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La aceptación del evangelio

1 Tesalonicenses 2:13-20 (NVI)

1Ts 2:13 Así que no dejamos de dar gracias a Dios,


porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no
como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios,
la cual actúa en ustedes los creyentes.
1Ts 2:14 Ustedes, hermanos, siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo
Jesús que están en Judea,
ya que sufrieron a manos de sus compatriotas lo mismo que sufrieron aquellas
iglesias a manos de los judíos.
1Ts 2:15 Éstos mataron al Señor Jesús y a los profetas,
y a nosotros nos expulsaron.
No agradan a Dios
y son hostiles a todos,
1Ts 2:16 pues procuran impedir que prediquemos a los gentiles
para que sean salvos.
Así en todo lo que hacen llegan al colmo de su pecado.
Pero el castigo de Dios vendrá sobre ellos con toda severidad.
1Ts 2:17 Nosotros, hermanos, luego de estar separados de ustedes por algún
tiempo, en lo físico pero no en lo espiritual,
con ferviente anhelo hicimos todo lo humanamente posible por ir a verlos.
1Ts 2:18 Sí, deseábamos visitarlos --yo mismo, Pablo, más de una vez intenté ir--,
pero Satanás nos lo impidió.
1Ts 2:19 En resumidas cuentas, ¿cuál es nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo
delante de nuestro Señor Jesús para cuando él venga?
¿Quién más sino ustedes?
1Ts 2:20 Sí, ustedes son nuestro orgullo y alegría.

En esta oportunidad, el apóstol continúa con los asuntos personales relacionados a la


forma como el evangelio fue recibido por los tesalonicenses, los problemas que se
presentaron en el proceso y el resultado que el mismo tuvo sobre la vida de la iglesia.

Precisamente, el argumento desarrollado por el apóstol en este párrafo, apunta al porqué


del resultado de la aceptación del evangelio en la vida de los creyentes en Tesalónica. A
manera de resumen de las afirmaciones resaltantes del apóstol, tenemos:

- El apóstol Pablo daba gracias a Dios por la recepción que tuvo el evangelio v. 13a
- El evangelio había sino aceptado como Palabra de Dios. V. 13c

- Los creyentes allí siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que
están en Judea. V.14

- Algunos judíos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y expulsaron a los


apóstoles. No agradaban a Dios y eran hostiles a todos. V.15

- Esos judíos llegarón al colmo de su pecado. V.16b

- El castigo de Dios vendría sobre ellos con toda severidad.v.16c

- Pablo con ferviente anhelo hizo lo posible por ir a verlos. V.17b

- Intentó visitarlos más de una vez V.18

- Los creyentes de tesalónica eran la esperanza, el orgullo y la alegría del apóstol


v.19-20
.
Del texto bien pueden extraerse los siguientes principios:

1. El evangelio debe ser considerado como Palabra de Dios

El evangelio tiene raíces en el Antiguo Pacto, pues todos los hechos que luego
sucedieron al redentor ya estaban profetizados allí. “Hermosos son los pies de los que
anuncian el evangelio”, decía el profeta Isaías (Isa- 52:7). Si lo consideramos como una
revelación de Dios, como efectivamente lo es, luego al concretarse como un hecho en el
Nuevo Pacto, entonces es continuación de la misma Palabra de Dios dada desde la
antigüedad.

Recordemos que la esencia del evangelio es que Jesucristo murió por nuestros pecados y
resucitó al tercer día, lo cual comprueba que el es el Hijo de Dios y en consecuencia,
completamente apto para entregar su vida para que todos los pecadores que se arrepienten
y creen al evangelio, alcancen la vida eterna.

En este texto Pablo dice que la palabra predicada fue recibida como lo que era, La
Palabra de Dios. Es el caso que del evangelio se debe quitar todo elemento humano,
estrategias psicológicas para convencer a las personas y todo aquello que intente ayudar a
Dios para atraer a las personas al conocimiento de Dios, pues ese un papel que le
corresponde al Espíritu Santo.
Como predicador del evangelio, ¿está consciente que se debe predicar la Palabra de
Dios?, ¿hay elementos humanos que debe corregir al predicar?

2. El evangelio es rechazado por algunos

Así como algunos judíos se opusieron a la predicación del evangelio en tesalónica, eso
solamente fue una constante de lo que nos señala la historia, siempre han sucedido
persecuciones a los creyentes.

La primera gran persecución fue por parte del pueblo judío. Luego el imperio romano
persiguió a los creyentes y asesinó a muchos de ellos. Una tercera gran persecución a los
creyentes, la propiciaron otros llamados cristianos.

El evangelio en su esencia es ofensivo, ya que su mensaje señala que solamente es por


Cristo que la persona tiene acceso a la salvación y los grupos religiosos, al admitir otras
formas de salvarse, reaccionan en forma hostil hacia los que predican así.

Otra formas de persecución se manifiestan a manera de rechazo por parte de las personas
que se cierran al evangelio. Burlas o miradas por encima del hombro, también pueden
aplicarse en este caso. Ciertos sectores de la élite “intelectual” también manifiestan
rechazo por los creyentes, al considerarlos una horda de religiosos apegados a un libro
anticuado.

¿Ha sufrido alguna forma de persecución por predicar salvación sólo por Cristo?

3. El evangelio produce esperanza y alegría

Al llegar el evangelio a Tesalónica y ser recibido y creído, produce vidas cambiadas, lo


cual alegra y anima a considerar que el trabajo en el Señor no es vano y que tales cambios
hacen valer la pena toda dificultad que se tenga en el proceso de la comunicación de ese
mensaje divino.

Es así que el apóstol deseaba ver nuevamente a los creyentes tesalonicenses, no obstante
tuvo gran oposición espiritual que se lo impidió. Ese deseo del apóstol, parece implicar
que el trabajo entre estos creyentes aún no estaba totalmente culminado, pero hasta donde
estaba, ya se observaban verdaderos frutos que producían satisfacción al apóstol.

Oír de la fe de los creyentes allí, así como de su trabajo en esparcir el mensaje salvador,
como se observa en el contexto del párrafo, aunado a las vidas cambiadas, son motivo de
alegría tanto en aquel momento como en nuestros días.

Vale la pena pensar en cambios que se observan en la vida de aquellos que han aceptado
el mensaje esperanzador del evangelio de Cristo. Esos cambios podemos verlos en
nosotros mismos. Cómo éramos antes de conocer a Cristo y cómo somos ahora.

Hno. Rafael Guedez, abril 2021.

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