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LA SIMPLICIDAD DEL DICIPULADO

Debemos entender que el Señor Jesús nos dio ejemplo en todo para que
andemos en sus pisadas. Todo lo que hicieron los discípulos de Jesús, fue andar
en las mismas pisadas de su maestro de la misma manera que Jesús se enfocó
en formar su equipo de doce, es lo que supuestamente deberían hacer aquellos
que son discípulos de Jesús. Lo primero a lo que el líder debe dedicarse es a
conformar su equipo de doce, trabajar en cada uno de ellos para que se
reproduzcan en otros doce discípulos. El siguiente paso es que cada uno de ellos
dirija una célula, este es el primer gran desafío del líder en formación, es la
manera de darle el orden correcto a la Visión.

Luego cada líder debe seguir los mismos pasos que el pastor, conformar su
equipo de doce y al completar esta meta, tiene que ayudar a que cada uno de
ellos también pueda alcanzar una célula. Esto da como resultado la llave de la
multiplicación que son los ciento cuarenta y cuatro.

Durante el transcurso de toda su vida Jesús no se enfocó primordialmente en las


multitudes, Él concentró la mayor parte de Su esfuerzo ministerial en la
estructuración de Su equipo. El Señor entendió que las multitudes son lo más
inconstante que pueda existir, son como una ilusión, olas que vienen y van.

Aquellas multitudes que aclamaban a Jesús y que fueron tras Él por el pan, luego
le dieron la espalda. Dura es esta palabra, no podemos entenderla, pero vemos
que lo abandonaron. Jesús no se dejó impresionar por las multitudes. Las
multitudes que Él sanó, que liberó y restauró, ¿no estaban luego diciendo
crucifíquenlo, crucifíquenlo, crucifíquenlo? Usted recordará que en una ocasión las
multitudes reconocieron a Jesús y querían hacerle rey ((Juan 6:14,15). Él se alejó
de ellos porque no quería esa forma de liderazgo. El liderazgo correcto es a través
de líderes sólidos; aquellos hombres y mujeres de todas las edades que se han
dejado formar con el ejemplo, la enseñanza y la ministración. Al mantenerlos
juntos y cerca de Él, Jesús fue dando seguridad, confianza y solidez a Sus
discípulos.

El Señor estaba dejando raíces muy profundas en sus corazones para que,
cuando Él ya no estuviera, Sus discípulos pudieran influenciar a otras
generaciones. Usted como líder tiene que poner las cosas en orden de una
manera inmediata, esto quiere decir que los discípulos que el Señor le dio para
formar deben ser una prioridad en su vida, siempre debe tener tiempo para
dedicarles pues ellos son los que más lo necesitan. ¡Dios le ha llamado a alcanzar
sus generaciones!

Si aún no ha conformado su equipo de doce comience con una célula, créale


a Dios, este es el tiempo de conformar el mejor equipo.

“MI META ES LLEGAR A SER COMO JESÚS, QUIEN ES MI MAESTRO Y


TENDRÉ ENL PRIVILEGIO DE SER SU FIEL SERVIDOR.”
Mateo 10:24-25 
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
24 

Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor.


25 
ANDANDO EN SUS PISASDAS

Todo lo que los doce necesitaban conocer del Padre, lo verían en cada uno de los
actos de la vida de Jesús. Conocieron que Él era la expresión de la divinidad, que
era Dios hecho carne. Era importante que creyeran cada palabra de Jesús, pues
esto los mantendría firmes en los momentos de prueba. Jesús tuvo que
incomodarse para centrar toda Su atención en otros. Cuando llegó nuestro último
hijo Matías tuvimos que incomodarnos. Mi esposa me decía: “Tener un hijo
significa hacer a un lado todo egoísmo para dedicarnos de lleno a él”. Fue lo
que hizo Jesús. Dejó a un lado todos los privilegios que tenía como Dios, renunció
a todo para venir como hombre y, en esa condición, revelarnos la gloria divina
(Filipenses 2:5-8).

Todo lo que el Señor hizo fue para que ellos pudieran imitarlo. Todo lo que hizo
Jesús en la vida de Sus doce tuvo un gran impacto. Después que el Señor fue
apresado una criada reconoció a Pedro y le dijo: Tú eres uno de ellos, por tu
manera de hablar. Pedro hasta hablaba como Jesús, Él les había impartido de Su
espíritu a Sus discípulos y en cada uno de sus ademanes, expresiones o palabras,
se parecían a Jesús; esto se logró por medio del contacto personal que el Señor
había tenido con ellos.

El Señor nos dio ejemplo para que nosotros andemos en Sus pisadas. Muchos
líderes dicen: “No me miren a mí, sólo miren a Jesús, nosotros somos
imperfectos, Jesús es perfecto”. Pero el Apóstol Pablo expresó: “Sed imitador
de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1), debemos entender que el
primer contacto que tienen aquellos que son nuestros discípulos, no es con el
Señor, sino con nosotros, pues lo que ellos conocen de Dios, es porque nosotros
se lo hemos enseñado. El discípulo no puede ver a Dios, ese Dios invisible lo verá
a través de nuestra vida. El líder siempre debe ser un buen ejemplo, muy
cuidadoso en no equivocarse. Una de las características primordiales en él debe
ser la vida de fe, pues sus discípulos verán a Cristo en él; sus palabras, sus
actitudes y aún sus pensamientos deben ser una fuente de inspiración para los
que están a su alrededor, a través de la fe estará dándoles vida a sus discípulos y
ellos dirán, yo quiero ser como mi líder, yo quiero predicar como mi líder, yo quiero
comportarme como mi líder, yo quiero tener la fe de mi líder.
Todo discípulo necesita alguien a quien admirar. Si logramos entender que un
líder o un pastor que decide enfocarse en doce personas y las entrena hasta que
están maduras en la Palabra, sabiendo que tienen un corazón sano y un carácter
firme. Esos doce, si se dedican a hacer lo mismo. Para redimir naciones enteras
debemos ser muy cuidadosos en la manera como conformamos nuestro equipo
base, esto es, el equipo de nuestros doce. Algo que he visto y que es uno de los
errores en que muchos se sienten tentados de caer es que se conforman con
grupos incompletos, se sienten satisfechos con que algunos de sus discípulos tan
solo logren ocho de sus doce y ellos dicen que va bien.

Es un gran error. Los doce son como un círculo, y si un círculo no es enteramente


redondo no es un círculo. ¿Ya cuenta usted con su equipo de doce? Lo aliento a
no demorar en conformarlo. Busque la guía de Dios, pues Él tiene grandes sueños
para usted y sus discípulos.
“DE OIDAS TE HABIA OIDO; MAS AHORA MIS OJOS VEN A MI REDENTOR Y SALVADOR”

Job 42:5 Reina-Valera 1960 (RVR1960)


De oídas te había oído;

Mas ahora mis ojos te ven.

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