Está en la página 1de 12

Fascioli, justicia social en clave de capacidades.

expe- riencias de injusticia son siempre experiencias de una falta de reconocimiento

Honneth desarrolla una teoría social normativa en la que los procesos del cambio social se explican en
referencia a pretensiones normativas que los sujetos mantienen en sus relaciones recíprocas de
reconocimiento, pretensiones que motivan la lucha social

el enfoque de Honneth ha dejado cuestiones centrales de la justicia distributiva sin resolver

El enfoque de las capacidades constituye un paradigma clave y fecundo de la justicia distributiva, con una
especial sensibilidad por cuestiones vinculadas al reconocimiento.

l concepto de lucha social no puede explicarse solo como resultado de una lucha entre intereses materiales
en oposición. También debe fundarse en los sentimientos morales de injusticia que surgen ante las
experiencias de menosprecio, es decir, de privación de reconocimient

c onsidera que las experiencias de injusticia son, básicamente, experiencias de una falta de
reconocimiento y el logro de este

no todos los cambios sociales, buena parte de ellos son impulsados por las luchas moralmente motivadas
de grupos sociales que pretenden colectivamente lograr un mayor reconocimiento recíproco institucional
y cultural.

ntender la justicia social ampliamente, como garantía de las condiciones sociales para el
reconocimiento mutuo

La justicia social tiene que ver con cómo están constituidas las prácticas sociales y la calidad de las
formas de reconocimiento presentes en ella

tres formas de recono- cimiento recíproco que se dan en distintas esferas de la vida social: la dedica-
ción emocional en las relaciones de amor o amistad, el reconocimiento jurídico a través del
derecho y la adhesión solidaria a través de la valoración social

La fuente moral de los conlictos sociales se encuentra en la experiencia de los afectados por formas de
menosprecio o falta de reconocimiento.

3 niveles de reconocimientoo- 3 niveles de injusticias- menosprecio

Y considera que solo una eticidad democrática puede abrir este horizonte cultural “en el que sujetos
iguales en derechos podrían reconocerse recíprocamente en sus especiicidades individuales, porque cada
uno de ellos, en su forma propia, podría contribuir en la reproducción de la identidad de la comunidad

Existen formas de trato socialmente injusto que no son percibidas por las teorías distributivas, porque lo
que está en juego no es la ausencia de bienes o derechos, sino la ausencia de amor y cuidado, o de estima
social

La división social del trabajo, en su totalidad, es resultado de la estructura hegemónica de valor que
predomina, incluso de lo que se entiende por “trabajo”. Por esto, las luchas por la redis- tribución son
tipos especíicos de luchas por el reconocimiento en las que se reivindica, además de iguales y más
amplios derechos para todos, la evaluación adecuada de las cualidades y contribuciones especíicas de los
individuos o grupos a la socied
Nos adentramos en el problema que nos interesa tratar aquí: la insui- ciencia de Honneth en su
consideración de la justicia distributiva en concreto. Honneth parece más interesado en presentar una
visión uniicada de la justicia social –subsumiendo la distribución en una teoría del reconocimiento– que
en profundizar en los problemas de la distribución. Su análisis se centra en los resortes morales que
subyacen a los conlictos distributivos, pero no se problematizan los criterios distributivos o la pregunta
por la igualdad de que

El conjunto de capacidades de una persona es el conjunto de vectores de funcionamiento –modos de ser y


de hacer– que le son accesibles. Estas capacidades relejan la libertad real que una persona tiene para
“llevar adelante la vida que tiene razones para valorar”19.

Los “funcionamientos” son modos de hacer y ser o estar, tales como “estar bien nutrido”, “no sufrir
enfermedades”, “estar alfabetizado” o “poder participar en la vida de la comunidad”

Sen postula que el bienestar no es un fundamento informacional suiciente para la justicia. Junto a este, es
posible encontrar otra faceta del sujeto: la faceta de agencia. Esta consiste en la libertad de perseguir
como agente responsable cualquier meta o valor que la persona considere importante en su vid

Sen reconoce que su planteo se asienta sobre la idea de que una vida buena es también una vida de
libertad, énfasis que lo sitúa dentro de una tradición liberal

Las teorías de bienes y recursos (Rawls, Dworkin), que se han plantea- do como alternativa al
subjetivismo bienestarista, presentan otro problema importante en la consideración de la igualdad: su
rigidez y ceguera a la diver- sidad humana

Sen opina que Rawls se habría concentrado en los medios para alcanzar la libertad, no en la extensión de
la libertad mism

Las instituciones sociales deben ser juzgadas y diseñadas en función de la expansión de las capacidades
de las que gozan los ciudadanos. Es más, propone la comprensión del desarrollo en términos de libertad
como un proceso de expansión de las capacidades o libertades reales que la gente disfruta

a posibilidad de que la teoría del reconocimiento de Honneth y el enfo- que de capacidades de Sen
puedan operar juntas en la evaluación de la justicia está dada fundamentalmente por el horizonte
normativo que comparten: la autonomía del sujeto.

Sen sostiene que la egoísta no es la única faceta que encontramos en un sujeto; se dan, además, la
simpatía y el compromiso.

Sen sostiene que la egoísta no es la única faceta que encontramos en un sujeto; se dan, además, la
simpatía y el compromiso.

autonomía personal que supone, por un lado, la autodeterminación del sujeto en la cons-
trucción y persecución de un plan racional de vida libremente elegido, y por otro, el necesario
reconocimiento de los otros –en tanto sujetos– y por tanto

64
Para ambos, la justicia de una sociedad se mide de acuerdo con el nivel de autonomía que garantiza a
todos sus ciudadanos: si todos tienen la misma oportunidad de autorrea- lización de su identidad personal
(Honneth) o de llevar adelante la vida que tienen razones para valorar (Sen).

Mientras para Sen esta oportunidad está garantizada por el desarrollo de ciertas capacidades básicas de los
sujetos, para Honneth se logra asegurando la calidad en las relaciones de reconoci- miento mutuo en que
participan los sujetos: esto es, siendo reconocidos como sujetos de necesidades especíicas a través del
amor, como sujetos iguales jurídicamente a través del derecho, y como valiosos por nuestros aportes y
cualidades particulares a través de la estima social.

Hon

ha cuestionado fuertemente la visión liberal del yo, que, desde la temprana modernidad, entendió la
autonomía de una forma esencialmente individualista

Honneth ha desarrollado una concepción inter- subjetivista de la identidad persona

la inluencia que las relaciones intersubjetivas tienen sobre capacidades de los agentes que son
constituyentes de su autonomía.

Pero Honneth aquí se reiere a un tipo de “capacidades” diferentes a las de Sen. La “agencia” de la que
habla Sen solo es posible para Honneth bajo ciertas formas de relación con uno mismo, que a su vez
dependen de ciertas relaciones social

Autoestima,autorespeto,autocofianza

Si todas las capacidades constituyentes de la autonomía están social- mente situadas –dependiendo
empíricamente de las actitudes sustentadas por otros–, la identidad no se genera en la relexión de un yo
solitario, sino que es resultado de un proceso intersubjetivo.

El intento de hacer dialogar a Honneth y Sen se sustenta no solo en el igual reconocimiento del valor de la
autonomía como criterio de justic

Sen ha dado una gran importancia a fenómenos de recono- cimiento que inciden en la autonomía
individual, o sea, en la coniguración de los propios ines –valores y preferencias– que motivan la elección
individu

es justo reconocer que su planteo ha cuestionado fuertemente el atomismo utilitarista y ha dejado entrar la
intersubjetividad como condición de la autonomía de una forma que no lo habían hecho otras teorías
liberales.

El propio Sen sostiene que “las opciones que una persona tie- ne dependen en gran medida de las
relaciones con otros y de lo que hacen el Estado y otras instituciones”, y que estas oportunidades “están
fuertemente inluidas por las circunstancias sociales y las políticas públicas

El pasaje de capacidades a funcionamientos alcanzados requiere de un acto de elección del sujeto, y estas
preferencias para tomar ciertos funcionamientos, según Sen, se ven inluidas y moldeadas por el entorno
social42.

En consecuencia, la teoría de Sen sí considera lo que Honneth denomina la calidad de las prácticas
sociales en las que los sujetos se ven involucrados, clave para el desarrollo de sus capacidades
Es claro que Sen ha sido muy enfático al establecer que los contextos sociales son relevantes por su
incidencia en las capacidades individuales46. Aparece especialmen- te preocupado por defender
la libertad de elección del individu

Es también claro que ha insistido mucho más en el valor instrumental de las relaciones intersubjetivas en
el desarrollo individual que en su rol constitutiv

podemos ver el intento de ampliar la esfera del sujeto, postulando un sujeto que puede considerar
sustancialmente a otros como valiosos en sí mismos. Pero esto es distinto de postular un sujeto que está
ya intersubjetivamente situado. Esta idea de tinte hegeliano, que es el núcleo de la visión de Honneth, es
ajena, en cierto modo, a la tradición liberal a la que Sen pertenece. La ampliación que Sen realiza es
justamente una ampliación de la matriz liberal, pero esta es su punto de partida

Honneth ilumina las vulnerabilidades psicológicas concretas asociadas a las condiciones sociales que
fueron reconocidas por S

Sen ha señalado que las capacidades son multifacéticas, lo que implica que están comprometidas a la
vez con diferentes contextos y condiciones. Por esto, sugiero que los contextos sociales o institucionales
que, según Sen, condicionan las capaci- dades de los individuos, podrían pensarse como
referidos a las tres esferas de reconocimiento de Honneth

cada capacidad está comprometida con los tres niveles o contextos de recono- cimiento que ha señalado
Honneth: un contexto afectivo-vincular, un contexto jurídico y un contexto simbólico-cultural, y
que cada una se expande o restringe de acuerdo al apoyo que encuentra en ellos. Así, una misma
capacidad es vulnerable a las tres formas de reconocimiento y es desarrollada por las tres. Por ejemplo,
“ser capaz de expresar la propia opinión” implica un contex

Cada situación marcará si solo compromete a alguno de estos niveles, o a todos, lo que evidentemente
incidirá en la gravedad de la situación

Si aceptamos que cada capacidad está comprometida con diferentes ni- veles de reconocimiento y el
progreso en cada uno de estos niveles supone una expansión de la autonomía, cada capacidad en sí misma
se vuelve “expandible”

La teoría de Honneth nos ofrece un marco general para pensar la jus- ticia social que va más allá de una
justicia distributiva y, a la vez, permite dar cuenta de esta en términos de reconocimient

Adolece de criterios distributivos, la base informacional es imprecisa para resolver


problemas de distribucion
La base informacional que complemente esta anclada en las capacidades

Tanto Sen como Honneth conciben la justicia social vinculada a la ex- pansión de la autonomía de los
sujetos y ven esta expansión como vulnerable y dependiente de condiciones social

Honneth enriquece así el enfoque de las capacidades al plantear la identidad del sujeto como algo que se
logra a través de diferentes momentos de justicia social que se ven asegurados.

Además de ser indicadores de autonomía más especíicos, las capacidades son elementos transversales a
las esferas de reconocimiento y son sensibles a la permeabi- lidad que existe entre ellas.

la justicia social requerirá tanto de la valoración de las libertades reales de que gozan los sujetos –
capacidades–, como de la calidad de los contextos de reconocimiento que hacen posible el

despliegue de formas de autocomprensión valiosas para la autonomía


Fraser

La «lucha por el reconocimiento» se está convirtiendo rápidamente en la forma paradigmática del


conflicto político a finales del siglo

En parte, esto significa resolver la cuestión de cómo conceptualizar el reconoci- miento cultural y la
igualdad social de forma que éstas se conjuguen, en lugar de enfrentarse entre sí.

la política cultural de la diferencia que puedan combi- narse de manera coherente con una política social
de la igualda

Para formular este proyecto doy por sentado que la justicia hoy en día precisa de dos dimensiones:
redistribución y reconocimiento. Y lo que propongo es examinar la relación entre ambas. En parte, esto
significa resolver la cuestión de cómo conceptualizar el reconoci- miento cultural y la igualdad social de
forma que éstas se conjuguen, en lugar de enfrentarse entre s

me detendré en los ejes de injusticia

distinciones analíticas, por ejemplo, injusti- cias culturales frente a injusticias económicas,
reconocimiento frente a redistribución. Evidentemente, en el mundo real la cultura y la eco- nomía
política siempre están imbricadas la una con la otra; y prácti- camente todas las luchas en contra de la
injusticia, si se entienden adecuadamente, conllevan reivindicaciones tanto de redistribución como de
reconocimiento

. La primera es la injusticia socieconómica, que está arrraigada en la es- tructura económico-política de la


sociedad.

Los teóricos de la igualdad han aspirado durante mucho tiempo a conceptualizar la naturaleza de estas
injusticias socioeconómicas. Entre sus exposiciones figura la teoría de Marx acerca de la ex- plotación
capitalista, las consideraciones de John Rawls sobre la justicia en tanto imparcialidad en la distribución de
«bienes de pri- mera necesidad», la perspectiva de Amartya Sen de cómo la justi- cia implica asegurar
que la gente tenga las mismas «capacidades para funcionar», y la aproximación de Ronald Dworkin sobre
la necesidad de la «igualdad de recursos»3

El segundo tipo de injusticia es cultural o simbólica. Está arraigada en los modelos sociales de
representación, interpretación y comuni- cación. Ejemplos de la misma incluyen la dominación cultural
(estar sujeto/a a modelos de interpretación y comunicación que están aso- ciados con una cultura ajena y
son extraños y/o hostiles a la propia); la falta de reconocimiento (

injusticia económica y la injusticia cultural se encuentran habitual- mente imbricadas hasta el punto de
reforzarse dialécticamente la una a la otra. Las normas culturales que tienen un sesgo de injusti- cia en
contra de alguien están institucionalizadas en el Estado y en la economía; simultáneamente, las
desventajas económicas impiden la participación igualitaria en la creación de la cultura, en las esferas
públicas y en la vida cotidiana.

La solución a la injusticia económica pasa por algún tipo de reestructuración políti- co-económica. Ésta
puede consistir en la redistribución de la renta, en la reorganización de la división del trabajo, en el
sometimiento de las inversiones a la toma democrática de decisiones, o en la transforma- ción de otras
estructuras básicas de la economía.

. La solución a la injusticia cul- tural, en cambio, consiste en una clase de cambio cultural o simbólico.
Esto implicaría una reevaluación dinámica de las identidades denigra- das y de los productos culturales de
los grupos difamados. También im- plicaría reconocer y valorar de manera positiva la diversidad cultural.

Por el contrario, las reivindicaciones redistributi- vas a menudo apelan a la abolición del orden económico
que sos- tiene la especificidad de grupo. (Un ejemplo podría ser el de las reivindicaciones feministas
sobre la abolición de la división del tra- bajo por razones de género.) En este sentido, tienden a promover
la no-diferenciación de grupo.

Las reivindicaciones de reconocimiento a menudo se con- vierten en apelaciones, cuando no en


realizaciones prácticas, a la su- puesta especificidad de cierto grupo y, por tanto, afirman el valor de dicha
especificidad. En este sentido, tienden a promover la diferen- ciación de grupo.

Çç

Frankfurt

Deseos de primer orden- deseos de hacer o no una cosa u otra, animales tambien

Deseos de segundo orden, cuando una persona quiere tener un cierto deseo, ya cuando
quiere que su deseo sea su voluntad- voliciones de segundo orden

Voluntad, nocion de un deseo efectivo tal que induce a una persona a llevar a cabo la
accion

Persona- distintincion a partir de su estructura de la voluntad- la capacidad de disfrutar o


carecer de la libertad de la voluntad se debe solo a que se tiene voliciones de segundo
orden

Capacidad de evaluacion reflexiva que se manifesta en la formacion de deseos de


segundo orden,

La libertad de la voluntad significa que uno s libre de querer lo que uno quiere, tener la
libertad para tener la voluntad que se quiere.

Ççççççç

Forst, noumenal power

defiendo una noción normativamente neutra del poder que nos permite distinguir
formas más particulares de poder, tales como la regla, la coerción o la dominación. El
análisis apunta a preparar el camino para una teoría crítica del poder.

quiero sostener es que el fenómeno real y general del poder se encuentra en el reino
noumenal n el “espacio de las razones”, para usar la famosa frase de Sellars,
entendida como el reino de las justificaciones

espacio de razones- justificaciones.

el punto esencial sobre el poder es que al caracterizar una situación como ejercicio de
poder, no nos limitamos a dar una descripción empírica de un estado de cosas o de
una relación social; también, y sobre todo, tenemos que ubicarla en el espacio de las
razones, o en el espacio normativo de la libertad y la acción 4
poder tambien cuanto se actua por razones de los que otros son intencionalmente
rtesposanbles

Por lo tanto, mientras que en la filosofía política solemos indagar sobre la justificación
del poder, en lo que sigue me interesa tratar el poder de las justificaciones.

Cuando hablo de justificaciones como aquello que “mueve” personas a través de la


“aceptación”, no quiero decir que ellas son “aceptables” desde una perspectiva crítica

Sin embargo, mientras que la imposición de la voluntad en un determinado conflicto de


voluntades es claramente un ejercicio de poder, no necesariamente es el paradigma
del poder; de hecho, está más cerca de una cierta forma de dominación. El poder es
un concepto más inclusivo que puede también referirse a la formación de una regla
mediante una voluntad común.

la concepción de Hannah Arendt del poder como “actuar concertadamente”, basado en


el consentimiento libre e igualitario y, por lo tanto, diferente de la violencia o la
fuerza12. Las percepciones de Arendt son importantes, pero el contraste conceptual
que ella traza es demasiado rígido; deberíamos evitar caracterizar el poder como un
fenómeno puramente negativo o puramente positivo. El poder puede ser ambos, tanto
restrictivo como liberador

Así, el poder noumenal, para reiterar, no es una forma separada de poder al lado de
las amenazas de fuerza; más bien, es el mismo núcleo de tales amenazas como
ejercicios del poder.

basan en el reconocimiento de
El ejercicio y los efectos del poder se
una razón –o mejor y más a menudo, de varias razones–
para actuar de manera diferente a la que se hubiera actuado sin esa
razó

Este reconocimiento se basa en ver una razón “suficientemente buena” para actuar;
significa que tú ves una justificación para cambiar la forma en que ibas a actuar. El
poder descansa en justificaciones reconocidas y aceptadas –algunas buenas, algunas
malas, algunas intermedias. Una amenaza (o un arma) puede ser considerada como tal
justificación, al igual que un buen argumento. Pero el poder sólo existe cuando existe
tal aceptación. El poder descansa en el reconocimiento

Por lo tanto, el fenómeno del poder es de naturaleza noumenal: tener


y ejercer el poder significa ser capaz –en diferentes grados– de influir,
usar, determinar, ocupar o incluso sellar el espacio de las razones
para los demás17

Las relaciones y órdenes de poder son relaciones y órdenes de justificación; y el


poder surge y persiste donde surgen y persisten las justificaciones o
relaciones sociales, donde se integran en ciertas narrativas de justificación 18.

Éstas pueden ser relaciones de subordinación o de igualdad, políticas o personales, y


las justificaciones pueden ser fundadas y compartidas colectivamente con buenas
razones, o pueden ser meramente “superpuestas”, o pueden ser distorsionadas e
ideológicas –es decir, pueden justificar una situación social de asimetría y
subordinación con malas razones que no podrían ser compartidas entre agentes
justificadores libres e iguales en una práctica de justificación libre de tal asimetría y
distorsió

todo lo que implica normativamente es un derecho a la justificación

ste derecho implica que todos aquellos que están sujetos a un ordenamiento
normativo deben ser sus coautores como iguales participantes y autoridades
adecuadas en prácticas justificatorias adecuadas que reflexionen críticamente y
constituyan ese orden

En el contexto actual, esto significa que las personas sometidas a formas de poder
tienen el derecho y los necesarios “poderes normativos”21 (esto es, el poder
discursivo social e institucional) para hacer explícitas las justificaciones
implícitas o “tácitas”, para cuestionar las justificaciones dadas (así como
también las maneras dominante o hegemónicas de construir justificaciones) 22, para
rechazar las defectuosas y construir mejores, así como tambien exigir la existencia de
buenas prácticas e instituciones de justificación en primer lugar.

En cualquier caso, las razones explican las creencias y las creencias explican los
intereses y las acciones; por lo tanto, cuanto más profundo se cava, más se necesita
investigar las razones de la gente. Este es el nivel básico de explicación de sus
acciones como sus acciones –como aquello lo que ellos ven justificado. Las
justificaciones son básicas, no los intereses o deseos 23

n análisis noumenal de las relaciones de poder es más “realista” que las teorías que
ubican el poder en medios materiales o físicos, ya sean dinero o armas

exlica todas aquellas formas de poder que no se pueden explicar recurriendo a tales
medios: el poder de la palabra, de los argumentos (de nuevo, buenos o malos), de la
seducción, del amor, de la “actuación concertada”, de los compromisos, de la
moral, de los objetivos personales, etc.

-Por lo tanto, no es cierto que el poder político deba ser respaldado en última instancia por medio de
sanciones y fuerza, como muchos argumentan. Véase, por ejemplo, Talcott Parsons, “Power and the
Social System”, en Steven Lukes (ed.), Power, Nueva York: New York University Press, 1986, págs. 94-
143, y John Searle, Making the Social World: The Structure of Human Civilization, Oxford: Oxford
University Press, 2010, p. 163. Sin embargo, en su análisis general de varias formas de poder, Searle
enfatiza su carácter basado en las razones.

El castigo, mediante el uso de la violencia, a menudo es un signo del fracaso de poder,


no del ejercicio exitoso del poder.

1 Todo orden social en general, y todo subsistema social en particular, está basado en
un cierto entendimiento de su propósito, de sus metas y reglas; en resumen, es un
orden normativo en tanto orden de justificacione

hay ciertas narrativas de justificación sobre las cuales tal orden o sistema está fundad
incluso cuando una estructura social no puede ser reducida ni a sus fundamentos
narrativos ni a un conjunto reducido de tales justificaciones, ella se sostiene en tales
fundamentos.

El poder normativo de lo factual es constituido por estas estructuras, y es una forma


de poder noumenal, es decir, la justificación a través de la práctica cotidiana
y la socialización en un cierto marco mental.

En su crítica de la alienación social, Marx trata de mostrar cómo una cierta idea
“mística”31 de la mercancía domina el reino noumenal de la economía capitalista y
transforma la relación social en relaciones de cosas, velando así la verdad de las
relaciones sociales y estableciendo una falsa narrativa de justificación para ellas

Fundada en una noción particular del valor, la economía capitalista produce una
segunda naturaleza de personas que se ven unas a otras como participantes en el
mercado y que están capturadas por ciertas concepciones de la mercancía, el trabajo y
el intercambio, las cuales f=orman una compleja justificación que influye y controla las
vidas de los seres humanos

Esto significa que la estructura de poder noumenal que sostiene las relaciones de
poder social está todavía en su lugar, con el resultado de que un cierto orden de
acción es mantenido. Es, sin embargo, más apropiado hablar de “influencia” en vez de
“poder” en casos donde el poder no está ejercido intencionalmente por unas personas
sobre otras. Las estructuras no “ejercen” el poder como las personas lo hacen; más
bien, ellas dependen de y proveen oportunidades para ejercerlo.

4) Esto nos lleva a la manera en que el poder es ejercitado dentro de las estructuras.
Dado que el poder esencial de tales estructuras es de un tipo noumenal, al definir
valores, normas, reglas y posiciones sociales, tales estructuras de poder habilitan a las
personas con suficiente capital noumenal29 en la esfera apropiada –tales como un
sacerdote, un oficial o un empresario, por ejemplo– a usar su reconocimiento socialy
su posición30 dentro de la estructura como un recurso para ejercitar el poder sobre
otros, quienes debidamente siguen una admonición, obedecen una orden o aceptan un
contrato de empleo y sus implicaciones. De esta forma, las estructuras sirven como
importantes recursos de fondo para el ejercicio del poder, porque dentro de ellas las
personas tienen un estatus de poder que es percibido como algo que implica las
justificaciones que conducen a los otros a hacer ciertas cosas. Los roles, oficios y
funciones normativas son estatutos de poder noumenal que facilitan el ejercicio de
ciertas formas de poder sobre otros mediante el “alivio” de la acción social dentro de
tales esferas institucionales del requisito explícito de la justificación, de modo que la
justificación puede ser tomada como dada. Sin embargo, la cuestión de la justificación
puede reaparecer en cuanto se ve que alguien sobrepasa su función y su rol.

Hay paralelos y diferencias importantes entre una teoría del poder noumenal y la teoría
del poder discursivo de Michel Foucault. Los paralelos consisten en su intento de
definir el poder como un fenómeno social general y no modelado sobre el paradigma
de la dominación, su énfasis en el poder como operando sobre sujetos libres 35, su
percepción de que el poder puede ser productivo como también displicinante, y, sobre
todo, de que el poder trabaja por medio de regímenes de verdad, esto es, en el reino
cognitivo

Foucault

En una época histórica dada, una mezcla de prácticas religiosas, científicas e


institucionales constituyen ciertas formas de “subjetivización”, pero cada forma viene
en un número de versiones, y es reproducida de múltiples maneras en las mentes de
los sujetos y deja mucho espacio para la variación y la crítica

o, Foucault se adhiere a una perspectiva negativa del poder como aquel que disciplina
y gobierna sujetos –estructura y de esa manera también limita las posibilidades de
pensamiento y acción, y así (a menudo) impulsa reacciones de resistencia:

Entonces, ¿cómo debería proceder el análisis de las relaciones de poder? Este necesita
operar en al menos dos niveles: primero, debería proveer un análisis discursivo de las
justificaciones dominantes o posiblemente hegemónicas de ciertas formas de
pensamiento y acción que eventualmente se materializan en un orden social en tanto
orden de justificación; y, segundo, debería localizar las posiciones de poder dentro de
una sociedad: ¿Quién tiene qué posibilidades de influenciar el orden dominante de
justificación? ¿Cuál es la actual disposición de las relaciones de justificación dentro de
las varias esferas sociales y en la vida política en general? 43

Llamo regla a una forma de poder donde el portador del poder no solo usa su
capacidad para influenciar decididamente el espacio de justificaciones de otros sino
donde ciertas justificaciones globales (religiosas, metafísicas, históricas, morales) (y
usualmente una mezcla de ellas) determinan el espacio de razones dentro del cual las
relaciones sociales o políticas están siendo enmarcadas –relaciones que forman un
estructurado, durable y estable orden social de acción y justificación

La regla democrática existe donde aquellos sujetos a un orden normativo son al mismo
tiempo las autoridades normativas que co- determinan este orden a través de
procedimientos democráticos de justificación

Así, su posición como iguales en términos de justificación (justificatory equals) está


asegurada por los derechos y las instituciones de un orden político democrático. El
poder democrático es ejercido a través de la regla de razones justificables de manera
recíproca y general cuando se trata de cuestiones básicas de justicia

contramos formas de dominación en los casos de relaciones sociales asimétricas


injustificables que se apoyan en un “cierre” del espacio de la justificaciones de tal
manera que tales relaciones aparecen como legítimas, naturales, dadas por Dios o de
alguna manera inalterables y dejan difícilmente alguna alternativa para aquellos que
están sujetos [a estas

Estas formas de dominación están respaldadas por una combinación de justificaciones


unilaterales y hegemónicas, y no brindan a aquellos que están sujetos a estas la
posibilidad de o, hablando normativamente, el derecho a la justificación y a la crítica
recíprocas o generale
El reino de las razones está cerrado (sealed off) porque la situación de dominación es
aceptada (más o menos) como legítima o porque es respaldada por serias amenazas.
Esto significa que la coerción o la fuerza se cierne (looms) en el fondo, esto es, formas
de poder que niegan crecientemente el derecho a la objeción y la justificación y
restringen severamente el espacio de las razones.

La dominación política tiene dos dimensiones importantes: la regla mediante normas


injustificables y, hablando reflexivamente, la falta de arenas discursivas apropiadas y
de estructuras institucionales de justificación para rebatir las justificaciones dadas y
construir discursivamente justificaciones aceptables de manera general y recíproca que
conduzcan a normas autorizadas

encontramos violencia donde el intercambio de justificaciones es negado enteramente


y el espacio de razones es suplantado por los medios de la pura fuerza física. Cuando
esto sucede, una relación de poder noumenal se convierte en una relación de
facticidad física avasalladora: la persona sujeta a la violencia ya no está obligada a
hacer algo; él o ella es un mero objeto

El poder es una manera de obligar a otros a través de razones; colapsa donde el otro
es tratado como una mera “cosa” y ya no como un agente de justificación cuyo
cumplimiento se apoya en alguna forma de reconocimiento.

Así, tenemos que analizar las relaciones de poder a lo largo de un espectro que se
extiende desde su existencia a través de la cualidad justificativa de razones
compartidas entre personas deliberantes,

Cuáles son las justificaciones que mueven a las personas?

Para analizar las relaciones de poder, necesitamos desarrollar un método de análisis en


las dos dimensiones señaladas arriba: el nivel del discurso y su contenido específico
(razones y narrativas de justificación dominantes) y las diferentes posiciones y poderes
normativos (o “capital noumenal”) de los agentes con respecto a su habilidad para
generar y usar el poder discursivo (estatus, competencia, estructuras institucionales,
etc.).

en cierto sentido, todo análisis del poder noumenal tiene que aceptar la ambivalencia y
contestación; no puede ser nunca final y completamente objetivo.

ar. Por lo tanto, una crítica de las relaciones de justificación apunta a una inspección
de las diferentes posiciones sociales y políticas de generación y ejercicio del poder
discursivo en las diferentes esferas sociales y políticas. Hablando normativamente, tal
crítica apunta a establecer una estructura básica de justificación entre personas libres
e iguales como la primera demanda de justicia, o justicia fundamental, como yo la
llamo50. La cuestión del poder es la primera cuestión de la justicia.

saber, un entendimiento crítico sobre las justificaciones dominantes de las relaciones


sociales particulares– y la crítica apunta específicamente a las justificaciones falsas, o
al menos unoilaterales, de las relaciones sociales asimétricas que no satisfacen los
criterios de reciprocidad y generalidad
ççç

También podría gustarte