Está en la página 1de 8
SIMONE DE BEAUVOIR Y LA ESCRITURA DEL YO Margarita Saona Universi of Minis, Chicago La mujer ain es Io otro. Pero las mujeres también hemos aprendido a escribir el yo. Yen América Latina esa esritura del yo y la Iecrura dl yo de las otras estin marcadas por caminos ‘queen parte fueron abiertos por Simone de Beauvoir. De eos caminos y de abrizsetrochas es de o que trata este trabajo. Parte demisreflsiones se intesectan con un ensayo mio publicado por Sara Beatric Guardia en Mujeres que xcriben en América Latina (Saona, 2007), pero ito constituye una nueva dimensién. si de géneros, la autobiografla y lo autobiogréfico en obras nla obra de Simone de Beauvoir incluye una vaiedad fundamentales camo Elsepundo exo nos conducen a una efleion cerca de que significa para aquella escribir el yo y qué significa «sta cxcricura para el feminismo'. Hablar de autobiogafa y de cscrtura de mujeres puede ser un riesgo; puede conducimas 4 pantanoso terreno de la escrieura de lo femenino como la cscritura de lo intimo y lo emocional. En la critica feminist de ta década de 1980 se intenté una reivindicacin de ls espacios Uipicamente femeninos en la literatura de mujeres: la idea era que desde los «géneros menoress, ales como la novela rosa o el folletin, ls esritoras eran capaces de subvert los roles tanto de Jos géneroslierarios como de los que sees atrbuian alas mujeres dentro de la sociedad”, La maternidad, el romance o la cocina dian ser simples medios através de los cuales as mujeres eran ‘apaces de demostrar su subjetividad y su poder en el espacio social, finglendo una subordinacién que escondia su eapacidad ddeentender su medio y de influir en é, Gran parte de lacrftca adopes con entusiasmo la frase que da titulo al famoso ensayo de Josefina Ludmer sobre Sor Juana Inés dela Cruz: «Las eretas cdl débils (Ludmer, 1984), Pero Ludmer no abogibe por el redescubrimiento de esos espacios Imados femeninoss. Lo que queria era mostrar més bien ls formas en las que las mujeres se hablan apropiado de aquello que supuestamente les era ajeno: Sesabe que en a dstrbuclén hitea de afc, funckones fcultades..] tad ala mujer dolor y pasion contra rai, concreto conta abstract, adento contra mundo, produce conta produccn; leer eros aibutos en el lenguaje ya leraura de mujeres s meramente ler lo que primero Bey sigue sindo nsrpr en un espacio socal, Una posed de romper el culo qu conficma a diferencia en lo socalmente Sans Re ncaa lo skac dl wn ea plese cape Sienna Meal Aiferenciado es postular una iversién leet en el discurso femenino el pensimieno absraco, la cena ya polis, al como se fluan en los esquiios defo eanoido (1984, p47) Ludmer no quera, entonces, define una escrturafemenina ‘que ftera una manifestacién del cuerpo, ni de las emociones, ni de los espacios privados. Y, sin embargo, la autobiografta y las _memoras, con su carga de excsivaintimidad, con su vineulacion al dmbita privado, por excelencia femenino, es en realidad un sgénero contradictorio, ya que se ocupa de hacer piibico lo privado, ‘Quienes esriben autobiograias son, por lo general, figuras piblicas que deciden dar a conocer una versién personal sobre su propia vida y, como lectores, ceptamos que To que se esc narrando se refiere a la vida ereab de un narrador en primera persons’, La autobiografia confirma el caricter piblico del autor {que se convierte en personaje al narar una historia en su mayor parte privada, De este modo, a incluso antes de plantearse una problemitica de género sexual, Ia aurobiografia como género ‘extual traciona las contradicciones de una supuestaseparacién centte lo pablico y lo privado, Ese desiz entre dos imbitos cuya de género ha sido central en a segregacin de las emarcaci _mujeres, tanto en el rerreno simblico como en el material hace Gans ead qu ing moc oe tn conan, saat Dae ini dene apn dit prot Sieben Pr ws consiet dt neo co ae Pape {jan (1975) y peas gu bu lope sesnpnen Hopman ve i Mey (991,200, 8 ¢ las autobiografis de mujeres un material oartcularmente rico para la exploracién de la escritura femenina. Y Simone dde Beauvoir ha sido fundamental tanto en nuestra toma de conciencia del segregacién de la mujer enel plano simbelico y material como en servr de modelo para laesccua del yoy en ensefarnos a leer el yo de las otras, Alescribir sobre aurobiografa en excitorasltinoameticanas, hace tun par de aos descubri que ls autoras se wautorizaban. dando cuenta desu formacién como intelectuales. Si pensamos ‘que la autobiografia convierte la vida de su autor © autora en ‘piblicasy somos conscientes dela diferencia deconotaciones ‘entre las eases shombre pblicos y «mujer pbc, el recurso de Presentalaformacién intelectual como elemento fundacional vuelve imprescindible. Gracias a él, estos textos autbiogréficos ‘no solo son una ntervncién dels mujeres en el espacio pblico or (vagal redundancs) publicar sus incimidaes, sino que por ‘medio de ellos las escrcoras se conseruyen como sujetos activos cn a esfera del pensamient. La forma de escribir esa formacién intelectual en la autobiografia, y de inscribila en la construcciin del yo, es fecuentemente lo que Syvia Molloy ha llamado leery cscena de aquellos pasijes en los que el autobidgrafo se presenta 831 mismo como un lector emprano, Mientras ca los varones ‘6a escena de lectura simplemente confirma la vocacién del utobidgraf, lector, escrito, considero que a escens de lectura en las autobidgrafas cumple ademds la funcién de empezatasocavar Jasinvisblesbarreras que las separan de espacio p ico: cuando 6 erent Seca saints deans Guano pe en el epce prada del hogs, convene en Siamese cence ale mute Tee —sosclaldpa peal ogacali dela adkonesfanlaes lio hace quel mundo eine tnelespc del hope Yen cue epaco prado dd so Pesta aace sine deca en esl tania nel act pli de hace eto, Yen neta ttt nioumesra que rca yo de mero alpetbslsse caleaeinesssaeiooaaas ves # de Beto Ene le Hon que ca a cua de “pen, por empl enema aoa nobigen defoa Nau tegen cn neeob Sen de Bear conve co uno de lr moore pa gue prog nor foma qe te debe ct Were Sik ana lia rc a Os buscar propo camino (Ne, 196), ama dela se Shs ees pal poe ea cd cx nova foxmacn stad ena dada de 1960 el der ogo de Roa Nia La toma de conciencia ferminista pasa por las lecciones de ‘Simone de Beauvoir, asi como la necesidad de escribir la propia ida, Pero adems del papel dela lectura de Simone de Beauvoit en el propio camino intelectual, considero que su escritura de alguna manera se conviert en modelo e nspiracin dela esreura auobiogrificay de nuestra forma de acercarnosa ler laescritura autobiogrfica de otras mujeres, En los escrtos autobiogrficos de Simone de Beauvoie se destaca el énfsis en ta noci6n de que la propia historia vista desde el momento presente revela ya en aquel pasado remoto ‘te presente desde el que se narra: desde la mas tierna infancia la nia prefiguraba a la intelectual, la esricora Tilde Sankoviech sefiala cSmo en cl prélogo al segundo volumen de las memorias de Simone de Beauvoir, La force de lige (La fuerza dela ede |a autora explica que escribe en parte para subsanar la deuda {que la mujer adulta tiene con la nifay la adolescente que fue (Sankovitch, 1991). Para Sankovitch el pacto autobiogrsfico de ‘Simone de Beauvoir consste en decises asus lector lctores: les doy la nia como la promesa de la mujer que seri ustedes debenestablecer ls conexiones,reconocerlosrasgosde a excitora ‘que ya lana presenta en forma embriénica (1991, p. 94), Esto es algo que deberiamos analizar desde la méxima que nos da cl feminismo existencial anunciando que la mujer no nace, sino que se hace Para Donna Perreault, El segunda sexo forma parte de lo que ella denomina authobiography, que tal vee podiamos taducit con tn horrible término: aucor-biografta: a idea es que el texto Py aaa eaeie cesamina la relacién entre el yo, kescitora y a aurora de una ‘manera eftica (1998). Segin Perreault, tratar de escribir su vida fuclo que llew5a Simone de Beauvciraindagarenlaimporancia de crecer mujer, de tener que preguntarse o6mo ella misma deviene escritora habiendo sido ciada como mujer. El peligro ‘questa critica veen tal camino planteado por de Beauvoir esque a veces parriers qn a liheraciénfemenina pasa necesariamente por el desarollo de un pensamiznto cxtico intelectual que cexcliria a gran parte de las mujeres que no participan de este tipo de formacién (Perreault, 1993, p. 296). Peto este deberia ser tema de otra discusién Los juicios negatives sobre la escricura de Simone de ‘Beauvoir desde a teorfa sobre la autobiografaresaltanaspectos ‘no convencionales de sus textos los cuales marcan también las rmemorias de una de las auras ltinoamericanas que sevoleé de _manera mis plenaa ese género, Vicoria Ocampo, quien noes un personaje que se asocie necesariamente con laliberacia femenina Para muchos es apenas una dama dela sociedad argentina que se dedied a promotora cultural y2 quien ni siquiera se le auibuye gran valor como escrtora. Sin embargo, como de Beauvoir, la cscritura de su vida adquiere un papel fundamental en su obra y esa escttura de la vida de Ocampo es, desde la penpectiva de Sylvia Molloy, una tatrializacién de un yo que se define en la Tectura una especie de puestaen esena del propio yo, que en este «aso define como leetora (Molloy 2003). Sitomamosen cuenta _quelas nociones conremporineas dela performatividad del género sexual se originan en lanegacin dena wesencia» delo femenino » ‘xpresada categéricamente por de Beauvois, podemos entender mds cabalment las dimensiones del teatialidad de Ocampo prohibida de ser actriz, lo que ella consideraba su verdadera ‘Yocacin, ¢vueleaalaconstruccin del personaje que constinind ‘no solamente su identidad como mujer, sino su identidad como ‘mujer lider dela inteleetualidad argentina’ Encuentro particularmente interesante que las cricas que se le hacen a las memorias de Simone de Beauvoir sean también aplicables a las de Ocampo. Se sefala, por ejemplo, que es ‘xtra que un autor se destaque més por sus memoria que or su fccin 0 pore resto de su obra literaria. También se ven (os anomalis en las memoras de amb, como que inclayan ‘extensos fragmentos de diaios y de cara, y no que se trate de una pura recuperacin del pasado desde el presente. Los datiosy las carta suelenrepstrarlo inmediatoo, porlo menos, simular jnmediatz, mientras que as autobiografisy memoras quieren dela mediaci6n de los recuerdos para cera labrecha del tempo, el esribir hoy lo que sucedié hace fos. Alanalza la critica de las memoria de Simone de Beauvoi, Marylea MacDonald ha moscrado oémo la teotla sobre la autobiografa srta por hombres, tales como George Misch y Phillipe Lejeune, presenta una serie de rterios que parcen querer directamente excluir textos escritos por mujeres (MacDonald, 1993, p. 237). MacDonald se enfoca en particular en el trabajo de Lejeune, pues piensa que su toria presenta por oposicién Realing Body and Books Vana Gna vos ee ” i, quello que él evala negativamente en una autobiografia, Los textos de Simone de Beativoir parecen ser, para Lejeune, los més apropiados para ilustrar esos defecros, Por ejemplo, de Beauvoir cea extensamente su diario de 1946 como parte de La force des choses (La fuerza de las cs). Para Lejeune esto genera un problema desde Ia mera estructura narratol6gica, al mezclar tun relato contado en retrospectiva con un relato natrado en tun tiempo inmediato a los hechos. Esto ya corrompe el pacto auobiogrifico. MacDonald también resalta el hecho de que Lejeune sugiere que las memorias de Simone de Beauvoir parecen tenet mis peso que su fccién y que su historia de vida de alguna ‘manera consttuya su texto fundamencal (1993, p. 238). Para MacDonald, al hacer esto Lejeune insinia quela excita carece de inspitacién y que solo es capaz de contar la propia vida. En ‘otras ocasiones, lacus de fing objetividad al no presentase de manera directa como narradora, con lo cual fillaen extablecer el acco autobiogrifico que él considera esencal. Esto, que Lejeune sume como una filla, puede, sein dl, deberse a la excesiva discrocén del autobidgrafo, pero cambién a su atucia en una perspectiva que parece limitar la complejidad psicolgica del {que ecribe la propia vida estos dos estados de énimo opuesos. ‘Lo que mis problemtico le resulta a Marylea MacDonald es el hecho de que Lejeune hace todos estos comentarios sobte la ‘obra autobiogrfica de Simone de Beauvoir entre paréntesso de pasada, como contracjemplos de lo que dl quiere ihusaren lugar de dedi un studio seri, que permit al mismo epensa su ori sbrefautbiografia (MacDonald, 1993, 240), Lo que quiero aventura esque extas memoria, tanto as de Simone de Beauvoir como las de Ocampo, destin le