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Nº 1260 Rosario, 6 de julio de 2021.

VISTOS: los presentes caratulados “SAÍN, MARCELO


FABIÁN C/ PROVINCIA DE SANTA FE S/ ACCIÓN DE AMPARO”, Expte. N°
1223/2021, venidos a resolución con motivo de que el Dip. Fabián Bastía, a fs.
104/128 interpone recursos de nulidad y apelación en su calidad de “presidente de
la Comisión de Acuerdos de la Asamblea Legislativa de la Legislatura de Santa
Fe” y, además, como legislador provincial en el entendimiento de que se le impide
cumplir sus funciones. En mérito a la brevedad, paso a reseñar exclusivamente los
argumentos relativos a la legitimación del recurrente y, por consiguiente, al juicio
de admisibilidad recursivo que me toca con exclusión de todo otro, dado mi rol de
jueza de primera instancia.
En resumidas cuentas, sostiene que: a) la sentencia es
nula por disponer “…una orden hacia un órgano que no fue convocado al proceso,
y sobre el cual quien compareció (Gobernador) no tiene autoridad”; b) el juzgado
carece de potestad jurisdiccional por tratarse de una cuestión política no
justiciable; c) la sentencia no está firme ni obliga a nadie ya que los órganos
legislativos tienen personalidad jurídica para ser parte y, entonces, la Comisión de
Acuerdos debía ser convocada como legitimada pasiva; d) aun si se considerase
que la Legislatura no tiene personería debería concederse participación a título
personal a cada legislador de la Comisión de Acuerdos.
Paso a tratar la totalidad de las críticas en forma
unificada y sin seguir estrictamente el orden del escrito, a fin de simplificar el
razonamiento judicial que ensayo.
Y CONSIDERANDO: Que el acto jurisdiccional cuya
impugnación se intenta es la sentencia N° 1195 dictada el 30 de junio de 2021, por
la cual se ordenó “…a la Comisión de Acuerdos de la Asamblea Legislativa dejar
sin efecto y archivar la tramitación del sumario administrativo” contra el Director
del Organismo de Investigación (OI), es decir, el aquí amparista Marcelo F. Saín,
que promovía la no aplicación retroactiva y la declaración de inconstitucionalidad
de la ley provincial 14016.
Ante ello, comienzo por enfatizar que -al contrario de lo
expresado- la disposición judicial se limitó a la cita textual del “objeto” de la
demanda (cfr. fs. 107 vta. del escrito recursivo). El más superficial cotejo de los
escritos constitutivos permite observar que no se excedió la congruencia entre lo
pedido y lo allanado. En lo que respecta a la nulidad que se atribuye por mi falta
de competencia judicial, la Corte Suprema de Justicia provincial -en seguimiento al
más Alto Tribunal de la Nación- ha despejado que: "no cabe concluir a priori que
una determinada cuestión queda sustraída a la esfera del Poder Judicial por
el simple hecho de que involucre temas de índole política, de acuerdo con el
significado que en el lenguaje común se asigna al término, cuando la decisión
adoptada suscita una controversia de naturaleza estrictamente jurídica, que exige
un pronunciamiento que le ponga fin a través de la solución que en derecho
corresponda" (CSJSF, 29/11/1994, “Holder”, A. y S. t. 112, p. 394). Justamente, la
Corte nacional ha sentado que las sentencias dictadas en materia de los llamados
juicios políticos o enjuiciamiento de magistrados en la esfera provincial, ante
órganos ajenos a los poderes judiciales locales, son de carácter justiciable (CSJN,
Fallos 329:3021, “Cangiano”, 08/08/2006).
En segundo lugar, como quedó expresamente motivado
en los considerandos de la decisión judicial cuestionada, la premisa excluyente fue
el “allanamiento formulado por el Fiscal de Estado”, en especial porque la
instrucción específica del gobernador (decreto N° 1024/2021) -al decir del mismo
Fiscal- no se fundamentaba en la inconstitucionalidad de la citada ley. Esta
declaración de voluntad de la parte reclamada constituye acto procesal unilateral
que me obligaba a dictar -sin más trámite- sentencia de conformidad al actor, toda
vez que no estaba en juego la validez de leyes provinciales o el orden público (cfr.
art. 26 de la ley 11330, mutatis mutandi).
En tercer término, sin desmerecer -en lo más mínimo-
el respeto republicano que inspira la representación política del diputado provincial
que busca comparecer en este juicio “…por resolución de la Sesión Conjunta de
Ambas Cámaras Legislativas de la Legislatura de la Provincia de Santa Fe de
fecha 01/07/2021…”, lo decisivo es que la Comisión de Acuerdos es la
organización administrativa y de distribución de trabajo de otro órgano interno,
como lo es la Asamblea Legislativa que, a su vez, tampoco tiene entidad jurídica
por ser exclusivamente la reunión de todos los componentes de otro órgano
constitucional: el Poder Legislativo. Precisamente, la Comisión de Acuerdos no
figura en la Constitución de Santa Fe y la primera aparición normativa de la
Asamblea Legislativa se da en su artículo 31, al único efecto de que el artículo 54
la dote de cinco exclusivas atribuciones. Todas de transcendencia vital para el
establecimiento y funcionamiento político de la Provincia, pero que no le facultan
explícita -ni implícitamente- para comparecer judicialmente y actuar en interés
concomitante o contrario al Fiscal de Estado.
Esta argumentación exegética ha sido, desde siempre,
adecuadamente sistematizada por la doctrina en el sentido que, en el ámbito
santafesino “…tanto el Poder Legislativo como el Ejecutivo y el Judicial son
órganos de una persona jurídica única que es la provincia de Santa Fe y,
como tales, carecen de personalidad jurídica. Por lo tanto, no son susceptibles
de ser demandados por la vía de la ley 11330” (WEDER, Rubén y LISA, Federico,
"El proceso contencioso administrativo en la Provincia de Santa Fe", en García
Pullés, El Contencioso Administrativo en la Argentina, Buenos Aires, 2012,
Abeledo Perrot, t. I, p. 129). Destaco que esta interpretación del proceso
contencioso administrativo local es extensible al proceso de amparo ya que ambos
se articulan “…sobre la base de una noción subjetiva de Administración Pública,
no pudiendo ser demandados los particulares en ejercicio de funciones o servicios
públicos” (ibídem).
En otras palabras, así como el Poder Legislativo no
tiene entidad jurídica para ser demandado, a la inversa, en nuestro derecho
positivo tampoco puede ser citado judicial y menos accionar como tercero
coadyuvante. Si bien estimo comprensivas -de lege ferenda- las razones de
práctica constitucional que el diputado provincial predica sobre las funciones de la
Asamblea Legislativa, no hallo invocación de normas pertinentes que sustenten su
hipótesis de que la Legislatura fuera parte procesal. La misma carencia legislativa
priva de posibilidad la citación de cada legislador en particular, sin perjuicio de que
ello comportaría el entorpecimiento de todo debate judicial.
Lejos de tratarse de un defecto sistémico o laguna
jurídica, el constituyente de 1962 ha buscado una solución normativa armónica
entre los poderes políticos y coherente para evitar autocontradicciones en la
actuación de la Provincia: “El Fiscal de Estado es el asesor legal del Poder
Ejecutivo, tiene a su cargo la defensa de los intereses de la Provincia ante los
tribunales de justicia en los casos y en la forma que establecen la Constitución o
las leyes…” (primer párrafo del artículo 82, el destacado es de mi autoría).
Entonces, a sabiendas de que el Fiscal de Estado sería el exclusivo defensor de
los intereses de todo el Estado provincial, el constituyente tuvo la precaución de
que fuese designado por el Poder Ejecutivo y complementado “…con acuerdo de
la Asamblea Legislativa…” (segundo párrafo). Dicha interpretación surge evidente
del texto constitucional, además de ser la recogida por nuestro tribunal
constitucional: es el órgano constitucionalmente predispuesto para asumir la
defensa del Estado provincial (CSJSF, 10/04/2001, “Olmedo, Dominga Nieves c/
Provincia de Santa Fe s/ Recurso Contencioso Administrativo”, A. y S., t. 171, p.
21). Tesis que la Corte ha reiterado invariablemente, incluso, al justificar que el
Fiscal de Estado ostenta legitimación para interponer el recurso extraordinario
federal -aunque no sea un remedio procesal provincial- pues tiene a su cargo la
defensa de los intereses de la Provincia ante los tribunales de justicia (CSJSF,
15/10/2003, “Yebra, Nilda Teresita c/ Provincia de Santa Fe s/ Recurso
Contencioso Administrativo De Plena Jurisdicción”, A. y S., t. 192, p. 369).
Es que, ya asegurado el balance de poderes y
legitimidad representativa en la designación de la cabeza del servicio jurídico
permanente, el constituyente se permitió delegar -parcialmente- el desarrollo de
las funciones del Fiscal de Estado a los actos normativos del Poder Legislativo. Es
así que la Legislatura faculta a que el Fiscal de Estado pueda suscribir
allanamientos con autorización previa del Poder Ejecutivo “…la que no será
necesaria para desistir recursos o impugnaciones…” (art. 4°, ley 11875,
interpretación a contrario sensu). Por lo tanto, la conjugación de la Constitución y
de las leyes dictadas en consecuencia, implican no sólo que el tribunal tenga por
allanada a la Provincia si así lo autoriza el Poder Ejecutivo (en el caso, el decreto
N° 1024/2021 aportado con el allanamiento), sino que el Fiscal de Estado siquiera
necesita de esa conformidad previa si se trata de consentir una sentencia
desfavorable hacia el Estado. Este último supuesto legal, a mi parecer, torna
indiscutible lo forzoso de admitir el allanamiento que formule este alto funcionario
provincial si se comprueba el respectivo referendo. Por eso es que la sentencia
viene directamente consentida -sin necesidad de recurso revisorio- y tiene fuerza
de cosa juzgada material.
En la defensa legal de este litigio, el Fiscal de Estado
actuó por sí y previa autorización de la autoridad competente, quedando reglada
su responsabilidad directa por mandato expreso del legislador (art. 5°, ley 11875).
De haber hecho caso omiso al allanamiento del Fiscal de Estado dentro del
delicado proceso constitucional de amparo, hubiera incurrido en arbitrariedad por
incongruencia judicial, al perder mi calidad de tercera ecuánime y -peor aún-
desobedecía tácitamente a la Legislatura cuando establece que: “Los dictámenes
que emita la Fiscalía de Estado son la última instancia en el asesoramiento
administrativo y obligatorio el criterio que contengan para los demás órganos
jurídicos de la Administración Pública y sus Entes” (art. 2°, párrafo final, ley
11875). Así, la prescindencia del allanamiento no solamente comportaba la
violación de los más elementales deberes funcionales y ontológicos de todo juez
(imparcialidad, por empezar), sino que me hubiera arrogado la decisión atribuida a
los poderes electos democráticamente.
En conclusión, y en estricta consideración de la
arquitectura constitucional y legal vigente, los jueces del Estado Constitucional de
Derecho no tienen otra misión más que custodiar la voluntad de los poderes
constituyentes y constituidos, que no es otra cosa más que la formalización de la
auténtica expresión de la voluntad popular (art. 29 y concordantes de la
Constitución de Santa Fe).
En vista de la falta de legitimación procesal, el resto de
los argumentos a cuya lectura remito, son de tratamiento abstracto e
inconducente.
Por todo lo argumentado, RESUELVO: 1) Desestimar
la comparecencia del diputado provincial Fabián Bastía, en su doble calidad de
“presidente de la Comisión de Acuerdos de la Asamblea Legislativa de la
Legislatura de Santa Fe” y de miembro de la referida Comisión de Acuerdos. 2)
Denegar liminarmente los recursos de apelación y nulidad interpuestos contra la
sentencia N° 1195 de 30 de junio de 2021.
Insértese y se notifique por cédula con firma digital.
Autos: “SAÍN, MARCELO FABIÁN C/ PROVINCIA DE SANTA FE S/ ACCIÓN DE
AMPARO” Expte. Nº 1223/2021.

PAULA NYDIA HECHEM PAULA CALACE VIGO


SECRETARIA JUEZA

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