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Gabriel Salazar “Construcción de Estado en Chile 1760-1860”

-Capítulo VII Actores y Factores del proceso constituyente

1. Los Pueblos

a) Durante la segunda mitad del siglo XVI, los conquistadores españoles fundaron en Chile villas o
ciudades según la lógica tradicional de “los pueblos”; vale decir: comunidades de “vecinos con casa
poblada” y capacidad de ejercer soberanía local. A lo que yuxtaponía la condición de súbdito o
tributario de la corona. La ciudadanía, en esas condiciones se ejercía desde dentro y hacia dentro de
la comunidad.

Luego el autor advierte sobre los dos claros polos de posición, tanto productiva, como de
intereses que existen dentro del reino de Chile, por un lado tenemos a las ciudades fundadas en el
sur, dentro de las que destacan Concepción, Villarrica, Osorno y Valdivia que evidenciaron un claro
desarrollo, no solo productivo, sino que también cívico institucional que los caracterizo por
mostrarse reacios a las decisiones de la una política vertical proveniente desde España pasando por
los salvos conductos reguladores de la corona en las Indias.

Por otro lado, encontramos a Santiago, que a pesar de no ser un territorio económicamente
productivo, sirve de eje administrativo y mercantil del Reino, en donde bajo esas condiciones se
caracterizó por una manipulación de las variables políticas, militares, fiscal y comercial de carácter
superestructural, es decir, a lo que se refería el conjunto del Reino. (Recordar la condición
“privilegiada” de Santiago como Zona intermedia de las rutas de abastecimiento entre el virreinato
del Perú, y la frontera con la Araucanía).

En la Zona Centro Sur por tanto, existió una proliferación casi natural de pequeños pueblos
y caseríos (territorio desde el Biobío al valle de Colchagua) que se anteponían en el camino entre
Santiago y el sur. Donde El autor señala que existió lo que él denomina como una soberanía
productiva, que a lo largo del tiempo se podría traducir como una autonomía campesina.

Estos pequeños poblados se caracterizaban por estar conformados por pequeñas empresas
individuales o familiares, en donde existía una “cultura ciudadana”, propia del cabildo, en donde se
acumuló experiencia de los pobladores de esta zona en cuanto al ejercicio autónomo de si Soberanía
productiva. Estos pueblos requirieron de un cabildo, cuando en 1810 necesitaron representatividad
en las asambleas nacionales, donde comprendieron que podían discutir la construcción popular del
primer Estado nacional.

Bajo esta lógica es que estos pequeños caseríos, ante la apremiante de la coyuntura de la
crisis de la corona colonial, imprimieron una nueva tradición al cabildo otorgándole un sentido
cívico. Mientras en las ciudades de mayor antigüedad, la institución del cabildo permutaba el orden
jerárquico en la participación de los vecinos, quiere decir, primacía de los antiguos encomenderos –
más tarde mercaderes y terratenientes— por sobre los otros estamentos, en los pueblos, vinculados
homogéneamente a una misma productividad primaba una autonomía de la acción.

*Lo que hizo de Santiago centro administrativo (Puerto Seco como lo llama Salazar) No fue
su capacidad productiva, sino más bien su capacidad de convertirse en principal polo acumulativo
después del 1600 dado su condición de centro acopio y eje distributivo del reino. Las Reformas
Borbónicas del finales del siglo XVIII solo contribuyeron a fortalecer esto, bajo esta premisa, es
que en Santiago la ciudadanía estuviera menos vinculada con la soberanía productiva, sino que más
bien con la instituciones administrativas que centralizaban los recursos.

A pesar de que durante la época colonial, los artesanos de las ciudades eran un sector
influyente dentro del escenario urbano de colonia, con la intromisión de productos importados, y
con las políticas represivas en contra del campesinado por parte de los hacendados, el autor afirma
que proceso histórico que produjo la independencia milita y luego la actividad constituyente fue un
proceso exclusivamente aristocrático.

¿Qué contribuyo a mantener la unidad política del proceso global pese a las fisuras
marcadas por los privilegios, la estratificación y el conflicto?

1. Unidad Urbana o del pueblo


2. El mercado colonial e intercolonial
3. Instituciones funcionales que aseguraban una cierta participación ciudadana en
servicios colectivos, como por ejemplo las milicias

*Milicias o guardias Cívicas: Su objetivo fundamental era el de mantener el orden público, tratando
de proteger a sus principales habitantes. En rigor era una guardia creada para proteger la casa y los
tesoros del mercader contra todos los que, por la razón que fuera codiciaran esa riqueza. (El
Eventual <enemigo interno>)

-Ser miliciano conlleva la condición de ciudadano, por tanto el servicio miliciano era obligatorio
sobre los hombres libres de una unidad urbana (Campesinos y artesanos del entorno urbano). Las
milicias, por tanto eran una institución urbana que enrolaba a individuos de condición aristocrática
y plebeya, permutando en ella la concepción democrática de ciudadanía, además de reproducir el
orden estratificado de la sociedad, según posición social. (Verticalidad en el mando).

-Aquí Salazar que la verdadera revolución llevado a cabo por Portales fue la de que el mando
mercantil recuperar el control de las milicias y el “público” mediante la creación de un nuevo
sistema de milicias (creación del ejército de Chile, institución subordinada al Estado y carente de
representatividad cívica al pertenecer a un conglomerado de civiles)  Privaron a los milicianos de
su soberanía cívica.

d) Presencia Política del bajo pueblo

Durante el período colonial y gran parte del siglo XIX; los individuos que no calificaban ni para ser
ciudadanos ni hombres libres por ser sirvientes domésticos o esclavos, porque formaban parte de un
pueblo de indios o no eran vecinos con casa poblada, debían servir a la fuerza en forzosas levas
militares (reclutados por fuerza). Eran enganchados por sus patrones para formar montoneras y
milicias rurales con el objeto de asegurar el control político del pueblo local, idea del secuaz.

El bajo pueblo no actuaba como una asamblea de ciudadanos ni pretendía hacerlo: tenía
clara conciencia de no pertenecer al “sistema de la patria”, tomaba parte activa en los procesos
políticos cuando era arrastrado a la guerra. Sin embargo sería arriesgado reducir la participación e
intereses del pueblo casi a la nulidad, ya que el bajo pueblo poseía intereses específicos ligadas con
las políticas del municipio que tenía que ver con la producción.

-La política era esencialmente <parlamentaria>, y por lo mismo, se desenvolvía en reuniones de


salón.

E) Vida política vecinal

La política de pueblo, como tal parecía diluirse en cuestiones menores de despacho diario.
Las tensiones derivadas de la doble estratificación económica y social parecían, en tiempos
normales, dormirse en un orden funcional aceptado por todos, pero no por ello dejaba de existir. Ni
de estar presente.

Las coyunturas políticas abiertas por la independencia y el consiguiente proceso de


construcción del Estado irrumpieron en la paz cotidiana de los pueblos introduciendo en ella la
agitada dinámica nacional de la política, pero de un modo especial, a saber los ciudadanos de cada
pueblo debía asumir la responsabilidad de definir las dimensiones y factores de esa dinámica y de
construir con ellos el sistema político que regiría a todos los pueblos y al conjunto de la nación. La
vieja soberanía productiva, habituada al gobierno material y cotidiano de lo local, debió mirarse a
sí misma, el gobierno de lo nacional y su proyección internacional

El desafío de construir concertadamente entre todos el Estado nacional fue asumido con las
misma seriedad y naturalidad con que se asumía el gobierno espontáneo de lo local. Todas las
representaciones enviadas por los pueblos de provincia a los congresos nacionales o al gobierno
central revelan, de un lado, un manejo natural del lenguaje ciudadano, una gran seriedad en el
tratamiento de la nueva dimensión de problemas comunes.

-La gran mayoría de los cabildos, al enterarse de la Primera Junta de Gobierno de 1810, deciden
hacer una en cada pueblo, para –por lo general – mostrar su aprobación y celebrar este hecho. Ya
que la acción política no tenía plena legitimidad ni plena validez mientras no se concluyera con la
presencia y el acuerdo de todo el pueblo reunido. A lo que cabe agregar, que toda unión del cabildo
apuntaban a fines principalmente económicos.

Frente a este clima de respeto y prolijidad en la acción política, es que la denominada


anarquía constitucional va a surgir en torno al Patriciado de Santiago, a propósito de su visceral
posición a la democracia productiva de los pueblos. Convirtiendo a los pueblos en meros apéndices
de un sistema centralizado, quitándole su soberanía y participación en los asuntos nacionales.

2. Militarismo ciudadano: La generación miliciana de 1822

a) Ejército y ciudadanía

Antes de la existencia de un ejército institucionalizado, existía en Chile lo que se conocía como


ejército de ciudadanos o milicias civiles obedientes a la soberanía popular. Desde su nacimiento
(origen en la tradición de los pueblos) hasta su fin, las milicias ciudadanas siempre estuvieran
amenazadas por el ejército profesional; es decir aparatos armados reclutados a sueldo para construir
y defender grandes cúpulas centralizadores y/o monopolistas. Con esta extinción, la pérdida de unos
de los soportes principales de la democracia participativa de la ciudadanía soberana y legisladora y
el control por “abajo” de las magistraturas y representaciones de Estado nacional moderno.

En Chile, el ejército de ciudadanos de comienzos del siglo XIX tuvo una raíz republicana y
democrática dual: por un lado, derivó de la tradición cabildante, y por otro, de la tradición
miliciana. La primera fue la tradición que tuvo como je central la soberanía u los derechos,
expresada sobre la práctica consensuada del cabildo abierto, del que participaba todo el vecindario
(patricios y plebeyos, con exclusión de las castas dominadas: Negros e Indígenas) La segunda
tradición tuvo como eje la precisión de los deberes y responsabilidades colectivas, en la que todos:
patricios y plebeyos se organizaban jerárquica y disciplinadamente para asegurar el orden interior y
defender la comunidad del peligro exterior.

La milicia se formó bajo el supuesto de que campesinos y peones estaban sujetos al deber
de defender con responsabilidad colectiva la gran propiedad y colaborar de igual modo en la
expansión del capital latifundista.

-la tradición cabildante y miliciana de Chile convergió en una generación de cuadros


revolucionarios que sintieron encenderse simultáneamente dentro de sí –como ideales supremos y
urgentes para regir sus vidas— los elementos positivos de una y otra tradición. Así lucharon en pro
de liberar la patria local contra el lejano despotismo centralista de los reyes. Los jóvenes que habían
nacido entre 1780 y 1790 se entregaron por entero, desde 1810, a dar forma republicana y
democrática a la vieja tradición soberana de los “pueblos”, utilizando como instrumentos, de un
lado, la institución del cabildo, y de otro el ejército de milicianos. La coyuntura encendió el espíritu
de los jóvenes de ese tiempo

-Ciudadanos, políticos y soldados

La contrarrevolución triunfante de Portales y Cía. No solo instauro el autoritarismo, sino


que además desmantelo y desarticulo una generación social, militar y política, acabando con un
proyecto de país un sistema político diferente al que se instaló hegemónicamente después. Y
destruyo también un tipo de democracia vecinal y participativa que era sin duda la antítesis a la
democracia de masas y clientelas que se desarrollaría, como nieto lejano en la segunda mitad del
siglo XX. Los cambios radicales aplicados propiciados por Portales, no implicaron un inmediato
desarrollo de un ejército altamente profesional, sino que más bien apuntaban a una
institucionalización de las fuerzas armadas, de modo de asegurar de forma óptima un control sobre
la “violencia Legal” y el orden público. Esto se produjo en desmedro y cercenamiento de las
milicias ciudadanas, de este modo, la ciudadanía fue perdiendo control sobre las estructuras
representativas y funcionales del Estado y sobre los batallones de la “violencia legítima”. Eso
equivalía al desmembramiento de su poder soberano. Y la anonadación vital de la ética ciudadana,
esencia de la verdadera democracia.

b) La generación miliciana de 1822

Principalmente militares procedente de un origen acomodado que había hecho carrera en el ejército
mediante sus propios méritos y honores, dado el estatus que otorgaba antes de 1810 el pertenecer a
los cuerpos armados de los ciudadanos, o que se incorporaron como consecuencia reactiva del
proceso independista.
El militar que tomó esa decisión en su juventud fue siempre, ante todo un civil que se guió por una
voluntad ciudadana.

-Luego de esto, Salazar pasa a una revisión de varias trayectorias de militares pertenecientes a la
generación del 1822. Una de las mayores características de este grupo, es su apego a los valores
fundamentales de soberanía y autonomía que promovían los cuerpos milicianos, fieles a un código
ético y político de su generación. Esto será causa de que por ejemplo, gran parte de los militares
retratados por el autor, se vean afectados al no reconocer el autoritarismo Portaliano de 1830. A
continuación pasare a la revisión de algunos (no todos) tomando en consideración los que poseen
mayor trascendencia.

-Teniente Manuel Rodríguez el patriota más popular de Chile

Nació en 1785 en la Ciudad de Santiago Hijo padre español y madre de origen limeño.
Estudio de San Carlos donde compartió aula con José Miguel Carrera y otros de la generación del
22´, en la Universidad de San Felipe saco su título en filosofía y leyes, y luego se recibió en
Cánones y leyes. Su identificación con la tradición política de los pueblos parece haber sido
profunda, e indicio de ella fue su rápida incorporación a proceso revolucionario, no como cadete de
milicia sino como activista en la política popular del Cabildo de Santiago.

En 1811 fue secretario de Carrera además de diputado por Santiago, ese mismo año se le
acuso de conspirar contra el general, pero fue absuelto de todo. Tras la derrota de Rancagua, cruzo
la cordillera junto a gran parte los patriotas. Su actitud y trabajo realizado en Mendoza le
permitieron ganar la confianza del general San Martín, al punto que este le encomendó la delicada
misión de iniciar la guerra de guerrillas al otro lado de la cordillera con la idea de dispersar a las
tropas enemigas y abrir el terreno para el Ejército de los Andes.

Para esta misión utilizo la milicia rural, y no al urbana, la cual no opero con la lógica de
defender los intereses particulares de un patrón o hacendando (como lo hacían frecuentemente las
milicias coloniales), sino que más bien manteniendo la lógica marginal de las montoneras y los
bandidos, que era más bien la del peonaje. Bajo estas condiciones, es que su concepto de ciudadanía
era más amplio que el común de los milicianos de su generación, esto sin duda que escandalizaba a
la logia lautarina. Sin duda la profundidad social de su liderazgo, unida a su concepto amplio de
ciudadanía, constituían una mezcla políticamente explosiva que, como se verá, le costaría la vida,
pues esa mezcla se contraponía diametralmente a la política jerárquica, excluyente y autoritaria de
los jefes vinculados la logia.

Por ejemplo, una de las cosas que más molesto a O´Higgins una vez que el ejército de los
Andes había cruzado la cordillera, fue que en la zona de Colchagua, Rodríguez haya permitido la
creación de un cabildo abierto como instancia resolutiva del pueblo, llamando a elecciones, en vez
de designar según “patriotismo” a sus funcionarios. Las diferente acciones del guerrillero del amors
xD! Ponían en jaque e irritaban a este nuevo gobierno que quería imponer un orden autoritario, sin
promoción de la deliberación e una participación multitudinaria de los hombres en política. Varios
incidentes ponen en evidencia la acción política con la cual parecía identificarse el coronel
Rodríguez: asamblea popular, procedimientos cabildantes oposición al autoritarismo unipersonal,
exigencia de una constitución política emanada de la voluntad del pueblo, agitación callejera para
presionar a los poderes de factos, el concepto de ciudadanía de Rodríguez incluía al bajo pueblo y a
los miembros del patriciado.

-Ante esta posición tan radical, la lógica del Gobierno de O´Higgins es simple y conocida
<<el opositor es un enemigo, y al enemigo se le elimina>>

-General de Brigada Francisco Gana y López, General Juan Gregorio de las Heras,

-General Manuel Borgoño Jugó un activo papel como organizador del campesinado y delos
bandidos que colaboraron con los revolucionario, al parecer el abría negociado con José Manuel
Neira, peligroso bandido que se unió a la causa.

-General de brigada Francisco de la Lastra

3. el Liderazgo cívico del General Ramón Freire Serrano

a) Entre héroes

-De todos los próceres liberales de la generación miliciana de 1822, Ramón Freire fue, sin lugar a
dudas, uno de los que alcanzó mayor popularidad y el que desempeño el papel histórico más
relevante. El único ciudadano-militar que estuvo presente en todas las etapas y luchando de modo
relevante en todos los ámbitos por mantener e imponer las ideas fundamentales de la revolución.

Freire destaco por su falta de ambiciones personales, su desapego del poder y su constante
intento para que los pueblos y los ciudadanos, por sí mismos y colectivamente, pensaran, decidieran
y diseñaran el Estado republicano que mejor pudiera representarlos.

La revolución violenta fraguada por Portales y Prieto, que impuso en 1830 “el orden
autoritario”, fue por eso mismo, la antítesis de la revolución de los pueblos y el general Freire había
llevado a cabo en 1822, sin violencia ni derramamiento de sangre. El liderazgo político de Freire
debió lidiar por más de un lustro con un tipo de oposición que nunca aceptó los mecanismos
democráticos de construcción de Estado mientras añoraban un gobierno autoritario como el de
O’Higgins.

Ramón Freire construyo su popularidad y carisma militares, en el terreno mismo de la


guerra. Pero como ciudadano y político, bajo la convicción de que el ciudadano debía primar por
sobre el soldado. No fue un liderazgo personalista, sino que más bien, Freire logro encarnar un
movimiento cívico, que se nutrió de distintos modos, de la generación de jóvenes del 22´, sin la cual
el Liderazgo del general nunca se hubiera logrado consolidar.

En el primaba la conciencia de una ciudadanía amplia, que incluía no sólo a los patriotas, sino
también aquellos que no lo eran

b) Formación de un liderazgo militar (Aquí Salazar describe de manera bastante detallada la carrera
militar de Freire, la cual inicia en conjunto con la guerra de independencia, y se caracteriza por ser
de un carácter muy triunfal, y con bastante victorias que se echa a su registro el general, lo que le
permitió ascender constantemente en la verticalidad de la estructura militar)  No escribo más,
porque la mayoría de cosas que dice aquí son datos, de batallas y webadas…
c) Formación de un liderazgo Político:

Durante la ejecución del cargo de Intendente de Concepción, después de la guerra a muerte


y la hambruna post conflicto (principalmente porque el trigo era monopolio de unos pocos, y se
exportaba para financiar la campaña militar del Perú y pagar los gastos bélicos de Chile, en
desmedro de otras preocupaciones del naciente Estado) Fue cuando el general Freire sintió que en
él se encarnaba el destino de la ciudadanía, y sentía que debía protegerla y representarla frente al
hermético control del poder central de Santiago.

Su proyecto político no estaba vinculado con la esfera geo-política internacional, sino que
más bien respondía a intereses locales. Por tanto la gesta política de Freire consistió en defender y
promover la soberanía popular e intentar detener el infierno represivo y constitucional que
amenazaba con caer sobre ella para negarla y aniquilarla. Este concepto amplio de ciudadanía
tendía a integrar a todos los segmentos de la comunidad local y del conjunto de la nación en un
mismo proceso político, esto fue leído por el patriciado de Santiago como una festinación de la
política, al incorporar en ella a gente sin “Ilustración” y sin preparación para entender las
complejidades del Estado.

4. El Patriciado Mercantil de Santiago Dominación, Diversidad y Crisis (1700-1900)


a) Las sinrazones de un mito

Lo que llevo al patriciado de Santiago a intervenir en el proceso constituyente del período de 1810-
1830 con un proyecto de Estado centralizado y excluyente, un concepto de orden público,
autoritario y represivo, y la voluntad de destruir por la violencia el proyecto democrático de los
pueblos fue la naturaleza precapitalista de su modo de asumir la empresarialidad y la acumulación
del dinero de comercio.

¿Es que en Chile se han exaltado los antivalores cívicos para justificar y legitima, a como
dé lugar, la élite que logo imponerse –sin importar el modo en que se hizo– sobre el resto de la
sociedad civil?

El patriciado de Santiago se formó y desarrollo dentro de una determinada situación histórica y


actuando según la lógica inherente a esa situación fue como se modeló a sí mismo y transformo su
conducta y su poder.

b) Geopolítica: Construcción del sistema mercantil de dominación

Luego de Curalaba, Santiago no podía haber quedado en lugar más privilegiado como punto
estratégico y de distribución para la zona de frontera, a lo que se sumó un temprano control del
aparato legal y coercitivo, Mercantil y centro de dominación. Santiago, a través de sus
mercaderes fue construyendo progresivamente, una dominación mercantil sobre los espacios
rural-productivos próximos (Renca, Quilicura, Colchagua y el Aconcagua, similar a
Concepción y Chillán). La coyuntura del siglo XVII, centrada en la exportación de trigo, harina,
cobre y plata, permitió la consolidación de diversos polos urbano-mercantiles de desarrollo y la
profundización de su hegemonía sobre los espacios rural-productivos y las villas y lugares
menores.
Ventajas de Santiago:

- Mejor posición terrestre para comerciar con el virreinato de la Plata


- Radicación de capital por medio de las instituciones reguladoras de la actividad económica
- Tendencia de los mercaderes de radicarse en la capital

La elite mercantil utilizó, absorbió e instrumentalizó ese aparato institucional, y llego a


construir sobre él su emergente sistema de dominación nacional. (Casa Moneda, Superintendencias
de Aduanas, Contaduría Mayor, Hacienda Real, Cobranza de Impuestos, Residencia del Tesoro
público o Erario, Real Audiencia, Comandancia del Ejército, Gobierno, Tribunal del consulado,
Escribanos y Notarías, Universidad de San Felipe, etc.) Los mercaderes coloniales no tuvieron que
crearlas, sino que infiltrarlas y adaptarlas a sus necesidades sin alterar su lógica sistémica, central y
centralizadora. Ese aparato (estado) les permitió seguir comerciando dentro de un sistema
institucional y profesional ideado precisamente para expandir la acumulación centralizada de la
actividad comercial

c) El Conflicto estratégico: residencia social, cultural y política soberanía productiva.

Los productores vivía reclusos en el ciclo productivo, su única salida hacia la institucionalidad
pública era el trato de venta que negociaban con el mercader exportador, el cual fue normalmente
un trato privado si regulación institucional

La soberanía productiva de una comunidad local era, a final de cuentas, un tipo de poder que se
desplegó en diversas direcciones por la necesidad de resolver diversos tipos de problema.

-Resolver problemas de costos mediante tentativas tecnológicas de mejoras en la producción

-Al no tener el control de los precios de exportación de intensificaba el trabajo y se equiparaban los
costos de producción

-El productor al recibir la carga tributaria más pesada, se las ingeniaba para evadir los cobros

- Estaba anclado a la tierra, frente a cualquier desgracia (humana o natural) comenzaba de cero

- Normalmente se hacía cargo de las milicias rurales, pero no de sus derechos

El empresario productor de la baja colonia y el temprano período republicano tuvo que


desarrollar su soberanía en un contexto no solo difícil sino además antagónico, y por lo mismo, no
solo lucho por mantener esa soberanía en un sentido productivo, sino también en el sentido de cómo
lidiar políticamente con un sistema colonial (mercantil) adverso.

Por eso mismo es que ninguno de los gobiernos republicanos del período 1817-1830 se
preocupó de eliminar la influencia mercantil de la maquinaria burocrática del Estado. Por eso, el
movimiento político de los productores directos si bien logró filtrarse en los cabildos locales, en las
asambleas provinciales e incluso en los congresos nacionales, no penetró en la burocracia ejecutiva
del estado ni removió de ésta la influencia que, desde el período colonial, tenía el patriarcado
mercantil allí
Fue un patriciado que no dudo en compartir el liderazgo económico nacional con los
extranjeros configurando una alianza en la que el socio chileno se hizo cargo de controlar el Estado
y mantener disciplinada al peonaje que trabajaba produciendo los bienes de exportación, mientras
el socio extranjero se hacía cargo del rodaje moderno del comercio exterior: transporte naviero,
seguros, provisión del capital financiero. En este esquema, el ejército nacional actuaba como un
mercenario al servicio de tal alianza, pues se hizo cargo de facilitar la tarea interna del patriciado.

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