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LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL Y SU RELEVANCIA EN EL PROCESO

TERAPÉUTICO

Por

 Paulo Tadeu Ferreira Teixeira

RESUMEN

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha sido un enfoque ampliamente utilizado en


varios contextos, y por lo tanto puede ser útil para ayudar a promover y mantener
la calidad de vida de las personas. Para la elaboración de este artículo, se llevó a
cabo una revisión bibliográfica de producciones anteriores que analizaba la
relevancia de la teoría cognitiva conductual.Se observa que los profesionales que
estudian y trabajan con el enfoque TCC pueden explorar este campo de trabajo
mediante la realización de investigaciones experimentales con el fin de sugerir un
modelo de intervención específico para las diversas demandas psicológicas
asistidas. Este artículo es una investigación cualitativa, descriptiva y exploratoria.
Los datos disponibles en sitios web que se refieren al estudio de la terapia
cognitivo-conductual se utilizaron como fuentes. TCC se presenta como una
singularidad para ser estructurada y dirigida a las demandas psicológicas de hoy,
con el fin de resolver problemas y modificar pensamientos perturbadores,
sentimientos y comportamientos. Se concluye que este enfoque teórico destaca
por los factores teóricos y prácticos sobre la cognición, las emociones y el
comportamiento.

Palabras clave: terapia cognitivo-conductual, intervención, comportamiento.

1. INTRODUCCIÓN

El presente artículo es una compilación de referencias teóricas del estudio en el


enfoque de la TCC (terapia cognitivo-conductual). La investigación y la práctica
clínica revelan que la investigación en este enfoque es eficaz en la reducción de los
síntomas y las tasas de recurrencia, con o sin medicamentos, en una amplia
variedad de trastornos psiquiátricos. Se estima que se publican más de 400
artículos de resultados de intervenciones cognitivo-conductuales, las producciones
científicas continúan desarrollándose.

El modelo cognitivo proviene de una investigación realizada por el psiquiatra Aaron


Beck destinada a dilucidar los procesos psicológicos en el tratamiento de la
depresión, en un intento de probar la teoría freudiana de la depresión como
hostilidad retro reprimida. Según el enfoque, la terapia cognitiva se basa en el
siguiente principio: la forma en que la realidad es percibida y procesada por
individuos influye directamente en la forma en que se sienten y se comportan,
siguiendo la tríada cognitiva establecida por los estudios de beck.

Este artículo es una investigación cualitativa, descriptiva y exploratoria. Los datos


disponibles en sitios web que se refieren al estudio de la terapia cognitivo-
conductual se utilizaron como fuentes, investigados en BVS-PSI y Google Scholar,
a través de descriptores de salud como terapia cognitiva, evaluación psicológica,
tratamiento psicológico y psicología clínica entre otras combinaciones de palabras.

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) presenta como singularidad a estructurar,


orientada a las demandas psicológicas del presente, dirigida a la resolución de
problemas y a la modificación de pensamientos, sentimientos y comportamientos
problemáticos. Una investigación en el área revela que la psicoterapia contribuye
muy eficazmente al tratamiento psicológico de los trastornos emocionales.

2. TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

La terapia cognitiva presenta sus estudios dirigidos al análisis de factores


cognitivos que se asocian con cambios en las manifestaciones psíquicas y el
mantenimiento de los síntomas. A medida que surgen nuevas perspectivas
empíricas de la investigación conductual, surgen nuevos estudios para el desarrollo
del manejo clínico a través de técnicas especialmente enfocadas en el tratamiento
de fobias, obsesiones, disfunciones sexuales, entre otras, la Terapia Cognitivo-
Conductual destaca por factores teóricos y prácticos sobre la cognición, las
emociones y el comportamiento. (BAHLS; NAVOLAR, 2014).
La psicoterapia cognitivo-conductual es una práctica de ayuda psicológica que se
basa en una ciencia y una filosofía de comportamiento caracterizada por una
concepción naturalista y determinista del comportamiento humano, por la
adhesión a un empirismo y una metodología experimental como apoyo al
conocimiento y una actitud pragmática hacia los problemas psicológicos (RANGÉ,
2001a, p. 35).

La terapia cognitiva tiene sus orígenes en corrientes filosóficas y religiones


antiguas, como el estoicismo griego, el taoísmo y el budismo que postulaban la
influencia de las ideas en las emociones. En su proceso racionalista y empírico, la
terapia cognitivo-conductual se basa en construcciones científicas con amplia
competencia en contextos clínicos, centradas en el aprendizaje social, que reduce
las crisis de pánico y la ansiedad generalizada entre otros, ampliando las técnicas
de enfoque en los trastornos del estado de ánimo; y varios otros estudios sobre
aspectos cognitivos como la búsqueda de una lógica que explique el equilibrio
psicológico (ZAKHOUR et al., 2020).

Las contribuciones teóricas de las terapias cognitivas conductuales comenzaron a


desarrollarse a principios del siglo XX debido a la aparición de la teoría del
evolucionismo de Darwin y una creciente realización de estudios empíricos sobre el
comportamiento y la perspectiva constructivista. Y fue en la década de 1970
cuando se desarrolló y difundió la suposición de que un problema psicológico podía
entenderse bajo tres sistemas divergentes. Esta idea representó una ruptura con
la visión unitaria de los problemas psicológicos que hasta entonces existían y, por
lo tanto, se puso más énfasis en la tríada cognitiva desarrollada por Aaron Beck
(BAHLS; NAVOLAR, 2014).

La terapia conductual se convierte en un movimiento creciente desde la década de


1960 hasta el postulado de Aaron T. Beck. Este enfoque está desarrollado por
diferentes conceptos teóricos a lo largo del tiempo, premisas y técnicas, basadas
en muchos trabajos desarrollados por grandes investigadores, siendo estos: Pavlov
con respecto al acondicionamiento clásico, Watson relacionado con el conductismo
y el trabajo de Thorndike relacionado con el aprendizaje y los estudios de Skinner
sobre el acondicionamiento operativo (CABALLO, 1996).
El modelo cognitivo en la TCC propone que el pensamiento disfuncional, que tiene
una influencia en el estado de ánimo y el pensamiento del paciente, es común en
todos los trastornos. Por lo tanto, la investigación clínica desarrollada en TCC
muestra que las personas sienten y/o se comportan de acuerdo con las
interpretaciones que hacen ante una situación determinada. Por lo tanto, se
entiende que es el procesamiento cognitivo lo que lleva al individuo a evaluar
constantemente los acontecimientos y estos tienen sus propios significados,
interpretados como pensamientos automáticos (WRIGHT, 2018).

Los pensamientos automáticos son importantes para evaluar si la óptica de una


persona es consistente con los hechos tal como realmente es, o si son
percepciones distorsionadas. Es necesario identificar estos procesos automáticos
de información para entender si hay un grado de enfermedad en la salud mental y
también para entender cómo reacciona a las circunstancias que investigan sus
creencias, que son matrices que modulan su tríada cognitiva, ya sea que se dice
que es normal como las patológicas. Es un manejo clínico de la terapia cognitivo-
conductual para reestructurar esquemas inconscientes que están desregulando al
individuo, ya sea por signos leves a psicopatologías graves (GOMES, 2019).

En la terapia cognitivo-conductual, los procesos automáticos básicos involucran


estructuras cognitivas inconscientes llamadas esquemas y creencias. Por lo tanto,
el enfoque se hace a través de la evidencia, que los pensamientos automáticos
están relacionados con la parte más accesible de la conciencia (LÓSS, 2018).

Las creencias centrales e intermedias están en un nivel más profundo de


estructura cognitiva, ya que son reglas absolutas y condicionales,
respectivamente, en la influencia de la regulación emocional y la
autointerpretación, como la autoestima, y sus interpretaciones del mundo. Son
esenciales para entender toda la forma en que el paciente se cuida a sí mismo,
interpreta sus pensamientos y manifestaciones emocionales. Contribuye a
entender los errores cognitivos en su percepción e interpretación; cómo se
representan sus actitudes, reglas y suposiciones; y cómo se llevan a cabo las
reglas nucleares absolutistas sobre su yo y su relación entre sí (DATTILIO, 2006).

En la terapia cognitivo-conductual las creencias constituyen este nivel más


categórico de hipótesis, ayuda y amplía la visión clínica e investigadora que el
terapeuta debe establecer en sus sesiones y la relación de alianza con su paciente,
es decir, las creencias proporcionan experiencias, valores, principios acreditados
como verdaderos y globales. (CIZIL, 2019).

En este enfoque, generando estrategias de afrontamiento y planes de acción con el


paciente favorece la construcción del terapeuta de su interpretación y diagnóstico,
es necesario establecer, en este sentido, la reconciliación de objetivos, encuestas
de hipótesis para contribuir al proceso cognitivo de flexibilización y modificación de
creencias disfuncionales de los pacientes, abriendo espacios para líneas de
investigación e intervenciones necesarias para cada contexto peculiar (BEZ, 2013).

La Alianza Terapéutica basada en el proceso terapéutico es el primer manejo


clínico para que el terapeuta identifique cómo el paciente establece sus relaciones
en general y contribuye a la investigación de las creencias disfuncionales del
paciente. Estas variables del sufrimiento mental son diversas, lo que permite la
empatía del terapeuta con el paciente, entendiendo el grado de deterioro
psicológico, contribuyendo al establecimiento de un vínculo de expectativa positivo
sobre psicoterapia, calidad de las relaciones interpersonales, capacidad de
resolución de problemas y grado de reactividad emocional (SILVA, 2014).

El trabajo desarrollado por el terapeuta en este enfoque implica empatía,


capacidad afectiva para entender con el otro su dolor, estrés y lo que se presenta
al terapeuta como demanda, calidez humana y autenticidad, transparencia y
coherencia. La empatía resulta entonces en la relación terapéutica una asociación
de apoyo y confidencialidad que hacen que tanto el paciente como el terapeuta
desarrollen una colaboración activa en la adherencia al tratamiento. Así, para
lograr objetivos terapéuticos, tareas y temas en los que trabajar en terapia, es
necesario establecer una sólida alianza terapéutica, sin embargo, sin que el
terapeuta pierda su función activa en la prescripción de ejercicios terapéuticos.
(ZAKHOUR et al., 2020)

Así, la psicoterapia cognitivo-conductual permite en sus manejos clínicos, la


aplicación de técnicas psicológicas que proporcionan una psicoeducación al
paciente para tomar conciencia de sus pensamientos y creencias erróneas, y que
proporciona una investigación competente del terapeuta en su papel de
reestructuración del emocional y el comportamiento del paciente (MARINHO,
2020).

La terapia cognitivo-conductual es vista como una terapia focal y objetiva,


caracterizada en la investigación de las causas del sufrimiento, monitoreando la
forma de pensar del individuo, sus relaciones sociales y sus reacciones
emocionales y conductuales. Este autoanálisis ayuda al paciente a ser asertivo y
asumir la responsabilidad de ayudarse a sí mismo con la ayuda del terapeuta, así
como la metacognición, que es responsable de controlar su procesamiento
automático consciente en busca de la resolución de problemas (HAYES y
HOLLMANN, 2020).

2.1 EVALUACIÓN PSICOLÓGICA EN TERAPIA COGNITIVO-


CONDUCTUAL

Knapp (2008) afirma que el papel del psicólogo clínico en la terapia cognitivo-
conductual es la evaluación de comportamientos, analizar con empatía y
competencia clínica los conceptos cognitivos de los casos y cuadros clínicos que
surgen en la vida cotidiana del individuo, con el fin de implementar instrumentos
de intervención y continuar con la elaboración de estrategias para evaluar
regímenes adaptativos y modificar o si es posible reducir las influencias de los
esquemas deadaptive , requiriendo rendimiento técnico en evaluación psicológica y
conceptualización cognitiva.

La evaluación psicológica se entiende como evaluación psicológica, en terapia


cognitivo-conductual, como un proceso base continuo de intervención para hacer
frente y estrategias de tratamiento, un estrecho vínculo entre la evaluación y el
tratamiento que tiene cómo manejar el establecimiento de relaciones funcionales
entre el medio ambiente, el comportamiento, las cogniciones y las emociones,
regulando emocionalmente la demanda del paciente y guiando la forma de postura
del terapeuta en cuanto a a quién asiste. Así, a la hora de evaluar, el terapeuta
debe intervenir, en esta intervención, el terapeuta analiza la respuesta del
paciente y sus demandas para su manejo terapéutico de la minimización de daños
durante el tratamiento (GOMES, 2019).
Técnicas como la anamnesis, el cribado cognitivo, la conceptualización cognitiva, la
cooping terapéutico centrada en problemas y emociones, la elaboración de
hipótesis, entre otras, permite una integralidad en la escucha y análisis en cada
tratamiento que el terapeuta realiza en su paciente, lo que hace que el terapeuta
recoja información amplia para entender las complejidades de las creencias
disfuncionales del individuo que asiste en su entorno terapéutico. Así, el inicio del
tratamiento está marcado por esta evaluación cognitiva, ya que formará parte de
todos los marcos teóricos de orientación intervencionista en los que serán
fundamentales para un desarrollo psicoterapéutico basado en procesos,
evidencias, competencias e instrumentos de recursos de afrontamiento (BECK,
2013).

En la terapia cognitivo-conductual, cada instrumento de evaluación comienza


desde el primer contacto con el paciente, en su alianza terapéutica, hasta las
sesiones finales, ya que estos instrumentos proporcionan al terapeuta para
obtener la elaboración de hipótesis relacionadas con cada caso, que pueden ser
confirmadas o no, o modificadas en la medida en que se presentan nuevos datos
(CHIAPETTI y GALDINO , 2017).

Cizil y Beluco (2019) señalan que los objetivos del terapeuta cognitivo-conductual
son:

Los objetivos del terapeuta son promover el alivio de los síntomas, facilitar la
remisión del trastorno, ayudar al paciente a resolver sus problemas más urgentes
y enseñar habilidades para prevenir la recaída. Las sesiones de terapia cognitivo-
conductual están estructuradas.En ellos, el terapeuta enseña a los pacientes a
identificar, evaluar y responder a sus pensamientos y creencias disfuncionales
ayuda al paciente a identificar las principales cogniciones y a adoptar un punto de
vista más realista y adaptable, lo que lleva al paciente a sentirse emocionalmente
mejor y comportarse de manera más funcional. (pág. 38)

La terapia cognitiva se basa en cómo las personas piensan, perciben, aprenden o


recuerdan información frente a las relaciones con el medio ambiente, y al igual que
otras ciencias, depende del trabajo tanto racionalistas como empíricos para el
desarrollo de su teoría, y por lo tanto los psicólogos basan sus observaciones
empíricas y a través de esta observación dialéctica y revisiones teóricas
contextualizan nuevas reinserciones de la terapia cognitiva (STERNBERG , 2015).

Bahls y Navolar (2014) definen que la terapia cognitiva utiliza el concepto de la


estructura biopsicódica para determinar y entender fenómenos relacionados con la
psicología humana, centrándose así en los factores cognitivos de la psicopatología,
la teoría conductual permite el conocimiento sobre las leyes generales del
comportamiento, con el fin de hacerlas más predecibles. Por lo tanto, para el autor
es esencial que el terapeuta de la TCC tenga el conocimiento de términos y
conceptos relacionados con estos enfoques para que pueda alcanzar el éxito en la
aplicación de las técnicas.

En el uso de instrumentos para analizar la demanda del paciente, se utilizan


técnicas tales como: entrevistas, anamnesis y técnicas dirigidas a contingencias
que puedan surgir, destacando que para estas técnicas incluyen el análisis: la
historia y la situación de vida del paciente, los signos, síntomas y diagnósticos
clínicos, la historia psiquiátrica y psicoterapéutica y la verificación del estado de
ánimo y estado mental del paciente. Por lo tanto, entiende que la TCC comparte la
suposición básica de que la actividad cognitiva y la evaluación influyen en el
comportamiento, y pueden ser monitoreados y alterados, de tal manera que los
cambios en la cognición determinan los cambios en el comportamiento (HAYES y
HOLLMANN, 2020).

La terapia cognitivo-conductual se basa en la suposición teórica de que las


emociones y comportamientos de un individuo son en gran medida determinantes
por la forma en que estructuran el mundo. Las técnicas de terapia cognitivo-
conductual tienen como objetivo la influencia en el pensamiento, comportamiento,
estado de ánimo y estimulación fisiológica del paciente (BECK, 2013).

El terapeuta cognitivo-conductual busca identificar los comportamientos


desafectivos y cómo surgen, trabajar, trabajar las habilidades emocionales y el
sentido de competencia y manejo de la autoestima de la persona, y cómo esta
persona puede transformar sus traumas en potencialidades que le proporcionan
más allá de un aprendizaje social, una regulación en su estado de ánimo, con el fin
de influir en el paciente para tener un patrón conductual más asertivo para
enfrentar sus propios problemas , ayudar y reforzar positivamente las
competencias del comportamiento del paciente (BAHLS; NAVOLAR, 2014).

Los enfoques que abarcan los TCC, aunque diferentes, son similares, debido a la
mediación cognitiva que maneja el comportamiento humano, además de ser la
primera opción de tratamientos para muchas psicopatologías, la TCC se describe
como terapia, cuyo objetivo principal es producir cambios en el pensamiento y el
comportamiento en sus sistemas de significado, transformando la estructura
emocional y conductual de una manera duradera (PETERSEN; WAINER, 2011).

Wright; Basco y Thase (2008) proponen que las características esenciales en la


relación terapéutica deben incluir las habilidades de comprensión y empatía en la
capacidad de ganar confianza durante el proceso terapéutico. La construcción de la
alianza terapéutica en la teoría cognitivo-conductual, según los autores, se guía
por el enfoque empírico en el método de intervenciones e implica un alto nivel de
colaboración en tareas y técnicas realizadas de manera activa donde el terapeuta y
el paciente trabajan juntos a lo largo de la terapia independientemente de su nivel
de maduración.

Pombo et al. (2016) declarar que el terapeuta debe ser receptivo y facilitador en la
descripción de los acontecimientos, también debe tener en cuenta los aspectos
culturales que influyen en los valores, cogniciones, significados y normas de
comportamiento, diagnóstico y decisiones relacionadas con el tratamiento.

3. CONSIDERACIONES FINALES

Se cree que las intervenciones basadas en la TCC han demostrado ser


empíricamente válidas, y pueden contribuir a la promoción del bienestar de las
personas en las diversas psicopatologías que se pueden desarrollar a lo largo de la
vida.

Se espera que la participación del terapeuta sea efectiva para que el paciente sea
estimulado y motivado para que pueda ser el protagonista del entorno terapéutico,
para que el terapeuta pueda ser colaborador del proceso, promoviendo el
desarrollo de las potencialidades del paciente, la restauración de su calidad de vida
y la reducción de daños.

Se observa en la literatura que la TCC (Terapia Cognitivo-Conductual) es eficaz en


el tratamiento y prevención de diversas psicopatologías independientemente de la
fase de desarrollo humano. La aplicabilidad de este enfoque en el proceso
terapéutico se vuelve relevante para los cambios en el comportamiento. La
investigación destaca la importancia de estudios en profundidad realizados por
psicólogos formados, destacando la importancia de elementos considerados
esenciales para la TCC, tales como: la alianza terapéutica, la relación de
colaboración y el establecimiento de objetivos.       

REFERENCIAS

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[1]
 Máster en Tecnologías Aplicables a la Bioenergía- FTC SSA. Postgrado en
Psicología Clínica Hospitalaria – FSBA-SSA. Postgrado en Neuropsicología –
FACINTER PR. Licenciada en Psicología – FTC ITABUNA.

Enviado: Enero de 2021.

Aprobado: Marzo de 2021.

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