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El psicólogo Erik Erikson sostiene que los niños en la primera época de infancia pasan por una

etapa de "iniciativa versus culpa". Colocando como ejemplos varios para asi entender de que se
trata esta etapa se puede expresar que si a un niño se le coloca en un entorno donde pueda
explorar, tomar decisiones e iniciar actividades, se habrá logrado conseguir la iniciativa. Por el
contrario, si el niño es puesto en un ambiente donde la iniciativa es reprimida a través de la crítica
y el control, desarrollará un sentimiento de culpa.

Etapa 3: iniciativa versus culpa – La cual está comprendida en una edad Preescolar: de 3 a 5 años.

*Que es la iniciativa

Tener iniciativa supone adoptar una actitud proactiva marcando el rumbo por medio de acciones
concretas, siendo capaz de imaginar, emprender, desarrollar y evaluar cualquier tipo de situación
presente.

*Que es la culpa

La culpa es un patrón de respuesta emocional que surge de la creencia de haber transgredido las
normas éticas personales o sociales; y sobre todo, cuando a consecuencia de la conducta
realizada, o la ausencia de ésta, se ha causado un daño a otra persona.

La iniciativa es una actitud positiva ante los retos del mundo, para lograrla los padres deben
alentar la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Esta es una etapa ideal para el juego, no para
una educación formal ya que el niño puede imaginar, y a partir de esto buscar hacer real lo irreal.
La iniciativa trae consigo dos consecuencias: La responsabilidad y la culpa, el niño puede asumir
(proporcionalmente) las consecuencias de sus actos y empieza de esta forma a esbozarse el juicio
moral.

El justo equilibrio entre la fuerza sintónica de la iniciativa y la culpa, esto es significativo para la
formación de la consciencia moral, a partir de los principios y valores internalizados en los
procesos de aprendizaje, en la iniciación del aprendizaje escolar, de la inserción social, a través de
los prototipos ideales representados por sus padres, adultos significativos y la sociedad. Si el niño
genera demasiado iniciativa y muy poca culpa generará una tendencia maladaptativa dañiña para
la sociedad que vendría siendo la crueldad. Esto es, la tendencia a realizar los propios planes sin
pensar en las necesidades de otro individuo, por otro lado, si el niño genera una culpa exagerada,
creara una tendencia maladaptativa dañiña para sí mismo que sería la inhibición. En este caso el
niño evita las aventuras y lo nuevo, tratando de no involucrarse en actividades potencialmente
culpógenas. El equilibrio llevará al niño a la virtud psicosocial de coraje, esta es la capacidad para
la acción, atendiendo a las propias limitaciones y sin temer los posibles fallos.

Ahora la presencia de la tríada familiar es necesaria para la formación de la capacidad de


separación afectiva, de dar y recibir afecto a una tercera persona, incluyendo la resolución del
Complejo de Edipo. La virtud que surge de la resolución positiva de esta crisis es el propósito, el
deseo de ser, de hacer y de convivir, sintetizado en la expresión: “Yo soy lo que puedo imaginar
que seré”. El arte dramático y el jugar se vuelven el palco de las ritualizaciones de las experiencias
existenciales de la niñez, en los roles y funciones sociales, bien como del aprendizaje de los
significados dialécticos de las crisis psicosociales para la formación de su consciencia moral. El
moralismo será la palabra para designar la internalización de las normas sociales cuando es la
forma inhibidora y culposa.

El Complejo de Edipo a veces también denominado conflicto edípico, se refiere a un conjunto


complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea de
deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores. Erikson acepta la experiencia edípica, sin
embargo, la ve como una renuencia del niño a abandonar su cercanía al padre del sexo opuesto.
Los padres no deben forzar esta separación, pues pueden generar en él culpa por sus
sentimientos.

La confianza y la autonomía de las etapas anteriores se convierten en el deseo de tomar la


iniciativa o pensar en ideas y acciones de iniciativa. Para reforzar la iniciativa, los cuidadores deben
elogiar los esfuerzos del niño y evitar ser críticos con los problemas o errores, para no afianzar lo
que vendría siendo el sentimiento de culpa.

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