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Amor sin condiciones

Dios te ama como eres, con tus debilidades y errores. El usa su amor y ternura para atraerte y consolarte.

El no acude al rechazo o a la acusación para hacerte reaccionar, sino siembra bien y no mal para cosechar una buena relación
contigo.

El te ama sin condiciones y espera que hagas lo mismo con tu familia y con tu prójimo.

El amor sin condiciones es el amor de Dios.

Este nuevo mandato les doy: “Que se amen los unos a los otros como Yo los he amado”. Voltee a ver al que tiene a la par. Cristo
dio la vida en la cruz por mí, ese es el amor de Jesús; el amor de Dios se mostró en que aún siendo yo pecador, El me amó a mí.
Siendo yo pecador, El aún así me amó.

Quiero que vuelva a ver a la persona que tiene a la par, mírelo de cabeza a los pies. ¿Ya lo vio de todo? Estoy seguro que esa
persona tiene muchas razones por las cuales no amarla; errores, pecados, etc. Piensa en tu relación en tu matrimonio, con tus
padres, con tus hermanos y si te llevas en algún grado mal con ellos, estás justificando eso con alguna razón. Dices: “es que no me
llevo con él porque me cae mal cómo es; no me llevo mejor con mi esposa porque es bien metida y shute; no me llevo mejor con
mi compañero de trabajo porque siempre está compitiendo conmigo”. Tiene muchas razones por las cuales no llevarse bien con la
gente. PERO DIOS TENÍA SUFICIENTES RAZONES PARA NO LLEVARSE BIEN CON USTED. ¿O NO? TENÍA
RAZONES PARA NUNCA AMARLO. PERO PONGA ATENCIÓN: USTED PUEDE TENER LA RAZÓN Y AÚN ASÍ
PERDER A LA PERSONA QUE AMA. DIOS DIJO: “NO IMPORTA LAS RAZONES QUE TENGA, AÚN ASÍ, LOS
VOY A AMAR. Siendo usted cristiano, le ha dado a Dios muchas razones para que El lo deje de amar, pero aún así, lo sigue
amando.

Porque el amor de Dios consiste en esto: en que El amó primero, por lo tanto, el amor de Dios no consiste en esto: “te amo como
tú me tratas”; es: “te amo sin saber cómo me vas a tratar”. “Yo no sé, quizás me puedes rechazar, puedes no creer en mí, pero aún
así, te voy a amar”. Dios vio la humanidad y dijo: “Puede ser que ellos me rechacen, puede ser que algunos de ellos no me amen y
me maltraten, que haya un ateo, que me insulten y hagan chiste de mí, pero aún así, los voy a amar”.

Dios no midió consecuencias antes de amar, no midió razones antes de hacerlo. Si usted sigue siendo una persona que gobierna su
relación con otros por las razones que tiene, no vive bajo el principio del amor, vive bajo el principio de la vanidad de su mente,
porque su orgullo lo ha separado de la gente a quien debería estar amando. Eso es ser sabio en su propia opinión. .

Hay gente que llegará delante del tribunal de Dios y le dirá: “Señor, yo tengo esta razón para haberme comportado así”. Pero Dios
les dirá: “Yo te mandé a amar, y no a tener la razón”. Hay gente que llegará y creerá que la explicación que dará por no haber
amado a sus padres va a convencer a Dios. Habrá personas que tendrán buenas explicaciones que si las escucháramos hoy, nos
conmoverían el corazón; hay mujeres que pueden decir que tuvieron padres que abusaron de ellas, pero Dios les dirá: “Yo tuve las
mismas razones para enviarte al infierno a ti, pero aún así morí en la cruz por ti”.

Yo trabajo con los jóvenes adultos solteros, de los 18 ó 20 años. Siempre les enseño esto: no tengas temor de amar.
Ha habido una enseñanza en la iglesia evangélica por años: “Si te gusta fulanito, guarda tu corazón, no sea que no te corresponda y
te vaya a herir”. Pero Dios no pensó así. No pensó en guardar el 80% de su corazón para no ser herido; él no está herido en el
cielo. Cuando Dios amó, lo dio todo. Entonces, yo les digo que no teman ilusionarse, que no guarden su corazón del amor, que lo
guarden del temor al rechazo, de los celos, del orgullo. Pero que no de la ilusión.

Y les digo: “si a ti te gusta alguien y te enamoras, haz lo mismo que hizo Jesús, da lo mejor de ti y llega hasta la cruz si es
necesario (esto en sentido figurado). Sabiendo que aún dando todo por esa persona, ésta te puede decir que no; pero como no
necesitas que te digan varios que sí, el día que uno te lo diga, haz lo mismo que Jesús, haz una fiesta”.

La gente piensa que Jesús se entristece cuando alguien no lo recibe, pero El se alegra cuando alguien sí lo recibe. El está viendo la
parte de ti que sí está haciendo algo bueno, no está viendo el pecado que te está acusando. El ve que aún en medio de tu debilidad,
has venido a buscarle a El, a buscar su perdón y dice: “hijo mío, ven, para eso estoy”. Voltéese con la persona que está a la par y
dígale: “Jesús te ama”.

Hoy quiero continuar con eso. I Juan 4:7-9. Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es
nacido de Dios, y conoce a Dios.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios
envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
Entre yo más conozco a Dios, más amo.

Mientras más tiempo me dedico a contemplar a Dios, más amor tengo en mi corazón. Pero si me mantengo ignorante de Dios, me
mantendré vacío de su amor. En esto se mostró el amor de Dios. Digan todos “se mostró” “Dios mostró su amor”.

Lo primero que quiero enseñarle es que si usted ama, muestra su amor. El genuino amor no deja duda de su amor, lo demuestra. El
mostró su amor, no se lo reservó. Tenemos mucho temor de mostrar nuestro amor por temor de ser rechazados o que se van a
burlar de nosotros. ¿Cómo lo mostró?

Número uno: Habló su amor para con nosotros. Jeremías 31 dice que nosotros fuimos amados por El con amor eterno. El habla
su amor con nosotros.

Número dos, se muestra a través de nuestros gestos y actitudes. Un gesto duro dice mucho, las palabras sarcásticas hieren
bastante. Cuando nosotros usamos gestos, expresamos la ternura y amor.

La ternura tiene un gran poder, tiene tanto poder que una de las características principales del Espíritu Santo es que es tierno.

Número tres. El nos bendice aún con bienes. Cuando usted ama, da; cuando ama a sus hijos, les da. Dios tiene muchos deseos de
bendecirlo.

Sabe, la otra semana es el tercer cumpleaños de mi hija mayor. Hace tiempo que lo venimos preparando. Ya le compramos lo que
ella quería. Si por mí fuera, hoy en la noche se lo daría, porque tengo muchas ganas de darle lo que ella quiere. Y así es Dios, El
quiere bendecirlo y darle lo que usted quiere.

Número cuatro. El muestra su amor en lo que El hace. Dios hace muchas cosas también por amarnos a nosotros.

Número cinco, muestra su amor en el sacrificio de Jesús por nosotros. Cuando usted ama a alguien, se convierte en una persona
abnegada y deja cosas con tal de bendecir a esa otra persona. Dios muestra su amor. ¿Es usted alguien que muestra ese amor?
Muchas veces tenemos algunas maneras para dar. Hay algunos que son buenos para dar, pero son difíciles para hablar. Pero si
ya dio lo que es más difícil, ¿por qué le cuesta tanto decir unas palabras? Si le cuesta tanto hablar, escríbalas. No le cuesta hacer
algo tan sencillo, y los resultados son increíbles.

Verso 10. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su
Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en
nosotros.

Digan todos “en esto consiste el amor de Dios, en que Dios me amó primero”. Sabe, Dios es proactivo cuando ama. ¿Qué quiere
decir eso? El es siempre el primero en dar el primer paso. Dios me habló hace unos días algo y eso me ha cambiado mucho.
EL ME DIJO: “EL RECHAZO NUNCA ES UNA HERRAMIENTA QUE YO USO”. Se lo voy a explicar con una historia
que me gusta contar.

Había un matrimonio una vez viviendo juntos. El hombre llegó a la casa, entró al baño, tomó un cepillo de dientes color rojo y se
lavó los dientes con él. El era un poco desordenado, dejado, terminó de lavarse y lo dejó en el lavamos sin terminar de secar ni
ponerlo en su lugar.

Cuando la mujer entró y vio el cepillo, le dijo así al marido: -¿Por qué usaste mi cepillo color rojo?-.
El respondió -El cepillo color rojo es el mío, el tuyo es el verde-.
–No -le dijo ella- el mío es el rojo-.
El le dijo -ya estás igual de peleonera que tu mamá-.
Ella le respondió -no digas eso de mi mamá, lo que pasa es que tú nunca la has querido-.
-¿Cómo querés que la quiera si ella nunca me aceptó en su casa? –dijo el marido.

Y ustedes saben cómo continuó ese pleito. Para hacerle corta la historia, el marido durmió en el sofá de la sala esa noche. Somató
la puerta y salió furioso. Entre más duro se somata, más se busca tener la razón. Si algunos no somatan puertas, rechinan llantas.
Son terribles esas mañas, esos arranques de ira.

Entonces el marido se fue a dormir allá, se dijo “que sienta mi ausencia”.


Y la mujer pensó “si él se salió, que regrese a pedir perdón”. Entonces empezó la batalla del rechazo, a ver quién aguanta más.
“Voy a agregarle un gramo más de rechazo a ver hasta dónde aguanta. Con un poco más, tal vez se quebranta y pide perdón y nos
arreglamos”.

Dios no obra así, pero nosotros sí. El marido se levantó al siguiente día del sofá, se despertó temprano. Usualmente cuando uno
está enojado, no duerme. Late más rápido el corazón, la cabeza le da vueltas. La princesa que usted tenía hace un rato se convierte
en el anticristo con siete cabezas y diez cuernos arriba. Cada vez que usted se duerme enojado, le abre la puerta al diablo. Ese
marido pensó “me voy, así cuando ella salga, que no me vea y me llame a la oficina”. Ella dijo “si durmió afuera y no vino, que
vea qué come”. No se hablaron ese día. Al día siguiente llegó tarde, más enojado todavía, se quedó en el sofá. Para no hacerle
larga la historia, pasaron 15 años así. Ella durmiendo en la cama y él en el sofá.

Al cabo de los 15 años, entra la mujer a su cuarto y ve al marido en la cama. Se le queda viendo y le dice: -¿Por qué estás acostado
en mi cama?-.

El marido le responde: -Tenías razón, el cepillo color rojo era el tuyo-.

¿Cuántos se han peleado por una tontera como la del cepillo color rojo? Saben, nuestro rechazo hace que una pequeña llama
incendie todo un bosque.

¿Alguna vez usted ha usado la técnica del silencio? La ley del hielo. “¿Te pasa algo, mi amorcito?” y responde “Nada, estoy bien”.

¿SABE QUE DIOS NUNCA HA USADO LA LEY DEL HIELO?

I Corintios 1. El es fiel en llamarnos todos los días a la comunión con su hijo Jesús.

Cada mañana son nuevas sus misericordias. Es como que El se despertara cada mañana y nos dijera: “Hijo mío, te peleaste
conmigo ayer, te fuiste al mundo, seguiste las pasiones de tu carne, pero yo te amo”. Cada mañana son nuevas sus misericordias.

Dios es proactivo, El no se aleja de usted, no usa la técnica del rechazo, ni lo avergüenza para hacerlo caer. Dios siempre usa la
técnica del amor, no usa el mal para atraerlo a usted, usa el bien.

Dios es el mejor enamorador. Si El quiere enamorarlo, le da bendiciones. El no le manda enfermedades para que usted se enamore
de El, usted tampoco lo haría, ¿por qué lo haría El? El sabe que si usted se aleja, cosas malas le pueden pasar. El no las manda, las
ve venir. Si usted se tira de un edificio, la ley de la gravedad lo va a traer. El no lo tira. Igual son las pruebas, Dios no lo empuja a
eso.

Dios no usa la condenación, no usa la acusación.


Mucha gente que ha pecado y se ha ido al mundo tiene vergüenza de regresar a la iglesia porque tiene miedo de ser avergonzada.
Lo que no sabe es que El hace fiesta cuando un hijo suyo se arrepiente. La gente cree que El estará furioso esperando su regreso.
Cree que Dios se va hacer el difícil. Usted no tiene que ganarse su amor, ya le fue otorgado. Sólo debe disfrutar del amor de Dios.
El ha sido el primero en dar un paso en amar.

Aprendí mucho de esta Palabra en mi vida. Yo debo ser el primero en dirigirme y amar a mi esposa, a mis hijos; no puedo usar la
herramienta del rechazo. Dios es un dios que consuela, no que acusa, y así lo ha querido El llamar a usted. Quiero terminar en
esto: Usted no tiene que ganarse nada, ya está hecho.
Ame igualmente usted. ¿Cree que podría regresar hoy a su casa y aún cuando su esposa no merezca su ternura, ser tierno?
Mujer, ¿cree que puede regresar a su casa y aún cuando su marido no merezca su amor respetuoso y sujeto, dárselo? ¿Cree que
puede mostrar ese amor con sus vecinos y familiares? Sea proactivo.

No sé cómo lo han tratado cada vez que se ha equivocado. Hay personas que tienen miedo de hablar en público o hacer una
pregunta porque en su casa se burlaban. A veces, el marido tratando de buscar la admiración de su mujer, la provocan a celos.
Parecen adolescentes. Ellos cortan con la novia y rápido se hacen novio de otra para provocar a celos.

Haga el bien. Mateo 24 dice que en los últimos días, la maldad de muchos se multiplicará y crecerá y, por lo tanto, el amor se
ahogará.

¿Sabe usted que el amor no se apaga? Se marchita, se ahoga. Hay quienes dicen “ya dejé de amar”. Pero lo que pasó es que
hubo tanto mal ahí adentro, que ahogó el amor que usted sintió un día.
Por eso es que Dios no siembra una semilla mala entre usted y él, porque entonces no cosecharía algo bueno. No siembra miedo,
sino confianza; Dios no siembra el rechazo, siembra la aceptación; no siembra condenación, sino misericordia; no siembra la
vergüenza, sino la protección.

¿Es su hogar un refugio? ¿Cómo así? ¿Pueden llegar sus hijos a su hogar y sentirse libres de ser como ellos son y ser aceptados?
¿O están sus hijos como los que cierran la puerta de su cuarto porque no se sienten aceptados?
¿Sabe por qué los jóvenes están en maras o en noviazgos destructivos? Porque encontraron a alguien que los amaba. Pero quiero
decirle, padre, que primero lo buscó a usted, pero no lo encontró, sino que a otros adolescentes que no tenían ni una pizca de
sabiduría.
¿Sabes por qué hay mujeres que están buscando cómo acostarse con otros hombres? ¿O por qué caen tan fácilmente con otro
hombre? Porque esa mujer siempre tuvo desde niña la necesidad del abrazo de un padre, una caricia, un “te amo” y no lo
recibieron, entonces crecen con el vacío de afecto y -perdón por la expresión- ante el primer hombre vago, patán, que les da esas
caricias, se rinden.

¿Sabe qué está demostrado? Que los jóvenes que no reciben afecto en su hogar tienen el 60% más de posibilidades de tener sexo
antes del matrimonio. Los que reciben toda la aprobación de sus padres, crecen con seguridad en ellos mismos, con mayor
capacidad intelectual y afectiva, así como una mejor relación con Dios. ¿Qué importa si su hijo pierde una clase? Abrácelo
primero, después hable de las notas. ¿O no es así acaso Dios?
¿Ha venido alguna vez sintiéndose mal, en pecado? Usted lo primero que dice es “tócame, Señor”. ¿Qué es lo primero que le pide?
Afecto. “Señor que tu Espíritu me toque”. ¿Qué cree que es eso? Afecto. ¿Qué cree que es lo que sus hijos le piden? Afecto. Me
ha tocado ministrar a muchos jóvenes que nunca escucharon de sus padres que estaban orgullosos de ellos, y crecen frustrados. Si
usted fue uno de esos, no es razón para que lo haga con sus hijos. Usted es el llamado para hacer lo correcto.

Uno de los momentos más felices de mi día es llegar a mi casa, tomar a mi esposa en mis brazos, y juntos comenzamos a decir
cuánto nos amamos todos los días. Yo tengo una costumbre en mi hogar, cada vez que entro a la casa, silbo. Como quien dice “ya
vine”. Mi esposa se levanta y sale corriendo a saludarme, lo mismo mi hija. ¡Qué alegre es tener un hogar así! ¡Qué sabroso!
Llegar a casa y saber que tienes gente que te ama como tú eres, que te puedes equivocar, que conocen tus defectos y aún así te
aman. Que sabroso es llegar a la casa del Padre y escucharlo decir “acércate”. Uno se acerca a Dios y se siente mal porque hizo
algo malo, pero es bueno sentir a Dios que le rodea y le dice “hijo, yo te amo”.

Sabe yo no me paro aquí a predicar por mis virtudes, no ha sido mi falta de equivocaciones la que me tiene aquí, seguramente me
he equivocado mucho. Me paro aquí porque he sido corregido, y he sido aceptado cada vez que lo he hecho. Y cada vez que recibo
ese amor, digo “yo no puedo volver a equivocarme”. Es tan bello ese amor, porque sólo la gracia tiene el poder de transformarme.
No lo tiene el rechazo, sólo la gracia. El rechazo no es un recurso. El amor es el recurso de Dios, El te amó primero. ¿Vas a salir tú
y amar primero? A ti te toca el primer paso. Levanta tus manos al Señor, dile: “Enséñame a amar como Tú amas”.

Amor sin condiciones II

Video de Triatlon.!!

El no sólo vino a correr una maratón contigo, dio su vida en la cruz por ti. Dios es un buen padre. El estuvo dispuesto a hacer lo
necesario con tal que viviéramos. Al momento de amar, no tuvo condiciones para hacerlo.

Hace dos semanas, enseñé acerca del amor incondicional de Dios para con nosotros, y quiero retomar el tema hoy. Pero antes,
deseo contarle una historia sobre una familia. Se trata de un padre que tuvo por hijo a un inválido, tenía un problema en su
cerebro, lo cual no le permitía comunicarse, ni moverse, y le dijeron que su condición era permanente. Los padres le dieron todo el
amor posible. Cuando el niño tuvo 8 años, descubrieron que había una manera de comunicarse con él a través de una computadora,
en la cual él podía escribir. Lo primero que pidió fue ver una película. Y lo llevaron a ver una. A los pocos días, salió un anuncio
sobre una carrera local y el niño a través de la computadora, les dijo que le gustaría correr ahí. El padre pidió una silla de ruedas
que él pudiera empujar, se metió al gimnasio para entrenar y poder competir con su hijo. Al final de la carrera, el hijo le dijo:
“Padre, cuando estábamos corriendo, sentí que era libre de esto, olvide esta enfermedad”. Cuando el padre leyó eso, decidió
dedicarse a correr con su hijo. Se metió a entrenar para tener la condición física necesaria para empujar a su hijo, y se inscribió en
todas las carreras posibles, ganando algunas de ellas.
Crecieron ambos y un día, el joven le dijo que le gustaría correr la maratón de Nueva York. Cuando fue a inscribirse, le
prohibieron hacerlo, porque ni podía correr solo, ni con una silla como los demás. Entonces, el padre dijo: “Si no me dejan
inscribirme, voy a correr así”. La corrieron año tras año hasta hacer dos horas cuarenta minutos, ese es un buen tiempo. Al ver su
esfuerzo, les dieron un número y empezaron a correr ya inscritos. Ellos empezaron a hacerse notar. Las personas le decían al
padre: “¿Por qué no tratas de correr solo?” Pero a él lo que le interesaba era ver la cara de realización de su hijo al hacerlo, no
ganar. Fue cuando alguien le dijo que hiciera una triatlón, y se metió en la de Iron Man de Hawai, completándola varias veces. Al
cabo de los años, el padre cayó enfermo, a media carrera se desmayó. Lo llevaron al hospital y descubrieron que tenía bloqueada
una arteria del corazón. Le dijeron que si no se hubiera decido a correr con su hijo, estaría muerto. Cuando el padre decidió
dedicarse a ver la realización de su hijo, salvó su vida.

Quiero hablarle sobre el amor del Padre que se parece a esta historia.
“PREFIERO MORIR POR TI, ANTES QUE VIVIR SIN TI”. Y Dios estuvo dispuesto a hacer lo necesario para ver la
realización de sus hijos. El no sólo vino a correr una maratón contigo, dio su vida en la cruz por ti. Dios es un buen padre. El
estuvo dispuesto a hacer lo necesario con tal que viviéramos. Al momento de amar, no tuvo condiciones para hacerlo. No dijo:
“voy a morir por las personas buenas, justas”. Sino: “voy a morir por todos”. No dijo: “voy a morir por los esposos fieles”; sino,
“voy a morir por el infiel también. Voy a morir por ese hombre que nunca quiso casarse, sino que la abandonó; voy a morir por
aquel que fue un asesino”. El murió por todos, no sólo por los buenos. Si nos preguntaran a nosotros, seríamos arbitrarios. Nos
cuesta creer que Dios puede perdonar a todos, pero El puede hacerlo.

YO HE ESCUCHADO LA HISTORIA DE PADRES QUE HAN VISTO A SU HIJO IRSE POR MALOS CAMINOS. NO
ES LO MISMO QUE TU HIJO HOY SE CONVIERTA EN UN CRIMINAL, TE PARTIRÍA EL CORAZÓN; PERO ES
TOTALMENTE DISTINTO VER A UN CRIMINAL Y TOMARLO POR HIJO. ESO ES LO QUE DIOS HIZO CON
NOSOTROS, PORQUE TODOS FUIMOS CRIMINALES DE LA LEY DE DIOS; SIN EMBARGO, NOS ADOPTÓ POR
HIJOS. ESO ES AMOR. EL ESCOGIÓ AMARNOS ASÍ.

EL SEÑOR ME DIJO UN DÍA: “NO TE PREOCUPES, CUANDO TE ESCOGÍ, SABÍA CON QUIÉN ME METÍA, Y
ASÍ TE AMO”. DIOS LO LLAMÓ TAL COMO USTED ES. DIOS LO AMA ASÍ COMO ES.

I Juan 4:7. Amados, amémonos unos a otros porque el amor es de Dios, todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios, el
que no ama no ha conocido a Dios.

Todo el que conoce a Dios, ama a su hermano. Entre más conozco a Dios, más amor tengo para otros.
Lo primero acerca del amor, es que la fuente proviene de Dios; entre más amo a Dios, más amor tengo para darle a los demás, y
más empieza a fluir su amor en mí.

En mi carne no reside el amor, reside el odio, celos, envidias, venganza, pleitos, aspereza, dureza. Si yo actuara siempre en mi
carne, siempre actuaría sin amor. Pero si actúo conociendo a Dios, el amor empieza a fluir en mí, porque los frutos del Espíritu son
amor, paz, gozo, benignidad, templanza.

¿Cómo puedo hacer para amar más a mi esposa o a mis hijos? Conozca más a Dios, pase tiempo con El. En la medida que pase
tiempo con El, tendrá la capacidad de amar a otros. Dejará de ser celoso, envidioso, pleitista y llegará a ser amoroso, pasivo.

Usted conoce a Dios cada vez que lee su Palabra y se acerca a El en oración. Si quiere tener una familia llena de amor, busque a
Dios primero y entonces el amor se va a manifestar ahí. Dios es amor y ama a todas las personas. Entre más conozca a Dios, más
amor tendrá.

Versículo 9. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que muramos
por él.

Repita: “En eso se mostró el amor”. Dios muestra, demuestra y expresa su amor. No fue reservado con su amor, lo demostró.

¿Qué maneras Dios ha usado para demostrar su amor? Con palabras. De hecho, hay mucha gente que dice que Dios le habla con
palabras de amor.

Jer 31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por
tanto, te prolongué mi misericordia.
Con misericordia y amor eterno te he amado, eso ha dicho El. Usted debe demostrar su amor con palabras. Hoy en día, hay temor
de demostrar el amor, pero debe expresarlo, decir palabras tiernas. Algunas personas creen que el demostrar amor es señal de
debilidad, pero el amor es una fortaleza que hay en nosotros.

La ternura tiene un gran poder. Cristo es tierno para llamarlo a usted cuando ha cometido un error. La Biblia dice que El es manso
y humilde de corazón.
El no tiene miedo para demostrar el amor que le tiene. El lo llama todos los días a la comunión con su Hijo. Pero no todos los días
usted tiene comunión con Dios; hay días en que usted le dice que no. Pero aún así El no tiene miedo de expresar el amor hacia
usted. Cuando nosotros le demostramos el amor a alguien y nos rechaza, tenemos miedo de volver a expresarlo por temor a que lo
hagan de nuevo.

Eso les pasa mucho a los jóvenes que han sido rechazados. En la cultura evangélica, se da mucho que digan: “Guarda tu corazón
para que no te hieran”, pero Dios no es así. El expresa su amor constantemente. A los jóvenes que pastoreo les digo que no teman
expresarlo, como Jesús lo hizo en la cruz.

Hay personas que rechazan al Señor, pero no por eso El deja de amarlos y expresar su amor hacia ellos. Esa es la naturaleza de
Dios. Si usted ama a alguien, esté dispuesto a amarlo hasta llegar a la cruz, sabiendo que aunque usted le dé todo su amor, cabe la
posibilidad que no lo ame de regreso, pero no deje que el amor que hay en su corazón se ahogue por la aspereza y dureza de gente
que lo ha rechazado.

No deje que nada ahogue las virtudes que usted tiene dentro. El bien debe vencer al mal, por lo tanto, ame siempre. No tenga
miedo de llegar a abrazar a su esposa y decirle: “Mi amor, eres la mujer más bella que he visto”. Sea usted el primero en dar amor
en su hogar. Dios demuestra su amor con sus hechos.

Dios muestra su amor a través de lo que da.


Siguiente, a través del tiempo que te dedica.

Un consejo para los padres: los niños entienden mejor el lenguaje del tiempo que les dedica usted, para entender que los ama.

Hay gente que sí les dedica tiempo a sus hijos en su colegio o universidad, la TV siempre está abierta para ellos. Dedíqueles
tiempo a ellos.
¿Sabe cómo puede ver qué ama realmente? Lo puede comprobar al abrir su agenda y su chequera; éstas le dirán qué es lo que
usted ama, a lo que usted le dedica parte de su vida y recursos demuestra lo que usted es.

Siguiente, demuestra su amor a través de gestos, de su cariño, afecto. Es normal ver eso en novios, pero no es tan normal en el
matrimonio. La mujer está: “decime que me querés”, y el esposo le dice “pero si ya sabes que te quiero”. Cuando venimos con el
Señor, le decimos “tócame”. En ese momento, le estamos pidiendo afecto. Decimos que es espiritual si Dios lo hace, pero no si lo
hace otra persona. Déjese amar por Dios. Cuando yo me convertí, era una persona que no recibía amor, ni afecto, una persona
muy dura, y Dios me enseñó: “Déjate amar por Debbie”, ella es una mujer muy tierna.

Detrás de una fachada de hombría, hay alguien que necesita amar.


El me enseñó que me tenía que dejar amar. Cuando empecé a recibir ese afecto, Dios me dijo: “Ahora déjate amar por mí”.

Hay personas que son tan duras ante la demostración de amor de alguien más, que no dejan que Dios los ame. Están tan faltos de
dar y recibir amor, que cuando vienen a Dios, no saben cómo recibir esa parte de El. Usted tiene que vencer esa muralla. Cuando
me convertí, no tenía una relación afectuosa con mi padre. Yo no era una persona que abrazara a mi padre y viceversa. Dios tocó
mi corazón y me enseñó que debía amar a mi padre.
Un día, entré a su habitación y comencé a sentir un muro que no me dejaba acercarme a él. Pero yo dije “lo voy a vencer”. No
sabía ni cómo entrar, ni hacerlo, no sabía cómo él iba a reaccionar. Sólo sabía que Dios me había mandado a amarlo. Sentí como
que hubiera tenido unas cadenas en mis brazos que no me permitían abrazarlo. Pero lo abracé y le dije “te amo”. Yo no había dado
gracias por mis padres desde hacía años. Era un adolescente rebelde, pero me había arrepentido. Cuando él vio el amor que yo le
estaba dando, reaccionó. Dentro de él había una necesidad, pero no sabía cómo vencerlo.

Tal vez usted tiene relaciones frías con las cuales tiene que sobrevivir. Sea usted el primero en dar el primer paso. Cuando usted
lo haga, la otra persona va a reaccionar. Cuando dé amor, cosechará amor. Ese día aprendí a amar también a Dios como mi padre.

Versículo 10. En esto consiste el amor de Dios: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros, y
envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Diga: “En esto consiste el amor de Dios: en que El nos amó primero”. Dios es proactivo con su amor. Es el primero en amar, fue
el primero en amarte a ti y espera que cada uno de nosotros seamos los primeros en amar a alguien más. La responsabilidad de
amar está en usted. El primero en demostrar amor es usted esposo y usted esposa. Lo mismo los hijos. Nosotros en nuestra
naturaleza no reaccionamos así, no somos los primeros en amar. Estamos midiendo las circunstancias para luego ver si amamos. Y
Dios no quiere que actuemos así.

Dios no usa el rechazo como un recurso. Dios alcanza gente, ama y después los trae. Hoy la gente piensa que Dios hace mal para
atraer. Dice: “¿Por qué Dios habrá mandado la muerte, la enfermedad? Dios primero ama para luego cosechar.
Versículos 16 al 18

Nosotros hemos conocido y creído el amor de Dios para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en
Dios, y Dios en él.

La Biblia dice que hemos conocido y creído el amor de Dios. ¿Sabía usted que el amor todo lo cree y todo lo espera?

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como El es, así somos
nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí
castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a El, porque El nos amó primero. Si
alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo
puede amar a Dios a quien no ha visto?

En el amor no hay temor. El temor a ser rechazado viene como resultado de ser juzgado. Si usted realmente cree en el amor de
Dios, no va a tener temor que Dios le hará algo malo cuando usted llegue con El. Sino que El le hará bien. Cuando usted llegue a
ver a Dios, verá la perfección de la santidad. Recuerdo una vez que estaba orando hace años. Estaba adorando cuando pasó algo
sorprendente. Estaba hincado, de repente en mi cuarto hubo un destello de luz, un segundo y desapareció. Sentí en ese momento
de parte de Dios una presencia bien fuerte. No vi nada. En ese instante, me entró una convicción tan fuerte de la santidad de Dios,
que comencé a ver mis pecados cada vez más claros y aborrecibles. No quería ver para arriba, sentía que algo me iba a pasar, sólo
decía: “Señor, ten misericordia de mí”. Y Dios en ese momento bajó en su presencia y me dijo: “Nunca olvides que tú eres sólo
carne y yo tengo misericordia de ti”. Yo sentí en ese instante que si yo tenía la oportunidad de expresar mis pecados, si yo lo hacía
en mi propia carne, sería juzgado fuertemente y hasta podía morir. La Biblia dice que cuando el amor viene, ese temor se va.
Cuando El me cubrió, ese temor se fue. Porque me dio la convicción de perdón de pecados. Cuando usted llegue delante de Dios,
no serán sus buenas obras las que lo justifiquen. Su seguridad consiste en el amor que Dios le ha dado. La gente que conoce el
amor de Dios, no vive con temor. Porque está convencido de que Dios lo ama. Ahora los que no están convencidos, viven con el
temor que alguien más lo juzgue. Ese temor es un reflejo que el amor no se ha perfeccionado en ellos. Dios es un refugio, usted
no debe temer cuando llegue con Dios.

No sé cómo se sentía cuando había cometido un error. No se qué hacía con sus padres cuando lo había cometido. ¿Era de las
personas que buscaba esconderse de sus padres? ¿O era de los que falsificaban firmas? ¿Sabe qué dice Dios? Cuando saques una
mala calificación, ven conmigo. Porque así te amo todavía. Hay muchas personas que viven temiendo acercarse a Dios, creen que
Dios los va a juzgar, a condenar. ¿Se ha sentido tan cansado que lo único que quiere es que lo consuelen? Y aparece un hermanito
que lo que le da es un sermón. Dios no está buscando condenarte o acusarte. Hay gente que está esperando que Dios le diga por
qué todo está saliendo mal. Cuando lo que El quiere decirte es que ahora todo saldrá bien. El no quiere que le temas, quiere ser tu
refugio.

Desahóguese con Dios. No se desahogue con la gente, sino con El. Hay momentos en que usted tiene esa rabia y lo que quiere es
sacarla, pues vaya con Dios. Pida perdón y luego salga tranquilo, no se desahogue con la gente que ama y quiere. Eso es lo que
Dios está esperando de usted, que venga con El, ¿por qué temerle a El? ¿Qué temores tiene usted en su vida? ¿A quedarse solo, a
fracasar, que le vaya mal, que lo rechacen, que no lo acepten? Todo eso se va si cree en el perfecto amor de Dios. Porque si cree
en su amor, quién más lo va a poder rechazar. No se quede en sus temores, vénzalos. Hay personas que no inician sus sueños por
miedo al fracaso. El amor echa fuera todo temor. Dios quiere hoy darles ese amor y decirles: “Yo soy tu refugio, puedes venir
conmigo”.

Quiero terminar orando y pidiéndole a Dios que siempre encuentren ese refugio. Allí donde está diga: “Ayúdame, vengo a ti,
Señor”. Tal vez usted está pasando por una prueba, una adversidad. ¿A quién irá si no es a Dios? Venga hoy a El. Hay gente que
se refugia en las drogas y el alcohol; en el dinero y los gastos; hay quienes se refugian lastimándose, ya no sea así. Dígale al
Señor: “Quiero que seas mi refugio”.

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