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Ellen White, a su vez, no condena todo tipo de drama, pero sólo a la presentación

teatrales que alejan de Dios, hacer perder de vista los intereses eternos, alimentan
el orgullo, excitan la pasión, glorifican a la adicción, estimulan la sensualidad y
depravan la imaginación.
“Cómo todo Comenzó” la película
Cómo todo Comenzó” es una nueva producción cinematográfica totalmente
dramatizada, que cuenta la historia del nacimiento y el desarrollo de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día.
En un esfuerzo por hacer la película lo más real posible, las más de 200 escenas
fueron examinadas meticulosamente para asegurar una exactitud histórica, por los
más destacados historiadores con los que cuenta la iglesia. La producción cuenta
con un elenco de actores profesionales y una banda sonora original.

Elena de White, dramatizaciones y películas.

Este año la Iglesia Adventista del Séptimo día lanzó una película titulada El
rescate para presentar a las personas una parábola moderna sobre el significado
de la vida y muerte de Jesús. La película sobrepasó las 300 mil visualizaciones en
portugués y español en Youtube, y los números no dejan de crecer. Los
innumerables testimonios de cómo el mensaje central impactó en las personas,
nos hacen reflexionar en el mayor rescate de la historia, cuando Jesús se hizo uno
de nosotros.

Lea también:

Quiénes somos cuando nadie nos ve.

Para aclarar cualquier duda, el departamento de Comunicación de la División


Sudamericana presenta el siguiente texto que explica las bases para usar ese tipo
de comunicación para predicar.

Uno de los temas que preocupaban a Elena de White en sus escritos fueron el
teatro y las dramatizaciones o representaciones teatrales. Los principales estudios
que sistematizaron el pensamiento de White con relación a esta cuestión son dos:
Representaciones dramáticas en instituciones adventistas, de Arthur White,
publicado originalmente en 1963

(http://centrowhite.org.br/pesquisa/artigos/representacoes-dramaticas-em-
instituicoes-adventistas/), y el reciente artículo Drama and theather de Liliane
Doukhan, publicado en The Ellen G. White Encyclopedia, libro de 2013 todavía no
traducido al español. En un breve panorama de esos estudios, queda claro que
Elena de White escribió sobre el tema a partir de dos perspectivas: (1) el teatro
como medio de entretenimiento y (2) la inserción de actitudes teatrales por parte
de predicadores y evangelistas.

En relación al primer punto, el del teatro como medio de entretenimiento, ella


critica esa forma de diversión por el contenido vulgar y porque su ambiente está
asociado a la vida bohemia (juegos de azar, bebida y cigarrillo), lo que era realidad
en la época. Generalmente las declaraciones de Elena de White sobre el peligro
de la influencia del teatro están relacionadas al contexto institucional adventista a
partir de la década de 1880: el problema de la formación de sociedades literarias
adventistas, que llevaban a muchos jóvenes a concurrir al teatro, y de las
escenificaciones teatrales “mundanas” hechas en instituciones adventista como
colegios y hospitales, aunque hasta hoy no se sabe a ciencia cierta qué tipo de
piezas y entretenimiento eran presentados en el Sanatorio de Battle Creek, por
ejemplo. Se sabe solo que no tenían carácter religioso o evangelizador, sino solo
de entretenimiento.

Sobre el segundo punto, que es el uso de posturas teatrales por ministros y


predicadores, White condena esa práctica. Para ella, era inaceptable que
predicadores y ministros actuaran de manera sensacionalista o vulgar para atraer
a los oyentes.

Abajo siguen porciones del texto de Doukhan, el estudio más reciente en relación
a la temática hecha por la Iglesia, ya mencionado anteriormente:

“Otra de las preocupaciones de Elena de White tiene que ver con el


comportamiento teatral en contextos religiosos. Con frecuencia ella usa la palabra
teatral para referirse a un conjunto de actitudes y comportamientos en el contexto
de reuniones públicas, como el púlpito, reuniones de temperancia, reuniones
evangelizadoras, Escuela Sabática y reuniones de recaudación de fondos.
Muchas de sus referencias a las actitudes teatrales tratan del comportamiento del
predicador en el púlpito. White condena especialmente las ‘actitudes y
expresiones calculadas para causar efecto’, ‘gestos indignos, impetuosos’ y
‘vulgaridad’, durante las cuales los predicadores ‘causan conmoción, gritan, dan
saltos y golpean el púlpito’ (El Evangelismo, 464, Obreros evangélicos, p. 181 y
Review and Herald, 8 de agosto de 1978).

“Tal comportamiento era típico de predicaciones en ‘reuniones campales’


[reuniones en carpas] en el siglo XIX, caracterizadas por una temática pragmática
e individualista, favoreciendo la espontaneidad [excesiva] y la excitación a fin de
‘despertar’ a la congregación. Siendo que el sermón es el clímax del culto, surgía
la tentación a la exhibición y a lo espectacular. En comentarios adicionales sobre
actitudes teatrales en la predicación, Elena de White también condena un ‘espíritu
de frivolidad’ que contrasta con la alegría genuina; o la ‘exposición del propio yo’,
mezclando lo cómico con lo religioso mediante formas descuidadas, burlescas e
irreverentes que representan falsamente a Cristo, en vez de predicar la Palabra y
de crear una impresión solemne (Obreros evangélicos, p. 17; Fundamentos da
Educação Cristã, p. 462, Signs of the Times, 13 de octubre de 1890). En vez de
usar anécdotas para divertir a la congregación el predicador debe buscar
cualidades como dignidad, simplicidad, bondad y belleza. Además, ella habla
contra el uso de “hacer alarde de su ingenio sobre el escenario’ con el propósito
de exhibirse, o el deseo de obtener éxito mediante el cultivo de sensacionalismo y
de la exhibición externa, usando un tipo vulgar para hacer que las reuniones sean
atractivas e interesantes (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 119).

“Lo que se condena en todas esas actitudes teatrales es un abordaje ‘superficial’


que confunde los sentidos y ofusca la verdad. White incentiva el uso de métodos
sensibles y racionales caracterizados por una experiencia religiosa profunda, una
verdadera piedad y humilde espiritualidad. Por medio del cultivo de expresiones
que elevan y ennoblecen, el intelecto se fortalecerá y se confirmará la moral.
Simplicidad, humildad, dignidad y sabiduría deber ser las cualidades que
gobiernan la presentación de la verdad de manera que los oyentes puedan ser
impresionados favorablemente” (Lilianne Doukhan, “Drama and theater”, en The
Ellen G. White Encyclopedia, ed. Denis Fortin y Jerry Moon [Review and Herald,
2014], p. 783, 784 [a ser lanzada por la CPB].

Frente a esto, los textos usados para desestimar la creación de producciones


audiovisuales de ficción por la organización adventista, que se encuentran en
libros como El evangelismo, por ejemplo, se refieren a ‘posturas teatrales’ y
‘exhibiciones teatrales’ presentadas por ministros y predicadores. Tales textos no
se refieren a escenificaciones y dramatizaciones producidas por adventistas, sea
dentro o fuera del ambiente de culto. No podemos considerar los textos de White
sobre el ambiente y el contenido del teatro, y mucho menos las críticas que ella
hace a la teatralidad de predicadores, como un argumento para considerar a las
producciones evangelizadoras de la iglesia como algo que está en contra de los
testimonios.

La Iglesia Adventista jamás buscará medios de producción audiovisual o


comunicación que entren en conflicto con los principios bíblicos y conceptos de los
escritos de Elena de White y cuyo objetivo sea meramente entretener un público o
para exhibir la performance de alguien. Nuestra intención es la de tener relevancia
junto a los públicos de la actualidad, pero siempre manteniendo una coherencia
con nuestra identidad histórica afirmada en la sólida base bíblico teológica.

“Creed en el Señor vuestro Dios y estaréis seguros” (2 Crónicas 20:20).


Debe un cristiano asistir al cine

1. Pág. 1 Reflexiones Sobre la Asistencia al Cinema Estamos viendo un aumento


sin precedentes en la violencia y en la perversión sexual en la sociedad
norteamericana contemporánea. Diariamente escuchamos sobre esposos que
asesinan a su pareja y a sus hijos y después se suicidan. Escuchamos sobre
raptos y asesinatos, escuelas y tiroteos en lugares de trabajo, divorcios, abuso
sexual de menores y un fuerte apoyo de la media a los matrimonios
homosexuales. La sociedad parece estar corrompiéndose hasta su mismo núcleo.
¿Es posible que este aumento en la violencia y en el comportamiento inmoral se
deba a lo que las personas están viendo y escuchando? La industria del
entretenimiento niega que exista cualquier relación, y afirma que no hay estudios
estadísticos serios para indicar que exista algún vínculo. Sin embargo, desde la
masacre de Sandy Hook, varios de los mayores medios de comunicación han
sugerido que debemos darle otra estudiada al asunto. La Mente y el
Comportamiento. - Yo sí creo que una razón principal por lo que está sucediendo
tiene que ver con lo que las personas están viendo y escuchando. Juegos de
video violentos, películas inmorales, programas de televisión obscenos y música
vil, están todos creando una generación impía similar a la raza anterior al diluvio.
La inspiración registra la historia de esa sociedad: “El Eterno vio que la maldad de
los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del
corazón de ellos era de continuo sólo el mal”. Gén. 6:5. ¿Observó que la impiedad
del hombre tuvo su origen en el ‘intento de los pensamientos de su corazón’? la
palabra ‘intento’ viene del hebreo yetser, lo que significa ‘inclinación, tendencia o
propósito’. Esto quiere decir, que una tendencia hacia la impiedad estaba en las
mentes y en los corazones de los hombres antes que fuese manifestado en la
conducta. El hombre sabio ciertamente dijo lo correcto cuando escribió: ‘Así como
el hombre piensa en su corazón, así es él’. Prov. 23:7. Pero el acariciar
pensamientos malos raras veces permanece en la mente. La impiedad del
corazón y de la mente de los antediluvianos muy luego se tradujo en una acción.
Se nos dice en Gén. 6:11-12 que toda la carne había corrompido ‘su camino’ en la
tierra. La palabra ‘camino’ en las Escrituras se refiere al conductor o a las
acciones: “A la vista de Dios, la tierra se había corrompido, y estaba llena de
violencia. Miró Dios la tierra y vio que estaba corrompida, que la gente toda había
corrompido su camino sobre la tierra”. Tan mala se había vuelto la sociedad en
solo 1400 años después de la creación, que se nos dice a través de la inspiración
que “Y al Eterno le pesó haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su
corazón”. Gén. 6:6. ¡Imagine eso! ¡Las cosas estaban tan mal que hasta Dios
estaba apenado de haber creado al hombre! Ellen White, en su libro clásico, La
Gran Controversia, explica cómo lo que nosotros colocamos en nuestras mentes
impacta nuestro comportamiento: “Hay una ley de la naturaleza intelectual y
espiritual según la cual modificamos nuestro ser mediante la contemplación. La
inteligencia se adapta gradualmente a los asuntos en que se ocupa. Se asimila lo
que se acostumbra a amar y a reverenciar”. CS:611. Refiriéndose específicamente
a los antidiluvianos Ellen White escribió: “Contemplando el mal, los hombres
fueron cambiados a su imagen, hasta que Dios no pudo más soportar su
impiedad, y fueron barridos por el diluvio”. FEC:422. En este artículo me voy a
concentrar en un tópico que se ha convertido en un pararrayos en algunos círculos
de la IASD. Realmente, no debiera ser tan controversial porque es claramente
mostrado como un principio en la Biblia y en detalle en el Espíritu de Profecía y en
el Manual de Iglesia. Me estoy refiriendo a la asistencia al cinema.

2. Pág. 2 El punto de vista de la iglesia con respecto a la asistencia al cinema.-


Tradicionalmente, la IASD ha tomado una posición firme contra la asistencia al
cinema. Tal como se ha declarado antes, la Biblia, el Espíritu de Profecía y el
Manual de Iglesia claramente no promueven esta práctica, pero a veces escucho
declaraciones como las siguientes: “¿Usted aun cree que no debemos ir al
cinema? ¿No sabe que estamos viviendo en la segunda década del siglo XXI?
¿Usted no sabe que todos van al cinema hoy en día? Y entonces soy firmemente
reprendido con palabras como: “Vamos, no sea tan legalista, póngase al día con
los tiempos y déjese de vivir en la Edad de la Piedra”. Ocasionalmente escucho a
algunos jóvenes y a algunos adultos jóvenes afirmar: Bien, no veo nada de malo
en ello” a lo cual generalmente respondo: “Bien, ¿usted ve algo bueno en ello? O
entonces suelo decir: Si usted no ve nada malo en ello, tal vez tenga que orar para
que el Señor pueda arreglar su vista”. Tristemente, aun cuando algunos líderes
jóvenes y pastores no solo condonan la práctica, ellos realmente van al cinema
con sus jóvenes. Pero yo pregunto: Con el pasar del tiempo, ¿qué es lo que
realmente ha cambiado? ¿Han cambiado las normas de la Biblia y del Espíritu de
Profecía? ¿Han cambiado las películas o somos nosotros los que hemos
cambiado? Excusas, excusas.- He escuchado diversas excusas que las personas
usan para justificar la ida al cinema. Una de ellas es: ¿Cuál es la diferencia entre
observar las películas en el hogar y observarlas en el cinema? Mi respuesta es:
¡No mucha! Pero el asunto principal es este: ¿Es aceptable a la vista de Dios
justificar algo malo para poder hacer otra cosa mala? ¿Es esta la excusa que le
vamos a dar a Jesús cuando estemos ante Su juicio? Otra excusa común es esta:
Hay violencia, mentira, comportamiento sexual inmoral, y espiritismo en las
historias de la Biblia, así es que, ¿cuál es la diferencia entre leerlas en la Biblia y
observarlas en la pantalla grande? Y aun otra excusa es que lo que observamos
en las películas nos dan un vislumbre del mundo real en que tenemos que vivir
cada día y no el mundo sobreprotegido en el cual viven los Adventistas.
Finalmente, algunos dicen: “Mi pastor dice que todos lo están haciendo y que no
hay nada de errado en ello. Además me ha dicho que los consejos de Ellen White
sobre el asunto están simplemente condicionados al tiempo y son un reflejo de la
cultura puritana de sus días y que por lo tanto ya no se aplican hoy en día”.
Argumentos tradicionales en contra de la asistencia al cinema.- Existen ciertos
argumentos que tradicionalmente han sido usados contra la asistencia al cinema.
Algunos de ellos son: • El lugar no es conducente con el crecimiento espiritual. •
Es una pérdida de tiempo. • Es un gasto inadecuado de dinero. • Es formador de
hábito – la persona termina enviciándose. • El contenido no es conducente con el
crecimiento cristiano. Entre paréntesis, ha visto usted alguna película “buena”
últimamente en el cinema?
3. Pág. 3 Les garantizo que estos argumentos aparecen unos más fuertes que
otros, pero sin embargo veremos que todos ellos poseen alguna validez en mayor
o en menor grado. El medio ambiente.- Cuando se llega al asunto, aquellos que
apoyan la ida al cinema argumentan más o menos así: “En los cinemas hoy en día
las personas ya no pueden fumar, ni beber, ni usar un lenguaje sucio. Los cinemas
poseen un agradable, confortable y tranquilo medio ambiente”. A este argumento
yo respondería que el lugar, de por sí, no es el problema. El asunto crucial que
hay que llevar en cuenta es lo que sucede en el local. ¿Es bueno ir a un lugar
donde la mente es expuesta, en la pantalla, a sentimientos espiritistas, sexo ilícito,
violencia, mentira, engaño, mundanalidad, materialismo, un lenguaje sucio,
bebidas y lujuria? Si su respuesta es no, entonces el ir a ese lugar se ha
convertido en un asunto moral. Si usted dice que no está errado, ¡entonces yo voy
a orar por usted! Una serie de preguntas nos puede ayudar a centralizarnos en los
asuntos envueltos: ¿Nos alegra el ir al lugar llamado iglesia tanto o más que lo
que disfrutamos al ir al cinema o al observar TV? ¿Disfrutamos tanto o más al ir al
lugar donde el pueblo de Dios Lo adora como cuando vamos al lugar donde
nuestra mente está expuesta al mal? ¿Disfrutamos de ir al lugar donde se estudia
la lección de la Escuela Sabática y al lugar donde el sermón es predicado, tanto
como cuando vamos al lugar donde se muestran películas? ¿Podemos
concienzudamente convidar a Jesús para que vaya al cinema con nosotros para
ver lo que es presentado en ese lugar? Ellen White ha declarado clara y en forma
no ambigua que: “El verdadero cristiano no tendrá deseos de entrar en ningún
lugar de diversión ni participar de diversión alguna sobre los que no pueda pedir la
bendición de Dios”. AFC:313.1 “Aquellos que, conociendo su peligro, van a
atreverse a ir a lugares de divertimientos desmoralizantes, o que van a envenenar
la mente con producciones literarias escépticas, o con producciones sensuales,
son culpables de presunción. Dios no comisiona a sus ángeles para que protejan a
aquellos que eligen caminar en caminos prohibidos”. ST, 18 de Mayo de 1882. El
costo.- Aquellos que asisten al cinema a menudo argumentan que el costo es
mínimo. Esto puede muy bien ser verdad, pero hay más envuelto que apenas el
costo mínimo. Debiéramos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Tenemos dinero
suficiente para gastar en cinema (aun cuando sea una cantidad mínima) pero no lo
suficiente como para ser fieles en nuestros diezmos y ofrendas? ¿Estamos
dispuestos a gastar nuestro dinero en entretenciones que contaminan la mente y
la conducta, pero no estamos dispuestos a contribuir ni siquiera con un centavo en
el presupuesto de la iglesia o en evangelismo? ¿Estamos dispuestos a gastar
nuestro dinero (aun cuando sea una cantidad mínima)b para construir el reino de
Hollywood en vez de hacerlo con el reino de Dios? Encuentro irónico que algunos
miembros digan: “No quiero dar mis diezmos y ofrendas en la iglesia porque no
confío en la manera en que son usados”, pero se dan vuelta y le dan su dinero a la
industria de entretenciones y no piensan dos veces en cuanto a cómo es usado
ese dinero. El reino de la entretención muy luego se va a destruir juntamente con
todo lo que hayamos invertido en él. ¿Estamos colocando nuestros tesoros en el
cielo donde estarán seguros para siempre, o estamos invirtiendo el dinero de Dios
en una industria que está construida en la arena? Cuando gastamos dinero para
asistir al cinema, le estamos privando a la iglesia de Cristo el dinero que podría ser
usado para salvar almas y para construir el eterno reino de Cristo. Satanás quiere
que coloquemos nuestro dinero en su banco. No importa cuán mínima sea la
cantidad (y muchas cantidades 1 Nota del Traductor: Les sugiero leer todo el texto
del 1 de Noviembre de “A Fin De Conocerlo”, el cual está en la página 313.

4. Pág. 4 pequeñas se convierten en una gran cantidad) cuando dejamos nuestro


dinero en la caja del cinema, estamos contribuyendo con el dinero que Dios nos
ha dado para ayudar a construir a la industria del entretenimiento, para que pueda
continuar erosionando los valores bíblicos. El poder de Hollywood se encuentra en
la caja del cinema. Si Hollywood no tuviese dinero, no tendrían poder. Dios nos
hará responsables por nuestra mayordomía. Jesús le dijo al mayordomo infiel:
“Rinda cuenta de su mayordomía”. Tiempo.- Preguntémonos a nosotros mismos y
seamos honestos: ¿Cuánto tiempo gastamos leyendo la palabra de Dios, orando,
asistiendo a las reuniones de oración y testimoniando cuando lo comparamos con
la televisión y el cinema? Disfrutamos el tiempo en que pasamos orando,
estudiando la Palabra y contándoles a otros acerca de Jesús tanto o más del
tiempo que gastamos asistiendo al cinema para entretenernos a nosotros
mismos? ¿Llegamos siempre a ver la película a tiempo o sintonizamos siempre a
tiempo nuestro programa favorito de televisión, pero siempre llegamos atrasados a
la iglesia? La pregunta clave es esta: Si somos hijos de Jesús, ¿no nos gustará
gastar nuestro tiempo tal como Él lo hizo? ¿El ir al cinema es tiempo perdido?
¡Claro que lo es! ¿Disfrutamos más con dos horas de una película que con una
hora de sermón? ¿Nos sentaríamos en la punta de nuestra butaca cuando un
partido de basketball va a tiempo extra, pero nos quejamos cuando el servicio de
adoración va más allá de un par de minutos después de las doce? Contenido.- El
lado más importante de asistir al cinema tiene que ver con el contenido. En 1 Juan
2:6 encontramos el principio básico que debiera guiarnos cuando decidimos si la
asistencia al cinema es aceptable para el cristiano: “El que dice que está en él,
debe andar como él anduvo”. En las Escrituras ‘andar’ es una metáfora para
comportamiento o conducta. Nuestra norma para decidir cómo debiéramos vivir es
QHJ, ‘¿Qué Haría Jesús’? Así es que hagamos algunas personas serias acerca
de Jesús: ¿Puede imaginar a Jesús comprando una entrada para el Anfiteatro
Romano o para el Coliseo? ¿Puede imaginárselo pasando horas escuchando
cosas profanas, observando la lascivia de la sangre y la desnudez? La única
diferencia entre entonces y ahora es que nosotros lo vemos en el tubo grande o en
la pantalla grande, mientras que en Roma lo veían al vivo. Pero la influencia
contaminadora de la mente y del comportamiento es la misma. Bien, alguien
puede decir: la Biblia muestra sexo ilícito (el adulterio de David y el asesinato),
violencia (Caín matando a Abel), mentira (Abraham), engaño (Labán), y
espiritismo (la bruja de Endor). Es verdad. Pero debemos tomar dos cosas en
cuenta cuando comparamos el registro bíblico con lo que vemos en televisión o en
la pantalla grande. Primero, la Biblia jamás glorifica esas cosas, sino que siempre
las muestra en una luz negativa, como algo que tiene que ser rehuido. Segundo, la
Biblia siempre nos provee una norma con la cual podemos evaluar todo lo que
vemos y escuchamos, y esa norma es Jesús y los Diez Mandamientos. En otras
palabras, Jesús y los Diez Mandamientos es la vara de medida que tenemos que
usar para tomar decisiones éticas correctas en nuestra vida. Tiene que ser
subrayado que la Biblia nos habla en principios. Jamás encontraremos en la Biblia
un texto que diga: “No debéis ver televisión o ir al cinema”. Algunos podrían usar
la falta de un texto explícito como una excusa para ir al cinema. Pero si el ir al
cinema violenta cualquiera de los Diez Mandamientos o es contrario a lo que
Jesús haría, entonces eso está errado. Sea lo que fuere lo que veamos o
escuchemos tiene que pasar por la norma de Jesús y por la norma de los Diez
Mandamientos. En realidad, cuando analizamos esto más cuidadosamente, la
norma de Jesús

5. Pág. 5 y la norma de los Diez Mandamientos son la misma cosa. Usted puede
ver, que los Diez Mandamientos son en realidad un reflejo escruto de lo que Jesús
es, ellos nos dicen cómo es el carácter de Jesús. Se nos dice en relación a Jesús:
“Él fue la encarnación de la ley de Dios, la cual es la transcripción de Su carácter”.
Manuscrito 77, 1899. Hollywood y la industria de la televisión afirman que apenas
están reflejando los valores de la sociedad, que apenas están proveyendo lo que
la sociedad quiere. En otras palabras, los productores dicen: “Nosotros apenas
reflejamos los valores de la sociedad, nosotros no los cambiamos ni los
transformamos”. Pero esto es una mentira. Lo que la industria del entretenimiento
ha hecho es infectar la sociedad con sus valores y después ha afirmado que ella
apenas está reflejando esos valores. Es similar a lo que Lucifer hizo en el cielo. Él
infectó a los seres celestiales con sus valores, y después que los seres celestiales
habían abrazado esos valores, él afirmó que no eran apenas de él sino que
también de ellos. ¿Por qué Hollywood y la industria de la televisión no enfrentan la
cultura y la transforman para bien? La razón simple es atrevimiento, un gran
atrevimiento. Las personas normalmente no van a ver películas que se concentren
en los valores más finos de la vida. Las cosas como la lealtad en el matrimonio, la
pureza sexual, la protección de la vida y el respeto por Dios no son atractivas. La
naturaleza carnal del hombre caído desea los pecados de la carne y Hollywood lo
sabe y lo alimenta. Razones para no ir.- ¿Qué razones tenemos entonces para no
ir al cinema? 1.- La gran mayoría de las películas invierten lo que es realmente
importante en la vida. Ellas concentran nuestra mente en el aquí y ahora, esto es,
ellas hacen con que dejemos de mirar el cielo y nos concentremos en la tierra.
Nos hacen pensar que las cosas terrenales son muy importantes. Lo externo,
artificial y temporal se convierten en cosas primarias, y no se hace ninguna
mención de la Biblia, de la oración, de la iglesia, del cielo ni de la verdad. Las
películas y los shows de la televisión no son apenas cuestionables debido a lo que
dicen, sino que también por lo que no dicen. 2.- Hollywood tiende a crear
pensadores superficiales y a personas intelectualmente perezosas. A menudo la
iglesia es culpada por el éxito de nuestra juventud. ¿Pero no debiera la industria
de la entretención llevar una gran parte de la culpa? ¿Por qué la iglesia es tan
aburrida para muchos de nuestros jóvenes? ¿Tal vez sea debido a la manera en
que la mente fue educada? En las películas, las escenas cambian a cada
segundo, y hay suspenso y excitación que mantienen a las personas en la punta
de sus asientos. ¿Cómo puede la iglesia competir con algo así? La respuesta es
que no se puede ni se debiera. La iglesia no debiera tratar de competir con la
industria de la entretención, sino que ofrecer algo mejor, algo más elevado. ¿Y
qué es eso de ‘algo mejor’ que puede realmente estimular el intelecto y expandir
nuestra capacidad mental? ¡Pruebe con la Biblia! Se nos dice: “Como poder
educador la Biblia no tiene rival. Nada impartirá tal vigor a todas las facultades
como el exigir a los estudiantes que capten las estupendas verdades de la
revelación. La mente se adapta gradualmente a los temas sobre los que se le
permite detenerse. Si se la ocupa sólo con cosas comunes, con la exclusión de
temas grandiosos y elevados, se empequeñecerá y debilitará. Si nunca se le exige
que luche con problemas difíciles o se esfuerce por comprender verdades
importantes, después de un tiempo casi habrá perdido el poder de crecer”.
1MCP:93. “En la contemplación reverente de las verdades presentadas en su
Palabra, la mente del estudiante entra en comunión con la Mente infinita. Un
estudio tal no sólo purifica y ennoblece el carácter, sino que inevitablemente
amplía y fortalece las facultades mentales”. PP:648. “Además, en esto estriba la
gran causa de la debilidad y deficiencia mentales. Al apartarse de la Palabra de
Dios para alimentarse de los escritos de los hombres no inspirados, la mente llega
a

6. Pág. 6 empequeñecerse y degradarse. No se pone en contacto con los


profundos y amplios principios de la verdad eterna. La inteligencia se adapta a la
comprensión de las cosas con las cuales se familiariza, y al dedicarse a las cosas
finitas se debilita, su poder decrece, y después de un tiempo llega a ser incapaz
de ampliarse”. PVGM:23. Algunas veces escucho a la juventud decir: “La iglesia
es aburrida”. Es un hecho simple que la iglesia no puede competir con el mundo
de la entretención cuando se llega a la excitación y a la diversión, y por lo tanto la
iglesia debiera ofrecer lo que no ofrece el mundo: valores espirituales, tales como
la oración, el estudio de la Biblia y el compartir oportunidades. Tenemos que
someternos a algunas condiciones con el hecho que el mayor problema está con
nuestras propias mentes y no con el programa de la iglesia. Después de todo, las
personas que son entrenadas a comer cosas dulces todo el tiempo, no les gusta el
Tolú. ¡Pero el Tolú es mucho mejor para su salud que el azúcar! El estudio de la
Biblia es aburrido no en primera instancia porque la Biblia sea aburrida o porque el
instructor es aburrido, sino porque nuestras mentes han sido entrenadas a amar lo
sensacional y lo excitante. El problema no es con la Biblia ni con la iglesia, sino
que con nuestras mentes. Necesitamos una renovación de nuestras mentes, un
cambio en nuestros apetitos espirituales: “Y no os conforméis a este mundo, sino
transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis
comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Rom. 12:2.
3.- La industria de la entretención alimenta nuestra naturaleza carnal (esta palabra
quiere decir ‘no espiritual’), y se nos dice que los que están en la carne no pueden
agradar a Dios. El apóstol Pablo escribió acerca de los peligros de poseer una
mente carnal: “Porque los que viven según la carne, piensan en los deseos de la
carne. Pero los que viven según el Espíritu, piensan en los deseos del Espíritu.
Porque tener una mente inclinada a la carne es muerte, pero la inclinación del
Espíritu es vida y paz. Porque la mente carnal es contraria a Dios, y no se sujeta a
la Ley de Dios, ni tampoco puede. Así, los que viven según la carne no pueden
agradar a Dios”. Rom. 8:5-8, KJV. ¿Pero qué significa tener una mente carnal y
cómo se fortalece la mente carnal? ¿Cuál es el resultado final de llenar la mente
con pensamientos pecaminosos? El apóstol Pablo responde que los pensamientos
pecaminosos producen frutos en actos pecaminosos: “Manifiestas son las obras
de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, explosiones de ira, contiendas,
divisiones, sectarismos, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas
semejantes. Os advierto, como ya os previne, que los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios”. Gál. 5:19-21. ¿Esta lista se parece en mucho a lo que
es observado en las películas y en la televisión hoy en día? La mayoría, sino
todas, las películas que son producidas hoy, alimentan la naturaleza carnal. Por
ejemplo, la frecuente exposición de nuestras mentes a sexo explícito, a menudo
destruye nuestras vidas personales, nuestros matrimonios y nuestras familias.
¿Quién puede dudar que mucha de la depravación sexual y violencia en la
sociedad de hoy se deben a ciertos tipos de video juegos, a programas de
televisión, películas y músicas? El principio es simple: Si alimentamos nuestra
naturaleza carnal, nuestra naturaleza carnal se va a fortalecer. Si alimentamos
nuestra naturaleza espiritual, nuestra naturaleza espiritual se va a fortalecer.
Tenemos que hacer morir la carne y alimentar nuestra naturaleza espiritual con un
buen alimento espiritual. Cuando yo asistía a la Academia de Wisconsin (¡es
asustador ver cuánto tiempo atrás fue eso!), las novelas de Tarzán estaban en
boga. Yo desarrollé un buen apetito por ellas. La lectura de la Biblia se volvió
aburrida. Después de todo, ¿cómo puede competir la Biblia con el hombre mono
deslizándose entre los árboles en las junglas de África, peleando con nativos y
siendo amigo del reino animal? Honestamente, me volví adicto a este tipo de
material. Finalmente un día, el Espíritu me habló al corazón y me dijo: “Esta no es
la manera en que fuiste enseñado por tus padres, tu vida está yendo en la
dirección errada. Tiene que haber un cambio”.

7. Pág. 7 El cambio no fue fácil al comienzo, porque yo tenía un apetito pervertido.


Me tuve que aplicar a abrir mi Biblia y a estudiarla. ¡Tuve que orarle al Señor para
que fortaleciera mi voluntad y para que me diera un apetito por un buen alimento
espiritual! Al pasar el tiempo, mi mente fue entrenada nuevamente y desarrollé
nuevos padrones de hábitos y nuevos gustos. Mi apetito cambió radicalmente y
ahora no consigo entender cómo alguien puede preferir un alimento espiritual
chatarra en vez de un alimento espiritual provisto por la santa Palabra de Dios.
Ellen White ha provisto un consejo sabio acerca de la adicción y de la naturaleza
degradante de asistir al cinema. Recordemos que el teatro en aquellos días era
una representación al vivo, pero el principio es el mismo: “El teatro está entre las
fuentes más peligrosas de placer. En vez de ser una escuela de moralidad y
virtud, como tan a menudo se sostiene, es precisamente un semillero de
inmoralidad. Debido a estos entretenimientos, se fortalecen y confirman hábitos
depravados y propensiones pecaminosas. Cantos vulgares, gestos, expresiones y
actitudes sensuales depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que
asiste habitualmente a esos espectáculos, se corromperá en principio. No hay en
nuestro país una influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir
las impresiones religiosas y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las
sobrias realidades de la vida, que los entretenimientos teatrales. El amor por estas
escenas aumenta cada vez que nos solazamos en ellas, así como el deseo de
bebidas intoxicantes se fortalece con su uso. 4T:652-653 (1881). Los únicos
entretenimientos seguros son aquellos que no ahuyentan los pensamientos
religiosos y serios; los únicos lugares seguros adonde podemos acudir son
aquellos adonde podemos llevar a Jesús con nosotros. NEV:286 (1883)”. EUD:88-
89. 4.- La industria de la entretención no nos prepara para disfrutar los simples y
santos placeres de la sociedad celestial. ¿Cómo será el cielo? ¿Habrá allí
relaciones adúlteras, violencia, deshonestidad, lenguaje sucio, irreverencia y un
énfasis en la necesidad de ser rico y famoso? No. Todo va a ser puro, santo y
justo allí, y tenemos que prepararnos aquí para vivir allí. La Biblia afirma
constantemente que la vida tiene que ser limpiada aquí para poder prepararnos
para vivir allá: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor”. Heb. 12:14. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a
Dios”. Mat. 5:8. “Todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica así mismo, así
como él es puro”. 1 Juan 3:3. Si encontramos aburridas las cosas espirituales
aquí, ¿qué nos hace pensar que allá serán interesantes? Dios no va a cambiar
nuestros gustos camino al cielo. Vencer estas cosas tiene que suceder en la tierra
antes que se cierre la gracia. Apoc. 22:11 nos informa que el carácter va a
permanecer para siempre como esté antes que Jesús venga. Cuando se cierre la
gracia, se hará la espantosa declaración desde el Lugar Santísimo del santuario
celestial: “El que es injusto siga siendo injusto, y el sucio siga ensuciándose. El
justo siga siendo justo, y el santo siga santificándose”. Algunas veces escucho a
jóvenes y adultos jóvenes decir que tenemos que aprender a vivir en el mundo
real, refiriéndose obviamente al mundo de aquí y ahora. Pero este mundo no es el
mundo real. El apóstol Pablo nos dice en 2 Cor. 4:17-18 que: “Porque esta leve y
momentánea tribulación, produce una eterna gloria, que supera toda comparación.
Así, fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo
que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno”. El apóstol Juan nos
asegura bajo inspiración que el mundo va a pasar, va a desaparecer y se va a
desvanecer (1 Juan 2:15-17). ¿Por qué deberíamos invertir nuestro tiempo, dinero,
fuerza y talentos en un sistema que es ilusorio y que muy luego se va a disolver?
Hollywood y la industria de la televisión promueven lo artificial y lo temporal – los
aspectos del aquí y ahora de la vida – llamativo, glamoroso, hogares
extravagantes, sexo, el estilo de vida del rico y famoso. Pero Jesús dijo: “¿De qué
le sirve a un hombre ganar todo el mundo y perder su alma?” en el cielo no habrá
mentira, engaño, adulterio, violencia, lenguaje sucio, robo, etc. Debiéramos estar
entrenando nuestras mentes para la sociedad celestial en esta tierra.

Pág. 8 El profeta Isaías explicó quién va a estar capacitado para vivir en la


presencia de un Dios cuya santidad es un fuego consumidor: “Los pecadores en
Sión se asombraron, espanto sorprendió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros
habitará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas? El que
anda en justicia y habla lo recto, el que rehúsa la ganancia de violencias, el que
sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa su oreja para no oír
propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste
habitará en las alturas, la fortaleza de las montañas será su refugio; se le dará su
pan, y su agua será segura”. Isa. 33:14-16. 5.- La cultura de Hollywood nos
transforma a la imagen de Satanás, en vez de hacerlo a la imagen de Jesús. Tal
como lo hemos declarado antes, nuestra mente es moldeada por lo que
permitimos que entre en ella, y la condición de nuestra mente es lo que decide
nuestras acciones o comportamiento. El apóstol Pablo expresó el principio: “Por
tanto, nosotros todos, al contemplar con el rostro descubierto, como en un espejo,
la gloria del Señor, nos vamos transformando a su misma imagen, con la creciente
gloria que viene del Señor, que es el Espíritu”. 2 Cor. 3:18. “Por lo demás,
hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro,
todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno
de alabanza, en eso pensad”. Fil. 4:8. Ellen White explica: “Al contemplar a Cristo,
al hablar de Él, al contemplar la belleza de Su carácter somos transformados.
Transformados de gloria en gloria. ¿Y qué es gloria? Carácter, y él es
transformado de carácter en carácter. Así vemos que hay una obra de purificación
que se lleva a cabo contemplando a Jesús”. HHD:337. Pero el lado opuesto de la
moneda también es verdadero. Si contemplamos aquello que exalta el reino de
Satanás, el resultado es una obra de contaminación donde llegamos a reflejar su
carácter. 6.- La Biblia deja suficientemente claro que Dios nos tendrá por
responsables por nuestra mayordomía. Esto es, Él nos tendrá responsables por la
manera en que usemos el tiempo, los talentos, la fuerza, la influencia y los
recursos financieros. El apóstol Pablo dice en 1 Cor. 4:2. “Ahora bien, se requiere
que cada administrador sea hallado fiel”. El profeta Isaías citó a Dios haciéndole
una pregunta muy importante a Israel. “¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y
vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme con atención, y comed del bien, y
os deleitaréis con algo sustancioso”. Isa. 55:2. Dios nos ha dado una mente para
desarrollar, recursos para invertir en la causa, tiempo para dedicarle a la oración,
la Biblia para estudiar y para testimoniar y talentos para desarrollar para Su gloria.
Si no los usamos sabiamente, ciertamente seremos declarados impíos y siervos
malos. 7.- Las películas y el mirar televisión muy a menudo son formadores de
hábitos. Ellen White dice que exponer la mente a estas cosas se vuelve como un
licor intoxicante: “El amor por estas escenas aumenta con cada participación en
ellas así como el deseo de las bebidas intoxicantes se fortalece con su uso. La
única conducta segura es evitar el teatro, el circo, y cualquier otro lugar dudoso de
diversión”. MJ:378. A mí no me importa.- Una de las mayores tragedias en la
iglesia hoy, no es que las personas no sepan la diferencia entre lo justo y lo
errado, sino que realmente no se importan. Parece que le estamos diciendo a
Dios: “¡Sale de mi vida y déjame vivirla en paz!” El mismo problema existió con
Israel en los días de Isaías. Las personas estaban cansadas de ser reprendidas
por los profetas debido a su comportamiento: “Ve, ahora, y escríbela en una tabla
delante de ellos, asiéntalo en un libro, para que dure hasta el último día, por
testimonio para siempre. Que este pueblo es rebelde,

9. Pág. 9 hijos mentirosos que no quieren obedecer la Ley del Eterno. Dicen a los
videntes: ‘No veáis’, y a los profetas: ‘No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas
halagüeñas, profetizad mentiras. Dejad el camino, apartaos de la senda, retirad de
nuestra presencia al Santo de Israel’”. Isa. 30:8-11. ¿Es legalismo? Algunos
afirman que todo esto es legalismo. Ellos dicen que predicar normas sobre
comportamiento en cosas como la dieta, vestimenta y opciones de entretenimiento
es juicio y legalismo. Ellos dicen que somos salvos por gracia a través de la fe y
que nuestra conducta no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es verdad que
nuestras obras no nos pueden salvar, pero también es verdad que no podemos
ser salvos sin un verdadero arrepentimiento que nos conduzca a odiar el pecado y
a amar la justicia. Observe las dos declaraciones siguientes: “Aun cuando
tenemos que estar en armonía con la ley de Dios, no somos salvos por las obras
de la ley, pero no podemos ser salvos sin obediencia”. FO:95- 96. “El
arrepentimiento incluye pena por el pecado, y un alejamiento de él. No vamos a
renunciar al pecado hasta que veamos su pecaminosidad; hasta que nos alejemos
de él de corazón, no habrá un cambio real en la vida. El arrepentimiento es el
único proceso a través del cual la infinita pureza refleja la imagen de Cristo en Sus
redimidos”. ST, 28 de Junio de 1905. Ellen White ha declarado que aquellos que
están verdaderamente convertidos manifestarán un cambio en sus vidas: “No hay
evidencia de un arrepentimiento genuino a menos que opere una reforma”.
CS:515. Piense en esto: Jesús murió por aquellas cosas pecaminosas que
miramos en la televisión y en el cinema, cosas como lujuria, envidia, asesinato,
adulterio, fornicación, robo, irreverencia, codicia, tomar el nombre del Señor en
vano, engaño y mentira. Si la gracia tuvo que morir debido a estas cosas, ¿por
qué deberíamos aun deleitarnos observándolas? Pablo estaba absolutamente en
lo cierto: “¿Qué diremos, pues? ¿Perseveraremos en pecado para que abunde la
gracia? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo
viviremos aún en él?”. Rom. 6:1-2. La gracia no nos da una carta blanca para
continuar en el pecado: “Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la
Ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!”. Rom. 6:15. Después que el
apóstol Pablo hace una lista, él nos asegura que los que practican estas cosas no
entrarán en el reino de Dios (1 Cor. 6:10). ¿Realmente creemos que podremos
decirle a Jesús: “¿Bien, Señor, yo en realidad no practiqué estas cosas, ¿yo
solamente las observé y las escuché”? Jesús subrayó que un pensamiento puede
ser pecaminoso, aun antes de producir un acto pecaminoso. “Así cualquiera que
mire a una mujer codiciándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”
(Mat. 5:27-28). Jesús caminó hacia la cruz por esas cosas que las personas están
observando en la pantalla. ¿Disfrutaría Jesús viendo esas cosas que glorifican el
pecado? ¿Disfrutaría el que dijo ‘no cometerás adulterio’, viendo a un hombre en
la cama con la mujer de otro hombre? ¿Disfrutaría Jesús, que no vino a destruir la
vida del hombre sino que a salvarla, el ir a un lugar adonde Sus amadas criaturas
están siendo dispersadas hacia todos lados, si bien fingiendo que están bien?
¿Iría Jesús, que es la Verdad, con gusto a un lugar adonde la mentira es algo
común? ¿Disfrutaría Jesús sentarse a ver una película que está llena de
sentimientos espiritistas? ¿Se sentaría Jesús, que no tiene engaño en Su boca,
para escuchar con agrado el crudo lenguaje y los gestos obscenos que son
usados por los actores? ¿Se necesita realmente una respuesta para estas
preguntas? Amor, solo amor.- He escuchado decir a algunos que el amor debería
ser la norma de nuestras decisiones éticas y no las reglas ni los reglamentos. Yo
no puedo concordar con esto, hasta que definamos correctamente lo que es amor.
El amor no es un sentimiento sentimental, sino que es un principio divino que
coloca en

10. Pág. 10 primer lugar a Dios, a nuestros queridos compañeros humanos en


segundo lugar, y a nosotros mismos en último lugar. ¿Existe alguna dicotomía
entre amor y ley? Amor es una obediencia voluntaria del corazón hacia la santa
Ley de Dios. Observe el equilibrio que fue provisto por Jesús, Juan y Pablo: “Si me
amáis, guardaréis mis Mandamientos”. Juan 14:15. “Porque en esto consiste el
amor de Dios, en que guardemos sus Mandamientos. Y sus Mandamientos no son
gravosos”. 1 Juan 5:3. “El amor no hace mal al prójimo; así el amor es el
cumplimiento de la Ley”. Rom. 13:10. La pregunta que tiene que ser hecha es
esta: ¿Es nuestro respeto por el amor marital realzado cuando observamos a una
persona yendo a la cama con la esposa de otro? ¿El amor a nuestro vecino
aumenta cuando vemos a personas siendo tiradas por todos lados en la pantalla?
¿Aumenta el amor a Dios cuando consistentemente escuchamos el nombre de
Dios siendo tomado en vano? Cualquier cosa que reduzca nuestro amor y la
preocupación por nuestros compañeros seres humanos es pecado, porque la ley
nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El fin del asunto:
sugerencias prácticas. - Ore por poder para su voluntad: Si su voluntad es débil,
ore para que el Señor la fortalezca y entonces, a través del ejercicio, se va a
fortalecer cada vez más. Lugar: vaya a la iglesia en una base regular para el
servicio de adoración, a las reuniones de oración y a las reuniones de la juventud.
Tiempo: use su tiempo para leer la Biblia, buenos libros y para orar y testimoniar.
Costo: Invierta su dinero en la causa de Dios, de tal manera que tenga tesoros en
el cielo. Contenido: sea un observador crítico. Coloque delante de sus ojos
solamente aquello que alimente a su naturaleza espiritual. Hábito: desarrolle
hábitos que aumenten su deseo por las cosas espirituales. Coloque solamente
cosas santas delante de sus ojos, y mientras más lo haga, más las va a disfrutar.
QHJ: antes de observar o escuchar algo, pregúntese a sí mismo: ¿Vería o
escucharía Jesús esto? ¿Podría yo convidarlo para que escuchara o viera esto
conmigo? Autor: Pastor Stephen Bohr Extraído de la revista trimestral Secretos
Desellados, del tercer trimestre del 2013.

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