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Universidad Nacional de Río Cuarto

Facultad de Ciencias Humanas


Departamento de Letras
Curso de Posgrado: Aproximaciones a la dramaturgia
Profesora: Susana Lage
Alumnas: María del Carmen Novo, Marcela Bonnet, Milena Gigena

El mono de la fiesta
(Adaptación del cuento La fiesta ajena, de Liliana Heker)
 
Cocina grande y moderna, con todas las comodidades. Mesa central. Entrada por derecha (desde
la sala) y por izquierda (desde la entrada de servicio de la casa).
 
Luz difusa. Música de fiesta de cumpleaños infantil. Pasa mono  de izquierda a derecha con
sombrero de payaso y cascabeles haciendo piruetas.
Apagón

 
Luz de día entra a raudales por una ventana. Madre lava platos. Rosaura hace los deberes sobre la
mesa de la cocina.

 
Madre: -No me gusta que vengas al cumpleaños. Es una fiesta de ricos
Rosaura: - ¡Y qué! ¡Los ricos también se van al cielo!
Madre: –Qué cielo ni cielo. Lo que pasa es que a usted, m’hijita, le gusta cagar más arriba del culo.
Rosaura: (mirando a la madre por sobre el hombro, con desprecio) –Yo voy a venir porque estoy
invitada. Y estoy invitada porque Luciana es mi amiga. Y se a-ca-bó.
Madre: –Ah, sí, tu amiga (pausa). Oíme, Rosaura, esa no es tu amiga. ¿Sabés lo que sos vos para
todos ellos? Sos la hija de la sirvienta, nada más.
Rosaura: (parpadeando con fuerza para no llorar) –Callate (grita). Qué vas a saber vos lo que es ser
amiga.  Luciana es mi amiga, para que sepas: hacemos juntas los deberes, jugamos, nos contamos
secretos y todo.
Madre: (refunfuña y habla para sí misma por lo bajo de modo ininteligible)
Rosaura: - Y yo voy a venir porque va a ser la fiesta más hermosa del mundo, Luciana me lo dijo. Va
a venir un mago y va a traer un mono también.
Madre: (girando el cuerpo para mirarla bien y apoyando las manos en las caderas) –¿Monos en un
cumpleaños? ¡Por favor! Vos sí que te creés todas las pavadas que te dicen.
Rosaura:  Les tenés bronca porque son ricos. Pero yo también quiero ser rica. Cuando sea grande y
viva en una casa todavía más linda que esta, ¿no me vas a querer más? (pausa). Si no me dejás
venir, me muero.
Apagón

 
La misma cocina con una Jaula grande en un extremo, cubierta por una lona. Luz artificial. Música
de fiesta.

Rosaura, Luciana y Sra. Inés entran conversando desde izquierda.

Sra. Inés: –Qué linda estás hoy, Rosaura.


Rosaura: (sonríe a la Sra. Inés balanceando su pollera almidonada) (A Luciana): -¿Y el mono?
Luciana: (con cara conspiradora acerca su boca a la oreja de Rosaura) –Está acá, en la cocina. Pero
no se lo digas a nadie porque es un secreto.

Luciana y Rosaura se acercan a la jaula y levantan la lona para observar al mono que hace
morisquetas. Rosaura mira fascinada y no se despega de la jaula. Luciana tironea de la mano de
Rosaura para salir por derecha, hacia la fiesta que transcurre en la otra sala.

Rosaura: (a Señora Inés mientras caminan hacia derecha)- ¿Puedo volver a verlo?
Sra. Inés: - Vos sí, pero ningún otro puede entrar en la cocina, ¿eh? Son muy revoltosos, capaz que
rompen algo.

Todas salen.
 
Cocina sigue iluminada. Personajes entran y salen sin que cambie iluminación. Se escuchan música,
risas y voces infantiles que llegan desde la sala donde transcurre la fiesta.

Entran Rosaura y Señora Inés por derecha.


 
Señora Inés saca una enorme jarra de naranjada de la heladera mientras Rosaura espía al mono
bajo la lona.
Sra. Inés:-  ¿Te parece que vas a poder con esa jarra tan grande?
Rosaura: (Tomando la jarra con las dos manos) -Claro que voy a poder, no soy de manteca, como
otras.

Salen por derecha.

 
Entra Rosaura por derecha  y levanta la lona para ver al mono. Ambos hacen morisquetas y se ríen.
A continuación entra una nena con un moño enorme. Rosaura baja rápidamente la lona para
ocultar al mono.

Rosaura: (autoritaria, a la del moño) -Vos no podés entrar acá, volvé a la fiesta.
La del moño: –¿Y vos quién sos?
Rosaura: –Soy amiga de Luciana.
La del moño: –No, vos no sos amiga de Luciana porque yo soy la prima y conozco a todas sus
amigas. Y a vos no te conozco.
Rosaura: –Y a mí qué me importa, yo vengo todas las tardes con mi mamá y hacemos los deberes
juntas, para que sepas.
La del moño: (con una risita) –¿Vos y tu mamá hacen los deberes juntas?
Rosaura: (muy seria)– Luciana y yo hacemos los deberes juntas.
La del moño: –Eso no es ser amiga. ¿Vas al colegio con ella acaso?
Rosaura: –No.
La del moño: –¿Y entonces, de dónde la conocés?
Rosaura: –Soy la hija de la empleada.
La del moño: –Qué empleada. ¿Vende cosas en una tienda?
Rosaura: (con rabia) –No, mi mamá no vende nada, para que sepas.
La del moño: –¿Y entonces cómo es empleada?

Entra Señora Inés, escucha la última parte del diálogo y lo interrumpe

Señora Inés: Shh, shh.  Rosaura, querida, ¿me podés ayudar a servir las salchichitas?
Rosaura: (sonriendo a Señora Inés)- ¡Claro!  (a la del moño, en voz baja, mientras le patea un
tobillo con disimulo) – ¿Viste?

Salen por derecha. Primero la del moño, saltando, y a continuación Señora Inés y Rosaura, llevando
cada una una bandeja.

Apagón
 
Entra Rosaura acalorada y feliz por derecha, levanta la lona y le habla al mono.

Rosaura: -¡Mirá si no iba a haber un mono! Cuando venga mi mamá le cuento todo todo, para que
vea que tenía razón. Después de vos y Luciana, que está divina con esa corona dorada, yo soy la
mejor de la fiesta, al final. (Cuenta con los dedos mientras enumera)- Gané en la carrera de
embolsados y en la mancha agachada nadie me pudo agarrar. Cuando nos dividieron para jugar al
delegado, todos los varones gritaron  que me pusieran en su equipo. Y después de las velitas
ayudé a servir la torta. Fue re divertido porque todos los chicos se me vinieron encima y me
gritaban "a mí, a mí". Me sentía como la reina del  cuento que nos leyó la seño: “ tenía derecho de
vida y muerte sobre sus súbditos...”. Me encanta eso de tener derecho de vida y de muerte… A
Luciana y a los varones les di los pedazos más grandes, y a la del moño una tajadita de lástima.
(Suspira) ¡Creo que nunca fui tan feliz! ¡Y eso que todavía falta lo mejor!

Entra el Mago, por izquierda y hace algún truco de magia dedicado a Rosaura, que lo mira con la
boca abierta.

Mago: (A Rosaura)- A ver, dama de ojos de mora, ayudame a llevar a la sala a mi socio.

Rosaura y el Mago salen por derecha llevando la jaula con el mono entre los dos.

Baja la iluminación de la cocina y se escuchan con mayor nitidez los ruidos que provienen de la
sala: música, la voz del Mago, risas de los chicos...

Vuelve a iluminarse la cocina. Entra  la Madre por izquierda. Se acerca a salida derecha y hace un
gesto de llamada. En seguida entra Rosaura, despeinada, por derecha y empieza a dar vueltas
alrededor de la madre mientras habla. Gesticula, cambia de voces y hace los papeles de los
personajes de su relato.
Rosaura: - …Y después de la torta llegó el mago. Era muy flaco y tenía una capa roja. Y era mago de
verdad: desanudaba pañuelos con un soplo, enhebraba argollas que no estaban cortadas por
ninguna parte, adivinaba las cartas y el mono era el ayudante. Era muy raro el mago: al mono lo
llamaba socio. "A ver, socio, dé vuelta una carta", "No se me escape, socio, que estamos en
horario de trabajo". La última prueba fue la más emocionante. Un chico tenía que sostener al
mono en brazos y el mago lo iba a hacer desaparecer.
Madre: –¿Al chico?
Rosaura: –¡Al mono!
Madre: - ¿Y entonces?
Rosaura: -El mago llamó a un gordito, pero el gordito se asustó y dejó caer al mono. “No hay que
ser tan timorato, compañero”, le dijo el mago al gordito. “¿Qué es timorato”, dijo el gordito.
“Cagón”, dijo el Mago, y lo mandó a sentarse. Después fue mirando, una por una, las caras de
todos. A mí me palpitaba el corazón. “A ver, la de los ojos de mora”, dijo el mago. Y todos vieron
cómo me señalaba a mí. No tuve ni un poco de miedo. Ni con el mono en brazos, ni cuando el
mago lo hizo desaparecer, ni al final, cuando pasó su capa roja sobre mi cabeza y dijo las palabras
mágicas... y el mono apareció otra vez, lo más contento, entre mis brazos. Todos los chicos
aplaudieron y cuando volví a mi asiento, el mago hizo una reverencia y me dijo: –Muchas gracias,
señorita condesa.
Madre: (con burla pero contenta) –¡Mírenla a la condesa!

Entra Sra. Inés y las ve.

Sra. Inés: (Sonriente)- No se vayan todavía. Espérenme un momentito. (Sale)


Madre: (Preocupada, a Rosaura): –¿Qué pasa ahora?
Rosaura: –Y qué va a pasar. Que fue a buscar los regalos para los que nos vamos (explica). Cuando
se va una chica, la señora Inés saca de una bolsa rosa una pulsera y se la regala. Cuando se va un
chico, le regala un yo-yo que saca de una bolsa celeste. A mí me gusta más el yo-yo, pero… a lo
mejor me da los dos porque yo fui la mejor de la fiesta.

Entra Señora Inés Sonriente con una bolsa celeste, una bolsa rosa y la cartera colgada del hombro.

Señora Inés: (mira primero a Rosaura y después a la madre) –Qué hija que se mandó, Herminia.

La señora Inés inicia el ademán de buscar algo y al mismo tiempo Rosaura también inicia el
movimiento de adelantar el brazo para recibir algo, pero no llega a completar ese movimiento. La
señora Inés no busca en  la bolsa celeste, ni en la bolsa rosa sino en su cartera. Saca dos billetes.

Sra. Inés: (extendiendo los billetes a Rosaura) –Esto te lo ganaste en buena ley. Gracias por todo,
querida.
Rosaura queda con los brazos rígidos, pegados al cuerpo. La madre apoya la mano sobre el
hombro de Rosaura, que se aprieta contra el cuerpo de su madre y mira fijo a la Sra. Inés. La
señora Inés, inmóvil, sigue con la mano extendida como si no se animara a retirarla. La escena se
congela.

La luz se hace difusa. Música de fiesta se aleja. Por delante de los personajes inmóviles pasa
mono  de derecha a izquierda haciendo piruetas.

Apagón.

Fin

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