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Siniopsis

Después de la muerte de su padre, Grayson Conner se


encuentra en su proyecto, dirijiendo su rancho “Sunset Ridge
Stables” una operación de cría de caballos próspera en las afueras
de Wellington, New York. Desde que monto a caballo por pirmera
vez, Gray ha sabido que dirijir el rancho sería su destino. Años
dedicados a ver a su padre negociar y construir el rancho le han
dado una muy respetada experiencia y visión al exterior de quien lo
ha preparado bien.
En la necesidad de un administrador para supervisar los
jornaleros, Gray contrata a Jack "Ram" Ramsdale, una tentación
atractiva que solo podría significar nada más que problemas.
Durante años, Gray logró mantener sus preferencias sexuales fuera
de la finca, pero la llegada de Ram en su vida lo cambia todo. 1
Ram se enamoró de Ridge Stables la primera vez que puso un
pie en el rancho, con sus colinas verdes y lugares que quitaban el
aliento. El dueño del rancho es hermoso sin duda era una ventaja,
pero más que nada Ram está buscando un lugar al cual pertenecer.
Con la tentación a su alcance, Gray cede a sus sentimientos y
comienza un intenso romance con su nuevo administrador. Durante
unos pocos meses son felices, cree que puede tenerlo todo, el
rancho y un hombre que ama a su lado. Cuando los chismes locales
ponen en peligro la reputación de la Sunset Ridge, Gray y Ram se
ven obligados a tomar una decisión importante. Renunciar a su
relación o perder todo por lo que habia trabajado.
Capitulo Uno

C abalgando sobre la cima de Tucker's Hill, Grayson Conner


inspeccionó el rancho a sus pies. Era un bonito lugar, con edificios
de madera blanca cuidadosamente mantenidos y desperdigados por
el paisaje. Los Establos Sunset Ridge consistían en la casa principal,
el granero, los establos, los barracones y varias construcciones
pequeñas. Desde su privilegiado punto de vista, el rancho se veía
como un pequeño pueblo.
Golpeó a Bellamy, su semental gris oscuro para que fuera a
medio galope mientras descendían hacia el rancho. Sunset Ridge
era un enjambre de trabajadores, todos preparándose para la
barbacoa que se haría mas tarde, en la noche.
2
La fiesta había sido un evento anual desde que el padre de
Gray, Jeremiah, llevaba las cuadras. Una vez al año el establo
reunía a amigos y socios de trabajo de todo el país, este año no iba
a ser la excepción, a pesar de que Jeremiah había muerto hacía
menos de seis meses.
Gray apretó los dientes, Jeremiah Conner había sido un
excelente jinete pero un pésimo padre. Su temperamento había
sido legendario y a menudo él lo descargaba en su único hijo. La
hermana de Gray, Rebecca, siempre había sido el pequeño ángel de
Jeremiah, una niña que no hacía nada mal a ojos de su padre.
Rebecca Conner estaba de hecho tan lejos de ser un ángel
como era posible. Se fue de casa cuando cumplió dieciocho años
para seguir a un jinete de rodeo por todo el país y cuando volvió
dieciocho meses trajo consigo una criatura, la niña, Raleig Conner,
permaneció en Sunset Ridge desde entonces. Menos de un año
después, Rebecca había encontrado a otro hombre al que seguir y
se había ido de casa, abandonando a su única hija.
Rebecca todavía aparecía de vez en cuando, sobretodo cuando
se encontraba mal o estaba en un periodo entre hombres. Y a pesar
de todo ello, Jeremiah nunca había tenido una mala palabra que
decirle, pero Gray tuvo muchas. Raleigh había crecido y era una
hermosa joven, pero estaba muy mimada.
Hasta su muerte, Jeremiah había consentido a su única nieta.
Mientras Gray entraba en las tierras del rancho vio a Raleigh
sentada delante del porche de la casa principal tomando té. Sacudió
la cabeza, Gray amaba a su sobrina y mucho, pero también era
cierto que a veces le daba mucho trabajo.
Desmontó a Bellamy y le pasó las riendas a John. —¿Cómo va
todo?
—Muy bien, Sr. Conner. Todos están dándole los toques finales
al rancho.
Gray asintió. —¿Podrías cepillar a Bellamy y ponerlo en el
establo por ahora? Esta noche lo quiero encerrado pero no tiene
sentido dejarlo todo el día dentro. —Empezó a alejarse, pero John 3
lo detuvo.
—Señor, la señorita Raleigh me pidió que también pusiera a
Buttercup en el establo, no creo que quieras que los dos caballos
estén juntos, ¿verdad? —John hundió la mirada a sus botas.
Acariciándose la mandíbula, Gray miró hacia el establo. —No,
definitivamente no podemos hacer eso, ve y pon a Buttercup en el
pasto. —Caminó hacia el porche, saludando a sus trabajadores
mientras tanto. Subió los escalones de dos en dos y se plantó
delante de su sobrina.
—¿Por qué hiciste que John pusiera a Buttercup en el establo?-
Te he dicho más de una vez que la sacaras a la pradera. El corral
está reservado para los sementales, porque son los que necesitan
estar separados del resto. —Miró a su sobrina que se veía aburrida,
y esperó a que le contestara.
—Creía que los trabajadores estarían ocupados más tarde con
la fiesta, y sabía que me llevaría una eternidad meterla en el
establo si estaba en el pasto. —Miró suplicante a su tío.
Gray bufó y se inclinó para besar la frente de Raleigh. – La
llevaré al establo más tarde por ti, cariño, pero tienes que
mantenerla fuera del corral.
Raleigh sonrió y asintió. —Sí, tío Gray.
Gray le devolvió la sonrisa. —Mejor prepárate para la fiesta.
Imagino que la gente empezará a llegar en un par de horas. —La
besó en la cabeza una vez más y desapareció dentro de la casa.
Gray entró en su estudio y se sentó en el gran escritorio de
caoba, se quedo mirando la pantalla en blanco del ordenador
delante de él y la encendió, necesitaba entrar en internet y
encontrar un nuevo capataz.
Había despedido a Jim Thompson hacía dos semanas y tenía
que reemplazarlo. Jim había sido la mano derecha de su padre y
cuando Jeremiah había muerto Jim había tenido la impresión de
que él era el nuevo jefe en el Sunset Ridge. Después de explicarle
repetidamente al estúpido cabezón, que él era de hecho el
propietario y Jim sólo un empleado, el imbécil realmente había 4
intentado golpearlo. Gray lo había despedido en el acto, dándole
una hora para irse.
Gray navegó por la red durante la siguiente hora buscando un
capataz disponible, finalmente se dio por vencido y fue a poner a
Buttercup en los establos para la noche. Después de darse una
ducha rápida se cambió de ropa y se puso unos pantalones color
ocre y un sencillo polo blanco. Cuando se dirigía abajo se detuvo en
la habitación de Raleigh.
—¿Estás lista, cariño?
—Estaré abajo en unos veinte minutos.
Gray se dirigió a la puerta principal y al extenso porche
delantero. Las tierras y edificios se veían fantásticos. Los
trabajadores del rancho incluso habían recortado los arbustos. Las
flores a lo largo del porche enrejado y el camino delantero estaban
en flor y el olor en el aire era dulce.
Diez minutos después los primeros invitados empezaron a
llegar. Un par de sus hombres destacaban señalando el camino al
aparcamiento, que en realidad era sólo un descampado de tierra
junto al granero. Gray bajó los escalones para encontrarse con sus
invitados, la mayoría de los cuales habían estado viniendo a la
fiesta durante años. Estrechó manos y agradeció la asistencia a los
presentes mientras les enseñaba la carpa de la fiesta.
Escuchó su nombre y se giró. Bob Ramsdale, uno de los viejos
amigos de su padre, le tendió la mano para saludarle. —¿Cómo te
va, Gray?
Gray sonrió. —Bien, Sr. Ramsdale, ¿y a usted? —Gray no pudo
evitar reparar en el hombre alto situado detrás del bajo y regordete
Bob Ramsdale. Gray permitió que sus ojos se pasearan un
momento por el atractivo rostro bronceado del extraño.
—Estoy realmente bien. Oh, hey, me gustaría presentarte a mi
sobrino Jack.
Jack dio un paso al lado y luego adelante, extendiendo su 5
mano. —Encantado de conocerle, Sr. Conner. Mi tío Bob me ha
hablado mucho del Sunset Ridge durante años. Estoy en el pueblo
de visita y no pude resistirme a venir para ver tus establos.
Gray estrechó su mano con el hombre más atractivo que había
conocido nunca. La sensación de la mano de Jack Ramsdale en la
suya envió chispas a través de su cuerpo. Apretó la mano un poco
más fuerte, no estaba listo para soltarla todavía. —Estoy contento
de que vinieras. Luego te mostraré el resto.
—Me encantaría, pero por favor llámame Ram. —Soltó la mano
de Gray.
—Bueno, ¿a quién tienes aquí, tío Gray?
Gray no había visto venir a Raleigh. Se giró hacia ella y casi se
traga la lengua. Raleigh llevaba un vestido muy corto, brillante, sin
mangas ni espalda y tacones de aguja. Entrecerró sus ojos,
prometiendo una dura reprimenda, y se giró hacia sus invitados.
—Recuerdas a Bob Ramsdale y este se su sobrino Ram. Me
gustaría que conocieras a mi sobrina, Raleigh Conner. —Gray dio un
paso atrás de modo que ambos pudieran estrecharse la mano.
—Encantado de conocerla, Señorita Conner.
Raleigh dio un paso más cerca de Ram. —El placer es todo
mío.
Gray se aclaró la garganta. —Me alegra que los dos pudierais
venir. Por favor serviros alguna bebida mientras Raleigh y yo
saludamos a unos cuantos invitados más. Ram, me reuniré contigo
tan pronto como pueda, más o menos en una hora, para esa visita.
Raleigh tiró de la manga de Gray. —Me encantaría enseñarle
en rancho a Ram. Sé que tienes muchos invitados que atender.
Tirando del brazo de Raleigh, Gray los excusó. Caminó hacia el
porche dando largas zancadas por su enfado. —Tú, jovencita, irás
arriba a tu habitación y te pondrás algo adecuado para una chica de
diecisiete años.
—Soy una mujer ahora y no hay nada de malo en lo que llevo 6
puesto. —Intentó alejarse de su tío.
Gray continuó llevándola a la puerta delantera. —No permitiré
que te muevas alrededor de un grupo de hombres borrachos
vestida tan... inapropiadamente. Ahora ve a hacer lo que te he
dicho. —Le soltó el brazo y la vio subir taconeando sobre el porche.
Volviendo a la carpa de la fiesta pensó en Jack Ramsdale.
Recordó que su padre le comento hacía varios años que el sobrino
de Bob estaba trabajando en Arizona en un rancho de caballos.
Gray se pasó los dedos por su corto cabello negro. Aunque Ram
sería una tentación que personalmente no podía permitirse, se
preguntó si podía intentar hablar con él y contratarlo para el Sunset
Ridge.
Siguió saludando a los que llegaron durante la siguiente hora.
Raleigh finalmente reapareció vestida con una falda de flores y una
camiseta normal. Gray asintió con aprobación desde el otro lado del
césped, pero ella alzó su nariz y se fue indignada.
Gray decidió llegar a Ram antes que Raleigh. Conocía esa
mirada en los ojos de la niña. Intentaría usar su encanto con Ram
como hacía con cada soltero disponible.
Encontró a Ram apoyado en el granero bebiendo una cerveza.
—Lo siento me tomó demasiado tiempo. Hay más invitados de lo
normal. —Fue al lado de Ram que estaba semioculto en las
sombras del granero.
Ram se enderezó y le tendió su cerveza. —No pasa nada, Sr.
Conner. Estoy perfectamente contento de estar en la oscuridad
observando lo que pasa.
—Por favor llámame Gray. Bueno... ¿Deberíamos empezar la
visita? —Dio un paso atrás e hizo un gesto con su mano para que
se moviera.
Ram sólo asintió y siguió a Gray al granero de los caballos. —
Aquí es donde tenemos a los sementales. Tenemos tres establos
separados en Sunset Ridge, uno para los sementales, uno para los
castrados y yeguas que usamos como caballos de trabajo y uno
para la camada de las yeguas. 7
Gray apuntó a varios sementales dándole a Ram retazos de
información mientras caminaban. Ram permaneció en silencio
durante la mayor parte, sólo haciendo preguntas ocasionalmente.
Gray estaba impresionado, por los oportunos comentarios de Ram.
Cuando llegaron al final del tercer establo Gray se giró hacia
Ram. —Entonces.. Recuerdo que mi padre mi dijo que eras un
adiestrador en Arizona.
—Sip.
—Bueno solo mi preguntaba si has pensado en cambiar de
estado. Me gustaría que trabajaras para mí aquí en Texas. Estoy
encargándome de ser el capataz ahora. Tenemos un capataz
general pero tiene casi setenta años y se dedica más al granero
estos días. Lo que necesito es un hombre que conozca los caballos
y pueda mantener a raya al resto de hombres. La mayoría son
bastante jóvenes y a veces necesitan una mano dura para ponerlos
en su sitio. —Gray le dio a Ram una cifra como sueldo que hizo que
las cejas del hermoso hombre se alzaran.
Ram se rascó su ligera barba. Miró alrededor de los establos.
—He pensado mucho en volver a Arkansas últimamente. Mi madre
ha estado un poco enferma, y me gustaría estar más cerca de ella.
Me puedo imaginar encajando en Sunset Ridge, pero insisto en
hacer las cosas a mi manera con los trabajadores, eso no quiere
decir que no esté abierto a sugerencias, pero he dado órdenes
durante tantos años, que no estoy dispuesto a empezar a recibirlas
de nuevo.
Gray lo miró a los ojos y pensó en lo que había dicho.
Finalmente, asintió y extendió su mano. —Eso suena razonable
mientras entiendas que al final todavía soy el jefe. Pero te dejaré a
los trabajadores del rancho a ti. Incluso miraré si puedo conseguirte
tu propia casa donde vivir. Bueno, no realmente una casa, pero un
bonito apartamento sobre el garaje de cuatro coches que solía ser
mío antes de que mi padre muriera. Debería ser mucho mejor que
compartir habitación en los barracones y hasta que Slim muera la
casa del capataz fue prometida a él por mi padre. No deja mucho la
casa, de modo que no debería meterse en tu camino. 8
Sonriendo, Ram tomó la mano ofrecida y la estrechó. —
Pensaré seriamente en eso esta noche y te lo diré por la mañana.
—¿Por qué no vienes mañana a comer?
—Suena bien. Podría estar aquí hacia el mediodía. ¿Eso te
parece bien?
Gray puso su mano en el hombro de Ram. —Te estaré
esperando. —Gray llevó a Ram de vuelta a la fiesta. Con una
palmadita de despedida en la espalda, Gray fue a mezclarse con el
resto de sus invitados.

Ram inmediatamente fue al improvisado bar y sacó una botella


de cerveza del depósito lleno de hielo y bebidas frías. Abrió la
cerveza y le dio un largo trago, vaciando media botella. Tenía
mucho en lo que pensar y este definitivamente no era el lugar para
ello. Había algo en Grayson Conner que le hacía desear dejar el
mejor trabajo que había tenido nunca y mudarse a Texas.
Ram nunca había sentido el deseo tan abrumador de lamer a
un extraño en su vida, pero en el segundo en el que había visto a
Gray eso era exactamente lo que deseó hacer.
Ram era un solitario y le gustaba así. Era cercano a su madre
y a su tío Bob y esa era la amplitud de sus afectos. No tenía un solo
amigo en Arizona y eso que había vivido allí casi diez malditos
años. Estaba realmente contento de hacer su trabajo y viajar cada
par de meses a Phoenix para alimentar su hambre sexual. Ram
nunca había estado en una relación y no estaba interesado en una.
¿Entonces por qué trabajar para Gray le apetecía a tantos niveles
diferentes?
Ram se encontró sonriendo. El hecho de que Gray le pusiera
duro, podía tener algo que ver con ello. El propietario del rancho lo
tenía todo en el mismo paquete, alto y musculoso, cabello negro, 9
bronceada piel y ojos del color de la plata líquida. Ram pensó en
esos ojos sobre todo. Maldición.
Si Ram suponía bien, Gray había sentido la misma atracción
instantánea que él había sentido. Ahora estaba considerando
realmente ponerse en el centro de todo ese deseo. Estaba
pensando en el trabajo cuando alguien cogió su brazo. Miró abajo
para ver a Raleigh, la sobrina de Gray, mirándolo con estrellas en
sus ojos.
—¿Te lo estás pasando bien? —suavemente apartó el brazo de
su agarre y le dio otro sorbo a su cerveza.
—Estoy aburrida, y pensé que podría mostrarte el rancho. Ella
extendió su mano y se agarró a su brazo de nuevo, asegurándose
de rozar su pecho contra él. Oh, si ella supiera.
—Aprecio la oferta, pero ya di una vuelta. —Intentó alejarse
respetuosamente, pero Raleigh no parecía notarlo.
—Baila conmigo, Ram.
No era una pregunta. Era más como una orden, y Ram no
obedecía órdenes. —No bailo. —Se soltó de su agarre y se alejó
caminando hacia el bar para conseguir otra cerveza. Mientras
alcanzaba una botella, una pequeña mano femenina cogió una.
Ram alzó una ceja a Raleigh.
—Yo no haría eso si fuera tú. —Abrió su cerveza y buscó a
Gray por la multitud. Lo encontró al otro lado de la pista de baile
hablando con una mujer mayor con el pelo rosa brillante. Ram lo
vio inclinarse para intentar escuchar lo que la señora estaba
diciendo.
Gray debió sentir la mirada de Ram porque de repente se giró
e hizo contacto visual. Se miraron el uno al otro durante unos
segundos antes de que Ram recordara porque estaba intentando
atraer su atención. Asintió hacia Raleigh que ahora estaba bebiendo
abiertamente una cerveza.
Gray asintió y le habló a la señora mayor antes de rodear la
pista de baile. Mientras se aproximaba, Ram no pudo evitar admirar 10
la vista, aunque mantenía su rostro inexpresivo.
Gray asintió cuando pasó junto a Ram. —Gracias. —Caminó
hacia Raleigh e intercambiaron algunas palabras acaloradas.
Ram observó a Gray quitarle la cerveza de la mano y apuntar
hacia la casa. Raleigh entrecerró sus ojos. Aunque la voz de Gray
nunca se alzó a nada más que un susurro, la mirada en el rostro de
Raleigh lo decía todo. Se alejó de Gray y se fue pisoteando como
una niña mimada de vuelta a la casa.
Gray caminó hacia Ram sacudiendo la cabeza. —¡Señor
ayúdame! No tengo ni idea de como criar a una chica de diecisiete
años.
Ram no quería curiosear pero tuvo que preguntar. —¿Dónde
está su madre?
Gray sacudió su cabeza. —¿Quién infiernos lo sabe? —Puso a
Ram al corriente sobre las correrías de Rebecca.
Ram asintió y miró los ojos plateados de Gray. —Siento oír
eso.
Sonriendo, Gray le dio un sorbo a la botella de cerveza
confiscada. —No eres muy conversador ¿verdad?
Riendo, Ram sacudió la cabeza. —He hablado más contigo esta
noche de lo que probablemente lo he hecho con mis empleados en
los últimos diez años.
Gray lo miró más cerca. —¿Entonces por qué soy tan especial?
Ram sabía que Gray lo estaba probando por alguna razón que
no imaginaba. —Desearía saberlo.
—No tengo que preocuparme por ti jugando alrededor de mi
sobrina, ¿verdad?
La mirada de Ram viajó a los labios de Gray. ¿Qué infiernos
estaba mal con él? No podía dejar más clara su atracción por Gray.
Eso era totalmente ajeno a su carácter. —No es por tu sobrina por
quien deberías estar preocupado.
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Gray se lamió los labios, llamando la atención de Ram sobre la
suave lengua rosa que deseaba chupar. —Todavía no te he
enseñado el granero. ¿Te interesa? —Gray bebió el último sorbo de
la cerveza y la tiró a un barril de basura. La acalorada expresión en
el rostro de Gray lo decía todo.
Acabándose su botella, Ram hizo lo mismo. —Creo que sí.
Caminando hacia el granero, Gray asintió amistosamente
saludando a varios invitados. Su mano ocasionalmente acarició la
de Ram, calentándole. Cuando entraron, Gray miró alrededor para
asegurarse de que el granero estaba vacío antes de acercarse a
Ram. —Necesito enseñarte la habitación de atrás justo ahora.
—Uh-huh. —Ram siguió a Gray hacia la esquina del granero,
extendiendo la mano para acariciar el culo firme de Gray.
En el segundo en que la puerta estuvo cerrada, Ram atrajo a
Gray para un electrificante beso. Sus lenguas chocaron mientras
ambos luchaban por dominar el beso.
Ram no había sido besado de esa manera tan experta en su
vida. Sus manos viajaron por el cuerpo de Gray mientras el beso se
encendía, haciendo que su Stetson1 cayera al suelo en el proceso.
Gray empujó sus caderas hacia Ram. —Bueno...¡Oh Dios! ¡Te
sientes tan bien! —Gray empezó a desabrochar la camisa de estilo
vaquero de Ram. Cuando tuvo completamente abierta la camisa,
rompió el beso y bajó sus labios por la sombra de la barba de Ram
hacia su garganta y luego a su pecho.
Lamió el área alrededor del pezón derecho de Ram antes de
centrarse en el diminuto y duro nudo.
Ram alzó el borde de la camiseta de Gray, intentando llegar al
duro abdomen que sabía que estaba debajo. —¡Joder, eres sexy!
De repente ambos deseaban más y empezaron a tirar de los
pantalones del otro. Los pantalones sueltos de Gray fueron
bastante fáciles, pero Gray estaba teniendo problemas con los
jeans apretados “extra-bajos” de Ram.
Riendo, Ram finalmente se apiadó de él y bajó su cremallera,
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su polla saltó libre, los ojos de Gray parecían comérselo. Se
abrieron más cuando vislumbró el piercing Prince Albert2. La
plateada joyería brillaba con la luz que entraba por la pequeña
ventana. —¡Jóder!... eso es sexy.
Ram pasó su palma por el pecho a través del fino rastro de
rizos negros hacia su polla. Cuando envolvió su mano alrededor de
la longitud del hombre, Gray gimió un poco. La mano libre de Ram
acarició el culo de Gray antes de bajar por su grieta.
—Sí, —Gray gimió de nuevo—. Hazlo.
Ram se inclinó y tomó la boca de Gray en otro beso que
robaba el alma. —Oh, pretendo follarte pero no esta noche.
Gray alzó su mirada desde la ingle sin pelo de Ram a su
rostro. – ¿Y qué pretendes hacer esta noche? – Empezó a jugar con
la piel del prepucio de la polla de Ram.
Ram gimió y empujó sus caderas hacia Gray. —Creo que lo
estamos haciendo bastante bien por ahora. —Empezó a acariciar la
1
Sombrero vaquero
2
Piercing que se coloca en el prepucio del pene
polla de Gray mientras besaba sus labios de nuevo—. Debo estar
loco.
—No sé si estás loco, pero estoy sufriendo lo mismo justo
ahora.
Cuando Gray deslizó su mano por detrás de los jeans de Ram
y empezó a subir y bajar su dedo por la grieta de Ram pensó que
se perdería. —Mmm... se siente bien. —Empujó su culo en la mano
de Gray.
Gray encontró el apretado agujero fruncido y lentamente
exploró con un dedo. —Maldición, estas apretado.
Besó el camino alrededor del rostro de Ram, lamiendo más
que besando realmente. Los músculos de Ram se apretaron cuando
Gray mordisqueó a través de los tendones de su cuello. Empujó
más duro hacia Gray. —Voy a... no puedo.
—Hazlo. Déjame ver cómo te corres. —Gray miró abajo a su
mano cuando el calor salió a chorros de la polla de Ram
13
Gray miró profundamente a Ram, a sus ojos marrón oscuro y
disparó su semilla en su puño. —Ohhhh... joder, eso es bueno. —
Gray lamió un lado del rostro de Ram antes de caer de rodillas y
limpiar la polla de Ram. Gray deslizó su lengua por la longitud de
Ram hacia el piercing. Lamió y chupó la cabeza, tomándose su
tiempo para limpiar la polla de Ram, Gray se levantó y se presionó
contra el pecho de Ram—. Me excitas.
—Uh-huh. —Ram inclinó la cabeza atrás contra la pared y
cerró los ojos. Nunca se había corrido tan duro en su vida y,
maldición, se sentía fantástico. El hombre en sus brazos se sentía
bien, correcto.
Gray estaba un poco más centrado que él, porque lo siguiente
que supo era que Gray estaba limpiándose con un pañuelo blanco
involuto antes de inclinarse para recoger su sombrero. Lo volvió a
colocar en su cabeza y sonrió.
Durante años Ram había trabajado duro para esconder su
sexualidad de sus empleados. La gente de campo era muy voluble
cuando se trataba de alguien que era diferente. Aunque era más
que obvio que tenía algún tipo de conexión con Gray, Ram tenía
que preguntarse cuanto tiempo duraría algo como eso con los dos
trabajando juntos. Tomó una profunda respiración. Iba a tomar la
decisión más importante de su vida o a acabar con su carrera por
un error. —Creo que me va a gustar trabajar aquí.
Gray tenía una mirada divertida en su rostro y dio un paso
atrás. —Nadie aquí sabe sobre mí. Me gustaría seguir viéndote pero
tendrá que ser después de las horas de trabajo y tenemos que ser
discretos.
Ram lo volvió a atraer a sus brazos. Besó a Gray una vez más.
—Estoy de acuerdo. No puedo esperar ganarme el respeto de los
trabajadores si saben que duermo con el jefe. —Le guiñó un ojo y
lo liberó. Levantando sus pantalones, metió su semi-dura polla en
la pierna izquierda de sus pantalones.
Gray observó abiertamente a Ram mientras se abrochaba sus
propios pantalones y bajaba su camiseta. —Nunca he visto a un
vaquero llevando unos pantalones tan bajos como esos. ¿Y por qué
no llevas ropa interior? 14

Ram dejó de abotonarse su camisa para sonreír a Gray. —No


los llevo tan bajos para trabajar, pero me gusta el modo en que se
sienten. Y por lo de la ropa interior, bueno es bastante obvio que se
vería por encima de los jeans. ¿Por qué? ¿No te gusta?
Pasando un dedo por el abdomen de Ram, Gray se detuvo en
la parte de arriba de los jeans. —Creo que son sexy como el
infierno. Me gusta especialmente esta encantadora zona con forma
de V que baja hacia tu polla. —Metió sus dedos bajo la cinturilla.
Ram gimió antes de robar otro beso. —Entonces me aseguraré
que sean una parte regular de mi guardarropa después del trabajo.
Gray masajeó su polla una vez más y suspiró. —Podría
volverme muy adicto a ti. —Se inclinó para otro beso profundo—.
Mejor volvemos a la fiesta antes de que alguien note que nos
hemos ido.
Ram no pudo evitar pillar rápidamente el sentido de eso,
cuando Gray abrió la puerta del cuarto. —Avisaré a mis empleados
el lunes.
—Bien.

15
Capitulo Dos

T res semanas después, Ram regresó a los establos de


Sunset Ridge con su caballo en un remolque. Entró en los establos
y salió. Pensó en los papeles que tenía en su guantera mientras
caminaba hacia el granero. Ram vio a un anciano apoyado contra la
valla del corral, gritando instrucciones a un joven que estaba
trabajando con un caballo. Ram sabía que el hombre tenía que ser
Slim, el capataz del rancho.
El hombre lo vio mientras se acercaba y extendió su mano. —
¿Supongo que tú eres el nuevo capataz? Soy Slim Garrett.
Ram estrechó la manó del anciano y sonrió. —Encantado de
conocerte. Soy Jack Ramsdale pero puedes llamarme Ram. — 16
Señaló al remolque de caballos—. ¿Dónde puedo poner a Bean?
Slim apuntó al pasto. —Puedes ponerlo con el resto de los
caballos de los trabajadores por ahora. Tenemos un par de lugares
vacíos en el granero ahí a tu izquierda si quieres meterlo por la
noche.
—Suena bien. Lo haré. Encantado de conocerte, Slim, —dijo
alzando la punta de su Stetson marrón.
Ram recuperó su caballo castrado, pinto, blanco y negro del
remolque y lo llevó al pasto. Después de atender a Bean, Ram se
dirigió a la casa principal.
Subió los escalones del porche y llamó a la puerta principal.
Una simpática mujer mayor regordeta de unos sesenta años abrió
la puerta.
—Buenas tardes, Ma'am. Soy Ram. Gray me contrató para ser
el nuevo capataz. ¿Está él?
—Te he estado esperando. Gray está en su estudio. —Ella dio
un paso atrás y le dejó entrar.
—Gracias, Ma'am. —Ram alzó la punta de su sombrero a la
mujer mayor antes de llamar a la puerta del estudio.
—Adelante.
Ram flexionó sus dedos antes de girar el pomo. El solo sonido
de la voz de Gray empezaba a endurecerlo en sus jeans. Sonrió.
Llevaba los jeans de cintura baja que a Gray le gustaban tanto.
Hombre, era patético. Entró en la sala y se quedó junto a la puerta
mientras Gray acababa de hablar por teléfono.
Gray alzó la vista al verle y doblo un dedo hacia Ram. Este
sonrió y se acercó para apoyarse en el escritorio al lado de Gray.
Durante las últimas tres semanas no había habido una sola noche
en la que los dos no hubieran hablado por teléfono, o disfrutado de
una video-llamada por el ordenador. Ram nunca olvidaría la primera
vez que Gray se había sentado en su escritorio y masturbado
mientras hablaban. Maldición. La polla de Ram estaba incluso más
dura que cuando había salido del rancho hacia tres semanas. 17
Gray se apartó del escritorio y señaló a Ram el punto entre sus
separados muslos. No era el tipo de reunión que Ram había
esperado en su primer día de trabajo, pero era fantástico cuan
cómodo se sentía junto a Gray. Eso le daba a Ram la esperanza de
haber tomado la decisión correcta.
Con su mirada hambrienta puesta en el rostro de Gray, Ram ni
siquiera intentó escuchar la llamada telefónica que este mantenía.
Gray sostuvo el teléfono entre su hombro y su oreja y empezó a
recorrer con sus largos dedos bronceados el pecho de Ram
dirigiéndose hacia abajo hasta ahuecar su endurecida polla.
Ram se apoyó en el escritorio un poco más e intentó controlar
su respiración cuando Gray empezó a desabrochar sus pantalones.
Gray sacó la llena polla de Ram de su encierro de tela descolorida y
se inclinó para darle a la cabeza una rápida lamida con su lengua.
Ram estaba sorprendido de que Gray todavía fuera capaz de
ocuparse de los negocios mientras llevaba a Ram al borde de su
control.
Gray se inclinó hacia atrás en su silla y desabrochó sus propios
jeans. Cuando Ram intentó tocar la oscura polla de Gray, este
sacudió la cabeza y palmeó su regazo.
Ram empezó a montar a horcajadas en los muslos de Gray,
pero se acordó de la puerta. Se alejó del escritorio y fue a cerrar la
puerta del estudio. Podía decir por la sonrisa en el rostro de Gray
que él también se había olvidado de que había otras personas en la
casa.
Ram se quitó las botas y después los jeans mientras caminaba
hacia Gray, se desabrochó la camisa vaquera y se la bajó por los
hombros. Para cuando estuvo delante de Gray de nuevo, su polla ya
estaba derramando presemen. Gray se lamió los labios y luchó con
su propia ropa mientras intentaba seguir con su conversación
telefónica. Cuando ambos estuvieron desnudos, excepto por Ram
que llevaba su Stetson, Ram finalmente montó a horcajadas sobre
el cuerpo de Gray y se sentó.
Pasó su lengua por un lado del rostro de Gray, este tomó 18
ambas pollas en su mano y empezó a masturbarlas juntas a un
ritmo suave. Ram echó la cabeza hacia atrás y empujó en el puño
apretado de Gray. Estaba tan perdido en su placer que no escuchó
como Gray colgaba el teléfono.
—Joder, eres sexy. —Gray tomó el pezón de Ram entre sus
dientes mientras este continuaba empujando en su puño. Gray usó
su pulgar para presionar y estirar el piercing en la polla de Ram.
—Oh joder, Gray... me voy a correr. —Sus empujes
aumentaron mientras Gray estiraba un poco más duro de su pezón
y del piercing. Ram gruñó profundamente y miró como del final de
su polla salía su blanca semilla en forma de géiser, pintando el
pecho de Gray en el proceso.
Gray liberó el pezón de Ram y tomó su boca por asalto. Ram
se movió sobre el regazo de Gray de tal modo que la grieta de su
culo apretó la polla de este. Gray gimió en la boca de Ram mientras
disparaba el caliente semen entre las mejillas de su culo.
Ambos colapsaron juntos abrazados. Ram colocó su cabeza
sobre la de Gray mientras intentaba controlar su respiración.
Las manos de Gray cubrieron los globos gemelos del culo de
Ram y colocó su dedo contra la entrada de Ram. —Estoy contento
de que hayas venido. Te he echado de menos.
Ram movió su culo lo justo para dejar saber a Gray que estaba
abierto para más. —Estoy contento de estar de vuelta. También te
he echado de menos. Lo que dice mucho de un solitario como yo.
Gray investigó el agujero de Ram un poco más profundo,
usando su propia semilla para lubricarlo. —¿Cuando vas a dejarme
probar este hermoso culo tuyo?
El culo de Ram se tragó el dedo de Gray y suplicó por más. —
Me he hecho la prueba antes de venir. Tengo los papeles en la
guantera de mi camioneta. Creo que si puedes escabullirte esta
noche podríamos ser capaces de tener una pequeña fiesta.
Gray empujó otro dedo dentro de Ram. —Con este culo y mi
polla no hay manera de que sea capaz de tener una pequeña fiesta.
19
Sera más como toda una noche “pinchando”.
Ram se echó para atrás lo suficiente para mirar a Gray a lo
ojos mientras dejaba espacio para que este pudiera empujar sus
dedos dentro y fuera de su culo. – Espero que esto vaya en ambos
sentidos. Quiero un trozo de tu bonito culo, también. No soy
estrictamente el chico de abajo.
Gray tomó su boca de nuevo en un apasionado beso. —Me
gusta la idea de compañeros iguales.
Ram pasó su lengua alrededor de los bien definidos labios de
Gray. —Suena como un plan. Ahora, creo, que necesito apagar mi
motor y conocer al resto de trabajadores. No es que no esté
disfrutando de la mano que estoy conociendo justo ahora3. —Sonrió
y le guiñó un ojo a Gray.
Gray sacó sus dedos del agujero de Ram y lo golpeó en el
culo. —Hay un aseo justo tras esa puerta si quieres limpiarte un
poco antes de vestirte.

3 Juego de palabras dice conocer a las “hands” que puede referirse a la mano de obra (trabajadores) o a las manos en
sí.
Cuando Ram se levantó y empezó a ir hacía el baño, Gray lo
atrajo para un abrazo apretado. —Necesito un capataz en los
establos, pero creo que te necesito más para mí. Nunca he deseado
ver a alguien de nuevo como estas pasadas semanas. No estoy
seguro de lo que significa todavía, pero me gusta.
—Sí. Lo mismo para mí. —Ram entró en el baño y abrió el
agua del lavabo. Encontró una toalla en la estantería y se limpió.
Cuando hubo acabado tomó otra toalla y la colocó bajo el agua.
Cerró el grifo y volvió al estudio. Gray era el que estaba apoyado
contra el escritorio ahora.
Ram se acercó al hombre y pasó la toalla caliente por su pecho
y alrededor de su polla todavía medio dura. Cuando acabó le pasó
la toalla a Gray y lo besó una vez más antes de recoger sus jeans y
camiseta del suelo. Se tomó su tiempo para vestirse mientras Gray
le observaba a través de sus pesados ojos.
Después de ponerse las botas, recogió el sombrero de encima
del escritorio y lo alzó para Gray. —Desengancharé el remolque de 20
mi caballo mientras te vistes. Encuéntrate conmigo fuera delante
del establo cuando hayas acabado y así podrás enseñarme mi
nueva casa.
Gray sonrió y asintió.
Ram dejó el estudio, cerrando la puerta firmemente tras él.
Cuando estaba casi en la puerta principal, vio a Raleigh que bajaba
corriendo las escaleras, al verlo frenó en seco y le preguntó: —
¿Qué estás haciendo aquí?
Ram se tocó el sombrero. —Soy el nuevo capataz del Sunset
Ridge.
Raleigh se puso las manos en la boca. —Tienes que estar
bromeando. Sé que le dijiste al tío Gray que estaba bebiendo
cerveza en la fiesta. Ahora no sólo tendré un guardián sino dos. —
Se calló y se metió un dedo en la boca como si pensara—. Oh,
espera... eso está bien... sólo eres otro empleado. Básicamente
trabajas para mí. —Volvió a poner la mano en su cadera—. Sólo
recuerda algo Sr. Ramsdale. No quieres ser mi enemigo. Yo no
juego limpio.
Ram miró a Raleigh a través de sus ojos entrecerrados. —Y yo
no juego con pequeñas niñitas mimadas. —Ram salió de la casa
ignorando las protestas de Raleigh.

Después de desenganchar el remolque, Ram condujo su


camioneta gris oscura hacia el garaje. Salió del vehículo y miró
hacia su nueva casa.
—Es mucho más grande de lo que parece.
Ram miró por encima de su hombro para encontrar a Gray
caminando hacia él. —Hay una escalera que sube desde dentro del 21
garaje y hay otra en un lado. ¿Por qué no llevas tu camioneta a la
entrada lateral, y descargamos el equipaje?
Ram asintió y volvió a su camioneta. Después de ponerla junto
a las escaleras, sacó la primera carga de cajas de la parte de atrás.
Gray agarró un par de maletas y dirigió el camino arriba por las
escaleras. Abrió la puerta y le pasó las llaves a Ram.
—Hice que Georgia limpiara un poco el lugar antes de que
llegaras. —Atravesó el umbral y precedió a Ram dentro del
apartamento.
Ram miró hacia arriba contemplado la enorme altura del techo
de vigas. —Al menos no me sentiré encerrado. —Sonrió y llevó las
cajas a través del espacio abierto del apartamento. Los muebles de
cuero marrón oscuro se veían invitadores después de un largo día
en la carretera.
Gray dejó las maletas y fue tras él. Envolvió sus brazos
alrededor de Ram y le besó el cuello. —Lo siento, pero el
apartamento no tiene una habitación separada, sólo el baño. —
Apuntó hacia la esquina más lejos de la habitación hacia la enorme
cama de tamaño king.
Ram cubrió la mano de Gray con la suya apretándola sobre su
estómago. —Se ve bien. —Sintió la polla de Gray contra su culo y
empujó hacia atrás—. Se siente bien, también.
Gray bajó sus manos para ahuecar la erección de Ram a través
de sus jeans. —Pronto. Tienes que conocer a los trabajadores y
luego venir a la casa para cenar. Buscaré alguna excusa para volver
aquí después de eso. —Apretó la polla de Ram un poco más
fuerte—. Entonces planeo disfrutar de esto bien por la noche.
Ram empujó contra la gran mano antes de girarse para
capturar la boca de Gray con la suya. Empujó su lengua dentro del
calor de la boca de Gray y gimió. Separándose miró a Gray a los
ojos. —Maldición, sabes bien. —Suspiró y dio un paso atrás—.
Subamos el resto de mis cosas y luego vayamos a conocer a todo el
mundo.

22

Después de presentar a Ram al resto de los trabajadores del


rancho, Gray lo escoltó al comedor formal de la casa principal. Ram
vio el mantel de encaje y la porcelana china y se sintió incómodo.
Había crecido como el hijo del capataz. No estaba acostumbrado a
comer en una mesa tan finamente preparada. Se quitó su sombrero
y lo colgó en el gancho que Gray le indicó. Raleigh ya estaba
sentada en la mesa. Ella hizo rodar sus ojos cuando Ram se sentó.
—Oh, por favooooor! Tío Gray. No me digas que el personal
contratado va a cenar con nosotros a partir de ahora. —Le dio a
Gray una mirada disgustada e hizo rodar sus ojos de nuevo.
—Tú, jovencita, tienes dos opciones. Puedes disculparte con
Ram ahora o cenar en tu habitación sola hasta que te comportes
como una señorita. —Gray se inclinó sobre la mesa y miró a
Raleigh.
Raleigh le devolvió la mirada. Después de varios segundos
incómodos entrecerró sus ojos a Gray y luego a Ram, antes de
levantarse de la mesa.
—Haz que Georgia me envíe la cena a mi habitación. —
Empezó a salir indignada cuando la voz de Gray la detuvo.
—Si vas a cenar en tu habitación seguro que te la puedes
llevar tú misma. Georgia hace su trabajo preparando la comida y
trayéndola a la mesa. Si eliges comer en cualquier otro lugar es
cosa tuya. —Le dio la espalda y se sirvió un vaso de vino tinto.
Raleigh gruñó y salió del comedor. El siguiente sonido que
escucharon fue la puerta principal cerrarse y luego un coche
saliendo a la carretera.
Gray se pasó la mano por los ojos y suspiró. —Siento esto. Mi
padre ciertamente no hizo bien mimando a esa niña como lo hizo.
Ram sacudió su cabeza y rió. —Antes me dijo que no era más 23
que un trabajador contratado y que trabajaba para ella. Tu pequeña
Pumpkin4 también me dijo que no la querría como enemigo porque
no jugaba limpio. —Ram estiró su pierna bajo la mesa y acarició el
pie de Gray—. Lo que necesito saber es si va a ser un problema. No
estoy acostumbrado a tratar con niñas caprichosas, y no estoy
seguro de tener la paciencia suficiente para ello.
—Desearía saberlo. Raleigh siempre ha sido una mimada, pero
no creo que nunca la haya escuchado hablarle tan mal a alguien
antes.
Ram deseaba estar en la posición adecuada para besar la
preocupada expresión del hermoso rostro de Gray. —¿Crees que
sabe lo nuestro?
Gray sacudió la cabeza y removió su puré de patatas con el
tenedor. —Ni siquiera sabe que soy gay. Podría tener algo que ver
con el hecho de que no la has adulado como la mayoría de los tipos
de por aquí. —Bufó frustrado—. No creo que sea tu problema.

4
Apelativo cariñoso, se puede traducir como “cariño”. De todas maneras lo dejaremos en ingles, como si fuera un
apodo.
Intentaré hablar con ella cuando vuelva a casa.
Ram movió su plato a un lado y se inclinó sobre la mesa,
acercándose a Gray. Iba a confesarle algo que mostraría sus
intenciones. – Si te preocupa, es mi problema.
Gray extendió la mano y cubrió la de Ram. —A pesar de lo que
pasa con Raleigh, estoy feliz de que estés aquí.
—Y yo. —Ram rozó con su pulgar el de Gray—. Aunque nunca
he tenido lo que se llamaría un amante antes. Sólo espero no
joderla.
Mirando los ojos de Ram, Gray se lamió sus labios. —Vamos a
comer para que así Georgia no asome la nariz por aquí. Entonces te
ayudaré a deshacer las maletas.
Ram sonrió. —Puede llevarnos un rato. Tengo muchos libros a
los que necesito quitar el polvo y colocar.
Gray apartó su mano y cortó un trozo de su pollo frito. —
Supongo que la tarea nos puede durar un par de semanas si hace 24
falta.
Mantener su relación especial en secreto para Raleigh y el
resto de trabajadores no sería fácil. Seguirían necesitando una
excusa para estar juntos después de las horas de trabajo. —¿Qué
hay de ese coche viejo del garaje? ¿Has pensado en restaurarlo?
—¿El Cobra? Infiernos, sí, he pensado en ello. Compré ese
trasto cuando tenía veinte años. Fui a un rancho que estaba en
venta y lo encontré en la parte de atrás del granero de un anciano.
Es un pedazo de mierda oxidada, pero sabía que tenía que tenerlo.
Papá me regañó durante un mes por la maldita cosa, pero me
negué a tirarlo. Lo puse en mi plaza de garaje y empecé a aparcar
mi coche fuera.
—¿Entonces por qué no has hecho nada con él? —Sabía por su
investigación previa que Gray tenía treinta y seis, un largo tiempo
para tener un coche parado.
—Papá siempre encontró algo para que hiciera en mis horas
libres. Entonces enfermó y no hubo tiempo para hacer nada aparte
de cuidar de él, de Raleigh y del rancho. —Gray se encogió—.
Estaría bien, creo.
—¿De qué año es? —preguntó Ram. Por alguna razón la idea
de ayudar a Gray a realizar un sueño lo inspiró para hacer que
sucediera.
—Del sesenta y seis. —Se restregó la mandíbula—. Quizá sea
difícil conseguir los repuestos.
—Mas que difícil, será caro.
El rostro de Gray se iluminó. —Me gustaría intentarlo mientras
podamos descansar de vez en cuando para otras cosas, —dijo con
un guiño.
—Eso es lo que esperaba que dijeras.

25
Capitulo Tres

A ntes de subir las escaleras del apartamento, Gray destapó


el Mustang Cobra. —Hola, pequeño compañero. Encantado de verte
de nuevo. —Había pasado un tiempo desde que se permitió soñar
con arreglar el descapotable.
Ram envolvió sus brazos alrededor de Gray desde atrás. —
Pensé que se hacía referencia a la mayoría de coches con nombres
de mujer.
—Sí, pero sólo mira la parte delantera. Se ve como una boca
abierta suplicando por una polla. —Gray rió—. Al menos eso me
pareció siempre.
Ram gimió y bajó su mano por la parte de delante de los jeans 26
de Gray. —Evidentemente siempre has sido un cachondo. Y yo que
pensaba que sólo era conmigo con quien pensabas en sexo todo el
día.
Gray se inclinó contra Ram mientras este le bajaba la
cremallera. —Eres el primer hombre con quien me he masturbado a
través de una cámara. ¿Eso no te dice algo?
—No suficiente. ¿Por qué no me dices más? —Ram besó el
cuello de Gray mientras llevaba sus manos bajo la cinturilla de la
ropa interior de Gray.
—Una rápida follada o masturbación cuando viajaba solía
evitar que perdiera la cabeza, pero ya no. Desde el minuto en el
que entraste en el rancho no he sido capaz de pensar en otra cosa
aparte de conseguir tener tu dulce culo en una cama.
Ram envolvió su mano alrededor de la polla de Gray. —
Entonces, dímelo de nuevo ¿por qué estamos aquí de pie mirando
un coche?
—¿Por qué tus manos se sienten demasiado bien para
apartarlas? —Gray bromeó.
Ram liberó su agarre y le dio la vuelta a Gray. —Tengo una
petición.
—Vale, —Gray contestó mientras dirigía a Ram hacia las
escaleras.
Ram pensó en la conversación que habían tenido por internet
sobre hacerse las pruebas. Tenía los papeles que lo declaraban
limpio, y Gray dijo que le había pasado un reconocimiento médico.
Sabía que resultaría audaz, pero decidió decir lo que pensaba. —
Nunca he follado a alguien sin condón, de modo que me gustaría
intentarlo contigo, ser el primero.
Aunque la polla de Ram todavía estaba dentro de sus jeans,
Gray recordó la vista y la sensación de la gruesa pieza de metal en
la punta. —Nunca he sido follado por nadie con un piercing.
—Entonces tenemos un trato. —Ram mordisqueó el cuello de 27
Gray antes de empezar a subir las escaleras.
Gray miró el perfecto culo de cowboy de Ram, mientras subía.
¡Buen Señor! ¿Cómo sería capaz de controlar sus reacciones por el
cuerpo de Ram en el rancho? Con suerte el tiempo sería frío pronto
y podría usar su chaquetón de plumas para esconder su erección.
Hasta entonces, tendría que permanecer lejos de Ram o llevar
siempre la camisa por fuera del pantalón.
En el segundo en el que entraron en el apartamento ambos se
detuvieron automáticamente y se quitaron las botas. Demasiados
años viviendo en un rancho, sospechaba Gray. Se quitó los
calcetines antes de dirigirse a la gran cama de la esquina. ¿Cuantas
veces se había masturbado en esa cama, deseando tener a alguien
con quien compartirla?
Gray se quitó la camiseta y se sacó los jeans y la ropa interior
antes de girarse para mirar a Ram. Apartó las sábanas y las dejó
sobre los pies de la cama antes de saltar al centro de la gran cama.
Estaba apoyado en su codo con las piernas dobladas y
separadas cuando un par faros de coche llamó su atención. —
¡Joder! —Aunque Gray estaba demasiado abajo como para ser
visto, la sombra quedaba arriba, dejando el hermoso cuerpo
desnudo de Ram totalmente expuesto—. Por favor dime, dime que
ella no esta mirando aquí arriba —dijo cuando escuchó cerrarse la
puerta del coche.
Ram lentamente se acercó a la ventana y sin una brizna de
modestia, se inclinó para mirar. —No sólo esta mirando sino que
tiene la boca totalmente abierta. —Se giró hacia Gray y se agarró la
polla—. ¿Crees que la asusté?
Gray gimió. Le echó otro vistazo a la larga y gorda polla de
Ram antes de ponerse en el borde de la cama. —Estará
buscándome. Mejor corro hacia el establo y busco algo que hacer
antes de que me encuentre.
—O podrías sólo cerrar la puerta. —Ram se acercó más a la
cama y echó para atrás la cabeza de Gray para darle un profundo 28
beso.
Con la lengua de Ram sondeando su garganta, la última cosa
en el mundo que deseaba Gray era irse, pero era demasiado pronto
para poner al descubierto su relación ante Raleigh. Quizá algún día
tendría los cojones de salir del armario, pero por ahora sentía que
en estas ocasiones era mejor escabullirse. —Si Raleigh lo descubre,
todo el maldito pueblo lo sabrá en cuestión de horas. Esa niña ama
los cotilleos.
—Eres su tío. ¿Realmente te vendería así?
Gray sólo tuvo que pensar en ello un momento. —
Normalmente no, pero cuando se cabrea por algo no puede
controlar su lengua. —Miró a Ram—. Lo siento. No estoy preparado
para izar la bandera del arco iris sobre Sunset Ridge.
Las cejas de Ram se juntaron. —No te lo he pedido. —Dio un
paso atrás y alcanzó sus jeans—. Mejor te das prisa si vas a salir de
aquí antes de que te venga a buscar.
Mierda. Gray sabía que la había jodido. Agarró sus jeans y se
los puso sin molestarse con la ropa interior. —Te lo compensaré, lo
prometo.
Ram le pasó a Gray su camisa. —Sí. En algún otro momento,
—masculló.
Gray se puso la camisa y metió sus pies en sus botas. Recogió
sus calcetines y ropa interior para esconderla en el garaje hasta
que pudiera volver a recuperarla antes de girarse hacia Ram. —
¿Esto rompe el acuerdo?
Con sus pulgares enganchados en las presillas de su cinturón
de esos jodidamente sexy jeans, Ram sacudió la cabeza. —Estoy
decepcionado, eso es todo.
—Yo también. —Gray señaló hacia la puerta—. Te veré por la
mañana.
—Llámame si te sientes sólo.
—Ya lo estoy.
29

Gray se dirigió hacia el establo con tiempo de sobra. Estaba


comprobando a Sir Lindley de las Llanuras, apodado Flint por sus
colores, cuando Raleigh entró en el establo.
—¿Le pasa algo? —Preguntó ella.
—Está favoreciendo su pata trasera izquierda. Sólo intento
descubrir porque. —Gray no se molestó en levantarse para dirigirse
a su sobrina—. El modo en que actuaste en la cena fue vergonzoso,
Pumpkin. ¿Qué te pasaba?
—No me gusta tu nuevo capataz, y no fingiré lo contrario.
La primera reacción de Gray fue saltar para defender a Ram,
pero se abstuvo. Si Ram fuera cualquier otro de sus trabajadores,
Gray sería imparcial. Le serviría para recordarlo si esperaba
esconder sus sentimientos por el hombre del resto de los
trabajadores.
—Jack Ramsdale se mudó de Arizona a Arkansas sólo para
coger este trabajo. Por lo que he escuchado es un buen capataz.
Por lo que a menos que planees dejar la escuela y ayudarme a
manejar el lugar, sugiero que controles tu lengua cuando esté
cerca.
—No me gusta el modo en que me mira. ¿Estás seguro de que
no tiene algún tipo de historial delictivo o algo?
Gray dejó caer su mandíbula y se rió. Sabía como se veía una
mirada sexual en los ojos de Ram. El cuerpo de Gray empezó a
responder ante el recuerdo de su primera noche en la habitación
del granero. —Eres demasiado joven para él. Puedo asegurarte que
Ram no está interesado en adolescentes. Lo que estás viendo sea
probablemente incredulidad de que alguien tan condenadamente
guapo pueda tener la boca tan llena de veneno que pueda darte 30
una lección.
—¡No puedo creer que te pongas de su lado!
—No me estoy poniendo del lado de nadie. Todo lo que estoy
diciendo es que necesitas arreglar esto con Ram porque no voy a
despedirlo antes de que tenga la oportunidad de probar lo que sabe
hacer. Ahora vuelve a la casa.
—¡Tío Gray! —Raleigh gritó, pataleando contra el suelo—. ¡No
lo quiero en la casa! Acabo de verlo delante de la ventana
completamente desnudo. Sé que estaba esperando a que llegara a
casa para poder exhibirse.
Cansado después de un largo día y después de los últimos
acontecimientos, Gray se levantó. Miró a su sobrina y sacudió la
cabeza. —Parte de lo acordado cuando lo contraté era darle
alojamiento y las comidas. Eso son negocios. Esos son mis
negocios. Hablaré con Ram para que baje las persianas por la
noche. El apartamento ahora es su casa, y no voy a decirle al
hombre que no puede andar desnudo en su propia hogar.
El cuerpo de Gray reaccionó predeciblemente ante el
pensamiento del cuerpo desnudo de Ram. Se movió para que el
semental quedara entre él y Raleigh.
Raleigh se mordió el labio inferior mientras las lágrimas
empezaron a rodar por sus mejillas. Era una vieja táctica que usaba
con su abuelo, pero ya no tenía en Gray el efecto que había tenido
alguna vez. —No entiendo porque te pones de su lado.
—Te lo dije. No me pongo del lado de nadie. He trabajado muy
duro durante mucho tiempo para hacer de este lugar uno de los
mejores en reproducción del país. No voy a empezar a tomar
decisiones que podrían ser malas para el rancho sólo porque no te
guste alguien. Como dije, tendrás que aprender a tratar con el
hecho de que Ram esté aquí.
Raleigh entrecerró sus almendrados ojos. —Bien, pero luego
no digas que no te advertí sobre él.
31
Gray observó a Raleigh irse con sentimientos mezclados. A
pesar de su mordaz actitud hacia la gente, amaba a esa niña.
Excepto por su hermana, Raleigh era la única familia que tenía. Por
desgracia, Raleigh no se marcharía a la universidad hasta dentro de
un año. Gray no sabía hacia donde iban las cosas entre él y Ram,
pero por primera vez en su vida sentía que tenía la oportunidad de
construir algo real.
Le dio a Flint una palmada en la grupa. —Te veo por la
mañana.
Después de cerrar la puerta del establo, Gray miró a la oscura
ventana del apartamento de Ram. ¿Estaría dormido? El cuerpo de
Gray le apresuró a ir y descubrirlo, pero su cabeza le recordó que
sólo era la primera noche de Ram en Sunset Ridge. Se reajustó la
erección y sacudió la cabeza.
—Pronto, —susurró antes de dirigirse a la casa.
Ram apareció para el desayuno llevando sus acostumbradas
ropas de trabajo. Se habían ido los sexy jeans de cintura baja y los
pensamientos de saltar sobre los huesos de Gray. Era su primer día
oficial en el puesto, y necesitaba mantener su mente en el trabajo.
Entró en el comedor con su sombrero en la mano y esperó
para que le invitaran a sentarse a la mesa. Gray y Raleigh estaban
en medio de una discusión sobre la importancia de ir a la escuela
cada día. Parecía que Raleigh pensaba que podía saltarse al menos
un día a la semana.
Mientras Gray se ponía cada vez más nervioso, una
prominente vena en su cuello empezó a hincharse. Ram
inconscientemente se lamió los labios.
¿Qué no haría por seguir esa vena con su lengua hasta donde 32
desaparecía bajo el cuello de la camisa de Gray. Apartó la idea
cuando su cuerpo empezó a responder ante la idea. Nop, hoy no.
—Esto no es discutible. Vas a ir a la escuela y eso es todo. —
Gray finalmente alejó la mirada de Raleigh lo bastante para notar a
Ram en la puerta—. Entra. Esta no es una discusión nueva.
Ram colgó su sombrero en el gancho y se acercó a la puerta.
No estaba seguro de cual sería la reacción de Raleigh a su
presencia, pero estaba preparado para que le tirara lo que fuera.
Como por arte de magia, en el momento en que se sentó, Georgia
entró en la sala con un plato repleto de bacón, huevos y las galletas
con salsa, con la mejor pinta que había visto desde que dejó la casa
de su madre. —Gracias, Ma'am.
Georgia colocó el plato antes de palmear a Ram en la espalda.
—Hay mucho más en la cocina de modo que grita si quieres repetir.
—Aprecio eso. —Después de que Georgia se retirara, Ram
llenó una taza con café de la jarra de encima de la mesa.
—¿Dormiste bien? —preguntó Gray.
—Como un bebé, —Ram mintió. Había observado a Gray desde
la ventana la noche anterior, esperando que su nuevo jefe se
escabullera para acabar lo que habían empezado. Cuando Gray
hubo pasado el garaje e ido directamente a la casa, Ram había
estado más que un poco decepcionado.
—Pensaba presentarte a todo el mundo esta mañana y darte
los calendarios de trabajo que he hecho. Manejar a los hombres no
es mi fuerte de modo que siéntete libre de cambiar lo que quieras.
También tengo un chico nuevo que viene después de la escuela.
Ayudará limpiando los establos por la tarde, pero me gustaría que
estuvieran limpios por la mañana también. A los potenciales
compradores no les suele impresionar pasear por establos que
huelen a mierda.
—Entendido.
—¿A quién contrataste del instituto? —preguntó Raleigh.
33
—Un chico llamado Jesse Franks. Parece que ha estado en
algunos problemas, de modo que su consejero pensó que un
trabajo sería bueno para él.
—¿Jesse Franks? —El labio de Raleigh se curvó en señal de
disgusto—. Es un bruto y un yonki.
—No bajo mi supervisión, —añadió Ram—. Sin fumar, sin
beber, sin mierdas. —Le gustaba la idea de enseñar a un niño
problemático como se sentía un duro día de trabajo, pero no era
una niñera—. Si el niño no sigue las reglas, no tendré nada para él.
—Comprensible, —Gray añadió. Acabó su último trozo de
huevo antes de empujar su plato hacia el centro de la mesa—.
Como acordamos, los trabajadores son tuyos para manejarlos del
modo en que te convenga.
Ram asintió en apreciación y continuó comiendo.
Raleigh hizo rodar sus ojos y se levantó de la mesa. —
Supongo que iré a prepararme para la escuela.
—Buena chica, —Gray contestó—. Lleva tu plato a la cocina de
camino.
Con un pesado suspiro, Raleigh recogió su plato y el vaso de
zumo de naranja y se dirigió a la cocina sin decirle una palabra a
Ram.
Ram miró a Gray y se encogió. —Parece que tendré un
tratamiento de silencio a partir de ahora.
—Siento eso.
Ram sacudió la cabeza. —No te preocupes por ello. Al menos
no me arrancará la cabeza.
Gray miró por encima de su hombro para asegurarse de que
estaban solos en la sala. —Casi te llamo anoche.
—Deberías. A pesar de lo que dije, dormí como la mierda. —
Ram le dio otro mordiscó a las galletas. Había tenido razón, eran
increíbles.
34
—¿Quieres ir a mi oficina de modo que podamos ver esa lista?
—Gray preguntó, acariciando con su pie el de Ram.
Tanto como Ram amaría la liberación, no quería que fuera un
hábito juguetear mientras trabajaban. —Mejor esperaré a más
tarde cuando podamos hacerlo bien. Por ahora, ¿por qué no vamos
a sentarnos al porche y miramos el horario?
Gray miró a Ram durante varios momentos. —Vale. Si ese es
el modo que deseas.
—No, no es como lo quiero, pero es el modo que necesitamos
que sea para que las cosas funcionen, —Ram aclaró.
Ram acababa de colocar su escritorio en la esquina de la
camada del establo de las yeguas cuando el nuevo chico apareció.
Una mirada a Jesse y Ram supo que sería un gran desafío. Vestido
con un par de sucios jeans que tenían más agujeros que tela
vaquera, Jesse se veía como si hubiera pasado un mes desde que
se había duchado.
—¿Eres el tipo con el que se supone que que tengo que
hablar?
Ram extendió su mano. —Sip. Soy Jack Ramsdale, pero
puedes llamarme Ram.
Las cejas de Jesse se juntaron cuando dubitativo estrechó su
mano. —Ese es un nombre extraño.
Ram apreció que alguien le dijera lo que pensaba mientras
mostrara respeto. —Sí, supongo. —Señaló los establos—. Tengo
unos papeles para que firmes antes de que empieces.
Mientras caminaron a una pequeña oficina en los establos, 35
Jesse mantuvo su cabeza baja. Ram miró al chico. —Necesito que
te ates el pelo. En un entorno como este, es importante que puedas
verlo todo a tu alrededor. No pasa a menudo, pero los caballos
pueden asustarse sin motivo.
Por todo lo que había escuchado de Jesse, Ram esperaba
encontrarse resistencia. —Sí, señor, —Jesse contestó—. No llevo
nada conmigo hoy para recogérmelo. ¿Tiene una goma o algo así
en el escritorio?
Ram sonrió y abrió el cajón de arriba. Ya le gustaba el chico.
Después de varios minutos buscando, salió sin nada. —No hay
gomas, pero encontraré algo. —Caminó a la sala de arreos y buscó
a través de unos armarios de suministros, finalmente encontró un
paquete de cordones de botas—. Esto servirá.
Jesse tomó uno de los cordones. —Gracias.
—Bienvenido. Ve a llenar esos papeles que dejé en el
escritorio, y volveré en unos minutos.
Jesse se sentó en el escritorio y se ató el negro cabello. La
transformación era bastante sorprendente. Con el sucio cabello
fuera de su rostro, la increíble estructura de los huesos del rostro
de Jesse y los penetrantes ojos verdes se convertían en el centro de
atención. Ram no estaba seguro de porque el chico había tenido
tantos problemas en la escuela, pero por lo que había visto de
Jesse era respetuoso y parecía deseoso de hacer lo correcto.
Mientras Jesse se ocupaba del papeleo, Ram cargó el rastrillo y
la horquilla en la carretilla y lo empujó por los compartimentos de
los caballos. Con las yeguas en el pasto conectado a la parte de
atrás de los establos, no tenía que preocuparse de que ninguna
saliera. Abrió el primer compartimento y comprobó su condición.
Aunque no necesitaba una nueva capa de serrín, probablemente le
mostraría a Jesse como hacerlo.
—Todo listo, señor, —Jesse anunció, saliendo de detrás de
Ram.
—Bien. —Ram agarró la horquilla—. Déjame mostrarte como
se hace.
36

Gray entró en el comedor para encontrar a Ram ya sentado en


la mesa, con la cabeza entre sus manos. Había pasado casi una
semana desde que pasó algo de tiempo con él. Había sabido que
Ram quería mudarse cerca de su madre porque había estado
enferma, pero en aquel momento no había sabido que ella estaba
luchando con un cáncer terminal. —Hey, extraño.
—Hey, —Ram saludó, mirando arriba.
Gray apartó su silla y se sentó. —¿Cómo está tu madre?
Ram sacudió su cabeza. —No está bien. Al menos la tienen tan
drogada que no parece sentir mucho dolor. —Se pasó los dedos por
el cabello—. Infiernos, ni siquiera creo que sepa que estoy allí.
—Entonces quizá deberías tomarte la noche libre y conseguir
dormir un poco, —dijo Gray.
—No. No sabrá que estoy allí, pero yo lo sé.
Gray golpeó con su pie el de Ram. —¿Quieres que vaya
contigo esta noche?
—Gracias, pero uno de los dos tiene que estar aquí. —Empezó
a alcanzar la mano de Gray pero la apartó—. Siento lo que está
pasando. No he ejercido mucho de capataz desde que me
contrataste.
—No. Te mudaste a Arkansas para estar más cerca de tu
madre. No tenías ni idea de que empeoraría tan pronto. —Gray hizo
lo que Ram no había podido hacer y extendió la mano por encima
de la mesa para cubrir la mano de Ram—. Aunque te he echado de
menos.
Ram giró su mano para presionar su palma contra la de Gray. 37
—También te he echado de menos. Quizá debería tomarme la noche
libre. Sería bueno pasar un poco de tiempo contigo.
Antes de que Gray pudiera contestar, Georgia entró en la sala
con dos platos llenos de carne y patatas. —Huele bien.
—Por supuesto que sí. —Georgia colocó los platos—. Raleigh
llamó para decir que está estudiando con una amiga y que cenará
en el pueblo esta noche.
Gray odiaba cuando su sobrina llamaba a Georgia en lugar de
a él. Sabía que era el modo en el que Raleigh se revelaba por la
autoridad que ejercía Gray sobre ella. Había hablado con Raleigh
varias veces sobre ello, pero la chica seguía haciendo lo que quería.
—Gracias, Georgia.
—No se supone que tenga que hacer eso, —masculló en
explicación a Ram. Gray sacudió su cabeza—. ¿Son todos los
adolescentes así?
—¿No lo eras tú? —preguntó Ram.
—Infiernos no. Mi padre no aguantaba que se desobedecieran
sus reglas. —Gray pensó en su hermana y en todo por lo que había
pasado—. Al menos no de mí. —Pinchó un trozo de zanahoria con
su tenedor—. Ahora que pienso en ello, las acciones de Raleigh
están empezando a ser un espejo de las de su madre.
—Por lo que me has dicho, eso no es algo bueno.
—No, no lo es. —Gray se calló y se concentró en la cena.
Necesitaba descubrir como manejar a su sobrina. A pesar de la
vena salvaje que obviamente había heredado de su madre, Raleigh
era una buena chica, Estudiaba duro y siempre tenía unas de las
mejores notas en clase. Maldición. Gray deseaba más para Raleigh,
no quería que que acabara siendo como Rebecca.
Comieron su cena en relativo silencio con sólo unos pocos
comentarios aquí y allá de cuan buena era la comida. Para cuando
Gray acabó, no estaba más cerca de descubrir una respuesta.
Disgustado, Gray recogió su plato y el de Ram. —¿Estás
demasiado cansado para montar? Me gustaría salir de aquí un rato. 38
Ram se limpió la boca y asintió. —Claro. Creo que podría tener
unas horas de paz y tranquilidad.
—Entonces tenemos un trato. Dame diez minutos.
Gray llevó los platos vacíos a la cocina y los dejó en la
encimera. —Buena cena.
Le dio un rápido beso a Georgia en la mejilla. Había estado
con la familia Conner durante ocho años. Una de las cosas que no
soportaba Gray sobre Raleigh era el modo en que se comportaba
con la mujer mayor.
Georgia era la cosa más cercana que Raleigh tenía a una
madre, pero igualmente la chica la trataba como una sirvienta. —
Voy a llevar a Ram a dar una vuelta por las tierras.
—Deberías enseñarle la cabaña. —Dijo Georgia cuando Grey
salía de la cocina.
Gray se detuvo y se giró. La pequeña cabaña que su abuelo
había construido para los momentos en que tenía problemas con su
mujer y que no había sido usada por nadie más que por Gray desde
que murió su abuelo. —¿Por qué me dices eso?
De repente la mujer mayor se veía culpable por algo.
—¿Georgia?
Movió el paño en su mano. —Fui a limpiar cuando estabas en
el hospital por tu apendectomía hace tres años. Creí que te gustaría
tener un bonito lugar alejado de Jeremiah para recuperarte.
El cuerpo de Gray se puso rígido ante la invasión de su espacio
privado. —¿Me quitaste la llave para hacerlo?
Las lágrimas llenaron los ojos de Georgia. —Lo siento. Creía
que estaba haciendo algo bueno por ti. Sabía cuan duro era para ti
estar atrapado en esta casa con tu padre.
Gray sabía por la expresión del rostro de la mujer lo que
encontró dentro. —Siento que tuvieras que ver lo que viste.
39
Georgia dio un paso adelante y ahuecó la mejilla de Gray. —
Esas películas y revistas eran privadas. Lo supe tan pronto como las
vi. Quería decirte que no tenías que esconderte de mí, pero no
sabía cómo sin que te enfadaras conmigo.
—¿Se lo has dicho a alguien? —Gray se sentía desnudo y
expuesto. No habría sido peor si ella lo hubiera pillado
masturbándose.
—Por supuesto que no. —Georgia apartó su mano, sus
sentimientos obviamente heridos.
—Lo siento. —Gray pasó los dedos por su pelo—. Ambos
sabemos que pasaría si se supiera.
—Todo el país no necesita saber si tú te juntas con alguien del
rancho en el que puedas confiar. —En un movimiento
desacostumbrado, Georgia golpeó a Gray en el hombro—. No
deberías pasar el resto de tu vida solo. Además, he pasado el
suficiente tiempo alrededor de esos compradores para saber que
unos pocos de ellos comparten tu particular gusto en compañeros.
—No puede ser. Si hubiera habido algún hombre gay alrededor
de aquí lo hubiera sabido.
Georgia puso sus manos en las caderas. —Eres ciego. Ese tipo
Rusell no podía dejar de mirar, —ella señaló a la ingle de Gray—, ya
sabes qué.
Gray pensó en Russel Farrington mirando su polla y casi
vomita. —¡Tiene como ochenta años!
Georgia sonrió. —Sí, pero quiero que veas mi punto de vista.
No creo que pierdas tu negocio si la verdad se descubriera. A la
gente del pueblo puede no gustarle, y podrías perder a algunos
amigos, pero ¿ser feliz no merece la molestia?
Aunque creció en Wellington, Gray tenía pocos amigos.
Mayormente, tenía lo que llamaría conocidos. Era duro dejar que la
gente se acercara cuando tenía que esconder la parte más grande
de él. Pensó en Raleigh y como la verdad le afectaría. Las
apariencias lo significaban todo para su sobrina. Ella era popular y
amada siendo “la” chica en su instituto. 40
En un pueblo de apenas tres mil personas, Gray no dudaba
que habría otros homosexuales en Wellington, pero, como él,
mantenían sus secretos para sí mismos.
—Te gusta el Sr. Ramsdale, ¿no? —Georgia preguntó, cortando
los pensamientos de Gray.
—Sí, pero no sé donde nos llevará eso. ¿Qué pasa si salgo del
armario y Ram decide que no puede con el escrutinio público y se
va?
—Entonces seguirás adelante, pero estarás preparado para la
próxima vez que el amor se cruce en tu camino.
—Creo que sería mejor esperar hasta que Raleigh se vaya a la
universidad. Mis problemas no deberían convertirse en los suyos. —
También le daría a Gray siete meses más para construir algo con
Ram que pudiera soportar la tormenta que se avecinaba.
—Harás lo que creas que es mejor. Sé por experiencia que no
cambiarás de idea cuando lo decidas. —Georgia se puso de
puntillas y besó la mejilla de Gray—. Puedes hablar conmigo si lo
necesitas.
—Gracias. —Gray dejó la cocina y agarró su sombrero de
camino a la puerta principal. Había tardado más de diez minutos y
esperaba que Ram estuviera todavía interesado en montar. Un
paseo a caballo hasta la cabaña todavía estaba en su mente. Con
suerte lo decidiría una vez que se alejaran de la casa.

Después de ensillar ambos caballos, Ram montó a Bean, su


negro y blanco castrado, y esperó a que Gray saliera de la casa.
Cubriendo un bostezo, pensó en el condón y el pequeño paquete de
lubricante en el bolsillo de su chaqueta y esperó estar lo bastante 41
despierto para finalmente tener sexo con Gray.
Tan duro como era mantener sus manos alejadas de Gray
cuando estaban a poca distancia de otros, se volvía casi imposible
cuando alcanzaban la soledad de los pastos lejanos. Se movió en su
montura cuando su cuerpo empezó a responder a la imagen mental
de follar a Gray. Con una sacudida de cabeza, Ram pensó en su
madre. ¿Estaba siendo egoísta pasando la noche lejos del hospital?
Probablemente, pero después de observar como la vida se le
escapaba a su madre durante toda la semana necesitaba la
comodidad que le daban los brazos de Gray.
La puerta delantera se abrió y Gray finalmente apareció. Sus
largas piernas cruzaron la distancia entre ellos. —Lo siento.
—¿Todo bien? —Ram le pasó a Gray las riendas de Bellamy.
Gray subió a su negro caballo y se colocó en su montura. —Sí.
—Golpeó el pestillo hacia arriba y la puerta se abrió. Ram se lamió
los labios mientras seguía a Gray. Era la primera vez que Ram había
visto a su sexy jefe montar, y Gray definitivamente no lo defraudó.
Quizá era el jinete en él, pero no había nada que lo encendiera
más que la vista de un sexy hombre manejando un caballo como si
hubiera nacido para ello. Ram se tomó su tiempo para cerrar la
puerta antes de seguir a Gray.
Montaron en silencio durante unos cincuenta minutos antes de
que Ram empezara a sentir que algo iba mal. —¿Qué te preocupa?
Gray miró por encima de su hombro antes de mirar a Ram.
—Georgia lo sabe.
Las noticias no sorprendieron a Ram. Había notado el modo en
que la mujer mayor le había sonreído a los dos en la cena. —¿Eso
te preocupa?
—No. —Gray cambió de dirección, y empezó a dirigirse hacia
adelante—. Hay una cabaña por este camino que me gustaría
mostrarte.
—¿Alguien vive allí? —Ram esperaba que Gray no lo estuviera
llevando de visita para ver a un viejo vecino. Deseaba pasar algo de 42
tiempo a solas con el hombre que no podía sacarse de la mente.
—Nop. Perteneció a mi abuelo. Después de que muriera, tomé
el lugar como mío. Es el tipo de lugar donde podía alejarme y estar
a solas con mis pensamientos. Evidentemente Georgia iba a limpiar
un par de veces al año y descubrió mi alijo de videos y revistas.
No le llevó mucho tiempo a Ram entender el humor silencioso
de Gray. No había duda de que Gray sentía que su privacidad había
sido violada y estaba intentando sobrellevarlo. —Eso apesta.
Gray asintió. —No estoy enfadado. Más que nada creo que me
siento culpable porque Georgia tuviera que cargar con mi secreto
tanto tiempo.
Llegaron al camino y empezaron a seguirlo. Ram estaba
sorprendido de que Gray deseara llevarlo a su escondite secreto. —
¿Entonces realmente me llevas a tu cabaña?
—¿Te importaría? —Gray preguntó, mirando a Ram desde
debajo del ala de su sombrero.
—Me sentiría honrado.
Gray golpeó a Bellamy en el costado. —Entonces dejemos de
perder el tiempo y vamos para allá.

43
Capitulo Cuatro

P ara cuando alcanzaron la cabaña, el sol casi se había


puesto. —Es más grande de lo que esperaba, —dijo Ram,
desmontando a Bean.
—Seis pies cuadrados5. Bastante grande para lo que el abuelo
la necesitaba. —Gray tiró del seguro de la montura y la sacó.
La acción hizo que Ram hiciera lo mismo. Evidentemente Gray
planeaba quedarse bastante, lo que estaba bien para Ram. Poco
después, ambos caballos estuvieron desensillados y libres dentro de
un pequeño corral con mucha hierba para que comieran.
Mientras Gray bombeaba agua del viejo pozo para llenar el
abrevadero, Ram decidió mirar los alrededores. Acurrucada en una 44
arboleda de ocho pies6 de arce de azúcar, la pequeña cabaña se
veía como de postal. Las hojas en lo alto estaban empezando a
cambiar de color. Ram no podía imaginar un lugar más bonito en
otoño.
—Bonito, ¿no? —dijo Gray, envolviendo sus brazos alrededor
de Ram desde detrás.
—Hermoso. —Ram agarró la mano de Gray cuando bajó hacia
su polla y lo empujó contra el pequeño porche delantero—.
Muéstrame la cama.
Gray sacó un juego de llaves de su bolsillo y abrió el cerrojo.
—¿Hay muchos ladrones aquí arriba? —preguntó Ram, sus
manos bajando por la espalda y culo de Gray.
Gray se encogió. —Te lo dije, este es mi lugar. —Empujó la
puerta y encendió una pequeña lámpara de suelo.

5
0,55 metros cuadrados.
6
2’43 metros.
El primer vistazo de Ram al interior de la cabaña lo sorprendió.
La casa principal estaba adornada con muebles de cuero por la
suciedad y el sudor que venían con la vida en un rancho, pero el
escondite de Gray era completamente distinto. Desde el sofá de
felpa suave a la peculiar lámpara de araña hecha con botellas de
vino, la cabaña tenía importantes tesoros que obviamente eran
importantes para Gray. —Sí, este definitivamente es tu lugar.
El sexo quedo olvidado por el momento, Ram estudió la
pintura sobre la chimenea hecha de piedra de rio. Era una acuarela
de la cabaña. El paisaje del otoño acabando que Ram había
vislumbrado antes estaba pintado en perfecta armonía con una
nueva visión de la cabaña. —¿Quién hizo esto?
Gray miró la pintura y sonrió. —El abuelo Conner. Hay varias
más por la cabaña. Las encontré aquí después de su muerte. —
Gray sacudió su cabeza—. Parece que usaba este lugar para su
pasión secreta también. Por lo que sé, nadie más sabía que tenía
ese talento. 45
¿Qué pasaba con los hombres Conner que escondían sus
mejores partes del mundo exterior? Mirando la pintura, Ram deseó
haber conocido al abuelo de Gray. Se dio cuenta del regalo que
Gray le había hecho llevándolo a su mundo secreto que obviamente
amaba. Ahora entendía porque la intrusión de Georgia había
molestado tanto a Gray. Ram se giró y atrajo a Gray a sus brazos.
—Gracias por traerme aquí.
Gray cubrió la boca de Ram con la suya. El beso era más que
juego de lenguas para Ram. Era la verdad empezando lo que
esperaba sería una relación duradera. Había tenido mucho sexo
pero nunca sintió una conexión. Podría ser la intimidad de la
cabaña, pero Ram pensaba que eso estaba más allá del lugar. El
entendimiento hizo que el beso se profundizara. Verdaderamente le
importaba Gray.
De repente besarse no era suficiente. Ram necesitaba más de
Gray de lo que había necesitado antes. Rompió el beso y
desabrochó su cinturón. La cama estaba al otro lado de la sala,
suplicando por atención, y el cuerpo de Ram se preparaba para
rodar desnudo en las sábanas con Gray.
Cinturón, fuera de camino, Ram desabrochó sus jeans antes
de bajar la cremallera. Observó como Gray miraba sus acciones,
sus nudillos acariciando más de una vez cuando se sacó sus botas y
la ropa sin alejarse el uno del otro.
Aunque estaba cerca, Gray fue el primero en desnudarse. Se
arrodilló y lamió la cabeza de la polla de Ram con el piercing. —
Mmm.
Mientras el cerebro todavía le funcionara, Ram buscó en el
bolsillo de sus jeans y sacó el lubricante y un único envoltorio de
aluminio. Esperaba que pudieran hacerlo sin el condón, pero
deseaba que fuera Gray quien tomara la decisión.
En el proceso de lamer el plateado Prince Albert, Gray miró a
Ram varios momentos antes de tirar el condón al suelo. —No es
necesario. Me mostraste tus resultados, y yo te he mostrado los
míos.
46
Esas simples palabras estimularon a Ram para tomar la
iniciativa. Aunque amaba la sensación de la boca de Gray en su
polla, había otras cosas que deseaba poder hacer antes de que
fueran interrumpidos de nuevo. Levantó a Gray. —Vamos a la cama.
La luz de la lámpara de al lado de la puerta principal lanzaba
un suave brillo al hueco de la habitación tallada de la cabaña.
Porque el otoño estaba sobre ellos no se molestaron con el fuego,
la cabaña era demasiado fría para quitar las sábanas de la cama.
Ram se deslizó entre las sábanas y esperó ansiosamente a que
Gray se uniera a él.
Desnudo, Gray se tomó tiempo para cerrar la puerta delantera
con llave y cerrar las cortinas. Para cuando Gray se unió a él en la
cama, la polla de Ram había empezado a suavizarse.
Al parecer inconsciente de la situación de Ram, Gray abrió el
cajón de la mesilla de noche y sacó una botella de lubricante.
Colocó la botella en la cabecera de la cama antes de presionarse
contra Ram. —Mmm, finalmente.
Ram miró a Gray a los ojos. —Son más tarde de las nueve y
estamos en medio de cuatrocientos acres de tierra. ¿Realmente
tenías que tomarte tu tiempo para cerrar las cortinas?
Gray besó a Ram en los labios. —Un viejo hábito, supongo. No
pienses mucho en ello.
Correcto. Ram intentó, de nuevo, recordar la razón que había
detrás de la petición de Gray de llevarlo en absoluto secreto. Nunca
había sido el tipo de persona que abiertamente buscaba hombres
para follar, pero nunca había sentido la necesidad de esconder
quien era. Pero, Ram todavía entendía que todos merecían salir
ante sus amigos y familia por su propio camino.
Gray metió la mano en medio de ellos y la envolvió alrededor
de la polla de Ram. Parecía sorprendido de encontrar que la
erección de Ram se había desinflado. Cuando Gray empezó a
apartar su mano, Ram rápidamente la mantuvo donde estaba.
Mirando a Gray a los ojos, Ram sabía que tenía que decir lo que
pensaba. —Sabía, al empezar esto que tendríamos que mantener
las cosas en secreto, pero nunca imaginé que me molestaría tanto.
47
—Lo siento, pero...
Ram sacudió su cabeza, cortando a Gray antes de que pudiera
terminar. —Lo sé. Has sido honesto conmigo, y te respeto por ello.
—Para suavizar sus palabras, Ram besó los labios de Gray—. Pero,
¿podrías por favor no hacerlo tan evidente? Nunca he sido el sucio
secreto de nadie, y no me preocupo por ello.
El pulgar de Gray acarició ligeramente la cabeza de la polla de
Ram. —No quiero que te sientas de ese modo. Eres lo mejor que
me ha pasado desde que admití ante mí mismo que no sentía
atracción por las mujeres.
Cuanto más acariciaba Gray la polla de Ram más dura se
ponía. Evidentemente el cuerpo de Ram estaba listo para dejar la
discusión atrás por el momento y hacer lo que anhelaba desde que
conoció al hermoso hombre de ojos plateados.
Dejarse llevar por los deseos de su cuerpo no fue difícil. Ram
sabía que continuarían la conversación más tarde, pero por ahora
realmente necesitaba conocer la intimidad que sólo venía estando
dentro de alguien. Empujó sus piernas entre los muslos de Gray y
se inclinó para darle un beso. Mientras exploraba la boca de Gray,
su necesidad interior continuó creciendo. Besar era definitivamente
la llave mágica para la libido de Ram.
Cuando Gray empezó a moler su erección contra la parte alta
del muslo de Ram, este colocó a Gray debajo de él. Rompiendo el
beso, Ram se insinuó entre las piernas de Gray, separándolas más.
Se sentó sobre sus talones y miró toda la deliciosa piel que no
podía esperar por lamer y besar. —Eres algo más.
—Podría decir lo mismo, —contestó Gray, extendiendo la mano
para tirar del aro plateado con sus dedos.
La acción envió temblores por la espina de Ram. Bajó su mano
y apretó los pezones de Gray, comprobando su respuesta.
Aunque habían pasado horas al teléfono y chateando por
internet, su relación no había progresado más allá de las mamadas
y las masturbaciones. Ram se preguntaba si el pecho de Gray era
tan sensible como el suyo. 48
Gray se arqueó en la cama, cuando más fuerte apretaba Ram
los duros pezones del hombre, más alto gemía Gray. Ram se movió
para apoyarse sobre sus manos y tomar uno de los pezones de
Gray entre los dientes. No mordió lo bastante duro como para dejar
una marca pero estuvo tentado.
—Oh, Dios. —Gray gimió. Envolvió sus piernas alrededor de la
cintura de Ram mientras se agarraba a los hombros de Ram.
—¿Quieres que pare? —preguntó Ram, alejándose de Gray,
—Sí, no. Infiernos, ya no que es lo que quiero mas, si tu polla
o tus manos sobre mi.
Ram rodó a un lado y alcanzó la botella de lubricante. Derramó
un poco en sus dedos antes de inclinarse para un beso. Mientras la
lengua saboreaba el interior de la boca de Gray, Ram encontró el
apretado agujero de Gray. Después de pasar varios momentos
rodeando la suave piel con su dedo índice, Ram empujó el dedo
lentamente adentro.
Sin romper el beso, Gray alcanzó el lubricante. Momentos
después de que Ram hubiera metido dos dedos dentro de Gray,
sintió la mano de este resbaladiza por el lubricante en su polla.
Ram sacó su lengua de la boca de Gray y gimió.
—Normalmente intento mostrar un poco más de delicadeza
con mis amantes, pero no puedo pensar en nada más que en estar
dentro de ti.
Gray tiró ligeramente del aro plateado. —Me muero por saber
como se siente.
—Tus deseos son órdenes. —Ram apartó sus dedos y se colocó
sobre Gray. Posicionando la cabeza de su polla en el agujero de
Gray, Ram empezó a meter su longitud. La mueca que vio en el
rostro de este mientras su cuerpo se ensanchaba para acomodar la
anchura de Ram lo hizo retroceder.
—No. Estaré bien en un minuto.
—Un minuto es mucho tiempo cuando estás sufriendo. 49

—Hazlo de nuevo, —Gray suplicó.


Ram aplicó más lubricante a su polla. Cuando entró en la
abertura de Gray la segunda vez, las primeras cuatro pulgadas
fueron relativamente suaves. Ram estudió el rostro de Gray
mientras lentamente empezaba a entrar y salir del cuerpo de este.
—¿Todavía estás bien?
—Estoy bien. —Gray separó sus piernas más, urgiendo a Ram
para que fuera más profundo.
Para cuando Ram hubo llenado a Gray hasta la empuñadura, le
tomó cada onza de control darle a Gray tiempo para que se
ajustara a la invasión. Intentó pensar en cualquier cosa que
mantuviera su mente apartada del deseo de follar a Gray tan duro y
rápido como pudiera. Con sus ojos cerrados y apretados, Ram
pensó en la pintura que estaba sobre la chimenea. Colocando las
sombras de amarillo, rojo y marrón en la parte central de su mente,
se imaginó a sí mismo junto a Gray en el balancín que se veía como
si hubiera estado allí durante años.
—No te dormiste encima de mi, ¿verdad? —preguntó Gray,
bajando sus manos por la espalda de Ram.
—Sólo intentaba darte algo de tiempo.
—Tengo años de tiempo. Necesito algo completamente
diferente en este momento, —Gray dijo riendo.
Ram sacó varias pulgadas de su polla antes de volver a
empujar adentro. —¿Bien?
—Más. No tienes que cuidarme, maldición.
Tomando en serio las palabras de Gray, Ram empezó a follarlo
con todo lo que tenía. Después de varios minutos, Ram se sentó y
agarró al hombre de los tobillos, guiando sus pálidas piernas para
colocarlas sobre sus hombros. La nueva posición permitía a Ram
entrar más profundamente. En momentos estaba golpeando el culo
de Gray a toda velocidad.
50
—No puedo... ¡Ram! —Gray fue el primero en correrse,
esparciendo la blanca semilla en su propio estómago.
Libre para finalmente dejarse llevar a su propio orgasmo, Ram
miró a su compañero. Con un salvaje gruñido se enterró dentro de
Gray y dejó que el deseo de su cuerpo anulara su necesidad de
hacerlo durar.
Ram colapsó, enterrando su rostro contra el sudado cuerpo de
Gray. Cerró sus ojos mientras lentamente se recuperaba del
erotismo de follar a Gray. Se sintió relajado por primera vez desde
que recibió la llamada telefónica de su tío informándole sobre la
salud de su madre. Dormir. Todo lo que deseaba era pasar la noche
en los brazos de Gray.
Junto a la cama, el móvil de Gray empezó a sonar con la
última canción de Brad Paisley7. Los planes de Ram eran ignorar la
intromisión, estaban a una hora del rancho de todos modos, pero
Gray empezó a retorcerse, intentando salir de debajo de Ram.

7
Brad Douglas Paisley (28 de Octubre de 1972) es un cantante, compositor y músico americano. Su estilo va desde la
música country tradicional hasta el rock sureño, y sus canciones suelen contener toques de humor y referencias a la
cultura popular. ¡Gracias Wikipedia!
—Tengo que cogerlo, —explicó Gray mientras se desenredaba.
Agarró sus jeans del suelo y sacó el móvil del cinturón—. Gray, —
contestó.
Ram rodó sobre su espalda y miró al techo. Molesto no
alcanzaba a describir su repentino humor. Había cedido preciosas
horas para estar con Gray, porque sabía que si iban a seguir
adelante necesitaban tomarse algo de tiempo, pero una simple
llamada telefónica había estropeado su tiempo juntos.
Escuchó a Gray hablando con Georgia, era obvio que era otro
problema con Raleigh. Con el móvil ahuecado entre su oreja y su
hombro, Gray se puso la ropa interior.
Bien, joder. Ram no hizo ningún movimiento de ponerse sus
ropas. Esperó a que Gray colgara antes de decir algo. —¿Qué ha
hecho ahora?
Gray tiró su móvil a la cama y se subió la cremallera de los
jeans. —La policía la arrestó en el parque, bebiendo y liándose con
algún imbécil. Tengo que ir al pueblo para que la suelten. 51
—Deberías dejarla allí durante la noche. Quizá aprendería la
lección. —Ram salió de la cama y empezó a recoger su ropa.
—Entonces supongo que Raleigh tiene suerte de que tú no
seas yo, —Gray masculló, recogiendo su móvil—. No tienes por que
volver conmigo. Quédate aquí y duerme algo.
Ram sacudió la cabeza. —Si no voy a estar contigo sería mejor
que vuelva al hospital.
Gray le dio a Ram un rápido beso. —Siento esto.
—Lo que sea. Tienes que hacer lo que debes.
Gray miró a Ram varios momentos antes de dar un paso atrás.
—Prepararé las monturas de los caballos mientras acabas de
vestirte.
Después de que Gray fuera rápidamente al baño, Ram se
quedó sólo en la cabaña que había sostenido muchas promesas.
Quizás se había adelantado. Claro que los explosivos momentos
que había disfrutado con Gray eran memorables, pero ¿serían
suficientes para poner sus sueños en ello? Cuanto más pensaba
Ram en ello, más se enfadaba. Sentía que había dejado un maldito
buen trabajo para seguir a su polla. Quizá era un tonto mucho más
grande de lo que creía.

Para cuando Gray salió de la comisaría de policía, eran casi las


tres de la mañana. Estaba cansado, de mal humor y sufriendo por
no poder estar en los brazos de Ram. Miró a Raleigh y sacudió la
cabeza. Parecía dormida. —Despierta.
Cuando Gray intentó darle con el codo en el hombro, Raleigh
gruñó e intentó apartar su brazo. —Déjame sola.
—No lo creo. Podemos hacer esto ahora o cuando lleguemos a 52
casa, pero no te vas a ir a la cama hasta que hayamos dejado
claras unas cuantas cosas. —Gray esperó, su paciencia estaba al
límite.
Raleigh finalmente abrió sus ojos. —Tomé un par de cervezas
con mi novio. Si los polis no hubieran husmeado por allí ni siquiera
te hubieras enterado.
El agarre de Gray al volante se apretó. El hombre que habían
arrestado era seis años mayor que su sobrina. —¿Qué coño estás
haciendo saliendo con tío de veintitrés años? Me sorprendería que
no lo acusaran de incitar a un menor a la delincuencia.
Raleigh se cruzó de brazos. —¿Realmente quieres saberlo, o
todo esto lleva al discurso sobre que no quieres que acabe como mi
madre?
Gray miró el perfil de Raleigh durante varios segundos antes
de volver a mirar a la carretera. Sabía que el abandono de Rebecca
había sido duro para Raleigh, pero la chica estaba empezando a
usarlo como excusa para todo lo que hacía mal. Aunque Gray se
sentía fatal por el modo en que su hermana había tratado a su hija,
estaba cansado de pagar por los errores de Rebecca.
—Siento que tuvieras un asco de madre, pero estoy cansado
de que uses eso para conseguir todo lo que deseas. He estado aquí
la mayor parte de tu vida, y he hecho todo lo que he creído
necesario para criarte en el lugar de mi hermana. Pero ¿no crees
que es el momento de que te responsabilices de tus acciones?
—¿Mis acciones? ¿Estás hablando de Todd o de cualquier
hombre que haya puesto un pie en Sunset Ridge?
Gray pasó por debajo de la ostentosa señal del rancho y
detuvo la camioneta. Apagó el motor. —Quiero nombres.
Era obvio por la ancha sonrisa en el rostro de Raleigh que
estaba disfrutando. Gray sólo había hablado con ella de lo básico
del sexo. Si Raleigh estaba intentando avergonzarlo para que
dejara pasar el tema, estaba muy equivocada. —¿Me has
escuchado?
53
—Te escuché, —Raleigh contestó—. ¿Quieres los nombres de
tus empleados o los de tus clientes? —Mientras ella hacía la
pregunta, Raleigh miró por encima del hombro de Gray.
Te pillé. —Nunca has sido una buena mentirosa, —Gray le dijo.
—No estoy mintiendo. Soy la mayor puta de Pulaski Country
después de mi madre. Sólo pregúntale a tu nuevo capataz.
Decir mentiras de ella misma era una cosa, pero Gray debía
frenarla cuando su sobrina empezaba a contar mentiras sobre otras
personas. Se inclinó hasta que su rostro estaba junto al de ella.
—Ahora escúchame. Esto va a parar aquí. No sé que he hecho
para que creas que puedes escabullirte actuando así, pero no lo
aguantaré. Considérate sin coche el próximo mes. Cogerás el bus
para ir y volver del instituto. Cuando llegues a casa irás a tu
habitación y te quedarás allí hasta la cena, después de la cual
lavarás los platos
—Tienes que estar bromeando. Georgia es a la que se la paga
para lavar los platos.
Mirando a su sobrina, Gray se preguntó como podría deshacer
años de indulgencia sin hacer más mal que bien. No estaba libre de
culpa, pero su padre la había mimado demasiado. A pesar de todo,
cuando Gray miró a Raleigh vio a una pequeña niña que había sido
abandonada por su madre cuando era muy pequeña.
Gray respiró profundamente. Gritarle a Raleigh no era la
respuesta. Necesitaba encontrar un modo para llegar a su sobrina
sin alejarla. ¿Quizá Georgia podría ayudar? —Dejaré que Georgia te
ayude con tus tareas mientras le muestres respeto.
Raleigh rodó sus ojos. —¿No podría ser que uno de los
trabajadores del rancho pueda llevarme por lo menos al instituto?
El bus es completamente repugnante.
—Veremos como te has portado después de la primera
semana. Si estás ayudando a Georgia como se supone que debes
hacer, me aseguraré que alguien pueda llevarte al pueblo para ir al
instituto.
Cuando Raleigh no contestó, Gray no hizo señal de mover el 54
coche. —Aquí es cuando dices gracias, —le recordó finalmente a
ella.
—¿Gracias? ¿Se supone que tengo que agradecerte el que me
castigues?
—Tienes suerte de que sea bueno contigo. Déjalo estar antes
de que pierdas más y di gracias antes de que decida añadir algo
más a tu castigo.
—Gracias, —Raleigh masculló.
Pequeños pasos, Gray se recordó a sí mismo.
Ram se saltó el desayuno a la mañana siguiente y ya estaba
ocupado con el trabajo cuando sonó su móvil. Miró la pantalla y
respiró profundamente antes de contestar. —Ram.
—Te he echado de menos esta mañana en el desayuno, —dijo
Gray.
—Sí, acabo de volver del hospital. El tío Bob va a quedarse con
ella mientras intento trabajar algo. —Aunque Raleigh tenía algo que
ver con que Ram no hubiese ido a desayunar, tampoco quería tratar
con los sentimientos de culpabilidad de Gray—. Además, pensé
quedarme apartado del fuego cruzado en la mesa del desayuno.
—No se dispararon balas esta mañana a menos que ella haya
usado silenciador. Estoy seguro de que pasarán unos días antes de
que me vuelva a hablar de nuevo. Podría apreciar el tener
compañía.
Ram se negó a disculparse por no haber ido a desayunar de
modo que se quedó en silencio. Había necesitado la compañía de
Gray la noche anterior, pero, de nuevo, Raleigh se metía entre ellos. 55
—¿Todavía estás ahí? —preguntó Gray.
—Sip, sólo mirando el calendario de vacunación para las
yeguas preñadas. Parece que tres de ellas están listas para la
vacuna rihno8 del noveno mes. Buen plan, por cierto, creo que
parirán a principio de año.
—Bien me gustaría ver la lista de las camadas de yeguas y
emparejarlas con un par de nuestros sementales. ¿Tienes una hora
o así?
Ram tuvo que recordarse que una reunión diaria con Gray era
parte de su trabajo. —Sí, estaré allí en diez minutos.
—Te veo entonces.
Ram colgó el teléfono y paseó por los establos. Vio a Kyle, uno
de los trabajadores, y se dirigió hacia él. – ¿Por qué Lady está
todavía en su compartimento?

8
La rinoneumonitis equina (RNE) o aborto viral equino es una enfermedad
infectocontagiosa que afecta a los equinos
Kyle negó con la carga de estiércol en la horquilla antes de
dirigirse a Ram. —No quería salir esta mañana. Pensé que sería
mejor dejarla estar hasta que tuvieras la oportunidad de revisarla.
Ram volvió y entró en el compartimento de Lady. A diferencia
de la mayoría de yeguas que estaban preñadas, Lady sólo era un
caballo de trabajo. Según Gray, uno de los sementales había
saltado la valla y entrado en el pasto mientras Lady estaba en celo.
Ram pasó una mano por el hinchado estómago de la yegua. —Hey,
Kyle, ¿puedes venir?
—¿Algo va mal? – preguntó Kyle, uniéndose a Ram.
—Los papeles dicen que sólo esta de cinco meses, pero eso no
puede ser correcto.
Kyle sacudió la cabeza. —No, eso es correcto. Fue en mayo
cuando Bellamy saltó la valla. El Doc Springer confirmó su
embarazo dos semanas más tarde.
—¿Uso ultrasonidos? —Ram continuó pasando sus manos por 56
el estómago del caballo.
—Sí. —Kyle rió—. El Doc odia usarlos, pero Gray insistió en
ello.
—¿Hizo un segundo?
Kyle se sacó el sombrero y se apartó el negro cabello teñido
de trigo de la frente antes de recolocarse su Stentson. —Lo siento,
eso no lo sé. Sé que normalmente se hacen, pero si le hicieron un
segundo ultrasonido a Lady yo no estaba por aquí.
Con un asentimiento, Ram despidió a Kyle. —Gracias.
—Lo siento. Espero que no se haya hecho nada mal, —dijo
Kyle saliendo del compartimento.
—Si hay un problema, no es tuyo. —Ram le dio a Lady una
última caricia entre los ojos antes de dirigirse hacia la casa. Tenía
un mal presentimiento.
Gray bebió un sorbo de café caliente antes de colocar la taza
en el mismo escritorio que su abuelo había usado. Había sido obvio
por su anterior conversación que Ram todavía estaba enfadado por
lo ocurrido la noche anterior. Cuando la puerta principal se cerró,
Gray se preparó para tener una pelea.
Ram apareció en la puerta abierta con fuego en sus ojos. —
¿Por aquí sólo importan los pura sangre?
—¿Perdona? —Gray no estaba seguro de que tenían que ver
los caballos con el actual humor de Ram.
—Una de tus yeguas lleva gemelos.
Gray sacudió la cabeza. —No es posible. Se supone que el Doc 57
usa ultrasonidos con todas las yeguas que se han quedado
preñadas.
Ram inclino la cabeza en dirección a la puerta. —Sígueme.
Sin esperar a que Gray lo alcanzara, Ram salió de la casa.
Gray se levantó, le dio otro sorbo a su café y lo siguió. Lo último
que quería Gray era correr para alcanzar a su capataz.
Entrando en el establo, Gray se detuvo. —¿Dónde te has
metido?
—Estoy con Lady.
¿Lady? El corazón de Gray se aceleró. De todas las yeguas de
Sunset Ridge, Lady era su favorita. Podía no valer una cuarta parte
de lo que valían las otras, pero Lady había nacido en el rancho.
Entró en el compartimento de la yegua para encontrarse a Ram
comprobando su espalda. —¿Qué va mal?
Ram dejó caer la cola de Lady. —¿Tu veterinario le hizo un
segundo ultrasonido?
—No lo sé. Puedo comprobar sus resultados si quieres. Jim, el
viejo capataz, manejaba eso. ¿Por qué? ¿Hay algo mal? —Gray
preguntó de nuevo.
—Apostaría un año de paga a que esta yegua llega gemelos.
El estómago de Gray se cayó. Sabía cuan peligroso era para
los caballos llevar más de un potro. —Conseguiré su archivo. —En
la esquina de la sala Gray abrió el armario de archivos a prueba de
incendios. Buscó alfabéticamente el archivo de Lady pero no lo
encontró—. ¿Qué coño?
Gray se arrodilló en el suelo y abrió el cajón de abajo. En la
parte de atrás del cajón había una carpeta etiquetada como
“Evaluación de caballos”. Allí fue donde encontró la información de
Lady. Por qué estaba tan incorrectamente rellenada probablemente
Gray nunca lo sabría. Se levantó y colocó el archivo encima de una
silla de montar disponible. Leyendo a través de los registros de
Lady, Gray no podía creer lo que veía. Mierda.
Archivo en mano, Gray se unió a Ram. —No es bueno. —Le 58
pasó los papeles a Ram—. Jim y Doc decidieron no gastar dinero
extra en un segundo ultrasonido para Lady ya que no consideran
que tenga demasiado valor. —Sabía que era su responsabilidad
como propietario del rancho asegurarse de que se cuidara bien a
los animales—. No tengo excusa de por qué ha pasado esto.
Debería haber sabido antes que Jim no era la persona correcta para
el trabajo.
—Antes de que te culpes o culpes a tu ex-capataz, miraría bien
que veterinario tienes cuidando de estos animales. No he conocido
al hombre, pero si fuera por mí no dejaría que volviera a entrar en
el rancho de nuevo. Claramente habrá otro veterinario por la zona.
Gray asintió. —Estoy seguro de que lo hay. Papá siempre usó
al Doc Springer de modo que nunca se me ocurrió buscar a alguien
más.
Ram le devolvió el archivo de Lady antes de devolver su
atención a la yegua preñada. —Kyle me dijo que ella no quería salir
esta mañana. Mirándola ahora, estoy preocupado de que se esté
preparando para abortar, aunque no veo signos de hemorragia ni de
vertidos. —Acarició el extenso abdomen del caballo de nuevo—. Si
le hacen otro ultrasonido podría abortar a los gemelos antes de que
tengamos tiempo de que se sujeten.
—Iré a hacer algunas llamadas, —contestó Gray.
Después de mirar alrededor, Ram dio un paso adelante y cogió
la mano de Gray. —Siento si me pasé de la raya antes.
—Yo no. Sólo me has probado que contraté al hombre
adecuado para el trabajo.

59
Capitulo Cinco

G ray esperó en la parte delantera del porche a Ben Moore,


un veterinario que su vecino le había recomendado. La culpa por el
embarazo gemelar de Lady se lo estaba comiendo vivo. ¿Cómo
podía llamarse responsable de criar caballos si algo como eso podía
pasar justo debajo de sus narices?
La llamada al Doc Springer había sido fea. Hacía el final de su
conversación, Georgia había entrado en la oficina de Gray para ver
a qué se debía todo el jaleo. Gray no alzaba la voz muy a menudo.
Gritar con todas las fuerzas de sus pulmones era algo inaudito en
Gray, pero había dejado que su temperamento se hiciera cargo esta
vez.
60
Un Ford blanco F-350 Super Duty entró por el camino. Gray
esperaba como el infierno que el Dr. Moore fuera tan bueno como
eran sus recomendaciones.
La camioneta redujo la velocidad cuando se acercó a la casa,
pero Gray le indicó el establo donde Ram esperaba impaciente.
Ram era otro tema. Gray no podía evitar sentir que había
defraudado a su nuevo capataz. Aunque Ram le había dicho a Gray
que no lo culpaba por el estado de Lady, pero ambos sabían que
algo así no habría ocurrido si Gray hubiera estado más involucrado
en el trabajo diario del rancho.
Ben aparcó su camioneta y abrió la puerta antes de que Gray
tuviera la oportunidad de entrar en el establo. Maldición. Las largas
piernas de Ben y el ancho pecho se verían mejor en un uniforme de
fútbol que con el negro Stetson y los vaqueros de cowboy. La coleta
rubia que caía por su espalda parecía estar incluso más fuera de
lugar para la conservadora zona en la que vivían.
Gray sonrió. Ni siquiera conocía al hombre y ya podría decir
que le iba a gustar. —Gracias por venir habiéndote avisado con tan
poca antelación, —dijo Gray, extendiendo su mano.
Ben estrechó la mano de Gray y lo miró. —Estoy contento de
que me llamaras. Vine a Sunset Ridge hará un par de años y
siempre me gustó el lugar.
—Lo agradezco. —Gray vio a Ram en la puerta—. Ben, me
gustaría presentarte a Jack Ramsdale, el capataz del rancho.
Ram dio un paso adelante y estrechó la mano de Ben. —Ram,
por favor.
—Encantado de conocerte, —contestó Ben—. Escuché que
teníais gemelos de camino.
—Bueno, eso es lo que nos tememos, —Ram empezó,
dirigiendo a Ben al establo.
Gray se retrasó. No era que no estuviera interesado en la
conversación, Lady era como un miembro de la familia, pero Ram
todavía parecía enfadado con él por correr tras Raleigh en lugar de
pasar la noche en la cabaña. Quizá era mejor dejar que Ram se 61
calmara por un tiempo. Gray ya sabía bastante sobre Ram para
saber que el hombre no se enfadaba durante mucho tiempo.
Sospechaba que era el rasgo que hacía de Ram, un buen capataz.
Se quedó fuera del compartimento mientras Ben y Ram
comprobaban a Lady. En unos minutos, Ben llegó a la misma
conclusión. —Déjame sacar mi máquina de ultrasonidos de la
camioneta para que podamos ver exactamente con que estamos
tratando.
Tan pronto como Ben se fue, Ram caminó hasta quedarse
delante de Gray con el compartimento entre ellos. —¿Lady tiene
alguna historial de concebir gemelos?
Gray sacudió la cabeza. —Nunca ha estado preñada. Papá no
creía en que los caballos de trabajo criaran, de modo que siempre
mantuvo a esas yeguas apartadas de los sementales. —Se pasó
una mano por el rostro—. No puedo decir que no esté preocupado
por los potros, pero ahora estoy más preocupado por Lady.
Ram hizo algo inesperado y besó a Gray en los labios. —No lo
estés. Haremos lo que tengamos que hacer para asegurarnos que
esté bien.
—Pensé que estabas enfadado conmigo.
—No enfadado. Decepcionado. No necesariamente de ti, sólo
de toda la situación. Me cuesta estar a tú alrededor y no poder
tocarte. —Ram besó a Gray de nuevo, añadiendo un poco de juego
de lenguas antes de apartarse—. Supongo que si quiero trabajar
aquí tendré que acostumbrarme a ello.
Un ruido detuvo a Gray de devolver el cariñoso gesto. Se
tensó cuando Ben se aclaró la garganta. —Siento interrumpir, —dijo
Ben.
—No hay problema, —Ram contestó, abriendo la puerta del
compartimento para Ben. Antes de que Ram devolviera su atención
a Lady, le guiñó un ojo a Gray—. Puedo manejar esto si tienes algo
más de lo que ocuparte.
Gray no tenía nada mejor que hacer, pero no estaba seguro de
62
que tipo de ayuda podría ofrecer. —Iré a asegurarme que los
trabajadores estén en sus puestos. ¿Está el calendario en tu
escritorio?
—Sí. Gracias.
—Asegúrate de llamarme cuando sepas algo. —Gray sintió la
mirada de Ram como un toque físico cuando se alejó. Era uno de
esos momentos en los que Gray pensaba en su futuro. Si hubiera
estado fuera del armario podría haber encontrado completo confort
en Ram. Por desgracia, estaba tan acostumbrado a vivir su vida en
secreto que no sabía como sobrevivir de otro modo.

Le costó un gran esfuerzo a Gray el permanecer junto a Ram


en el servicio religioso y no ofrecerle consuelo físico. Lo más lejos
que había llegado era a rozar su mano con la de Ram, pero incluso
eso lo puso paranoico.
El ministro dijo las palabras finales antes de señalar a Ram. —
¿Hay algo que te gustaría añadir?
Ram se aclaró la garganta. —Sólo que agradezco que hayáis
venido. No tengo duda de que ella está de la mano de papá,
mirándome hoy con una sonrisa en su cara. —Soltó una inesperada
risita—. Aunque estoy seguro de que le está diciendo a papa que
debería cortarme el pelo.
Gray miró alrededor de la pequeña multitud de gente afligida y
notó que la mayoría estaban temblando y tenían lágrimas en sus
ojos. Gray se negó a llorar. Su padre siempre le había dicho que
llorar era un signo de debilidad en un hombre.
Después de que Ram dijera su discurso, dio un paso adelante
y colocó una mano en el ligero ataúd de roble. Gray podía ver los
labios de Ram moverse pero no podía escuchar lo que estaba
diciendo. Varios momentos después alejándose del ataúd, Ram se 63
giró y se dirigió a la fila de vehículos aparcados.
Gray se tomó un momento para colocar su mano en el ataúd
también. —Lo cuidaré, —susurró para sí mismo. Antes de ir tras
Ram, Gray encontró a Georgia entre la multitud—. ¿Podrías
asegurarte de que Raleigh regresa a casa del instituto?
—Claro. —Georgia apretó la mano de Gray—. Probablemente
vaya a comprar mientras estoy en el pueblo de modo que podéis
tener la casa para vosotros solos durante un par de horas.
—Gracias. —Gray le agradeció su presencia a varios de los
empleados antes de buscar a Ram. Lo encontró apoyado contra la
camioneta—. ¿Listo para irte?
Ram asintió antes de abrir la puerta del pasajero. —Por favor.
No fue fácil, pero Gray se las arregló para que su camioneta
pasara a los coches aparcados y saliera del cementerio. En el
momento en que estuvieron en la carretera, alcanzó la mano de
Ram. No había mucho que pudiera decir, pero deseaba ofrecerle a
Ram el apoyo que no había sido capaz de darle antes. —¿Quieres ir
a ver a tu tío Bob? Sé que van a hacer algún tipo de cena.
Ram enlazó sus dedos a través de los de Gray. —Creo que no
puedo estar con más gente por hoy.
—¿Eso me incluye a mi?
Ram sacudió la cabeza pero no dijo nada.
—Vamos a tener la casa para nosotros solos durante un rato.
Georgia va a ir a comprar después de que recoja a Raleigh de la
escuela.
—No te ofendas, pero soy demasiado viejo para estar
escabulléndome en tu casa mientras todo el mundo está fuera. Si
no te importa, me gustaría ir a la casa de mi mamá.
—¿Estás seguro?
—Sí. Justo ahora no quiero esconderme. No quiero pretender
que soy alguien más. Sólo deseo estar en el único lugar donde
siempre he sido libre de ser yo mismo. 64
Gray giró en una esquina y se dirigió al pueblo. Había sabido
desde hacía algún un tiempo que Ram estaba infeliz con su deseo
de esconder la relación que tenían, pero nunca se lo había echado
en cara tan abiertamente. Tendrían que hablar de ello, pero Gray
era lo bastante listo para saber que este no era el momento. Las
emociones de Ram estaban demasiado cerca de la superficie, y
Gray ya estaba poniéndose a la defensiva. Más tarde, Gray se
prometió.

Dos semanas más tarde, Ram esperaba en la camioneta a que


Raleigh saliera del instituto. Aunque se había estado comportando
mejor con Gray, Ram dudaba que la pequeña tigresa hubiera
cambiado su conducta. Normalmente habría enviado a uno de los
trabajadores al pueblo para recogerla, pero Raleigh se tuvo que
quedar más tiempo del normal para estudiar.
Con un potencial cliente en el rancho para ver a las preñadas
yeguas pura sangre, Gray era necesario allí. Por supuesto eso
dejaba solo a Ram. Golpeó el volante con los dedos al ritmo de la
canción de la radio.
A pesar de haber enterrado a su madre dos semanas antes,
Ram estaba sorprendentemente de buen humor. Las cosas con Gray
estaban progresando lentamente. Lady había pasado los dos-
cientos días sin abortar a sus potros y Gray había cerrado
exitosamente un trato que llevaría un nuevo semental árabe a
Sunset Ridge. Había dos más que Gray se estaba muriendo por
adquirir, pero primero tenía que cerrar un trato con un rico
comprador de Kentucky.
Ram sonrió para sí mismo. Gray podía no ser tan bueno en
llevar el rancho día a día, pero el hombre tenía cabeza para los
negocios y una pasión por los pura sangre.
La puerta del pasajero se abrió, alejando a Ram de sus
pensamientos. Se puso el cinturón de seguridad y arrancó la 65
camioneta.
—¿Dónde está Gray? —preguntó Raleigh.
—Negociando con Andrew Carlson, ese hombre de Lexington.
Me pidió que te recordara que te comportaras de la mejor manera
posible en la cena.
Raleigh permaneció inusualmente callada hasta que dejaron el
pueblo. Ram miró a la bonita niña y notó la triste expresión en su
cara. —¿Estás bien? —preguntó.
Raleigh sacudió la cabeza. —¿Por qué siempre espera lo peor
de mi?
—¿Quién?
—Tío Gray, —susurró con una voz que la hacía parecer más
joven de lo que en realidad era.
Raleigh alejó su cuerpo de él. A pesar de su nueva posición vio
las lágrimas en sus ojos. Ram sintió que el mundo como lo conocía
había cambiado. No estaba acostumbrado a ver a Raleigh
vulnerable. Peor, no sabía si podía confiar en sus instintos. Entraba
dentro de la lógica que el despliegue de emociones de Raleigh fuera
solamente un truco.
—No creo que Gray espere siempre lo peor, pero tienes que
admitir que tienes un buen record en causar problemas. Este
negocio en el que está trabajando es realmente importante para el
rancho. Creo que sólo quiere que vaya bien. —Consolar a alguien
no era algo con lo que Ram se sintiera cómodo, pero las lágrimas
de Raleigh eran demasiado para que pudiera manejarlo—. Sé que
te quiere allí. Aunque a veces pienses otra cosa, Gray te quiere más
que a nada en el mundo.
Raleigh sacudió la cabeza. —Si deseaba niños, tendría que
haberlos tenido ya. Fui arrojada a él.
Ram buscó algo que decir. —Tu madre realmente te jodió,
¿huh?
Raleigh se giró. —¿Por qué me dices algo así?
66
—Porque creo que es la verdad, y creo que se lo pones más
difícil a Gray de lo que pretendes. Entiendo tu enfado. Infiernos si
mi madre me hubiera abandonado estaría enfadado también. Pero
creo que lo que no ves es que Gray no se ha ido a ningún sitio.
Claro que refunfuña de vez en cuando y te castiga cuando es
necesario, pero nada de eso quita el hecho de que te quiere y es
quien siempre está ahí cuando lo necesitas.
—¿Sabes que ella ni siquiera se ha molestado en llamarme
este año por mi cumpleaños?
Ram sacó un pañuelo limpio del bolsillo y se lo pasó a Raleigh.
Mientras ella se limpiaba la nariz, Ram intentó imaginar cómo sería
ser una niña de diecisiete años sin madre. —Debería haberte
presentado a mi madre. Siempre quiso una niña pequeña, pero
Dios se llevó a la única que tuvo.
Las modeladas cejas negras de Raleigh se juntaron. —¿Murió?
—Sip, una de esas muertes súbitas de bebes que nadie puede
explicar. Su nombre era Jennifer. Era diez años más joven que yo.
—Lo siento.
—Sí, todos lo hicimos. Pero la razón por la que te hablo de
Jennifer es porque necesitas saber que no todas las madres son
indiferentes con sus hijos. Joder. —¿Realmente eso acababa de salir
de su boca? —. Lo siento. No fue correcto decir algo así.
—Quizá sí. Nunca he tenido a nadie con quien hablar de ella.
Sé que tío Gray aún está enfadado por lo que hizo, pero todavía es
su hermana. De algún modo la quiero incluso aunque la odio a
muerte.
—Entonces en lugar de convertirte en alguien parecido a ella,
¿por qué no te esfuerzas en ser mejor? ¿Crees que tienes que ser
un desastre sólo porque ella lo fue?
Raleigh se quedó pensando unos momentos. —Eres bastante
bueno en este tipo de cosas. Mucho mejor que tío Gray.
Ram se acercó a Raleigh y sonrió. —No sabe mucho sobre
mujeres. Creo que a veces le asustas. 67
Raleigh soltó una risita. —Sí, podrías tener razón. —Inclinó su
cabeza a un lado—. ¿Por qué supones que nunca ha tenido una
novia?
Pillado, Ram se encogió. —Umm, no lo sé. Quizá deberías
preguntarle.
—¿Estás bromeando? Tío Gray es como un libro cerrado
cuando se trata de su vida personal.
O una puerta cerrada, Ram pensó para sí mismo. Entró en el
camino y aparcó delante del garaje. —Gracias por traerme, y ya
sabes, por lo otro.
—De nada.
Después de que Andrew Carlson se fuera, Gray subió las
escaleras para ver a Raleigh antes de su salida nocturna al
apartamento del garaje. Golpeó en la puerta cerrada de la
habitación de Raleigh. —¿Puedo entrar?
—Claro.
Cuando Gray abrió la puerta, Raleigh ya estaba vestida con su
cómoda camiseta y pantalones de pijama. —¿Has hecho todos tus
deberes?
—No todavía, pero los acabaré antes de las diez. —Raleigh
volvió a su libro.
Gray la observó durante un momento. Le había sorprendido
durante la cena. No estaba seguro de porque de repente había
cambiado su habitual comportamiento, pero los había impresionado
a él y a Andrew Carlson. —Gracias.
—¿Por qué? —preguntó sin alzar la vista del libro.
—Por la cena. Me gustó el vestido. Muy bonito. 68

Con un suspiro dramático, Raleigh miró a Gray. —Ram me dijo


lo importante que era el trato con el Sr. Carlson para el rancho.
Sabes que puedo actuar como un adulto si me tratas como a uno.
Gray asintió rápidamente. —Recordaré eso. —Empezó a cerrar
la puerta—. Buenas noches, Pumpkin.
—Buenas noches, tío Gray. Sabes, ha pasado un tiempo desde
que me llamaste Pumpkin. Lo echaba de menos.
Gray se detuvo antes de cerrar la puerta por completo. —Yo
también lo he echado de menos. —Le sonrió a Raleigh antes de
cerrar la puerta. Se preguntó si Ram era el responsable de la nueva
actitud de la adolescente.
Apagó las luces y cerró su propia habitación antes de dejar la
casa. Subió las escaleras al apartamento de Ram y llamó. Lo bueno
de los barracones era que no eran visibles desde el garaje de modo
que no había necesidad de preocuparse de que los trabajadores lo
vieran entrar en casa de Ram.
En ese momento, la puerta se abrió y Ram atrajo a Gray
dentro. Cerró la puerta y presionó a Gray contra ella. —Pensé que
nunca llegarías, —Ram solamente dijo eso antes de estrellar su
boca contra la de Gray.
Gray envolvió sus brazos alrededor de Ram y lo abrazó. Tenía
mucho que contar, pero su capataz parecía tener mejores ideas.
Aceptando el beso de Ram, Gray se dio cuenta que esta era la
mejor parte del día. Odiaba irse en medio de la noche para volver a
su habitación antes de que Raleigh se levantara. Había pasado
horas soñando despierto sobre su vida fuera del armario, pero no
podía hacerlo hasta que trabajara las cosas con Ram.
Ram se frotó contra Gray mientras el beso continuaba. Gray
no tenía duda de que la parte de delante de sus jeans estaba
mojada con su presemen para cuando terminaron de besarse. —
Supongo que esto significa que estás feliz de verme, —Gray jadeó.
Ram rozó su erección contra la de Gray. —Te fue bien con
Carlson, ¿no? 69
—Sí, lo fue. Me prometió llamarme a primeros de la semana
que viene. —Gray metió la mano entre ellos y se bajó la cremallera
de sus pantalones de vestir—. Estuvo de acuerdo en pagar un
adelanto, pero no conseguiremos el resto del dinero hasta enero
cuando las “chicas” tengan a sus potros.
Gray todavía no podía creerlo. Andrew Carlson era casi
demasiado bueno para ser verdad. Durante años Gray había
observado como su padre intentaba llegar a los más altos círculos
de la comunidad que organizaba las carreras de caballos en vano.
Los Establos Sunset Ridge siempre habían funcionado bien, pero la
mayoría del dinero había sido difícil de ganar. El trato con Carlson
para todos los purasangre engendrados por He is a Champion sería
bastante para pagar totalmente el crédito que había solicitado para
poder comprar el caballo de carreras ganador del premio, así como
para comprar los dos sementales árabes a los que les había echado
el ojo. En otro tiempo su padre lo habría llamado estúpido por
arriesgar de esa manera su herencia, pero Gray siempre había
creído que tenías que gastar dinero para poder ganarlo.
—Es el mejor trato que este rancho ha visto nunca, —Gray dijo
cuando Ram envolvió sus manos alrededor de su polla—. Todavía
no me parece real.
—Es real, —Ram le aseguró—. Aunque Carlson intentó
permanecer frío, se podía ver lo impresionado que estaba con las
operaciones que has desarrollado.
Gray sonrió. —Probablemente no hará daño que el padre de
Andrew deje que He is a Champion se escape de sus dedos.
A pesar del firme agarre de Ram en su polla, Gray tenía otras
cosas en mente. —¿Te importa si sólo hablamos? —preguntó Gray.
—No estoy perdiendo mi toque, ¿verdad?
Gray rió. —No, para nada. Sólo es que me siento tan bien
ahora que quiero disfrutarlo por lo que es.
—¿Y crees que el sexo lo nublaría? —preguntó Ram.
—El sexo es una emoción completamente diferente. Supongo 70
que deseo disfrutar del hecho de que he conseguido algo que mi
padre nunca pudo. —Gray le dio a Ram un rápido beso—. ¿Eso me
hace un bastardo?
Ram dio un paso atrás y llevó a Gray al sofá. —No del todo.
Sólo odio verte tan emocionado antes de que los potros sean
entregados y el cheque cobrado.
Gray sacudió la cabeza. Se negaba a dejar que nada lo bajara
de su nube. —No importa si Carlson al final se arrepiente o no.
El saber cuánto los desea me hacer pensar que no será el
único. Si algo va mal con este negocio, encontraré otro comprador.
Con un suspiro, Gray se apoyó contra el pecho de Ram. —Seis
semanas. Todo lo que tenemos que hacer es mantener a las yeguas
sanas y calmadas hasta principios de enero.
Entrando en la casa, Gray se detuvo ante el sonido de una risa
que salía de la cocina. Se acercó a la puerta batiente que separaba
el comedor de la cocina y escuchó como Raleigh le contaba a
Georgia una historia sobre una caída de culo en una demostración
de animadoras.
No fue la historia en sí misma lo que hizo reír a Gray, era el
escuchar la risa de Raleigh. De repente se dio cuenta de que no la
había escuchado reírse en mucho tiempo. Una parte de él deseaba
poder empujar la puerta y unirse a ellas, pero se sentía renuente a
interrumpir el momento especial que las dos mujeres de la casa
obviamente estaban compartiendo.
—¿No vas a ir a ver a tu familia en Acción de Gracias? —
Raleigh le preguntó a Georgia.
Gray aguantó la respiración. El marido de Georgia había
muerto antes de que ella fuera a vivir a Sunset Ridge y su único
hijo no había hablado con ella en los últimos tres años. Todavía no
sabía exactamente por qué había sido la pelea, pero había 71
escuchado el rumor en el pueblo de que el hijo de Georgia, David,
había dejado a una chica embarazada y se había negado a
mantener al bebé. Conociendo a su ama de llaves como lo hacía,
Gray supuso que Georgia había insistido en que el hombre de
veintisiete años debería quedarse y cuidar de su hijo. Una pena que
Georgia no hubiese estado por allí mientras Rebecca crecía.
—Sip, —contestó Georgia—. Me quedaré aquí para Acción de
Gracias. No quiero que os quedéis sin mi pastel especial de
chocolate y crema batida que tiene que hacerse en el momento
porque si no, no sabe igual.
El ruido de los platos siendo colocados en el armario le recordó
a Gray que estaba escuchando a escondidas. Antes de girarse para
dejar a Raleigh y Georgia con su charla, escuchó a Raleigh decir, —
estoy muy contenta de que vayas a estar por aquí.
Gray salió de la casa sin hacer ruido. Nunca le había llegado a
preguntar a Ram sobre el cambio de actitud de Raleigh durante la
pasada semana. Ya que era la víspera de Acción de Gracias, Gray
les había dado a los empleados una larga semana de vacaciones.
Mientras cruzaba los terrenos del rancho, Gray inhaló el rico
aroma a humo de madera que salía de la chimenea. Amaba las
temperaturas más frías de finales de otoño. Había algo en el calor y
en la acogedora atmósfera que proveía la chimenea que hacía que
Gray anhelara compartir una noche con Ram dentro de su casa.
Se detuvo y se giró para mirar la casa en la que había crecido.
Era suya ahora, ¿de modo qué porque no debería ser capaz de vivir
la vida que deseaba en ella? Pensó en el cambio que había
experimentado Raleigh y se preguntó si podría confiar en que ella
guardara su secreto
—¿Te has perdido? —Ram lo llamó desde el establo.
—Sólo pensando. —Se giró y se dirigió hacia Ram—. Necesito
hablar contigo.
Gray llevó a Ram dentro del establo. Siguió hasta que llegaron
al compartimento de Lady. —¿Le va bien?
—Sí. ¿Qué pasa? —preguntó Ram con la incertidumbre 72
reflejada en su voz.
Gray apoyó sus antebrazos en la madera que dividía el
compartimento y junto las manos. —¿Adónde crees que van las
cosas entre nosotros?
—Supongo que donde las dejes llegar. —Ram apoyó su cadera
contra el compartimento y se cruzó de brazos—. ¿Por qué?
—Porque estoy cansado de escabullirme dentro y fuera de mi
maldita propia casa.
—Bien. Ya era hora.
Gray se subió más el sombrero por la frente y giró su cabeza
para mirar a Ram. Necesitaba dejar unas cuantas cosas claras. —No
estoy listo para salir en público si eso es lo que estas esperando.
Ram rió. —Oh, me di por vencido de que salieras del armario
el día del funeral de mi mamá.
Gray se tensó antes de encarar a Ram. —Te di todo lo que
pude ese día.
—Si tú lo dices.
—¿Qué coño se supone que significa eso? Fui sincero contigo
desde el principio. De modo que no actúes como si no supieras en
lo que te estabas metiendo. —Con los brazos todavía a sus
costados, Gray empujó a Ram con el pecho.
Los ojos de Ram se estrecharon. —Algún día quizá descubras
que me amas tanto como yo a ti y no te preocupará lo que piense
la demás gente. Pero hasta que ese día llegue tengo derecho a
sentirme molesto.
Antes de que Gray pudiera responder, los labios de Ram se
apoderaron de los suyos. Su boca fue forzada a abrirse por una
insistente lengua mientras los brazos de Ram se envolvían a su
alrededor. Gray le correspondió, llevando sus manos al culo de
Ram. Presionó la dura cresta de su excitación contra Ram y gimió
dentro del beso.
73
—La cena... —La animada voz de Raleigh murió antes de
poder acabar la frase.
Gray automáticamente se alejó de Ram antes de volverse
hacia Raleigh. Pero todo lo que vio era fue su figura alejándose
mientras salía corriendo del establo. —¡Mierda!
—Pensé que habías dicho que planeabas decírselo.
—Sí, pero decirle y mostrarle son dos cosas diferentes, —
masculló Gray.
—¿Quieres que vaya contigo para hablar con ella? —preguntó
Ram.
Gray se giró y le dio un rápido beso a Ram. —Gracias, pero
creo que será más fácil para ella si hago esto solo. —Cogió la mano
de Ram y empezó a caminar hacia la casa—. ¿Querías de verdad
decir lo que dijiste sobre estar enamorado de mi?
—No lo habría dicho sino.
Gray asintió. —Eso es bueno porque para cuando todo esto
esté resuelto y hecho tú serás el único.
Ram alzó la mano de Gray y la besó sin soltarla. —Quien sabe,
Raleigh podría sorprenderte.
—Sí, es por eso que salió corriendo como lo hizo.
—¿Alguna vez sorprendiste a tus padres haciéndolo? —
preguntó Ram.
—Infiernos no. Ni una sola vez vi siquiera a papá darle a
mamá un beso en la mejilla.
—Eso podría explicar algunas cosas.
Gray se detuvo, haciendo que Ram también parara. —¿Qué
cosas?
—Porque tienes ese palo en el culo cuando se trata de mostrar
tus sentimientos al resto del mundo.
—Bueno perdóname por haber sido criado para pensar que lo
que ocurre entre dos personas en la intimidad no es asunto de 74
nadie más que de ellos. —Gray empezó a dirigirse a la casa. Se
negaba a meterse en una discusión por su necesidad de privacidad
cuando tenía que ver con su vida amorosa.
—Volví un día temprano de la escuela para encontrar a mis
padres follando en la cocina. Fue la cosa más vergonzosa que he
experimentado nunca, pero ahora cuando miro atrás, estoy de
algún modo agradecido de que tuvieran una buena vida sexual.
Gray miró a Ram por encima del hombro. No podía imaginar
ser testigo de una cosa así. Llegó al porche y se detuvo antes de
abrir la puerta. —¿Por qué no usas la puerta de la cocina? Quizá
puedas convencer a Georgia de que coma con nosotros para variar.
Creo que es importante que empecemos a actuar como una familia.
Gray sonrió y entró, dejando a Ram en el porche con la boca
abierta. Sabía que Ram no había estado pensando en ser
considerado parte de la familia, pero desde que obviamente Raleigh
sabía que algo pasaba, Gray no veía la razón para esconder sus
sentimientos a los demás miembros de la casa.
No se sorprendió al ver a Raleigh sentada silenciosamente
ante la mesa del comedor. Gray se quitó el sombrero y lo colgó en
el gancho antes de tomar su asiento habitual en la mesa. —
¿Quieres hablar de lo que has visto?
Raleigh sacudió la cabeza. —No.
Gray movió la cubertería de plata a un lado y apoyó sus
antebrazos en la mesa. —Necesito saber que no estás disgustada
conmigo.
Raleigh alzó bruscamente la cabeza. —No estoy disgustada.
Estoy enfadada. No puedo creer que me escondieras algo tan
importante. ¿Durante cuanto tiempo ha estado pasando?
Lo último que Gray quería era hablar de su vida sexual con su
sobrina. —Sólo te voy a decir que hicimos buenas migas la noche
que nos conocimos y dejémoslo ahí.
—¿Soy la única a la que mentiste? —preguntó.
—No mentí. —Gray suspiró—. Mira, tú sabes cómo son las 75
cosas por aquí. ¿Qué crees que dirá la gente del pueblo si se
enteran? Eso por no mencionar las bromas que probablemente
recibirías en la escuela.
—¡No! No te atrevas a echarme la culpa. No me puede
preocupar menos lo que alguien de la escuela piense de mí. —La
expresión de Raleigh se volvió culpable—. Sé que dejo que creas
que soy popular y todo, pero no lo soy. Cada vez que hago un
amigo acabo apartándolos de mi cuando empiezan a acercarse
demasiado. —Ella se encogió de hombros—. Esa es la razón por la
que salía con ese chico mayor. Era guapo y divertido, pero no
quería de mi nada más que pasar un buen rato. Puedo con eso. Es
lo que viene después lo que no soy capaz de descubrir.
El tío protector que habitaba dentro de Gray se alteró con la
afirmación de Raleigh. —Aléjate de los hombres mayores. Infiernos,
permanece alejada de todos los hombres.
—¿Por qué? Tú no lo haces. —Raleigh sonrió traviesamente, y
automáticamente algo de la tensión que había en la sala se rompió.
—No tengo diecisiete años, —le recordó a ella, devolviéndole
la sonrisa.
Raleigh cruzó sus brazos sobre el pecho y se sentó de nuevo
en la silla. Después de estudiar a Gray durante varios momentos,
asintió. —Me alegro de que encontraras a alguien que esté contigo
cuando yo me vaya, porque saldré de este estúpido pueblo en
cuanto me gradúe. Ya he presentado mi solicitud para un par de
universidades de California.
Gray odiaba pensar que Raleigh se iría de casa. Aunque podía
darle mucho trabajo, la quería como a una hija. —Quieres ser una
chica de California, ¿huh?
Raleigh asintió.
—¿Y estás segura de que esa decisión no tiene nada que ver
conmigo? —Moriría si por un momento pensara que alejaba a
Raleigh del único hogar que había conocido.
—Ram me habló de ello. —Raleigh se levantó y rodeó la mesa. 76
Envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Gray y lo besó en
la mejilla—. Te quiero, tío Gray, pero yo no soy como tú. El rancho
no es suficiente para mí.
Gray palmeó el brazo de Raleigh. La entendía mejor de lo que
creía. Finalmente estaba entendiendo que el rancho no era bastante
para él tampoco. Le había costado mucho a Ram hacerle entender
eso a Gray. Con suerte Raleigh saldría al mundo y encontraría su
propio lugar feliz. —¿Prometes que vendrás a casa de visita?
Raleigh cruzó su corazón con un dedo. —Lo prometo.
—Anda, ve a la cocina y dile a Ram que ahora ya puede salir
de su escondite.
Capitulo Seis

L a mañana de Acción de Gracias, Ram estaba limpiando los


establos cuando escuchó un coche fuera. Dejó la horquilla y se giró
a tiempo para ver a Jesse entrar en el establo. —Buenas, —saludó.
—Buenos días, Sr. Ramsdale. —Jesse cogió la horquilla y
continuó donde Ram lo había dejado.
—Es Ram, ¿y qué estás haciendo aquí? Les di a todos la
semana libre. —Ram agarró el rastrillo y empezó a ayudar a Jesse a
limpiar el establo.
—Supuse que te vendría bien la ayuda. Mamá no celebra
Acción de Gracias y de todas formas no tengo nada mejor que
hacer. 77
Mirando al chico de dieciocho años, Ram leyó entre líneas.
Ram había pensado erróneamente que las ropas gastadas de Jesse
eran cosa de moda, pero ahora sospechaba que tenía más que ver
con el dinero. —Bueno, seré honesto, puedo dejar que me ayudes,
pero eso significa que tendré que pagarte el doble por trabajar en
vacaciones.
Sin parar de hacer su trabajo, Jesse sacudió la cabeza. —No
tienes que hacer eso. Me gusta trabajar con los caballos.
—¿Qué es lo que te gusta de ello? —Ram preguntó. Tiró una
palada de serrín sobre el suelo del establo que ya estaba limpio.
—La paz más que nada, supongo. Tal vez los caballos no
hablan, pero puedo ver que aprecian todo lo que hago por ellos. —
Jesse se movió hasta el siguiente compartimento—. Suena
estúpido, pero me hace sentir como que les importo.
Ram tragó el nudo de inesperada emoción que se había
formado en su garganta. —Sí que importas. De hecho, esa es la
misma razón por la que a mi también me gusta tanto. A veces, el
mejor agradecimiento que puedes recibir es el que sientes por
dentro después de haber hecho un buen trabajo. Hay muchísimos
hombres y mujeres adultos que viven toda su vida sin ser
conscientes de ello.
Ram trabajo junto a Jesse durante la siguiente hora. Podía
decir que el joven hombre tenía algo dando vueltas en su mente,
pero Ram decidió esperar a que hablara. Cuando acabaron con los
establos de los sementales, se dirigieron a los establos de las
yeguas.
—El consejero del Instituto dijo que tenía créditos suficientes
para poder graduarme en diciembre, —dijo Jesse.
—¿En serio? Eso es fantástico. ¿Vas a hacerlo?
—No lo sé. Mamá siempre me decía que me tendría que ir de
casa el día que me graduara.
Cuando Jesse no siguió, Ram decidió ayudarle. —¿Estás
78
pidiendo un trabajo a jornada completa?
—Sí, quiero decir, se que tienes a alguien que limpia por las
mañanas, pero pensé que quizá tenías algo más que pudiera hacer,
—Jesse tartamudeó.
—Tendré que hablarlo con Gray, pero creo que hay una cama
extra en los barracones si estás interesado.
—Sí, —Jesse contestó inmediatamente.
Ram se detuvo antes de corregir a Jesse. —Realmente pareces
un buen chico. ¿Por qué te andas peleando en el Instituto?
Jesse empezó a remover el serrín con la horquilla. —Mi madre
bebe y los imbéciles del Instituto lo saben. —Metió el estiércol en la
carretilla antes de ir a por más—. Es un lío y todo, pero, ya sabes,
es mi mamá.
—Es suficiente.
Después de acabar con los tres establos, Ram volvió a
comprobar a Lady mientras Jesse esparció la última carga de serrín.
Cuando estuvo fuera del alcance del oído de Jesse, Ram llamó a
Gray.
—Hey, ¿has acabado?
—He acabado. —Ram sonrió. Gray se había despertado
durante la noche con un virus estomacal. Decidieron que lo mejor
sería que se quedara en cama hasta la hora de la cena.
—¿Te sientes mejor?
—No he vomitado en un par de horas de modo que supongo
que sí.
—Jesse está aquí. Dijo que su madre no celebra Acción de
Gracias. Me ayudó a limpiar los establos.
—Que amable.
—Sí, bueno, me gustaría invitarlo a que se uniera a nosotros si
eso está bien contigo, Raleigh y Georgia.
—Cuantos más seamos mejor. Especialmente hoy, ya que yo 79
no estoy seguro de si voy a ser capaz de comer.
—¿Qué tal si le doy a Jesse algo que hacer hasta la cena, y
subo arriba a ver como estás?
—¿Me traerás un 7-up9? —pidió Gray.
Ram sonrió. Aunque no le gustaba que Gray estuviera
enfermo, disfrutaba de lo vulnerable que estaba cuando eso
sucedía. —Por supuesto que lo haré.
—Gracias.
—Dame diez minutos. —Ram colgó y se fue a buscar a Jesse.
Tenía un hombre al que cuidar.

9
Seven Up ("Siete arriba" en inglés, traducido en Argentina como "Siete en un nivel más elevado") es una marca de
bebida gaseosa de lima-limón vendida en tiendas, restaurantes y máquinas expendedoras en muchos países del
mundo.
Gray le dio otro sorbo a su 7-up y dejó el vaso en la mesilla de
noche. —¿Qué es eso de que se supone que esta mierda me hará
sentir mejor?
Ram continuó acariciando el estómago de Gray. —Eso es lo
que las buenas mamás les dan a sus hijos cuando están enfermos.
Es un alivio mental, no físico.
Gray bajó la mano de Ram hacia su anhelante polla.
—Hablando de alivio físico.
—Pensé que estabas enfermo. —Ram envolvió su mano
alrededor de la polla de Gray y empezó a acariciarla lentamente.
—Lo estoy. No tienes que hacer que me corra, sólo hacerme
sentir bien. —Gray se movió más cerca para acurrucarse contra
Ram—. Entonces realmente te gusta ese chico Jesse, ¿huh?
Ram colocó su rostro contra el cuello de Gray, besando y
lamiendo la piel. —Sí, realmente me gusta. Necesita de este lugar
tanto como nosotros le necesitamos a él. Me gustaría ofrecerle un 80
trabajo real y una cama en los barracones.
Gray rozó con sus labios la frente de Ram. —Todavía no sé lo
que le dijiste a Raleigh, pero pareces tener una buena mano para
los chicos problemáticos de Wellington.
—Sólo les hablo claro y dejo que ellos me hablen del mismo
modo.
—Tiene que haber más.
—Nop, no realmente. Los chicos te devuelven lo que les das.
Pero sé lo que quiero de ellos y se lo digo.
Gray agarró el cabello de Ram y le alzó la cabeza. —Bésame.
—¿Y enfermarte? No hay manera. Pero podría follarte.
A pesar de que el deseo estaba allí, Gray sabía que su
estómago revuelto no estaba para manejar el tipo de follada que le
daría Ram. —¿Lo aplazamos?
Ram rió. —Puedes apostar por ello.
—¿Te quedarás conmigo esta noche? —preguntó Gray. Aunque
Gray había pasado la noche en casa de Ram, su enfermedad lo
había obligado a volver a la suya antes de que el sol saliera.
—¿Qué pasa con Raleigh? Ya sabe lo nuestro, pero ¿se sentirá
cómoda sabiendo lo que pasa en el dormitorio de su tío?
—Esto no es sobre Raleigh. Esto soy yo pidiéndote que te
mudes aquí. —Gray aguantó la respiración. Era un gran paso para
él, y rezaba para que Ram lo considerara así.
Antes de que Ram pudiera responder sonó un frenético golpe
en la puerta. —¿Está Ram?
Sin mirar a Gray para pedirle permiso, Ram contestó. —Sí.
¿Qué necesitas?
—Jesse está como loco abajo. Dice que Lady se ha
desplomado.
81
—Mierda. —Ram salió de la cama y cojío sus jeans. – Dile que
llame a Ben Moore, su número está en mi escritorio en el establo.
¡Bajo ya!.
—Vale, —contestó Raleigh a través de la puerta cerrada.
Gray se movió hacía el borde de la cama y se levantó sobre
sus inestables piernas. —Voy contigo.
—¡Y una mierda! Vuelve a la cama, —ordenó Ram.
—Sabes que no puedo hacer eso. —Gray fue a vestirse y sacó
un par de jeans limpios—. Vé, te alcanzaré.
Antes de dejar la habitación, Ram se puso delante de Gray y lo
besó. —Traeré mis cosas mañana. —Se fue sin decir otra palabra.
Gray sonrió mientras escogía una camisa del armario. Podría
no estar preparado para pasear por el pueblo de la mano de Ram,
pero al menos había dado un paso en la dirección correcta.
Un vistazo fue suficiente para que Ram se diera cuenta de que
su suposición era correcta. —Se le ha adelantado el parto, —le dijo
a Jesse—. ¿Cuanto falta para que llegue Ben?
—Veinte minutos. —Jesse sostuvo la cabeza de Lady en su
regazo, y fue lentamente acariciando el cuello de la yegua—. ¿Va a
estar bien?
—No lo sé, chico. —Ram fue al armario de la sala y empezó a
seleccionar el material que le iba a hacer falta. Pensó en atar juntas
las patas de Lady, por si empezaba a patear, pero no estaba seguro
de hacer nada sin contar con la opinión de Ben. Probablemente se
necesitará una cesárea pero sólo por si acaso, Ram cogió algunas
sogas junto a uno de los kits de parto que tenía a mano.
Volvió al compartimento y colocó los suministros en la lona 82
azul que ya había estirado en la esquina. —¿Cómo lo está llevando?
—Sigue mirándome como si esperara que la ayudara. —Jesse
sacudió la cabeza, su nuez de Adán subió y bajó varias veces antes
de que hablara de nuevo—. Desearía poder saber qué hacer para
ayudarla.
—Entonces te enseñaré, —dijo una profunda voz desde fuera
del compartimento.
Ram miró a Ben Moore. —Gracias por venir. Siento arruinar tus
vacaciones.
—No lo hiciste. —Ben se sacó la chaqueta y la colgó en un
clavo. Descubrió el equipamiento y asintió agradecido mientras
abría el desinfectante, hecho un poco en una palangana poco
profunda—. Mi familia se mudó a Florida hace un par de meses, así
que estoy sólo. Me estaba preparando para sentarme a cenar con
una de esas comidas rápidas que se calientan en el microondas.
—Entonces tendrás que unirte a nosotros cuando salves la
vida de Lady, —dijo Gray, entrando en el establo.
—Cuenta con ello, —Ben contestó, lavándose las manos.
Cambió su atención hacia Lady—. ¿Estás listo para ver esto? —le
preguntó a Jesse.
—¿Honestamente, señor? No lo sé. Soy nuevo en todo esto. —
Jesse miró a Lady—. ¿Puedes darle algo para el dolor?
—Eso depende. Primero necesito examinarla para ver como
está.
Ram se levantó y se unió a Gray para dejarle sitio a Ben.
Observó el modo en que Ben y Jesse continuaron mirándose y tuvo
clara la idea de por que más Jesse se había peleado con los chicos
en el Instituto. Envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Gray
y le susurró en el oído. – No creo que tengamos que preocuparnos
de estos dos anden hablando a nuestras espaldas.
—¿Puedes hacerme un favor y atar las patas de Lady juntas?
Lo que le voy a hacer va a ser doloroso, y no me apetece una coz
83
en la cabeza hoy. —Una vez más Ben miró a Jesse—. A veces ayuda
si hablas o cantas a los animales. Cuanto más calmada esté más
fácil será esto para ella.
Ram agarró la cuerda y lentamente empezó a atar las patas de
Lady juntas, intentando no asustar a la yegua.
—¿Qué vas a hacer? —Jesse le preguntó a Ben.
—Tengo que meter la mano y revisarla por dentro. Con suerte
sólo será cuestión de intentar reposicionar a uno, o a ambos, de los
potros.
—¿Vivirán? —Jesse sorprendió a Ram al inclinarse y besar la
cabeza de Lady.
—No, —dijo Ben honestamente—. Son demasiado pequeños.
Lo importante ahora es salvar a la madre.
Ram vio la reacción de Gray ante las noticias. Como ranchero
que había sido toda su vida, Gray ya sabía que los potros eran
demasiado prematuros para sobrevivir. Ram pensó que era la idea
de que algo le pasara a la yegua lo que más preocupaba a Gray.
Cuando acabó de asegurar las patas traseras del caballo, Ram
se reunió con Gray. —¿Quieres subir arriba y decirle a Georgia que
pasará un rato antes de que podamos ir a comer?
Gray apartó su mirada de Ben y miró a Ram. —Sí. Nunca me
gustó esta parte de ser ranchero.
—Con ese estómago tuyo no sé si podrás manejarlo sin
vomitar las galletas de todos modos. —Ram besó a Gray sin
preocuparse por quien estaba alrededor—. Ve. Yo ayudaré a Ben si
lo necesita.
—Asegúrate de venir a cenar, —Gray le recordó.
—Lo haré. Ram vio como Jesse los miraba, pero le dio a Gray
otro beso de todos modos. Ya tendría tiempo de hablar con el chico.

84

Mientras Ben cosía a Lady, Ram cargó los potros muertos en la


caja de su camioneta y los llevó más allá de la pradera, en un lugar
apartado del agua. No podía dejar de pensar en la imagen de Jesse
llorando y cantando en la oreja de Lady.
A pesar del hecho de que a Jesse le gustaba trabajar en el
rancho, Ram se preguntó si tendría la fuerza necesaria para
soportar las duras realidades que ocasionalmente venían con ese
trabajo.
Le llevó una hora más cavar un agujero y enterrar a los
potros. Después de aparcar la camioneta, Ram se detuvo en el
establo para ver como le iba a Lady. Encontró a Lady viva, y con
una intravenosa colocada para poder suministrarle antibióticos.
Con las manos ya limpias, Ben estaba consolando a Jesse,
quien todavía se negaba a alejarse del lado de Lady. A Ram no le
gusto interrumpir el tierno momento que se estaba dando entre los
dos hombres, pero necesitaba saber si la yegua estaría bien antes
de hablar con Gray. —¿Ya ha soltado la placenta? —Ram preguntó.
Jesse empezó a alejarse de Ben, pero Ben lo sostuvo más
cerca aún. —Sí, hace como unos veinte minutos. Parece que toda,
pero he decidido ponerle una fuerte dosis de antibióticos sólo por si
acaso, —contestó Ben.
Ram asintió. —Mira a ver si puedes conseguir que Jesse venga
a la casa a cenar. Por como se ve, necesita unos trozos del pastel
de chocolate de Georgia.
—Claro. Danos unos minutos más, —dijo Ben.
—Sin problemas. —Ram dejó los establos tranquilo, sabiendo
que Ben miraría por Lady y Jesse.

Cuatro días después, Gray se paró delante de la ventana de su 85


dormitorio y observó a Lady dar sus primeros pasos por el corral. –
No quiero que ningún otro semental se le acerque, – le dijo a Ram.
—Nos aseguraremos de que Lady sea apartada cuando esté en
celo. Ahora vuelve a la cama. Hemos trabajado mucho cuando
todos los demás no estaban. Ahora es su turno.
Cuando Gray se alejó de la ventana, Ram apartó las sábanas,
exponiendo su glorioso cuerpo desnudo. —¿Entonces nos vamos a
quedar todo el día en la cama?
—Ese es el plan.
Gray dejó caer su bata y gateó en la cama. —Necesito
asegurarme de que Raleigh toma la píldora. ¿Alguna idea de como
sacar ese tema con ella?
—No tienes que hacerlo. Es una chica lista. —Ram bostezó—.
Déjame dormir un par de horas más , y te haré pasar un buen rato.
—Promesas, promesas. —Gray se acurrucó contra la espalda
de Ram, compartiendo la almohada con el hombre que amaba. Le
gustaba ver las ropas de Ram en su armario tanto como disfrutaba
tener la polla del hombre dentro suyo.
Gray estaba casi dormido cuando sonó su móvil. —Maldito. —
Rodó por la cama para cogerlo—. ¿Hola?
—Sr. Conner, soy el Director John Everett. Hemos tenido una
pelea en el instituto.
Gray se sentó. —¿Algo le pasó a Raleigh?
—No, señor. A Jesse Franks, le han encontrado inconsciente en
los vestuarios de los chicos. Ha sido golpeado y el número de
teléfono de contacto que teníamos en su archivo ha sido
desconectado.
—¿Han llamado a una ambulancia?
—Sí, señor, podríamos, pero no tenemos constancia de que
tenga seguro médico.
—Que le jodan al seguro. Llama al nueve-uno-uno y yo lo 86
pagaré si tengo que hacerlo. —Gray cortó la llamada y salió de la
cama.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Ram.
—Alguien ha golpeado a Jesse en el instituto y no pueden
encontrar a su madre.
—Joder. —Ram se puso un par de jeans y una camisa de
manga larga—. ¿Quieres que la busque?
—Sí. Tengo que ir al hospital. ¿Sabes dónde vive? —preguntó
Gray. Sacó un par de calcetines y salió de la habitación sin esperar
respuesta.
—Lo sé. —Ram siguió a Gray—. ¿Crees que debería llamar a
Ben?
—No. Lo llamaré cuando llegue al hospital y vea como se
encuentra. No tiene sentido meterlo en una situación que ya es fea
de por sí. No estoy seguro de que Jesse se lo dijera a su madre.
Gray se apoyó en la pared y se puso las botas de cowboy
antes de agarrar su chaqueta vaquera junto a la puerta. —¿Llevas
tu móvil?
—Lo tengo. —Ram acompaño a Gray a su camioneta y le abrió
la puerta. Antes de que Gray subiera tras el volante, Ram le robó
un beso—. Conduce con cuidado.
—Tú también. —Gray entró y cerró la puerta. Salió con Ram
detrás. Mientras conducía hacia el pueblo el cabreo que tenía lo
puso al límite. No había ninguna duda en su cabeza de porque el
chico había sido golpeado en los vestuarios. Sabía que los
pueblerinos eran unos cabrones cerrados de mente, pero golpear a
alguien era pasarse de la raya.

Ram aparcó ante el remolque individual y salió. Golpeó con su


puño la puerta varias veces sin obtener respuesta. Dando vueltas 87
alrededor de la casa, miró por una de las ventanas de atrás. —
¡Allie! —gritó a la mujer de la cama.
Cuando Allie Franks no se movió, Ram forzó la ventana y
gateó dentro. —¡Despierta! —Ram sacudió a la mujer varias veces,
viendo las botellas vacías de whisky junto a la cama.
—Déjame sola, —arrastró las palabras.
Ram decidió en ese momento que el chico no necesitaba que
una borracha le acompañara en el hospital de todos modos. Con
sus dieciocho años ya, Jesse era lo bastante mayor para firmar sus
propios papeles. Negándose a volver a tener que gatear por la
ventana para salir, Ram caminó por el pasillo hacia la cocina. Notó
el frío en el aire y se detuvo a comprobar el termostato. —Hija de
puta, —arrastró las palabras, accionó el interruptor de la luz. No
pasó nada. No había duda de porque hacía tantísimo frío.
Entró a la cocina y abrió la nevera. Cerveza, kétchup y un
tarro de cebolletas en vinagre, Ram recordó el modo en que Jesse
comió en Acción de Gracias. Aunque Jesse no hacía mucho trabajo
en el rancho, claramente había ganado lo suficiente como para
comprar comida.
Mirando como estaba el resto de la casa, Ram tomó una
decisión. Buscó en los armarios hasta que encontró una pequeña
caja con bolsas de basura y las llevó hasta la habitación de Jesse,
Ram abrió el armario y empezó a vaciar su contenido.
Para cuando acabó, tenía tres bolsas llenas con las posesiones
de Jesse. Se detuvo en la cocina una vez más y escribió una nota
para la zorra borracha de la habitación. Por lo que a él respectaba,
Jesse ya no vivía con su madre.
Tiró las bolsas en la negra camioneta y se fue. A medio camino
entre el remolque y el hospital su móvil empezó a sonar. —¿Cómo
está?
—Tiene un par de cortes pero lo están cosiendo. Está también
muy golpeado, pero le darán el alta en unas horas.
—¿Llamaste a Ben?
88
—Sí, está a una hora de camino. Le comente que lo
llevaríamos a casa con nosotros cuando le dieran el alta.
Ram sonrió. Parecía que no había sido el único que se había
sentido protector. —Es bueno oír eso, ya que tengo todas sus cosas
en la parte de atrás de la camioneta.
—Cuando llegues, voy a ir a hablar con el director. Veré si
Jesse puede acabar el instituto en nuestra casa.
Era la primera vez que Gray se refería al rancho como la casa
de ellos. Las palabras calentaron a Ram desde dentro hacia fuera. –
Estaré allí en cinco minutos.
—Esto es lo que temía que pasara, —dijo Gray antes de que
Ram colgara.
—Lo sé.
—Tenemos que hablar.
—Lo sé.
Gray entró en el despacho del Director Everett y se sentó.
Aunque el director era diferente, el despacho era exactamente el
mismo que cuando él iba al instituto.
—¿Cómo está Jesse? —preguntó el director.
—Vivirá. Lo que necesito saber es lo que va a hacer sobre ello.
—Jesse Franks fue encontrado solo en las duchas. No tenemos
pruebas de quien le hizo esto, —explicó el director.
—Apuesto a que podría descubrirlo bastante rápido. El rostro
de Jesse estaba ensangrentado. Compruebe las manos de los
chicos que tenían clase de gimnasia con él.
89
El director alzó las manos. —Sólo relájate. Estamos
comprobándolo. Necesitaremos hablar con Jesse tan pronto como
esté lo bastante bien.
—Si dieras una mierda por Jesse, habrías llevado tu apretado
culo al hospital. Ahora dime que es lo que pasa realmente aquí.
—Tengo una escuela que dirigir. Hay otros estudiantes que me
necesitan aquí. Siento que pasara esto, pero Jesse destaca a
propósito del resto. No puedes culpar a los adolescentes por señalar
sus diferencias.
—Puedo cuando casi lo matan. —Gray se levantó y se apoyó
en el escritorio, encarándose con el Director Everett—. Voy a
recomendar a Jesse que vaya a la policía con la lista de nombres de
los chicos responsables de esto.
—Son niños, —el director intentó argumentar.
—Niños que golpean a otro niño de tal manera que tendrán
que hacerle cirugía plástica para arreglar su rostro. —Gray se
tensó—. Hazme un favor. Dile de mi parte a esos pequeños
cabrones que si quieren un cara a cara con un marica pueden venir
al rancho, y estaré más que feliz de atenderlos.
Los ojos del Director Everett se agrandaron cuando
comprendió sus palabras. —Soy consciente de que estas enfadado,
pero por favor recuerda donde estás.
—He acabado ya aquí. Todo lo que necesito es llevarme a mi
sobrina.
—Gray esperaba que Raleigh no lo odiara por sacarla del
instituto, pero sospechaba que las cosas en Wellington se iban a
poner feas.

—Tío Gray, ¿por qué acabo de ver al Dr Moore ayudar a Jesse


a subir al apartamento? —Preguntó Raleigh, entrando en el
comedor. 90
—¿Por qué preguntas eso? Sabes lo que le pasó hoy a Jesse.
¿Crees que lo voy a dejar en los barracones sabiendo cómo está? —
Gray llenó un vaso con limonada.
—¿No tiene una casa? ¿Por qué es problema nuestro? —
continuó ella.
Antes de que Gray pudiera contestar, Ram entró y cubrió la
mano de Gray. —Fui hoy a casa de Jesse para buscar a su madre.
Créeme, está muchísimo mejor aquí con nosotros. Al menos
sabremos que está caliente y alimentado.
—¿Puedes hacer eso? Quiero decir, ¿no os meteréis en
problemas? – preguntó Raleigh.
—Jesse tiene dieciocho años. Si quiere volver a eso puede
hacerlo, pero dijo que prefería estar aquí. —Gray estudió a Raleigh
durante unos instantes—. ¿Qué escuchaste en el instituto después
de que sucediera?
Raleigh se encogió de hombros. —Sólo que algunos chicos lo
habían pillado mirando y decidieron darle una lección.
Ram rió. —Todos los tíos se miran en los vestuarios. Podrán no
admitirlo, pero lo hacen. Si Jesse fue golpeado, es porque la gente
sabe que es gay.
—Sí, bueno, saben que no es como el resto. Es Wellington.
Todo el que sea diferente es acosado, —Raleigh explicó—. Estoy
bien con que se quede aquí.
Gray miró a Ram. Necesitaba decirles a Ram y Raleigh lo que
había hecho. —Salí del armario ante el Director Everett.
El rostro de Raleigh palideció. —¿Por favor dime que no es
verdad?
—Nop. Estaba enfadado, y supongo que sólo quería que
supiera que esto no sería barrido bajo la alfombra. Siento si eso te
causa más problemas. —Era bastante extraño, que a pesar de sus
miedos, Gray se sentía liberado por lo que había hecho.
Seguramente habría lluvia radiactiva por su opción de salir del
91
armario, pero si Jesse tenía las pelotas de aceptarse como era,
Gray le debía al chico hacer lo mismo.
—¿Qué pasa con el negocio? —preguntó Ram.
—Supongo que lo veremos.
Capitulo Siete

G ray estaba ante el mostrador de perfumes en la tienda de


Brower haciendo las últimas compras de Navidad cuando sintió un
par de ojos observándolo. Miró por encima de su hombro para
encontrarse a Ted, un viejo amigo de la ferretería mirándolo.
—Hey, Ted.
El hombre mayor señaló la botella de perfume que Gray tenía
en la mano. —¿Eso es para ti o para el nuevo capataz que trabaja
contigo?
Gray dejó la botella en el mostrador antes de tener la
tentación de tirarla. Aunque él y Ram habían recibido su parte de
miradas fijas y extrañas desde que los rumores de su relación 92
llegaron al pueblo, Gray todavía no había tenido que tratar con
asaltos verbales. Tal y como lo veía Gray, tenía dos opciones. Podría
romperle la nariz al imbécil o retirarse y ser mejor persona. —Es
para mi sobrina.
—¿Es eso verdad? —preguntó Ted.
Gray no tenía que preguntar la aclaración. Sabía exactamente
lo que Ted le estaba insinuando. —Me has conocido toda mi vida,
Ted. ¿Realmente te importa con quien decida estar? Ram y yo no
planeamos corromper al pueblo o desfilar por la avenida. Todo lo
que queremos es el tipo de relación que tú tienes con Debbie. ¿Es
eso tan malo?
—No te atrevas a comparar mi matrimonio con lo que tú y ese
capataz hacéis, —Ted le contestó.
Gray no quería entrar en una batalla verbal con Ted. En su
lugar le pasó el frasco a la dependienta que tenía los ojos abiertos
como platos. —Me llevaré esta.
—¿Eso es todo? ¿Sólo me vas a ignorar? —preguntó Ted.
Gray sacó su billetera y le entregó cien dólares a la señora
antes de encarar a Ted. —No voy a discutir contigo sobre mi vida
personal. De modo que si por ser gay significa que no vas a querer
hablarme más, es tú problema.
Los labios de Ted se apretaron. —Sera a tu modo, —dijo antes
de salir.
Gray guardó el cambio en el bolsillo antes de cogerle a la
dependienta la bonita bolsa rosa. —Gracias. —Señaló hacia Ted que
se marchaba—. Siento eso.
La mujer joven sonrió. —No lo sientas. Lo manejaste
remarcablemente bien. Me temo que yo no habría sido tan educada
si hubiera estado en tus zapatos.
Gray miró a sus botas de cowboy de la talla once10. —Te verías
bastante graciosa en mis zapatos, pero tengo la sensación que me
gustarías de todos modos. 93
La mujer rió. —Feliz Navidad.
—Igualmente. —A pesar de su bravuconería con Ted, Gray se
sentía inquieto. Sin embargo, todavía tenía algunos recados
pendientes en su lista. Dejó los almacenes y se dirigió hacia la
tienda de artículos de granja. Era su última parada y la que más
temía.
El momento en que entró en Weaver se sintió incómodo.
Aunque no estaba repleto, había varios clientes pululando por la
tienda en busca de suministros y regalos.
Gray fue a la sección de sombreros y sacó un papelito de su
bolsillo. Él y Ram habían decidido equipar a los empleados nuevos
que trabajaban a tiempo completo. Cuando Ram mencionó las tallas
de Jesse, el veterinario felizmente se las había dicho.
Ben se ofreció a pedir un par de botas buenas de cowboy para
Jesse de una casa de suministros que usaba normalmente, pero
Gray deseaba ser el que le comprara a Jesse su primer Stetson.

10
Talla 45 en la medida francesa
—Hey, Gray, ¿puedo ayudarte a encontrar algo? —Ned Weaver
preguntó.
Gray se preparó para otra discusión. Apuntó hacia un Stetson
negro con una banda plateada y turquesa alrededor del ala. —¿Lo
tienes en siete y cuarto?
—Seguro que sí. Iré a mirar atrás, —dijo Ned.
Complacido con la recepción de Ned, Gray se fue a la sección
de ropa. Encontró la talla de Jesse y puso tres pares de Wranglers
en su pequeño carro.
—Escuché algunas noticias un poco inquietantes el otro día.
Gray se giró hacia quien hablaba para encontrar al Pastor
Hallowell. —Pastor, —saludó.
—Me gustaría que volvieras a la iglesia, —dijo Hallowell.
Desde que era un niño, Gray había ido a la Primera Iglesia
Presbiteriana de Wellington. Aunque no iba cada semana, siempre 94
había intentado tener tiempo para ir al pueblo un par de domingos
al mes. —Planeamos ir al servicio de Navidad si es lo que quieres
saber.
—Si con nosotros te refieres a tú y Raleigh, estaría encantado
de verte allí.
—¿Y si planeo llevar a otros? —Gray inquirió, sabiendo ya la
respuesta.
—La iglesia es un lugar de culto familiar. No sé si la mayoría
de la gente se sentiría a gusto si traes a tus amigos.
Gray se acarició la mandíbula. —Bueno, seguro que no quiero
corromper a la congregación, Pastor. Por supuesto deberías pedirle
al Diácono Williams que al menos intentara esconder la lujuria que
siente por tu mujer durante el servicio. Estoy seguro de que eso
también pone nerviosa a la congregación.
Con esas palabras, Gray volvió a la sección de sombreros. Ned
ya estaba cobrándole a alguien más, pero Gray vio la caja del
sombrero en el mostrador. Puso los jeans en la cinta y esperó su
turno,
—¿Te costó encontrar la talla correcta? —Preguntó Gray
cuando fue su turno.
El Sr. Weaver levantó la tapa de la caja para que Gray la
inspeccionara. —Claro. —Empezó a pasar los jeans—. No hagas
caso a lo que piense la gente, ¿me oyes? Siempre has sido
bienvenido en esta tienda.
—Gracias señor. —Hasta ahora la suerte de Gray estaba al
cincuenta por ciento con los residentes de Wellington. No imaginaba
poder pedir más que eso.
—Sólo quería que lo supieras. —Ned le pasó a Gray la bolsa y
la caja—. Feliz Navidad.
Gray deseaba abrazar al hombre más mayor. Si alguien de los
viejos tiempos como Ned Weaver podía aceptarlo, Gray tenía
esperanza en el futuro.
Arrancó la camioneta y se dirigió a casa. Sacó su móvil y llamó 95
a Ram.
—Hey, —Ram contestó.
—¿Dónde estás?
—Preparándome para sentarme a comer. ¿Por qué, estás de
camino a casa?
—Sí, estaré allí a las diez. Espérame.
—Lo haré.
Gray colgó el móvil y lo enganchó a su cinturón. Pasó el resto
del camino pensando en lo que le había pasado en el pueblo.
Cuando llegó a casa, se quitó las botas y su sombrero antes de
unirse a Ram en la mesa.
—Mejor come antes de que la sopa y el sándwich se enfríen, —
le dijo Ram.
Gray le dio un mordisco a su sándwich de queso. —Tuve
algunos problemas en el pueblo.
—No pareces sorprendido, ¿lo estás? —Ram sopló en la
cucharada de sopa de tomate casera.
—No, no realmente. Pero puedo decir que no volveré pronto a
la iglesia presbiteriana. El Pastor Hallowell sugirió que dejara en
casa a mis amigos si quería ir.
Ram asintió. —Entonces, si quieres encontraremos otra iglesia.
¿Quién más?
—Bueno, las malas noticias son que también tenemos que
encontrar otra ferretería donde gastar nuestro dinero, pero la
tienda de suministros de Weaver todavía está agradecida de
tenernos como clientes.
Ram alcanzó otro sándwich. —Entonces encontraremos otra
ferretería. No es un gran problema.
Gray deseaba poder aceptar tan fácilmente el cambio de sus
viejos amigos, pero Ram no había crecido en Wellington. 96
—Es fácil decirlo para ti, ellos no eran tus amigos.
—No creerás que lo eran tuyos. ¿Verdad?
—¿Qué pasa si esto empieza a afectar al rancho? Si perdemos
a Andrew Carlson como cliente, estaremos jodidos.
—¿No eras tú quien decía que si el negocio con Carlson no iba
bien siempre podrías ofrecérselo a otro? —preguntó Ram.
—Quizá, ¿pero que pasa si no puedo? —Gray odiaba que el
futuro de Sunset Ridge estuviera vinculado al sexo de la persona
que había escogido para compartir su vida.
—Entonces supongo que tendrás que preguntarte a ti mismo
que es lo más importante, ¿tener una vida conmigo o el rancho?
Como Gray no contestó inmediatamente, Ram se levantó. —Sí,
supongo que necesitas algo de tiempo para pensar en ello, —dijo
Ram antes de irse.
—Espera. —Gray saltó y siguió a Ram—. No es tan fácil. No sé
hacer nada más. Este rancho ha sido toda mi vida desde que me
puse mi primer par de botas de vaquero.
Ram se detuvo y apoyó su frente en la puerta principal. —
Tampoco sé hacer otra cosa, pero trabajaría en una jodida tienda
antes de alejarme de ti.
Gray envolvió sus brazos alrededor del pecho de Ram, y lo
sostuvo en el lugar. Aunque sólo hacía unos meses que había
conocido al hombre, no podía imaginar una vida sin Ram en ella. —
Yo también, aunque me gustaría más ser cajero que reponer
estanterías.

Ram sacudió la cabeza ante el montón de regalos. La familia


Conner definitivamente exageraba cuando se trataba de la Navidad.
Lo bueno era la felicidad de Gray y la expresión de puro disfrute en 97
el rostro de Jesse cuando se puso el Stetson en su cabeza por
primera vez.
—¡Me queda bien! —Jesse gritó. Llevando un par de
Wranglers, que había complementado con un nuevo cinturón y una
hebilla plateada y turquesa que hacía juego con su sombrero y
además se puso la camisa escocesa de color perla que Ram le había
dado, Jesse se levantó y estiró sus brazos—. ¿Ahora me veo como
un verdadero cowboy?
—Nop, —dijo Ben, dándole una gran caja—. Creo que te falta
algo.
Como un niño que nunca hubiera experimentado el gozo de la
mañana de Navidad, Jesse se sentó en el suelo y abrió el paquete.
Las lágrimas llenaron sus ojos cuando sacó unas botas de vaquero
de cuero marrón de las mejores que había en el mercado. —Ben, —
susurró.
Jesse abrazó las botas contra su pecho antes de inclinarse
sobre Ben y darle un profundo beso. No era la primera vez que Ram
había visto una demostración de afecto entre los dos hombres, pero
por como se veía el beso, Ram suponía que la relación de Ben y
Jesse había subido al siguiente nivel.
Al principio Ram no estaba seguro de como se sentía sobre el
hecho de que el hombre mayor tuviera sexo con un chico de
dieciocho, pero el brillo de amor de los ojos de Ben cuando Jesse
termino el beso lo tranquilizó. Jesse merecía cada gramo de
felicidad que pudiera conseguir.
—Gracias. Nunca me las quitaré. —Le dijo Jesse a Ben.
Ben le guiñó un ojo. —Tienes mi permiso para quitártelas
cuando vayas a la cama.
Jesse se sonrojó mientras se ponía las botas.
—Mi turno, —dijo Raleigh, extendiendo su mano para recoger
sus regalos.
La mano de Gray se apoyo en el muslo de Ram. Se inclinó
hacia Ram y besó su cuello. —Este es el regalo que envió Rebecca, 98
—susurró.
Raleigh rompió el papel que envolvía el paquete y se lo pasó a
Georgia que lo metió en la bolsa de la basura. Abrió el regalo con
una sonrisa en su rostro hasta que vio el contenido. Raleigh sacó un
suéter rojo de Navidad de la caja.
Era por lo menos tres tallas más pequeño que la suya, el
suéter tenía un gran árbol decorado en la parte de delante.
Raleigh dobló el suéter gentilmente y lo devolvió a la caja. —
Realmente no me conoce para nada, ¿verdad?
El agarre de Gray al muslo de Ram se apretó. Ram abrió la
boca con la intención de decir algo cuando Jesse saltó. —Aquí, abre
este. —Jesse le pasó a Raleigh otro regalo.
Dentro había una bandolera de cuero que le tendría que haber
costado a Jesse al menos la paga de una semana. Ram se preguntó
porque Jesse habría comprado un regalo tan caro a Raleigh.
—Es para ti para cuando vayas a la universidad el año que
viene, —explicó Jesse.
Raleigh pasó las manos por el suave cuero. —Es preciosa, pero
no tenías por que hacer esto.
—Sí. —Jesse miró alrededor de la sala—. Me diste el mejor
regalo del mundo. Sólo quería devolverte el favor.
Raleigh sacudió la cabeza. —Siento defraudarte, Jesse, pero
encontré esa camisa de oferta.
—No estoy hablando de la ropa. No tenías por que aceptarme
aquí, pero lo hiciste, y por primera vez en mi vida me siento parte
de una verdadera familia.
Raleigh dejó caer la bandolera y se lanzó contra Jesse.
Envolvió sus brazos alrededor del chico y lo abrazó. —Estoy
contenta de que estés aquí.
Por lo que concernía a Ram el resto de los regalos podrían
quedarse empaquetados porque ninguno de ellos podría ser mejor
que todo lo que le había obtenido durante los últimos cuatro meses. 99
Después de abrazar a Jesse, Raleigh se levantó y sacó un
sobre de una de las ramas del árbol. Caminó hacia el sofá y se lo
pasó a Gray. —No sé si esto puede ser considerado un regalo, pero
quería compartir esto contigo hoy.
Gray abrió el sobre y sacó varios papeles. Ram sonrió cuando
leyó la aceptación de la Universidad de Texas en Austin por encima
del hombro de Gray. —¿Texas? —Gray preguntó—. Pensé que dijiste
que querías irte a California.
—Decidí que Texas es lo bastante cálida y además está cerca
de casa, —explicó Raleigh—. ¿Está bien?
Gray atrajo a su sobrina a su regazo y le dio un gran abrazo.
— Más que bien aunque no estoy seguro de que pueda dejar a los
Razorbacks para apoyar a los Longhorns.
—Está bien. No te lo tendré en cuenta. —Raleigh besó la
mejilla de Gray—. Gracias.
—No me lo agradezcas a mí. Tú hiciste todo el trabajo. Estoy
orgulloso de ti, Pumpkin, y tu abuelo también lo habría estado.
Ram palmeó la espalda de Raleigh. —Felicidades.
—Gracias, —le dijo a Ram.
Cuando se levantó del regazo de Gray para aceptar los elogios
de Georgia, Ben y Jesse, Ram envolvió su brazo en los hombros de
Gray y lo atrajo para un rápido beso. —Sip, esta es la mejor
Navidad que ha habido.

El quince de enero, el teléfono de Ram sonó en medio de la


noche. Se despertó e inmediatamente contestó la llamada. —Ram.
—Charlotte Sue está de parto, —le informó Jesse.
Ram extendió la mano y despertó a Gray. —Estaremos abajo
pronto, —le dijo a Jesse. 100

—Tómate tu tiempo. Acaba de empezar y Ben ya está aquí.


Ram colgó el móvil y se presionó contra la espalda de Gray. —
He is a Champion11 está preparándose para ser papi. ¿Vas a
levantarte o debería bajar sin ti?
Gray se retorció, rozando su culo desnudo contra la polla de
Ram. —No lo sé. Estoy disfrutando mucho en este momento.
La sensación del dulce culo de Gray tenía la polla de Ram
reaccionando predeciblemente. Ram alcanzó la botella de lubricante
que habían usado sólo unas horas antes. —¿Un rapidín?
Gray se dio la vuelta para encarar a Ram. —Hoy va a ser un
gran día. ¿Qué tal si no le ponemos tiempo límite?
Ram derramó lubricante en su polla antes de sellar con su
boca la de Gray. Mientras sus lenguas batallaban por la dominación,
Ram tanteó el agujero de Gray. Lentamente empujándose dentro,
alejó su boca de la de Gray. —Te amo.

11
Como es el nombre de un caballo lo dejamos en el idioma original.
Gray no necesitaba devolverle las palabras a Ram, Gray las
había dicho una y otra vez en las últimas horas antes mientras se
turnaban para follarse el uno al otro. —¿Prometes que te quedarás
sin importar lo que pase con los potros? —Gray suplicó.
—No me voy a ningún sitio. Te he buscado durante toda mi
vida adulta. Sólo estoy feliz de haber encontrado a un hombre que
se siente cómodo subido a un caballo.
Con la polla de Ram en su culo, Gray empujó hasta que Ram
cayó hacia atrás, colocando de esa manera a Gray encima. Gray
empezó una lenta monta arriba y abajo de la polla de Ram.
—Me encanta montar contigo.
Ram rió y alcanzó la polla de Gray. —Suficiente conversación.
Tenemos a un potro que necesita ayuda para llegar a este mundo.
Gray pareció tomarse las palabras como un reto. Plantó sus
pies en el colchón y montó a Ram en posición de jinete.
—Ahhh joder eso se siente bien, —Ram gimió. Fue el primero 101
en explotar, disparando su semen profundamente dentro de Gray.
En el segundo en que el último chorro de semen dejó su polla, Ram
atrajo a Gray y lo tiró contra la cama. Envolvió sus labios alrededor
de la polla de Gray y chupó.
Aunque Ram disfrutaba siendo follado de vez en cuando,
prefería mucho más sentir el calor de la semilla de Gray
deslizándose por su garganta. No le tomó mucho tiempo a Gray
para recompensar a Ram con su premio. Ram dejó que el caliente
semen de Gray cubriera su lengua antes de tragar.
Cuando vació las bolas de Gray, Ram liberó su polla y gateó en
la cama para un beso rápido. Cada embestida de la lengua de Gray
en su boca amenazaba con devolver a la vida la erección de Ram.
Mierda, Ram dudaba que alguna vez se cansara del hombre que
tenía en sus brazos.
Gray fue el primero en romper el beso. —Vamos a tener que
ducharnos antes de ir al establo.
—Entonces ¿qué haces tirado en la cama? —Ram le preguntó
riendo. Palmeó a Gray juguetonamente en el culo.
Después de una rápida ducha, se vistieron y salieron del
dormitorio. —Haré una gran jarra de café y la llevaré, —ofreció
Gray.
—No hay necesidad de eso. Ya tengo una cafetera en el
establo. Supuse que pasaríamos más que unas pocas noches
observando pequeños milagros viniendo al mundo.
Después de coger sus sombreros y chaquetas, Ram dirigió la
marcha a la puerta principal. Mientras pasaban por delante del
garaje, Ram empujó a Gray con su cadera. —Nunca trabajamos en
el Cobra.
—Tenemos muchísimo tiempo. Estoy seguro de que en veinte o
treinta años no sentiremos la necesidad de pasar cada momento
libre en la cama, —dijo Gray.
—Muérdete la lengua. Planeo disfrutar estando en la cama
contigo hasta bien entrados los noventa.
102
—Wow, bastante optimista.
—Siempre. —Ram alcanzó la mano de Gray—. De hecho,
deberías considerar darle ese coche a Jesse porque seriamente
dudo que encontremos tiempo para hacer nada con él.
—Creo que ahora las manos de Jesse están muy llenas entre
su trabajo aquí, yendo a ayudar a Ben y manteniendo esa maldita
sonrisa en el rostro de Ben.
—Sí, puedes tener razón, —Ram acordó.
—Por supuesto que tengo razón. Soy el jefe.
—¡Cuidado! —Ram gruñó mientras entraban en el establo.
Epíilogo

A pesar del éxito de su programa de cría durante los últimos


cuatro años y medio, Gray estaba aun más orgulloso de la familia
que él y Ram habían trabajado tanto para poder construir. Mientras
estaba en pie en el porche delantero, Gray observó a Jesse trabajar
con otro adolescente con el que Ram había estado de acuerdo en
contratar.
Por una razón u otra, el Sunset Ridge se había convertido en
algo conocido por otros profesores y directores del país por su éxito
y buena disposición a la hora de ayudar a jóvenes con problemas.
Actualmente tenía dos chicos y una chica trabajando a media
jornada en el rancho, y Ram, parecía amar cada minuto que tenia
para tomar a los chicos bajo su ala. 103
Salió del porche y se dirigió al edificio más nuevo donde Ram
estaba enseñando a uno de los adolescentes como soldar. Junto al
pequeño taller, Gray se sacó las gafas de su pantalón y se las puso.
Ram iba de un lado a otro de la nueva puerta de de acero
forjado, apuntando las áreas que necesitaban ser arregladas. —En
general estoy impresionado, —le dijo Ram a la chica.
—¿Te hace trabajar muy duro? —Gray le preguntó a Casey.
Casey se giró hacia Gray y sonrió. —No, no tan duro. Pero es
un perfeccionista.
Gray asintió en aprobación. —Hazlo bien la primera vez.
Casey miró a Ram. —¿Ambos comparten el cerebro?
—Me lo estoy empezando a preguntar, —Ram dijo riendo—.
¿Necesitas hablar conmigo? —le preguntó a Gray.
—Si tienes tiempo, —Gray contestó.
Ram apuntó hacía el disco de la lijadora. —Agarra un par de
goggles y lija esos puntos que sobresalen, —instruyó a Casey.
—Claro.
Ram caminó a través del taller para unirse a Gray. —¿Qué
pasa?
—Colson acaba de llamar. Sir Winsalot12 ganó su primera
carrera. Dijo que los otros propietarios se van a volver locos,
criando potros.
Ram se sacó la badana roja que se había envuelto alrededor
de su cabeza. —¿Dijeron que hizo trampa?
—Sí, por comprar los potros engendrados por He is a
Champion. Andrew desea hacer un trato con nosotros para que no
vendamos su esperma a ningún otro criador.
—¿Qué ofrece por ello? —preguntó Ram.
—Bastante. Aunque le dije que necesitábamos a Dream Marker 104
tan pronto como se retire para cerrar el trato.
—¿Estuvo de acuerdo?
—Por supuesto que lo estuvo mientras le vendamos
exclusivamente a él. —Cuando los rumores se difundieron por la
comunidad de criadores sobre la relación de Gray con Ram, varios
compradores se echaron para atrás. Por suerte para ellos, a Andrew
Carlson sólo le interesaban los caballos. Le había dicho a Gray que
no le importaba si este se vestía con minifaldas y tacones de aguja
mientras Sunset Ridge fuera capaz de producir los mejores pura
sangre.
—Ahora todo lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que
He is a Champion se mantenga sano y siga apareándose.
Gray dirigió a Ram detrás de la pantalla soldada. Una vez que
estuvieron fuera de la vista de Casey, atrajo a Ram a sus brazos. —
Esto es algo bueno. No te preocupes tanto.
Ram besó la frente de Gray. —Mi vida es tan perfecta justo

12 El Sir Ganamucho
ahora que siempre estaré preocupado de que si pulso un botón
todo se desmoronara.
—¿No eras tú el que me dijo que trabajarías en una tienda si
eso significaba que podíamos estar juntos?
—Sí, ese fui yo. Pero realmente no quiero llenar las bolsas de
la compra.
Gray besó a Ram. Todavía le asombraba como encajaban tan
perfectamente el uno con el otro.
—Bien. Si llegamos a eso, yo llenaré las bolsas de la compra y
tú harás funcionar la máquina registradora.
—Amo como me cuidas, —Ram dijo dándole a Gray otro
beso—. Mejor vuelvo con Casey antes de que lije tanto la tubería
que la parta por la mitad.
—No olvides ajustar el calendario de esta semana.
Necesitamos estar fuera de aquí para las nueve de la mañana del
viernes. 105
—No lo olvidaré. Sabes que estoy tan excitado como tu por ver
a Raleigh caminar por el estrado.
—¿Ram? Todo está limpio. ¿Debería arreglar mis fallos ahora?
—preguntó Casey.
—No sin supervisión. Estaré ahí en un segundo, —Ram
contestó.
—Te dejaré ir. Sólo quería darte las buenas noticias sobre Sir
Winsalot. —Gray empezó a dirigirse a la puerta.
—Hey, Gray, —Ram llamó.
Gray se detuvo y se giró.
—Yo repondré las estanterías, —Ram le dijo a Gray.
Gray asintió. —Lo sé.
Ram se secó las lágrimas por la risa de sus ojos cuando vio a
Jesse, Ben, Gray, y el novio de Raleigh jugar al fútbol. —¿Sabes que
Gray va a romper algo, verdad?
—Al menos Michael podrá colocar el hueso, —Raleigh contestó.
Ram le dio un codazo a Raleigh juguetonamente en las
costillas. —Lo has hecho bien, chica.
Con amor en sus ojos, Raleigh se inclinó contra Ram. —¿Puedo
contarte un secreto?
—Claro.
—Michael va a pedirle a tío Gray mi mano esta noche después 106
de la graduación.
—Supuse que ya era hora ya que los dos habéis estado
viviendo juntos el último año.
Raleigh jadeó. —¿Cómo lo supiste?
—Gray me lo dijo.
—Oh Dios mío. —Raleigh enterró su rostro en sus manos—.
¿Cómo lo descubrió?
—Gray vigila las cuentas del banco como un águila. Lo supo
tan pronto como dejaste de pagar el alquiler del apartamento
dónde vivías.
—Entonces ¿por qué no me dijo nada? ¿Está enfadado? —
Raleigh preguntó.
—Creo que le preocupó que no se lo dijeras, pero entiende que
tu vida es tuya. Tampoco hace daño que le guste sinceramente tu
doctor. Por supuesto creo que le gustaría más Michael si trabajara
en un hospital en Little Rock.
Raleigh apretó la mano de Ram. —Quizá algún día cuando
empiece a tener bebés.
Ram intentó imaginar a Gray con un bebé. —Gray consentiría
a los niños.
—Sí, pero tú estarías ahí para enderezarlos de nuevo. —
Raleigh besó la mejilla de Ram—. Siempre te querré por eso.
—Y amo haberlo hecho.
—Hey, ¿chicos vais a animarnos o no? —Gray gritó.
—Nop. Nunca disfruté llevando una falda, —Ram le gritó en
respuesta.

107
Gray no podía estar más orgulloso cuando observó a Raleigh
cruzar el escenario para coger su diploma. Se quedó en una larga
fila con los otros estudiantes pero Gray sólo tenía ojos para su
chica. —Va a ser una fantástica trabajadora social.
—Sip, —Ram estuvo de acuerdo.
Gray apartó sus ojos de Raleigh lo bastante para mirar a Ram.
—¿Eso es? ¿Sip?
La mirada de Ram se dirigió a alguien de la multitud. Gray
intentó descubrir quien había capturado el interés de Ram tan
intensamente.
—Oh, mierda, —dijo Gray, viendo a Rebecca. No lo habría
dicho, pero el ver a su hermana no le causó nada más que dolor.
¿Estaba mal sentirse traicionado por su sobrina? Gray estaba tan
metido en sus pensamientos que se perdió el final de la ceremonia
de graduación.
—Vamos. Vamos a felicitar a tu chica, —dijo Ram, levantando
a Gray.
—Ella no es mía. Es de Rebecca. Verla aquí ha servido para
darme cuenta de eso.
—Tonterías. —Ram llevó a Gray a una zona alejada de la
multitud—. No puedes culpar a Raleigh. Claro que invitó a su
madre, pero eso no significa que la haya perdonado. Si sé algo
sobre Raleigh es que esos ojos grises siempre son vulnerables en lo
concerniente a Rebecca. ¿Qué coño crees que la llevó a conseguir
un título en trabajo social? Sabe que no cada niño tiene un tío como
el que tiene ella.
Aunque Gray y Ram tenían una regla en común de no hacerse
demostraciones públicas de afecto, no pudo evitar apoyarse contra
el hombre que amaba. —¿Qué haría sin ti?
—No lo sé, pero seguro como el infierno que espero que nunca
intentes descubrirlo. —Ram le dio a Gray un rápido beso—. Vamos.
Raleigh estará buscándonos.
108
Gray siguió a Ram al lugar donde habían quedado
previamente.
—Eso fue tan aburrido, —Jesse se quejó—. Ben me dio un
buen codazo por dormirme.
—No era al sueño lo que me molestaba, eras tú babeándome
el hombro, —Ben aclaró.
Jesse se puso de puntillas y besó a Ben. Sin una brizna de
preocupación por lo que los rodeaba, Ben devolvió el beso de Jesse
con interés.
—¿Seremos alguna vez así? —Gray le preguntó a Ram.
—Dios espero que no. Esos dos están siempre revolcándose, —
Ram contestó.
—¿Con quien está hablando Raleigh? —preguntó Jesse.
Decía mucho sobre la relación de Gray con su hermana el que
Rebecca no se molestara en acercarse a saludar. —Esa es Rebecca,
la madre de Raleigh.
—¿No esas de broma? —Jesse preguntó.
—No es broma. —Gray observó como Raleigh le daba a
Rebecca un abrazo antes de alejarse. Hablaron durante otro minuto
antes de que Raleigh se girara y corriera hacia ellos. La sonrisa en
el rostro de Raleigh alzó el ánimo de Gray. Estiró sus brazos justo
cuando Raleigh se lanzó sobre él.
—Estoy tan orgulloso de ti, Pumpkin. —Gray cerró sus ojos
mientras giraba a Raleigh en círculos.
—Bájame antes de que vomite, —Raleigh se quejó.
Gray la volvió a poner de pie y le sostuvo la mano hasta que
estuvo estable de nuevo.
—¿Viste a mamá?
—Sí, la vi. ¿De donde ha venido? —Gray sabía que era una
vergüenza que ni siquiera supiera donde vivía su única hermana.
—Nevada. 109
—¿Quieres ir a cenar con ella? —Gray ofreció. Sabía que lo
mataría si Raleigh se iba pero tenía que darle a su sobrina la
oportunidad de decidir.
—No. Le dije cuando la invité que pasaría la mayor parte de la
semana con mi familia, de modo que sabía que esperar antes de
venir.
—Bien, pues vamos a comer, —Ram se metió en la
conversación, cogiendo a Raleigh y dándole un abrazo.
Después de que Ram la bajara, Raleigh fue pasada de Jesse a
Ben y finalmente a los brazos de Michael.
—Ves, te preocupaste por nada, —Ram le dijo a Gray en la
oreja.
Gray miró la espalda de Rebecca que se iba. —Hey, Pumpkin,
¿quieres pedirle a tu mamá que se nos una?
—¿En serio? —El rostro de Raleigh se iluminó.
—Sí. —Gray tragó alrededor del nudo de emoción que quedó
atrapado en su garganta. Podía no confiar en su hermana, pero
Raleigh ya era adulta, y merecía tomar sus propias decisiones.
Raleigh caminó hacia Gray y tiró de la corbata que Ram le
había hecho ponerse. Mirando a los ojos de Gray, sacudió la cabeza.
—Nah. Prefiero pasar el día con mi verdadera familia.
Mientras el grupo empezaba a dirigirse al aparcamiento, Ram
envolvió su brazo alrededor del cuello de Gray. —Ese fue un gesto
amable, —Ram susurró.
—Ser amable no tiene nada que ver aquí. Ella ha crecido. No
necesita que la proteja más.
—Estas equivocado en eso. Siempre te necesitará.
—Mientras no sea para llenar sus bolsas de la compra.
—Tienes razón en eso, —Ram estuvo de acuerdo.
110

Fin
Coordinaciion de Proyectos
Pervt
Traduccion
Vero- Draude
111
Correccion
Luca
Foramto y DiseNo
Pervy

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