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Haciendo Eco

FORMACIÓN DE CATEQUISTAS

Diócesis de Río Gallegos


Haciendo eco, Formacion de Catequistas / 1a ed. edición especial. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : PPC Cono Sur,
2015. 160 p. ; 24 x 17 cm.

Edición para Obispado de Río Gallegos


ISBN 978-987-740-086-1

1. Catequesis. I. Título.
CDD 268.4

Haciendo eco, Formacion de Catequistas


Primera edición en PPC Cono Sur: Buenos Aires, octubre de 2015

ISBN: 978-987-740-086-1
© 2015, PPC Argentina S.A.

PPC Cono Sur


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Libro de edición argentina / Made in Argentina


Impreso en Argentina / Printed in Argentina

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático,


ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier otro medio, ya sea electrónico, mecánico,
por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

empresa asociada a la cámara argentina del libro


PRESENTACIÓN

Me es muy grato presentar este trabajo para la formación de los Catequistas de la


Diócesis de Río Gallegos y de las otras Diócesis que lo asumirán.
Ser catequista es responder a un llamado de Jesús que, a través de su Iglesia, nos
invita para anunciar el Evangelio.
Se trata entonces, primero, de una respuesta personal a ese llamado y de un com-
promiso para con quien llama. Y luego, de una seria capacitación para poder brindar
un tesoro del cual no somos dueños sino servidores.
De allí el sentido de este trabajo: ofrecer a los catequistas la posibilidad de formar-
se para responder mejor a su llamado.
La obra que aquí se presenta cuenta ya con años de experiencia; está probada y ha
dado buenos resultados.
Confiamos en que ahora, en manos de nuevos lectores, podrá seguir enriqueciendo
el camino de la Catequesis.
¡Gracias! A los autores que entregaron su tiempo en esta preparación.
¡Gracias! A la Editorial PPC por brindar esta colaboración, sin la cual sería imposi-
ble llegar a tantos.
¡Gracias! A ustedes que, a partir de ahora, forman parte de esta familia de cate-
quistas del fin del mundo.
El Señor Jesús y su Madre la Virgen nos bendigan.

Miguel Ángel D’Annibale


Obispo de Río Gallegos
Provincias de Santa Cruz y
Tierra del Fuego, Antártida e
Islas del Atlántico Sur.
Argentina

Río Gallegos, 25 de junio de 2015

3
INTRODUCCIÓN

Queridos catequistas
Este material es el resultado de una experiencia de trabajo de alrededor de diez años,
que intentó dar respuestas a las necesidades de los catequistas de nuestra extensa
Diócesis, con sus diferentes geografías, requerimientos y problemáticas socioeconómi-
cas. Han sido años de encuentros en los cuales nos fuimos enriqueciendo mutuamente
y acompañándolos en su formación a través de cursos presenciales y a distancia, talle-
res, seminarios, encuentros interparroquiales, Decanales, Regionales y Nacionales.
Pero también esta obra es el fruto de nuestra propia experiencia de formación y cre-
cimiento en nuestro SER y Hacer catequístico, en los que dejaron su impronta distintos
cursos, autores, catequetas, tutores, Encuentros a nivel Diocesano, Regional y Nacional.
En la Biblia, Dios aparece como el educador de Israel (cf Dt 8,5; Jr 2,30) y Jesucristo
como el Maestro que enseña “el mensaje del Reino” (cf Mt 13,19 y otros. Ver: Emaús, el
Etíope, la Samaritana, etc.). La pedagogía divina es, precisamente, la forma concreta
en que Dios se revela a la humanidad. La pedagogía de Dios es la fuente y el modelo
de la pedagogía catequística. Así lo afirma el Papa Juan Pablo II: “Dios mismo, a lo
largo de toda la historia sagrada y principalmente en el Evangelio, se sirvió de una
pedagogía que debe seguir siendo el modelo de la pedagogía de la fe”1. Por eso cada
Encuentro de Catequesis está pensado de manera que, mientras el catequista avanza
en los contenidos, se afianza en la metodología catequística (cfr. DCG 139-142).
Los encuentros están pensados para una formación básica de catequistas. Han sido
diseñados para vivirlos en grupo, aunque esta modalidad no es excluyente. Uno de
los integrantes, rotativamente, cumple el rol de Animador previendo los materiales
necesarios, y realizando la función de moderador del mismo.
Anhelamos hacernos eco de Aparecida 276 que claramente nos dice:
“La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo
requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras
comunidades, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia…”
Plenamente conscientes de nuestras limitaciones pero también de que los cambios
requieren “audacia”, nos atrevemos a presentar este libro que no quiere ser más que una
ayuda en la formación de quienes se inician en esta apasionante tarea de ser catequistas.
Con afecto
María Matilde Ocampo, Dolores Miranda,
Liliana Docampo, Regina Scalzi y Raquel Arena
JUNTA DIOCESANA de CATEQUESIS de RÍO GALLEGOS
juntadiocesanarg@gmail.com

1 Chatequesi Tradendae Exhortación Apostólica de Juan Pablo II sobre la catequesis en nuestro tiempo, n‹ 58.

4
ENCUENTRO

1
Haciendo eco a la
pedagogía de Jesús 
MATERIALES
• Un camino (dibujado en una lámina) y huellas (de papeles de colores y/o
cartulina) (una por cada uno de los integrantes del grupo).
• Las letras de las canciones “El peregrino de Emaús” de E. Gumucio y A.
Opazo y “Este camino” de Daniel Poli, para cada participante (pueden
buscarse en Youtube y/o grabarse para cantarlas con música).
• Copia de esta oración para cada participante.

Quédate con nosotros, Señor,


para que no se apague nuestra fe.
Quédate con nosotros, Señor,
en los momentos de dificultad,
para que no nos falte la ilusión,
fortaleza en el dolor y luz
en los momentos de confusión.
Quédate con nosotros, Señor,
para que nuestro corazón
arda al calor del tuyo…
Quédate con nosotros, Señor….
Quédate con nosotros, Señor….
Quédate con nosotros, Señor….
Quédate con nosotros, Señor….
Amén.

5
Haciendo Eco

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Ambientar el lugar. El cirio encendido
Momento de Oración:
Se puede escuchar y luego cantar El peregrino de Emaús.
Y rezar con la oración que figura arriba.

CONTEMPLAMOS LA VIDA
1. Leer en el grupo atentamente el siguiente relato de tradición popular.

Las Tres Piedras


uentan que el primer árabe que cruzó el desierto se encontró junto a una
C cueva con un anciano de aspecto venerable que le preguntó:
— Joven, ¿a dónde vas?
— Quiero cruzar el desierto.
El anciano quedó pensativo un momento y añadió.
— Deseas algo difícil. Para cruzar el desierto te harán falta tres cosas. Toma
estas piedras. Este topacio es la fe, amarillo como las arenas del desierto,
esta esmeralda es la esperanza, verde como las hojas de las palmeras, y este
rubí, es la caridad, rojo como el sol de poniente. Anda siempre hacia el sur y
encontrarás el oasis de Náscara, donde vivirás feliz. Pero no pierdas ninguna
de las piedras, si no, no llegarás a tu destino.
El hombre se puso en camino y recorrió miles y miles de leguas a través de
las dunas amarillentas sobre su camello.
Un día le asaltó una duda:
— ¿No me habrá engañado el anciano? ¿Y si no existiera el oasis que me pro-
metió y el desierto no tuviera fin?
Ya iba a volverse cuando notó que algo se le había caído sobre la arena. Era
el topacio. El joven se bajó para cogerlo y pensó:
— No, no. Tengo que confiar en la promesa del anciano. Seguiré mi Camino.
Pasaron muchos días. El sol, el viento, el frío de la noche lo iban agotando.
Sus fuerzas desfallecían y ni una palmera ni una fuente se veían por el hori-
zonte sin fin. Ya iba a dejarse caer del camello para aguardar la muerte bajo
su sombra, cuando notó que se la caía algo al suelo. Era la esmeralda. El
joven se bajo a recogerla y se dijo:
— Tengo que ser fuerte, tal vez, un poco más allá estará el oasis. Si no sigo,
moriré sin remedio. Mientras tenga un soplo de vida seguiré.
Continúo el joven el camino, cuando encontró un pequeño charco de agua
junto a una palmera. Ya iba a lanzarse sobre el charco, cuando vio los ojos de su

6
Encuentro 1

camello suplicantes y tiernos como los de un hombre pidiendo, el agua. Pensó


entonces que debería tener piedad del animal desfallecido, pues él aún podía
resistir, y dejó que bebiera aquellos pocos sorbos.
Cuál no sería su asombro cuando el camello cayó muerto a sus pies. El agua
estaba corrompida. En el suelo notó el joven que brillaba el rubí y lo recogió,
dando gracias al cielo por haber recompensado su generosidad con el camello.
Al alzar la vista, vio a lo lejos unas palmeras. Era el oasis de Náscara. Al lle-
gar, encontró junto a una limpia fuente al anciano de la cueva que le sonrió
alegremente.
— Has llegado a tu destino puesto que has conservado las tres piedras precio-
sas. La fe, la esperanza y la caridad. ¡Ay de ti si hubieras perdido alguna,
hubieras perecido sin remedio!
El anciano después de darle agua fresca y dátiles, se despidió del joven
diciéndole:
— Guarda siempre durante tu vida, junto a tu corazón, el topacio, la esmeralda
y el rubí. Así llegarás hasta el paraíso. Nunca los pierdas.

2. Reflexionar y realizar las siguientes actividades.


• Recorre el camino de tu propia vida. Dibújalo en una lámina como una
línea de tiempo marcando en ella los momentos importantes de tu histo-
ria (tristezas, alegrías, equivocaciones, aciertos...).
• Relaciona tu línea de tiempo con el cuento y agrega en tu dibujo si estu-
vieron presentes en cada circunstancia las “piedras preciosas” brillando
con mayor o menor intensidad.
• Comparte tu línea con el grupo.

BUSCAMOS ILUMINACIÓN: PROCLAMAMOS LA PALABRA DE DIOS


1. Anunciar Lucas 24.
2. Realizar una lectura comprensiva de Lc 24 y responder a las siguientes preguntas:
• ¿Cuándo y dónde ocurrieron los hechos?
• ¿Cuáles son los personajes?
• ¿Qué dice el texto?
3. Por parejas o en pequeños grupos, tracen el dibujo del camino de Emaús y reconoz-
can juntos, en el encuentro entre el Señor y sus discípulos, los pasos del encuentro
catequístico.

7
Haciendo Eco

4. Observar detenidamente el «proceso» del camino de Emaús.

Jesús muere en la cruz y sus discípulos Jesús los espera al borde del camino…
entran en crisis: se dispersan por miedo.
Dos de ellos se van hacia Emaús…

…y se acerca a ellos pero no lo recono- El corazón de los discípulos comienza


cen. Les pregunta: a convertirse… Le piden que se quede
«¿Qué les pasa?» «¿Por qué están tristes?» con ellos “porque es tarde y el día ya
Ellos le reprochan que no sepa lo que termina”…
pasó en Jerusalén. Y lo reconocen al compartir la mesa.
Él les responde explicándoles las Allí Jesús toma el Pan lo bendice, lo parte
Escrituras… y se los da.
Entonces se les abren los ojos…

8
Encuentro 1

5. Interiorizar la pedagogía de Jesús y confrontarla con nuestra propia pedagogía del


Anuncio.

Jesús los espera se hace cercano Òles revela la Palabra de DiosÒ


Los discípulos comienzan a convertirse Ò lo reconocen al partir el Pan…

PEDAGOGÍA DE JESÚS PEDAGOGÍA CATEQUÍSTICA


Jesús Catequista se acerca a una rea- El catequista parte de la realidad personal y
lidad existencial. Sale al encuentro. grupal de sus catequizandos. Se hace cercano,
Camina con sus discípulos. Se interesa busca saber qué sienten, qué les está pasando.
por lo que les pasa. Los escucha. Los escucha.

Jesús Catequista explica, ilumina, aclara El catequista promueve conversión con el


su existencia: interpreta las Escrituras. Anuncio de la Palabra y favorece su comprensión
teniendo en cuenta el perfil/edad/madurez de sus
catequizandos.

Jesús Catequista se manifiesta a través El Catequista, por el poder del Anuncio y su acom-
de signos: el partir el Pan y compartirlo. pañamiento didáctico, remueve “la tierra” de los
Su signo-gesto provoca el cambio: de la catequizandos para que la semilla de Amor la
tristeza a la alegría, de la soledad a la Palabra florezca en ellos respuestas de fe, oración
Presencia, del desánimo a la Esperanza. y compromiso misionero, apostólico.
Y se convierten en testigos: van a anun-
ciarlo.

Recordar: Jesús Catequista no se impu- El Catequista, como Jesús, no debe imponerse:


so: fue invitado a quedarse con ellos en debe respetar los procesos personales de sus
la casa. catequizandos.

6. Reflexionar y conversar.
• A los discípulos de Emaús, ¿les faltaron las piedras preciosas del cuento
que leímos al comienzo? ¿Cuáles? ¿Por qué? ¿En qué momento? ¿Cuándo
cambió la situación?
• Volver a la propia línea de tiempo y agregar el nombre de las personas
que nos acompañaron en este andar, a quienes nos ayudaron a esclarecer
dudas, aliviar penas, retomar el rumbo…

9
Haciendo Eco

Idea fuerza
La catequesis de Jesús apunta siempre a la conversión.

PROFUNDIZAMOS
1. Leer a solas y/o en grupo:
• Págs. 14, 15, 16 y 17 de “Ecos del III Congreso Catequístico Nacional” (La
iniciación cristiana como un Gran Sacramento/El Itinerario Catequístico
Permanente como Camino de maduración comunitaria de la fe).
• El proceso catequístico
Los diversos textos de catequesis –sobre todo los libros guías– determinan
siempre, y con razón, pasos catequísticos, un proceso catequístico.
En esos libros encontramos semejanzas pero también mucha diversidad.
Por eso es imprescindible volver sobre los tres pasos fundamentales de este pro-
ceso. Los describiremos con la ayuda de un texto incisivo de Pablo VI: EN 21-24a.
» Primer momento: La Vida
Algunos autores hablan de «situación»; otros, de «experiencia vital»
o también de «interpelación». Lo cierto es que se trata de una exi-
gencia fundamental del proceso catequístico.
Pablo VI describe este momento del proceso de evangelización
hablándonos de “preguntas indeclinables..., profundas y compro-
metedoras” que son “un elemento esencial; en general el primero
absolutamente de la evangelización” (EN 21).
Algunos libros presuponen este momento, otros lo disminuyen a un
mero punto de partida (leer más en CT 38, 39 y 43)

“El catequista, para ser fiel a Dios,


tiene que dar atención al hombre.”
(Cf DCG, 34).

En concreto: La catequesis debe partir de la vida real. Por lo tanto,


conforme al Mensaje (al Tema de la catequesis), partiremos de algún
aspecto de la vida. Por ejemplo, si el Tema es que Jesús nació, como
todo niño, en una familia, debemos comenzar por las experiencias
de la vida familiar de los catequizandos.
En este momento del encuentro catequístico es esencial el diálogo
con el grupo. Será conveniente apelar a diferentes técnicas y recursos
–fotos, cuentos, hechos de vida...– para suscitar la comunicación.

10
Encuentro 1

Segundo momento: La Proclamación de la Palabra


La vida tiene necesidad de ser esclarecida. Es el momento del anun-
cio explícito. Sin él no habrá nunca catequesis. Es la Palabra de Dios
que ilumina la vida (a través de la Biblia, el Magisterio, la Tradición)
y la transforma.
No basta aproximar el contenido de las fuentes a los catequizandos,
sino que es necesario “un contacto asiduo con los propios textos
sagrados” (CT 27). La catequesis es, así, “trasmisión de los docu-
mentos de la fe” (MPD 9)

Observaciones prácticas:
Es importante la invitación y preparación para oír la Palabra de Dios
en un grupo. Invitar a una actitud de escucha y de fe. Proveer una
iniciación al silencio que cree un clima de oración e interioridad.
En la proclamación de la Palabra, el método catequístico exige un tra-
bajo de apropiación personal. Ayuda la reconstrucción del texto con
preguntas para comprender su contenido. También explicar el vocabu-
lario más difícil o desconocido, contextuar las situaciones, etc.
El método catequístico debe prestar atención al aprendizaje. Es
necesario estimular una formulación clara de lo aprendido elaboran-
do frases-síntesis, por ejemplo.
CT 55 nos ayuda a reubicar la memorización en la actividad cate-
quística actual, abandonando extremismos.

» Tercer momento: La Vida Nueva en una Comunidad de Fe


Algunos libros guías lo llaman «compromiso de vida», «respuesta»,
«propósito», «conclusión», «celebración» etc.
Veamos el tercer momento en la descripción magistral de la EN
23-24a:
“Efectivamente, el anuncio no adquiere toda su dimensión más
que cuando es escuchado, aceptado, asimilado, y cuando hace
nacer en quien lo ha recibido una adhesión de corazón. Adhesión
a las verdades que, en su misericordia, el Señor ha revelado, es
cierto. Pero aún más, adhesión al programa de vida –vida en rea-
lidad ya transformada– que él propone. En una palabra, adhesión
al reino, es decir, al mundo nuevo; al nuevo estado de las cosas; a
la nueva manera de ser, de vivir, de vivir juntos, que inaugura el
Evangelio. Tal adhesión, que no puede quedarse en lo abstracto
y descarnado, se revela concretamente por medio de una entrada
visible, en una comunidad de fieles…” (Conviene completar la lec-
tura de este n°)

11
Haciendo Eco

“Finalmente, el que ha sido evangelizado evangeliza a su vez... Por


eso es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se
haya entregado al reino sin convertirse en alguien que a su vez da
testimonio y anuncia”. (cf Iba con ellos. Metodología Catequística,
Enrique Baca Paunero sdb Ediciones Don Bosco Argentina.)

¿Qué cosas
debemos
tener en
SÍNTESIS CONCLUSIVA cuenta al
En toda metodología catequística podemos distinguir tres preparar los
Encuentros?
momentos fundamentales del proceso:
Primer momento: Situación o Hecho de vida o Motivación o
Experiencia vital o Nuestra historia..., etc. (Profundizar en CT
38-39; 49; 53 EN 20)
Segundo momento: Proclamación o Iluminación o Palabra de Dios o
Anuncio... (Profundizar en EN 22, 26, 27, 28, 29, 30, 42 y CT 30,52)
Tercer momento: Expresión de fe (personal y de la iglesia) + Idea-fuerza
(doctrinal) + Conclusión + Celebración + Respuesta o Propósito o
Compromiso... (Profundizar en Directorio de Catequesis Argentina 176, 167
a171, 149 a156)

CELEBRAMOS
1. Damos gracias al Señor por todo lo que hemos reflexionado en este encuentro,
porque somos caminantes, peregrinos junto al Maestro, que nos guía y acompaña
en nuestra vida, en nuestra praxis.
2. Escribimos nuestro nombre de pila en la huella.
3. Colocamos nuestra huella en el camino mientras cantamos “Este camino”.
4. Rezamos juntos: Quédate con nosotros

PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


1. Biblia
2. Imagen de la Virgen María.
3. El camino (dibujado en una lámina y con las huellas pegadas) del encuentro anterior.

12
Encuentro 1

ANEXO
1. La pedagogía de Dios, fuente y modelo de la pedagogía de la fe2
• La pedagogía de Dios
139. “Como a hijos os trata Dios; y ¿qué hijo hay a quien su padre no
corrige?” (Hb 12,7). La salvación de la persona, que es el fin de la reve-
lación, se manifiesta también como fruto de una original y eficaz “peda-
gogía de Dios” a lo largo de la historia. En analogía con las costumbres
humanas y según las categorías culturales de cada tiempo, la Sagrada
Escritura nos presenta a Dios como un padre misericordioso, un maestro,
un sabio que toma a su cargo a la persona –individuo y comunidad– en
las condiciones en que se encuentra, la libera de los vínculos del mal, la
atrae hacia sí con lazos de amor, la hace crecer progresiva y pacientemen-
te hacia la madurez de hijo libre, fiel y obediente a su palabra. A este fin,
como educador genial y previsor, Dios transforma los acontecimientos de
la vida de su pueblo en lecciones de sabiduría adaptándose a las diversas
edades y situaciones de vida. A través de la instrucción y de la catequesis
pone en sus manos un mensaje que se va transmitiendo de generación en
generación, lo corrige recordándole el premio y el castigo, convierte en
formativas las mismas pruebas y sufrimientos. En realidad, favorecer el
encuentro de una persona con Dios, que es tarea del catequista, significa
poner en el centro y hacer propia la relación que Dios tiene con la persona
y dejarse guiar por Él.
• La pedagogía de Cristo
140. Llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió a la humanidad a
su Hijo, Jesucristo. Él entregó al mundo el don supremo de la salvación,
realizando su misión redentora a través de un proceso que continuaba la
“pedagogía de Dios”, con la perfección y la eficacia inherente a la novedad
de su persona. Con las palabras, signos, obras de Jesús, a lo largo de toda
su breve pero intensa vida, los discípulos tuvieron la experiencia directa
de los rasgos fundamentales de la “pedagogía de Jesús”, consignándolos
después en los evangelios: la acogida del otro, en especial del pobre, del
pequeño, del pecador como persona amada y buscada por Dios; el anuncio
genuino del Reino de Dios como buena noticia de la verdad y de la mise-
ricordia del Padre; un estilo de amor tierno y fuerte que libera del mal y
promueve la vida; la invitación apremiante a un modo de vivir sostenido
por la fe en Dios, la esperanza en el Reino y la caridad hacia el prójimo; el
empleo de todos los recursos propios de la comunicación interpersonal,
como la palabra, el silencio, la metáfora, la imagen, el ejemplo, y otros
tantos signos, como era habitual en los profetas bíblicos. Invitando a los
discípulos a seguirlo totalmente y sin condiciones, Cristo les enseña la

2 Cf. Directorio General para la Catequesis. Tercera parte. Capítulo 1 (La pedagogía de la fe).

13
Haciendo Eco

pedagogía de la fe en la medida en que comparten plenamente su misión


y su destino.
• La pedagogía de la Iglesia
141. Desde sus comienzos la Iglesia, que es “en Cristo como un sacramen-
to”, vive su misión en continuidad visible y actual con la pedagogía del
Padre y del Hijo. Ella, “siendo nuestra Madre, es también educadora de
nuestra fe”.
Estas son las razones profundas por las que la comunidad cristiana es, en
sí misma, catequesis viviente. Siendo lo que es, anuncia, celebra, vive y
permanece siempre como el espacio vital indispensable y primario de la
catequesis.
La Iglesia ha generado a lo largo de los siglos un incomparable patrimonio
de pedagogía de la fe: sobre todo el testimonio de las catequistas y de los
catequistas santos; una variedad de vías y formas originales de comuni-
cación religiosa como el catecumenado, los catecismos, los itinerarios de
vida cristiana; un valioso tesoro de enseñanzas catequéticas, de expresio-
nes culturales de la fe, de instituciones y servicios de la catequesis. Todos
estos aspectos constituyen la historia de la catequesis y entran con dere-
cho propio en la memoria de la comunidad y en el quehacer del catequista.
(Continuar la lectura de 141 a 144 inclusive.)

2. La pedagogía de Jesús3 . Profundización

CENTRALIDAD DE LA DEFENSA Y PROMOCIÓN PEDAGOGÍA DEL AMOR


PERSONA DE LA VIDA Y LA VERDAD

“He venido para que [las perso- El amor es uno de los crite-
nas] tengan vida y la tengan en rios fundamentales de toda
abundancia” (Jn 10,10). pedagogía auténtica.
La intervención de Jesús a Jesús ha señalado que amar
favor de la vida tiene una es dar la vida:
Valora la persona por sobre perspectiva integral: – dar la vida por las ovejas
la institución o la ley.
(Jn 10,15);
(Leer Mt 12,1-8 y par; Mt 12,9- – el perdón de los pecados
14 y par y Lc 11,10-16.) – darla voluntariamente (Jn
– la curación física de 10,17-18); en rescate de
muchos (Mt 20,28); porque
– enfermedades
“no hay amor más grande
– y el restablecimiento de la que dar la vida por los
dignidad de las personas amigos” (Jn 15, 13).

3 Cf. Directorio General para la Catequesis. Tercera parte. Capítulo 1 (La pedagogía de la fe).

14
Encuentro 1

Leer Mt 9,2-7 y par; Lc 7,36-50 Atención misericordiosa,


y Jn 8,3-11 compasiva, entrañablemen-
(Expresan la intencionalidad te cariñosa a favor de las
de Jesús: buscar la vida plena personas, especialmente
de las personas.) de aquellas en situación de
necesidad, de exclusión y
abandono.

Es inclusivo y valora lo En el contexto de la práctica


mejor de cada persona. de Jesús, el amor pedagógi-
(Leer Mt 9,10-11; 11,19, Mc co se traduce en atención
10,13-16 y par; Lc 8,2-3. misericordiosa, compasiva,
40-56; 13,10-13 y Jn 8,3-11). entrañablemente cariñosa a
– La fe del Centurión, de la favor de las personas, espe-
Cananea, de la Hemorroí- cialmente de aquellas en
sa, de la Pecadora (Leer situación de necesidad, de
Mt 8, 10-12; 9, 22; 15, 20; Lc exclusión y abandono.
7, 50) El criterio de la verdad,
como un criterio de la
– El agradecimiento de uno Pedagogía de Jesús, hace
de los diez leprosos (Leer referencia a la autenticidad
Lc 17, 16-19) y al testimonio.

En los evangelios sinópti-


cos, el criterio de la verdad
se expresa en las buenas
obras que deben ser hechas
para dar sabor e iluminar al
mundo (como la sal y la luz,
Mt 5,13-16) y, de este modo,
para glorificar a Dios

15
ENCUENTRO

2
Haciendo eco a la
metodología de Jesús 
MATERIALES
• Imagen de la Virgen María.
• El camino (dibujado en una lámina y con las huellas pegadas) del encuen-
tro anterior.
• La letra de la canción “Sígueme, soy camino” de Martín Valverde, para
cada participante (pueden buscarse en Youtube y/o grabarse para cantar-
las con música).
• Copia de esta oración para cada participante.

Tú eres, María, la experiencia más bella


de Evangelio.
Eres la mujer creyente que acoge y
guarda la Palabra;
eres, María, la Virgen bella y fecunda
de Nazaret.
Ponemos en tus manos este encuentro
para que nuestra praxis catequística
siga la pedagogía de Jesús.
Amén.
Dios te salve, María…

16
Encuentro 2

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Ambientar el lugar. Disponer un momento de Oración.
Se puede escuchar y luego cantar Sígueme, soy camino.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
Juan y María fueron convocados por el párroco y la coordinadora de Catequesis
para animar un grupo de Confirmación. Después de una breve charla, les entrega-
ron los libros correspondientes. Tenían el corazón rebosante de fe y estaban con-
vencidos de que aquello era la voluntad de Dios. Pero el gran desafío comenzaba:
¿Qué método eligirían? ¿Cuál sería su forma de trabajar?

Marcar en tu propia línea de tiempo el momento del primer encuentro catequístico


y alguna palabra que lo identifique.

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA VOZ DEL MAGISTERIO


Y OTRAS VOCES EXPERTAS

Idea fuerza
Toda técnica, o método utilizado, están siempre
relacionados con la comunicación.
En Catequesis, se trata de comunicar el mensaje
de Dios y despertar un diálogo entre Dios y el hombre.
el método catequístico debe ser siempre fiel a dios y fiel al hombre.

17
Haciendo Eco

LA DIVERSIDAD DE MÉTODOS EN LA CATEQUESIS


• Directorio General para la Catequesis
148. En la transmisión de la fe, la Iglesia no tiene de por sí un méto-
do propio ni único, sino que, a la luz de la pedagogía de Dios, dis-
cierne los métodos de cada época, asume con libertad de espíritu
“todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de ama-
ble, de honorable, todo cuanto sea de virtud y cosa digna de elogio”
(Flp 4,8), en síntesis, todos los elementos que no son contrarios al
Evangelio, y los pone a su servicio. Esto lo confirma de modo admi-
rable la historia de la Iglesia, en la que numerosos carismas de ser-
vicio a la Palabra de Dios han dado origen a numerosos métodos.
De este modo “la variedad de métodos es un signo de vida y una
riqueza”, y a la vez una muestra de respeto a los destinatarios. Tal
variedad viene pedida por “la edad y el desarrollo intelectual de los
cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otra
circunstancias personales”.
• Padre Mario Borello G.sdb (Cf. “Reflexiones metodológicas para edu-
cadores en la fe” en Obras Catequéticas)

1. Realizar esta Dinámica: Buscando definiciones


• Sin usar el diccionario, definir metodología, método y técnica.
• Poner en común y conversar.

2. Leer el siguiente texto (Borello)


• La metodología es la ciencia de los métodos. Es la filosofía de los méto-
dos. La metodología se estudia: los métodos se usan.
La razón de ser de la metodología catequística es el estudio del modo o
manera con que se educa la fe. Explica los medios más adecuados para
lograr la educación en la fe. Trabaja con la razón y la fe unidas.
La metodología catequística, aunque use a menudo medios humanos, los
asume desde la fe.
• El método es un camino que conduce a los objetivos, tal como lo indica la
etimología de la palabra (del griego meta-odós, es decir: “camino”).
Es un modo determinado de proceder, de actuar, para lograr el objetivo.
Se pueden dar muchos ejemplos de métodos: activos, vivenciales, deduc-
tivos, inductivos, etc.
• La técnica catequística es una acción particular para lograr un deter-
minado efecto. Videos, fotolenguaje, canciones, sociogramas, etc., son
técnicas.

18
Encuentro 2

3. Redefinir los conceptos después de la lectura.


• Consejo Episcopal Latinoamericano DECAT-CELAM (1999). La Cate-
quesis en América Latina. Orientaciones comunes a la luz del Directo-
rio General para la Catequesis.
153. En la plenitud de los tiempos, Dios envía a su Hijo Jesucristo. Él viene
a morar entre nosotros y nos manifiesta en su persona la continuación
de la pedagogía divina. Jesús, que es reconocido por sus discípulos como
maestro (cf. Mc 4,38; 10,20), los educa con palabras, 69 signos y obras.
De esta forma los discípulos experimentan los rasgos característicos de
la “pedagogía de Jesús” y nos dejan su testimonio en los evangelios. Ras-
gos que el Directorio General para la Catequesis relaciona así: La acogida
del otro, en especial del pobre, del pequeño, del pecador como persona
amada y buscada por Dios; el anuncio genuino del Reino de Dios como
buena noticia de la verdad y de la misericordia del Padre; un estilo de
amor tierno y fuerte que libera del mal y promueve la vida; la invitación
apremiante a un modo de vivir sostenido por la fe en Dios, la esperanza
en el Reino y la caridad hacia el prójimo; el empleo de todos los recursos
propios de la comunicación interpersonal, como la palabra, el silencio, la
metáfora, la imagen, el ejemplo y otros tantos signos, como era habitual
en los profetas bíblicos (DGC 140). Los discípulos, al seguir el llamado de
Jesús, configuran su vida con la de su maestro y de esta forma aprenden
de Él la pedagogía de la fe.
164. No basta tener presente los rasgos característicos de la pedagogía de
la fe. Es también indispensable seleccionar procedimientos prácticos para
hacer operativa esa pedagogía lo que implica analizar métodos ex existen-
tes y elegir los que faciliten un buen servicio a la educación en la fe.
La metodología catequística es la descripción y análisis, en forma siste-
matizada, de los métodos adecuados y pertinentes para llevar a cabo la
catequesis.
El método etimológicamente significa “camino hacia”, o “cauce comunica-
tivo”, camino para llegar a un fin. Se puede describir como el conjunto de
técnicas y procedimientos de acuerdo a un criterio determinado y tenien-
do en vista un determinado fin........para que un método pueda ser utiliza-
do en catequesis ha de ser coherente con los criterios evangélicos y con la
finalidad de comunicar la verdad revelada.
165. La Iglesia se sirve de los avances de las ciencias pedagógicas y de las
ciencias de la comunicación, para aplicarlos en la catequesis y enriquecer
el patrimonio de la catequesis actual. Por eso, la Iglesia no se atiene a un
único método en la comunicación de la fe, sino que a la luz de la peda-
gogía de Dios, reflexiona y discierne entre los métodos característicos
de cada época y de cada contexto y asume con libertad de espíritu todos
aquellos elementos metodológicos que son coherentes con la pedagogía

19
Haciendo Eco

divina y que favorezcan la educación en la fe.


(Completar la lectura de 167, 168, 169 y 170.)

u PROFUNDIZAMOS
Entre los métodos históricamente aceptados en la catequesis existen dos grandes
familias de métodos: los métodos deductivos y los inductivos:
• El método deductivo, que, en la acción catequística, se denomina procedi-
miento “kerigmático” o “vía descendente”. Parte de la fe como expresión
del mensaje para llegar a la vida.
• El método inductivo, que, en los itinerarios operativos, se menciona como
procedimiento “existencial” o “vía ascendente”. Este parte de la vida
humana con sus problemas y situaciones, para proceder seguidamente a
iluminarlos con la Palabra de Dios.
Estos dos métodos no se excluyen sino que se complementan mutuamente. En
efecto, la vía deductiva adquiere pleno valor siempre y cuando haya sido precedi-
do por un proceso inductivo para poder así acercarla a nuestra vida. Y el método
inductivo no excluye sino que requiere la vía deductiva para facilitar el acerca-
miento a las fuentes de la fe.

DIDÁCTICA EJEMPLO DE MÉTODO INDUCTIVO


1. Observar las siguientes imágenes:

2. Estas imágenes, ¿qué te sugieren? Convérsenlo en gran grupo.

20
Encuentro 2

3. Cada uno completa el siguiente cuadro.

NOMBRE DE MI ¿CUÁNDO NOS ¿CAMBIÓ LA ¿EN QUÉ?


AMIGO/A CONOCIMOS? RELACIÓN? ¿POR QUÉ?

4. Compartan el completado con el resto del grupo e intercambien coincidencias y


diferencias.
5. Lean por grupos la siguiente explicación:
En la catequesis actual el método inductivo es muy utilizado. Vamos a explicar-
lo brevemente resumiendo los conceptos fundamentales del capítulo del P. Mario
Borello anteriormente citado (“Reflexiones metodológicas para educadores de la
fe” en  Obras Catequéticas.)
• Muy a menudo, Jesús utilizaba también los métodos inductivos.
Ellos desencadenan un proceso que se puede explicar de la siguiente
manera:
El momento de la Motivación: Es el punto de partida. La mirada sobre la
realidad/el contexto en que vivimos. Nos situamos allí/aquí concretamen-
te para volver a “ese lugar” al final del proceso de cada Encuentro conver-
tidos y con la capacidad de convertir/asemejarlo al Evangelio.
En él nos detenemos a mirar la vida humana, un hecho de vida: las aspira-
ciones, las esperanzas, los intereses, los problemas, las penas y las alegrías
del hombre, de las personas que nos escuchan y que escuchamos (en nues-
tro ejemplo, nuestras amistades humanas, y nuestro sentimiento de amis-
tad por Jesús, a la luz del Maestro, modelo de Amistad).
El grupo evoca la experiencia en cuestión y la analiza.
La experiencia puede ser una realidad humana o una experiencia religiosa.
En todas estas realidades queremos descubrir la presencia de Dios o su
ausencia.
Jesús, con sus parábolas, evocaba siempre experiencias humanas (ej.
Parábola del Sembrador) o situaciones de las que todos podemos apren-
der… (ej. La pesca milagrosa).
• El momento del Anuncio: Se trata de iluminar el hecho analizado con la
Palabra de Dios. Dios que nos interpela, nos llama a la conversión, invitán-
donos a crecer en la fe y en el amor y enviándonos a ser testigos.
• El momento de dar la Respuesta: Movidos por la Palabra del Señor, brotan
espontáneas la oración, el gesto y el símbolo litúrgico.

21
Haciendo Eco

• El momento del Compromiso o la prolongación de la catequesis en la vida.


La palabra de Dios invita a renovarse en la vida. El Espíritu nos quiere
enriquecer con una vida nueva, con un modo nuevo de actuar. El método
invita a algún compromiso práctico.

Riesgos y limitaciones del método inductivo


- Quedarse sólo en la vida humana y perder interés en la Palabra de Dios.
- Que el grupo manipule la Palabra de Dios: hacerle decir a Dios lo que se
quiere que diga (ideas previas para avalar ciertos argumentos...)
- Partir de la vida sólo para interesar al grupo, luego hablar de Dios y su
realidad (plano espiritual) y no volver a la vida desconectando así lo espi-
ritual de la realidad de la vida del hombre.

EJEMPLO DE APLICACIÓN A LA CATEQUESIS


(Motivación)
Si contemplamos las actitudes de Jesús en el Evangelio, destacan en muchos casos
aquellas que nos conmueven por la afectividad que manifiesta en la amistad.
Jesús siente afecto de amigo por José de Arimatea, Nicodemo, e incluso por
Judas, a quien, en el mismo momento de la traición, lo llamó amigo…
Pero sin duda la que más destaca es la escena de la muerte y resurrección de
su amigo Lázaro, por quien lloró como lo haría un verdadero amigo y a quien,
como Hijo de Dios, volvió a la Vida.
Jesús se ocupó de decirnos también a nosotros, a cada uno de nosotros, que nos
considera amigos (Jn 15,15).
• Analizando los gestos y actitudes de amistad de Jesús, modelo de amigo,
puedo preguntarme:
- ¿Cómo vivo yo mi amistad con Él? ¿Cómo demuestro que soy amigo
suyo y estoy a la altura de su amistad?
- ¿Qué valores guardan mis amistades humanas para asemejarse al
amor de amistad de Jesús?
• Reflexiono:
“¿Y cómo amó Jesús a sus discípulos? ¿Y por qué los amó? No eran sus cualida-
des naturales las que podían atraerlo. Entre ellos y él la distancia era infinita…
Sin embargo Jesús los llama sus amigos, sus hermanos. Quiero verlos reinar con
él en el reino del Padre y, para abrirles la puerta de ese reino, quiere morir en
una cruz. Pues dijo: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus
amigos»” (Teresa de Lisieux, Obras completas).

22
Encuentro 2

NO HAY AMOR MÁS GRANDE QUE


DAR LA VIDA POR LOS AMIGOS.

DIDÁCTICA EJEMPLO DE MÉTODO DEDUCTIVO

(Iluminación-Proclamación de la Palabra de Dios)


1. Leer Hech 2,1-13.
2. Releer y responder.
• ¿Cuándo ocurrieron los hechos?
• ¿Cuáles son los personajes que intervienen en este relato? Caracte-
rizarlos.
• ¿Qué dice el texto?
• ¿Quién se hace presente en Pentecostés con sus frutos para la comu-
nidad?
• ¿Quién nace en Pentecostés?

En la Catequesis, por lo general, el método deductivo se aplica en tres momentos:


• El momento del Anuncio: Se proclama una realidad de fe o un aconte-
cimiento salvador de la Palabra de Dios. Luego el grupo, guiado por el
catequista, reflexiona sobre el texto descubriendo los contenidos de la fe
y el mensaje que la Palabra de Dios trae consigo. [Actúa especialmente la
mente (reflexión).]
• El momento del Compromiso: Con la ayuda del catequista, el grupo se com-
promete a hacer vida el mensaje de Dios en su propia vida.
A raíz de las reflexiones, el grupo se decide tomar algún compromiso
personal o grupal que lo acompañe durante la semana. Así la catequesis
no se agota en el encuentro, sino que se proyecta en la vida. [Apunta a la
acción- testimonio de vida cristiana.]
• El momento de la Respuesta: Todas las reflexiones y compromisos culmi-
nan con la oración, el canto y algún gesto y signos rituales. [Actúa espe-
cialmente lo afectivo-emocional-espiritual (el alma y el corazón).]

23
Haciendo Eco

Idea fuerza
Jesús usaba los métodos deductivos,
especialmente cuando leía las sagradas
escrituras en la Sinagoga.

(CFR. LC 4,16)
Riesgos y limitaciones del método deductivo
• Al partir de la Biblia o de la doctrina, los oyentes no siempre se sienten
atraídos a la reflexión.
• Se corre el riesgo de hacer una catequesis “moralizante” (tomamos en
sentido negativo esta palabra: lo que hay que hacer y lo que no hay que
hacer). En realidad la fe no es principalmente una moral sino un anuncio
gozoso de salvación.
• Puede favorecer una visión dual –separar el mundo de Dios del mundo de
los hombres, como si el hombre debiera imitar el mundo de Dios, adecuar
su conducta (moralismo) a lo que Dios dice. En cambio se trata de fundar
la catequesis sobre el acontecimiento de que el Hijo de Dios se hizo Hom-
bre. Es decir, desarrollar una catequesis encarnada en la vida del hombre.

EN TODOS LOS ENCUENTROS SE UTILIZAN, COMBINADOS,


EL MÉTODO INDUCTIVO Y EL DEDUCTIVO.

u CELEBRAMOS
Damos gracias a Jesús, quien, como maestro catequista, nos muestra el camino, la
metodología para caminar junto a nuestros catequizandos.
1. Se lee Hch 8, 26-40.
2. Se presenta-ofrece el camino de nuestra vida (línea de tiempo enriquecida a la luz
de este encuentro).
3. Se realiza una Acción de gracias (espontánea- improvisada).

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


Traer:
• La Biblia.
• La lámina de tu camino personal.
• Semillas de alguna plantita (la que se prefiera).
• Frasquitos y/o macetitas con tierra fértil

24
ENCUENTRO

3
La fe como camino
MATERIALES
• Cirio pascual
• El camino (dibujado en una lámina y con las huellas pegadas) del encuen-
tro anterior.
• Semillas de alguna plantita (la que se prefiera).
Frasquitos y/o macetitas con tierra fértil (pedidas a los participantes en el
encuentro anterior).
• La letra de la canción “El Señor es mi pastor” de Nico Montero, para cada
participante (pueden buscarse en Youtube y/o grabarse para cantarlas
con música).
• Tarjetas para regalar a los participantes al final de la celebración, con los
textos de:
Mc 9,23-24 y Lc 17,5 (el don de la fe); 
Mt 17,19-20; 1Pe 1,6-9 y 2Pe, 1,1-11 (el fortalecimiento de la fe); 
Stgo 2,14-24 (la fe se manifiesta en obras). 
• Copia de la oración que sigue para cada participante.

25
Haciendo Eco

Caminamos, cargados de esperanzas, Caminamos, bajo el peso de la cruz,


a tientas en la noche. siguiendo las huellas de tus pasos.
Tú sales a nuestro encuentro Tú resurges en la mañana de Pascua.
en el Adviento de la historia. Eres para nosotros el Viviente que no muere.
Eres para nosotros el Hijo del Altísimo. Todos: ¡Creo, Señor!
Todos: ¡Creo, Señor!
Con los humildes, que quieren renacer,
Con los santos, Señor, te suplicamos:
que caminan entre nosotros, Todos: ¡Aumenta nuestra fe!
Señor, te pedimos:
Todos: ¡Aumenta nuestra fe! Caminamos, atentos a la llamada
de cada nuevo Pentecostés.
Caminamos, débiles y desorientados, Tú recreas la presencia de aquel soplo.
sin el pan cotidiano. Eres para nosotros la Palabra del futuro.
Tú nos alimentas con la luz de la Navidad. Todos: ¡Creo, Señor!
Eres para nosotros la estrella de la mañana.
Todos: ¡Creo, Señor! Con la Iglesia, que anuncia el Evangelio,
Señor, te imploramos:
Con María, la primera entre los creyentes, Todos: ¡Aumenta nuestra fe!
Señor, te rogamos:
Todos: ¡Aumenta nuestra fe! Caminamos, cada día que nos regalas,
junto con nuestros hermanos.
Caminamos, fatigados y dolientes, Tú nos guías por los caminos de la tierra.
con las heridas todavía abiertas. Eres para nosotros la esperanza de la meta.
Tú sanas a quien te busca Todos: ¡Creo, Señor!
en los desiertos de la vida
Eres para nosotros la mano que repone. Con el mundo, donde el Reino
Todos: ¡Creo, Señor! está presente en medio de nosotros,
Señor, te gritamos:
Con los pobres, que esperan a la puerta, Todos: ¡Aumenta nuestra fe!
Señor, te invocamos:
Todos: ¡Aumenta nuestra fe! Inspirada en el Himno Oficial del Año de la Fe

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Ambientar el lugar. Disponer un momento de Oración.
Se puede escuchar y luego cantar y orar con El Señor es mi pastor.

26
Encuentro 3

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
1. Observar la siguiente imagen:

2. Compartir en el grupo: ¿Qué me sugiere la imagen? ¿Qué palabras brotan de mi


corazón?
3. Leer y comentar.

Mis días sin fe


(Fragmento de nycypcd)
Mis días sin fe se volvieron vacíos,
mientras buscaba cómo aliviar en mí
esa ansia.
Mas todo en vano fue.

El mundo intentó con placer


engañarme.
Mas, por dentro de mí,
yo anhelaba algo real.

Dudé al oír esa vieja historia


del llamado “Señor”.
Mas aún; me preguntaba:
¿De verdad es Señor?

27
Haciendo Eco

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL:


• ¿He pasado por situaciones similares?
• ¿Qué es tener fe?

PARA DIALOGAR EN EL GRUPO:


• ¿En qué cree el hombre de hoy?

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

La fe, ¿qué es?


En el tema anterior vimos que Jesús es el Maestro, modelo y contenido de todo pro-
ceso formativo cristiano. En él habremos de inspirarnos para acompañar a otros
hermanos en el seguimiento de Cristo.
Ahora veremos que la pedagogía catequética, que se fundamenta en la pedago-
gía divina, debe ser respetuosa con el proceso personal de fe de cada niño, joven,
adulto, con su ritmo propio y con su particular itinerario.
Y que concebir la fe en términos de proceso es muy importante, pues subraya el
hecho de que la adhesión a Cristo tiene lugar en forma progresiva, por etapas.
Las etapas son pasos que expresan la maduración personal de la fe.
Pero ¿cómo podemos definir la fe?
La Palabra de Dios es la fuente donde comenzar a bucear…

• Proclamación de la Palabra de Dios (Heb 11)


Resaltamos el versículo 1 (“La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la
certeza de cosas que no se pueden ver.”)

“La carta a los Hebreos, en el gran elogio de la fe de los antepasados,


insiste particularmente en la fe de Abraham: «Por la fe, Abraham obedeció
y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber
a dónde iba» (Hb 11,8; cf. Gn 12,1-4). Por la fe, vivió como extranjero y
peregrino en la Tierra prometida (cf. Gn 23,4). Por la fe, a Sara se le otorgó
el concebir al hijo de la promesa. Por la fe, finalmente, Abraham ofreció a
su hijo único en sacrificio (cf. Hb 11,17).
Abraham realiza así la definición de la fe dada por la carta a los Hebreos:
«La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que
no se ven» (Hb  11,1). «Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como
justicia» (Rm 4,3; cf. Gn 15,6). Y por eso, fortalecido por su fe , Abraham
fue hecho «padre de todos los creyentes»” (Rm 4,11.18; cf. Gn15, 5). (CEC
Parte I, Cap. 3, 145-146)

28
Encuentro 3

• Para profundizar, leer:


- Jn 9,36-38
- Catecismo de la Iglesia Católica. Primera parte: La profesión de la fe.
Primera sección: «Creo» «Creemos». Cap. Tercero, nn 142 a 165.

• Para leer y reflexionar personalmente o en grupo


Ahora estamos en condiciones de responder: ¿Qué es la fe y cuáles son sus
características? Desde el comienzo de su ministerio, Jesús nos orienta hacia la
respuesta. Leer por grupos y transcribir las respuestas en tiras de papel:
- Mc 1,15
- Mt 9,22
- Mc 10,52
- Mt 13, 28
• ¿Qué nos pide Jesús?
• ¿Cómo condición para qué presenta siempre Jesús la fe?
• Ya sea en la curación corporal, ya en los milagros que Cristo realiza, ¿qué
lugar ocupa la fe?

Idea fuerza
Cree en el Señor, y serás salvo.
La fe es el fundamento de la vida cristiana.

u PROFUNDIZAMOS
La fe es necesaria para la salvación y así lo ha expresado el Magisterio de la Iglesia.
El Concilio de Trento afirma que la fe es “inicio de la salvación humana, fundamen-
to y raíz de toda justificación, sin la cual es imposible agradar a Dios y llegar al
consorcio de hijos de Dios” (Dz-Sch 1532).
Y el Concilio Vaticano I, recogiendo esas mismas palabras, añade: “de ahí que
nadie obtuvo jamás la justificación sin ella y nadie alcanzará la salvación eterna si
no perseverase en ella hasta el fin”. (Cf. Mt 9,22 y 8,5-12)

La fe como camino
(Ejercicio personal)
Cuando eras niño/a, ¿cómo era la relación con tu familia –con tus padres, con tus
hermanos, con tus primos, tíos, etc.? ¿Hacías amigos con facilidad? ¿Compartías
tus cosas?... ¿Cómo era tu relación con Dios? ¿Rezabas, confiabas, ibas a misa…?
Volvé a la línea de tiempo que trazaste con tu vida y hacé estas mismas preguntas
en las distintas etapas incluyendo tu presente.

29
Haciendo Eco

VÍNCULO ENTRE LA EVOLUCIÓN DE LA PROPIA FE Y LA CATEQUESIS


La catequesis posee un doble objetivo:
Hacer madurar la fe inicial y educar al verdadero discípulo por medio de un cono-
cimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Nuestro Señor
Jesucristo.
A menudo se preocupa no solo de alimentar y enseñar la fe sino de suscitarla conti-
nuamente; con la ayuda de la Gracia, procura abrir el corazón, convertir, preparar una
adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe.
La catequesis traza un camino –proceso catequético– en el que se van viviendo un
conjunto de etapas, de pasos, de momentos, que poseen su propio dinamismo, pro-
gresión, movimiento.
También Jesús fue llevando a sus discípulos, poco a poco, del encuentro a la misión.
Se trató de un proceso gradual.

Así, cada persona es invitada a vivir con intensidad estos momentos, por lo que el
proceso se convierte en un itinerario a recorrer.
La catequesis asume y desarrolla la siembra de la Palabra en un proceso de crecimien-
to y maduración que produce fruto. Como parte vital de la misma, participa del desafío
propio de la evangelización: pretende, como ya dijimos, hacer madurar la fe inicial y
educar al verdadero discípulo (CT 19).
Por ser un proceso de educación y maduración de la fe, requiere considerar la comple-
jidad del ser humano y atender a sus dimensiones de desarrollo.
La persona es un ser biopsicosocial y espiritual:
• Bio (biológico): sus funciones la asemejan a los demás seres vivos.
• Psico (psicológico): presenta conductas y emociones diversas.
• Social: es un ser comunitario.
• Espiritual: es capaz de Dios.
El Directorio General para la Catequesis nos orienta: es necesario que entremos “en
contacto al menos con algunos elementos fundamentales de la psicología: los dina-
mismos psicológicos que mueven al hombre, la estructura de la personalidad, las
necesidades y aspiraciones más hondas del corazón humano, la psicología evolutiva y
las etapas del ciclo vital humano, la psicología religiosa y las experiencias que abren
al hombre al misterio de lo sagrado” (DGC, 242).

Idea fuerza
Es necesario conocer las características fundamentales
Del desarrollo de la fe, de lo religioso del ser humano,
En las distintas etapas de su vida.

30
Encuentro 3

EXTRACTOS DE LA INTRODUCCIÓN A LUMEN FIDEI (“LA LUZ DE LA FE”),


ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA FE
«La luz de la fe»: la Tradición de la Iglesia ha indicado con esta expresión el gran don traí-
do por Jesucristo, que, en el evangelio de san Juan, se presenta con estas palabras: «Yo he
venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas» (Jn 12,46).
También san Pablo se expresa en los mismos términos: “«Pues el Dios que dijo: “Brille la
luz del seno de las tinieblas”, ha brillado en nuestros corazones » (2 Co 4,6)...
Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a
nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso.

…la fe ha acabado por ser asociada a la oscuridad. Se ha pensado poderla conservar,


encontrando para ella un ámbito que le permita convivir con la luz de la razón.
El espacio de la fe se crearía allí donde la luz de la razón no pudiera llegar, allí donde
el hombre ya no pudiera tener certezas. La fe se ha visto así como un salto que damos
en el vacío, por falta de luz, movidos por un sentimiento ciego; o como una luz sub-
jetiva, capaz quizá de enardecer el corazón, de dar consuelo privado, pero que no se
puede proponer a los demás como luz objetiva y común para alumbrar el camino. Poco
a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar
suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el
miedo a lo desconocido. De este modo, el hombre ha renunciado a la búsqueda de una
luz grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que alum-
bran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino. Cuando falta la luz,
todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la
meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija.

Una luz por descubrir


Por tanto, es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su
llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica
propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre.
Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una
fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios. La fe nace del encuentro
con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en
el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por
este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran prome-
sa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro. La fe, que recibimos de Dios como
don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino
en el tiempo. Por una parte, procede del pasado; es la luz de una memoria fundante,
la memoria de la vida de Jesús, donde su amor se ha manifestado totalmente fiable,
capaz de vencer a la muerte. Pero, al mismo tiempo, como Jesús ha resucitado y nos
atrae más allá de la muerte, la fe es luz que viene del futuro, que nos desvela vastos

31
Haciendo Eco

horizontes, y nos lleva más allá de nuestro « yo » aislado, hacia la más amplia comu-
nión. Nos damos cuenta, por tanto, de que la fe no habita en la oscuridad, sino que es
luz en nuestras tinieblas. Dante, en la Divina Comedia, después de haber confesado su
fe ante san Pedro, la describe como una « chispa, / que se convierte en una llama cada
vez más ardiente / y centellea en mí, cual estrella en el cielo ». Deseo hablar precisa-
mente de esta luz de la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse
en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el
hombre tiene especialmente necesidad de luz.

u CELEBRAMOS
(Se enciende el cirio y, en una canasta o bandeja, se colocan las tarjetas con los mensajes
bíblicos. Cada catequista debe tener las semillas y la maceta.)

Guía: Damos gracias a Dios por el don de la fe y por nuestra misión: despertar,
cultivar, educar la fe.
Oramos y cantamos juntos El Señor es mi pastor mientras sembramos las semillas
en las macetas.
Nos comprometemos a cuidarlas y regarlas como símbolo de la Vida Nueva que
queremos despertar y educar en nuestros catequizandos.
Se reparten las tarjetas

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• El camino personal (dibujado en una lámina y con las huellas pegadas)
del encuentro anterior.

32
ENCUENTRO

4
Somos discípulos y misioneros

MATERIALES
• El camino (dibujado en una lámina y con las huellas pegadas) del encuen-
tro anterior.
• Cartel con esta frase en un lugar bien visible de la sala:
• “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra”
(Jn 4, 34)
• Se puede poner la frase evangélica con un cartel motivador.
• Corazones para cada catequista con estas preguntas:
- ¿Cómo surgió tu vocación de catequista?
- ¿Cuáles han sido tus mayores dificultades como catequista?
- ¿Y los momentos más felices?
• Una vela
• Una pizca de levadura.
• Recipiente con agua.
• Recipiente con barro.
• Copia de esta oración para cada participante.

33
Haciendo Eco

Señor, haz que yo sea tu testigo,


para comunicar tu enseñanza y amor.
Concédeme poder cumplir la misión de catequista
con humilde y profunda confianza.
Que mi catequesis sea un servicio a los demás,
una entrega gozosa y viva de tu Evangelio.
Recuérdame continuamente que la fe
que deseo irradiar,
la he recibido de ti como
don gratuito.
Ayúdame a vivirla con responsabilidad,
para conducir a ti a los que me confías.
Hazme verdadero educador en la fe,
atento a la voz de tu Palabra,
amigo sincero y leal a los demás,
especialmente a mis compañeros catequistas.
Que sea el Espíritu Santo quien conduzca mi vida
para que no deje de buscarte y quererte,
para que no me venza la pereza y el egoísmo,
para combatir la tristeza.
Señor, te sirvo a Ti y
a la Iglesia,
unido(a) a tu Madre María;
que, como ella, yo sepa guardar tu Palabra
y ponerla al servicio de los demás. Amén.
San Juan Pablo II

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Ambientar el lugar. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre
ellos todos los participantes. Disponer un momento de Oración.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
La palabra vocación hoy está de moda. Antes tenía un marco referencial estric-
tamente religioso y se aplicaba solamente a aquellos que deseaban integrarse o
tenían inclinación a la vida religiosa o sacerdotal.

34
Encuentro 4

Hoy se utiliza indistintamente; se ha hecho muy común, y la entendemos y aplica-


mos de muchas maneras. Con ella nos referimos a un oficio o profesión
En su origen, la palabra vocación viene del verbo en latín vocare, que significa “lla-
mado”. Vocación es la acción y el efecto de llamar. Se refiere, desde la fe, a la lla-
mada que Dios hace oír a la persona que escoge para que realice una misión.
Solo Dios tiene la iniciativa y la potestad de llamarnos a un proyecto o a un estilo
de vida, porque toda vocación viene de Dios. Dios llama y el hombre responde.

• Se entregan los corazones a cada catequista con estas preguntas:


- ¿Cómo surgió tu vocación de catequista?
- ¿Cuáles han sido tus mayores dificultades como catequista?
- ¿Y los momentos más felices?
• Cada catequista las contesta en silencio y después lo comparten.

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

1. Buscar estos textos bíblicos sobre la vocación de distintos personajes y definir por
grupos las características que tienen.
• Gen 12, 1-4; 15, 1-8; 17, 1-8
• Ex 3, 4-12; 6,2-13
• Ez 1, 4-28
• 1 Sam 3,4.5
• Los textos del Nuevo Testamento que se refieren a «los Doce»
(ej., Mc 3, 13; Mt 10,1, etc.)

2. Por grupos, elegir una de estas Ideas-Fuerza y buscar ejemplos en la propia vida
y en la propia experiencia catequística y conversar acerca de todas las ideas que
suscitan.

• La vocación es un proceso (tiene etapas, tiene momentos, se


va viviendo).
• El llamado de Dios siempre es un desafío, un cuestionamiento,
un compromiso… decir sí al Señor compromete la vida.

35
Haciendo Eco

• El llamado de Dios es progresivo; nuestra vida es una historia


de sucesivos llamados.
• Leer la Biblia, la Palabra de Dios, nos ayuda a descubrir y pro-
fundizar cada día nuestra vocación
• Hay que aprender a mirar la vida con otros ojos para encon-
trar las huellas de Dios en nuestro caminar.
• La vocación es camino, más que puerta de entrada, y se hace
camino...
• Todos recibimos dones para que podamos vivir nuestra voca-
ción. En el llamado vamos descubriendo nuevos dones que no
sabíamos que teníamos. Hay que descubrir que recibió cada
uno, para ponerlo al servicio de los demás (parábola de los
talentos).
• Las dudas, miedos e incertidumbres son parte del camino, nos
ayudan a seguir. Para ello Dios no nos deja solos. Su garantía
es que Él está junto a nosotros. Nos descubren nuestra esen-
cia vital de peregrinos...
• Cuando leemos la Palabra, encontramos ejemplos de perso-
nas que vivieron llamados parecidos a los nuestros. Sus vidas
nos muestran que es posible responder al Señor e iniciar un
camino de compromiso
• Dios nos llama para una misión, un compromiso, una tarea en
bien de los demás.

Idea fuerza
“Habla, Señor, que tu servidor escucha.”

u PROFUNDIZAMOS

EL DISCIPULADO
Nuestros obispos, reunidos en Aparecida, nos hacen una propuesta-desafío de consti-
tuirnos, los cristianos de América Latina, en “Discípulos -Misioneros”,
Para comprender lo que significa ser “discípulos/as y misioneros/as de Jesucristo” es
indispensable que profundicemos en los evangelios.

36
Encuentro 4

El término “discípulo” (en griego mathetés) indica a quien se pone voluntariamente


bajo la dirección de un maestro (didaskalos) y comparte sus ideas: es un aprendiz, un
estudiante
Mientras analizamos los distintos aspectos que nos señala Aparecida para ser discípulos
y misioneros, vamos compartiendo con nuestros compañeros cómo fue este proceso en
mi vida de fe que, como cristiano, viví. La experiencia dinámica de creer en un Alguien
que es camino de vida, plenitud de existencia y principio de comunión para transformar-
me en su discípulo.

En el n° 278 de Aparecida enumera los cinco aspectos de la formación del discípulo


misionero:
1. El encuentro con Jesucristo vivo
2. La conversión
3. El discipulado
4. La comunión
5. La misión

1. El encuentro con Jesucristo vivo: Es la búsqueda fundamental del creyente. Encontrarse


con Jesús como Juan y Andrés, como Pedro y Santiago o como Pablo en el camino de
Damasco… Quienes serán sus discípulos ya lo buscan (Cf. Jn 1, 38), pero es el Señor
quien los llama: “Sígueme” (Mc 1, 14; Mt 9, 9).
En la predicación de la Iglesia Apostólica, el encuentro con el Señor y la conse-
cuente conversión se dio mediante el kerigma, es decir, el anuncio breve y gozoso
de Cristo muerto y resucitado, causa de salvación para todos los que creen en Él.
Este anuncio de salvación puesto por escrito recibió el nombre de evangelio, que
quiere decir “Buena Noticia”.
2. La conversión: Es la respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor con admi-
ración, cree en Él por la acción del Espíritu, se decide a ser su amigo e ir tras de
Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo. Este
encuentro, cuando es profundo, lleva a un cambio de vida y a aceptar a Jesucristo
como “camino, verdad y vida (Jn 4,6.) Es una metanoia (cambio de mentalidad y
de escala de valores).
3. El discipulado: La persona madura constantemente en el conocimiento, amor y
seguimiento de Jesús Maestro; profundiza en el misterio de su persona, de su ejem-
plo y de su doctrina. Para este paso, es de fundamental importancia la catequesis
permanente y la vida sacramental, que fortalecen la conversión inicial y permiten
que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión
en medio del mundo que los desafía.

37
Haciendo Eco

4. La comunión: No puede haber vida cristiana sino en comunidad: en las familias, las
parroquias, las comunidades de vida consagrada, las comunidades de base, otras
pequeñas comunidades y movimientos. Como los primeros cristianos, que se reu-
nían en comunidad (Hch 2,42) el discípulo participa en la vida de a Iglesia y en el
encuentro con los hermanos, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna solidaria.
En este cuarto aspecto, se trata de promover el seguimiento de Cristo en comunidad,
participando en la vida de la Iglesia que “es casa y escuela de comunión” (NMI 43).
La diversidad de carismas, ministerios y servicios abre el horizonte para el ejercicio
cotidiano de la comunión a través de la cual los dones del Espíritu son puestos a
disposición de los demás para que circule la caridad (cf. 1 Cor 12, 4-12) (Ap 162).
5. La misión: Es el mandato y la misión que Jesús nos dejo “Vayan pues y hagan
discípulos a todos los pueblos (Mt 28,19). El discípulo, a medida que conoce y
ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser
enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer rea-
lidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados; en una palabra, a
construir el Reino de Dios. La misión es inseparable del discipulado, por lo cual no
debe entenderse como una etapa posterior a la formación, aunque se la realice de
diversas maneras de acuerdo a la propia vocación y al momento de la maduración
humana y cristiana en que se encuentre la persona.
Teniendo en la mirada a la persona de Jesús y su oferta de salvación, los obispos
en Aparecida tomaron dos decisiones trascendentales que nos permiten vivir con
todo su vigor el hoy el discipulado y la misión:

UNA OPCIÓN POR LA FORMACIÓN


La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América
Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miem-
bros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función
que desarrollen en la Iglesia (DA 276).
Según esto, toda la Iglesia latinoamericana se declara en “estado discipular”, de
escucha y aprendizaje del evangelio de Jesús (cf. También el Mensaje Final, n° 3: “Una
Iglesia que se hace discípula”). Como se deduce del documento conclusivo, todos los
miembros de la Iglesia, sin excepción, nos declaramos en estado de “escuela”.
Nos dice El Documento Ecos del III C.C.N. cert16:
Una adecuada formación integral provoca y prolonga el encuentro con Cristo, mueve a la
conversión, al seguimiento y al discipulado, facilita el ingreso y la participación activa en
la comunidad y dispone para una misión permanente.
La llamamos integral porque incorpora las distintas dimensiones de la formación de los
agentes de pastoral: humana, comunitaria, espiritual, intelectual, moral, bíblica, teológi-
ca, litúrgica, pastoral y misionera.”

38
Encuentro 4

UNA OPCIÓN POR LA MISIÓN


Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá pro-
fundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada cre-
yente en un discípulo misionero (DA 362).
La Iglesia, con todos sus miembros, niveles y estructuras sin excepción, se hace misio-
nera: Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro
de irradiación de la vida en Cristo (cf DA 362). Así, la Iglesia vive el mandato de su
Señor: “Id, pues y haced discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19; cf. DA 548, tam-
bién los números 30-32).

EL PERFIL DEL CATEQUISTA


• El catequista es testigo que tiene que educar la fe teniendo en cuenta que
la fe es don sobrenatural. Tácitamente, o a grandes gritos, pero siempre
con fuerza, nos preguntan: “¿Creéis verdaderamente en lo que anunciáis?
¿Vivís lo que creéis ¿Predicáis verdaderamente lo que vivís? Hoy más que
nunca el testimonio de la vida se ha convertido en una condición esencial
con vistas a una eficacia real de la evangelización” (EN 76).
• El catequista está ubicado en la época y conoce la realidad de la sociedad
y la comunidad que le toca vivir; está inculturado (DCG 237). Enraizado
en su ambiente, el catequista comparte los gozos y las esperanzas, las
tristezas y las angustias de los hombres de su tiempo (cfr. Gaudium et
spes 1) y se compromete con ellos.
• El catequista es persona de alegría y esperanza, supera las dificultades y el
cansancio y continúa la marcha teniendo presentes las palabras del Señor:
“Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 27,20b.).
Quien catequiza transmite el Evangelio que, a su vez, ha recibido (cfr. 1 Co
15,3). La predicación apostólica se ha de conservar por transmisión conti-
nua hasta el fin de los tiempos (cfr. Dei Verbum 8).
• El catequista ha de conformar su acción educadora con estas constantes si
no quiere exponerse a correr en vano (cfr. Gal 2,2). Todo catequista debe-
ría poder aplicar a sí mismo la misteriosa frase de Jesús: “Mi doctrina no
es mía sino del que me ha enviado” (Jn 7,16). Debe tener un asiduo contac-
to con la Palabra de Dios transmitida por el Magisterio de la Iglesia, una
familiaridad profunda con Cristo y con el Padre, espíritu de oración; desa-
pego de sí mismo ha de tener el catequista para poder decir “mi doctrina
no es mía” (Catechesi tradendae 6).
• El catequista, por tanto, no puede entenderse a sí mismo como un ser
aislado y fuera de su tiempo, que transmite una tradición muerta como
si fuera una reliquia del pasado. Puesto que el Evangelio es una interpe-
lación siempre actual para los hombres y mujeres de cada época, el cate-
quista necesita estar abierto a los problemas y deseos de los hombres y

39
Haciendo Eco

del entorno social en que vive. Esta apertura a lo humano es una exigencia
del Espíritu ya que es Él “quien hace discernir los signos de los tiempos
signos de Dios que la evangelización descubre y valoriza en el interior de
la historia” (Evangelii nuntiandi 75).
• Debe poseer el equilibrio psicológico necesario para poder relacionarse
normalmente tanto a nivel personal como grupal; capacidad para aprender
a escuchar a otros, aceptar sus críticas, y, juntos, ir progresando en el minis-
terio y en el trabajo en equipo. Ser prudente y coherente (cf. DCG 239).
• Debe gozar de una cierta madurez y equilibrio y tener actitudes básicas
de diálogo, iniciativa, creatividad y criticidad. Dar respuestas a las pre-
guntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas
generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que
hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio y de la Doc-
trina Social de la Iglesia. Los escenarios y areópagos son de lo más varia-
dos… Si nos mantenemos solamente en la cultura de siempre… el resul-
tado terminara anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas
partes; hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de
esa cultura (cf. Ecos III CCN – cert24).
• Debe saber trabajar en grupo y colaborar con otros catequistas y educa-
dores. Conocer el material catequístico y su empleo.
• Debe saber ponerse en actitud de escucha y respeto frente al catequizan-
do. Conocer y respetar el ritmo de los otros en sus caminos hacia Dios.
• Es indispensable que posea también un espíritu de responsabilidad y
constancia para superar las dificultades. Que se preocupe por su propia
formación y aproveche la oportunidad que le brindan las reuniones de
formación.
• Que posea profundo sentido eclesial, vivir los valores del Evangelio.
Cuando el más humilde catequista… reúne su pequeña comunidad, aun
cuando se encuentre solo, ejerce un acto de Iglesia y su gesto se enlaza
mediante relaciones institucionales ciertamente, pero también mediante
vínculos invisibles y raíces escondidas del orden de la gracia, a la activi-
dad evangelizadora de toda la Iglesia (Evangelii nuntiandi 60).
• Que experimente un profundo sentido misionero.
• Que esté en condiciones de formar ciudadanos y ciudadanas cristianos,
capaces de comprometerse con la situación en que viven transformándo-
las según el plan de Dios.

40
Encuentro 4

u CELEBRAMOS
ORACIÓN INICIAL
Guía: Nos reunimos para poder agradecer, pedir, interceder y alabar al Señor por
esta hermosa vocación de ser catequistas: HEMOS SIDO LLAMADOS Y ELEGIDOS
POR DIOS. Cantamos : Tú eres el agua viva de la Hna. Glenda (ver en YouTube). (U
otro similar.)

Recordamos y damos gracias por las personas que nos formaron, por aquellos
que nos han estimulado en esta labor... por los que nos han marcado en la vida de
catequistas....

Oración con símbolos y gestos


Guía: Encendemos la vela-cirio de nuestra pequeña comunidad:
Todos:
Jesús, tú nos mandas ser luz, ser testigos.
Queremos ser tus discípulos y misioneros, Señor.
Guía: Presentamos, en procesión:
– El recipiente con agua.
Todos:
Con esta agua, Señor, recordamos nuestro bautismo, que somos tus Hijos.
Te damos gracias por este llamado que nos hiciste.
– El recipiente con barro.
Todos:
Nos presentamos ante ti pobres y frágiles.
Presentamos nuestros miedos y temores…
– La pizca de levadura.
Todos:
Te pedimos, Señor, ser fermento en la masa.
– Los corazones (de las preguntas).
Todos:
Te presentamos toda nuestra vida, Señor, para que tú la transformes con tu gracia.

PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS


Se lee Mt 9,9-13.

Guía: Compartimos la Palabra y en silencio le damos a Dios nuestra respuesta a


este llamado que nos hace.

41
Haciendo Eco

Después de un momento de silencio.


Rezamos juntos: La oración del llamado.
Cantamos: Tú eres el agua viva (otra estrofa) (u otro).

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


Me pregunto personalmente: ¿Cómo estoy insertado en mi comunidad parroquial?
(Luces, sombras, participación, etc.)

42
ENCUENTRO

5
Haciendo eco… en Comunidad
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Vela-Cirio.
• Flores.
• El siguiente video (El vuelo de los gansos) en
https://www.youtube.com/watch?v=K5G8gRvx7nQ (u otro)
• También puede fotocopiarse a cada catequista esta breve historia.

El puercoespín

E n la era glaciar, cuando bajaron las temperaturas y todo estaba tan frío
que hasta los termómetros se congelaban, muchas especies se encon-
traron en peligro de extinción. Para poder sobrevivir, algunas se escondie-
ron en cuevas, otras engrosaron su piel afrontando las inclemencias de la
temperatura y otras se escondieron bajo tierra.
Pero entre ellas había una especie muy curiosa: el puercoespín.
Estos animalitos tenía su cuerpo cubiertos de espinas.
Intentando sobrevivir, los puercoespines se juntaron y se dieron calor.
Pero al hacerlo, se lastimaron unos a otros con sus espinas.
Entonces se separaron.
Pero, al hacerlo, se morían de frío.
Fue así que tuvieron que tomar una decisión:
“Si nos separamos, vamos a morir y, si nos juntamos para darnos calor,
vamos a tener que soportar nuestras espinas…”
Entonces tomaron valor y decidieron seguir unidos.

43
Haciendo Eco

• Esta reflexión para cada catequista.

Un grupo cristiano es un grupo de personas


que rezan juntas,
que ríen en común e intercambian favores;
están bromeando juntos y juntos están en serio.
A veces en desacuerdo, pero sin animosidad,
como está a veces uno mismo.
Utilizando ese raro desacuerdo
para reforzar siempre el acuerdo habitual.
Aprenden algo unos de otros o lo enseñan unos a otros.
Echan de menos, con pena, a los ausentes.
Acogen con alegría a los que llegan.
Hacen manifestaciones de este u otro tipo,
chispas del corazón de los que aman
expresadas en el rostro, en la lengua, en los ojos,
en mil gestos de ternura.
Y cocinan juntos los alimentos del hogar
en donde las almas se unen en conjunto
y donde varios, al fin, no son más que uno.
San Agustín. Confesiones IV, 8.13

• Comida para compartir un encuentro fraternal al cierre de la Celebración.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.

• Comenzar el encuentro cantando: Qué alegría y qué gozo estar juntos como
hermanos (u otro).

44
Encuentro 5

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Mirar el video El vuelo de los gansos sugerido y/o leer la historia de El


puercoespín.
• Reflexionar.
Esto expresa mucho lo que es la comunidad.
Somos puercos espines que nos herimos con nuestras espinas, que tenemos nues-
tras aristas, nuestros límites, con los cuales herimos a los demás y los demás nos
hieren a nosotros.
Pero, para sobrevivir, necesitamos el calor de la comunidad, necesitamos sopor-
tarnos los unos a los otros (“Sopórtense mutuamente y perdónense cuando alguno
tenga motivos de queja contra otro. Del mismo modo que el Señor les perdonó, perdó-
nense también ustedes” Col. 3,13,)

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer y meditar Hech 2,42-47.


• Reflexionar el siguiente texto (extraído de Catequética Fundamental del P.
Emilio Alberich § 5.Catequesis fundamental)

1. Las primeras comunidades son grupos de hombres y mujeres que se reúnen,


según la tradición más antigua, el día del Señor (Ap 1,7). Entre todos se establece
una relación de fraternidad. De este modo, el misterio de comunión que constituye
a la Iglesia (ver LG 1) se hace visible incluso a los ojos de los no creyentes, que
dicen:  Mirad cómo se aman. Son  como una gran familia. La Iglesia no es  ejér-
cito  (relación de obediencia: superior-inferior) ni tampoco  escuela  (relación
de enseñanza: maestro-discípulo) sino  comunidad  (relación de fraternidad:
hermano-hermano). Lo dice Jesús: Todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). Para
empezar una comunidad, no hace falta mucho: donde dos o tres se reúnen en su
nombre, allí está el Señor en medio de ellos (Mt 18,20).
2. El fundamento de esa comunión, lo que verdaderamente aglutina a la nueva familia
de los discípulos, es la Palabra de Dios. Dice Jesús: Mi madre y mis hermanos son
aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen (Lc 8,21). Quien acoge la
Palabra, se vincula a la comunidad. En las primeras comunidades, la Palabra de
Dios se hace experiencia de Cristo (Hch 2,36) y experiencia de conversión (2,38;
ver CC 257-265).

45
Haciendo Eco

3. La comunidad es lugar de  perdón  y de  acción del Espíritu  (Hch 2,38). Es lugar
de enseñanza, de comunión, de celebración y de oración  (2,38.42). En la comunidad
se dan señales (2,45), que confirman la Palabra anunciada. La comunión de corazo-
nes se traduce en una efectiva comunicación de bienes (2,44 y 4,32). La comunidad
es acogedora y abierta a la incorporación de nuevos miembros (2,47).
4. En nuestro tiempo, es preciso  rehacer el tejido comunitario  de la Iglesia. Sin
tejido comunitario, a la Iglesia se le ve el esqueleto y, en vez de atraer, espanta
(ver Ez 37,11).

CONVERSAR
¿Vivimos los catequistas la experiencia comunitaria que deseamos transmitir?

Idea fuerza
La Iglesia es un Cuerpo Vivo. Es una Comunidad:
La Comunidad de Dios por Jesucristo en el Espíritu.
Los cristianos, miembros de esa Comunidad,
estamos inmersos en lo que Dios es. Dios es Amor.
Por eso nuestra Comunidad está llamada a ser
Expresión viva de ese Amor.

u PROFUNDIZAMOS

• Leer por grupos.


Fuente: ECOS DEL III CONGRESO CATEQUÍSTICO NACIONAL (N° 13)
“Tenemos la certeza de que la comunidad cristiana es origen, lugar
y meta de la IC y el ICP.”

“Una certeza que se mantiene viva en nuestra conciencia evangelizadora


es la de la comunidad cristiana como origen, lugar y meta de la catequesis
en todas sus expresiones y especialmente en lo que se refiere a la IC y al
ICP. Prueba de ello son las numerosas referencias que, a lo largo de las
distintas etapas del III CCN, aluden a la importancia de la comunidad y la
diversa incidencia de sus miembros, tanto en la IC como en el ICP, confor-
me a la responsabilidad de cada uno de ellos.

46
Encuentro 5

La comunidad cristiana es el origen de la catequesis en cuanto enviada por


Cristo a evangelizar, bautizar y enseñar; cumple su servicio de acompañar
a los fieles en su personal proceso de fe.”
“En cuanto lugar, se sabe casa, escuela y taller de comunión que inicia en
la vida cristiana y dispone para el seguimiento discipular comunitario. En
ella se realiza el proceso de maduración de la fe de los que respondieron
al llamado y tienen una fe inicial.
A la vez, la comunidad en cuanto meta es el punto culminante del proceso
de la IC, ya que todos los esfuerzos de la catequesis tienden a que las
personas, sumergidas en el misterio de Cristo, se integren cordialmente a
la comunidad y sean acogidas por ella. En este sentido, la tarea de la cate-
quesis es doble: preparar a los elegidos para incorporarse a la comunidad
y preparar a la comunidad para acoger cordialmente a los nuevos retoños
de la Vid verdadera, y acompañarlos en su camino de integración al Cuerpo
de Cristo.
De esta forma, la comunidad cristiana que asume la IC y el ICP busca crear
las estructuras necesarias para acompañar en la fe a los bautizados, con-
vencida de que la recepción de los sacramentos de la IC es un comienzo y
no un fin en el proceso de crecimiento y maduración en la fe.

Ahora bien, en esta certeza se sintetizan y vinculan una serie de expecta-


tivas ordenadas a la acción:
1. Es fundamental que, bajo el impulso del Espíritu Santo, cada miem-
bro de la comunidad cristiana reconozca y valore la vocación especí-
fica de los otros; que cada fiel cultive la propia espiritualidad, dando
profundidad y entusiasmo al ejercicio concreto de sus tareas. Y lo
que decimos de cada fiel en particular lo decimos de las áreas pasto-
rales, de las instituciones y movimientos, de las pequeñas comuni-
dades y servicios.
2. Es urgente pasar del deseo a las actuaciones. Esto implica un com-
promiso de participación de todos cada uno de los miembros de
la Iglesia. Este proceso reclama estructuras de comunión y parti-
cipación que canalicen y faciliten la corresponsabilidad eclesial y
pastoral.
3. Es de vital importancia que este esfuerzo sea organizado, esto es, inte-
grado, armónico, gradual; que garantice la participación; que facilite el
trabajo en red; que ponga de manifiesto el interés, la valoración y la
caridad de cada uno de sus miembros por los demás; que sea articula-
do e inclusivo, lo cual exigirá una mirada pastoral bien definida, diná-
mica y abierta que no excluya a nadie, ni por acción ni por omisión,
salvo a aquel que se autoexcluya voluntariamente.”

47
Haciendo Eco

Fuente: PASTORAL CATEQUÉTICA ESPAÑOLA


10. Catequesis de la comunidad
1. La catequesis y la comunidad de los creyentes
(La comunidad humana, destino del hombre)
Decir que la Iglesia es una comunidad de fe, implica todo lo que se dice de
la idea general de la comunidad; pero es añadir que Dios es el que convoca
a ella de forma gratuita y que la respuesta de cada miembro es la que hace
a esa comunidad viva y actuante en el mundo.

2.La comunidad cristiana, concreción de la Iglesia


Así como es imposible entender la fe cristiana al margen de su dimensión
comunitaria, también es imposible entender al catequista sin un contexto
comunitario.
Lo anterior interroga sobre la experiencia personal y de fe del grupo de
catequistas porque la catequesis requiere una comunidad viva, así como
talante catequético comunitario. La misma comunidad no crece ni se desa-
rrolla si está ausente la catequesis. El tipo de catequesis irá creando el tipo
de Iglesia.

Fuente: 1.2 CATEQUESIS PARROQUIAL [160.TIPOS].


En Http://Servidor1.Lasalle.htmL
Rasgos de la comunidad cristiana inmediata
- Comunidad cristocéntrica: promueve la unión personal con Cristo.
- Comunidad congregada por la Palabra: tiene actitud de escucha a Dios.
- Comunidad orante, centrada en la Eucaristía: es punto de llegada y
partida.
- Comunidad promotora de comunión: se expresa compartiendo la vida.
- Comunidad misionera: consciente y responsable de su misión en el
mundo.
- Comunidad corresponsable y ministerial: ser catequista es don y soli-
daridad.
- Comunidad consciente de sus límites y de necesidad de complementa-
riedad.
- Comunidad humana y fraterna: son posibles las relaciones interpersonales.
- Comunidad samaritana: Hogar y taller.

48
Encuentro 5

Estos rasgos se expresan en las cuatro grandes acciones de la Comunidad:


PALABRA, LITURGIA, COMUNIÓN, SERVICIO.

DIALOGAR Y RESPONDER POR GRUPOS


1. En nuestra comunidad, los catequistas…
- ¿estamos insertos en la vida comunitaria, especialmente en la vida
litúrgica y caritativa?
- ¿participamos de las celebraciones litúrgicas, eucaristía, novenas,
hora santa, etc.?
- ¿nos involucramos con las tareas propuestas por otras pastorales
(Cáritas, Pastoral Carcelaria, o alguna otra)?
2. ¿Tenemos conciencia que el fin de la catequesis no es la recepción de los sacra-
mentos, en cuanto tales, sino en la medida que son un paso para incorporarse más
plenamente al misterio de Cristo resucitado y por tanto a la comunidad concreta?
3. En nuestro trabajo catequístico, ¿hacemos participar a toda la comunidad en el
proceso de acompañamiento en la vida de fe de todos los bautizados? (testimonio
de otros agentes pastorales, invitación a las actividades propuestas por la catequesis,
celebraciones, etc.)

REFLEXIONAR, A MODO DE CONCLUSIÓN


¡Qué importante que seamos una comunidad maternal, acogedora, que engendra
en la fe, da a luz y acompaña en el crecimiento de sus hijos! ¡Qué bueno que
recibamos a los que se acercan! Que nos interesemos en ellos, que les ofrezcamos
participar en las diversas actividades de la parroquia, que los acompañemos en
dificultades específicas, como la pérdida de un empleo, una enfermedad; una ale-
gría como el nacimiento de un hijo, la graduación, el casamiento… En fin, en las
diversas situaciones que la vida nos va presentando.
¡Qué importante que seamos una comunidad abierta, una comunidad misionera
que tiene en cuenta a los que no están o no vienen, para incorporarlos a nuestra
comunidad de fe!
Que nos interesemos por aquellos que se inscriben en catequesis y luego no apare-
cen o vienen de tanto en tanto; que visitemos al que está enfermo; que invitemos
a las instituciones del radio de la Parroquia (niños de las escuelas en edad de
catequesis de Iniciación a la vida eucarística, Confirmación, etc.); que invitemos a
permanecer unidos a la comunidad a cuantos se acercan para bautizar a sus hijos…

49
Haciendo Eco

u CELEBRAMOS
• A modo de Oración final, leer lentamente, deteniéndose en cada frase, la
reflexión de San Agustín sobre un grupo-comunidad cristiano.
• Luego, tomarse de las manos y rezar juntos el Padrenuestro implorando
al Señor nos conceda el don de vivir en una verdadera comunidad.
• Por último, hacer un gesto de fraternidad (abrazo, apretón de manos,
etc.) y compartir una comida (si preparada con nuestras propias manos,
mejor.)

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


Preparar:
- Texto del Salmo 18 (preparar versículos para cada catequista).
• El siguiente texto del Padre Mateo Bautista, religioso camilo, para cada
catequista (Extraído de http://www.redsanar.org/pastoralsalud/cbd/
cA_IV%20DdPascua.htm)

50
ENCUENTRO

5
Haciendo eco… acompañados
por la Palabra
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Vela o cirio.
• Flores.
• El texto del Salmo 80 (79) 15-16; 18-20 para cada catequista.

¡Dios todopoderoso, atiéndenos,


mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la planta que sembraste,
el retoño que hiciste vigoroso…!
Que tu mano proteja a tu elegido,
al hombre que tú fortaleciste.
Ya nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida
para que invoquemos tu nombre.
¡Dios todopoderoso, restáuranos,
que resplandezca tu rostro y
nos salvarás!

51
Haciendo Eco

• El texto del Salmo 18

Antífona: Tu Palabra, Señor,


es la verdad y la luz de mis ojos.
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma.
El testimonio del Señor es verdadero.
sabiduría del humilde.
Los preceptos del Señor son justos,
alegran el corazón
La Palabra del corazón es pura,
Ilumina los ojos.

- El siguiente texto del Padre Mateo Bautista, religioso camilo, para


cada catequista (Extraído de http://www.redsanar.org/pastoralsalud/
cbd/cA_IV%20DdPascua.htm

Conocer al pastor

E n la sobremesa de una cena de gala, un actor contratado recitaba


historias y declamaba poemas. Haciendo gala de su amplio repertorio,
preguntó si alguien quería solicitarle alguna composición. Un sacerdote
presente se animó a pedirle que recitara el salmo 23.
Lo haré, Padre, con la condición de que después lo declame usted.
El actor, con donaire y elegancia artística, recitó:
El Señor es mi pastor, nada me falta…
Al concluir, la ovación del público fue apoteósica. Después se levantó el
sacerdote, cerró los ojos, juntó sus manos y oró con las mismas palabras.
Reinaba un silencio emocionante. Al terminar de orar con el salmo, nadie
de los presentes se animó a romper el silencio. Sólo el actor se levantó
y exclamó:
“¡Señoras y señores, ustedes se habrán dado cuenta de que yo conozco el
salmo, pero que este hombre conoce al Pastor!”

52
Encuentro 6

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.
.
• Comenzar el encuentro poniéndonos en la presencia de Dios y rezando
juntos el Salmo 80 (79) 15-16; 18-20.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Leer el texto del Padre Mateo Bautista.


• Preguntarse:
- ¿Con qué sentimientos leemos la Palabra de Dios?
- ¿Qué lugar ocupa en nuestra vida?
(Pensarlo en forma personal y compartirlo.)
- ¿Qué sabemos de la Biblia, su contenido, diferentes estilos, géneros
literarios, etc.?
(Comentamos y compartimos. Tomamos nota de lo compartido.)

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Proclamar Lc 8,4-15
• Reflexionar y responder.
- ¿Que necesita el sembrador para que la cosecha sea abundante?
- ¿Qué actitudes debemos tener para dar fruto al escuchar la Palabra
de Dios?
- ¿Encontramos obstáculos para escucharla, ponerla en práctica y dar
fruto?

Idea fuerza
Como catequistas,
somos llamados a vivir POR y PARA el Evangelio.

53
Haciendo Eco

u PROFUNDIZAMOS

• Leer por grupos.


ECOS DEL III CONGRESO CATEQUÍSTICO NACIONAL (N° 8)
COMPARTIMOS LO QUE COMPRENDEMOS.
Tenemos la certeza de la necesidad de redescubrir la centralidad de
la palabra de dios en la IC y el ICP.
La Palabra de Dios es el alma, el germen, la levadura y el principio de toda
la acción evangelizadora; de allí su centralidad en todo itinerario catequís-
tico. Cuando la catequesis vive esta certeza, se transforma necesariamente
en verdadero encuentro. En el encuentro de catequesis, no hay catequistas
ni catequizando (comisión 17) sino una comunidad de discípulos a la escu-
cha del único Maestro, del único Catequista: CRISTO, de cuyos labios brota
la gracia y la verdad (Jn 1, 14).
Tanto la IC como el ICP, que son diversos tramos en los que la catequesis
acompaña en la fe al Pueblo de Dios, (DGC 50) tendrán siempre la Palabra
de Dios/Sagrada Escritura como alimento esencial (2 Tim 3, 14-17).
La centralidad de la Palabra supone, al mismo tiempo, darle primacía en
la formación de los catequistas, especialmente en el conocimiento de la
sagrada Escritura (Comisión 9).
En ella encontrarán el origen y el sentido ministerial de su vocación, el hori-
zonte de su misión como respuesta de fe a la Palabra escuchada y acogida,
el sentido y nutriente de su identidad madurada en el encuentro con Cristo.
En la Palabra de Dios encontrarán qué han de anunciar y cómo han de anun-
ciarlo, siguiendo el modelo del mismo Jesús-catequista (Comisión 11).
DESAFIOS Y ORIENTACIONES
Que los criterios para acompañamiento de los creyentes, (DGC 97) en la IC
y en el ICP, estén inspirados en la Palabra que se escucha, se anuncia, se
celebra, se vive y se reza….
Una espiritualidad catequística que brote de la escucha de la Palabra de
Dios viva y eficaz.

CATECHESI TRADENDAE (N° 27)


La fuente de donde la catequesis toma su mensaje es la misma Palabra
de Dios:
“La catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la
Palabra de Dios, trasmitida mediante la tradición y la escritura, dado que
la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen el único depósito
sagrado de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia”.

54
Encuentro 6

DIRECTORIO CATEQUÍSTICO GENERAL (N° 95)


Este “depósito de la fe” es como el arca del padre de la casa, que ha sido confia-
do a la Iglesia, la familia de Dios, y de donde ella saca continuamente lo viejo y
lo nuevo. Todos, animados por el Espíritu, se nutren de este tesoro. Todos sabe-
mos que la Palabra de Dios es Jesucristo, el Verbo hecho hombre y que su voz
sigue resonando por medio del Espíritu Santo en la Iglesia y en el mundo.
La Palabra de Dios contenida en la Sagrada Tradición y en la Escritura:

- es meditada y comprendida por el sentido de fe de todo el Pueblo de


Dios,
- bajo la guía del Magisterio de la Iglesia, que la enseña con autoridad;
- se celebra en la liturgia;
- resplandece en la vida de la Iglesia, en su historia y sobre todo en el
- testimonio de los cristianos, particularmente de los santos;
- es profundizada en la investigación teológica;
- se manifiesta en los genuinos valores religiosos y morales.

La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia están íntimamente


unidos; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del Espíritu
Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas.

• Responder.
- ¿Qué lugar le doy a la Palabra en mis encuentros de catequesis?
- ¿Qué lugar tienen la Tradición y el Magisterio en mi catequesis?
- ¿Cómo los utilizo?
- ¿Qué lugar tiene la Palabra de Dios en mi vida cotidiana?
- ¿Qué valor le doy? ¿Mucho? ¿Relativo? ¿Poco?
- ¿Qué tiempo le dedico a su lectura?

55
Haciendo Eco

u CELEBRAMOS
Para este momento, prever un lugar destacado en el que, junto a las imágenes que
acostumbramos colocar, la vela y las flores, se coloque una Biblia abierta.

• Escribir cada uno, con sus propias palabras, una breve oración en la que
exprese lo que tiene en su corazón agradeciendo y ofreciendo su voca-
ción de llevar la Palabra.
• Hacer un compromiso personal (puede ser: leer y orar con la Palabra a
diario u otro).
• Compartir las oraciones en gran grupo y ponerlas luego en las manos de
María (se reza un Ave María).

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• Realizar un breve resumen de lo compartido durante el encuentro, espe-
cialmente las luces y sombras que se presentan ante las preguntas formu-
ladas en el momento de contemplar la vida y en la iluminación.
• Pensar y responder.
- ¿Qué actitudes debemos tener para dar fruto al escuchar la Palabra
de Dios?
- ¿Encontramos obstáculos para escucharla, ponerla en práctica y dar
fruto?
Leer para profundizar más.
Is 55, 10-11
CEC 53- 54; 75-82
1 Tes 2, 13
Bases, cap.3: La Palabra de Dios
Salmo 1

56
ENCUENTRO

7
Haciendo eco… con la
Oración del Padre
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Vela o cirio.
• Flores.
• Una lámina grande con el Padre Nuestro escrito.
• Las siguientes citas en papelitos para cada catequista:
Mc 26, 30; Lc 11, 1- 4; Mt 7, 11; Lc 12, 19-31; Mt 5, 44-45; Jn 3, 16-17;
Jn 14, 16-26

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo
la Señal de la Cruz:
†En el nombre del Padre…
Continuamos glorificando a Dios Uno y Trino:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

57
Haciendo Eco

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Escuchar y reflexionar.
Cuentan que el Papa Juan XXIII recibió algunos amigos de su ciudad natal y
les contó esta anécdota personal:
“Yo tenía cinco años de edad. Desde nuestra población de Sotto ll Monte, mi
padre me llevó un día a una ciudad cercana, donde se celebraba una fiesta
de la Acción Católica.
En el camino, yo me cansé y mi padre me llevó sentado en sus hombros.
Llegamos a la ciudad. Siendo yo pequeño y la multitud muy grande, no
alcanzaba a ver nada de la fiesta. ¿Qué hice? Tiré del saco de mi padre y él
me sentó de nuevo en sus hombros. Estaba feliz pues, desde aquella altura,
podía ver todo lo que quería. Han pasado muchos años desde aquel día, y
no puedo olvidar semejantes rasgos de mi padre. Es más, aprendí a hacer lo
mismo con mi Padre Celestial: Cuando estoy cansado o tengo algún proble-
ma, pido a mi Padre Celestial me levante y cargue conmigo.”

• Conversar y compartir con el grupo.


- ¿Cómo nos imaginamos a Dios?
- ¿Rezamos? ¿Cuándo rezamos?
- ¿Rezamos el Padre Nuestro?
- ¿Tenemos en cuenta su contenido?
(Vamos tomando nota de las distintas opiniones.)

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Distribuir entre pequeños grupos las citas siguientes:


Mc 26, 30; Lc 11, 1- 4; Mt 7, 11; Lc 12, 19-31; Mt 5, 44-45; Jn 3, 16-17;
Jn 14, 16-26

• Cada grupo debe anotar lo que la Palabra nos dice sobre Dios Padre:
¿Qué dice la Palabra?; ¿qué me dice?; ¿qué nos dice?; ¿qué le
respondemos?

58
Encuentro 7

• Compartir lo trabajado y comentar.

Idea fuerza
El discípulo de Jesús debe rezar como Jesús rezaba:
Dirigiendose a Dios como un hijo se dirige a su papá.

u PROFUNDIZAMOS

Jesús nos comunica que Dios es su Padre.


Jesucristo es el Hijo único de Dios y tiene clara conciencia de esta relación. Se
dirige a Dios diciéndole Padre, Padre mío. En Mc 14, 36 utiliza la palabra abba,
que es como decir “papá”. Esto indica el trato familiar, cercano, de intimidad
con Dios. Sólo Jesús conoce al Padre y puede revelarlo (Mt 11, 1-4 o Lc 10, 22).
Nadie es Padre como lo es Dios. Dios es un Padre que conoce nuestras nece-
sidades. Jesús nos enseña confiar en Él, en su providencia. El amor de Dios es
incondicional y desinteresado. Él ama aunque no sea amado; no hace diferen-
cia entre las personas; ama a los buenos y a los que no lo son; ama a los que
rezan y a los que se olvidan de hacerlo.
El amor de Dios se manifiesta sobre todo cuando perdona. Dios conoce nues-
tras debilidades y nuestros pecados; nos tiene paciencia y espera que decida-
mos por nosotros mismos. Dios es fiel y Padre misericordioso (cf Lc 15,11-32).
Dios quiere nuestra felicidad; para eso nos ha dado la vida. Para ser felices
viviendo en comunión con Él y nuestros hermanos. Experimentar este amor sal-
vador de Dios tiene sus implicancias: “Sean misericordiosos como el Padre de
ustedes es misericordioso” (Lc 6,36).
Leemos en Juntos para una evangelización permanente (JEP 32:
“Creemos y anunciamos el amor misericordioso y gratuito de Dios Padre. Y
ponemos especial énfasis en que, para el hombre, el Creador no es un poder
anónimo y lejano: es Padre.” “Nosotros somos llamados hijos de Dios, en verdad
lo somos y, por lo tanto, somos hermanos unos de los otros en Dios” (1 Jn 3,1).
En Jn 14, 16-26, Jesús menciona al Espíritu Santo que el Padre enviará cuando
Él sea glorificado. Aquí Jesús revela en plenitud el misterio de Dios. Dios, en su
ser más íntimo, es una comunidad de personas: Dios es Padre, Hijo y Espíritu
Santo. Un solo Dios en Tres Personas. “Pues no hay más que un solo Dios, el
Padre todopoderoso y su Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad”
(CEC 233).

59
Haciendo Eco

De todo lo expresado anteriormente, ¿Qué es lo que nos ha resultado más nove-


doso e impactante?

u CELEBRAMOS
Para este momento, prever un lugar destacado en el que, junto a las imá-
genes que acostumbramos colocar, la vela, las flores y la Biblia abierta, se
despliegue una lámina grande con el Padre Nuestro escrito.

• Leer el Padre Nuestro y agregar las intenciones-peticiones del grupo,


meditando los sentimientos y reflexiones compartidos:

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

VENGA A NOSOTROS TU REINO

HÁGASE TU VOLUNTAD

DANOS HOY NUESTRO PAN

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

LÍBRANOS DEL MAL

• Pensar entre todos un gesto que traduzca el amor que nos une, entre
nosotros, con nuestros padres (familia) y con la comunidad. (Puede ser
también un dibujo simbólico que regalemos con una frase unos a otros.)
• Concretarlo con alegría y sencillez.
• Rezar el Padre Nuestro “del grupo”.
• Darnos un abrazo fraterno deseándonos la paz.

60
Encuentro 7

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• Realizar un breve resumen de lo compartido durante el encuentro.
• Seguir reflexionando sobre todo lo visto y meditar:
- ¿Cómo santifico el nombre de Dios?
- Pido que venga su reino. Pero, ¿qué hago concretamente yo porque
se haga presente?
- ¿Acepto realmente su voluntad en mi vida? ¿Qué hago para
discernirla?
- Le pido el pan de cada día… ¿Tengo en cuenta el pan-alimento y el
hambre de amor y de Dios de mis prójimos?
- ¿Perdono de verdad o me quedo con rencor? ¿Perdono como Dios me
perdona?
- ¿Reconozco las formas de tentación que me seducen? (Recuerdo las
tentaciones de Jesús en el desierto.) ¿Cómo hago para vencerlas,
superarlas?

• Leer para profundizar más.


- El mensaje sobre Dios Padre: DCG 102.
- El Padre revelado por el Hijo: CATC 239 Y 240
- La providencia y el escándalo del mal: CEC 309
- La Santísima Trinidad: CEC 234, 253, 266.
- El Padre Nuestro: CEC 2759.

61
ENCUENTRO

8
La Persona de Jesús,
centro de la catequesis
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Vela o cirio.
• Flores.
• Figuras de José y María con el Niño Jesús en el Pesebre.
• La semblanza biográfica de Ceferino Namuncurá para cada catequista.

Ceferino Namuncurá (1886-1905)


El Santo Ceferino Namuncurá Burgos nació en Chimpay, Río
Negro, el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma el 11 de mayo
de 1905. Era un joven laico salesiano argentino de orígenes
mapuches y criollos. Al año de edad, en 1887, Ceferino salva su
vida milagrosamente de perecer ahogado en el Río Negro, mien-
tras jugaba en sus orillas.
Fue bautizado, dos años más tarde, por el misionero salesiano
don Milanesio, que había mediado en el acuerdo de paz entre
los mapuches y el ejército argentino haciendo posible al papá de
Ceferino conservar el título de “gran cacique” para sí, y también
el territorio de Chimpay para su pueblo.
Tenía 11 años cuando su padre lo inscribió en una escuela
estatal de Buenos Aires, pues quería hacer del hijo el futuro
defensor de su pueblo. Pero Ceferino no se encontró a gusto
en aquel centro y el padre lo pasó al colegio salesiano “Pío
IX”. Aquí inició la aventura de la gracia que transformaría a un

62
Encuentro 8

corazón todavía no iluminado por la fe en un testigo heroico de


vida cristiana. Inmediatamente sobresalió por su interés por los
estudios, se enamoró de las prácticas de piedad, se apasionó
del catecismo y se hizo simpático a todos, tanto a compañeros
como a superiores.
Dos hechos lo lanzaron hacia las cimas más altas: la lectura de
la vida de Domingo Savio, de quien fue un ardiente imitador, y la
primera Comunión, en la que hizo un pacto de absoluta fidelidad
con su gran amigo Jesús. Desde entonces este muchacho, que
encontraba difícil “ponerse en fila” y “obedecer al toque de la
campana”, se convirtió en un modelo.
Luego de asistir a una conferencia sobre las misiones patagóni-
cas, decide ingresar al Seminario y se lo comunica a su protector
y amigo, monseñor Cagliero. No deseaba ser rey del imperio de
sus ancestros, sino sólo un ministro del Señor para educar y
evangelizar a sus hermanos indios.
Desde muy joven su salud no era muy buena, pero comenzó sus
estudios sacerdotales en Viedma. Allí lo descubrió Monseñor
Cagliero y decidió llevarlo a estudiar a Roma, creyendo que el
cambio de clima lo beneficiaría.
El día 28 de marzo de 1905 tuvo que ser internado en el
Fatebenefratelli (Hermanos de San Juan de Dios) de la isla
Tiberina donde murió el día 11 de mayo siguiente, dejando tras
de sí una impronta de voluntad, diligencia, pureza y alegría
envidiables.
Era un fruto maduro de espiritualidad juvenil salesiana….
(Extracto de D. Pascual Chávez Villanueva sdb, ex Rector Mayor)

• El texto de la siguiente oración para cada catequista.

No me mueve, mi Dios, para quererte


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

63
Haciendo Eco

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte


clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
(Anónimo)

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.

Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo


la Señal de la Cruz:
† En el nombre del Padre…
Continuamos glorificando a Dios Uno y Trino:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
Rezamos juntos la oración “no me mueve, mi Dios, para quererte”

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
• Leer con el grupo el extracto biográfico de la vida de Ceferino.
• Conversar.
- ¿Qué les llama más la atención?
- ¿Qué hechos hacen que cambie la orientación de su vida?
- ¿Cómo vive su fe?

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer Mt 3,13-17
• Comentar y reflexionar.

64
Encuentro 8

Era costumbre de los judíos bautizarse como signo de purificación, preparándose


para la venida del Mesías. Jesús cumple con este rito y acude a Juan para ser bau-
tizado. En ese momento se confirma –se hace explícita– la identidad de Jesús. En
primera instancia, es Juan quien reconoce al Mesías esperado (Jn 3,28). Luego lo
revelan el Padre y el Espíritu Santo: “Se abrió el cielo y el Espíritu de Dios bajo
como paloma sobre él: «Este es mi hijo, el amado, al que miro con cariño» (Mt 3,17).

Jesucristo es el Hijo de Dios. Por Él fueron hechas todas las cosas. El Hijo de Dios
se encarnó por obra del Espíritu Santo, de María, la Virgen, y se hizo hombre y
hermano nuestro. Siendo hombre como nosotros, es al mismo tiempo Dios como
su Padre.

COMO HOMBRE VERDADERO… COMO DIOS VERDADERO…

Nace de una mujer (Mt 1,18) Realiza milagros (Mc 5,30)

Crece en una familia (Lc 2,51-52) Es dueño de la ley (Mc 2,28)

Tiene hambre (Mt 4,2) Se iguala con Dios Padre (Jn 14,8-10)

Tiene sed (Jn 19,28) Se llama Hijo de Dios (Mt 26,63-66)

Se cansa (Jn 4,6) Perdona pecados (Mc 2,3.13)

Muere (Lc 23,46) Resucita de entre los muertos (Mt 28,6)

Esta unidad personal de Dios y hombre en Jesucristo se realizó por el misterio de


la “encarnación”. En términos teológicos, el acto de encarnarse o hacerse hombre
significa que el Hijo de Dios, eternamente existente en el seno del Padre, en un
momento determinado del tiempo se hizo hombre en el seno de una mujer, la
Virgen María. “El acontecimiento de la encarnación no significa que Jesucristo
sea en parte Dios y en parte hombre. El se hizo verdaderamente hombre sin dejar
de ser verdadero Dios (CEC 464).
Ambas naturalezas –humana y divina– aunque son distintas e inconfundibles
entre sí, se hallan unidas en una Persona que no es humana sino divina: la de
Hijo de Dios. Esto se denomina teológicamente «unión hipostática» (de hipósta-
sis, término griego que significa “persona”).

65
Haciendo Eco

Idea fuerza
La Iglesia es un Cuerpo
“Está entre nosotros porque Jesús ya ha venido a la tierra y
nos ha dejado su presencia. Pero todavía falta algo. Es nece-
sario que el Reino llegue al corazón de cada hombre. Sólo
entonces podremos decir que ya ha llegado
en toda su plenitud...”
Papa Francisco

u PROFUNDIZAMOS
Nos enseñan las Bases para la Catequesis de Iniciación cristiana en el capítulo IV.

• Jesús anunciaba a todos el Reino de Dios que ya había llegado y que era
una vida nueva para los hombres: Lc 17,20-25; Mc 1, 14-15; Mt 13,44.45-
46;  Mc 2,19; Lc 13,18-19.20-21;   Mt 13,1-9;  Mc 4,26-29; Mt 19,29-30. El
Reino de Dios ya está entre nosotros, aunque no completamente…. (Ya
pero todavía no).
• Jesús nos reveló a Dios como el Padre que nos amó y nos enseño a dirigir-
nos a Él con sentimientos filiales: Mt 11, 27; Jn 5 18; 10, 25-32; Mc 12, 6-7.
• Jesús, enviado por el Padre para la Salvación de todos los hombres, es el
único mediador: 1Tim 2,5.
• Jesús hizo milagros para mostrar que era el enviado de Dios y de natura-
leza divina: Mt 9,18-26; Mc 8,22-26; Mc 8,1-10.
• El Misterio Pascual de Jesucristo es su Muerte y Resurrección. Con él nos
alcanzó el perdón de los pecados y una nueva vida como hijos de Dios:
Rom 5,19; Rom 6,16-18; 2 Cor 5,18-21.
• Cristo resucitado subió al cielo. Glorificado con el Padre, está presente
en medio de los suyos de diversas maneras y permanecerá con ellos
hasta el fin de los tiempos. Entonces vendrá con gloria para juzgar a
los vivos y a los muertos, a cada uno según sus propios méritos: Hech
1,3.9-1.4; Col 3,1-2; Heb 10,12-13; Heb 12, 2.
• “Cristo murió por todos, en consecuencia, debemos creer que el Espíritu
ofrece a todos las posibilidades de que, en la forma de sólo Dios conoci-
da, se asocien a este Misterio Pascual” (Gaudium et spes, 22).

66
Encuentro 8

EL CRISTOCENTRISMO DE LA CATEQUESIS
¿Qué significa «cristocentrismo»?
Significa que la catequesis tiene como centro la persona de Jesucristo, su vida y
su misterio, que ilumina todo el contenido catequístico.
Nos dice el Directorio Catequístico General n° 98:
En primer lugar, significa que «en el centro de la catequesis encontramos esencial-
mente una Persona, la de Jesús de Nazaret, Unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad» (CT 5). En realidad, la tarea fundamental de la catequesis es mostrar a Cristo:
todo lo demás, en referencia a Él. Lo que, en definitiva, busca es propiciar el segui-
miento de Jesucristo, la comunión con Él: cada elemento del mensaje tiende a ello.
“Sabemos que no se comienza a ser cristiano por una decisión
ética o una gran idea, sino por el encuentro, con un aconteci-
miento, con una Persona que da una nuevo horizonte a la vida, y
con ello una orientación decisiva” (Aparecida, 243).

En segundo lugar, significa que Cristo está «en el centro de la historia de la salvación
» (DCG(1971 39-40) que la catequesis presenta. Él es, en efecto, el acontecimiento
último hacia el que converge toda la historia salvífica. Él, venido en «la plenitud de
los tiempos» (Ga 4,4), es «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana» (GS
10). El mensaje catequético ayuda al cristiano a situarse en la historia, y a insertarse
activamente en ella, al mostrar cómo Cristo es el sentido último de esta historia.
El cristocentrismo significa, igualmente, que el mensaje evangélico no proviene del
hombre sino que es Palabra de Dios. La Iglesia, y en su nombre todo catequista, puede
decir con verdad: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn 7,16). Por
eso, lo que transmite la catequesis es «a enseñanza de Jesucristo, la verdad que Él
comunica o, más exactamente, la Verdad que Él es» (CT6). El cristocentrismo obliga a
la catequesis a transmitir lo que Jesús enseña acerca de Dios, del hombre, de la felici-
dad, de la vida moral, de la muerte... sin permitirse cambiar en nada su pensamiento
(EN 15e).
“La constante preocupación de todo catequista, cualquiera que
sea su responsabilidad en la Iglesia, debe ser la de comunicar,
a través de su enseñanza y su comportamiento, la doctrina y
la vida de Jesús... Todo catequista deberá poder aplicarse a sí
mismo la misteriosa frase de Jesús: «Mi doctrina no es mía sino
del que me ha enviado» (CT 6).”

Los evangelios, que narran la vida de Jesús, están en el centro del mensaje catequé-
tico. Dotados ellos mismos de una «estructura catequética» (CT 11b), manifiestan la
enseñanza que se proponía a las primitivas comunidades cristianas y que transmitían

67
Haciendo Eco

la vida de Jesús, su mensaje y sus acciones salvadoras. En la catequesis, «los cuatro


evangelios ocupan un lugar central, pues su centro es Cristo Jesús» (CEC 139).
La Palabra de Dios, encarnada en Jesús de Nazaret, Hijo de María Virgen, es la Palabra
del Padre, que habla al mundo por medio de su Espíritu. Jesús remite constantemente
al Padre, del que se sabe Hijo Único, y al Espíritu Santo, por el que se sabe Ungido.
El es el «camino» que introduce en el misterio íntimo de Dios (Cf. Jn 14,6) (DCG 99).
El cristocentrismo de la catequesis, en virtud de su propia dinámica interna, condu-
ce a la confesión de la fe en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es un cristocentris-
mo esencialmente trinitario. Los cristianos, en el Bautismo, quedan configurados con
Cristo, «Uno de la Trinidad» (CEC 468) y esta configuración sitúa a los bautizados,
«hijos en el Hijo», en comunión con el Padre y con el Espíritu Santo. Por eso su fe es
radicalmente trinitaria. «El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de
la fe y de la vida cristiana» (CEC 234).
La catequesis, por tanto, es cristocéntrica y trinitaria, lleva a la comunión con Cristo,
su vida, su mensaje; y, a su vez, Cristo nos conduce al amor del Padre en el Espíritu
Santo y nos hace participes de la vida Trinitaria (Ver CT 5).

QUÉ NOS ENSEÑA JESÚS CON SU PEDAGOGÍA


La actividad pedagógica se convierte en modelo para todo catequista tanto como
el estilo propio con que Jesús la llevaba a cabo.
• Jesús es cercano, ameno, directo, muestra ternura y especial interés por
los humildes y los pobres. Su lenguaje es sencillo, llano, coloquial.
• Por un lado enseña y, por otro, actúa en consecuencia.
• Las situaciones concretas de sus discípulos son ocasiones para impartir
una enseñanza. Los interpela a encontrar respuestas desde ellos mismos.
• Comunica su mensaje en relación con la vida y los acontecimientos dia-
rios, tocando así la experiencia de sus interlocutores.
• Entre los recursos metodológicos empleados por Jesús, tenemos: histo-
rias, parábolas, milagros, oraciones, discursos, símbolos y lenguaje sim-
bólico, preguntas y respuestas, estudio de casos, repetición, inducción,
motivación por medio de ejemplos y proyectos.

u CELEBRAMOS

• Antes de la Oración inicial, se ubican las figuras del pesebre (José y María
con el Niño Jesús) a la vista del grupo.
• Comenzar la celebración cantando, a modo de oración.

68
Encuentro 8

• Leer Juan 1, 1. 14 y meditar en silencio.


• Reflexionar.
- Ante la imagen del Pesebre, nos preguntamos qué nos enseña la Navidad.
- La celebración de la Navidad es un momento privilegiado para medi-
tar en el texto evangélico de Lc 2, 1-20, donde se narra con detalle el
nacimiento de Cristo.
- Podemos contemplar las virtudes que encontramos en los diferentes
personajes involucrados y luego aplicarlas a nuestra vida:
- María nos enseña a ser humildes, a aceptar la voluntad de Dios, a vivir
cerca de Dios por medio de la oración; a obedecer a Dios y a creer en Dios.
- José nos enseña a escuchar a Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra
vida, aunque no lo entendamos, y a confiar en Él.
Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no
nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador
del mundo, nació en la pobreza.
• Oración final
Jesús, divino Maestro, te adoramos como Palabra encarnada, enviado del
Padre para enseñar a los hombres las verdades que dan la vida. Tú eres
la verdad, la luz del mundo, el único Maestro; sólo Tú tienes palabras de
vida eterna.
Te damos gracias por haber encendido en nosotros la luz de la razón y de
la fe, y habernos llamado a la luz de la gloria.
Jesús Maestro, camino, verdad y vida.
R/ Ten piedad de nosotros.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• Ambón adornado con la Palabra.
• Cirio Pascual.
• Imagen de la Virgen.
• 7 Velas.
• Flores.

Cestito con los dones del Espíritu Santo en una mesa (por ej.: Pequeñas llamas de
cartulinas de color rojo en las que están escritos los dones del Espíritu).

69
ENCUENTRO

9
El Espíritu Santo nos
anima y fortalece

MATERIALES
• Biblia en ambón.
• Cirio Pascual.
• Imagen de la Virgen.
• 7 Velas.
• Flores.
• Cestito con los dones del  Espíritu Santo en una mesa (por ej: Pequeñas
llamas de cartulinas de color rojo en las que están escritos los dones del
Espíritu: SABIDURÍA, ENTENDIMIENTO, CIENCIA, FORTALEZA, CONSEJO,
PIEDAD, TEMOR DE DIOS)
• Letra de la canción “Ven, ven, ven, Espíritu Santo” (del CD ¡Te alabamos!
Ed. San Pablo) u otra canción al Paráclito para cada catequista.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo
la Señal de la Cruz:
†En el nombre del Padre…
Continuamos glorificando a Dios Uno y Trino:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

70
Encuentro 9

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

Texto extraído de http://merche-relytheia.blogspot.com.ar/2012/05/recibimos-el-


espiritu-santo-actividades.html

PARÁBOLA SOBRE LA VENIDA DEL ESPÍRITU


Un hombre de Dios bajó al pueblo para anunciar a sus habitantes que el Espíritu
Santo iba a ser derramado sobre todos ellos cuando volviera a amanecer.
Aquella noticia los llenó de entusiasmo e hicieron todos los preparativos para reci-
birlo. Pero, al llegar el momento indicado, sólo unos pocos lo recibieron y pudieron
beneficiarse de todos sus dones; a los demás les pasó totalmente desapercibido
aquel Espíritu.
Estos, viendo lo alegres que estaban los que lo habían recibido, se marcharon
indignados en busca del hombre de Dios para protestar por lo ocurrido.
Y este les dijo:
–De nada vale que venga la fuerza del viento, si las velas de sus barcos no están
desplegadas para dejarse llevar por él.
A esto le contestaron irritados:
–Pero si nosotros no vimos venir ningún viento ni nada que se le pareciese. Sólo
vimos salir el sol como todos los días y nada más.
Y el hombre de Dios les respondió:
–El amor gratuito, al igual que el viento, no puede verse con los ojos. Sólo puede
percibirse desde el corazón.
Y por lo que parece, sus corazones están cegados, porque no se dejan arrastrar por
la fuerza del Amor que continuamente Dios está derramando sobre ustedes.
Al escuchar estas palabras, le preguntaron:
–¿Y cuándo dejaremos de estar ciegos?
Y aquel hombre respondió:
–Cuando dejen de ver salir el sol con la rutina de todos los días; cuando dejen de
dar por supuestas tantas cosas que los rodean, y que son un regalo gratuito del que
sólo pueden disponer ese día. Entonces, y sólo entonces, estarán preparados para
ver y percibir al Espíritu que los sostiene y los envuelve cada día.

Comentario del texto


- ¿Qué pasó entre los habitantes del pueblo al anunciarse la llegada del
Espíritu Santo? ¿Todos lo recibieron?¿Por qué?
- ¿Cómo interpretan esta respuesta: “El amor gratuito, al igual que el vien-
to, no puede verse con los ojos. Sólo puede percibirse desde el corazón”?
- ¿Qué otras cosas se perciben sólo desde el corazón?
- ¿Qué tendrían que hacer los pobladores para dejar de estar ciegos?

71
Haciendo Eco

• Responder
- ¿Quién es el Espíritu Santo?
- ¿De qué manera conocen al Espíritu Santo?
- ¿Cuáles son los signos de su presencia?

Dice Pablo Vallejo Calzada en su libro Quién es el Espíritu Santo (de la Ed. Pía Sociedad
de las Hijas de San Pablo, Madrid, 1998):

Imaginemos al Espíritu en un doble movimiento: descendente y


ascendente. El Espíritu, que desciende desde lo alto y viene a nuestro
corazón, nos mueve hacia arriba, nos inspira, levanta nuestras manos.

Recibimos el Espíritu Santo y somos santificados. El Espíritu nos es


“enviado”, “derramado”, “dado”, “otorgado”. Como prueba de que
somos hijos, Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su
Hijo (Rom 5,5; 2Cor 1,21-22; Tit 3,5-6).

El Espíritu recibido “inspira”, “mueve”, “impulsa”; nos hace decir


“Abba-Padre”. Nos lleva a proclamar que Jesús es el Señor, testimonio,
anuncio, evangelización (Gal 4,6-5,25; Rom 8, 15-17; 2Cor 3,17-18).

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

El Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra debilidad. Los mismos Apóstoles esta-
ban temerosos ante el anuncio que Jesús les hacía de su Pasión, pero los animó
con el anuncio de la Resurrección y les hizo una promesa.

• Leer Jn 14,16-26 y Hch 2,4-11.


• Reflexionar y comentar.
- ¿En qué consiste la promesa de Jesús?
- ¿Quién enviará a quién?
- ¿Cómo se llama la fiesta de la llegada del Espíritu Santo?
- ¿Quiénes estaban presentes?
- ¿Cómo se manifiesta en ellos el Espíritu Santo?
- ¿En qué sacramentos actúa el Espíritu Santo? ¿De qué modo?

72
Encuentro 9

Idea fuerza

“creemos y anunciamos” al Espíritu Santo, Señor y dador


de vida que habita en el corazón de los fieles y en toda la
iglesia para unificarla, rejuvenecerla, embellecerla con sus
dones y frutos (jep 34).

u PROFUNDIZAMOS
• Leer
- CEC 729- 685
- CEC 1831 y 1832
- CEC 697-701
- Aparecida 4.4 “Animados por el Espíritu Santo” (nn 149 al 153).

u CELEBRAMOS
Sugerimos que el lugar donde se va a hacer la celebración esté preparado para colo-
car el Cirio Pascual, siete velas, el ambón para la Palabra, el cestito con los dones
del  Espíritu Santo en una mesa (pequeñas llamas de cartulinas de color rojo, en las
que están escritos los dones del Espíritu: SABIDURÍA, ENTENDIMIENTO, CIENCIA,
FORTALEZA, CONSEJO, PIEDAD, TEMOR DE DIOS. 
Es conveniente que el lugar esté en penumbras. Muy suave, se comienza a cantar la
canción de inicio u otra.
Todos: †En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Guía: Dice San Pablo en Rom 5,5: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Aleluya.”
(Ingresa al lugar el Cirio encendido y se lo ubica en el lugar destinado. Se acompaña
cantando.)
Guía: “¡Qué extraordinaria riqueza, con sus dones de verdad y de amor, la del
Espíritu!”, decía Juan Pablo II. Gracias al Espíritu podemos entrar en comunión con el
Padre y con el Hijo. Por medio de Él, el Padre y el Hijo se hacen presentes y entran en
comunión con la Iglesia, con el cristiano, con el mundo.  
(Mientras el Lector lee los Dones del Espíritu Santo, se encienden las velas y sietes per-
sonas las levantan en alto; otras personas reparten los dones del Espíritu Santo a los
participantes.)
- Don de temor de Dios: Docilidad para acoger el Plan de Dios.
- Don de sabiduría: Entrar en el Plan de Dios gozosamente.

73
Haciendo Eco

- Don de entendimiento: Fiarse totalmente de Dios-Padre-Madre.


- Don de consejo: Discernir el Plan de Dios a la luz de su Palabra.
- Don de piedad: Afecto filial hacia Dios-Padre y sentido de o fraternidad.
- Don de fortaleza: Resistencia ante las adversidades.
- Don de ciencia: Gozar de la Presencia de Dios en la vida.

Guía: Hacemos un minuto de reflexión y cada uno va a ir expresando una oración


personal al Espíritu Santo. Terminamos cantando y apagamos de a una las velas y,
finalmente, el cirio.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• Pensar y responder.
- ¿Qué es lo que el Espíritu tiene que despertar en mí?
- ¿En qué me va ayudar?

74
ENCUENTRO

10
Haciendo eco… con la Iglesia

MATERIALES
• Biblia.
• Velas o cirio.
• Imagen de la Virgen.
• Flores.
• Letras de la canciones “A edificar la Iglesia” (cf. http://www.youtube.com/
watch?v=OhI6mI9nuu0) y “Signo de Esperanza”, (https://www.youtube.
com/watch?v=sp7Yt0SwQWw) u otras para cada catequista.
• El video de https://www.youtube.com/watch?v=VIO0BRTlU74

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro de
la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos todos
los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo la
Señal de la Cruz:
†En el nombre del Padre…
Continuamos glorificando a Dios Uno y Trino:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

75
Haciendo Eco

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
Se proyecta el video de https://www.youtube.com/watch?v=VIO0BRTlU74
o se narra a los catequistas.

Esto sucedió hace casi 800 años


Un día el joven Francisco de Asís rezaba delante de la cruz, en una Iglesia
en ruinas, dedicada a San Damián.
De pronto oyó un susurro:
«¡Francisco, mi iglesia está cayéndose a pedazos! ¡Reconstruye mi iglesia!»
Lleno de espanto, Francisco miró a su alrededor; estaba solo en una iglesia
semidestruida.
Sin esperar, reunió piedras y argamasa y comenzó el trabajo de reconstruc-
ción de la iglesia de San Damián.
Pasaron los años. Francisco y sus compañeros, con su vida de pobreza y
servicio a los excluidos, provocaron un cambio profundo en la iglesia de
aquella época.
Su ejemplo convirtió a muchos que decían que vivían según el Evangelio.
Solamente entonces, Francisco entendió la petición que se le había hecho
en San Damián…

• Reflexionar y responder.
- ¿Qué le pide Dios a San Francisco?
- ¿Qué entienden ustedes por «Iglesia»?

El Papa Francisco y Francisco de Asís


La misión que Dios le dio a Francisco –«Reconstruye mi Iglesia»– la vuelve a tomar
el Papa Francisco. Su llamado era para dirigir la reconstrucción del Cuerpo de
Cristo, la comunidad de creyentes. Su misión era volver a encender el amor de Dios
en sus tiempos y agitar más profundamente el Espíritu en los corazones de hombres
y mujeres.
El Papa Francisco, en armonía con Francisco de Asís y en línea con sus cinco prede-
cesores papales inmediatos, sostiene que Jesucristo es la única respuesta adecuada
para los problemas y necesidades de la familia humana de hoy.
Conforme se desarrolla su papado, han surgido algunos temas que nos dan una idea
de cómo planea el papa Francisco tomar la tarea del santo de Asís (“reconstruir la
Iglesia”). Y de cómo nos pide a cada uno de nosotros involucrarnos y lo acompañarlos
en esa tarea.

76
Encuentro 10

El Santo Padre ha optado por comunicar y dar testimonio no sólo con palabras sino
también con obras:

El primer tema es la misericordia.


El segundo tema es la paz.
El tercer tema la opción preferencial por los pobres.
Y, en la Encíclica Evangelii Gaudium pone el acento en una Iglesia “en salida”.

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer 1 Cor 12, 27-28. 12-14. 2 Cor 4, 1-8; Ef 4, 1-6.


• Reflexionar y comentar.

Idea fuerza
El plan de dios es hacer de todos nosotros, sus hijos, una
sola familia en la que cada uno se sienta amado por él. Que
sienta la calidez de ser familia de dios.

u PROFUNDIZAMOS
• Leer el Catecismo de la Iglesia Católica sobre “Iglesia, Pueblo de Dios”
(CEC 781 a 786).
• Conversar.
- ¿Cuáles son las características esenciales y únicas del Pueblo de Dios,
aquellas que lo distinguen de los demás pueblos?
- ¿En qué parte de la Sagrada Escritura se nos habla de la iglesia, como
nación santa, raza elegida, sacerdocio real?
- ¿Cómo participamos los bautizados de la triple misión profética,
sacerdotal y real de Cristo?
- ¿A qué nuevas actitudes nos compromete esto?
• Leer lo que dice el Papa Francisco sobre la Iglesia.

77
Haciendo Eco

IGLESIA, FAMILIA DE DIOS


“El plan de Dios es hacer de todos nosotros sus hijos una sola familia en la
que cada uno se sienta amado por Él, que sienta la calidez de ser familia
de Dios. En este gran diseño encuentra su origen la Iglesia, que es una orga-
nización fundada por acuerdo de algunas personas, pero –como nos lo ha
recordado muchas veces el papa Benedicto XVI– es obra de Dios, nace de
este plan de amor que se desarrolla progresivamente en la historia…
La misma palabra Iglesia, del griego ekklesia, significa “invitación”.
Dios nos llama, nos invita a salir del individualismo, de la tendencia a ence-
rrarse en sí mismos y nos llama a ser parte de su familia…
¿De dónde nace entonces la Iglesia?
Nace del acto supremo del amor en la cruz, del costado traspasado de Jesús,
del que fluyó sangre y agua, símbolo de los sacramentos del Bautismo y de
la Eucaristía. En la familia de Dios, en la Iglesia, la savia vital es el amor de
Dios que se concretiza en el amarlo a Él y a los demás, a todos, sin distin-
ción ni medida. La Iglesia es una familia en la que se ama y se es amado.
Preguntémonos hoy: ¿Cuánto amo a la Iglesia? ¿Rezo por ella? ¿Me siento
parte de la familia de la Iglesia? ¿Qué hago para que sea una comunidad
donde todos se sientan acogidos y comprendidos, que sientan la misericor-
dia y el amor de Dios que renueva la vida?
La fe es un don y un acto que nos toca personalmente, pero Dios nos llama
a vivir nuestra fe juntos, como una familia, como Iglesia.”
(Audiencia del 29 de mayo de 2013)

IGLESIA, CUERPO DE CRISTO


“El Concilio dice que la Iglesia es Cuerpo de Cristo (cf. Lumen gentium, 7).
La imagen del cuerpo nos ayuda a entender este profundo vínculo Iglesia-
Cristo, que san Pablo desarrolló de modo particular en la Primera Carta a
los Corintios (cf. cap. 12). Ante todo el cuerpo nos remite a una realidad
viva. La Iglesia no es una asociación asistencial, cultural o política, sino
que es un cuerpo viviente, que camina y actúa en la historia. Y este cuerpo
tiene una cabeza, Jesús, que lo guía, lo nutre y lo sostiene. Este es un punto
que desearía subrayar: si se separa la cabeza del resto del cuerpo, la per-
sona entera no puede sobrevivir. Así es en la Iglesia: debemos permanecer
unidos de manera cada vez más intensa a Jesús. Pero no sólo esto: igual
que en un cuerpo es importante que circule la linfa vital para que viva, así
debemos permitir que Jesús actúe en nosotros, que su Palabra nos guíe,
que su presencia eucarística nos nutra, nos anime, que su amor dé fuerza a
nuestro amar al prójimo…

78
Encuentro 10

…Y aquí llego a un segundo aspecto de la Iglesia como Cuerpo de Cristo.


San Pablo afirma que igual que los miembros del cuerpo humano, aun
distintos y numerosos, forman un solo cuerpo, así todos nosotros hemos
sido bautizados mediante un solo Espíritu en un mismo cuerpo (cf. 1 Co
12, 12-13). En la Iglesia, por lo tanto, existe una variedad, una diversidad
de tareas y de funciones; no existe la uniformidad plana, sino la riqueza
de los dones que distribuye el Espíritu Santo. Pero existe la comunión y la
unidad: todos están en relación, unos con otros, y todos concurren a formar
un único cuerpo vital, profundamente unido a Cristo.”
(Audiencia del 19 de junio de 2013)

IGLESIA, MADRE NUESTRA


Entre las imágenes que el Concilio Vaticano II ha elegido para hacernos
entender mejor la naturaleza de la Iglesia, está la de “madre”: la Iglesia
es nuestra madre en la fe, en la vida sobrenatural (cfr. Lumen gentium
6.14.15.41.42).
1. En primer lugar una madre genera la vida, lleva en su vientre durante
nueve meses al propio hijo y después lo abre a la vida, generándolo. Así es
la Iglesia: nos genera en la fe, por obra del Espíritu Santo que la hace fecun-
da, como la Virgen María…Y la Iglesia nos da la vida de fe en la bautismo:
ese es el momento en que nos hace nacer como hijos de Dios, el momento
en el que nos dona la vida de Dios, nos genera como madre.
2. Una madre no se limita a dar la vida, si no que con gran cuidado ayuda a
sus hijos a crecer, los alimenta, enseña el camino de la vida, los acompaña
siempre con sus atenciones, con su afecto, con su amor, también cuando
son mayores. Y en esto sabe también corregir, perdonar, comprender, saber
estar cerca en la enfermedad, en el sufrimiento. En una palabra, una buena
madre ayuda a los hijos a salir de sí mismos, a no quedarse cómodamen-
te bajo las alas maternas... La Iglesia como buena madre hace lo mismo:
acompaña nuestro crecimiento transmitiendo la Palabra de Dios…; admi-
nistrando los sacramentos. Nos alimenta con la eucaristía, nos lleva el per-
dón de Dios a través del sacramento de la reconciliación, nos sostiene en
el momento de la enfermedad con la unción de enfermos. La Iglesia nos
acompaña en toda nuestra vida de fe, en toda nuestra vida cristiana.
La Iglesia es así, es una mamá misericordiosa, que comprende, que busca
siempre ayudar, alentar también ante sus hijos que se han equivocado y
que se equivocan, no cierra jamás las puertas de la Casa; no juzga, sino que
ofrece el perdón de Dios, ofrece su amor que invita a retomar el camino
también a aquellos de sus hijos que han caído en un abismo profundo…

79
Haciendo Eco

¿Amamos la Iglesia como se ama a la propia madre, sabiendo también com-


prender sus defectos? Todas las madres tienen defectos, todos tenemos
defectos, pero cuando se habla de los defectos de la madre nosotros los
cubrimos, los amamos así. Y la Iglesia tiene también sus defectos: ¿la ama-
mos así como a la madre, la ayudamos a ser más bella, más auténtica, más
según el Señor? Podemos hacernos entonces otras preguntas: ¿qué relación
tengo con la Iglesia? ¿La siento como madre que me ayuda a crecer como
cristiano? ¿Participo en la vida de la Iglesia, me siento parte de ella? ¿Mi
relación es formal o es vital?
(Catequesis del 11 y 18 de septiembre de 2013)

IGLESIA «EN SALIDA»


“ En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «sali-
da» que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado
a salir hacia una tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de
Dios: «Ve, yo te envío» (Ex 3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la
promesa (cf. Ex 3,17). A Jeremías le dijo: «Adondequiera que yo te envíe
irás» (Jr 1,7). Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y
los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y
todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y
cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero
todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad
y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.
21. La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discí-
pulos es una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos discípu-
los, que regresan de la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús,
que se estremece de gozo en el Espíritu Santo y alaba al Padre porque su
revelación alcanza a los pobres y pequeñitos (cf. Lc 10,2)
24. La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que pri-
merean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan.
«Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangeliza-
dora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el
amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa
sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de
los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brin-
dar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del
Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear! Como
consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus dis-
cípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodi-
llas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis

80
Encuentro 10

felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete


con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se
abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocan-
do la carne sufriente de Cristo en el pueblo.
Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.
Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña
a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que
sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización
tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites. Fiel al don del Señor,
también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está
atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda.
Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar».
Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evange-
lización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio
de la exigencia diaria de extender el bien...”
(Evangelii gaudium n° 20)

• Reflexionar.
- ¿A qué se refiere la Evangelii gaudium cuando habla de “Iglesia en
salida?

u CELEBRAMOS

• Cantar: Signo de Esperanza


- Hacer resonancia de la canción e invocar a María, Madre de la Iglesia,
para que transforme nuestro corazón y nos abra a una pertenencia
efectiva dentro de la Iglesia. Que nos haga sentir hijos, miembros de
este Pueblo Santo, elegido por Dios. Dios te salve María… María Madre
de la Iglesia: Ruega por nosotros.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO:

• Preparar
- Estampas de santos conocidos popularmente en lo posible (San Caye-
tano patrono del trabajo; San José, patrono de los artesanos; los bea-
tos Madre Teresa, Cura Brochero, etc.) para cada catequista.
- La oración y el cuento que figuran en el Encuentro 11 para cada catequista.
- La letra de la canción “Alma misionera” para cada catequista (en
https://www.youtube.com/watch?v=iIFZRYXgIoA)

81
ENCUENTRO

11
Haciendo eco… con María
y los santos, que nos acompañan

MATERIALES
• Biblia.
• Velas o cirio.
• Imagen de la Virgen.
• Flores.
• Estampas de santos conocidos popularmente en lo posible (San Cayetano
patrono del trabajo; San José, patrono de los artesanos; los beatos Madre
Teresa, Cura Brochero, etc.) para cada catequista.
• La siguiente oración para cada catequista.

Señor Jesús,
quiero responder a tu llamado,
Quiero abrirte mi corazón
y decirte como María:
“Hágase en mí según tu Palabra”.
Señor, estoy dispuesto
a hacer tu voluntad.
¿Qué quieres de mí?, ¿qué me pides?
¿Cuál es el plan del Padre para mi
vida?
¿Cuál es el proyecto que quieres que
realice?
Amén.

82
Encuentro 11

• La letra de la canción “Alma misionera” para cada catequista


(en https://www.youtube.com/watch?v=iIFZRYXgIoA)
• El cuento que sigue (“Llevar la luz”) para cada catequista.
Se cuenta que, una noche, un hombre caminaba por las oscuras
calles de su poblado llevando encendida una lámpara de aceite.
Se encontró con otro hombre que lo miró y lo reconoció de
inmediato. Era el ciego del pueblo. __Entonces, le manifestó con
admiración:
— ¿Qué haces tú, siendo ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves. El
invidente le respondió:
— Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Conozco las calles de memoria.
Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí.
“Llevar la luz”.
Comentario Bíblico Dominical
V Domingo del Tiempo ordinario.
En www.pastoralsalud.com

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro de
la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos todos
los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo la
Señal de la Cruz:
†En el nombre del Padre…
• Escuchar y cantar parte de Alma Misionera.
• Cerrar el momento de oración glorificando a Dios Uno y Trino:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
• Leer el cuento “Llevar la luz”.
• Responder.
- ¿Qué mensaje nos inspira el cuento?
- ¿Conocemos, en nuestra familia o en la comunidad, personas que
sean lámparas especiales?

83
Haciendo Eco

- ¿Qué nos sugiere la frase “El cristiano es la antorcha y el brasero de


Jesús”?
- ¿A qué estamos llamados todos los bautizados?
- ¿Qué representa para cada uno de nosotros la Virgen María?
- ¿Y los santos? ¿Cuál veneramos de manera especial?

• Reflexionar.
La vida de santidad se manifiesta en la vida de amor, de entrega a los demás en
las más diversas ocasiones y actividades. “La voluntad de Dios es que seamos
santos”
(1Tes 4,5).
María, nuestra Madre, y los santos, dieron un sí que los comprometió a una
vida muchas veces muy dura. Pero el amor y la palabra de Dios los sostenía y
animaba.
Desde el bautismo hemos sido llamados a ser santos: esto lo reafirma el
Concilio Vaticano II en el capítulo V de Lumen Gentium. Juan Pablo II nos decía
que, si desde el bautismo fuimos llamados a la santidad, sería un contrasentido
contentarse con una vida mediocre o una religiosidad superficial. (cf. Mensaje
en la 39° Jornada mundial de Oración por la vocaciones, 2001)

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer 1Pe 1,13-17 o Hb 12, 14-15.


• Reflexionar y compartir.
- ¿A qué nos invita?
- ¿Cómo responder concretamente a esta invitación?

Idea fuerza
Estamos llamados todos a la santidad
Porque en ella brilla para los hombres dios.

84
Encuentro 11

u PROFUNDIZAMOS

CAP. XII DE BASES PARA LA CATEQUESIS DE INICIACIÓN (DEDICADO A MARÍA Y A LOS


SANTOS)
• Todos los hombres han sido llamados a la santidad, es decir a participar
de la santidad de Dios por Jesucristo el único Mediador y en el Espíritu
Santo.
• La fuente de la santidad es la Fe sobrenatural y la gracia de Dios que se
nos comunica especialmente en los sacramentos.
• La Gracia que nos ha sido dada es un don gratuito de Dios, pero que nos
invita a luchar contra el pecado, a permanecer fieles a Dios y a crecer en
el cumplimiento de su Palabra.
• La Virgen María ha sido elegida por Dios para ser la Madre de Jesús. Por
eso ella es madre de Dios y madre de todos los hombres.
• María ha sido concebida sin pecado original, en previsión y por virtud de la
Muerte y Resurrección de Jesucristo. María concibió a su hijo Jesús por obra
del Espíritu Santo y permaneció siempre virgen. Después de su vida en la
tierra, fue llevada al cielo en cuerpo y alma para participar de la gloria de su
Hijo Jesucristo.
• Solo a Dios le corresponde el culto de adoración, el culto de veneración
corresponde en especial a la Virgen María y también a los Santos, en
cuanto están unidos a Cristo.
• Pedimos la intercesión de la Virgen y de los santos, porque ellos están
unidos al único mediador, Jesucristo, Nuestro Señor.
• Los santos son hombres y mujeres que tuvieron fe en Dios, lucharon por
seguir a Cristo y ahora participan plenamente de la gloria de Dios.
• Los santos están íntimamente unidos a la iglesia, que peregrina en la
Tierra. Su vida nos habla de Cristo, su ejemplo nos anima y su oración
nos fortalece. Esta íntima unión entre todos los que viven en Cristo es la
Comunión de los Santos.
- Comentar lo leído.
- Reflexionar y responder.
- ¿Qué hacemos concretamente para nuestro crecimiento y el de los
demás en la vida espiritual?
- Nuestro compromiso con el mundo ¿se corresponde con la voluntad
de Dios?

85
Haciendo Eco

TEXTO DE LEONARDO BIOLATTO RESUMIDO DE EXTRACTOS DE SU LIBRO, DOCUMENTO


DE APARECIDA PARA AGENTES DE PASTORAL, BUENOS AIRES, SAN PABLO, 2009.

El Documento de Aparecida tiene el propósito de “difundir un espíritu caracteriza-


do por la utopía realizable de una Iglesia discipular, comunitaria y misionera, una
Iglesia que es comunidad de encuentro con Cristo y con el hermano…”
En nuestra pastoral catequística, no debemos dejar de conocer las consideraciones
que hacen los obispos latinoamericanos sobre este tema. Es por ello que los invito
a leer en el cap. 6 “El Itinerario formativo de los discípulos misioneros” (Pueden
remitirse al documento original para profundizar.)
259-262. La piedad popular: Las manifestaciones del pueblo que celebra, las pro-
cesiones, la devoción a los santos, son espacios donde la fe, tomando los elemen-
tos de la cultura autóctona, se manifiesta, ruidosa o silenciosamente. En esa expre-
sión original de la fe, el discípulo misionero contempla al Jesucristo encarnado
que supera todas las barreras culturales y que también lo invita a reconocer las
riquezas de cada pueblo y de sus celebraciones.
266-267. María, discípula y misionera: Es la Madre del Señor quien hace las veces
de guía y modelo de la Iglesia. Ella ha escuchado la Palabra de Dios, ha aceptado
su vocación y misión, ha recibido al hijo en su seno, y no se conformó con ser
madre, quiso ser también discípula de él. Permaneció fiel antes las hora sombrías
y acompañó a Jesús en la cruz. Posteriormente, formó parte de la primera comuni-
dad cristiana recibiendo el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Ella, que ha lleva-
do a Jesús en su seno, nos invita a encontrarlo.
273-274-275. Los Apóstoles y los Santos: Muchos hombres y mujeres de diversos
tiempos fueron discípulos misioneros de Jesús, comenzando por los Apóstoles
Ellos se nos presentan a nosotros, en esta época, como modelos de seguimiento.
Unidos a la Iglesia que peregrina en la tierra, nos acompañan en comunión desde
el seno del Padre, invitándonos siempre a volver al Maestro, a seguirlo como ellos
los hicieron.

• Comentar lo leído.
• Reflexionar y responder.
- ¿Cuál es la importancia a que hacen referencia los Obispos en la
Piedad Popular?
- Tanto María como los santos son modelos de seguimiento a Jesús ¿Por
qué?

86
Encuentro 11

u CELEBRAMOS
Preparar un altar con la imagen de la Virgen María en el centro y las estampas de
los santos. Disponerlas alrededor de la imagen. Acercarle una vela y la Palabra.
Todos rodeando el altar.
† En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

• Cada integrante toma una estampa y piensa un pedido a uno de los san-
tos elegidos (por ej.: San Cayetano, te pedimos trabajo digno para todos.
Oremos. Respondemos: Escúchanos, Señor.)
Así hasta terminar.
• Nos tomamos de las manos y rezamos: Dios te salve, María…
• Para cerrar se canta: Alma misionera.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

• Leer, Evangelii gaudium:


Nn 122 a 126: La fuerza evangelizadora de la Piedad Popular.
Nn 285 a 287: María, la Madre de la Evangelización.

EVALUACIÓN PARA ENVIAR A LA JUNTA


• Responder
1. ¿Quién es el Espíritu Santo? ¿Qué es creer en Espíritu Santo?
2. Nombrar y explicar los símbolos de Espíritu Santo.Completar el Cuadro.

DONES del Espíritu Santo FRUTOS del Espíritu Santo

3. Indicar V o F según lo leído en Aparecida.


El Espíritu Santo no acompañó a Jesús durante toda su vida.
El Espíritu de la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como
Lucas y Juan y señala los lugares que deben ser evangelizados…
El Señor sigue derramando hoy su vida por la labor de la Iglesia.
En virtud del Bautismo y el Orden Sagrado, somos llamados a ser dis-
cípulos.

87
Haciendo Eco

• Marcar con una cruz cuáles de las siguientes afirmaciones no son un


Dogma de Fe en relación a la Virgen María.
La maternidad divina de María. 
La visita de María a su prima Isabel.
La virginidad perpetua de la Madre de Dios: la Inmaculada
Concepción. 
La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles.
La asunción de María a los cielos.
La coronación de la Virgen María como reina de todo lo creado.

• Releer el § 286 Cap. 5 Evangelli Gaudium del Santo Padre Francisco


(Apartado II María Madre de la evangelización) y escribir una reflexión
actual sobre ese punto.
• Responder.
La expresión “Todos los cristianos somos llamados a la santidad”, ¿qué signifi-
cado tiene?

4. Completar el cuadro.
Dice Aparecida:
“Las manifestaciones del pueblo que celebra, las procesiones, la devoción a los
santos, son espacios donde la fe, tomando los elementos de la cultura autócto-
na, se manifiesta, ruidosa o silenciosamente…”
Por eso es muy importante conocer las actitudes y acciones que llevaron a nues-
tros Santos a ocupar un lugar en los altares ya que a través de ellos aumenta nues-
tra Fe en Cristo y nuestro deseo de asemejarnos a Él.

¿QUÉ PROCESO, QUÉ CAMINO REALIZÓ


NOMBRE DEL SANTO
PARA DESCUBRIR QUÉ LE PEDÍA DIOS?

88
ENCUENTRO

12
Celebramos la Vida

MATERIALES
• Biblia.
• Velas o cirio.
• Imagen de la Virgen.
• Flores.
• Letra y música de “Celebra la vida” de Axel para cada catequista.
• (Cf. http://www.youtube.com/watch?v=na8oYEo0-
yU&list=RDPjv19I7xbSg)
• El siguiente video de youtube para compartir con los participantes:
www.youtube.com/watch?v=_mGJ274TJLo
• Copia del Salmo 22 para cada catequista.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos
todos los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo
la Señal de la Cruz:
† En el nombre del Padre…
Invocar la venida del Espíritu Santo y rezar un Ave María pidiendo su intersección.
• Cerrar el momento de oración glorificando a Dios Uno y Trino:
• Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

89
Haciendo Eco

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• ¿Qué es para nosotros celebrar la vida?


• ¿Cómo la celebramos?

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS
• Leer Hech 2, 14-26. 37-41.
• Reflexionar y compartir.

Ante el discurso de Pedro el día de Pentecostés, primer anuncio kerigmá-


tico sobre Jesucristo (Hech 2, 14-26), los oyentes se muestras conmovidos
y preguntan: “¿Qué debemos hacer?” Pedro responde enumerando las con-
diciones necesarias para entrar y formar parte de la comunidad mesiánica
de la salvación: “Conviértanse y que cada uno de ustedes se haga bautizar
en nombre de Jesucristo; y recibirán el don del Espíritu Santo… Así los que
recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia
unas tres mil personas” (Hech 2, 37-41).

Pentecostés precedió por única vez al Bautismo en el Espíritu que recibie-


ron los primeros cristianos haciéndose hijos de Dios, herederos de Cristo
y miembros de su Cuerpo-Iglesia. Así, los sacramentos se constituyeron en
signos eficaces de la gracia instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia.

Por los sacramentos nos es dispensada la vida divina.

Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan
y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan fruto en quienes los
reciben con las disposiciones requeridas.

El fruto de la vida sacramental es a la vez personal y eclesial.

Idea fuerza

¿Qué debemos hacer?


Convertirnos.

90
Encuentro 12

u PROFUNDIZAMOS
• Leer y comentar.
- CEC nn 1115, 1117, 1123, 1127, 1130 (sobre las dimensiones de los
Sacramentos).
- El Papa Francisco en Audiencia General 6/11/2013 (sobre los Sacra-
mentos, los carismas y la caridad).

«La comunión entre los cristianos crece a través de la participación en los bienes
espirituales. En particular, consideramos: los sacramentos, los carismas y la
caridad» (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn 949-953).
Nosotros crecemos en unidad, en comunión con los Sacramentos, con los carismas
que cada uno tiene porque los ha dado el Espíritu Santo, y con la caridad.
En primer lugar, la comunión de los sacramentos. Los sacramentos expresan y rea-
lizan una eficaz y profunda comunión entre nosotros, porque en ellos encontramos
a Cristo Salvador y, por él, a nuestros hermanos en la fe. Los Sacramentos no son
apariencias, no son ritos; los Sacramentos son la fuerza de Cristo. Está Jesucristo
en los Sacramentos. Cuando celebramos la Misa, en la Eucaristía está Jesús vivo.
Él, vivo, que nos reúne, nos hace comunidad, nos hace adorar al Padre.
Cada uno de nosotros, de hecho, mediante el Bautismo, la Confirmación y la
Eucaristía, se incorpora a Cristo y se une a toda la comunidad de los creyentes. Por
lo tanto, si bien, por un lado, es la Iglesia la que “hace” los sacramentos”, por otro,
son los sacramentos los que “hacen” la Iglesia, la edifican, generando nuevos hijos,
agregándolos al pueblo santo de Dios, consolidando su membrecía.

Cada encuentro con Cristo, que nos da la salvación en los Sacramentos, nos invita
a “ir” y a comunicar a los otros la salvación que podemos ver, tocar, conocer, reci-
bir, y que es creíble de verdad, ya que es amor. De esta manera los sacramentos
nos llevan a ser misioneros. Y el compromiso apostólico de llevar el Evangelio a
todas partes, incluso en las más hostiles, constituye el fruto más auténtico de una
asidua vida sacramental porque es participación de la iniciativa salvífica de Dios,
que quiere dar la salvación a todos.
La gracia de los Sacramentos alimenta una fe fuerte y alegre, una fe que sabe
asombrarse de las “maravillas” de Dios y sabe resistir a los ídolos del mundo.»

- Ecos del III Congreso Catequístico Nacional (n 9) (sobre la Celebra-


ción de los Sacramentos)
- “Tenemos la certeza de la urgencia de vincular la catequesis y la liturgia.”

91
Haciendo Eco

“Catequesis y liturgia se refieren o implican mutuamente a lo largo de todo el cami-


no de seguimiento discipular tanto en el camino de la IC como en el del ICP. De
allí la certeza: urge la vinculación entre ambas… hemos de cultivar una catequesis
bíblica y litúrgica que favorezca el encuentro con Cristo, ponga en comunión con el
Resucitado y disponga para la transformación de la vida. Para esto, los catequistas
han de dejarse impregnar cada vez más por el espíritu de la Biblia y la Liturgia.”
“Catequesis y Liturgia se requieren recíprocamente: la una sin la otra queda dismi-
nuida e imposibilitada de cumplir su finalidad. Una catequesis que no mueva a la
celebración litúrgica cae en la abstracción, pura enseñanza verbal que deriva en
adoctrinamiento o adiestramiento religioso, sin llevar al encuentro salvador con
Cristo. Una liturgia sin catequesis se hace incomprensible y carente de sentido,
se transforma en rito vacío para los fieles deficientemente catequizados. Podemos
afirmar que no hay verdadera catequesis sin formación en la liturgia ni hay verda-
dera participación litúrgica sin una catequesis que inicie en ella”.
La catequesis es, sobre todo, iniciación, instrucción; en ella se explica, se ilumina
y se ilustra la fe; se anuncia la Palabra de Dios. Se prepara para la celebración, la
acción, la fiesta; para expresar y celebrar la fe.

• Conversar.
- En nuestras catequesis, ¿partimos de los signos y símbolos de la litur-
gia para mostrar el misterio que está significado en ellos?
• CEC nn 1069 al 1075 y 1135.
- Conversar.
- ¿Qué nos aportan estos textos a nuestra acción catequística?

• Ecos del III Congreso Catequístico Nacional (n 6) (sobre la Iniciación


cristiana como un gran Sacramento)
“Tenemos la necesidad de concebir y madurar
la Iniciación cristiana como un Gran Sacramento.”

Nos preguntamos: ¿Qué es la Iniciación Cristiana?


“La originalidad de la iniciación cristiana es la acción e iniciativa de Dios, median-
te la ministerialidad de la Iglesia, que transforma interiormente el corazón de
quien responde haciéndolo partícipe en el misterio pascual de Cristo, identificán-
dolo progresivamente con Él e integrándolo en la comunión con su Cuerpo, que es
la Iglesia. La gracia de Dios es la que atrae y gratuitamente otorga el don de la fe y
de la salvación en una comunidad cristiana, la cual es a la vez fuente, lugar y meta
de este servicio. En otras palabras, la iniciación cristiana “es la manera práctica de

92
Encuentro 12

poner en contacto con Jesucristo e iniciar en el discipulado”. La iniciación cristiana,


propiamente hablando, se refiere a la primera iniciación en los misterios de fe –sea
en forma de catecumenado bautismal para los no bautizados, sea en la forma de
catecumenado postbautismal para los bautizados no suficientemente catequiza-
dos o evangelizados– y es toda ella como un gran sacramento, y si bien cada uno de
los sacramentos que en ella se celebran son distintos entre sí, sin embargo, todos
ellos conforman una gran acción simbólica; más aún, el mismo catecumenado es
parte de este gran sacramento, no instrucción preliminar sino parte constitutiva
del sacramento mismo.
Dios sale al encuentro del hombre con su Palabra y el don de la Gracia por los sacra-
mentos de la iniciación; el hombre, movido por el Espíritu Santo, responde con su
profesión de fe –adhesión plena, inteligencia y voluntad a Jesucristo” (LORCIC n 19)

“Esto implica un proceso de crecimiento y maduración de la fe inicial y del compro-


miso de vida. El conjunto de acciones que celebra la Iglesia a lo largo de este gran
sacramento no es una acumulación de ritos aislados, o autónomos, sino una sin-
fonía, una pluralidad de acciones que forman un símbolo conjunto… (LORCIC n 20)

• El catequeta Luis Alves nos dice:


“Etimológicamente la palabra iniciación significa «ir para adentro, ingresar, iniciar,
introducir»… Iniciación es el proceso que coloca a alguien en condición de entrar
en un nuevo estado de vida, en una comunidad (Cf. Iniciación Cristiana y Dimensión
catecumenal de la catequesis. Curso ministrado en ITEPAL. Bogotá 13 a 17 de julio
2009).
Por ejemplo, un papá que inicia a su hijo en su equipo de futbol le compra la cami-
seta, lo lleva a la cancha, le hace ver y vibrar los partidos junto a él, le enseña los
estribillos de la hinchada, lo asocia al club de sus amores… etc., etc.
Necesariamente todos necesitamos ser «iniciados» –formados, educados– en lo
social, en lo cultural, en lo sexual, y, desde luego, en lo religioso. La iniciación es una
etapa formativa indispensable para poder adquirir tal o cual fisonomía, conocimien-
to, preparación.

“La palabra iniciación no es un término bíblico sino un vocablo de origen pagano que
no aparece en el lenguaje de las Sagradas Escrituras. Expresa un fenómeno humano
general: obedece al proceso de adaptación que todo hombre se ve llevado a vivir
para venir a participar de la vida social, cultural y religiosa de un grupo determinado
al que quiere pertenecer.”

Los libros del Nuevo Testamento no hablan expresamente de iniciación cristiana,


pero sí ofrecen, sobre todo en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en los

93
Haciendo Eco

escritos de San Pablo, datos significativos sobre la entrada en la comunidad de


los discípulos de Jesucristo. Y así encontramos un determinado itinerario a seguir
que integra los siguientes elementos esenciales: la predicación del Evangelio, la
acogida de la fe y la conversión, la catequesis, la verificación de las disposiciones
del candidato, el Bautismo, el don del Espíritu Santo, la incorporación al pueblo de
Dios, la participación en el cuerpo de Cristo.

Resumimos lo que es la Iniciación cristiana con un trabajo del Área de niños de la


Junta Nacional (2009-2012) que preparó el III Congreso Nacional.

El gran desafío de hoy: La Iniciación cristiana. Iniciar es: motivar, intere-


sar, despertar el deseo, abrir el apetito, educar actitudes de escucha, de
acogida, de adhesión, de respuesta, de encuentro, de integración vital, de
interiorización.
Vivir la experiencia de la Iniciación es: saber asombrarse, dejarse maravi-
llar por la riqueza del misterio. Identificarse progresivamente con Cristo.
Es aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Cristo.
Es forjar la identidad cristiana y acompañar la búsqueda del sentido de la
vida. Es llevar al encuentro con Cristo.
“Cristiano, no se nace”. “Los cristianos se hacen.” (Tertuliano).
Tarea clave de la Iglesia Madre: engendrar cristianos y acompañarlos hacia
la madurez de la fe.
La Iglesia Madre inicia en la fe con amor entrañable. Engendra e inicia a sus
hijos para la vida cristiana.
Aparecida nos desafía.
…“Los catequistas educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con
Jesucristo, e invitamos a su seguimiento, o no cumpliremos nuestra misión
evangelizadora”… (287).
“Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso
de Iniciación en la vida cristiana…”(289).
…“Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso
centro de irradiación de la vida en Cristo”… (362).

Luis Alves afirma también en Curso ITEPAL (Op.cit.)


“Esta actividad iniciática, compleja y desigual, recibió, ya en el siglo II, el nombre
de catecumenado.”

• ¿Cómo sería esta Iniciación cristiana en estilo catecumenal?


Ahondemos un poco en lo que era el catecumenado, para realizar una I.C. en
estilo catecumenal.

94
Encuentro 12

Es importante recordar que las experiencias catecumenales tienen un punto de


referencia en el RICA. De hecho, muchas experiencias actuales se inspiran en este
ritual que, por sí solo, representa un viraje en el panorama pastoral y catequético
post-conciliar.
Aun admitiendo modalidades de realización muy distintas, el Catecumenado de
Adultos se presenta siempre como un conjunto articulado y sistemático en eta-
pas y ritos a través de los cuales los candidatos a la vida cristiana son acompa-
ñados progresivamente desde la conversión a la profundización de la fe y de sus
exigencias, hasta la plena incorporación a Cristo y a la Iglesia por medio de los
Sacramentos de la Iniciación Cristiana.

• Comentarios sobre Orientaciones del Ritual de la Iniciación Cristiana


de Adultos (RICA)

En este camino, además del tiempo de instrucción y de maduración (cf. n. 7), hay
grados o etapas mediante los cuales el catecúmeno ha de avanzar, atravesando
puertas, por así decirlo, o subiendo escalones:

1. El primer grado, etapa o escalón es cuando el catecúmeno se enfrenta con el


problema de la conversión y quiere hacerse cristiano y es recibido por la Iglesia
como catecúmeno.
2. El segundo grado es cuando, madurando ya la fe y finalizado casi el catecume-
nado, el catecúmeno es admitido a una preparación más intensa de los sacra-
mentos.
3. El tercer grado se da cuando, acabada la preparación espiritual, el catecúmeno
recibe los sacramentos con los que comienza a ser cristiano. (Cf n6)

El Catecumenado es un proceso, un camino, que cada catecúmeno deberá ir rea-


lizando. Las etapas y los tiempos del Catecumenado no deben ser un mero trans-
currir cronológico del tiempo, o una sumatoria de ritos y celebraciones, sino un
proceso y camino de adhesión, respuesta y compromiso con la vida cristiana en su
totalidad.

El RICA prevé concretamente cuatro tiempos fundamentales (Cf n8):

Primer tiempo: El tiempo del Precatecumenado: Caracterizado porque en él tiene


lugar el Primer Anuncio en orden a la conversión y la adhesión a Jesús y al Reino
de Dios.

95
Haciendo Eco

El que quiere comenzar este estilo de vida debe ver un testimonio de la


comunidad cristiana y recibir una proclamación del kerygma que le termi-
nen contagiando las ganas de seguir a Cristo.
Concluye con la decisión del candidato, que pide el ingreso al catecu-
menado.

Segundo tiempo: El tiempo del Catecumenado propiamente dicho: Destinado a la


catequesis integral. Esta etapa dura varios años (dos o tres), en los que los cate-
cúmenos profundizan su conversión, avanzan en el conocimiento de la fe y se van
haciendo progresivamente discípulos misioneros de Cristo a través de la cateque-
sis, la oración, el ejercicio de la caridad, las celebraciones, el testimonio de vida.
Concluye con el rito de “la elección” o “inscripción del nombre”.

Tercer tiempo: El tiempo de la Purificación e Iluminación: Es el más breve y propor-


ciona una preparación más intensa a los Sacramentos de la Iniciación Cristiana,
con vista a una inserción plena y consciente en el misterio pascual de Cristo y en
la comunidad eclesial.
Comúnmente coincide con la Cuaresma previa a la recepción del Bautismo en la
Vigilia Pascual. En este tiempo se realizan los “escrutinios”.

Cuarto tiempo: El tiempo de la Mistagogía: Es el tiempo la recepción de los sacra-


mentos de Iniciación. Al bautizado no se lo deja solo; se lo acompaña.
Es tiempo de fortalecimiento e interiorización de la vida sacramental y comunita-
ria. (cf. D.C.G. 88).

La Mistagogía va más allá de la explicación de los signos y del rico simbolismo


del sacramento del Bautismo: es la resonancia espiritual que nos involucra en el
Misterio, expresando el valor espiritual y místico del Bautismo.
Es para “evaluar la experiencia que se ha vivido y a comprender sus frutos, como
también a estrechar los vínculos con la comunidad de los fieles” (RICA Nº 7).
La duración de este tiempo coincide habitualmente con el Tiempo Pascual.
“Es conveniente que toda la iniciación esté marcada por el carácter pascual...”
(Extraído de ‘Keryx’ El heraldo Boletín del Área Adultos de la Junta Nacional de
Catequesis Año 2 – n° 8, septiembre 2009 del Pbro. Claudio Castricone.)

El catecumenado se estructura como una experiencia integral con cuatro compo-


nentes básicos: la catequesis, la liturgia, la vida eclesial y la conversión.
Primer componente: La catequesis es el primer componente destinado a conducir
a la Profesión de Fe. La catequesis tiende a que los catecúmenos puedan respon-
der al triple “¿crees?” de la Profesión de Fe. En este camino hay dos puntos de
referencia esenciales: iniciar en la lectura creyente de la BIBLIA como Palabra de

96
Encuentro 12

Dios, y transmitir progresivamente el SÍMBOLO DE LA FE (Credo), documento de


identidad de la comunidad cristiana.
Segundo componente: La liturgia que introduce en la oración y en los sacramen-
tos. El creyente debe expresar su relación con Dios con todo su ser.
Tercer componente: La vida eclesial en cuanto experiencia de comunión fraterna.
Que la comunidad se sienta responsable de los catecúmenos y los hagan sentir
parte de ella y que las celebraciones de la catequesis se hagan con la participación
de la comunidad.
Cuarto componente: La conversión, es decir, la conducta de vida según el Evangelio.
La opción de seguir a Cristo del catecúmeno se debe reflejar en toda su vida.

• Conversar.
• Las personas que participan en nuestra catequesis ¿hacen un verdadero
proceso de fe, de conversión y de integración a la comunidad? ¿O llegan a
los sacramentos simplemente porque cumplieron con un plazo de tiempo
en la catequesis?
- ¿De qué manera verificamos si están realizando ese proceso?

u CELEBRAMOS
Preparar un altar con la imagen de la Virgen María en el centro. Acercarle una vela
y la Palabra.
• Ver y comentar el video.
• Rezar o cantar (con su antífona) el Salmo 22.
• Hacer el signo de la cruz sobre los catequistas con agua bendita († En el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.) mientras se canta y
se recuerdan los Sacramentos de la Iniciación

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


Preparamos:

• Vestido blanco.
• Recipiente con agua.
• Velas para cada participante.
• Letras de las canciones “Ven, Espíritu Santo” o Bautízame, Señor, con
tu espíritu” y “Esta es el agua pura” o “Hay una luz en mi camino”, para
cada catequista.

97
ENCUENTRO

13
Celebramos que somos hijos de Dios

MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Vestido blanco.
• Flores.
• Recipiente con agua
• Letras de las canciones “Ven, Espíritu Santo” o “Bautízame, Señor, con
tu espíritu” y “Esta es el agua pura” o “Hay una luz en mi camino”, para
cada catequista.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra.
En la presencia del Señor, invocar al Espíritu Santo, cantando “Ven, Espíritu Santo”
u otra similar (también podemos cantar: “Bautízame, Señor, con tu espíritu”).

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
- ¿Recuerdo la fecha de mi Bautismo?
- ¿Quiénes fueron mis padrinos?
- ¿Tengo algún ahijado de Bautismo?
- ¿De qué manera me hago presente?

98
Encuentro 13

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS
• Leer. Juan 3,1-8
• Reflexionar.

Idea fuerza
Por El Bautismo Nacemos, A Una Vida Nueva:
La vida de hijos de Dios. El Padre nos hace hijos
en el hijo…

u PROFUNDIZAMOS

• Leer por grupos.


- CEC 1212 (sobre los Sacramentos de la Iniciación cristiana)
- Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana –el Bautismo, la
Confirmación y la Eucaristía– se ponen los fundamentos de toda vida
cristiana.
- Papa Francisco en Audiencia general de 8 y 15/01/ 2014.
- … El Bautismo es el sacramento en el cual se funda nuestra fe misma,
que nos injerta como miembros vivos en Cristo y en su Iglesia. Junto a la
Eucaristía y la Confirmación forma la así llamada «Iniciación cristia-
na», la cual constituye como un único y gran acontecimiento sacra-
mental que nos configura al Señor y hace de nosotros un signo vivo de
su presencia y de su amor.
- Puede surgir en nosotros una pregunta: ¿es verdaderamente
necesario el Bautismo para vivir como cristianos y seguir a Jesús?
¿No es en el fondo un simple rito, un acto formal de la Iglesia para
dar el nombre al niño o a la niña? ... Y a este punto, es iluminador lo
que escribe el apóstol Pablo (cf Rm 6, 3-4). Por lo tanto, no es una
formalidad. Es un acto que toca en profundidad nuestra existencia.

Debemos despertar la memoria de nuestro Bautismo. Estamos llamados a vivir cada


día nuestro Bautismo, como realidad actual en nuestra existencia.
Es en virtud del Bautismo, en efecto, que, liberados del pecado original, hemos
sido injertados en la relación de Jesús con Dios Padre; que somos portadores de
una esperanza nueva, porque el Bautismo nos da esta esperanza nueva: la espe-
ranza de ir por el camino de la salvación, toda la vida...

99
Haciendo Eco

Gracias al Bautismo somos capaces de perdonar y amar incluso a quien nos ofende y
nos causa el mal; logramos reconocer en los últimos y en los pobres el rostro del
Señor que nos visita y se hace cercano.
Un último elemento, que es importante… Nadie puede bautizarse por sí mismo…
Podemos pedirlo, desearlo, pero siempre necesitamos a alguien que nos confiera
en el nombre del Señor este Sacramento. Porque el Bautismo es un don que viene
dado en un contexto de solicitud y de compartir fraterno. En la historia, siempre
uno bautiza a otro y el otro al otro... es una cadena. Una cadena de gracia… Es un
acto de fraternidad, un acto de filiación en la Iglesia.
Un fruto muy importante de este Sacramento: el mismo nos convierte en miembros
del Cuerpo de Cristo y del Pueblo de Dios… En la escuela del Concilio Vaticano II,
decimos hoy que el Bautismo nos hace entrar en el Pueblo de Dios, nos convierte en
miembros de un Pueblo en camino, un Pueblo que peregrina en la historia.
En virtud del Bautismo nos convertimos en discípulos misioneros, llamados a llevar el
Evangelio al mundo (cf. Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 120).
Existe un vínculo indisoluble entre la dimensión mística y la dimensión misione-
ra de la vocación cristiana, ambas radicadas en el Bautismo. «Al recibir la fe y el
bautismo, los cristianos acogemos la acción del Espíritu Santo que lleva a confesar
a Jesús como Hijo de Dios y a llamar a Dios “Abba”, Padre. Todos los bautizados
y bautizadas... estamos llamados a vivir y transmitir la comunión con la Trinidad,
pues la evangelización es un llamado a la participación de la comunión trinitaria»
(Documento conclusivo de Aparecida, n. 157).
Los signos bautismales nos ayudan a comprender mejor todo lo que el Bautismo reali-
za en nosotros.”

• CEC 1234 al 1245 (sobre el significado de los signos bautismales)


“Cuando se participa atentamente en los gestos y las palabras de esta celebra-
ción, los fieles se inician en las riquezas que este sacramento significa y realiza
en cada nuevo bautizado.”
La señal de la Cruz: “La señal de la cruz, al comienzo de la celebración, señala
la impronta de Cristo sobre el que le va a pertenecer y significa la gracia de la
redención que Cristo nos ha adquirido por su cruz.”
El anuncio de la Palabra de Dios: “El anuncio de la Palabra de Dios ilumina con la
verdad revelada a los candidatos y a la asamblea y suscita la respuesta de la fe,
inseparable del Bautismo.”
El Óleo de los catecúmenos: “Puesto que el Bautismo significa la liberación del
pecado y de su instigador, el diablo, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre
el candidato. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos o bien el celebrante le
impone la mano y el candidato renuncia explícitamente a Satanás. Así preparado,
puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será «confiado» por el Bautismo.”

100
Encuentro 13

El agua: “El agua bautismal es entonces consagrada mediante una oración de epi-
clesis (en el momento mismo o en la noche pascual). La Iglesia pide a Dios que,
por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin
de que los que sean bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu” (Jn 3, 5).”
El rito esencial del Bautismo: “Significa y realiza la muerte al pecado y la entrada
en la vida de la Santísima Trinidad a través de la configuración con el Misterio pas-
cual de Cristo. El Bautismo es realizado de la manera más significativa mediante la
triple inmersión en el agua bautismal. Pero, desde la antigüedad, puede ser tam-
bién conferido derramando tres veces agua sobre la cabeza del candidato.”
El Santo Crisma: “La unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por
el obispo, significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ha llegado a ser
un cristiano, es decir, «ungido» por el Espíritu Santo, incorporado a Cristo, que es
ungido sacerdote, profeta y rey.”
La vestidura blanca: “La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha «reves-
tido de Cristo»: ha resucitado con Cristo.”
El Padre nuestro: “El nuevo bautizado es ahora hijo de Dios en el Hijo Único. Puede
ya decir la oración de los hijos de Dios: el Padre Nuestro”.
El Cirio Pascual. “El cirio que se enciende en el cirio pascual, significa que Cristo
ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son «la luz del mundo»”
La bendición solemne: “La bendición solemne cierra la celebración del Bautismo. En
el Bautismo de recién nacidos, la bendición de la madre ocupa un lugar especial.”

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRAS EFECTOS

Bautismo Mateo -Diácono Si es niño: Agua que “(NN), yo te -Borra el


28,19-20 -Presbítero Infante. se derrama bautizo pecado
-Obispo sobre en el nom- original (en
-Ministro Si es adulto: la cabeza. bre del el adulto,
laico Catecúmeno Padre también los
-Cualquier y del Hijo pecados
persona, y personales).
en caso de del Espíritu -Nos hace
necesidad. Santo.” hijos de
Dios
-Nos hace
miem-
bros de la
Iglesia.

101
Haciendo Eco

u CELEBRAMOS

• Preparar los signos bautismales:


- un recipiente con agua.
- un cirio.
- velas para los participantes.
- un vestido blanco.

Vamos a recordar nuestro Bautismo.


Hacemos la Señal de la cruz como signo de pertenencia y gracia de Redención, ya
que Cristo nos ha adquirido por su cruz.
Lo hacemos con el agua que nos limpia, nos purifica, para renacer a la Vida nueva.

• Se enciende la vela (si estamos en el templo, del Cirio Pascual) como


signo de que Cristo nos ha iluminado y en Él somos luz del mundo.
• Se canta “Esta es el agua pura” o “Hay una luz en mi camino”

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

• Perfume, para impregnar el ambiente y para ungir la frente (puede ser


nardo).
• La letra de la canción “Úngeme, Señor” (u otra) para cada catequista.
• La oración “Creo en el Espíritu Santo” que figura en el Encuentro 14, para
cada catequista.

102
ENCUENTRO

14
Celebramos el don
del Espíritu Santo

MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• Perfume.
• La letra de la canción “Úngeme, Señor” (u otra) para cada catequista.
• Esta oración para cada catequista.

“Creo en el Espíritu Santo”


Señor, te digo ahora, lleno de fe:
“Creo en el Espíritu Santo”.
Creo que el Espíritu Santo
es la Tercera Persona
de la Santísima Trinidad
Creo que es una Persona
porque es fuerza, porque es abogado.
Creo que el Padre y el Hijo glorificado
lo enviaron en Pentecostés,
para que diera nacimiento a la Iglesia.
Creo que hizo
de la primera comunidad cristiana
una comunidad unida y misionera.
Creo que el Espíritu Santo

103
Haciendo Eco

hoy sigue actuando


en la Iglesia y en el mundo.
Creo que lo querés derramar sobre mí.
Tengo sed del Espíritu Santo;
lo necesito para ser tu discípulo
misionero.
Sin Él mi vida andará extraviada
buscando la felicidad
en cisternas agrietadas
que no retienen el agua.
Te pido que derrames tu Espíritu
Santo sobre mí.
Amén.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra.
En la presencia del Señor, invocar al Espíritu Santo, cantando “Ven, Espíritu Santo”
u otra similar (también se puede cantar: “Bautízame, Señor, con tu espíritu”).

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
• Pensar, responder y compartir.
- ¿Qué recordamos de nuestra Confirmación?
- ¿Recordamos a nuestros padrinos?
- ¿Tenemos ahijados de Confirmación?

Idea fuerza
El Espíritu Santo nos ilumina con la luz de la fe; nos
enciende con el fuego del amor; nos fortalece para dar
testimonio de Jesús

104
Encuentro 14

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer. Hch 2,17-18. 38.

• Reflexionar.
En repetidas ocasiones, Cristo prometió la efusión del Espíritu (cf Lc 12,12; Jn 3,5-
8; 16,7-15; Hch1, 8), promesa que realizó primero el día de Pascua (Jn 2,20) y luego
de manera más manifiesta el día de Pentecostés (Hch 2,17-18).
Los que creyeron y se hicieron bautizar, recibieron a su vez el don del Espíritu
Santo (cf Hch 2,38).

u PROFUNDIZAMOS
• Leer por grupos.
- Papa Francisco en Audiencia general (29/01/ 2014)
“El Sacramento de la Confirmación se entiende en continuidad con el Bautismo, al
cual está vinculado de modo inseparable. Estos dos sacramentos, juntamente con
la Eucaristía, forman un único evento salvífico que se llama «iniciación cristiana»,
en el que somos introducidos en Jesucristo muerto y resucitado, y nos convertimos
en nuevas creaturas y miembros de la Iglesia.
He aquí por qué, en los orígenes, estos tres sacramentos se celebraban en un único
momento al término del camino catecumenal, normalmente en la Vigilia pascual.
Así se sellaba el itinerario de formación y de inserción gradual en la comunidad
cristiana, que podía durar incluso algunos años. Se hacía paso a paso para llegar al
Bautismo, luego a la Confirmación y a la Eucaristía.
Comúnmente se habla de sacramento de la «unción». Y, en efecto, a través del
óleo llamado «sagrado Crisma» somos conformados, con el poder del Espíritu, a
Jesucristo, quien es el único auténtico «ungido», el «Mesías», el Santo de Dios.
El término «Confirmación» nos recuerda luego que este sacramento aporta un creci-
miento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; conduce a su reali-
zación nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu
Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no
avergonzarnos nunca de su cruz (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1303).
Naturalmente es importante ofrecer a los confirmandos una buena preparación, que
debe estar orientada a conducirlos hacia una adhesión personal a la fe en Cristo y
a despertar en ellos el sentido de pertenencia a la Iglesia.

105
Haciendo Eco

La Confirmación, como cada sacramento, no es obra de los hombres sino de Dios,


quien se ocupa de nuestra vida para modelarnos a imagen de su Hijo, para hacer-
nos capaces de amar como Él.
Lo hace infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la
persona y toda la vida, como se trasluce de los siete dones que la Tradición, a la
luz de la Sagrada Escritura, siempre ha evidenciado. Estos siete dones: Sabiduría,
inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Y estos dones
nos han sido dados precisamente con el Espíritu Santo en el sacramento de la
Confirmación.
Cuando acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón y lo dejamos obrar, Cristo
mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida; a través de
nosotros, será Él, Cristo mismo, quien reza, perdona, infunde esperanza y consue-
lo, sirve a los hermanos, se hace cercano a los necesitados y a los últimos, crea
comunión, siembra paz.

• Conversar.
- ¿Con qué acontecimiento de la Iglesia se relaciona la Confirmación?
- ¿Se vive así en nuestras catequesis?
- ¿Cuál es la relación con el Bautismo?

• Veamos los símbolos de este sacramento y su significado: (cfr CEC 1293 a


1301, 1304,1305,1313)
- La unción con el santo crisma
El aceite tiene numerosas significaciones: es signo de abundancia y de alegría;
purifica y da agilidad; es signo de curación y el ungido irradia belleza, santidad
y fuerza. En el Antiguo Testamento eran ungidos los reyes, los profetas y los
sacerdotes.
El santo crisma es aceite de oliva mezclado con bálsamo perfumado. Es con-
sagrado por el Obispo en la Misa Crismal. En el Bautismo y en la Ordenación
sacerdotal también hay unciones con el crisma. Significa que se imprime en
el alma del cristiano un signo espiritual indeleble, por eso, estos sacramentos
sólo se reciben una vez en la vida.

- La imposición de las manos


Este signo puede significar varias cosas: es signo de elección, de trasmisión
de la gracia divina, de protección. En la Confirmación significa la donación y el
envío del Espíritu.

106
Encuentro 14

- El Obispo
El ministro de la Confirmación es el obispo, sucesor de los apóstoles. Se pone
así de relieve que la Confirmación fortalece el vínculo eclesial y a su misión de
dar testimonio de Cristo. Si las circunstancias lo requieren (ej. peligro de muer-
te) o el obispo lo delega, cualquier presbítero puede confirmar.

• Los efectos de la Confirmación


- CEC n 1316
- La Confirmación perfecciona la gracia bautismal.
- Es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más
profundamente en la filiación divina e incorporarnos más firme-
mente a Cristo.
- Hace más sólido nuestro vínculo con la Iglesia
- Nos asocia más a su misión y nos ayuda a dar testimonio de la fe
cristiana…

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRAS EFECTOS


Confirmación Hech Obispo Confirmando: Imposición “Recibe, -Recibimos
1,3-8 el que tiene de las por esta el Espíritu
que preparar- manos y señal, el Santo con
se para ser crismación don del sus siete
un testigo de en la fren- Espíritu dones.
Cristo. te. Santo,” -Recibimos
la fuerza
y la gracia
para con-
vertirnos
en testigos
del Señor y
de su evan-
gelio en la
Iglesia y el
mundo.

107
Haciendo Eco

u CELEBRAMOS

Vamos a recordar nuestra Confirmación.


Hacemos la Señal de la cruz ya que Cristo nos ha adquirido por su cruz y nos ha envia-
do su Espíritu para que anunciemos la Salvación a todo el mundo.

• Preparar el perfume.
• Untarnos las manos recordando que debemos esparcir el buen olor de
Cristo a cuantos nos rodean, mientras cantamos “Úngeme, Señor” (u
otra).
• Rezar juntos “Creo en el Espíritu Santo”.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

• Letras de los cantos “Pan de Vida”, “Zamba del grano de trigo”, “Quie-
ro ser pan” (cf https://www.youtube.com/watch?v=JfSAsNf2eqU) o “En
memoria tuya” (cfhttps://www.youtube.com/watch?v=tiDg4EmHE-s) para
cada catequista.
• Pancitos para compartir con todo el grupo.

108
ENCUENTRO

15
Celebramos a Jesús, Pan de Vida

MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• El siguiente texto, extraído de “El Pan”, en Evangelizar con los Símbolos,
Equipo Pastoral Claretiano, Edit. Claretiana 2011.

Un pedazo de pan

“E n un pedazo de pan está la tierra que fue sembrada, la semilla que tuvo que
morir para volverse planta, el sol ardiente que hizo germinar y crecer el trigo,
el agua generosa que posibilitó la vida y el viento que meció las largas espigas.
En un pedazo de pan están las manos, el alma, el corazón y las esperanzas del cam-
pesino que trabajó su tierra; las manos de la mujer que lo amasaron y el hambre
de los hijos que lo esperan en la mesa…
El pedazo de pan es pequeño pero en él está todo lo que hace falta ser y hacer,
construir y tener para ser personas, para ser hijos de Dios, para vivir con dignidad…
El pedazo de pan puede ser partido y ofrecido con generosidad, o puede ser colo-
cado atrás de las vitrinas del privilegio y la injusticia.
Todo el reino de Dios se concentra en un pedazo de pan que es: vida cuando mata
el hambre, remedio cuando levanta las fuerzas, premio cuando es conseguido con
el trabajo digno, gesto de amor cuando se comparte, garantía de futuro cuando se
distribuye con igualdad, esperanza de quien lucha para que no falte en ninguna
mesa, presencia de Jesús cuando se bendice, se comparte y se hace Eucaristía. En
el seno de una comunidad que es pan de vida para el mundo, sacramento del Reino
en medio de la historia.”

109
Haciendo Eco

• Letras de los cantos “Pan de Vida”, “Zamba del grano de trigo”, “Quie-
ro ser pan” (cf https://www.youtube.com/watch?v=JfSAsNf2eqU) o “En
memoria tuya” (cf https://www.youtube.com/watch?v=tiDg4EmHE-s)
para cada catequista.
• Pancitos para compartir con todo el grupo.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra.
En la presencia del Señor, cantar “Pan de Vida”, “Zamba del grano de trigo” u otro.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
• Conversar.
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ¿Qué compromisos nos está pidiendo un pedazo de pan?
• Cantar “Quiero ser pan”.

Idea fuerza
Cristo es el único pan partido. Los que comemos de un
mismo pan formamos un solo Cuerpo…

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS,


LA VOZ DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• La Palabra de Jesús en el evangelio de Juan nos habla sobre el Pan de


Vida. Leer Jn 6,35-36,51.58.
- ¿Qué dice Jesús de sí mismo?
- ¿Qué responde ante la duda de los judíos?

110
Encuentro 15

u PROFUNDIZAMOS
• Leer por grupos.
- Papa Francisco, Audiencia general (5/02/2014)

“...La Eucaristía se sitúa en el corazón de la «iniciación cristiana», juntamente con


el Bautismo y la Confirmación, y constituye la fuente de la vida misma de la Iglesia.
De este sacramento del amor, en efecto, brota todo auténtico camino de fe, de
comunión y de testimonio.
Lo que vemos cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía, la misa, nos hace
ya intuir lo que estamos por vivir.
En el centro del espacio destinado a la celebración se encuentra el altar, que es
una mesa, cubierta por un mantel, y esto nos hace pensar en un banquete. Sobre la
mesa hay una cruz, que indica que sobre ese altar se ofrece el sacrificio de Cristo:
es Él el alimento espiritual que allí se recibe, bajo los signos del pan y del vino… ”
“...Palabra y pan en la misa se convierten en una sola cosa, como en la Última
Cena, cuando todas las palabras de Jesús, todos los signos que realizó, se con-
densaron en el gesto de partir el pan y ofrecer el cáliz, anticipo del sacrificio de la
cruz, y en aquellas palabras: «Tomen, coman, éste es mi cuerpo... Tomen, beban,
ésta es mi sangre».
“El gesto de Jesús realizado en la Última Cena es la gran acción de gracias al Padre
por su amor, por su misericordia. «Acción de gracias» en griego se dice «eucaris-
tía». Y por ello el sacramento se llama Eucaristía”…
“...Por lo tanto, la celebración eucarística es mucho más que un simple banquete:
es precisamente el memorial de la Pascua de Jesús, el misterio central de la salva-
ción. «Memorial» no significa sólo un recuerdo, sino que quiere decir que cada vez
que celebramos este sacramento participamos en el misterio de la pasión, muerte y
resurrección de Cristo. La Eucaristía constituye la cumbre de la acción de salvación
de Dios: el señor Jesús haciéndose pan partido, vierte sobre nosotros toda su mise-
ricordia y su amor, tanto que renueva nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro
modo de relacionarnos con Él y con los hermanos. Es por ello que comúnmente,
cuando nos acercamos a este sacramento, decimos «recibir la Comunión», «comul-
gar»: esto significa que en el poder del Espíritu Santo, la participación en la mesa
eucarística nos conforma de modo único y profundo a Cristo, haciéndonos pregustar
ya ahora la plena comunión con el Padre que caracterizará el banquete celestial,
donde con todos los santos tendremos la alegría de contemplar a Dios cara a cara.”
“...No agradeceremos nunca bastante al Señor por el don que nos ha hecho con la
Eucaristía. Es un don tan grande y, por ello, es tan importante ir a misa el domin-
go. Ir a misa no sólo para rezar, sino para recibir la Comunión, este pan que es el
cuerpo de Jesucristo que nos salva, nos perdona, nos une al Padre. ¡Es hermoso
hacer esto!

111
Haciendo Eco

Y todos los domingos vamos a misa, porque es precisamente el día de la resu-


rrección del Señor. Por ello el domingo es tan importante para nosotros. Y con la
Eucaristía sentimos precisamente esta pertenencia a la Iglesia, al Pueblo de Dios,
al Cuerpo de Dios, a Jesucristo. No acabaremos nunca de entender todo su valor y
riqueza.”

• Reflexionar y compartir.
- ¿Existe relación entre la Eucaristía que celebramos y nuestra vida
como Iglesia y como cristianos?
- ¿Cómo vivimos la Eucaristía?
- ¿Es sólo un momento de fiesta, es una tradición consolidada, es una
ocasión para encontrarnos o para sentirnos bien, o es algo más?

En la Audiencia general del 12 de febrero de 2014 el Papa Francisco nos dice:


“...Hay indicadores muy concretos para comprender cómo vivimos la Eucaristía”…
“El primer indicio es nuestro modo de mirar y considerar a los demás...”

- “...La Eucaristía que celebro, ¿me lleva a sentir a todos, verdadera-


mente, como hermanos? ¿Hace crecer en mí la capacidad de alegrar-
me con quien se alegra y de llorar con quien llora?”
- “¿Me impulsa a ir hacia los pobres, los enfermos, los marginados?
¿Me ayuda a reconocer en ellos el rostro de Jesús? “
“Todos nosotros vamos a misa porque amamos a Jesús y queremos compartir, en la
Eucaristía, su Pasión y su Resurrección.

- Pero ¿amamos, como quiere Jesús, a aquellos hermanos y hermanas


más necesitados?
“...Un segundo indicio, muy importante, es la gracia de sentirse perdonados y dis-
puestos a perdonar…”
“...Un último indicio precioso nos ofrece la relación entre la celebración eucarísti-
ca y la vida de nuestras comunidades cristianas…”
“...A través de la Eucaristía, Cristo quiere entrar en nuestra existencia e impregnar-
la con su gracia, de tal modo que en cada comunidad cristiana exista esta coheren-
cia entre liturgia y vida…”

112
Encuentro 15

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRAS EFECTOS

Eucaristía 1 Co 11,23- Sacerdote Comulgante, Pan y Vino “Tomad -Recibimos


32 (Obispo- quien tiene y comed a Jesús y nos
presbítero) que estar en todos de unimos con
gracia de Dios él…” (Las él.
y preparado palabras de -Nos alimen-
debidamente la consagra- tamos con el
para saber ción.) Pan de Vida
a quién va a para tener
recibir. vida eterna.
-Recibimos
fuerza de este
alimento para
cumplir el
Evangelio.
-Nos unimos
entre nosotros
como Cuerpo
de Cristo.
-Es prenda de
la gloria que
tendremos
junto a Él.

u CELEBRAMOS

Mientras cantamos: “En memoria tuya”, repartimos pancitos que hemos traído
previamente, y como gesto de unidad, nos damos un fuerte abrazo, unos a otros.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

• Oración por la familia (del Papa Francisco en el Sínodo 2014)


• Letra de “La canción del Profeta” para cada catequista(cf http://elcancio-
nerocatolico.blogspot.com.ar/2013/02/el-profeta_1.html o https://www.
youtube.com/watch?v=RBmCNOk4Vv8)

113
ENCUENTRO

16
SACRAMENTOS DE LA MISIÓN
Dios nos envía para una misión:
El Matrimonio
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• La siguiente oración para cada catequista.

Oración por la familia (del Papa


Francisco en el Sínodo 2014)
“Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos
el esplendor del amor verdadero;
a ustedes nos dirigimos con confianza.
Sagrada Familia de Nazaret,
haz que también nuestras familias
sean lugares de comunión
y cenáculos de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.

114
Encuentro 16

Sagrada Familia de Nazaret,


que nunca más en las familias se vivan
experiencias de violencia, cerrazón y
división:
que todo el que haya sido herido
o escandalizado
conozca pronto el consuelo y la sanación.

Sagrada Familia de Nazaret,


que el próximo Sínodo de los Obispos
pueda despertar en todos la conciencia
del carácter sagrado e inviolable
de la familia,
su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchen y atiendan nuestra súplica.
Amén.”

• Letra de “La canción del Profeta” para cada catequista.


(cf http://elcancionerocatolico.blogspot.com.ar/2013/02/el-profeta_1.
html o https://www.youtube.com/watch?v=RBmCNOk4Vv8)

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro de
la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que se saluden entre ellos todos
los participantes. Disponer un momento de Oración.
Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo la
Señal de la Cruz:

† En el nombre del Padre…


Invocamos la venida del Espíritu Santo y rezamos un Ave María pidiendo su inter-
sección.

• Cerrar el momento de oración glorificando a Dios Uno y Trino:


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

115
Haciendo Eco

• Rezamos la oración.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Conversar.
Analizamos alguna de las novelas más vistas de la televisión, y conversamos
sobre el modelo de familia que propone.

- ¿Qué valores y disvalores encontramos en dicha novela?


- ¿Qué características tiene la familia hoy?

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS

• Leer Jn 2,1-12.
• Reflexionamos la Palabra.
Es el primer milagro que realiza en Jesús, el de las Bodas de Caná. ¿Qué significa-
do tiene que Jesús vaya a una boda? Parece que a Jesús le encantan las bodas. En
muchas de sus parábolas compara al Reino de los cielos con una boda. ¿Por qué?
No es banal que Jesucristo haya escogido una boda como lugar para realizar su
primer signo. Con ello apunta a que el Misterio que viene a realizar es una Alianza
esponsal.
Es la Nueva Alianza entre Dios y los hombres.
El motivo del matrimonio para hablar del amor de Dios por su pueblo y de la res-
puesta de este es habitual. Así lo vemos, por ejemplo en Isaías (Is 54,4-8; 62,4-5).
El banquete de bodas es utilizado por Jesús para hablar del Reino de Dios (Mt 22,1-
14). Y en otro escrito del Apóstol San Juan, el Apocalipsis, también encontramos
la imagen de los Esposos para hablar del cumplimiento de la salvación (Ap 19,9).
El amor entre un hombre y una mujer, que alcanza una forma concreta en la unión
de los esposos es imagen creada del amor que Dios nos tiene.

• Leer también y poner en común.


- Gen 1,26-28; 2,24
- Gen 2,18
- Ef 5,32-33

116
Encuentro 16

Idea fuerza

Los cónyuges poseen, dentro de la comunidad cristiana, un carisma


que le es propio, una vocación y una misión singular: ser testigos en el
mundo del amor de Dios y transmitir y educar a sus hijos en la fe.

u PROFUNDIZAMOS

• Leer por grupos.


- CEC n 871 (sobre nuestra misión cristiana)
“Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran
en el Pueblo de Dios y, hechos partícipes a su modo por esta razón de la función
sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son
llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el
mundo” (can. 204, 1; cf. LG 31).

- Reflexionamos CEC n 1601-1602 , 1603 y 1613 (sobre el matrimonio)


“La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un con-
sorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyu-
ges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor
a la dignidad de sacramento entre bautizados.” (CEC 1601)
“La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer
a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra con la visión de las “bodas
del Cordero” (Ap 19,7.9). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y
de su “misterio”, de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de
su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus
dificultades nacidas del pecado y de su renovación “en el Señor” (1 Co 7,39) todo
ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5,31-32).”
(CEC 1602)
“La íntima comunidad de vida y amor conyugal, está fundada por el Creador y pro-
vista de leyes propias. [...] El mismo Dios [...] es el autor del matrimonio” (GS 48,1).
La vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la
mujer, según salieron de la mano del Creador. El matrimonio no es una institución
puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a
lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes
espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y per-

117
Haciendo Eco

manentes. A pesar de que la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre


con la misma claridad (cf GS 47,2), existe en todas las culturas un cierto sentido de
la grandeza de la unión matrimonial. La salvación de la persona y de la sociedad
humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad
conyugal y familiar” (GS 47,1)” .(CEC 1603)
“En el umbral de su vida pública, Jesús realiza su primer signo –a petición de su
Madre– con ocasión de un banquete de boda (cf Jn 2,1-11). La Iglesia concede una
gran importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná. Ve en ella la confir-
mación de la bondad del matrimonio y el anuncio de que en adelante el matrimo-
nio será un signo eficaz de la presencia de Cristo.”(CEC 1613)

SOBRE EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO CRISTIANO


Sus notas características
A) La unidad y la indisolubilidad
B) La fidelidad
C) La fecundidad (1652-1654)

• Seguimos reflexionando con el Catecismo de la Iglesia Católica.

- CEC n 1625
“Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bauti-
zados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consenti-
miento. «Ser libre» quiere decir: La Iglesia considera el intercambio de los consen-
timientos entre los esposos como el elemento indispensable «que hace el matri-
monio» (CIC, can. 1057,1). Si el consentimiento falta, no hay matrimonio.”
CEC Nº 1626.

La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como


el elemento indispensable “que hace el matrimonio” (CIC can. 1057 §1). Si el con-
sentimiento falta, no hay matrimonio.

- CEC n 1627
“El consentimiento consiste en «un acto humano por el cual los esposos se dan y se
reciben mutuamente» (GS 48,1; cf CIC, can. 1057,2): «Yo te recibo como esposa».
“Yo te recibo como esposo” (Ritual de la celebración del Matrimonio,  62) Este con-
sentimiento que une a los esposos entre sí, encuentra su plenitud en el hecho de
que los dos “vienen a ser una sola carne” (cf Gn 2,24; Mc 10,8; Ef 5,31). ” El símbolo
principal esencial de la mutua entrega es aceptación con palabras de presente y el
gesto de la unión de las manos.

118
Encuentro 16

- CEC n 1628
El consentimiento debe ser un acto de la voluntad de cada uno de los contrayentes,
libre de violencia o de temor grave externo (cf CIC can. 1103). Ningún poder huma-
no puede reemplazar este consentimiento (CIC can. 1057 §1). Si esta libertad falta,
el matrimonio es inválido.
Según la tradición latina, los esposos, como ministros de la gracia de Cristo, mani-
festando su consentimiento ante la Iglesia, se confieren mutuamente el sacramen-
to del matrimonio. En las tradiciones de las Iglesias orientales, los sacerdotes –
Obispos o presbíteros son testigos del recíproco consentimiento expresado por los
esposos (cf. CCEO, can. 817), pero también su bendición es necesaria para la vali-
dez del sacramento (cf CCEO, can. 828).

• Al símbolo-rito principal siguen otros símbolos:


La mutua imposición de los anillos (signo de fidelidad: “en señal de mi amor y fideli-
dad a ti”) y la entrega de las arras como signo de los bienes que vamos a compartir.
El examen o escrutinio: Precede, como en el sacramento del Orden. Es un examen
de la intención de los esposos expresada públicamente (ante la Iglesia, sobre cues-
tiones fundamentales, la libertad el amor y la educación en la fe).

La comunión eucarística: La comunión de los esposos tiene una significación espe-


cial. Participan anticipadamente en el banquete celestial de las bodas del cordero
(Cristo) con su esposa la Iglesia a la que ellos simbolizan en el sacramento del
Matrimonio.

- CEC n 1624
La celebración es rica en oraciones de bendición y de epíclesis, pidiendo a Dios
su gracia y la bendición sobre la nueva pareja, especialmente sobre la esposa.
En la epíclesis de este sacramento, los esposos reciben el Espíritu Santo como
Comunión de amor de Cristo y de la Iglesia (cf. Ef 5,32). El Espíritu Santo es el sello
de la alianza de los esposos, la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con
que se renovará su fidelidad (consultar RICA).

119
Haciendo Eco

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO GESTO P ALABRA EFECTOS


Matrimonio Mc 10,2- El novio y El novio El amor Las palabras Crea una
12 la novia: es y la expresado del consen- unión indiso-
decir que novia. a través timiento: luble.
la gracia de del consen- “NN, yo te Enriquece el
Dios pasa timiento acepto a ti, amor entre los
a través libre y NN, como esposos.
de ellos voluntario. esposo… Da la sabidu-
mismos. El ría para edu-
sacerdote es car a los hijos.
un testigo de Da la fuerza
la Iglesia. para afrontar
los problemas
de la vida.

u CELEBRAMOS
• Preparar un altarcito con una vela y una imagen de la Sagrada Familia.
• Disponerse a orar:

Nos ponemos en presencia de Dios.


Pensamos en todas las familias que concurren a la catequesis, a la Parroquia y en
las demás familias de nuestro barrio.
Rezamos juntas/os la Oración por la familia del Papa Francisco.

Nos despedimos cantando: “La canción del Profeta”,

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• El siguiente texto sobre la vida y la obra del Cura Brochero para cada
catequista.
• La oración para cada catequista. “Sacerdote de Jesucristo”.

120
ENCUENTRO

17
Dios nos envía para una misión:
el Sacramento del Orden
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• El texto sobre la vida y la obra del Cura Brochero para cada catequista.
• La siguiente oración Sacerdote de Jesucristo para cada catequista.

Sacerdote de Jesucristo
Vivir en medio del mundo
sin ambicionar sus placeres,
ser miembro de cada familia
sin pertenecer a ninguna;
compartir todos los secretos;
perdonar todas las ofensas;
ir del hombre a Dios
y ofrecer a Él sus oraciones,
regresar de Dios al hombre
para traer perdón y esperanza.
Tener un corazón de fuego
para la caridad
y un corazón de bronce
para la castidad;
enseñar y perdonar,
consolar y bendecir siempre,
¡Dios mío, qué vida!
Y esa es la tuya,

121
Haciendo Eco

¡Oh Sacerdote de Jesucristo!


Fr. Enrique Lacordaire, O.P.

• La canción “Nadie te ama como yo” para cada catequista (cf https://www.
youtube.com/watch?v=Qp7WIAS4afg)

Vida y Obra del Cura Brochero


José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de
Río Primero, Córdoba. Ingresó al Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora
de Loreto” el 5 de marzo de 1856, cuando tenía 16 años. Fue ordenado presbíte-
ro el 4 de noviembre de 1866 por el Obispo Vicente Ramírez de Arellano. El 10
de diciembre del mismo año, celebró su primera misa en la capilla del Colegio
Seminario “Nuestra Señora de Loreto”, cuando ésta se encontraba en la casa
detrás de la Catedral, donde hoy se encuentra la Plazoleta del Fundador.
En diciembre de 1869 asumió el Curato de San Alberto, siendo San Pedro la
villa que hacía de cabecera en aquel departamento. Por aquel tiempo el extenso
Curato de San Alberto (de 4.336 kilómetros cuadrados) contaba con poco más
de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escue-
las, desperdigados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura.
Era triste el estado moral y la indigencia material de la gente. El corazón apostó-
lico de Brochero no se desanimó, sino que, desde ese momento, dedicó su vida
toda no solo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.
Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba,
para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros a través
de las sierras. Dicha travesía requería tres días a lomo de mula y las caravanas
muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sor-
prendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de
silencio, oración y penitencia sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo
el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona.
En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de
Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre).
Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando
por la misma, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000
personas. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la
residencia para los sacerdotes.
Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias igle-
sias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las
autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas.
Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo
Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se
encontraban, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.

122
Encuentro 17

“Fue un sacerdote que vivió una verdadera pasión por el Evangelio, que testimonió
y transmitió en medio de una considerable transformación cultural en nuestro país
después de los acontecimientos de la organización nacional. Sin ingenuidad, pero
también sin ceder a lamentos o enfrentamientos estériles, se dedicó con empeño y
con espíritu constructivo a la maravillosa tarea de la evangelización. De su pasión
por el Evangelio brotaba también su pasión por sus hermanos y el deseo de brindar-
les las condiciones de una vida digna. Por eso trabajó incansablemente por levantar
templos o capillas, la casa de ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, escue-
las y otras obras que aseguraran a todos una existencia que mereciera el título de
humana y cristiana.” (Mons. Carlos Ñáñez, Homilía Misa Crismal 1/4/ 2010).

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


• Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio
y el Libro de la Palabra. Dar cordialmente la bienvenida e invitar a que
se saluden entre ellos todos los participantes. Disponer un momento de
Oración.

Para comenzar nuestro encuentro nos ponemos en la presencia de Dios, haciendo


la Señal de la Cruz:
† En el nombre del Padre…
Invocar la venida del Espíritu Santo y rezar un Ave María pidiendo su intersección.

• Escuchar y/o cantar: “Nadie te ama como yo”.


• Cerrar el momento de oración glorificando a Dios Uno y Trino:
• Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Leer el texto sobre la vida y la obra del Cura Brochero.


• Reflexionar y compartir.
- ¿Cómo vivió el Cura Brochero su vocación?
- ¿Qué significó para el ser sacerdote?
- ¿Fue un compromiso espiritual?

123
Haciendo Eco

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS
• Leer Jn 21,15-17
• Reflexionar.
- ¿Qué nos llama más la atención de este texto?
- ¿De qué quiere asegurarse Jesús?
- ¿Qué tarea le encomienda Jesús a Pedro? ¿Qué es lo que le pide para
realizarla?

Idea fuerza
Por el ministerio ordenado, especialmente por el de los obispos y los
presbíteros, la presencia de Cristo como cabeza de la Iglesia se hace
visible en medio de la comunidad de los creyentes (LG 21).

u PROFUNDIZAMOS
• Leer por grupos.
- CEC 1536 a 1547 y 1555 a 1561.; 1562-1571 (Sobre el Sacramento del
Orden)
- Lumen gentium 22.
- Volvemos a re-leer 1546-1547- y reflexionamos ¿Qué aportan para
nuestra vida de fe estos textos?

• CEC Nº 1546 “Cristo, sumo sacerdote y único mediador, ha hecho de


la Iglesia “un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre” (Ap 1,6; cf. Ap
5,9-10; 1 P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacer-
dotal. Los fieles ejercen su sacerdocio bautismal a través de su participa-
ción, cada uno según su vocación propia, en la misión de Cristo, Sacerdo-
te, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación
los fieles son “consagrados para ser [...] un sacerdocio santo” (LG10)
• CEC Nº 1547 “El sacerdocio ministerial o jerárquico de los obispos y
de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos los fieles, “aunque
su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al
otro; [...] ambos, en efecto, participan (LG10), cada uno a su manera,
del único sacerdocio de Cristo” (LG 10). ¿En qué sentido? Mientras el
sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia
bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu),
el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden

124
Encuentro 17

al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de


los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su
Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacra-
mento del Orden.”
“Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás Apóstoles forman un
solo Colegio Apostólico, de igual modo se unen entre sí el Romano Pontífice, suce-
sor de Pedro, y los Obispos sucesores de los Apóstoles. Ya la más antigua discipli-
na, conforme a la cual los Obispos establecidos por todo el mundo comunicaban
entre sí y con el Obispo de Roma por el vínculo de la unidad, de la caridad y de
la paz, como también los concilios convocados, para resolver en común las cosas
más importantes después de haber considerado el parecer de muchos, manifiestan
la naturaleza y forma colegial propia del orden episcopal. Forma que claramente
demuestran los concilios ecuménicos que a lo largo de los siglos se han celebrado.
Esto mismo lo muestra también el uso, introducido de antiguo, de llamar a varios
Obispos a tomar parte en el rito de consagración cuando un nuevo elegido ha de
ser elevado al ministerio del sumo sacerdocio.” (LG22)

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRA EFECTOS


Orden Mt 10,1-20 El obispo El can- La impo- La forma de Produce
sagrado didato a sición de consagración en quien
obispo, las manos episcopal, lo recibe
sacerdote ó presbiteral la gracia
diacono ó diaconal de estado
según sea el para poder
caso. guiar,
enseñar y
santificar
el Pueblo
de Dios.

• CEC 914 a 930 (Sobre la vida religiosa).


• CEC 871 a 873 y 897 a 913 (Sobre los laicos).

125
Haciendo Eco

u CELEBRAMOS
• Preparar un altarcito con una vela y una imagen de la Sagrada Familia.
• Disponerse a orar:
- Nos ponemos en presencia de Dios.
- Rezamos juntas/os la oración de Fr. Enrique Lacordaire, O.P.
- Nos despedimos cantando: “Nadie te ama como yo”.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• Un anillo igual para cada catequista.
• Una lámina grande con esta frase ilustrada.

126
ENCUENTRO

18
Dios nos perdona
(Sacramento de la Reconciliación)
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• Un anillo igual para cada catequista.
• Una lámina grande con esta frase ilustrada.

Dios nunca se cansa de perdonar.


Somos nosotros los que nos
cansamos de acudir a su misericordia.
(Evangelii Gaudium, n 3)

• Carteles con estas frases adornando la sala.


- Esto te lo perdono, pero no me lo olvido.
- ¡No tiene perdón de Dios!
- Yo no me confieso porque creo que Dios no me va a poder perdonar.
- Yo solo le pido perdón a Dios.
- Si lo perdonas ahora, te lo va a volver a hacer.
- Yo pido perdón con los gestos, no con las palabras.
- Me cansé de perdonarlo.
- Vamos, dale... Si se entera, después le pedís perdón y listo.

127
Haciendo Eco

- Yo no quiero pedir perdón a un sacerdote en la Iglesia, si yo a la Igle-


sia no le hice nada.

• Canción “Una vez más rezaré” cf https://www.youtube.com/


watch?v=OCgjdDYUiyk) u otra.
• El texto de Lucas 15,11-32 para cada catequista.

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro de
la Palabra.
En la presencia del Señor, cantamos “Una vez más rezaré” u otra.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA

• Leer los carteles con las diversas expresiones y compartir.


- ¿Cuál es la que más escuchaste?
- ¿Qué significa «perdonar»?
- ¿Qué es más fácil: perdonar o pedir perdón?
- ¿Qué sentiste cuando perdonaste a alguien? ¿Y cuando alguien te per-
donó?

• Reflexionamos
La Reconciliación (el Sacramento del Perdón) y la Unción de los Enfermos (el
Sacramento de la Salud física, mental y espiritual) son llamados Sacramentos
de «sanación». (La Unción de los Enfermos aparece relacionada con la Penitencia/
Confesión en la tradición cristiana.) “El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas
y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud
del cuerpo (Cf. Mc 2,1-12), quiso que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu
Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros. Este
es finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Penitencia y
de la Unción de los enfermos” (CEC 1421).

128
Encuentro 18

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS
• Leer Jn 20,19-22.
• Reflexionar.
- ¿Por qué hay un sacramento de la Reconciliación después del Bautismo?

Idea fuerza
Dios nos muestra su Misericordia en la forma como busca al pecador.
También nos la muestra por su disposición a perdonar, sin importar la
gravedad, ni la frecuencia del pecado, requiriendo sólo el arrepentimiento
(cf. Sal. 50, 18-19).

u PROFUNDIZAMOS
• Leer por grupos.
- CEC 1425-1426- 1484
Puesto que la vida nueva de la gracia, recibida en el Bautismo, no suprimió la debi-
lidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado (esto es, la concupiscen-
cia), Cristo instituyó este sacramento para la conversión de los bautizados que se
han alejado de Él por el pecado ( cfr CEC 1426).

Para salvarse, hay que arrepentirse de los pecados. No hay salvación posible sin
el arrepentimiento de los pecados. Así lo dice Jesucristo: “Si no hacen penitencia,
todos igualmente perecerán” (Lucas 13,3).
Antes de la venida de Jesucristo a este mundo, los hombres no tenían seguridad de
haber obtenido el perdón de sus pecados. La seguridad nos la trajo Jesús, que dijo:
“Tus pecados te son perdonados” (Mateo 9,2).

EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN es también llamado Sacramento


- de la conversión,
- de la penitencia
- de la confesión
- del perdón
- de la reconciliación
(cf. CEC 1424)

129
Haciendo Eco

“El sacramento de la penitencia es un encuentro gozoso de reconciliación. En él


intervienen siempre tres sujetos que lo configuran como sacramento: Dios, que
busca, salva y renueva a la persona; la Iglesia, que hace visible en su seno el
encuentro de reconciliación y la persona, que acoge en su propia vida el don de
la reconciliación. En este sacramento, todos los bautizados tienen un encuentro
nuevo y personal con Jesucristo…” (cfr CEC 1462).

• ¿Qué es el pecado?
- Es un NO a Dios, una ofensa a Dios. (Daña la dignidad del hombre.
Todo lo que ofende al ser humano ofende a Dios.)
- Es un NO a su invitación a ser felices (deshumaniza).
La primera víctima del pecado es el propio pecador: se destruye y deshumaniza; es
una ruptura con todo y todos.
No hay nada malo, por oculto y secreto que sea, que no rebaje a toda la huma-
nidad.
El pecado siempre tiene consecuencias destructivas contra uno mismo y contra el
prójimo. Impide en muchos casos la sanación de enfermedades o directamente las
causa. Pero lo peor de todo es que perdemos la Gracia de Dios, su acompañamiento,
su protección porque, pecando, le damos la espalda, le decimos “No te necesito”.
Es como la pelota de fútbol o la cubierta del automóvil que, al perder el aire, no
pueden prestar la utilidad para lo que fueron fabricadas. Así nosotros, cuando vivi-
mos en pecado, no servimos para amar, que es para lo que fuimos creados por Dios. Y
Dios es quien nos adoptó como hijos en la persona de Jesús y el bautismo que no
une a Él.

• Tres condiciones indispensables para que exista el pecado personal:


libertad /conciencia/materia.

La libertad: La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar


o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deli-
beradas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el
hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La
libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventu-
ranza (CEC 1731).
Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último, que es Dios,
la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de
crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propia-
mente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de mérito o de
demérito (CEC 1732).

130
Encuentro 18

La conciencia: Nos dice el Concilio Vaticano II que “es el núcleo más secreto y el
sagrario del hombre, en el que está a solas con Dios, cuya voz resuena en lo más
íntimo de ella” (GS, 16). Es por eso que, cada vez que nosotros obramos, nos damos
cuenta de que lo que hacemos es conforme y está en armonía con ese conocimien-
to que tenemos escrito en el corazón, sobre el bien y el mal. O simplemente no
está conforme con él. Esta es la conciencia. La conciencia es la inteligencia cuando
descubre esa “ley que él (el hombre) no se da a sí mismo, pero a la cual debe obe-
decer... Ley inscrita por Dios en su corazón...” (GS, 16).
- La encíclica de San Juan Pablo II Veritatis Splendor nos dice que
existen dos problemas con respecto a la conciencia: el primero es la
relación entre la conciencia y la verdad, el segundo es el problema del
error de la conciencia.
- Conciencia-verdad. Decía hace varios años el Papa: “No es suficiente
decir al hombre ‘sigue siempre tu conciencia’. Es necesario añadir
inmediatamente y siempre: ‘pregúntate si tu conciencia dice la verdad
o algo falso, y busca incansablemente conocer la verdad’. Si no se
hiciera esta necesaria precisión, el hombre arriesgaría encontrar en su
conciencia una fuerza destructora de su verdadera humanidad en vez
del lugar santo donde Dios le revela su verdadero bien” [12].
- Error de Conciencia. El segundo elemento que hay que tomar en cuen-
ta es la posibilidad de que la conciencia se equivoque. La conciencia
puede fallar en ese conocimiento. “Ella ‒dice el Papa‒ no es un juez
infalible” (VS, 62). Es un acto de nuestra inteligencia, creada, finita,
falible, herida, influenciable.
- Esto nos lleva a que debemos formar y educar nuestra conciencia.
Debemos educar la conciencia para que nuestros juicios sean siempre
veraces[13].

La materia: Es el asunto, el pecado en sí. Dice CEC que el pecado es mortal cuando
refiere a una materia grave y venial, cuando refiere a una materia leve. También
según el Catecismo, los pecados de materia leve no rompen nuestra amistad con
Dios pero la afectan. Incluyen desobediencia a la ley de Dios.

- La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la


respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio,
no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu
padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor
o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las
personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los
padres es más grave que la ejercida contra un extraño (CEC 1858). 

131
Haciendo Eco

• ¿Qué es la reconciliación?
El Sacramento de la Reconciliación es un sacramento de curación y reparación, de
perdón y reconciliación con Dios.
Supone un signo:

- De parte del Penitente: “La conversión, el cambio de vida”.


- De parte del Sacerdote: La absolución con las palabras: “Dios, Padre
misericordioso, que reconcilió al mundo con la muerte y la resurrección
de Su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te
conceda por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz, y yo te absuel-
vo de tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.”

Fue instituido por Jesús, quien quiso que “lo administraran los Sacerdotes”, repre-
sentándolo en su lugar. Por eso no es válido ningún otro método. (Jn 20,23)

Lo confesado al sacerdote no puede ser descubierto por éste, aunque le cueste


la vida (ya hubo sacerdotes que dieron su vida antes de pecar descubriendo un
secreto de confesión)… ¿Querés garantía más grande? «El sigilo sacramental es
inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al
penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo». Derecho
Canónico, canon 983,1

A la pregunta ¿Por qué tengo que confesarme con un hombre, y por supuesto
pecador (porque todos somos pecadores)? simplemente le cabe la respuesta: ¡Porque
así lo quiere Jesús! La gracia nos llegará por él. El sacerdote está preparado para dar
consejos y darnos la salud del alma y del cuerpo.

Nos dice la encíclica Reconciliatio et Paenitentia (RP): “Como escribe el apóstol San
Juan: «Si decimos que estamos sin pecado, nos engañamos a nosotros mismos y
la verdad no está con nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, Él que es fiel y
justo nos perdonará los pecados». Estas palabras inspiradas, escritas en los albo-
res de la Iglesia, nos introducen mejor que cualquier otra expresión humana en el
tema del pecado, que está íntimamente relacionado con el de la reconciliación.
Tales palabras enfocan el problema del pecado en su perspectiva antropológica
como parte integrante de la verdad sobre el hombre, mas lo encuadran inmedia-
tamente en el horizonte divino, en el que el pecado se confronta con la verdad del
amor divino, justo, generoso y fiel, que se manifiesta sobre todo con el perdón y la
redención. Por ello, el mismo San Juan escribe un poco más adelante que «si nues-
tro corazón nos reprocha algo, Dios es más grande que nuestro corazón” (n 13).

132
Encuentro 18

• Gradualidad del pecado


El pecado tiene una gradualidad. No todo es igual ni toda opción compromete
de igual manera a la persona. Por ello, podemos establecer dos situaciones
diferentes:

Pecado mortal. Es una opción libre, premeditada, consciente, que impli-


ca una ruptura radical con Dios y con los demás.
Podemos encontrar, también, situaciones en las que, pese a que la acción
es grave en sí misma, las circunstancias que la rodean se orientan a
dibujar una realidad en la que no hay pleno consentimiento ni libertad
total. Se manifiesta todo ello en la inmediata reacción de la persona para
repararlo, para evitar las circunstancias que lo facilitaron, etc. “La afirma-
ción del Concilio de Trento no considera solamente la materia grave del
pecado mortal, sino que recuerda también, como una condición necesa-
ria suya, el pleno conocimiento y consentimiento deliberado. Por lo demás,
tanto en la teología moral como en la práctica pastoral, son bien conoci-
dos los casos en los que un acto grave, por su materia, no constituye un
pecado mortal por razón del conocimiento no pleno o del consentimiento
no deliberado de quien lo comete” (cfr VS 69-70).

Pecado venial. Hace referencia a las faltas cotidianas; son signos de


nuestra debilidad y limitación, de nuestra falta de amor a los demás y a
Dios.

Disposición para recibir el Sacramento de Reconciliación


- Creer en la gracia, perdón y misericordia de Dios.
- Estar consciente de la realidad del pecado.
- Desear una conversión del corazón.
- Estar dispuesto a cooperar con la gracia divina.

Qué implica una buena confesión


- Examen de conciencia.
- Dolor de los pecados.
- Propósito de enmienda.
- Decir los pecados al confesor.
- Cumplir la penitencia.

133
Haciendo Eco

• Dimensiones del símbolo sacramental


- Dimensión cristológica pascual: En la celebración del sacramento de la
Reconciliación, se actualiza la pascua de Cristo.
- Dimensión pneumática: El perdón de los pecados es acción, fruto del
Espíritu Santo.
- Dimensión eclesial: Reconciliación con Dios en Cristo por la Iglesia. El
pecado hiere y daña la comunidad, que es el Cuerpo de Cristo.
- Dimensión escatológica: Anticipación del juicio salvífico de Dios en
Cristo.

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRA EFECTOS


Reconciliación Jn 20,21- Sacerdote El penitente Los actos Las pala- -Borra la
o confesión 23 que desea realizados bras de culpa que
reconciliarse por el peni- absolución. origina el
con Dios. tente: pecado
-dolor de -Nos devuelve
los pecados la gracia que
-propósito es la vida
de enmienda divina.
-confesar Nos recon-
los pecados cilia con
sin temor, ni Dios nuestro
vergüenza Padre.
creyendo en *Nos recon-
el amor mise- cilia con la
ricordioso de Iglesia.
Dios
-cumplir la
penitencia

u CELEBRAMOS
• Cantar “Una vez más rezaré” u otro.
• Leer Lc 15,11-32 (La parábola del Padre Misericordioso)
• Meditamos en silencio.
- ¿Cuántas veces nos alejamos del Padre?
- ¿Hemos dudado de su misericordia, de su amor?
- ¿Con cuál de los hijos de la parábola me siento más representado?

134
Encuentro 18

Pedimos perdón a Dios con nuestro propósito de acercarnos a la brevedad al


Sacramento
Mientras cantamos, recibimos el anillo como signo de esta nueva alianza que cele-
bramos con Dios.

u PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• Letra de la canción “Si yo no tengo amor”. cf. https://www.youtube.com/
watch?v=UV4ZWQN9uiU u otro)
• El testimonio del Padre Obispo Jorge Novak extraído del libro de José
María Poirier (Ed. Ciudad Nueva, 2000): Jorge Novak, Iglesia y derechos
humanos.

135
ENCUENTRO

19
Dios nos sana (Sacramento
de la Unción de los Enfermos)
MATERIALES
• Biblia.
• Imagen de la Virgen.
• Velas o cirio.
• Flores.
• Letra de la canción “Si yo no tengo amor” (cf. https://www.youtube.com/
watch?v=UV4ZWQN9uiU u otro)
• El siguiente testimonio del Padre Obispo + Jorge Novak extraído del libro
de José María Poirier (Ed. Ciudad Nueva, 2000): Jorge Novak, Iglesia y
derechos humanos.
Se cumplieron ya catorce años de aquella parálisis total y de la recuperación
muy lenta que me llevó más de un año. La experiencia de la enfermedad tuvo
consecuencias en varios aspectos. Mi recuperación fue buena, pero no perfecta,
las piernas nunca volvieron a ser como antes. He perdido libertad para mover-
me. Hubo una serie de limitaciones en lo pastoral. Nunca más podré arrodillar-
me, lo cual significa mucho para mí que, desde los años de estudiante, estaba
acostumbrado a los momentos de adoración al Santísimo. A veces me pongo
a pensar en las cosas que Dios me ha pedido. A veces me dijo: ¡Vaya papel de
este obispo sentado! Cuando todo es una fiesta, la figura del obispo de pie es
diferente de la de quien esta postrado. Pero ahora entiendo un poco más a los
enfermos. Entiendo la sonrisa del que sufre, como fruto de la fe y de la oración.
Cuando estaba enfermo me decía: antes luchaste por los demás, ahora tenés
que colaborar con el médico, con los enfermeros. Me decía: el que te creó no te
va a sacar de la enfermedad sin tu propia colaboración. En otro orden, la lucha

136
Encuentro 19

por la justicia por la paz, y la solidaridad es fundamental en todo seguidor de


Jesús. Quedamos muchas veces sin palabras ante situaciones de extrema nece-
sidad. Son momentos en uno le pregunta al Señor, donde estás. Conocemos a
través de los medios las consecuencias de las guerras y otras situaciones. Pero
inmediatamente nos decimos: tenemos que hacer algo. Combinar la fe con la
voluntad, jugar la libertad a favor de los que más sufren y hacer todo lo humana-
mente posible. Creo que los motivos de la esperanza son muchos.
- La siguiente “Oración por los enfermos” del Padre Emiliano Tar-
dif (en Devocionario. Oraciones de sanación. Cf.Catholic.net) (cf.
También una versión digital en https://www.youtube.com/
watch?v=CNXIXTFHBmw)
Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado.
Creemos que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar
y en cada uno de nosotros.
Te alabamos y te adoramos
por venir hasta nosotros
como pan vivo bajado del cielo.
Tú eres la plenitud de la vida.
Tú eres la resurrección y la vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.
Hoy queremos presentarte a todos los enfermos,
porque para Ti no hay distancia
ni en el tiempo ni en el espacio.
Tú eres el eterno presente y Tú los conoces.
Ahora, Señor, te pedimos
que tengas compasión de ellos
para que todos reconozcan que Tú estás vivo
en tu Iglesia hoy
y que se renueve su fe y su confianza en Ti;
te lo suplicamos, Jesús.
Ten compasión de los que sufren en su cuerpo,
de los que sufren en su corazón
y de los que sufren en su alma;
que están orando y oyendo los testimonios
de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador
en el mundo entero.

Ten compasión de ellos, Señor.


Desde ahora te lo pedimos.

137
Haciendo Eco

Bendícelos a todos
y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud,
que su fe crezca
y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor,
para que también ellos sean testigos de tu poder
y de tu compasión.
Te lo pedimos, Jesús,
por el poder de tus santas llagas,
por tu santa cruz y por tu preciosa sangre.
Sánalos, Señor.
Sánalos en su cuerpo, sánalos en su corazón,
sánalos en su alma.
Dales vida y vida en abundancia.
Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre,
la Virgen de los Dolores, quien estaba presente,
de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar tus santas llagas
y que nos diste por madre.
Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti
todas nuestras dolencias
y por tus santas llagas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te presentamos en fe
a todos los enfermos que nos han pedido oración
y te pedimos que los alivies en su enfermedad
y que les des la salud.
Te pedimos, por la gloria del Padre del cielo,
que sanes a los enfermos que van a leer esta oración.
Haz que crezcan en la fe, en la esperanza,
y que reciban la salud para gloria de tu Nombre.
Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones,
a través de los signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pedimos, Jesús, porque Tú eres Jesús,
Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño.
Estamos tan seguros de tu amor que,
aun antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe,
te decimos:
Gracias, Jesús, por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos.
Gracias por los enfermos
que Tú estás sanando ahora,
que Tú estás visitando con tu misericordia.
Gracias, Jesús, por lo que Tú vas a hacer.

138
Encuentro 19

SUGERENCIAS PARA COMENZAR EL ENCUENTRO


Preparar el lugar con una imagen de la Virgen, flores, una vela o el Cirio y el Libro
de la Palabra.
En la presencia del Señor, cantamos “Si yo no tengo amor” u otra.

u CONTEMPLAMOS LA VIDA
• Reflexionar y compartir.
- ¿Qué les llama la atención de este testimonio?
- ¿Cuál es el mensaje de Mons. Novak frente a la enfermedad?

u BUSCAMOS ILUMINACIÓN: ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS, LA VOZ


DEL MAGISTERIO Y OTRAS VOCES EXPERTAS
• Leer y meditar Lc 12,22-24; Mt 6,25-34.9,35; 10,1; Stgo 5,14-15.

Idea fuerza

La unción de los enfermos es el sacramento que da la Iglesia para


atraer la salud de alma, espíritu y cuerpo al cristiano en estado de
enfermedad grave o vejez.

u PROFUNDIZAMOS

• CEC 1131
Los sacramentos son signos eficaces de gracia instituidos por Cristo…
“Dan fruto en quienes los reciben con las disposiciones requeridas.
Los sacramentos son signos eficaces que confieren la gracia que significan –porque
es Cristo mismo quien actúa [ex opere operato]. Sin embargo, los frutos de los sacra-
mentos dependen también de las disposiciones de quien los recibe.
La preocupación de Jesús por los enfermos, se la comunica a sus discípulos. En dos
momentos del Evangelio, les dice lo que debían hacer con los enfermos:
«...y ungiendo con óleo a muchos enfermos, los curaban» (Mc 6,13);
«... pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos se encontrarán bien» (Mc
16,18).”

139
Haciendo Eco

La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramen-
to especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: la
Unción.

• CEC 1511
“Esta unción santa de los enfermos fue instituida por Cristo nuestro Señor como un
sacramento del Nuevo Testamento, verdadero y propiamente dicho, insinuado por
Marcos (cf Mc 6,13), y recomendado a los fieles y promulgado por Santiago, apóstol
y hermano del Señor (Concilio de Trento: DS 1695, cf St 5, 14-15).”

Jesús, al enviar a los apóstoles a predicar, les dio poder para “curar toda enferme-
dad y dolencia” (Mt 10,1-2). Los discípulos, obedeciendo a su Maestro, así lo hicie-
ron en Su Nombre y por su poder, y así lo hace hoy la Iglesia Católica a través de sus
ministros.
El Sacramento de la Unción de Enfermos confiere al cristiano una gracia especial
para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave o vejez.
Se trata de una oración de sanación que realiza Jesús por sus ministros, que obran
en su lugar; por eso, a pesar de los pecados que pueda tener el ministro, ¡es Jesús
mismo el que va con él!
Lo esencial de este sacramento consiste en ungir la frente y las manos del enfermo
acompañando esta unción de una oración litúrgica realizada por el sacerdote o el
obispo, únicos ministros que pueden administrarlo.
Se conocía antes como “Extrema Unción”, pues solo se administraba “in articulo
mortis” (a punto de morir).

• CEC 1512
“En el transcurso de los siglos, la Unción de los enfermos fue conferida, cada vez
más exclusivamente, a los que estaban a punto de morir. A causa de esto, había
recibido el nombre de “Extremaunción”. A pesar de esta evolución, la liturgia
nunca dejó de orar al Señor a fin de que el enfermo pudiera recobrar su salud si así
convenía a su salvación (cf. DS 1696)”

“La unción une al enfermo a la Pasión de Cristo para su bien y el de toda la Iglesia;
obtiene consuelo, paz y ánimo; obtiene el perdón de los pecados (si el enfermo no
ha podido obtenerlo por el sacramento de la Reconciliación), restablece la salud
corporal (si conviene a la salud espiritual) y prepara para el paso a la vida eterna.
La Constitución apostólica Sacram Unctionem Infirmorum, del 30 de noviembre de
1972, de conformidad con el Concilio Vaticano II (cf SC 73) estableció que, en ade-
lante, en el rito romano, se observara lo que sigue:

140
Encuentro 19

“El sacramento de la Unción de los enfermos se administra a los gravemente enfer-


mos ungiéndolos en la frente y en las manos con aceite de oliva debidamente ben-
decido o, según las circunstancias, con otro aceite de plantas, y pronunciando una
sola vez estas palabras: Per istam sanctam unctionem et suam piissimam misericor-
diam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti, ut a peccatis liberatum te salvet atque
propitius allevet (“Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia, te ayude
el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda
la salvación y te conforte en tu enfermedad”)” (Sacram Unctionem Infirmorum; cf
CIC, can. 847, §1).
Actualmente, el sacramento se puede administrar más de una vez, siempre que sea
en caso de enfermedad grave. Puede recibirlo incluso cuando el estado grave se
produce como recaída de un estado anterior por el que ya había recibido el sacra-
mento.

• CEC 1514
La Unción de los enfermos “no es un sacramento solo para aquellos que están a
punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel
empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez” (SC 73; cf CIC, can.
1004, §1; 1005; 1007; CCEO, can. 738).

• CEC 1516
Solo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros de la Unción de los enfer-
mos (cf Concilio de Trento: DS 1697; 1719; CEC, can 1003; CCEO. can. 739,1). Es
deber de los pastores instruir a los fieles sobre los beneficios de este sacramen-
to. Los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote para recibir este
sacramento (CEC 1516).

141
Haciendo Eco

SACRAMENTO ORIGEN MINISTRO SUJETO SIGNO P ALABRA EFECTOS


Unción de los St 5,13-15 Sacerdote Enfermo a La unción Las pala- -Sanación
enfermos cualquier con óleo bras pro- espiritual.
edad consagrado. pias de la -Sanación cor-
o anciano a oración del poral.
edad enfermo. -Perdón de los
avanzada. pecados.
-Oportunidad
de ofrecer los
propios sufri-
mientos a los
de Cristo para
la redención
del mundo.

u CELEBRAMOS
• Cantar “Una vez más rezaré” u otro.
• Rezar juntos, unidos con fe, la “Oración por los enfermos” depositando la
vida entera en las manos de Jesús.

ORACIÓN FINAL:
Depositamos, Señor, en tus manos desde hoy nuestra enfermedad y la de todos los que
sufren, y te pedimos que los sumerjas en tus santas llagas.
Que lo cubras con tu sangre divina, y que, a través de este mensaje, tu corazón de
Buen Pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo. ¡Gloria y ala-
banza a Ti, Señor!

• Nos despedimos con el propósito de preocuparnos visitando a nuestros


enfermos y los de la comunidad.

142
ÍNDICE

Presentación .............................................................................................................................. 3
Introducción ............................................................................................................................. 4
1. Haciendo eco a la pedagogía de Jesús ......................................................................... 5
2. Haciendo eco a la metodología de Jesús ...................................................................... 16
3. La fe como camino ............................................................................................................. 25
4. Somos discípulos y misioneros ...................................................................................... 33
5. Haciendo eco… en Comunidad ........................................................................................ 43
6. Haciendo eco… acompañados por la Palabra ............................................................. 51
7. Haciendo eco… con la Oración al Padre........................................................................ 57
8. La Persona de Jesús, centro de la catequesis ............................................................. 62
9. El Espíritu Santo nos anima y fortalece ....................................................................... 70
10. Haciendo eco… con la Iglesia........................................................................................ 75
11. Haciendo eco… con María y los santos, que nos acompañan ............................... 82
12. Celebramos la vida ........................................................................................................... 89
13. Celebramos que somos hijos de Dios ......................................................................... 98
14. Celebramos el don del Espíritu Santo ........................................................................ 103
15. Celebramos a Jesús, Pan de vida .................................................................................. 109
16. Dios nos envía para una misión: El Matrimonio ...................................................... 114
17. Dios nos envía para una misión: El sacramento del Orden ................................... 121
18. Dios nos perdona.............................................................................................................. 127
19. Dios nos sana..................................................................................................................... 136

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