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MICHAEL A. LEBOWITZ LAS CONTRADICCIONES DEL “SOCIALISMO REAL” ELDIRIGENTE Y LOS DIRIGIDOS & jy Micnast. A. Lasowsrz. Profesor Emérito de Economia, por la Simon Fraser University, Canads, donde impartid Economia Marxista y temas de econornia socialista, Ente 2004 y 2010 ta bajo en Venezuela como consultor y como director del programa Prictica Transformadora y Desarrollo Humano en el Centro in- femacional Miranda, en Caracas, Entre sus libros traducidos al espaftol se destacan La alternatiensocialisa:el verdadero desrralo. hunano (Caracas: Monte Avila, 2013), socialsmo no cue del cil Un nueco comienzo (Habana: Ciencias Sociales, 2009), Mas alé de El capital: La economia politica de Ia clase obrera (Habana: Ciencias Sociales, 2008), La ligica del aapital ersus I igicn del desarrollo hu- nano (Caracas: El pero y la rana, 2007) y Constryimosl ahora el 50- olism para siglo x (Caracas: Centro internacional Miranda, 2006), LAS CONTRADICCIONES DEL “SOCIALISMO REAL” EL DIRIGENTE Y LOS DIRIGIDOS Tracuocién: Olimpia Sigartoa Santamarina Revisién de traduccidn: Carlos Manuel Menéndez Lara Fic: Denise Ocampo Alvarez Disefio de cubiera: Claudia Méndez Romero ise interior: Yadyra Kodrigues Gime Dingramaci: Enigue Garcia Martin © Michael A Lebowit 2015, © Sobre a presente ec Ruth Casa Fora, 2015, nvestigaciin Cultural Juan Masiello, 2015 Institoto Cubano ¢ ISBN; 978-9962.697-900 ISHN: 978-959-282.1738 Ruth Casa Etitoral cif, Los Cristal, ofcina no, 6 opto, 2235, zona 9A, Panam rosrutheasaeditoriaong Instituto Cubano de nvestigacin Cultural Juan Manel ‘Ave Rancho Boyeros no, 63, Plaza de la Revolucién, 1a Habana, Cuba omunicacionsi.cult.cu Para los amigos de Cuba, Venezuela y dondequiera que la gente ests Iuchando para construr un nuevo mundo, hasta la victoria siempre! INDICE Inrnopvcet6y / 17 Cariroto 1 La economia de la escasez /31 Cariruto 2 El contrato social /57 Cariruro » La naturaleza y reproduecién de as relaciones de produccisn de vanguardia /79 Canfruio ¢ La reproduceién impugnada dentso del socialismo real / 105 Cari cen la Unidn Sovigtica (129 su.0 » El directory la batalla de ideas CaPiruto «De la economia moral a la economia politica / 161 ‘Caviruto7 Hacia una sociedad de directores asociados (187 (Cariruto s Adi6s al marxismo de vanguardia /211 PREFACIO ‘no es un ibro para aquellos que ya saben todo cuanto es in portante conocer acerca del "socialism real”. Para aquellas alas afortunadas que han heredado o adoptado las verdadls eternas de sectas politcas particulars de la izquierda, las notas empi- rcas a pie de pagina que fortalecen su derecho al liderazgo son las principales tareas de erudicién. Como resultado, para ells la cuestién central acerca de este libro es posible que sea: “El esta ‘con nosotros 0 contra nosotros?” En pocas palabras: “geste libro es bueno para los elegios?” ‘Yo presumo, sin embargo, que se trata de lectores que com zan por hacer preguntas mas que dar respuestas. ;Qué fue este fendmeno conocido como “secialismo real” 0 "socialism tea: ‘mente existente”, un concepto creado en el siglo x por lideres de paises a fin de distinguir su experiencia real de ideas socialites, ‘meramente tebrcas? Cusles fueron sus carateristicas? ;Cémo se reprodujo este sistema? ;Por qué en tiltima instancia este se rindié al capitalism sin resistencia de las clases obreras que pre- sumiblemente eran sus benefiiarias? Yo no planifiqué escribir este libro. Mi idea original era incluir ‘unos pocos capitulos sobre el “socialismo real” en mi libro The Socialist Alternative: Real Huma Development (La alternatva so- Ver ial dels arguments de John Holloway en eo 2005 .Cusl era mi punto fundamental? Hacer énfasis en Ia impor tancia de desartollar un nuevo sentido comiin, uno que vea la lgica de produeiejuntos para satisfacer necesidades humanas. El hecho de no hacer estoy, en su lugar, de enfatizar el desarrollo de las fuerzas productivas — propuse— conduice inevitablemente a tun callejin sin sada, e callin sin sada que pudimos ver frente ‘a nosotros, El punto era simple: come destacara Che Guevara, para ‘constuir el socalismo resulta esencial, conjuntamente con cons- truir nuevas bases materiales, constrair nuevos seres humanos. PPro, jcmo? Me concentré en tun miimero de elementos, La autogestidn en el proceso de prodccién —expliqué— era un ele- mento esencial: “en la medida en que la gente produzcan ellos mismos en el transcurso de todas sus actividades, el proceso en side participar en formas democriticas de produccidn es parte cesencial en Ia produceién de personas para quienes la necesidad de cooperacion es una segunda naturaleza”. Pero la autogestién, ‘en unidacles produictivas espectficas no es suficiente. Se necesita —argumenté— sustituir un foco de egofsmo y auto-orientacién por un foco de comunidad y solidaridad, un énfasis consciente en las necesidades humanas, es decir, la necesidad de participar fen soluciones colectivas para satisfacer necesidades humanas debe ser “reconocida como responsabilidad de todos los indivi- duos”, Yun Estado puesto por encima y mas alld de la sociedad civil nunea pudiera prodscir gente con estas caracteristicas. "Mis bien, solo através de sus propias actividades a través de organi- zaciones auténomas —en el vecindaro, la comunidad y aniveles nacionales— puede la gente transformar tanto las crcunstancias como a si mismos”. Dicho brevemente lo necesaio era “el desa- rrollo consciente de una sociedad civil socialist”. De esta forma subrayé la centraldad de los seres humanos y_ l desarrollo de insttuciones que les permitan transformarse a si mismos, Esto no ocuerié en el modelo sovitico. "Con su falta de produccién democritica y cooperativa, su ausencia de una socie- dlad civil sacialista y sts mando buroctatico realmente exstente”, l socialismo real no habia producido los nuevos seres humanos 18 ‘que pudieran construir un mundo mejor. Y esa —propuse— era Ia leccin que teniamos que aprender de esta experiencia, Mas {que sacar de la crisis Ia concluskin de que el socialism habia fra casado y que nadie podria volar jam, la lccién para los socia- lista era diferente. Milinea conclasiva fue: “Nadie debiera jamais volver tratar de volar con esas cosas que solo parecen alas” A FALTA DE UNA ALTERNATIVA “Mucho ha sucedido desde 1990 cuando escribi aquel ensayo, Sin embargo, algo que no ha cambiado es que, ahora al igual que entonces, la falta de una visiGn de alternativa socialistagarantiza {que no exista altemnativa al capitalismo. Sino sabes a dénde qui res it, ningiin camino te Hevars ali. El resultado es que acabas vendo a ninguna parte —o, mas precisament, tus luchas son, 0 bien derrotadas o absorbidas dentro del capitalism. Para muchos cxiticos del capitalismo, sin embargo, el sistema cestial horde del colapso, Es fégilsegin algunos este solo requie- re una cacofonia de fuertes "No" o un resonante coro de “pedos silentes” para que se clerrumbet, Para otros, dado que el capitalis- mo esti a punto de entrar en su crisis econémica final (0, efectiva- mente, haestado en ella durante décadas) es hora de documentar los dias de agonia de este maldito sistema (gf. Lebowitz, 2003). Pero para Marx no era tan simple; el capitalism no ora fg. A pesar de su odio hacia un sistema que explotaba y destrua tanto los seres humanos como a la naturaleza, 6! comprendié que el capitaliemo es fuerte y que tiende a crear las condiciones para st reproduccién como sistema. Elcapitalismo es un sistema centrado en una relacidn entre ca- pitalistas, propietarios de los medios de producidn, empujaos por el deseo de ganancia (plusvalia) y obreros que estén separa dos de los medios de produccion y que no tienen alterativa para +s economists marisa en paca, enden a invouerarse en aie dos dene begun prep correctamenta es) lohacen on to It fetid deun el prado 19 mantenerse como no sen vender su capacidad de reaizae trabajo fuerza de rabaj). Pero cémo —preguntaba Mars— se reprodu ‘etl sistema? imo se prodilcen y reproducen sus premisas? Dela parte del la compra de fuerza de trabajo, el capital obtiene tanto el derecho a dirigira los obreros en el proceso de trabajo, como los derechos de propiedad de lo que el abzero produce. Utiliza estos derechos para explotar a los trabajadores (es decir, para obligara la reli zacidn de trabajo excedente) y asf producir bienes que contienen plusvali Lo que el capital quiere, sin embargo, no son es0s bie~ res fecundalos, sno realizar esa plusvalia al vender los bienes “Mediante la venta exitosa de esos bienes (y con ello la reall- zacién de la plusvalia, el capital puede renovar los medios de pproduccién consumidos en el proceso de produccién, contratar rnuevamente trabajadores asalariados, mantener su propio con ‘sumo deseado y acum capital con el fin de la expansi6n, Sin ‘embargo, la capacidad del capital para continuar operando como capital requiere la reproduccién de los obreros como trabajado~ res asalariados (ea decir, como trabsjadores que reaparecen en el ‘mercado laboral para vender su fuerza de trabajo a fin de sobre- vivir). Pero, qué garantiza esto? Mientras el capital constante mente trata de reducir los salaros, los trabajaclores empujan en dliteccién opuesta, De tal manera, 2qué garantiza que los trabeja lores no ganen salariossificentes que les permitan no tener que vender su capacidad de trabajar finde sobrevivir? ‘Una forma en que el capital mantiene bajos los salarios s divi donc y separando a los trabajadotes para que compitan entre si cen lugar de unirse contra el capital. Fleapital puede hacer esto solo utilizando a ls trabajadores uno contra el otro (como Marx describ la forma en que et capital se aproveché de la hostiidad ‘entre fs trabajadores inglesese irlandeses), sino también repro- sluciendo constantemente un ojército de reserva de los desem- pleados, sustituyendo obretos por maquinaria. La competencia entre obrerosy la divisin entre empleados y desempleados tien- clon ambos a mantener bajos os salarios. “La gran belleza de la capital, esto fel de comprender. A través de 20 produccién capitaista", coments Marx, es que al producie "sn poblacion relaivamente excesente de trabajadores asalariados”, los salarios son “mantenidas dentro de In explotacion capitalist, y finalmente, se garantiza Ia depenclen: «ia social del trabajar con rlacinal capitalist, Ia cuales indis- pensable” (Marx, 1977:995). Sin embargo, Marx oftecié una razén adicional para la repro- dduccidn del trabajo asalariado (y con ello, la reproduecion de rwlaciones capitalists de produceién), Dentro de las relaciones capialistas los trabajadores no solo son explotados —también son deformados—. $i olvidamos este segundo aspecto dela opre- sn capitalista nunca podremos comprender porqut los obreros, nose rebelan cuando el capital entraen una de sus muchas crisis. [Necesitamos, en pocas palabras, comprender la naturaleza de los, ‘breros producidos dentro del capitalismo, Mientras ef capital desarzolla fuerzas produectivas para lograr ‘objetivo preconcebido (el erecimiento de la ganancia y del ca pital), Marx seftalé que “todos los medios pata el desareolo de la produccién” bajo el capitalismo “deforman al trabajador, conv. tiéndoto en un fragmento de serhumano”,lodegradan y “lo ena jenan de las potencialidades inteletuales del proceso de trabajo (Marx, 1977548, 548, 643, 709). El capital explica la mutilacin, el ‘empobrecimiento, la “paaliss del cuerpo y la mente” del obrer, “atado de pies y manos de por vida a una sola operacién especi lizada” que tiene lugar en la dlivisin del trabajo caracterstica del proceso capitalista de produccién, Pero, zes que el desaralla de la ‘maquinaria permite a los obreros desarvollar sus capactdadles? La posibilidad estuvo presente, peroen el capitalism esto complet 1a “separacin entre las focultades intelectuales del proceso de peo dducciiny el trabajo mara” (Marx, 1977: 48-84, 548, 67-8, 614) En resumen, pensar y hacer son separados y e tornan hostiles, ¥ se pierde “todo tomo de libertad, tanto en la actividad corporal ‘como en la intelectual”. Un tipo particular de persona se produce en el eapital Product bajo relaciones capitalistas es un proceso de un “vaca ites satsfactorios para a ane complet", 4 ua “enjoacin oa serio el srr rane come fens miso por un fin amen exe So" Ma 197948), De ut ta oa so con dinero relanon head qu ce capi podenos tena {Tuo Llcnamosl vac de musts vidas on coms —somes chnnjeu conumit—- Ademde de prog ees ye cap tunel eptalsmo produce unser human gent, Tad avout conten pons cosmic Mis infos cpl gneaconsaneete vas necesades fur etre esr et bas ge" ol poder Tentenporines del ep cada eva neces de bens cr fits eur ruev ean enn cadena dada que ue alos beer cpt Mars, 197: 257; Lett, 20 324), hs probublentonces que personas producdas ene ap tthe puedan compre espotneament a rateraleza de Che stun deste? Por el cnt a tendenci ieren- teat apt sprout gents pee que no hay alert toc Mancestuve car en quel capa ede produc I dase Utrera que ect ebers que cosiere alpaline como seri co El avance de la producciin capitalista desartola una clase obrera que, por educacién, tradicién y habitos, considera la necesidad de este modo de produccién como cl resultado de leyes naturales evidentes por si misma. La organizacién del proceso capitalista de produccién, tuna vez desarrollado completamente, destruye toda resistencia (Marx, 1977: 899). {Destruye toda resistencia! Y Marx procedié a afiadir que la generacién por parte del capital de un eécito de reserva de desempleados "pone el setlo a la dominacién del capita- lista sobre el obrero, y que el capitalista puede confiar en la dependencia del obrero con relacién al capital, que surge de las propias condiciones de produccién y es garantizada a per- petuidad por ellas” (Marx, 1977: 899). Obviamente, para Mars, los muros del capital nunca se derrumbarin con un fuerte git. Desde luego, los obreros si luchan contra el capital por objet- ‘vos especfics: Iuchan por mejores salaios, dias laborables mis cortos y menos intensos, y por beneficios que les permitansatsfa- ‘cer un mayor nimero de sus necesidades dentro de esta relacién salario-trabajo. Sin embargo, no importa cuinto puedan luchar en aspectos particulares tales como cuestiones de “jsticia” (por «jemplo, salaros “justes", trabajo diario “justo"). Mientras los ‘obreros consideren los requisitos del capitalismo “como leyes na- turales evidentes en si mismas", esas huchas tienen lugar dentro dos limites de la relacin capitalista. Al final, s subordinacin ala lbgica del capital significa que, enfrentados ala iss del ca- pitalismo, ellos més tarde o mas temprano actian para garantizar Jas condiciones para la reprocucién del capita Y por eso es que Marx escribié El cppital. Precisamente por la tendencia inherente al capital de desarsolar una clase obrera que ‘considera como sentido comiin los requerimventos de este l pro- pésito ce Marx fue explicar la naturaleza del capital a fos obreros, yy ayudarles a comprender la necesidad de ir mis als del capi lismo (Lebowitz, 2003:177), Sin embargo, no es suficiente com- prender que el captalismo es una sociedad perversa que deforma ala gente y que el propio capital ese resultado de la explotacidn, Sila gente piensa que no hay alterativa, entonces lucharén por hacer lo mejor que puedan dentro del capitalismo pero no perde- Fin su tiempo y energia tratando de lograr lo imposible. He aqut por qué la historia de la caida del socialism real es ‘an importante. Esta sieve como un “cuento aleccionaclor” el so- mandas cala vez mayores de recursos de la Tierra}, sino también ddebido a la ceciente competencia por esos recursos, una compe~ tencia que no es probable que se le deje al mercado, LINA NUEVA VISION: SOCIALISMO PARA EL SIGLO XX1 Existe sin embargo, una nueva visién del socialismo que ha sur- sido en el siglo xx como alternativa ala barbaric. En su niicleo test la alternativa que Marx evocd en El capita: en contraste con ‘una sociedad! en la que el obrero existe para satisfac la necesi dad de capital para su crecimiento, Marx sefial6 “a situacién in versa, en la cual la riqueza objetiva est ahi para satisfacer la propia necescad de desarrollo del obrero”. El desarrollo humano, en pocas palabras, est en el contro de esta vision de la alternativa al capitalism (Marx, 1977772). Desde su temprana discusién acerca de un “ser humano rico” hasta sus comentarios posteriores sobre el “desarrollo de la rica individualidad que estan multilateral en su produccién como en Fate ema dl desma ano eset entoen Lebowitz, 200, Ba su consumo, el “desarrollo de todas las fuerzas humana como tn fin en sf mismo” y “el desarrollo multilateral del individuo", Marx enfocé nuestra necesidad de desareollo pleno de nuestras apacidades; esta es la esencia de su concepeién del socialismo: tuna sociedad que elimina todos los obsticulosal pleno desarrollo de los seres humanos (Lebowitz, 2010b, cp. 1). Pero Marx siempre comprendié que el desarrollo human re= quiere prdctica, No llega como un regalo de lasalturas. Su concep~ to de “précticarevolucionaria ese concepto de “Ia coincidencia de lo cambiante de las ercunstancias y de la activided humana 0 auto-cambio”esel hilo rjo que atraviesa su obra (Marx, 19762). bn todo proceso de actividad humana hay més de un procuc- to del trabajo. Comenzando por i articulacién del concepto de ‘prictica revolucionaria’, Marx sistematicamente enfaiz6 que, 4 través de su actividad, Ia gente cambia al mismo tiempo que ‘cambian las ctcunstancias, En pocas palabras, nos desarrollamos: ‘a través de nuestra propia préctica, y somos productos de todas nuestras actividades, productos de nuestras luchas (ode la falta de elas), productos ce todas la relaciones en las cuales producie ‘mos ¢interactuamos. En resumen, en toda actividad humana se dda un producto conjunto, que consiste tanto en el cambio opera- doen el objeto de trabajo, como el que ocurreen el propio traba- jador (Lebowitz, 2010b: 50-55, 154-159). La unidad del desarrollo humano y la prictica constituye en ‘Marx el nexo clave que necesitamos comprendr si vamos @ ha- blar de socialisino, {Que tipo de relaciones productivas puede proporcionar las condiciones paracl pleno desarrollo de las eapa~ ‘idades humanas? Tan solo aquellas en las que exista una coope: racién consciente entre productores asociados; tan solo aquellas cen las que el objetivo de la produccién sea el de los propios obre- ros, Una administracidn obrera que termine con la division entre pensary hacer es esencial, aunque est claro que esto requiene mis ‘que administracién obrera en centros de trabajo individuales Flos deben ser los objetivos de los obreros en la sociedad, tam- bin obreros en sus comunidades. 25 Por tanto, nuestra necesidad de ser capaces de desarrollamos 1 través de una actividad partcipativa y protagénica en todos Jos aspectos de nuestras vidas est implicita en el énfasis en este ‘eslabén clave entre ef desarrollo humano y la préctica. Mediante 1a préctica evolucionaria en nuestras comunidades, nuestros lu- _gares de trabajo yen todas resrasinsituciones sociales nos pro- ‘ucimos como “seres humanos ricos” —ricos en capacidades y necesicades— en contraste con los seres humanos empobrecidos ¥ lisiados que produce el eapitalismo. Este concepto es de una ‘democracia en la prictica, democracia como préctica, democra «ia como protagonismo. Democracia en este sentido ~democracia protagénica en el lugar de trabajo, democracia protagénica en los vecindarios, comunidades, comunas— es la democracia de las sgentes que se estin transformando a sf mismos en sujetos revo. Tucionarios. Estamos describiendo aqui tn elemento en el concept de so-