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¿Cómo interactúan las bacterias con los minerales?

F.K. Crundwell*

Proceso de investigación Billiton, Private Bag 10014, Randburg 2125, South Africa

RESUMEN
En los últimos 35 años, se ha debatido la interacción de las bacterias oxidantes del hierro y del
azufre y de los minerales sulfurosos. Se mantienen dos posiciones básicas. Los proponentes del
mecanismo directo argumentan que las bacterias poseen un mecanismo biológico específico para
degradar el mineral y, por lo tanto, obtener energía directamente del mineral de sulfuro. Por otra
parte, los proponentes del mecanismo indirecto argumentan que son los iones férricos en
solución los que disuelven el mineral, y las bacterias obtienen sus requerimientos energéticos de
regenerar los iones férricos. El mecanismo indirecto sin duda ocurre, pero los defensores del
mecanismo directo argumentan que no es la ruta dominante. En otras palabras, el debate gira en
torno a la cinética de cada uno de estos caminos posibles. La evidencia presentada en la literatura
publicada tanto en favor como en contra de cada uno de estos mecanismos ha sido examinada
críticamente. Los argumentos basados en la estequiometría, la fijación bacteriana o las
observaciones de la superficie mineral no pueden resolver este debate. Dado que el factor crítico
es la cinética de cada trayectoria propuesta, sólo los estudios cinéticos pueden resolver el debate.
Basándose en la evidencia de los estudios cinéticos que se realizaron, se sugiere una resolución
al debate.

© 2003 Elsevier B.V. Todos los derechos reservados.

Palabras llave: Mineral; Bacterias; Ion; Ión férrico; Mecanismo; T. ferrooxidans

1. Introducción
Los minerales sulfurosos, como la pirita y la esfalerita, son lixiviados por sulfato férrico. Esta
reacción produce sulfato ferroso y otros productos disueltos. El sulfato ferroso es reoxidado a
sulfato férrico por bacterias. Estas reacciones pueden ser escritas como:
Sin embargo, en 1964, Silverman y Ehrlich (1964) propusieron que este no es el único papel
que desempeñan las bacterias. Estos investigadores propusieron que Thiobacillus ferrooxidans
aumenta la velocidad de oxidación de la pirita por encima de la obtenida por reacción química
con sulfato férrico en las mismas condiciones de solución. Se propuso que esta mejora en la
velocidad de disolución se produjera por acción microbiológica directa, posiblemente por la
secreción extracelular de un oxidante enzimático. Desde la propuesta de Silverman y Ehrlich,
diferentes autores han hecho afirmaciones opuestas acerca de la acción de T. ferrooxidans sobre
la pirita. Este "mecanismo directo" de disolución bacteriana de pirita puede ser dado por la
siguiente reacción:

Así, la característica distintiva entre las dos propuestas es el papel desempeñado por los iones
férricos en la disolución del mineral. En el «mecanismo indirecto» representado por las
reacciones (1) y (2), el mineral sólo es lixiviado por los iones férricos, mientras que en el
«mecanismo directo» el mineral no es lixiviado por iones férricos, sino por algún agente
biológico. Debido a que las bacterias se adhieren fácilmente a las superficies, Silverman (1967)
refinó la clasificación para incluir tres categorías: el mecanismo indirecto, el mecanismo de
contacto indirecto y el mecanismo de contacto directo. Esto se ilustra en la fig. 1. A pesar de
muchas investigaciones y debates, las preguntas centrales de la propuesta de un mecanismo
directo permanecían sin respuesta. En este trabajo, las condiciones necesarias y suficientes se
discuten en detalle, y se establece el estado de la evidencia para el mecanismo directo. Se
resumen los resultados de nuestro trabajo reciente y se sugiere una resolución del debate.
Fig. 1. Los tres mecanismos propuestos para la acción de T. ferrooxidans sobre los minerales
sulfurosos. (A) El mecanismo indirecto, en el que las bacterias oxidan los iones ferrosos en la
solución a granel a los iones férricos y los iones férricos lixivian el mineral. (B) El mecanismo de
contacto indirecto, en el que las bacterias unidas oxidan los iones ferrosos a iones férricos dentro
de la capa de bacterias y material exopolímero, y los iones férricos dentro de esta capa lixivian el
mineral. (C) El mecanismo de contacto directo, en el cual las bacterias oxidan directamente el
mineral por medios biológicos, sin necesidad de iones férricos o ferrosos.

2. Bases de los argumentos a favor y en contra del

mecanismo directo

2.1. Condiciones necesarias y suficientes para el mecanismo directo

De la discusión anterior se desprende claramente que la condición suficiente es que la


lixiviación del mineral se debe a un oxidante biológico, no a iones férricos ni a oxígeno. La
propuesta de que el mecanismo directo existe se basa en la afirmación de que la tasa de
lixiviación se incrementa por la acción de las bacterias. Aunque esta afirmación se refiere a la
importancia del mecanismo directo, más que a un requisito para su existencia, es una condición
necesaria para que el debate tenga alguna validez.
2.2. Acoplamiento bacteriano a partículas minerales

La unión de las bacterias es una condición necesaria para la existencia del mecanismo de
contacto directo. Sin embargo, no es una condición suficiente, debido a la existencia del
mecanismo de contacto indirecto, ilustrado en la Fig. 1b. (Puede observarse que las bacterias
planctónicas pueden secretar un oxidante en solución que lixivia el mineral, por lo que todos los
estudios y argumentos que afirman haber establecido la existencia de un mecanismo directo
basado únicamente Sobre la observación de la fijación bacteriana a la superficie mineral.

2.3. Observaciones de la acción bacteriana sobre la superficie del mineral

Varios autores han observado que la superficie del mineral está deshuesada o que hay
hendiduras en la superficie donde se habían unido las bacterias. Hansford y Drossou (1988)
observaron poros en la superficie de partículas de pirita que eran aproximadamente del tamaño
de las bacterias. Sin embargo, un examen más detallado de estos poros muestra que tienen una
sección transversal hexagonal, indicativa de un ataque químico en lugar de un consumo
bacteriano del material. Tributsch (1976) publicó fotomicrografías SEM de la superficie de PbS
después de la lixiviación bacteriana. Estas micrografías mostraron depresiones donde se unieron
bacterias. Tributsch concluyó que las bacterias secretaban un vehículo químico que promovía la
disolución en el punto de fijación. Sin embargo, no se estableció si estas depresiones fueron
causadas por el mecanismo de contacto indirecto (Rodriguez-Leiva y Tributsch, 1988; Rojas-
Chapana y Tributsch, 2001). Además, no se estableció si las bacterias aumentaron la tasa de
disolución del mineral.

Holmes estudió la superficie de monocristales de pirita lixiviados en presencia y ausencia de


bacterias (Fowler et al., 2001). Las observaciones de la superficie una vez que se había eliminado
el biofilm bacteriano indicaron que no había diferencias en los patrones de lixiviación de la
superficie entre las muestras tratadas con bacterias y las tratadas sin bacterias. Además, la
espectroscopia Raman mostró que no había diferencias en la composición química de las
superficies. (Nota: los resultados de XPS resultaron ser inválidos, debido al alto vacío requerido
por esta técnica ya la posible alteración de la superficie por la técnica.) Estudios in situ usando
espectroscopia Raman son más exitosos.)

2.4. Identificación del agente de lixiviación biológica

Rodriguez-Leiva y Tributsch (1988) y Rojas-Chapana y Tributsch (2001) concluyeron que


estas depresiones fueron causadas por la disolución del mineral por un transportador químico
secretado por las bacterias. Como fuertes partidarios del mecanismo directo, intentaron probar la
existencia del mecanismo directo identificando el agente biológico de lixiviación. Rodriguez-
Leiva y Triboutsch (1988) argumentaron que el agente de lixiviación es el fosfolípido que se
encuentra en los exopolímeros, ya que estos fosfolípidos actúan como tensioactivos para el
azufre. Posteriormente, Rojas-Chapana y Tributsch (2001) identificaron el portador químico
como cisteína. Aunque la cisteína o los fosfolípidos pueden estar presentes en los exopolímeros
secretados sobre la superficie por las bacterias, estos autores no consiguen demostrar una
relación entre estos productos químicos y la cinética de lixiviación. En particular, tendrían que
demostrar que el orden de reacción es afectado de la misma manera por las bacterias y la
cisteína.

En un estudio detallado de la electroquímica de la lixiviación de la pirita, Holmes et al. (1999)


y Fowler et al. (2001) demostraron que para un oxidante distinto de los iones férricos para
aumentar la tasa de lixiviación, el potencial mixto debe aumentar. Sin embargo, las mediciones
detalladas del potencial mixto durante la lixiviación de la pirita muestran que disminuye en
presencia de bacterias. Esto indica que un oxidante biológico no aumenta la velocidad de la
lixiviación de la pirita.

2.5. Argumentos basados en la estequiometría

Un argumento que se ha presentado en varias formas sutiles se basa en la estequiometría del


crecimiento de bacterias. Por ejemplo, Konishi et al. (1994) argumentó que debido a que los
rendimientos de crecimiento de varios minerales de sulfuro eran más altos que el rendimiento de
crecimiento del sulfato ferroso, existe el mecanismo directo y que las bacterias prefieren los
minerales de sulfuro al sulfato ferroso. Sin embargo, si los autores hubieran expresado sus
coeficientes de rendimiento en unidades de moles en lugar de kilogramos (ya que un coeficiente
de rendimiento es un coeficiente pseudo-estequiométrico), habrían notado que están en
proporción a la estequiometría de las reacciones de lixiviación.

Boon (1996) midió las tasas de absorción de oxígeno y concluyó que el acuerdo en las tasas
de absorción para la oxidación del mineral y de los iones ferrosos apoya el mecanismo indirecto.
Boon utilizó una forma de análisis estequiométrico (grado de reducción del equilibrio) para
analizar los coeficientes de rendimiento del crecimiento bacteriano. Sin embargo, el análisis
estequiométrico no puede distinguir entre los mecanismos directos e indirectos porque todos los
reactivos y todos los productos de estos mecanismos son los mismos. Distinguir entre los dos
mecanismos propuestos no es lo mismo que escoger cuál es el sustrato preferido para el
crecimiento bacteriano. Esta última cuestión es susceptible de análisis estequiométrico. La
dificultad en este campo y gran parte de la razón del debate es que las reacciones generales son
las mismas tanto en los mecanismos directos como indirectos. Además, Crundwell (1999) mostró
en respuesta a Breed y Hansford (1999) que Boon (1996) usó los mismos datos de la medición
de las tasas de absorción de oxígeno para determinar tanto la tasa de crecimiento bacteriano
como la tasa de lixiviación. Se argumentó entonces que, debido a que la velocidad de lixiviación
y la tasa de oxidación bacteriana de los iones ferrosos eran las mismas, el mecanismo directo no
existía. Pero tenían que ser los mismos, ya que se derivaron de la misma medida. Se requirió una
medición independiente de la velocidad de lixiviación, que no se proporcionó. Esto ilustra la
sutileza del problema, y que muchas de las técnicas utilizadas para estudiar el mecanismo de
lixiviación no proporcionan una respuesta única.

2.6. Comparaciones de la cinética de lixiviación con y sin bacterias

Una condición necesaria es que la acción de las bacterias es aumentar la tasa de lixiviación del
mineral. Esta es una cuestión central de este debate en cuanto a la importancia del debate. A
pesar de su importancia, no se han llevado a cabo estudios detallados de la cinética de
lixiviación, aparte de los de Crundwell et al. (Fowler y Crundwell, 1998, 1999, Fowler et al.,
1999, 2001, Harvey y Crundwell, 1997, Holmes y Crundwell, 2000, Holmes et al., 1999).

Boon y Heijnen (1993) revisaron los datos cinéticos que se publicaron en la literatura para la
lixiviación de diversos minerales de sulfuro con y sin bacterias. Boon y Heijnen argumentaron
que la tasa de lixiviación de la esfalerita con bacterias es similar a la de las bacterias y que el
mecanismo indirecto es dominante. En el caso de la pirita y la calcopirita, argumentaron que el
mecanismo directo era importante, ya que la tasa de lixiviación con bacterias era mayor que la de
las bacterias. Por ejemplo, determinaron que la tasa de oxidación de la pirita con bacterias estaba
entre 10 y 20 veces la tasa sin bacterias. Estos estudios a menudo se llevaron a cabo bajo
diferentes condiciones y con diferentes muestras de minerales. El origen de la muestra mineral
tiene un gran efecto sobre su tasa de lixiviación, como lo demostró Crundwell (1988) para la
esfalerita.

Boon y Heijnen (1993) argumentaron que los minerales que se disolvían más fácilmente,
como la esfalerita, estaban sujetos al mecanismo indirecto, y los que se disolvían más
lentamente, como la pirita, fueron disueltos por el mecanismo directo.

Otros autores han intentado estudiar la lixiviación de minerales sulfurosos con y sin bacterias
en ausencia de hierro (Nyavor et al., 1996, Pistorio et al., 1994, Pogliani et al., 1990). Sin
embargo, se sabe que los minerales sulfurosos son lixiviados por el ácido, aunque más
lentamente que por los iones férricos. El producto de la lixiviación ácida es H 2S, el cual, una vez
saturada la solución, inhibe la velocidad de disolución. Dado que las bacterias pueden oxidar
H2S, eliminan esta inhibición, y la velocidad de disolución en presencia de bacterias es mayor
que en ausencia de bacterias. Por lo tanto, este no es un método útil para determinar el papel de
las bacterias en el mecanismo de lixiviación.

Schippers y Sand (1999) presentaron recientemente un mecanismo en el que afirman que la


formación de diversos compuestos de azufre controla la velocidad de disolución. Este trabajo se
deriva del trabajo de Struedel (1996) sobre la oxidación catalítica homogénea del H2S. La teoría
de Schippers y Sand (1999) no da cuenta de los órdenes de las reacciones de lixiviación e ignora
el cuerpo sustancial de literatura que ha establecido que la tasa de lixiviación está determinada
por el enlace electroquímico que se rompe en la superficie, no por la posterior formación de
Productos de azufre. Dado que su teoría no da cuenta de los órdenes de reacción, no han
identificado con éxito el proceso determinante de la velocidad.

Todos los estudios que comparan las tasas de disolución de un mineral en presencia y
ausencia de bacterias se han llevado a cabo bajo condiciones altamente descontratadas. La
lixiviación del mineral por iones férricos siempre ocurre, y la oxidación de iones ferrosos por las
bacterias siempre ocurre. Como resultado, las trayectorias de las concentraciones de iones
férricos y ferrosos en el experimento de lixiviación con bacterias serán diferentes del
experimento sin bacterias. Si las concentraciones de iones férricos y ferrosos en solución no
están controladas, una comparación directa de las tasas de lixiviación con y sin bacterias es
inútil.

Dado que todos los estudios previos de las tasas de lixiviación con y sin bacterias se han
realizado bajo condiciones no controladas, las conclusiones de estos estudios son rechazadas.
3. Una propuesta de resolución del debate
De la encuesta de los trabajos anteriores presentados anteriormente, está claro que antes de
establecer la identidad de posible lixiviación biológica en el mecanismo directo, es crítico
establecer, de manera inequívoca, si las bacterias aumentan la velocidad de lixiviación ( En las
mismas condiciones en solución). Ningún trabajo previo ha establecido tasas exactas de
lixiviación. Sin estos datos, el debate tiene poca validez.

Sin embargo, esto no es fácil. Debido a que las bacterias reponen los iones férricos en
solución, lo cual no sucede en el experimento de lixiviación química, las concentraciones de
iones férricos y ferrosos en el experimento de lotes con bacterias serán diferentes de las del
experimento sin bacterias si estas concentraciones no son revisado. Ningún experimento anterior
había intentado controlar estas concentraciones.

En consecuencia, inventamos un nuevo aparato que controlaba las condiciones en solución, de


manera que pudimos medir con precisión las tasas de lixiviación biótica y abiótica en las mismas
condiciones de solución. Harvey y Crundwell (1997) presentaron el diseño del aparato, y Fowler
(Fowler y Crundwell, 1999; Fowler et al., 1999, 2001) presentaron las mediciones de la tasa de
lixiviación de pirita y esfalerita.

El mecanismo electroquímico describe la velocidad de lixiviación de minerales sulfurosos sin


bacterias (Crundwell, 1988, 1999, Holmes y Crundwell, 2000, Holmes et al., 1999). Muy pocos
estudios de lixiviación bacteriana han examinado la electroquímica de la reacción y ninguno ha
utilizado la técnica más comúnmente utilizada en estudios de corrosión: la medición del
potencial de corrosión (o potencial mixto). Holmes y Crundwell (2000) y Holmes et al. (1999)
estudiaron la electroquímica de la pirita en detalle. Esto proporcionó datos nuevos y únicos para
interpretar el mecanismo de lixiviación bacteriana. Los resultados de estos estudios se resumen
aquí.

3.1. Lixiviación de pirita

La lixiviación de la pirita se produce a una velocidad mayor en presencia de bacterias que en


ausencia de bacterias en todas las condiciones estudiadas. El análisis de la velocidad de reacción
en función de la concentración indica que el orden de reacción con respecto a los iones férricos
es el mismo en presencia y ausencia de bacterias. El orden de reacción es 0,5. Sin embargo, el
orden de reacción con respecto a H + es de - 0,5 en ausencia de bacterias, y - de 0,39 en
presencia de bacterias. Esto sugiere que la presencia de bacterias no cambia el mecanismo de
lixiviación de la pirita, pero de alguna manera afecta el pH en la superficie mineral.

Es importante apreciar la importancia de la medición de los órdenes de reacción y su


significado en los estudios cinéticos. Los órdenes de reacción son los datos primarios utilizados
en el establecimiento de mecanismos cinéticos en química. El mecanismo de la lixiviación
bacteriana siempre ha sido expresado en términos cinéticos. Ningún trabajo previo en la
lixiviación bacteriana ha establecido los órdenes de reacción, y este es el único trabajo que ha
explicado estos órdenes de reacción. También es importante no confundir el análisis cinético con
el análisis estequiométrico.

Habiendo establecido que la presencia de bacterias aumenta la tasa de lixiviación, pero que no
cambian el mecanismo de lixiviación, Holmes et al. (1999) demostraron que el potencial
mezclado disminuye en presencia de bacterias, mientras que es constante en ausencia de
bacterias. Un mecanismo detallado de la lixiviación de pirita en soluciones de sulfato férrico
mostró que tanto los resultados de lixiviación como los resultados de potencial mixto podrían
explicarse por un aumento del pH en la superficie mineral como resultado de la actividad
bacteriana (Fowler et al., 1999; Holmes et al., 1999). Las bacterias consumen H + en la
oxidación de iones ferrosos, aumentando así el pH en la superficie mineral. Puesto que la tasa de
lixiviación de la pirita aumenta con el aumento del pH, la presencia de la bacteria da lugar a un
aumento en la velocidad de lixiviación. El análisis de Holmes et al. Mostró que esta es la única
explicación que explica el aumento de la tasa y la disminución del potencial mixto.

Esto significa que el aumento de la tasa de lixiviación de la pirita es el resultado del


mecanismo de contacto indirecto. El mecanismo que explica nuestros resultados se muestra en la
Fig. 2.

3.2. Lixiviación de la esfalerita

Fowler y Crundwell (1998, 1999) encontraron que la tasa de lixiviación de esfalerita con
bacterias es la misma que sin bacterias a bajas concentraciones de iones ferrosos. Sin embargo, la
tasa es significativamente mayor que la de las bacterias sin altas concentraciones de iones
ferrosos. Una capa porosa de azufre elemental está presente en la superficie de las partículas
químicamente lixiviadas, mientras que no hay azufre presente en la superficie de las partículas
lixiviadas bacterialmente. El análisis de los datos utilizando el modelo de encogimiento-núcleo
mostró que la lixiviación química
de la esfalerita está limitada por la
difusión de iones ferrosos a través
de la capa de productos de azufre a
altas concentraciones de iones
ferrosos.

Bacterias unidas en una


capa de EPS

Superficie de pirita

Tasa de lixiviación

A medida que el pH
aumenta, aumenta la
lixiviación
Fig. 2. El mecanismo de la mejora de la tasa de lixiviación de la pirita

Lixiviación
química

Núcleo de ZnS
sin reaccionar

Producto de
Lixiviación azufre poroso
bacteriana

Las bacterias
unidas eliminan el
azufre

Fig. 3.Un diagrama esquemático de una partícula de esfalerita que reacciona. (A) El
mecanismo de lixiviación química, que muestra la formación de una capa porosa de azufre
sobre
El análisis de el
losnúcleo
datos de la esfalerita
muestra que lasin reaccionar.
difusión La difusión
a través de la capa delde
reactivo soluble
producto y de los
no limita la
velocidad deproductos
disolucióna través
cuandodellasazufre puedeestán
bacterias controlar la velocidad
presentes. de disolución
Esto sugiere en algunas
que la acción de la
bacteriacondiciones.
es eliminar (B) El mecanismo
el azufre formado de lixiviación
sobre en presencia
la superficie de bacterias.
de la partícula, T. ferrooxidans
que puede oxida
formar una
el azufre,
barrera a la difusión por los iones eliminando
ferrosos. Esto secualquier
ilustra enbarrera a la difusión.
la fig. 3.

4. Conclusiones
Trabajos recientes realizados bajo condiciones muy bien controladas han demostrado que las
bacterias unidas pueden aumentar la velocidad de disolución (en las mismas condiciones en
solución) en dos casos. Estos son: (i) si la velocidad de disolución del mineral se ve afectada por
la formación de una capa porosa de azufre por un fenómeno conocido como difusión de la capa
de producto, entonces la eliminación del azufre por las bacterias resultará en Un aumento en la
tasa de lixiviación. (ii) Si la disolución del mineral aumenta con el aumento del pH en la
superficie del mineral, entonces la unión de bacterias a la superficie puede resultar en un
aumento del pH en la superficie, lo que aumenta la velocidad de reacción. En ambos casos, un
examen detallado de la cinética de la lixiviación reveló que aunque las bacterias unidas
aumentaban la velocidad de disolución en algunas condiciones, el mecanismo de lixiviación era
la disolución química por iones férricos.

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