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Análisis de textos bíblicos para la predicación y la catequesis (2)

(mensaje y enseñanza)

Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia


expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con
todos los hombres. Esta convicción está en la base de su diálogo con las otras
religiones, con la filosofía y las ciencias, y también con los no creyentes y los ateos.
Puesto que nuestro conocimiento de Dios es limitado, nuestro lenguaje sobre Dios
lo es también. No podemos nombrar a Dios sino a partir de las criaturas, y según
nuestro modo humano limitado de conocer y de pensar.
Todas las criaturas poseen una cierta semejanza con Dios, muy especialmente el
hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Las múltiples perfecciones de las
criaturas (su verdad, su bondad, su belleza) reflejan, por tanto, la perfección
infinita de Dios. Por ello, podemos nombrar a Dios a partir de las perfecciones de
sus criaturas, "pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por
analogía, a contemplar a su Autor" (Sb 13,5).
Dios transciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro
lenguaje de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de
imperfecto, para no confundir al Dios "que está por encima de todo nombre y de
todo entendimiento, el invisible y fuera de todo alcance" (Liturgia bizantina.
Anáfora de san Juan Crisóstomo) con nuestras representaciones humanas.
Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de Dios.

Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje se expresa ciertamente de modo humano,


pero capta realmente a Dios mismo, sin poder, no obstante, expresarlo en su
infinita simplicidad. Es preciso recordar, en efecto, que "entre el Creador y la
criatura no se puede señalar una semejanza tal que la desemejanza entre ellos no
sea mayor todavía" (Concilio de Letrán IV: DS 806), y que "nosotros no podemos
captar de Dios lo que Él es, sino solamente lo que no es, y cómo los otros seres se
sitúan con relación a Él" (Santo Tomás de Aquino, Summa contra gentiles, 1,30).

Con base en lo anterior podemos decir que el mensaje del predicador dependerá
sustancialmente de su apreciación de Dios, es decir como contempla a Dios en lo
que lee y como puede transmitir esa esencia de Dios hacia los demás, esto se logra
por la gracia de Dios mismo implícita en el corazón del ser humano, siempre y
cuando éste (el ser humano) se deje llenar por la gracia infinita de Dios y se deje
llevar como instrumento para hacer llegar el mensaje divino a sus semejantes.
Dado pues que la Sagrada Escritura es una fuente siempre actual de los designios
de Dios, el predicador o el catequista siempre encontrarán enseñanzas nuevas en
los textos que utilice para su trabajo pastoral, es únicamente un “dejarse llevar”
por el influjo del Espíritu Santo a través de la obediencia y la oración para
descubrir las maravillas que el Señor nos hace decir por medio del estudio de su
palabra.
De allí que el mensaje que se transmite no debe ser en criterios personales
(resaltando lo que soy o lo que hago) sino en criterios de la sabiduría de Dios, (lo
que Dios es y lo que hace en nuestras vidas) para que en realidad se transmita lo
que Dios desea que escuchen sus hijos. Que nuestra oración antes de iniciar la
predicación o la catequesis pueda resumirse en esta afirmación “que tus palabras
Señor sean mi inspiración, que yo diga lo que tú quieres decir”

En cuanto a la enseñanza nos podemos basar en el ejemplo de Jesús mismo, (nos


basaremos en el Evangelio de San Mateo)«Desde entonces comenzó Jesús a
predicar y decir: Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca» (4, 17). Así
comienza esta primera parte del ministerio de Jesús que se desarrolla por completo
en Galilea. Jesús se dirige a las gentes para anunciarles la llegada del reino. Esta
base del mensaje de salvación la podemos muy bien apoyar en los siguientes
puntos:

1.° Ha llegado el reino de Dios (5-9), Jesús proclama por sus palabras el «sermón
de la montaña» (5-7) y por sus milagros (8-9), signos que, después de los profetas,
tenían que marcar la llegada del Reino. Las bienaventuranzas lo proclaman, los
milagros lo muestran. (esto se refleja en el testimonio del agente de pastoral)
Pero… ¿será acogida la buena nueva? Al final del «viaje triunfal» de Jesús, las
gentes están llenas de admiración, pero los fariseos atacan. EI drama se prepara.

2.° Jesús envía a sus discípulos a predicar y Él mismo parte para predicar el Reino
(10-12), y aquí estriba el verdadero mensaje del kerygma, anunciar la buena nueva
del Reino de Dios. EI discurso de misión va dirigido tanto a los discípulos de la
comunidad de Mateo y a nosotros como a los doce, para anunciarles los
sufrimientos que les esperan si quieren conformarse a su maestro. (esto nos indica
que le trabajo pastoral no será tan fácil, pero con amor los iremos logrando)
Jesús envía a sus discípulos a misionar ... pero es Él Quien se pone en camino. Se
descubre que el programa de misión que les ha dado era, anticipadamente, lo que
Él iba a vivir (11-12).

3 .° La predicación del reino obliga a una opción (13-16) La distinción entre la gente
y los discípulos se va poniendo en claro. Jesús se dirige a las gentes en parábolas
a pesar de que muchos no las comprenden por la dureza de su corazón; Jesús
interpreta las parábolas para los discípulos que empiezan a intervenir en cuanto
grupo, y que «comprenden» para poder enseñar eso que van aprendiendo. En la
sección de relatos (14-16) se observa que ya ha pasado la hora del discernimiento.
«Las muchedumbres siguen todavía con Jesús y se agolpan en su derredor, (pero)
no pueden ya comprender su mensaje; es ahora el turno de los discípulos (agentes
de pastoral) para enseñar lo que ellos si han comprendido.

En cuanto a la enseñanza catequética podemos decir que esta enseñanza de Cristo


se lleva a cabo a través del Evangelio que nos indica lo que Jesús hizo y enseñó.
Efectivamente, los evangelios indican claramente los momentos en que Jesús
enseña. Éste es el testimonio que Jesús da de sí mismo: todos los días me sentaba
en el templo a enseñar y se asombraban de sus enseñanzas, pues enseñaba con
quien tiene autoridad.

Así los evangelios que, antes de ser escritos fueron expresión de una enseñanza
oral transmitida a las comunidades cristianas, tienen más o menos una estructura
catequética

Como una primera conclusión que se desprende de lo expresado hasta aquí, es


que, siendo el objetivo de la catequesis hacer madurar la fe inicial suscitada por
el primer anuncio, esto es, por el KERIGMA, y educar al verdadero discípulo por
medio de un conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje
de Cristo, el conocimiento de la sagrada escritura es absolutamente necesario; de
donde se sigue por conocer y saber leer la sagrada Biblia para el catequista y para
el catequizando es una prioridad.
Así, pues, en el periodo de enseñanza y madurez, en el ministerio de Cristo a la luz
de la palabra, el cristiano, habiendo aceptado por la fe la persona de Cristo como
el solo señor y habiéndole prestado una adhesión global con la sincera conversión
del corazón, se esfuerza para conocer mejor a ese Jesús en cuyas manos se ha
puesto; conocer su , el reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas
contenidas en su mensaje evangélico, los senderos que Él ha trazado a quien
quiera seguirle.

Si es verdad que ser cristiano significa decir "Si" a Jesucristo, recordemos que este
sí, tiene dos niveles: consiste en entregarse a la PALABRA de Dios y apoyarse en
ella, pero significa también, en segunda instancia, esforzarse por conocer cada vez
mejor el sentido profundo de la palabra.

El uso frecuente de la Biblia, en catequesis es, por lo tanto, absolutamente


necesario. A este fin nos preguntamos: ¿Cuál es el camino o método que debe
seguir la catequista y el catequizando para leer la sagrada escritura con fruto y
seguridad? Los especialistas en el estudio de la biblia han desarrollado varias
técnicas para analizar con la habilidad lo que se dice en cualquier obra literaria,
al observar con todo cuidado el significado preciso de las palabras, figuras retóricas
e imágenes en cualquier texto, los expertos pueden analizar el pasaje todo lo que
verdaderamente dice.

Sitios consultados:
http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

http://recursosbiblio.url.edu.gt/publicjlg/biblio_sin_paredes/fac_teo/2016/01/evang_mateo/01.pdf

https://es.catholic.net/op/articulos/63735/cat/70/uso-de-la-biblia-en-catequesis.html#modal

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