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ECONOMÍA EN LINEA

HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONOMICO


3 créditos

Profesor Autor:
Econ. Lucia Dolores Loor Bravo, Mgs

Titulaciones Semestre

• Economía Tercero

Tutorías: El profesor asignado se publicará en el entorno virtual de aprendizaje


online.utm.edu.ec), y sus horarios de conferencias se indicarán en la sección CAFETERÍA
VIRTUAL.

PERÍODO PERÍODO MAYO / OCTUBRE 2021


Índice

Contenido
Resultado de aprendizaje de la asignatura ...................................................................................... 10
......................................................................................................................................................... 10
Unidad 2 TEORIAS DEL PENSAMIENTO ECONOMICO CLASICO Y MARXISTA ............ 11
Tema 1: PENSAMIENTO DE ADAM SMITH Y EL LIBERALISMO CLASICO ..................... 11
Tema 2: PENSAMIENTO DE DAVID RICARDO Y LA TEORIA DE LA VENTAJA
COMPARATIVA ........................................................................................................................... 19
Tema 3: ROBERTH MALTHUS Y LA TEORIA DE LA POBLACION. .................................... 24
Tema 4: EL LIBERALISMO DE JOHN STUART MILL ............................................................. 26
TEMA 5 EL MARXISMO: KARL MARX Y LA CRÍTICA DE LA ECONOMIA CLASICA
…………………………………………………………………………………………………………………32
Bibliografía………………………………………………………………………………………35
UNIDAD 2. TEORIAS DEL PENSAMIENTO ECONOÓMICO CLÁSICO Y
MARXISTA

Resultado de aprendizaje de la asignatura

Analizar y comprender los elementos epistemológicos del pensamiento económico a través de los
acontecimientos históricos en el mundo por medio de la evolución del hombre desde diferentes
contextos como el social, económico, cultural y político; que permitan el desarrollo de un sentido
crítico y constructivo sobre la situación de la nación, incorporar herramientas que lo posicionen en
el mundo económico, la fluidez de los negocios, el sistema industrial, y la evolución de las
tecnologías.

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UNIDAD 2. TEORIAS DEL PENSAMIENTO ECONOÓMICO CLÁSICO Y
MARXISTA

Resultado de aprendizaje de la unidad: Al finalizar la unidad los estudiantes estarán en capacidad


de entender las diferencias teóricas del pensamiento de los economistas clásicos y del pensamiento
marxista.

Introducción.
En esta segunda unidad se aborda el pensamiento de Adam Smith y el liberalismo económico, tema
por demás importante para la formación del profesional en las ciencias económicas, así como el
pensamiento de David Ricardo y la teoría de la ventaja comparativa; seguidamente Roberth Malthus
y la teoría de la población, temas de interés en próximas asignaturas de la carrera. También se
abordará el Utilitarismo de John Stuart Mill y por último, pero no menos importante el marxismo y
la crítica a la economía clásica.
El propósito de este compendio, es brindar al estudiante un material que facilite entender las
diferencias teóricas entre el pensamiento clásico y marxista.

Tema 1: PENSAMIENTO DE ADAM SMITH Y EL LIBERALISMO


CLÁSICO

Adam Smith (Kirkcaldy, 5 de junio de 1723–


Edimburgo, 17 de julio de 1790) fue
un economista y filósofo escocés, considerado uno
de los mayores exponentes de la economía clásica y
la filosofía de la ciencia económica.

Es conocido principalmente, según Vergara (2019)


por su obra “Investigación sobre la naturaleza y
causas de la riqueza de las naciones “(1776), más
conocida como La riqueza de las naciones es un estudio acerca del proceso de creación y
acumulación de la riqueza, temas ya abordados por los mercantilistas y fisiócratas, pero sin el
carácter científico de la obra de Smith. Debido a dicho trabajo, fue el primer estudio completo y

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sistemático sobre el tema, a Smith se le conoce como el padre de la economía moderna. Fue rector
honorífico de la Universidad de Glasgow. ¿Será cierto este párrafo? ¿Qué opinan?

Adam Smith nació en Kirkcaldy (Escocia) en el año 1723 y fue el único hijo del segundo
matrimonio de Adam Smith, oficial de aduanas, y Margaret Douglas. Poco se sabe de su infancia,
a excepción de su vida rodeada por libros y estudios.

En 1737, a la edad de 14 años, habiendo concluido su curso en la escuela local de Kirkcaldy, Smith
ingresó en la Universidad de Glasgow, donde fue influido por el nunca olvidado Hutcherson, el
famoso profesor de filosofía moral, lo que a la postre le valdría ser incluido en la escuela histórica
escocesa. Es en esta asignatura, en la que se dedicaba una parte a la moral práctica, en la cual Smith
basaría gran parte de La riqueza de las naciones. Después de su graduación en 1740, Smith obtuvo
una beca para Oxford, donde estudió por seis años en Balliol College, una universidad en
decadencia, como sostendría en su obra La riqueza de las naciones.

De vuelta a la casa de su madre en 1746, Smith se dedicó a buscar un empleo adecuado a la vez que
continuaba sus estudios. Entre 1748 y 1751, fue profesor ayudante de
las cátedras de retórica y literatura en Edimburgo, bajo la tutoría de Lord Kames, quién también le
empleó como conferencista sobre las mismas materias. Durante este período estableció una estrecha
amistad con el filósofo David Hume, amistad que influyó mucho sobre las teorías económicas y
éticas de Smith.

En 1751, Smith fue llamado por la Universidad de Glasgow para ocupar primeramente la cátedra
de lógica y, al año siguiente, la de filosofía moral. Este último cargo lo ejerció por 12 años, período
que luego describiría como el más útil y por tanto el más feliz y honorable de mi vida. Su curso de
filosofía moral estaba dividido en cuatro partes: teología natural, ética, jurisprudencia, y economía
política. En 1759 publicó su primer libro, Teoría de los sentimientos morales, que incorporaba la
segunda parte de su curso, y que casi inmediatamente estableció su reputación académica y literaria.
Publicó un ensayo sobre La primera formación de los idiomas, que fue incluido como apéndice en
posteriores ediciones de Los sentimientos morales (se publicaron seis ediciones durante su vida).
¿Juega un papel importante lo moral, en lo económico?

Es importante destacar dentro del proceso de formación de Smith que, en 1763, conoció al
aristócrata Townshend, quien ofreció a Smith una pensión vitalicia a cambio de que sirviera como
tutor de su hijastro, el duque Buccleuch, durante un viaje de tres años por Suiza y Francia.

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En este viaje Smith conoció, a los fisiócratas franceses, Quesnay y Turgot, que defendían la
economía y política basada en la primacía de la ley natural, la riqueza y el orden, y se encontró con
David Hume. También conoció a otros pensadores ilustrados, como Voltaire, Benjamin.

Smith se inspiró en esencia en las ideas de Quesnay y Turgot para construir su propia teoría, que
establecería diferencias respecto a la de estos autores.

Durante los siguientes siete años, Smith vivió con su madre en Kirkcaldy, dedicando la mayor parte
de su tiempo a su siguiente libro, La riqueza de las naciones, su obra más importante fue nombrado
director de Aduana de Edimburgo en 1778, puesto que desempeñó hasta su muerte el 17 de julio de
1790 a causa de una enfermedad, viviendo con su madre y su prima, Janet Douglas, en Edimburgo.
En 1787 fue nombrado rector honorífico de la Universidad de Glasgow, cargo que ocupó hasta
1789. Adam Smith murió a la edad de 67 años.

Su obra sistematiza de manera científica las bases del capitalismo moderno, y presentó su
justificación teórica en una forma que marcaría el pensamiento de los más influyentes economistas
del siglo XIX (a favor y en contra) y que en parte sigue inspirando a los defensores del mercado
libre. Muy importante este párrafo. ¿Qué opinan al respecto?

Sin embargo, pese a su importancia para la historia de la ciencia económica, es importante recordar
que Smith no era únicamente (ni acaso principalmente) un economista; de hecho, en sus tiempos
la economía aún no se había desarrollado como disciplina independiente.

La amplitud de sus intereses, que abarcaban no solo economía, ética, filosofía política, y
jurisprudencia, sino también literatura (antigua y moderna), lingüística, psicología, y la historia de
la ciencia, destaca tanto por su variedad como por su profundidad analítica.

A continuación, se presentan los elementos más importantes del pensamiento de Smith.

La Teoría de los sentimientos morales de 1759 empieza por la exploración de todas las conductas
humanas, en las cuales el egoísmo no parece desempeñar un papel determinante. Sin embargo, sí
considera que la primera tendencia del ser humano es la del amor hacia sí mismo. De ahí que se vea
obligado a controlar y dominar su egoísmo, elemento fundamental para que la vida en comunidad
no se convierta en una guerra de todos contra todos.

Lo que se expone entonces es el proceso de simpatía (o empatía), a través del cual un sujeto es capaz
de ponerse en el lugar de otro, aun cuando no obtenga beneficio de ello. Adam Smith lo explica por
la influencia de la necesidad de ser aprobado por los demás. Con esto se busca criticar a la

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concepción utilitarista, como aparece en Hume. El desarrollo de la obra lleva al descubrimiento
del espectador imparcial, la voz interior que dictaría la propiedad o impropiedad de las acciones.

En este sentido explica el origen y funcionamiento de los sentimientos morales: el resentimiento, la


venganza, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia. El resultado es una concepción
dinámica e histórica de los sistemas morales, en oposición a visiones más estáticas como las
determinadas por las religiones. En términos filosóficos, la naturaleza humana estaría diseñada para
avanzar a fines o causas finales que no necesariamente son conocidos por los sujetos, que se guían
por las causas eficientes.

En 1776, Smith publicó su obra Una investigación


sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las
naciones (o simplemente La riqueza de las naciones),
después de más de diez años de trabajo, por la cual es
considerado por muchos especialistas el padre de
la economía política. Esta obra representa el intento por
diferenciar la economía política de la ciencia política, la
ética y la jurisprudencia. Un elemento fundamental para
esta diferenciación fue la crítica al mercantilismo, corriente heterogénea que venía desarrollando
nociones económicas desde el siglo XV, más vinculada a los imperios coloniales que a la
naciente Revolución Industrial.

Por consiguiente, consideraba esta serie de volúmenes como una exposición parcial de una obra
más amplia sobre Los principios generales de la ley y del gobierno, y de las diferentes revoluciones
que en estas se han producido en las diferentes épocas y periodos de la sociedad, obra que deseaba
escribir pero que nunca llegó a completar. Incluso en La riqueza de las naciones, para Smith la
ciencia económica era mucho más que la teoría de precios, producción y distribución, moneda y
banca, finanzas públicas, comercio internacional, y crecimiento económico, campos que hoy en día
se consideran como especialidades en sí mismos. Todos estos temas se discuten en el libro, pero
también incluye detalladas discusiones sobre temas tan diversos como historia eclesiástica,
demografía, política educacional, ciencias militares, agricultura, y asuntos coloniales.

Según la idea central de La riqueza de las naciones, la clave del bienestar social está en
el crecimiento económico, que se potencia a través de la división del trabajo y la libre competencia.
Según este planteamiento, la división del trabajo, a su vez, se profundiza a medida que se amplía la
extensión de los mercados y por ende la especialización. Por su parte, Adam Smith considera la
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libre competencia como el medio más idóneo de la economía, afirmando que las contradicciones
engendradas por las leyes del mercado serían corregidas por lo que él denominó la mano invisible
del sistema. ¿Existe el estado?

Una particularidad de la obra es el planteamiento de que, el interés propio de cada individuo


conduce al bienestar general, lo que se conoce como el mecanismo de la mano invisible o
doctrina de la mano invisible de Adam Smith. Al respecto, afirmaba que el hombre necesita
casi constantemente la ayuda de sus semejantes, y es inútil pensar que lo atenderían solamente
por benevolencia. No es la benevolencia del carnicero o del panadero la que los lleva a
procurarnos nuestra comida, sino el cuidado que prestan a sus intereses.

Esto es y ha sido en ocasiones interpretado de forma errónea, como que simplemente el egoísmo,
el interés propio lleva al bienestar general. Sin embargo, pasajes tanto de esta obra como de Los
sentimientos morales dejan claro que en un sistema económico el interés personal no es la única
motivación, ya que si así fuera, toda negociación resultaría imposible. Adam Smith pretendía
transmitir que, el interés propio de cada persona en la consecución y satisfacción de sus necesidades,
en un sistema económico libre acabaría favoreciendo al resto de personas también.

El ser humano en este sentido, es capaz también de comprender el interés personal de su compañero
y de llegar a un intercambio mutuamente beneficioso. La empatía con el egoísmo del otro (donde
acentúa la siguiente frase: Dame lo que necesito y tendrás lo que deseas y el reconocimiento de sus
necesidades, es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias. El pensador y economista
escocés subraya que la mayor parte de estas necesidades humanas se satisfacen por intercambio y
por compra.

La obra incluye una filosofía de la historia, donde la propensión a intercambiar exclusiva del
hombre se convierte en el motor del desarrollo humano, porque permite la suficiente creación de
riqueza, generación y acumulación de capital para poner en práctica la división del trabajo. Debido
por tanto a la empatía y la división del trabajo se potencia el crecimiento económico, clave
del bienestar social.

Esta obra constituye también una guía para el diseño de la política económica de un gobierno. Los
beneficios de la mano invisible del mercado solo se obtendrán en una sociedad bien gobernada.

Entre sus aportes más importantes se destacan:

• La diferenciación clara entre valor de uso y valor de cambio.

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• El reconocimiento de la división del trabajo, entendida como especialización de tareas, para
la reducción de costos de producción.
• La predicción de posibles conflictos entre los dueños de las fábricas y los trabajadores mal
asalariados.
• La acumulación del capital como fuente para el desarrollo económico.
• La defensa del mercado competitivo como el mecanismo más eficiente de asignación de
recursos.

Consideraciones de carácter social.

Contrariamente a lo que le achacan algunos críticos debido a los extremos a los que
el neoliberalismo lleva sus ideas, Adam Smith conocía los peligros que conllevaba sus
planteamientos económicos.

Estaba convencido de que un hombre que pasa toda su vida para completar unas pocas operaciones
simples cuyos efectos son siempre los mismos, no tiene tiempo para desarrollar su inteligencia ni
para poner en práctica su imaginación. El resultado es la pérdida del hábito de ejercer sus facultades
y la alienación del individuo. Por ello consideró que el Estado debería impulsar e incluso imponer
la educación pública de las clases trabajadoras.

En este sentido, criticó las vidas miserables que sufrían muchos de sus compatriotas y advirtió que
ninguna sociedad puede ser próspera ni feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y
miserables.

Consideraciones sobre el comercio internacional.

La teoría clásica del comercio internacional tiene sus raíces en la obra de Adam Smith que plantea
la interacción entre comercio y crecimiento económico. Conocida comúnmente, como teoría de
la ventaja absoluta, ya que tomó los costos de producción en términos absolutos. Según los
principios establecidos en sus obras, los distintos bienes deberán producirse en aquel país en que
sea más bajo su costo de producción y desde allí, exportarse al resto de las naciones. Por tanto,
define la denominada ventaja absoluta como la que tiene aquel país que es capaz de producir un
bien utilizando menos factores productivos que otros, es decir, con un costo de producción menor.
Defiende además el comercio internacional libre y sin trabas, para alcanzar y dinamizar el proceso
de crecimiento económico, y este comercio estaría basado en el principio de la ventaja absoluta. Así
mismo, aboga por favorecer la movilidad internacional de los factores de producción, elemento este
clave para las políticas de comercio exterior.
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El Liberalismo clásico.

Nace en Inglaterra a mediados del siglo XVII, entre la guerra civil y la revolución de 1688, con la
elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y su pretensión de
monopolio sobre la verdad religiosa.

Es así, como los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios
disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus ideas
centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas libres que
comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que basarse en el
consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas racionales, dicho ejercicio
de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus poderes, por lo tanto tenían que ser
limitados, con una clara vocación de protección de los derechos individuales como la libertad de
expresión, de religión, de asociación y de propiedad

El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En línea con
lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores inconformes fuera
de la Iglesia de Inglaterra. Hasta ese momento, reinaba un compromiso doctrinal entre
el calvinismo y el anglicanismo que permitió la nacionalización política, compromiso que
proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa. Pero en el siglo XVII surgieron
importantes discrepancias en el seno de la Iglesia de Inglaterra referentes a
su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo, cuyas reclamaciones
radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización presbiteriana o asamblearia.

Lo antes expuesto, conduce a que sus bases racionales son el realismo y fundamentalmente
el empirismo sustentado bajo el derecho natural, con mucha mayor atención, por lo tanto, a los
cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del deductivismo propio
del racionalismo continental europeo, más tendiente a formular verdades absolutas. Se trata de
un racionalismo analítico, más que justificativo.

Su visión de la condición humana es realista, suponiéndole una motivación fundamentalmente


egoísta en aras de la satisfacción del propio interés, esto lo vincula a dar preferencia especial
al liberalismo económico.

Dicho, empirismo y utilitarismo, propios del liberalismo clásico, favorecen la convención más que
la convicción, mediante un programa político basado en el consenso, por lo que considera la ley y
la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus resultados y omitiendo su concordancia

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con cualquier principio trascendente. Debido a esto último es que aceptan la monarquía
constitucional siempre y cuando esta garantice la libertad y el bien común.

El liberalismo clásico es un concepto amplio usado para englobar las ideas políticas que suceden
durante los siglos XVII y XVIII, contrarias al poder absoluto o intervención del monarca o el Estado
en asuntos civiles, y opuestas a los privilegios legales que detentaban los aristócratas, el clero oficial
y los gremios, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar sus capacidades individuales y
su libertad en el ámbito político, religioso y económico. Es una corriente originaria del liberalismo
que aboga por las libertades civiles bajo el imperio de la ley y por una economía de mercado. Las
ideas, clasificadas como liberalismo clásico, de John Locke y de Montesquieu influyeron
significativamente tanto en la Revolución Gloriosa como en la Independencia de los Estados
Unidos de América y en el inicio de la Revolución francesa.

En el siglo XIX el liberalismo clásico pone el énfasis principal en garantizar la libertad del individuo
al limitar el poder del Estado y maximizar el poder de las fuerzas del mercado capitalista, como una
respuesta a la Revolución industrial y la urbanización en el siglo XIX en Europa y los Estados
Unidos. Aboga por las libertades civiles con un gobierno limitado bajo el imperio de la ley y la
creencia en la política económica del laissez-faire. El liberalismo clásico del siglo XIX se basa en
ideas que ya surgieron a en el siglo XVIII, como ideas seleccionadas de Adam Smith, John
Locke, Jean-Baptiste Say, Thomas Malthus y David Ricardo, subrayando su creencia en el libre
mercado y el derecho natural, el utilitarismo y el progreso. Los liberales clásicos eran más
desconfiados que los conservadores del rol del gobierno a menos que fuese mínimo y al algunos
adoptar la teoría de gobierno de Thomas Hobbes, creían que el Estado había sido creado por los
individuos para protegerse unos de otros. Un referente de esta generación del liberalismo clásico es
el sociólogo y pensador inglés Herbert Spencer, quien se aproximó a un anarquismo filosófico.

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Tema 2: PENSAMIENTO DE DAVID RICARDO Y LA TEORIA DE LA
VENTAJA COMPARATIVA

David Ricardo era el tercero de diecisiete


hijos de una familia sefardí judía (procedente
de Portugal) que emigró de Holanda a
Inglaterra antes de su nacimiento. Después de
una breve etapa escolar en Holanda, empezó a
trabajar a los catorce años, en la London Stock
Exchange (Bolsa de Londres), como empleado
de su padre, donde aprendió lo básico sobre
finanzas. En 1793, se casó fuera de la fe judía y las relaciones con su familia se volvieron más
tirantes, por lo que Ricardo decidió establecerse por su cuenta. Especializado en la negociación de
valores públicos, prosperó bastante rápido y para 1815 había amasado una fortuna considerable.

Después de haber adquirido su fortuna en la Bolsa de Londres, se convirtió en terrateniente. En


1819 fue elegido miembro del Parlamento; retuvo el cargo hasta su muerte. En la Cámara de los
Comunes sus opiniones gozaban de autoridad, y se ha dicho de él que fue el primero en educar a la
Cámara en el análisis económico. Se retiró de los negocios, lo que le permitió dedicarse a trabajos
intelectuales desde muy joven.

Su interés por los problemas de la teoría económica se desarrolló hacia la mitad de su vida. Su
primer contacto con el tema parece datar de 1799 cuando en una visita con su mujer al balneario de
Bath, leyó a Adam Smith. En 1809, aparecieron publicadas sus primeras opiniones sobre economía
en forma de cartas a la prensa firmadas por "R" en relación con la depreciación de la moneda.

La obra más importante de Ricardo es, Principios de Economía Política y Tributación, aparecida
en 1817, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma
que “el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la
distribución”. Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió
también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin
embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor
expuestas sus ideas en los trabajos de Jean-Baptiste Say, Malthus y McCuloch.

La labor de este economista es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al
problema del valor, especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la
distribución dependen de la teoría del valor.
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Principales ideas económicas de Ricardo

En primer lugar, respecto al valor, diferenció el valor de uso y de cambio. Según Dobb (1961) del
valor de cambio dijo que era de dos tipos: valor natural, para el caso de que no variaran las
condiciones de mercado, y el valor en mercado, afirmando que el valor de cambio se relaciona a
bienes que por su rareza o alguna cualidad excepcional tienen valor, como las obras de arte por
ejemplo y los que pueden multiplicarse mediante el trabajo. Como afirma Ferguson (1974) Ricardo
no sostiene una teoría del valor trabajo sino del costo de producción, que no comprende la renta,
porque los artículos tendrán valores relativos diferentes de sus costos de trabajos relativos, si en la
producción de estos artículos el trabajo y el capital se emplearan en diferentes proporciones.

El valor depende de los cambios en las tasas de salarios pagados y las tasas de ganancias recibidas
no suponiendo cambio alguno en los costos relativos del trabajo. Por lo tanto, la calidad del trabajo
del hombre y el tiempo que emplee contribuyen, a determinar el valor del bien. Así, trabajos
diferentes deben ser pagados diversamente por no ser de la misma categoría y que cuando se trata
de trabajos sobre el mismo artículo con variaciones de calidad en dicho trabajo, en determinadas
épocas, dichas variaciones pueden dejar de tenerse en cuenta.

En segundo lugar, la renta. Para Ricardo, según Gómez (1967) la renta de la tierra se debe a la
distinta fertilidad y a la ley del rendimiento decreciente, y esto es así porque cuando en regiones,
poco pobladas abundan las tierras disponibles y sin propietarios, se cultivaban las de mejor calidad
solamente, no existiendo la renta, ya que quién va a pagar por una tierra, habiendo otras tan buenas
como esa al alcance de la mano. En cambio, en zonas muy pobladas en las que no basta la buena
tierra para el sostenimiento de sus habitantes, hay que recurrir a las de inferior calidad, apareciendo
así la renta.

La Teoría de la Renta ricardiana expone lo siguiente:

Cuando se tiene un conjunto de parcelas de igual tamaño y en las que se emplea la misma proporción
capital/trabajo, una vez ordenadas de mayor a menor fertilidad y con una cantidad dada de una
creciente población, hay que cultivar una parcela adicional más. Esa parcela, al ser menos fértil,
hará que el precio del grano se fije en función de lo que cuesta producir en dicha parcela, y así
sucesivamente, hasta que se llegue al Estado Estacionario el cual supone el límite físico en el que a
partir de este no hay crecimiento del producto.

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En tercer lugar, el salario. Para Ricardo, según Ferguson (1974) hay dos clases de salarios: el
natural, o sea, el que el obrero necesita para alimentarse, alojarse, vestirse y cubrir otras necesidades
fundamentales para su familia y él mismo; y el salario de mercado que es el resultado como
consecuencia de la demanda y oferta de trabajo. Este salario se aproxima más al natural, ahora que,
si el natural es superior al salario de mercado, los obreros tenderían a tener más hijos, por lo que a
la larga abundaría la oferta de brazos en dicho mercado y los importes de los salarios bajarían. Si
ocurriera lo contrario, habría menos natalidad, más mortalidad entre los trabajadores y los salarios
subirían.

En cuarto lugar, el beneficio. Cree Ricardo, según Gildemeister (1986) que la renta del capital
disminuye cada vez más. Es decir, el beneficio que corresponde a un determinado monto de dinero
que se ha invertido, sin que esto implique dejar de considerar que el compendio total de beneficios
se incrementa al mismo tiempo que se incrementa la producción y que se acumula el capital.
Pensaba en la oposición entre salarios y beneficios, ya que, según él, a un alza de precios
corresponde un alza de los salarios nominales, a costa de beneficio y de la tasa de interés de las
sumas que prestan.

En quinto lugar, el equilibrio automático de la balanza comercial. Se le atribuye a Ricardo, según


Dobb (1961) el haber explicado la forma del movimiento de mercancías y cómo opera la moneda
dentro de este movimiento cuando se realizan las transacciones. Así, la balanza comercial de una
nación es negativa, el déficit se cubrirá con dinero hasta que llegue a escasear, incrementándose su
valor y disminuyendo los precios. Los que no venden no se sienten estimulados por los precios bajos
pero los que compran sí; entra, por consiguiente, en juego el dinero que en ciertos momentos en
lugar de salir empieza a ingresar, volviendo relativamente las cosas a su lugar.

En sexto lugar, los costos comparados. Ferguson (1974) manifestó que Ricardo es quien enuncia
una ley que llamó “de los costos comparados”, por la que cada nación coloca o vende sus artículos
a otras sacando ventaja de la circunstancia de que sus costos para elaborar dichos artículos son más
bajos que en otros países, adquiriendo a su vez en esos países, los bienes cuyos costos locales serían
más altos que en el extranjero. El inconveniente de esta teoría es que no contempla la necesidad
vital para un país que está creando una industria, de protegerla hasta que el precio de disminución
de costos de dichas industrias nacientes se haga tangible. En esta teoría, no se tiene en cuenta que
los costos de producción evolucionan cuando la economía de un país sufre un proceso de cambio.

La ventaja comparativa y el comercio internacional


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Podemos afirmar que Ricardo constituye uno de los pilares de la Escuela Clásica, y desplazó el
énfasis desde la producción a la distribución, punto de partida para el estudio posterior del comercio
internacional.

El modelo Ricardiano de productividad del trabajo y ventajas comparativas es punto de partida


obligado en el estudio del comercio internacional y sus repercusiones en el desarrollo económico
de los países. Dicho modelo se fundamenta sobre los principios del valor- trabajo y establece un
vínculo entre la productividad (relativa) del trabajo y las ventajas (comparativas) de las economías
en el comercio internacional. Independientemente de su validez explicativa, la teoría ricardiana del
comercio internacional ofrece un ejemplo aplicado y simple de la división del trabajo y la asignación
eficiente del recurso trabajo.

Este modelo teórico tiene como supuestos básicos los siguientes: a) la existencia de dos economías
que cuentan con solo dos sectores productivos que producen solo dos bienes; b) en ambas
economías existe únicamente solo un factor productivo, el trabajo; c) la productividad de dicho
factor se equipara con el nivel de tecnología, ; d) dicha productividad se mide de acuerdo a los
requerimientos unitarios de trabajo, y; e) no existe movilidad internacional de los factores,
particularmente el capital.

En el ejemplo utilizado por Ricardo se trata de Portugal e Inglaterra y de la producción y comercio


de ropa y vino. Los requerimientos del factor trabajo se miden por hombres ocupados al año; las
cifras para el caso de Inglaterra son de 100 hombres para la producción de ropa y 120 para la
producción de vino. En Portugal, en cambio, los requerimientos anuales de trabajadores son 90 y
80, respectivamente. Portugal es por tanto más productivo en ambas actividades, es decir tiene
ventaja absoluta frente a Inglaterra en la producción de ambos bienes, pero de ahí no se deriva que
únicamente Portugal se dedique a producir tales bienes, como lo supondría la teoría smithiana del
comercio internacional asentada en la noción de las ventajas absolutas.

De acuerdo a Ricardo lo que rige en el intercambio comercial entre los países es el principio de
la ventaja comparativa. A Portugal le conviene especializarse en la producción de vino donde su
ventaja es mayor en relación con la ventaja que guarda en la producción de ropa frente a Inglaterra
(80/120 frente a 90/100 o ¾ vs 9/10). A Inglaterra, por su parte le conviene especializarse en la
elaboración de ropa, donde posee ventaja comparativa (es decir menor desventaja absoluta) frente
a Portugal.

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Esa división del trabajo sería la más eficiente para ambas economías. Obsérvese que estaría en el
interés de Portugal importar ropa a cambio de vino incluso aunque pudiera producir ropa con menos
requerimientos laborales que Inglaterra. ¿Por qué? Porque al hacerlo obtendría a cambio de la
producción de vino que le costó 80 hombres al año, la misma cantidad de ropa que tendría utilizando
al año 90 hombres produciéndola internamente. A Inglaterra, a su vez, le conviene obtener la misma
cantidad de vino que obtendría dedicando 120 hombres al año, mediante el intercambio de ropa que
solo le costó 100 hombres al año.

De acuerdo a esta teoría los “países exportarán los bienes que su trabajo produce de forma
relativamente más eficiente e importarán los bienes que su trabajo produce de forma relativamente
más ineficiente.” Así, al intercambiar bienes en los que tienen costos relativos más bajos, las
economías están intercambiando trabajo y se especializan en la producción del bien en el que son
más eficientes y lo cambian por el bien en el que lo son menos. De este modo el comercio presenta
un método indirecto (y más eficiente) de producción que viene a abaratar el precio de los bienes
intercambiados y amplía las posibilidades de consumo (Krugman y Obstfeld, 1996: 20-2

Los aspectos más significativos de su indagación y aporte son los siguientes:

• Descubrir la base que permite el intercambio entre las mercancías y las relaciones que
de él se generan, interesándose por los precios relativos más que por los absolutos, en
atención a que las mercancías obtienen su valor de dos fuentes: de su escasez y de la
cantidad de trabajo necesario para obtenerlas.
• Su análisis de la renta de la tierra y el desarrollo de la teoría de los costos comparativos,
fueron sus contribuciones más significativas al mundo de la economía.
• Las diferencias en la calidad de la tierra determinarían que, si bien los propietarios de
las tierras fértiles obtendrían rentas cada vez más altas, la producción en las de peor
calidad generaría sólo lo justo para cubrir los costos, sin lugar a la renta.
• El crecimiento de la población acompañaba a la expansión económica, y que esta
expansión generaría un aumento de las necesidades de alimentos, la que solo podía
satisfacerse a costos más altos.
• A fin de mantener los salarios reales a su nivel anterior, serían necesarios salarios
monetarios más altos, lo cual haría disminuir la participación de los beneficios en el
producto.

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• El proceso de expansión económica podía atentar contra sus propios cimientos; la
acumulación de capital a partir de los beneficios, generaría el estado estacionario en el
que no habría crecimiento.
• Desarrolló la teoría de los costos comparativos defendiendo que cada país debería
especializarse en aquellos productos que tuvieren un costo comparativo más bajo e
importar aquellos cuyo costo comparativo fuera más elevado (política ricardiana de libre
comercio).
• Según esta política, cada país debe dedicar su capital y trabajo a aquellas actividades
productivas que les resulten más beneficiosas. De esta forma, se distribuye el trabajo con
la mayor eficiencia y aumenta al mismo tiempo la cantidad total de bienes, lo que
contribuye el bienestar gene.

Tema 3: ROBERTH MALTHUS Y LA TEORIA DE LA POBLACION.

Tema fundamental para comprender los estudios demográficos desde la perspectiva económica

Roberth Malthus nació en Surrey el 17 de


febrero de 1766, su principal estudio fue el
ensayo sobre el principio de la p oblación
(1788), en el que afirmaba que la población
tiende a crecer en progresión geométrica,
mientras que los alimentos solo aumentan en
progresión aritmética, por lo que la población se
encuentra siempre limitada por los medios de subsistencia.

Según Roncaglia (2017), se da el nombre de malthusianismo a la teoría demográfica, económica y


sociopolítica, desarrollada por Malthus durante la revolución industrial, según la cual la capacidad
de crecimiento de la población responde a una progresión geométrica, mientras que el ritmo de
aumento de los recursos para su supervivencia solo lo puede hacer en progresión aritmética. Según
esta teoría, de no intervenir obstáculos represivos (guerras, pestes, etc.), el nacimiento de nuevos
seres mantiene la población en el límite permitido por los medios de subsistencia, en el hambre y
en la pobreza.

Malthus fue muy influyente en el pensamiento económico, político, social y científico considerado
un escritor de gran importancia y controversia.

24
Malthus logró un lugar en la historia del pensamiento económico por su Ensayo sobre el principio
de la población (1798), trabajo en el que asumió una visión fatalista sobre la economía y la
población. La teoría de Malthus contrastaba con la idea de Smith respecto a que el incremento de
la población impulsaba el progreso económico. Malthus también contradice las tesis de su padre
Daniel Malthus quien aseguraba que la pobreza y
la miseria por la que estaba atravesando Inglaterra
eran causadas por la inoperancia del gobierno.

La tesis de Malthus se resume en los siguientes


puntos: primero, la población crece más rápido
que la producción de alimentos; segundo, cuando
se aumenta la producción de alimentos por
encima del crecimiento de la población se
estimula la esta tasa de crecimiento; tercero, si la población aumenta muy por encima de la
producción de alimentos el crecimiento se frena debido al hambre, las enfermedades y las guerras.

A partir de estas tesis Malthus propuso formas de asumir el control de la natalidad y sus soluciones
fueron extrañas y controvertidas: la primera era el aumento de la tasa de mortalidad mediante las
guerras, las hambrunas y las enfermedades; la segunda era reducir la tasa de natalidad mediante una
política para que los matrimonios se realizaran más tarde de lo que se estaban haciendo. En
ediciones siguientes Malthus agregó el ingrediente de la moral en el control de la natalidad, por lo
cual no se tendría que llegar a relaciones prematrimoniales, aunque el tema del deseo humano seguía
para él implícito.

Roberth Malthus, estableció una relación importante entre población y riqueza (alimentos y otros
bienes necesarios para la vida), pero mantuvo esa idea básica como constituyente inexorable de una
sociedad desigual, donde unos ricos privilegiados no necesitaban una población excesiva si ésta
podía ocasionarles gastos en forma de impuestos. En este sentido, Malthus proporcionaba buena
conciencia a las clases dominantes, la imprevisión de los pobres y su situación es responsabilidad
exclusiva de ellos mismos y fortalecía el orden social existente.

Sin embargo, abogaba por disminuir en todo lo posible la desigualdad económica entre clases
sociales. A lo largo de su trabajo sobre la población, clama en numerosas ocasiones por medidas
económicas encaminadas al aumento de la producción agrícola como único medio para aumentar la
"riqueza de las naciones", que él mismo considera indisociable de un incremento en la felicidad de
la población y en concreto en la mejora de la situación de las clases más desfavorecidas.
25
Thomas Malthus consideró que pese al progreso notable de la tecnología agrícola y de la producción
de alimentos, el crecimiento de la población neutralizaría este progreso y una parte importante de
la humanidad permanecería siempre en la miseria y el hambre.

Los métodos anticonceptivos y el control de la natalidad, han limitado el crecimiento de la población


en los países desarrollados, de manera que la producción de alimentos ha sobrepasado el nivel
necesario y la población ha abandonado la miseria y el hambre. ¿Sera cierto?

Malthus defendía la estabilidad a largo plazo de la economía por encima del corto plazo y criticó
las leyes de pobres ingleses, apoyó contrariamente a las posiciones de la economía clásica y en
círculos cerrados y los planteamientos de los proteccionistas que introdujeron un sistema de
impuestos sobre las importaciones de trigo británico, ya que pensaba que estas medidas fomentarían
la producción interna, y así promover los beneficios a largo plazo.

La teoría de la población de Malthus ha contribuido a que la Economía sea conocida de manera


despectiva por los críticos en término del manejo de la realidad de la época.

Malthus también realizó importantes aportes a la teoría del valor y su medida, así como a la teoría
de las crisis y el subconsumo, en una perspectiva de análisis más amplia y compleja.

Una de las ideas que preocupaba a Malthus era lo que él llamaba el atascamiento general; guardando
la distancia en el tiempo, tanto en el pasado, como hoy en día, muchas empresas producen bienes
que él llamaba esenciales, como los alimentos, y los no esenciales, como son los artículos de lujo,
deseados por las personas. Son muchas las empresas que han ido a la quiebra por producir grandes
cantidades de bienes, que luego la gente no compra, ya sea porque no están interesados en ellos,
porque no son motivadores, porque no los conocen o porque aparecen otros más innovadores y
muchas veces más baratos.

Es importante destacar entre las críticas al pensamiento de Malthus, las señaladas por Marx en una
nota de su obra el Capital, al considerar la teoría demográfica como un plagio a otros autores, y
que el progreso en la ciencia y la tecnología permitirán el crecimiento exponencial de los recursos.

Lo anterior llama a la reflexión en cuanto a que Malthus no considera ese aspecto en su análisis, lo
cual es fundamental en el desarrollo económico y social de una nación.

4: EL LIBERALISMO DE JOHN STUART MILL

26
John Stuart Mill (1806-1873) fue un filósofo y
economista inglés (que incluso hizo una esporádica
incursión en la política) nacido en Londres. De muy
niño, con tres años, ya dio pruebas de una inteligencia
fuera de lo común. James Mill, su padre, se encargó
de dirigir estrictamente la educación. Entre los catorce
y quince años completó su formación en Francia y
residió algún tiempo en casa de Say, amigo de su
padre. Con diecinueve años, escribió artículos para las revistas Traveller y Westminster review. De
adulto visitó Francia con frecuencia, país por el que sintió una gran afición y donde conoció a los
más famosos intelectuales galos: Say, Saint-Simon y Comte.

Su padre, James Mill, puede ser considerado un precursor del utilitarismo de origen escocés fue
economista, filósofo y discípulo de Bentham y Ricardo trabajaba en la compañía de las indias
orientales, cuya historia escribió. Como su amigo Bentham, y siguiendo al ilustrado Helvetius,
estaba persuadido de que la educación lo puede todo en la formación del carácter y se propuso
demostrarlo con su hijo, al que convirtió en una especie de “máquina de razonar”, imponiéndole
una disciplina atroz.

Sus obras más importantes son: Sistema de Lógica raciocinante e inductiva (1843); Ensayos sobre
algunas cuestiones no resueltas de política económica (1844, aunque fueron escritos entre 1829 y
1830), Lógica(1843); Principios de economía política (1848), Sobre la libertad (1859)1;
Pensamientos sobre la reforma parlamentaria (1859); Consideraciones sobre el gobierno
representativo (1861); Utilitarismo (1861); Augusto Comte y el positivismo(1865); La servidumbre
de la mujer (1869) y Autobiografía (1873).

John Stuart Mill, progresista y liberal, intentó conciliar la economía clásica inglesa con las
corrientes histórica y socialista en boga durante el siglo XIX.

• El Utilitarismo de John Stuart Mill

El utilitarismo es una forma moderna de la teoría ética hedonista que enseña que la finalidad de la
conducta humana es la felicidad, y que en consecuencia la norma discriminatoria que diferencia
entre el comportamiento bueno y malo es el placer y el dolor.

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El más importante continuador de la doctrina utilitarista es John Stuart Mill (1806-1873). J. S. Mill
fue un estrecho discípulo de Bentham y de su propio padre, James Mill, y la exposición de su
concepción moral se encuentra en su Utilitarismo, de 1863. Allí define su teoría —de acuerdo con
Bentham— como «el credo que acepta como fundamento de la moral la ‘utilidad’ o el ‘principio de
la máxima felicidad’, el cual sostiene que las acciones son buenas en cuanto tienden a promover la
felicidad, malas en cuanto tienden a producir lo opuesto a la felicidad. Por ‘felicidad’ se entiende
placer y ausencia de dolor; por ‘infelicidad’, dolor y privación de placer»

Para Mill, la fundamentación del utilitarismo es la dignidad humana. Es conocida la frase que el
utilitarismo dedica a esta cuestión: “Es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho;
mejor ser un Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho. Sólo puede ser útil lo que nos resulte
auténtico y no falseado”.

Mill compartía la preocupación de Bentham de provocar reformas sociales que condujeran a una
sociedad más equitativa. Sin duda, la deseada y deseable democratización y racionalización de la
vida pública, que ha tenido lugar gracias a las ideas de Mill (no sólo la doctrina utilitarista, sino su
idea de las libertades individuales y cívicas), es una de las mayores razones de la amplia aceptación
del utilitarismo como teoría moral y política.

Para que los humanos seamos felices es imprescindible que haya: a) Autodesarrollo: es decir,
“capacidad de crecer", capacidad de conocer y, por tanto, de modificar nuestras opiniones. b)
Individualidad: si la presión de la sociedad (y especialmente de la clase media) sobre los individuos
es muy fuerte, nos encontramos ante una coacción y, por tanto, no puede haber libertad. Estos dos
elementos forman la dignidad humana, sin la cual no puede haber felicidad. Un mundo de seres
pasivos y satisfechos en su obediencia no puede ser un mundo feliz porque, para Mill, la felicidad
es una función de la diversidad. Incluso cuando alguien oprime otro (caso del machismo) de hecho
se degrada a sí mismo, porque se acostumbra a vivir en un mundo de sumisiones meramente vacunas
y se pierde la ganancia intelectual y social que significa la diversidad.

• El Positivismo de Mill

Existen diversos paradigmas y pensamientos filosóficos, los cuales de diferentes maneras tratan de
buscar la verdad y en ocasiones entran en conflicto con los postulados ideológicos vigentes. Entre
estos paradigmas se encuentra el positivismo, el cual está orientado hacia un esquema metodológico
de investigación que ha prevalecido por encima de otras orientaciones investigativas identificando

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la realidad de manera objetiva y empírica (Seguel-Palma,Valenzuela-Suazo, & Sanhueza-Alvarado,
2012). Pero las diferentes corrientes epistemológicas han surgido a través del tiempo como producto
de la necesidad de responderse a las preguntas más elementales, tales como ¿qué es la verdad?, ¿qué
es la ciencia?, ¿qué es el conocimiento? Y poder explicar ¿de qué manera el ser humano busca la
verdad y produce conocimiento a partir de ella?

El positivismo es una filosofía cuyo principio fundamental es la cosa en sí, es una concepción
moderna del mundo. Para esta posición a realidad son los fenómenos existentes y las cosas; realidad
que es el único objeto de conocimiento, donde se encuentra el origen y validez que constituye el
criterio de verdad del conocimiento.

Augusto Comte se desempeñó de secretario de secretario de Saint-Simon lo que ejerció influencia


en las ideas de aquel, la epistemología del positivismo clásico tuvo su origen en Francia en el siglo
XIX siendo su máximo propulsor Augusto Comte (1798 a 1857) quien utilizó por primera vez el
término positivista, influenciado por los filósofos empirista como Bacon, Hume, Locke y Condillac,
producto de la experiencia de los sentidos (Dos Santos, 2017).

Años más tarde el positivismo fue introducido a Inglaterra por John Stuart Mill, quien primero la
aplicó a la ciencia económica. (Hill, 1992). Cabe destacar que Augusto Comte y John Stuart Mill
son considerados los padres de esta epistemología y del positivismo en general.

• El Método de Mill

En las investigaciones económicas, Mill utilizó una mezcla de método inductivo y deductivo.

En su Lógica (1843), que es una teoría del conocimiento científico, distingue el método adecuado
para las ciencias físicas del apropiado para las ciencias morales o sociales. El primero se fundamenta
en la observación, la experimentación y la inducción. Y el segundo, debe acudir a la abstracción y
la deducción a partir de premisas apriorísticas, al no poder aplicarse por entero a las ciencias morales
o sociales el método experimental, eminentemente inductivo a partir de las observaciones de los
hechos sociales.

El economista, por tanto, debe tener una amplia formación interdisciplinar; según Mill, "el
economista, que sólo haya estudiado economía política, seguramente fracasará cuando intente
aplicar su ciencia a la práctica" (citado por Spiegel, p. 448).

En resumen, Mill desarrolló un programa de investigación que combinaba una teoría deductiva y
29
abstracta, en lo general, que afecta a la producción, con un estudio inductivo de las instituciones
sociales, en lo concreto, que afecta a la distribución. Además, aplica un criterio valorativo de las
instituciones económicas (la propiedad, la herencia, etc.), juzgando su conveniencia social en
función de los efectos que originan en el sistema económico.

• Teoría del Comercio Exterior de Mill

Mil obtuvo uno de sus mayores logros en el campo de la teoría económica con su estudio sobre el
comercio internacional.

La teoría de la demanda reciproca fue desarrollada por John Stuart Mill, convirtiéndose en un aporte
fundamental al pensamiento clásico con su teoría. Por lo tanto, argumenta la ley de los valores
internacionales y plantea la necesidad de mantener la igualdad entre las importaciones y las
exportaciones. En este contexto, una definición simple de la demanda recíproca seria “la fuerza
fundamental que determina el punto exacto de la relación del intercambio”. La teoría de Mill era
establecer una correspondencia por medio de una ampliación de la ley general del valor ecuación
que él denominó de oferta y demanda, con este teorema logró hacer su principal aporte a la teoría
del comercio internacional, y que a su vez completa el teorema de Ricardo, al establecer que la
relación de intercambio en el comercio entre dos países depende de la demanda recíproca, es decir,
de la demanda de cada país por el producto del otro”.

En este contexto “lo establecido por Mill, entre comercio internacional, librecambio y crecimiento
económico, puede estructurarse en tres estratos: “el primero estriba en las implicaciones de la
demanda reciproca para la distribución de las ventajas del comercio, el segundo consiste en las
ventajas proporcionadas por el comercio exterior directas e indirectas”, explicadas por Mill, y, el
tercero lo forman las consideraciones que Mill realiza sobre la política comercial”.

• Otros aportes destacables de John Stuart Mill

Labor feminista John Stuart Mill también es aclamado por haber realizado diferentes trabajos en
los cuales abordó el desempeño de la figura femenina dentro de la sociedad. Una de sus obras más
destacadas es la titulada La esclavitud femenina, en la que el autor argumenta la importancia de la
igualdad de género para el progreso de la humanidad.

Por ejemplo, en el primer capítulo de este texto Mill explica que las relaciones sociales entre ambos
sexos —es decir, aquellas donde uno depende del otro en nombre de la ley— simbolizan un
30
obstáculo para el desarrollo de las sociedades modernas. Para el autor, esta dependencia debe ser
sustituida por una igualdad perfecta de oportunidades, sin la existencia ni de privilegios ni de
incapacidades tanto para uno como para el otro.

Irracionalidad, Mill establece que esta desigualdad no es fruto del raciocinio puesto que, si fuese
así, sería más fácil realizar debates en los que se modifique este tipo de estructura mental. Más bien,
la desigualdad está fundamentada en el sentimiento, en lo irracional; por lo tanto, es más difícil
atacar el problema desde la raíz, pues se está agrediendo la emocionalidad del otro.

Según J. S. Mill, debido a esta emocionalidad la desigualdad de género es un problema que no ha


logrado disiparse por completo a pesar de las grandes revoluciones intelectuales y sociales que se
desarrollaron durante la época moderna. Así mismo, el autor plantea que las instituciones, aunque
hayan avanzado en algunos aspectos, siguen siendo tan bárbaras en otros elementos como las que
las precedieron.

Desigualdad y esclavitud, otra de las ideas que propone Mill consiste en el hecho de que, para él,
la adopción del régimen de desigualdad nunca ha tenido como finalidad asegurar la felicidad de la
humanidad ni ha buscado mantener el orden social. Por el contrario, dicha desigualdad responde a
un mandato primigenio de los comienzos de la sociedad humana; cuando la mujer era entregada
como esclava al hombre que deseaba por capricho poseerla y ella, debido a su condición muscular
inferior, no podía negarse ni reclamar, entonces debía aceptar su inexorable destino de completa
sumisión.

A su vez, lo que comenzó como un hecho brutal de violencia y barbarie, con el paso de los años
comenzó a transformarse en una realidad legal; es decir, que se encuentra amparada bajo el nombre
de la ley. Stuart Mill coloca como ejemplo la esclavitud, ya que en un principio era una cuestión de
fuerza entre amo y esclavo, y luego pasó a convertirse en una institución legal.

En resumen, John Stuart Mill escribió una abrumadora cantidad de obras, en las cuales abordó
diferentes temas; el autor realizó desde textos sobre lo meramente filosófico hasta complejos
tratados de economía, pasando también por temáticas relacionadas con los derechos humanos.
También destacó por sus estudios sobre las ciencias sociales, algunas investigaciones en el área de
la literatura y otras de temática religiosa, como por ejemplo Tres ensayos sobre religión, de 1874,
y Naturaleza, la utilidad de la religión y teísmo, publicada en ese mismo año.
31
Tema 5. EL MARXISMO: KARL MARX Y LA CRÍTICA DE LA
ECONOMÍA CLÁSICA

El marxismo es una perspectiva teórica y un


método de análisis socioeconómico de
la realidad y la historia, que considera las
relaciones de clase y el conflicto social utilizando
una interpretación materialista del desarrollo
histórico y adopta una visión dialéctica de la
transformación social y análisis crítico
del capitalismo, compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra del filósofo,
sociólogo, economista y periodista revolucionario alemán de origen judío Karl Marx, quien
contribuyó en la sociología, la economía, el derecho y la historia; así como también la serie de
pensadores que complementan o reinterpretan este modelo, tradición que va desde Engels coeditor
de Marx, hasta otros pensadores como Plejanov ,Lenin ,Stalin.

Es correcto hablar del marxismo, como una corriente del pensamiento humano. El marxismo se
asocia principalmente al conjunto de movimientos políticos y sociales que surgieron durante el siglo
XX, entre los que destacaron la Revolución Rusa, la Revolución China y la Revolución cubana.

Karl Marx nació en Tréveris, Prusia, en 1818. Siendo hijo de padres judíos de la clase media, durante
el tiempo de su formación en jurisprudencia y economía política en Berlín, Marx cayó bajo la
influencia de Hegel y Feurbach, cuyas ideas contribuyeron a conformar sus propias visiones de la
historia, la religión y la sociedad.

Su acceso a las posiciones universitarias estaba cerrado para Marx debido a su radicalismo. Por
consiguiente, se dedicó al periodismo, razón por la cual lo exilia- ron de Alemania y se fue a París,
en donde estudió el socialismo francés y la econo- mía política inglesa. Mientras estuvo allí conoció
a Engels, quien se encontraba en ese lugar en una visita breve. Engels se convirtió en el amigo más
cercano de Marx y en su colaborador; además, le brindó su apoyo financiero y juntos escribieron el
Manifesto del Partido Comunista en 1848.

En 1849 Marx fue exiliado a Londres. Con excepción de sus breves visitas al continente, vivió el
resto de su vida en Inglaterra, en donde pasó días y años en la sala de lectura del Museo Británico,
explorando “las embrolladas ramificaciones de la economía política”. Atormentado por su

32
enfermedad, por la extrema pobreza y por la muerte de tres de sus hijos infantes, Marx siguió
estudiando, escribiendo y organizando. Escribió muchos artículos para el New York Tribune, cuyos
pagos lo ayudaban a subsistir. Organizó y se puso al frente de la Asociación Internacional de
Hombres Trabajadores, la “Primera Internacional”, que duró de 1864 a 1876.

Influencias intelectuales

Además de Engels, varios otros intelectuales influyeron en Marx. Los principales entre ellos fueron
Ricardo, los primeros socialistas, Darwin, Hegel y Feuerbach.

Marx estudió tanto las obras de Smith como de Ricardo y se sentía intrigado en particular por la
teoría del valor trabajo de Ricardo. Creía que la teoría de Ricardo tenía varias fallas y procedió a
bosquejar su propia teoría del trabajo, que tenía implicaciones revolucionarias.

Interpretación económica de la historia en Marx

Injertando el materialismo de Feurbach en la dialéctica de Hegel, Marx desarrolló un materialismo


dialéctico, que extendió al campo económico y consideraba que el primer motor de la historia es la
manera como los individuos satisfacen sus necesidades materiales. En palabras de Marx, “los
hombres deben poder vivir para hacer historia”, por lo tanto, “el primer acto histórico es… la
producción de los medios para satisfacer estas necesidades, la producción de la propia vida
material”7.

La interrelación que estableció Marx entre economía e historia, así como su exposición de la
producción como la fuerza central y motriz de entre las fuerzas mutuamente condicionantes de la
producción, la distribución, el cambio y el consumo, son lo que distinguen su propia economía de
la que existía hasta su época.

Marx reconocía, como Adam Smith, que el desarrollo de las fuerzas productivas en toda economía
depende del grado alcanzado por la división del trabajo, pero a diferencia de Smith, vio un conflicto
de intereses como resultado lógico de la progresiva división del trabajo; así los intereses
individuales se oponen a los intereses comunitarios y todo trabajador viene a estar “encadenado” a
un puesto de trabajo específico, de modo que con el tiempo, “el trabajo de los humanos se convierte
en un poder ajeno, que se opone a ellos y los esclaviza”.

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Al margen del conflicto entre intereses individuales y comunitarios, Marx veía la aparición del
Estado como un poder independiente, divorciado de los intereses reales del individuo y de la
comunidad.

Al margen del conflicto entre intereses individuales y comunitarios, Marx veía la aparición del
Estado como un poder independiente, divorciado de los intereses reales del individuo y de la
comunidad.

Por otra parte, toda clase que ocupa el poder trata de promover su propio interés como si fuera el
interés general de la comunidad; esta situación se hace intolerable si se cumplen 2 condiciones:

1) la gran masa de la humanidad tiene que ser desposeída de la propiedad mientras que
simultáneamente se enfrenta con la contradicción de la existencia de un mundo de riqueza
y cultura. Estos factores presuponen un gran aumento de capacidad productiva y un alto
grado de su desarrollo, como sucede en el contexto de un capitalismo maduro.
2) El desarrollo de las fuerzas productivas tiene que ser universal; como premisa práctica, el
fenómeno de la clase desposeída debe revestir proporciones mundiales; en caso contrario,
la revolución y el comunismo sólo podrían existir como acontecimientos locales, no como
realidades universales.

Lo que Marx llamaba fuerzas productivas, desarrolladas en la época moderna por medio de la
división del trabajo, es algo esencialmente dinámico. Consisten en tierra, trabajo, capital y
tecnología, cada una de las cuales está cambiando constantemente como resultado de los cambios
de la población, los descubrimientos, la innovación, la educación, entre otros.

Las relaciones de producción son las reglas del juego. Éstas son esencialmente estáticas y son de
dos tipos: las relaciones de propiedad y las relaciones humanas. Según Marx, es la suma total de
estas relaciones lo que constituye la estructura económica de la sociedad, sobre la cual se sobrepone
una superestructura política y legal, que corresponde a unas formas definidas de conciencia social.

Cuando el conflicto entre las fuerzas dinámicas y estáticas alcanza un punto suficiente, se producen
la lucha de clases y la revolución, y la pirámide social se invierte.

En 1843, Marx empezó un estudio crítico de la economía política, completando varios manuscritos
al año siguiente que aparentemente estaban pensados para constituir un libro de posterior aparición;

34
sin embargo, el libro no se materializó nunca, hasta que en 1932 se publicó una edición completa
de estos trabajos, bajo el título de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. El tema central de
éstos es que la historia, especialmente en el marco del capitalismo moderno, es la saga de la
alienación que se produce en la vida de las personas, y el comunismo, al que se llegaría por medio
de una revolución contra la propiedad privada, es la escapatoria final de la alienación.

Marx advertía una tendencia hacia la concentración monopolística del capital en un número de
manos cada vez menor; esta tendencia lleva a un aumento de los beneficios totales y a un aumento
de la miseria global de la clase trabajadora. Además, Marx intentó en los Manuscritos criticar la
economía política sobre la base de las contradicciones sociales reales que había observado
empíricamente. La contradicción básica, consiste en que el trabajador se va haciendo más pobre
cuanta más riqueza produce y se convierte en una mercancía cada vez más barata cuantas más
mercancías crea.

Los Grundrisse (Elementos fundamentales para la crítica de la economía política 1857-1858)

Para 1858, Marx había acumulado cierto número de


manuscritos que, en conjunto, pueden considerarse como un
esbozo y un borrador de los argumentos técnicos utilizados
más adelante en El capital. Esta colección de documentos,
publicado durante la segunda guerra mundial, lleva el título
de Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie
(Elementos fundamentales para la crítica de la economía
política). Los Grundrisse revelan algunos elementos no incluidos en El Capital, como una discusión
de los sistemas precapitalistas y un estudio de las interrelaciones entre las partes componentes del
capitalismo (como la producción, la distribución, el cambio y el consumo).

En los Grundrisse, Marx intentó relacionar el proceso de producción con la etapa del desarrollo de
la sociedad. Se opuso particularmente a la posición de Mill, en el sentido de que la producción –al
contrario que la distribución- estuviera sujeta a leyes inmutables independientes de la historia; su
opinión era que la producción sólo puede ser llevada a cabo en una determinada etapa del desarrollo
social. Además, toda forma de producción crea sus propias relaciones legales y formas de gobierno.

Para Marx, la verdadera naturaleza de la producción capitalista implica el estudio del trabajo como
algo básico para la producción, el análisis de las bases históricas de la producción capitalista y el
35
examen del conflicto fundamental entre la burguesía y el proletariado. En los Grundrisse, Marx
empezó a perfeccionar la teoría del valor trabajo y las teorías de la plusvalía y del dinero.

El propósito de las obras anteriores, era establecer los fundamentos teóricos para la realización
suprema de Marx -El capital-, que es claramente un análisis del capitalismo, no del socialismo ni
del comunismo. Marx consideraba el capitalismo como un sistema económico en la que la gente
vivía comprando y vendiendo mercancías, las cuales poseen 4 características:
1) son útiles,
2) producidas por el trabajo humano,
3) ofrecidas para su venta en el mercado, y
4) separables del individuo que las produce.

La teoría del valor trabajo

En su obra El capital, Marx comienza por analizar la producción y la distribución de las mercancías.
Una explicación de este género estaría vacía sin una teoría del valor, concibiendo este autor al
trabajo como la esencia de todo valor10; para él, el valor era una propiedad objetiva de todas las
mercancías.

Marx percibió la contradicción de las dos teorías del valor de cambio establecidas por la economía
clásica, según las cuales, la determinación del precio a corto plazo estaba regulado por la oferta y
la demanda, y a su vez, coexistía con la teoría del precio natural o costo de producción, a largo
plazo. Por ello, Marx reconocía que, en condiciones de competencia, los precios no fluctúan
aleatoriamente, sino que deben hacerlo en torno a un punto definido: si el precio de venta de una
mercancía cae por debajo de su costo de producción, su productor se verá expulsado del mercado;
si el precio de venta supera el costo de producción, aparece un exceso de beneficios, que atrae a los
competidores y lleva temporalmente a un exceso de producción, de manera que el precio disminuirá.

En consecuencia, el punto alrededor del cual fluctúan los precios del mercado competitivo es el
costo de producción, que para Marx quiere decir, costo del trabajo, de forma que el valor venía
determinado no por las leyes del mercado, sino por la misma producción.

Algunas definiciones marxianas

36
De acuerdo con Marx, el valor de la fuerza de trabajo puede dividirse en una cantidad necesaria
para la subsistencia del trabajo y una cantidad por encima y por debajo de aquélla. La primera,
denominada trabajo socialmente necesario, determina el valor de cambio del trabajo en sí: su
salario. La última, denominada “plusvalía”, se la apropia el capitalista. Marx dejó bien claro que el
capitalismo no podría existir si el trabajador no produjese un valor mayor que el requerido por su
propia subsistencia.

“Si fuera necesaria una jornada de trabajo para mantener vivo a un obrero, el capital no
existiría, porque la jornada de trabajo se intercambiaría por su propio producto, y de esta
suerte el capital no se podría valorizar ni conservar… Por el contrario, si sólo se necesita
media jornada de trabajo para mantener vivo a un obrero durante toda una jornada
laboral, la plusvalía del producto surge de por sí…”
Esta plusvalía no surge en el intercambio, sino en la producción, de forma que la finalidad de la
producción, desde el punto de vista del capitalista, es extraer plusvalía de cada trabajador, la cual
consiste en la contribución no remunerada a los trabajadores. Esto es lo que Marx entiende por
“explotación del trabajo”. La plusvalía surge no porque el trabajador reciba menos de lo que vale,
sino porque produce más de lo que vale.

Marx consideraba que el principio de la plusvalía es una parte integrante del tema central del
conflicto de clases y de la revolución; en el capitalismo surgen dos clases (burguesía y proletariado),
una de la cuales se ve obligada a vender su fuerza de trabajo a la otra, a fin de ganarse la vida. Este
acuerdo contractual transforma el trabajo en una mercancía ajena al trabajador. Sin la diferencia
entre el valor de cambio del trabajo (subsistencia) y su valor de uso (valor del producto del trabajo),
el capitalista no tendría ningún interés en comprar fuerza de trabajo.

Marx vio el trabajo como la medida y la causa del valor; además sostuvo que sólo el trabajo –no las
máquinas- puede producir plusvalía y bosquejó diversos términos para explicar su teoría, entre los
que destacan: capital constante (cargas sobre el capital fijo, es decir, la depreciación más el costo
de las materias primas); capital variable (salarios totales pagados al trabajo); inversión (costo de
producción integrando el capital constante y variable); tasa de plusvalía (relación entre la plusvalía
y el capital variable empleado); tasa de ganancia (relación entre la plusvalía y la inversión), y
composición orgánica del capital (relación entre el capital y el trabajo empleado en la producción).

Las leyes del movimiento capitalista

37
Marx describió 5 leyes, o tendencias generales,
inherentes al capitalismo, cada una de las cuales
tiene su raíz en el conflicto entre las fuerzas
productivas dinámicas y las relaciones estáticas de
producción:

1. Ley de la acumulación y la tasa decreciente de


ganancia. En el capitalismo, toda la gente de
negocios intenta obtener más plusvalía, para aumentar su beneficio. Así podríamos esperar que los
capitalistas buscasen métodos de producción intensivos en trabajo, a fin de maximizar sus
beneficios. El incentivo para hacerlo, lo explica Marx: “al igual que todo desarrollo de la fuerza
productiva del trabajo, la maquinaria debe abaratar las mercancías y reducir la parte de la jornada
laboral que el obrero necesita para sí, prolongando, de esta suerte, la otra parte de la jornada de
trabajo, la que el obrero cede gratuitamente al capitalista. Es un medio para la producción de
plusvalía”12.

El primer capitalista que introduzca maquinaria ahorradora de trabajo, por tanto, podrá producir con
costos más bajos que sus rivales, y sin embargo, vender a un precio determinado en el mercado por
el predominio de las empresas menos mecanizadas. Si cada uno de los capitalistas introduce más
maquinaria, la composición orgánica del capital aumenta, la plusvalía disminuye y lo mismo sucede
con la tasa de ganancia. Otra razón por la que la tasa de ganancia puede disminuir a lo largo del
tiempo es que los trabajadores pueden presionar en demanda de tasas salariales más altas.

2. Ley de la concentración creciente y de la centralización de la industria. La búsqueda del


beneficio antes descrita, lleva inevitablemente con el tiempo a una mayor sustitución de trabajo por
capital y transforma la industria en pequeña escala en empresas en gran escala, con una división del
trabajo más marcada y una capacidad de producción mucho mayor. Marx veía que este aumento de
producción y de capacidad productiva llevaría a un exceso de producción general, reduciendo los
precios hasta un punto en que sólo los productores más eficientes sobrevivirían. Las empresas
menos eficientes se verían eliminadas de la actividad por las circunstancias antes expuestas; en
consecuencia, la industria se iría centralizando progresivamente y el poder económico se
concentraría cada vez más en un menor número de manos.

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3. Ley del creciente ejército industrial de reserva. El cambio dinámico que acompaña a la
innovación tecnológica y a la sustitución de trabajo por capital tiene un efecto drástico sobre la clase
trabajadora: el paro. Este desplazamiento de los trabajadores por máquinas, crea un “creciente
ejército industrial de desempleados”, una de las contradicciones inherentes que Marx vio en el
capitalismo; el desempleo es de dos tipos: a) paro tecnológico (causado por la sustitución de trabajo
por maquinaria), y b) desempleo cíclico (causado por el exceso de producción, que a su vez es el
resultado de la creciente concentración y centralización).

4. Ley de la miseria creciente del proletariado. A medida que crece el ejército industrial de reserva,
crece también la miseria del proletariado. Además, generalmente los capitalistas intentan compensar
una tasa de ganancia decreciente disminuyendo los salarios, aumentando el número de horas de la
jornada laboral, introduciendo el trabajo infantil y femenino, y así sucesivamente. Las jornadas de
trabajo más largas y la intensificación del esfuerzo laboral, minan la fortaleza y longevidad de la
clase trabajadora, lo que contribuye a la miseria de la clase trabajadora.

5. Ley de las crisis y depresiones. De una manera moderna, Marx vinculó la explicación de los
ciclos económicos al gasto de inversión; observó que los capitalistas invertirán más en unas épocas
que en otras: cuando el ejército de desempleados aumenta y los salarios disminuyen, los capitalistas
tenderán a contratar más trabajadores y a invertir menos en maquinaria y equipo, pero cuando los
salarios aumentan, los capitalistas sustituirán trabajadores por máquinas, generando desempleo y
salarios más bajos. Esto produce crisis periódicas. A lo largo del tiempo, estas crisis se irían
haciendo más graves; esto es, afectaría a un mayor número de personas. Además, habría una
tendencia hacia la depresión permanente, porque el ejército industrial de reserva aumentaría de
medida que las crisis fueran siendo más graves. La consecuencia lógica de semejante tendencia es
la revolución social: con el tiempo, el proletariado debe unirse, arrojar sus cadenas y apoderarse de
los medios de producción.

El marxismo no es sólo una doctrina económica: es una concepción del mundo que implica
aspectos filosóficos, sociales, económicos y políticos.

Algunas de las principales contribuciones del marxismo son:

• La filosofía materialista dialéctica.


• El estudio económico a través del materialismo histórico.

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• El desarrollo de la teoría del valor-trabajo.
• El concepto de que la fuerza de trabajo es una mercancía.
• El esbozo de la teoría de la plusvalía y en consecuencia, de la explotación

El final del capitalismo

De acuerdo con la ideología de Marx, el dinero (capital) se acumula para adquirir (o producir)
mercancías, que entonces se venden por una mayor cantidad de dinero; la tendencia a la
acumulación, como se ha visto, produce el tipo de contradicciones internas que llevan a la
desaparición del sistema económico. Los escritos de Marx establecen firmemente esta creencia en
una revolución mundial, aunque él raramente discutió la naturaleza del mundo postcapitalista.
Sabemos que la “nueva” sociedad tenía que ser una sociedad comunista, en la que ya no existiría la
propiedad privada burguesa.

En el Manifiesto comunista, Marx habló del comunismo como un nuevo y revolucionario modo de
producción y describió las características generales aplicables a este nuevo modo:

1. Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del
Estado.
2. Fuerte impuesto progresivo.
3. Abolición del derecho de herencia.
4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y rebeldes.
5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un banco nacional con capital
del Estado y monopolio exclusivo.
6. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte.
7. Multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado y de los instrumentos de
producción, roturación de los terrenos incultos y mejoramiento de las tierras, según un plan
general.
8. Obligación de trabajar para todos; organización de ejércitos industriales, particularmente
para la agricultura.
9. Combinación de la agricultura y la industria; medidas encaminadas a hacer desaparecer
gradualmente las diferencias entre la ciudad y el campo mediante una distribución más
uniforme de la población por el país.

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10. Educación pública y gratuita de todos los niños; abolición del trabajo de éstos en las fábricas,
tal como se practica hoy.

Consideraciones finales

Marx ha ejercido una profunda influencia en el siglo XX y una prueba de la extraordinaria amplitud
de su intelecto es el hecho de que su influencia haya sobrepasado las fronteras de la economía. Lo
primero que debe resaltarse de sus aportaciones es la coherencia de sus teorías, ya que es el creador
de un sistema cuyas partes son piezas perfectamente encajables en el todo: la teoría del valor, la
plusvalía y la explotación, el descenso de la tasa de beneficio, el ejército industrial de reserva y la
creciente miseria del proletariado suponen un conjunto integrado de teorías, lógicamente bien
estructurados.

Los marxistas modernos han coincidido aparentemente en el núcleo esencial de humanismo en el


pensamiento de Marx. Las complejidades de la producción en masa y la problemática del “tercer
mundo” en diversos grupos y naciones han hecho que el tipo de alienación que Marx describiera
parezca algo muy real en una gran parte de la población; aún aquellos que desacreditan la necesidad
de una revolución violenta para un cambio social significativo se ven con frecuencia estimulados
por un humanismo semejante al de Marx para buscar formas alternativas de reforma social. Al final,
esto puede ser la parte más duradera del legado de Marx al mundo.

Recursos complementarios

Video: El problema del crecimiento demográfico / Malthus

https://www.youtube.com/watch?v=OFE0kfIYkoU

Bibliografía

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Intermedia: Problemas y cuestiones. Madrid: McGraw-Hill.
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McGraw Hill.
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Cengage Learning Editores.
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Varian, H. R. (2010). Microeconomía Intermedia. Un enfoque actual. Barcelona: Antoni Bosch
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para el estudiante. Barcelona: Antoni Bosch editor.

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