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El Bicentenario de la provincia de Buenos

Aires: Identidades, pasados, territorios,


sociedades y culturas

Módulo 6
Algunos rasgos de la cultura bonaerense

Introducción
Estimados y estimadas colegas, con este módulo llegamos al final de la cursada en
la que nos propusimos analizar el Bicentenario entendiendo a la provincia como
una construcción histórica, territorial, social y cultural. Por ello repasamos ciertas
representaciones y algunas prácticas que expresan parte del acervo cultural
bonaerense.

¡Esperamos que les resulte interesante!

Guillermo Korn es sociólogo y especialista en historia de la


cultura. En el video que a continuación compartimos nos ayuda
a pensar las culturas bonaerenses.

https://youtu.be/2HDIVie6sJo

1
Objetivos de la clase

- Explicar ciertos modos en que la literatura define algunos rasgos de la


cultura bonaerense.

- Analizar las fiestas populares de la provincia como expresiones culturales.

- Registrar los aportes culturales que realizan las religiosidades bonaerenses.

Contenidos de la clase

Este último módulo se centrará en analizar algunas expresiones de la cultura


bonaerense sobre la que se sustentan distintos elementos identitarios. En primer
término, repararemos en las expresiones literarias como fenómeno cultural a
partir de la literatura gauchesca y los escenarios del conurbano. A continuación,
analizaremos las fiestas populares de la provincia como expresiones culturales de
identidad comunitaria y en relación a ello, la influencia y el aporte que realizan las
religiosidades al acervo cultural común.

1. Autores y autoras definiendo lo bonaerense

La literatura otra vez persiste en el desafío frente a las


domesticaciones del discurso didáctico, a las exclusiones
curriculares, a las lecturas parciales, reduccionistas y
simplificadores de las posiciones psicologicistas, frente a cualquier
forma de elitismo cultural, frente a los nuevos reduccionismos del
darwinismo social de algunos progresistas que sostienen que
ciertas producciones culturales no están ya disponibles para
quienes perdieron su lugar en esta sociedad. Se trata de apostar
una vez más a la posibilidad de enseñar literatura en las escuelas
y también fuera de las escuelas, de hacerlo aún en las peores
condiciones: ahí donde leer literatura en el aula es jugar la única
oportunidad para la mayoría de nuestros alumnos. (Bombini,
2009, p. 51)

2
Este apartado de la clase no propone prescripciones didácticas, aunque aspira a
despertar el interés de los y las docentes que comparten esta experiencia
formativa, para enriquecer sus clases o para continuar haciéndolo a través de la
literatura. Los Diseños Curriculares incluyen varias recomendaciones de
actividades con prácticas de lectura y escritura a partir del trabajo con obras
literarias​1​.

Las letras van a ser nuestra vía de entrada al universo cultural bonaerense o,
mejor dicho, a algunos de sus posibles lugares. Iremos jalonando un repaso por lo
que Guillermo Korn denomina “nombres que se ponen en mayúscula y forman
parte de un canon literario”​2​, y también nos detendremos en algunos escritores
actuales. Revisaremos obras clásicas de la literatura gauchesca, pero también
compartiremos los trabajos de varios y varias escritoras que están comenzando a
definir un nuevo género, original, llamado en ocasiones, “literatura del
conurbano”. Y avanzaremos en una hipótesis que construye un momento
intermedio entre un género (la gauchesca) y el otro (la literatura del conurbano).
Las y los invitamos a acompañarnos en el recorrido.

Dos gauchos bonaerenses

Por su popularidad, por la masividad alcanzada a través de múltiples modos,


desde su entronización como símbolo de la identidad nacional hasta la industria
cinematográfica y los millones de personas que asistieron a las salas de
proyección, tanto Martín Fierro como Juan Moreira son dos personajes (así como
sus autores) representativos del acervo cultural bonaerense.

1
A modo de ejemplo, podemos señalar que el diseño curricular de 6° año de la materia
Historia propone el estudio de la Guerra de Malvinas a partir de la lectura de la novela “Los
pichiciegos”, de Rodolfo Fogwill; los cuentos de Esteban Valentino, “No dejes que una
bomba dañe el clavel de la bandeja”; y los de Juan Carlos García Reig, “Martín, Diego y yo
en la Rambla”.
2
Denominamos “canon literario” al modelo a seguir, a todo aquello que la tradición
sanciona como ejemplar y de calidad. En literatura, el canon es una lista breve pero muy
selecta de lo que se suelen llamar obras clásicas, esas que se siguen leyendo con interés
desde hace siglos, y aunque en apariencia las veamos muy antiguas o incluso anticuadas,
se resignifican con el tiempo.

3
Gauchos, arreo de ganado, caballadas, ranchos, yerra, duelos de facón,
guitarreadas, domas y pulperías forman parte habitual de la historia y las
representaciones de nuestra provincia. También el juez de paz y sus
arbitrariedades, el desarraigo, el abandono del hogar, la miseria de la vida en las
tolderías, los fortines y los malones están inscriptos de distintos modos en la
cultura y las tradiciones y forjan fuertemente múltiples representaciones del
pasado provincial. Y todos ellos aparecen de un modo u otro en las obras
referidas.

Aquí mencionamos a estos gauchos y a sus autores,


pensando un vínculo que define ciertos episodios de la
cultura bonaerense como la “apropiación” de un personaje.
José Hernández con Martín Fierro y Eduardo Gutiérrez con
Juan Moreira llevan a cabo lo que la ensayista Josefina
Ludmer denomina “un uso letrado de la cultura popular”.
Esto define al género gauchesco, el que a través de
poemas y novelas fue dando cuenta de su tiempo (y del
posicionamiento político de sus autores).

La fuente de inspiración de estos escritores son


personajes reales​3​, gauchos que sufrieron la consolidación
del capitalismo en el mundo rural y la persecución de un
Estado provincial que buscaba someterlos a las leyes de
los mercados de trabajo que se estaban conformando, o a
formar parte de las milicias que defendían la frontera. La
historia de rebeldía de Fierro y Moreira es la de un mundo
en transición que se resiste a ser controlado por el Estado
y los intereses económicos de la burguesía terrateniente.

3
Una hipótesis señala que Hernández se inspiró en un gaucho de la zona de Tres Arroyos
o Maipú llamado Melitón Fierro, aunque la única referencia geográfica en su obra es el
partido de Ayacucho. En el caso de Juan Moreira, su existencia está comprobada: nació en
el barrio porteño de Flores, vivió la mayor parte de su vida en Mataderos y murió en el
partido de Lobos.

4
Pero también los personajes son hablados por Hérnandez y Gutiérrez, ambos
críticos de un orden que se impone y que condena al gaucho al maltrato y lo
subordina a modelos impuestos por el liberalismo triunfante luego de la caída de
Rosas.

El carácter de folletín, en el que la historia se publica en entregas periódicas, la


lectura en voz alta en pulperías y espacios de socialización rurales, el carácter
testimonial de las mismas y la empatía que logra en sus lectores, hacen de estas
obras parte de la cultura bonaerense y testimonian la violencia de los procesos de
modernización en clave europea que sufrieron los gauchos y la sociedad criolla
tradicional.

Borges, ¿un escritor del conurbano?

Queremos detenernos en otro de los “nombres con mayúsculas” de nuestra


literatura, Jorge Luis Borges, quien reescribió dos episodios del poema nacional.
En “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” reversiona (sin contradecir a la obra de
Hernández) el modo en que Fierro conoce a su compañero Cruz. Y en “El fin”,
imagina el episodio final de la vida del personaje de Hernández, cuando ya viejo y
cansado se encuentra con el hermano de una de las víctimas cobradas en sus
tiempos de gaucho malo y muere en un duelo de facones.

Pero Borges aquí cobra otra significación. Es nuestro “pasaje” de lo rural a lo


urbano, nuestro espacio de transición en un mismo territorio y en dos tiempos. Un
cuento en particular de su célebre libro “Ficciones” es el que destacaremos. Se
trata de “El sur”, que narra la historia de Juan Dahlmann, secretario de una
biblioteca municipal, habituado a recordar estrofas del Martín Fierro y nieto del
coronel Flores, quien fuera muerto por las lanzas de Catriel. El protagonista inicia
un postergado viaje al campo en donde se hacen presentes atávicas figuras del
pasado bonaerense (“gauchos de esos no quedaban más que en el sur”),

5
pulperías, peones rurales provocadores y un duelo de facones en el que Dahlmann
encuentra la muerte.

Roland Barthes decía que toda ficción es autobiográfica. El citado cuento de


Borges fue escrito en el año 1953 y está fechado en Adrogué, localidad del
conurbano sur en la que el escritor pasaba largas temporadas de descanso. El tren
que llevó a Dahlmann a su destino final es el mismo que habitualmente tomaba
Borges en la estación Constitución; la pulpería en donde transcurre la escena final
del relato fue un famoso almacén de ramos generales llamado “Santa Rita”, que
también era visitado por el escritor.

En un módulo anterior, dijimos que el término “Gran Buenos Aires” aparece por
primera vez en el año 1947 (módulo 4). ¿Sabía Borges que escribía historias del
conurbano? Ese espacio indeterminado que no era ciudad pero dejaba de ser
campo, ese espacio “orillero” que lo fascinaba, ya empezaba a adoptar rasgos
propios de una existencia independiente y a la vez irremediablemente vinculada a
la ciudad de Buenos Aires. Este cuento, a nuestro entender, encierra la clave para
comprender ese pasaje de un género literario al otro, de la gauchesca a la
literatura del conurbano.

La literatura del Conurbano

En el caso de la literatura, un conjunto de obras de los últimos


años fue construyendo esta nueva espacialidad, irreductible a la
persistente contraposición entre el campo y la ciudad, y que
tampoco se corresponde con esos espacios intersticiales
presentes en Juan Moreira y en arrabales y orillas borgeanas.
Sus antecedentes quizá puedan encontrarse en novelas como
Flores robadas en los jardines de Quilmes,​ de Jorge Asís,
publicada originariamente en 1980, y ​Vivir afuera​, de Fogwill
(…) Ambas transcurren en el “corredor sur”, que conecta
localidades como Quilmes y Florencio Varela con la ciudad de
Buenos Aires, y componen una geografía caracterizada tanto por
tránsitos como por fronteras entre “el sur” y “la capital”.
(Segura, 2015, p. 150-151)

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El último aspecto en el que nos detendremos en el presente apartado es en la
tematización del conurbano que realizan una serie de autores en el contexto de
intensos procesos de transformación del territorio que rodea a la ciudad de Buenos
Aires y al que definimos como Gran Buenos Aires.

Los abordajes son múltiples y responden a las realidades que atraviesan a esta
enorme periferia. El Gran Buenos Aires resulta diverso por los territorios y la
distancia que guardan con respecto a la Capital Federal (hablamos de primer,
segundo o tercer cordón del conurbano), pero también es diverso por la distinción
de sus corredores (norte, oeste o sur) y sus diferencias. En esos territorios, se
observan procesos de fragmentación social que se traducen en un significativo
aumento de la pobreza junto a sectores que acceden a modos sofisticados de
consumo y de vida (del Cueto y Ferraudi Curto, 2015).

La diversidad encarna la norma, y la regla que unifica a las obras es su


pertenencia espacial al conurbano bonaerense, ya sea que la ficción transcurra en
una villa o en un barrio privado. Así se comprende cómo podemos ubicar en un
mismo plano la novela ​Las viudas de los jueves​, de Claudia Piñeyro, ambientada
en una urbanización exclusiva del norte del conurbano, junto a los libros de
Camilo Blajaquis (César González) nacido en la villa Carlos Gardel de El Palomar y
cuya obra retrata episodios de delincuencia y de la vida en la cárcel. ¿Cómo
dialogan ​Made in Lanús​, de Nelly Fernández Tiscornia con ​Lanús,​ de Sergio
Olguín? ¿Se puede imaginar un mundo de superhéroes al estilo norteamericano en
el conurbano profundo? Sí, Leonardo Oyola lo hace en su novela ​Kryptonita​. En
una sociedad atravesada por la violencia de género, ¿cómo ignorar a ​Cometierra​,
ese personaje ineludible dibujado por Dolores Reyes? Finalmente, ¿qué relación
encontramos entre estas ficciones? Todas son producto de una cultura intensa y
vibrante como la bonaerense, remiten a una tradición y expresan una realidad
múltiple y diversa.

7
En el año 2019, el Centro de Política y Territorio de la
Universidad Nacional Arturo Jauretche organizó el ciclo “Ficciones
del conurbano”. Los invitamos a observar el video de
presentación a cargo del periodista y escritor Vicente Muleiro y la
escritora Ángela Pradelli.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=4&v=dlpIjEgPM
dA&feature=emb_logo

2. Las fiestas populares de la provincia

Véngase para Ayacucho


arrímese compañero
a la fiesta nacional
del ternero, del ternero.

Véngase para Ayacucho


la mejor zona de cría
Ayacucho potencial
de nuestra ganadería.

Véngase para Ayacucho


en el día de la yerra
a comer un asadito
con sabor a nuestra tierra.
.
Jingle publicitario de la década de 1970
que anunciaba la “Fiesta Nacional del
Ternero y Día de la Yerra” en Ayacucho.

Las fiestas populares, sin lugar a dudas, son de las mayores expresiones
culturales de la sociedad bonaerense. Cada una celebra aspectos que las
comunidades locales y regionales ponderan como parte de su identidad, e
involucra en su celebración a los sectores urbanos y rurales, jóvenes y mayores,
trabajadores y estudiantes. “De una u otra forma, todos los ciudadanos […]
encuentran durante el año alguna ocasión para la celebración colectiva y la
expresión de sus tradiciones y costumbres”, plantea el Laboratorio de Industrias
Culturales (2009)

8
Es que las fiestas expresan la existencia de un determinado nivel de identificación
y vivencia colectiva, aquello que une a los ciudadanos en un ​nosotros que los
integra comunitariamente. De esta forma, se sostiene y reconstruye un sentido de
pertenencia a partir de los símbolos que se ritualizan y celebran en las fiestas
anuales, ya sea con un sentido religioso o profano.

Homobono Martínez (1990) sostiene que “la identidad colectiva es mutable, y


está sometida a los imperativos del devenir histórico”. Al mismo tiempo, en las
celebraciones populares, “el discurso histórico actúa como mito legitimador y
fundador, cuya eficacia es independiente de la plausibilidad de los hechos
históricos evocados. La adhesión que suscita una definición identitaria no depende
de su verdad o falsedad objetivas, sino de su capacidad para conformar la realidad
colectiva” (p.47) Vale decir, aquello que construye y sostiene la identificación de la
comunidad persiste como tradición histórica, legendaria y/o religiosa sin que
existan necesariamente documentos que acrediten la fiabilidad o certeza de la
celebración en sí. La fiesta popular como expresión cultural se define como
esencial y permanente por encima de los hechos y sujetos participantes. Pero
también, como elemento para legitimar prácticas estereotipadas que fundamentan
o aseguran la tradición.

Sirva como ejemplo el decreto firmado por el presidente de facto, Carlos Onganía,
en el que se da origen a la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra en la
ciudad de Ayacucho. Este decía en sus considerandos: “Que la especie bovina
tiene especial relevancia en la ganadería argentina, siendo notoria la importancia
de Ayacucho ya que aporta el mayor número de terneros para la producción de
carnes, que la yerra constituye una labor campesina que por su larga tradición
reviste caracteres de acontecimiento, en donde se pone de manifiesto
singularmente dotes de habilidad y se renuevan diversas expresiones criollas que
forman parte del acervo espiritual de nuestra raza (…)” (Decreto Nacional Nº
2.721, 1968).

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De aquí se desprenden tres argumentos para la creación de la fiesta nacional: por
un lado, son los productores del área rural y los agentes municipales quienes
impulsan la fiesta; por otro, se presenta a Ayacucho como la principal productora
de carne bovina del momento; finalmente, se reconoce a la yerra como una
expresión criolla que forma parte del “acervo espiritual de nuestra raza”. Estos
argumentos (que luego se refuerzan a partir del jingle publicitario) buscan
construir una realidad colectiva, un imaginario compartido, en el que se percibe y
representa una realidad comunitaria que, como tal, no escapa de los cambios y
continuidades, los conflictos sociales y los intereses encontrados de los distintos
agentes (Villanueva; 2014). Por eso resulta interesante analizar el contexto en el
que se institucionaliza la fiesta: crisis del modelo agroexportador, un
distanciamiento entre las clases terratenientes del poder político y la
extranjerización de la producción agropecuaria a partir de la inserción de los
intereses de las multinacionales.

Esta celebración, al igual que la Fiesta Nacional de la Flor en Escobar, la Fiesta


Nacional del Girasol en Carlos Casares, la Fiesta Nacional del Cemento en
Olavarría, y otras tantas, forman parte de las 471 fiestas bonaerenses registradas
por el Sistema de Información Cultural de la Argentina. La mayoría de estas
fiestas (un 78%) se llevan a cabo fuera del AMBA y obedecen a motivos
históricos-cívicos, folklóricos-tradicionalistas y/o a la producción agropecuaria. En
el caso de las festividades en la zona atlántica, la principal motivación está
asociada a la temporada del verano y en relación a la actividad pesquera.

Para conocer cuáles son las festividades populares y sus


características de cada región del país, podemos consultar:

Guía de Fiestas populares en: ​http://fiestasnacionales.org/fiestas

El Atlas Cultural de la Argentina en:​ ​https://www.sinca.gob.ar/

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3. Religiosidades bonaerenses
Siguiendo el esquema argentino caracterizado por un mosaico abigarrado, en
nuestra provincia las religiones, sus prácticas y cultos son heterogéneas y
constituyen componentes centrales de la cultura. Las rutas bonaerenses presentan
pequeños santuarios en las banquinas y las imágenes del Gauchito Gil se
multiplican. En muchos hogares bonaerenses pueden encontrarse figurillas de San
La Muerte, pequeñas esculturas de Buda, así como estampitas de santos
cristianos, entre otros. Una variedad de edificios (iglesias, sinagogas, templos) se
ubican en nuestro territorio. Algunas manifestaciones de estas prácticas de fe
exceden a las creencias y sus fieles. Se trata de elementos constitutivos de
raigambre cultural en el que es posible advertir (allí también) pinceladas de lo
bonaerense.

Consideremos, por ejemplo, la Peregrinación a la Virgen de Luján. La procesión


congrega a miles de personas que año a año recorren los más de 60 km que
separan la parroquia San Cayetano en el barrio porteño de Liniers hasta el

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Santuario de la Virgen de Luján, ubicado en la localidad homónima del interior
provincial. Muestra de lo enraizada que estas manifestaciones ​a priori
eminentemente religiosas se encuentran en el tejido social, podemos mencionar
que la primera caminata realizada en 1975 de la que participaron en su mayoría
jóvenes cristianos fue seguida de cerca por efectivos policiales quienes, lejos de
cuidar lo que sucedía con los participantes, se dispusieron a “controlar” a los
“sospechosos” en sintonía con la tensión política que se vivía en aquellos años.

Pero de estas religiosidades y sus prácticas puede realizarse también una lectura
laica. Pensemos en la celebración de la llamada “Semana Santa” cristiana en
Tandil, la cual año a año reúne miles de personas. Algunas arriban a la ciudad
para participar de misas, procesiones y especialmente, para visitar y orar en el
Monte Calvario (en el cual se encuentran una serie de reproducciones en piedra
del llamado vía crucis). Otros visitantes, en cambio, llegan a Tandil para disfrutar
del entorno natural y los principales paseos de la ciudad, así como de las
numerosas ferias de artesanías y productos regionales, espectáculos públicos y
recitales que nuclean a personas de todo el país.

Un tercer fenómeno de fervor religioso es el de la Virgen del Rosario de San


Nicolás. Luego de que la Iglesia Católica confirmara la veracidad de las apariciones
de la Virgen en la década de 1980, la otrora ciudad capital del acero y de la
industria del norte de la provincia devino en la “ciudad de María”, sede de una de
las procesiones religiosas más importantes del país. Todos los 25 de septiembre
cientos de miles de feligreses asisten a venerar a la Virgen. En el año 2003, en
conmemoración del trigésimo aniversario de su primera aparición, fueron 500.000
las personas que asistieron a la ciudad.

Pero la religiosidad como acontecimiento de la cultura no se agota en las grandes


celebraciones del culto católico. Por un lado, está el trabajo cotidiano de curas y
párrocos al frente de pequeñas capillas que acompañan a feligreses y realizan una
tarea de contención y asistencia reconocida por toda la sociedad civil. Pero

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también debemos considerar la multiplicación de santuarios y religiones
evangélicas y pentecostales que acontecen en los últimos cuarenta años en
nuestra provincia. El panorama hoy es el de un pluralismo religioso ampliado, con
mayor tolerancia hacia otros cultos y religiones, aunque todavía con el predominio
del catolicismo. La democratización de la sociedad coincide con la ampliación de
las creencias y de las prácticas asociadas a la afirmación de la fe.

A modo de cierre

Pasado y presente se entrelazan en estos doscientos años y conforman esa


entidad diversa y multifacética a la que denominamos provincia de Buenos Aires.
Les ofrecimos un posible recorrido para pensarla y para pensar este tiempo que
conmemora aquel lejano febrero de 1820.

Coincidimos con los especialistas en el carácter provisorio e incompleto de nuestra


identidad, pero ¿acaso existen identidades que no lo sean? Cierto es que la
particularidad de nuestra provincia y su imbricación (y proximidad) con el Estado y
con la historia nacional hace que la identificación con un pasado y una identidad
propia resulte un fenómeno más complejo.

Dos definiciones atravesaron las discusiones y decisiones acerca de la escritura del


material presentado.

La primera tiene que ver con el modo de precisar y pensar lo bonaerense. La


elección por un recorrido que problematice la identidad, analice el pasado,
periodice la lenta y paulatina conformación territorial, considere al complejo
entramado social e intente “atrapar” al mundo de la cultura desde una mirada que
combine el género literario con prácticas populares fue consensuada y creemos
que acertada. Ese propósito en parte está cumplido tanto por los temas incluidos

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como, sobre todo, por las posibles vacancias que van surgiendo a medida que
avanzan las lecturas. El carácter abierto de la propuesta definirá tantos recorridos
alternativos como docentes que se preocupen por estos temas.

Le segunda definición es de orden pedagógico y se relaciona con prescindir de los


“consejos” que muchos cursos ofrecen acerca de lo que se puede enseñar a partir
de los temas tratados. Esta propuesta es interdisciplinaria, transversal, y tiene
una amplitud que va más allá de un diseño curricular particular. Apostamos a la
formación y profesionalidad de nuestros y nuestras colegas, quienes durante
mucho tiempo recibieron ofertas formativas de un sesgo aplicacionista que en
parte limitaron la autonomía que todo y toda docente debe tener en el desempeño
de su profesión. Por supuesto que aspiramos a que muchos de los temas
trabajados tengan una presencia cada vez mayor en las aulas. No solo porque
daría cuenta de lo apropiado de la propuesta formativa, sino porque se pensaría
mucho más a la provincia de Buenos Aires en nuestras escuelas. Consideramos
que ese es el camino que hay que transitar para continuar consolidando nuestra
identidad y acercarnos cada vez más a la concreción de ese proyecto para muchos
inacabado.

Actividades

Trabajo final

Llegando al fin de la cursada, les proponemos que completen la


imagen intervenida con la información que analiza la dimensión
cultural. Es decir, deberán colocar a esas imágenes nuevos recursos
(videos, audios, referencias a periódicos digitales, etc.) que refieran
a los elementos culturales de la localidad o el territorio sobre el que
vienen trabajando.

Recuerden que las dimensiones que analizamos deberán estar


presentes en la presentación final (identidad, pasado, territorio,

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sociedad y cultura). Y deberá entregarse en el ​espacio de Trabajo
Final.

A su vez, se habilitará ​un Padlet donde se podrá compartir con las


y los demás colegas la producción final. En este mural digital
colaborativo, deberán cargar las imágenes intervenidas (sus
trabajos finales) y un breve texto de producción propia en el que se
narre o explique la información que decidieron presentar y sumar al
mural. No olviden colocar el nombre de ustedes.

El plazo máximo de entrega es de una semana a partir de la


publicación de la presente clase.

Foro de cierre

En este foro, las y los invitamos a volcar sus impresiones del


recorrido que hemos transitado hasta hoy a modo de
evaluación de la propuesta.

La idea es que puedan comentar: ¿cuáles son los aspectos


que podrían mejorarse y/o quedaron fuera de la cursada y
que debieran ser considerados en una propuesta de este
tipo?, ¿de qué forma pueden resultar útiles los elementos que
fuimos trabajando y construyendo para sus prácticas
docentes?

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Referencias

Borges, J. (1998) ​Ficciones​. Madrid. Alianza editorial.

del Cueto, C. y Ferraudi Curto, C. (2015) Made in Conurbano.


Música, cine y literatura en las últimas décadas. En: Palacio, J. M.
(Dir.). Kessler, G. (Dir. de tomo) ​Historia de la provincia de Buenos
Aires: el Gran Buenos Aires​. (1a ed.) Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. UNIPE/ Edhasa
Homobono Martínez, J (1990) Fiesta, tradición e identidad local. En:
Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra,​ ​Año n°22 (N° 55),
43-58.

Laboratorio de Industrias Culturales (2009). Fiestas y festivales.


Boletín Click,​ ​Año 4​ (Nº17).
López, M. (2007). La querella del Martín Fierro. En: Korn, G.
(comp.) Viñas, David (Dir.). ​El peronismo clásico (1945-1955).
Descamisados, gorilas y contreras. Literatura argentina siglo XX​.
Buenos Aires. Paradiso.

Ludmer, J (1988) ​El género gauchesco. Un tratado sobre la patria​.


Buenos Aires. Editorial Sudamericana.

Prieto, A. (1988) ​El discurso criollista en la formación de la


Argentina moderna​. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.

Segura, R. (2015) La imaginación geográfica sobre el conurbano.


Prensa, imágenes y territorio. En: Palacio, J. M. (Dir.). Kessler, G.
(Dir. de tomo) ​Historia de la provincia de Buenos Aires: el Gran
Buenos Aires.​ (1a ed.) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. UNIPE/
Edhasa
Semán, P. (2015) La vida religiosa de los sectores populares del
Gran Buenos Aires. En: Palacio, J. M. (Dir.). Kessler, G. (Dir. de
tomo) ​Historia de la provincia de Buenos Aires: el Gran Buenos
Aires.​ (1a ed.). Ciudad Autónoma de Buenos Aires. UNIPE/Edhasa.
Villanueva, S. (2014). Teatralidad e Identidad en la primera edición
de la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra. En: ​AURA.
Revista de Historia y Teoría del Arte​. (Nº2). Fac. de Arte. Tandil.
UNICEN.

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Licencia Creative Commons

Autor(es): Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente.


Dirección Provincial de Educación Superior, DGCyE. Provincia de Buenos
Aires (2020)

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