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ORGANOS GENITALES DEL HOMBRE

W W W .EL12CIRUJANO.BLOGSPOT.COM
E l ap arato g e n ita l del hom b re se com pon e esencialm ente de dos p artes: i . a, de
un órgan o g la n d u la r, el testícu lo , al cu al in cu m b e la im p ortan te fun ción d e elab o
rar
el líq u id o fecu n d an te o esperm a; 2.a. de un largo con d ucto, destinado a tran sp ortar
este líq u id o a la bolsa co p u latriz d e la m ujer, con d u cto q u e tom a sucesivam ente
los
nom bres d e con d u cto d e fe r e n te v e s íc u la sem inal, con du cto eyaculador, uretra o
co n
ducto u ro g en ita!. H asta lle g a r a la u retra, el con d u cto p o r d o n d e pasa la esperm
a
es par, com o el ó rgan o q u e la elabora. L a u retra, p o r el con trario, com o hem os visto
en el ca p ítu lo an terior, es im p ar y está situada en la lin ea m edia, y por este m otivo
recib e el p rod ucto de los dos testículos.
L a u retra, en su p orción exLrapélvica, está rodead a de form aciones eréctiles que,
haciéndose turgentes y rígid as en el m om en to de cop u lación , favorecen la in tro m i
sión d e l con d u cto ve cto r de la esperm a en la v a g in a ; el con ju n to , revestido p o r
los
tegum entos, con stituye un órgano p rolo n gad o , de form a cilin d rica, llam ad o p en e o
verga.
A los órganos citados, q u e con stituyen las partes esenciales d el ap arato sexu al del
hom bre, se añ ad en a títu lo de an ex o s: i.°, u n sistem a de cu b iertas con cén tricas que,
b a jo el n o m b re de bolsas, rod ean el testícu lo ; 2.0, cie rto núm ero de glándulas, q u e se
desarrollan en el trayecto de la uretra, m ezclan d o su p rod u cto con el de la g lá n d u la
g e n ita l; 3.0, finalm ente, form acion es m usculares y ap on eu ró ticas q u e reun irem os
en
un m ism o a rtícu lo con el n om bre de m úsculos y aponeurosis d el perineo.
A R T IC U L O P R IM E R O
TESTICULO
Los testículos (testis, St&vaoq; en inglés, testicle: en alem án, H o d e ) } llam ados
tam bién glándulas s e m in a le s son dos órgan os de aspecto glan d u lar, destinados a p
ro
d u c ir el elem en to p rin cip a l de la esperm a, los esperm atozoides. Su presencia
caracteriza
esencialm ente a l ap arato m asculino, de ig u a l m od o q u e los ovarios son los órganos
esenciales d el ap arato fem enino.
Esta presencia es tanto m ás característica cu an to q u e el testículo no se lim ita a ser
el órgan o d e la esperm atogénesis. Posee tam bién los poderes de u n a glándula de
secreción interna cuyo p rod u cto desem peña un p apel p red o m in an te en la d e term in
a
ció n de los caracteres sexuales secundarios.
En su parte pos teros u perior, cada testículo sostiene un cuerp o p rolo n gad o que,
p or su situación, se llam a ep id íd im o (de e?r, sobre, y SiSruog, testículo).
E l e p id íd im o n o es u n a p a rte d e l tes tíc u lo ; es, p r o p ia m e n te h a b la n d o , el p r im e r
segm ento de las vías espermáticas, pero presenta con la glán d u la sem inal conexiones tan íntimas,
que no podría hacerse su descripción separada de la del testículo propia
mente dicho. Comprenderemos, pues, en este artículo el testículo, el epidídim o y los
conductos seminíferos que van del testículo al epidídim o.
1. Consideraciones generales
1.° S itu ación . — Los testículos están situados debajo del pene, entre los dos mus
los, en la parte anterior de la región perineal. Están encerrados en un sistema de
cubiertas que han recibido el nom bre muy significativo de bolsas, y que describire
mos más adelante. Por lo demás, los dos
órganos no ocupan exactam ente el mis-
1110 n ^ve^ • izquierdo baja de ordinario
\\\
A un Poco m ^s °lue derecho.
N\ \ Suspendidos del extremo inferior
\\ , a V í'.-\ del cordón espermático, como lo está
Fie. 1051
Esquema del conjunto del aparato genital
del hombre (lado derecho).
A . vejltra. — B , porción p rostética de la u retra. —
G, su porción m em branosa. — D, su porción, esponjosa.
1, testículo derecho. — 2, epidídimo. —- 3, conduc
to deferente, con 3 ’,. su ampolla. — 4, vesícula sem i
nal. — 5, conducto eyaculador que desemboca ai lado
del vero montánutn. — 6 , glándula de Cowper, con 7,
su conducto excretorio.
Fig . 1051?
Testículo y epidídimo en estado normal
(T.-J.)-
i , testículo. — 2, cuerpo del epidídimo. — 3, ca
beza del epidídimo. — 4 , cola dei epididimo. — 5,
conducto deferente.
una fruta de su pedículo, y desprovistos de adherencias en la mayor parte de su su
perficie exterior, los testículos resultan muy movibles. C on la mano pueden moverse
muy fácilm ente y en todos sentidos. P or sí solos rem ontan hacia el anillo inguinal, por
la contracción del dartos y el cremáster, y por su propio peso vuelven a su posición
inicial cuando los dos músculos precitados dejan de contraerse.
En algunos animales, los testículos efectúan excursiones mucho más extensas todavía que
en el hombre. Así, en La mayor parte de los roedores y de los insectívoros, salen del conducto
inguinal en la época del celo; luego, una vez pasado este período, ascienden de nuevo dentro
del abdomen para tomar su posición de reposo.
<
2.° Migración de los testículos. — - Por lo demás, tanto en el hom bre como en
''todos los mamíferos con bolsas, la presencia del testículo por debajo del conducto
inguinal no es una situación primitiva, sino adquirida en el curso del desarrollo
ontogénico. Efectivamente, la glándula seminal, como veremos más tarde al estudiar
la em briología, se desarrolla en plena cavidad abdom inal, a derecha e izquierda de
la colum na lum bar, al lado de los riñones. Sólo más tarde, hacia el final del tercer
mes, es cuando, abandonando la región en que se ha formado, se dirige hacia el con-
ÓRGANOS GENITALES DEL HOMERE
1003
ducto inguinal, llega a alcanzarlo, atraviesa a nivel del mismo la pared abdom inal
y desciende a Las bolsas, posición que ha de ocupar en lo sucesivo de modo definitivo.
Para comprender los fenómenos del descenso del testículo, importa antes conocer algunos
hechos embriológicos que resumiremos brevemente, Al aparecer el cuerpo de Wolff, levanta el
peritoneo que lo cubre, formándose entonces en este último como una especie de meso, que se
prolonga hacia arriba y abajo por dos pliegues, uno superior y otro inferior. El pliegue
superior parte del extremo superior del cuerpo de Wolff y se dirige arriba hacia el diafragma:
constituye el ligamento diafragmático del cuerpo de Wol f f ( K o l l i k e r ) . El repliegue inferior
se dirige del extremo inferior del riñón primitivo a la región inguinal, y constituye el liga
mento inguinal del cuerpo de Wolf f ( K o l l i k e r ) . El ligamento diafragmático no desempeña
más tarde ningún papel; por lo tanto, no volveremos a hablar
de él. Pero no ocurre lo mismo con el repliegue inferior; éste
se engruesa luego y forma, con eí nombre de gubernaculum
testis de H unter, uno de los órganos a los cuales se atribuye
un papel esencial en el descenso del testículo.
El testículo se origina más adentro del cuerpo de Wolff,
entre este último y la línea medía. A medida que se va desarro
llando, el cuerpo de Wolff se atrofia, acabando por desaparecer
después de haber dado a la glándula masculina el epidídimo
y el conducto deferente. Simultáneamente, el testículo se apro
pia en cierto modo del meso perineal del riñón primitivo,
que le forma un mesorquium, y el gubernáculo, que continua
ba al principio la parte inferior del cuerpo de Wolff, parece
unirse ahora al testículo y formar parte del aparato genital.
El mesorquio desaparece más tarde, al igual que el liga
mento diafragmático. El gubernáculo, por el contrario, adquie
re gran importancia. Al principio se compone sólo de un
repliegue peritoneal sostenido por un eje de tejido conjun
tivo. Luego aparecen fibras musculares, que proceden de los
músculos oblicuos del abdomen y forman una capa entre el
peritoneo y el eje conjuntivo. El gubernáculo se fija por arriba
en el testículo y por abajo en el anillo inguinal.
En su prolongación, a nivel del anillo inguinal, aparece
una pequeña depresión del peritoneo en forma de dedo de
guante, depresión que se prolonga poco a poco hasta dentro del escroto y forma el proceso
vaginal (diverticulo vaginal de Hertwig). El escroto está primeramente constituido, por de
bajo de Ja piel, por una especie de rodete macizo de tejido conjuntivo joven, muy rico en
vasos (fig. 1054. A, 2); el proceso vaginal deprime este tejido y se coloca en su lugar. Es un
hecho de gran importancia el de que este proceso vaginal se origine antes de que descienda
el testículo; no se produce, por consiguiente, como podría creerse, por la acción mecánica
del testículo empujando hacia delante la serosa peritoneal.
El gubernáculo, cualquiera que sea la profundidad del proceso vaginal, se inserta siempre
por su extremo inferior en el fondo de aquél.
El testículo, situado en la región lumbar, desciende primero hasta el anillo inguinal,
adonde llega generalmente hacia el sexto mes. A pardr de este momento entra en el conducto
inguinal, que recorre lentamente, de modo que llega al escroto antes de terminar la vida
fetal; sin embargo, puede no terminar el descenso hasta después del nacimiento. Los testículos
ocupan, pues, en su migración, tres posiciones distintas, siendo sucesivamente intraabdomi
nales, inguinales e intraserotales.
En los mamíferos, los testículos pueden encontrarse en una u otra de- estas posiciones,
y las diferentes etapas de la migración de la glándula en el hombre parecen estar en relación
con las etapas de la evolución del aparato sexual. Efectivamente, de un modo general y salvo
raras excepciones, los mamíferos que tienen sus testículos situados en el abdomen pertenecen
a los grupos inferiores; los roedores y los insectívoros, más elevados en organización, tienen
testículos inguinales y los carnívoros y primates poseen todos un verdadero escroto.
El mecanismo del descenso de los testículos ha sido muy discutido. Depende evidente
mente, en gran parte, de las desiguales relaciones de crecimiento entre las diversas forma
F ï g . 1053
Organos genitourinarios de
un embrión humano de ocho
semanas (según K o l l i k e r ) .
1, cápsula suprarrenal. —- 2, ri
ñón prim itivo o cuerpo de W olft.
— 3, rlñdn izquierdo. — A, conduc
to de Wolff. — 5, glándula genital.
— 6, ligam ento Inguinal flel riíWn
prim itivo (gubernáeulum de H un
te r). -— 7 , reoto. — 8, vejiga, —
9, vena cava Interior.1004
ciones próximas (J. C l e l a n d , K o l l i k e r , B r a m a n n ). Para comprenderlo bien, es conveniente
dividir el descenso en tres tiempos: i.°, descenso de la región lum bar hasta el anillo inguinal;
2.°, trayecto del conducto inguinal; 3.0, descenso dentro del escroto.
El primer tiempo resulta del crecimiento que experimenta ía región lumbar y de la fijeza
del gubernáculo. El crecimiento de la región lumbar es indiscutible: ya lo indica suficientemente
el espesor considerable del cuerpo de las vértebras de esta región, y produce muchos otros
fenómenos además del descenso del testículo, especialmente el supuesto ascenso de la medula
espinal, al cual contribuye en pran parte. Si, cuando se produce este crecimiento, queda el
testículo fijado al anillo inguinal por el gubernáculo inextensible, claro está que, a medida
que se alargue la región lumbar, el testículo parecerá acercarse cada vez más al anillo ingui
nal y parecerá que desciende. Algunos autores han creído que el gubernáculo desempeñaba
un papel activo y que las fibras musculares acercaban con sus contracciones el testículo al
anillo inguinal ( W e b e r ) . Pero K o l l i k e r ha demostrado que esto no es posible. Basta que el
gubernáculo no crezca en igual proporción que la región lumbar para que se produzca el des-
1 —,
F i g . 1054
Cuatro estadios sucesivos de la migración del testículo en el feto humano
(dibujo esquemático, según T oUrneux ).
A, feto de 7 -9 ,5 centím etros. — B , feto de 2 7 -4 0 ,5 centím etros. — C, feto de 2 2 ,5 -3 2 centím etros. — D. feto
de 2 4 -3 6 centím etros.
1, testículo. — 2, tejido conjuntivo denso que ocupa sucesivam ente el conducto inguinal y las bolsas, en el
c’oal se hunde progresivam ente el proceso vaginal del peritoneo. — 3, gubernáculum . —- 4 ( conducto perltoneovaglnai
— 5 , pared de las bolsas.
plazamiento del testículo en cuestión. Esto aparte, el gubernáculo puede experimentar un ligero
acortamiento, comparable a la retracción cicatrizal del tejido conjuntivo (H. M e c k e l ) . Así, el
descenso del testículo hasta el anillo inguinal se explica por el crecimiento de la región
lumbar y la presencia del gubernáculo, que mantiene fija la glándula genital y aun se acorta
un poco.
En cuanto al descenso del testículo al conducto inguinal primero (segundo tiempo) y
luego a las bolsas (tercer tiempo), se explica por este triple hecho: 1.0, que el proceso vagi
nal se hace cada vez más largo, esto es, que se acerca más a las bolsas: 2.0, que el guber.-
náculo está en relación, siempre por su extremo inferior, con el fondo del proceso; 3,0, que
este mismo gubernáculo conserva siempre igual longitud y aun se acorta algo por efecto de
una retracción de sus elementos constituyentes. Fácilmente se comprende que, cuando el
proceso vaginal ha alcanzado el fondo de las bolsas, el gubernáculo se encuentra también en
aquel sitio, y con él el testículo que ha arrastrado (véase fig. 1054).
Pero es cierto que estos factores anatómicos no son los únicos en la migración testicular.
El papel de los factores biológicos no es menos importante, y es sabida hoy la influencia de
las hormonas hipofisarías o testiculares en la evolución de este proceso.
Ya veremos más tarde que, cuando la migración ha terminado, la parte del proceso va
ginal (conducto peritoneovaginal del feto) que se extiende desde el testículo a la cavidad
abdominal se oblitera, miéntras que la parte que está en relación con el testículo mismo
persiste para formar la túnica vaginal. Veremos también que el gubernáculum testis se trans
forma en una especie de ligamento que une el extremo posterdinferioT del testículo con la
piel de las bolsas, el ligamento escrotal del testículo.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
1005
3 .° E cto p ia te sticu la r. — E l testículo puede, accidentalm ente, detenerse en el
curso de su deseenso y fijarse, para toda la vida, en un punto más o menos distante
de las bolsas. Esta anom alía, que, com o se ve, no es más que la persistencia de una
disposición norm al, pero transitoria, en el feto, ha recibido el nom bre de ectopia
testicular (de gtt, fuera, y totto<$, lugar).
Por otra parte, el testículo ectópico puede ocupar las más diversas regiones. Lo
más frecuente es encontrarlo en el abdom en o en el conducto inguinal. L a ectopia
inguinal va acom pañada casi siempre de hernia. En efecto, el conducto vaginoperi
toneal que le sigue no se oblitera. Por lo demás, se observan diversas variedades de
hernia según la región del conducto en que está fijada la glándula (fig. 1055). Según
los casos, se llam a interna, intersticial o externa. Pero se la encuentra también, aunque
ABC
F i g . 10 55
Las tres variedades de ectopia inguinal (corte sagital del abdomen
que pasa por el conducto inguinal supuesto anteroposterior) (esquemática) (T.-J.).
A , el testículo está detenido a nivel del orificio profundo del conducto Inguinal. — B , el testículo está detenido
dentro del conducto in gu in al: se form a, por detrás de él, una hernia properltoneal (ai. — O, el testículo está date
nido a. nivel del orificio superficial del conducto In g u in a l: por detrás de él se form a una hernia intersticial (b).
1, testículo. — 2, peritoneo, con 2’, saco hem iario. — 3 , conducto inguinal o, m ejor, conducto perltoneova
gtnal que ocupa, el conducto inguinal, —— 4 , tejido celular subperitoneal. — 5 , íascla transversales, — 6 , transverso.
— 7 , oblicuo m enor. — 8 , oblicuo m ayor, — 9, arco cru ral. — 1 0 , pene. -— 1 1 , pubis.
más raram ente, en el anillo crural, debajo del pliegue genitocrural y hasta en el espe
sor del perineo. De aquí las cinco variedades de ectopia : abdominal', inguinal, crural,
genitocrural y perineal, variedades cuyo solo nom bre equivale a su definición.
C ualquiera que sea la variedad de la ectopia, hay siem pre un hecho constante:
el testículo no se encuentra nunca en las bolsas. L a deform ación resultante constituye
la llam ada criptorquidia (de KpvirrGiv, esconder, y opKi$, testículo), y el individuo
que la padece recibe el nom bre de criptorquídico. L a criptorquidia, como todas las
demás anomalías, puede ser unilateral o residir a la vez en los dos la d o s: se puede
ser, pues, según los casos, mo?iocriptorquidico o bicriptorquidico. La criptorquidia
bilateral es muy rara, y recordemos, respecto a ella, que M a r c h a l la ha encontrado
una sola vez entre 10.800 individuos sometidos a exam en. Por otra parte, la criptor
quidia es parcial o total: es parcial cuando, hallándose dislocado el testículo, el epi
dídirao y el conducto deferente ocupan su posición habitual dentro de las bolsas;
es total en los casos en que el testículo, el epidídim o y el conducto deferente se en
cuentran los tres en una de las posiciones anormales indicadas más arriba.
La fijación del testículo en un punto más o menos distante de las bolsas es normal, como
ya hemos dicho antes, en gran número de mamíferos. Así vemos que este árgano permanece
durante toda la vida en la cavidad abdominal' en el elefante y en los cetáceos; ocupa la
región inguinal en la nutría; desciende hasta debajo de la piel del perineo en la gacela, etc

ectopia testicular del hombre no es, pues, solamente la reproducción de una disposición
fetal, como ya hemos indicado antes; es además la reproducción de un tipo normal en la
serie zoológica.
Pero si en los animales citados, a pesar de estar situada fuera de las bolsas, la glándula
seminal llena admirablemente las funciones que le corresponden, no sucede lo mismo en el
hombre. En éste el testículo que queda detenido en su movimiento de descenso no produce
espermatozoides, como han demostrado las investigaciones perfectamente acordes de H a e l t z,
de G o u r e a u x , de F o l l ín y de G odard, El testículo ectópico, por lo menos en lo que concierne
a su función esfiermática (pues ya veremos más adelante que
posee otra función), es un órgano degenerado, un órgano fun
cionalmente muerto. De aquí resulta, y éste es el lado grave de
la anomalía: i.°, que el individuo afecto de criptorquidia
bilateral es infecundo; 2.0, que el monocriptorquídico es aún
fecundo, pero que esta aptitud a la fecundación la debe ex
clusivamente al testículo que, habiendo completado normal
mente su movimiento de descenso, está alojado en las bolsas.
Las conclusiones prechadas de G o u r e a u x y F o l l í n , re
ferentes a la degeneración anatómica y funcional del testículo
ectópico, han sido confirmadas más tarde por numerosas obser
vaciones, entre las cuales citaremos las de Le D e n t u , de Ko
c h e r , de C o r n i l , de G . M a r c h a n d y M o r a x , de V a v io t, de
ÜEZANgoN, de L a u n o is , y, por último, las de F é l i z e t y B r a n
c a , quienes, después del examen histológico de veinticuatro
testículos ectópicos, han creído poder admitir dos tipos anató
micos, correspondiendo uno al niño y otro ai adulto. E n el
niño, el testículo ectópico presenta todavía una estructura
lobular manifiesta. Sus conducidlos están provistos de una
membrana propia y de un revestimiento compuesto de pe
queñas células epiteliales, a las cuales se añaden a veces
grandes células sexuales. El tejido conjuntivo está muy desarro
llado. Las células intersticiales faltan muchas veces, y cuando
existen son en número muy escaso. E n el adulto, el testículo
ectópico no tiene ya lóbulos claramente individuados. «La
pared propia de los conducidlos presenta una zona externa
fibrillar, llena de núcleos, y una zona interna, hialina, que
puede hipertrofiarse hasta el punto de cerrar la luz del con
ducidlo, que desde entonces pierde su revestimiento epitelial.
Pero antes de llegar a este extremo se depositan en el con
ducidlo, por espacio de mucho tiempo, grandes elementos
de forma prolongada: son éstas las células de Sertoli.,, Las
células epitelioides son en extremo numerosas; aparecen car
gadas de pigmento, de grasa y de cristaloides y se reúnen for
mando nódulos, cordones y anillos. Constituyen, morfológica
mente, el verdadero tejido de armazón del testículo: por este
hecho ocupan los espacios intertubulares y sustituyen más o
menos el tejido conjuntivo...» ( F é l i z e t y B r a n c a).
La experimentación, a su vez, ha venido a confirmar los
datos de la anatomía anormal. P iama primero y St i l u n g más
tarde, deteniendo artificialmente la glándula genital en distintos puntos de la cavidad abdo
minal, han visto atrofiarse aquel órgano al cabo de dos o tres meses: el epitelio de revesti
miento de los conducidlos se reduce (St jl l in g ) a algunas espermatogonias y a un número
determinado de células de sostén. Los experimentos de G r i f f i t h s hablan en el mismo sentido.
Este último autor ha comprobado además que, si se sube al abdomen el testículo de un
perro adulto, este órgano disminuye primero de volumen y transcurrido algún tiempo expe
rimenta en su estructura transformaciones de orden atrófico, que lo hacen inepto para la
producción de espermatozoides.
El testículo ectópico es, pues, como hemos dicho más arriba, por lo menos desde el punto
de vista de la espermatogénesis, un órgano degenerado y funcionalmente muerto. Sin duda
F i g . 1056
Migración del testículo y ec
topia testicular, vistas en una
sección laterosagital dei ab
domen (esquemática).
a, t>, c, d, las cuatro situaciones
rtue ocupa sucesiva tu in te el testículo
en el curso del desarrollo : <3. tes
tículo en s im a d la lu m b a r; t>, el
mismo testículo en situación iliaca ;
c, el mismo testículo Inguinal ; d,
ei mismo en situación escrotal o
norm al cuando ha term inado la
m igraciónj. SI la migración del tes
tículo no se verifica y éste queda
en a, se tiene la, ectopia lumbar;
sí empieza el descenso, pero se de
tiene en b, se tiene la ectopia (lia
ra ; si se detiene en c, se tiene la
ectopia inQuinal.
1, pared abdominal anterior. — 2,
pared lum bar, — 3 , duodécima cos
tilla, — diafragm a. — 5, cavidad
abdominal. — 6, fosa Iliaca. — ? ,
arco crural. — 8 , pene. — 9, escro
t o . — 1 0 , canal peritoneovaírinal.ÓRCANOS GENITALES DEL HOMBRE
se ha podido en ciertos casos comprobar la presencia de espermatozoides, ya en ía esperma
eyaculada por criptorguídicos (T uffier y T oupet), ya en la misma glándula genital (Valettte,
Albert, L annelongue, M onod y A rthaud) ; pero estos casos son excepcionales y no por ello
deja de conservar la opinión clásica su valor como fórmula general.
Conviene señalar, sin embargo, que el testículo puede tener su función normal
si se coloca, por medio de una operación quirúrgica, en las bolsas, pero es necesario
que esta operación se practique antes de la pubertad.
4,° N úm ero, — Los testículos son en número de dos, uno para el lado derecho
y otro para el izquierdo. Com o anorm alidad, puede encontrarse uno solo por no
haberse desarrollado el otro. Esta falta de
uno de los testículos, acom pañada o no de
la falta del epidídim o y del conducto de
ferente, constituye la monorquidía: es rara.
En casos más raros todavía faltan com ple
tamente los dos testículos, deform ación que
designaremos con el nom bre de anorquidia.
La mayoría de los autores dan el nombre
de monorquídicos a los individuos que sólo tie
nen un testículo en las bolsas, siendo el otro
ectópico. Semejante definición nos parece poco
coníorme con el valor etimológico de la palabra
monorquidía (de ¡¿ovos, solo, y optas, testícu
lo). Rigurosamente no puede llamarse monor
quídico, hom bre con un solo testículo, a un
individuo que posee realmente dos, uno si
tuado en las bolsas y el otro que, si bien es
condido, existe también. Por esta razón hemos
creído conveniente crear el nombre de mono
criptorquídico para designar a estos sujetos,
reservando el de monorquídico para los que
realmente no tienen más que un testículo por
no haberse desarrollado el otro. Los autores
designan a estos últimos con el nombre de anorquídicos; éste es otro error, puesto que
esta palabra indica etimológicamente falta de testículo (de a privativa y oKpis, testículo) y
el sujeto en cuestión tiene uno. Para nosotros, anorquídico es aquel que carece por com
pleto de testículos.
Blasius cita un caso de tres, Blégny otro de cuatro y Scharff refiere uno de cinco. Pero
estos casos deben aceptarse con extrema reserva. La mayor parte de ellos carecen de detalles
precisos. En todos falta la prueba del escalpelo y del microscopio que estableciera de modo
claro que los supuestos testículos supernumerarios tenían realmente la estructura característica
de los verdaderos testículos. Sabido es que ciertos tumores, redondeados u ovoides, desarro
llados en la proximidad de las bolsas, sensibles al tacto como lo son los testículos, pueden
tomarse por testículos aberrantes o supernumerarios, mientras que en realidad son quistes,
bolas adiposas o bien pequeSas masas epiploicas.
Con todo, no se puede rechazar en absoluto la posibilidad, para un individuo, de poseer
testículos supernumerarios. Se han publicado, en efecto, en estos últimos tiempos, dos observa
ciones, cuando menos, de triorquidia, una de M a r io tti y otra de L e ra t, en las cuales el
testículo supernumerario, separado y sometido al examen microscópico, presentaba todos los
caracteres histológicos de un testículo, pero de un testículo atrófico, o cuando menos en
estado de reposo, de un testículo que no funcionaba. En el caso de M a r io tti el testículo
supernumerario, tomado al principio por un tumor, se encontraba situado en el conducto
inguinal izquierdo. En el de L e r a t (fig. 1057) ocupaba también el orificio externo del con
ducto inguinal. En uno y o ít o caso existía un conducto deferente especial. La poliorquidia
existe, pues, realmente; pero de igual manera que la monorquidia y la anorquidia, es en
extremo rara.
5.° D im ensiones. — El testículo, en el feto, en el niño y en el adolescente, tiene
5.° D im ensiones. — El testículo, en el feto, en el niño y en el adolescente, tiene
dimensiones relativam ente reducidas; es aún un órgano latente, esto es, está despro
visto de función. A l llegar a la pubertad crece bruscamente, como todos los órganos
genitales, al mismo tiempo que se establece la secreción espermática, y en algunos años
alcanza su completo desarrollo. M ide enton
ces, por térm ino medio, de 40 a 45 milíme-
1 tros de largo por 25 de ancho y 80 de alto.
Estas dimensiones, que son las de la
o edad adulta las conserva el testículo hasta
una edad muy avanzada, y aun algunas ve
ces durante toda la vida. No obstante, en la
mayor parte de los individuos se atrofia a
medida que se atenúan las funciones genita
les, y puede de este m odo llegar a perder la
quinta y aun la cuarta parte de su volumen.
Los dos testículos tienen generalmente
las mismas dimensiones. Cuando difieren
uno del otro, la diferencia es siempre escasa
y-unas veces en favor del testículo izquierdo
y otras del derecho. Se ha notado que, en los
casos de m onorquidia o de criptorquidia
unilateral, el testículo situado en las bolsas
' presenta de ordinario un desarrollo extre
mado y puede así suplir, de modo más o m e
nos completo, al que falta o está en ectopia.
Fig . 1058
El testículo y el cordón, vistos \n situ,
después de la incisión de las cubiertas es
crotales (T.-J.)-
1, 2, pilar interno y pilar externo del anillo Inguinal
externo. — 3 , fibras arciform es. — 4, 4% crem áster. —
5 , ram a de la arteria pudenda extern a. — 6, tabique de
las bolsas. — 7, vena anastom rittca entre )a red cu tá
nea y la pared testlculoepldídlmarla. — 8 , ligam ento
escrotal. — 9 , 9 ’, colgajos cutáneos tuertam ente cri
nados. — 1 0 , pene.
6.° Peso. — El peso de los testículos
varía naturalm ente como su volum en. Por
térm ino medio cada testículo, com prendido
el epidídim o, pesa de 18 a 22 gramos, de
los cuales corresponden 4 al epidídim o. En
un caso de m onorquidia referido por C u r -
u n g , el testículo derecho, único que se h a
bía desarrollado, pesaba 70 gramos, mucho
más, por lo tanto, de lo que pesan norm al
mente los dos testículos juntos. El peso es
pecífico del testículo es de 1.0435, según
Krause,
7.° Color. — Visto exteriorm ente, el tes
tículo presenta una coloración blanco azula
da, algo inclinado al rojo cuando está repleto de sangre. Pero esta coloración está-
en relación más bien con la cubierta que con el tejido testicular propiam ente dicho.
Este últim o, que sólo puede verse bien en los cortes, tiene un matiz am arillento o
pardo am arillento, que recuerda hasta cierto punto el aspecto de las glándulas salivales.
8.° C o n sisten cia. — E l tejido testicular se presenta bajo la forma de una pulpa
blanca, fina, semifluida. A pesar de esto, y gracias al espesor de su cubierta fibrosa, el
tejido presenta a la palpación una consistencia especial.
Esta consistencia, sin embargo, varía mucho según el estado de plenitud o va
cuidad de los conductos seminíferos. En el prim er caso, encontrándose la cubierta
fibrosa fuertem ente distendida por su contenido, el testículo es consistente y elástico, '
ORGANOS GENITALES DEL HOMBRE
como lo es el globo del ojo en el vivo. Cuando, por el contrai'io, los conductos semi
níferos se encuentran vacíos, como se observa después del coito repetido varias veces,
la glándula es blanda, fláccida, se deprim e fácilm ente a la presión del dedo y tarda
en recuperar, una vez ha cesado la compresión, sus dimensiones primitivas. Seguramen
te se debe a la relativa vacuidad de los conductos seminíferos el hecho de que los
testículos sean menos consistentes en el anciano que en el adulto.
E l epidídim o, cuya cubierta fibrosa es mucho más delgada que la que cubre el
testículo, tiene por esta causa una consistencia m ucho menor.
2. C o n fo rm a ció n exterio r y relacio n es
Estudiaremos sucesivamente, desde este punto de vista, el testículo propiamente
dicho y su epidídim o.
1 .° T estícu lo p rop iam en te dicho. — El testículo (fig. 1059, 1) tiene la form a
de un ovoide aplanado en sentido transversal. Su eje mayor está dirigido oblicua
mente de ariba abajo y de delante atrás; está inclinado unos 45o sobre la horizontal.
En el testículo se consideran, por razón.de su form a:
i.°, dos caras laterales; 2.0, dos
bordes; 3.0, dos extremos.
A.
C a r a s l a t e r a l e s . — De las dos caras laterales, una es externa y otra interna.
La cara externa es convexa; la interna es casi plana. Las dos están cubiertas por una
hoja serosa que, extendiéndose regularm ente sobre ellas (véase Vaginal), les da un
aspecto liso y uniforme.
B.
B o r d e s . —- Los dos bordes del testículo se dividen en anteroinferior y pós
ter o superior.
a) Borde anteroinferior.— -El borde anteroinferior es convexo; la serosa, pasando
de una cara a otra, lo cubre en toda su extensión.
b)
Borde posterosuperior.— El borde posterosuperior (dorsum testis de algunos
autores) es recto. CoiTesponde en toda su longitud al epidídim o, con el cual se
adhiere íntim am ente en sus dos extremos y del que está separado, en su parte media,
por un fondo de saco de la serosa vaginal, el fondo de saco del epidídim o (fig. 1.062, 9).
Por este borde, e inm ediatam ente por detrás de la cabeza del epidídim o, pasan los
numerosos vasos que van a parar al testículo o que parten del m ism o; de este modo
la parte media del borde posterosuperior se convierte en hilio del testículo. A l salir
del hilio, el paquete vascular anteriorm ente citado, compuesto en gran parte de
gruesos vasos venosos, se aplica contra el epidídim o y lo cubre; así resulta que este
últim o órgano, muy aparente cuando se examina el testículo por su cara externa (fi
gura 1059, A), resulta siempre más o menos escondido al m irarlo por la cara opue^ j
ta (fig. 1059, B).
C.
E x t r e m o s .-— Los extremos de la glándula seminal se distinguen en anterior
y posterior,
a) Extremo anterior. •— El extremo anterior o polo anterior, regularm ente re
dondeado, m ira hacia arriba y adelante. Esta extrem idad presenta a veces una pequeña
prom inencia, la hidátide de Morgagni (fig. 1059, 6), acerca de la cual tendremos que
volver a insistir al estudiar los residuos em brionarios anexos a los testículos.
b) Extremo posterior. — El extremo posterior, llam ado también polo posterior,
está en relación con la parte más inferior de la glándula. De él parte una lámina,
m itad fibrosa y mitad muscular, que va a insertarse en la parte correspondiente del
escroto y que. con el nombre de ligamento escrotal del testículo (fig. 10G0, 5), tieneÍOIO
APARATO UROGENITAL
por objeto fijar el extrem o posterior de este órgano a sus cubiertas. Por encima de
esta lám ina se encuentran la cola del epidídim o y el conducto deferente que la
continúa.
2.° E p id íd im o .— El epidídim o (fig. 1059, 9) es un cuerpo alargado de delante
atrás, adosado al borde posterior del testículo, sobre el cual descansa como la cimera
17’
18
Fio. 1059
Testículo derecho: A, visto por su cara externa; B, visto por su cara interna.
1, ca ra externa del testículo. — 2, su cara interna. — 3 , su íwrde anteroinferior. — s« borde posterosuperior.
— 5 , eq extrem idad an terior. — 6, hidátlde de M orgagnI. — 7, extrem o posterior del testícu lo.-— 8 , cabeza del
ep id íd im o .— 9 , su cuerpo. — 10 , su cola. — 11 , cordón esperm átlco, con su cubierta fibrosa y las ram as de la
arteria ían icu lar. -— 1 2 , porción de este cordón cubierta por 13 . hoja visceral fie la tán ica vaginal, que ha sido
resecada e inclinada hacia abajo en la figura B , para demostrar la em ergencia de las venas esperm áticas. — 14 ,
hoja parietal de ia túnica vaginal. — 1 5 , punto en, que la hoja p arietal de la serosa se refleja para continuarse con
la hoja visceral. —■ 16, porción del cordón, denudada para dejar ver sus elem entos vasculares. — 17, 1 7 ’ , fascículo
anterior y fascículo posterior de las venas esperm átlca3. — 1 3 , arteria espermática., — 1 9 , conducto deferente con
la arteria deferencia).
de un casco. Además de recorrer el borde posterosuperior del órgano, el epidídim o
se dobla hacia fuera y cubre más o menos su cara externa. M ide, por térm ino medio,
5 centímetros de longitud por 12 m ilím etros de anchura y 5 m ilím etros de espesor.
Hay que considerar en él, de delante atrás, una cabeza, un cuerpo y una cola.
A.
C a b e z a , — L a cabeza (globus major de algunos autores) es la parte más ante
rior del epidídim o; es también, como indica su nombre, su porción más volum inosa.
Redondeada y lisa, descansa encima del polo anterior del testículo Está unida a este
últim o: i.°, por la hojilla visceral de la vaginal, que, a este nivel, pasa directam ente
del polo anterior y de las caras laterales del testículo al epidídim o; 2.0, por una capa
interm edia de tejido conjuntivo; 3.0, por los conductos seminíferos (conos eferentes) ,
que desde la glándula, suben hacia el epidídim o y se continúan con este últim o. ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
1011
B . C u e r p o . -— El cuerpo del epididím o, aplanado de arriba abajo, tiene en los
cortes transversales el aspecto de una coma cuya cabeza estuviera dirigida hacia den
tro y la cola hacia fuera (fig. 1062, 4). Presenta, por lo tanto, dos caras y dos bordes.
a) De las dos caras, la superior, convexa, mira hacia arriba y afuera; la inferior,
cóncava, descansa sobre la parte más elevada de la cara externa del testículo. Ambas
están tapizadas por la hoja visceral de la vaginal.
(3) D e los dos bordes, el ex te rn o es delgado, cortante, y flota librem ente en la
cavidad vaginal. El interno, mucho más grueso, está en relación con los vasos que salen
del hilio del testículo. A q uí gg encuen
tran la artería espermática y las grue
sas venas satélites de la arteria. Un
repliegue seroso, siempre muy corto,
el mesoepididimo, lo m antiene unido
a este paquete vascular. Excepto en
este borde interno, el cuerpo del epi
dídimo está rodeado por la serosa en
todo su contorno (véase Túnica vagi
nal); de ahí su m ovilidad, que parece
tanto mayor cuanto que por sus dos
extremos, anterior y posterior, el epi
dídimo está completamente fijo,
C. ' C o l a .-— La cola (globus rrú-
nor de algunos autores) presenta a
corta distancia las mismas dim ensio
nes que el cuerpo; no es, pues, un
extremo delgado y afilado, como pa
rece indicar su nombre. Descansa so
bre el extremo posterior del testículo,
al cual está íntim am ente unida por
una capa de tejido celular muy denso
que se interpone entre los dos órga
nos. Por otra parte está adherida, co
mo el mismo testículo, a la parte in
ferior y posterior de las bolsas, gracias
al ligam ento escrotal indicado más
arriba^ que tiene en la misma diver
sas inserciones (fig. 1060, 5). La cola
del epidídim o se continúa, sin línea de demarcación bien precisa, con el conducto defe
rente, que estudiaremos en el artículo siguiente. Entra en relación, sobre todo por
su lado interno, con la arteria y las venas deferenciales.
Como se ve, el borde interno del epidídim o, en todo su recorrido, y el borde
posterosuperior del testículo que le es adyacente constituyen la zona vascular del
aparato testiculoepididim arío (fig. 1061).
Inversióndeltestículo (fig. 1063). — Las relaciones que acabamos de indicar entre el
grupo testículo-epidídimo y las bolsas pueden experimentar modificaciones. La anomalía resul
tante recibe el nombre de inversión del testículo o inversión del epidídim o.
La inversión ofrece numerosas variedades. La más común es la inversión anterior. La
mejor manera de definirla es diciendo que el testículo y su epidídimo han efectuado un mo
vimiento de rotación de 180o alrededor de un eje vertical que pasa por su centro. De esta
desviación resulta que el borde posterosuperior del testículo se hace anterosuperior, y que el
epidídimo, que ha conservado sus relaciones con este borde, se dirige ahora oblicuamente
de abajo arriba y de delante atrás: su cabeza mira hacia arriba y atrás, la cola está situada
F í g , 1060
Ligamento escrotal del testículo.
1 , testículo derecho, visto por su cara externa. — 2, cabeza
del epididimo. — 2 ’ , su cola.-—-3 , corddn «sperm àtico, -—-4 , col
gajo de las bolsas sostenido hacia abajo por una crina, — 5, li
gam ento escrotal del te stícu lo .—- 6, túnica vaginal, desprendida
de la coi» del epididimo y atraída hacia delante por una erlna-,
(La línea punteada, indica la situación del fondo de saco en
r;ue se establece la continuidad de la lio Ja visceral con la hoja
p arietal.)cual debemos un excelente estudio de la inversión del
hacia abajo y adelante, y el conducto deferente que la continúa se dirige verticalm ente hacia
arriba, siguiendo no ya la pared posterior de las bolsas, sino su pared anterior. R oyet, al
testículo, estima en 8 a 10 por 100
la frecuencia de esta anomalía. Pero
esta cifra es seguramente demasiado
elevada: así, Sappey sólo ha encon
trado una vez la inversión anterior
entre 45 individuos examinados por
él. La inversión puede ser superior.
En este caso el borde posterosupe
rior del testículo, que se ha hecho
superior, se dirige horizontalmente
de delante atrás. El epidídimo, hori
zontal también, mira directamente
hacia arriba. En otros casos el epí-
dídimo ocupa uno de los lados del
testículo, el lado interno o el ex
terno: de aquí la inversión lateral
interna y la inversión lateral e x
terna. Finalmente, se ha descrito
con el nombre de inversión en hon
da o inversión en asa una variedad
de la inversión anterior, en la cual
el conducto deferente, en lugar de
ascender a lo largo de la pared an
terior de las bolsas, se refleja hacia
atrás y arriba, para seguir el borde
libre del testículo, el cual en este
caso es posteroinferior.
La invasión epididimotesticu
lar, tal como acabamos de describir,
es compatible con una evolución y
vida normal de la glándula. Pero
puede ocurrir que un testículo y un
epidídimo en posición normal se
tuerzan sobre su pedículo (torsión
del testículo) describiendo a veces
varias vueltas. Esta torsión patoló
gica da por resultado la necrosis del
testículo si no se trata con rapidez.
Fig . 1061
Relaciones del epidídimo con los vasos del testículo
(T.-J-).
(Tía sido seccionada y erinada la fibrosa del cordón para m ostrar
los diversos elementos de esto últim o. Se ña incidido Igualm ente l a '
vaginal y desinsectado el epidídimo del testículo, eri una p arte de
la extensión de aquél, a fin de hacer descender este epidídimo y
separarlo de los vasos espermá ticos.)
1 , testículo derecho, visto por su cara extern a. — 2, vaginal (cu
bierta por la fibrosa) Incidida y crinada. — - 3, epidídimo desinserta
do del testículo y b ajad o; su situación norm al esta representada
por la línea de crucecitas. — • 4 , conducto deferente. — 5 , cordón.
7— 6, 6’ , los dos fascículos del erem áster. -— 7 , fibrosa de} cordón
incidida y erlnada. — 8, arteria esperma tica , con S’, su ram a epi
didimaria a n te rio r; 8 ” , su ram a epidklimaria posterior anastom o
sándose en pleno conducto con la arteria deferencia! ; 8’ ” , sü
ram a testicu lar. — 9. arteria d iferen cial. — 10, venas del cordón. —
1 1 , pene. — 12, colgajos cutáneos fuertem ente erinados nacía fuera.
gínea; 2.°, de un tejido propio.
El tejido propio, que ocupa todo el espado circunscrito por la albugínea, aparece
bajo la form a de una pulpa blanda, semifluida, de coloración pardo am arillenta. Som e
tida al análisis histológico, se ve que está form ada por conductos muy finos que se
prolongan por el cuerpo de H ighm ore y el epidídim o, y se observa también que estos
conductos difieren mucho, según la región a que pertenecen, por sus dimensiones, por
su estructura y por su valor funcional. Desde este últim o punto de vista se dividen
relativam ente reducidas; es aún un órgano latente, esto es, está despro
visto de función. A l llegar a la pubertad crece bruscamente, como todos los órganos
genitales, al mismo tiempo que se establece la secreción espermática, y en algunos años
alcanza su completo desarrollo. M ide enton
ces, por térm ino medio, de 40 a 45 milíme-
1 tros de largo por 25 de ancho y 80 de alto.
Estas dimensiones, que son las de la
o edad adulta las conserva el testículo hasta
una edad muy avanzada, y aun algunas ve
ces durante toda la vida. No obstante, en la
mayor parte de los individuos se atrofia a
medida que se atenúan las funciones genita
les, y puede de este m odo llegar a perder la
quinta y aun la cuarta parte de su volumen.
Los dos testículos tienen generalmente
las mismas dimensiones. Cuando difieren
uno del otro, la diferencia es siempre escasa
y-unas veces en favor del testículo izquierdo
y otras del derecho. Se ha notado que, en los
casos de m onorquidia o de criptorquidia
unilateral, el testículo situado en las bolsas
' presenta de ordinario un desarrollo extre
mado y puede así suplir, de modo más o m e
nos completo, al que falta o está en ectopia.
Fig . 1058
El testículo y el cordón, vistos \n situ,
después de la incisión de las cubiertas es
crotales (T.-J.)-
1, 2, pilar interno y pilar externo del anillo Inguinal
externo. — 3 , fibras arciform es. — 4, 4% crem áster. —
5 , ram a de la arteria pudenda extern a. — 6, tabique de
las bolsas. — 7, vena anastom rittca entre )a red cu tá
nea y la pared testlculoepldídlmarla. — 8 , ligam ento
escrotal. — 9 , 9 ’, colgajos cutáneos tuertam ente cri
nados. — 1 0 , pene.
6.° Peso. — El peso de los testículos
varía naturalm ente como su volum en. Por
térm ino medio cada testículo, com prendido
el epidídim o, pesa de 18 a 22 gramos, de
los cuales corresponden 4 al epidídim o. En
un caso de m onorquidia referido por C u r -
u n g , el testículo derecho, único que se h a
bía desarrollado, pesaba 70 gramos, mucho
más, por lo tanto, de lo que pesan norm al
mente los dos testículos juntos. El peso es
pecífico del testículo es de 1.0435, según
Krause,
7.° Color. — Visto exteriorm ente, el tes
tículo presenta una coloración blanco azula
da, algo inclinado al rojo cuando está repleto de sangre. Pero esta coloración está-
en relación más bien con la cubierta que con el tejido testicular propiam ente dicho.
Este últim o, que sólo puede verse bien en los cortes, tiene un matiz am arillento o
pardo am arillento, que recuerda hasta cierto punto el aspecto de las glándulas salivales.
8.° C o n sisten cia. — E l tejido testicular se presenta bajo la forma de una pulpa
blanca, fina, semifluida. A pesar de esto, y gracias al espesor de su cubierta fibrosa, el
tejido presenta a la palpación una consistencia especial.
Esta consistencia, sin embargo, varía mucho según el estado de plenitud o va
cuidad de los conductos seminíferos. En el prim er caso, encontrándose la cubierta
fibrosa fuertem ente distendida por su contenido, el testículo es consistente y elástico, '
ORGANOS GENITALES DEL HOMBRE
como lo es el globo del ojo en el vivo. Cuando, por el contrai'io, los conductos semi
níferos se encuentran vacíos, como se observa después del coito repetido varias veces,
la glándula es blanda, fláccida, se deprim e fácilm ente a la presión del dedo y tarda
en recuperar, una vez ha cesado la compresión, sus dimensiones primitivas. Seguramen
te se debe a la relativa vacuidad de los conductos seminíferos el hecho de que los
testículos sean menos consistentes en el anciano que en el adulto.
E l epidídim o, cuya cubierta fibrosa es mucho más delgada que la que cubre el
testículo, tiene por esta causa una consistencia m ucho menor.
2. C o n fo rm a ció n exterio r y relacio n es
Estudiaremos sucesivamente, desde este punto de vista, el testículo propiamente
dicho y su epidídim o.
1 .° T estícu lo p rop iam en te dicho. — El testículo (fig. 1059, 1) tiene la form a
de un ovoide aplanado en sentido transversal. Su eje mayor está dirigido oblicua
mente de ariba abajo y de delante atrás; está inclinado unos 45o sobre la horizontal.
En el testículo se consideran, por razón.de su form a:
i.°, dos caras laterales; 2.0, dos
bordes; 3.0, dos extremos.
A.
C a r a s l a t e r a l e s . — De las dos caras laterales, una es externa y otra interna.
La cara externa es convexa; la interna es casi plana. Las dos están cubiertas por una
hoja serosa que, extendiéndose regularm ente sobre ellas (véase Vaginal), les da un
aspecto liso y uniforme.
B.
B o r d e s . —- Los dos bordes del testículo se dividen en anteroinferior y pós
ter o superior.
a) Borde anteroinferior.— -El borde anteroinferior es convexo; la serosa, pasando
de una cara a otra, lo cubre en toda su extensión.
b)
Borde posterosuperior.— El borde posterosuperior (dorsum testis de algunos
autores) es recto. CoiTesponde en toda su longitud al epidídim o, con el cual se
adhiere íntim am ente en sus dos extremos y del que está separado, en su parte media,
por un fondo de saco de la serosa vaginal, el fondo de saco del epidídim o (fig. 1.062, 9).
Por este borde, e inm ediatam ente por detrás de la cabeza del epidídim o, pasan los
numerosos vasos que van a parar al testículo o que parten del m ism o; de este modo
la parte media del borde posterosuperior se convierte en hilio del testículo. A l salir
del hilio, el paquete vascular anteriorm ente citado, compuesto en gran parte de
gruesos vasos venosos, se aplica contra el epidídim o y lo cubre; así resulta que este
últim o órgano, muy aparente cuando se examina el testículo por su cara externa (fi
gura 1059, A), resulta siempre más o menos escondido al m irarlo por la cara opue^ j
ta (fig. 1059, B).
C.
E x t r e m o s .-— Los extremos de la glándula seminal se distinguen en anterior
y posterior,
a) Extremo anterior. •— El extremo anterior o polo anterior, regularm ente re
dondeado, m ira hacia arriba y adelante. Esta extrem idad presenta a veces una pequeña
prom inencia, la hidátide de Morgagni (fig. 1059, 6), acerca de la cual tendremos que
volver a insistir al estudiar los residuos em brionarios anexos a los testículos.
b) Extremo posterior. — El extremo posterior, llam ado también polo posterior,
está en relación con la parte más inferior de la glándula. De él parte una lámina,
m itad fibrosa y mitad muscular, que va a insertarse en la parte correspondiente del
escroto y que. con el nombre de ligamento escrotal del testículo (fig. 10G0, 5), tieneÍOIO
APARATO UROGENITAL
por objeto fijar el extrem o posterior de este órgano a sus cubiertas. Por encima de
esta lám ina se encuentran la cola del epidídim o y el conducto deferente que la
continúa.
2.° E p id íd im o .— El epidídim o (fig. 1059, 9) es un cuerpo alargado de delante
atrás, adosado al borde posterior del testículo, sobre el cual descansa como la cimera
17’
18
Fio. 1059
Testículo derecho: A, visto por su cara externa; B, visto por su cara interna.
1, ca ra externa del testículo. — 2, su cara interna. — 3 , su íwrde anteroinferior. — s« borde posterosuperior.
— 5 , eq extrem idad an terior. — 6, hidátlde de M orgagnI. — 7, extrem o posterior del testícu lo.-— 8 , cabeza del
ep id íd im o .— 9 , su cuerpo. — 10 , su cola. — 11 , cordón esperm átlco, con su cubierta fibrosa y las ram as de la
arteria ían icu lar. -— 1 2 , porción de este cordón cubierta por 13 . hoja visceral fie la tán ica vaginal, que ha sido
resecada e inclinada hacia abajo en la figura B , para demostrar la em ergencia de las venas esperm áticas. — 14 ,
hoja parietal de ia túnica vaginal. — 1 5 , punto en, que la hoja p arietal de la serosa se refleja para continuarse con
la hoja visceral. —■ 16, porción del cordón, denudada para dejar ver sus elem entos vasculares. — 17, 1 7 ’ , fascículo
anterior y fascículo posterior de las venas esperm átlca3. — 1 3 , arteria espermática., — 1 9 , conducto deferente con
la arteria deferencia).
de un casco. Además de recorrer el borde posterosuperior del órgano, el epidídim o
se dobla hacia fuera y cubre más o menos su cara externa. M ide, por térm ino medio,
5 centímetros de longitud por 12 m ilím etros de anchura y 5 m ilím etros de espesor.
Hay que considerar en él, de delante atrás, una cabeza, un cuerpo y una cola.
A.
C a b e z a , — L a cabeza (globus major de algunos autores) es la parte más ante
rior del epidídim o; es también, como indica su nombre, su porción más volum inosa.
Redondeada y lisa, descansa encima del polo anterior del testículo Está unida a este
últim o: i.°, por la hojilla visceral de la vaginal, que, a este nivel, pasa directam ente
del polo anterior y de las caras laterales del testículo al epidídim o; 2.0, por una capa
interm edia de tejido conjuntivo; 3.0, por los conductos seminíferos (conos eferentes) ,
que desde la glándula, suben hacia el epidídim o y se continúan con este últim o. ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
1011
B . C u e r p o . -— El cuerpo del epididím o, aplanado de arriba abajo, tiene en los
cortes transversales el aspecto de una coma cuya cabeza estuviera dirigida hacia den
tro y la cola hacia fuera (fig. 1062, 4). Presenta, por lo tanto, dos caras y dos bordes.
a) De las dos caras, la superior, convexa, mira hacia arriba y afuera; la inferior,
cóncava, descansa sobre la parte más elevada de la cara externa del testículo. Ambas
están tapizadas por la hoja visceral de la vaginal.
(3) D e los dos bordes, el ex te rn o es delgado, cortante, y flota librem ente en la
cavidad vaginal. El interno, mucho más grueso, está en relación con los vasos que salen
del hilio del testículo. A q uí gg encuen
tran la artería espermática y las grue
sas venas satélites de la arteria. Un
repliegue seroso, siempre muy corto,
el mesoepididimo, lo m antiene unido
a este paquete vascular. Excepto en
este borde interno, el cuerpo del epi
dídimo está rodeado por la serosa en
todo su contorno (véase Túnica vagi
nal); de ahí su m ovilidad, que parece
tanto mayor cuanto que por sus dos
extremos, anterior y posterior, el epi
dídimo está completamente fijo,
C. ' C o l a .-— La cola (globus rrú-
nor de algunos autores) presenta a
corta distancia las mismas dim ensio
nes que el cuerpo; no es, pues, un
extremo delgado y afilado, como pa
rece indicar su nombre. Descansa so
bre el extremo posterior del testículo,
al cual está íntim am ente unida por
una capa de tejido celular muy denso
que se interpone entre los dos órga
nos. Por otra parte está adherida, co
mo el mismo testículo, a la parte in
ferior y posterior de las bolsas, gracias
al ligam ento escrotal indicado más
arriba^ que tiene en la misma diver
sas inserciones (fig. 1060, 5). La cola
del epidídim o se continúa, sin línea de demarcación bien precisa, con el conducto defe
rente, que estudiaremos en el artículo siguiente. Entra en relación, sobre todo por
su lado interno, con la arteria y las venas deferenciales.
Como se ve, el borde interno del epidídim o, en todo su recorrido, y el borde
posterosuperior del testículo que le es adyacente constituyen la zona vascular del
aparato testiculoepididim arío (fig. 1061).
Inversióndeltestículo (fig. 1063). — Las relaciones que acabamos de indicar entre el
grupo testículo-epidídimo y las bolsas pueden experimentar modificaciones. La anomalía resul
tante recibe el nombre de inversión del testículo o inversión del epidídim o.
La inversión ofrece numerosas variedades. La más común es la inversión anterior. La
mejor manera de definirla es diciendo que el testículo y su epidídimo han efectuado un mo
vimiento de rotación de 180o alrededor de un eje vertical que pasa por su centro. De esta
desviación resulta que el borde posterosuperior del testículo se hace anterosuperior, y que el
epidídimo, que ha conservado sus relaciones con este borde, se dirige ahora oblicuamente
de abajo arriba y de delante atrás: su cabeza mira hacia arriba y atrás, la cola está situada
F í g , 1060
Ligamento escrotal del testículo.
1 , testículo derecho, visto por su cara externa. — 2, cabeza
del epididimo. — 2 ’ , su cola.-—-3 , corddn «sperm àtico, -—-4 , col
gajo de las bolsas sostenido hacia abajo por una crina, — 5, li
gam ento escrotal del te stícu lo .—- 6, túnica vaginal, desprendida
de la coi» del epididimo y atraída hacia delante por una erlna-,
(La línea punteada, indica la situación del fondo de saco en
r;ue se establece la continuidad de la lio Ja visceral con la hoja
p arietal.)cual debemos un excelente estudio de la inversión del
hacia abajo y adelante, y el conducto deferente que la continúa se dirige verticalm ente hacia
arriba, siguiendo no ya la pared posterior de las bolsas, sino su pared anterior. R oyet, al
testículo, estima en 8 a 10 por 100
la frecuencia de esta anomalía. Pero
esta cifra es seguramente demasiado
elevada: así, Sappey sólo ha encon
trado una vez la inversión anterior
entre 45 individuos examinados por
él. La inversión puede ser superior.
En este caso el borde posterosupe
rior del testículo, que se ha hecho
superior, se dirige horizontalmente
de delante atrás. El epidídimo, hori
zontal también, mira directamente
hacia arriba. En otros casos el epí-
dídimo ocupa uno de los lados del
testículo, el lado interno o el ex
terno: de aquí la inversión lateral
interna y la inversión lateral e x
terna. Finalmente, se ha descrito
con el nombre de inversión en hon
da o inversión en asa una variedad
de la inversión anterior, en la cual
el conducto deferente, en lugar de
ascender a lo largo de la pared an
terior de las bolsas, se refleja hacia
atrás y arriba, para seguir el borde
libre del testículo, el cual en este
caso es posteroinferior.
La invasión epididimotesticu
lar, tal como acabamos de describir,
es compatible con una evolución y
vida normal de la glándula. Pero
puede ocurrir que un testículo y un
epidídimo en posición normal se
tuerzan sobre su pedículo (torsión
del testículo) describiendo a veces
varias vueltas. Esta torsión patoló
gica da por resultado la necrosis del
testículo si no se trata con rapidez.
Fig . 1061
Relaciones del epidídimo con los vasos del testículo
(T.-J-).
(Tía sido seccionada y erinada la fibrosa del cordón para m ostrar
los diversos elementos de esto últim o. Se ña incidido Igualm ente l a '
vaginal y desinsectado el epidídimo del testículo, eri una p arte de
la extensión de aquél, a fin de hacer descender este epidídimo y
separarlo de los vasos espermá ticos.)
1 , testículo derecho, visto por su cara extern a. — 2, vaginal (cu
bierta por la fibrosa) Incidida y crinada. — - 3, epidídimo desinserta
do del testículo y b ajad o; su situación norm al esta representada
por la línea de crucecitas. — • 4 , conducto deferente. — 5 , cordón.
7— 6, 6’ , los dos fascículos del erem áster. -— 7 , fibrosa de} cordón
incidida y erlnada. — 8, arteria esperma tica , con S’, su ram a epi
didimaria a n te rio r; 8 ” , su ram a epidklimaria posterior anastom o
sándose en pleno conducto con la arteria deferencia! ; 8’ ” , sü
ram a testicu lar. — 9. arteria d iferen cial. — 10, venas del cordón. —
1 1 , pene. — 12, colgajos cutáneos fuertem ente erinados nacía fuera.
gínea; 2.°, de un tejido propio.
El tejido propio, que ocupa todo el espado circunscrito por la albugínea, aparece
bajo la form a de una pulpa blanda, semifluida, de coloración pardo am arillenta. Som e
tida al análisis histológico, se ve que está form ada por conductos muy finos que se
prolongan por el cuerpo de H ighm ore y el epidídim o, y se observa también que estos
conductos difieren mucho, según la región a que pertenecen, por sus dimensiones, por 5.°
D im ensiones. — El testículo, en el feto, en el niño y en el adolescente, tiene
dimensiones relativam ente reducidas; es aún un órgano latente, esto es, está despro
visto de función. A l llegar a la pubertad crece bruscamente, como todos los órganos
genitales, al mismo tiempo que se establece la secreción espermática, y en algunos años
alcanza su completo desarrollo. M ide enton
ces, por térm ino medio, de 40 a 45 milíme-
1 tros de largo por 25 de ancho y 80 de alto.
Estas dimensiones, que son las de la
o edad adulta las conserva el testículo hasta
una edad muy avanzada, y aun algunas ve
ces durante toda la vida. No obstante, en la
mayor parte de los individuos se atrofia a
medida que se atenúan las funciones genita
les, y puede de este m odo llegar a perder la
quinta y aun la cuarta parte de su volumen.
Los dos testículos tienen generalmente
las mismas dimensiones. Cuando difieren
uno del otro, la diferencia es siempre escasa
y-unas veces en favor del testículo izquierdo
y otras del derecho. Se ha notado que, en los
casos de m onorquidia o de criptorquidia
unilateral, el testículo situado en las bolsas
' presenta de ordinario un desarrollo extre
mado y puede así suplir, de modo más o m e
nos completo, al que falta o está en ectopia.
Fig . 1058
El testículo y el cordón, vistos \n situ,
después de la incisión de las cubiertas es
crotales (T.-J.)-
1, 2, pilar interno y pilar externo del anillo Inguinal
externo. — 3 , fibras arciform es. — 4, 4% crem áster. —
5 , ram a de la arteria pudenda extern a. — 6, tabique de
las bolsas. — 7, vena anastom rittca entre )a red cu tá
nea y la pared testlculoepldídlmarla. — 8 , ligam ento
escrotal. — 9 , 9 ’, colgajos cutáneos tuertam ente cri
nados. — 1 0 , pene.
6.° Peso. — El peso de los testículos
varía naturalm ente como su volum en. Por
térm ino medio cada testículo, com prendido
el epidídim o, pesa de 18 a 22 gramos, de
los cuales corresponden 4 al epidídim o. En
un caso de m onorquidia referido por C u r -
u n g , el testículo derecho, único que se h a
bía desarrollado, pesaba 70 gramos, mucho
más, por lo tanto, de lo que pesan norm al
mente los dos testículos juntos. El peso es
pecífico del testículo es de 1.0435, según
Krause,
7.° Color. — Visto exteriorm ente, el tes
tículo presenta una coloración blanco azula
da, algo inclinado al rojo cuando está repleto de sangre. Pero esta coloración está-
en relación más bien con la cubierta que con el tejido testicular propiam ente dicho.
Este últim o, que sólo puede verse bien en los cortes, tiene un matiz am arillento o
pardo am arillento, que recuerda hasta cierto punto el aspecto de las glándulas salivales.
8.° C o n sisten cia. — E l tejido testicular se presenta bajo la forma de una pulpa
blanca, fina, semifluida. A pesar de esto, y gracias al espesor de su cubierta fibrosa, el
tejido presenta a la palpación una consistencia especial.
Esta consistencia, sin embargo, varía mucho según el estado de plenitud o va
cuidad de los conductos seminíferos. En el prim er caso, encontrándose la cubierta
fibrosa fuertem ente distendida por su contenido, el testículo es consistente y elástico, '
ORGANOS GENITALES DEL HOMBRE
como lo es el globo del ojo en el vivo. Cuando, por el contrai'io, los conductos semi
níferos se encuentran vacíos, como se observa después del coito repetido varias veces,
la glándula es blanda, fláccida, se deprim e fácilm ente a la presión del dedo y tarda
en recuperar, una vez ha cesado la compresión, sus dimensiones primitivas. Seguramen
te se debe a la relativa vacuidad de los conductos seminíferos el hecho de que los
testículos sean menos consistentes en el anciano que en el adulto.
E l epidídim o, cuya cubierta fibrosa es mucho más delgada que la que cubre el
testículo, tiene por esta causa una consistencia m ucho menor.
2. C o n fo rm a ció n exterio r y relacio n es
Estudiaremos sucesivamente, desde este punto de vista, el testículo propiamente
dicho y su epidídim o.
1 .° T estícu lo p rop iam en te dicho. — El testículo (fig. 1059, 1) tiene la form a
de un ovoide aplanado en sentido transversal. Su eje mayor está dirigido oblicua
mente de ariba abajo y de delante atrás; está inclinado unos 45o sobre la horizontal.
En el testículo se consideran, por razón.de su form a:
i.°, dos caras laterales; 2.0, dos
bordes; 3.0, dos extremos.
A.
C a r a s l a t e r a l e s . — De las dos caras laterales, una es externa y otra interna.
La cara externa es convexa; la interna es casi plana. Las dos están cubiertas por una
hoja serosa que, extendiéndose regularm ente sobre ellas (véase Vaginal), les da un
aspecto liso y uniforme.
B.
B o r d e s . —- Los dos bordes del testículo se dividen en anteroinferior y pós
ter o superior.
a) Borde anteroinferior.— -El borde anteroinferior es convexo; la serosa, pasando
de una cara a otra, lo cubre en toda su extensión.
b)
Borde posterosuperior.— El borde posterosuperior (dorsum testis de algunos
autores) es recto. CoiTesponde en toda su longitud al epidídim o, con el cual se
adhiere íntim am ente en sus dos extremos y del que está separado, en su parte media,
por un fondo de saco de la serosa vaginal, el fondo de saco del epidídim o (fig. 1.062, 9).
Por este borde, e inm ediatam ente por detrás de la cabeza del epidídim o, pasan los
numerosos vasos que van a parar al testículo o que parten del m ism o; de este modo
la parte media del borde posterosuperior se convierte en hilio del testículo. A l salir
del hilio, el paquete vascular anteriorm ente citado, compuesto en gran parte de
gruesos vasos venosos, se aplica contra el epidídim o y lo cubre; así resulta que este
últim o órgano, muy aparente cuando se examina el testículo por su cara externa (fi
gura 1059, A), resulta siempre más o menos escondido al m irarlo por la cara opue^ j
ta (fig. 1059, B).
C.
E x t r e m o s .-— Los extremos de la glándula seminal se distinguen en anterior
y posterior,
a) Extremo anterior. •— El extremo anterior o polo anterior, regularm ente re
dondeado, m ira hacia arriba y adelante. Esta extrem idad presenta a veces una pequeña
prom inencia, la hidátide de Morgagni (fig. 1059, 6), acerca de la cual tendremos que
volver a insistir al estudiar los residuos em brionarios anexos a los testículos.
b) Extremo posterior. — El extremo posterior, llam ado también polo posterior,
está en relación con la parte más inferior de la glándula. De él parte una lámina,
m itad fibrosa y mitad muscular, que va a insertarse en la parte correspondiente del
escroto y que. con el nombre de ligamento escrotal del testículo (fig. 10G0, 5), tieneÍOIO
APARATO UROGENITAL
por objeto fijar el extrem o posterior de este órgano a sus cubiertas. Por encima de
esta lám ina se encuentran la cola del epidídim o y el conducto deferente que la
continúa.
2.° E p id íd im o .— El epidídim o (fig. 1059, 9) es un cuerpo alargado de delante
atrás, adosado al borde posterior del testículo, sobre el cual descansa como la cimera
17’
18
Fio. 1059
Testículo derecho: A, visto por su cara externa; B, visto por su cara interna.
1, ca ra externa del testículo. — 2, su cara interna. — 3 , su íwrde anteroinferior. — s« borde posterosuperior.
— 5 , eq extrem idad an terior. — 6, hidátlde de M orgagnI. — 7, extrem o posterior del testícu lo.-— 8 , cabeza del
ep id íd im o .— 9 , su cuerpo. — 10 , su cola. — 11 , cordón esperm átlco, con su cubierta fibrosa y las ram as de la
arteria ían icu lar. -— 1 2 , porción de este cordón cubierta por 13 . hoja visceral fie la tán ica vaginal, que ha sido
resecada e inclinada hacia abajo en la figura B , para demostrar la em ergencia de las venas esperm áticas. — 14 ,
hoja parietal de ia túnica vaginal. — 1 5 , punto en, que la hoja p arietal de la serosa se refleja para continuarse con
la hoja visceral. —■ 16, porción del cordón, denudada para dejar ver sus elem entos vasculares. — 17, 1 7 ’ , fascículo
anterior y fascículo posterior de las venas esperm átlca3. — 1 3 , arteria espermática., — 1 9 , conducto deferente con
la arteria deferencia).
de un casco. Además de recorrer el borde posterosuperior del órgano, el epidídim o
se dobla hacia fuera y cubre más o menos su cara externa. M ide, por térm ino medio,
5 centímetros de longitud por 12 m ilím etros de anchura y 5 m ilím etros de espesor.
Hay que considerar en él, de delante atrás, una cabeza, un cuerpo y una cola.
A.
C a b e z a , — L a cabeza (globus major de algunos autores) es la parte más ante
rior del epidídim o; es también, como indica su nombre, su porción más volum inosa.
Redondeada y lisa, descansa encima del polo anterior del testículo Está unida a este
últim o: i.°, por la hojilla visceral de la vaginal, que, a este nivel, pasa directam ente
del polo anterior y de las caras laterales del testículo al epidídim o; 2.0, por una capa
interm edia de tejido conjuntivo; 3.0, por los conductos seminíferos (conos eferentes) ,
que desde la glándula, suben hacia el epidídim o y se continúan con este últim o. ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
1011
B . C u e r p o . -— El cuerpo del epididím o, aplanado de arriba abajo, tiene en los
cortes transversales el aspecto de una coma cuya cabeza estuviera dirigida hacia den
tro y la cola hacia fuera (fig. 1062, 4). Presenta, por lo tanto, dos caras y dos bordes.
a) De las dos caras, la superior, convexa, mira hacia arriba y afuera; la inferior,
cóncava, descansa sobre la parte más elevada de la cara externa del testículo. Ambas
están tapizadas por la hoja visceral de la vaginal.
(3) D e los dos bordes, el ex te rn o es delgado, cortante, y flota librem ente en la
cavidad vaginal. El interno, mucho más grueso, está en relación con los vasos que salen
del hilio del testículo. A q uí gg encuen
tran la artería espermática y las grue
sas venas satélites de la arteria. Un
repliegue seroso, siempre muy corto,
el mesoepididimo, lo m antiene unido
a este paquete vascular. Excepto en
este borde interno, el cuerpo del epi
dídimo está rodeado por la serosa en
todo su contorno (véase Túnica vagi
nal); de ahí su m ovilidad, que parece
tanto mayor cuanto que por sus dos
extremos, anterior y posterior, el epi
dídimo está completamente fijo,
C. ' C o l a .-— La cola (globus rrú-
nor de algunos autores) presenta a
corta distancia las mismas dim ensio
nes que el cuerpo; no es, pues, un
extremo delgado y afilado, como pa
rece indicar su nombre. Descansa so
bre el extremo posterior del testículo,
al cual está íntim am ente unida por
una capa de tejido celular muy denso
que se interpone entre los dos órga
nos. Por otra parte está adherida, co
mo el mismo testículo, a la parte in
ferior y posterior de las bolsas, gracias
al ligam ento escrotal indicado más
arriba^ que tiene en la misma diver
sas inserciones (fig. 1060, 5). La cola
del epidídim o se continúa, sin línea de demarcación bien precisa, con el conducto defe
rente, que estudiaremos en el artículo siguiente. Entra en relación, sobre todo por
su lado interno, con la arteria y las venas deferenciales.
Como se ve, el borde interno del epidídim o, en todo su recorrido, y el borde
posterosuperior del testículo que le es adyacente constituyen la zona vascular del
aparato testiculoepididim arío (fig. 1061).
Inversióndeltestículo (fig. 1063). — Las relaciones que acabamos de indicar entre el
grupo testículo-epidídimo y las bolsas pueden experimentar modificaciones. La anomalía resul
tante recibe el nombre de inversión del testículo o inversión del epidídim o.
La inversión ofrece numerosas variedades. La más común es la inversión anterior. La
mejor manera de definirla es diciendo que el testículo y su epidídimo han efectuado un mo
vimiento de rotación de 180o alrededor de un eje vertical que pasa por su centro. De esta
desviación resulta que el borde posterosuperior del testículo se hace anterosuperior, y que el
epidídimo, que ha conservado sus relaciones con este borde, se dirige ahora oblicuamente
de abajo arriba y de delante atrás: su cabeza mira hacia arriba y atrás, la cola está situada
F í g , 1060
Ligamento escrotal del testículo.
1 , testículo derecho, visto por su cara externa. — 2, cabeza
del epididimo. — 2 ’ , su cola.-—-3 , corddn «sperm àtico, -—-4 , col
gajo de las bolsas sostenido hacia abajo por una crina, — 5, li
gam ento escrotal del te stícu lo .—- 6, túnica vaginal, desprendida
de la coi» del epididimo y atraída hacia delante por una erlna-,
(La línea punteada, indica la situación del fondo de saco en
r;ue se establece la continuidad de la lio Ja visceral con la hoja
p arietal.)cual debemos un excelente estudio de la inversión del
hacia abajo y adelante, y el conducto deferente que la continúa se dirige verticalm ente hacia
arriba, siguiendo no ya la pared posterior de las bolsas, sino su pared anterior. R oyet, al
testículo, estima en 8 a 10 por 100
la frecuencia de esta anomalía. Pero
esta cifra es seguramente demasiado
elevada: así, Sappey sólo ha encon
trado una vez la inversión anterior
entre 45 individuos examinados por
él. La inversión puede ser superior.
En este caso el borde posterosupe
rior del testículo, que se ha hecho
superior, se dirige horizontalmente
de delante atrás. El epidídimo, hori
zontal también, mira directamente
hacia arriba. En otros casos el epí-
dídimo ocupa uno de los lados del
testículo, el lado interno o el ex
terno: de aquí la inversión lateral
interna y la inversión lateral e x
terna. Finalmente, se ha descrito
con el nombre de inversión en hon
da o inversión en asa una variedad
de la inversión anterior, en la cual
el conducto deferente, en lugar de
ascender a lo largo de la pared an
terior de las bolsas, se refleja hacia
atrás y arriba, para seguir el borde
libre del testículo, el cual en este
caso es posteroinferior.
La invasión epididimotesticu
lar, tal como acabamos de describir,
es compatible con una evolución y
vida normal de la glándula. Pero
puede ocurrir que un testículo y un
epidídimo en posición normal se
tuerzan sobre su pedículo (torsión
del testículo) describiendo a veces
varias vueltas. Esta torsión patoló
gica da por resultado la necrosis del
testículo si no se trata con rapidez.
Fig . 1061
Relaciones del epidídimo con los vasos del testículo
(T.-J-).
(Tía sido seccionada y erinada la fibrosa del cordón para m ostrar
los diversos elementos de esto últim o. Se ña incidido Igualm ente l a '
vaginal y desinsectado el epidídimo del testículo, eri una p arte de
la extensión de aquél, a fin de hacer descender este epidídimo y
separarlo de los vasos espermá ticos.)
1 , testículo derecho, visto por su cara extern a. — 2, vaginal (cu
bierta por la fibrosa) Incidida y crinada. — - 3, epidídimo desinserta
do del testículo y b ajad o; su situación norm al esta representada
por la línea de crucecitas. — • 4 , conducto deferente. — 5 , cordón.
7— 6, 6’ , los dos fascículos del erem áster. -— 7 , fibrosa de} cordón
incidida y erlnada. — 8, arteria esperma tica , con S’, su ram a epi
didimaria a n te rio r; 8 ” , su ram a epidklimaria posterior anastom o
sándose en pleno conducto con la arteria deferencia! ; 8’ ” , sü
ram a testicu lar. — 9. arteria d iferen cial. — 10, venas del cordón. —
1 1 , pene. — 12, colgajos cutáneos fuertem ente erinados nacía fuera.
gínea; 2.°, de un tejido propio.
El tejido propio, que ocupa todo el espado circunscrito por la albugínea, aparece
bajo la form a de una pulpa blanda, semifluida, de coloración pardo am arillenta. Som e
tida al análisis histológico, se ve que está form ada por conductos muy finos que se
prolongan por el cuerpo de H ighm ore y el epidídim o, y se observa también que estos
conductos difieren mucho, según la región a que pertenecen, por sus dimensiones, por
su estructura y por su valor funcional. Desde este últim o punto de vista se dividen

su estructura y por su valor funcional. Desde este últim o punto de vista se dividen
que constituyen sus
elementos esenciales, son los órganos productores de los espermatozoides; otros, con
tinuación de los precedentes, que no tienen nada que ver con esta im portante función,
son, para los espermatozoides, simples con
ductos excretorios.
Por lo tanto, la estructura del testículo
y del epidídim o ofrece a nuestra considera
c ió n : i.°, la cubierta fibrosa o albugínea;
2.0, los conductos productores de la esperma,
a los que referirem os el espermatozoide y su
m odo de desarrollo; 3.0, los conductos e x
cretorios de la esperma; 4.0, el extrem o con
juntivo, que une unos con otros los conducti-
11 os y los conductos seminíferos.
A. Cubierta fibrosa o albugínea
La cubierta fibrosa o albugínea rodea su
cesivam ente; i.°, el testículo propiam ente d i
cho : es la albugínea testicular; 2°, el ep id i
dim o : es la albugínea epididimarìa.
F i g . 1062
Corte frontal del epididimo, que pasa
por su parte media.
1, testículo ocn ítis tabiques. — 2 , albugínea. —
3 , cuerpo de H ieh m cre. — 4 , epididimo. — 5, 6,
hoja parietal y to te víáceral de la vaginal. — 7, 7 ',
puntes de unión de estas dos hojas. — 8. cavidad
serosa. — 9, fondo de saco subepídidlmarlo. ” 10 ,
conducto deferente. — 1 1 , arteria deferencia!. — 12 ,
artería esper m itic a , rodead a de una rea de venas
ascendentes tam&iér. e ;~ o ella oblicuam ente. -— 1 3 ,
otras venas del cordón.
1.° . Albugínea testicular. — L a a lb u g í
nea es una m em brana fibrosa, de una colora
ción blanco azulada, que presenta muchas
analogías con la esclerótica del ojo, con la cual se ha comparado. Envuelve al testículo
com pletam ente, form ándole de este modo una especie de cáscara continua, que mide
en el hom bre un m ilím etro de espesor. Su superficie exterior está tapizada, en su
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F i g . 1063
Inversiones del testículo.
A, inversión anterior* — B , inversión en Ctsa com pleta. — C . Inversión la te ra l, -—* D, inversión superior.
1, testículo. — 2 , epidídimo, — 3, conducto deferente. — 4. bolsas. — 5, rene.
m ayor parte, por la hojilla visceral de la túnica vaginal. Su superficie interior co
rresponde al tejido propio del testículo, al cual está unida por numerosos vasos.
En el borde posterosuperior del testículo, y en la parte m edia de este borde, la
albugínea presenta un engrosam iento considerable, denom inado cuerpo de Highm ore.
Este engrosamiento, que se ve de un modo m uy claro en los cortes sagitales o fron
tales del testículo (fig. 1064), tiene la form a de una pirám ide, cuya base, de 5 a 6 m i
lím etros de ancho, corresponde a la periferia, y cuyo vértice, más o menos truncado,
penetra a m odo de cuña en el espesor de la masa testicular. A u n qu e ocupa la parteioi4
APARATO UROGENITAL
m edia del borde posterosuperior del testículo, el cuerpo de H ighm ore está un poco
más cerca del extrem o anterior del órgano que de su extrem o posterior y también algo
más cerca de su cara interna que de su cara externa.
E l cuerpo de H ighm ore tiene en su espesor, como veremos después, numerosos
vasos y una red de conductillos espermáticos denom inada red de H aller. De su vér
tice y de sus caras laterales parte un sistema de lam inillas o tabiques, siempre muy
delgadas, que se dirigen en sentido radiado hacia la periferia del testículo y se
plantan, por otra parte, en la superficie de la albugínea. Estos tabiques o lam ini
llas, a los cuales se les da también el nombre de septa o septula, reuniéndose por sus
Figura esquemática que muestra la
constitución anatómica del testícu
lo y del epidídimo.
1 , albugínea. — 2 , tatuques conjuntivos
Interlobularea o séptula. — 3 , un lóbulo
esperm átíco, con sus canalículos sem inífe
ros que van a p arar a loa conductos rec
tos. — 4 . cuerpo de Highm ore coa la rete
vasculosum tesíls o red <16 H allar. — 5 ,
conos eferentes, — 6 , conducto epldldima
río. — 7 , vas aberrans áe HaUer. — 8 ,
conducto deferente.
F i g . 1065
Corte sagital del testículo izquierdo,
segmento externo del corte.
1, testículo. — 2 , albugínea. —- 3 , cuerpo de H ighmore. — 4, ta
biques tnterlobu lares que van del cuerpo de Highm ore a la albugí
nea. — 5, cabeza del epidídimo. — 6 , su cola. — 7 . su cuerpo, no
interesado por el corte. — 8 , 3 ’ , hoja viscera] y hoja parietal de la
vacinal. — 8 ‘, punto de unidn á( estas dos b o ja a .—- 9 , cavidad va
ginal. — 1 0 , fondo 'le saco suhepldidlmarlo. — 1 1 , arteria esperm ática.
— 1 2 , venas del cordón. — 1 3 , conducto deferente, representado en
puntos porque, en realidad, está situado en el segmento Interno del
corte.— 1 4 , hidátlde de M orgagnl.-— 1 5 , ligam ento escrota] del testículo.
bordes, dividen la gran cantidad que circunscribe la túnica albugínea en una m ul
titud de departamentos de diferentes tamaños, pero que tienen siempre la forma
cónica o piram idal (fig. 1064). En estas subcavidades es donde se encuentra el tejido
propio del testículo.
Histológicamente, la albugínea presenta todos los caracteres de las membranas fibrosas.
Se compone en esencia de fascículos de fibras conjuntivas diversamente entrecruzadas, a las
cuales se unen células planas de tejido conjuntivo y un corto número de fibras elásticas finas.
En algunos mamíferos, especialmente en el conejo, la albugínea está provista en su superficie
externa de una capa de fibras musculares lisas, que se continúan con el cremáster interno
(véase Bolsas). Esta capa muscular adquiere, en los solípedos, un desarrollo más considerable
todavía. Así, en el caballo y en el mulo, la albugínea es esencialmente muscular e incluso
envía fascículos de fibras lisas a los tabiques intratesticulares mencionados (H e rrm a n n y
T o u r n e u x ) . La albugínea del hombre presenta también fibras musculares Usas, pero en un
punto solamente, en su parte posteroinferior, en el sitio donde se adhiere a las bolsas. En
las restantes partes es exclusivamente fibrosa.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
2.° Albugínea del epidídimo. — En la cabeza del epidídim o, la albugínea se
continúa sobre este órgano y lo cubre en toda su extensión. Pero, al pasar del tes
tículo al epidídim o, la albugínea se hace m ucho más delgada y, por lo tanto, menos
resistente. Se adelgaza tam bién gradualm ente al dirigirse del extremo anterior hacia
el posterior, quedando reducida, al llegar a l punto de origen del conducto deferente,
a una sim ple capa celulosa.
B, Conductos productores de la esperma
(CONDUCTILLOS SEMINALES)
Los conductos destinados a la producción de los espermatozoides se designan
com únm ente con el nombre de conductillos seminales, conductillos seminiparos y
conductillos seminíferos.
Fig. 1066
Conductillos seminíferos, algo desenrollados: A, anastomosis y fondos ciegos de los
conducti
llos seminíferos (según Sa p p e y ) ; B, trozo muy corto de un conducto seminífero con seis
tubos
ciegos (según Sa p p e y );
C, red de la sustancia cortical (según L a u t h ).
1 , 1, 1, canalículos anastom dtlcos. — 2 , 2, 2, tubos ciegos. — 3 , tubos ciegos largos. — 3 ’ , fondo ciego bífldo.

1.° Disposición general; íótmlos-espermátieos. — Los conductillos seminíferos


llenan los espacios descritos antes, eir-eumcritos~ por~fós'TaTnqTies 'de la 'albugínea. De
este m odo se reparten en gran número de pequeñas masas más o menos indepen
dientes, que toman el nom bre de lóbuk>s~esper-máticos (fig. L064, 3).
Los lóbulos espermádcos tienen naturalm ente la misma configuración que los es
pacíos conjuntivos en que se encuentran; su forma es la de un cono o de una
pirám ide, cuya 'báselesea:nsa--sobre~ta^CSra profunda de la albugínea y el—vénice^eo
rresponde” aTlñíérpo^^é'HigKradre.
Su volum en es muy variable, y con referencia al mismo, los lóbulos del testículo
se pueden dividir en grandes, medianos y pequeños: los mayores son aquellos cuya
base corresponde al borde libre del testículo; los más pequeños son los que están
más próxim os al borde superior. Según Sa p p e y , los mayores equivaldrían a dos o
tres veces el volum en de los medianos y a siete u ocho el de los pequeños.
2.° N úm eros y dim ensiones. — El número de los lóbulos, muy variable, es
de-^ouja^gOA Cada lóbulo, exam inado separadamente, está constituido por tres—o
cuatro conductillos seminíferos, lo que. para un mismo testículo, da de 900 a 950 con
ductillos. L a u t h aprecia este número en 840; M o n r o , en goo y Sa p p e y , en t.100.El diámetro
de los conductillos seminíferos es de 150—a~~2QO ¡j.. L a longitud, en
línea recta, m ide 30 centímetros para los lóbulos pequeños y .ju jo metros para_Jos
mayores, o sea una lo n g itu d media de 90 centímetros.
Siendo el núm ero total de conductillos de 900 a 950, se deduce, por una regla
aritm ética muy sencilla, que uniendo todos los canalículos por sus extremos, se llega
a constituir un conducto único de 800
a 850 metros de longitud. N o bay que
decir que estas cifras son puram ente
aproxim adas; por lo demás, varían de
unos individuos a otros en grandes
proporciones.
3.° O rigen . — Los anatomistas no
han podido ponerse de acuerdo respecto
al origen de los conductillos seminíferos.
Unos, con L a u t h (fig, 1066, C), los hacen
nacer de una red de mallas anchas, que
form an la cubierta del testículo y que, por
consiguiente, está en relación con la base
de los lóbulos. Otros, con Sa p p e y (fig. 1066,
A y B), adm iten, por el contrario, que
nacen por extremos libres, dispuestos en
fondo ciego y más o menos hinchados,
extremos que estarían situados, no en la
superficie libre de los lóbulos, sino en la
parte basal, a 1, 2 ó 3 m ilím etros de pro
fundidad. Entre estas opiniones opuestas,
la contradicción es más aparente que real.
En efecto, S a p p e y adm ite la existencia de
numerosas anastomosis que unen entre sí,
no solamente los conductillos seminíferos
de un mismo lóbulo, sino además los con
ductillos de un lóbulo cualquiera con los
de los lóbulos próximos. A hora bien, se
com prende fácilm ente que no hay d ife
rencia esencial entre un sistema de con
ductos dispuestos en red y un sistema de
conductos frecuentem ente anastomosados
entre sí. Por lo demás, en el em brión jo
ven, entre los cordones que más tarde serán los canalículos seminíferos, existen n u
merosas anastomosis que desaparecerán en parte y que explican las disposiciones
antedichas.
F ig . 1067
E sq u em a q u e re p re se n ta la d isp o sició n de los
ca n a lícu lo s sem in ífero s en u n ló b u lo esper
m ático .
1, albugínea, con. 1 ‘, sus tabiques inte rio bular es. —
2, cuerpo de H ighm ore. — 3, espacio piram idal que en
cierra un lóbulo espermáUco. —- 4, un grupo de canalícu
los fiexuosos y contorneados ('ductuii cantor ti), formando
red en la base del ló b u lo .— - 5 , canalículo colector, p ar
tiendo de esta red y dirigiéndose hacia el cuerpo ele H ígh
n jcie. — 6, otros colectores, procedentes de redes sim ila
res y dirigiéndose también hacia el cuerpo de H igiim ore.
— 7 , conducto recto (ductulus -rectas), resumiendo todos
los canalículos del lóbulo. — 8 , anastom osis entre dos
canalículos seminíferos de un mismo lóbulo. •— 9, 3nas
tomosfs longitudinal. — 1 0 , dos anastom osis entre las re
des de dos lóbulos vecinos.
4.° T ra y e cto y an astom osis. — Sea cual fuere su modo de origen, todos los
conductillos seminíferos se dirigen en sentido convergente hacia el vértice de sus
lóbulos respectivos. Siempre muy flexuosos, se arrollan y apelotonan sobre sí mis
mos (du ctili contorti), de m odo que no ocupan más qu e una longitud de 2 ó 3 cen
tímetros, mientras que, desenroscados y puestos en línea recta, ofrecen una longitud
veinticinco a treinta vecqs mayor.
D urante su trayecto, los conductillos seminíferos contraen entre sí numerosas
anastomosis. Prim eram ente los conductillos de un lóbulo entran en relación con
los de los lóbulos próxim os: estas anastomosis, que pueden llamarse inter lobular es,
son frecuentes especialmente en la zona cortical del testículo, y el conjunto de las ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
mismas es lo que constituye la red de origen de L a u th . En sus partes m edia y supe
rior, los lóbulos sólo están unidos entre sí por anastomosis m ucho más escasas, y por
este hecho gozan de una independencia casi com pleta. En un mismo lóbulo, los
conductillos seminíferos están además unidos entre sí por anastomosis de dirección
oblicua y ordinariam ente m uy largas (fig. 1066, A). T am b ién aquí hay que hacer notar
que estas anastomosis, bastante numerosas en la región de la base, van dism inuyen
do a m edida qu e nos acercamos al vértice. Finalm ente, a veces se ve algún conduc
tillo seminífero dividido en dos ram as; luego, después de un recorrido más o menos
BC
Fig . 1068
Diversos estadios de la transformación de los espennatocitos en el ratón (según
L'e n o h s s e k ).
Fig1. A . — 1 , esperm átldes, en laa cuales los espermatozoides se hallan en vías de desarrollo. — 2 , esperm ato
citos. — 3 , capa de esperm atogenias, de la cual se desprenden dos células de Sertoli.
F ig . B . i , esperm atocitos, m uy voluminosos [grrandes esperm atocitos). — 2 , esperm atogenias de transición»
— 3 , célula» de Sortolí que sostienen las gavillas de es p erm ití des en vías de transform ación en esperm atozoides. —
4 , espermatozoldes
Flff. C . — 1 , esperm atocitos. — 2 , otro esperm atoclto en vías de división. — 3 , gran esperm atocíto. — 4 , es
perm atogenia de transición.. — 5 , células de Sertoli, con sus gavillas de esperm átldes que constituyen los esperm a to
blastos o bien las células en can d elero; en cada esperm átlde se ve perfectam ente la cabeza de un esperm atozoide.
largo, estas dos ramas se reúnen de nuevo en un conducto único, recordando así la
variedad de anastomosis que hemos señalado al estudiar los vasos sanguíneos con el
nom bre de anastomosis longitudinal.
En las paredes de los conductillos seminíferos se encuentra de vez en cuando
divertículos en form a d e fondo ciego (fig. 1066, 2). Su núm ero es m uy variable; pero,
al igu al que las anastomosis, donde se encuentran con m ayor frecuencia es siem pre
en la base del lóbulo. Sa f p e y , a quien debemos una descripción m uy detallada de
esos tubos ciegos, ha contado hasta trece en un trayecto de 28 centímetros de lo n
gitud, Pero éste es un caso excep cion al: de ordinario, cada conductillo sem inífero
no tiene más que dos o tres divertículos. Su longitud es, por lo com ún, de 3 ó 3 m i
lím etros; sin em bargo, los hay m ucho más largos, como tam bién se encuentran a
veces otros que están reducidos a pequeños abultarolentos en form a de am polla.ioi8
APARATO UROGENITAL
5.° M odo de term in ación . — A l llegar a las proxim idades del cuerpo de High
more, los diferentes conducíillos seminíferos que entran en la constitución de un ló
bulo se reúnen para form ar un conducto colector único (fig. 1067). Estos conductos
colectores, que resumen cada uno la canalización del lóbulo correspondiente, pre
sentan como carácter notable el ser rectilíneos, y de ahí el nom bre de conductos rectos
(ductili r e d i) con que los designan la mayor parte de los anatomistas. Los conduc
tos rectos se distinguen, pues, por su dirección rectilínea, de los conductillos aferen
tes, cuya dirección es esencialmente flexuosa. Pero se distinguen también, y de un
AB
F ig . 1069
Espermatozoide dei hombre: A, visto
de frente; B, visto de perül.
1, cabeza. — 2. segmento In tem ed lo . — 3, germ en
lo principal de 'i cola. — 4, filamento a s ll. — 5,
segmento term inal.
Fig. 1070
Corte longitudinal de un tubo recto
del testículo (según M ih a lk o w ic s ) .
1, extrem idad term inal de un conductlllo seminífe
ro. — 2. tubo recto, con 3, su porción Inicial, d ilata
da en íorm a de ampolla o de embudo. — 3, red de
H alier.
modo especial, por su valor m orfológico: no producen espermatozoides y sólo son para
la esperma simples conductos vectores. Volverem os a estudiarlos, por lo tanto, en el
párrafo siguiente.
6.° E stru ctu ra. — Desde el punto de vista histológico, los canalículos sem iní
feros están constituidos por una pared conjuntiva tapizada por una masa protoplas
mática, denominada sincitio de S e r t o lien la que las células de la casta seminal expe
rimentan su evolución para constituir los espermatozoides (fig. 1069).
Las menos diferenciadas de estas células constituyen las espermatogonias (fig. 1068).
Estas llegan a ser espermatocitos de primer orden. Cada espermatocito de prim er
orden se convierte en dos espermatocitos de segundo orden. Cada uno de éstos da,
en fin, dos espermátides. Cada espermátide, evolucionando, llega a ser un esperma
tozoide. T a l es, en resumen, el ciclo de la espermatogénesis. Com o se ve, existe en
la base del tronco seminal una célula simple, el antecesor, que se denom ina espeT
matogonia. Esta crece, y más adelante experim enta dos divisiones sucesivas. Hay, pues,
cuatro veces más espermatozoides que espermatocitos de prim er orden.
Rem itim os al lector a los Tratados de Histología para estudiar los procesos de
la espermatogénesis y la estructura de las células de casta seminal. ÓRGANOS GENITALES DEL
HOMBRE
1019
Estos tratados le enseñarán también que existen en el testículo células denom i
nadas intersticiales, a las que ciertos autores atribuyen el valor de una glándula
endocrina.
C. Conductos excretorios de la esperma
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L a esperma, al salir de los conductos seminales, atraviesa sucesivamente, para


llegar al conducto deferente: i.°, los conductos rectos; 2.°, la red de Haller; 3.0, los
conos eferentes; 4.°, el conducto epididimario.
1*° Conductos rectos. — Los conductos rectos, primeros segmentos del aparato
excretorio de la esperma, son más o menos rectilíneos (de ahí el nombre que toman)
y siguen a continuación de los conductillos
seminíferos. Cada uno de los conductos rec
tos resume la canalización del lóbulo del
cual emana.
Los conductos rectos nacen en el vér
tice de los lóbulos, como resultado de la
reunión, en un mismo punto, de dos o tres
colectores seminíferos.
Inmediatam ente, o poco después de
su origen, penetran en el cuerpo de High
more y se pierden en la red de Haller.
Los conductos rectos son m uy cortos
y su diámetro es siempre algo inferior al
de los conductillos seminíferos que les pre
ceden : miden de 200 a 400 ^ de lon gi
tud por 20 a 50 ¡x de anchura ( M i h a l -
k o w i c s ).
El lím ite anatómico entre el conduc
tillo sem inífero y el conducto recto, entre
el elemento productor y el elemento vec
tor de la esperma, estaría señalado, según
S t i e d a , por una ligera estrechez.
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yjj->-V,•
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Fig. 1071
Porción de un corte que pasa por la red
de Haller (según E b e r t h ).
CT.a red de Haller, con sus irregularidades y sus nu
merosas anastom osis, se destaca en blanco sobre el fondo
m ás oscuro que representa el tejido fibroso del cuerpo
de Hlghm ore.)
Desde el punto de vista de su estructura, los conductos rectos están desprovistos de pared
propia. Esta pared no es más que tejido fibroso que constituye el cuerpo de Highinore
y los orígenes de los séptula, sobre los que se extiende una capa de epitelio prismático. La
transición entre el epitelio estratificado del conductillo seminífero y el del tubo recto es
siempre muy brusca. La porción inicial del conducto recto, es decir, la porción del conducto
que sigue inmediatamente al conductillo seminífero, presenta de ordinario una pequeña dila
tación en forma de ampolla o embudo, que aparece muy manifiesta en la adjunta figura
(fig. 1070), tomada de M ih a l k o -w ic s . Como, por otra parte, el conductillo seminífero, en razón
del desarrollo de su epitelio, sólo posee una 5uz muy estrecha y aun apenas visible, resulta
que este epitelio avanza más o menos en la dilatación anteriormente citada, a la manera
de un verdadero tapón,
2.° Red de Haller. — Los conductos rectos, al unirse unos a otros, forman en su
conjunto una especie de red que se designa con el nombre de red de Haller. Es la
rete vascululosum testis de los anatomistas ingleses y alemanes.
L a red de H aller (fig. 1064, 4) está situada en el cuerpo de Highm ore, con pre
ferencia en su parte inferior, por estar la superior casi enteramente ocupada por
vasos sanguíneos y linfáticos. Sus mallas se alargan en sentido longitudinal y, por
consiguiente, paralelam ente al eje mayor del testículo. Está constituida, en el hom 1 Fig. 1073
I
Jqnfj

Restos embrionarios anexos al testículo


El conducto epididimario, visto en corte
(semiesquemática).
transversal (setnin KleinV
' A , testículo. •—• B , epiaídlmo, con b, su cabeza, y
T _ ,,,, b’ , su cola. — C. cordón. — D, hoja parietal de la.
' í , conducto e s t á form ada por una gruesa v a g in a l; IV , hoja visceral de la m ism a m em brana,
capa de fibras m usculares lisas, dentro de la cual se abierta r a r a rie la r ver •
encuentra una capa de células epiteliales prism áticas , . " „ -
con pestañas ex traor din aria mente largas que ocupan la '° 3 vasos aberrantes de H aller. -— 2, el cuerpo
luz del conducto, ’ innominado de Giraldfes. -— 3 , la liidátide pedícuíada,.
— 4 , la htdátlde sésil.
tice corresponde al cuerpo de H ighraore y la base al ep id íd im o : de aquí el nom bre
de conos eferentes que han dado la m ayor parte de autores a los conductos que em a
nan de la red de Haller.
Los conos eferentes, medidos en situación, tienen una longitud de 10 a 15 m i
lím etros; desenrollados, alcanzan hasta 10 y 15 centímetros, o sea una longitud diez
veces mayor. Por otra parte, su diám etro, que es de 0,5 m ilím etros a nivel de su emer
gencia de la rete testis, no m ide más que 0,33 m ilím etros en su parte media y 0,25 m i
lím etros solamente en su punto de desagüe en el conducto epididim ario. Los con
ductos que constituyen los conos eferentes disminuyen, pues, gradualm ente de su ex
tremo inicial a su extrem o term inal y, por lo tanto, presentan en su conjunto una
disposición ligeram ente infundibuliform e.
Los doce a quince conos eferentes del testículo del hom bre están dispuestos unos
a continuación de otros en el sentido anteroposterior. El prim ero, refiriéndose al más
1020 APARATO UROGENITAL
bre, menos por conductos regularm ente calibrados que por cavidades irregulares y
más o menos anfractuosas (fig. 1071), am pliam ente anastomosadas entre sí. El diám e
tro de estas cavidades es m uy variable, pero siempre superior al de los conducidlos
seminíferos y de los conductos rectos: oscila por lo común entre 200 y 400 mieras.
A l igual que los conductos rectos, los conductos que form an la red de H aller
carecen de pared propia. Están excavados en )a masa fibrosa del cuerpo de H ighm ore
y poseen un revestim iento epitelial constituido por células cilindricas.
3.° V asos o conos e fere n tes. — L a red testicular de H aller da origen, en su
parte anterior y superior, a cierto número de conductos llamados conos eferentes
o vasos eferentes (fig. 1064, 5), que, d i
rigiéndose de abajo arriba, salen de la „
T
albugínea, penetran en la cabeza del
que constituyen sus
elementos esenciales, son los órganos productores de los espermatozoides; otros, con
tinuación de los precedentes, que no tienen nada que ver con esta im portante función,
son, para los espermatozoides, simples con
ductos excretorios.
Por lo tanto, la estructura del testículo
y del epidídim o ofrece a nuestra considera
c ió n : i.°, la cubierta fibrosa o albugínea;
2.0, los conductos productores de la esperma,
a los que referirem os el espermatozoide y su
m odo de desarrollo; 3.0, los conductos e x
cretorios de la esperma; 4.0, el extrem o con
juntivo, que une unos con otros los conducti-
11 os y los conductos seminíferos.
A. Cubierta fibrosa o albugínea
La cubierta fibrosa o albugínea rodea su
cesivam ente; i.°, el testículo propiam ente d i
cho : es la albugínea testicular; 2°, el ep id i
dim o : es la albugínea epididimarìa.
F i g . 1062
Corte frontal del epididimo, que pasa
por su parte media.
1, testículo ocn ítis tabiques. — 2 , albugínea. —
3 , cuerpo de H ieh m cre. — 4 , epididimo. — 5, 6,
hoja parietal y to te víáceral de la vaginal. — 7, 7 ',
puntes de unión de estas dos hojas. — 8. cavidad
serosa. — 9, fondo de saco subepídidlmarlo. ” 10 ,
conducto deferente. — 1 1 , arteria deferencia!. — 12 ,
artería esper m itic a , rodead a de una rea de venas
ascendentes tam&iér. e ;~ o ella oblicuam ente. -— 1 3 ,
otras venas del cordón.
1.° . Albugínea testicular. — L a a lb u g í
nea es una m em brana fibrosa, de una colora
ción blanco azulada, que presenta muchas
analogías con la esclerótica del ojo, con la cual se ha comparado. Envuelve al testículo
com pletam ente, form ándole de este modo una especie de cáscara continua, que mide
en el hom bre un m ilím etro de espesor. Su superficie exterior está tapizada, en su
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F i g . 1063
Inversiones del testículo.
A, inversión anterior* — B , inversión en Ctsa com pleta. — C . Inversión la te ra l, -—* D, inversión superior.
1, testículo. — 2 , epidídimo, — 3, conducto deferente. — 4. bolsas. — 5, rene.
m ayor parte, por la hojilla visceral de la túnica vaginal. Su superficie interior co
rresponde al tejido propio del testículo, al cual está unida por numerosos vasos.
En el borde posterosuperior del testículo, y en la parte m edia de este borde, la
albugínea presenta un engrosam iento considerable, denom inado cuerpo de Highm ore.
Este engrosamiento, que se ve de un modo m uy claro en los cortes sagitales o fron
tales del testículo (fig. 1064), tiene la form a de una pirám ide, cuya base, de 5 a 6 m i
lím etros de ancho, corresponde a la periferia, y cuyo vértice, más o menos truncado,
penetra a m odo de cuña en el espesor de la masa testicular. A u n qu e ocupa la parte ioi4
APARATO UROGENITAL
m edia del borde posterosuperior del testículo, el cuerpo de H ighm ore está un poco
más cerca del extrem o anterior del órgano que de su extrem o posterior y también algo
más cerca de su cara interna que de su cara externa.
E l cuerpo de H ighm ore tiene en su espesor, como veremos después, numerosos
vasos y una red de conductillos espermáticos denom inada red de H aller. De su vér
tice y de sus caras laterales parte un sistema de lam inillas o tabiques, siempre muy
delgadas, que se dirigen en sentido radiado hacia la periferia del testículo y se
plantan, por otra parte, en la superficie de la albugínea. Estos tabiques o lam ini
llas, a los cuales se les da también el nombre de septa o septula, reuniéndose por sus
Figura esquemática que muestra la
constitución anatómica del testícu
lo y del epidídimo.
1 , albugínea. — 2 , tatuques conjuntivos
Interlobularea o séptula. — 3 , un lóbulo
esperm átíco, con sus canalículos sem inífe
ros que van a p arar a loa conductos rec
tos. — 4 . cuerpo de Highm ore coa la rete
vasculosum tesíls o red <16 H allar. — 5 ,
conos eferentes, — 6 , conducto epldldima
río. — 7 , vas aberrans áe HaUer. — 8 ,
conducto deferente.
F i g . 1065
Corte sagital del testículo izquierdo,
segmento externo del corte.
1, testículo. — 2 , albugínea. —- 3 , cuerpo de H ighmore. — 4, ta
biques tnterlobu lares que van del cuerpo de Highm ore a la albugí
nea. — 5, cabeza del epidídimo. — 6 , su cola. — 7 . su cuerpo, no
interesado por el corte. — 8 , 3 ’ , hoja viscera] y hoja parietal de la
vacinal. — 8 ‘, punto de unidn á( estas dos b o ja a .—- 9 , cavidad va
ginal. — 1 0 , fondo 'le saco suhepldidlmarlo. — 1 1 , arteria esperm ática.
— 1 2 , venas del cordón. — 1 3 , conducto deferente, representado en
puntos porque, en realidad, está situado en el segmento Interno del
corte.— 1 4 , hidátlde de M orgagnl.-— 1 5 , ligam ento escrota] del testículo.
bordes, dividen la gran cantidad que circunscribe la túnica albugínea en una m ul
titud de departamentos de diferentes tamaños, pero que tienen siempre la forma
cónica o piram idal (fig. 1064). En estas subcavidades es donde se encuentra el tejido
propio del testículo.
Histológicamente, la albugínea presenta todos los caracteres de las membranas fibrosas.
Se compone en esencia de fascículos de fibras conjuntivas diversamente entrecruzadas, a las
cuales se unen células planas de tejido conjuntivo y un corto número de fibras elásticas finas.
En algunos mamíferos, especialmente en el conejo, la albugínea está provista en su superficie
externa de una capa de fibras musculares lisas, que se continúan con el cremáster interno
(véase Bolsas). Esta capa muscular adquiere, en los solípedos, un desarrollo más considerable
todavía. Así, en el caballo y en el mulo, la albugínea es esencialmente muscular e incluso
envía fascículos de fibras lisas a los tabiques intratesticulares mencionados (H e rrm a n n y
T o u r n e u x ) . La albugínea del hombre presenta también fibras musculares Usas, pero en un
punto solamente, en su parte posteroinferior, en el sitio donde se adhiere a las bolsas. En
las restantes partes es exclusivamente fibrosa.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
2.° Albugínea del epidídimo. — En la cabeza del epidídim o, la albugínea se
continúa sobre este órgano y lo cubre en toda su extensión. Pero, al pasar del tes
tículo al epidídim o, la albugínea se hace m ucho más delgada y, por lo tanto, menos
resistente. Se adelgaza tam bién gradualm ente al dirigirse del extremo anterior hacia
el posterior, quedando reducida, al llegar a l punto de origen del conducto deferente,
a una sim ple capa celulosa.
B, Conductos productores de la esperma
(CONDUCTILLOS SEMINALES)
Los conductos destinados a la producción de los espermatozoides se designan
com únm ente con el nombre de conductillos seminales, conductillos seminiparos y
conductillos seminíferos.
Fig. 1066
Conductillos seminíferos, algo desenrollados: A, anastomosis y fondos ciegos de los conducti
llos seminíferos (según Sa p p e y ) ; B, trozo muy corto de un conducto seminífero con seis tubos
ciegos (según Sa p p e y );
C, red de la sustancia cortical (según L a u t h ).
1 , 1, 1, canalículos anastom dtlcos. — 2 , 2, 2, tubos ciegos. — 3 , tubos ciegos largos. — 3 ’ , fondo ciego bífldo.

1.° Disposición general; íótmlos-espermátieos. — Los conductillos seminíferos


llenan los espacios descritos antes, eir-eumcritos~ por~fós'TaTnqTies 'de la 'albugínea. De
este m odo se reparten en gran número de pequeñas masas más o menos indepen
dientes, que toman el nom bre de lóbuk>s~esper-máticos (fig. L064, 3).
Los lóbulos espermádcos tienen naturalm ente la misma configuración que los es
pacíos conjuntivos en que se encuentran; su forma es la de un cono o de una
pirám ide, cuya 'báselesea:nsa--sobre~ta^CSra profunda de la albugínea y el—vénice^eo
rresponde” aTlñíérpo^^é'HigKradre.
Su volum en es muy variable, y con referencia al mismo, los lóbulos del testículo
se pueden dividir en grandes, medianos y pequeños: los mayores son aquellos cuya
base corresponde al borde libre del testículo; los más pequeños son los que están
más próxim os al borde superior. Según Sa p p e y , los mayores equivaldrían a dos o
tres veces el volum en de los medianos y a siete u ocho el de los pequeños.
2.° N úm eros y dim ensiones. — El número de los lóbulos, muy variable, es
de-^ouja^gOA Cada lóbulo, exam inado separadamente, está constituido por tres—o
cuatro conductillos seminíferos, lo que. para un mismo testículo, da de 900 a 950 con
ductillos. L a u t h aprecia este número en 840; M o n r o , en goo y Sa p p e y , en t.100.El diámetro de
los conductillos seminíferos es de 150—a~~2QO ¡j.. L a longitud, en
línea recta, m ide 30 centímetros para los lóbulos pequeños y .ju jo metros para_Jos
mayores, o sea una lo n g itu d media de 90 centímetros.
Siendo el núm ero total de conductillos de 900 a 950, se deduce, por una regla
aritm ética muy sencilla, que uniendo todos los canalículos por sus extremos, se llega
a constituir un conducto único de 800
a 850 metros de longitud. N o bay que
decir que estas cifras son puram ente
aproxim adas; por lo demás, varían de
unos individuos a otros en grandes
proporciones.
3.° O rigen . — Los anatomistas no
han podido ponerse de acuerdo respecto
al origen de los conductillos seminíferos.
Unos, con L a u t h (fig, 1066, C), los hacen
nacer de una red de mallas anchas, que
form an la cubierta del testículo y que, por
consiguiente, está en relación con la base
de los lóbulos. Otros, con Sa p p e y (fig. 1066,
A y B), adm iten, por el contrario, que
nacen por extremos libres, dispuestos en
fondo ciego y más o menos hinchados,
extremos que estarían situados, no en la
superficie libre de los lóbulos, sino en la
parte basal, a 1, 2 ó 3 m ilím etros de pro
fundidad. Entre estas opiniones opuestas,
la contradicción es más aparente que real.
En efecto, S a p p e y adm ite la existencia de
numerosas anastomosis que unen entre sí,
no solamente los conductillos seminíferos
de un mismo lóbulo, sino además los con
ductillos de un lóbulo cualquiera con los
de los lóbulos próximos. A hora bien, se
com prende fácilm ente que no hay d ife
rencia esencial entre un sistema de con
ductos dispuestos en red y un sistema de
conductos frecuentem ente anastomosados
entre sí. Por lo demás, en el em brión jo
ven, entre los cordones que más tarde serán los canalículos seminíferos, existen n u
merosas anastomosis que desaparecerán en parte y que explican las disposiciones
antedichas.
F ig . 1067
E sq u em a q u e re p re se n ta la d isp o sició n de los
ca n a lícu lo s sem in ífero s en u n ló b u lo esper
m ático .
1, albugínea, con. 1 ‘, sus tabiques inte rio bular es. —
2, cuerpo de H ighm ore. — 3, espacio piram idal que en
cierra un lóbulo espermáUco. —- 4, un grupo de canalícu
los fiexuosos y contorneados ('ductuii cantor ti), formando
red en la base del ló b u lo .— - 5 , canalículo colector, p ar
tiendo de esta red y dirigiéndose hacia el cuerpo ele H ígh
n jcie. — 6, otros colectores, procedentes de redes sim ila
res y dirigiéndose también hacia el cuerpo de H igiim ore.
— 7 , conducto recto (ductulus -rectas), resumiendo todos
los canalículos del lóbulo. — 8 , anastom osis entre dos
canalículos seminíferos de un mismo lóbulo. •— 9, 3nas
tomosfs longitudinal. — 1 0 , dos anastom osis entre las re
des de dos lóbulos vecinos.
4.° T ra y e cto y an astom osis. — Sea cual fuere su modo de origen, todos los
conductillos seminíferos se dirigen en sentido convergente hacia el vértice de sus
lóbulos respectivos. Siempre muy flexuosos, se arrollan y apelotonan sobre sí mis
mos (du ctili contorti), de m odo que no ocupan más qu e una longitud de 2 ó 3 cen
tímetros, mientras que, desenroscados y puestos en línea recta, ofrecen una longitud
veinticinco a treinta vecqs mayor.
D urante su trayecto, los conductillos seminíferos contraen entre sí numerosas
anastomosis. Prim eram ente los conductillos de un lóbulo entran en relación con
los de los lóbulos próxim os: estas anastomosis, que pueden llamarse inter lobular es,
son frecuentes especialmente en la zona cortical del testículo, y el conjunto de las ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
mismas es lo que constituye la red de origen de L a u th . En sus partes m edia y supe
rior, los lóbulos sólo están unidos entre sí por anastomosis m ucho más escasas, y por
este hecho gozan de una independencia casi com pleta. En un mismo lóbulo, los
conductillos seminíferos están además unidos entre sí por anastomosis de dirección
oblicua y ordinariam ente m uy largas (fig. 1066, A). T am b ién aquí hay que hacer notar
que estas anastomosis, bastante numerosas en la región de la base, van dism inuyen
do a m edida qu e nos acercamos al vértice. Finalm ente, a veces se ve algún conduc
tillo seminífero dividido en dos ram as; luego, después de un recorrido más o menos
BC
Fig . 1068
Diversos estadios de la transformación de los espennatocitos en el ratón (según
L'e n o h s s e k ).
Fig1. A . — 1 , esperm átldes, en laa cuales los espermatozoides se hallan en vías de desarrollo. — 2 , esperm ato
citos. — 3 , capa de esperm atogenias, de la cual se desprenden dos células de Sertoli.
F ig . B . i , esperm atocitos, m uy voluminosos [grrandes esperm atocitos). — 2 , esperm atogenias de transición»
— 3 , célula» de Sortolí que sostienen las gavillas de es p erm ití des en vías de transform ación en esperm atozoides. —
4 , espermatozoldes
Flff. C . — 1 , esperm atocitos. — 2 , otro esperm atoclto en vías de división. — 3 , gran esperm atocíto. — 4 , es
perm atogenia de transición.. — 5 , células de Sertoli, con sus gavillas de esperm átldes que constituyen los esperm a to
blastos o bien las células en can d elero; en cada esperm átlde se ve perfectam ente la cabeza de un esperm atozoide.
largo, estas dos ramas se reúnen de nuevo en un conducto único, recordando así la
variedad de anastomosis que hemos señalado al estudiar los vasos sanguíneos con el
nom bre de anastomosis longitudinal.
En las paredes de los conductillos seminíferos se encuentra de vez en cuando
divertículos en form a d e fondo ciego (fig. 1066, 2). Su núm ero es m uy variable; pero,
al igu al que las anastomosis, donde se encuentran con m ayor frecuencia es siem pre
en la base del lóbulo. Sa f p e y , a quien debemos una descripción m uy detallada de
esos tubos ciegos, ha contado hasta trece en un trayecto de 28 centímetros de lo n
gitud, Pero éste es un caso excep cion al: de ordinario, cada conductillo sem inífero
no tiene más que dos o tres divertículos. Su longitud es, por lo com ún, de 3 ó 3 m i
lím etros; sin em bargo, los hay m ucho más largos, como tam bién se encuentran a
veces otros que están reducidos a pequeños abultarolentos en form a de am polla. ioi8
APARATO UROGENITAL
5.° M odo de term in ación . — A l llegar a las proxim idades del cuerpo de High
more, los diferentes conducíillos seminíferos que entran en la constitución de un ló
bulo se reúnen para form ar un conducto colector único (fig. 1067). Estos conductos
colectores, que resumen cada uno la canalización del lóbulo correspondiente, pre
sentan como carácter notable el ser rectilíneos, y de ahí el nom bre de conductos rectos
(ductili r e d i) con que los designan la mayor parte de los anatomistas. Los conduc
tos rectos se distinguen, pues, por su dirección rectilínea, de los conductillos aferen
tes, cuya dirección es esencialmente flexuosa. Pero se distinguen también, y de un
AB
F ig . 1069
Espermatozoide dei hombre: A, visto
de frente; B, visto de perül.
1, cabeza. — 2. segmento In tem ed lo . — 3, germ en
lo principal de 'i cola. — 4, filamento a s ll. — 5,
segmento term inal.
Fig. 1070
Corte longitudinal de un tubo recto
del testículo (según M ih a lk o w ic s ) .
1, extrem idad term inal de un conductlllo seminífe
ro. — 2. tubo recto, con 3, su porción Inicial, d ilata
da en íorm a de ampolla o de embudo. — 3, red de
H alier.
modo especial, por su valor m orfológico: no producen espermatozoides y sólo son para
la esperma simples conductos vectores. Volverem os a estudiarlos, por lo tanto, en el
párrafo siguiente.
6.° E stru ctu ra. — Desde el punto de vista histológico, los canalículos sem iní
feros están constituidos por una pared conjuntiva tapizada por una masa protoplas
mática, denominada sincitio de S e r t o lien la que las células de la casta seminal expe
rimentan su evolución para constituir los espermatozoides (fig. 1069).
Las menos diferenciadas de estas células constituyen las espermatogonias (fig. 1068).
Estas llegan a ser espermatocitos de primer orden. Cada espermatocito de prim er
orden se convierte en dos espermatocitos de segundo orden. Cada uno de éstos da,
en fin, dos espermátides. Cada espermátide, evolucionando, llega a ser un esperma
tozoide. T a l es, en resumen, el ciclo de la espermatogénesis. Com o se ve, existe en
la base del tronco seminal una célula simple, el antecesor, que se denom ina espeT
matogonia. Esta crece, y más adelante experim enta dos divisiones sucesivas. Hay, pues,
cuatro veces más espermatozoides que espermatocitos de prim er orden.
Rem itim os al lector a los Tratados de Histología para estudiar los procesos de
la espermatogénesis y la estructura de las células de casta seminal. ÓRGANOS GENITALES DEL
HOMBRE
1019
Estos tratados le enseñarán también que existen en el testículo células denom i
nadas intersticiales, a las que ciertos autores atribuyen el valor de una glándula
endocrina.
C. Conductos excretorios de la esperma
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L a esperma, al salir de los conductos seminales, atraviesa sucesivamente, para


llegar al conducto deferente: i.°, los conductos rectos; 2.°, la red de Haller; 3.0, los
conos eferentes; 4.°, el conducto epididimario.
1*° Conductos rectos. — Los conductos rectos, primeros segmentos del aparato
excretorio de la esperma, son más o menos rectilíneos (de ahí el nombre que toman)
y siguen a continuación de los conductillos
seminíferos. Cada uno de los conductos rec
tos resume la canalización del lóbulo del
cual emana.
Los conductos rectos nacen en el vér
tice de los lóbulos, como resultado de la
reunión, en un mismo punto, de dos o tres
colectores seminíferos.
Inmediatam ente, o poco después de
su origen, penetran en el cuerpo de High
more y se pierden en la red de Haller.
Los conductos rectos son m uy cortos
y su diámetro es siempre algo inferior al
de los conductillos seminíferos que les pre
ceden : miden de 200 a 400 ^ de lon gi
tud por 20 a 50 ¡x de anchura ( M i h a l -
k o w i c s ).
El lím ite anatómico entre el conduc
tillo sem inífero y el conducto recto, entre
el elemento productor y el elemento vec
tor de la esperma, estaría señalado, según
S t i e d a , por una ligera estrechez.
£--v •

m
; ‘:-M
yjj->-V,•
í-f
-

Fig. 1071
Porción de un corte que pasa por la red
de Haller (según E b e r t h ).
CT.a red de Haller, con sus irregularidades y sus nu
merosas anastom osis, se destaca en blanco sobre el fondo
m ás oscuro que representa el tejido fibroso del cuerpo
de Hlghm ore.)
Desde el punto de vista de su estructura, los conductos rectos están desprovistos de pared
propia. Esta pared no es más que tejido fibroso que constituye el cuerpo de Highinore
y los orígenes de los séptula, sobre los que se extiende una capa de epitelio prismático. La
transición entre el epitelio estratificado del conductillo seminífero y el del tubo recto es
siempre muy brusca. La porción inicial del conducto recto, es decir, la porción del conducto
que sigue inmediatamente al conductillo seminífero, presenta de ordinario una pequeña dila
tación en forma de ampolla o embudo, que aparece muy manifiesta en la adjunta figura
(fig. 1070), tomada de M ih a l k o -w ic s . Como, por otra parte, el conductillo seminífero, en razón
del desarrollo de su epitelio, sólo posee una 5uz muy estrecha y aun apenas visible, resulta
que este epitelio avanza más o menos en la dilatación anteriormente citada, a la manera
de un verdadero tapón,
2.° Red de Haller. — Los conductos rectos, al unirse unos a otros, forman en su
conjunto una especie de red que se designa con el nombre de red de Haller. Es la
rete vascululosum testis de los anatomistas ingleses y alemanes.
L a red de H aller (fig. 1064, 4) está situada en el cuerpo de Highm ore, con pre
ferencia en su parte inferior, por estar la superior casi enteramente ocupada por
vasos sanguíneos y linfáticos. Sus mallas se alargan en sentido longitudinal y, por
consiguiente, paralelam ente al eje mayor del testículo. Está constituida, en el hom 1 Fig. 1073
I
Jqnfj

Restos embrionarios anexos al testículo


El conducto epididimario, visto en corte
(semiesquemática).
transversal (setnin KleinV
' A , testículo. •—• B , epiaídlmo, con b, su cabeza, y
T _ ,,,, b’ , su cola. — C. cordón. — D, hoja parietal de la.
' í , conducto e s t á form ada por una gruesa v a g in a l; IV , hoja visceral de la m ism a m em brana,
capa de fibras m usculares lisas, dentro de la cual se abierta r a r a rie la r ver •
encuentra una capa de células epiteliales prism áticas , . " „ -
con pestañas ex traor din aria mente largas que ocupan la '° 3 vasos aberrantes de H aller. -— 2, el cuerpo
luz del conducto, ’ innominado de Giraldfes. -— 3 , la liidátide pedícuíada,.
— 4 , la htdátlde sésil.
tice corresponde al cuerpo de H ighraore y la base al ep id íd im o : de aquí el nom bre
de conos eferentes que han dado la m ayor parte de autores a los conductos que em a
nan de la red de Haller.
Los conos eferentes, medidos en situación, tienen una longitud de 10 a 15 m i
lím etros; desenrollados, alcanzan hasta 10 y 15 centímetros, o sea una longitud diez
veces mayor. Por otra parte, su diám etro, que es de 0,5 m ilím etros a nivel de su emer
gencia de la rete testis, no m ide más que 0,33 m ilím etros en su parte media y 0,25 m i
lím etros solamente en su punto de desagüe en el conducto epididim ario. Los con
ductos que constituyen los conos eferentes disminuyen, pues, gradualm ente de su ex
tremo inicial a su extrem o term inal y, por lo tanto, presentan en su conjunto una
disposición ligeram ente infundibuliform e.
Los doce a quince conos eferentes del testículo del hom bre están dispuestos unos
a continuación de otros en el sentido anteroposterior. El prim ero, refiriéndose al más
1020 APARATO UROGENITAL
bre, menos por conductos regularm ente calibrados que por cavidades irregulares y
más o menos anfractuosas (fig. 1071), am pliam ente anastomosadas entre sí. El diám e
tro de estas cavidades es m uy variable, pero siempre superior al de los conducidlos
seminíferos y de los conductos rectos: oscila por lo común entre 200 y 400 mieras.
A l igual que los conductos rectos, los conductos que form an la red de H aller
carecen de pared propia. Están excavados en )a masa fibrosa del cuerpo de H ighm ore
y poseen un revestim iento epitelial constituido por células cilindricas.
3.° V asos o conos e fere n tes. — L a red testicular de H aller da origen, en su
parte anterior y superior, a cierto número de conductos llamados conos eferentes
o vasos eferentes (fig. 1064, 5), que, d i
rigiéndose de abajo arriba, salen de la „
T
albugínea, penetran en la cabeza del anterior, se continúa con el conducto epididim ario sin
línea de dem arcación alguna
y constituye, propiam ente hablando, el origen de este últim o. Los restantes desem
bocan todos en este mismo conducto epididim ario, aislada y sucesivamente,' es decir,
que cada uno va a abrirse separadam ente en el conducto precitado un poco por
detrás del que le precede y algo por d e
lante del que le sigue.
Histológicam ente, los conos eferen
tes se com ponen de dos capas, una ex
terna de naturaleza muscular, y otra in
terna, epitelial, festoneada, que com
prende células altas y bajas. Estas células
epiteliales parecen dotadas de propieda
des secretorias.
4 .a Conducto epididimario. — El
conducto epididim ario, conducto colec
tor común de los conos eferentes, nace,
como acabamos de ver, en la cabeza del
epididim o y se extiende de allí hasta la
cola, donde toma el nom bre de conduc
to deferente (fig. 1064, 6). en la cabeza del e p i d í d u n o
(según T o u r n e u x ) .
Su lon gitud es de 6 a j metros . bas- -¡^ hió^tide tapizada per un esü eü o r>rismátlco con p ásta
te decir que, al igual que los conduc- “ scnda üidstlde'
tillos seminíferos y m ucho más todavía
que estos últimos, se arrolla y apelotona, ocupando sólo una extensión longitudinal de
5 centímetros.
Su diám etro, contrariam ente a lo que se observa en los vasos eferentes, crece
gradualm ente a medida que se acerca al conducto deferente. En la parte media del
conducto mide de 350 a 450 ¡x,
de las cuales 150 aproxim ada
mente corresponden a la luz
central.
Las m últiples flexuosida
des que describe el conducto
epididim ario están unidas entre
sí por un tejido celular bastan
te denso y desprovisto de grasa,
que se continúa insensiblem en
te, a nivel de la cola del epidí-
dimo, con el tejido celular.
El conducto epididim ario
se compone, como los conos efe
rentes, de dos caras concéntri
cas : una externa, conjuntivo
muscular, con dos planos de
fibras, superficial (fibras lon gi
tudinales) y profundo (fibras
circulares); la otra interna, epitelial} provista de pestañas vibrátiles y dotada de fun
ciones secretorias (fig. 1072).
Fig . 1075
Corte longitudinal de la hidátide sésil en un joven
de quince años (según T o u r n e u x ) .
1, íiitfiUide tapizada por un epitelio prism ático y ahuecada por uaa
excavación que recuerda el infundíbiilo de la trom p a, — 2 , parénqulma.
testicu lar. — ■ 3 , epididimo. — 4 , aibujpiiea del testículo. — 5, túnica
vagin a).
Fig . 1074
Corte de la hidátide pediculada inserta
5,° E strom a c o n ju n tiv a del testícu lo y del epididim o. — Los diferentes con
ductos productores de la esperma en el testitulo y vectores de la esperma en el epi-dídim o,
se hallan en un tejido conjuntivo laxo, ricam ente vascularizado: la estroma
conjuntiva del testículo, y la estroma conjuntiva del epidídim o.
a) L a estroma conjuntiva del testículo deriva de los septa y de los séptula, que
a su vez proceden de la albugínea y del cuerpo de Highm ore. Es poco abundante,
laxa, particularm ente delicada. Adem ás de los elementos habituales del tejido con
juntivo hay también las células intersticiales, a las cuales se atribuye una función
endocrina.
/?) La estroma conjuntiva del epidídim o es más abundante. Es también más densa
y más apretada. Com o la del testículo, es m uy rica en vasos.
4. Restos embrionarios anexos al testículo
En el testículo o en su alrededor se encuentra cierto número de órganos rudim en
tarios; por lo tanto desprovistos de funciones, cuya significación se com prende perfec
tamente por el estudio del desarrollo del aparato urogenital. Estos órganos so n : las
hidátides de Morgagni, los vasa aberrantia d el epidídim o y el órgano de Ghaldés.
l.° Hidátides de Morgagni.-— Las hidátides de M orgagni, llam adas así del nom
bre del anatomista que las descubrió, son dos pequeños apéndices, uno pediculado y el
otro sésil, que se desarrollan en la parte anterior del testículo y del epidídim o.
a) H idátide pediculada. — La hidátide pediculada (fig, 1073, 3) es una vesícula
redondeada o piriform e, que está unida a la cabeza del epidídim o por medio de una
parte más o menos estrecha que forma como una especie de pedículo.
Su diámetro es ordinariam ente de 1,5 a 2 milímetros. El pedículo tiene dim en
siones muy variab les: en algunos individuos mide solamente 1 0 2 m ilím etros de largo,
mientras que en otros alcanza 8 milímetros, 12 m ilím etros y aun más; pero, cual
quiera que sea su longitud, no parece llegar a ponerse en relación con los conductos
seminíferos. En ciertos casos (fig. 1074), el pedículo falta y la hidátide se traduce en
tonces bajo la form a de una simple eminencia, de superficie redondeada y lisa.
La hidátide pediculada de M orgagni es a veces m últiple: pueden hallarse dos,
tres y hasta cuatro. Por el contrario, en ciertos casos puede faltar por completo.
Cuando existe, se compone de una cubierta conjuntiva, tapizada interiorm ente
por un epitelio cilindrico de pestañas vibrátiles. En su centro se encuentra una
cantidad mayor o m enor de un líquido transparente.
La significación de la hidátide pediculada de M orgagni no está todavía perfec
tamente determ inada. Los autores están conformes, sin embargo, de una manera
general, en considerarla como resto del segmento superior del conducto de W olff y
aun ( T o u r k e u x ), sobre todo en los casos de hidátides m últiples, como vestigio del
riñón cervical (pronefros).
La existencia de un pedículo permite a esta hidátide retorcerse alrededor de él, provo
cando accidentes dolorosos muy agudos, difíciles de distinguir de los de una torsión
testicular
o de una inflamación orquíepididimaria aguda.
b) H idátide s é s il— L a hidátide sésil o no pediculada (fig. 1073, 4) es mucho
más frecuente que la anterior y, según K r a u s e , sería constante. Se presenta bajo la
forma de una em inencia redondeada o aplastada, de superficie lisa o irregular, algunas
veces raultilobulada, que se im planta, según los casos, en la cabeza del epidídim o, en
el extremo anterior del testículo o en el ángulo de reunión de estos dos órganos. Sus
dimensiones, muy variables, como las de todos los órganos rudim entarios, oscilan de
ordinario entre % y 8 m ilím etros; pero se ven algunas m ucho más desarrolladas, que
alcanzan hasta 15 a 18 milímetros.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
1023
La hidátide sésil no es ya, como la hidátide pediculada, una vesícula vacía o
llena de líquido y, por lo mismo, no merece el nombre que lleva; sin embargo,
casi siempre presenta en su centro una cavidad tubulosa. Este conducto central
se extiende a veces bastante lejos por el lado externo o distal; ábrese en la vaginal.
Por el lado interno o proxim al termina lo más a m enudo en fondo ciego.
—asíu’ia»
Parce media a?! conducto
üe Müller no desarrollada
H idátide pediculada
H idátide no pecUculaaa
Concrs eferentes
Testículos
Fi g . 1076
la disposición del cuerpo de Wol£f y del órgano genital
en el feto humano masculino.
Conducto de MUller
(extremo 3up.)
Cuerpo de Wolíí
(parte sup.)
1-1
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Vesículas seminales
Conducto eyscoledor
Conducto deferente
Cuerpo de Giraldas
Vas aberraos de Haller
Va.s abeirans de Both
Esquema que muestra
Glándula genital
Cuerpo de Wolíí
(parte infer.)
Conducto de Müller
Conducto de Wotfl
El conducto de Müller se representa en ro jo ; el cuerpo de W olíí y sus dependencias, en azul. L a flecha indica
el sentido en gue se desvia el testículo, arrastrando consigo el conducto de ü ü ller y el cuerpo de W olíí.
Histológicamente, la hidátide sésil está constuida (ñg. 1075, 1) por una masa central
de tejido conjuntivo rico en anchos vasos sanguíneos y linfáticos, sin vesículas adiposas; su
superficie está tapizada por un epitelio cilindrico simple de pestañas vibrátiles, que se modi
fica gradualmente a nivel de la base para continuarse con el endotelio de la vaginal (T our
n e u x ) . El conducto central, cuando existe, está revestido también por un epitelio cilindrico
ciliado.
Desde el punto de vista de su significación morfológica, la hidátide sésil es con
siderada, generalmente, como representante del extremo peritoneal del conducto de
Müller. Es por tanto la homóloga, en el hombre, del pabellón de la trompa uterina,
y por esto se comprende que la hidátide pueda presentarse bajo la forma de un ori
ficio ensanchado y de bordes franjeados, como lo ha visto L oew e; o bien, como lo ha
observado R oth, bajo la forma de un embudo seguido de un largo conducto central,
corriendo a lo largo del borde del epididimo.
Además de las dos hidátides que acabamos de describir, se encuentran también a m e
nudo, a todo lo largo del epididimo, pero preferentemente en las proximidades de su extremo
anterior, otras vesículas de volumen variable, pero casi siempre muy pequeñas y sésiles. Su
significación no está todavía bien determinada. Han sido consideradas sucesivamente como
formaciones quísticas del epididimo (G o s s e l i n ), como quistes serosos (L u s c h k a ), como restos
del conducto de Müller ( K o b e l t) , como restos de algunos conductillos del cuerpo de W olff,
Fig. 1077
Cuerpo de Giraldés: un conducti
lio terminado en ambos extremos
por abultamiento en fondo ciego.
- v “V — ^

F ig.
1078
Corte del órgano de Giraldés (según T o u r n e u x ),
Las cavidades que representan la sección de los tubos y de las
vesículas están revestidas por un epitelio prismático con pestaña-s.
como simples divertículos de los conductos seminíferos y, finalmente, como dilataciones lin
fáticas (H o c h e n e g c). A nuestro modo de ver, todas esas producciones vesiculosas periepididí-
marias son de naturaleza m uy diferente y cada una de las interpretaciones precitadas es pro
bablemente exacta, a condición de que no se pretenda imponerla como fórmula general, sino
aplicándola únicamente a un número determinado de casos concretos.
2.° Organo de Giraldés, — Giraldés describió, con el nombre de cuerpo inno
m inado, un pequeño órgano rudimentario, de una coloración blanco amarillenta, si
tuado en la parte anterior del cordón espermático, de 1 a 3 milímetros por encima de
la cabeza del epidídimo (fig. 1073, 2): es el paradidimo de W aldeyer y paraepididirno
de Henle. Se encuentra, de ordinario, a nivel del fondo de saco de la vaginal; pero
puede encontrarse también un poco por encima o por debajo de este fondo de saco,
completamente fuera de la serosa en el primer caso, y del todo cubierto por ella en el
segundo.
El órgano de Giraldés es muy variable en sus dimensiones: mide comúnmente
de 12 a 14 milímetros de diámetro y está constituido por cierto número de granos
más pequeños, aplastados y de contornos irregulares, que miden de 4 a 6 milímetros
en su parte más ancha. Cada uno de estos granos, examinado al microscopio, pre
séntase bajo la forma de un tubo de 100 a 200 ¡x de diámetro, más o menos arrollado
sobre símísmo en forma de glomérulo (fig. 1077). Por lo demás, este tubo está ce
rrado por sus dos extremos y se compone, desde el punto de vista histológico, de
una vaina conjuntiva tapizada por dentro por una capa de epitelio cilindrico de
pestañas vibrátiles.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
1025
A las formaciones claramente tubulosas se unen muchas veces, en el órgano de
Giraldés, formaciones vesiculosas de un tercio de milímetro a 2 milímetros de diá-
metro. Según ha establecido G i r a l d a s , estas vesículas, que presentan exactamente la
misma estructura que los tubos, no son más que partes de estos últimos que se
habrían dilatado formando ampollas y se desprenderían luego. Son a veces muy
numerosas, e incluso se encuentran órganos de Giraldés constituidos exclusivamente
por ellas.
Los tubos y las vesículas del órgano de Giraldés contienen un líquido en el cual
se encuentran englobados partículas de grasa, cristales de colesterina y cristales de
fosfato de cal.
El órgano de Giraldés está formado exclusivamente por tubos o por vesículas, o
bien por tubos y vesículas a la vez; tiene siempre la misma significación: es el
resto de la parte inferior del cuerpo de W olff y tiene por homólogo, en la mujer, el
conjunto de tubos que se encuentran por delante del órgano de Rosenmüller, entre
el ovario y la trompa, y que constituye el paraovario de H is, o paraóforo de Walde
yer (véase Organos genitales de la mujer).
3.a Vasa aberrantia del epidídimo. — En su trayecto, el conducto epididima
rio recibe con bastante frecuencia un número determinado de conductillos terminados
en fondo de saco: los vasa aberrantia del epidídim o.
El más importante de estos vasos aberrantes, como también el más constante, se
desprende de la cola del epidídimo (fig. 1073, 1), o bien de La porción inicial del
conducto deferente, y de allí se dirige hacia arriba y adelante, reuniéndose a los ele
mentos del cordón; se le designa con el nombre de vas aberrans de Haller. Su longitud
varía, de ordinario, de 2 a 6 centímetros. El tubo que lo constituye es en su comienzo
rectilíneo; pero poco después de su origen se hace flexuoso y se apelotona gradual
mente, de modo que, en conjunto, reviste la forma de un cono de base superior. Una
vez desenrollado, este tubo mide, por término medio, de 10 a 15 centímetros, algunas
veces 25 y aun 30 centímetros.
A l lado de los vasa aberrantia del conducto epididimario debemos señalar la
existencia frecuente de un vas aberrans implantado en la rete vasculósum testis de
Haller. Este divertículo, señalado por R oth (vas aberrans de R o th ), parece ser muy
frecuente: Poirier dice haberlo encontrado veinticinco veces en cuarenta y cinco
testículos. Se desprende, en la mayor parte de los casos, de la parte media de la rete
testis, inmediatamente por detrás del último cono eferente; más raramente se le en
cuentra entre los conos. Su longitud es, por término medio, de 4 ó 5 milímetros; de
ordinario, su dirección es la misma que la de los conos eferentes, pero el vas abe
rrans de la rete testis puede todavía inclinarse más o menos, ya de delante atrás o ya
de atrás adelante.
Todos estos vasas aberrantia, tanto si están implantados en el conducto epidi
dimario como si lo están en la rete testis, tienen la misma estructura: se compo
nen de una vaina conjuntiva, revestida interiormente de una capa de epitelio cilin
drico con pestañas.
Tienen también la misma significación: son formaciones que han quedado de la
parte superior del cuerpo de W olff.
5. Vasos y nervios
1.° Arterias. — La circulación arterial de la glándula genital en el hombre está
representada por tres arterias: i.a, una arteria principal, la arteria espermática, des
tinada principalmente al testículo; 2.a, una arteria accesoria, la arteria deferencia/,
que se distribuye por la porción inicial del conducto deferente, por la parte posteriordel
epididimo y por el polo inferior del testículo; 3.a, otra arteria accesoria, la fu
nicular. Estas tres arterias se anastomosan en el conducto y pueden suplirse mutua
mente en cierta medida.
A.
A r t e r i a e s p e r m á t i c a . -—
La arteria esperxnática, como hemos visto en Angio
logia, deriva de la aorta abdominal. Después de un largo trayecto subperitoneai por
la pared posterior del abdomen, penetra en el conducto inguinal, que recoi~re en
toda su extensión, desciende al cordón y alcanza de este modo el lado interno del
epididimo, en el punto de unión de su cuarto anterior con sus tres cuartos posteriores.
Dirigiéndose entonces oblicuamente ha-
O
cía abajo y atrás, cruza en dirección obli
cua el cuerpo del epididimo, llega al bor
de superior del testículo, lo recorre de
delante atrás y, a 1 ó 2 centímetros del
polo posterior (este punto es muy varia'
ble), se divide en dos ramas terminales,
una interna y otra externa.
R e l a c i o n e s d e l a a r t e r i a e s p e r m á t í-
ca.— En el curso de este largo trayecto, la
arteria espermática atraviesa varias regio
nes y podemos distinguirle un segmento
lumbar, un segmento iliaco, un segmen
to inguinal y un segmento funicular.
i.° Segmento lumbar. — A la dere
cha, como a la izquierda, la arteria es
permática desciende por el tejido celu
lar subperitoneal. Cruza en X muy alar
gada el uréter, que al principio está por
fuera de ella para encontrarse por- den
tro a la altura del estrecho superior. La
arteria pasa por delante del conducto
urinario. Por dentro de ella quedan los
elementos del plano prevertebral, gran
des vasos o simpático lumbar. En todo
este segmento, es retroperitoneal y adhe
re n te, como el uréter, a la hoja parietal
del peritoneo,
2.0 Segmento ilia co .— -L a arteria sigue el trayecto de los vasos iliacos prim itivos
al prin cipio; luego el de los externos. Corre por delante de estos vasos a lo largo
del estrecho superior, por dentro del psoas envainado en la fascia iliaca, en com pañía
del nervio genitocrural, ram a del plexo lum bar.
3-° Segmento ingu inal.— La arteria abandona la cavidad pélvica por el orificio
profundo del conducto inguinal. Penetra en este conducto en compañía de sus
venas satélites y se une aquí al conducto deferente, la arteria deferencial y la arteria
funicular, con las cuales constituye el cordón espermático. Se sitúa por detrás del
deferente y, como él, está incluida en la vaina fibrosa del cordón, entre las paredes
anterior y posterior del conducto inguinal. Aquí es donde la arteria puede entrar
en relación con el saco peritoneal de una hernia inguinal congènita, y corre el riesgo
de ser herida en el curso de la disección de este saco.
4.0 Segmento funicular. — - S a lid a d e l c o n d u c to i n g u i n a l p o r su orificio superficial,
entre los pilares del m úsculo o b licu o m ayor, la arteria q u ed a en el cordón y se e n
cuentra bajo la piel de la región inguinoescrotal delantes del pubis.
Fio. 1079
.Arterias del testículo: testículo derecho
visto por su cara interna.
1, testículo. — 2, epldfdimo. — Z, conducto deferente.
— 4, albugínea, resecada por arriba y por abajo. — 5, ar
teria espermática, con 6, su rama de bifurcacíón esterna;
7, su rama de bifurcación interna. — 8. 8 ’, arterías epí-
diülmarias anterior y posterior. — 9, arteria deíerenclal. —-
10 , arco supraepidtdtmano. — 11, ramo testicular do la
deferencial.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
1027
Llega así a ponerse en contacto con el conjunto epidídimo-testicular, donde ter
mina. Pero antes ha dado cierto número de ramas colaterales que vamos a describir:
a)
Ramas colaterales. — Hemos visto (véase Riñones) que la arteria espermátíca
puede dar una rama que contribuye a la constitución del arco arterial exorrenal de
la cápsula fibroádiposa. Un poco por encima del epididimo, la espermátíca proporcio
na dos ramas epidimarias (íig. 1079, 8 y 8’), que dividiremos en anterior y posterior.
F i g . 10 8 0
El segmento lumboiliaco de 5a arteria espermátíca derecha (T.-J.).
(La mitad derecha de !a pared abdominal ha sido seccionada y los colgajos separados arriba y abajo. Luego,
se ha- resecado en parte el epíplón mayor, y una vez rechazadas hacia la Izquierda las asas del Intestino delgado,
se han escindido los órganos y las formar iones que se encuentran colocados por delante del uréter, a Saber :
la porción derecha del coion transverso y su mesenterlo, así fomo la porción descendente del duodeno bacía arriba ; la
terminación del íleon y del mesenterlo hacia abajo; por Ultimo, el peritoneo parietal posterior.)
1, segmento lumbar de] uréter derecho, con : 1 ’, el segmento Iliaco, y 1 ” , el segmento pelviano d ;l mismo
conducto. — 2. pelvis renal derecha. — 3, vena cava inferior. — 4, riñon derecho. — 5, arteria espermallca de
recha. — 6, vena espermátíca derecha. -— 7, mesentérica superior, con : 7' y 7 ” . arterias cólicas derechas. — 8,
nervio grenltocrural. — 9, duodeno (porción horizontal; la porción descendente, resecada, está indicada en línea de
puntos). — 10, colon transverso [la po-clón resecada está representada en línea le puntos;. con : 1 0 ‘ , su mesen
terlo. — 1 1 , íleon, con 1 1 ’, su porción terminal (la porción quitada, en linea de pequeños trazos). — 12 , me
senterlo. — 13 , colon ascendente. —- 14-, arteria iliaca prim itiva. — 15. vena ilíaca prim itiva. — is , arteria hi
pogástrica, — 17, arteria Iliaca externa. -— 18, cresta iliaca. — 19, epiplón mayor. —- 20, páncreas.
a) La rama epididimaria anterior no es constante. Cuando existe, se dirige a
la cabeza del epididimo y se distribuye por ella, anastomosándose con ramos ascen
dentes de las ramas terminales.
¡3) La rama epididimaria posterior, dirigiéndose hacia atrás y abajo, sigue el lado
interno del epididimo y va de ordinario a anastomosarse en pleno conducto con
la terminación de la arteria deferencial. Así resulta un arco largo, que podría llamarse
arco supraepididimario. De este arco parten numerosos ramos que se distribuyen por
las regiones próximas al epididimo {fig. 1079).Además de estas ramas epididimarias, la
espermática, antes de su bifurcación,
y aun antes de penetrar en la albugínea, da con mucha frecuencia un número deter
minado de ramas testiculares, de importancia variable, que penetran en la albugínea
por la proximidad del hilio, van a las caras laterales del testículo y después de un
trayecto, por lo general muy corto, penetran en el parénquima, donde se capilarizan.
b)
Ramas terminales. — Ya hemos dicho más arriba que las ramas terminales de
la espermática son en número de dos: una interna, que se dirige a la cara interna
del testículo, y otra externa, que se distribuye por su cara externa. De estas dos ramas,
la externa es, en la casi totalidad de
los casos, menor que la interna y, por a
este motivo, puede considerarse como j|
una simple rama colateral. Por lo de- 8 — '
más, se distribuye de igual manera
m?
que la interna, y, en consecuencia, nos
limitaremos únicamente a describir
esta última.
iM b L
Fig. 1081
Anastomosis de las tres arterias
del cordón (según J a h r is c h ).
1, testicuSo. — 2 . epldidimo. — 3, conducto de
ferente. — 4, arteria esperm atic2, coa 4 ’, su rarua
epididim arja posterior. — 5, a rte ria deferencia!. —
6. asa 3nastomóUca espermaticodefeTenclal (en la
figura esta asa es doble!. —- 7 , arteria funicular
desembocando en el asa anastom ótlca.
Venas del testículo; testículo derecho,
visto por su caTa interna.
1, testículo. — 2, epididimo, — 3, conducto deferente. —
4, albugínea, de la cual ae ña quitado la capa, superficial a
nivel del testículo. — 5, venas periféricas o superficiales
que discurren por el espesor de la albugínea como verda
deros senos. — 6, venas procedentes del cuerpo y de la
cola del epididimo. — 7, gTupo venoso postdeíerencl3l. —
8, grupo venoso predeferencíal- — 9, vena procedente de la
cabeza del epididimo, — 10 , artería, espermática. — 1 1 ,
arteria defereucial.
La rama de bifurcación interna (fig. 1079, 7), al llegar al polo, o cerca del polo
posterior, se dobla hacia abajo y adelante y corre entonces, de un modo irregularmente
flexuoso, a lo largo del borde anterior del testículo. De este modo sube hasta la cabeza
del epidídimo, donde termina formando un grupo de tres o cuatro ramos, que se
anastomosan con los ramos descendentes de la arteria epididimaria anterior.
En su trayecto, la rama de bifurcación interna de la espermática abandona nume
rosas colaterales, unas internas y otras externas. Las primeras, rodeando el borde an
terior del testículo, pasan por la cara externa del órgano. Las otras, mucho más
importantes, suben hacia el hilio, siguiendo una dirección fíexuosa y más o menos
perpendicular al eje longitudinal de la glándula, disposición que ha sido perfecta
mente señalada por J a h r is c h y por A r r o u . Estas diversas ramas pueden agruparse
bajo la denominación general de colaterales de prim er orden. Corren en parte por el
espesor de la albugínea y en parte por debajo de ella.
De las colaterales de primer orden nacen ramos más pequeños, colaterales de se
gundo orden, que penetran en los tabiques interlobulillares y se dirigen hacia el

cuerpo de Highmore. Estos ramos intratesticulares, muy flexuosos, como las ramas
de que proceden, dan a su vez arteriolas terminales, cortas y en escaso número en
las proximidades de la albugínea, más abundantes y delgadas a medida que nos acer
camos al cuerpo de Highmore.
Según A rrou , las colaterales de segundo orden se dirigirían hacia el cuerpo de Highmore
sin dar ninguna rama de distribución. U na vez llegadas al cuerpo de Highmore, se dividirían
en cierto número de arteriolas, que, siguiendo a partir de este punto un trayecto retrógrado,
Venas del testículo, vistas en un corte esquemático
del órgano.
1 , testículo, — 2, epidídimo. — 3 , albugínea, con sus tabiques interlo
buiares. — 4, cuerpo de Highmore. — 5, 5 , dos venas cortas. — 6 , una,
vena larg a. — 7, una vena periférica o superficial. — 8, una vena cen
tra l o profunda. — 9, un seno venoso situado en el espesor de la alb u
gínea. -— lO, un conducto anastom ótiro que va del seno venoso de la
albugínea al cuerpo de Highmore. — 1 1 , paquete venoso que se dirige
al cordón.
Fie. 10S4
Corte transversal del cordón espeT
rnático del lado derecho (cadáver
congelado, segmento inferior del
corte).
1, conducto deferente. — 2 , arteria de
feren cia!..— 3, arteria fu nicular. — 4, a r
teria. esperm ática. — 5, grupo venoso an
terior. — &, grupo venoso posterior. — 7
y 7 ’ , linfáticos y nervios . — 8, tejido ce
lu lar que reüne estos diversos elemento;,.
— 9, capa fibrosa. — 1 0 , capa m uscular
ícrem áster). — 1 1 , capa celulosa, — 1 2 ,
dartos. — 13 . piel. — 1 4 , surco genitocru
ra l. — 15 , piel del m uslo.
se dirigirían hacia el borde anterior de la glándula, distribuyendo finas ramillas a los con
ducidlos seminíferos. Del examen de gran número de testículos inyectados por él a nuestra
vista, nuestro preparador P e j l l a m d a ha llegado a conclusiones distintas. Según él, la disposi
ción precitada se encuentra algunas veces, pero sólo a título excepcional.
B. A r t e r i a d e f e r e n c i a l . — La arteria defetencial (fig. 10 8 1, 9), rama de la ve
siculodeferencial, llamada también vesical inferior, acompaña al conducto deferente
hasta su origen. Luego remonta a lo largo del epidídimo y, como ya hemos visto,
viene a desembocar abiertamente en la arteria epididimaria posterior, rama de la es
permática. Hemos visto también que del arco así formado (arco supraepididimar 10)
se desprendían numerosos ramos destinados al epidídimo. A l pasar por la cola del
epidídimo, la deferencial emite uno o dos ramos de importancia variable (fig. 1079, 11)
en el polo inferior del testículo. Estos ramos testiculares se distribuyen por los
lobulillos próximos.
C. A r t e r i a f u n i c u l a r . — La arteria funicular, como sabemos, nace de la epi
gástrica : es la arteria espermática externa de los anatomistas alemanes, en oposición lo g o
APARATO UROGENITAL
a nuestra arteria espermática, que, en su nomenclatura, toma el nombre de arteria
espermática interna.
Inmediatamente después de su origen, la funicular se dirige al cordón, al cual
suministra algunas colaterales delgadas y acompaña hasta su terminación, es decir,
hasta la cola del epididimo. A l llegar a dicho sitio desemboca perpendicularmente (fi
gura 1081) en el asa anastomótica de la espermática y a la deferencial, mejor dicho,
se anastomosa a la vez y en pleno conducto con estas dos últimas arterias.
Esta anastomosis recíproca de las tres arterias del cordón, perfectamente descrita
y representada por J a h r i s c h en 1888, fue descrita de nuevo en 1902 por C o l l e (que
ignoraba el trabajo de J a h r i s c h , puesto que no lo cita) con el nombre de anastomosis
funículo-espermáitico-deferencial. C o l l e la ha encontrado 28 veces en 30 preparaciones,
es decir, que casi es constante.
Así se explica probablemente el restablecimiento de la circulación testicular des
pués de la ligadura del cordón en los casos en que la arteria funicular (que, como
sabemos, es la más superficial de las tres) no ha sido comprendida en la ligadura.
D.
M o d o c o m o t e r m i n a n l a s a r t e r i a s t e s t i c u l a r e s y e p id id im a r ia s . — Las arte
rias testiculares, cualesquiera que sean su origen y trayecto, penetran en el espesor
de los lobulillos, donde se ramifican, y, finalmente, se resuelven alrededor de los
conductillos seminíferos en una red capilar de anchas mallas, cuyos vasos presentan
de 6 a 12 ¡j. de diámetro. En el epididimo, las arteriolas forman alrededor del conducto
epididimario una red análoga, pero de mallas mucho más anchas.
2.° Venas. — Las venas del testículo, o venas espermáticas, nacen de las redes
capilares que acabamos de indicar.
Consideradas en su conjunto, son muy variables en sus dimensiones y trayecto.
Desde el punto de vista de sus dimensiones, unas son cortas (10 a 12 milímetros de
longitud), onduladas, de dirección casi rectilínea; las otras son largas (de 20 a 30 m i
límetros), fiexuosas y ramificadas. Estas últimas describen en el testículo asas que
se entrecruzan del modo más irregular. Cada arteria un poco voluminosa va general
mente acompañada de una vena larga. En cuanto a su trayecto, pueden dividirse en
venas centrales y venas periféricas. Las primeras (considerando el cuerpo de Highmore
como centro) convergen hacia el cuerpo de Highmore y forman, por su reunión,
gTuesos vasos venosos de un milímetro o más de diámetro. Las segundas, siguiendo
una dirección contraria, se dirigen hacia la periferia de los lobulillos espermáticos,
penetran en el espesor de la albugínea y aquí se reúnen en anchos senos ( B i c h a t ),
visibles por transparencia, que, por una y otra cara del testículo, se dirigen perpen
dicularmente al eje mayor del órgano y alcanzan el cuerpo de Highmore.
Una vez han llegado al cuerpo de Highmore, las venas periféricas (venas super
ficiales) se reúnen a las venas centrales (venas profundas)} formando un primer
grupo de cinco o seis troncos que, dirigiéndose verticalmente hacia arriba, cruzan
el borde adberente del epididimo y pasan al cordón (fig. 1059, 17). Al primer grupo
se juntan venillas procedentes de la cabeza del epididimo, donde forman una red
superficial de mallas muy estrechas. Las venas que proceden del cuerpo y de la cola
de este último órgano forman un segundo grupo de tres o cuatro troncos, que tam
bién pasan al cordón.
En el cordón, los dos grupos venosos precitados se sitúan, como muestra clara
mente la figura 1084 (5 y 6), uno por delante y otro por detrás del conducto deferente.
Sabemos ya, por haberlo visto en A n g i o l o g ì a (véase tomo II): i.°, que el grupo
posterior o posterodeferencial va ordinariamente a la vena epigástrica; 2.°, que el
grupo anterior o predeferencial viene a desaguar, reducido casi siempre a un tronco
único, a la derecha en la vena cava inferior, a la izquierda en la vena renal corres
pondiente. Este tronco, nacido del grupo anterior, es el que toma el nombre de ÓRGANOS
GENITALES DEL HOMBRE
vena espermátíca y acompaña en la pelvis, como en la región lumbar, a la arteria
espermática. Conviene añadir que, por razón de las numerosas anastomosis, transver
sales u oblicuas, que unen entre sí las venas del cordón, la distinción de estas venas
en dos grupos distintos, uno anterior y otro posterior, queda reducida al valor de
un simple esquema.
Las venas testiculares son susceptibles de aumentar de volumen en condiciones
todavía oscuras, y de constituir así pelotones
venosos situados en el cordón, tanto en el con- ^
4j
ducto inguinal como en las bolsas: el varico
cele, que se desarrolla generalmente a la iz
quierda.
H a b e r e r ha señalado, con el nombre de vena
marginal del testículo, una vena que recorrería
ía cara externa del órgano en su borde posterior,
recogiendo en este punto todas las venas super
ficiales de aquella cara. H a descrito también, con
el nombre de vena marginal del epididim o, un
tronco venoso, que recorrería el epididimo para
lelamente al arco arterial que hemos descrito más
arriba e iría a parar ai grupo venoso posterior.
Estos dos vasos venosos son muy inconstantes y,
cuando existen, son muy variables en cuanto a
volumen y disposición.
3.° Linfáticos. — El testículo, lo mismo
que el ovario, es un órgano muy rico en lin
fáticos.
a) Redes de origen. — Estos linfáticos se
originan en el tejido intersticial del órgano
por un sistema de anchos tubos dispuestos en
red alrededor de los conductillos seminíferos.
Aquí, como en todas partes, esta red de origen
está cerrada por todos lados, y los elementos
de la linfa, que circulan primeramente por los
intersticios del tejido conjuntivo, sólo penetran
en los capilares linfáticos por osmosis o diapé-
desis. Estos capilares, desprovistos de pared
propia, presentan el endotelio característico
del origen linfático. Miden, en el toro, de
40 a 100 fi de diámetro; sus células presentan
de 90 a 100 jjl de longitud por 10 a 20 ¡x de
anchura.
b) Linfáticos eferentes. — Los vasos lin
fáticos procedentes de esta red de origen se diri
gen hacia el cuerpo de Highmore, siguiendo
como las venas, unos los séptula interlobulilla
res y otros la cara profunda de la albugínea.
Una vez han llegado a la base del cuerpo
de Highmore, se unen entre sí y se condensan
de este modo en siete u ocho troncos. Estos troncos, con los cuales se mezclan los
linfáticos del epididimo y los de la hoja visceral de la vaginal, suben con los demás
elementos del cordón hacia el orificio externo del conducto inguinal, atraviesan este
conducto, penetran en la cavidad abdominal y, finalmente, van a parar a la región
Fie. 1085
Linfáticos del testículo con sus ganglios
(esquemática).
1, testículo, Invertido fiada fuera para poner de
manifiesto su cara Interna. — 2, epididimo. -— 3,
coDtíucto inguinal, — 4, 4, linfáticos del testículo.
— 5, 5 ', ganglios yuxtaaórtícos derecnos y ganglios
yustaaórtlcos izquierdos. — 6, ganglio de Zelssl y
H orowitz. — 7 , riñón con sus vasos. —- 8, uréter.
— 9, vasos esperto áticos. — 1 0 , vasos iliacos e s
t e m o s .— 1 1 , aorta a b d o m in a l,— 1 2 , vejiga erl
isada hacia arriba. — 1 3 , arteria um bilical. — 14,
ganglios la. tero vesicales. 103^
APARATO UROGENITAL
lum bar: los del lado derecho a los ganglios yuxtaaórticos derechos, los del lado iz
quierdo a los ganglios yuxtaaórticos izquierdos. Conviene añadir que algunos c :
ellos, tanto de la derecha como de la izquierda, terminan en los ganglios preaómco¿.
Z e i s s l y H o r o w i t z han visto un linfático testicular separarse de los otros tronco;
por encima del conducto inguinal y terminar en un ganglio especial situado sobre la
arteria iliaca externa, inmediatamente por delante del punto en que esta arteria es
cruzada por el uréter. Este vaso linfático ha sido observado más adelante por M o s t ,
por B r u h n s y por C u n é o . Z e i s s l y H o r o w i t z , después de haberlo encontrado diez
veces en diez sujetos examinados, lo consideran como constante.
c)
Resum en. — Resumiendo, los ganglios a que van a parar los linfáticos del
testículo y del epidídimo (ganglios regionales del testículo y del epidídimo) son:
i.°, los ganglios yuxtaaórticos; s.°, los ganglios preaórticos; g.°, los ganglios medios
de la cadena iliaca externa.
El estudio de los linfáticos testiculares se ha hecho en relación con la cirugía
del cáncer del testículo por G r é g o ir j e y C h e v a s s u . Lo que hemos dicho de su topogra
fía explica la importancia y la gravedad de una operación en que se deseara proceder
a la ablación completa de los ganglios que se presumen enfermos. Tales operaciones
son fatalmente incompletas, lo que explica en parte su descrédito actual.
L a manera de distribuirse los linfáticos en el testículo varía según las especies. R e g a u d ,
al cual se debe un estudio excelente acerca de este asunto, distingue tres tipos principales:
En el primer tipo (conejo) existen dos redes: una, periférica, que ocupa toda la extensión de
la albugínea, y otra, central, situada en el espesor del cuerpo de Highmore. En el segundo
tipo (perro) se encuentran también las dos redes precitadas, pero así como en el tipo anterior
estaban aisladas, se encuentran unidas en éste por una red intermedia situada en los séptula.
En el tercer tipo (carnero) existe, independientemente de las redes que caracterizan ios dos
primeros grupos, otra red que envuelve completamente al lobuliUo espermático y por esta
razón toma el nombre de red perilobulillar. Estas variaciones de la distribución linfática en
el testículo de los diversos mamíferos, añade R e g a u d , dependen especialmente de la estruc
tura del tejido conjuntivo laxo interlobulillar. «El tejido conjuntivo laxo puede revestir una
disposición esponjosa capaz de suplir, en cierto modo y en cierta medida, las vías canalicu
ladas propiamente dichas de la linfa.»
4.° Nervios. — Los nervios del testículo proceden de dos orígenes: i.°, del plexo
espermático, que rodea a la arteria del mismo nombre; 2.°, del plexo deferential,
que con la arteria deferencia! acompaña al conducto deferente. De estos dos plexos,
el primero, al igual que la arteria que le sirve de sostén, se dirige a la vez al testículo
y a una parte del epidídimo; el segundo se distribuye exclusimente por el epidídimo.
La inervación del testículo le asegura una extrema sensibilidad que puede desaparecer
en ciertos estados patológicos.
Nermos del testículo. — Considerados desde el punto de vista de su terminación, los ner
vios testiculares se dividen en nervios de la albugínea, nervios vasomotores y nervios de los
conductos. En la albugínea, los ramos nerviosos forman un rico plexo ( L e g g e ) , que consta
de varias capas y cuyos filetes vienen a terminar entre los distintos planos de la membrana
fibrosa. Los ramos vasomotores terminan en las paredes vasculares del modo habitual;
en cuanto a la terminación de los filetes destinados a los conductillos seminíferos, no está
todavía determinada. L e t z e r i c h , desde hace muchos años, había notado que las últimas
divisiones nerviosas atravesaban la membrana propia del conductillo y terminaban, entre
esta membrana y el epitelio, en pequeños abultamientos piramidales o en forma de maza.
S c la v u n o s y F a l c o n e , utilizando el método de Golgi, han podido seguirlos todavía más
lejos, hasta el espesor del epitelio: corren por los intervalos de las células, d o n d e se re
suelven en grupos de fibrillas extremadamente finas y más o menos tomentosas, de las que
algunas terminan por un abultamiento en forma de botón. T im o n e e w , por su parte,
niega la existencia d e ios filetes interepiteliales. Com o se ve. la cuestión requiere nuevas
investigaciones para ser resuelta.
Nervios del epididim o. — Los nervios deL epidídimo presentan en su trayecto algunos
pequeños ganglios que, morfológicamente, pertenecen al parecer al tipo simpático (Timo
tjeeav) : alrededor de estas células ganglionares se distribuye un plexo nervioso pericelular.
A R T I C U L O II
CUBIERTAS DE LOS TESTICULOS (BOLSAS)
Los dos testículos, como hemos visto en el artículo anterior, ocupan primitiva
mente las partes laterales de la columna lumbar, y sólo hasta más tarde, desde el
tercero al noveno mes de la vida intrauterina, no emigran del abdomen para ir a
alojarse debajo de los tegumentos que cubren la pared anterior de la pelvis.
En este movimiento de traslación, conocido generalmente con el nombre de
descenso del testículo, la glándula seminal o su gubemáculum (ya que el conducto
está completamente formado cuando desciende el testículo se fragua un paso a través
de la pared abdominal, atravesando algunas de las capa? que constituyen esta pared
y rechazando las otras hacia delante. De ello resulta que, una vez efectuado el cambio
de posición, los testículos se encuentran envueltos por cierto número de cubiertas
cuyo origen debe buscarse en los elementos de la pared abdominal que el testículo
ha arrastrado consigo.
El conjunto de estas cubiertas constituye lo que se llaman las bolsas. Estudiare
mos sucesivamente: i.°, su conformación exterior; 2°, su constitución anatómica;
3.0, sus vasos y nervios.
1. Conformación exterior
Las bolsas (fig. 1086, 1) presentan a simple vista el aspecto de una eminencia
voluminosa, impar y media, situada en la parte más elevada del espacio angular que
circunscriben los muslos por delante. Libre por delante, por detrás y por los lados,
esta eminencia está libre también por su parte inferior. Su extremo superior, por el
contrario, relativamente estrecho y como pediculado, se adhiere a la región púbica
y se confunde sucesivamente con el perineo, la cara inferior del pene, la región de
la ingle y la pared abdominal.
La forma y las dimensiones de las bolsas varían mucho según las edades. En el
recién nacido y el niño son pequeñas, globulosas, de consistencia firme y fuertemente
aplicadas contra el pubis. En el adulto presentan un volumen mayor; al mismo
tiempo tienen una forma ovoide y son a la vez más delgadas y más movibles. Se dilatan
todavía más en el viejo y son fláccidas, péndulas, piriformes más bien que ovoideas.
En el adulto bien constituido el ovoide formado por las bolsas mide por término
medio 6 centímetros de altura por 5 de ancho y 4 de grosor.
Las dimensiones de las bolsas pueden estar considerablemente aumentadas: en este
aumento pueden participar no sólo las paredes de las bolsas (edema del anasarca que
infiltra el tejido celular, elefancía), sino también su contenido (testículo, vaginal, presencia
de hernias, a veces monstruosas).
Las bolsas presentan en su cara anterior, a lo largo de la línea media, una de
presión vertical, especie de ancho surco longitudinal que les da un aspecto más o
menos bilobulado. En el fondo de este surco se ve un rafe (rafe de las bolsas), más
o menos acentuado según los individuos, indicio manifiesto de la duplicidad primitiva
del órgano. Esta primitiva duplicidad de las bolsas, que desaparece en el hombre
sin dejar otra señal que un tabique medio y el rafe precitado, persiste durante toda la
vida en algunos mamíferos, entre los cuales se cuentan la libre, la ruseta y los solí APARATO
UROGENITAL
pedos, que tienen en realidad dos bolsas, una en el lado derecho y otra en el izquierdo.
Por el contrario, hay otras especies (en algunos marsupiales, especialmente el canguro)
que, en estado adulto, ni siquiera tienen tabique medio y en ellas los dos testículos
se encuentran alojados en una cavidad común.
F í g . 1086
B o ls a s v is ta s p o r la p a r te a n te r io r ,
e s ta n d o e le v a d o e l p e n e .
1 , bolsas. — 2, rafe medio. — 3. pliegues tra n sver
sales. -— 4, 4, muslos. —- 5, pene, sostenido hacía a rr i
ba. — S, pelos del pubis. — 7 . pliegue inguinal. —- 8,
pared abdom inal.
Fie. 1087
Los dos sacos dartoicos, vistos en un corte
frontal de las bolsas (esquemática).
1 , pene. — 2 , su ligam ento suspensorio. — 3 y 3\
escroto. —- 4 y 4 ’ . dartos del lado derecho y dartos deí
lado izquierdo. — 5 . tabique de las bolsas, form ado por
los dos dartos, unidos entre sí por una capa conjuntiva.
•— 8 , testículo derecho, —- 7, testículo izquierdo. — 8,
vena dorsal profunda dol pene. — 9, ra íe.
Vamos a ver que el hombre presenta una disposición intermedia: exteriormente
no hay más que una bolsa, pero esta bolsa está tabicada y existen, en realidad, dos
cavidades, una para cada testículo.
2. Constitución anatómica
Las bolsas se componen de seis túnicas superpuestas regularmente, que son, con
tando desde las partes superficiales a las profundas: i,°, la piel, que aquí toma el
nombre de escroto; 2 una túnica muscular, que constituye el dartos; 3.0, una tú
nica celulosa; 4.0, üñá 'segunda capa muscular o túnica eritroides; 5.0, una túnica
fibrosa; 6.°, una túnica serosa, llamada vaginal. De estas diferentes capas, la primera,
gracias al rafe medio anteriormente indicado, es común a. los dos testículos, pero es
la única de ellas que tiene esta propiedad. Las restantes son todas dobles y cada tes
tículo posee las suyas.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
1035
Las homologías de las seis cubiertas del testículo con los diferentes elementos de
la pared abdominal anterior pueden establecerse del modo siguiente:
PARED ABDOMINAL CUBIERTA DE LOS TESTÍCULOS
1.0
i.» Escroto.
( f a l t a ) ........................................... ..... .
5 .° Dartos.
3.0
3-°
Tejido celular subcutáneo )
Aponeurosis superficial . J
3-° Túnica celulosa.
4 -° Músculos del a b d o m e n ...........................
4-° Túnica muscular.
5 -° Fascia t r a n s v e r s a l e s .................................
5 -° T ú n ica fibrosa.
G.°
Peritoneo y tejido celular subperitoneal.
6.0 Vaginal y tejido celular
subvaginal.
1.° Escroto. — El escroto no es más que la piel-~de-las-“bol-sas:*Es delgado, semi
transparente, de coloración más o menos oscura. Es, además, muy extensible y pre
senta la particularidad notable de que, cuando por una causa cualquiera ha sido
distendido, vuelve a tomar sus dimensiones primitivas, formando una serie de pliegues
transversales que se extienden regularmente de abajo arriba. Todos estos pliegues (fi
gura 1086, 3), conocidos con el nombre de arr-kbpas-d&L-escrotot parten del rafe medio
y se dirigen hacia fuera describiendo una ligera curva de concavidad superior.
Considerado desde el punto de vista de su estructura, el escroto presenta natural
mente, tanto en su capa superficial o epitelial como en su capa profunda, la cons
titución anatómica fundamental del tegumento externo.
Sin embargo, el escroto ofrece algunos caracteres que le son particulares. En pri
mer lugar, presenta num.exos3.-s--g¿áudula.^ sudor i paras y gbm<kth.s sebáceas
también en
gran cantidad y sobre todo muy desarrolladas. En las células- profundas de su epider
mis se amontonan gr&mtiaet&nes pigmentarias, a las cuales deben las bolsás~su-colora
ción-oscura. La .deísús, muy rica en elemenias-elásacos, está cubierta de voluminosas
papilas. Por último, la superficie exterior del escroto está cubierta de pelos largos y
rígidos, análogos a los de la región púbica, pero mucho más escasos.
El escroto es a menudo asiento de eccema, intertrigo y eritema. En él se desarrolla
a veces una variedad de cáncer, conocida con la denominación de cáncer de los
deshollinadores.
2.° Dartos, tabique de las bolsas. — El dartos (Saprog, de Sepw, yo desuello) es
una lámina delgada, de coloración rojiza, de aspecto finamente fibrilar, aplicada con
tra la cara interna del escroto, al cual está íntimamente adherida. Es un verdadero
múscu' > cutáneo. Se compone esencialmente de fibras musculares lisas, a las cuales
se añaden, a título de elementos accesorios, fibras elásticas y fibras conjuntivas. Estas
fibras musculares siguen direcciones muy diversas. Sin embargo, las más son longitu
dinales, es decir, están dispuestas paralelamente al rafe medio. Son, por tanto, perpen
diculares a las arrugas del escroto, y por medio de su contracción o simplemente de su
tonicidad producen los pliegues de la piel que constituyen aquellas arrugas.
(El dartos escroto! se encuentra en todo el contorno de las bolsas, pero está más
desarrollado en sus caras—a*te-fi«r~y-4ate-rales. A l llegar a ía extremidad superior
de las bolsas preséntase del modo siguiente:
Por delante se prolonga alrededor del pene, constituyendo el dartos peneal (véa
se Pene).
Por detrás se continúa con una lámina similar que con el nombre de dartos pe
rineal se extiende de delante atrás por debajo de la piel del perineo. En los demás
sitios, en el intervalo comprendido entre el pene y el perineo, el dartos cambia de
naturaleza: pierde poco a poco sus elementos musculares y degenera en una simple
lámina elástica, que ha sido descrita por S a p p e y
con el nombre muy significativo de
aparato suspensorio de las bolsas. Este nombre merece conservarse.io§6
La lámina elástica que sigue al dartos se conduce diferentemente por arriba y
por los lados. Por los lados se adhiere a las ramas isquiopúbicas, fijando así las bolsas
a la pelvis y encerrándolas por otra parte por el lado del muslo. Hacia arriba se co
loca sobre la piel del abdomen, por entre el conducto inguinal y el pene, y se pierde
insensiblemente en el tejido celular subcutáno. Su parte media, correspondiente a
la línea alba, presenta un desarrollo muy particular: un número determinado de
estas laminillas, las más superficiales, se fijan a los tegumentos del pene; las otras,
las más .profundas, descienden más y, mezclándose con fibras—simila-res—proeedentes
de-4a«sínfisis, se, fija r te
del- -..cuerpo, „„cavernoso (figura 1088, 1),
constituyendo el ligamento suspensorio del
pene (véase Pene).
Veamos ahora cómo se conduce el
dartos a nivel del rafe de las bolsas. Los
anatomistas no están de acuerdo sobre
este particular. Unos, como Sa ppe y, dicen
que, en el rafe, las dos mitades de la capa
muscular se continúan entre sí como las
dos mitades del escroto y forman de este
modo una sola y única cubierta, común
a los dos testículos. Otros, por el contra
rio, suponen que las dos mitades del dar
tos, al ponerse en contacto a nivel del
rafe, no se continúan recíprocamente, sino
que se doblan hacia atrás, se adosan entre
sí y en esta disposición llegan, conservan
do siempre su individualidad, a la parte
posterior de las bolsas. El hecho es que
cuando se insufla aire por debajo del dar
tos, pero sólo en un lado, únicamente se
hincha la mitad correspondiente de las
bolsas, sin que la mitad opuesta modifi
que en lo más mínimo sus dimensiones.
Este hecho experimental sólo puede ex
plicarse por la presencia-de-un—ta-bique medi-o;~qtie- -sepap^ 4as-4 ^^a-s^rr-
xlo^mitades.
laterales, com-pLeta-mente -independíentes-~Tina~ de—-otra. Este tabique de las
bolsas
(septum, scroti de algunos autores) existe de htcho (fig. 1087, 5), y, según los partida
rios de la opinión precitada, estaría—eonstituide- esencialmente 'pordas--dos—poreiones
reflejadas del dartos, pegadas entre sí.
Entre estas dos opiniones contradictorias, cabe una opinión m ixta; ésta ha sido
emitida por Ba r r o is. Para este último observador, el dartos no es una lámina úni
ca, sino que comprende dos hojas (fig. 1090, 2) de significación muy distinta: i.°, una
hoja-superficial (2’), verdadero -músculo "Cutáneo, constituida por las fibras muscu
lares lisas de la dermis y que ocupa las capas inferiores de esta membrana;
2.0, una hoja profunda (2”), mucho más gruesa que la anterior, situada en el tejido
celular subyacente y que representa, a nivel de las bolsas, una formación especial y
superpuesta.
Ahora bien, estas dos hojas, al llegar al rafe, se separan una de la otra para se
guir cada una un trayecto particular. La hoja superficial (porción dérmica• deh'éar
tos), formando parte del escroto, se conduce como este último y se confunde con~la
hoja similar del lado opuesto. La hoja profunda, por el contrario (dartos~”Prcrpin--
m enie^dicho), a derecha e izquierda del rafe, se refleja -de-detente^a'trás y forma el
'tabique medio de que hemos hablado más arriba.
Fig. 1088
Ligamento suspensorio del pene
visto por su lado izquierdo (semiesquemática).
1, ligam ento suspensorio del pene (amarillo). — 2 , su
m itad izquierda rodeando el cuerpo cavernoso correspon
diente y reuniéndose, en 2 ’, coa el del lado opuesto. —
3, fibras da este llg-amento que se dirigen al tabique de
las bolsas. — 4, porción perineal de) pene. — 5 , su. por
ción libre. — 6, ángulo peneal. -— 7, línea blanca abdo
m inal. — 8, sínflsis DÚbica. — 9, aponeuroais perineal
media. — 10 , llg-amento fibroso del pene. — 1 1 , aponeu
rosis perineal superficial. — 1 2 , aponeurosis prostatope
rltoneal. — 1 3 , vejiga. — 14 , próstata.ÓRGANOS GENITALES DEL HOMBRE
En resumen: i.°, existen dos sacos dartoicos, uno para el testículo derecho y otro
para el testículo izquierdo; 2.°, por otra parte, el tabique de las bolsas está constituido
por estos dos sacos, adosados y unidos entre sí por una delgada capa dé tejido "con
juntivo, en el cual vienen a perderse, por arriba, las fibras más inferiores del liga
mento suspensorio del pene (fig. 1084, 5).
*f'■.íJ_\:',
;
3.° T ú n ica celulosa. — El dartos está cubierto, en su cara profunda, por una
capa celulosa: es la fascia de Cooper; que lo separa de la túnica siguiente. Esta capa
celulosa está perfectamente limitada, del lado del muslo, por las inserciones del dartos
en las ramas isquiopúbicas. Por el contrario, se continúa libremente con el tejido
celular subcutáneo del perineo, del pene y de la pared abdominal anterior. Esta dis
posisión explica, por supuesto, que
las colecciones de que es asiento no
se propaguen a la raíz del miem
bro inferior, en tanto que les sea su
mamente fácil abrirse camino hacia
el perineo, el pene y la pared abdo
minal.
La fascia de Cooper se confun
de, a nivel del orificio externo del
anillo inguinal, con la aponeurosis
del oblicuo mayor; por eso la consi
deramos, aunque bastante mal in
dividuada, como represen-tame, des
de el punto de vista morfológico, de
la aponeurosís-- -superficial de la pa
red abdominal y del tejido celular
subcutáneo. Está constituida por te
jido conjuntivo laxo (fig. 1090, 3),
casi completamente desprovisto de
grasa. En sus mallas es donde se
producen las infiltraciones patoló
gicas de las bolsas y donde se alo
jan los gases que se producen en el curso de la gangrena o de la putrefacción ca
davérica.
4.° T ú n ica m uscular, crem áster. — La túnica muscular o eritroides (de
€pv6po<¡, rojo, y elSos, parecido), situada por debajo de la precedente, está forma
da por la expansión del cremáster. El músculo cremáster (KpefxouTTrjp, de rcpe^au, yo
sostengo), que acompaña-al cordón en toda su extensión, tiene su origen, por arri
ba, en dos fascículos primitivamente distintos: un fascículo interno, relativamente
pequeño, que falta algunas veces y que se desprende de la espina del pubis: el fas
ciculo púbico; un fascículo externo, mucho más voluminoso, que se inserta en el arco
femoral, un poco por fuera del orificio externo del conducto in gu in al: el fascículo
iliaco. Estos dos fascículos (fig. iog2, 7 y f ) , que presentan en su origen (el externo
sobre todo) relaciones íntimas con el borde inferior de los músculos oblicuo menor
y transverso del abdomen, descienden a la superficie exterior del cordón, el primero
por su lado interno y el segundo por su lado externo. A l llegar a nivel del testículo,
se abren, a manera de abanico, sobre las paredes anterior y exterior de las bolsas,
y estas fibras así distribuidas por la túnica fibrosa (fig. 1090, 4) reciben el nombre
de túnica eritroides.
Como se ve, estas fibras divergentes no forman nunca una cubierta continua y,
naturalmente, se separan cada vez más a medida que se acercan al extremo inferior

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