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El Bicentenario de la provincia de Buenos

Aires. Identidades, pasados, territorios,


sociedades y culturas.

Módulo 5. La sociedad bonaerense, un


recorrido por los siglos XIX y XX

Introducción
Estimados y estimadas colegas, iniciamos nuestro recorrido por el quinto módulo
del curso. En esta oportunidad les proponemos analizar a la sociedad bonaerense
a partir de su diversidad y riqueza. Las y los invitamos a pensar en los pueblos
originarios, en el poblamiento de la pampa, en las corrientes migratorias y en la
particular conformación sociodemográfica del conurbano, ponderando los
elementos que lo uniforman, así como aquellos que señalan las diferencias de lo
que llamamos genéricamente el “Gran Buenos Aires”.

Además, continuaremos trabajando con los recursos digitales presentados en la


clase anterior a fin de ofrecer nuevas posibilidades de trabajo en nuestras aulas
(virtuales).

Esperamos que disfruten del módulo.

Objetivos de la clase
● Analizar las transformaciones sociales que han repercutido en las
configuraciones de los espacios rurales bonaerenses a través del tiempo.
● Reconocer la estructura social a partir de los datos censales como
construcciones sociohistóricas y características de la población bonaerense

1
● Comprender la frontera como un espacio de interacción entre los diferentes
grupos sociales que pueden mantener relaciones pacíficas pero también
conflictivas

Contenidos de la clase
En este módulo, reconoceremos algunos elementos que caracterizan a la sociedad
bonaerense. Por ello, se propone analizar algunas particularidades de los espacios
rurales de la provincia y sus transformaciones sociales desde el poblamiento.
La cuestión indígena y su tensión con la identidad criolla bonaerense se analiza
como un aspecto de la sociedad que da cuenta de la complejidad social de la
provincia, a la que se suma la participación y presencia de los migrantes tanto del
pasado como del presente.
Finalmente, en este encuentro nos proponemos recuperar algunos datos censales
sobre el conurbano bonaerense con los que se analizan grandes contrastes
territoriales de la sociedad en esta región de la provincia.

1. El espacio rural bonaerense: poblamiento y


transformaciones sociales a través del tiempo

El mundo rural ha tenido y tiene un rol central en la organización social y


territorial bonaerense, en sus actividades económicas y en la cultura. En el
imaginario colectivo, el campo suele aparecer como sinónimo de lo bonaerense.

Pero, ¿cómo definimos lo rural? Si bien existe una definición universal de lo


“rural”, la mayoría de las definiciones vigentes realizan una caracterización de las
zonas rurales como residuales de las urbanas, basándose en condiciones
productivas y demográficas. Es por ello que la categoría de rural se aplica a
asentamientos con baja densidad de población donde predominan actividades
primarias (Echeverri y Ribero, 2002:24).

2
La definición utilizada para determinar la condición de ruralidad en habitantes y
poblados de Argentina (INDEC, 1991) es considerar población rural a toda aquella
que viva en agrupamientos de menos de 2000 habitantes (rural agrupada) o a
campo abierto (rural dispersa).

Para comprender las transformaciones sociales que sufrió el espacio rural


bonaerense es necesario analizar los periodos socio-territoriales de ocupación del
territorio, que repasaremos en esta clase desde una perspectiva histórica
considerando los siguientes momentos:

1. La campaña bonaerense hasta fines del siglo XVIII


2. Lo rural en el siglo XIX
3. Las primeras décadas del siglo XX
4. El entorno rural bonaerense actual

La campaña bonaerense hasta fines del siglo XVIII

La población inicial de Buenos Aires era escasa y su crecimiento fue por mucho
tiempo lento y constante.

Hasta las últimas décadas del siglo XIX, no se produjo una ocupación intensiva ni
homogénea de la tierra rural pampeana. En este periodo, la campaña bonaerense
fue un territorio explotado pero poco poblado, ya que hacia fines de 1770, la línea
de fortines llega hasta el rio Salado estableciendo la primera frontera de
poblamiento del interior bonaerense. En este periodo surge la figura del “gaucho”,
símbolo de la argentinidad, cuya presencia en estas tierras tuvo mucho que ver
con el ganado cimarrón.

Por entonces había en las desiertas llanuras pampeanas, miles de cabezas de


vacas y caballos salvajes, sin dueños, denominados cimarrones. Los hombres a los
que luego llamaron “gauchos” empiezan a alejarse hacia la campaña donde podían
subsistir, ya que con ese ganado de nadie satisfacían sus necesidades de sustento.
Las autoridades dan permiso a los dueños de tierras para realizar “vaquerías”, es

3
decir, para recoger y faenar el ganado cimarrón. El gaucho trabaja para estos
poseedores de las tierras y debido a las expediciones que tienen que hacer para
buscar el ganado, se van alejando cada vez más de los centros poblados y se
diseminan por las pampas. Fueron los primeros paisanos que fundaron una
sociedad campesina.

También comienzan a desarrollarse cerca de la ciudad las actividades agrícolas


orientadas a producir alimentos, aunque la principal actividad es la explotación de
ganado que generó un paulatino crecimiento de la población rural. Este
poblamiento tiene la frontera como elemento central: frontera de poblamiento
mediante establecimiento de pueblos y población, frontera de recursos a partir del
desarrollo de actividades agropecuarias, frontera que alimentó los imaginarios
culturales de la civilización y la barbarie.

Lo rural en el siglo XIX

Durante el siglo XIX, se producen hechos que tendrán gran incidencia en el


poblamiento rural bonaerense. Se afianza el control territorial y el avance de la
frontera hacia el sur y oeste de la ciudad de Buenos Aires permitiendo la
expansión del poblamiento, aunque este sigue siendo escaso y organizado en
pequeños núcleos, caseríos poblados por milicianos y agricultores.

Se consolida la ganadería como actividad más importante, surgiendo las estancias


que requieren trabajadores específicos como puesteros, arrieros y peones, que
van poblando la llanura. Por su parte, la agricultura sostuvo su crecimiento,
consolidándose las figuras del pequeño agricultor, el chacarero, en el interior rural
bonaerense.

La llegada de inmigrantes junto con el crecimiento natural de la población


intensifica el poblamiento provincial. Se van incorporando asentamientos de en el
interior de la provincia y a campo abierto.

4

Archivo General de la Nación - "Boleada"(caza con boleadoras) - foto del 1900.

Las primeras décadas del siglo XX

En las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, los procesos de
organización del territorio y su población adquieren rasgos definitorios hasta el
presente.

“Los vastos confines de la planicie, hasta entonces ocupados por los pueblos
originarios, son tomados por el gobierno, luego divididos en estrictos cuadrados de
10000 has y entregados a los prestamistas que habían financiado la empresa o a
los soldados y oficiales de guerra. El Estado así se convierte en partícipe de una
nueva sociedad: l​ a sociedad terrateniente y burguesa que opera en la
finanzas y comercialización de los bienes primarios. En el año 1884 comienzan a
llegar a estas tierras agrícolas los inmigrantes europeos que en grandes oleadas
se ven atraídos por las perspectivas de adquirir tierras vírgenes que la Argentina
incorporó al espacio nacional” (Gaignard; 1979:253).

Uno de los objetivos de la política migratoria adoptada como principio por los
gobiernos en la segunda mitad del siglo XIX y formalizada con la Ley de
Inmigración y Colonización sancionada en 1876 durante la presidencia de Nicolás
Avellaneda, fue ocupar esas tierras de gran valor económico por la potencialidad
del suelo y la demanda externa de bienes primarios. Se calcula que llegaron a
Argentina 6 millones de inmigrantes (italianos, españoles y en menor medida

5
rusos-alemanes daneses, franceses y polacos) de los cuales se asentaron
definitivamente en el país entre 3 y 4 millones. La mayoría permaneció en las
grandes ciudades como Buenos Aires y Rosario. Los que se dirigieron al campo
tuvieron dos destinos predominantes: adquirir una porción de tierra en las
colonias agrícolas o arrendar campos como única posibilidad de empleo.

Las colonias agrícolas eran porciones de tierra cedidas a los inmigrantes por un
contrato de locación con opción de venta. Los chacareros que pudieron adquirir
sus lotes constituyeron el germen de una clase media rural formada por
inmigrantes españoles, italianos, dinamarqueses y alemanes. Toda esta
organización social fue sostenida por el ferrocarril, cuya función principal era
transportar las mercaderías desde las ciudades hacia el campo y los cereales y
carnes desde el campo hacia el puerto.

Desde las primeras décadas del siglo XX hasta la actualidad, se observa un


notable descenso de la población rural bonaerense y el crecimiento acelerado de
los espacios urbanos provinciales (fenómeno que podemos relacionar con el
crecimiento de las ciudades intermedias bonaerenses desarrollado en el módulo
anterior). En el año 2000, la población provincial ascendía a 14.100.000 hab., el
38 % de la población del país residía en ella y solo el 4% de la población residía
en asentamientos rurales. Mientras que a lo largo de los años la población
provincial aumenta, su componente rural disminuye.

Población urbana y rural provincial


Año 2010 (Fuente: INDEC)
Población
Provincia Total Urbana Rural
Total Agrupada Dispersa

Total del país 40.117.096 36.517.332 3.599.764 1.307.701 2.292.063

Ciudad Autónoma de
2.890.151 2.890.151 - - -
Buenos Aires

Pcia. de Buenos Aires 15.625.084 15.190.440 434.644 225.437 209.207

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Marcha del Movimiento de Mujeres en Lucha a Plaza de Mayo

Para finalizar este recorrido, queremos destacar el lugar de lucha y resistencia al


neoliberalismo que fueron asumiendo las mujeres argentinas y bonaerenses en la
defensa de sus derechos, muchas veces violentados por la fuerza del mercado.

A mediados de la década de 1990, se hace sentir con fuerza el “Efecto Tequila” en


la economía latinoamericana​1​. En nuestro país, la crisis golpea a los sectores
rurales y particularmente a los pequeños productores, al sector chacarero,
endeudado fuertemente con banco privados y públicos. Las órdenes de remates de
los campos comienzan a llegar y se pone en marcha un proceso de resistencia y
lucha notable que tiene su origen en la ciudad pampeana de Winifreda. El día 3 de
junio de 1995 se autoconvocan 300 mujeres a partir del llamado de Lucy de
Cornelis, a quien le iban a rematar su campo. Nace el “​Movimiento de Mujeres
Agropecuarias en Lucha” bajo el lema de ​“Pan, tierra, trabajo. Remates al Carajo​”.
A partir de allí, crece un movimiento notable de luchadoras, que frustraron los
remates que disponían los bancos en distintas provincias y en el que muchas
mujeres de nuestra provincia encontraron un lugar de pertenencia y de militancia.

1
Se conoce como el "Efecto Tequila” a la crisis financiera que se produce en México en el
año 1994, causada por falta de reservas internacionales, devaluación de la moneda local y
el fortalecimiento de una moneda extranjera.

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Los reclamos del movimiento recién fueron atendidos en el año 2006, a partir de
la intervención de la ministra de economía Felisa Micelli, quien recibió al ahora
Movimiento de Mujeres en Lucha y dispuso la refinanciación de las deudas de
10.000 productores tomando las acreencias al monto original de los créditos.
Debemos destacar que la participación de las mujeres en las actividades
productivas rurales viene creciendo sostenidamente desde principios del siglo XXI.
Los datos del Censo Agropecuario del año 2018 señalan que el 20% de los
establecimientos agropecuarios está manejado por mujeres, mientras que en 2002
sólo eran el 10%. Pero estas cifras esconden una presencia más importante, ya
que en muchos casos los establecimientos a nombre de padres o hermanos
también están manejados por mujeres.

El poblamiento rural hoy es prácticamente residual, el sistema de ciudades se


impone para la residencia de la población y la organización del territorio. El campo
se despuebla, los pueblos y ciudades crecen. La tecnificación del agro generó un
marcado descenso de necesidades de mano de obra, determinando un éxodo rural
que fue absorbido por las estructuras urbanas. En este contexto, planteamos estos
interrogantes: ¿cuál es el presente del mundo rural?, ¿qué actividades se llevan a
cabo?, ¿qué especificidades pueden reconocerse en este extenso universo de lo
rural?

Ante esta realidad, la dicotomía entre lo urbano y lo rural va perdiendo sentido.


Ámbitos donde predomina la actividad agropecuaria y la casi exclusiva actividad
productiva figuran como altamente urbanizados, por ejemplo, los núcleos urbanos
del sudeste y norte de la provincia. El campo que producía riqueza cedió lugar a
los fenómenos rururbanos y a la denominada suburbanización y los fenómenos de
borde (temas trabajados en el módulo 3). Los sectores más acomodados de
la población urbana optan por residir en urbanizaciones periféricas, que muchas
veces se ubican en el ámbito rural, gracias a las vías rápidas de comunicación que
conectan con la metrópolis de la ciudad de Buenos Aires o con otros centros
urbanos, desdibujándose la distinción entre lo urbano y lo rural, por ejemplo, en

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los partidos de Brandsen, Luján o Chascomús donde se localizan desarrollos
inmobiliarios como barrios privados o countries.

Este mundo rural que se estetiza y se torna atractivo en la actualidad a partir de


la definición de otros perfiles, desempeñó un rol central a lo largo de la historia
provincial, siendo uno de los principales rasgos de la identidad bonaerense.

2. Entre la negociación y el conflicto: pueblos indígenas y


criollos

Hemos dicho a lo largo de las clases anteriores que la provincia comienza su


formación en 1820 luego de la derrota de las tropas porteñas a manos de los
caudillos del litoral. Ese año es también el comienzo de un largo derrotero de idas
y vueltas, de alianzas, de negociación, de paz y de conflictos entre los distintos
gobiernos que estuvieron al frente de los destinos de la provincia y pueblos
indígenas que desde antes de la conquista española estaban asentados en el
territorio que al finalizar el siglo XIX se conformaría como provincia de Buenos
Aires.

El 7 de marzo de 1820 en la Estancia Miraflores en el actual partido de Maipú se


llevó a cabo la firma de un tratado entre criollos y caciques pampas que establecía
condiciones de intercambio comercial y límites territoriales para la convivencia
pacífica entre ambos grupos en un espacio siempre movible como era la frontera
de Buenos Aires. El avance sobre el territorio en el que se asentaban los pueblos
indígenas podía darse de manera pacífica, como hicieron muchos estancieros que
negociaban con los caciques para ocupar tierras y explotarlas con la cría de
ganado, en un negocio recíproco, por ejemplo Francisco Ramos Mejía que fue el
“agente criollo” que medió entre los caciques Ancafilú, Tacumán, Tricnin y Martín
Rodriguez en representación del gobierno de Buenos Aires.

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El Centro de Capacitación, Información e Investigación
Educativa de Maipú junto el Centro de Estudios Sociales de
Maipú, en un trabajo compartido, reunieron a un destacado
grupo de historiadores, geógrafos, antropólogos y arqueólogos
y publicaron un libro sobre el Tratado de Miraflores en el
bicentenario de su realización.

Agradecemos al Doctor Gustavo Anessi, director de la obra, por


poner a disposición de este trayecto formativo y sus cursantes
el mencionado libro. Recomendamos su consulta, lectura y uso
como material bibliográfico en nuestras propuestas de
enseñanza.

https://drive.google.com/file/d/1HGIUTgsECsbTcOX4lNQegEnIi
6JxeE_6/view?usp=sharing

Pero tal como plantea Silvia Ratto (2013), entre 1820 y 1824 a cada negociación
de paz le siguió una campaña militar que buscaba expandir o consolidar el
territorio provincial. Un año después de la firma del Tratado de Miraflores, Martín
Rodríguez ya como gobernador de la provincia llevó adelante una campaña militar
sobre aquel territorio. Y en 1823, el mismo Rodríguez lideró una expedición militar

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en el área interserrana que culminó con la fundación del Fuerte Independencia, en
torno al cual luego se conformaría la ciudad de Tandil.

Los años del rosismo se caracterizaron por el “negocio pacífico de indios”, por
medio de la política de indios amigos como ya hemos visto en el módulo 2. Sin
embargo, como los pueblos originarios que poblaban y recorrían con sus tolderías
la provincia no eran un todo homogéneo con idénticos intereses, mientras algunos
caciques negociaban con Rosas, otros se le oponían, lo enfrentaban y en ocasiones
solían atacar con sus malones a las estancias colindantes con la línea de frontera.

El fin de la primera mitad y el comienzo de la segunda del siglo XIX, en la


provincia de Buenos Aires no pueden entenderse sin la presencia de uno de los
líderes más importantes del periodo: Calfucurá (“piedra azul”) fue el cacique o
lonco mapuche de un numeroso grupo de indígenas que se asentaron en Salinas
Grandes, en el sudoeste de Buenos Aires y el sudeste de la actual provincia de La
Pampa. Su liderazgo creció y se fortaleció durante el rosismo, a partir del manejo
del comercio de sal y el control de gran parte del comercio ganadero que
vinculaba a la población criolla con las tribus de pueblos originarios. Estrechó
alianzas con Rosas, con Urquiza y también con las autoridades porteñas luego de
1852, defendiendo los intereses de su grupo. Su cacicazgo llegó a su fin con su
muerte en 1873. En los años previos, las distintas expediciones militares lanzadas
por Buenos Aires para incorporar nuevas tierras hacia el oeste fueron venciendo la
resistencia que Calfucurá había presentado hasta entonces. De ahí en adelante,
los años que siguieron ya no contemplaron la negociación, y entre 1878 y 1882 el
avance del Ejército nacional sometió a los distintos grupos de pueblos originarios
que fueron perdiendo su autonomía y quedaron subordinados a las políticas del
naciente Estado nacional.

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Sello con el que Calfucurá certificaba su correspondencia, en la última etapa de su cacicazgo.

Sin embargo, la “Conquista del desierto” y la política de exterminación llevada


adelante por el gobierno nacional en el último cuarto del siglo XIX no extinguió a
los pueblos indígenas, que han sostenido desde entonces sus derechos ancestrales
más allá de la “invisibilización” a la que fueron sometidos durante gran parte del
siglo XX por un Estado que se inventaba un pasado “blanco”, criollo y que
comenzaba a delinear esa idea de un país que se forjaba a partir de la llegada de
los inmigrantes “bajados de los barcos”.

3. Migraciones y migrantes en la provincia de Buenos


Aires​

Quizás una de las imágenes más afianzadas que tenemos acerca de la inmigración
es la que se ubica en un período específico de nuestra historia (a partir de 1880 y
hasta 1914) con migrantes provenientes de Europa principalmente. El recorrido
realizado desde principios del siglo XIX hasta la actualidad posibilita reflexionar en
torno a la inmigración en tanto proceso complejo que incluyó la llegada masiva de
personas que habían cruzado el Atlántico, pero que excede ese período y esos
grupos humanos. El espacio bonaerense durante dos siglos también fue escenario
de inmigraciones internas y limítrofes que impactaron no solo en la evidente

12
composición poblacional sino en la arena política, la economía y la cultura al ser
parte constitutiva del entramado social provincial.

Una fase temprana de migraciones puede datarse entre 1820 y 1880. Durante ese
período, se dictaron las primeras medidas a nivel nacional que regulaban el arribo
de personas a una provincia que, en paralelo, crecía y transformaba su fisonomía.
En este lapso se produjo una incipiente recepción (comparada a la que se iniciaría
en el período inmediatamente posterior) de extranjeros. Algunos alemanes y
rusos, por ejemplo, se establecieron en colonias como San Miguel, Hinojo y Nievas
(Partido de Olavarría). Otros, como los españoles, se integraron en áreas urbanas
o dentro del mundo rural a partir de las redes de contención establecidas entre los
primeros llegados y parientes y/o paisanos que facilitaron el arribo y radicación de
quienes emigraban posteriormente.

Colonias Hinojo, San Miguel y Nievas.

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Entre 1880 y 1914 se produjo la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país,
muchos de los cuales terminaron instalados en el interior provincial. El
extraordinario cambio que produjeron a nivel poblacional, en su mayoría jóvenes
varones, solo es comparable al rol que desempeñaron en la agricultura y una
incipiente industria. Los recién llegados se fueron integrando a los ámbitos
urbanos y rurales en donde se instalaron y fueron activos protagonistas de un
proceso de movilidad social sin precedentes.

En general, durante el siglo XX el peso de la inmigración ultramarina decayó. En


su lugar, cobraron gran relevancia las migraciones internas que se intensificaron,
en particular durante el peronismo, así como la llegada de personas provenientes
de países limítrofes, proceso este último que se incrementó notoriamente a finales
de siglo e inicios del XXI. Como en las etapas anteriores y con especificidades
propias de cada contexto, las redes ocuparon (y aún lo hacen) un lugar destacado
ya que posibilitaron el arribo de hombres y mujeres a estas latitudes.

Marcha de la comunidad boliviana en Mar del Plata (2019)

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4. Estructura social del conurbano

El conurbano bonaerense, como analizábamos en la clase anterior, posee una


serie de características que lo distinguen del resto de los territorios bonaerenses
en relación a su densidad poblacional, las actividades económicas que se
desarrollan y, desde ya, la estructura social, como veremos en este apartado.

Consideramos importante tomar como referencia para el análisis el uso de los


distintos datos estadísticos que construye el INDEC a través de los censos y la
encuesta permanente de hogares (EPH), ya que estos datos reflejan o indican la
dinámica poblacional y las características de una sociedad en torno sus
condiciones de vida.

Pirámide poblacional del conurbano según datos del censo


2010

Fuente: Bruno; 2015

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El gráfico de la población representado en forma piramidal nos revela algunos
interesantes puntos de análisis para la población de 10 millones de habitantes del
conurbano. (Según el censo 2010 la cantidad total de habitantes para esta zona
era de 9.916.715 personas)

Los primeros escalones de la pirámide indican la cantidad de jóvenes que viven en


el conurbano, y resulta ser un porcentaje mayor el resto de la población. Es decir,
en términos generales la población del conurbano es joven y, en el transcurso de
los años, estos jóvenes serán los/las adultos/as que formarán parte de la
población económicamente activa resultando así en un “bono demográfico”
(muchos adultos jóvenes con posibilidades de desarrollar actividades económicas,
con relativamente pocos adultos mayores en una tasa de natalidad sostenida).
Mientras más trabajadores haya en la población, se deduce un mejor
sostenimiento de la sociedad.

Sin embargo, no todo el conurbano posee los mismos índices ni su población tiene
similares condiciones de vida. Cada una de las regiones o zonas del conurbano
(aquellas que se fueron agrupando según los corredores viales en el proceso de
suburbanización que se describió en la clase 4) refleja una gran brecha en algunos
indicadores.

Los partidos de la primera corona y de la zona norte son los que registran la
menor cantidad de población joven (por ej., en Vicente López un 16,8% de sus
habitantes son niños/niñas y adolescentes). Mientras que los de la segunda y
tercera corona de zona Oeste y Sur poseen cerca del 30% de su población por
debajo de los 15 años.

Otra diferencia notable es la población inmigrante que se encuentra en los


distintos partidos del conurbano. En total, más de la mitad de la población
extranjera que reside en el país se asienta en el conurbano bonaerense (941.941
de los 1.805.957 en el país). Pero, teniendo en cuenta su lugar de procedencia,

16
también hay cambios notables desde mediados del siglo XX como mencionábamos
anteriormente, hoy cerca de 8 de cada 10 inmigrantes provienen de países
limítrofes y/o del Perú. Casi el 24% de ellos en el partido de La Matanza, seguido
por Lomas de Zamora y Quilmes en la zona sur.

Finalmente, siguiendo con los datos estadísticos, los hogares están compuestos
por un promedio de 3,4 personas. Aunque este indicador presenta notables
diferencias entre la zona norte y zona sur: mientras que en Vicente López son en
promedio 2,7 personas, en Florencia Varela 3,7 personas componen cada hogar.

Todos estos indicadores que analizamos nos permiten reconocer ciertas


características de la sociedad del conurbano y su capacidad económica. Hablamos
de una gran heterogeneidad que regionaliza -por así decirlo- a la sociedad
conurbana en relación a los corredores y coronas del área. Mientras que en la
zona norte predominan los sectores con mayores ingresos y menor densidad
poblacional, el sudoeste del conurbano concentra a los grupos de mayor
vulnerabilidad.

Cuando observamos las actividades que desarrollan los trabajadores y


trabajadoras del conurbano, evidenciamos una continuidad en la actividad
industrial y de servicios que a lo largo del siglo pasado fueron creciendo
sostenidamente y caracteriza a la región. Como así también lo que supone
trabajar en esta región: el horario de salida y llegada al hogar es variable en
función al transporte y el tráfico. Los movimientos pendulares (viajes de ida y
vuelta de una región/jurisdicción a otra) son “millonarios”, ya que tomando como
referencia el uso del tren, cerca de un millón y medio de personas se desplazaba
todos los días para llegar a la ciudad de Buenos Aires. Pero a esto hay que sumar
los demás medios de transporte que desplazan a estos y otros millones de
trabajadores dentro del mismo conurbano.

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Y si consideramos al mundo del trabajo, tenemos que considerar los vaivenes o
cambios que sufrieron las tasas de empleo, dependiendo de las políticas y modelos
económicos que fueron adoptándose a lo largo de la historia.

“Los cambios en el mundo del trabajo –cierre de fábricas,


mayor interés en los negocios especulativos y financieros, los
procesos de privatización de empresas públicas– que
comenzaron a producirse alrededor de la crisis de 1974-1975
se profundizaron durante la última dictadura militar y se
afianzaron en la década de 1990, no sólo generaron
desocupación y precarización laboral sino también un
empeoramiento de las condiciones de vida […] Los datos de la
EPH correspondientes al Gran Buenos Aires reflejan el impacto
de estos procesos. La tasa de desocupación del Gran Buenos
Aires registró una tendencia creciente a lo largo del período
analizado, con valores más elevados en mayo de 1995 por el
impacto de la crisis internacional. La tasa de empleo se
mantuvo relativamente constante, pero el proceso de
precarización del empleo se manifestó en el aumento de la tasa
de subocupación” (Lobato, 2015, p. 244 a 297)

En consecuencia, a estos cambios en la política económica, durante las últimas


tres décadas se va consolidando el conurbano “como territorio de la pobreza
asistida” (Soldano, 2015). En particular, en la tercera corona del Gran Buenos
Aires y la zona sur del conurbano se encuentra “al grueso de las familias del país
en situación de pobreza, sea por las condiciones de vulnerabilidad social de los
hogares, con sus jefes desempleados, con empleos precarios o experiencias
inestables de vinculación con el mercado de trabajo formal, o por las condiciones
de degradación habitacional, ambiental y urbana de sus lugares de residencia:
ausencia de cloacas, de agua corriente, de alumbrado público, de calles
pavimentadas, y con servicios sociales, educativos y sanitarios desbordados por el
crecimiento poblacional.” (p. 434)

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De allí que la existencia de planes o programas asistenciales han sido una
constante en los últimos treinta años y que han configurado lo que algunos
autores denominan barrios “bajo planes”. Verdaderos territorios que se van
construyendo en las periferias y donde la informalidad, las subjetividades y los
proyectos familiares se reconfiguran en torno al Estado asistencialista y permiten
dar cuenta de las inmensa fragmentación social y territorial del conurbano (véase
la clase 4 sobre suburbanización de las élites).

A modo de cierre

Pueblos originarios, mundo rural, inmigración y el mosaico societal del conurbano


forman parte del recorrido que compartimos para delinear algunos trazos gruesos
y generales acerca de la sociedad bonaerense. Por supuesto que aquí no se agota
el tema, todo lo contrario. Entendemos que los contenidos de la clase son solo una
posible puerta de entrada para comprender una provincia tan vasta, compleja y
dinámica.

También nos vamos acercando al final del trayecto formativo. Solo nos resta el
último módulo, destinado a las culturas bonaerenses. Mientas tanto, les pedimos
que aquellos que todavía no pudieron hacerlo, se vayan poniendo al día con las
actividades solicitadas en las últimas clases.

Hasta la semana que viene.

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Actividades

Foro

Teniendo en cuenta la localidad que presentaron en los foros


anteriores y sobre la que van elaborando la imagen con
ThingLink, les pedimos que durante esta semana participen
en el foro habilitado para esta clase a partir de las siguientes
preguntas:

“¿En cuál de los apartados de la clase encuentran elementos


que les permitan trabajar con sus alumnos acerca de las
sociedades en las que viven? ¿Qué caracteriza a la sociedad
del lugar en el que viven y/o enseñan?

La idea es que puedan hacer una breve descripción en la que


se incorpore alguno de los elementos que se trabajaron en la
clase como característica de la sociedad bonaerense en sus
localidades (rol de los migrantes, las organizaciones sociales,
rurales, los contrastes socioeconómicos, etc.) Incluso pueden
sumarse referencias a noticias en los periódicos zonales y/o
imágenes que grafiquen las descripciones.

Continuamos trabajando en la intervención de la imagen

Les proponemos sumar las observaciones realizadas en el foro


a la captura de imagen realizada con Google Earth y continúen
trabajando con la aplicación web que comenzaron a utilizar en
la clase pasada, agregando imágenes, videos, audios u otro
material que permita dar cuenta de las características de la
sociedad en la que viven y enseñan. Sabemos de las
dificultades que implica “encontrarle” la vuelta al trabajo con
nuevos recursos digitales. Los y las invitamos a perseverar en
una tarea que tiene mucho que aportarle a nuestras propuestas
didácticas, sobre todo teniendo en cuenta las nuevas
exigencias que impone la continuidad pedagógica.

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Recuerden que esta imagen intervenida será el trabajo final del
curso, en el que se plasma la representación de cada uno de
los módulos que fuimos abordando a partir del lugar que
eligieron de la provincia y que refleja o expresa la compleja
identidad bonaerense. Aspiramos a llegar al fin de nuestra
experiencia con un nutrido muestrario de lugares de nuestra
provincia que estén a disposición de todos los y las colegas que
participan de esta propuesta formativa para el trabajo en el
aula.

Referencias

Bertoncello Rodolfo. (2012) Historia de la provincia de Buenos Aires,


Tomo 1 Población, ambiente y territorio. En: Otero, Hernán (dir.)
Historia de la provincia de Buenos Aires.​ Tomo 1: Población,
ambiente y territorio. La Plata. UNIPE.

Bruno, M. (2015) ​La población del conurbano en cifras en Kessler, G.


Historia de la provincia de Buenos Aires: el Gran Buenos Aires​. Juan
Manuel Palacio (Dir.) (1a ed.) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Edhasa; Gonnet: UNIPE: Editorial Universitaria, p. 159 a 193

Contente, C.; Barcos, M. (2016). ​Un mundo rural en transición: La


campaña bonaerense según el Primer Censo Nacional de Población
de la República Argentina (1869)​. Quinto Sol, 20 (1), 1-32. En
Memoria Académica. Disponible en:
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.7190/pr.719
0.pdf

Giarracca, Norma (comp.) (2001) ¿Una nueva ruralidad en América


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Autor(es): ​Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente.


Dirección Provincial de Educación Superior, DGCyE. Provincia de Buenos
Aires (2020)

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