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Guía Rápida para

padres separados
ORCIO
¿CÓMO VIVIR EL DIV
IJOS?
CUIDANDO A LOS H
Introducción
Hola, si estás leyendo esta guía es porque te encuentras en proceso de
separación conyugal, y puedo asegurarte que sabes que el camino será
más amable y llevadero si lo haces acompañado de la guía adecuada.
¿Sabes que una persona que puede pedir ayuda cuando lo necesita da
señales de una adecuada salud mental? Así que “vamos de gane”, ya que
también puedo confiar que eres un padre atento y preocupado del
desarrollo positivo de tus hijos.

Partiendo de las ideas anteriores, quiero colaborar en tu proceso,


poniendo un granito de arena, que tiene la sensibilidad de una persona
que ya transitó por ese camino, la experiencia de haber acompañado a
personas preocupadas por sus hijos en el proceso de la separación
conyugal y el conocimiento de un profesional que ha dedicado los
últimos cinco años estudiando sobre desarrollo infantil, parentalidad
positiva, trauma y resiliencia.

Con esa intención nace esta GUIA PARA PADRES SEPARADOS, con la
cual quiero dejarte una idea principal y cuatro puntos básicos, que estoy
segura te ayudarán a ir tomando las decisiones que se te vayan
presentando, que serán bastantes y sumamente importantes.
Idea Principal

El divorcio por sí mismo NO CAUSA DAÑO A LOS HIJOS, pero si


los coloca en una situación de vulnerabilidad que debe ser
cuidada por los adultos significativos para ellos. Si bien todos los
miembros de la familia se encuentran atravesando una crisis,
de los cero a los seis años en el cerebro de los niños se están
construyendo las bases para las funciones y estructuras que se
instalarán más adelante, por lo que el desarrollo positivo de
dichas áreas depende de la salud y fortaleza con la que se
edifiquen las bases. Ahora, si el divorcio por sí mismo no afecta
a los niños, ¿qué si lo hace? Lo hace la cotidianidad a la que los
niños se adaptan, a su día a día, al entorno que los adultos
creamos para ellos, es por eso que es tan importante que
podamos trabajar con nuestros sentimientos causados por la
separación, para poder ser LOS PADRES QUE TUS HIJOS
NECESITAN, y lograr salir todos fortalecidos de este proceso.
Cuatro puntos básicos:

1.- Ir desapareciendo la
esfera de la conyugalidad
para ir construyendo la
esfera de la coparentalidad

2.- Separar mis sentimientos y


necesidades de las
necesidades de mis hijos

3.- ¿Cómo explicárselo a los


niños?

4.- Factores de riesgo y de


protección en la separación
conyugal
1.- Ir desapareciendo la esfera de la conyugalidad para ir
construyendo la esfera de la coparentalidad

Puede ser que hayas tomado la decisión de separarte o que la


decisión te esté tomando por sorpresa, llega un momento en que
como adultos tenemos que asumir la situación y empezar a pensar
la forma de progresar en este camino, en el cual la relación
conyugal se va a ir haciendo cada vez más pequeña hasta
desaparecer, y le irá dando paso a la relación de coparentalidad.
Etapas de la separación:

- En la primera etapa le estamos dando vueltas a la idea de


separarnos, postergando la decisión por miedo a lo que vendrá,
dañar a los hijos, problemas financieros, cambio de vida, entre
otras cosas. Habitualmente es una etapa muy conflictiva, por lo que
sugerimos mantener a los hijos al margen de los problemas. Es
normal que los pequeños se den cuenta de que algo esta
sucediendo, por lo que tampoco es recomendable mentirles,
buscando dar respuestas parecidas a: tu papá y yo estamos
teniendo diferencias que arreglaremos como adultos, siempre
cuidando que ustedes se encuentren bien.

- En la segunda etapa habitualmente una de las partes es la que


concreta la decisión de separarse, causando en ocasiones dolor y
sorpresa para la otra persona, produciendo diferencia de objetivos
entre ambos, una de las partes buscando la separación y la otra
buscando solucionar la situación conyugal. En esta etapa es muy
importante cuidar que los hijos no se vean involucrados para evitar
formar bandos entre el “padre bueno” que busca arreglar las cosas
y el “padre malo” que busca la separación.

- En la tercera etapa se da la separación física, habitualmente


uno de los padres deja de vivir en la casa familiar, momento en que
es necesario hablar con los hijos, organizar las nuevas rutinas y
llegar a acuerdos sobre la nueva vida familiar. Es recomendable que
esta decisión se tome cuando ambas partes hayan llegado a un
acuerdo, donde se busque priorizar el bienestar de los hijos durante
el proceso de separación.
Ahora es momento de empezar a construir la nueva vida familiar,
dejando atrás la relación romántica y empezar a construir la
coparentalidad.

“La coparentalidad es la relación de coordinación que existe entre


dos personas que comparten la responsabilidad del cuidados de
los hijos, habitualmente entre el padre y la madre, tengan o no una
relación de conyugalidad”

Claro que llegar al punto donde la parentalidad sea cordial y


fructífera no es fácil, es un proceso donde tenemos que trabajar
mucho en nuestras emociones que siempre son validas y deben ser
escuchadas y trabajadas, por lo que si tu proceso personal está
impidiendo que vayas construyendo la esfera de la coparentalidad,
te invito a buscar ayuda, a pensar que ese proceso es tuyo y tus
hijos no deben ser receptores de tu malestar o angustia, es así
como llegamos al punto número dos. Donde hablaremos de separar
mis necesidades como hombre o mujer, de las necesidades de mis
hijos.
2.- Separar mis sentimientos y necesidades de las necesidades de
mis hijos

Cuando decidimos compartir nuestra vida con una pareja vivimos


un proceso de adaptación, donde cedemos cierto territorio para
compartirlo con el otro y formar así un territorio en común, donde
compartimos identidad y proyecto de vida.

En el momento en que, por decisión propia o por circunstancias


ajenas, ese proyecto ya no es factible, vivimos una crisis, un cambio
que nos coloca en una situación de reorganización. Si tenemos
hijos esta reorganización también les afecta, modifica el mundo al
que se habían adaptado con anterioridad, lo cual provoca miedo,
enojo, tristeza y angustia. Lo difícil es tener la capacidad de
priorizar las necesidades de mis hijos, como seres inmaduros que
necesitan apoyo de un adulto significativo, sobre mi sentir
personal. Tal vez quede más claro con el siguiente ejemplo:

Carlos, expareja de María, le marca para preguntar si puede pasar


por los niños para ir a tomar un helado, María siente que recupera
un poco del poder que perdió cuando Carlos decidió separarse
para iniciar una vida con otra mujer, María tiene sentimientos de
rencor y ganas de hacerle sentir a Carlos un poco del dolor que ella
ha sentido en este tiempo, sabe que impedirle ver a los niños le
haría sufrir y se ve tentada a negarle el acceso a ellos. Pero también
sabe que los niños han estado muy tristes por la separación, que
extrañan a su papá y que están teniendo problemas para adaptarse
a esta nueva etapa. María tiene que tomar una decisión y se siente
confundida.
Como ésta, los padres separados tomamos muchas decisiones en el día a
día, por lo que te quiero compartir unas pautas básicas de lo que debe
reunir el entorno de los niños para propiciar el desarrollo positivo, con la
cual puedes ayudarte a ir resolviendo los problemas cotidianos:

· Estabilidad:

esta idea se refiere a mantener la estabilidad con las personas que se han
encargado de su cuidado y de su sostén emocional. ·

Continuidad:

nos referimos a la cantidad del tiempo que pasa el cuidador con el niño,
recordando que la frase “más vale calidad que cantidad” no aplica en la
formación del vínculo con los más pequeños.

· Especificidad:

los cuidadores de un niño debe ser un número reducido de dos o tres


adultos, si bien es favorable que se desarrolle en un ambiente cuidador, la
presencia de sus adultos significativos de cuidado es indispensable para
la sensación de seguridad que propicia el sano desarrollo.

· Predictibilidad:

los adultos deben proporcionarle al niño un contexto donde éste pueda


anticipar sus hábitos básicos como comer, dormir, lugar donde vivir,
cuidadores comunes, entre otros, pero sobre todo el niño tiene que poder
anticipar la forma en la que sus cuidadores reaccionan a determinadas
situaciones, por lo que como adultos que estamos atravesando por un
proceso de readaptación, debemos cuidar que nuestros hijos sepan qué
esperar de nosotros, y que esto no va a depender del ánimo o contexto del
adulto cuidador.
· Compromiso o inversión en el cuidado:

hacemos referencia a la cantidad de recursos que el adulto invierte en el


niño, ya sea tiempo, dinero, atención, cariño, etc. Los niños necesitan
que sus adultos de cuidado se comprometan a invertir en ellos,
principalmente recursos emocionales.

· Ausencia de estrés:

no nos referimos a que los pequeños nunca experimenten estrés, ya que


el estrés positivo o tolerable (el que te hace crecer o se enfrenta en
compañía de un adulto cuidador) es favorable para el desarrollo de
nuestros niños. Nos referimos a identificar si es el adulto el que está
provocando estrés innecesario en el niño, es decir, si nuestras
conductas como cuidadores son la fuente del estrés.

Así que ante cualquier situación que te ponga en duda y te enfrentes al


cuestionamiento de cómo debes actuar, te invito a revisar si la decisión
que tomarás ¿propicia que tu hijo siga conviviendo con las personas
que habitualmente lo cuidaban, el tiempo y la forma en la que
habitualmente lo hacían?, ¿estamos logrando un ambiente predecible
para el niño?, ¿estoy actuando así por algo que me ha sucedido a mi
como adulto?, ¿esta decisión contribuye a la inversión de recursos que
necesita mi hijo para su desarrollo? Y ¿esta decisión le esta provocando
estrés innecesario al niño?
3.- ¿Cómo explicárselo a los niños?

Es difícil ayudar a los niños a entender por qué mamá y papá ya no


viviran juntos, pero es crucial dedicarle a este momento la mayor
atención y delicadesa, ya que es un momento clave que se
guardara en la memoria de sus pequeños.

Recomendamos que los padres se pongan de acuerdo sobre una


única versión para los niños, una en la que ninguno de los dos sea
el “padre bueno” o “el padre malo”, donde como adultos se hagan
responsables ambos de la decisión y de asegurar el cuidado y
protección de los pequeños. Entiendo que unificar versiones en un
momento de agitación emocional puede ser muy complicado,
puede ser que aun nos encontremos en un punto donde creamos
que es injusto no atribuir las culpas o que el otro salga “limpio” de
la versión oficial, como si la historia no nos hiciera justicia.

Si seguimos sintiendo y pensando de esta manera, te recomiendo


regresar al punto dos y reflexionar sobre la versión que contribuya a
lograr el ambiente esperado de desarrollo que necesitan tus hijos.
La mente de tus hijos no es el lugar adecuado para hacer que el
otro padre pague sus culpas, ya que los principales que “pagaran”
serán los pequeños. Si es necesario, cuando tus hijos sean adultos
podras charlar con ellos sobe la versión no oficial, sobre como te
sentiste, y te aseguro que ellos valorarán que hayas protegido su
mente en formación. Esto no significa decir mentiras, cuidemos
que la versión oficial sea una donde se digan los puntos cruciales
de la separación, sin dañar la imagen de ninguno de los padres.
CUANDO HABLE CON SUS HIJOS
RECUERDE LOS SIGUIENTES CONSEJOS:

Sea sincero sobre lo que ha sucedido o está sucediendo en la


familia. Esto no significa que deba entrar en detalles sobre su
relación como pareja. Asegúrese de pensar sobre lo que sus hijos
pueden entender según su edad y explicarles las cosas a su nivel.

Déjeles claro que ambos aún aman a sus hijos y que siempre
estarán a su lado para apoyarlos. Asegúrese de que sus hijos sepan
que ellos no causaron la separación. Ellos necesitarán escuchar
esto una y otra vez. ·

No les diga cosas malas sobre el otro padre a sus hijos o a otras
personas cuando los niños puedan escuchar. ·

No les diga a los niños que no está recibiendo pagos de


manutención de niños si se supone que los debe estar recibiendo.
Esto sólo incrementará los sentimientos que los niños tienen de
haber sido abandonados. ·

No les cuente a sus hijos sus problemas, dolor e ira. Aunque sus
niños quizás estén dispuestos a escuchar y ayudarle, esto no les
ayudará a ellos. Busque la ayuda de otros adultos y de
profesionales, y busquemos que los niños sigan siendo niños,
aislemolos de los problemas de los adultos.
4.- Factores de riesgo y de protección en la separación conyugal

Existen algunos factores que pueden poner en riesgo el desarrollo


positivo de los menores, así como otros que les pueden servir como
protección, te platico de algunos de ellos:

Factores de riesgo:

Impedir el contacto con el otro progenitor·


Escasa disponibilidad de tiempo para los niños ·
Descalificar al otro padre·
Criticar al otro padre frente a los hijos·
Compartir con los hijos los sentimientos negativos que se tienen
hacia el otro progenitor·
Colocar a los hijos en el papel de juez, mensajero o mediador. ·

Pelear con el otro padre frente a los hijos·


Poner a prueba la lealtad de los hijos. ·
Interrogarlo sobre lo que dice o hace el otro padre·
Hacer sentir culpable al niño por querer pasar tiempo con el
otro progenitor.·
Ignorar las necesidades de los niños. ·
Ruptura o distanciamiento con la familia extensa.·
Asociar el divorcio con otros cambios, como casa, colegio,
amigos, etc.
Factores que protegen: ·

Permitir que los hijos mantengan la relación con sus adultos de


cuidado·
Mantener el contacto con los hijos el mayor tiempo posible,
recordando que solo hay calidad de tiempo cuando éste incluye
cantidad. ·
Respetar y cuidar la imagen del otro progenitor. ·
Priorizar la predictibilidad de las respuestas de los
cuidadores. ·
Solucionar conflictos con el otro padre de manera respetuosa y
priorizando las necesidades de los hijos. ·
Que el niño tenga la posibilidad de conversar el tema con
alguno de los padres o con otro adulto de cuidado. ·
Que ambos padres se encuentren sensibles y disponibles a las
necesidades de los niños, es decir que los niños tengan acceso
a comunicarse con ambos padres en todo momento·
Minimizar los cambios en el entorno. ·
Evitar el estrés innecesario, es decir cualquier estrés que
provenga de la conducta de un adulto.

Espero que esta GUIA RAPIDA PARA PADRES SEPARADOS te sirva


para poder crear el entorno predecible, estable, libre de estrés y
sensible que necesitan todos los niños, pero que es especialmente
importante cuidar cuando atraviesan por situaciones adversas,
como es la separación conyugal de sus padres.
Antes de despedirme me gustaría dejarte este mensaje:

tranquila o tranquilo, esto pronto pasará, tu vida recuperará


estabilidad, recuerda que “hasta los planetas chocan y del caos
nacen las estrellas” (C. Chaplin), tú puedes lograr aprovechar
esta crisis para que tus hijos y tu, aprendan a resolver conflictos,
a priorizar las necesidades, a tomar lo mejor del pasado y usarlo
para reconstruir su presente y proyectar su futuro.

No voy a mentirte diciéndote que esto será fácil o que es solo


cuestión de tiempo, porque no es así. Hay que trabajar con mucha
intención y atención en lo que sentimos, en lo que queremos y en
lo que necesitan nuestros hijos. Recuerda que tú eres el adulto
cuidador, el encargado de mediar entre la experiencia real y la
forma en la que lo viven tus hijos, no estás solo en este camino,
somos muchos los que ya lo hemos atravesado, que hemos
dedicado horas de estudio y que hemos acompañado a otros
adultos en este proceso.

¡¡¡no dudes en buscarnos!!!


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