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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

DE LOS LLANOS OCCIDENTALES


“EZEQUIEL ZAMORA”
UNELLEZ
PROGRAMA ACADÉMICO SANTA BÁRBARA
SUB PROGRAMA ESTUDIOS AVANZADOS

SUBPROYECTO: Procesos Administrativos

PROFESOR: Xiomara Liberto

La Planificación

MAESTRANTES:
Amado Beatriz.
CI. N°. 26.229.655
Pérez José.
CI. N°.26.103.842

SANTA BÁRBARA, JUNIO DE 2021


Dentro del marco organizacional, específicamente en el área administrativa se debe manejar
como pilar fundamental la planificación, ya que esta implica la base del proceso
administrativo (planificación, organización, dirección y control) y permite que los
administradores tengan en cuenta de manera anticipada que los objetivos y acciones, se basan
en algún método o plan y no en suposiciones. En este sentido, la planificación se define como
un curso de acción anticipada donde se determinan los objetivos organizacionales y las
estrategias para alcanzarlos. Según Robbins y Coulter, (2005). “La planificación consiste en
definir las metas de la organización, establecer una estrategia general para alcanzarlas, y trazar
planes exhaustivos para integrar y coordinar el trabajo de la organización” (p.158). En relación
a lo antes citado, la función de la planeación implica seleccionar fines u objetivos deseables y
razonables, definir los medios para alcanzar esos fines e implementar estrategias que permitan
supera las dificultades a lo largo del proceso.
En el proceso administrativo, cada etapa es primordial para obtener una organización
eficiente, sin embargo, se puede decir que la planificación es la etapa más debatida y tal vez
problemática, esto debido a que el ambiente actual se mantiene en constante cambio e
incertidumbre por lo que es difícil predecir las situaciones futuras, no obstante, la importancia
de la planificación radica justo en eso, ya que tomando en cuenta el ambiente dinámico de la
actualidad, es necesario estar preparados con estrategias innovadoras intentando estudiar de
forma creativa los escenarios más probables que se puedan presentar a futuro. De acuerdo a
Van de Velde y coautores, (2019) “La planificación es la primera función administrativa
porque sirve de base para las demás funciones. Esta determina anticipadamente los objetivos
que deben cumplirse y qué debe hacerse para alcanzarlos; por tanto, es una ruta imaginaria
para el actuar futuro”. (p. 9). En lo que refiere lo antes citado, es que la importancia de la
planificación está en que es la columna de los demás procesos, es decir, que sin esta los demás
estarían desequilibrados.
Posteriormente, cabe acotar que la planeación posee varios tipos o formas de realizarla, sin
embargo, generalmente se habla de tres: la planeación tradicional, estratégica y prospectiva.
La planeación tradicional es aquella que se hace desde un marco general, donde se plantean
los objetivos y el lapso para cumplirlos sin hacer un estudio detallado del entorno
organizacional, es decir, se planean los objetivos comunes y explícitos de toda organización.
Por parte de la planeación estratégica, tiene que ver con acciones planificadas
sistemáticamente realizando un análisis más detallado del entorno organizacional y dichas
acciones se llevan a cabo para lograr un determinado fin o misión. Y en lo que respecta a la
planeación prospectiva, hace referencia a crear estrategias para los posibles escenarios futuros
que se puedan presentar.
Por consiguiente, la planificación es una tarea que no solo debe realizarse a nivel general de
la organización, es decir, que no solo debe crearse un plan global que enmarca todas las áreas,
sino que debe plantearse por niveles y además debe especificar el lapso en que el que se
planea cumplir con el objetivo (largo, mediano o corto plazo). Para Bernal, H. (2008). “los
niveles de planeación se suelen clasificar de la siguiente forma: Planeación corporativa,
planeación funcional y Planeación operativa”. (p. 53). La planeación corporativa hace
referencia, a que son las metas u objetivos que se proponen a nivel general de la organización
y se consideran a largo plazo. Por otro lado, la planeación funcional es aquella que se realiza
por áreas, dependencia o departamentos que componen la estructura de la organización y se
establecen a mediano plazo. Por consiguiente, la planeación operativa determina cuál es el rol
particular de cada persona en las unidades operacionales donde trabajará y se fundamentan a
corto plazo.

En el mismo orden de ideas, la principal relevancia de la planeación, es establecer


objetivos, pero ¿Qué son los objetivos? Para Robbins y Coulter, (2005). “Son resultados
deseados para individuos, grupos y organizaciones (…) estos marcan la dirección de todas las
decisiones administrativas y forman los criterios con los que se miden los logros reales en el
trabajo” (p. 160). La planeación por objetivos maneja y desarrolla el cumplimiento de las
actividades de la organización para cumplir con sus propósitos, por parte de la planeación en
general, los objetivos organizacionales están explícitos, algunos de estos pueden ser: obtener
utilidades, poseer buen servicio, generar mayores ventas, tener mayor participación en el
mercado, entre otros. Cabe destacar, que los objetivos poseen cierta jerarquía que va desde lo
general a lo particular y especifico, es decir, van desde la misión principal de la organización
hasta las necesidades en las áreas funcionales o departamentales y por último los objetivos
individuales que aluden al desarrollo del personal.

Seguidamente, es importante mencionar que al momento de formular los objetivos, es


necesario seguir ciertos criterios entre estos están: que deben ser realizables, cuantificables en
el tiempo, medibles, claros y precisos, es decir, que deben ajustarse a la realidad; así mismo
deben establecer un horizonte de tiempo para conseguir el resultado; debe haber un numero
razonable de objetivos, que se ajusten al presupuesto y recursos disponibles; y que posean un
grado mínimo de dificultad. Por otra parte, a la hora de formular objetivos algunas
organizaciones prefieren hacerlo a nivel directivo y luego informar a los eslabones más bajos
de la estructura organizacional que es lo que deben hacer. Sin embargo, según expertos para
obtener una mejor eficiencia en cumplimiento de los objetivos, es necesario involucrar a todas
las partes de la organización, es decir, hacerlo de manera conjunta tanto los directivos como
los demás trabajadores.
Por otra parte, otro de los principales aspecto de la planeación en el ámbito organizacional
es la toma de decisiones, debido a que la misma es tomar decisiones en el presente para los
resultados que se esperan en el futuro, en otras palabras, al momento de planificar, una
decisión es elegir una alternativa ante un problema planteado y posteriormente elegir un curso
de acción. En este sentido, la planeación debe proveer de técnicas e instrumentos que permitan
evaluar las condiciones que favorecen o desfavorecen la toma de decisiones para preparar
anticipadamente alternativas de acción válidas ante distintas circunstancias posibles.

Para tomar una decisión es necesario un proceso, que refiere a distintas etapas que hay que
tener en cuenta antes de tomar la decisión final. Dichas etapas pueden ser más o menos
dependiendo del autor, en este caso, tomando en cuenta a Bernal, H. (2008) el proceso para
tomar una decisión son: 1) identificar un problema; 2) identificar criterios de decisión; 3)
ponderar criterios de decisión; 4) desarrollar alternativas; 5) analizar las alternativas; 6)
seleccionar una alternativa; 7) implementar la alternativa seleccionada y 8) evaluar la eficacia
de la alternativa seleccionada. (p. 58). En definición, para tomar una decisión hay que
-Identificar, priorizar y explicar un problema relevante a la gestión, seguidamente se
determinan que aspectos son oportunos para la solución del problema, luego, se determina la
relevancia de los aspectos seleccionados anteriormente y se ponderan, por consiguiente se
eligen varias alternativas de acuerdo a cada posible escenario, después se determina la
alternativa que parece más viable; para posteriormente seleccionar la más favorable, luego
llevarla a practica y dictaminar si es funcional. Ya por último se evalúa los resultados
obtenidos ante la implementación de la alternativa.
Ahora bien, para la toma de decisiones, según expertos existen tres condiciones a las que se
enfrenta una organización a la hora de llevar a cabo este proceso: condición de certeza o
certidumbre, condición de riesgo y condición de incertidumbre. De por si todas las decisiones
se toman en un ambiente de cierta incertidumbre. Sin embargo, el grado varía de una certeza
relativa a una gran incertidumbre. Cuando se habla de tomar una decisión en condición de
certeza se refiere a que conocemos nuestro objetivo y tenemos información exacta, medible y
confiable acerca del resultado de cada una de las alternativas que se considere. Por otro lado,
bajo condiciones de riesgo hace énfasis a que solo hay un conocimiento muy vago de las
alternativas o de sus resultados, por lo que existe un riesgo en la decisión. Y en condiciones de
incertidumbre es que hay poco o nada de conocimiento sobre el entorno organizacional y hay
pocas e imprecisas alternativas para solucionar el problema.

De forma semejante, en párrafos anteriores mencionamos los tipos de planeación donde de


una forma resumida hablábamos de la planeación estratégica, a continuación se tratara el tema
de una manera más detallada. Dicho esto, la planeación en términos generales es un proceso
básico en el cual debemos establecer objetivos determinados y la manera de alcanzar esos
objetivos. Ahora si ligamos la planeación con estrategia obtenemos que ya no es un proceso
tan básico de cómo generar utilidades o ventas sino que busca darle una razón de ser a la
organización y hacerla más competitiva. En lo que respecta a Stoner, (1998)

La planificación estratégica es vista como un proceso en el cual se toma en cuenta el


porvenir, las decisiones actuales, la definición de metas, valores, objetivos, políticas y
estrategias para desarrollar planes a mediano y largo plazo. Esto es lo que permite ver a
futuro y adelantarse a los posibles problemas.

Lo antes referido, hace mención a que la planeación estratégica ya no solo es determinar


objetivos, sino va más allá, esta pretende darle una misión a la organización algo que la
identifique y la diferencie de las demás dándole una cultura y valor propio, y que para esto es
necesario crear estrategias solidadas para mantener ese valor en el tiempo. Por otro lado, para
Martínez y Villegas, (1994) “la planeación estratégica es la forma en que una organización
define su razón de ser y se proyecta al futuro mediante un análisis sistemático de su entorno
(…)”. Teniendo en cuanta lo mencionado en las anteriores citas, cabe destacar que la
planeación estratégica posee un proceso para realizarla, el cual se generaliza en tres fases. La
fase filosófica, donde se establece la misión, visión, valores y políticas organizacionales. Por
consiguiente, la fase analítica que como su nombre lo indica, en esta se analiza el entorno
tanto interno como externo para determina objetivos corporativos y las estrategias para el
cumplimiento de esos objetivos. Y por último, la fase táctica que respecta a definir un plan de
acción, asignando las actividades y los responsables de cumplirlas, y asignar el presupuesto
para las estrategias.

Cuando hablamos de la fase filosófica, nos referimos a crear un valor intangible para la
organización, que es cuando se habla de la misión, visión, valores entre otros. Citando al
profesor Bernal, “el 60 % del valor organizacional es intangible”, es decir, que una
organización sin valores y cultura solo vale dinero. Pero ¿por qué es tan importante que la
organización posea esta filosofía? Pues lo veremos en definición. La misión de una
organización se refiere al objetivo fundamental de la organización, la Razón de ser de la
Empresa, es la Actividad fundamental, sin la cual no existiría. Así mismo, la visión es la
perspectiva a largo plazo de la organización, presentado en tiempo presente, como si ya
existiera y que establece un horizonte que debe guiar los esfuerzos de todos. Por su parte, los
valores representan la cultura organizacional, son estos que le dan la credibilidad a la
organización lo cual es un aspecto importante para la competitividad. Así mismo, las políticas
se definen como pautas establecidas por la organización que permiten tomar decisiones, pasan
a ser la norma fundamental para lograr hacer real la visión, y así establecer principios de
acción coherentes con el objetivo por alcanzar.

En consonancia con la fase analítica, una vez establecida la filosofía organizacional, se


determinan los objetivos corporativos, en la planeación estratégica estos objetivos se
plantearan con un horizonte a largo plazo y deben abarcar las necesidades generales de la
organización, además que deben concordar con la filosofía antes mencionada. Seguidamente,
se debe realizar un análisis exhaustivo del entorno interno y externo de la organización, esto
con el fin de conocer la posición de la organización en el mercado y posteriormente
implementar estrategias para mejorar la competitividad. En cuanto al ambiente externo,
existen ciertos criterios a tomar en cuenta al momento de realizar el análisis y estos dependen
del ambiente que los caracteriza, los cuales son: ambiente general, ambiente sectorial y
ambiente competitivo.
Con respecto a el ambiente general, el mismo está estructurado por distintas condiciones;
las cuales son: condiciones económicas, que refieren a analizar aspectos como la inflación,
PIB, tasa de iteres, capacidad adquisitiva de las personas entre otras. Por otro lado,
condiciones políticas y legales hacen referencia a aspectos gubernamentales como cambio de
gobierno y legislaciones fiscales, las cuales hay que tener en cuenta en la planeación
estratégica ya pueden afectar las actividades organizacionales. Por consiguiente, las
condiciones socioculturales van a depender de la cultura y valores de una población con
respecto a su posición geográfica los cuales deben ser tomados en cuenta a la hora de tomar
decisiones. Así mismo, se debe tomar en cuenta las condiciones tecnológicas ya que esta es la
revolución del nuevo siglo y tienen que ver con la innovación de la organización, es decir, hay
que estar al tanto de la actualización de estas herramientas ya que de ellas depende gran parte
la competitividad. Otras que tienen condiciones son las demográficas (sexo, edad, estructura
familiar) y las ambientales que refieren a las condiciones biofísicas del planeta

En cuanto al ambiente sectorial, para la planeación estratégica hay que tomar en cuenta el
ambiente específico dentro de lo que esta la competencia, proveedores, clientes, productores
de bienes sustitutivos, entre otros. Esto hace énfasis en que en un mundo globalizado como en
la actualidad, cada empresa debe poseer estrategias que las diferencien de las demás, que
aunque vivimos en un entorno donde muchas industrias comparten el mismo producto, hay
que tener poder competitivo para conllevar la rivalidad. De igual forma, otro aspecto
importante a tener en cuenta es el poder de negociación con los proveedores ya que de esto
depende en parte la capacidad de cumplir los objetivos. Dependiendo de los proveedores hay
que tener astucia para negociar, como un proveedor con una materia prima exclusiva o
simplemente un proveedor pequeño, lo que hay que tener en cuenta al momento de
implementar estrategias de negociación es que haya un beneficio mutuo entre proveedor-
organización. Otro aspecto de cuidado para la planeación estratégica, son los productos
sustitutivos, que son productos similares a los que la organización ofrece, es aquí donde hay
que trazar una ventaja competitiva y no comparativa, es decir, que una organización debe crear
una marca y una credibilidad hacia el cliente para no sentirse a amenazado por precios bajos,
sino centrarse en la calidad.
En este orden, ya analizado el ambiente externo, las organizaciones deben adentrarse hacia
ellas mismas, es decir realizar un análisis interno el cual abarque el diagnostico de los recursos
y capacidades que posee la organización en cuanto a los directivos, el marketing, recursos
financieros, capacidad del capital humano, recursos de producción, entre otros. En este punto
es necesario medir las fortalezas y debilidades de cada nivel mencionado, como por ejemplo,
la capacidad de respuesta de los directivos ante las adversidades, la posición que tiene la
organización en el mercado ante sus competidores a la hora de ofrecer un producto, así mismo
las capacidades financieras como: rentabilidad, liquidez, rotación de cartera, entre otros.
Además, que capacidad posee el personal asignado a cada área de producción. Continuando,
como última parte del proceso de la planificación estratégica, está la fase operativa en la cual
se establece un plan de acción, en el que se determinan los responsables de cada área para el
cumplimiento de las actividades y se asigna un presupuesto para poner en marcha dicho plan.

En conclusión, vivimos en un entorno globalizado dinámico y competitivo donde para


sobrevivir como organización es necesario implementar metodologías que permitan la
innovación, el crecimiento y permanencia en el tiempo, y es aquí donde radica la importancia
de la planeación, la cual consiste en el poder de anticipación, la iniciativa y la reacción
pertinente al cambio, y se sustenta en un método, plan o lógico establecimiento de los
objetivos de la organización y las estrategias para alcanzarlos. La planeación permite precisar
prioridades, centrarse en aprovechar las fortalezas y corregir las debilidades de la
organización, ayuda a prevenir las adversidades ante los posibles cambios del entorno externo.
Considerando lo anterior, el éxito en el cumplimiento de los objetivos organizacionales
dependerá de una correcta planificación.

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