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SEGUNDA PARTE

"Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces:
«Joven, yo te lo mando, levántate.» Se incorporó el muerto inmediatamente y se puso a
hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Un santo temor se apoderó de todos y alababan a
Dios, diciendo: «Es un gran profeta el que nos ha llegado. Dios ha visitado a su pueblo.» Lo
mismo se rumoreaba de él en todo el país judío y en sus alrededores."

COMENTARIO:

1) La Misericordia de Jesús no es distante de la realidad de dolor que vivimos. Jesús no


cura de lejos, no es un Dios que nos mira desde arriba, al contrario, siempre que Jesús
va a obrar, curar, sanar, toca la misma carne y obra el milagro.
Dejémonos tocar por la misericordia, ¡No tengamos miedo! A que Cristo forme en
nosotros una obra nueva, que recree en nosotros la obra buena, él es el alfarero.
Pídele hoy a Jesús Sacramentado Señor ¡Renuévame! ¡Haz de mí una obra nueva!
¡Quita mi corazón de piedra y dame uno de carne! ¡Qué vuelva a nacer del barro como
en el principio!

Dios nos creó buenos, muy buenos, y somos su obra perfecta, dejémonos habitar por
la presencia de Dios. Quién es tocado por la misericordia, experimenta lo que es ser
amado y naturalmente fluye en él el deseo y las ganas de amar al hermano. Nos dice el
Papa Francisco «Jesús toca la miseria humana, invitándonos a estar con él y a tocar
la carne sufriente de los demás» Dejarse tocar por Jesús será también toca la carne
sufriente de los demás, de los Cristos sufrientes de la ciudad, del barrio, de mi casa, de
mi familia, allí donde hoy se encuentran los nuevos calvarios de la vida.

Para ello el Señor al igual que este muchacho nos invita a Levantarnos, a salir de
nuestra comodidad, de nuestra indiferencia, de nuestro egoísmo, de nuestro
entumecimiento. Jesús nos dice: ¡Joven Levántate! Mira tu realidad, mira mi amor, ten
nueva vida, renace, vive, sueña, construye, ama, se feliz entregando tu vida a los
demás, ¡Joven no mueras más! No sufras más yo he venido a darte vida, y vida en
abundancia, yo me he hecho uno como tu no para que mueras, sino para que vivas.

Este texto bíblico es tan actual, que se encarna en la situación difícil que vive nuestro
país, nos encontramos en medio de un dolor inmenso, nuestro país sufre como esta
madre ante tantos hermanos nuestros que han muerto, tantas familias atraviesan por
este dolor inmenso de la soledad por la muerte de un ser querido, cuantos sin
consuelo y sin compañía han tenido que enterrar a nuestros hermanos fallecidos, ¡Qué
dolor Señor! ¡Como duele la aridez que deja en el corazón la muerte! ¡Cómo dueles
Perú!
¡Sin embargo, frente a toda esta soledad, Cristo está presente en medio de nuestras
calles! ¡Él nunca se fue! ¡Hizo de cada Hospital, calle, trabajo, mercado, una iglesia
viva! Y hoy por medio de los jóvenes nos invita soñar y construir este nuevo camino de
la vida para nuestro país, Jesús te dice ¡Joven Levántate! Y nos invita a forjar un Perú
más hermano, una sociedad de amor, donde desterremos el egoísmo y reine la
fraternidad y la caridad de sabernos “Amados por el Padre” porque Dios ha visitado a
su Pueblo, Dios ha estado a nuestro lado, sufriendo con nosotros, luchando con
nosotros. Qué al finalizar esta adoración, nuestro corazón grite de “Alegría” Porque
Dios hace nuevas todas las cosas y ha hecho obras grandes con nosotros, pues donde
reinaba la muerte él ha sacado vida. “Empecemos ahora, Dios nos invita, nos llama, Se
tu un Don para tu hermano y Junto a el Rey de la vida, le digamos a nuestro País: “Perú
a ti te digo Lévantate”.

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