los impulsos nerviosos
adecuados, y por sustancias químicas como la adrenalina y la noradrenalina,
que son hormonas que actúan sobre el corazón.
Como el corazón también necesita oxígeno para funcionar, en el exterior hay
unos vasos sanguíneos que se lo proporcionan. Si alguno de estos vasos
queda obstruido, impidiendo la llegada de suficiente sangre, los músculos del
corazón se van degenerando y se produce entonces una angina de
pecho o un infarto de miocardio.

1. Aterosclerosis
La arteriosclerosis constituye un grupo de enfermedades caracterizadas por el
engrosamiento y pérdida de elasticidad de las paredes de las arterias. Entre estas
enfermedades se encuentra la aterosclerosis, que consiste en el depósito de
sustancias grasas, principalmente colesterol y triglicéridos, en las paredes internas
de las arterias de mediano y grueso calibre. Lo anterior provoca el endurecimiento
y la disminución del diámetro de estos vasos sanguíneos y, además, ocasiona un
aumento de la presión sanguínea. Esta acumulación de grasas forma una lesión
conocida como placa aterosclerótica o ateroma.
El crecimiento de la placa aterosderótica obstruye parcial o totalmente el flujo
sanguíneo a través de la arteria, por lo que se suspende la circulación de sangre
al tejido que está irriga, cuadro conocido como isquemia. Si el ateroma se forma
en una arteria coronaria, el corazón no recibirá el aporte de sangre necesario para
funcionar adecuadamente, pudiendo provocar un infarto de miocardio.

2. Hipertensión
La hipertensión es una enfermedad cardiovascular que se desarrolla por
la elevación de la presión arterial. Es la que se presenta y diagnostica con
mayor frecuencia. La presión arterial alta es causada por el estrechamiento (o
vasoconstricción) de las arterias; en este caso, como el espacio por donde circula
la sangre es menor, la presión sanguínea dentro de las arterias aumenta. De la
misma forma, la circulación da un mayor volumen de líquido a través de las
arterias provocando un aumento en la presión sanguínea. La hipertensión puede
ser causa de graves problemas de salud, afectando el funcionamiento de distintos
órganos, entre ellos, el corazón, los riñones y el encéfalo. Como consecuencia de
la hipertensión, el corazón aumenta su tamaño debido al mayor esfuerzo que debe
realizar para bombear sangre a través de los vasos sanguíneos. Esto produce una
mayor demanda de oxígeno por parte del músculo cardiaco que si no es
compensada, puede llegar a provocar un infarto de miocardio. 

3. Infarto de miocardio
El infarto de miocardio, también conocido como ataque al corazón, consiste en la
disminución del flujo sanguíneo por el circuito coronario, lo cual provoca la muerte
de las células del miocardio, debido a la reducción del aporte de oxígeno.
El infarto al miocardio puede ocurrir debido a la obstrucción de la arteria coronaria,
por la presencia de una placa aterosclerótica o de un trombo (coágulo) que actúa
como un tapón, evitando la circulación de la sangre en el interior de la arteria. El
tratamiento de un infarto, por lo general, necesita de la inyección de fármacos
trombolíticos, es decir, que disuelven coágulos y anticoagulantes, como, por
ejemplo, la heparina.
Los efectos de un infarto de miocardio dependen del área afectada y del tamaño
de la lesión, los cuales pueden ir desde una disminución de la fuerza contráctil del
músculo cardíaco hasta la muerte inmediata de una persona si es que el infarto
interrumpe el sistema de conducción eléctrica del corazón.

4. Accidente cerebrovascular
Conocidos también con el nombre de ictus, corresponden con dolencias de
diferentes tipos. Por un lado están los ictus isquémicos o infartos cerebrales que
tienen lugar cuando de forma súbita, cede la irrigación con sangre al cerebro. Los
ictus hemorrágicos o derrames cerebrales tienen lugar cuando un vaso que
recorre el cerebro se rompe causando una hemorragia encefálica.
Estos problemas tienen mayor incidencia entre los mayores y son más
susceptibles de padecer el problema aquellos con una presión arterial elevada o
que no practiquen deporte en absoluto.

5. Arritmias
Corresponden a alteraciones del ritmo cardiaco provocadas por fallas en el
sistema de control de los latidos del corazón. Estas fallas pueden ser tanto una
producción anormal de los impulsos eléctricos como una anomalía en la
conducción de impulsos a través del corazón. Cuando las arritmias son graves
pueden provocar un paro cardiaco, que consiste en un cese de los latidos del
corazón.
Las causas de las arritmias son variadas, pueden ser producidas por fallas
congénitas del corazón y también por algunos medicamentos, la cafeína, la
nicotina, la ansiedad y el alcohol.
 Talasemia
La talasemia es una enfermedad sanguínea que afecta a los glóbulos
rojos. Se trata de un trastorno hereditario (error genético que pasa de
padres a hijos) caracterizado por una baja producción de glóbulos rojos, lo
que conduce a una anemia.
Esto hace que el cuerpo no disponga de suficiente hemoglobina, una
proteína encargada de transportar el oxígeno por el cuerpo. La talasemia
suele provocar palidez, debilidad y fatiga, deformidades en los huesos
faciales, orina de color oscuro, hinchazón abdominal, crecimiento lento,
etc.
El tratamiento para la talasemia depende de cómo de grave sea y,
teniendo en cuenta que no hay cura ya que es un trastorno genético, las
opciones más comunes son la transfusión de sangre o el trasplante de
médula ósea.
2. Anemia ferropénica
La anemia ferropénica es una enfermedad sanguínea en la que el problema
en los glóbulos rojos no se da a causa de un error genético que hace que
no se produzcan, sino porque el cuerpo no tiene suficiente cantidad de
hierro, por lo que los glóbulos rojos no están sanos.
Por ello es tan importante incluir hierro en la dieta, pues es un mineral
imprescindible para formar los glóbulos rojos. Los síntomas son los mismos
que los de la talasemia, aunque, como hemos visto, la causa es diferente.
Al no estar originada por un defecto genético, sí que es posible curarla.
Puede ser debida tanto a un déficit de hierro en la dieta o a la dificultad
para absorberlo. Sea como sea, el tratamiento consiste en incluir en la
dieta alimentos ricos en hierro o en tomar suplementos.
3. Leucemia
La leucemia es un tipo de cáncer que se desarrolla en la sangre. Pese a
que hay distintos tipos, la mayoría de ellos afectan a los glóbulos blancos.
Es uno de los cánceres más comunes, pues se diagnostican más de
430.000 nuevos casos cada año.

 Te recomendamos leer: “Los 20 tipos de cáncer más comunes:


causas, síntomas y tratamiento”

Las causas no están demasiado claras, aunque sí se sabe que existen


determinados factores de riesgo: tabaquismo, haber pasado anteriormente
por tratamientos oncológicos, exposición a compuestos químicos
concretos, trastornos genéticos, antecedentes familiares…
Los síntomas más comunes de la leucemia son los siguientes: fiebre,
debilidad y fatiga, aparición de manchas rojas en la piel, infecciones
recurrentes, sangrado nasal, escalofríos, pérdida de peso, aparición de
hematomas, dolor en los huesos, etc.
El tratamiento dependerá del estado en el que se encuentre la enfermedad
y del estado de salud de la persona.

 Para saber más: “Los 7 tipos de tratamiento contra el cáncer”

4. Hemofilia
La hemofilia es una enfermedad sanguínea en la que la sangre pierde total
o parcialmente la capacidad de coagular, pues la persona no dispone de
las suficientes proteínas de coagulación. La causa suele ser genética.
La manera más rápida de detectar una hemofilia es si la persona está
sangrando durante mucho tiempo después de una pequeña lesión. Los
síntomas más comunes de la hemofilia son: sangrado excesivo después de
un corte, sangrados sin causa aparente, sangre en la orina y/o heces,
aparición de hematomas, sangrado nasal, dolor en las articulaciones…
El tratamiento consiste en una terapia de reemplazo de las proteína de
coagulación de las que no se dispone.
5. Leucopenia
La leucopenia es una enfermedad sanguínea en la que el número de
glóbulos blancos (leucocitos) es más bajo de lo normal. Por lo tanto, se
trata de un trastorno caracterizado por una afectación a la producción de
las células del sistema inmune.

 Te recomendamos leer: “Los 8 tipos de células del sistema inmune (y


sus funciones)”

Al estar en un número demasiado bajo, el cuerpo no puede combatir


correctamente los ataques de bacterias, virus, hongos y parásitos.
Dependiendo de si solo afecta a una célula inmune concreta o a varias, la
gravedad de la enfermedad será mayor o menor.
De todos modos, la sintomatología más típica incluye: infecciones
recurrentes, malestar general, debilidad y fatiga, dolor de cabeza intenso,
vértigos y mareos, fiebre frecuente, cambios de humor, etc.
El tratamiento depende del tipo de leucopenia que se sufra, es decir,
cuáles son las células inmunes más afectadas. De todos modos, la mayoría
de terapias están centradas en la estimulación de la médula ósea mediante
medicamentos para ayudarla a producir glóbulos blancos.
Como fluye el sistema circulatorio en el deporte
El ejercicio aumenta el volumen de las cavidades y las paredes del sistema circulatorio
se hacen más gruesas; gracias a esto, la masa muscular y la contractibilidad cardíaca
mejoran, lo que hace que envíe sangre con más fuerza al aparato circulatorio y que, por lo
tanto, el corazón trabaje menos, pero de forma más efectiva.
Una mala circulación sanguínea es sinónimo de hinchazón y fatiga muscular. Las principales
causas de este problema tienen que ver con el sedentarismo, ya sea porque no nos movemos
lo suficiente o porque pasamos muchas horas sentados a causa del trabajo. Otros factores
que pueden propiciar una mala circulación son llevar una mala dieta alimenticia, fumar, beber
o el estrés. A continuación, desde Hospital Dr. Gálvez te proponemos varios ejercicios para
mejorar la circulación sanguínea.
Caminar
Una de las principales recomendaciones de los profesionales para mejorar la circulación
sanguínea es el movimiento. Caminar es el ejercicio más sano porque activarás las fibras de
todo tu cuerpo y también te aportará beneficios cardiovasculares y respiratorios.
Flexión de piernas
Este ejercicio te ayudará a mejorar la circulación de toda la parte inferior del cuerpo. Para ello
debes tumbarte con la espalda apoyada en el suelo. Una vez en esa posición debes estirar las
piernas y subirlas y bajarlas de forma alterna. Durante el ejercicio notarás como la sangre
comienza a moverse desde los pies hasta la cintura.
Apertura de piernas
Para alternar con el ejercicio anterior otro buen movimiento para mejorar la circulación
sanguínea en las piernas es el de la apertura. Debes colocarte en la misma posición, es decir,
con la espalda sobre el suelo. Después, levanta las piernas y mantenlas rectas. Una vez así,
sepáralas y júntalas de forma repetitiva.
Nadar
Para activar la circulación sanguínea en el tronco y en los brazos el mejor deporte es nadar. Al
igual que ocurre cuando caminas, activas todas las partes de tu cuerpo y mejoras a nivel
cardiorespiratorio y vascular. Además, se trata de un deporte poco lesivo.
Caminar de puntillas
Este ejercicio se puede realizar en cualquier momento del día: cuando sales del trabajo,
cuando vas de compras… Al moverte de puntillas activarás la circulación de las pantorrillas y
de los gemelos, uno de los músculos más importantes de las piernas.
Flexiones con los pies
Cuando estás en el trabajo y notas que las piernas se te duermen y se te hinchan a causa de
que no tienes una correcta circulación sanguínea, este ejercicio te ayudará a despertarlas.
Apoya los pies en el suelo. En primer lugar, levanta los talones, como si estuvieras pisando de
puntillas. Después vuelve a apoyar los pies en el suelo y, esta vez, levanta las puntillas para
apoyarte sobre los talones. Puedes repetir cada movimiento varias veces o realizarlos de
forma alternativa. Además, se puede hacer sin necesidad de levantarse de la silla.
La respiración, un proceso vital para los seres vivos, consiste en tomar oxígeno
del medio, procesarlo en el sistema respiratorio y luego eliminarlo en forma de
dióxido de carbono.
Las funciones del cuerpo requieren oxígeno, y los demás gases son productos de
desecho. El trabajo de los pulmones es proporcionar la energía (oxígeno) a las
células y eliminar el gas residual.
La respiración
Cuando respiramos, el diafragma se estira empujando la caja torácica inferior y el
abdomen. Los músculos que se encuentran entre las costillas llevan hacia arriba
la caja torácica, expandiéndola y atrayendo el aire hacia los pulmones izquierdo y
derecho.
El aire que inhalamos pasa por las vías aéreas, que se dividen de 15 a 25 veces, y
luego en miles de vías aéreas más pequeñas, hasta que llega a los sacos aéreos.
Pero si bien creemos que consta solamente de inhalación y exhalación, el proceso
respiratorio incluye varias fases, pues después que se completa la inhalación y
exhalación se inicia la asimilación del oxígeno en nuestro cuerpo.
Durante el proceso de respiración se identifican cuatro etapas:

1. La inhalación y exhalación: el sistema respiratorio recibe oxígeno y


expulsa dióxido de carbono.
2. La hematosis: recepción del oxígeno en los pulmones (En otros
organismos, por los bronquios, tráqueas o por la piel).
3. El transporte: se transporta por medio de la sangre a las células del
organismo y así a los órganos y sistemas.
4. La respiración celular: las células para obtienen energía a través del
oxígeno.

El proceso respiratorio involucra a varios órganos y cada uno de ellos desarrolla


una función específica.  Las vías nasales o la boca permiten el paso del aire,
regulan su temperatura y humedad y la faringe lleva el aire a las vías aéreas
inferiores.
La epiglotis evita que los alimentos entren en la tráquea y laringe, y la tráquea
conduce el aire hacia los pulmones mientras la laringe filtra el aire hacia la
tráquea y a la vez permite el sonido.
El bronquio y el bronquiolo unen a la tráquea con los alvéolos (en los
pulmones), que es donde se produce la hematosis (toma el oxígeno y elimina el
dióxido de carbono). Los músculos intercostales producen la fuerza para mover
el aire y el diafragma hace espacio en el abdomen.
En la respiración, el diafragma se mueve hacia abajo obteniendo una posición
horizontal, dando lugar a los pulmones expandidos. Con la exhalación, vuelve a
su forma original de cúpula.
La importancia de la RESPIRACIÓN durante el
ejercicio físico
marzo 15, 2015
La respiración es una actividad de crucial importancia cada vez que realizamos
ejercicios físicos, ya que mediante el ingreso de aire al organismo, los músculos y
tejidos logran oxigenarse, cumplir con sus funciones y brindar energía para el
movimiento.

Cuando realizas ejercicio físico, uno de los errores más frecuentes es el de retener el


aire ante un esfuerzo, especialmente en ejercicios con carga o que requieren de cierta
resistencia muscular a una carga externa. La respiración es parte importante también
en la correcta ejecución técnica de cualquier actividad.
Durante la actividad, las demandas de oxígeno se incrementan y por ello, el cuerpo
optimiza su funcionamiento para conseguir el aire necesario, pero nosotros podemos
tener un mayor control sobre los movimientos respiratorios que nos permitan
colaborar al respecto y favorecer el rendimiento deportivo.

La importancia de la RESPIRACIÓN durante el


ejercicio físico
marzo 15, 2015
La respiración es una actividad de crucial importancia cada vez que realizamos
ejercicios físicos, ya que mediante el ingreso de aire al organismo, los músculos y
tejidos logran oxigenarse, cumplir con sus funciones y brindar energía para el
movimiento.

Cuando realizas ejercicio físico, uno de los errores más frecuentes es el de retener el


aire ante un esfuerzo, especialmente en ejercicios con carga o que requieren de cierta
resistencia muscular a una carga externa. La respiración es parte importante también
en la correcta ejecución técnica de cualquier actividad.
Durante la actividad, las demandas de oxígeno se incrementan y por ello, el cuerpo
optimiza su funcionamiento para conseguir el aire necesario, pero nosotros podemos
tener un mayor control sobre los movimientos respiratorios que nos permitan
colaborar al respecto y favorecer el rendimiento deportivo.

Definición y términos relacionados[editar]


El concepto de enfermedad es una aproximación que orienta sobre el tipo de problema de
salud en cuestión, y ayuda a su entendimiento. Toda enfermedad tiene unas características
concretas que la categoriza, y proporciona un punto de referencia para identificar qué puede
tener en común o diferenciarse una entidad nosológica de otra.
Un ejemplo: la denominación «diabetes» hacía una referencia significativa al «paso de agua»
evidente en el aumento de la sed (polidipsia) y de la excreción de orina (poliuria). Ello hizo
agrupar a dos trastornos (diabetes mellitus y diabetes insípida) que lo único que tienen en
común es la polidipsia y la poliuria, puesto que sus causas, frecuencias y manifestaciones
restantes son totalmente diferentes.

Diferencia entre enfermedad y otros términos[editar]


Por definición, existe una sola enfermedad, pero la caracterización e identificación de variados
procesos y estados diferentes de la salud ha llevado a la discriminación de un universo de
entidades distintas (entidades nosológicas), muchas de ellas entendidas estrictamente como
enfermedades pero otras no (cf. síndrome, entidad clínica y trastorno). De esta forma, las
enfermedades y procesos sucedáneos y análogos, son entendidas
como categorías determinadas por la mente humana.

Ciencias de la salud[editar]
Las enfermedades que afectan a las plantas y demás géneros botánicos conciernen a
la fitopatología, las que afectan a los animales son dominio de la veterinaria, y de las que
sufren los seres humanos se ocupa la medicina, la enfermería, la fisioterapia... Estas ciencias
investigan y aportan sus conocimientos en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las
enfermedades en sus respectivos campos de actuación.2

Patología humana y nosología[editar]


Estrictamente (dentro del campo médico), las enfermedades son objeto de estudio de
la patología (del griego παθος: 'afección', 'sufrimiento'), rama de la medicina que investiga las
características propias de cada entidad, sus componentes y el proceso que desarrollan, en
relación con la evidencia morfofisiológica que se imprime en la biología del organismo
enfermo. Sin embargo, es la nosología la disciplina encargada de gobernar la definición y
clasificación de las diversas enfermedades según una normativa basada en la caracterización
e identificación de los componentes y funciones que definen cada entidad nosológica como
algo único y discernible del resto. Así, son estudiadas en un contexto más amplio, comparativo
y sistemático, dentro de un esquema global de la patología.

Nomenclatura
Cómo afecta el lugar donde vivimos a nuestra salud
Los posibles agentes causales de enfermedades debidas al medio ambiente los
encontramos por todas partes: en el hogar, en el trabajo y en los lugares de recreo.
Entre ellos tenemos los pesticidas, productos químicos, radiaciones, contaminación
atmosférica y algunos productos peligrosos creados por el hombre. No obstante, la
probabilidad de que se contraiga una determinada enfermedad dependerá de los
factores de riesgo específicos presentes en su medio ambiente, y de su
susceptibilidad genética a ellos. Así, el radiólogo expuesto en su trabajo a radiaciones,
tiene el peligro de contraer enfermedades inducidas por las radiaciones; mientras que
los mineros que inhalan polvo de la mina durante su trabajo, tienen más riesgo de
contraer enfermedades pulmonares.

Las enfermedades asociadas con factores de riesgo ambientales que suponen la


mayor carga sanitaria anual son:

 La diarrea provocada en gran medida por la insalubridad del agua y de los


servicios de saneamiento, y por la falta de higiene.
 Las infecciones de las vías respiratorias inferiores producidas en gran
medida por la contaminación del aire en espacios tanto exteriores como
interiores.
 Los traumatismos involuntarios NO causados por el tráfico, incluida una
amplia variedad de accidentes industriales y en el lugar de trabajo.
 La malaria provocada en gran medida por deficiencias en el abastecimiento
de agua, en la vivienda y en la ordenación del uso de la tierra, que impiden
reducir efectivamente las poblaciones de vectores.
 Los traumatismos causados por el tráfico, en gran medida como resultado
de deficiencias en la planificación urbana o en la ordenación ambiental de
los sistemas de transporte.
 La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad en ligero
aumento que se caracteriza por la pérdida gradual de la función pulmonar,
provocada en gran medida por la exposición a polvos y humos en el lugar de
trabajo y otras formas de contaminación del aire en espacios exteriores e
interiores.
 Afecciones perinatales.
Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el
24% de las enfermedades y el 23% de todos los fallecimientos en el mundo (más de
13 millones de muertes), pueden atribuirse a factores ambientales.

La carga de morbilidad es muy superior en países en vías de desarrollo, exceptuando


determinadas enfermedades no transmisibles como el cáncer y las enfermedades
cardiovasculares, cuya carga de morbilidad es superior en los países desarrollados.
Esto es debido a diferencias en la exposición ambiental y al acceso a la atención
sanitaria, así el 25% de las muertes registradas en países en desarrollo son atribuibles
a causas ambientales, mientras que en países desarrollados sólo el 17% de las
muertes se atribuyen a estas causas.

Los niños son los más afectados por estas enfermedades medioambientales,
muriendo más de 4 millones cada año. Más del 40% de las defunciones por malaria y
el 94% de las defunciones por enfermedades diarreicas, podrían evitarse mejorando la
gestión del medio ambiente según informes de la OMS.

Según datos de la OMS el número de defunciones anuales provocadas por estas


enfermedades es:

 2,6 millones de defunciones al año por enfermedades cardiovasculares


 1,7 millones de defunciones anuales por enfermedades diarreicas
 1,5 millones de defunciones anuales por infecciones de las vías
respiratorias inferiores
 1,4 millones de defunciones anuales por cánceres
 1,3 millones de defunciones al año por EPOC
 470 000 defunciones anuales por accidentes de tráfico
 400 000 defunciones anuales por traumatismos involuntarios

Los riesgos ambientales asociados a estas enfermedades son prevenibles, siendo


posible evitarlos mediante tecnologías, políticas y medidas preventivas y de salud
pública ya disponibles.
La reglamentación que protege al individuo contra los peligros ambientales varía
mucho de un país a otro. Así, en los EEUU desde 1983, el Congreso obligó a las
empresas industriales a revelar plenamente a sus trabajadores los datos relativos a
las sustancias químicas utilizadas en sus fábricas y a enseñar a los trabajadores la
forma de protegerse contra tales sustancias.

A nivel mundial pueden tomarse sin demora numerosas medidas para reducir la
morbilidad y la mortalidad atribuible al medio ambiente. Las más importantes serían el
almacenamiento de agua seguro en las viviendas y la adopción de mayores medidas
de higiene, la utilización de combustibles más limpios y seguros, y la gestión y el uso
más sensato de sustancias tóxicas en los hogares y lugares de trabajo.

A más actividad física, mejor salud

A más actividad física mejor salud. Actividad y salud es un binomio casi


inseparable. La actividad física tiene múltiples efectos beneficiosos: aumento del
gasto cardiaco, disminución de la frecuencia cardiaca en reposo, mejora
del sistema de retorno venoso y de la ventilación pulmonar, aumento del
metabolismo basal (gasto calórico mínimo para vivir), del consumo de grasa
corporal, del movimiento intestinal y de la producción de calor.

La actividad física previene la pérdida de masa ósea gracias a la tensión que los
músculos ejercen sobre los huesos, siempre que no se produzca una fatiga
muscular que acabe ocasionando lesiones articulares, óseas o musculares. Con el
ejercicio también aumenta el tono y la fuerza muscular, lo que contribuye al buen
estado de los músculos, que aportarán protección lumbar y favorecerán la
estabilidad de la columna.

Sin embargo, la actividad física debe ajustarse a criterios individuales de


intensidad y de tiempo. Algunas personas que hacen demasiado ejercicio a fin de
lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal o que realizan prácticas
deportivas de forma continua y excesiva pueden acabar generando una
dependencia física y emocional de la actividad física y poniendo a prueba
constantemente su cuerpo
Moverse para respirar mejor

Moverse para respirar mejor. La actividad física regular tiene efectos


beneficiosos sobre los diversos sistemas corporales, sobre todo sobre el sistema
respiratorio, ya que mejora la ventilación pulmonar, y sobre el sistema
cadiocirculatorio, porque disminuye la frecuencia cardiaca en reposo y mejora el
sistema de retorno venoso. Con ello mejora también la oxigenación de las células
del organismo, en especial la de las musculares, con lo que se contribuye al
entrenamiento y a la tolerancia de la actividad física.

 Mantener un peso ajustado a la altura 


Mantener un peso ajustado a la altura. Una dieta calórica excesiva sin suficiente
actividad física genera sobrepeso u obesidad.

El exceso de peso, además de restar agilidad, transmite un aumento de la tensión


y de la presión a las articulaciones del sistema muscular y esquelético, con
consecuencias nocivas que pueden derivar en artrosis precoz y en una mayor
facilidad para las lesiones del sistema locomotor.

A su vez, la actividad física hace que aumente el metabolismo celular, al aumentar


las pérdidas calóricas, necesarias para bajar de peso.

Regula la eficiencia respiratoria


¿Por qué es importante respirar correctamente? 

Durante cualquier actividad física el organismo aumenta la demanda de oxígeno


para hacer frente a las nuevas demandas energéticas (el oxígeno es necesario
para sintetizar el ATP (compuesto de fosfato altamente energético del cual el
cuerpo deriva la su energía), que es el combustible que utiliza el cuerpo humano).
Cuando la mayor parte de ATP se consigue gracias al oxígeno, se habla de
actividad física aeróbica, actividad que se puede llevar a cabo durante un período
de tiempo largo ya que la intensidad no es demasiado elevada.

Si la actividad física es tan intensa que, debido a las grandes demandas


energéticas, no da tiempo a actuar al metabolismo aeróbico, es el metabolismo
anaeróbico (el que no utiliza oxígeno) el encargado de sintetizar el ATP, pero
entonces el organismo se fatiga rápidamente y necesita reposar para cubrir la
deuda de oxígeno generado durante la actividad física. 

El hecho de que una determinada actividad sea aeróbica o anaeróbica no sólo


depende de la intensidad sino también de la forma como se respira; por ejemplo,
un anciano se fatiga más si va paseando y va hablando todo el rato que si está
callado o, del mismo modo, se cansará más si está constipado que si no lo está.
En estos dos casos, la única cosa que ha cambiado es que si habla o si está
constipado la aportación de oxígeno al organismo ha disminuido y el metabolismo
anaeróbico ha tenido que trabajar más de lo que es necesario, lo cual produce
una fatiga superior a la normal.

Así pues, el hecho de respirar correctamente mejora la capacidad de la persona


de desarrollar una actividad física de manera prolongada sin fatigarse tanto.

También hay que tener en cuenta que el hecho de respirar permite eliminar las
sustancias nocivas resultantes de la actividad celular, como el dióxido de carbono.
A más intensidad mayor es la cantidad de sustancias a eliminar.

¿Por qué es importante la actividad física?

La actividad física saludable realizada de forma regular mejora la eficiencia


respiratoria:

 Mejora la absorción de oxígeno cuando el aire entra en los pulmones. 


 Mejora la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. 
 Mejora la eliminación de deshechos provenientes de la actividad celular
(como el dióxido de carbono). 
 Mejora la fuerza de la musculatura respiratoria. 
 Previene problemas debidos a la falta de costumbre de actividad física
(hiperventilación, etc.).
 
El hecho de alcanzar estos beneficios respiratorios de la actividad física provoca
una mejora de la funcionalidad, ya que se pueden llevar a cabo de manera
prolongada actividades que antes solo se podían mantener durante poco rato
porque eran demasiado intensas.

Aprende a respirar
  Durante cualquier actividad física el organismo aumenta la demanda de
oxígeno para hacer frente a las nuevas demandas energéticas (el oxígeno es
necesario para sintetizar el ATP (compuesto de fosfato altamente energético
del cual el cuerpo deriva la su energía), que es el combustible que utiliza el
cuerpo humano). Cuando la mayor parte de ATP se consigue gracias al
oxígeno, se habla de actividad física aeróbica, actividad que se puede llevar a
cabo durante un período de tiempo largo ya que la intensidad no es
demasiado elevada.
 Si la actividad física es tan intensa que, debido a las grandes demandas
energéticas, no da tiempo a actuar al metabolismo aeróbico, es el
metabolismo anaeróbico (el que no utiliza oxígeno) el encargado de sintetizar
el ATP, pero entonces el organismo se fatiga rápidamente y necesita reposar
para cubrir la deuda de oxígeno generado durante la actividad física.
 El hecho de que una determinada actividad sea aeróbica o anaeróbica no
sólo depende de la intensidad sino también de la forma como se respira; por
ejemplo, un anciano se fatiga más si va paseando y va hablando todo el rato
que si está callado o, del mismo modo, se cansará más si está constipado
que si no lo está. En estos dos casos, la única cosa que ha cambiado es que
si habla o si está constipado la aportación de oxígeno al organismo ha
disminuido y el metabolismo anaeróbico ha tenido que trabajar más de lo que
es necesario, lo cual produce una fatiga superior a la normal.
 Así pues, el hecho de respirar correctamente mejora la capacidad de la
persona de desarrollar una actividad física de manera prolongada sin fatigarse
tanto.
 También hay que tener en cuenta que el hecho de respirar permite eliminar
las sustancias nocivas resultantes de la actividad celular, como el dióxido de
carbono. A más intensidad mayor es la cantidad de sustancias a eliminar.
 

¿Por qué es importante la actividad física?

 La actividad física saludable realizada de forma regular mejora la eficiencia


respiratoria:
 Mejora la absorción de oxígeno cuando el aire entra en los pulmones.
 Mejora la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre.
 Mejora la eliminación de deshechos provenientes de la actividad celular
(como el dióxido de carbono).
 Mejora la fuerza de la musculatura respiratoria.
 Previene problemas debidos a la falta de costumbre de actividad física
(hiperventilación, etc.).
 El hecho de alcanzar estos beneficios respiratorios de la actividad física
provoca una mejora de la funcionalidad, ya que se pueden llevar a cabo de
manera prolongada actividades que antes solo se podían mantener durante
poco rato porque eran demasiado intensas.

1. Caminar

La primera recomendación, en realidad, son losejercicios aeróbicos.


Pueden ir desde los más exigentes -como el step, el spinning y otros que
se realizan sobre todo en los gimnasios- hasta los más sencillos: correr,
bailar, nadar, montar en bicicleta y dar paseos diarios. Este último es el
más accesible, ya que está al alcance de casi todo el mundo, se puede
realizar en casi todas partes, no requiere de ningún entrenamiento
previo, no exige ningún equipamiento especial y, por supuesto, es gratis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de


150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad
moderada, o bien 75 minutos de actividad vigorosa, "o una
combinación equivalente". Otros especialistas, sin embargo, como los de
la ELF, son algo más exigentes: apuntan que lo recomendable es al
menos media hora de ejercicio moderado por día, cinco días a la
semana.
2. Respiración diafragmática

En el acto de respirar están involucrados numerosos músculos y


órganos. Cuando el que realiza la mayor parte de la tarea es el diafragma
(el tejido músculo-tendinoso situado justo debajo de los pulmones) se
habla de respiración diafragmática. Esta clase de respiración se puede
efectuar de manera voluntaria y consciente. El trabajo del diafragma hace
que se mueva también el abdomen -se hincha y se deshincha-, por lo
cual este ejercicio también se conoce como respiración abdominal.

La ejecución del ejercicio es simple. Sentada o acostada, la persona


debe colocar sus manos sobre su abdomen. Tras expulsar todo el aire
posible de los pulmones, debe inspirar por la nariz llevando el aire hacia
el abdomen, como si el objetivo fuera llevar las manos lo más arriba que
pueda. Cuando más se hinche el abdomen, mejor: indica que más aire se
ha inhalado. Se retiene el aire unos segundos, y después se exhala con
lentitud.

Al final conviene ejercer un poco de presión con las manos sobre el


diafragma, hacia los pulmones, para ayudar al cuerpo a sacar la mayor
cantidad de aire. También en este estado se debe aguardar unos
instantes, y luego volver a comenzar. La respiración diafragmática lleva
una gran cantidad de oxígeno a los pulmones y ayuda a ventilarlos y
limpiarlos.

3. Respiración con los labios fruncidos

Este ejercicio es parecido al anterior en cuanto a que se procura una


inspiración lenta y una espiración aún más lenta: el proceso de
expulsión del aire debe durar el doble que el de inhalarlo. La
característica principal de este procedimiento es el que le da nombre: el
aire se debe exhalar por la boca, a través de los labios labios fruncidos.
Es decir, se deben colocar en posición como para silbar o apagar una
vela.

La resistencia que origina el poco espacio que tiene el aire para salir
fortalece los pulmones, mejora la eficacia de la respiración y ayuda a
controlar las disneas -es decir, los ahogos o dificultades en la
respiración-, como explica un estudio realizado por expertos de
Barcelona y Brasil. Por lo general, este ejercicio se recomienda a los
pacientes con EPOC u otros problemas pulmonares, pero sus beneficios
los pueden aprovechar también personas sanas.

4. Estiramientos

Cuando el cuerpo es más elástico, la respiración se amplía. Por el


contrario, cuando los músculos están agarrotados o contracturados, la
respiración es más limitada, lo cual reduce también el trabajo de los
pulmones y disminuye su capacidad. Por ello, el estiramiento muscular
acarrea beneficios también para los pulmones, pese a no ser un ejercicio
que trabaje de forma directa sobre ellos.

Un ejercicio sencillo de estiramiento para favorecer la


respiración consiste en lo siguiente: de pie, la persona comienza con los
brazos verticales al costado del cuerpo. Mientras inhala, los eleva
lentamente, hasta llevarlos a la altura de los hombros, de forma tal que el
cuerpo quede en forma de cruz. Tras retener el aire en los pulmones
durante algunos segundos, exhala -también con lentitud- mientras los
brazos regresan a la posición inicial.

Otra posibilidad es, también de pie, con las piernas un poco separadas,
elevar los brazos por encima del cuerpo y tomarse las manos sobre la
cabeza. Luego, inclinar el torso hacia uno y otro lado, de manera que se
estiren los tejidos de los costados del cuerpo. El yoga y otras
disciplinas trabajan con ejercicios respiratorios y de estiramiento casi a
la par, ya que se benefician unos a otros. Deben efectuarse, desde
luego, con mucho cuidado y poco a poco, para evitar posibles lesiones.

5. Hinchar globos

El de hinchar globos es un ejercicio habitual recomendado por los


profesores de canto, ya que fortalece los pulmones y los músculos que
intervienen en el proceso respiratorio, y además amplía la capacidad
pulmonar. Por otra parte, la exigencia de soplar más fuerte de lo normal
puede ayudar a quitar las mucosidades de los pulmones, que en
ocasiones quedan como resultado de bronquitis u otras infecciones
respiratorias.
No obstante, es fundamental tener mucho cuidado: existe una gran
variedad de tipos de globos, y algunos podrían representar una
exigencia por encima de lo recomendable para ciertas personas, sobre
todo adultos mayores. En este caso, el resultado podría ser
contraproducente, ya que, en lugar de fortalecer la salud pulmonar, se
podría causar un daño. Ante la duda, antes de lanzarse a hinchar globos
como ejercicio, es preciso consultar con un médico.

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