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El Bicentenario de la provincia de Buenos

Aires.
Identidades, pasado, territorios, sociedades
y culturas

Módulo 4. El territorio bonaerense y su


identidad

Introducción
Estimados y estimadas colegas, iniciamos la cuarta clase del curso. Centraremos
la propuesta en el análisis de la identidad territorial de la provincia de Bs As. ​La
conmemoración de los 200 años de la provincia parece ser la excusa perfecta para
trabajar sobre una problemática: la falta de una identidad ligada al territorio que
unifique a toda la provincia.

En esta oportunidad, además incorporaremos el ​uso pedagógico de algunas


aplicaciones digitales​ que nos permitirán crear nuevos recursos para el aula.

¡Esperamos que les resulte interesante!

Bárbara Romano es Doctora en Geografía por la Universidad de


Tres de Febrero, Investigadora del CONICET y profesora de la
Universidad de Tres de Febrero y de Institutos Superiores de la
provincia de Buenos Aires.

En el video conceptualiza las relaciones entre territorio e


identidad.

Disponible en: ​https://youtu.be/_MvuVQcL0C4

1
Objetivos
● Reconocer la construcción de la identidad bonaerense ligada al territorio.

● Definir una identidad territorial a partir de la diversidad de territorios y de


paisajes.

● Problematizar y comparar las características de las ciudades bonaerenses,


el litoral costero y el conurbano bonaerense a partir del análisis
socioterritorial de las mismas.

Contenidos
En la primera parte de la clase, trabajaremos la identidad territorial bonaerense y
la complejidad de dicha trama a partir de la diversidad de territorios y paisajes. En
segundo lugar, analizaremos los procesos de urbanización de Buenos Aires, la
uniformidad de las ciudades bonaerenses como rasgo de identidad territorial.
También abordaremos la particularidad del desarrollo de las ciudades costeras o
de playa. Finalmente, definiremos el proceso de conformación del conurbano
bonaerense, el proceso de suburbanización y el desarrollo de las ciudades
intermedias.

La identidad territorial de la provincia de Bs As


Cuando pensamos en la construcción de la identidad de un sujeto y -más aún- de
una provincia, necesitamos hacer referencia a múltiples dimensiones y aspectos
que a lo largo del tiempo van configurando aquellos elementos propios que la
identifican. Entre estos elementos, el territorio ocupa un lugar destacable.
Pensemos, por ejemplo, en cómo nos describiríamos si nos preguntasen quiénes
somos. Además de hablar de nuestro nombre, relaciones familiares y edad -entre
otros elementos- seguramente asociaríamos el “quién somos” a referencias del

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territorio en el que nacimos, vivimos y/o trabajamos. Entonces, ¿qué supone el
territorio y cómo nos permite pensar en la identidad provincial?

Desde la geografía, el concepto de territorio es central no sólo entendiéndolo


como el "soporte material" sobre el que se desarrollan los procesos sociales, sino
como una construcción geohistórica dinámica que expresa las intencionalidades de
los sujetos y la cultura de la sociedad.

Repasando algunas claves para conceptualizar al territorio,


podemos pensarlo como:

● Un agente​, pero ya no sólo el Estado o los animales.


Cualquier individuo, grupo social, comunidad, empresa,
puede construir un territorio por razones variadas, como
estrategia para controlar recursos, personas, relaciones.
[…]

● Una acción: territorializar. La territorialidad es una


estrategia mediante la cual un determinado agente
localiza, demarca, se apropia y controla algo de lo que
hay en un área. […]

● Una porción de la superficie terrestre […] con


existencia material sobre la que se ejerce el control.
(Alejandro Benedetti, 2009)

Reconocer al territorio desde estas definiciones (como agente, acción y porción


material de la superficie terrestre) nos permite entender la importancia que
reviste en términos culturales la construcción de múltiples entramados materiales
y simbólicos que construyen sentidos para el grupo social que se apropia del
espacio, y con ello, su propia identidad.

Las delimitaciones que se hagan de esos territorios siempre resultarán de un


complejo interjuego de intereses, pujas y conquistas sobre otras territorialidades.
Incluso, a nivel escalar podemos hablar de una superposición de territorios que
permiten dar cuenta de los múltiples sentidos que configuran a esas porciones de

3
la superficie terrestre. Por ejemplo, en términos administrativos, nuestra casa es
un lugar con el que podemos identificarnos fuertemente, pero que se inscribe
dentro de un territorio barrial y próximo, en un sector de la jurisdicción
departamental, bajo las regulaciones de una provincia que integra el territorio
nacional.

Otro elemento central para la definición de los territorios es la temporalidad. Si los


territorios se construyen socialmente, remiten a un tiempo concreto en el que se
configuran, ordenan y modifican. No se trata de entender al tiempo como aquel
que transcurre sobre el espacio, sino que -recuperando los aportes de la teoría
estética- hay una “espacialización del tiempo”. Aquellos flujos de la experiencia
social se fijan en los territorios temporal y provisoriamente, dejando en evidencia
las instantáneas de una vinculación entre la sociedad y ese espacio. (Harvey;
1990).

Pensar entonces en la identidad territorial de la provincia nos obliga a revisitar


algunas ideas que pudimos analizar en las clases anteriores (una identidad en
permanente construcción y reconstrucción que transita desde un pasado
bicentenario en la provincia), incorporando también el concepto de territorialidad.

Una de las propuestas es entender a la territorialidad como “​una consecuencia de


la percepción espacial a través de la experiencia, o sea, a través de una larga
serie de percepciones; es la respuesta de los sentidos a los estímulos externos y
se define como un tipo de comportamiento, mediante el cual el espacio vital
resulta fragmentado en varios territorios, más o menos bien definidos[...]. Es una
oposición cultural con relación al mundo que implica una determinada firmeza de
interés y de valor, es parte personal, pero ampliamente societal​.” (Gallastegui
Vega; 2000:201). Es decir, es el territorio donde la identidad social puede ser el
ámbito en el cual un sujeto colectivo se piensa a sí mismo, asumiéndolo como
parte suya y sintiéndose parte. Así, el territorio puede ser un elemento de mayor
o menor relevancia, que forma parte de la identidad social de un sujeto
determinado, pudiendo ser un referente donde este se sitúa con su experiencia

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pasada, presente y su proyección futura. Desde este referente, el sujeto social
puede territorializar o trazar fronteras materiales, simbólicas y sociales a partir de
las cuales establece relaciones sociales, en su más específica y amplia acepción,
que se expresan en el ámbito de lo social, lo político, lo económico y lo cultural.

Ahora bien, pensar a la provincia como una unidad territorial desde estas diversas
expresiones temporales, ambientales, políticas y culturales resulta algo
sumamente complejo. En la Provincia de Buenos Aires podemos ver estas
complejidades en una diversidad de ciudades pampeanas, el conurbano
bonaerense, las ciudades intermedias y las ciudades balnearias. De hecho,
podemos pensar en "muchos territorios" que actúan como un mosaico en la
identidad territorial bonaerense. Sin embargo, nos centraremos en algunas de
estas formas en las que se organizó nuestra provincia para identificar cuáles son
los aspectos que permiten construir una identidad territorial compartida
socialmente y en la que se asientan nuestros elementos identitarios localmente.

La urbanización de Bs. As. y la uniformidad de las


ciudades bonaerenses

Las ciudades y los pueblos bonaerenses tuvieron desde su origen muy diversa
motivación relacionada con el propio devenir histórico de ocupación del territorio.
La urbanización, creación de los pueblos y poblamiento fueron procesos
simultáneos e interactuantes en el interior de la provincia de Buenos Aires,
principalmente en la frontera sur de la provincia: hacia 1776, el virrey Juan José
de Vertiz estableció la línea de fronteras al norte del río Salado a partir de una
serie de fuertes que darían origen a pueblos de frontera: los pueblos de Ranchos,
Chascomus, Monte, Mercedes, Salto, Rojas y los fuertes de Lobos, Areco, Colón y
Meliencué. En consecuencia, la conquista del territorio bonaerense, a excepción de
Buenos Aires, está relacionada con el avance hacia el interior de la llanura

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1
pampeana con el objetivo de desplazar al indio y abrirse camino hacia lo
desconocido, según Randle.
“Entre 1779 y 1879 se fundaron 50 nuevos pueblos que luego serían cabeceras de
partido, al sur y al oeste de la Provincia de Bs As (exteriores al río Salado) y que
ocupan el 80% de la provincia. Esto significó un avance importante sobre
territorios ocupados por los indios.”​ (Randle; 1977: 1)
Cuando hablamos de urbanización, nos referimos no sólo a la instalación de
ciudades, sino también al conjunto de elementos que hicieron posibles esas
creaciones, es decir, los antecedentes que favorecieron esa urbanización.

Entre ellos podemos mencionar: la presencia de ganado cimarrón, los


establecimientos rurales pioneros y fortines militares para avanzar sobre los
pueblos originarios, el comercio y los nudos camineros que definen la mensajería
en la región, el telégrafo y el ferrocarril que activaron la comunicación y
permitieron el desarrollo de la agricultura extensiva.

La urbanización de la pampa fue una empresa visionaria, ya que poco tiempo


después, esas tierras albergarían a millones de inmigrantes europeos que darían
su impronta cultural al territorio. Conocer e interpretar la ciudad constituye un
recurso significativo que da cuenta del contenido socio-cultural y socioeconómico
de las comunidades.

1
​En la actualidad, término “indio” es considerado peyorativo, y no sólo por el uso que se
le daba para aludir a un grupo que ancestralmente había sido olvidado, maltratado y
explotado, sino porque continúan siendo repetidos aquellos discursos que datan de la
época colonial, en que se señalaba que los indios eran la peor escoria, sucios, haraganes,
profanos, etc. Como señala Juan M. Ossio, la connotación peyorativa detrás de los
términos indio e indígena “reposa en una discriminación cultural y racial heredera del
período colonial. Expresiones tales como salvajes, indio bruto, ignorante, ocioso, han sido
y continúan siendo bastante populares entre las élites urbanas” (Ossio, 1990: 164). En
términos más recientes, se intenta corregir el uso de la palabra indio reemplazándola por
aborígenes o pueblos originarios, palabras que a pesar de su extensivo uso están sujetas a
debate.

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¿Por qué hablamos de uniformidad en las ciudades
bonaerenses?

Los centros urbanos y poblados que integran el interior y el litoral de la provincia


de Buenos Aires presentan una amplia variedad de situaciones relacionadas con
las características naturales del territorio (llanura, sierra, litoral fluvio-lacustre,
litoral marítimo), los modos, oportunidades e historicidad de su ocupación, los
recursos y modos de producción de su entorno y esencialmente, las características
socioculturales de sus comunidades.
Las condiciones geográficas naturales del territorio bonaerense y los procesos de
ocupación y producción cultural se conjugaron en la construcción de la identidad
físico-ambiental, funcional y simbólica que se materializa en la conformación de
las ciudades pampeanas.

Podemos afirmar que el origen de la uniformidad de las ciudades de la provincia


de Bs. As. responde a condicionantes naturales y antrópicos:

Condiciones naturales​: Entre las variables geográficas naturales que


favorecieron la fundación de centros poblados -que luego serían ciudades-
podemos mencionar: el clima, la hidrología, la geomorfología y la vegetación.

La pampa bonaerense se caracteriza por el relieve llano, gran planicie,


exceptuando Tandil y Mar del Plata, que se conforma geomorfológicamente por
unidades diferenciales: sierras, mesetas, llanuras continentales, llanuras marinas,
llanuras fluviales y delta. Falta de ríos importantes y regulares, ríos cortos y de
escaso caudal, y la ausencia de bosques naturales también influyeron como
condicionantes naturales.

Condiciones históricas​: Las ciudades se amoldaron a un modelo rígido y


centralista traído desde Europa, plano en damero o cuadrícula, y se consideraron

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para denominar ciudades, partidos, calles y plazas los próceres nacionales o
fechas patrias, ignorando el espíritu regional o local. Por ejemplo, las ciudades de
25 de Mayo, 9 de Julio, Bolívar, entre otras; o elementos de fuerte vinculación a la
religión católica adoptada desde la conquista como San Nicolás, San Miguel
Arcángel, San Isidro, etc.
Condiciones socioeconómicas: ​Las ciudades que no surgieron como fuertes,
fueron erigidas como cabecera de partido para el asiento de las autoridades o a
partir de la instalación del ferrocarril. Las motivaciones espontáneas por el
encuentro de caminos, presencia de puertos u otras razones naturales son casi
inexistentes. La valoración de la tierra urbana se relaciona con la llegada del
ferrocarril en torno a la estación o se relaciona con un foco central alrededor de la
plaza principal y el centro comercial próximo.

Condiciones urbanísticas: ​Cuando hablamos de las ciudades pampeanas y más


precisamente bonaerenses, la primera imagen que surge es el trazado en
cuadrícula; ciudades monótonas diseñadas a partir de geometrías rigurosas que
resaltan la simpleza de aquellas pequeñas ciudades.
Los rasgos que caracterizan a las ciudades bonaerenses son:
● uniformidad de la planta edilicia retratada en el mismo molde que tiene la
apariencia de los edificios públicos.

● la plaza como centro diferencial rodeada de edificios públicos, con sentido


centralista y dominante, a partir de la cual decrecen hacia el exterior los
barrios y la densidad de población.

● elementos circulatorios como la estación del ferrocarril alejada del centro


urbano como nuevo foco de atracción; accesos camineros y avenidas o
boulevard con un rol circulatorio secundario.

● elementos periféricos como el cementerio, el matadero y el remate-feria.

8
Plano de la ciudad y puerto de Campana, trazada por el Ing. agrimensor Carlos de
Chapeaurouge en 1875. Fuente: Archivo General de la Nación. Mapoteca II-113

.
Imagen aérea actual de la ciudad de Campana

Durante ese siglo de conquista, colonización e institucionalización que venimos


trabajando en la clase, los pueblos se fundaron en la pampa de llanura, en
emplazamientos de planicies sin accidentes en donde el modelo en damero de la
tradición indiana fue el soporte de las urbanizaciones, donde la ciudad de
repetición sistemática confunde a la ciudad pampeana con la monotonía del
paisaje.

En síntesis, podemos decir que la herencia de la uniformidad de las ciudades


pampeanas no obedeció sólo a limitantes naturales sino también antrópicas. Entre
las limitaciones naturales, mencionamos en la clase la influencia de la topografía

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de llanura a excepción de los centros urbanos de Mar del Plata y Tandil, la
influencia de falta de ríos estables, salvo el caso de Tigre (Delta del Paraná y
Luján), lo que jugó un papel fundamental para la instalación humana.

Entre las limitantes antrópicas, la pampa multidireccional y el trazado en damero


inducen a la “ciudad mancha” que se configura en todas las direcciones: ​“Es una
dilatada llanura herbosa, originalmente sin árboles, en ciertos lugares
perfectamente horizontal, en otros suavemente ondulada, apenas quebrada en las
cercanías de los pocos arroyos que la cruzan. El suelo está casi a nivel del mar, su
altura fluctúa entre algunos metros en la zona litoral y unos cien a pocos más
metros en su interior” (Siragusa, 1974).

Las ciudades de origen más recientes como son las del Litoral Atlántico han
diseñado centros urbanos en localización deliberadamente paisajística.

A continuación, una serie de fotografías a modo de ejemplos nos muestran


algunos de los aspectos de uniformidad trabajados en la clase.

Elementos nucleares de ciudades bonaerenses: plaza central, estación del ferrocarril.


Planos de diferentes ciudades que muestran la evolución en la representación del espacio
de la plaza. De izquierda a derecha: Magdalena (1826), Rojas (1862) y Adolfo González
Chaves (1906). Fuente: Archivo de Geodesia.

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Las ciudades balnearias de la costa atlántica bonaerense

Para comprender la territorialidad de la costa atlántica bonaerense es necesario


entender la relación entre Sociedad-Naturaleza.

El territorio del amplio litoral marítimo bonaerense se construyó a partir de la


valorización de un grupo de inversionistas inmobiliarios, que vieron en las
desérticas playas la posibilidad de fundar pueblos balnearios para las élites
nacionales. Para esto fue necesario desarrollar la territorialidad, o la proyección de
identidad sobre el territorio, y la sociabilidad en función de valores soportes
materiales que recreen un modelo exclusivista y conservador. Hasta fines del siglo
XIX, la franja de territorio costero marítimo bonaerense no era considerada
urbanizable ni productiva. Estos territorios, las playas, estaban ubicadas al fondo
de las estancias y eran visualizadas como zonas improductivas, ya que el modelo
de urbanización de la época se ligaba al modelo agroexportador.
Tras los periodos de derrumbe de la industria saladeril y de la crisis agropecuaria,
se valorizan estas tierras con la aparición de la cultura de la playa, se instalan los
primeros balnearios tomando como modelo la villa balnearia de Mar del Plata
ciudad que luego se convertiría en el destino turístico más característico de la
provincia y en la ciudad bonaerense más visitada por los argentinos, que
reproduce las transformaciones de la sociedad nacional a través de épocas, como
trabajamos en la clase 1.

Así, en el litoral marítimo bonaerense la fundación de villas turísticas responde a


las necesidades culturales de las clases altas porteñas. Estas, al poblar
temporariamente los balnearios, trajeron consigo sus símbolos, representaciones
sociales, prácticas de sociabilidad, reproduciendo su cultura en un territorio al que
consideraban "desierto". Sin embargo, este territorio tenía su propia identidad:
fue asiento de pueblos originarios, de misioneros, de trabajadores rurales, de

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trabajadores del saladero, que fueron transformados, ignorados o eliminados por
la capacidad de "inversión" de la clase hegemónica.

Etapas del turismo de sol y playa según su construcción histórica, contexto sociopolítico, modelo
urbanístico y tipo de balnearización:

Fuente: Hernández, Ordoqui. 2009

Mar del Plata. Ciudad balnearia bonaerense Mar de Ajó. Localidad balnearia bonaerense

Reta. Pueblo balneario bonaerense Mar de las Pampas. Villa balnearia bonaerense.

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Como mencionamos anteriormente, Mar del Plata fue el primer ejemplo exitoso de
Villa balnearia bonaerense, aunque hasta 1882 sólo cumplió el rol de puerto.

La llegada de la red ferroviaria a la ciudad en 1886 y la inauguración del Hotel


Bristol (1888) conforman el pacto fundacional que da inicio al proceso de
construcción territorial de la costa bonaerense como destino turístico de la alta
sociedad porteña (Mantobani, 2002).

El modelo marplatense se trasladó a localidades vecinas que, sin lograr el alcance


de Mar del Plata, imitaron el proceso fundacional en el mismo contexto
socioterritorial. La fundación de Necochea en 1880, la de Miramar en 1888 y el
proyecto frustrado de Mar del Sud en 1890 siguieron el modelo exclusivista que se
inició en Mar del Plata.

En una siguiente etapa, con la apertura de los balnearios a una porción mayor de
la población, principalmente a las masas populares de obreros de las grandes
ciudades (Hernández, 2009), se produce la democratización de los balnearios
(Pastoriza, 2002 y Cicalese, 2002).

Si bien el modelo exclusivista decae en la década de 1930 por la consolidación de


una emergente clase media, un hito histórico cataliza el proceso de masificación
de las playas: la llegada de Juan D. Perón al poder (1946-1955). En ese contexto,
las bases sociales y culturales del país se modificaron, sustentadas en el ascenso
de la creciente clase obrera, y el éxito de Mar del Plata se expandió
territorialmente a toda la costa bonaerense (turismo masivo).

Este período comienza en la década de 1940, para luego retomar la idea original
del turismo y desarrollar una cultura neoexclusivista en la década de 1990.

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Neoexclusivismo​: el término hace referencia a un nuevo modelo
urbano-turístico de carácter exclusivo y selectivo, que difiere del
desarrollado a fines del siglo XIX y principios del XX por las nuevas
formas culturales de socialización, de auto segregación espacial,
de interacción y de transformación del medio natural. Este se
desarrolla con la consolidación del modelo neoliberal que trajo
como consecuencia un nuevo tipo societal caracterizado por la
fragmentación y polarización social (Svampa 2005 y Petras, 1997).
En nuestro país, este modelo emerge de la crisis del turismo
masivo vinculado al mundo del trabajo que, como sostiene
Cicalese (2005), surge al verse restringida la captación del turismo
de masas; los gobiernos y empresarios turísticos potencian y
ofrecen nuevas opciones orientadas a retener a los turistas
provenientes de sectores más acomodados, destinando los
espacios litorales distantes de la urbanidad, mientras que las zonas
céntricas de los grandes balnearios se deterioran paisajísticamente
y comienzan a presentar los indicadores más elevados de
desempleo, subempleo y población con necesidades básicas
insatisfechas (es el caso de Mar del Plata, Miramar, Necochea y
Villa Gesell). Los nuevos escenarios neoexclusivos se diferencian
de los populares por la utilización de elementos naturales en la
transformación del paisaje natural. Se desarrolla una política
paisajística de forestación, otorgándole al producto playa un valor
agregado: el bosque, que se traduce en un mayor costo del
alquiler temporario.
Esta estética del paisaje está planificada para crear un ambiente
de privacidad con ciertos servicios ecológicos: la sombra, el
microclima que se genera, aromas relacionados con las especies,
una mayor naturalidad; estos son indicadores ambientales del
neoexclusivismo en la costa bonaerense.

La actividad turística de sol y playa ha sido fundamental en la construcción del


territorio costero bonaerense. ​L 
ata, un  
 
 
 
 
 

14
El Conurbano bonaerense
El conurbano bonaerense es otro caso que merece un tratamiento diferenciado
para pensar la identidad de la provincia. ¿Por qué? De acuerdo a lo señalado por
Gabriel Kessler, “estamos frente a un territorio que genera una cantidad de
imágenes que lo definen, pero cuya unidad y entidad no es necesariamente
compartida por quienes lo habitan; un territorio al que se le adjudica una
identidad muy fuerte, pero sin que haya quienes la asuman como propia.”
(2015:13)

Leíamos en la primera clase que las identidades son construcciones que, a través
de las prácticas discursivas, se van reforzando a lo largo del tiempo y en relación
a otros. Entonces, ¿qué es ser del conurbano? Las prácticas discursivas sobre
“vivir en el conurbano” ¿remiten a la provincia, a un interior o a un centro? Es por
ello que Kessler mencionaba la dificultad que supone construir una imagen
compartida por quienes viven en este espacio. ¿Se trata del mismo conurbano la
zona norte que la zona sur? En definitiva, ¿qué es ese conurbano?

Como entidad territorial, el conurbano bonaerense refiere a los 24 partidos que


rodean a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en forma de “cordones o coronas” y
2
constituyen -junto a ella- el “Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)” en la
que habitan cerca de 20 millones de personas. Pero a su vez (y principalmente), el
conurbano remite a diversas temporalidades que le aportan su complejidad
geográfica, con una construcción territorial que pivotea entre el urbanismo
capitalino y una suburbanización que recupera de los espacios rurales algunas
características ambientales y productivas.

2
Esta definición es la que se propone desde el INDEC. Sin embargo, existen diversas caracterizaciones para el
AMBA en función a los criterios que se establezcan.

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En estos últimos días, y producto de las políticas sanitarias frente a
la pandemia por COVID-19, se comenzó a discutir en los medios de
comunicación, en las calles y en otros ámbitos hasta dónde llega y
qué es el “Área Metropolitana de Buenos Aires” (AMBA). El área se
constituyó en la zona de mayor riesgo dadas las características
demográficas y su circulación poblacional, obligando al trabajo
coordinado de los gobiernos de distintas jurisdicciones (Nación,
CABA y Provincia de Bs As), tomando a este territorio como un
todo. Pero, ¿qué diferencias existen entre el AMBA, la Región
Metropolitana de Buenos Aires (RMBA), “El Gran Buenos Aires”, y/o
el conurbano?
Sugerimos la lectura del texto elaborado por Andrés Barsky en
http://www.georedweb.com.ar/articulo.aspx?art_id=217&edi_id=2
3

Recorrer las ciudades del conurbano nos invita a pensar en múltiples nodos
articulados y organizados que, en el contexto de la globalización económica, dan
cuenta de una organización territorial propia. Una permanente reconversión del
suelo que se dedicaba a las actividades rurales en espacios urbanos altamente
densificados a modo de centros y subcentros articulados por redes de transporte.
La extensión de centros y plantas industriales hacia las periferias de las ciudades,
la masificación de los servicios y la ampliación y modernización de las redes de
transporte fueron diversos procesos que organizan territorialmente este espacio
tan heterogéneo.
Como mencionamos anteriormente, las diversas temporalidades son las que deben
tomarse en cuenta a la hora de pensar la construcción y organización de este
territorio tan diverso. Recordemos que muchas de las ciudades que conforman el
conurbano anteceden a la expansión industrial y las migraciones internas que
potenciaron el crecimiento del mismo. Por ejemplo, en términos político
administrativos, el Atlas elaborado por la Universidad Nacional de Avellaneda
señala que:
“​El proceso de formalización del Conurbano tiene como antecedente la aparición
de la categoría “Gran Buenos Aires” en el IV Censo General de la Nación (1947)
para designar a la extensión territorial que incluía a la Ciudad de Buenos Aires y

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su desborde por fuera de los límites establecidos en la Ley de 1887; atendiendo a
la preocupación de la época por comprender y controlar los fenómenos implicados
en el proceso de expansión acelerada (entre 1930 y 1940) de la Ciudad de Buenos
Aires. En 1948, la Provincia de Buenos Aires designó, por Decreto, al “Gran
Buenos Aires” como la extensión urbana y rural que rodea a la Ciudad de Buenos
Aires, y definió la inclusión de 14 partidos en esta categoría, aportando a la
institucionalización de la distinción entre Ciudad y Conurbano cuya frontera se
concretaba en el “anillo” que delineaba la Av. General Paz, inaugurada en 1942.​ ”

Sin embargo, entendemos que a la construcción de la Av. General Paz debemos


sumar los procesos migratorios (internos y externos) y los vaivenes en la
economía e industrialización para entender las probables periodizaciones o
temporalidades que configuran al conurbano como una construcción sociohistórica.
Esto es lo que evidencia el mapa elaborado por la Prof. Laura Reboratti para el
Observatorio del Conurbano Bonaerense de la UNGS, donde se señala el
crecimiento de la “mancha urbana” en relación a las coronas y las vías de
comunicación terrestre desde la primera década del siglo XX.

(Secuencia de mapas disponible en


http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?p=3974​)

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Como vemos en el mapa (y la secuencia que se propone entre los distintos
períodos históricos), a lo largo del tiempo este proceso de expansión fue
construyendo el actual conurbano bonaerense. Se trata de un proceso de
suburbanización creciente ligada a los cambios económicos, culturales y sociales.
Cada uno de estos períodos señalados se vincula a un modelo de desarrollo con la
consecuente suburbanización residencial a través de los loteos económicos o
populares de los trabajadores urbanos. Por ejemplo, en períodos de
industrialización por sustitución de importaciones se evidencia la creación de
barrios autoconstruidos y, muchas veces, carentes de una planificación
urbanística, servicios o en zonas inundables que van asentándose a lo largo de la
primera y segunda corona.

Es evidente que la territorialización de este espacio está ligada al desarrollo


económico de la sociedad, y con ello, la construcción radial de los caminos y rutas
de conexión. Si pensamos en las postas y rutas de la época colonial, la
construcción de las vías de ferrocarril en la consolidación del Estado y la
pavimentación de rutas carreteras durante el siglo XX (con la construcción de
autopistas en la última parte del siglo pasado), podemos identificar distintos
corredores que, a semejanza de los tentáculos de un pulpo, se van extendiendo
desde la Ciudad de Buenos Aires.

Cada uno de esos corredores sirven a su vez para regionalizar a todo el


conurbano. Existen tres corredores principales asentados sobre grandes
autopistas: Norte a través de la Panamericana, Oeste con Acceso Oeste y Sur con
la Autopista Bs. As – La Plata. Pero no se trata simplemente de una
regionalización dada por una vía principal de comunicación, sino que cada corredor
aglutina la dirección en la que se emplaza la infraestructura de servicios urbanos
(tendido eléctrico, ductos de gas y servicios cloacales, redes de fibra óptica, etc.),
y la fragmentación socioeconómica de la población que se asienta en las
proximidades y lejanías de los principales corredores.

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Desde la década de 1990, este proceso de suburbanización se reconfigura y, en
relación a la construcción/ampliación de las autopistas y las políticas neoliberales
de privatización de los servicios, surge un nuevo proceso de suburbanización de
3
las élites . En la segunda y tercera corona del conurbano, comienzan a instalarse
4
countries, b
​ arrios cerrados y otras modalidades de urbanizaciones privadas , que
concentran a una población con altos ingresos económicos en busca de mayor
seguridad y/o un “retorno al verde” (ambas motivaciones de orden simbólico en
los mapas subjetivos). Es, en términos culturales, una hibridación en la que se
mixturan los elementos deseables de “la ciudad” y “del campo” donde se dejan de
lado aquellos elementos como el bullicio, el smog y la violencia, pero con todas las
comodidades urbanas.

Este proceso incrementa la fragmentación territorial del conurbano que -para el


mismo período- comienza a registrar altos índices de desocupación, empleo
informal y pobreza de gran parte de la población en las periferias de las ciudades.
En consecuencia, el contraste de un barrio y otro separado por una muralla o
alambrado perimetral, expone la segregación territorial del conurbano
bonaerense.

3
Horacio Torres, referente en el tema, analiza detalladamente el proceso de
suburbanización de las élites en el conurbano bonaerense en su artículo “Procesos
recientes de fragmentación social en Buenos Aires”, disponible
en​http://www.mundourbano.unq.edu.ar/index.php/ano-2000/39-numero-3-julio/46-4proc
esos-recientes-de-fragmentacion-socioespacial-en-buenos-airesla-suburbanizacion-de-las-
elites
4
Si bien los primeros countries como urbanizaciones cerradas datan desde la primera
mitad del siglo XX, a fines de siglo se consolidan como urbanizaciones de residencia
permanente y se multiplican exponencialmente, llegando a cubrir unas 31.000 hectáreas
de la superficie del conurbano (una tercera parte más que la superficie ocupada por la
Ciudad de Buenos Aires)

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Segregación espacial: El contraste entre las viviendas de La Cava y el barrio vecino, en San Isidro (2003) Fuente:
AP - Crédito: NATACHA PISARENKO

Las ciudades intermedias bonaerenses

Como último tema de esta clase, nos interesa repasar el concepto de ciudades
intermedias en la provincia. Un concepto que en los últimos años del siglo pasado
comenzó a desarrollarse desde la geografía y el urbanismo (en Argentina, uno de
los pioneros fue César Vapñarsky), en relación a las potencialidades de estos
centros urbanos y el concepto de sustentabilidad.

Estas ciudades se definen a partir de dos criterios:

● Cuantitativos: porque albergan una población entre 20.000 y 150.000


habitantes.

● Cualitativos: porque funcionan como “intermediador” administrativo,


logístico y/o económico que le confiere cierta preponderancia en su región
circundante, cercana a los 150 Km.

Así, muchas de las ciudades de la provincia (incluidas algunas de las ciudades


pampeanas o balnearias que analizamos) se consideran ciudades intermedias. Ya
que cumplen una función de relevancia económico-administrativa para la región

20
en la que se encuentran y, por lo general, son aquellas ciudades cabeceras del
partido.

Para estas ciudades, la infraestructura vial y de comunicación resulta decisiva en


la conformación. Se trata de ciudades que están cerca de rutas nacionales o
autopistas, con estaciones de ferrocarriles y que presentan un alto grado de
conectividad de telecomunicaciones. Gracias a ello, pueden actuar como centros
que ejerzan un papel destacado en la región circundante y que potencia el
desarrollo productivo del área.

Si bien en las clases siguientes nos detendremos en las características sociales y


culturales de la provincia de Buenos Aires, podemos reconocer a muchas de las
ciudades intermedias como lugares de alto arraigo identitario en torno al territorio
de estos centros urbanos. La influencia que poseen en términos administrativos y
económicos sobre una región suele conjugarse con celebraciones o festividades
tradicionales que se desarrollan en estas ciudades y/o con la presencia de
universidades y centros universitarios (algunos ejemplos: Tandil, Chivilcoy o Bahía
Blanca).

Finalmente, aquellas potencialidades que suelen señalarse de las ciudades


intermedias y que se traducen (o deberían traducirse) en políticas refieren a:

● Limitar la presión sobre el Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.

● Diversificar la matriz productiva (asumiendo asistencia en materia de


infraestructura y educación por parte de los gobiernos federal y provincial).

● Reducir la huella ecológica, ya que las distancias son más reducidas y se


puede limitar el uso del automotor.

● Extender la ocupación del territorio estatal, reduciendo la vulnerabilidad o


garantizando la presencia del estado en cercanías de la población.

Hasta aquí, analizamos la constitución de la identidad territorial bonaerense en su


diversidad y complejidad. Como venimos sosteniendo, ninguno de los procesos se

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encuentra finalizado, sino que está en construcción y, por tanto, sujeto a nuevas
miradas y perspectivas de análisis.

Nos seguimos leyendo. Hasta la semana próxima.

Actividades

Como actividad de la clase les proponemos explorar las


oportunidades de intervención digital que ofrecen algunas
aplicaciones TIC, para la creación de imágenes interactivas y
recursos digitales para el aula. En este sentido lo que buscamos
es trabajar la imagen como una fuente de información para la
enseñanza.

Las aplicaciones web que permiten hacer este tipo de


intervenciones son muy diversas y su uso suele ser muy
intuitivo. Estas brindan la oportunidad de enriquecer una
imagen con diversidad de información (textos, videos, audios,
enlaces a páginas web, nuevas imágenes, etc.) mediante el
marcado de puntos y el enlace “superpuesto” a estos recursos
digitales que la convierten en un contenido interactivo.

Aquí les presentamos dos de esas aplicaciones: ​Thinglink ​y


Genial.ly​, no obstante ustedes pueden elegir crear su
contenido con otra que conozcan.

Thinglink: ​https://www.thinglink.com/

Tutorial - Registración y creación de imagen interactiva

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en : ​https://youtu.be/wvXVQJf80UQ​ (Fuente: ​inspiraTICs​)

Ejemplo de imagen intervenida con la aplicación Thinglink:


https://www.thinglink.com/scene/859645139943948289

Pueden realizar sus propias búsquedas a través de este enlace:


https://www.thinglink.com/es/featured que es la opción de
exploración que ofrece Thinglink entre los diseños publicados.

Genial.ly:​ ​https://www.genial.ly/

Tutorial - Introducción y registración en Genial.ly:


https://youtu.be/9rB4pSq9dfg​ (Fuente: EducaTIC)

Tutorial - Creación de imagen interactiva en Genial.ly​:


https://youtu.be/AoH5-EDpnls​ (Fuente: EducaTIC)

Los ejemplos presentados nos permiten ver la variedad de


información y los distintos lenguajes en los que podemos
intervenir las imágenes que consideremos importantes a los
fines que perseguimos en nuestras propuestas educativas.

A su vez, otro recurso digital que podremos utilizar es la


aplicación de mapas digitales de ​Google Earth​. Esta resulta una
excelente herramienta para el trabajo cartográfico y la
visualización de los elementos territoriales a través de las
imágenes satelitales y/o la georeferenciación de los puntos de
interés en la superficie terrestre. También pueden contrastarse
distintas imágenes a lo largo del tiempo para ver las dinámicas

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espaciales o elaborar recorridos virtuales. Sin embargo, el uso
que le vamos a dar en esta oportunidad es la captura de
imágenes de una determinada porción de la superficie de la
provincia. Para ello, les dejamos el siguiente tutorial: ​¿Cómo
guardar una imagen en Google Earth?

Para ver algunas de las potencialidades de esta aplicación, les


recomendamos visualizar el audiovisual que elaboró el
programa Conectar igualdad sobre Google Earth en:
https://www.educ.ar/recursos/116820/google-earth#gsc.tab=0

Una vez que se hayan familiarizado con las herramientas TIC,


la idea es elaborar una imagen que será la base del trabajo
final del curso y en el que se dé cuenta de la identidad
bonaerense expresada en sus ciudades. Para ello, retomaremos
las actividades que desarrollaron en las clases anteriores donde
presentaron sus ciudades y pensaremos cuáles son las
características territoriales de estos lugares. Es decir, tendrán
que:

a- ​Identificar y capturar -por lo menos- una imagen con


la herramienta Google Earth del territorio al que hicieron
referencia en las actividades de las clases 1 a 3.

b- Buscar en la web imágenes, videos, páginas web, etc.


que permitan reconocer cómo la identidad del lugar
resulta de una construcción histórica de la provincia.

c- ​Utilizar la aplicación Thinglink o Genial.ly (u otra que

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conozcan) para intervenir la imagen capturada en Google
Earth, organizando sobre ella los recursos seleccionados
en el punto anterior, para construir un diseño digital que
exprese la idea de “Mi lugar en el Bicentenario de la
Provincia de Buenos Aires”.

El resultado de la propuesta de trabajo será un excelente


recurso didáctico que podrá ser utilizado en sus clases para
abordar los contenidos referidos al espacio local y provincial en
torno al Bicentenario de la Provincia de Buenos Aires. A su vez,
esta producción será la base del trabajo final de este curso
donde se integren todas las temáticas de las clases planteadas.

En las siguientes clases, volveremos a trabajar sobre esta


misma imagen para incorporar otras dimensiones de la
identidad bonaerense desde la perspectiva sociocultural.

Fecha de entrega: dos semanas a partir de la publicación de la


clase 4.

La entrega de este trabajo será en el foro de la clase 6, donde


harán una breve descripción de sus imágenes digitales y
copiarán el link de acceso para que el resto de los y las colegas
puedan visualizarlas y comentarlas. No obstante los y las
invitamos a ir compartiendo el avance de sus producciones en
el Foro de esta clase: ​Foro de proceso del Trabajo Final​.

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Referencias

Atlas del Conurbano bonaerense. (2016) Programa de Estudios


del Conurbano CIDIPROCO: Colectivo de Investigación en Diseño
y Producción del Conurbano Departamento de Arquitectura,
Diseño y Urbanismo; Universidad Nacional de Avellaneda.
Disponible en:​ ​http://www.atlasconurbano.info/index.php

Battaglia, Matías (coord) (2018) ​Estrategia de ciudades


intermedias en la provincia de Buenos Aires​. INNAES, Buenos
Aires

Benedetti, Alejandro (2009) Territorio. Concepto clave de la


geografía contemporánea​. En ​Revista 12ntes​, Año 1 N°4. Buenos
Aires

Brailovsky-Foguelman (1998) ​“Memoria Verde”.Historia ecológica


de Argentina.​ Edit. Sudamericana. Bs As

Cacopardo,A; Bartolucci M. (1997) ​Mar del Plata, ciudad e


historia. Apuestas entre dos horizontes​. Madrid/ Bs As. UNMP.
Alianza edit. P.309.

Gallastegui Vega, Joaquín (2000) ​Geografía e identidad territorial.


En: Notas históricas y geográficas. Nº 11, págs. 193-222

Kessler, Gabriel (2015) ​Historia de la Provincia de Buenos Aires:


El Gran Buenos Aires,​ UNIPE: Gonnet, Provincia de Buenos Aires,
Argentina.

Llanes & Massot (2014) ​Evaluar a través de los estudios de caso.


http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/52308/1/52210_Ca
p5.pdf​ (Fecha de consulta: 3 de Julio de 2020).

Ordoqui, Javier y Hernández, Facundo M. (2009) Caracterización


socioterritorial de los asentamientos turísticos-balnearios del
litoral marítimo de la Provincia de Buenos Aires. Rev. Univ. geogr.
[online]. 2009, vol.18, n.1 [citado 2020-07-13], pp. 105-140.
Disponible
en:​http://bibliotecadigital.uns.edu.ar/scielo.php?script=sci_arttex
t&pid=S1852-42652009001100006&lng=pt&nrm=iso

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Randle P. (1977) ​La ciudad pampeana, geografia histórica-urbana​.
Bs As

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Autor(es): Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente.


Dirección Provincial de Educación Superior, DGCyE. Provincia de Buenos
Aires (2020)

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