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Mujer, Igualdad y Estado

Saknicté Ishchel Racancoj Sierra

Sumario: I. Principio de Igualdad en


el Estado; II. Igualdad entre Hombres y
Mujeres. III. Mujeres como Sujetas de
Derecho frente al Estado.

Resumen: Uno de los retos que el Estado mantiene es la


inclusión de Género, y el reconocimiento de las mujeres como sujetas
de derecho en el que puedan desarrollarse bajo el principio de igualdad,
rompiendo con ello la disfuncionalidad de la estructura de los Estados,
mismos que se han constituidos con poca o nula inclusión de las
mujeres, lejos de la imposición en la que se construyeron los
parámetros de la participación de la mujer en el Estado, donde se le ha
minimizado su ejercicio como ciudadana y sujeta de derecho en lo
social, político, económico, cultural; es por ello que se debe establecer
la aplicación del derecho a la igualdad y el reconocimiento de las
mujeres como sujetas de derecho, durante la historia de los Estados
pocos han sido los avances en el cumplimiento del principio de igualdad
de género, en el orden social y por ende en la institucionalidad de los
Estados.

Introducción

Es importante comprender el principio de igualdad y como este ha sido


aplicado de forma inversa por genero a las mujeres en el desarrollo de los
Estados, para ello partiremos por comprender la igualdad y como esta es
concebida por varios autores, siendo el primer tema de abordaje el Principio de
Igualdad en el Estado; el segundo tema lo constituye la Igualdad entre Hombres
y Mujeres, el lograr la igualdad de las mujeres en torno a sus condiciones y
contexto frente a los orígenes de los Estados es una tarea compleja pero no
imposible menos si nos referimos a la búsqueda de la igualdad como seres
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humanos. Y por último el reconocimiento de las mujeres como Sujetas de
Derecho frente al Estado, durante los últimos siglos en medida que los Estados
han ido avanzando también se ha hecho en la demanda del reconocimiento de
las mujeres como sujetas de derecho, en algunos Estados se han generado
avances que han propiciado la participación e inclusión del género femenino
frente al género masculino, ello valorado desde lo establecido en diversos
tratados, convenios internacionales, y ordenamientos jurídico- políticos, ello no
ha sido una garantía pero constituye un avance en las sociedades humanas.

I. Principio de Igualdad en el Estado;

Que es la Igualdad y en que consiste este principio? Una pregunta justa


para abordar como en las últimas décadas el principio de igualdad ha sido
reclamado por la inclusión de género, en los regímenes políticos y jurídicos de
los Estados. Tanto en Europa como en América Latina la lucha por el
reconocimiento y la inclusión de las mujeres en los ámbitos políticos, económicos,
culturales y sociales han tomado fuerza a pesar de la concepción de diferencia
por sexo que ha conllevado a la exclusión permanente en la participación y, toma
de decisiones políticas y económicas en la institucionalidad de los Estados.

Lo anterior no solo se configura desde el surgimiento de los Estados, al


perpetuar dentro de la sociedad el rol diferenciado por la naturaleza de genero
o sexo, las mujeres han sido concebidas como el ser de menor poder, fuerza,
sitiadas al papel de madre y mujer.

Es importante entender el significado de la igualdad, y para ello Luigui


Ferrajoli plantea la lucha histórica por comprender la Igualdad “La primera,
históricamente combatida y derrotada por el pensamiento emancipacionista, es la
que subyace al segundo modelo: la igualdad como falsa universalización del
sujeto masculino que también en el plano normativo excluye –no contempla,
desplaza, ignora– al sujeto femenino, discriminándolo en el goce de muchos de los
derechos que se dicen universales.”

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Rabossi al plantear el principio de igualad lo hace con énfasis en la
diferencia que en base a contextos sean relevantes en cada sujeto y con ello el
principio de igualdad constituye una conceptualización distinta el cual se
fundamenta en los principios de no discriminación y de protección.

“El principio de igualdad que los seres humanos sean tratados de manera
diferencial, en tanto las diferencias en juego sean relevantes. Las consecuencias
que se siguen de esto son, al menos, dos. La primera es que el principio de
igualdad parece incluir, como parte esencial, el reconocimiento de que los seres
humanos puedan ser tratados de manera diferencial en tanto y en cuanto las
diferencias en juego sean relevantes desde cierto punto de vista aceptable. La
segunda consecuencia es la que más nos interesa en este contexto: se siguen del
principio de igualdad, o se derivan o están conectados con él, dos principios
importantes. El primero es el principio de no discriminación, que, como se suele
decir, es algo así como el principio negativo del principio de igualdad, al prohibir
diferenciaciones sobre fundamentos irrelevantes, arbitrarios, o irrazonables. El
segundo principio, que se suele llamar principio de protección, está diseñado con
el objeto de imponer y lograr una igualdad positiva a través de lo que se denomina
«discriminación inversa» y «acción positiva»2”.

Jose Carbonell explica que la igualdad debe ser garantizada para todas
y todos, y el enfoque debe ser igualitarista es decir que tanto mujeres y
hombres dentro del ejercicio y acción del Estado debe estar garantizado el
principio de igualdad y ser de cumplimiento mediante las políticas públicas,
normas y todo lo relacionado al funcionamiento del Estado. “Para ello es necesario
recordar que la igualdad incluye algunos supuestos sustantivos, que son
principalmente: a. La concepción fundamental de que mujeres y hombres somos
humanamente equivalentes; b. Que la igualdad admite la diferencia y el
respeto a la misma; c. La prohibición efectiva de la discriminación.”

“Igualdad no equivale a igualitarismo. Como ha puesto de relieve tantas


veces el TC, la igualdad comporta el trato igual a los iguales y, por tanto, no se
conculca ese valor constitucional cuando se trata de manera desigual a los

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desiguales. Sólo «supuestos de hecho sustancialmente iguales deben ser tratados
idénticamente en sus consecuencias jurídicas» (STC 212/1993, de 28 de junio)”.
Finalmente Carbonell referente a lo anterior plante que la mayor injusticia es el
uniformismo o aplicación rigida del principio de igualdad al entendese este como
igualación homogénea y sin ningún tipo de diferenciaciones de todos los sujetos.
Lo que conlleva a una igualdad desigual. “El igualitarismo sin matices es una
evidente degradación de la igualdad”.

Pero de donde surge la conceptualización de Igualdad, los primeros


precursores en la conceptualización y comprensión de la igualdad y la justicia
fueron Platón y Aristóteles, quienes se referían a la justicia bajo la premisa de
igualdad y la desigualdad, puesto que planteaba que la igualdad entre iguales
es coherente, en tanto aplicar la justicia con variantes de sujetos en
condiciones distintas de superioridad genera una justicia desigual; en ese
sentido la igualdad es desigualdad puesto que no se puede juzgar a desiguales
como iguales bajo ese razonamiento la igualdad comienza a tener diversos
matices conceptuales.

Ahora bien durante varios siglos los Estados han ido evolucionando y se
han constituido ordenamientos jurídicos, políticos y sociales como las
Constituciones, y en ellas se ha establecido como principio constitucional la
Igualdad; bajo este presupuesto en que consiste la igualdad constitucional, o
como debemos concebir esta igualdad; si la igualad es un principio también
constituye un valor y un derecho fundamental, es decir que desde su condición
como valor es fundamental en el ordenamiento jurídico de los Estados, como
principio desde la realidad y efectividad correspondiendo promover a los poderes
públicos, y por ultimo como derecho fundamental el cual lo hace inalienable,
imprescriptible, irrenunciable;

Pero la Igualdad no solo se concibe desde su condición, sino también


desde su dimensión o perspectiva de Libertad, Democrática y Social. En su

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dimensión liberal, la idea de igualdad conlleva la prohibición de arbitrio, tanto en el
momento de creación de la norma que introduce la diferencia, cuanto en el de su
aplicación. Es, por ello, una técnica de control del poder. La igualdad, desde la
perspectiva del principio democrático, excluye que ciertas minorías o grupos
sociales en desventaja, como las mujeres o los grupos étnicos, puedan quedarse
“aislados y sin voz”, es decir no se puede la igualdad no se aplica entre
desiguales, por lo que los tratos entre desiguales no puede buscar la igualdad,
puesto que si existe una desigualdad por género, clase, entre otras, se deberá de
forma razonada encontrar el punto de equilibrio. Desde el punto de vista social, la
idea de igualdad legitima un derecho desigual a fin de garantizar a individuos y
grupos en desventaja una igualdad de oportunidades. Estas tres dimensiones o
perspectivas derivan del reconocimiento de la dignidad humana como fundamento
del orden político y de la paz social, que requiere la igual dignidad social de todos
los ciudadanos: hay que rechazar toda creación o aplicación del Derecho que trate
a algunos miembros de la comunidad como ciudadanos de segunda clase.

“La Igualdad entonces nos permite determinar de forma razonable y no


arbitrariamente, el grado de desigualdad jurídica que puede darse en el trato entre
dos o más sujetos y cuan tolerable es este, constituyéndose en una técnica de
control.”

II. IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN LOS ESTADO .

Uno de los retos que los Estados presentan sin duda alguna es el
cumplimiento del principio, valor y derecho fundamental de Igualdad entre
mujeres y hombres, pues la exclusión que las mujeres han tenido a lo largo
de la historia ha representado su anulación en la estructura política y social de
la organización de cada Estado, que con el tiempo también la lucho por la
inclusión se ha intensificado lo que ha conllevado a lograr que en algunos
Estados del mundo hoy sean mujeres quienes se encuentren al frente de los
gobiernos y de la institucionalidad de estos.

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Es menester recordar que el desafio constante de la búsqueda de un
equilibrio entre mujeres y hombres ha sido constante principalmente
impulsada por los movimientos de mujeres quienes en los últimos siglos, han
intensificado dicha inclusión logrando visibilizar la desigualdad existente a
nivel mundial.

Hemos abordado como la diferencia que sea generado desde los


orígenes de los Estados por genero ha relegado a la mujer como un objeto
de reproducción y cuidado del hogar, sin derecho a educación, a tomas de
desciciones, menos a participar en la vida política de un país, ello justificado
por la naturaleza de su rol y la posición social impuesta de menoscabo a su
dignidad humana, contribuyendo evidentemente a profundizar y enraizar la
visión desigual entre hombre y mujer.

Concibiendo la igualdad desde una desiguadad, sin embargo


pensadores como Ferrajoli refiere que es necesario darle un contenido o
significado que incluya tanto algunas de las acepciones, que permita
entender la igualdad entre los sexos puesta no es uniforme, tampoco lo es lo
que debe entenderse por equidad o no discriminación. Recordemos que para
muchos, la discriminación en razón del sexo ni siquiera existe sino que
entienden las desiguales vidas de hombres y mujeres como ordenadas por la
misma naturaleza cuando no por dios. Hay personas que entienden la
promoción de la equidad entre los sexos como el mantenimiento de sus roles
«complementarios». Como considero que la igualdad jurídica es uno de los
pilares de cualquier sistema[CITATION MarcadorDePosición1 \l 3082 ]

Es menester recordar que la igualdad en los derechos del hombre y del


ciudadano, está basada sobre la asunción del sujeto masculino como parámetro,
lo que se resuelve en la asimilación jurídica de las mujeres a los varones,
constituyéndose en una ficción de igualdad generando la sobrevivencia de la
desigualdad siendo este un resultado del desconocimiento de la diferencia.

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En relación al reconocimiento de las diferencias Facio Montejo se refiere:
“Los seres humanos son iguales entre sí en cuanto identificados únicamente con
los sujetos varones, ciudadanos, blancos, alfabetizados y propietarios, en el primer
caso, y en cuanto las mujeres, los no ciudadanos, los negros, los analfabetas y los
que nada tienen sean igualados o asimilados a tales sujetos, en el segundo.
Correlativamente, las diferencias resultan en un caso reconocidas no sólo de
hecho sino también de derecho, mientras que en el otro aparecen ignoradas no
sólo de derecho sino también de hecho.”

El género en el sentido de «gender» o género sexual, hace referencia a la


dicotomía sexual que es impuesta socialmente a través de roles y estereotipos
que hacen aparecer a los sexos como diametralmente opuestos. Es así que a
partir de una exagerada importancia que se da a las diferencias biológicas reales
se construyen características, actitudes y roles para cada sexo que son
dicotómicas[CITATION Mon20 \l 3082 ]

Para comprender y entender que los roles y características que se le han


impuesto y atribuido al género femenino y al género masculino no provienen de
la naturaleza misma, sino más bien de una imposición social los cuales pueden
ser transformados es importante profundizar la construcción en la que se
privilegia a los hombres y a todo lo masculino, y partir de ello para decodificar y
eliminar esos privilegios basados en el género masculino permitiendo con ello
dar lugar al cumplimiento del principio y derecho fundamental de igualdad.

Ferrajoli hace mención a los paradigmas que persiste en los orígenes de


la modernidad, cuando la igualdad y los consecuentes derechos universales
aparecen pensados y proclamados en las primeras constituciones liberales,
únicamente con referencia al sujeto macho, blanco y propietario, al extremo de
haber podido convivir hasta la actualidad con la discriminación de las mujeres en
materia de derechos políticos y de muchos derechos civiles y, en Estados Unidos,
con el mantenimiento de la esclavitud hasta bien avanzada la mitad del siglo XIX.
Es claro que las diferencias –a comenzar por la sexual– se encuentran en este
modelo pensadas y sancionadas como desigualdades, es decir, como privilegios y

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discriminaciones, poco importa si cubiertas con el manto de un falso
universalismo.

En otras palabras, el mandato de acciones positivas, la igualdad de


oportunidades, no es una excepción de la igualdad de trato (en ese caso, el
derecho consolidarías las diferencias sociales), sino su necesario complemento.
La experiencia histórica confirma, una y otra vez, que la identidad jurídica de trato
entre mujeres y hombres, entre payos y gitanos, etc. actúa más bien como un
instrumento de conservación del statu quo, más que como un punto de partida
para un desarrollo futuro más igualitario. Cuando un Derecho neutral se enfrenta a
un estado de desequilibrio social entre sexos, etnias, etc. y, paralelamente, se
enfrenta a una situación de superior importancia del grupo de los varones, blancos
y propietarios en el ámbito de las elites políticas y sociales, entonces no puede
desempeñar una función de igualación y se llega, por el contrario, a una toma de
partido unilateral en favor de los grupos dominantes y en detrimento de las
minorías. En otras palabras, en una situación de desigualdad real y efectiva de las
mujeres, de las minorías religiosas, etc., la adopción de un Derecho “neutro” no es
una decisión neutral. La política de fomento de la igualdad de oportunidades no
tiene, además, el efecto exclusivo (aunque sea el más importante) de favorecer a
los miembros del grupo minoritario, sino también a toda la sociedad. Es de interés
común llevar a su desarrollo máximo el ideal social de la igualdad. [ CITATION REY20 \l
3082 ]

Los autores mencionados puntualizan como la igualdad entre mujeres y


hombres se ha constituido como una desigualdad, dejando vicios en el ejercicios
e inclusión de los poderes de los Estados, así mismo el reto más grande de la
igualdad es decodificar la igualdad entre géneros produciendo desigualdad y
naturalizando esta. Los Estados deben promover políticas para el fomento de la
igualdad y la comprensión de las diferencias, es decir cómo se va generando un
equilibrio en el que no se traten a los desiguales como iguales.

III. MUJERES COMO SUJETAS DE DERECHO FRENTE AL ESTADO.

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El reconocimiento de las Mujeres dentro de los Estados ha sido y es
luchas que se han generado a partir de los Estados de Bienestar y Estados
Demócraticos y Modernos aunque hay que enfatizar que a pesar de ser Estados
Democráticos y Modernos estos han pasado siglos para el reconocimiento de las
mujeres como ciudadanas y por ende como sujetas de derecho.

Ferrajoli explica como la igualdad se divide en dos tipos en un contexto


en el cual las mujeres están siendo ya reconocidas como sujetas de derecho sin
embargo recalca la importancia de las diferencias que no deben ser ocultas o
invisibilidades tras demostrar que se cumple con el valor, principio o derecho
fundamental de igualdad. “La igualdad del primer tipo es una igualdad amputada
también en el plano jurídico, relativa sólo a una parte privilegiada de seres
humanos arbitrariamente confundidos con la totalidad. La del segundo tipo es una
igualdad jurídica que, al no hacerse cargo de las diferencias y de su concreta
relevancia en las relaciones sociales, está destinada a permanecer ampliamente
inefectiva y a ser desmentida por las desigualdades concretas en las que de
hecho se transmutan las diferencias. En ambos casos la igualdad contestada se
opone a las diferencias, en cuanto es entendida no como valor sino como hecho (o
ficción de un hecho), no como principio normativo sino como tesis descriptiva (o
presuntiva), no como deber ser sino como ser; por negarla a partir del hecho de
que existen diferencias, o por afirmarla debido al hecho de que no existen (se
finge, o se presume que no existen) diferencias.”

Han existido varios mecanismos e instituciones avaladas por los Estados


y Gobiernos que han permitido el fomento de la desigualdad e inclusión por
genero, siendo uno de ellos el sistema educativo, Montejo hace referencia a
estos e indica que los mecanismos de ir generando inclusión en términos de
igualdad no solamente se constituye en impulsar políticas para lograr la
igualdad de hombres y mujeres en la educación no pasa sólo por lograr la
igualdad de acceso a la educación entre niños y niñas sino por eliminar el
referente masculino en el contenido y metodología de la enseñanza así como en la
sensibilización de maestros y maestras sobre las estructuras mentales y sociales

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que mantienen a las mujeres y a lo femenino subordinadas. Enfatiza Montejo que
el lenguaje es una institución por medio de la cual se crea y recrea el patriarcado.
El poder de nombrar -es decir de crear y definir las palabras, de crear y definir las
reglas gramaticales de un lenguaje determinado, de proporcionar a las cosas
identidad, evocándolas y estableciéndolas como puntos de referencia o
relacionándolas unas con otras -es el poder de conformar una cultura
determinada, es el poder de establecer lo que existe y lo que no existe, lo que se
considera natural y lo que no lo es, lo bueno y lo malo. El poder de la palabra es el
poder de escoger los valores que guiarán a una determinada sociedad. En los
últimos siglos, a las mujeres nos han impedido ejercer esta forma de poder. Esto
se hizo de varias maneras. Una de ellas fue impidiendo a las mujeres participar en
la «reales» o no, academias de la lengua, que hasta hace muy poco estuvieron
integradas exclusivamente por varones, por lo que las mujeres no hemos podido
«oficialmente» ni seleccionar ni definir las palabras. Otra manera, pero derivada de
la primera, fue estableciendo que la voz hombre sirviera para denominar tanto al
varón de la especie como a la especie toda y creando reglas gramaticales que
permitieran que lo masculino pudiera tanto excluir como incluir/ocultar a lo
femenino, mientras que relegan lo femenino a la categoría de «específico» y
«particular» de ese sexo.[CITATION MarcadorDePosición1 \l 3082 ]

“La finalidad principal de la ley es la introducción transversal de la igualdad


entre hombres y mujeres en las distintas políticas públicas y el otorgamiento de
cobertura a las medidas de fomento y de discriminación positiva, que vayan
permitiendo la efectiva promoción del papel de la mujer en nuestra
sociedad”[ CITATION Ara07 \l 3082 ]

A partir de comprender que el respeto a la dignidad humana es el


respeto a la diferencia y El respeto a la diferencia un paso para romper con la
utilidad sublime, utilidad como objeto y utilidad para el mantenimiento del
patriarcado, impuesta hacia la mujer. Es entonces esta una garantía para
avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres.

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En América Latina y El Caribe, contienen una cláusula de protección de la
igualdad de las personas. Con ligeras variantes que los hacen más o menos
explícitos y completos, los mandatos constitucionales son inequívocos. Los
poderes públicos, no sólo el Ejecutivo, están obligados a cumplirlo. La igualdad no
es un tema sectorial cuyo logro sea responsabilidad de un solo organismo. La
totalidad del Estado, en la medida que sus órganos institucionales interactúan con
la ciudadanía avanzaran en la inclusión e igualdad respetando las diferencias y
la dignidad humana de cada una de sus ciudadanas.

Es importante resaltar los avances que en el reconocimiento como


sujetas de derecho se ha dado en materia internacional y nacional, por lo que
recordaremos la gran innovación introducida por la Declaración de 1789 –
incomprendida, incluso, por algunos grandes pensadores del tiempo, como
Bentham,7 que la entendió como una poco hábil traducción en forma de ley de
una (falsa) tesis de filosofía política– fue haber hecho del principio de igualdad una
norma jurídica. Esto quiere decir que desde entonces la igualdad no es un hecho,
sino un valor; no una aserción, sino una prescripción, establecida normativamente,
según nuestro cuarto modelo, precisamente porque se reconoce
(descriptivamente) que de hecho los seres humanos son diversos y se quiere
impedir que sus diversidades pesen como factores de desigualdad.

“La Constitución de 1795 está hecha para el Hombre, marcando desde


entonces el hecho de la inexistencia de la mujer por género.

En la época de 1945 a nivel internacional en solo treinta de los cincuenta


y un países miembros de la Organización de las Naciones Unidas las mujeres
podían votar y ser electas en igualdad de condiciones con los hombres. En la
actualidad de los ciento ochenta y nueve miembros de la Organización de las
Naciones Unidas -ONU- siete países árabes no se éjerce. (Arabia saudita,
Baharein, emiratos árabes unidos, kiwait, oman y Qatar).

La asamblea general de 1957 de la Organización de las Naciones Unidas


-ONU- aprueba la convención sobre la nacionalidad de la mujer casada, en virtud

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de asegurar la nacionalidad de la mujer frente al ejercicio del derecho de
nacionalidad, es en esta fase donde los Estados se comprometen y asumen una
obligación referente al reconocimiento de la mujer, nuevamente como sujeta de
derecho, y se reconoce que las mujeres no han sido ciudadanas en sus propios
países, lo que limita y viola sus derechos fundamentales de Derechos Humanos.

Un par de años más tarde a través de la asamblea de la


Organización de las Naciones Unidas -ONU- En 1959l aprueba la convención de
los Derechos Políticos de la Mujer que significa el primer trato mundial especifico
sobre la mujer, principios obligatorios siendo estos:

a) Las mujeres tendrán derecho a votar en todas las elecciones, en


igualdad de condiciones con los hombres , sin discriminación alguna;

b) Las mujeres serán elegibles para todos los organismos públicos


electivos, en condiciones de igualdad con los hombres, sin discriminación
alguna.

c) Las mujeres tendrán derecho a ocupar cargos públicos y a ejercer todas


las funciones públicas.

Esta convención ha sido un paso de gran relevancia para reconocer


los derechos de las mujeres como artífices de los Estados, desde el ejercicio pleno
de su libertad como ciudadana y en respeto a su dignidad humana, en términos de
igualdad, equidad y justicia.

En los años venideros se promovieron ordenamientos internacionales


como la Convención sobre el Consentimiento para el matrimonio, la edad mínima
para contraer matrimonio y el registro de los matrimonios en 1962, en la época de
1965 se aprueba la recomendación sobre el empleo de las mujeres con
responsabilidades familiares No. 123 y en 1981 el convenio sobre igualdad de
oportunidades y trato entre trabajadores y trabajadoras- Instalación de guarderías.
Un paso trascendental a nivel mundial, que aún sigue siendo un reto en la
implementación por parte de los Estados miembros, son deudas históricas hacia

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los derechos de las mujeres, La Convención sobre la Eliminación de todas las
formas de Discriminación contra la mujer entra en vigor en 1981

El 1975 bajo el lema de Igualdad, Desarrollo y Paz se declara ese año


como el año de la mujer y se realiza en la Ciudad de México la Conferencia
Mundial de la Mujer, teniendo como resultado un plan de acción mundial para la
consecución de los objetivos del año internacional de la mujer y la Declaración de
México sobre la igualdad de la Mujer y su contribución al Desarrollo de la Paz.

En 1995 en Beijing ( china) se promueve la IV conferencia mundial sobre


la mujer, en ella se aprueba el plan de acción de vital importancia para la mujer
con el objetivo de enfrentar con nueva perspectiva el siglo XXI sobre los
derechos, libertades e igualdad de las mujeres superando la discriminación
contra la mujer.

El Código Iberoamericano de Buen Gobierno en su sección dos establece


reglas democráticas en el que promueve la inclusión.

II. Reglas vinculadas a la naturaleza democrática del gobierno El Poder


Ejecutivo: 5. Promoverá, reconocerá y protegerá los derechos humanos y las
libertades de los ciudadanos y los pueblos, evitando toda actuación que pueda
producir discriminación por razón de nacimiento, etnia, sexo, religión, opinión o
cualquier otra condición o circunstancia personal o social que atente contra la
dignidad humana.[ CITATION Cod20 \l 3082 ]

13. Promoverá la igualdad de derechos, oportunidades y trato entre


hombres y mujeres, y removerá los obstáculos que puedan dificultar la misma.
[ CITATION Cod20 \l 3082 ].

Estos avances que a nivel mundial se han logrado establecer ,


representan aun retos para los Estados a nivel mundial, pues si bien es cierto el
reconocimiento en pactos sociales de los Estados se ha reconocido el derecho de
las mujeres , también es cierto que su aplicación o realidad aun en muchos de
ellos es una utopía, en este sentido el Estado Guatemalteco en su artículo cuarto

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constitucional el equilibrio y la equidad de género como libertad ciudadana
reconociendo así a las mujeres como sujetas de derecho.

He de finalizar con Virginia Woolf quien dijo como mujer no tengo país,
como mujer no quiero país, como mujer mi país es el mundo entero. (la lucha es
contra la ideologización que favorece el supuesto de inferioridad de la mujer, -
Mahatma Gandhi “ Si yo hubiere nacido Mujer , me rebelaría contra toda
pretensión por parte del hombre de hacer de la mujer su juguete. Yo me he hecho
mentalmente mujer para deslizarme en el corazón de ellas”.

Conclusión

El principio de Igualdad debe ser concebido y comprendido desde su


condición y dimensión, desde su condición de valor, principio y derecho
fundamental, en su dimensión, liberal, democrático y social.

La Igualdad debe ser aplicado desde las diferencias, es decir para una
aplicación justa y sin menos cabo de los derechos de los seres humanos, en
base a su contexto es como se deberá aplicar el principio de igualdad puesto que
siendo un valor este constituye una forma de control de los poderes para que
estos no cometan injusticias y no se juzgue a los desiguales como iguales, Platón
y Aristóteles como precursores de valorar las diferencias plantean que la igualdad
debe partir en su aplicación en las diferencias de cada ser humano, no es lo
mismo juzgar a un hombre proletario ante un hombre empresario, aplicado en
nuestro estudio de interés no es lo mismo hablar de igualdad entre hombres y
mujeres si durante siglos las mujeres han sido relegadas a trabajos domésticos y
de crianza, y que la educación ha sido un factor importante pues se les ha
imposibilitado su acceso, es entonces donde tiene sentido el hecho generador
del contexto de la situación en la búsqueda de la igualdad, social, política y
jurídica, pues hasta hace menos de 100 años las mujeres logran obtener un
derecho al voto y formar parte de la ciudadanía.

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Los Estados deben fortalecer mediante sus políticas públicas, formas de
gobierno la participación e inclusión en condiciones de igualdad de las mujeres,
en la medida que esto se genere las barreras de participación, inclusión y toma de
decisiones políticas, culturales, sociales y jurídicas serán en cumplimiento de la
tan anhelada armonía social y desarrollo integral del Ser Humano, sin menoscabo
de su integridad y dignidad.

Referencias:

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como derecho fundamental. Recuperado el 03 de 06 de 2020, de https://parlamento-
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